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miércoles, 24 de febrero de 2021

#hemeroteca #gais #testimonios | Tennessee Williams, el genio que vivió a la sombra de la locura y tuvo una muerte absurda

Imagen: La Nación / Anna Magnani y Tennessee Williams, 1960

Tennessee Williams, el genio que vivió a la sombra de la locura y tuvo una muerte absurda.

La Nación, 2021-02-24

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/tennessee-williams-el-dramaturgo-que-vivio-a-la-sombra-de-la-locura-y-tuvo-una-muerte-absurda-nid24022021/

Se cumplen 28 años de la muerte del gran dramaturgo norteamericano Tennessee Williams. Una muerte ridícula para un genio que aportó como nadie a la cultura universal.

El 25 de febrero de 1983, un trabajador del hotel Elysée de Nueva York lo encontró tirado en el piso de su habitación, ya sin vida. El informe forense reveló que, por esas desgracias del azar, Williams, de 71 años, murió asfixiado con el tapón de un envase de gotas para los ojos que, al parecer, intentó abrir con los dientes.

Se llamaba Thomas Lanier Williams III aunque todos lo conozcan como Tennessee, la nueva identidad que adoptó para olvidar su infancia y su juventud marcadas por un padre alcohólico y violento, una madre ama de casa sumisa y abnegada y por la enfermedad psiquiátrica –esquizofrenia- de su hermana Rose, a quien adoraba. El biógrafo de Williams, Lyle Leverich, escribió que sus dos devociones eran “su carrera como escritor y su hermana Rose”.

Nacido el 26 de marzo de 1911 en Columbus, Mississippi, toda su obra estuvo marcada, justamente, por la violencia masculina y por la locura tal como se puede desentrañar de su drama más emblemático y exitoso, ‘Un tranvía llamado deseo’, por el que Williams entró en las grandes ligas del teatro y también del cine de la época.

Junto con el ambiente opresivo de su hogar, durante la infancia Tennessee contrajo difteria, una enfermedad que no solo lo dejó en cama durante casi un año sino que también explica la pequeña contextura física de la que luego su padre se burlaría tratándolo como “menos hombre” y contribuyendo al rechazo conjunto de la sociedad hacia su homosexualidad. Pero a pesar de ser un período difícil, Williams pudo superarlo con la escritura gracias a una máquina de escribir que le regaló su madre. A los 16 años, fue reconocido con el tercer puesto en un concurso de ensayos que tenía como premisa escribir sobre si una buena esposa podía ser una buena amiga. Los cinco dólares de premio le valieron a Williams para seguir alimentando su pasión y así abrir una puerta de escape a la vida pueblerina a la que parecía estar destinado.

Alentado por su evidente talento para la escritura, en 1929, Williams comenzó a estudiar periodismo en la Universidad de Missouri. Inclinado hacia la literatura, durante dos años escribió poesía, cuentos, ensayos y sus primeras piezas teatrales. Sin embargo, su padre nuevamente entró en escena y en 1931 lo obligó a abandonar la universidad y lo llevó a la fábrica de zapatos donde él trabajaba para que ocupara su tiempo en cuestiones “de hombre”.

Sin perder la esperanza de un futuro distinto, Williams se propuso escribir un texto completo por semana para mantenerse activo. El rechazo de su padre hacia sus inquietudes artísticas y la frustración de no poder dedicarse a lo que era su vocación provocaron que a los 24 años sufriera un colapso nervioso por el que estuvo hospitalizado durante un tiempo. Al regresar al hogar, se encontró con que el estado mental de su hermana Rose había empeorado significativamente. Frente a este panorama sombrío, Williams abandonó su casa con la firme convicción de no regresar y evitar así la sombra de la enfermedad mental que cubría a su familia.

A mediados de los años treinta, su hermana fue internada por tiempo indefinido en un psiquiátrico donde recibió terapia de electroshock y finalmente fue sometida a una lobotomía. Preocupado por ofrecerle una vida digna, durante ese período Williams puso todos los medios para vivir de la escritura y así poder pagar los costos hospitalarios. En 1938 terminó sus estudios de Filosofía y Letras y se trasladó a Nueva York.

De una forma u otra, toda su obra quedó marcada por la tragedia de Rose. ‘El largo adiós’, escrita en 1940, es la más evidente: cuenta la historia de un joven escritor que se aleja de una hermana delirante. Cuatro años más tarde, la Metro Goldwyn Mayer lo contrató como escritor con un sueldo de 250 dólares por semana durante seis meses. Durante ese tiempo, escribió su primer éxito de Broadway: una obra completamente autobiográfica llamada ‘El zoo de cristal’ por la que recibió las mejores críticas de la prensa neoyorquina. Pero no fue hasta 1947 que alcanzó la gloria con el estreno de ‘Un tranvía llamado deseo’, que no solo lo llevó a su máximo apogeo sino que le permitió cumplir su deseo más ferviente: el poder hacerse cargo por completo de la salud de su hermana. Con temas autobiográficos también, Tennessee declaró que “si la escritura es honesta no puede ir separada del hombre que la ha escrito”. La obra ganó dos premios Tony y un Pulitzer.

Lo que vino después fue una década de genialidad durante la que estrenó siete obras: ‘Summer and Smoke’ (1948), ‘La rosa tatuada’ (‘The Rose Tattoo’, 1951), ‘Camino Real’ (1953), ‘La gata sobre el tejado caliente’ (‘Cat on a Hot Tin Roof’, 1955), ‘La caída de Orfeo’ (‘Orpheus Descending’, 1957), ‘Garden District’ (1958) y ‘Dulce Pájaro de Juventud’ (‘Sweet Bird of Youth’, 1959). Además, ganó otros dos premios Pulitzer, tres premios del Círculo de Críticos Dramáticos de Nueva York y un Tony. Muchas de sus obras llegaron al cine.

Williams vivió una existencia amable tan solo durante veinte años de su vida. El vacío y la tristeza se intensificaron después de la muerte de su pareja, el actor Frank Merlo, lo que incrementó la depresión ya existente – a la sombra de la locura familiar- que lo llevó a incrementar su adicción al alcohol y a consumir sustancias prohibidas.

A partir de los sesenta, su trabajo no destelló como antes. Si bien presentó siete nuevas obras dramáticas, todas recibieron malas críticas. Su último estreno duró cuarenta funciones en un teatro mediano de Chicago. Sucedió en 1982 cuando, dicen, dejó de escribir. Un año después murió asfixiado solo en una habitación de hotel. Nunca dejó de visitar a su hermana que murió en 1996.

miércoles, 27 de mayo de 2020

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece de neumonía Larry Kramer, dramaturgo y destacado activista del VIH

Imagen: La Vanguardia / Larry Kramer
Fallece de neumonía Larry Kramer, dramaturgo y destacado activista del VIH.
Kramer ha muerto después de haber padecido varias enfermedades durante buena parte de su vida adulta.
EFE | La Vanguardia, 2020-05-27
https://www.lavanguardia.com/cultura/20200527/481429109409/muere-larry-kramer-dramaturgo-autor-activista-vih.html

El dramaturgo y destacado activista del VIH Larry Kramer ha fallecido este miércoles en Manhattan (EE.UU.) a causa de una neumonía a los 84 años, según ha confirmado al New York Times su marido, David Webster. Kramer ha muerto después de haber padecido varias enfermedades durante buena parte de su vida adulta, ya que después de haberse infectado de VIH, contrajo una enfermedad del hígado que llevó a que tuviera que someterse a un exitoso trasplante.

Kramer cofundó en 1981 la organización Gay Men’s Health Crisis (Crisis Sanitaria de los Hombres Homosexuales), la primera que se creó para apoyar a personas contagiadas del virus de inmunodeficiencia humana, aunque más tarde se le echó de la misma por sus agresivas posturas, lo que le llevó a tildar a la entidad como una “triste organización de cobardes”. Después pasó a fundar el grupo Act Up, que organizaba protestas en las calles para exigir un impulso en la investigación de medicamentos para el sida y el fin de la discriminación contra los hombres y mujeres homosexuales, que llegaron a afectar el funcionamiento tanto de las oficinas gubernamentales como de Wall Street.

Al inicio de la década de los 80, fue uno de los primeros activistas en prever que aquella rara dolencia que se creía era una forma de cáncer entre los hombres homosexuales se extendería por todo el mundo como una enfermedad de transmisión sexual.

Uno de los expertos que entendió el mensaje de Kramer fue Anthony Fauci, el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., después de que el escritor le calificara como un “completo idiota” en un artículo publicado en el San Francisco Examiner en 1988. Más tarde ambos se convirtieron en amigos, y Fauci dijo del activista que le ayudó a ver que la burocracia federal de EE.UU. estaba ralentizando la búsqueda de una cura para la enfermedad, y dijo que jugó un papel esencial en el desarrollo de tratamientos que prolongaban la vida de aquellos infectados por el VIH.

Nacido el 25 de junio de 1935 en Bridgeport (Connecticut) Kramer inició su carrera como escritor en Hollywood a los 23 años, en un trabajo como operador de teletipos en Columbia Pictures. Ese puesto le llevó después a perfeccionar los guiones escritos en el estudio. Su primer reconocimiento lo obtuvo como el escritor de diálogo de ‘Here We Go Round the Mulberry Bush’, una olvidada comedia sexual de adolescentes de 1968 y, al año siguiente, recibió una nominación a un Oscar por ‘Women We Love’, su adaptación de la novela de D.H. Lawrence.

Desde los primeros años de su trayectoria profesional, Kramer quiso explorar lo que significaba ser gay en EE.UU., lo que le llevó desde Hollywood a Nueva York, donde se estrenó con la obra de teatro ‘Sissies’ Scrapbook’ (1973) sobre un cuarteto de amigos, de los que uno era abiertamente homosexual. Más tarde, profundizó en el asunto en su primera novela, ‘Faggots’ (1978), cuyo protagonista basó en su propia persona y en el mundo del sexo, drogas y fiestas que predominaba por aquel entonces en la Gran Manzana, lo que fue recibido con rechazo por la comunidad gay.

Kramer escribió una de sus obras más destacadas ‘The Normal Heart’, en 1983, poco después de haber sido expulsado de ‘Gay Men’s Health Crisis’, cuando, inspirado por una visita al campo de concentración de Dachau, decidió contar el inicio de la crisis del sida a través de la vida de varios personajes afectados por la enfermedad. ‘The Normal Heart’ volvió a Broadway en 2011 en una nueva versión protagonizada por Joe Mantello y John Benjamin Hickey que ganó tres premios Tony, y después fue llevado a la televisión en 2014 por HBO bajo la dirección de Ryan Murphy y con la actuación de Mark Ruffalo, Matthew Bomer y Julia Roberts.