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domingo, 15 de mayo de 2022

#hemeroteca #homofobia #crimenesdeodio | El manual del asesino en serie se dibuja con el supuesto ‘matagais’ de Bilbao

La Vanguardia / Nelson, el presunto 'matagais' en serie //

El manual del asesino en serie se dibuja con el supuesto ‘matagais’ de Bilbao.

El perfil de estos criminales corresponde a un hombre de entre 21 y 30 años
Ander Goyoaga / Javier Ricou | La Vanguardia, 2022-05-15
https://www.lavanguardia.com/vida/20220515/8267963/manual-asesino-serie-dibuja-supuesto-matagais-bilbao.html

La criminología nos dice que lo correcto para identificar a un sujeto como un asesino en serie es que este haya cometido un mínimo de tres asesinatos, con un espacio indeterminado de tiempo entre sus crímenes. A este ciclo temporal se le conoce como periodo de enfriamiento, con un intervalo entre asesinatos que puede ir desde días, hasta años”.

Esa tarjeta de identificación del asesino en serie –a la que se refiere Alberto Pintado, profesor y vicedecano de los estudios de criminología de la Universidad de Murcia– se la otorgaron desalmados criminales como Antonio Gilberto Chamba, ‘el monstruo de Machala’; Francisco García Escalero, ‘el matamendigos’ ; Alfredo Galán, ‘el asesino de la baraja’, o José Antonio Rodríguez Vega, ‘el mataviejas’.

Y ahora podría sumarse a esa lista un nuevo nombre: Nelson David. Es el joven, de 25 años, detenido en Bilbao e investigado por la muerte de cuatro hombres y el intento de homicidio de otros dos. Habría contactado con todos ellos a través de aplicaciones de contactos homosexuales. La pregunta, por lo que se conoce hasta ahora de este caso es: ¿Estamos ante un nuevo asesino en serie, al que algunos medios bautizan ya como ‘el matagais’?

Eso deberá probarlo la investigación de la Ertzaintza –las pesquisas no se apuntan nada fáciles– y en este punto de las diligencias policiales todo lo que pueda apuntarse no pasan de ser conjeturas o hipótesis. ¿Qué sabemos hasta ahora?

“Sabemos que este hombre ha atacado a personas homosexuales con las que contactaba a través de aplicaciones de citas y sabemos que algunos de esos hombres han sido victimas de robos”, responde Vicente Garrido, doctor en Psicología y Criminología de la Universidad de València.

“La pregunta, aún sin respuesta, es –continúa Garrido– averiguar si la selección de las víctimas responde a que este sujeto aprendió a que son personas vulnerables a las que se puede robar más fácilmente (porque el escenario es de intimidad, y/o son más débiles que él físicamente) y posteriormente el homicidio es el modo de no dejar testigos; o si él tiene por víctimas a los homosexuales porque los considera un colectivo odioso, con lo que siente placer cuando los mata. En tal caso, el robo sería un beneficio añadido al asesinato”.

Esta última hipótesis –la del móvil de odio hacia el colectivo gay– es una línea barajada por los investigadores, tal y como confirmó esta misma semana un portavoz del Gobierno Vasco, junto con el ánimo de robar sus víctimas.

“Son hipótesis totalmente coherentes con los comportamientos de los asesinos en serie”, corrobora Alberto Pintado, autor del libro ‘Análisis criminológico de los asesinos en serie’. Detrás de sus actos, continúa este criminólogo, pueden coincidir diferentes motivaciones. Y pone varios ejemplos, al hablar de móviles, que encajan con las hipótesis que ahora planean en el caso de este supuesto ‘matagais’ de Bilbao.

“Joel Rifkin mataba a prostitutas convencido de que hacía un favor a esta sociedad y, entre otras motivaciones, quería que estas fueran al más allá y así poder hacer compañía a su padre, el cual había fallecido de cáncer. Otros lo que intentan es obtener un beneficio económico, como sería el caso de Dorothea Puente, que mataba para cobrar los cheques de la seguridad social de sus víctimas; mientras que ha habido también muchos asesinos en serie movidos por un placer sexual”. Esta última posibilidad es otra duda a resolver en el caso de Nelson David. De momento se desconoce si su intención, al entrar supuestamente en esas aplicaciones de citas, era mantener también relaciones íntimas con sus víctimas, a las que se cree drogaba para dejarlas noqueadas.

El móvil homófobo “entra perfectamente dentro de lo posible”, apunta César San Juan, investigador del Instituto Vasco de Criminología y profesor de Psicología Criminal de la UPV/EHU. Aunque este experto no aprecia, por lo revelado hasta ahora, el componente exhibicionista que suele acompañar a ese odio. Cuando eso ocurre esos asesinos no quieren que “pase desapercibido su odio, ni quieren disimularlo. Sus crímenes suelen ser una apología del desprecio que sienten hacia el colectivo en cuestión.

Y para ello, lo normal es que la violencia empleada sea ‘expresiva’, es decir, con signos claros de agresión, incluso de ensañamiento. En el caso de Bilbao, la elección de las víctimas creo que tiene más que ver con el diseño del modus operandi que con las fobias del asesino”. Y recalca: “En contra de lo que se pueda pensar, a algunas personas no le hace falta odiar a alguien para matarlo”.

La mayoría de asesinos en serie son, por otro lado, muy hábiles a la hora de llevar una doble vida. Así que el hecho de que Nelson David “tenga novia y llevara una vida ‘normal’, es lo más habitual en este tipo de homicidas”, indica Vicente Garrido.

Alberto Pintado dibuja un perfil en su libro de los asesinos en serie más famosos de España. Y más coincidencias con el sospechoso de Bilbao: “En la mayoría de casos los criminales son hombres de entre 21 y 30 años y la práctica totalidad tenían pareja cuando cometieron los asesinatos”.

Lo más complicado, por no decir imposible, apunta este criminólogo, “es comprender qué pasa por la mente a una persona que comete crímenes tan atroces. Son comportamientos que los humanos somos incapaces de interiorizar, con conductas más propias de animales”. Y lo más preocupante: muchos expertos coinciden en que la mayoría de estos criminales, aunque se intente rehabilitarlos, nunca dejarán de ser asesinos en serie.
  1. 'El Arropiero', Manuel Delgado. El asesino en serie más despiadado de España. Presumía de haber matado a 47 personas.
  2. 'El matamendigos', Francisco García. Asesinó a 11 indigentes y practicó con esos cadáveres necrofilia y canibalismo.
  3. 'El mataviejas', José Antonio Rodríguez. Asesinó a 16 mujeres en menos de diez meses. La de mayor edad tenía 93 años.
  4. 'El asesino de la baraja', Alfredo Galán. Dejaba una carta junto a los cadáveres. Cometió 6 crímenes y 3 intentos.
  5. 'El monstruo de Machala', Gilberto Chamba. Violó y asesinó a una joven en Lleida tras 8 crímenes idénticos en Ecuador.

lunes, 12 de febrero de 2018

#hemeroteca #cadenaperpetua | La obsesión por eternizar las penas de cárcel

Imagen: El País / David Oubel, única persona condenda, por el momento, a prisión permanente revisable
La obsesión por eternizar las penas de cárcel.
Más de 200 jueces, fiscales y catedráticos piden la derogación de la prisión permanente revisable y una reflexión sobre las penas en España, las más altas del entorno europeo, mientras el Gobierno quiere extender esta condena a nuevos delitos.
Mónica Ceberio Belaza | El País, 2018-02-12

https://politica.elpais.com/politica/2018/02/09/actualidad/1518201416_071883.html

Más de 200 penalistas (jueces y magistrados, fiscales, catedráticos y profesores de Universidad) han firmado una petición para que se derogue de forma “inmediata” la prisión permanente revisable. Se trata de una especie de cadena perpetua aprobada en marzo de 2015 por la cual el condenado solo puede recobrar la libertad si demuestra estar rehabilitado tras una serie de plazos (de al menos 25 años y de 28, 30 o 35 en algunos casos) y si previamente ha logrado acceder al tercer grado. Los juristas piden también una reflexión serena sobre el sistema de penas en España, que no se legisle “al amparo del dolor de personas concretas” y que no se oculten a la ciudadanía “datos relevantes para hacer un análisis racional”, según consta en el texto, impulsado por el Grupo de Estudios de Política Criminal, que quiere reunirse con los grupos parlamentarios.

Mientras tanto, y en la dirección contraria, ayer el Gobierno aprobó en Consejo de Ministros un anteproyecto de ley (que comenzará ahora su andadura parlamentaria) para ampliar los delitos penados con prisión permanente revisable. Los nuevos supuestos a los que se aplicaría esa pena serían los secuestros que acaben con la muerte del rehén, violaciones de menores tras privarles de libertad o torturarlos, violaciones perpetradas por reincidentes, asesinatos cuando el autor intente ocultar el cadáver o no colabore en su hallazgo, incendios provocados a sabiendas de que se pone en peligro la vida de personas, empleo de elementos radiactivos o nucleares que causen muertos y atentados en infraestructuras como trenes o aeropuertos.

Las posiciones son antagónicas. ¿Tiene sentido ampliar esta pena? Es más, ¿tiene sentido mantenerla? Para arrojar algo de luz, vamos a analizar algunos datos.

Ya había condenas de 30 y 40 años
Antes de marzo de 2015, en España los presos podían cumplir ya condenas efectivas de hasta 30 y 40 años de cárcel. Los delitos más graves, especialmente cuando se cometían dos o más de ellos, eran sancionados de una forma extraordinariamente severa por parte de uno de los códigos penales más duros de Europa. Sucesivas modificaciones, llevadas a cabo muchas veces para contentar a una sociedad consternada por el terrorismo o por trágicos sucesos puntuales, lo han ido endureciendo —alargando las penas y dificultando el acceso al tercer grado y beneficios penitenciarios—.

En este contexto penal, muy diferente al de otros países europeos con penas más bajas, llegó la polémica prisión permanente revisable que ahora el Gobierno quiere ampliar y el PNV, Podemos y el PSOE derogar mientras Ciudadanos plantea retrasar la posibilidad de salidas y tercer grado.

Pero, casi tres años después de su aprobación, el Ejecutivo no ha explicado aún la pregunta clave: qué se pretende con esta pena, si proteger a la sociedad frente a delincuentes que pueden ser peligrosos o castigar a perpetuidad a personas que han cometido delitos de especial gravedad independientemente de que estén o no rehabilitadas.

Objetivo: ¿Castigar con mayor dureza o prevenir delitos?
“Para legislar hay que saber cuál es el objetivo”, señala Manuel Cancio, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid. “Si fuera castigar con especial severidad, habría que tener en cuenta que España ya preveía penas de 30 y 40 años. Si se trata de abordar el problema de que hay delincuentes que son peligrosos si salen de la cárcel, habrá que analizar entonces si la prisión permanente es la solución o si hay opciones mejores. El castigo y la prevención son dos debates distintos que aquí se han mezclado de manera desastrosa confundiendo a los ciudadanos”.

Primera vez que hay cadena perpetua desde 1928
La cadena perpetua se dejó de aplicar en el código penal de 1870, que obligaba a liberar a los 30 años de prisión, y no ha aparecido en ningún código penal español desde 1928. Este texto la eliminó expresamente dejando una pena máxima de 30 años, aunque sí permitió internamientos “indefinidos” para “incorregibles”. El de 1932 suprimió cualquier sanción vitalicia e indeterminada.

Durante el franquismo hubo penas muy largas, de hasta 40 años, pero la falta de dinero para cárceles y el elevado número de presos provocaron que se aprobara la redención de penas por el trabajo para aligerar el sistema penitenciario, que suponía la reducción de un tercio de la condena. Después, la Constitución de 1978 excluyó la pena de muerte y también indirectamente la cadena perpetua al exigir que las penas estén orientadas a la reeducación y reinserción social. El Derecho penal dejaba de ser un modelo de venganza para recuperar al delincuente. En marzo de 2015 se recuperó esta pena de carácter indefinido. “Es el único país de Europa occidental que ha reintroducido la cadena perpetua recientemente”, apunta Cancio

Qué pasa en Europa: condenas y plazos más reducidos
“En los otros países europeos con prisión permanente revisable las demás penas tienen una duración mucho menor que en España”, explica José Luis Díez Ripollés, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Málaga. “La prisión llega como mucho a los 15 o 20 años y de ahí saltan ya a la cadena perpetua revisable para los delitos más graves. En este contexto de penas de duración normal o baja, la prisión permanente puede ser un instrumento para no liberar a alguien hasta no estar seguros de su resocialización. Pero en el contexto español de penas muy elevadas, esta medida no tiene sentido, y menos en la forma en la que se ha regulado, con plazos de revisión excepcionalmente largos, de un mínimo de 25 años”.

En Alemania, por ejemplo, la condena se revisa a los 15 años. A partir de este momento el preso puede pedir la libertad condicional, y la media de cumplimiento de este tipo de condena en este país es de 21 años. En Francia se revisa a los 18 o a los 22 si se trata de un reincidente y la media está en los 23 años. En Finlandia se revisa a los 12 años. Y en Suecia, si a los 18 no se le ha concedido la libertad condicional al recluso, este tiene derecho a conocer la duración definitiva de su condena.

En España solo se ha aplicado una vez
En España, hasta el momento, la prisión permanente revisable solo se ha aplicado una vez. Fue el 14 de julio de 2017, cuando la Audiencia Provincial de Pontevedra condenó a David Oubel, que reconoció haber degollado a sus dos hijas, de 4 y 9 años, en julio de 2015. Les hizo ingerir fármacos antes de asesinarlas con un cuchillo y una sierra eléctrica.

En otros casos el fiscal o la acusación particular han pedido la aplicación de esta pena, según consta en la base de datos de jurisprudencia del Consejo General del Poder Judicial, pero sin éxito: eran supuestos de delitos graves pero en los que había alguna anomalía psíquica que actuó como atenuante o el juez decidió que el condenado no era responsable de sus actos y decidió internarlo en un psiquiátrico penitenciario.

El caso de Oubel, de una brutalidad extrema, entraba de lleno en uno de los ocho delitos a los que actualmente se impone la prisión permanente: asesinatos de menores de 16 años o personas especialmente vulnerables; asesinato subsiguiente a un delito contra la libertad sexual; asesinatos de más de dos personas; que el autor pertenezca a grupo u organización criminal; homicidio del jefe de Estado, su heredero y jefes de Estado extranjeros; y los supuestos más graves de genocidio y crímenes de lesa humanidad. Si prosperara la reforma del Gobierno, se aplicaría también a los nuevos supuestos.

Esta mezcla de delitos explica mal el objetivo de la pena. Si la idea de la prisión permanente revisable es que no salgan en libertad personas que son peligrosas para la sociedad, algunos de los requisitos para poder revisar la pena no se corresponden con esa idea. “Cuando estudias las condiciones que ha establecido la ley para la libertad condicional, el tercer grado o los permisos de salida de los condenados a prisión permanente revisable ves que el pronóstico de reinserción del preso y su peligrosidad no es lo único que cuenta, sino que se aprecian otras cuestiones como la gravedad del delito o, en ocasiones, si ha pedido perdón”, explica Díez Ripollés.

Baja criminalidad y elevado número de presos
La dureza de las leyes penales españolas, tanto para los delitos graves como para los más leves, explica por qué en nuestro país hay muchos presos a pesar de tener uno de los índices de criminalidad más bajos de Europa (el tercero más bajo después de Portugal y Grecia). Según los últimos datos disponibles del Consejo de Europa, a finales de 2014 el tiempo de estancia media en prisión de los reclusos en España era de 17 meses frente a los ocho de Alemania, los ocho de Bélgica, los 2,8 de Holanda o los 13 de Italia. Y, como prueba de los sucesivos endurecimientos de la ley española, un dato: el tiempo medio de estancia en la cárcel casi se ha duplicado desde 1996.

¿Cómo afrontamos la peligrosidad de algunos delincuentes?
En todo caso, ¿qué hacemos con los presos que el Estado considera que pueden volver a delinquir? Porque este es un debate real que sí debería ser abordado con seriedad. “Los delitos de extrema gravedad son pocos”, afirma Díez Ripollés. “¿De verdad no tenemos capacidad para controlar, bien a través de vigilancia policial y de la libertad vigilada, bien a través de establecimientos psiquiátricos seguros, a un número tan reducido de personas, por lo general con graves problemas psiquiátricos? ¿No tiene más sentido avanzar en estas opciones en vez de hacer reformas penales indiscriminadas y de cara a la galería, que finalmente conducen a aplicar estas penas a cada vez más personas y más delitos? Cualquier pena que supere los 20 años debería ser muy excepcional, como es norma en los países de nuestro entorno”.

“La libertad vigilada ya aparece en el Código Penal como medida para controlar a quien sale de prisión”, defiende Ignacio González Vega, portavoz de la asociación Jueces para la Democracia. “Tampoco hace falta mucho más. Prevención y medidas de asistencia posteriores. El debate actual son puros fuegos de artificio”.

Se podría mejorar el funcionamiento de las libertades vigiladas, las medidas de control y la supervisión policial, y procurar asistencia y seguimientos psicológicos para los delincuentes no solo dentro de prisión sino también fuera, cuando la persona empieza a vivir en libertad… Se trata, a juicio de la mayoría de los juristas consultados, del camino que habría que seguir. No tanto elevar las penas hasta el infinito sino establecer buenos controles posteriores.

¿Es constitucional la prisión permanente revisable?
El Tribunal Constitucional tiene que pronunciarse sobre la prisión permanente revisable. En otros países europeos se ha decretado la constitucionalidad siempre que la regulación permita un horizonte de libertad y resocialización, el mismo criterio que ha seguido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero nuestra Constitución establece que toda pena de prisión debe perseguir la resocialización del delincuente, y eso es más exigente que evitar penas inhumanas y degradantes.

Más allá de si la prisión permanente revisable en abstracto respeta o no la Constitución, el alto tribunal tendrá que ver si lo hace la concreta regulación actual. Pendiente queda, en todo caso, un análisis verdaderamente científico y con datos del sistema de penas en España.

lunes, 3 de agosto de 2015

#hemeroteca #intersexualidad #historia | “Me convertía en lobo por una maldición y devoraba a cualquiera”

Imagen: El País / Fernando Serrulla
“Me convertía en lobo por una maldición y devoraba a cualquiera”
El Gobierno gallego publica la versión facsímil del proceso contra el 'licántropo español'
Silvia R. Pontevedra | El País, 2015-08-03
http://politica.elpais.com/politica/2015/07/25/actualidad/1437847851_079373.html

“Me llamo Manuel Blanco y Romasanta, natural de Rigueiro, partido de Allariz [Ourense]. Viudo, tendero ambulante, 42 años de edad. Desde hace 13 hasta el día de San Pedro de 1852, por efecto de una maldición de alguno de mis parientes —mis padres, mi suegra o no sé quién— he traído una vida errante y criminal, cometiendo asesinatos y alimentándome de la carne de las víctimas. Unas veces solo; otras con dos compañeros valencianos, don Genaro y un tal Antonio. Nos convertíamos los tres en lobos, nos desnudábamos y nos revolcábamos en el suelo, y después acometíamos y devorábamos a cualquiera, quedando únicamente los huesos. A veces conservábamos ocho días la forma de los animales dañinos”. Al “recobrar la figura humana” y “el uso de la razón perdida”, “los tres nos poníamos a llorar”.

El “hombre lobo” español fue detenido el 2 de julio de 1852 en Nombela (Toledo) y no tardó muchos días en confesarse autor de las nueve muertes de mujeres y menores que se le atribuían, más otras cuatro, de pastores y una anciana, cuyos cuerpos habían sido hallados en aquella época en pueblos de Ourense, supuestamente desgarrados por auténticos lobos. La causa contra el asesino múltiple se prolongó dos años, pero fue un paradigma de celeridad judicial (si se tienen en cuenta los medios de comunicación y transporte de la época) y hoy se considera una joya. La mayor parte de los documentos se custodian en el Arquivo do Reino de Galicia (A Coruña), y puede decirse que los aproximadamente dos mil folios repartidos en siete tomos son el best seller de esta institución que depende de la Xunta. El caso del hombre lobo, seguido de cerca por la prensa nacional y extranjera del momento (como el más mediático de los actuales) continúa demostrando su capacidad de atracción.

Desde 2003, los investigadores han hecho 13.720 reproducciones en papel o en copia digital de piezas de la causa. Entre las más demandadas están las sucesivas sentencias que se dictaron en Allariz y en A Coruña; el diario lunar europeo para 1852; la misiva de amor que utilizaba Romasanta para, cambiando cada vez el nombre, engatusar a sus víctimas, madres solteras o separadas; o la carta que hizo llegar desde Argel al ministro de Gracia y Justicia un hipnólogo francés que dio un vuelco al proceso al defender ante la reina Isabel II la existencia de la licantropía. Visto el éxito de la documentación archivada, la Consellería de Cultura del Gobierno gallego ha financiado un facsímil que ahora se vende en librerías.

Romasanta fue primero condenado a muerte, y después a cadena perpetua por un indulto de la Reina y gracias a la irrupción de monsieur Philips, un explorador de los laberintos mentales que jamás aparece citado por su nombre de pila. A pesar de sus esfuerzos por salvarlo del garrote y poder estudiar su mente, el asesino murió poco después en la cárcel de Ceuta de cáncer de estómago.

El hombre lobo se había salvado por la Corona, que financiaba generosamente el proceso, pero la justicia (el caso pasó por varias instancias durante aquellos años) nunca se tragó su relato. Durante el juicio quedó demostrada la “premeditación, alevosía” y “sangre fría” con la que actuaba el ourensano. Elegía hogares vulnerables, sin un varón adulto que le pudiera hacer frente porque él era muy pequeño y débil. Convencía a las madres de que podían conocer una vida mejor si marchaban a servir en casa de algún cura en Santander. Llegaba a “fascinarlas” por la vía del amor —recordaba una de las sentencias—, “conociendo que el medio más seguro de dominar la voluntad de la mujer es el de cautivar su débil y sensible corazón”. Y se iba llevando uno a uno a todos los miembros de las familias, incluso niños y un bebé, en la misma dirección.

Antes, lograba que las madres le vendieran lo poco que tenían, el cerdo, la vaca, la cosecha. Una vez muertas, recobraba lo pagado y además despachaba con descaro su ropa a otros vecinos de la comarca. Si alguno le preguntaba cómo les iba a las emigradas, escribía cartas (eran de su puño y letra, según concluyeron los peritos calígrafos de la época) en las que sus víctimas, ya “acomodadas y ricas”, narraban una vida afortunada. Contaba incluso, sin atisbo de mala conciencia, que a alguna le había tocado la lotería o que uno de los vástagos asesinados estudiaba leyes. Mientras, se prodigaba en la parroquia. Quería que lo viesen rezar el rosario, ayudar en misa, ser caritativo.

La figura del Sacaúntos, como lo apodaron popularmente cuando se extendió la leyenda de que vendía la grasa de los cuerpos como ungüento prodigioso en farmacias de Portugal, sigue llena de incógnitas. Por ejemplo, no se sabe dónde yacen los restos mortales de tanta víctima. Durante el proceso solo aparecieron, en lugares distintos, un coxal de una mujer de más de 25 años con señales de no haber estado nunca bajo tierra y un cráneo fracturado, también femenino y adulto. Todavía hay investigadores que buscan el resto de las piezas que compondrían los esqueletos de esas nueve personas, cuatro madres (tres de ellas, hermanas) con sus respectivos hijos, que el reo aseguró haber despedazado sin más armas que sus dientes y sus uñas en la ourensana sierra de San Mamede.

Tampoco hay certeza hoy, después del trabajo que realizó en 2012 Fernando Serrulla, responsable de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia, de cuál era el verdadero sexo del personaje. Según él, Romasanta, que al nacer fue inscrito como Manuela, podía sufrir un síndrome de intersexualidad (pseudohermafroditismo femenino) que le hacía segregar de forma desorbitada hormonas masculinas, virilizando su aspecto y provocándole episodios de fuerte agresividad.

Algo de esto se puede intuir en el viejo sumario, cuando se describen sus “oficios mujeriles” (“hilar, calcetar, cardar lana”) o sus “costumbres casi femeninas”. A lo largo del expediente judicial, que por momentos se vuelve una magnífica pieza literaria, hay capítulos deslumbrantes como el informe de los seis forenses que intervinieron en la “observación física y filosófica” de Blanco Romasanta.

“Pretende hacerse pasar por un ser fatal y misterioso, un genio del mal, lanzado por Dios en un mundo que no es su centro, creado ex profeso para el mal ageno á que le impele la fuerza oculta de una ley irresistible, en virtud de la cual cumple su fatídico y tenebroso destino”, describen los médicos. Antes han revisado a fondo sus vísceras y la forma de su cráneo, lo han entrevistado sucesivas veces, y han concluido que es un ser normal e incluso agradable, talentoso, inteligente. “Manuel Blanco ni es idiota, ni loco maníaco, ni imbécil; y es probable que si fuera más estúpido no sería tan malo”, advierten. Y al final concluyen: “Su hado impulsivo es una blasfemia; su metamorfosis [en lobo], un sarcasmo”.

Pero cuando el asesino ya se veía con un pie en el cadalso, irrumpió en escena Philips, que se presentaba como profesor de Electro-Biología (su novedosa técnica hipnótica), y sembraba serias dudas en la Reina. El científico defendía que la inminente ejecución de Blanco Romasanta sería un “error lamentable de la justicia” porque cabía “la posibilidad” de que no fuese responsable de sus asesinatos. De hecho, ante el público que abarrotaba el teatro de Argel, el francés, antes de viajar a París “para someter su descubrimiento a la Academia de Ciencias”, había demostrado el 22 de junio de 1853 (un mes antes de ser alertada Isabel II) cómo un joven elegido aleatoriamente en la platea quedaba “completamente dominado” por la hipnosis. En un momento del acto la emprendía a pedradas contra unos indios inexistentes; en otro, nadaba creyéndose náufrago; y al final se sentía lobo y acababa la función mordiendo a un espectador.

DOCUMENTACIÓN
El hombre lobo era mujer

Un forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia revisa la figura del asesino múltiple Romasanta y le diagnostica un trastorno genético de intersexualidad
Silvia R. Pontevedra | El País, 2012-11-01
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/01/galicia/1351797460_881975.html
El último aullido del hombre lobo
Varios estudios desvelan nuevos datos sobre Romasanta, el célebre licántropo de Allariz. "Fue el primer asesino en serie de la historia", afirma un investigador.
Pablo Taboada | El País, 2011-11-03
http://elpais.com/diario/2011/11/03/galicia/1320319103_850215.html

miércoles, 31 de diciembre de 2014

#libros #feminismo | Razones y sinrazones para una criminología feminista

Razones y sinrazones para una criminología feminista / María Luisa Maqueda Abreu
Madrid : Dykinson, 2014 [12]
298 p.
Colección: Biblioteca de Criminología
ISBN 9788490852057 / 24 €

/ ES / ENS
/ Criminología / Delincuencia / Feminismo / Mujeres / Rol según el sexo 
Biblioteca UPV/EHU

Este libro habla de la falta de empatía que la criminología convencional ha mostrado hacia las mujeres como sujetos de delito. Ignoradas, cuando no deformadas bajo una mirada interesadamente sexista, ellas han permanecido al margen de la evolución de las ideas acerca de la criminalidad y su definición, como seres natural y socialmente conformes. Concebido el delito como masculino, su desviación tenía que ser interpretada como signo de una anormalidad individual, fruto de disfunciones y patologías propias de su sexo, o de una socialización frustrada en los roles normativos de género destinados a asegurar su vinculación al espacio privado y a los dictados de una domesticidad y una pasividad impuestas.


Desde el feminismo se hacía imprescindible elaborar un nuevo saber criminológico destinado a ofrecer un marco ideológico crítico con esa realidad simplista y exasperante, empeñada en una explicación ahistórica de la trasgresión femenina, sin referencia a las características estructurales de la sociedad y la cultura en que las mujeres están insertas, como si fueran seres excluidos del orden social y simples víctimas de una jerarquía sexual imposible de desafiar.

Las páginas de este libro se proponen recorrer las trayectorias marcadas por ese pensamiento crítico para investigar, en nuestra realidad penal y penitenciaria, acerca de posibles procesos selectivos de criminalización que sitúen a las mujeres en una posición de desventaja y de discriminación que una criminología feminista deba desvelar, poniendo remedio a una ignorancia que dura ya demasiado tiempo.

María Luisa Maqueda Abreu es Catedrática de Derecho Penal de la Universidad de Granada. Desde el año 1998 ha realizado investigaciones relacionadas con la violencia contra las mujeres, en particular, sobre malos tratos, tráfico, explotación sexual y prostitución. Ha participado asimismo en diversos proyectos de investigación relacionados con el género, la multiculturalidad y los colectivos en los márgenes (2005, 2010, 2012). Entre sus publicaciones más recientes sobre esos temas destacan: “Prostitución femenina y control: una relación controvertida” (1998); “La violencia de género: entre el concepto jurídico y la realidad social” (2006); “¿Es la estrategia penal una solución a la violencia contra las mujeres?: algunas propuestas desde un discurso feminista crítico” (2007); “Prostitución, feminismos y derecho penal” (2009): “A propósito de la trata y de las razones que llevan a confundir a l@s inmigrantes con esclav@s” (2009); “1989/2009: veinte años de ‘desencuentros’ entre la ley penal y la realidad de la violencia contra las mujeres” (2010); “La trata sexual de mujeres: entre mitos y realidades” (2011); “El peso del género y otras identidades culturales en la criminalización de las mujeres” (2014). Otras líneas de investigación recientes se orientan hacia materias de política criminal y criminología relacionadas con la expansión del control del delito y los jóvenes de la calle. Entre ellas: “Políticas de seguridad y Estado de Derecho” (2004); “La expansión del control y la hipocresía de las leyes penales” (2008); “Aproximación a la violencia juvenil colectiva desde una criminología crítica (bandas, tribus y otros grupos de calle)” (2010). En la actualidad trabaja sobre criminalización del espacio público.

jueves, 1 de noviembre de 2012

#hemeroteca #intersexualidad | El hombre lobo era mujer


Imagen: El País
El hombre lobo era mujer
Un forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia revisa la figura del asesino múltiple Romasanta y le diagnostica un trastorno genético de intersexualidad
Silvia R. Pontevedra |  El País, 2012-11-01 
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/01/galicia/1351797460_881975.html

Cosía, bordaba, calcetaba. Cortaba trajes y vestidos. Era un ser dulce, entrañable, amigo, sobre todo, de sus amigas. Apenas alcanzaba el metro cuarenta de estatura, y tenía "cara de bueno". Esto último lo dice Fernando Serrulla, responsable de la Unidad de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia. El mismo profesional que ayer, en la primera sesión de las jornadas sobre Manuel Blanco Romasanta que se celebran este puente en Allariz, organizadas por la Fundación Vicente Risco, propuso una nueva teoría médica que podría barrer para siempre el mito del lobishome (también conocido como sacaúntos) gallego: El asesino múltiple nacido en una aldea de Esgos que en 1853 se salvó del garrote vil tras un proceso judicial sin precedentes, seguido con interés en toda España y financiado a espuertas por Isabel II, podría haber sido en realidad una hembra, una “lobismuller” nacida con un extraño síndrome de intersexualidad.

Ya se sabía que Blanco Romasanta había sido inscrito en la partida de nacimiento, en 1809, como Manuela, aunque un registro parroquial, ocho años más tarde, lo confirmaba como Manuel. La última a del nombre, en realidad, no había sido una errata. Al nacer, sus padres no tuvieron muy claro el sexo del bebé. Con el tiempo, prefirieron considerar que aquello era un micropene, pero probablemente era un clítoris muy desarrollado.

El antropólogo Xosé Ramón Mariño Ferro ya apuntó hace tres años la posibilidad de que Romasanta fuese una mujer. Ahora Serrulla lo corrobora, sugiere una enfermedad concreta y aporta nuevos datos. Aunque dice que la seguridad absoluta no la podrá tener si no realiza una prueba genética. Los mayores investigadores del criminal, los abogados Cástor y Félix Castro, descartan la posibilidad de hallar sus restos. Romasanta murió en la cárcel de Ceuta de cáncer de estómago poco después de que se conmutase su pena capital por la cadena perpetua, y fue enterrado en una fosa común.

Así que la analítica habría que proponérsela a alguno de los familiares del asesino que supuestamente siguen viviendo en la provincia de Ourense. No son descendientes directos, sino tataranietos de algunos de los cuatro hermanos que tenía. Él, o ella con apariencia de hombre, llegó a casarse con una mujer, pero enviudó un año después, y por supuesto no tuvo hijos. Más tarde enamoró a otras vecinas, madres solteras o separadas de Rebordechao (Vilar de Barrio) y Castro de Laza, pero debieron de ser relaciones platónicas. Entre los papeles que le fueron requisados había alguna copla que les cantaba, cambiando el nombre de la chica según la ocasión. Las encandiló, y a todas ellas, después, confesó haberlas matado, junto con sus hijos menores, cuando los transportaba hacia una vida mejor, y un empleo prometido, en Santander o en la ciudad de Ourense. Esas fueron las nueve víctimas por las que se le condenó a muerte, aunque se le atribuyeron otras anteriores, hasta un total de 17.

Fernando Serrulla habla de pseudohermafroditismo femenino, una forma de estado intersexual que viaja en los genes de padres a hijos, aunque "solo se manifiesta en uno de cada 10.000 o 15.000 nacidos vivos". El propio investigador, como forense, cuenta que en su departamento, con sede en el Hospital de Verín, ha tenido que ver casos de niños o niñas que, antes de quedar inscritos en el Registro Civil, necesitan un reconocimiento para determinar su sexo. Blanco Romasanta era Manuela. Tenía sexo de mujer pero, a causa de este pseudohermafroditismo, segregaba una cantidad desmesurada de hormonas masculinas y sufrió un proceso de virilización. "Estas personas, debido a los andrógenos, pueden presentar episodios de fuerte agresividad", explica Serrulla. Esto podría ayudar a comprender la figura del criminal, un personaje que, como vecino, "era un encanto de tío" y se ganaba el cariño y la confianza del pueblo.

En su intervención, Serrulla también presentó el nuevo rostro del sacaúntos, así conocido porque se dijo que, además de las ropas en las ferias, vendía a farmacéuticos portugueses la grasa que obtenía cociendo a sus víctimas (los hermanos Castro localizaron libros de alquimia de la época, en los que se habla de las virtudes del sebo de difunto para tratar la epilepsia e incluso la alopecia).

La nueva cara de Blanco Romasanta es diferente de la que dibujó para un libro publicado en 1991 el exjefe de policía de Galicia Luis García Mañá y que se tomó por buena durante dos décadas. La de ahora se basa en las descripciones antropométricas y los reconocimientos médicos que realizaron los cinco facultativos que participaron en la instrucción del sumario (de 1.667 folios) y el juicio, celebrado en Allariz, Verín y, finalmente, A Coruña. Estos médicos descartaron en 1852 la versión de la defensa: el criminal había asegurado que sufría un maleficio y que devoraba a sus presas en compañía de otros lobos. Finalmente, se libró de la ejecución de la sentencia porque un hipnólogo francés que se presentó como doctor Philips convenció in extremis a la reina de que el reo sufría un trastorno mental llamado licantropía. Una vez reconstruida la identidad de Romasanta, ahora Cástor y Félix Castro intentan localizar con el forense en cuevas de la sierra ourensana de San Mamede algún resto óseo de las mujeres y los niños que mató.

DOCUMENTACIÓN
El último aullido del hombre lobo

Varios estudios desvelan nuevos datos sobre Romasanta, el célebre licántropo de Allariz - "Fue el primer asesino en serie de la historia", afirma un investigador
Pablo Taboada | El País, 2011-11-03

http://elpais.com/diario/2011/11/03/galicia/1320319103_850215.html
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ENLACES
Wikipedia | Manuel Blanco Romasanta

http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Blanco_Romasanta

lunes, 30 de noviembre de 1981

#libros #sociologia | Historia y presente de la homosexualidad : análisis crítico de un fenómeno conflictivo

Historia y presente de la homosexualidad : análisis crítico de un fenómeno conflictivo / Alberto García Valdés
Akal, Madrid : 1981 [11]
376 p., [31] p. de il.
Colección: Akal Universitaria. Sociología ; 28

ISBN 9788473395762 / 27,40 €
/ ES / ENS / Tesis / UCM
/ Criminología / Historia / Homosexualidad / Medicina / Sociología
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1244008~S1*spi

Este libro es la Tesis Doctoral de autor, que fue leída en la Universidad Complutense de Madrid (Junio, 1980) y calificada con la nota de sobresaliente cum laude. En él se realiza un estudio de la homosexualidad desde un punto de vista global, humanista y no parcelar, especializado, como suele ser más frecuente. Así, en primer lugar, se desarrolla una visión histórica del tema, dividida en tres partes, en las que se pone de manifiesto la forma en que las diferentes sociedades han contemplado este fenómeno. Tras desarrollar una visión histórica del tema, en la que se pone de manifiesto la forma en que las diferentes sociedades han contemplado y vivido la condición homosexual -como pecado, delito o enfermedad-, se pasa luego al estudio particularizado de una serie de sujetos cuyo comportamiento habitual es homosexual. Finalmente se analiza la cuestión a la luz de las investigaciones actuales y teniendo en cuenta tanto apreciaciones médicas como sociológicas o criminológicas.