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miércoles, 16 de octubre de 2024

#libros #precariedad #feminismo | La nada fértil

La nada fértil / Sarah Babiker Moreno.
Madrid : Continta Me Tienes, 2024 [10-16].
296 p.

/ ES / Libros / ENS / Desigualdad social / Feminismo / Necropolítica / Precariedad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419323279 / 16.95 €
📝 Cita APA-7: Babiker Moreno, Sarah (2024). La nada fértil. Continta Me Tienes.

La periodista y antropóloga Sarah Babiker Moreno esboza en este ensayo los mapas posibles de la precariedad y la desigualdad de la ciudad actual, para tratar de dimensionar los efectos de la deshumanización y la necropolítica, desde una mirada que evita el derrotismo. De este modo, ‘La nada fértil’ presenta un recorrido por las edades en la ciudad precaria: infancia, adolescencia, juventud, edad adulta y vejez, en un estilo a medio camino entre la crónica y la (auto)ficción feministas.

En palabras de Layla Martínez, autora del epílogo: «Las ciudades actuales son el escenario de una violencia atroz del capital en forma de rentismo, explotación y contaminación, pero también el lugar donde es posible dar rienda suelta al deseo de encuentro con los demás. Puede que la ciudad se presente ahora ante nosotros como un lugar desolador y desesperanzador, como un espacio cada vez más vacío de afectos y posibilidades de vida, pero, como dice Babiker, es también un lugar fértil, el escenario de una tensión de fuerzas que podemos volver a poner a nuestro favor. […] La nada fértil pertenece a esa tradición de libros que retrata la ciudad y a sus habitantes en un momento concreto que sin embargo se acaba convirtiendo en un reflejo de toda una época».

😏 Sarah Babiker (Madrid, 1979). Hija de una chica madrileña de familia obrera y de un joven sudanés de clase media que pasó de estudiante a migrante en la España franquista, Sarah supo de clase y raza sin salir del barrio, aprendió de justicia social en un cole jesuita y, ya en la Facultad de Periodismo, constató que iba a ser todo muy difícil. Ha vivido en Italia, Marruecos, Argentina y Omán. Quiso saber más de antropología, países del sur, feminismos. Empezó estudios que ampliaban el mundo y generaban el vértigo de lo inabarcable. Aprendió humildad. Tuvo muchos curros precarios y de todos se llevó algo, aunque solo fuera una profunda aversión al trabajo. Hace años encontró casa laboral y política en El Salto Diario. Después de una vida de poesías y cuentos, de cartas y mails, de monográficos y artículos, a los cuarenta años empieza esta novela: 'Café Abismo'. Escribe, como escribía su abuelo Pablo, quien le legó su olivetti, sobre las cosas que le atraviesan el cuerpo y lo que le interpela de los otros, cerca y lejos.

jueves, 18 de abril de 2024

#hemeroteca #vih | La lucha contra el VIH ya no es un reto de la ciencia, sino de equidad

Mujeres jóvenes asisten a una sesión informativa sobre prevención de VIH, en Toumodi (Costa de Marfil) //

La lucha contra el VIH ya no es un reto de la ciencia, sino de equidad

Unas 4.000 niñas y mujeres jóvenes en el mundo siguen infectándose de VIH cada semana, principalmente en África subsahariana
Bience Gawanas | Planeta Futuro, El País, 2024-04-18
https://elpais.com/planeta-futuro/2024-04-18/la-lucha-contra-el-vih-ya-no-es-un-reto-de-la-ciencia-sino-de-equidad.html

Cada paso que demos hoy en la lucha contra el VIH va a ser laborioso: debemos presionar más para avanzar. Los profesionales de este virus se reúnen esta semana en Yaundé (Camerún) con motivo de AFRAVIH, la mayor conferencia internacional francófona sobre el VIH/sida. En los primeros años de la lucha contra este virus, nuestros avances fueron a menudo rápidos e inmensos porque, miraras donde miraras, había grandes necesidades. Fueron tiempos devastadores: la enfermedad mató a tres millones de personas en el año 2000, más de 2,4 millones de ellas en África. En el extremo sur del continente, de donde soy, la enfermedad amenazaba con desintegrar el tejido social.

Cuando el mundo se unió para formar asociaciones como la del Fondo Mundial de Lucha contra el sida, la Tuberculosis y la Malaria y el PEPFAR, desafió la injusticia de que solo los ricos pudieran recibir tratamiento contra el VIH. Fue para frenar la posibilidad de perder a una generación de personas en muchos países de ingresos bajos y medios, así como a quienes eran estigmatizados y discriminados por ser considerados diferentes.

Me enorgullece decir que desde entonces hemos recorrido un largo camino. De menos de 50.000 personas en tratamiento contra el VIH en África en el año 2000 a más de 20 millones en la actualidad, las innovaciones en materia de prevención del VIH han proliferado, reduciendo drásticamente las infecciones por el virus. Sin embargo, más de 1,3 millones de personas se infectaron por el virus en 2022 en todo el mundo.

Estas infecciones se producen ahora principalmente entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, personas que se inyectan drogas, mujeres trans y trabajadores del sexo. Además, sus voces son cada vez más silenciadas y se encuentran bajo la amenaza constante de la violencia y el abuso, ya que la legislación discriminatoria dirigida contra las personas LGBTI está surgiendo en todo el mundo. Entre estos grupos, los jóvenes de 15 a 24 años soportan una carga desproporcionada de VIH y son aún más vulnerables, ya que se enfrentan a mayores barreras para acceder a los servicios sanitarios.

La lucha contra el VIH ya no es un reto de la ciencia, sino de la equidad. Para que volvamos a acelerar los avances, debemos recuperar ese firme espíritu de equidad que nos animó hace dos décadas. Eso significa centrarnos en las comunidades más afectadas por el VIH. En África, centrarse en los adolescentes de ambos sexos es un imperativo urgente.

Aunque la incidencia del VIH entre las adolescentes y las mujeres jóvenes ha disminuido enormemente en la última década, 4.000 niñas y mujeres jóvenes siguen infectándose por el VIH cada semana en todo el mundo, principalmente en el África subsahariana. Esto es inaceptable. Este grupo sigue sufriendo las condiciones más inicuas de todas, con injusticias estructurales que las predisponen a las enfermedades.

Si queremos prevenir las infecciones por VIH entre esta población, debemos reunir a diversos socios para invertir en esfuerzos a largo plazo para mantener a las niñas en las escuelas. La educación convierte a las niñas en mujeres con la posibilidad de una mayor igualdad de oportunidades, y las protege de enfermedades como el VIH. Las niñas educadas registran tasas más bajas de embarazos adolescentes, violencia sexual, matrimonios precoces y, en última instancia, menos infecciones por el VIH. También debemos acelerar las inversiones en programas que apoyen la salud y los derechos sexuales y reproductivos integrales, especialmente para las adolescentes y las mujeres jóvenes.

Y debemos asegurarnos de que las mujeres jóvenes y las niñas estén en el centro de los proyectos que buscan su participación. Estos son algunos de los objetivos que la asociación del Fondo Mundial trata de alcanzar con proyectos como Voix EssentiELLES y el Fondo HER Voice, que se esfuerzan por implicar de manera significativa a las mujeres jóvenes y las niñas en los programas de salud clave y en los foros de toma de decisiones de sus comunidades.

Para acabar con las infecciones por VIH entre las mujeres jóvenes y las niñas, también debemos reducir las infecciones entre sus parejas sexuales. Esto significa invertir en esfuerzos para transformar las normas culturales y sociales que predisponen a los hombres y los niños al VIH y que determinan su relación con las niñas y las mujeres en sus comunidades. También significa que los hombres con alto riesgo de infección por el VIH se sometan a pruebas y reciban apoyo para iniciar y mantener el tratamiento. Proteger a los hombres y niños heterosexuales del VIH también puede ayudar a proteger a las mujeres y niñas.

Se trata de renovar nuestro enfoque en la promoción de la equidad. Sabemos cómo hacerlo. Lo hicimos en el cambio de milenio con nuestro impulso a la equidad en el tratamiento del VIH. Faltan tres meses para la 25ª Conferencia Internacional sobre el sida de Múnich. Avancemos ahora y pongamos fin a esta lucha inacabada, reduciendo las infecciones por el VIH entre los grupos más afectados. Para conseguirlo, podemos reenergizarnos con los objetivos y el espíritu inquebrantable de aquellos años dorados de progreso en la lucha contra el VIH.

lunes, 27 de marzo de 2023

#libros #homosexualidad | El sexo intermedio (1908)

El sexo intermedio (1908) / Edward Carpenter ; traducción de Víctor Manuel Sánchez ; prólogo de Eugeni Rodríguez.

Barcelona: Byron Books, 2023 [03-27].
212 p.
Serie: Pensamiento Libre.

/ ES / EN* / Libros / ENS / Derechos / Desigualdad social / Gran Bretaña / Homosexualidad / LGTBI / Memoria histórica / 
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788412652154 / 17,00 € 
📝 Cita APA-7: Carpenter, Edward (2023). El sexo intermedio (1908). Byron Books.

‘Intermediate Sex’ de Edward Carpentier ofrece rasgos absolutamente fascinantes para la comprensión de los derechos y libertades de los colectivos LGTBI+. Es un escrito pionero que abandera la lucha contra todas las desigualdades sociales y legales vinculadas a las diferencias de género. Escrito y publicado en el contexto británico de la puritana sociedad victoriana, propone todo un programa político, ético y social revolucionario de su sistema moral, social, legal y educativo, en esta cuestión. La homosexualidad, y cualquier otra forma de afectividad sexual intermedia, es para E. Carpenter una parte constitutiva de su individualidad natural, y solo por esta razón, debe ser salvaguardada como derecho fundamental individual, en lugar de ser categorizada como algo moralmente nocivo. Una lectura fundamental para este s. XXI tan repleto de paradojas y signos reaccionarios.
 
Edward Carpenter (1844-1929) fue un escritor, poeta y filósofo británico que destacó por su defensa de los derechos de los trabajadores, los homosexuales y las mujeres. Promovió la igualdad y la justicia social en una época en la que estos temas eran poco discutidos. A través de sus obras "Hacia la democracia" y "Amor libre", Carpenter se convirtió en una figura clave del movimiento por los derechos LGBT.

Víctor Manuel Sánchez es doctor en Derecho por la Universidad de Barcelona. Director de la colección Byron Books, Pensamiento Libre, ha sido profesor de Derecho Internacional y Derechos Humanos en múltiples universidades (Universidad de Barcelona, UNED, UAB, etc.). Es autor de las monografías ‘Amnistía, imperio del derecho y exilio en el arcontado de Solón’ (Tecnos, 2018); ‘Migraciones, refugiados y amnistía en el derecho internacional del Antiguo Oriente Medio, II Milenio a. C.’ (Tecnos, 2016); y ‘La potestad coercitiva de las organizaciones regionales para el mantenimiento de la paz’ (Bosch, 2005).

viernes, 10 de marzo de 2023

#hemeroteca #justicia #discriminaciones | Un Supremo dividido limita los permisos de las familias monoparentales: “Es una sentencia que sostiene una desigualdad”

El Diario / Dos mujeres con carritos de bebé //

Un Supremo dividido limita los permisos de las familias monoparentales: “Es una sentencia que sostiene una desigualdad”

Las madres monoparentales lamentan que el tribunal no haya dado su aval a estos permisos dobles cuando el Consejo General del Poder Judicial sí se lo reconoció a una magistrada en 2021
Alberto Pozas | El Diario, 2023-03-10
https://www.eldiario.es/sociedad/supremo-dividido-limita-permisos-familias-monoparentales-sentencia-sostiene-desigualdad_1_10022182.html 

En España, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, existen casi dos millones de familias de un solo progenitor, un 81%, mujeres. Esta semana el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia con la que cierra la puerta a que, con la legislación actual, estas personas puedan disfrutar de sus 16 semanas de permiso tras el nacimiento de un hijo pero también de las que le corresponderían al otro progenitor. Es una reivindicación clave para el colectivo, que lamenta el reciente fallo: “Han dictado una sentencia que sostiene una desigualdad”, explica a elDiario.es Miriam Tormo, portavoz de la Asociación Madres Solteras por Elección.

En los últimos años, tribunales territoriales de todo el país han dictado todo tipo de sentencias sobre este asunto. Desde las que rechazan ampliar las 16 semanas del progenitor hasta las que reconocen el doble permiso íntegro pasando por otras resoluciones que han optado por un camino intermedio y permiten disfrutar de parte del permiso que correspondería al otro progenitor.

En Castilla-La Mancha, por ejemplo, recientemente un juzgado ha reconocido este doble permiso de manera íntegra a una mujer. En León, otro juzgado avaló diez semanas más a otra mujer, al igual que la decisión tomada por el Tribunal Superior de Extremadura en otro caso similar. En Balears, el Tribunal Superior permitió ampliar 12 semanas más a otra mujer que recurrió la negativa de la Seguridad Social. En Catalunya otra sentencia reconoció 24 semanas a una madre. En la Comunidad Valenciana, sin embargo, otra resolución rechazó este derecho para una mujer, que no recurrió la negativa judicial.

El primer caso en llegar hasta el Tribunal Supremo fue uno del País Vasco, una sentencia que reconoció el doble permiso íntegro a una mujer y que sentó las bases para que tribunales de todo el país también lo hicieran. En ese caso el tribunal territorial entendió que, por encima de todo, debían primar los derechos del niño de una familia monoparental para que reciba el mismo trato y los mismos cuidados que otro con dos progenitores. También por resultar discriminatorio para la mujer. Esos argumentos, por ejemplo, no eran válidos en la Comunidad Valenciana: “El argumento de la protección del menor como sustento del recurso es falaz”, dijo el TSJ de esa comunidad en otra resolución sobre un caso similar.

La solución del Supremo no ha sido pacífica. Entiende la mayoría de la sala de lo social que darle la razón a esta mujer equivaldría a modificar las leyes sobre estos permisos, algo fuera del alcance de los tribunales. Pero dos integrantes del total de ocho que forman la sala, Ignacio García-Perrote y Rosa María Virolés, votaron en contra. Una de las razones por las que el caso se demoró tanto es porque, de hecho, García-Perrote iba a ser el primer ponente y hubo que cambiar porque apostaba por desestimar el recurso de la Fiscalía y dar la razón a la mujer.

Estos dos magistrados creen que el Supremo se niega a aplicar un criterio integrador que tenga en cuenta la perspectiva de género y el interés superior del menor, que, aseguran, sí se ha aplicado otras veces. Lo ejemplifican los jueces con la sentencia que en 2016 reconoció el derecho al permiso parental para los progenitores por gestación subrogada poniendo el foco en la protección del niño o niña.

Menos tiempo para sus hijos
En su sentencia, el Supremo explica que si el poder legislativo quiere hacer ese cambio, puede hacerlo a través de una iniciativa legal, pero que no deben ser los jueces los que lo introduzcan de facto con una sentencia. “No se entiende que quien tiene que garantizar la igualdad se haya puesto de perfil”, lamenta Tormo. “La sentencia la hemos recibido con mucha decepción, las madres están muy enfadadas y cansadas. Pleitear está suponiendo un esfuerzo y encontrarse con este varapalo... mucho enfado, decepción e incomprensión”, explica.

El recorrido legislativo de esta medida ha sido también un jarro de agua fría para estas familias. El Gobierno se abrió a reconocer este doble permiso en noviembre de 2021, reconociendo incluso el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que la situación actual supone “un problema de equidad”. Desde el Ministerio de Derechos Sociales de Ione Belarra se incluyó la ampliación en la Ley de Familias, ya aprobada en primera vuelta por el Consejo de Ministros, pero finalmente decayó del texto.

La portavoz de la Asociación de Madres Solteras por Elección explica la importancia que tiene para ellas el poder contar con las semanas de permiso que le corresponderían al otro progenitor: “Hay que ponerse en el lugar de que somos una única persona adulta a cargo de todo en un momento tan sensible como es la crianza”, expone. Atender al menor día y noche mientras se recupera del parto o se adapta a la lactancia, si opta por ella, recuerda, no es fácil “en cualquier familia” y tampoco lo es en casos de monoparentalidad. Allí donde una familia biparental cuenta con dos redes de apoyo, ya sea de familia o amigos, ellas solo tienen una.

Al tener que regresar al trabajo a las 16 semanas, sin poder alargar el cuidado en casa del bebé por parte de otra persona, como sí ocurre en las familias de dos progenitores, hace que la única alternativa sea “llevar al niño a la guardería o que sea atendido por alguien contratado”, con lo cual “el niño no está recibiendo lo mismo” que en las demás familias, asegura Tormo. Explica que las familias de un solo progenitor buscan “como cualquier otra familia darle a nuestro hijo lo mejor” y lamenta que la reforma que amplió y equiparó los permisos de paternidad para involucrar a los hombres en las tareas de cuidado “se haya olvidado de las mujeres que lo tienen mucho más difícil para conciliar”.

Un derecho reconocido por el Poder Judicial
Recuerda Tormo que hace ahora dos años el Consejo General del Poder Judicial reconoció estos permisos ampliados a una magistrada progenitora única. Fue en febrero de 2021 cuando la Comisión Permanente de este organismo entendió que era una opción aplicable para “proteger el interés superior del menor”. “El interés superior del menor no puede verse afectado ni limitado por el hecho de pertenecer a una familia monoparental y tener un solo progenitor legal”, dijo ese acuerdo tras una consulta elevada por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.

La portavoz de la asociación lamenta que ese criterio no haya sido aplicado al otro lado de la calle de Marqués de la Ensenada, en la sala cuarta del Tribunal Supremo. “Entiendo que debía aplicarse en el mismo sentido. Las madres lo entienden menos cuando saben que los jueces y juezas, si fueran monoparentales, podrían disfrutar de ese permiso y han dictado una sentencia que sostiene una desigualdad”.

Ahora está por ver si otros casos en los que sí se había reconocido este derecho son recurridos o no por la Fiscalía o la Seguridad Social ante el Tribunal Supremo. La resolución, en el caso concreto llegado desde Bilbao, especifica que se anula la concesión pero que no debe afectar al caso concreto y a la madre que pleiteó durante años. Es decir, que si ya disfrutó del permiso no se le debe retirar.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

#hemeroteca #feminismo | Un año de crisis, luchas y debates feministas

ctxt / Manifestación 8M, 2019 //

Un año de crisis, luchas y debates feministas.

Las polémicas dentro del feminismo se han polarizado como nunca. De un lado, posiciones esencialistas que dejan de lado a las migrantes, precarias y diversas. Del otro, quienes pretenden construir alianzas.
Josefina L. Martínez | ctxt, 2021-12-29
https://ctxt.es/es/20220101/Firmas/38282/crisis-feministas-2021-polemicas-josefina-martinez.htm 

Este año nos hemos enfrentado a una crisis de múltiples dimensiones. Para las mujeres de todo el planeta, la pandemia significó un incremento de los agravios cotidianos. Mientras como trabajadoras esenciales resistían en la “primera línea” de trabajos precarios y mal pagados, y organizaban huelgas o protestas, en los hogares asumían el peso de una renovada crisis de la reproducción social. Con su afán de ganancias rápidas, el capitalismo destruye sus propias condiciones de reproducción a largo plazo, mediante un conjunto de procesos socio y eco destructivos que llevan al agotamiento de recursos y la multiplicación de catástrofes.

Todo indica que esta pandemia, que pensábamos despedir en 2021, nos acompañará más tiempo. No se trata de un virus infalible, sino de la irracionalidad de un sistema que prioriza las ganancias de unos pocos por encima de la vida de millones. Las grandes farmacéuticas aumentaron sus beneficios un 66% el último año gracias a las vacunas, mientras decenas de países africanos no han superado el 10% de vacunación –ómicron está ahí para recordarlo–. La liberación de las patentes es una demanda que se explica por sí misma, pero está bloqueada por los Estados más ricos y las multinacionales. Como escribimos en otra ocasión, la pandemia generó una acumulación de ultrajes y desigualdades para los sectores más precarios de la clase trabajadora, las mujeres, las migrantes y la juventud. El virus no ha sido igual para todos. La fortuna personal de Jeff Bezos supera ya los 210.000 millones de dólares mientras sus empleadas de Amazon en Alabama y Chicago luchan para poder organizar un sindicato.

Si miramos al sur, este 2021 arrancó unos días antes para las mujeres argentinas. El 29 de diciembre de 2020 el Congreso de Diputados aprobaba la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y miles festejaron en las calles. Así culminaba más de una década de protestas, encuentros masivos y movilizaciones. El triunfo de la marea verde por el derecho al aborto encendió la esperanza de las mujeres en el resto de América Latina. Tuve la suerte de estar allí, y contarlo en CTXT. Hace unas semanas, un muchacho rojipardo me quiso provocar en una charla: “¿Qué ha logrado el movimiento de mujeres con su movilización?”. Pensó que me ponía contra las cuerdas. “Mira Argentina, le respondí. Si a ti no te parece importante que las mujeres no tengan que morir por abortos clandestinos, no sé de qué hablamos.” De todos modos, sabemos que en esta sociedad ninguna conquista es duradera. Este 2021, las mujeres de Estados Unidos tuvieron que salir a movilizarse, porque en estados como Texas quieren volver a limitar el derecho al aborto. Otro tanto ocurre en Polonia, donde el Tribunal Supremo ha restringido de forma considerable el derecho al aborto.

En medio de esta crisis, se endurecen los discursos de una extrema derecha negacionista, xenófoba, machista y homófoba. Desde el Brasil de Bolsonaro a los ultras castizos de Vox, pasando por Milei en Argentina o los conservadores polacos. Los movimientos feministas, LGTBI y antirracistas son considerados una amenaza para su objetivo de recuperar el viejo orden y la familia patriarcal. La extrema derecha exacerba la homofobia, el racismo y la violencia contra las mujeres, pero estas forman parte del ADN del sistema capitalista patriarcal. Por eso no deberíamos perder de vista la trampa de aquellos discursos “progresistas” que llaman a poner freno a la derecha, pero sirven copas en la fiesta del capital. En todo caso, los debates en el feminismo también pasan por aquí. ¿Se trata de escalar posiciones en un mundo desigual o nos proponemos transformarlo todo?

Debates colectivos para un feminismo transformador
Sabemos que las polémicas en el interior del feminismo se han polarizado como nunca. De un lado, posiciones conservadoras, esencialistas y restrictivas que en nombre del “verdadero feminismo” dejan de lado las reivindicaciones de las mujeres migrantes, precarias y diversas. Del otro, quienes, aun con muchos matices, pretenden construir alianzas y luchas en común.

Pero este año también hemos visto interesantes debates y reflexiones para enriquecer las armas de un feminismo transformador. En noviembre, se celebró la IV Conferencia MarxFem de forma online desde Bilbao. Durante tres días, reconocidas feministas anticapitalistas, trabajadoras y activistas intercambiamos ideas acerca de la lucha contra el patriarcado, el racismo y el capitalismo. Silvia Federici, Nancy Fraser, Jule Goikoetxea, Tithi Bhattacharya, Lorena Cabnal, Elsa Dorlin, Frigga Haug, Ochi Curiel, entre otras. Tuve el gusto de participar en una mesa junto con Andrea D’Atri, Cynthia Burgueño, Diana Assunção, y Alejandra Decap de Pan y Rosas, donde compartimos ideas sobre feminismo y estrategias para la emancipación. La relación entre género, clase y racismo; el auge de la extrema derecha y cómo enfrentarla; la crisis de la reproducción social y la polémica sobre identidades y clase obrera.

La filósofa y activista feminista vasca Jule Goikoetxea fue parte de la organización del evento este año. Nos contó que la participación superó las expectativas iniciales, con más de 600 personas de diferentes países en algunos de los plenarios. “Se ha podido ver que no estamos de acuerdo en todo y que aun así estamos en la misma trinchera. Hemos conseguido poner en primera línea las diversas prácticas y críticas provenientes tanto de dentro como de fuera del feminismo marxista donde diversas escuelas filosóficas y políticas tienen cabida”, señaló.

“Hemos tenido debates teóricos desde la interseccionalidad o la imbricación en diversos ámbitos, como el valor, el Estado, el derecho, el sujeto, el cuidado, la producción y la reproducción social. Aquí tuvimos propuestas en torno a nuevas organizaciones y repertorios de lucha y protesta. Hubo, por otro lado, casos de estudio concretos, ejemplos de lucha, resistencia y organización que incluyeron no solo las diversas huelgas feministas en el norte y el sur global, sino resistencias locales y específicas en empresas, en internet, universidades y esfera pública”.

Por mi parte, abordé algunos aspectos de la Teoría de la Reproducción social, cuyo aporte más importante es poner el foco en la relación necesaria, pero contradictoria, entre los trabajos de cuidados en el hogar y la acumulación de capital. Una aproximación teórica que permite explicar el papel que desempeñan esas tareas del ámbito doméstico como parte esencial de la reproducción de la fuerza laboral. Desde la reposición de energías diarias de trabajadores y trabajadoras, al cuidado de las personas que están por fuera de la fuerza laboral activa (como ancianos, niños y enfermos) y el recambio generacional de la fuerza de trabajo. En este marco, propuse un contrapunto con la feminista norteamericana Nancy Fraser acerca del feminismo del 99% y la idea de formar un “bloque contrahegemónico”. Una formulación, que, si bien busca superar las divisiones entre la clase obrera y otros sectores oprimidos, a mi modo de ver termina en una política de suma cero si se canaliza por las vías institucionales de los “gobiernos progresistas”. En todo caso, los debates completos de la Conferencia Marx Fem se pueden ver en vídeo.

Por último, para recuperar otros debates colectivos en el feminismo este 2021, termino con una recomendación: 'Alianzas rebeldes. Un feminismo más allá de la identidad' (Bellaterra, 2021). Se trata de un libro “coral” de varias autoras: Clara Serra, Paloma Uría Ríos, Santiago Alba Rico, Cristina Garaizabal, Miquel Missé, Nuria Alabao y Mamen Briz, entre otras. Los matices y enfoques cambian en cada capítulo y algunos me resultaron más interesantes que otros, pero en conjunto son aportes muy buenos para problematizar posiciones que ciertos sectores conservadores del feminismo consideran “incuestionables”.

Como plantean en la introducción, una de las grandes apuestas del libro es “la crítica al poder punitivo” y por eso sus páginas “dan espacio a las voces que estos últimos años se han manifestado contra la incorporación por parte de algunos feminismos a la lógica del castigo.” Mientras que en la escena política han crecido las respuestas penales y punitivas, las autoras señalan: “Si el feminismo quiere ser una alternativa a las formas tradicionales y autoritarias del poder y a las amenazas de la ultraderecha no podrá serlo si no es renunciando a las recetas reaccionarias”.

El libro reúne textos que cuestionan “el auge de discursos puritanos y moralistas y frente a la instauración por parte de algunos feminismos de nuevas normatividades sexuales”. En este sentido, me gustó especialmente el artículo de Miquel Missé con una crítica fuerte a las perspectivas esencialistas y reduccionistas biologicistas, planteando al mismo tiempo algunas polémicas al interior del activismo trans. También los textos de Clara Serra y varias autoras, debatiendo sobre el punitivismo y el puritanismo del feminismo identitario. La última parte agrupa reflexiones sobre la precariedad laboral, el racismo institucional y la pobreza. Entre otros, destacan los textos de Nuria Alabao, que aborda estos temas desde un feminismo anticapitalista y de clase.

Para terminar este repaso del año en clave feminista, pensemos en tiempo futuro: falta muy poco para el 8M. Este año, vivimos con indignación la prohibición de las manifestaciones de mujeres por parte del gobierno “más progresista de la historia” que nos envió a la policía. ¿Cómo vamos a construir el 8M del 2022? Algunas pensamos que debería poner en el centro los reclamos pendientes de las que vienen peleando en primera línea, organizando huelgas y protestas contra la precariedad, la violencia laboral y el racismo institucional. Que este 8M sea un día de lucha por las limpiadoras, las trabajadoras del hogar, las cuidadoras, las jornaleras y las enfermeras, por las maestras y las cajeras del supermercado, por las Kellys, las limpiadoras del Museo Guggenheim y las del SAD, por todas ellas. Feliz nuevo año para todas y gracias por estar ahí.

Josefina L. Martínez. Periodista. Autora de 'No somos esclavas' (2021)

jueves, 21 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #arquitectura | Hogar, dulce, hogar

Imagen: Campusa
Hogar, dulce, hogar.
Tres arquitectos abordan el papel de nuestras casas en este período de confinamiento domiciliario causado por la pandemia de la COVID-19.
UPV/EHU, Campusa, 2020-05-21
https://www.ehu.eus/es/web/guest/-/hogar-dulce-hogar

Desde el 14 de marzo nuestras viviendas se han convertido en un refugio ante la pandemia mundial que nos asola. Vivimos desterrados en nuestro hogar. Pero, el cada vez mayor aumento de la exposición de los hogares a través de videollamadas e imágenes en las redes sociales, deja expuesto la clara situación de desigualdad que vive la ciudadanía.

En esta situación de confinamiento y pandemia, en vías de una desescalada en distintas fases, las viviendas se han convertido en las protagonistas de muchos debates y polémicas. “El foco de la discusión- en opinión de Juana Otxoa-Errarte, presidenta del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro (Gipuzkoa), se ha centrado en los cotizados balcones que han permitido a unos pocos disfrutar de un pedacito del exterior sin salir de su casa, pero ¿y si el virus nos hubiera sorprendido durante los meses de invierno? Probablemente, nadie se hubiera acordado de los balcones, y la pobreza energética de las personas que no encienden la calefacción porque el dinero no les llega para pagar la factura, hubiera estado en boca de todos y todas”.

Esta percepción de desigualdad entre la ciudadanía es compartida por Alex Mitxelena, arquitecto y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad del País Vasco. “El estándar de las casas que conocemos hoy en día se cristalizó hace tan solo cien años. Fue entonces, también a causa de una crisis sanitaria, cuando se acordó que todas las casas, para poder ser consideradas habitables, debían tener una cocina, un baño, un espacio de estar o salón y un número de dormitorios acorde con la cantidad de individuos alojados. Esto quiere decir que, antes de esto, algunas personas vivían en construcciones que ahora no consideraríamos ‘viviendas’. Muchas personas vivían hacinadas en espacios que no tenían un programa funcional que hoy consideramos esencial”.

Sin embargo, en estos cien años la situación ha variado en dos direcciones en opinión del profesor de la UPV/EHU. “Por un lado, se ha considerado este estándar insuficiente y ha ido incrementando las necesidades. Así, se han incrementado los metros cuadrados por cada habitante, se han añadido segundos y terceros baños, etc. Por otro lado, determinados dinámicas continúan hacinando a las personas y haciendo que la mejora de las viviendas sea excesivamente difícil. En los casos más extremos encontramos las viviendas “patera” que son poco mejores a las que existían hace cien años”.

Para Ibai Gandiaga, arquitecto y profesor en la Escuela de Ingeniería de Bilbao (Náutica y Máquinas Navales), en los centros urbanos, los espacios privados de las viviendas tienden a complementarse con los espacios públicos de la ciudad. “La sala de estar se complementa con la plazoleta, la terraza o balcón -o la falta de éste- se complementa con la playa, con el parque o el bulevar, la sala de juegos se complementa con el patio de la urbanización, etc. En las viviendas unifamiliares, sobre todo en zonas con poca presión inmobiliaria, los metros cuadrados de las viviendas son más generosos, y se tiende a generar un microcosmos propio: jardín, terraza, zona de juegos, piscina, huerto, parking de coches, trastero”.

Aspectos a tener en cuenta
“Llevamos años trabajando y viendo los avances de las Smart Solutions: todo lo tenemos que hacer ‘inteligente’ y la ciudad no es una excepción- continúa la presidenta del COAVN-Gipuzkoa. En esa línea, uno de los puntos fundamentales para hacer que nuestras ciudades sean cada vez más sostenibles es apostar por la rehabilitación frente a la nueva construcción. Tenemos unas ciudades y pueblos con edificios envejecidos, que no cumplen las condiciones mínimas de temperatura interior, de ventilación, de iluminación o de accesibilidad. En definitiva: tenemos un gran parque de edificios poco saludables y confortables”.

Para esta arquitecta, ante esta situación, tanto en viviendas de nueva construcción como en las que se rehabilitan, hay aspectos que estaban descuidados. “La estanqueidad es uno de ellos: hay que garantizar que no se produzcan filtraciones ‑principalmente por las ventanas‑ que provoquen corrientes de aire y creen un espacio que no sea confortable. Una vez obtenida la estanqueidad, el siguiente paso será llegar a la correcta ventilación de las viviendas. Es vital controlar la necesaria renovación y la calidad del aire que respiramos para evitar la generación de humedades y garantizar la salud tanto del edificio como de las personas. Para ello, la tecnología puede ser nuestra gran aliada, ya que nos ofrece óptimas soluciones”.

Otro de los aspectos clave en este periodo de encierro ha sido la reorganización de espacios. “Una estancia debería poder convertirse fácilmente en despacho, en sala de juegos infantiles, cine o centro de deporte. Con un simple gesto, tendría que ser capaz de incorporar un espacio exterior al interior. Esta necesidad de flexibilidad la hemos sentido a consecuencia de la pandemia, pero también existe en las diferentes fases de vida de las personas, por lo que las viviendas han estar preparadas para adaptarse y responder a las mismas. Está claro que estas mejoras en los edificios no pueden quedarse ahí. Junto con la rehabilitación debería venir la regeneración de los espacios urbanos, de nuestras calles y de nuestros barrios, y de esta forma se conseguirá una ciudad más cercana, accesible y sostenible”.

Arquitectura post-pandemia
“Cuando superemos este shock-añade el profesor Alex Mitxelena- tendremos que volver a acatar cuestiones como el cambio climático, el problema de la especulación con la vivienda, los desahucios, la soledad no deseada, etc. Pero también tendremos nuevos retos a los que dar respuesta. Podremos pensar, más que nunca, en soluciones colectivas para crear espacios compartidos propios. Como los que se llevan explorando en las viviendas colaborativas. A modo de ejemplo, las personas mayores que están solicitando ayuda para construir viviendas colaborativas lo hacen también para evitar las situaciones dramáticas que están sucediendo estos días en las residencias para mayores. También podremos pensar en soluciones individuales y preparar nuestras casas para pasar más tiempo en ellas, realizar más tareas (como trabajar, hacer deporte y “pasarlo bien”). Tendremos que organizar el espacio que tenemos de forma más flexible y adaptable a las diferentes necesidades. No poder salir de casa también nos está haciendo anhelar estar en el exterior y tener contacto con la naturaleza, con el sol. Es también una forma de mantenernos ‘sanos’ como era necesario hace cien años. Así, tal vez, pondremos en valor de nuevo las terrazas y los balcones que, en algunos contextos, habían quedado infravalorados”. El profesor Ibai Gandiaga a su vez pone en valor el papel de los caseríos. “Tradicionalmente, el caserío es un centro de producción agrícola y ganadera autosuficiente. Y, en la actualidad, ante esta nueva situación, se han convertido en paradigma de esta pretendida autosuficiencia espacial”.

viernes, 24 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | Covid-19, capitalismo y lucha de clases

Imagen: El País / Puente de Vallecas, Madrid
Covid-19, capitalismo y lucha de clases.
El propio confinamiento tiene un marcado componente de clase, ya que seguramente no sea lo mismo para quienes lo desafían afinados en un piso patera de los barrios del Raval en Barcelona o de Lavapies en Madrid, que para aquellos que cuentan con otro tipo de comodidades.
Iosu del Moral · Militante de Antikapitalistak Euskal Herria | Naiz, 2020-04-24
https://www.naiz.eus/es/iritzia/articulos/covid-19-capitalismo-y-lucha-de-clases-1

De entre todo el chorreo informativo que en los últimos tiempos se está vertiendo en relación a la crisis sanitaria, no existe mayor falacia que aquella que asegura que el virus nos afecta a todos por igual. Desde diversos sectores, incluyendo a la pseudoizquierda, aseveran que se trata de un problema que no entiende de ricos o pobres. Además, según su criterio de equidad y aludiendo al mundialmente conocido positivo de Boris Johnson, estiman que la enfermedad tampoco haga distinción entre los poderosos. Al parecer, para estos eruditos, la cobertura sanitaria a la que pueda acceder el primer ministro británico, debe ser exactamente idéntica a la que logre optar la inmigración polaca o afgana de los barrios periféricos de la ciudad de Londres.

Toda una batería de afirmaciones que ya los primeros estudios e indicadores que empiezan a manifestarse al respecto, niegan con total rotundidad. Mapeos que señalan como la mortalidad está siendo mucho mayor en los barrios populares que entre los distritos nobles de las ciudades europeas. Misma suerte para Nueva York, donde se está dando un mayor número de fallecidos entre la comunidad latina y afroamericana de Queens o del Bronx, que entre la burguesía blanca acomodada de Manhattan. Por no hablar que estamos ante una crisis humanitaria que se cebará una vez más, sin escrúpulos, en los arrabales, villas y favelas de las grandes metrópolis latinoamericanas. Y por supuesto, ni hablar de los estragos que seguramente ya este causando la pandemia en la siempre olvidada África subsahariana.

Algo intrínseco al sistema capitalista es su estructura cimentada sobre un preciso componente de clase, donde per se las posibilidades materiales de cada individuo definirán sustancialmente la forma en la que abordar esta crisis. De ahí que el Covid-19 no signifique lo mismo para la ciudadanía del centro de Europa, que para la población que viva en algún país africano; como tampoco lo será para aquellos que residen en el centro de París o en alguno de sus suburbios. Solo hay que observar en nuestro entorno más cercano como los países del norte de Europa, de tradición mayoritariamente calvinista, están encarando la crisis desde una gélida praxis que prioriza los intereses económicos frente a la salud de sus ciudadanos. Al margen de no querer asumir la catástrofe que esto pueda suponer a los estados miembros del sur, como si no fuera con ellos la cosa.

Y ahí tenemos a la Roma de nuestros días con la capital del imperio Nueva York, absolutamente desbordada. Sin duda en Estados Unidos, epicentro del neoliberalismo y el país con mayor capacidad material del mundo, es donde con más facilidad se pueden apreciar las carencias que su sistema produce a la hora de encarar una crisis de carácter humanitario. Un país donde las clases populares quedan prácticamente excluidas de la red sanitaria debido a situaciones de irregularidad, o de precariedad laboral que no les permite acceder a un seguro médico medianamente digno. Incluso las clases medias trabajadoras, esas que deben ahorrar toda su vida para que sus hijos puedan ir a la universidad, están teniendo que invertir cantidades ingentes de dinero para lograr el tratamiento. Un problema que además del de clase también se da desde una perspectiva racial, ya que entre las personas con mayor dificultad a la hora de acceder al servicio de salud se encuentran los colectivos racializados.

De cualquier manera, nada será comparable a la catástrofe que le espera a África, continente donde en algunos casos se cuenta con un respirador en todo el país y donde los medios técnico-sanitarios son paupérrimos. Además, falta ver cómo impactará la enfermedad sobre una población muy joven como la africana, pero que cuenta con un sistema inmunológico endeble debido a la malnutrición severa que se sufre. Por desgracia, el coronavirus no hará sino incrementar la infinita lista de Malaria, Ebola, y el resto de calamidades que se ceban sin cesar con el ya de por sí maltrecho continente africano.

El propio confinamiento tiene un marcado componente de clase, ya que seguramente no sea lo mismo para quienes lo desafían afinados en un piso patera de los barrios del Raval en Barcelona o de Lavapies en Madrid, que para aquellos que cuentan con otro tipo de comodidades. Un confinamiento que, además, presupone que en todos los hogares se cuenta con dispositivos telemáticos suficientes que permitan a sus miembros poder realizar las tareas educativas y laborales a distancia, sin comprender que en muchos hogares apenas se pueden permitir tener un ordenador para el conjunto de la familia. Sin olvidarnos de todas aquellas personas que padezcan cualquier tipo de dependencia, disfuncionalidad o trastorno psicológico, dejando a estos colectivos en una situación de vulnerabilidad mayor que la de costumbre.

Pero, sin duda, el aspecto más nauseabundo que el capitalismo nos deja en su gestión de la crisis es el de la feroz carrera por lograr la tan ansiada vacuna. Un reto que en vez de ser planteado de manera conjunta, poniendo al servicio de la sociedad los mejores recursos técnicos y humanos del planeta, parece convertirse en una especie de competición por copar los primeros puestos de salida en el mercado. Un capitalismo desatado e insaciable que, al parecer, no calma su sed con la privatización de áreas públicas de salud, o especulando en momentos como este con productos sanitarios de primera necesidad, si no que prefiere jugar al secretismo entre decenas de laboratorios alrededor del mundo para ver quien es el más audaz en empezar a comercializar la vacuna.

En definitiva, no es muy difícil entender que un sistema como el capitalista, que fomenta el individualismo y cuya supervivencia pasa por la constante rentabilidad económica de sus acciones, sea capaz de dar salida a un problema que nos atañe al conjunto de la sociedad y donde es imprescindible poner las políticas sociales por encima de cualquier otra consideración. Con lo que nada más certero y nítido que la principal conclusión a la que podemos llegar, la que afirma que este virus no nos afecta a todos por igual, sino dependiendo de las posibilidades materiales de cada uno. Por ello, que a nadie le quepa duda que ya no durante este huracán, sino con la finalización del mismo, quienes deberán soportar estoicamente sus si cabe aun más recios vientos de cola sean una vez más las clases populares y trabajadoras del mundo entero.

martes, 21 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #educacion | Mitigar el impacto educativo por el coronavirus requerirá 5.000 millones de euros

Imagen: El País
Mitigar el impacto educativo por el coronavirus requerirá 5.000 millones de euros.
El 75% de los directores de la enseñanza privada aseguran que sus profesores manejan las herramientas ‘online’ frente al 45% de la pública.
Ignacio Zafra / Ana Torres Menárguez | El País, 2020-04-21
https://elpais.com/sociedad/2020-04-20/mitigar-el-impacto-educativo-por-el-coronavirus-requerira-5000-millones-de-euros.html

La Fundación Cotec calcula que paliar el impacto educativo de la epidemia del coronavirus en las redes de enseñanza no universitaria pública y concertada costará 5.000 millones de euros. El importe incluye escuelas de verano (250 millones), programas de refuerzo (3.000 millones), ampliaciones del número de horas lectivas el próximo curso (1.675 millones), así como planes de préstamos de dispositivos tecnológicos para los alumnos que no disponen de ellos (entre 125 y 250 millones). “Es caro porque un refuerzo educativo de esta clase requiere inversión. Estamos hablando de varios millones de alumnos”, afirma el experto en educación Lucas Gortázar, autor del trabajo junto a Ainara Zubillaga. El informe, titulado Covid-19 y educación: problemas, respuestas y escenarios abarca las medidas que deben desplegarse, en concreto, para atender a un total de 6,7 millones de alumnos de 3 a 18 años. La cifra final, señala el informe, se basa en “estimaciones aproximadas basadas en datos del Ministerio de Educación, el INE y otros”. Y con ella, añade Gortázar, se persigue evitar caer en “el hábito de proponer cosas y no saber cuánto cuestan”. El estudio refleja que mientras la privada asegura que el 75% de sus docentes dominan las herramientas ‘online’, en la pública el porcentaje cae al 45%.

La factura sería todavía mayor, en torno a 6.000 millones, si se optara por una “escuela de verano universal” dirigida a los seis millones de alumnos de 3 a 16 años. Es un escenario, contemplado en el informe, que requeriría hacer trabajar a la plantilla de profesores. Sería políticamente más complicado y ya fue descartado la semana pasada en la conferencia sectorial que reunió al Ministerio de Educación y a las comunidades autónomas.

El estudio se centra por ello en “escuelas de verano focalizadas”, dirigidas a un millón y medio de alumnos “en riesgo de desventaja educativa”, con un coste estimado de 225 millones de euros. "Con ONG, profesores interinos, estudiantes de prácticas y docentes voluntarios se podría hacer esta opción”, afirma Gortázar. La escuela de verano tendría como objetivo fortalecer contenidos académicos, pero también realizar actividades “de ocio y deportivas”, cubrir las necesidades de alimentación y ofrecer “apoyo psicológico y emocional” a los alumnos para mitigar el daño que pueden haber sufrido como consecuencia del “fallecimiento de familiares, pérdida de empleo de los padres, estrés derivados del confinamiento”.

Los programas de refuerzo para el curso 2020/2021 deberían cubrir a tres millones de estudiantes, concluye el estudio citando una investigación de 'Save the children' que abarca “programas de tutorías y acompañamiento para alumnos de entornos socioeconómicos en desventaja”. Para sufragar los 3.000 millones en que se estima su coste, el informe plantea aplicar el modelo de los programas de cooperación territorial, cofinanciados por el Gobierno y las autonomías. Pero en vez de limitarlos a la lucha contra el fracaso escolar y el abandono educativo, ampliarlos a paliar las nuevas brechas que ha generado el cierre de los centros escolares.

El informe de Cotec llega a la conclusión de que para cerrar la herida escolar causada por la epidemia, el curso que viene será necesario aumentar las horas lectivas en torno a un 5%, bien sea adelantando el comienzo de curso, reduciendo los periodos de vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano, o con otras fórmulas (algunas comunidades ya se plantean imponer clases obligatorias por las tardes a los alumnos que pasen con asignaturas pendientes, y que podrían ser atendidas por profesores interinos contratados expresamente para ello). Ello implicaría un sobrecoste de gasto de 250 euros por alumno que da un total de 1.675 millones de euros.

La última partida económica contemplada por el estudio es la de los planes de digitalización con los que se pretende dotar de equipos y de acceso a Internet al alumnado que carece de él, así como al desarrollo de un protocolo del alumnado desconectado. El estudio prevé dos escenarios (basados ambos en una cantidad fija y otra variable en función del número de alumnos): la más económica, de 5.000 euros por coste medio en cada uno de los 25.000 centros educativos, asciende a 125 millones de euros; la más cara, que implica doblar la inversión media por centro, a 250 millones. El estudio también propone, mientras llegan los medios tecnológicos, que los alumnos desconectados sean atendidos mediante “tutorías telefónicas” y envío de material y resolución de consultas vía “WhatsApp o SMS”.

Brecha escolar
Otro de los puntos que se analiza en el informe de Cotec es la llamada brecha escolar, que es la capacidad de los centros educativos y de los docentes para ejecutar la enseñanza de forma telemática. A partir de los datos del informe PISA (elaborado por la OCDE para medir el nivel de conocimiento de los alumnos en ciencias, matemáticas y comprensión lectora), comparan cómo de preparados se sienten los equipos directivos para la enseñanza ‘online’. En Canadá, Estados Unidos y los países nórdicos, entre el 70 y el 80% de los directores aseguran que los docentes que trabajan en sus centros disponen de las capacidades profesionales para aprender a integrar los dispositivos digitales en la enseñanza; un porcentaje que en España se reduce de media al 50%.

En cuanto a las habilidades técnicas y pedagógicas que ya poseen los docentes para integrar dispositivos digitales en la enseñanza, en España hay diferencias significativas en función de la titularidad del centro: el 75,5% de los directores de la privada aseguró que los docentes que trabajan en su centro dominan esas técnicas, frente al 68,9% de la concertada y el 45,5% de la pública. “Esto supone un enorme reto, ya que, generalmente, son los centros públicos los que atienden de manera mayoritaria a los alumnos más vulnerables (pertenecientes a familias con un menor nivel socioeconómico)”, señalan los coautores del informe.

“En la pública la formación es voluntaria y no está ligada a la equipación tecnológica del centro; en cambio, en la privada suelen ser planes integrales que implican compra de material y formación obligatoria”, explica Mariano Fernández Enguita, catedrático de la Complutense. Además, hay otro factor, explica: “En la privada, basta con que el director quiera ir en esa línea, mientras que en la pública el director tiene que consensuar con el claustro el uso de la tecnología en el aula, y si un profesor se niega, nada se puede hacer”.

Al aterrizar los datos a las comunidades autónomas, también aparecen variaciones importantes. Mientras en Castilla y León, el 71% de los directores afirman que su centro sí dispone de una plataforma online “eficaz", en la Comunidad Valenciana desciende al 40% y en Aragón al 35%. En países como Suecia, Dinamarca o Finlandia el 75% de los directores afirma disponer de esas plataformas.

jueves, 16 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales #crisiseconomicas | La falsa dicotomía entre mantener la salud o salvar la economía

Imagen: Público
La falsa dicotomía entre mantener la salud o salvar la economía.
Vicenç Navarro | Público, 2020-04-16
https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2020/04/16/la-falsa-dicotomia-entre-mantener-la-salud-o-salvar-la-economia/

Un argumento que están promoviendo opinadores y políticos de sensibilidad neoliberal próximos a sectores del mundo empresarial de la mayoría de los países a los dos lados del Atlántico Norte es que hay que terminar con las medidas de confinamiento (que algunos, incluso, subrayan que nunca tendrían que haberse iniciado), pues estas medidas están amenazando con colapsar la actividad económica del país. En su mayoría, dichos opinadores son conscientes de que tales medidas son necesarias para controlar la propagación del coronavirus, que está causando un gran número de muertes. Aun así, argumentan que tal número es relativamente bajo, pues la gran mayoría de personas contagiadas con tal virus sobreviven y solo entre los ancianos la mortalidad es elevada. Consideran, pues, que tales muertes significan un coste relativamente menor y asumible (pues la mayoría de la población no queda afectada), coste que, además, es necesario para salvar la economía. Como dijo el vicegobernador del Estado de Texas en EEUU, Dan Patrick, en una entrevista en el canal Fox News, los abuelos de ese país deberían aceptar su muerte a fin de salvar la economía para sus nietos. Y hay algunas de estas voces que incluso piensan (aunque no lo dicen) que esta alta mortalidad entre loa gente mayor facilitaría la salvación del sistema de pensiones público, que hoy consideran insostenible. El ministro de Finanzas japonés, Tarō Asō, así lo insinuó en una ocasión. Para tales voces, lo más importante ahora es salvar la economía y reanimarla para que continúe. De lo contrario, todos tendremos problemas más graves que la pandemia: el paro y la falta de trabajo. Como dijo el presidente de EEUU, Donald Trump, "no podemos permitir que la cura sea peor que el problema".

¿Cuál es la economía que se quiere salvar?
Tal argumento podría parecer lógico y coherente, pues la actividad económica es imprescindible en cualquier país. Pero tiene un fallo muy grave. Y es que lo que se quiere salvar (y que llaman "la economía") son las políticas económicas que han sido, en gran parte, la causa de las enormes tragedias que están amenazando la propia supervivencia del ser humano (tanto la crisis climática como la enormemente insuficiente respuesta a la epidemia), consecuencia del enorme debilitamiento de los servicios de protección social como resultado de la aplicación de las políticas públicas neoliberales (que incluyen medidas como las de austeridad, que han mermado sectores como el sanitario y los servicios sociales, y reformas laborales que han incrementado masivamente la precariedad), las cuales caracterizan la economía que quiere salvarse.

En realidad, el sistema económico dominante se basa, hoy, en una producción y distribución de bienes y servicios que se rige por unas leyes del mercado que priorizan sistemáticamente a aquellos individuos y sectores de la población que tienen mayor capacidad adquisitiva, a costa de todos los demás. Y todo ello para el beneficio de minorías propietarias y gestoras de los medios de producción y distribución, cuyos beneficios económicos –sus intereses particulares- se anteponen al bien común de toda la ciudadanía.

¿Quiénes son los ganadores y los perdedores en esta economía?
La pandemia ha mostrado con toda claridad las consecuencias de este sistema económico. Durante los últimos años de la Gran Recesión se optimizaron estos intereses particulares, de manera que los beneficios de las minorías que derivan sus rentas de la propiedad y gestión de tales medios de producción y distribución se conseguían a costa de la reducción de los ingresos de la gran mayoría de la población, que adquiere sus rentas a través del trabajo y ocupación en tales medios, predominantemente mediante salarios. Un ejemplo de ello es España, donde las primeras rentas (las del capital) subieron, pasando de representar un 42,8% de todas las rentas en 2008 a un 46,5% en 2019, mientras que las segundas (las del trabajo) descendían durante el mismo período de un 57,4% a un 53,5%. Y ello se consiguió, primordialmente, a costa de reformas laborales regresivas (que aumentaron la precariedad) y de unos recortes del gasto público, primordialmente social, que debilitaron enormemente el mundo del trabajo. Tales recortes causaron las enormes carencias del sector sanitario, incluyendo la falta de respiradores (que se necesitan para poder salvar vidas) y de equipamiento protector (como son las mascarillas, las batas, los guantes y un largo etcétera) para los profesionales y trabajadores del sector sanitario y de todos los servicios esenciales. Todos estos recortes y reformas laborales se hicieron para "salvar la economía" (es decir, los intereses del mundo del capital), interpretando la economía como un sistema que favorece a una minoría (las clases pudientes) a costa de la gran mayoría de la población. Hoy, los niveles de vida y la protección social de esta mayoría están peor que antes de que se iniciaran tales políticas neoliberales. Y estamos viendo ahora las mismas voces utilizando el mismo argumento, subrayando que hay que permitir que la gente (y muy en especial, los ancianos) se mueran para salvar tal economía (esto es, sus intereses).

El orden económico de España como causa de la elevadísima mortalidad por la pandemia
España está entre los países donde las desigualdades entre las minorías financieras y económicas que obtienen sus ingresos de la propiedad del capital, y la mayoría de la población, que los obtiene a partir de su trabajo, son mayores, unas desigualdades que son de las más altas de los países desarrollados. A su vez, el gasto social (incluido el sanitario) público es muy bajo y hay una gran escasez de recursos (ver mi artículo "Las políticas económicas neoliberales matan. Hay que cambiarlas", Público, 03.04.20). Estos son los resultados de la economía neoliberal que existe en este y otros países. ¿Es esta economía la que se desea recuperar?

La respuesta popular: los aplausos a las 8 de la tarde

Hoy estamos viendo una movilización diaria y masiva en apoyo a los bien definidos como "héroes" en esta guerra contra el virus. Cada día, a las 8 de la tarde, millones de ciudadanos españoles e italianos salen al balcón para aplaudir y agradecer a todos los profesionales y trabajadores que se están jugando la vida para el bien común de salvar la vida de las personas (la gran mayoría perteneciente a las clases populares). Estos aplausos llevan implícita una protesta frente al orden económico (sostenido por el sistema político-mediático del país) que, en una guerra contra el virus, ha enviado a estos soldados a las trincheras sin haberles dado las armas suficientes. La muerte de tantos profesionales y trabajadores del sector sanitario no está causada por el virus. Está causada por la falta de protección frente al virus.

Es un movimiento, pues, de protesta frente a los causantes de tanta insuficiencia y escasez, que son los que gobernaron el país durante tantos años en los que se aplicaron esas políticas públicas por parte de los establishments político-mediáticos influenciados por los poderes económicos y financieros que dirigen la economía que se intenta salvar ahora. En este sentido, hay que aplaudir los pasos realizados por el nuevo gobierno de coalición de izquierdas para cambiar las prioridades del Estado y dar mayor importancia al sector social, cuya primera prioridad es defender la calidad de vida y el bienestar de la población. Pero hay que alertar de que, como consecuencia del excesivo poder que grandes sectores del mundo empresarial tienen sobre el ejecutivo y el poder judicial en España, sería un gran error intentar continuar las políticas económicas de austeridad (dictadas por el establishment dirigente de la eurozona) que han hecho tanto daño a nuestro país.

El reto de la futura economía: poner lo social en el centro

Y es ahí donde se requiere una respuesta a las excelentes e impresionantes manifestaciones diarias y pasar de esta economía neoliberal a otra que ponga en su centro "la economía de los cuidados". Es urgente y necesario priorizar la producción y distribución de los bienes y servicios que favorezcan el bien común en lugar de intereses minoritarios particulares. No hace falta que se fabriquen tantos automóviles a costa de tan pocos respiradores. O tanta ropa para las clases pudientes cuando hacen falta mascarillas, batas y guantes. El Estado, en sus distintos niveles, como responsable del bien común, tiene la autoridad para incentivar, y si ello falla, ordenar la fabricación de productos y de regular los precios de productos esenciales para garantizar el bienestar de la población, priorizando lo social y común sobre beneficios económicos particulares. No se puede permitir que los productores de tales productos se estén aprovechando de la escasez (que mata a la gente) para incrementar el coste de sus productos.

Hoy hará falta que el Estado cree empleo. Y es ahí donde la necesaria expansión de los servicios del Estado del bienestar (desde los servicios de sanidad y sociales hasta la educación, la vivienda y otros servicios, además de la reconversión industrial y energética para protegernos también del cambio climático) es de una enorme importancia. En España, solo un adulto de cada diez (y en Catalunya, donde las medidas neoliberales se han impuesto incluso con mayor dureza por parte de la derecha neoliberal catalana, hoy secesionista, uno de cada once) trabaja en los servicios públicos (primordialmente, en los servicios del Estado del Bienestar). En Suecia es uno de cada cinco. Y Suecia, así como otros países escandinavos (que durante la mayor parte del periodo 1945-2020 han sido gobernados por partidos socialdemócratas en alianza con partidos a su izquierda), son los países que tienen menos desigualdades sociales (de clase social y género), mayor conciencia ambiental y mejores indicadores de calidad de vida en el mundo. Y mayor eficiencia económica, como incluso el Vaticano del neoliberalismo, Davos, ha tenido que reconocer en su informe ‘The Global Competitiveness Report 2019’ (ver mi artículo "Cómo el pensamiento económico dominante, causante de tanto sufrimiento, se reproduce: Davos", ‘Público’, 03.02.20). Concretamente, en dicho informe se reconoce que "Suecia, Dinamarca y Finlandia no sólo se han convertido en unas de las economías del mundo más avanzadas a nivel tecnológico, más innovadoras y dinámicas, sino que también proporcionan mejores condiciones de vida y mejor protección social, están más cohesionadas y son más sostenibles que sus iguales". No se podía decir más claro.

Es un error (motivado por razones ideológicas) considerar que las medidas neoliberales (neoliberalismo es la ideología del mundo del capital) son las más eficientes para recuperar la economía. Lo que ha ocurrido con la Gran Recesión es un claro ejemplo de ello. Cualquier evaluación hecha prueba que han sido un desastre (y no hay otra manera de definirlo) para la calidad de vida de las clases populares (que son la mayoría de la ciudadanía). Se necesitan políticas que vean la inversión social como algo central en la necesaria redefinición de la economía. Hoy, la salida de la crisis económica tiene que pasar por el aumento de la población empleada en los servicios públicos del Estado del Bienestar (expandiendo los ya existentes y creando nuevos como los del 4º pilar del bienestar –escuelas de infancia y servicios de atención a las personas dependientes–), muy poco desarrollados en nuestro país. Tal inversión, no solo estimularía la economía a través del aumento de la demanda, sino que reforzaría los servicios básicos para mejorar la seguridad, felicidad y bienestar de la población (que debería ser el objetivo principal de cualquier Estado), aumentando con ello la productividad económica, bajando a la vez el tiempo de trabajo semanal y mejorando los salarios, reforzando los instrumentos –como los sindicatos– garantes de la defensa de los derechos de la población trabajadora. En contra de lo que se ha creído, la experiencia muestra que la expansión del Estado del Bienestar (incluyendo la "economía de los cuidados") es una necesaria inversión en el desarrollo humano, social y económico de un país. Los datos así lo confirman.

Vicenç Navarro.
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universitat Pompeu Fabra y Director del JHU-UPF Public Policy Center.

miércoles, 15 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | El coronavirus sí entiende de clases: los barrios obreros son los más vulnerables ante la vuelta al trabajo y la desescalada

Imagen: Público
El coronavirus sí entiende de clases: los barrios obreros son los más vulnerables ante la vuelta al trabajo y la desescalada.
Los primeros datos y estudios preliminares muestran que hay una relación entre el nivel de renta y la afectación del coronavirus. Los expertos advierten del riesgo de que las familias más vulnerables sean las afectadas de un nuevo repunte de contagios ya que son ellas las que más están trabajando durante la emergencia y las que tienen viviendas más pequeñas.
Beatriz Asuar | Público, 2020-04-15
https://www.publico.es/sociedad/coronavirus-entiende-clases-barrios-obreros-son-vulnerables-vuelta-desescalada.html

Roberto (nombre ficticio) viajó este lunes a Madrid desde Extremadura. Es encofrador y tuvo que volver al trabajo. Desde hace años viaja los días de diario a diferentes ciudades, donde le manda su empresa, junto al resto de compañeros. Cada semana tienen que buscar una habitación compartida en un apartamento o en una pensión. En esta ocasión se queda en una habitación de seis literas, sin lavadora y con cocina. Lo más barato que encuentran. El viernes volverá a su residencia habitual con su mujer porque la situación socioeconómica no da para más opciones. Ahora viven los dos solos, pero su mujer tiene que ir cada día a cuidar a su madre.

Este trabajador, como muchos otros, está asustado ante la vuelta al trabajo. Quienes han regresado a sus centros a partir de este lunes y martes son, principalmente, los de la construcción y la industria. Trabajadores que forman parte del grueso de la clase trabajadora. Los agricultores y ganaderos, los obreros de la industria manufacturera y la construcción son tres de los cuatro grupos (el otro es la hostelería) que más se identifican en la clase pobre o trabajadora, según la última encuesta publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Aunque sea una identificación subjetiva, es acorde con las rentas. Los salarios de estos sectores se encuentran por debajo de la media española anual, 23.646,50 euros. Los salarios más habituales se sitúan entre los 900 y 1.2000 euros. ¿Cómo afecta las diferencias salariales y la renta de los hogares en la crisis del coronavirus? ¿La epidemia entiende de clases? El argumento hegemónico ha sido que el virus afecta a ricos y a pobres. Sin embargo, los datos y los expertos muestran que las condiciones socioeconómicas sí afectan: la clase trabajadora está más expuesta y es más vulnerable.

Todavía es pronto para conocer de forma detallada cómo evoluciona el virus y los estudios son preliminares, pero los datos por zonas geográficas que se van teniendo apuntan a que se expande más en las zonas de menores renta y en las que viven personas más mayores. Dos factores claves y que no suelen complementarse porque en las zonas de menos rentas la esperanza de vida es menor. Sí tiene relación con las condiciones de vida.

"Las personas con menos renta tienen mayor exposición porque se emplean en trabajos reconocidos como esenciales o que ahora se han reanudado. Las condiciones en los hogares son peores porque no es lo mismo pasar el confinamiento en un chalé que en un piso donde no se pueden mantener distancias. Y son más vulnerables porque tienen más enfermedades crónicas", explica Pedro Gullón, médico especialista en medicina preventiva y salud pública.

La Comunidad de Madrid ha comenzado a publicar los casos de contagios y la tasa de incidencia del coronavirus por distritos y municipios. En la capital, Puente de Vallecas es la zona con más casos de contagios totales (2.410) frente a la zona centro que es en la que menos se han detectado (814). Puente de Vallecas es el segundo barrio más pobre de Madrid. Los expertos consultados apuntan a que este es el motivo de que el coronavirus se expanda más aquí porque, además, tiene la peor esperanza de vida de toda la capital (83,2 años) frente a la más alta de Barajas (86,5).

En los casos de contagios en los últimos 14 días lidera la lista otro distrito con rentas por debajo de la media, Fuencarral-El Pardo, seguido de Puente de Vallecas. En la lista de incidencia también coincide esto: los tres primeros distritos son Tetuán, Fuencarral-El Pardo y Moratalaz.

Manuel Linares, presidente de la Fundación IO y coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades e Infecciones de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), es médico de atención primaria en Vallecas. Explica que en su trabajo ve diariamente a familias en las que hay personas vulnerables y que no pueden cumplir las distancias de seguridad: "En 60 metros con dos abuelos y tres nietos no se puede hacer aislamiento ni mantener distancias ni ir a baños diferentes".

Fuentes de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid no destacan el factor de la renta para explicar la distribución geográfica de la enfermedad y apuntan a otros factores (que también reconocen los diferentes expertos consultados): "El grado de envejecimiento de la población, la presencia de una mayor o menor proporción de población institucionalizada, o una mayor o menor movilidad de la población que llevara a un posible mayor o menor número de contactos por persona/día en las primeras fases de la epidemia, previas a las medidas de confinamiento".

Pero la relación entre mayor afectación y menor renta también se produce en los barrios de Barcelona. Los distritos de Ciutat Vella y Nou Barris son los que presentan la esperanza de vida más baja de la ciudad Condal. También son los que presentan las tasas más altas de incidencia, según los datos del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya.

Eli Vivas, periodista especialista en datos y fundadora de StoryData, señala que "todavía no hay datos suficientes", pero que aún siendo cautelosos sí coincide en bastantes barrios la correlación de renta y de afectación, como son los casos mencionados. "En cambio, municipios como Sant Cugat, que es de los que tienen las rentas más altas, también es de los más afectados. Habría que cruzar otras variables, como la distancia de confinamiento y la composición en los hogares o la movilidad. Las rentas más altas viajan más, los viajes de negocios entre Madrid y Barcelona, o entre Barcelona y China, o el turismo, pudo haber propagado en virus en zonas más ricas", señala la especialista.

Los resultados del estudio Covid Trends19, de la Fundación IO, también apuntan a que esta correlación existe en todo el país. A través de una encuesta que lanzaron a la población, cruzaron diferentes variables para medir las zonas más vulnerables. La semana que viene se presentará el informe, pero uno de los expertos que han desarrollado el proyecto, Joaquín Santos, ingeniero de edificaciones, experto en gestión y en análisis de datos, señala que ya hay una clara correlación de la afectación con la renta de los barrios y con el tamaño de las viviendas.

De hecho, en Vallecas han detectado a través de las encuestas realizadas que hay una afectación de las más altas. Hasta del 30%. Por cada paso publicado por la Comunidad de Madrid, estiman 28 casos. "Ahora tenemos que contrastar nuestra información con los datos públicos pero a nivel regional lo hemos detectado ya. Hay otras variables. La zona del Retiro también tiene una incidencia alta pero todo apunta a que es porque hay muchas residencias de ancianos. En los municipios de la Comunidad lo hemos notado también de forma clara. Queremos compararlo ahora también con el resto de regiones", detalla.

¿Otro repunte?: los vulnerables serán aún más vulnerables
Pilar vive en otro de los conocidos barrios obreros de la capital, Vicálvaro, donde vive en un piso de unos 70 metros cuadrados con su madre de 60 años, su abuela de 87 años y la cuidadora de su abuela. Su madre trabaja de noche en la Fundación Reina Sofía, una residencia de Alzheimer en Vallecas. Ella trabaja en un albergue de Vallecas y en un piso de menores Tres Cantos. En ambos sitios se han dado casos de coronavirus.

"Yo estoy en mi habitación. Mi madre no sale de la cocina. Mi abuela está en la habitación de mi madre y su cuidadora en el salón o en la habitación. Mi madre tiene que dormir en el sofá. Tenemos un baño para todas. He pedido un piso de alquiler social por el coronavirus, pero estoy esperando porque te piden muchísimas cosas y el proceso no es muy rápido que se diga ni tampoco fácil. Aunque ahora las trabajadoras del sector social seamos consideradas servicio esencial y estemos en contacto directo con el virus no les vale, es específicamente para personal sanitario y fuerzas o cuerpos de seguridad. Me he buscado para irme con una persona que es auxiliar de servicios generales en un hospital", relata a ‘Público’.

Pero no le preocupa solo la situación actual. También la futura: "Cuando empezó lo del coronavirus trabajaba en otro sitio, pero me echaron. Ahora me han contratado en estos dos sitios por la situación de alarma, pero me van a echar en cuanto esto se pase y me quedo en el paro. Estoy intentando ahorrar lo máximo posible para subsistir por los tiempos que vengan después".

Esta es la situación que preocupa a las familias y a los expertos. "Si hay otro repunte, los vulnerables serán aún más vulnerables", explica Linares. Por esto pide que las medidas de desconfinamiento tengan en cuenta a los barrios más pobres.

Las fuentes consultadas de la Comunidad de Madrid reconocen que la vuelta de la actividad puede conllevar un repunte de casos y que por ello se está trabajando en guías y recomendaciones para que se realice de forma progresiva y planificando "medidas encaminadas a minimizar la exposición de toda la población y en especial de aquella población más vulnerable". "Estas recomendaciones hacen especial hincapié en las medidas a seguir tanto en los medios de transporte colectivo como en los puestos de trabajo", explican a ‘Público’.

Aunque estas guías no serían suficientes. Habría que poner a disposición recursos de las familias más vulnerables para reducir los contagios y evitar sobre aún más desigualdades que puedan derivar del proceso de desescalada. Gullón advierte sobre esto que si se llega a dar un desonfinamiento selectivo hay un "riesgo" de que barrios obreros como Vallecas sean confinados no sólo por la afectación, también por la estructura con calles pequeñas, y sí se permitan salidas en zonas como la Moraleja por tener menos afectación y más espacios abiertos: "Otro repunte puede ser peor porque serán aún más vulnerables".

martes, 14 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #educacion | El profesorado pide que la evaluación tenga en cuenta las desigualdades sociales entre estudiantes

Imagen: El Salto
El profesorado pide que la evaluación tenga en cuenta las desigualdades sociales entre estudiantes.
La incertidumbre sobre el final del curso académico, sumada a la evidencia de que el método telemático ha acentuado las desigualdades sociales, hace que los docentes teman las consecuencias educativas del coronavirus entre parte de su alumnado. Colectivos por la enseñanza pública consideran que el debate no debe ceñirse al aprobado general y demandan medidas que garanticen a todos los niños y niñas igualdad en el derecho a la educación.
Lis Gaibar | El Salto, 2020-04-14
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/colectivos-docentes-piden-evaluacion-curso-no-obvie-desigualdades-sociales-brecha-digital-covid

El próximo 15 de abril está prevista una reunión en la que el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordarán cómo articular el final de curso. Ya hace semanas que profesorado de todos los niveles educativos, que ha tenido que adaptarse a un cambio radical en la docencia de un día para otro, advertía de que el método telemático estaba dejando atrás a parte del estudiantado. Ahora, ante la evidencia de que la crisis sanitaria se va a seguir alargando al tiempo que corre el calendario escolar, la principal preocupación es cómo se evaluará el año académico. Y si se tendrán en cuenta determinados condicionantes que hacen que no todos los menores puedan seguir igual las clases.

Labastida, Vitoria, la Comunidad de Madrid o La Rioja fueron las primeras en cancelar las clases presenciales, pero pronto les siguieron el resto de comunidades autónomas, y millones de estudiantes llevan más de un mes sin asistir a los centros educativos. A nivel nacional, ya se han tomado algunas decisiones en consecuencia: las comunidades autónomas han cambiado la fecha para la celebración de la EVAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad, Selectividad) y más de una treintena de universidades ha confirmado que no retomarán las clases presenciales.

En el ámbito internacional, Italia decretó recientemente el “aprobado general”, una medida que algunos colectivos estudiantiles estatales —como el Sindicato de Estudiantes— solicita replicar, pero que genera rechazo entre muchos sectores. Tampoco son pocos los docentes que insisten en que el debate sobre el final del curso va mucho más allá de la idoneidad —o no— de la medida italiana.

Brecha digital más allá del acceso a Internet
Varios colectivos de la enseñanza coinciden en una máxima: situaciones excepcionales requieren medidas excepcionales. De esta premisa parte la propuesta elaborada por el colectivo 'Mareas por la educación pública', que reclama “una solución lo más justa posible” para evitar que, ante esta situación, “vuelvan a sufrir las consecuencias los mismos de siempre”, tal y como resume Sandra Villa, portavoz del colectivo. Si bien la docente hace referencia a la brecha digital, matiza que la misma no hace únicamente referencia al acceso a internet o a dispositivos electrónicos, sino también a los contextos familiares y emocionales del menor: “Estamos ante una situación muy difícil donde también entra en juego un factor no cuantificable”, señala, en referencia a los miles de menores a cuyas familias ha golpeado la enfermedad, o cuyos padres han perdido el trabajo.

Villa, que también es profesora en Madrid, ilustra la situación con un comentario recurrente entre profesores estos días: hay alumnos con los que, un mes más tarde de la cancelación de clases presenciales, no ha logrado contactar, y su principal preocupación es cómo se van a poner esos estudiantes al día. Defiende que la pedagogía presencial no se puede sustituir por la telemática, ya que, “aunque se estrechara mucho la brecha en cuanto a recursos materiales, el nivel socioeconómico se sigue notando en cosas como que hay familias que no pueden ayudar a sus hijos a hacer la tarea”. Las desigualdades económicas y sociales ya estaban ahí, concluye, pero la crisis del coronavirus las ha remarcado y, ante ello, “las administraciones públicas deben garantizar la misma educación a todo el alumnado”.

Por eso, la propuesta de 'Mareas por la educación pública' —válida, apuntan, tanto si se retoma la actividad presencial antes de finalizar el curso como si no—, pasa porque no se evalúe la materia impartida desde que se decretó el cierre de los centros —hacen referencia a la disparidad de criterios y métodos empleados, y de recursos al alcance de profesores y alumnado— y que, a efectos de evaluación, se tengan en cuenta solo aquellos desarrollados presencialmente (primera y segunda evaluación). Para 'Marea Verde', desde el regreso de semana santa no se debe avanzar materia, sino trabajar en el repaso y recuperación del alumnado, enfocándose en aquellos que no hayan superado los contenidos impartidos antes del cierre de centros educativos.

Un posicionamiento similar tiene la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras (FECCOO), que señala que “la evaluación debe tener como objetivo facilitar al máximo la promoción y titulación del alumnado”. Nacho Tornel, secretario general de FECCOO Región de Murcia, opina que “solo se puede evaluar aquello que se ha trabajado en unas condiciones mínimas”, y apunta hacia la necesidad de “criterios de flexibilidad” a la hora de evaluar en una situación en la que “niños y familias están sometidos a tensiones familiares, laborales y sociales muy fuertes”. “La escuela no puede ni debe ser un peso más”, sentencia Tornel.

¿Aprobado general?
Sobre la promoción del estudiantado —repetir o pasar al siguiente curso—, Tornel insiste en que la no promoción “no debe ser nunca, y menos ahora, un castigo”. Por eso, al igual que 'Mareas por la educación pública', Tornel descarta la medida italiana y considera que la promoción generalizada no es “ni necesaria ni adecuada”, ya que, considera, habrá jóvenes para los que sea mejor repetir curso. “A lo mejor es una forma de ayudarles a que el vacío que se ha producido ahora no sea más difícil de superar en un futuro no muy lejano”, señala. Apunta que, para ello, debe dejarse actuar a los centros en coordinación con las familias y, sobre todo, con autonomía.

También en otra cuestión coinciden Tornel y Villa: la importancia de mantener el vínculo entre el alumnado, las familias y las escuelas. “A mí lo que más me preocupa no es qué hacer con la tercera evaluación, sino cómo tenemos ligado al alumno a la escuela, especialmente a aquellos con más dificultades”, resume Tornel. “Creo que la prioridad es que esta relación no se rompa”, insiste el profesor.

“Al otro lado tus alumnos y alumnas están siempre preguntándote algo, y yo me intereso por cómo están en casa..., y creo que eso es lo más importante que estamos haciendo”, añade Villa. El acompañamiento docente telemático ayuda, sostiene, a que niños y niñas tengan “una mínima conexión con el mundo exterior” en un momento en que las familias pueden estar atravesando momentos duros. Por eso la docente insiste en la necesidad de poner medidas para que este acompañamiento siga funcionando, pero hacerlo “con garantías de que no perjudique a los que sufren situaciones más desfavorecedoras” y de forma que todos los niños y las niñas pasen con el mismo nivel al curso siguiente.

La educación pública tras la crisis del covid19
Si el futuro más cercano del curso escolar actual no se conoce, mucho menos se sabe cómo influirá la pandemia en el siguiente año académico. Los colectivos de profesores coinciden en que habrá que adaptar los contenidos ante una pandemia que ha trastocado los planes de estudio. En lo que difieren es en cómo y cuándo hacer esta adaptación.

Tornel vaticina que el curso sí se adelantará, y que el 1 de septiembre los centros educativos tendrán que empezar a funcionar. “Habrá muchas cosas que hacer, será necesaria una gran labor de repaso e ir afianzando lo que se ha trabajado telemáticamente”. Villa defiende que un adelanto de las clases supondría una sobrecarga laboral para los docentes: “Estamos trabajando muchísimo, hemos tenido que adaptar la docencia y hacer nuevos materiales, y yo llevo toda la semana santa, que es mi periodo de descanso, contestando correos del alumnado, porque entiendo que es una situación especial y sé que necesitan ese acompañamiento”.

Pero si bien existen problemas, también se presentan oportunidades. Sandra Villa señala que hay asignaturas para las que tienen a más de 200 alumnos, resultado de unos recortes en educación que se tradujeron (entre otras cosas) en la reducción de plantilla de profesores, una práctica que ni en plena crisis sanitaria se ha evitado. “Hay comunidades, como la de Madrid, en la que no se han sustituido las bajas, así que habrá alumnos y alumnas que no están recibiendo ninguna formación, y ahí hay una desigualdad evidente que no deriva de la brecha digital ni de la situación de los menores, sino de que las administraciones no facilitan recursos”. Por eso, los colectivos esperan que tras la crisis se va a evidenciar la necesidad de invertir recursos públicos.

Un caso previsible es que los menores van a necesitar refuerzo para recuperar materia, y eso solo se puede lograr con más personal en los centros. “El gran problema de esta experiencia digital impuesta, improvisada y a la carrera, es que algunos ya piensan que ésta es la educación del futuro. Y ni mucho menos”, avisa Tornel. “Va a haber que hacer mucha atención personalizada, en pequeños grupos, por lo que se necesitará ampliar personal y bajar ratios”, argumenta el profesor murciano.

Y la única manera de hacerlo, añade Villa, es sin dejar a nadie atrás. “Si no se garantiza que no se den esas desigualdades, la pandemia nos estará señalando qué tipo de sociedad tenemos”, opina la docente. “Y si eso sucede, tendremos que volver a salir a la calle para insistir en que no queremos ese tipo de modelo de sociedad, porque igual que el modelo de sociedad que no invierte en sanidad pública nos mata, el que no invierte en educación pública nos va a generar grandes repercusiones sociales”.

No tienen una bola de cristal para saber qué pasará el próximo curso académico, pero intuyen que la crisis financiera puede acarrear recortes en la plantilla, lo que imposibilitaría prestar refuerzo a niños y jóvenes que, también educativamente, se han visto golpeados por la pandemia. Así que su esperanza es que el gobierno entienda que la educación no ha encontrado en el método telemático la fórmula mágica, y que la escuela tiene que responder “más y mejor que nunca para dar aliento”, concluye Tornel, “a millones de estudiantes que han vivido situaciones muy duras, y que están deseando volver a la escuela para ver a sus amigos y hacer vida normal”.