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viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homofobia #franquismo #memoria | Los campos de concentración que Franco abrió en los 50 para "reformar" al colectivo homosexual en Canarias

Imagen: Público / Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía en la actualidad
Los campos de concentración que Franco abrió en los 50 para "reformar" al colectivo homosexual en Canarias.
El Auschwitz de Fuerteventura estaba en Tefía. Durante la represión franquista se confinaron en esta colonia agrícola, entre 1955 y 1966, un centenar de presos que sufrieron todo tipo de vejaciones y torturas. Su historia es inédita. Octavio García cuenta el infierno vivido como uno de los últimos supervivientes.
María Serrano Velázquez | Público, 2019-11-29
https://www.publico.es/sociedad/franco-canarias-campos-concentracion-franco-abrio-50-reformar-colectivo-homosexual-canarias.html

En el archivo histórico provincial de Las Palmas queda intacta la sentencia que llevó hasta el “terrorífico” campo de concentración de Tefía (Fuerteventura) a Octavio García Hernández, con tan solo 24 años, el 12 de septiembre de 1955.

Antoni Ruiz, presidente de la asociación Ex-Presos Sociales, recuerda a ‘Público’ sus días en aquel infierno. Lo llamaban Auschwitz por las terribles condiciones de vida que se vivieron en aquel campo de concentración, conocido como colonia penitenciaria y que abrió sus puertas en enero de 1955.

De todas las conversaciones mantenidas con Octavio, Antoni relata cómo hablaba de aquellos días de terror, de incertidumbre, en un campo que no tenía ni muros. “El propio mar hacía de frontera natural para que nunca salieran de allí y así que creyeran que aquel hacinamiento podría durar mucho tiempo”, aclara a Público.

El joven Octavio García, era uno de los supervivientes que se mantenían con vida de aquellos años en el campo de Tefía. Y en su sentencia (aún bajo secreto de sumario) reza “el traslado a la colonia agrícola” por un tiempo indeterminado. El expedientado era acusado de homosexual, lo que caía de lleno en la “causa de peligrosidad 2º de la ley de vagos y maleantes del 4 de agosto de 1933, y que se adicionaba a la establecida por el régimen de Franco del 4 de julio de 1954”.

Ruiz relata cómo por una causa injusta y falsa este joven canario es acusado de pederastia, siendo “obligado a permanecer en un colonia de trabajo forzado”, como Tefía, un tiempo mínimo de un año y un máximo de tres. Entre el centenar de presos que se hacinaba en aquel paraje casi desierto había incluso algunos presos comunes y presos políticos en una etapa ya tardía de la represión.

Un campo de trabajo forzado en medio de un desierto
La Colonia de Tefía sería instalada en unos terrenos de la Legión que habían sido antes aeródromo del Ministerio del Aire durante la guerra civil. Bajo una orden ministerial de 1954, homosexuales y transexuales fueron confinados en los denominados "centros de trabajo" y "colonias agrícolas penitenciarias”. La Colonia Agrícola-Penitenciaria de Tefía, como sería denominada por el régimen, fue establecida sobre terrenos pedregosos e improductivos donde los presos picaban piedra hasta la extenuación, sin descanso y ante la humillación constante por su orientación sexual.

El periodista Fernando Olmeda, autor del libro ‘El látigo y la pluma’ (editorial Oberón) relata a ‘Público’ que la colonia de Tefía surge en un contexto muy concreto con “la modificación de la Ley de Vagos y Maleantes que incrementa la acción represiva (detenciones, encarcelamientos)”. La creación de la Colonia Agrícola Penitenciaria de Tefía responde a ese endurecimiento.

“Aquella represión desmedida respondía a coordenadas intrínsecas de la alianza nacional católica del régimen de Franco, que identificó al franquismo: arbitrariedad e impunidad, crueldad gratuita, poder omnímodo sobre la vida de terceros, en este caso los homosexuales”, concluye Olmeda.

El investigador Felipe Gómez narra en su libro ‘El derecho a la memoria’ cómo la razón de aquel hacinamiento del colectivo en Tefía era el encarcelamiento para una posterior reforma. “Hay informes que no han salido a la luz de cómo los detenidos eran obligados a trabajar hasta la extenuación, sin ningún interés por su bienestar, por no mencionar su interés en su reforma y los continuos maltratos por parte de los funcionarios de prisiones”.

El infierno de Octavio: 16 meses interno y sin juicio
El Ministerio fiscal pediría para Octavio García, en su expediente número 79 de 1955 del Juzgado Especial de Vagos y Maleantes, que en aquel campo no se pudiera relacionar con nadie. Que tendría que quedar incomunicado. El fiscal pide explícitamente “absoluta separación de los demás”.

García fue llevado sin previo juicio a la colonia canaria. Aquel expediente, al que ha tenido acceso Público, “le prohibía residir en el lugar o territorio que el tribunal designara y la obligación de declarar el domicilio durante un año” tras su salida del campo.

En su testimonio sobre aquellos días recordaba como los vecinos de la isla los miraban como si fueran “casi terroristas”. Octavio declara que eran tratados como “ganado” y no olvida cuando llegaron escoltados por la Guardia Civil a una especie de espigón. “Nos tenían a pleno sol para ponernos en evidencia. Nos echaban un toldo y en un camión nos llevaron tapados para que no viéramos el camino si queríamos escaparnos”.

Cuando llegaron a Tefía había en el campo de trabajo unos 50 presos. “Vino un funcionario que le llamaban la Viga, un tío altísimo de un metro ochenta, que nos decía que éramos maricones y nos iba a quitar esa enfermedad y eso era una cosa nuestra, innata”, recuerda Octavio.

La rutina era de instrucción militar. “Nos levantaban a las seis de la mañana para hacer la cama; pero en aquel paraje no había cama, había petate a ras del suelo. Se escuchaba el viento por la noche con una manta muy fina y unos uniformes grises con los que nos identificaban los guardias”.

Octavio García estuvo afincado 16 meses en Tefía. “Estar allí tanto tiempo te estropea la mente. Aquello solo era cargar piedras y agua. Hombres de 80 kilos que llegaban a pesar treinta kilos y si te equivocabas en la marcha te daban con una fusta que los funcionarios llevaban en la mano”.

Octavio no olvidaría los días que vivió junto a su compañero más joven, Juan Curbelo Oramas, que estuvo durante tres años picando piedra en la colonia, unido a castigos y muchas palizas.

En su libro 'Redada de violetas. La represión de los homosexuales durante el franquismo', el periodista e historiador Arturo Arnalte relata cómo Curbelo llegó a Fuerteventura con la cabeza rapada. “Lo mandaron a la isla”, ya que antes del boom turístico era un paraje para desterrar y alejar a los que no eran adeptos al régimen.

El director del campo, sacerdote castrense de Vitoria
Los que vivieron en aquellas condiciones recuerdan cómo un sacerdote vasco era quien controlaba la organización y el orden de aquella colonia agrícola. Un sacerdote que, detalla Arnalte, “era capaz de esconder las cartas de los familiares y tener durante más tiempo recluido a los condenados” en su internamiento en Tefía por el juzgado de Vagos y Maleantes.

Octavio rememora que no había agua corriente. “Con agua de pozo estancada nos teníamos que duchar solo un día a la semana”. Tampoco olvida cómo iban andando para ir a misa hasta un pueblo muy cercano donde los vecinos no entendían “si eran delincuentes comunes, ni por qué aquellos jóvenes se encontraban hacinados y encerrados en tales condiciones”.

La colonia duró muchos más años de lo previsto. En 1966 se decreta su cierre, aunque siguieron enviando a los homosexuales a la cárcel. Las conocidas galerías de invertidos se ubicaban en cárceles como la de Huelva o la de Badajoz “gracias a la Ley de Vagos y Maleantes que en 1970 fue sustituida por la de Peligrosidad Social”.

Fernando Olmeda señala que las penalidades sufridas por quienes tuvieron la desgracia de pasar por allí “son suficientemente elocuentes”. La dictadura convirtió “al diferente en peligroso. De aquí que, de maleantes, pasaron a ser peligrosos, y de ahí la aprobación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social años después".

Los violetas, como la prensa y los propios guardias los llamaban despectivamente, guardan una historia silenciada de aquella represión que está llegando hoy a la sociedad, a través de otros formatos, incluso de cómic. Las viñetas de 'El Violeta' escrito por Marina Cochet, Jesús Sepúlveda y Antonio Santos (editorial Drakul) refleja la historia de Bruno Llopis, un joven homosexual que es detenido en plena dictadura y encerrado. Antoni Ruiz señala cómo en sus páginas queda latente la historia de Octavio y sus días en Tefía para “no olvidar ese episodio tan oscuro y reciente de nuestra historia”.

En 2004, el Cabildo de Fuerteventura quiso dar un homenaje a aquellos presos que lograron soportar las vejaciones y torturas de Tefía. Se instaló una placa en memoria de quienes fueron recluidos en la colonia. Cuatro años más tarde, el Gobierno de Canarias celebró en aquel espacio, hoy albergue juvenil, el primer acto constitucional el Día Internacional contra la homofobia para no olvidar a aquellos presos, ni tampoco sus historias.

miércoles, 20 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #franquismo #memoria | Gais y trans represaliados en el franquismo piden a Interior que aclare si aún aparecen sus antecedentes policiales en los sistemas informáticos

Imagen: El Diario / Primera manifestación por la Liberación Gay en Barcelona, 1977-06-26
Gais y trans represaliados en el franquismo piden a Interior que aclare si aún aparecen sus antecedentes policiales en los sistemas informáticos.
Las fichas físicas donde constan las detenciones por la ley de peligrosidad se eliminaron, pero la asociación de Expresos Sociales teme que esos datos se hayan quedado en el programa informático. Fuentes policiales aseguran que esos antecedentes se eliminaron en los ochenta, y señalan que si quedara alguno sería "por un error informático o alguna errata". Si se detectan, se borran de oficio, aseguran. "No nos hacían juicio. Nos detenían en la calle, nos llevaban a comisaría y el juez decidía", explica Silvia Reyes, mujer trans encarcelada durante el franquismo.
David Noriega | El Diario, 2019-02-20
https://www.eldiario.es/sociedad/Gais-represaliados-Interior-antecedentes-informaticos_0_870013719.html

Fueron detenidos, fichados e internados en cárceles y centros de rehabilitación franquistas por ser homosexuales y transexuales. Más de 40 años después, quieren saber si aún queda constancia de esos antecedentes policiales en los sistemas informáticos de la Policía y la Guardia Civil. La asociación Expresos Sociales ha enviado una carta al Ministerio de Interior solicitándole que aclare si se han eliminado esos antecedentes y cuándo por temor a que hayan quedado en el sistema informático.

Aclarar si existen actualmente antecedentes policiales por detenciones amparadas por la ley de vagos y maleantes –sustituida por la de peligrosidad y rehabilitación social en 1970, vigente hasta 1995 y que eliminó el artículo de la homosexualidad en 1979– es una tarea que viene ocupando a esta asociación desde hace años. En 2001, el Congreso aprobó por unanimidad una proposición no de ley para eliminar estos antecedentes. Siete años después, el grupo parlamentario socialista presentó otra sobre medidas para culminar dicha expurgación, que fue aprobada en diciembre de 2008 y que, de facto, venía a reconocer que no se habían eliminado completamente.

Apenas dos meses después, en febrero de 2009, el entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, achacaba a un "error administrativo" la existencia de un certificado de antecedentes policiales en el que constan detenciones por la ley de peligrosidad y rehabilitación social. Preguntado por esta cuestión en el Senado, afirmaba que "en la base actual no hay ninguna referencia" a esas normas. Y se justificaba alegando que 1986 se actualizó "manualmente" la base de datos donde se recogían. El vicepresidente de Expresos Sociales, Antonio Gutiérrez, explica que la ficha física sí ha sido eliminada, "pero los datos de esas fichas se habían pasado al programa informático". eldiario_es se ha puesto en contacto con el Ministerio de Interior, que remite a la Dirección General de la Policía. Fuentes policiales afirman a esta redacción que esos antecedentes fueron eliminados del sistema durante los años 80. En el caso de que quedara alguno, se debe a "un error informático o alguna errata" y que, en caso de ser detectados, se borran de oficio.

Piden un certificado
Para el presidente de la asociación, Antoni Ruiz, la respuesta no es suficiente y pide que "si lo han eliminado, lo certifiquen". Rafael Simó de los Ríos, el abogado que acompaña a la asociación en este proceso, explica que, aunque se puede solicitar la eliminación de los antecedentes policiales, "el tratamiento que tiene la policía respecto a sus archivos informáticos no está al alcance de cualquiera".

Por eso han pedido por carta al Ministerio que les confirme que esas detenciones no constan en ningún sitio, cuentan desde la asociación, cuyo objetivo es reparar el daño moral que les infringió el franquismo. En 2009 consiguieron que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero presupuestara 4 millones de euros para indemnizar a todos aquellos que estuvieron encarcelados por ser homosexuales o transexuales. En total, 116 personas se beneficiaron de esta medida. Se repartieron 624.000 euros, con cuantías que variaban en función de los meses que se hubiera permanecido internado. Por ejemplo, Antoni, que estuvo tres meses "de prisión en prisión" por ser homosexual, obtuvo 4.000 euros. Con el resto del dinero presupuestado no se hizo nada, pese a que la pretensión de la asociación era que se creara un fideicomiso con el que complementar las pensiones de jubilación, en la mayoría de los casos no contributivas, de los afectados.

La indemnización tenía en cuenta el tiempo en prisión, pero no que, tras abandonarla, eran desterrados fuera de sus localidades de origen o que se les impedía trabajar. "No nos hacían juicio. Nos detenían en la calle, nos llevaban a comisaría y el juez decidía", explica Silvia Reyes, que fue detenida por ser transexual. "Nos aplicaban la ley de peligrosidad social, de tres a seis meses. Cuando pasaba el tiempo, el secretario del juez se presentaba en nuestro domicilio y nos decía que estábamos desterradas, expulsadas de toda Catalunya durante dos años", relata. "Esto supuso un desarraigo que ha destrozado la vida a muchas personas gais, bisexuales y transexuales", indica Ruiz, que también fue expulsado de su ciudad.

Detenciones reiteradas
Montse González no tuvo derecho a esa indemnización, porque sus detenciones por ser transexual –"no llevábamos la cuenta, pero unas 30 ó 40 en dos o tres años"- no constan en ningún registro. "No te hacían ficha, porque era para cachondearse, reírse de ti, humillarte, vejarte...", explica la actual presidenta del Colectivo Gamá. "No podías caminar tranquila por la calle, porque cuando menos te lo esperabas aparecía un furgón gris y te llevaba detenida", continúa. Después, "te dejaban tirada en el barranco o en La Isleta, (el muelle principal de la isla de Gran Canaria, donde atracan los barcos), en una montaña. Si llovía, decían: mira los maricones, ¡cómo se están mojando!". "Todavía estamos vetadas para trabajar. Todavía hoy vas a buscar trabajo y, por la forma de mirarte, ya sabes que no te van a llamar", denuncia González. Por eso, reclama al Estado que mire por las compañeras "que son mayores, que están en peores situaciones, con una triste paga y no tienen más ayuda". Para el resto, pide "un puesto de trabajo" y para los jóvenes, "que nunca vuelvan a pasar por lo que pasó nuestra generación".

"Esas detenciones que duraban unos pocos días, unas semanas y que eran sucesivas, no constan", explica el investigador de la historia LGTB en Canarias, Víctor M. Ramírez. Por eso, "no fueron reparadas ni las palizas, ni los abusos sexuales, ni los maltratos que se pueden constatar en los testimonios recabados. La unanimidad de esos testimonios es una muestra evidente de que existieron esas prácticas, aunque es difícil de demostrar", indica. Él aboga por "recuperar la memoria oral de estas personas" como forma de reparación, algo en lo que coincide la directora de la cátedra extraordinaria de memoria histórica del siglo XX, Mirta Núñez Díaz-Balart, que apuesta por "difundir la existencia de este segmento y que ese reconocimiento público normalice su presencia". "Podría haber una iniciativa a nivel estatal para construir un organismo que recoja esta memoria y conseguir un fondo documental histórico que sirva para mantenerla y que no se pierda en el olvido. Más aún, teniendo en cuenta que son personas mayores", añade Martínez.

Este investigador ha recabado testimonios de cerca de una decena de personas que vivieron la LGTBIfobia del régimen franquista. Muchos no quieren hablar, porque aquellos hechos "marcaron su vida de forma definitiva y, psicológicamente, llevan una carga importante", indica. "Muchas no quieren saber nada, no quieren ni oír hablar del tema", reconoce Montse, "por las familias o porque están cansadas". "Al principio yo no quería hablar porque mis hermanas no sabían ni la mitad de las cosas que he pasado. Si hubiera estado viva mi madre, me lo hubiera pensado. Pero ya está bien de callarse".

martes, 3 de enero de 2017

#hemeroteca #memoria | Antoni, sólo 4.000 euros tras estar preso por ser homosexual

Imagen: El Mundo / Antoni Ruiz
Antoni, sólo 4.000 euros tras estar preso por ser homosexual.
El Gobierno confirma que tan sólo 116 personas gays que fueron represaliadas durante el Franquismo han sido indemnizadas desde 2009.
Isabel F. Lantigua | El Mundo, 2017-01-03
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/01/03/586a9f5f468aeb321b8b464a.html

Por el chivatazo de una monja, Antoni Ruiz pasó tres meses en la cárcel de Badajoz. Su delito: ser homosexual y declararse como tal en 1976. Ya había muerto Franco pero no el Franquismo ni la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970) -que sustituyó a la anterior Ley de Vagos y Maleantes (1954), que a su vez modificó la de 1933 para incluir la homosexualidad-, por la que Antoni y alrededor de 5.000 homosexuales fueron encarcelados.

"Yo me declaré homosexual a los 17 años en el comedor de mi casa. Como era la época en la que se pensaba que era una enfermedad, en la que se intentaba curar con electrochoque y terapias aversivas, mi madre pidió ayuda. Se lo contó a una monja y ésta me denunció. Llegaron cuatro policías secretas por la noche para llevarse a un chiquillo. Estuve tres días en los calabozos y me pasearon por la calle para demostrar lo que podía pasarle a otros como yo. Luego decretaron mi ingreso en prisión. Primero estuve en la cárcel Modelo de Valencia, pero pronto me trasladaron a la de Badajoz, a la que iban los travestis, que era como llamaban a todos los gays. Allí pasé tres meses y luego un año de destierro", recuerda Ruiz por teléfono a El Mundo.

Él fue el primer homosexual al que el Gobierno indemnizó por esta represión. Fue en 2009 y le dieron 4.000 euros. Desde esa fecha, en virtud de lo que estableció entonces la Ley de Presupuestos Generales del Estado, otros 116 homosexuales han recibido indemnizaciones por la persecución sufrida durante la dictadura, según ha confirmado ahora el Gobierno en una respuesta parlamentaria al diputado socialista Antonio Hurtado, que se interesó por la cuestión. A estos afectados, que tenían de plazo para solicitar la indemnización hasta el 31 de diciembre de 2013, el Ejecutivo les ha repartido un total de 624.000 euros, lo que supone una media de algo más de 5.300 euros, informa Efe.

Hurtado considera que se trata de "una mínima parte" de las miles de personas que fueron perseguidas y califica de "escasa y frágil" la memoria histórica en España respecto a los represaliados y condenados por su orientación sexual.

"Cuantías ridículas"
A Antoni Ruiz, que es además presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales de España, el dato no le pilla por sorpresa, porque "es igual a lo que manejábamos, a pesar de no tener hasta ahora las cifras oficiales". Y explica que "muchos de los homosexuales que estuvieron en prisión han fallecido, por eso no hay más reclamaciones".

Lo que denuncia este perseguido por homosexual es que "las cuantías son ridículas". Los gays que pasaron en prisión entre uno y seis meses reciben 4.000 euros, los que estuvieron entre seis meses y tres años perciben 8.000 euros y los que permanecieron más de tres años, un mínimo de 12.000 euros. De hecho, el Gobierno ofrece los datos desglosados por año y refleja que mientras los dos primeros de aplicación de la normativa (2009 y 2010) las indemnizaciones ascendieron a un total de 224.000 y 240.000 euros a repartir entre todos los que las solicitaron, en los tres años siguientes fueron decreciendo desde los 76.000 euros hasta los 28.000 en 2013.

"Lo que nosotros reclamamos y vamos a exigir, en cuanto sus señorías vuelvan de vacaciones, es que quienes fueron perseguidos por homosexuales tengan una pequeña pensión. Quedarán vivas unas 85 o 90 personas en esta situación. No nos parece que sea algo descabellado pedirlo".

Además, recalca Ruiz que los homosexuales "somos los grandes olvidados de la dictadura y lo pasamos muy mal. En mi caso, como en el de otros tantos, después del destierro nadie me daba trabajo. Me vi muy limitado. No pude aspirar a nada más que a hacer trabajos de muy mala calidad. No hemos podido cotizar a la Seguridad Social, por lo que ahora sólo podemos malvivir".

Según él, "es lógico que se nos ofrezca ahora un trato digno, porque hemos sido discriminados toda la vida". El presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales indica que, cuando se reunieron con el Gobierno de Zapatero, la idea inicial era "crear un fideicomiso" con los cuatro millones aprobados para este fin en los Presupuestos Generales del Estado para 2010. Sin embargo, de esa cantidad sólo se han entregado poco más de 600.000 euros. "¿Dónde están los otros tres millones y pico?. Eso es lo que reclamamos para las víctimas de la represión", dice.

Y otra cosa que van a solicitar al Gobierno es que "se retiren de oficio del sistema informático sus fichas policiales". Cuenta que "en 2008 la Comisaría provincial de Alicante nos confirmó que en el sistema informático aún constaba: Infracción de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social". Y considera "inaudito" que fuera así. "Preguntamos por este tema al Gobierno, pero nunca tuvimos respuesta. Vamos a insistir para que esto cambie".

No obstante, el Gobierno dejó claro en su respuesta que en el Registro Central de Penados no consta actualmente referencia alguna a condenas que se hubieran dictado en su día por la realización de prácticas homosexuales. Hasta 1979 no se eliminaron los artículos de la Ley que penaban la homosexualidad.

sábado, 31 de enero de 2015

#hemeroteca #franquismo | Una peligrosa social de 17 años

Imagen: El País
Una peligrosa social de 17 años
María es la primera lesbiana que ha sido indemnizada por la cárcel que sufrió durante el franquismo
Emilio de Benito | El País, 2015-01-31
http://politica.elpais.com/politica/2015/01/31/actualidad/1422726008_746332.html

María habla por teléfono desde un pueblo de España. No quiere dar más datos sobre su persona. A sus 60 años —“muy bien llevados”, dice coqueta— recuerda bien el episodio que acabó con una condena de cuatro meses en la cárcel para mujeres de Alcázar de San Juan. El motivo: “Es una homosexual rebelde a su familia”, dijo el juez, que, en virtud de la ley de peligrosidad social de 1970 (que no se derogó hasta el 31 de enero 1979, cuatro años después de morir el dictador Francisco Franco), la condenó en 1974 a una pena de “reeducación”.

María recuerda que en 1973, cuando ella tenía 17 años, tuvo una novia. “Nos besábamos por la calle y todo. Yo nunca me he cortado de nada”, afirma. “Tenía el lujo de hacer lo que me daba la gana. Tenía un nivel muy bonico, en casa había billetes”, cuenta. Pero ella iba a contracorriente. “Era la única chica en los bares de chicos. Me decían que era de la misma cooperativa”, recuerda entre risas. Aquel estilo de vida le supuso varias redadas. “La policía ya me conocía. Y, encima, era menor”.

Aunque la sentencia que la condenó decía que es “dominante a la hora de buscar a personas de su mismo sexo”, y que las “persigue y atrae”, María se ríe y lo niega. “Tengo mi carácter, pero fue ella la que me tiró los tejos”. “Nos estaban observando, nos seguían, hasta que un día la policía se presentó en casa de mi niña y en la mía”. A su novia no la detuvieron, pero a ella, “la rebelde”, sí. Su familia se movilizó. “Mi tío, que era abogado, me dijo que me iban a castigar el tiempo mínimo”.

Por fin, en 1974, la trasladaron en un furgón a la cárcel de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). “Era para chicas solo. La llevaban una especie de monjitas, creo que eran de la Merced”, recuerda.

En aquel traslado era la única condenada por lesbiana. “Las otras me decían: ‘Sí, sí, lesbiana, tú eres puta, como las demás”. “Había una pobre que estaba embarazada. Pidió a los guardias que pararan en un bar, que tenía un antojo y en la cárcel no se lo iban a dar”. Era una especie de último deseo. “El guardia le dijo: ‘Si tú me haces un favor, yo te compro el bocadillo de jamón. Ella se bajó con él, y volvió con el bocadillo”. “Eso me dejó más traumatizada todavía”, recuerda. Del tiempo encerrada no tiene muchas quejas. “Pasábamos casi todo el tiempo en el patio y haciendo trabajos manuales. La verdad es que no me puedo quejar de la gente que había dentro”. Pero cuando salió, aún tuvo que estar durante dos años presentándose una vez por semana en la comisaría. “Y la sentencia me prohibía ir a bares donde sirvieran alcohol durante ese tiempo”.

Aquella experiencia no la doblegó. Pese a lo duro de su situación, no pudo evitar fijarse en que la “directora era monísima”, cuenta con una sombra de picardía. Pero aquella fortaleza no ha evitado que tenga algunas secuelas. “Tuve una manía persecutoria, que fue muy fuerte durante casi cinco años. Todavía hoy miro mucho para atrás. Me cambió el carácter, y adquirí una desconfianza en las instituciones que aún me dura”, relata. “Sobrevivo gracias a que alguien me dijo: ‘Ya que te atreves a ir así por la vida, sabrá defenderte”.

Después de aquello, María viajó, montó negocios. Ahora vive en un pueblo con su pareja. Ella ha sido la primera lesbiana que ha sido indemnizada por aquella represión, según Antoni Ruiz, presidente de la Asociación de Expresos Sociales. “No sabemos la cantidad”, dice Ruiz, pero, por el tiempo encerrada, calcula que serían alrededor de 4.000 euros. La asociación tiene registradas hasta julio del año pasado 183 peticiones de indemnización, de las que han sido denegadas 49 y resueltas positivamente 116. El resto está pendiente. “El tiempo pasa, y cada vez quedamos menos”, dice Ruiz, quien está seguro de que hubo muchos más perseguidos.

María no quiere hablar de ese tema. “Lo importante es el reconocimiento. Por mí y por todos los que cayeron. Hubo muchos suicidios. Por cada uno que hemos salido adelante, se habrán quedado cinco o seis”, lamenta.

Le ha costado tiempo a esta mujer contar su historia. Aún tiene muchas prevenciones. “Quien quiera que venga a un pueblo para saber lo que es homofobia”, afirma.

DOCUMENTACIÓN
“Declaro que M. C. D. es una homosexual rebelde a su familia”

La primera lesbiana que pide una indemnización después de ser represaliada por el franquismo fue condenada sin que su defensor alegara nada
El País | El País, 2012-10-19
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/19/actualidad/1350667699_954327.html
Primera lesbiana que pide indemnización por la represión franquista
La mujer fue condenada a “reeducación” con 17 años
Emilio de Benito | El País, 2012-10-16
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/16/actualidad/1350408728_802890.html
30 años para una reparación moral
El Gobierno indemniza a 10 gays y transexuales represaliados por Franco
Reyes Rincón | El País, 2010-06-10
http://elpais.com/diario/2010/06/10/andalucia/1276122136_850215.html
De 'pervertido' a héroe
Con 17 años de edad fue detenido por cuatro policías y pasó tres meses en prisión por ser homosexual. Treinta y tres años más tarde, Antonio Ruiz ha sido resarcido con 4.000 euros
Lola Galán | El País, 2009-05-10
http://elpais.com/diario/2009/05/10/domingo/1241927555_850215.html
Indemnizado por primera vez un homosexual represaliado por Franco
Natalia Junquera | El País, 2009-05-05

http://elpais.com/diario/2009/05/05/espana/1241474416_850215.html
Reparación moral a un homosexual por sufrir prisión en 1976
El Gobierno expide la declaración de reconocimiento personal a la víctima de una ley franquista
EFE | El País, 2009-12-03
http://elpais.com/elpais/2009/12/03/actualidad/1259831855_850215.html
Homosexuales 'peligrosos'
La ley franquista de vagos y maleantes les envió a prisión. Hoy recuerdan su pesadilla y esperan indemnizaciones del Gobierno
Natalia Junquera | El País, 2006-12-27
http://elpais.com/diario/2006/12/27/espana/1167174016_850215.html
El Gobierno estudia indemnizar a los gays represaliados en la dictadura
EP | El País, 2006-12-26
http://elpais.com/diario/2006/12/26/sociedad/1167087609_850215.html

miércoles, 27 de diciembre de 2006

#hemeroteca #franquismo | Homosexuales 'peligrosos'

Imagen: El País
Homosexuales 'peligrosos'
La ley franquista de vagos y maleantes les envió a prisión. Hoy recuerdan su pesadilla y esperan indemnizaciones del Gobierno
Natalia Junquera | El País, 2006-12-27
http://elpais.com/diario/2006/12/27/espana/1167174016_850215.html

La primera vez que Rampova fue a la cárcel, en 1970, tenía 14 años. Ingresó en prisión "por maricón", según le oyó decir a los policías que le detuvieron en Valencia al sorprenderle en las rocas de la playa con un hombre casado. La segunda vez tenía 15 años y estaba en Barcelona. Le detuvo un policía "de la secreta" que le había esperado a la salida del cine, después de haberle pedido dentro relaciones sexuales. La tercera y última fue con 17 años. Nunca tuvo un juicio.

Es uno de los cerca de 100 homosexuales represaliados por el franquismo que podrían acogerse a la indemnización que reclaman al Gobierno. Rampova forma parte de la Asociación Ex Presos Sociales, que lleva diez años luchando por el reconocimiento social y económico de los gays que fueron torturados durante la dictadura. Antonio Ruiz, su presidente, asegura que cuenta con el apoyo de todos los grupos políticos, excepto del PP, que no ha respondido a sus llamamientos, y confía en que las indemnizaciones lleguen pronto. "Estamos muy satisfechos por el apoyo de los partidos, pero, al mismo tiempo, nos pesa que haya muchos compañeros que también sufrieron mucho y ya han muerto y no van a poder disfrutarlo".

Rampova representa a la segunda generación de presos homosexuales de la dictadura franquista, la que había que "rehabilitar". En 1970, la Ley de Vagos y Maleantes, que declaraba "en estado peligroso" al homosexual, cambió su nombre por el de Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Seguían siendo "peligrosos", pero el régimen planteó la cárcel como una rehabilitación. Había que "curar" a los gays en la cárcel.

"En la prisión de Barcelona me enviaron a un pabellón de invertidos para menores. Los presos pagaban a los vigilantes para colarse y violarnos. Luego nos pegaban palizas para demostrar que ellos no eran gays. Venían cinco, seis veces al día. A veces hasta ocho". Rampova hace recuento, a punto de cumplir 50 años: "He tenido más violaciones que relaciones consentidas", afirma. "Cuando le confesé al cura de la cárcel lo que nos hacían allí, se chivó al jefe de prisiones y me castigaron toda la noche contando los adoquines del patio. Me tuvieron así hasta que se hizo de día", recuerda.

Según los cálculos de la Asociación de Ex Presos Sociales, cerca de 4.000 personas fueron a la cárcel por ser homosexuales durante el franquismo. La cifra es sólo una aproximación, porque los historiales están repartidos por instituciones penitenciarias y policiales y, en muchos casos, la condena alegaba delitos de prostitución en lugar de homosexualidad.

A Antonio Ruiz le denunció una vecina monja en 1976. Franco ya había muerto y él tenía 17 años. A las seis de la mañana fueron a buscarle a su casa cuatro secretas. Pasó tres meses en el penal de Badajoz, una de las cárceles que el régimen había preparado para "curar" a los gays. A Badajoz iban los llamados "pasivos" y al penal de Huelva, los "activos". Las lesbianas eran enviadas al manicomio. "Era la época del electrochoque y las terapias aversivas, que consistían en secuenciar imágenes con hombres y mujeres, propinando descargas eléctricas al homosexual cuando aparecían hombres", relata Ruiz.

"Cuando salí de la cárcel la última vez", relata Rampova, "me resultaba imposible relacionarme con hombres porque me recordaban las violaciones. Tuve varias novias y una hija, que ahora cumplirá 30 años".

Después de la cárcel, llegaba el destierro. De uno a dos años. Los presos no podían volver a sus antiguos domicilios y nadie quería darles trabajo. Rampova comenzó en los años 80 a trabajar en el mundo del espectáculo, haciendo cabaré- teatro y en grupos como Ploma-2, hasta que tuvo un infarto y lo tuvo que dejar. "El pánico escénico y el infarto no eran compatibles", afirma. Hoy vive de una pensión de incapacidad.

"No me interesa mucho la indemnización. Se habla de 12.000 euros, ¿a cuánto toca eso por violación? Si al final nos lo dan, creo que lo donaré a alguna organización de defensa de los derechos de los homosexuales. No cometimos ningún delito. Lo que me gustaría de verdad es que los que nos hicieron esto pidieran perdón", asegura Rampova.

"Estoy muy contento porque España va a ser el primer país que indemnice a los homosexuales de la dictadura. Va a ser un momento histórico. En las conversaciones con los grupos políticos barajamos unas indemnizaciones de 12.000 euros y pensiones vitalicias de unos 750 euros. Después, seguiremos trabajando para defender los derechos humanos de los homosexuales en otras partes del mundo", afirma Ruiz.