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jueves, 18 de marzo de 2021

#hemeroteca #masculinidad | El veneno de la masculinidad

Imagen: El Salto

El veneno de la masculinidad.

Urge cambiar el modelo y sustituirlo por otro en el que los afectos y los cuidados sean el referente y eje central que ordene la vida, y eso solo es posible hacerlo desde la igualdad y el feminismo.
Juan Miguel Garrido Peña | El Salto, 2021-03-18
https://www.elsaltodiario.com/algarabias/veneno-masculinidad-crisis-feminismo-cuidados 

Creo que seguimos sin darnos cuenta de la realidad y el origen de casi todos los males que nos afectan. Ahora que estamos casi comenzando a ver el final de esta crisis que en un abrir y cerrar de ojos convirtió la ficción en realidad, y nos sumió a todos y todas en una pesadilla de la que muchos y muchas no lograron escapar y el resto otros y otras saldremos con unas secuelas que nos acompañarán toda la vida, continuamos empecinados desde lo local a lo más internacional en tropezar en las mismas piedras y cometer semejantes errores, buscando y eligiendo culpables en sitios y razones donde no existen ni están, dando soluciones puntuales e insuficientes para evitar que las tragedias diarias vuelvan a sucederse.

Porque es seguro que pararemos la expansión del virus, y lo controlaremos como ya sucedió con otras grandes pandemias. El ser humano en eso es poderoso y su capacidad de razonamiento le hace capaz de afrontar metas increíbles.

Pero si nos paramos a pensar en la situación de la humanidad, los conflictos, las crisis sanitarias, políticas, la violencia, la opresión, la discriminación, las manera de entender y relacionarse, la forma de pensar, la riqueza y la pobreza, las desigualdades, y en definitiva la vida, y para ello solo nos hace falta ver un día alguno de los informativos de la televisión con su dosis controlada de inoculación de cabreo e indignación en la población, comprobaremos que todo lo que pasa tiene un elemento común que destaca sobremanera, al que nunca prestamos atención, en una visión partidista e interesada realizada por la parte opresora que impone su criterio de forma que la responsabilidad nunca recaiga sobre ella y si en otras cuestiones sobre las que concentrar nuestras energías y frustraciones. Desviando el foco de atención y la responsabilidad de esta crisis de la humanidad donde tres cuartas partes de la población vive en la pobreza, la violencia, las injusticas y la inseguridad, y donde una niña nacida en Suecia vivirá seguramente cuarenta años más que una nacida el mismo día en Sudán, India o Afganistán.

Ese elemento común responsable de la forma de hacer política, entender el mundo, la economía, los negocios, la salud, la educación, las desigualdades, la paz y la violencia, que no son solo la consecuencia de crisis migratorias mundiales, catástrofes naturales, depresiones económicas, guerras, u otras razones, se sitúa en una visión homogénea y hegemónica basada en unos principios y valores que generación tras generación se han transmitido penetrándolo nuestras conciencias de forma que pensemos que no existe otra manera de hacer que esta concreta, definida y toxica.

Son los valores de la masculinidad, que los hombres desde casi el principio de la humanidad aprovechándonos de nuestra mayor fuerza física hemos impuesto. La fuerza, la agresividad, las jerarquías, la violencia, el desprecio por los afectos y cuidados, la ridiculización de lo emocional, el empoderamiento del valor, la dureza y la virilidad, la poca importancia de los medios y si del objetivo, la ausencia de empatía, la competitividad sobre la cooperación, el egoísmo antes que la solidaridad. No sé si los hombres somos los auténticos y únicos responsables, como tampoco si son factibles otros modelos de masculinidad para su solución, pero sí estoy convencido de que es este paradigma el que nos ha llevado a esta crisis de presente y de futuro donde la vida pierde su sentido y el futuro es un mal sueño que optamos por eludir.

Por eso urge cambiar el modelo y sustituirlo por otro en el que los afectos y los cuidados sean el referente y eje central que ordene la vida, y eso solo es posible hacerlo desde la igualdad y el feminismo. Y hasta que esto no suceda continuaremos retrocediendo dando palos de ciego, luchando y derrotando a enemigos inexistentes, cual heroicos Quijotes a lomos de escuálidos y hermosos Rocinantes, vestidos con nuestro bello e invisible traje de emperador.

Juan Miguel Garrido Peña. Miembro de la Asociación de Hombres Por la Igualdad de Género (AHIGE) de Andalucía.

miércoles, 10 de marzo de 2021

#hemeroteca #masculinidad #documentales | 'El círculo': el documental que desnuda la masculinidad tóxica desde dentro

Imagen: Público / Fotograma de 'El círculo'

'El círculo': el documental que desnuda la masculinidad tóxica desde dentro.

Urge la deconstrucción del macho alfa. Los realizadores Iván Roiz y Álvaro Priante ahondan en una demolición largamente postergada a través del testimonio de un puñado de hombres que se abre en canal para así acotar el origen del mal.
Juan Losa | Público, 2021-03-10
https://www.publico.es/culturas/circulo-documental-desnuda-masculinidad-toxica.html 

Corren tiempos inciertos para el hombre. Conforme la lucha del feminismo ha ido abriendo horizontes y copando nuevos espacios, muchos hombres han quedado a la deriva, inermes ante una deconstrucción que no puede esperar. Junto al mugido de los que se niegan a dar un paso atrás, proliferan muchos otros que, queriendo replantearse lo que son, no encuentran asideros para emprender el derribo.

El hombre blanco, heterosexual, de clase media y educación universitaria se ha curtido en el ‘no hay huevos’, en la competencia con el otro y en la falta de empatía. El auge del feminismo y el creciente empoderamiento de sus mujeres, madres y hermanas, les ha conducido a un íntimo cuestionamiento que se da de bruces con aquello que creían ser. Urge un nuevo modelo de masculinidad, de eso no hay duda, pero cuál, por dónde empezar.

El documental ‘El círculo’, dirigido por Iván Roiz y Álvaro Priante, producido por Nanouk Films y disponible bajo demanda de Movistar+, ahonda en esa tierra de nadie en la que se encuentran muchos hombres que quieren serlo de otra manera, hombres que buscan y no encuentran modelos, que tratan a tientas de encontrar un nuevo lugar desde el que sacudirse toda esa rémora patriarcal y machista que arrastra. ‘El círculo’ ofrece, en ese sentido, materiales para una demolición largamente pospuesta.

El punto de partida es un libro, ‘Diálogos Masculinos’, a cargo de Víctor Sánchez y Justo Fernández. De su lectura, el documentalista Iván Roiz sale reforzado. Nada como una crisis personal y una lectura redentora para empezar a poner en duda determinadas construcciones asumidas. "Había encontrado una semilla, algo que me estaba transformando para bien, pensé que podía producir un documental que sirviera de detonante para fomentar el cambio en otros hombres", explica Roiz.

Dicho y hecho. Junto al también director y productor Álvaro Priante, Roiz va urdiendo lo que será ‘El círculo’. Lo hace contactando con "círculos" de hombres en Madrid y Barcelona, grupos de actividades de revisión personal con miras a crear nuevos patrones de masculinidad, espacios habilitados para la consabida y necesaria deconstrucción.

"Llegamos a grabar unas treinta horas de círculos organizados por temáticas −prosigue Roiz−, abordando asuntos como la masculinidad tóxica, la sana, la sexualidad, la violencia, la competitividad, la paternidad...". El resultado es un documental honesto y crudo, una cinta que rezuma catarsis en la que un puñado de hombres se abre en canal para intentar acotar el origen del mal. Un ajuste de cuentas en toda regla.

"Hay mucha frustración y competitividad, también hay miedo y violencia, pero por encima de todo lo que hay es una incapacidad a la hora de gestionar los sentimientos, somos un poco analfabetos emocionales y necesitamos trabajar lo que nos pasa porque de lo contrario caemos siempre en la violencia, la rabia y la frustración", apunta Roiz.

La Asociación de hombres por la igualdad de género (AHIGE) y su división catalana Homes igualitaris, conforman junto con Masculinidades Beta el grueso de las agrupaciones que han contribuido con sus debates y sesiones a perfilar ‘El círculo’ de Roiz y Priante. Un círculo que, como apunta Roiz, genera "más preguntas que respuestas, con la intención de que esas preguntas te lleven a querer investigar en cómo nos construye la masculinidad".

Masculinidad tóxica: cura y enfermedad
La toxicidad de eso que hemos convenido en llamar masculinidad está fuera de toda duda. Desde pequeño, el hombre construye aquello que se supone que debe ser, erige un cascarón cuyas hechuras le constriñen, incapaz de eludir un patrón que, le guste o no, es el que le ha tocado asumir. El reto pasa quizá por reconocer el defecto de fábrica, asumir de una vez por todas que estamos hechos de vestigios de otro tiempo, y empezar de nuevo.

‘El círculo’ entona su ‘mea culpa’ particular pero no se queda sólo en eso, aspira a algo más, aspira a un nuevo hombre que está por llegar: "Creemos que la masculinidad tóxica, que es germen y semilla del machismo, y que genera un montón de problemas en los propios hombres, como la pornografía, la violencia o la competitividad, puede servir de acicate para una revisión en profundidad del hombre que queremos ser", zanja Roiz.