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jueves, 1 de marzo de 2018

#hemeroteca #franquismo #lgtbifobia | Franquistas a la caza de 'bolleras y maricones'

Imagen: Público / Antoni Ruiz (c) en 1976
Franquistas a la caza de 'bolleras y maricones'.
Andrea Weiss recupera la historia de represión, persecución y cárcel que sufrió el colectivo LGTBI durante la guerra y la dictadura en su película documental ‘Pero que todos sepan que no he muerto’, donde Lorca se erige como “símbolo para el movimiento homosexual”.
Begoña Piña | Público, 2018-03-01
http://www.publico.es/culturas/franquistas-caza-bolleras-maricones.html

Homosexuales y transexuales se quedaron en la cárcel compartiendo celdas con los delincuentes comunes, cuando los presos políticos fueron liberados tras la muerte de Franco con la promulgación de la aciaga Ley de Amnistía de 1977. Encerrados en campos de concentración, sufrieron tratamientos de electroshock y lobotomías, internamientos en psiquiátricos, también violaciones y cárcel... y el olvido del país entero cuando éste vivía sus primeros intentos de regeneración. Ahora la cineasta Andrea Weiss recupera la memoria de todos ellos en la película documental ‘Pero que todos sepan que no he muerto’.

Narrada por Miguel Ángel Muñoz, la película recorre el camino de los desaparecidos hasta llegar a la historia del colectivo LGTBI durante la guerra y el franquismo. La figura de Federico García Lorca, uno de los desaparecidos más tristemente famosos de la historia, se convierte en emblema de la persecución y represión a lesbianas, gais y transexuales y en el eje alrededor del que gira todo el filme. Este es un filme de denuncia de la ‘caza’ de “bolleras y maricones” a manos de los franquistas.

La identidad fantasma de las lesbianas
“Lorca debería ser el símbolo para el movimiento homosexual. Es el primer muerto LGTBI de la dictadura franquista”, sentencia Antoni Ruiz, presidente de la Asociación de Ex Presos Sociales y víctima de aquella ‘cacería’. Con él, la transexual Silvia Reyes, que también fue encarcelada, y las activistas en favor de los derechos LGTBI Empar Pineda e Isabel Franc explican la realidad que vivieron estas personas en esos decenios y las consecuencias que les siguieron.

“Las lesbianas no existíamos para el régimen, era lo impensable que una mujer pudiera tener sexo con otra mujer. La sexualidad de las mujeres en el franquismo quedaba constreñida a procrear, a dar hijos al varón”, dice Empar Pineda que recuerda cómo muchas de aquellas mujeres no soportaron el silencio, la identidad fantasma a las que las sometían, y se suicidaron.

¿Tú eres librera?
“Algunas lesbianas no sobrevivieron. Y muchas de ellas vivieron una vida en contra de sus deseos, instintos y necesidades. Tenían sus círculos clandestinos”, añade Isabel Franc, que explica los mecanismos que estas mujeres desarrollaron para vivir en la clandestinidad. Una preguntaba a otra “¿tú eres librera?” Si la respuesta era “sí”, se la incorporaba al grupo. “Quedábamos todas las que éramos de la ‘librería’, íbamos con algunos ‘libreros’ y así podíamos desahogarnos un poquito”. Si a pesar de la primera afirmación no quedabas del todo convencida, preguntabas: “¿Entiendes?” Era la definitiva.

“Las mujeres sufrieron la represión de otra manera, la de no haberles dado existencia. No hubo penalización ni cárcel, pero el problema ha sido más largo y muy doloroso, es el hecho de no existir y al no existir no hay referentes, ni siquiera eres considerada. Esto es incluso mucho peor”, asegura Isabel Franc, y Antoni Ruiz, “sí, fue más fuerte que ir a prisión”.

La primera violación
Y ello lo dice un hombre que sufrió especialmente su condición homosexual. “Tenía la necesidad vital de decirle a mi madre lo que quería y sentía”. Y con 17 años le confesó que le gustaban los hombres. “Mi madre que venía de una familia con falta de recursos y de cultura, no lo entendió. Lo consultó con su hermana y mi tía se puso en contacto con una monja, que les aconsejó que me denunciaran a la Brigada Criminal para corregirme”. Un 4 de marzo se presentaron cuatro ‘secretas’ a las 6 de la mañana, le detuvieron y le llevaron a la Comisaría Central de Valencia.

“Me metieron en el calabozo y sufrí la primera violación”. Unos días después de haber pasado antes el juez, un furgón de la Guardia Civil le llevó a la Prisión de Carabanchel en Madrid, donde los gais recibían igual trato que los delincuentes comunes. Al salir, tuvo que irse a vivir a más de cien kilómetros de su población, desterrado. Y sin embargo, lo más dolorosos llegó luego. En Valencia, Antoni no consiguió trabajo, la policía se había ocupado de señalarle como indeseable homosexual por todas partes. “No me dejaron salida laboral, me tuve que dedicar a la prostitución, en la Calle del Mar de Valencia, a sobrevivir como podía, vendiendo mi cuerpo”.

La flor del movimiento gay
‘Pero que todos sepan que no he muerto’ no es solamente una lista interminable de denuncias, es también una celebración del cambio radical que experimentó España casi de un día para otro y que lo ha convertido en el país “que mejor tolera las relaciones entre personas del mismo sexo”. ¿Cómo ha sido posible? “Ganamos la calle y ganamos a la gente de otros movimientos sociales, eso nos ayudó mucho”, reconoce Empar Pineda, mientras se muestran imágenes de la legendaria primera manifestación por el Orgullo Gay, en Barcelona en 1977.

“Hemos hecho un cambio muy rápido”, asiente Isabel Franc. “Un cambio en el que no han intervenido los partidos políticos, han sido los grupos LGTBI. Gente que pasó por las prisiones, que ya les daba igual que les llevaran o no detenidas. Eso ha sido la explotación de la flor del movimiento gay”.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia #franquismo | La memoria LGTBI oculta bajo Franco, conectada por el hilo de Lorca en un documental

Imagen: El Diario / Antoni Ruiz (c) en 1976, 'Bones of Contention'
La memoria LGTBI oculta bajo Franco, conectada por el hilo de Lorca en un documental.
La película ‘Bones of Contention’ explora la memoria histórica de España bajo el prisma de la represión a las personas homosexuales en el franquismo. Andrea Weiss dirige con el subtítulo ‘Pero que todos sepan que no he muerto’ el primer audiovisual enfocado en estas tragedias vitales silenciadas.
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2017-11-08
http://www.eldiario.es/cultura/cine/memoria-LGTBI-Franco-conectada-Lorca_0_704829758.html

La disidencia sexual durante el franquismo recibió un crudo castigo. Sin compasión. Una historia invisible, de dolor latente, que rescata el documental ‘Bones of Contention’. La película, de Andrea Weiss (Estados Unidos), es la primera que explora la memoria histórica bajo el prisma de la represión contra lesbianas y homosexuales, conectando estos hilos a través de la figura del poeta español más universal: Federico García Lorca.

Tras la guerra civil, miles de personas fueron perseguidas por su condición sexual, y Lorca es "el símbolo tanto para el movimiento de la memoria histórica como para el movimiento LGBT", dice la autora sobre su documental estrenado en la 67º edición del Festival Internacional de Cine de Berlín y ahora en el festival madrileño LesGaiCineMad 2017 antes de pasar por salas comerciales.

"Hasta 1985 en este país hubo represión contra los homosexuales", explica en la película el presidente de la Asociación de ex convictos sociales, Antoni Ruiz. Con este colectivo tratan de obtener reconocimiento para estas vidas LGTBI ocultas bajo Franco. El mismo objetivo que pretende el largometraje de no ficción de Andrea Weiss bajo el subtítulo ‘Pero que todos sepan que no he muerto’.

"A los homosexuales se le pasaban imágenes masculinas y se les daban descargas eléctricas, estímulos negativos, con la supuesta idea de que se rehabilitaran o curaran", reafirma en la cinta Silvia Reyes, artista de cabaret arrestada y encarcelada en numerosas ocasiones por ser una mujer transgénero.

Los 5000 "homosexuales" detenidos por Franco
Y todo con la fuerza de la ley en la mano. Como explica la activista feminista Empar Pineda, represaliada en la dictadura, la ampliación del 14 de julio de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes cita "a los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten a menores de edad, enfermos mentales o lisiados".

Durante el franquismo fueron detenidos "unos 5.000 homosexuales", cuenta Pineda en la presentación del trabajo en Madrid. "Pero nadie sabe cuántos tuvieron que exiliarse, se suicidaron o regresaron al armario", subraya. La influencia del régimen en la cotidianidad era absoluta. A los disidentes sexuales se les podía prohibir la residencia "en un determinado lugar o territorio" o quedar internados "en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola".

"Las colonias agrícolas eran verdaderos campos de concentración" y trabajo forzado, recuerda la activista. Con episodios como la "tristemente famosa" narración de quienes pasaron por el centro de internamiento en Fuerteventura. "Eran objeto de todo tipo de vejaciones. Pasaban hambre y les daban la comida que enviaban sus familias cuando los alimentos ya estaban podridos. No fueron tratados como personas".

La represión de género, siempre, fue doble. "Las lesbianas no existíamos para el régimen, era impensable que una mujer pudiera tener sexo con otra mujer", describe Pineda. Era una represión sutil, invisible, sin referentes que canalicen una salida. Muchos preferían, apunta Silvia Reyes, "tener un hijo drogadicto, o un asesino".

La "despolitización consciente" de Lorca
La cineasta estadounidense Andrea Weiss entrelaza estos hilos memorialistas y de represión al colectivo LGTBI con Lorca, el poeta "asesinado por un escuadrón de fuego de la derecha en las primeras semanas de la Guerra Civil española". Alinea y zurce los trapos rotos de un país sembrado de olvido.

"Todavía hay aproximadamente 120.000 personas desaparecidas, enterradas en fosas comunes sin identificar en las cunetas de las carreteras españolas. Estos depósitos invisibles contienen las víctimas de los pelotones de fusilamiento de Franco", señala el documental. Y esto es "una metáfora adecuada para el enigma de la memoria histórica": ¿cómo hace España para excavar un pasado que está activamente reprimido?

"Lo que retrata Andrea Weiss es una enorme anomalía", afirmaba en la presentación el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y una de las voces del documental, Emilio Silva. Caso de la "despolitización consciente" de la figura de Federico García Lorca que critica como "una de las grandes victorias del franquismo".

"Cuando se comete un crimen, un familiar no puede decidir que no se investigue", continúa Silva. "Ni hoy ni ayer ni mañana, y buscar a Lorca y a los otros 114.226 civiles asesinados por el franquismo es un asunto de Estado y no la opinión de alguien". La propia sobrina del poeta y presidenta de la fundación a su nombre, Laura García Lorca, es una de las entrevistadas en la película junto a la escritora Isabel Franc o el poeta Fernando Valverde.

"A mucha gente se le destrozó la vida y tuvo que desaparecer", resume Emilio Silva. Y hasta que la desmemoria "no nos violente seguiremos siendo parte del franquismo cultural inoculado en este país, alguien nos ha educado para que todo esto no nos indigne". Porque "detrás de las fosas hay un manto de impunidad que atraviesa esta sociedad de cabo a rabo".

"Cuando vivía en Barcelona, a menudo paseaba por sus calles antiguas y un día tropecé con una manifestación política en la plaza Sant Jaume", relata Andrea Weiss en el material enviado a los medios que explica el proceso de creación de la película. La "multitud" clamaba por 'memoria histórica' y el reclamo "de lo que sucedió" hace décadas caló en la documentalista.

Y pensó "que la historia LGTB puede servir como un sitio de resistencia contra las narrativas oficiales". Por eso la película "tuvo que ir más allá de las lucha del movimiento de memoria histórica para obtener algún tipo de justicia para los desaparecidos".

Saber qué ocurrió a homosexuales y lesbianas bajo Franco, "y colocar esa historia firmemente en el contexto de la lucha más grande por los derechos humanos". Explorar los rincones borrados de la historia, alinear los caminos enmascarados de España. Como una forma de recordar todo aquello que escribía el propio Lorca: "un muerto en España está más vivo que un vivo en cualquier lugar del mundo".

miércoles, 15 de febrero de 2017

#hemeroteca #memoria #homofobia | Los huesos de Lorca salen a la luz... en la Berlinale

Imagen: El País / Federico en el Yacht Club de La Habana, Cuba
Los huesos de Lorca salen a la luz... en la Berlinale.
El documental estadounidense 'Bones of Contention' repasa la represión franquista a los homosexuales y la lucha actual por la memoria histórica.
Gregorio Belinchón | El País, 2017-02-15
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/15/actualidad/1487181830_210664.html

En 2011 la documentalista estadounidense Andrea Weiss estaba en Barcelona, cuando vio en la calle una manifestación por la recuperación de la memoria histórica. "En mitad de la crisis económica, con gente pasando hambre, con el paro creciendo brutalmente y los bancos pidiendo el rescate, me llamó la atención aquella protesta. Así que me quedé dos años más, investigando y preparando este documental", contaba esta tarde en el coloquio posterior al estreno mundial en la Berlinale de su ‘Bones of Contention’, que repasa toda la persecución franquista al movimiento homosexual, cuya cara más conocida fue la de Federico García Lorca, y una represión que no acabó hasta el último cambio legislativo en 1985.

En el documental se cruzan tres historias. Por un lado, la de la lucha por recuperar la memoria histórica, centrada en encontrar 120.000 cadáveres de víctimas enterradas en cunetas y pozos, simas y que solo se pueden encontrar por los recuerdos: ni un documento levantó acta de aquella masacre: acaso quedan como testigos mudos algunos pinos en zonas de fosas comunes, ya que ese árbol, de crecimiento rápido y raíces profundas, fue usado por el régimen franquista para destruir pruebas de la barbarie.

Por otro, el de la represión a lesbianas, homosexuales y transexuales durante cincuenta años del pasado siglo. Incluso en esa represión hay categorías. Antonio Ruiz, presidente del Colectivo de ex presos sociales, ha comentado al público berlinés que, por ahora, solo 116 homosexuales han sido indemnizados por torturas y encarcelamientos durante aquellos tiempos de ignominia. "Pero ningún Gobierno nos ha ayudado nunca a recuperar nuestra historia, no hemos recibido ninguna ayuda". Curiosamente, para la dictadura ellos sí existían, porque de las lesbianas ni palabra, ni siquiera en la Ley de Vagos y Maleantes de 1954. En pantalla, Isabel Franc aclara que lo duro fue que se les negara la existencia: "Había una ley contra gais, pero a nosotras se nos negaba hasta eso. No existíamos, porque la mujer tampoco tenía sexualidad". Entre ellas se reconocían preguntándose "¿Tú eres librera?", y aunque fuera clarísimo que estaba ante otra lesbiana, no estaba de más inquirir "Pero tú entiendes, ¿verdad?". Y hay muy pocos testimonios del movimiento lésbico durante la Segunda República: aquella presencia fue absolutamente borrada del mapa. Quedan ecos de nombres como Victorina Durán, la actriz Margarita Xirgu, Ana María Sagi, la periodista Irene Polo, Lucía Sánchez Saornil, la fundadora de Mujeres Libres... Su rastro se desvanece de forma que a aquella generación se la llama "las desaparecidas". Xirgu, amiga de García Lorca, estaba en México cuando el poeta y dramaturgo fue asesinado.

Así se llega al tercer hilo argumental, Federico García Lorca, asesinado por "homosexual y socialista", como describe un informe policial de 1965 que no vio la luz hasta hace dos años. Fue la confirmación de que había sido víctima del franquismo y zanjaba así los rumores. Ese reconocimiento también sirve para sacar a la luz toda una represión olvidada actualmente, y para recordar al artista con toda su complejidad. "Yo creo que ser de Granada me aproxima a la comprensión simpática de los perseguidos: del gitano, del africano, del judío... del morisco que todos llevamos dentro", dijo en una entrevista que se refleja en pantalla. En Berlín, Laura García-Lorca, presidenta de la Fundación que honra la memoria de su tío, se defendió indignada sobre una acusación que se escucha en ‘Bones of Contention’: "No es cierto que la familia haya escondido su pasado político". A su lado, Ruiz confesó que en los peores momentos de las torturas, "cualquiera podía recordar a Federico como un referente". La búsqueda de su cadáver continúa, y ayer mismo el informe técnico de la tercera excavación señaló una posible fosa pero sin cuerpos y sí dos casquillos de bala, con lo que se cierra, por ahora, con pruebas confusas.

La lucha por los derechos del colectivo se mantuvo hasta bien entrada la democracia. En 1977, en la primera manifestación gay en Barcelona, los convocantes no estaban seguros de querer que participaran transexuales. "Al final nos pusimos 10 con la pancarta y fuimos las únicas en aguantar las cargas de los grises [los policías de la época]", rememoraba ayer en el coloquio Silvia Reyes, que ya había sufrido el repudio familiar. En el patio de butacas se levantó un hombre y se presentó: "Me llamo Serafín Fernández y hace 50 años huí de España y me vine a Berlín, después de ser torturado en la Dirección General de Seguridad con 16 años, tras ser detenido en el cine Carretas". Así la historia se hizo carne. O como dijo Lorca: "Un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo".

Y TAMBIÉN…
Lorca, memoria enterrada del mito gay.
'Bones of contention', de la americana Andrea Weiss, analiza la persecución homosexual durante la dictadura franquista.
Luis Martínez | El Mundo, 2017-02-16 

sábado, 31 de mayo de 2014

#libros #mujeres #historia | París era mujer : retratos de la orilla izquierda del Sena

París era mujer : retratos de la orilla izquierda del Sena / Andrea Weiss
[Paris Was A Woman. Español]
Barcelona [etc.] : Egales, 2014 [05]
286 p.
Colección: G
ISBN 9788415899549 / 23 €

/ ES / EN* / ENS
/ Arte / Cultura / Feminismo / Francia / Historia – Siglo XX / Lesbianismo / Literatura / Mujeres – Historia / Paris

"Paris era mujer" es el retrato colectivo e ilustrado de una comunidad única de mujeres que llegó a conocerse con el nombre de “mujeres de la orilla izquierda”. Las escritoras Colette, Djuna Barnes y Gertrude Stein, las poetisas H. D. y Natalie Clifford Barney, las pintoras Romaine Brooks y Marie Laurencin, las editoras Bryher, Alice Toklas, Margaret Anderson y Jane Heap, las fotógrafas Berenice Abbott y Gisèle Freund, las libreras Sylvia Beach y Adrienne Monnier y la periodista Janet Flanner formaban parte de ese entorno legendario. La profusión de fotografías, cuadros, dibujos y fragmentos literarios, muchos inéditos hasta ahora, unida al vívido y revelador texto de Andrea Weiss nos da una visión sin par de la extraordinaria trama de mujeres para quienes París no era ni amante ni musa, sino otra clase de mujer.

“La Orilla Izquierda me atraía y todavía me atrae y me retiene. No podría irme de aquí ni en sueños, sería imposible, sería como si un órgano pudiera irse a otra parte del cuerpo.” – Adrienne Monier, mecenas literaria y propietaria de La Maison des Amies des Livres.

DOCUMENTACIÓN
Cuando París era mujer

Al albur de esos felices años de entreguerras, germinó el talento de mujeres de pelajes muy distintos
M. Ángeles Cabré | Babelia, El País, 2015-05-06
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/04/29/babelia/1430324014_476767.html
Entrevista a Andrea Weiss: “Hubo algo mágico e inexplicable en ese tiempo y lugar”
Carmen Fernández Etreros | Top Cultural, 2014-06-08

http://topcultural.es/2014/06/08/entrevista-a-andrea-weiss-hubo-algo-magico-e-inexplicable-de-ese-tiempo-y-lugar/