lunes, 24 de abril de 2017

#hemeroteca #deportes #lgtbi | Los ‘titanes’ gais de Madrid, listos para el torneo de rugby Union Cup

Imagen: El País / Madrid Titanes
Los ‘titanes’ gais de Madrid, listos para el torneo de rugby Union Cup.
El equipo Madrid Titanes es el único representante español en el campeonato europeo, que recibirá a 900 jugadores de 12 países.
Antonia Laborde | El País, 2017-04-24
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/04/21/madrid/1492792529_195221.html

El equipo de rugby Madrid Titanes tiene 75 fichas, de las cuales más de dos tercios son homosexuales. "No lo sé con exactitud porque tampoco le vamos preguntando a la gente su orientación sexual, simplemente somos abiertos", apunta Oti Camacho, la entrenadora. El club, que se formó en 2014, se prepara para la Union Cup, el torneo europeo más importante de rugby inclusivo, que se realizará en las canchas de Orcasitas y Getafe del 28 al 30 de abril.

Otros clubes de rugby han manifestado reparos frente al Madrid Titanes porque se consideran igual de inclusivos, solo que no lo dicen explícitamente. "Nosotros lo manifestamos porque nos parece importante dar un mensaje contra la homofobia. Aquí mucha gente ha salido del armario al ver la normalidad con la que se trabaja, se habla, se entrena y se ha atrevido a dar el paso, se ha sentido más acompañado", explica Camacho. Hace poco un chico de Murcia se apuntó a los entrenamientos en las canchas de la Universidad Autónoma de Madrid y al acabar, le agradeció al equipo el trabajo de inclusión que hacen. "Nos dijo que éramos un faro para la gente de pueblos, donde el tema gay no está tan visibilizado ni normalizado como en Madrid", agrega la entrenadora.

Charbel Maroun, gay, había entrenado con otros equipos de rugby en Madrid. Por una lesión lo suspendió y cuando puedo reincorporarse buscó un equipo en el que se pudiera sentir más a gusto. "Había ciertas bromas, ciertos comentarios, que no te hacían sentir del todo cómodo", sostiene Maroun, que juega en el equipo desde hace tres años. Juan Hermosa, de 32 años, gay, concuerda con que los otros clubes no preguntan la orientación sexual al momento de ingresar, pero sí que defender la inclusión de manera explicita ayuda. "Yo creo que exista un club, además de rugby, que es un deporte rudo, difícil, sacrificado, que vaya en contra de eso y lo diga y lo reclame como una demanda social, es necesario arreglar el tema de la homofobia deportiva", afirma.

La primera quedada de Madrid Titanes, antes de ser oficialmente un club, fue en el retiro. Llegaron ocho interesados. Algunos de ellos se sorprendieron de que el balón se lanzara hacia atrás "¿cómo se avanza, entonces", preguntaron. Gonzalo del Cerro, de 27 años, gay, se sumó cuando ya eran 15. "No sabía nada, pero aprender juntos es algo muy bonito, el progreso que hemos tenido es impresionante", destaca. Lo que más le gusta del club es su filosofía: "No es solo inclusivo con los homosexuales, también con los heterosexuales, con las mujeres, a nivel económico apoyamos a los que no pueden financiar la ficha federativa", detalla el secretario del club.

Aunque la entrenadora es mujer —algo raro en un equipo senior y de chicos, en sus palabras— solo han pasado cuatro chicas desde que se formó el club. "El problema es que la federación no permite jugar mixtos regularmente, hasta que no tengamos un club femenino, es difícil que entren chicas, porque se quedan con la espina de no poder competir", explica del Cerro.

Salir a ganar
La Comunidad de Madrid, organizado por Madrid Titanes, acogerá el torneo de rugby LGTBI más importante de Europa, la Union Cup, con 32 equipos de una docena de países y 900 participantes. Los setenta partidos se jugarán en los campos de rugby de Orcasitas y El Bercial (Getafe) con entrada libre. "Placar la homofobia" es el objetivo de este torneo bianual, que en anteriores ediciones se celebró en Londres, Montpellier, Copenhague, Ámsterdam, Bristol y Bruselas.

Como novedad, el club surafricano Jozi Cats, que ha sido el primer equipo gay creado en África, participará en la competición que forma parte de la programación oficial del World Pride 2017. Como no tienen suficientes competidores los Jozi Cats, habrá españoles de Madrid Titanes, que jugarán con ellos.

Camacho, la entrenadora, dice que van a ganar. "¿Si no a qué vamos?". Salen a la cancha mejor preparados que cuando fueron a Bruselas en 2015, donde no tenían suficientes jugadores por lo que chicos de otras nacionalidades los apoyaron. Independiente del resultado, los chicos celebrarán en Capital el domingo el haber organizado el torneo europeo inclusivo más importante europeo.

#hemeroteca #librerias #libros | Berkana nos ha salvado

Imagen: El País / Mili Hernández en su librería Berkana
Berkana nos ha salvado.
Las fundadoras de la primera librería LGTB que abrió en España repasan su historia.
María Jesús Espinosa de los Monteros | El País, 2017-04-24
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/24/babelia/1493028621_342198.html

Durante las últimas semanas he leído, escuchado y visto que una librería se ha salvado gracias a la solidaridad de sus clientes a través de un ‘crowdfunding’, es decir, una recaudación colectiva que les permita continuar, de momento, un año más. Aunque la afirmación es certera, tal vez, se desvele incompleta, pues la librería Berkana no sólo se ha salvado, también nos ha salvado. A todos los que creemos que gracias a ella, a sus fundadoras y los libros que arropan, España ha sido un país más tolerante. Nos ha salvado, pues, de la intolerancia.

Berkana, nombre de una runa vikinga que significa renacimiento, crecimiento y fatalidad, nació hace más de 23 años en Madrid con un claro objetivo: “Albergar los libros de ensayo, poesía y narrativa dirigidos, sobre todo, a los gais y lesbianas que en 1993 se cuestionaban muchas cosas que no encontraban en otro sitio”, comenta Mili Hernández, fundadora junto a Mar de Griñó de Berkana, una librería que abre siete días a la semana y que sólo cierra tres días al año. Fue ese año, 1993, el de la fundación de esta librería que tenía a otras dos como claros referentes: ‘Gay's The Word’ en Londres y ‘Oscar Wilde’ en Nueva York. “Berkana fue la primera librería LGTB que hubo en España y fue un claro homenaje a las dos librerías que me salvaron la vida”, afirma Mili.

En la década de los años 80, la librera se marchó a Londres y Estados Unidos. Allí encontró libros que, por fin, le explicaban qué era aquello que sentía, qué era lo que le pasaba. Unos libros que, por supuesto, no encontraba en España: “Eran libros que me ayudaron a deconstruirme como mujer heterosexual y me ayudó a construirme como mujer lesbiana. Encontré los libros que me enseñaron a amar a las mujeres”.

Con esa experiencia previa, Hernández abrió Berkana, un “sitio amable, agradable y libre donde la gente, hace más de una década, se encontraba muy segura”. La librera afirma que en 1993 no tenían apenas libros ni clientes, “ambos estaban en el armario”. Ahora, en 2017, las cosas han cambiado mucho y “se ha perdido el miedo a entrar en la librería”. Y es que Berkana ha sido, de algún modo, un espacio fundacional para la comunidad LGTB en España: “Para muchos gais y lesbianas, Berkana ha sido su primer contacto con la comunidad LGTB. Además, aquí no sólo vendemos libros. También somos psicólogos y consultores amorosos. Unos auténticos recursos humanos”, confiesa Mili.

Lo cierto, sin embargo, es que no todo fue tan bien al comienzo. Hernández sabía, a través de sus viajes, que debían aglutinar los negocios gais en zonas donde ya hubiera ciertos establecimientos para la comunidad: “Nos establecimos en Chueca porque, aunque todavía no se había desarrollado como barrio gay, sí sabía que había ciertos bares y discotecas donde se reunían gais”. En 1993, tal y como recuerda Mili, Chueca era una zona castigada por la droga y nadie quería montar negocios, de manera que encontrar un local grande y con posibilidades, no fue complicado.

Berkana ha estado en tres localizaciones: en sus inicios, en la misma plaza de Chueca; hasta hace unos años en la calle Hortaleza 64, con 250 metros cuadrados y un acogedor café; y en la actualidad, en el local contiguo de Hortaleza mucho más pequeño, que sirvió para poder sortear la crisis económica, una que han superado gracias a ese reciente micromecenazgo de sus clientes. En aquel comienzo, explica Mili, “el Ayuntamiento de Madrid nos miraba con una cara extraña como diciendo...¡uy, algo pasa aquí!, no estamos haciendo nada, no estamos interviniendo y la cosa va muy bien en Chueca”. Como ocurre en mucho procesos de gentrificación, la comunidad LGTB tuvo mucho que ver para dinamizar una zona que estaba castigada y convertirse, en la actualidad, en uno de los meollos de la diversidad sexual en Europa y el mundo.

La librería es ahora frecuentada por turismo interior español y por turismo latinoamericano. Unos clientes que, sin embargo, no han conseguido que Berkana tenga la época de esplendor de la que sí gozó en la década que fue desde el año 2000 hasta 2009: “En esos años funcionamos de maravilla, la librería tenía un gran ritmo y entusiasmo. Y es que Berkana ha ido muy en paralelo a los éxitos del colectivo LGTB, pero también a su lucha política y la consecución de derechos”. Unos que, por ejemplo, se ven amenazados con sucesos como los campos de concentración para homosexuales en Chechenia, en los que Berkana se siente absolutamente implicada para su defensa.

“Como no había libros, tuvimos que publicar los libros que la gente nos pedía”, explica Hernández. Así nació la editorial Egales. Más allá de los autores clásicos como Mendicutti, Pombo, Moix, Villena, Alas Clarín, Woolf o Tusquets, no había más escritores. En ese sentido, además, la mujeres lesbianas pedían un tipo de libro muy concreto: “Me pedían libros en los que, por favor, las mujeres no acabarán suicidándose o las metieran en un psiquiátrico, pedían finales felices”, comenta Mili entre risas. Así pues, esta editora por necesidad más que por vocación, creó junto con sus socios de la librería Cómplices de Barcelona una editorial de ensayo, narrativa o poesía que lograban explicaban la diversidad sexual. Entre esos libros, Mili destaca uno reciente: 'De Sodoma a Chueca', de Alberto Mira, “un libro fundamental para conocer qué ha pasado entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI, para que todos no nos olvidemos de lo que nos pasó”. En este mismo sentido, pocas veces una respuesta fue tan certera y sincera como la de Mili Hernández: “Creo en los libros porque me salvaron la vida”.

#hemeroteka #plumafobia | Izan gay, baina ez marika

Irudia: Argia
Izan gay, baina ez marika.
Mikel Garcia Idiakez | Argia, 2017-04-24

http://www.argia.eus/blogak/mikel-garcia/2017/04/24/izan-gay-baina-ez-marika/

“Karrozaren gainean doan marika eroaren iruditik harago joango da Harrotasunaren Eguna”, esan du jaiaren aurkezpenean Madrilgo LGBT kolektiboaren presidenteak, eta hainbatek ez ditu hitzok ongi hartu. Maritxuek jende bat deseroso sentiarazten eta irudi txarra ematen dutela sinetsita, luma mespretxatzen du LGBT komunitatearen parte batek (ere). Baina luma erakustea ez da lotsagarria, iraultzailea baizik.

Gauza bat da gayak irudikatzeko hedabideek-eta etengabe maritxu eroaren estereotipora jotzea eta irudikapen hori baino ez egiteak gogaitzea (sarri gainera barregarri uztmafobiaeko helburuz) eta beste gauza bat da tranpan erori eta irudi hori iraingarria eta gutxiesgarria dela barneratzea, eta ondorioz, lumadunak eta afeminatuak (gay izan edo ez) jazartzen dituztenei argudioak ematea, inkontzienteki izan arren.

Gayek heteroaraua eta genero rolen zurruntasuna eta hierarkia irensten badituzte, non geratuko dira identitate anitzak, probokazioa, transgresioa? Non, gorputz eredu estandarretatik ihes egiteko gogoa, maskulinitatearen mugak benetan apurtzeko eta desegiteko aldarrikapena, botere harremanak eta diskriminazio estrukturalak auzitan jartzeko beharra?

Eskolan, lanean, parrandan… luma harro erakusten duenak badaki zein ondorio izan ditzakeen horrek, zein ausarta eta iraultzailea behar den izan; ez esan hari irudi txarra ematen duenik. Aukeratu dezala bakoitzak nola gorpuztu norbere izaera, baina denok ere luma gehixeago izango bagenu, gizarte koloretsuagoa eta askatzaileagoa litzateke gurea.

#hemeroteca #memoria #vih | Matt Cook: "El estigma asociado al sida tiene efectos más sostenidos y venenosos que los del propio virus"

Imagen: El Diario / Matt Cook
Matt Cook: "El estigma asociado al sida tiene efectos más sostenidos y venenosos que los del propio virus".
Matt Cook hace una historia emocional de la crisis del sida en el Reino Unido para explicar cómo los efectos del estigma y la vergüenza condicionan la vida de las personas e incluso las políticas públicas. "El estigma se asocia a la comunidad gay porque representaban todo lo que no debían ser los británicos". "La mujer que estaba aterrada con el miedo de contraer el VIH tomando la comunión en la iglesia tenía su cabeza llena de eso, de la misma manera que el hombre gay que había perdido a su pareja por el sida".
João França | El Diario, 2017-04-24
http://www.eldiario.es/catalunya/sanitat/estigma-asociado-efectos-sostenidos-venenosos_0_635886904.html

A principios de la década de los 80 se detectaron los primeros casos de sida en Estados Unidos. En 1985 ya se habían detectado casos de VIH en todas las regiones del mundo. En 1987 el sida toma un lugar central en la política global, siendo objeto de debate en la asamblea de las Naciones Unidas. También es el año en que se aprueba el primer tratamiento para el síndrome. Ese mismo año, un grupo de sociólogos británicos decide recoger las impresiones de unos 600 hombres y mujeres al respecto. Este es el punto de partida de la investigación de Matt Cook, profesor de historia moderna en la Birkbeck University of London.

El historiador pone la lupa en la cotidianidad para dibujar el paisaje emocional del Reino Unido en ese momento clave de la historia del sida. Cook busca hacer una historia emocional de esta crisis y hablar de cómo lo vivían las personas, fueran o no seropositivas, portadoras del VIH, fueran o no homosexuales. El desconocimiento sobre el virus y el contagio hacía el miedo muy presente, llevando a situaciones que hoy parecen absurdas, como llevar tus propias tijeras al peluquero, y a la vez hacía crecer un estigma que marcaba la vida de los homosexuales, considerados "población de riesgo", cuando aún no se tenía en cuenta que el riesgo se encuentra en las prácticas, no en las personas.

Matt Cook estuvo en Barcelona para participar en el seminario (Sub)versiones, organizado por el Centro de Estudios Interdisciplinarios de Género de la UVic-UCC, y hablamos con él sobre esta historia emocional del sida, y sobre cómo las emociones condicionan las vidas de las personas e incluso las políticas públicas.

Habla de la importancia de las emociones a la hora de hacer historia. ¿Por qué es importante que los historiadores piensen en las emociones?

Como historiadores a menudo pensamos que podemos mirar al pasado y esperar que la gente se comporte racionalmente y sin contradicciones, pero olvidamos que nuestra propia vida cotidiana está completamente modulada por los sentimientos con los que nos levantamos por la mañana o que tenemos hacia las personas con las que interactuamos.

Lo que intenta decir la historia de las emociones es que estas interacciones están en el corazón de las experiencias sociales de las personas, también en el pasado, y afectan a las decisiones que se toman a diferentes niveles. Los niveles doméstico, laboral o gubernamental están inflexionados por estos encuentros emocionales.

La complejidad está en darnos cuenta que lo que entendemos por emociones y por palabras como miedo, amor u odio no es lo mismo en cada momento histórico. El gran reto es identificar su presencia y sus efectos sin ser anacrónicos. Hay que asumir que lo que entendemos por miedo ahora no es lo mismo que en los años 80 o cuando sea.

Con esta perspectiva ha estudiado la crisis del sida en el Reino Unido a finales de los años 80. ¿Considera que en este contexto el efecto emocional es más duradero que el epidemiológico?

Utilizando el ejemplo específico del Reino Unido, que es lo que he estudiado, podríamos decir que en realidad hablamos de un número relativamente pequeño de personas infectadas con el VIH que contraían la enfermedad y morían. Por supuesto era un número significativo, pero en ningún caso afectaba a un vecino de todos. Lo que afectaba más la vida cotidiana de la gente, y era especialmente incapacitante para los hombres gais en particular, eran las emociones ligadas al virus, y también la forma en que se vincularon a identidades o comportamientos particulares, sumándose a una serie de prejuicios existentes.

Un trabajo importante a finales de los 80 fue una investigación sobre el estigma del sida. Trabajaron con gente que era seropositiva y gente que no lo era. Lo que encontraron fue que los hombres gais con VIH asumían que las personas que no tenían el VIH tendrían sentimientos mucho más negativos hacia ellos que los que expresaron, que eran bastante solidarios. Pero la cuestión es que era irrelevante si era cierto o no, porque sentían que el estigma era real, y ese sentimiento afectaba su día a día, y hacía que no salieran tanto, o se sintieran incómodos en público.

Es un ejemplo de los efectos perjudiciales que pueden tener las emociones, y en muchos sentidos los efectos del estigma son más sostenidos y venenosos que los que tiene el mismo virus, especialmente desde que las terapias antirretrovirales han cambiado los diagnósticos para el VIH y la sida.

Y estos efectos perniciosos aún están presentes.

Actualmente en Sudáfrica encontramos que hay un gran proyecto para que la gente se haga las pruebas, porque obviamente sólo recibirán el tratamiento si tienen un diagnóstico, pero conseguir que la gente vaya a la puerta de una clínica es muy difícil debido al estigma y la vergüenza, que son respuestas emocionales. Son emociones que están evitando una intervención en la prevención y el tratamiento del VIH.

Este estigma se asocia sobre todo a una determinada comunidad, que son los hombres gais. ¿Cómo sucede esto?

En el Reino Unido pasa en parte porque en un primer momento fue la principal comunidad afectada por el sida, pero luego resultó que los gais eran muy convenientes para ello, porque representaban todo lo que no debían ser los británicos; eran sueltos y promiscuos, tenían demasiado sexo y el tipo incorrecto de sexo. El estigma no se asocia a los drogodependientes de la misma manera, porque los gais eran un vehículo mucho más conveniente para toda esta serie de prejuicios.

¿La mayor visibilidad que estaban obteniendo las personas homosexuales en ese momento facilita que se acaben convirtiendo en objeto de ataque?

Sí que se convierten en un blanco más inmediato. Uno de los miedos en los años 80 era precisamente que los gais y las lesbianas estaban ganando más influencia cultural, estaban reivindicando políticas, siendo tratados en el sistema nacional de salud, y se volvieron mucho más visibles en todos estos ámbitos, así que se generó una especie de guerra cultural. Había que contraatacar y hacer frente a estos gais. Pero también hay otra lectura.

Una cuestión que plantea Dennis Altman es que la crisis del sida, en términos de mayor visibilidad para los hombres gais, resultó en una especie de legitimación a través del desastre. Precisamente porque el VIH y el sida en ese momento hacen que los hombres gais sean más visibles. Más gente los conoce en su día a día, trabajando en hospitales, o en las escuelas, o en los barrios, y los hombres gais se integraron cada vez más en los sistemas sociales. En muchas formas esta situación permitió a los hombres gais encontrar un lugar que ya no estaba al margen sino dentro de la sociedad, o más bien tener un pie en cada lado. Creo que fue una ruta hacia la legitimidad, aunque partió del miedo al homosexual.

¿Más allá de los hombres gais, cómo afectó la paranoia en torno al sida al conjunto de la sociedad?

La gente tenía miedo, y tiene sentido cuando ves el tipo de retórica que se utiliza y la imaginería del miedo que se asocia a la crisis. Es donde ves las emociones teniendo un efecto muy directo sobre la vida social. La gente dejó de ir a nadar, no compraban ropa de segunda mano, o un clásico era llevar tus propias tijeras y peine a la peluquería. Una gran preocupación a mediados y finales de los 80 era cómo recibir la comunión en la iglesia y el miedo a la transmisión del VIH en este contexto. Ya ves que afectaba la vida cotidiana de la gente, pero lo que es realmente interesante es cómo empiezas a ver las diferentes dimensiones del miedo.

¿Cómo son estas diferentes dimensiones del miedo al VIH?

Los miedos cotidianos que tenían las personas heterosexuales eran muy diferentes a los que tenía un hombre gay cuya pareja había muerto. Hay un sentimiento mucho más potente de miedo. Podríamos decir que hay una jerarquía de miedos, pero eso no quiere decir que ocupara menos espacio mental. La mujer que estaba aterrada con el miedo de contraer el VIH tomando la comunión en la iglesia tenía su cabeza llena de eso, de la misma manera que la tenía el hombre gay que había perdido a su pareja por el sida. Te consumía.

A todo ello se suma el hecho de que en los 80 había un sentido apocalíptico en el Reino Unido. Nuestro sistema social estaba cambiando completamente, estábamos en una recesión enorme y la primera ministra Margaret Thatcher estaba dividiendo el país. Había campañas antinucleares y muchas cosas en la televisión sobre el holocausto nuclear, y entonces llega el sida. Era como si el mundo se estuviera acabando, así que creo que el miedo al virus y el sida se convierten en un conducto para un sentido más amplio de riesgo y peligro que estaba presente culturalmente.

¿Qué efecto tienen hoy esos miedos que se generan en ese momento?

Hay una generación mayor de hombres gays que vivieron la crisis, perdieron amigos y experimentaron la intensidad de lo que se ha denominado la generación perdida, que cargan y viven con una serie de emociones que hoy se pueden sentir como no sentidas por otra parte de la comunidad, y aquí hay una división generacional.

Creo que aquí radica la controversia sobre la PrEP [profilaxis pre-exposición, un tratamiento para personas seronegativas para evitar el contagio], en la idea de que hay una generación que no está preocupada por el VIH, y no hay que estarlo tanto, porque ahora se puede vivir con eso, pero hay un miedo a la pérdida de la memoria. Parece que haya personas que se aferran a una memoria de trauma que vive con ellos, pero es que en esta brecha generacional también hay muchos hombres gais que viven con el duelo de la pérdida de amantes y amigos, o familias que han perdido a hijos y hermanos.

Aparte de eso, creo que muchas de las ideas sobre la vergüenza también resisten, y la intensa lacra del sexo gay es algo que se articuló entonces y de lo que todavía vemos efectos hoy.

¿Todavía está presente la asociación entre sexo y peligro presente en las campañas de prevención de aquella época?

Sigue presente para muchas personas. Siempre hay un miedo a qué puede significar el tener sexo, en términos de quién soy, qué tipo de persona, cuál es mi identidad... Sigue siendo mucho más que un acto físico que es placentero, porque tiene toda esta carga y el desarrollo de juicios que se extraen de ello: ¿he sido una mala persona? ¿Tengo que avergonzarse? ¿He tratado a esta persona bien o mal? Toda la retórica en torno al sexo está absolutamente poblada con este tipo de sentimientos y discursos.

También hay trabajos interesantes sobre el uso de drogas entre los hombres gais, como la metanfetamina, que resultó una epidemia muy devastadora para muchos hombres en Londres. Hay que hablar del apuntalamiento de cuestiones en torno a la intimidad y la vergüenza que pueden llevar a un uso extendido y extensivo de drogas, que es una forma de generar intimidad rápidamente y superar una vergüenza que puede venir de muchos lugares, pero creo que se generó particularmente en los 80.

¿Y las campañas de prevención actuales, con la idea de hacerse la prueba del VIH cada tres meses, pueden vincular el sexo con el miedo?

Creo que hay una mezcla de cosas. Cuando te haces la prueba da miedo, porque te darán un resultado y parte de ti puede temer que sea positivo, y eso está presente. Por otra parte, creo que el VIH da menos miedo que antes. En el Reino Unido tenemos campañas muy exitosas proponiendo que los hombres gais se hagan la prueba regularmente por rutina y no sólo ante situaciones de riesgo. Cuando yo estaba en mis veinte me hacía la prueba cuando creía que algo había ido mal, mientras que ahora el sentido común es hacérsela cada tres meses independientemente de las prácticas.

En cierta forma esto se ha vuelto parte de la red de seguridad, pero está claro que si hablamos de la sensación de seguridad, del mismo modo que el orgullo y la vergüenza, la seguridad está apuntalada por el miedo. En todo caso creo que carga un bagaje diferente que hasta principios de los 90 y antes, cuando un diagnóstico de VIH era realmente devastador.

Considera que las personas hoy tienen menos miedo del VIH. ¿Es positivo?

Sí, y creo que es interesante que las campañas que hay ahora en el Reino Unido se centren en el estigma que perdura. También perdura la desinformación en torno al VIH y el sida, y esto significa que muchas personas aún deben ser cautelosas sobre revelar su estado serológico, y creo que es aquí donde están muchos de los problemas y es sobre lo que estamos intentando trabajar en el Reino Unido ahora mismo.

#hemeroteca #transexualidad | Jin Xing: La bailarina que antes fue bailarín

Imagen: El País / Jin Xing
La bailarina que antes fue bailarín.
Jin Xing, icono cultural en Asia, abrió el camino a la transexualidad en China.
Xavier Fontdeglòria | El País, 2017-04-24
http://elpais.com/elpais/2017/04/21/gente/1492773061_611562.html

De padres coreanos, Jin Xing (Shenyang, China, 1967) ingresó a los nueve años en una academia de baile del Ejército chino, herramienta de propaganda de las fuerzas armadas durante la revolución cultural. Bajo disciplina castrense aprendió a manejar armas, pero también ballet ruso y ópera china.

"Desde los seis años sabía que algo no estaba bien. Cuando había tormenta imaginaba que si un relámpago caía sobre mí, tal vez podría convertirme en una niña. Algunas veces llegaba a casa con toda la ropa mojada esperando a que eso ocurriera", ha explicado la polifacética artista en conferencias internacionales. De adolescente descubrió su sexualidad, pero decidió ignorarla porque no sabía cómo clasificarse y por lo complicado de hacerla pública en su país: "Imagínate dentro del ejército... imposible. Decidí que solo podría estar cómoda si primero lograba ser famosa. Puse todo mi esfuerzo en el baile con el objetivo de ser la mejor". A los 18 años se alzó con el premio del campeonato nacional. Jin Xing era el primer hombre conocido en el país que bailaba en puntas y el ejército presumía del logro —le ascendió a coronel—.

Dos años después ganó una beca para estudiar danza en Nueva York. Allí descubrió la transexualidad y, tras ocho años, volvió a su país de origen para operarse. "Algunos me decían: ‘Estás bien ahora, le gustas a todos en este país... Quizás te conviertas en una mujer y nadie te quiera’. Y yo les respondía: ‘Quiero que la gente me quiera por la persona que soy".

Mientras se recuperaba en Pekín de su primera operación, su padre se encargó de modificar su documento de identidad. "Pidieron una foto, vieron que era guapa y pusieron el sello en cinco minutos", bromea. Jin Xing se convirtió en 1995 en la primera transexual en China que logró el reconocimiento del Gobierno.

Imagen: El País
La artista ha sabido caminar por la fina línea entre reivindicar su derecho a ser mujer y no molestar. Si bien se siente orgullosa de ser un ejemplo para la comunidad LGBTI, no ha arremetido contra Pekín por su poca voluntad de normalización. "La completa aceptación llevará tiempo. En los setenta no hablábamos de los derechos de los homosexuales, pero recuerdo ver dos chicos dándose la mano. Era algo normal. Pero ahora ha llegado mucha información occidental y todo tiene que ser etiquetado: si dos hombres están cerca, son gais; si dos mujeres son íntimas, son lesbianas. La sociedad está demasiado alerta. La apertura es buena porque tienes más información, pero cada cultura tiene su manera de lidiar con ciertos temas".

Jin Xing, casada con un empresario alemán y con tres hijos adoptados, fundó en 1999 una academia de baile. A su enorme fama como coreógrafa se le sumaron sus apariciones en cine y en televisión. Se ganó al público con su lengua viperina como jurado en programas de talentos. Tuvo que dejar de participar en uno de ellos porque las autoridades provinciales la rechazaron por ser transexual, pero en otra cadena consiguió su propio programa.

"La paradoja es que vivimos en un país donde se permite que una transexual sea presentadora de un formato con audiencias millonarias, pero en el que no es posible hablar de homosexualidad en televisión", dice un activista LGBTI en Pekín.

Su estilo directo también le ha jugado malas pasadas. En 2015 aseguró que "las mujeres vivirían mejor si no compitieran con los hombre"”. Algunos la han criticado por no utilizar su posición para presionar más por los derechos del colectivo LGTBI; otros consideran que solamente por lo que ha logrado merece el respeto de todos. Ella, quizás entrenada tras los largos años que pasó en el ejército, lo resume así: “La felicidad completa cuesta el dolor absoluto. Solo el que sufre y lucha puede vivir”.

Y TAMBIÉN…
"China no está preparada para aceptarme, y no me importa".
Se alistó en el ejército popular de liberación y llegó a coronel, pero su sueño era convertirse en bailarina. Hoy, Jin Xing es la primera transexual 'oficial' china, una celebridad a punto de estrenar su programa de televisión. Pero antes de eso, este lunes, llevará su espectáculo de danza a Nueva York.
Zigor Aldama | El País, 2012-01-28
http://elpais.com/diario/2012/01/28/revistasabado/1327705207_850215.html
Jin Xing · Bailarina y coreógrafa: "Puedo ser la estatua de la libertad de China".
Roger Salas | El País, 2006-07-25

http://elpais.com/diario/2006/07/25/cultura/1153778401_850215.html

sábado, 22 de abril de 2017

#hemeroteca #violenciasexual | Denuncian la falta de ayuda de la ONU ante los embarazos provocados por cascos azules en Haití

Imagen: El Diario
Denuncian la falta de ayuda de la ONU ante los embarazos provocados por cascos azules en Haití.
Los abogados, que intentan obtener ayudas económicas para las mujeres, denuncian que la ONU ha ignorado su reclamación. “Minustah, a través de su unidad de conducta y disciplina, continúa en contacto regular con las víctimas y atiende sus solicitudes", responde la ONU.
Rebecca Ratcliffe | El Diario, 2017-04-22
http://www.eldiario.es/theguardian/Madres-haitianas-denuncian-ONU-provocados_0_635537147.html

La ONU ha sido acusada de negarse a cooperar con una organización de derechos humanos que busca conseguir ayudas económicas para las mujeres que quedaron embarazadas de soldados de las fuerzas de mantenimiento de paz de la ONU.

Los abogados que representan a 10 mujeres en Haití planean iniciar acciones civiles para obtener manutención infantil para los hijos, pero afirman que necesitan la ayuda de la ONU porque la mayoría de los hombres involucrados ya no está en el país.

Bureau des Avocats Internationaux (BAI), un bufete de abogados en Haití, solicitó a la ONU en agosto los resultados de las pruebas de ADN practicadas a algunas de las mujeres. Mario Joseph, abogado director de BAI, explica que la carta enviada a la ONU, enviada a través del Ministerio de Exteriores de Haití, no ha recibido respuesta.

“[La vida de las mujeres] es terrible”, cuenta Joseph. “Hay más de seis que viven en el sur de Haití, la zona arrasada por el huracán Matthew. Algunas de ellas no tienen casa e intentan acudir a familiares para mendigar comida para el bebé”, añade.

La misión de estabilización de la ONU en Haití (Minustah) afirmó en un comunicado que está en contacto con el Ministerio de Exteriores en relación a estos casos y que está esperando más detalles en relación a una de las mujeres.

“Minustah, a través de su unidad de conducta y disciplina, continúa en contacto regular con las víctimas y atiende sus solicitudes. Por ejemplo, la misión está trabajando actualmente junto a varias agencias, fondos y programas de la ONU para encontrar un refugio a una de las víctimas representadas por el abogado”, señala el comunicado. “Donde haya nacido un bebé como resultado de la explotación sexual y abusos por parte del personal de Naciones Unidas, la ONU trabajará para facilitar la búsqueda de pruebas de paternidad y manutención infantil”, añade.

Inmensa desigualdad de poder
Entre el grupo de madres hay una mujer que tenía 16 años en el momento del embarazo, dos años por debajo de la edad mínima de consentimiento sexual en Haití. El soldado responsable, que fue repatriado a Uruguay, envió inicialmente 330 euros cuando la madre dio a luz, pero desde entonces no ha vuelto a enviar ayuda. La ONU llevó a cabo una prueba de ADN en febrero de 2014, pero no ha pasado los resultados a la madre, según informan los abogados.

“Estas relaciones ocurrieron a menudo sobre una base transaccional desde una posición de inmensa desigualdad de poder en la que las mujeres estaban desesperadas por conseguir algún tipo de asistencia financiera para ellas y sus familias”, señala Sienna Merope-Synge, abogada en el Instituto por la Justicia y la Democracia en Haití, una organización de derechos humanos hermana de BAI.

Una de las mujeres se quedó embarazada tras una supuesta violación, denunciada ante la unidad de conducta y disciplina de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU en Haití.

La cooperación de la ONU es fundamental si se pretende que los casos tengan algún impacto sobre las mujeres afectadas, señala Merope-Synge. “Dado que los padres ya no están en Haití, habría una necesidad de entregarles los resultados... y también, en los casos necesarios, implementar la sentencia en otro tribunal o que el gobierno o la ONU asuman de algún modo esa responsabilidad. Es un escenario desconocido”.

Estos casos son probablemente solo la punta del iceberg, explica Merope-Synge, aunque muchas mujeres no querrán denunciar su situación. La ONU anunció la semana pasada que pondría fin a su polémica misión en Haití en octubre de este año, sustituyéndola por una fuerza policial menor.

La misión, de 13 años, ha estado acosada por la controversia, incluidas las acusaciones de abuso sexual y la introducción del cólera en la isla. En diciembre de 2016 la ONU admitió finalmente que sus fuerzas de mantenimiento de la paz son las responsables de introducir la enfermedad, que se estima que ha matado a 10.000 personas.

Transparencia en los últimos casos
La semana pasada salieron a la luz más denuncias de abusos sexuales por parte de al menos 134 cascos azules de Sri Lanka que explotaron a nueve menores en una trama sexual en Haití desde 2004 a 2007. Según las informaciones, la ONU envió a su casa a 114 cascos azules, pero ninguno fue encarcelado.

Madeleine Ress, secretaria general de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, señala que, sin una política decidida, las resoluciones de la ONU prometiendo proteger a las mujeres son poco más que una lista de deseos.

“¿Acaso es mejor mantener ahí a cascos azules que están involucrados en este tipo de abusos?”, denuncia Rees. “¿Qué tipo de paz están manteniendo? No están protegiendo a las personas que en teoría deberían proteger”, añade.

“Abogamos por que haya tribunales en los países donde hay misiones de mantenimiento de la paz, no solo para los casos de explotación sexual, sino para otras cosas que siguen ocurriendo”.

Akshaya Kumar, subdirectora del programa de la ONU de Human Rights Waths, explica que, aunque la ONU ha progresado en su forma de abordar nuevas denuncias de abusos sexuales, existe el peligro de que se olviden casos históricos como el de Haití.

“La transparencia de la ONU en el seguimiento de nuevos casos ha mejorado mucho, pero esa transparencia no retrocede lo suficiente como para abarcar a todas las víctimas de Haití”, señala Kumar. “La ONU necesita investigar más su pasado y asegurarse de que aquellos que se enfrentan al amargo legado de esta misión sean tratados con justicia”, añade.

“Aunque cierres ciertas misiones, tus obligaciones con la gente afectada negativamente por ellas permanece”, explica Kumar. Cualquier presencia futura de la ONU en Haití debería incluir un defensor de los derechos de las víctimas, añade la especialista. En febrero, el secretario general de la ONU, António Guterres, propuso nombrar un defensor de los derechos de las víctimas.

#hemeroteca #homofobia | Jorge Javier confiesa que en la primera gala de 'GH 17' le llamaban "maricón y enano"

Imagen: El Español / Mercedes Milá y Jorge Javier Vázquez en la primera gala de GH17
Jorge Javier confiesa que en la primera gala de 'GH 17' le llamaban "maricón y enano".
El presentador habló con Mercedes Milá sobre el paso de testigo del programa.
Bluper, El Español, 2017-04-22
http://bluper.elespanol.com/noticias/jorge-javier-confiesa-primera-gala-gran-hermano-17-llamaron-maricon-enano

Mercedes Milá aterrizaba este sábado en Sábado Deluxe. La que fuera presentadora de ‘Gran Hermano’ se sentaba en el programa de Telecinco para promocionar el estreno de la segunda temporada de ‘Convénzeme’. Allí se veía las caras con el actual presentador del reality, Jorge Javier Vázquez.

En la entrevista que Jorge Javier le hizo a Mercedes Milá uno de los temas principales fue el paso de testigo de ‘Gran Hermano’. Ambos hablaron de aquella primera gala de ‘Gran Hermano 17’ a la que Milá acudió para despedirse del formato que había presentado durante 15 ediciones.

La periodista y presentadora le comentó a Vázquez que se metió en un gran lío al criticar a algunos exconcursantes del formato. En ese momento, el presentador contó algo que siempre se había callado en estos últimos meses. "Un exconcursante me contó que a su alrededor había concursantes que me estaban llamando maricón y enano", confesó Vázquez. Unos minutos después confesaba que esta exconcursante que se lo había contado fue Marta López.

"El ambiente de esta primera gala estaba muy enrarecido", dijo el presentador en varias ocasiones para contar que hubo momentos muy tensos en los que lo pasó bastante mal en esa primera gala "hiciera lo que hiciera".

"No quiero que esto se convierta en una guerra con Ismael Beiro", dijo frente a frente con Mercedes Milá después de recordar el pequeño roce que tuvieron en esa primera gala. "Hubo concursantes que venían a darme apoyo en la publicidad".


Tras esta charla, Jorge Javier quiso responder a las declaraciones sobre los datos de audiencia que Mercedes Milá había comentado, diciendo que los datos habían bajado. "Quiero dejar claro que no ha sido la edición más vista de la historia", contestó Vázquez. "GH es mi presente y tu pasado", terminó Vázquez.

Y TAMBIÉN…
Jorge Javier Vázquez se desnuda con Calleja: sus miedos, sus ñoñerías y su promiscuidad.
El presentador demostró lo ‘comodón’ que es, quejándose constantemente de los retos que le ponía el aventurero.
Juanma Fernández | El Español, 2017-04-24
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