lunes, 21 de enero de 2019

#hemeroteca #librerias #historia | La librería Nicolás Moya echa el cierre

Imagen: El País / Librería Médica Nicolás Moya
La librería Nicolás Moya echa el cierre.
Después de 158 años ofertando obras sobre medicina y otras ciencias en la calle Carretas, sus dueños no han podido resistir los bajones de las ventas.
Daniel Gómez | El País, 2019-01-21
https://elpais.com/ccaa/2019/01/18/madrid/1547838306_205061.html

A escasos metros de la Puerta del Sol, escondida entre carteles luminosos de grandes establecimientos, como si no quisiera llamar la atención, pervive un local que se ha convertido en un símbolo del Madrid antiguo. Su letrero, con tantos años como la tienda, recuerda a una época la que las grandes marcas todavía no llenaban las calles de la capital. "Nicolás Moya. Librería Médica. Fundada en 1862. Libros de Medicina, Agricultura, Veterinaria, Náutica y ciencias afines", reza el cartel, circunstancialmente acompañado de otros que indican la "liquidación total por cese de actividad". Pronto, ni uno ni otros podrán verse más en el número 29 la calle Carretas, despojando a la céntrica vía de la librería más antigua de la ciudad (a excepción de la librería callejera de San Ginés).

Tras años viendo como las ventas se desplomaban, y ante la incapacidad de responder ante los envites del comercio electrónico y las nuevas superficies de venta, a los Moya no les ha quedado más remedio que rendirse y cerrar el negocio. “Son muchas cosas que se han juntado. Actualmente mucha gente lee en pantalla, con la llegada de Internet, cada vez menos gente lee en papel. Y que ahora los estudiantes empiezan una carrera y no se plantea hacerse una biblioteca como se hacía antes. Antes, los que empezaban una carrera de medicina y veterinaria respondían muy bien y ahora ya no viene nadie, ni a mirar los libros por curiosidad. Llevamos ya bastante tiempo aguantando”, explican sus dueños, miembros de la cuarta generación familiar que regenta el local.

“¿Y todo para qué?”, se pregunta Salvador García, vecino de la calle Carretas. “Para poner un Zara, un McDonald´s o uno de estos establecimientos que se lo comen todo”. La sensación de desasosiego se transmite entre los más veteranos del lugar, entre los que aparecen antiguos clientes de la tienda. “Me parece tristísimo. Yo he comprado un montón de libros aquí. Desde que era estudiante. Ya no venía porque estoy retirado, pero cuando he pasado y he visto que cerraba he tenido que entrar. Es un ejemplo más de lo que se ve en las calles ahora mismo, y que se lleva un trozo de historia de nuestras calles”, cuenta Pedro López, un médico pediatra ya jubilado.

Una historia que se remonta 158 años atrás, cuando Nicolás Moya (Guadalajara, 1838), aún menor de edad, fundó el primer local de Madrid especializado en obras de Medicina. Situado cerca del Colegio de Cirugía de San Carlos, institución dedicada a la enseñanza de la medicina y que acabó convirtiéndose en facultad de la materia en la Universidad Complutense, muchos de sus alumnos pasaban por la librería a comprar. “Cuando él quiso abrirla, todo el mundo decía que estaba loco, que no tenía futuro, pero claro, como no había ninguna, se hizo un nombre y se hizo bastante popular. Venían profesores, alumnos…”, aseguran los dueños.

Su amplia biblioteca pronto llamó la atención de prestigiosos médicos como José de Letamendi o Federico Olóriz. Pero por encima de todos, entre sus visitantes habituales destacaba uno que acabaría convirtiéndose en Premio Nobel de Medicina, Santiago Ramón y Cajal. Durante sus visitas al local se convirtió en amigo de Nicolás Moya y acabó ofreciendo tertulias en la sala de atrás, en la que se reunía con médicos de Madrid, pero también con otros llegados de fuera de la capital. Tan popular llegó ser en aquellos tiempos la librería que su fundador creó una imprenta en donde publicaba obras firmadas por sus colegas médicos y traducciones de ediciones llegadas de Francia, Alemania o Inglaterra.

Ampliación del catálogo
Con el transcurso del tiempo, y aunque empezó siendo una tienda únicamente de libros médicos, sus estanterías pronto se empezaron a llenar con ejemplares de otras disciplinas como veterinaria o agricultura. “Mi abuelo, que heredó el negocio, empezó a introducirlas. Náutica fue lo último que se añadió, ya entrado el siglo XX. Fue una gran fuente de ingresos, porque había muchos médicos aficionados al mundo de la navegación”, cuentan los Moya.

De hecho, tal fue el éxito de venta que el Instituto Hidrográfico de Cádiz designó la librería madrileña como canal de venta de sus cartas náuticas y sus publicaciones oficiales. Eso sí, durante la Guerra Civil conllevó algún problema, puesto que las cartas de navegación fueron incautadas. “En esa época se llevaron mucho material requisado, sobre todo de náutica, que dijeron que iban a devolver y nunca devolvieron”, explican. Tras el conflicto, que según sus dueños puso en peligro la continuidad de la tienda, el negocio repuntó y continuó en pie.

Y así se llegó hasta el día de hoy. Desde que pusieron los carteles de liquidación, mucha gente se ha acercado para empezar a despedirse del local. “Reconforta, pero es muy triste. Te acuerdas de los que ya no están, y se te va la cabeza a lo que pensarían si vieran lo que ha ocurrido”, confiesa Moya. En sus estanterías ya se pueden ver los primeros huecos vacíos, algo impensable tiempo atrás, señal inequívoca de que el tiempo se agota. Mientras tanto, y hasta que llegue el momento de decir adiós, seguirá haciendo lo que siempre ha hecho: ofrecer a sus clientes libros difíciles de encontrar en otros sitios. “He entrado a buscar un libro que me sirviera para mi trabajo de fin de carrera. Y ha aparecido uno que no había visto en ningún sitio sobre enfermería militar, y que me viene genial”, reconoce Marta Brañas, una gallega militar y estudiante de enfermería de vacaciones en Madrid.

viernes, 18 de enero de 2019

#hemeroteca #libros #queer | 20 años de ‘Homografías’

Imagen: 20 Minutos / Detalle de la cubierta de 'Homografías'
20 años de ‘Homografías’.
Javier Sáez | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2019-01-18
https://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2019/01/18/20-anos-de-homografias/

La publicación en 1999 de ‘Homografías’ (Espasa Calpe), escrito por Paco Vidarte y Ricardo Llamas, supuso un calambrazo radical en el pobre panorama del ensayo español LGBT de los años 90. Los textos de Paco y Ricardo, además de estar escritos con gran calidad, mucho humor y muy mala leche, planteaban preguntas incómodas y subversivas a la adormecida comunidad LGBT, en especial a los hombres gais, fascinados por la dinámica consumista de barrios como el Chueca madrileño y el Eixample barcelonés (Gaixample).

Paco Vidarte y Ricardo Llamas fueron ambos activistas de La Radical Gai, uno de los grupos más interesantes y subversivos de los años 90, junto con la asociación de lesbianas LSD. Aunque cuando apareció ‘Homografías’ la Radi ya se había extinguido, encontramos en este libro muchos de los temas que habían marcado la acción política de este grupo. Desde ‘Armario’, que es uno de los textos más profundos y a la vez más hilarantes que se han escrito nunca sobre la salida del armario (“¿Qué pasa? Soy bollo y a ver si te voy a partir la cara”), hasta ‘Identidad’, que plantea debates muy actuales sobre la política de las identidades sexuales, el libro recorre muchos puntos calientes de la geografía política LGBT. Y cuando decimos calientes lo decimos con toda la intención. La pluma irredenta de Paco y Ricardo no dejaba de lado la cuestión del cuerpo, del deseo y del sexo, con artículos sobre el ligue de váter (‘Urinarios’), las saunas o los gimnasios (‘Galletones’).

La pandemia del sida y los tremendos efectos homofóbicos que tuvo en la comunidad gay es otro de los puntos clave del libro. No en vano Ricardo Llamas había publicado en 1995 ‘Construyendo sidentidades. Estudios desde el corazón de una pandemia’, uno de los mejores ensayos que se han escrito hasta la fecha sobre esta enfermedad. Por otra parte, el profundo conocimiento que tenía Paco Vidarte de Derrida y de Freud se constata en la sutileza y la riqueza filosófica de muchos de los textos, que combinan el humor y el rigor continuamente.

Otros temas como el ‘outing’, el acoso escolar al niño mariquita, a la niña marimacho o a las criaturas con género no normativo (‘Nenaza’), los derechos civiles (‘Quetzal: especie protegida’), la curiosidad científica ante la ‘homosexualidad’ (‘Pesquisas’), el carácter conservador y heterocentrado de una institución como el matrimonio (‘Polinomios’) o la posibilidad de perder de un plumazo los derechos adquiridos (‘Kit-Kat’) dan a esta obra una actualidad sorprendente. Su carácter subversivo y crítico, y su enfoque decididamente político, hacen que sea considerada una de las obras pioneras de los llamados estudios queer.

Afortunadamente tras ‘Homografías’ comenzaron a aparecer en nuestro país numerosos ensayos y traducciones de calidad sobre la historia y las culturas LGBT, transexualidad, teoría queer, lesbianismo, transfeminismo, homofobia, y otros temas referentes a las minorías sexuales. Gracias a esta nueva generación de escritores/as e investigadores/as podemos decir que hoy en día el mercado editorial LGTB y queer goza de buena salud, con el apoyo impagable de editoriales valientes como Egales, Bellaterra, Icaria, Traficantes de Sueños, Melusina, o Dos Bigotes, entre otras.

‘Homografías’ fue un gran éxito comercial y un referente para toda una generación de personas LGTBIQ, pero a pesar de ello, cuando se agotó fue descatalogado por la editorial. Por esta razón decidí, con el permiso de los autores, reeditarlo en formato digital y publicarlo en internet en mi web.

El próximo 29 de enero se cumple el 11 aniversario de la muerte de nuestro querido Paco Vidarte. Este texto va por ti Paco.

Javier Sáez. Activista marica y autor de ‘Teoría Queer y Psicoanálisis’

#hemeroteca #besos #fotografia | La historia detrás de la fotografía de dos hombres besándose en Jerusalén

Imagen: El País / El beso de Riccardo Rocchi y Matteo Menicocci
La historia detrás de la fotografía de dos hombres besándose en Jerusalén.
No son un judío y un musulmán: son dos italianos laicos.
Emilio Sánchez Hidalgo | Verne, El País, 2019-01-18
https://verne.elpais.com/verne/2019/01/18/articulo/1547819728_209509.html

Puede que hayas visto en redes sociales esta foto de dos hombres besándose en Jerusalén.

Aparecen un hombre con un kipá (el típico sombrero de los judíos) y otro con un pañuelo palestino. Aunque lo parezca, no son un judío y un musulmán. Son dos italianos laicos que estaban de turismo en Jerusalén. "Nos hicimos la foto para provocar. Queríamos defender los derechos LGTBI+ ante dos culturas, la judía y la musulmana, que no siempre los respetan", cuenta a ‘Verne’ por teléfono el hombre que viste de palestino, Matteo Menicocci, un fotógrafo romano de 30 años.

¿Cómo empieza a circular esta historia?

Menicocci y su pareja, Riccardo Rocchi, también romano de 26 años, pasaron los últimos días de 2018 en Tel Aviv (Israel). "Es una de las ciudades con mejor ambiente gay del Mediterráneo. Lo pasamos fenomenal". Sin embargo, asegura que sufrieron algunos episodios homófobos en la ciudad el 29 de diciembre. Un día después, acudieron de visita a Jerusalén.

"Creo que la comunidad LGTBI+ tiene que provocar para seguir luchando por nuestros derechos", indica Menicocci. Con ese objetivo, estos dos italianos compraron la kipá y el pañuelo para su foto en Jerusalén. "Nos pasamos todo el día buscando el lugar perfecto". Al encontrarlo, por allí pasaba un malagueño que también estaba de vacaciones, Antonio Rodríguez Molina, que, como confirma a Verne, publicó la siguiente foto en su cuenta personal de Twitter.

Imagen: El País
"Vi cómo nos hacía la foto y le pedí que se acercara para conseguir un plano diferente con mi móvil", dice Menicocci. Los dos italianos publicaron la foto en sus cuentas de Instagram.

A partir de entonces, la imagen empezó a aparecer en otras cuentas, que hablaban de la imagen como si se tratasen de, realmente, un judío y un musulmán. También se difundió en Reddit, uno de los foros más grandes de internet, con este título: "Beso entre un judío y un palestino, por el fotógrafo italiano Matteo Menicocci (2019)".

El 15 de enero llegó a varios medios de comunicación españoles. La difusión de la historia a lo largo del miércoles 16 de enero y el jueves 17 hizo que, entre otros muchos usuarios de Twitter, la cuenta oficial del PSOE compartiese la imagen.

A Menicocci no le ha molestado que tantas personas hayan pensado que la imagen muestra a un judío y un musulmán: "Es el encanto del arte y el del disfraz. Me siento orgulloso de que mucha gente se haya visto reconocida en esta foto y que sirva para reivindicarnos. Una imagen puede valer mucho más que mil palabras". Tampoco siente que hayan engañado a nadie, ya que "en ningún momento hemos dicho que fuéramos un judío y un musulmán; queríamos provocar con una imagen que habla de paz".

#hemeroteca #libros #feminismo | La cara más secreta de Clara Campoamor

Imagen: El País / Clara Campoamor (c) en un mitin en Madrid, 1932
La cara más secreta de Clara Campoamor.
Un nuevo libro que recoge sus textos de divulgación literaria y la reedición de su obra sobre la Guerra Civil en Madrid ayudan a recuperar a una de las grandes pioneras del feminismo.
J. A. Aunión | El País, 2019-01-18
https://elpais.com/cultura/2019/01/17/actualidad/1547751218_811630.html

La abogada, política y escritora Clara Campoamor (Madrid, 1888 - Lausana, 1972) ha pasado a la historia por haber defendido en el Congreso durante la Segunda República el voto femenino, contra buena parte de la izquierda, de su propio grupo (el centrista Partido Radical) y las otras dos mujeres que ocupaban en 1931 un escaño en la cámara, Victoria Kent y Margarita Nelken; todos ellos opinaban que, influida por la Iglesia, la mayoría de las electoras decantaría las elecciones hacia la derecha. Campoamor, sin embargo, defensora de la igualdad por encima de todo, proclamaba “el derecho de las mujeres a equivocarse”, destacó ayer la periodista y escritora Marta Robles durante la presentación de ‘Del amor y otras pasiones’, un libro que, editado en la colección Cuadernos de obra fundamental de la Fundación Banco Santander, rescata una de las partes más ignoradas —“casi secreta”, decía la responsable de su edición, Beatriz Ledesma— de su obra: los ensayos de divulgación literaria y poética escritos durante su etapa de exilio en Argentina, entre 1938 y 1955 (después vivió en Suiza hasta su muerte).

Además, el sello Renacimiento acaba de reeditar ‘La revolución española vista por una republicana’, otra de sus obras menos conocidas, que aporta una visión crítica de los primeros momentos de la Guerra Civil en Madrid. Ambos títulos ayudan a completar, en estos tiempos de acometidas contra los derechos de las mujeres y discusiones sobre las esencias del feminismo, una figura radicalmente independiente y poliédrica que va mucho más allá del debate sufragista, incómoda tanto para la izquierda como para la derecha y olvidada hasta hace muy poco.

Para empezar a entenderla, la escritora Carmen Posadas —que también presentó ayer el nuevo libro de Campoamor— y la filóloga Beatriz Ledesma creen que es fundamental conocer su origen humilde: tuvo que trabajar desde muy joven por la muerte de su padre —pronto ganó una plaza en Telégrafos— y se puso a estudiar Derecho con 34 años mientras se convertía en destacada activista —también escribía en periódicos— en una España en la que más de la mitad de sus compatriotas era analfabeta. “No era una sufragista de salón”, dice Ledesma. Posada destaca la personalidad de alguien que rechazó las propuestas de la dictadura de Miguel Primo de Rivera para ocupar cargos y que, además del sufragio femenino, consiguió que se aprobara el divorcio e impulsó la regulación del trabajo de las mujeres y los niños y las investigaciones sobre la paternidad de los hijos ilegítimos, entre otras iniciativas.

Esa etapa madrileña de activismo y política (dentro de la que se enmarcan, aparte de textos periodísticos, los libros ‘El derecho de la mujer’, ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’; y ‘La revolución española vista por una republicana’, publicado originalmente en francés), contrasta con esa otra más humanista, dedicada a la literatura y la traducción, que vivió la mayor parte del tiempo que pasó exiliada en Buenos Aires. Y que está representada en esos textos divulgativos que publicó entre 1943 y 1945 en la revista femenina ‘Chabela’, recuperados ahora en ‘Del amor y otras pasiones’. En ellos la intelectual reflexiona sobre la obra poética de autores como Sor Juana Inés de la Cruz (de quien también publicó una biografía), Quevedo, Góngora, Manuel Machado o Amado Nervo y analiza mitos literarios como el de don Juan —con un acercamiento sorprendentemente benévolo, según Marta Robles— o, con cierta ironía, recursos líricos recurrentes como el de los ojos de la mujer. Sin embargo, para Ledesma, se trata de etapas coherentes con “la vocación de servicio público” que siempre le acompañó.

Dos entrevistas a la pensadora, publicadas en ‘Caras y caretas’ en 1932 y 1933 , encabezan la edición. En ellas, Campoamor habla, entre otras cosas, del papel de la mujer. Por ejemplo, se refiere a un tema de marcada actualidad, el lenguaje inclusivo, sobre el que defiende para los “cargos, honores o profesiones que la mujer conquista por sí misma” terminaciones comunes con cambios de articulo, como en el/la pianista. Eso sí, acaba diciendo sobre el tema: “En ningún caso sería esta una cuestión que hubiera de restarme media hora de sueño”. Robles destacó ayer este último giro y reivindicó a Campoamor como “luz y guía de los y las feministas”. Más en estos tiempos: “Hace que nos olvidemos de las cosas menos esenciales y caminemos todos juntos. El hecho de segmentar el feminismo y que haya gente que quiera repartir carnés de feminismo hace un daño enorme”.

jueves, 17 de enero de 2019

#hemeroteca #libros #feminismo | Clara Campoamor, de la lucha feminista al ensayo poético

Imagen: El Mundo / Clara Campoamor
Clara Campoamor, de la lucha feminista al ensayo poético.
De Juan de Mena a Manuel Machado, pasando por Quevedo, Fray Luis de León o Bécquer, la escritora y política mostró desde su exilio argentino su apasionada visión de la historia de la poesía hispánica en una serie de artículos reunidos en la antología “Del amor y otras pasiones”, realizada por la investigadora Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo y publicada por la Fundación Banco Santander.
Fernando Díaz de Quijano | El Cultural, El Mundo, 2019-01-17
https://www.elcultural.com/noticias/letras/Clara-Campoamor-de-la-lucha-feminista-al-ensayo-poetico/12969

Reconocida hoy con justicia como figura pionera del feminismo español y extraordinaria oradora, Clara Campoamor (Madrid, 1888 - Lausana, Suiza, 1972) fue una de las primeras diputadas en las cortes españolas durante la II República y tuvo un papel decisivo en la aprobación del sufragio femenino en 1931 y de la Ley de Divorcio un año más tarde. Entre sus obras destacan ensayos políticos como ‘El derecho de la mujer en España’ y ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’, pero ahora una nueva publicación en la colección ‘Cuadernos de obra fundamental’ de la Fundación Banco Santander pretende dar a conocer su faceta menos conocida, la de ensayista literaria.

Titulado ‘Del amor y otras pasiones. Artículos literarios’, el volumen ha sido antologado y prologado por Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo, investigadora y doctora en letras hispánicas y especialista en la figura de Campoamor y otros autores españoles exiliados tras la guerra civil, que ha presentado la obra este jueves en la sede madrileña de la fundación, acompañada por su responsable literario, Francisco Javier Expósito, y las periodistas y escritoras Carmen Posadas y Marta Robles.

Además de dos entrevistas a Campoamor aparecidas en en el semanario argentino Caras y Caretas en 1931 y 1932, donde la autora habla del papel de la mujer en la política y la sociedad, el libro reúne 29 ensayos sobre literatura hispánica que publicó durante su exilio en Buenos Aires en la revista femenina Chabela, publicación muy popular en la época y que condiciona por tanto el tono divulgativo de los escritos. “Lo que más destaca en Clara Campoamor es su vocación de servicio, primero a su país y sobre todo a las causas en las que cree”, señala Ledesma. “Y en esta labor también quiere transmitir a los demás su pasión por la poesía y sus deslumbramientos literarios. Eso es lo que pretendió con los artículos reunidos en este libro”, continúa la investigadora. Campoamor se remonta en algunos de ellos al Prerrenacimiento, como los dedicados a Juan de Mena y al primer Marqués de Santillana. Aborda también el Siglo de Oro con figuras como Quevedo, Góngora o Garcilaso; el Romanticismo, a través de autores como Espronceda, Zorrilla o Bécquer; sin olvidar a sus admirados poetas místicos San Juan de la Cruz y Sor Juana Inés de la Cruz, la única mujer que incluye en estos textos. En estos escritos, Campoamor “no realiza solo una valoración estrictamente literaria, sino que nos habla de los sentimientos que recogen estos poemas”, explica Ledesma, que considera que estos ensayos son “una radiografía emocional” de la autora.

Campoamor se remonta al pasado y apenas se ocupa de los poetas contemporáneos (solo incluye al mexicano Amado Nervo y, a pesar de sus diferencias ideológicas, a Manuel Machado) porque, “como ocurre con otros autores españoles del exilio, mirar al pasado implicaba insertarse en una tradición que ofrecía seguridad ante la fragilidad del presente incierto que se abría ante ellos”, opina Ledesma.

Estos breves ensayos componen “una historia personal de la poesía en lengua española” dirigida a los lectores argentinos en una época en la que se da en aquel país “un apogeo de la cultura de masas y las clases medias muestran un fervor por cultivarse”, explica la antóloga, que ha buceado en las hemerotecas y archivos argentinos para reunir esta poco conocida serie de ensayos.

Un fructífero exilio
Ledesma divide la biografía de Campoamor en tres etapas: la más conocida, en la que desempeña su labor política en España hasta 1936; su largo exilio en Argentina, de 1938 a 1955, periodo en el que escribe los ensayos reunidos en Del amor y otras pasiones; y su segundo exilio, en Lausana (Suiza), de 1955 hasta su muerte en 1972. Para la investigadora, el exilio argentino fue, a pesar del carácter trágico de todo destierro, un periodo muy fructífero en la faceta literaria de Campoamor. En Buenos Aires formó parte activa de la vida cultural e intelectual de la ciudad y estuvo ligada a otros exiliados ilustres. Dio numerosas conferencias sobre la cultura y la historia españolas y formó parte del círculo íntimo de Niceto Alcalá Zamora, el primer presidente de la II República. También formaba parte de él el tío abuelo de la antóloga del libro, el político y erudito cordobés Federico Fernández de Castillejo, con quien Clara Campoamor tuvo amistad y escribió a su llegada a Argentina el libro ‘Heroísmo criollo: la marina argentina en el drama español’, sobre la labor de asistencia del ejército del país americano a los exiliados republicanos.

Durante sus años porteños Campoamor formó parte de instituciones culturales como el Ateneo Iberoamericano, siendo la única mujer miembro durante años, la Asociación Patriótica Española y el Liceo de España, donde impartió clases de literatura española, y participó en diferentes foros y programas radiofónicos. También escribió biografías de Concepción Arenal y sor Juana Inés de la Cruz, sus dos grandes referentes, y otra sobre Francisco de Quevedo. Además se dedicó a la traducción de obras francesas de autores como Víctor Hugo, Émile Zola o los hermanos Goncourt.

Luchadora incansable
“Se conoce a Clara Campoamor como la gran defensora del voto femenino, pero ante todo es un ejemplo de superación personal y de lucha contra la adversidad. Era de origen humilde, no una señorita bien, no una sufragista de salón, sino una luchadora que subió peldaño a peldaño hasta que consiguió traer el sufragio femenino a España”, señala Ledesma.

“A principios del siglo XX, el 70 % de las mujeres españolas eran analfabetas, y cuando Campoamor empezó a escribir, el 58 %”, recuerda Carmen Posadas. “Ella tuvo que hacer un gran esfuerzo porque no pudo estudiar en su momento ya que su padre murió joven y ella tuvo que trabajar como modista, después hizo unas oposiciones y entonces fue cuando decidió que quería hacer el bachillerato y una carrera y a los 36 años se convirtió en abogada”. La periodista destaca que Campoamor consiguió convertirse en un personaje respetado no solo en la República, sino antes. “Ya durante la dictadura de Primo de Rivera le ofrecen cargos públicos que rechaza porque no era monárquica”, explica. En el ejercicio de su labor jurídica, “vio una gran contradicción entre el código civil, que consideraba a las mujeres irresponsables, a la altura de los niños y los locos, y el código penal, en el que por ejemplo se penaba el adulterio de las mujeres de forma más severa que el de los hombres. Además del voto femenino, consiguió otros logros de los que se habla menos, como el acceso de la mujer a cargos públicos de importancia, también consiguió derechos relativos al matrimonio, y también luchó por que se investigara la paternidad y la regulación del trabajo de mujeres y niños”.

Cuando Campoamor defendió la implantación del voto en España se enfrentó no solo a los sectores más reaccionarios de la época, sino también a otros republicanos que consideraban que las mujeres españolas aún no estaban preparadas para votar porque estaban subordinadas a los sacerdotes y por tanto votarían por la opción que estos les pidieran. “[...] Cuando creíamos que inaugurábamos un régimen de justicia y de leal libertad, resulta que unos señores se asustan de sus propias ideas y les ponen un límite. Esos señores acuerdan que la mujer no está todavía preparada para el uso de las actividades políticas. Lo cual equivale a declararla irresponsable. Es decir, un ser inferior...”, contestó Campoamor al respecto en una de las dos entrevistas recogidas en ‘Del amor y otras pasiones’. Por su parte, Marta Robles considera que al defender esto, la política, abogada y escritora estaba “defendiendo el derecho de las mujeres a equivocarse”.

#hemeroteca #trans #generonobinario | Transexuales que inician la transición y la detienen: "Me pregunté qué era para mí ser mujer"

Imagen: El Diario
Transexuales que inician la transición y la detienen: "Me pregunté qué era para mí ser mujer".
Algunas personas que inician la transición de sexo lo paran o vuelven atrás por la transfobia o porque no encajan en el binarismo hombre o mujer. "La sociedad te marca que tienes que tener una etiqueta de género sí o sí. Por lógica, si no te sientes hombre, piensas que eres mujer", indica Yara Barros, joven no binaria que inició la transición a una expresión de género femenina. Juanita Urbina es una mujer trans nicaragüense que utiliza su expresión de género masculina como un "escudo" contra "el monstruo de la discriminación y la violencia". "Por supuesto que me he encontrado estas situaciones, pero nunca desde el arrepentimiento o las dudas identitarias", asegura María José Hinojosa, psicóloga del colectivo Gamá con 18 años de experiencia.
David Noriega | El Diario, 2019-01-17
https://www.eldiario.es/sociedad/Transitar-transfobia-binarista-arrepentimiento-referentes_0_857064399.html

Iniciar un proceso de transición de sexo y parar o volver atrás. Es una realidad poco visible, pero que existe. En unos casos, se debe a la transfobia. En otros, a personas que han iniciado la transición pero, en el camino, han descubierto que no se identifican ni como hombres ni como mujeres. "Por supuesto que me he encontrado estas situaciones", indica la psicóloga del colectivo LGBTI Gamá, María José Hinojosa. Eso sí, de forma "minoritaria" y "nunca desde el arrepentimiento", aclara.

Desde la Asociación Española de Personas Transexuales indican que les consta la existencia de personas trans que han regresado a su expresión de género anterior, aunque, en ese momento, suelen desvincularse del movimiento asociativo. Tanto es así que el vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), Mané Fernández, afirma que "siempre se ha dicho que no hay, no existen en España". "Es muchísimo más fuerte la presión de ser quien no soy, que la presión de la transfobia", añade.

En el libro '10 ingobernables', la periodista June Fernández narra la historia de Juanita Urbina, una mujer trans nicaragüense que "decidió darse el gozo de pasar desapercibida" recuperando su apariencia masculina. Una situación que no es rara en aquel país según organizaciones por los derechos LGTBI, como Caribe Afirmativo, que señalan que el escenario de violencia en aquel país deja a las mujeres trans "expuestas a un mayor riesgo", por el que "muchas veces deben mantener una expresión de género masculina para preservar su vida e integridad personal". Urbina, que continúa identificándose como mujer, reconoce que su imagen actual es un "escudo" contra "el monstruo de la discriminación y la violencia".

"Qué era para mi ser mujer"
Para una mujer que se vestía públicamente como tal desde los 11 años y que siempre había luchado por sus derechos, sobre todo en el ámbito educativo, este cambio no fue fácil. "Fue un proceso complejo en el que me ayudaron todas las reflexiones individuales y colectivas que encontré en el feminismo. Me pregunté qué era para mí ser una mujer", explica Juanita Urbina a eldiario_es. Lo que ahora se ve, dice, es una apariencia que "tiene un peso brutal". Antes, "me insultaban, me tiraban piedras o bolsas de agua sucia. Llegaron a asaltarme e intentaron golpearme cuando se dieron cuenta de que no era una mujer biológica. Era a diario, a diario, a diario", indica. Desde que se cortó el pelo "nadie me volvió a ver, nadie me dice nada", reconoce. Y es que, el momento de ir a la peluquería ejemplifica muy bien lo que quiere decir: "A la entrada había un grupo de hombres que me dijeron cualquier vulgaridad que te puedas imaginar. Al salir, fue impresionante, como si saliera un fantasma. Ni siquiera se molestaron en ver que era la misma persona".

"Una persona homosexual o bisexual puede abrir el armario y mirar cómo está la situación y salir o no. Una persona transexual no puede vivir su transexualidad desde la no visibilidad, por eso se hace muy difícil, si no imposible, volver atrás", indica Mané Fernández. Por eso, según Hinojosa, las personas trans que se ven obligadas a parar su proceso lo hacen porque "sienten más protección y privilegios a la hora de vivir, asumiendo un coste emocional tremendo" ya que "no hay una persona que se viva en otro cuerpo que sea feliz". "El problema de la realidad trans es querer romper con la transexualidad. Tenemos que aprender a vivir con ella desde la normatividad, igual que la cisexualidad. Cuando haces de tu transexualidad un problema, es doloroso vivirlo, porque sin darte cuenta estás teniendo un discurso autotransfóbico", indica Mané Fernández, "la sociedad te dice que es un problema y tú aceptas que lo es".

Urbina quiere dejar claro que nunca se ha arrepentido de su transición y, de hecho, sigue presentándose como Juanita en los foros internacionales en los que participa. "Nunca le he escondido a nadie que tuve una expresión de género femenina". Su decisión le ha supuesto rupturas con compañeras, amigas y activistas que la acusaron de "traicionar al colectivo y darle gusto al patriarcado". "Yo tengo mis razones, mi propio proceso personal y no sentía que tuviera que andar con un cartel explicando por qué había dejado mi expresión de género femenina, pero muchas compañeras me decían ‘él’. Pasé 15 años de mi vida luchando por que me llamaran Juanita y me trataran como ‘ella’ y, automáticamente, me tratan en masculino", argumenta, mientras asegura que "dentro del propio colectivo nos hace falta cuestionar el esencialismo que le damos a la feminidad" que "también nos jode la vida, porque nos volvemos reproductoras de una feminidad que nos han impuesto".

Precisamente, responder a ese prototipo de feminidad también avoca a procesos que no siempre son los deseados. "Parece que para ser una mujer completa te tienes que hacer una vaginoplastia", apunta Hinojosa. "He tenido en consulta a una chica que me dice que si hubiera sabido cómo se iba a sentir después, no se hubiera operado. Ahora se da cuenta de que estaba llena de prejuicios", explica. Y añade: "Eso es una realidad y hay que hablar claro". "Hacen falta testimonios que nos ayuden a visibilizar otras realidades", dice en referencia a las del no binarismo que "últimamente están mucho más manifiestas en las personas que atiendo. No porque antes no hubiera, sino porque ahora se les da voz. Es la situación por la que más veo que las transiciones se paran o se bloquean", explica.

Este es el caso de Yara Barros, una joven no binaria. "De pequeño me trataban en masculino, pero no me sentía un chico. Entonces, pensé: si no soy un chico, tendré que ser una chica", recuerda. Con 14 años inició la transición y, con 16, fue la primera menor trans de la Comunidad de Madrid en comenzar un tratamiento hormonal, que ya ha dejado. "La sociedad te marca que tienes que tener una etiqueta de género sí o sí. Por lógica, si no te sientes hombre, piensas que eres mujer. Nos pasa a mucha gente que empezamos siendo trans y nos damos cuenta de que somos género fluido o no binario", continúa. Una sensación que comparte el vicepresidente de la FELGTB: "Creo que la mayoría de las personas no binarias han empezado el proceso".

"Transición por exclusión"
Es lo que Hinojosa define como "transición por exclusión", que se produce porque "su realidad no binaria no se atiende en la sociedad". Ese desconocimiento de la realidad no binaria lleva también a casos, indica la psicóloga, en los que se inician "transiciones desde la incertidumbre". "Su situación o su espacio vital actual no les permite seguir así y tiene que hacer algo", añade. "Decirlo de esta manera tranquiliza muchísimo", reflexiona. "Para encontrarme y llegar donde estoy ahora tenía que pasar por esa fase. No creo que hubiera hecho el camino de otra manera", dice Barros, que no se siente "una chica transexual arrepentida, ni mucho menos, que es lo que la gente se piensa".

Cortarse el pelo también fue para ella un punto de inflexión. "Siempre había vivido muy atada al pelo largo, que era lo más femenino que tenía. Al rapármelo me di cuenta de que no perdía nada". "Dejé de trucarme el pene y empecé a vestirme con ropa masculina. Ahí fue cuando me di cuenta de que era género no binario, que no era ni hombre ni mujer, las dos cosas o ninguna a la vez. No me importa la etiqueta que me pongan. No tengo que demostrar nada a nadie".

#hemeroteca #violencia | El presunto asesino de Fernando Lumbreras tiene 23 años y antecedentes policiales

Imagen: ABC / Fernando Lumbreras
El presunto asesino de Fernando Lumbreras tiene 23 años y antecedentes policiales.
El arrestado es de nacionalidad georgiana y lleva alrededor de un año viviendo en un piso de Russafa.
Teresa Domínguez | Levante, 2019-01-17
https://www.levante-emv.com/sucesos/2019/01/18/detenido-ladron-mato-fundador-lambda/1822749.html

Agentes del grupo de Homicidios de la Policía Nacional de València detuvieron a las 13.30 horas de ayer a la salida de su domicilio de València al hombre que presuntamente mató a Fernando Lumbreras Márquez, primer coordinador del colectivo Lambda en València y uno de sus fundadores.

La detención se produce apenas seis semanas después del hallazgo del cuerpo sin vida de Fernando, que fue golpeado y estrangulado hasta la muerte durante una cita sexual con un desconocido que, además, le robó.

El detenido es un joven de 23 años, de nacionalidad georgiana y con antecedentes, que residía en régimen de alquiler en un domicilio del barrio de Russafa. Fue precisamente ahí donde lo apresaron los investigadores a última hora de la mañana y adonde fue conducido, en presencia de la comisión judicial, su letrada y la policía, a primera de la tarde para estar presente durante el registro practicado en la vivienda.

Agentes del grupo de inspecciones oculares de la brigada de Policía Científica y del grupo de Homicidios rastrearon la casa en busca de la ropa que llevaba el día del crimen el sospechoso, así como de objetos propiedad de la víctima que se llevó tras su asesinato.

El desconocido del ascensor
Las sospechas se centraron desde el primer momento sobre el ahora detenido gracias al testimonio de un vecino de Fernando Lumbreras, que lo vio entrar en el portal de la víctima, en el número 9 de la calle Julián Peña, pasadas las nueve de la noche del pasado 3 de diciembre, lunes.

El testigo reparó en él porque era un joven al que no conocía, y se dio cuenta de que subía a casa de Fernando porque escuchó la voz de este cuando le abría la puerta. Su testimonio ha sido fundamental, junto con el rastreo de los objetos sustraídos y las evidencias aisladas en el domicilio, para identificar y detener al presunto asesino.

Aunque el crimen fue cometido la noche del 3 de diciembre, el cuerpo no fue hallado hasta dos días después, el miércoles, día 5.

Tal como adelantó en exclusiva Levante-EMV, la autopsia confirmó la primera sospecha del forense que acudió al levantamiento del cadáver: la víctima había recibido numerosos golpes -ese ensañamiento parece estar relacionado con la intención de robar a Fernando- y fue estrangulada con una cuerda, la misma que usó para atarle las manos a la espalda. Además, le colocó un suéter en torno al cuello, aunque la prenda, al parecer, no fue de lo que se sirvió para matarle.

La policía peinó en los días siguientes las cámaras no solo más próximas al domicilio de la víctima, sino también las que podían haber registrado los movimientos del autor del homicidio.

Al parecer, ese fue el único encuentro que Fernando tuvo con el ahora detenido, lo que refuerza la tesis de que la intención del acusado era, desde el primer momento, robarle en lo que aparentaba una simple cita sexual con un desconocido.

De hecho, la policía rastreará casos similares en lo que el presunto homicida hubiera robado a hombres en el marco de un encuentro sexual, aunque la dificultad estriba en que muchas de esas víctimas no denuncian.

El asesinato de Fernando, una de las personas más estimadas y respetadas por su constante reivindicación de los derechos del colectivo LGTBI, generó una corriente de preocupación por la posibilidad de que hubiese sido objeto de un ataque homófobo.

Sin embargo, la investigación policial descartó desde el principio el móvil homófobo, ya que todas las evidencias apuntaban, como ha ocurrido con otros casos similares, a la acción de un ladrón oportunista que busca víctimas entre las personas que buscan encuentros sexuales con desconocidos, tanto a través de aplicaciones móviles, como en quedadas en determinados lugares públicos conocidos de antemano.

El detenido, que llevaba alrededor de un año viviendo en el piso de Russafa donde fue arrestado ayer, según confirmaron a Levante-EMV fuentes vecinales, pasará posiblemente mañana a disposición de la jueza de Instrucción número 8 de València, que coordina la investigación desde el primer día.

Y TAMBIÉN…
Detenido un sospechoso de haber matado al primer presidente de Lambda en diciembre.
La investigación del crimen de Fernando Lumbreras sigue abierta descartando el móvil homófobo y el caso está bajo secreto de sumario.
ABC, 2019-01-17
https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-detenido-sospechoso-haber-matado-primer-presidente-lambda-diciembre-201901171725_noticia.html

#hemeroteca #transexualidad | Miquel Missé: “La ‘conquista’ del cuerpo trans es un estado mental, no tiene que ver con si te has operado”

Imagen: La Marea / Miquel Missé
“La ‘conquista’ del cuerpo trans es un estado mental, no tiene que ver con si te has operado”.
El sociólogo y activista trans presenta su nuevo libro "A la ‘conquista’ del cuerpo equivocado".
Yeray S. Iborra | La Marea, 2019-01-17
https://www.lamarea.com/2019/01/17/la-conquista-del-cuerpo-trans-es-un-estado-mental-no-tiene-que-ver-con-si-te-has-operado/

Los cuerpos solo son equivocados cuando los moldes son demasiado rígidos. Así lo cree el sociólogo y activista trans Miquel Missé (Barcelona, 1986), que aboga por limar, cuando no derrocar, esos arquetipos que nos encasillan en hombres y mujeres. ¿El objetivo? Paliar el malestar que el binomio provoca, plantear más opciones que no pasen solo por transitar –en el caso trans– de un género a otro y que supongan una “conquista” de los cuerpos. La deconstrucción del género es uno de los debates, desde la teoría ‘queer’ y en primera persona, de “A la ‘conquista’ del cuerpo equivocado”. Pero el libro también ahonda en la medicalización / patologización, los referentes trans pop, la infancia trans y los puentes entre la lucha del colectivo y la del resto de mortales: calvos que se implantan pelo o mujeres que se infligen sesiones de láser para no lucir ni uno... Los moldes nos ahogan a todos.

P. En el inicio del libro dice que le han “robado el cuerpo”.
R. Me han robado el cuerpo o la posibilidad de vivirlo de otro modo, porque en un momento determinado quise recuperarlo y ya no estaba a tiempo. Yo también he pensado “este cuerpo no está bien”. Y a pesar de ello, ahora creo que es posible vivir mejor tu cuerpo siendo una persona trans.

P. Cuando habla de recuperar el cuerpo cita la palabra “conquista”.
R. De algunas acepciones concretas, sí. Las que tienen que ver con volver a seducirse a uno mismo respecto a su cuerpo. Era consciente que podía generar polémica, pero hay que abandonar la práctica de quedarse con los ‘tweets’ y leer hasta el final; rechazo las acepciones del término que tienen que ver con la violencia.

P. “El malestar que genera la transexualidad se restaura modificando el cuerpo”. ¿Cómo se resuelve el malestar entonces?
R. El tema del malestar es muy serio. He sido un activista contra la patologización. Pero que no sea una enfermedad no quita que ese malestar exista. La oferta que se nos hace es tentadora y, seguramente, efectiva a corto plazo. Pero incluso sometiendo al cuerpo a modificaciones hay una parte del malestar que persiste. Se debe ser respetuoso con las estrategias individuales; yo mismo me hormono. Pero la solución que se nos da es perversa y la sociedad no puede desentenderse. Los cuerpos trans expresan el malestar colectivo de unas determinadas concepciones del género. Una forma de violencia estructural.

P. ¿Cómo combate esa normatividad de género? Cita el activismo como “salvavidas”.
R. En mi experiencia así ha sido. Aunque yo hice mi proceso en otro momento histórico. Igual hoy, por las vueltas que da la cultura popular, la lectura o una corriente ‘youtuber’ salve también. En mi momento, el cine no salvaba. Pero, como digo en el libro, lo que se interpreta como una cultura trans progresista está reactivando un escenario esencialista respecto al género. El género como algo orgánico, cuando este no habita en los cuerpos.

P. Habla de dejar de mirar el cuerpo para pasar el debate a un estadio cultural.
R. No hay cambio posible, si no. Pero en esta sociedad se siguen tildando las decisiones por elección como frívolas. El tema de ser gay era catalogado como un vicio: tratarlo como enfermedad restableció el orden. En esa maldita trampa está el colectivo trans, que compró la idea de “esto es una enfermedad” y ahora se quiere desprender de ella pero no puede. Esto no es una cuestión biológica sino cultural. Que yo no entrara en la categoría mujer no tenía que ver conmigo: había una cultura determinada detrás.

P. Cuando elevamos ese discurso a las políticas públicas, la cosa se complica.
R. Es un cambio de paradigma. Nos ha costado mucho explicar que la gente trans tiene derecho a modificar su cuerpo. Cuando consigues colocar en la agenda política una demanda, los movimientos se muestran rígidos a problematizarla de nuevo. El argumentario que la solución de las personas trans es la modificación corporal es equivocado. En mi sociedad ideal las personas trans no tienen que operarse para ser felices y hay que ir en transición hacia ello. Pero hay algo perverso: está naciendo una voz de extrema derecha que quiere prohibir las operaciones de reafirmación de sexo, por lo que se me puede acusar a mí de estar alineado ahí. Al contrario. La extrema derecha no está a favor de que los géneros se diluyan. Yo sí. Con este libro quizás seré acusado de transfobia y eso es una paradoja. ¿Digo que a la gente no se la opere más y que todo el mundo conquiste su cuerpo? No. Digo que el acompañamiento basado en cambiar el cuerpo, como política pública, es pobre. Cobarde.

P. ¿Hay que reforzar las conquistas conseguidas y a la vez ampliar otros imaginarios que deconstruyan el binomio? Difícil.
R. Un gran ‘embolao’. Habrá gente que sienta malestar leyéndome, me hago cargo. Pero hay que tener un debate político, no personal. La conquista del cuerpo trans es un estado mental, no tiene que ver con si te has operado o no. Pero si la base sobre la modificación era que la gente trans fuera más libre, dudo sobre su eficiencia. Vayamos más allá.

P. Habla en el libro de buenos tiempos para lo trans. ¿Existe un trans pop igual que un feminismo pop?
R. No sé si se puede establecer un paralelismo. Porque la crítica que le hago a la cultura trans pop tiene más que ver con un imaginario individualista y clasista que con el género. ¿Promueve la diversidad de género esta nueva cultura? Sí. Pero tenemos que andar con ojo, sobre todo en un país donde las referentes trans televisivas han sido ejemplo de frivolidad: La Veneno, Carmen de Mairena... Ahora vienen unas señoras ricas que han logrado ser portadas de revistas y se nos dice “estas trans, sí”. Hay que ver qué formas de transitar adquieren relevancia mediática.

P. La transexualidad infantil la ha adquirido.
R. Es casi imposible competir con la potencia del relato trans infantil. Porque hacen uso de canales que el movimiento trans ha repelido, sobre todo cuando se hacían programas del tipo 'El Diario de Patricia', donde la afirmación política desaparecía. Eso generó resistencia a los medios. Hay una gente ahora que, sin pudor, ocupa esos lugares desde la lógica del testimonio. “Este es mi hijo y lo hemos pasado mal”. Y se acompaña eso con el experto médico. Yo no estoy en contra de esos niños. Es una cuestión de qué paradigma se acaba promoviendo: si a mí ya me parecía arriesgado plantear la transexualidad como esencia en la edad adulta, imagínate en los niños. No digo que no haya niños con conciencia madura de su género pero... Los niños expresan a veces rupturas con su género asignado, y la transexualidad infantil es una interpretación posible, pero no la única.

P. ¿La violencia que ejercen las personas trans sobre el cuerpo es algo comparable con la violencia que nos ejercemos el resto por las presiones de género?
R. Sí, pero hay demasiado esencialismo en los movimientos sociales para crear esos puentes.

P. ¿Esencialismo?
R. Hay gente cómoda estableciendo al otro como otro y ya. Yo no lo estoy. Me interesa la pedagogía, las conexiones para que nos vinculemos: qué te interpela de mi malestar para poder jugar en mi mismo equipo. Habrá a quien le parezca descabellado poner al mismo nivel la violencia que yo siento como trans con la de otras personas cis, pero yo quiero generar empatía, muy transformadora políticamente. Al final se trata de presiones sociales de un mundo en el que todos participamos.

#hemeroteca #violencia | Detienen en València al presunto asesino del activista LGTBI Fernando Lumbreras

Imagen: Levante / Fernando Lumbreras
Detienen en València al presunto asesino del activista LGTBI Fernando Lumbreras.
El arrestado robó objetos del domicilio donde se produjo el crimen que han sido cruciales para su captura.
Teresa Domínguez | Levante, 2019-01-17
https://www.levante-emv.com/sucesos/2019/01/17/asesino-fernando-lumbreras-detenido/1822485.html

Agentes de la Policía Nacional han detenido este jueves a un hombre como el presunto autor material de la muerte del activista LGTBi Fernando Lumbreras, quien el pasado mes de diciembre fue hallado en su casa de València con evidentes signos de violencia.

El arrestado, cuya nacionalidad pertenece a un país del este de Europa, acudió a un encuentro sexual en el domicilio de Lumbreras y robó varios objetos y efectos, que han sido cruciales para su captura, que se ha producido este jueves en torno a las 13.30 horas.

Según han informado fuentes policiales, se ha decretado el secreto del sumario y continúan las investigaciones para el total esclarecimiento de los hechos.

El cadáver de Lumbreras, de 60 años, fue encontrado el pasado 5 de diciembre maniatado y con golpes por todo el cuerpo en su domicilio de la calle de Julián Peña de la capital valenciana, donde al parecer vivía solo.

Entonces, los investigadores encargados del caso de su muerte descartaron la homofobia como causa de su fallecimiento.

Fernando Lumbreras, natural de Melilla, fue uno de los primeros coordinadores de Lambda en la ciudad de València y un pionero en la defensa de los derechos LGTB.

#hemeroteca #xenofobia | Una isla para desterrar inmigrantes

Imagen: El País / Islote de Lindholm, Dinamarca
Una isla para desterrar inmigrantes.
A seis meses de las elecciones en Dinamarca, el Gobierno escandinavo, con el apoyo del xenófobo partido PPD, ha reforzado su dura escalada en política de extranjería.
Belén Domínguez Cebrián | El País, 2019-01-17
https://elpais.com/internacional/2019/01/17/actualidad/1547719266_874449.html

El año 2015 marca un antes y un después en Dinamarca. El país escandinavo lleva desde entonces aprobando y modificando leyes con un claro mensaje: los extranjeros no son bienvenidos. Con una población de casi seis millones de habitantes, en ese año llegaron más de 57.000 inmigrantes y refugiados en búsqueda de protección y oportunidades, la cifra más alta registrada en las últimas dos décadas. La mayoría atravesaba como podía la hoy ya vallada ruta de los Balcanes con el objetivo final de alcanzar Suecia, el país que acoge más refugiados per capita de Europa, o Alemania, el que acoge el mayor número total.

Dinamarca echó el cierre entonces y de las 21.000 personas que pidieron allí asilo, dio cobijo solo a la mitad. Y en 2016, a la mitad de la mitad. Con sus políticas antiinmigración, el Gobierno conservador no solo consiguió frenar en seco las llegadas, sino que ahora se ha propuesto que los que ya habían alcanzado la tierra prometida den media vuelta.

El último bombazo anunciado el mes pasado y que ha sacado a gritar en las civilizadas calles a unos 10.000 daneses responde a la decisión del Gobierno de coalición de centro-derecha —con el apoyo incondicional de los xenófobos del Partido Popular Danés (PPD)— de desterrar al pequeño islote de Lindholm (en el mar Báltico), sin apenas infraestructura, a un centenar de migrantes que están obligados por ley a abandonar el reino escandinavo. “No son deseados en Dinamarca y ¡lo deben notar!”, declaró en Facebook la ministra de Inmigración, Inger Støjbeg, del partido liberal Venstre.

En el islote, de siete hectáreas y sin residentes fijos, en estos momentos solo hay un laboratorio de investigación de la Universidad Técnica de Dinamarca. El laboratorio empezara este año a ser acondicionado para acoger a los inmigrantes, y está previsto que empiecen a llegar en 2021. El polémico plan, que aprobó el Folketing (Parlamento) el pasado 20 de diciembre, es solo la última de una lista de alrededor de 100 normas que hacen cada vez más asfixiante la presencia y permanencia de inmigrantes en el país nórdico. Un territorio donde la inmigración centra el debate político desde mediados del siglo XX.

Después de la primera oleada de inmigración en los años sesenta y setenta —mano de obra barata de asiáticos y yugoslavos reclamada por las autoridades—, el Ejecutivo empezó a dar la espalda al forastero, excepto si procedían de sus vecinos nórdicos. Pero en 1973, cuando el país entró en la UE, Copenhague se vio en la obligación de cumplir con la libre circulación de personas, uno de los pilares fundamentales del club europeo. Las últimas ampliaciones al Este (2004, 2007 y 2013) arrastraron una segunda oleada de inmigración hacia Dinamarca, pero el xenófobo PPD estaba ya en auge y empezó a tener voz y voto en las decisiones de política migratoria. Y ha sido en la última crisis de refugiados de la UE en 2015, cuando el Gobierno ha legislado sobrepasando el límite de lo moral, en opinión de Demetrios G. Papademetriou, fundador del think tank Migration Policy Institute. “El comportamiento oficial del Gobierno danés hacia los migrantes es una excepción en su dureza e intolerancia”, remarca.

¿Se ha vuelto Dinamarca un país racista? Lise-Lotte Duch, de Fakti, organización que trabaja con mujeres inmigrantes a las afueras de Copenhague, explicaba hace unas semanas el giro radical en la convivencia en un país que antes abría sus puertas de par en par y ahora las cierra a cal y canto: “La gente dice hoy cosas que hace años eran impensables”, lamenta. Papademetriou está de acuerdo e incide en que es una tendencia en todo el mundo. “Todo esto forma parte de una estrategia. Se trata de hacer intolerable la estancia de un inmigrante en Dinamarca”, repite en una conversación telefónica. “Es cierto que el danés es un caso extremo, pero se está convirtiendo en la norma. Es mainstream”, porque otros países están haciendo lo mismo, apunta. “Es de locos”, sentencia.

Anuncios en la prensa libanesa acerca de restricciones a la inmigración; rechazo a la política de cuotas de refugiados promovida por la Comisión Europea; confiscación de bienes de valor a los migrantes para hacer frente a sus gastos; el aumento de uno a tres años para poder solicitar la reunificación familiar; reducción a la mitad de los beneficios sociales; endurecimiento de las leyes que se aplican en los —oficialmente— llamados guetos (barriadas con bajos ingresos y población “no occidental”, un 8,3% de la población del país) y un largo etcétera. “Estas son medidas cosméticas. Se trata de que los que vengan pierdan el apetito y el interés por ser daneses”, explica al teléfono un enfadadísimo Morten Goll, de Trampolin House, centro de migrantes de la capital.

Y es que a seis meses de las elecciones generales, el Gobierno —con el apoyo del PPD— ha ido aprobando medidas con un mensaje común: restringir la presencia de inmigrantes. Goll explica que el partido xenófobo está “robando” muchos votos diciendo que son “la voz del pueblo”, cuando históricamente, continúa, ese papel lo había desempeñado la socialdemocracia, hoy en declive en la UE. Por eso el actual Gobierno de Lars Løkke Rasmussen está virando a la derecha.

Nada de esto, sin embargo, parece suficiente para controlar los anhelos proteccionistas de los daneses. Algunos analistas ven posible que Nye Borgerlige (La Nueva Derecha), un partido surgido precisamente en 2015 a la derecha del PPD, entre en el Parlamento en primavera (ya gobierna en el municipio de Hillerød). “Consideran que el discurso antiinmigración del PPD es demasiado suave”, explica Goll.

Nacionalismo
En Dinamarca, el discurso nacionalista siempre ha estado latente: las banderas rojas con la cruz nórdica son parte del panorama callejero, los bares y de cualquier ceremonia nacional. La monarquía, la más antigua del mundo, está bien valorada, y hay un sentimiento de independencia de Bruselas. De hecho, tiene 'opt-out' (es decir, que puede no seguir las directrices de Bruselas) en materia migratoria, además de en seguridad, defensa y en la política monetaria del euro. Este es el motivo por el cual, en opinión de Papademetriou, Bruselas no se ha pronunciado ni ha criticado la polémica decisión de desterrar en 2021 a un centenar de migrantes a una isla.

El desarrollo de políticas para contener la inmigración, amasadas en Copenhague, se ha ido cristalizando desde la irrupción en la UE de más de un millón de personas que huían de la guerra y la miseria. Pero sobre todo desde que la mismísima reina Margarita II de Dinamarca confesó en su libro 'The Deepest Roots' ('Las raíces más profundas') que el país había pasado de tener una actitud curiosa y amigable para con los extranjeros a escéptica hacia la inmigración. Los políticos tomaron nota enseguida: había que controlar la conducta de los extranjeros y enseñarles los valores del país de Hamlet: ser o no ser danés.

#hemeroteca #antiabortistas | Un juez dicta que Abogados Cristianos no tiene legitimidad para demandar a las clínicas de aborto por publicidad engañosa

Imagen: El Diario / Manifestación a favor del derecho al aborto
Un juez dicta que Abogados Cristianos no tiene legitimidad para demandar a las clínicas de aborto por publicidad engañosa.
Un juzgado de Gijón ha desestimado la demanda interpuesta por los ultracatólicos contra la Asociación de Clínicas de Interrupción Voluntaria del Embarazo, a la que acusaba de publicidad engañosa y competencia desleal. El juez concluye que Abogados Cristianos carece de "interés económico, derecho subjetivo o interés legítimo", tal y como exige la ley. La demanda, interpuesta contra la asociación una información publicada en su web sobre los riesgos del aborto, forma parte de la batería de acciones judiciales contra las clínicas de aborto que ha interpuesto el grupo.
Marta Borraz | El Diario, 2019-01-17
https://www.eldiario.es/sociedad/concluye-Abogados-Cristianos-legitimidad-publicidad_0_858114336.html

El Juzgado de lo Mercantil nº 3 de Gijón ha desestimado íntegramente la demanda interpuesta hace un año por Abogados Cristianos contra la Asociación de Clínicas de Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) a la que acusaba de publicidad engañosa y competencia desleal. En una sentencia dictada el pasado 14 de enero, el magistrado Rafael Abril concluye que el grupo ultracatólico "carece de un interés legítimo específico" para demandar a ACAI en este sentido. Abogados Cristianos consideraba que parte de la información incluida en la web de la asociación sobre los riesgos de someterse a una interrupción voluntaria del embarazo era publicidad engañosa.

A esto se sumó la acusación de competencia desleal que a principios del año pasado formuló una mujer que se sumó a la demanda, sin embargo el juez ha concluido que este delito está prescrito. Sobre la acusación de publicidad engañosa y sin entrar al fondo de la cuestión, el magistrado sí procede a evaluar si Abogados Cristianos ostenta un interés económico, algún derecho subjetivo o un interés legítimo que se vea perjudicado por la actuación de ACAI, tal y como exige la Ley de Competencia Desleal.

El fallo razona que no concurre ninguno de estos requisitos "ya que ningún provecho o perjuicio económico se le sigue de un eventual éxito o fracaso de su pretensión, ni tiene atribuido un interés legítimo de sus miembros para la defensa de sus intereses económicos", recoge la sentencia haciendo hincapié en que Abogados Cristianos es una entidad sin ánimo de lucro. Lo que sí puede verse afectado, prosigue, son "sus intereses espirituales, religiosos o de fe" pero "no ostenta un interés colectivo" ni "la llamada acción popular se encuentra reconocida con carácter general en el sistema procesal". Es decir, el juez entiende que no hay un "interés general" que habilite "a cualquiera a interponer una demanda" en materia de competencia desleal.

ACAI, que ha celebrado la resolución a través de una nota de prensa, defendió en todo momento que "no había vulneración alguna de las leyes de Competencia Desleal y General de Publicidad, en tanto en cuanto esta Asociación de centros es una entidad sin ánimo de lucro que no ejerce actividad mercantil alguna". Por otro lado, afirma que, al margen de las cuestiones técnicas en materia de competencia desleal, lo que "ha querido defender" el grupo ultracatólico "durante todo el proceso" son "los preceptos morales o valores espirituales" que ampara esta asociación.

Abogados Cristianos, que ha anunciado que llevará a la Audiencia Provincial de Oviedo la demanda, lleva años librando una cruzada contra el derecho al aborto en España y las clínicas que lo practican. La demanda que ha desestimado el Juzgado de lo Mercantil nº 3 de Gijón forma parte de una batería de acciones judiciales al respecto. Hace menos de un año, impulsó también una veintena de denuncias a clínicas concretas de varias comunidades autónomas acusándolas de información falsa en sus páginas web "con el objetivo de incitar a las mujeres al aborto"

También interpuso contra varios centros madrileños una denuncia en la que les señalaba como autores de algunos delitos como revelación de secretos, estafa e incluso de depositar en la basura restos biológicos de las intervenciones. Un juzgado de Madrid archivó la causa en julio de 2015. Abogados Cristianos es también la asociación que logró que el Ministerio del Interior retirara la declaración de utilidad pública a la Federación de Planificación Familiar y ha impulsado dos denuncias contra activistas de Femen. La última, por encadenarse en La Almudena a favor del aborto. A finales del año pasado, el Juzgado de lo Penal nº 23 de Madrid absolvió a las dos jóvenes, pero la Fiscalía de Madrid ha recurrido el fallo.

miércoles, 16 de enero de 2019

#hemeroteca #homofobia #machismo | Sergei Polunin, expulsado de la Ópera de París por homófobo

Imagen: ABC / Sergei Polunin
Sergei Polunin, expulsado de la Ópera de París por homófobo.
La directora del Ballet francés ha retirado al bailarín ruso la invitación para actuar en febrero en «El lago de los cisnes».
J. B. | ABC, 2019-01-16
https://www.abc.es/cultura/teatros/abci-sergei-polunin-expulsado-opera-paris-homofobo-201901160106_noticia.html

En tiempos de dominio de lo políticamente correcto no encaja un espíritu libre como Sergei Polunin. El Ballet de la Ópera de París ha retirado la invitación que le había hecho al bailarín ruso para interpretar en febrero «El lago de los cisnes» en la Ópera Bastilla.

Lo anunciaba así la cuenta de Twitter de la propia Ópera de París: «Dadas las declaraciones públicas hechas por Sergei Polunin, Aurélie Dupont, directora de Danza, ha tomado la decisión de no invitar al artista. Estas declaraciones no están de acuerdo con sus valores ni con los de la institución». Antes de este tweet, Aurélie Dupont había comunicado su decisión a los bailarines de la compañía.

Las declaraciones que han motivado la expulsión del «enfant terrible» de la danza se publicaron a través de Instagram (cuya cuenta tiene 17.000 seguidores), y provocaron rechazo inmediato por su descarada homofobia y machismo. «El hombre debe ser un hombre y la mujer debe ser una mujer. Las energías masculinas y femeninas crean equilibrio. Esa es una de las razones por la que tienes huevos. Igual piensa fuera del ballet, hombre, ¿qué te pasa? Las hembras ahora intentan asumir el rol de hombre porque no las follas y porque eres una vergüenza. Los hombres son lobos, los hombres son leones, los líderes de la familia que se supone que deben cuidar de todo. ¿Qué ocurre? Deja de ser débil, sé un hombre, sé un guerrero, ¿qué te pasa? Sin respeto por ti, la vida te derribará, te pondrá de rodillas y te lavará. Necesitas una buena bofetada para despertarte Increíble !!!»

Polunin, un hombre envuelto en polémicas desde hace años, es un ardiente defensor de Vladimir Putin, cuyo rostro se ha tatuado en el pecho. Entre otras lindezas en el pasado, propuso que se abofeteara a los gordos y criticó el afeminamiento de sus compañeros. «Ya hay una bailarina en escena, no se necesitan dos».

Los incendiarios textos del bailarín habían obtenido la respuesta, en algunos caso acaloradamente airada y en otros irónica, de artistas del Ballet de la Ópera de París -que la semana próxima actúa en el Teatro Real-, entre ellos Adrien Couvez y Ludmila Pagliero.

Sergei Polunin es una de las figuras más fascinantes y a la vez más controvertidas del mundo de la danza. Nacido en Ucrania en 1989, con trece años se trasladó a Londres a estudiar en la escuela del Royal Ballet. Tras entrar en la compañía en 2007 y ascender en tan solo tres años a la categoría de Primer Bailarín -con solo 19 años se convirtió en el más joven de la historia de la prestigiosa compañía-; allí se convirtió en una estrella. Los focos del mundo de la danza se centraron en él; sus actuaciones eran seguidas por cientos de fieles, los críticos se deshacían en elogios y se le comparaba nada menos que con Rudolf Nureyev, tal era la perfección de su técnica y la fiereza de su baile. Logró varios premios, entre ellos la medalla de oro del Prix de Lausanne. Pero en 2012, con solo 22 años, Sergei Polunin anunció su sorprendente retirada. El bailarin ucraniano adujo entonces que «el artista que llevo dentro estaba muriendo» y que se sentía profundamente desgraciado.

Su situación familiar (la abrupta separación de sus padres), la fama mal asimilada y la presión del lugar de privilegio que mantenía en el mundo del ballet, que le obligaba a mantener una estricta disciplina provocaron su situación. El bailarín combatió entonces sus depresiones con excesivas salidas nocturnas -aireadas por él mismo a través de las redes sociales, y aceptando el papel de «chico malo» que los medios de comunicación le adjudicaron-; con la bebida, primero, y más tarde con la droga. Sergei Polunin ha reconocido que llegó a subir al escenario para bailar «colocado» y bajo los efectos de la cocaína. «Decidí seguir la corriente a los medios de comunicación -dice Polunin-, aunque, en realidad, hizo que todo fuera más difícil porque a raíz de esa imagen nadie quería trabajar conmigo; las grandes compañías preferían trabajar con alguien más seguro y predecible. Básicamente estaba cavando mi propia tumba».

Al tiempo, el bailarín exhibió su rebeldía llenando su cuerpo de tatuajes, algo prácticamente proscrito entre los bailarines de ballet; entre esos tatuajes -tiene más de una docena- la imagen de Heath Ledger como Joker en uno de sus hombros; las cicatrices del zarpazo de un tigre en su pecho; un «kolovrat», símbolo eslavo pagano, en su estómago; la imagen de la parca en su costado derecho, un lobo, recordando su primer papel como primer bailarín en «Pedro y el lobo», en su cintura; el símbolo de la bandera chechena en su costado izquierdo; la iglesia donde fue bautizado en su espalda; o una frase (con errata incluida): «I am not a human. I am not a god. I am hwo I Am» («No soy humano. No soy un dios. Soy quien soy»).

A estos se suma el rostro de Vladimir Putin en el pecho, uno de sus últimas adquisiciones -se lo hizo a finales del pasado año-: le valió críticas en su Ucrania natal y al tiempo la nacionalidad rusa.

#hemeroteca #queer | Lo queer como respuesta

Imagen: ctxt
Lo queer como respuesta.
Queer es un término liminal e incómodo. Ya nació así, evasivo. Su punto de partida son los deseos y las identidades de género no normativas, pero con los años ha trazado complicidades con otras intersecciones.
Isaias Fanlo | ctxt, 2019-01-16
https://ctxt.es/es/20190116/Firmas/23897/Isaias-Fanlo-tribuna-queer-LGTB-gays-lesbianas-Maroto.htm

Cada paso adelante en el ámbito de los derechos de la ciudadanía, por pequeño que sea, suele implicar décadas de protestas, de esfuerzos y de activismo. Y sin embargo, qué fácil resulta olvidar cuánto nos costó llegar donde estamos. Las palabras de Javier Maroto, político homosexual, celebrando el pacto de su partido con una extrema derecha que no vacilará a la hora de retirarle el matrimonio igualitario, son indicativas del serio problema de memoria que tenemos como sociedad, así como del egoísmo alarmante y cortoplacista de un buen número de individuos, en nuestro sistema neoliberal. Es aquello de “a mí no me va a tocar”, que llevó a parte de la comunidad judía a apoyar a Adolf Hitler, o a numerosos latinos, afroamericanos y gais a decantarse por Donald Trump en las últimas elecciones en los Estados Unidos.

Olvidamos fácilmente, pero hay algo más. La frontera entre lo que la sociedad acepta y lo que considera inmoral va cambiando según la época. Hoy en día, ser gay o lesbiana, estar fuera del armario, ya no es algo necesariamente revolucionario. No en nuestro país; no en el ámbito urbano. De hecho, el mencionado matrimonio igualitario y el derecho a la adopción han puesto de manifiesto que dentro de la subcultura gay-lésbica también existe un cierto grado de conservadurismo. En el mundo gay vemos plumofobia, rechazo a las relaciones afectivas y eróticas que vayan más allá de la pareja convencional, prejuicios a las personas que viven con VIH, transfobia, racismo, menosprecio hacia determinadas relaciones interraciales o intergeneracionales... Definitivamente, mostrarse como lesbiana, pero sobre todo como gay, ya no implica, de manera automática, un acto de reivindicación social. Hoy en día, se puede ser gay y encajar sin problemas en la normatividad; de hecho, en nuestra sociedad es lo que suele suceder. La identidad gay normativa ha acomodado sus privilegios sobre siglos de lucha activa contra la discriminación, sobre un activismo que, poco a poco, empezamos a olvidar. Y esto abre una grieta dentro de la comunidad.

¿Pero somos, realmente, una comunidad? ¿Qué tienen en común el mencionado Javier Maroto con, por nombrar a alguien, Carla Antonelli? ¿Una vivencia del deseo, una identidad de género? El término LGTBQ+ parece un paraguas capaz de albergarnos a todas, y sin embargo, es posible que la acumulación de etiquetas empiece a quitarle razón de ser al acrónimo. La suma indiscriminada de siglas ha acabado transformando el término en una especie de monstruo capaz de fagocitarlo casi todo –probablemente, a excepción del hombre blanco, cisgénero y heterosexual de clase media-alta: el tradicional paradigma del privilegio, vamos–.

Personalmente, hace tiempo que tengo claro que no es lo mismo ser gay o lesbiana que ser queer. Dicho de manera simple: podríamos decir que ser gay, básicamente, es ser un hombre que desea a otros hombres y que lo hace fuera del armario (y ser lesbiana, lo mismo pero con mujeres). La identidad trans, en cambio, no se cimienta en el deseo erótico sino en un género que desafía el sexo biológico asignado al nacer. Hace unas semanas, por ejemplo, coincidí con mi amigo David, un hombre trans gay, en el estreno de la última película de otro amigo, T, que también es hombre trans, pero en este caso heterosexual –de hecho, está casado con una mujer maravillosa, y comparten la educación de sus dos hijas: una familia que pasa, sin problemas, por tradicional.

A mí me gusta el término “queer”. Ser queer implica una actitud de inconformismo hacia la heteronorma, y también hacia esta homonorma de nueva cuña; implica ver que hay muchas luchas vigentes y que el matrimonio igualitario no supone el final del camino, ni a nivel legal, ni por lo que respecta a igualdad social; significa ser crítico respecto al capitalismo y el régimen neoliberal que beneficia a los que tienen poder (adquisitivo y social) a costa de perjudicar y de precarizar a otros individuos; exige una lucha activa contra la transfobia, la serofobia y la plumofobia que todavía existen en nuestra sociedad; invita a luchar codo a codo con otros colectivos minorizados, y a menudo también invisibilizados.

Hay que decir que la palabra “queer” tiene bastantes detractores. Se la ha criticado por no ser precisa, y desde luego, si pensamos en la taxonomía facilona que nos ofrecen las políticas identitarias tradicionales, la afirmación resulta cierta. ¿Pero esto, en el mundo ‘líquido’ y ‘fluido’ en el que vivimos, es necesariamente malo? También hay quien dice que la palabra nos es lingüística y culturalmente ajena, y sí, también es cierto. Y sin embargo, una lengua viva se alimenta de términos y expresiones de otras culturas, las digiere y las incorpora. Dicho de otra manera: si no tenemos problemas en tomarnos ‘selfies’, hablar del ‘lífting’ que tal ‘millenia’l se ha hecho, y participar en ‘flashmobs’, pero en cambio fruncimos el ceño a la hora de hablar de lo queer, el problema no está en el anglicismo, sino en nuestro recelo respecto a lo que significa ser queer.

Lo queer difícilmente va a encontrar una traducción satisfactoria. Algunos teóricos culturales, dentro del ámbito del latinoamericanismo, han adoptado el neologismo “cuir”, pero la cosa no ha acabado de cuajar, al igual que los intentos de pensadores como Ricardo Llamas de hablar de “lo torcido”. Teóricos y activistas como el desaparecido Paco Vidarte hablaron de “lo marica”, término que tendría una trayectoria de apropiación léxica similar a lo queer, pero lo marica está demasiado vinculado al mundo gay masculino, y deja de lado al resto de identidades que se aglutinan dentro de lo queer. Otra alternativa, vinculada a los espacios de pensamiento surgidos del 15M, es “Transmaricabollo”, pero es una palabra poco práctica, por extensa. ¿Entonces, por qué no lo dejamos en “queer”?

Vivimos en un mundo globalizado en el que las palabras fluyen de cultura en cultura. Un neologismo, al final, es una incursión en la frontera de lo que somos. En un contexto global, el activismo y la cultura queer nos obligan a pensar en tensiones y dinámicas internacionales, en neocolonialismos derivados del capitalismo, en la dinámica de opresión de los Nortes contra los Sures. Sólo hace falta leer al chileno Pedro Lemebel o al argentino Néstor Perlongher para entender a qué me refiero.

“Queer” es un término liminal e incómodo. Ya nació así, evasivo, y cuesta de fijar. Su punto de partida son los deseos y las identidades de género no normativas, pero con los años ha trazado complicidades con otras intersecciones. En los Estados Unidos, por ejemplo, se estudia la negritud queer, o lo queer latino (incluso lo queer blacktino): nombres como Gloria Anzaldúa, Cherríe Moraga o Essex Hemphill se sitúan en estos cruces interesantísimos, y esta manera de pensar, creo, no va a tardar a llegar a nuestra propia cultura. Ser queer implica un posicionamiento crítico con el sistema, una manera de ser, de pensar y de convivir en el mundo. Ser un hombre que se va a la cama con otros hombres no te hace queer (te hace gay, bisexual, homosexual, como Maroto). Ser queer es algo más: implica cuestionar la dinámica entre centro y periferia, pensar en los mecanismos sociales que hacen que algunas personas tengan privilegios y otras no.

En esta Europa donde la extrema derecha va ganando territorio (y donde incluso hay homosexuales que lo celebran), pensar y actuar desde lo queer, desde la frontera, se está convirtiendo en algo necesario, en un acto de responsabilidad ética. Unir fuerzas con nuestras hermanas feministas y racializadas, para alzar las voces de la periferia y reivindicar una sociedad verdaderamente plural, en la que no haya lugar para manadas, para ataques racistas ni para agresiones homófobas como la que acaba de tener lugar en el metro de Barcelona. Nos preguntamos qué se puede hacer para frenar el avance de la extrema derecha; quizá la respuesta venga de las preguntas, de las incomodidades, y de la presión ética que se formula desde el ámbito de lo queer.
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