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lunes, 12 de enero de 2026

#hemeroteca #masculinidad | Cómo los hombres perdieron el miedo al s3x0 anal: “Que te guste ser penetrado hace que algunas mujeres te miren de otra forma”

Desnudo masculino de Patrocolo, de Jacques-Louis David (1780) //

Cómo los hombres perdieron el miedo al sexo anal: “Que te guste ser penetrado hace que algunas mujeres te miren de otra forma”

El auge del ‘pegging’, la penetración anal a un hombre con ayuda de juguetes sexuales, rompe el último tabú para los varones heterosexuales
Marita Alonso | ICON, El País, 2026-01-12
https://elpais.com/icon/2026-01-12/como-algunos-hombres-perdieron-el-miedo-al-sexo-anal-que-te-guste-ser-penetrado-hace-que-algunas-mujeres-te-miren-de-otra-forma.html

En 1998, José María Cano escribió una canción de Mecano en la que un personaje masculino, convencido de que el alcohol lo había vuelto gay, cantaba: “Por otro lao/Por el lao de atrás/No debe estar tan mal/Pruébalo y verás”. Su letra es recordada como una de las más sonrojantes del pop español. Salto a 2020: el Urban Dictionary recogió el término pegging, que es definido como el acto en el que “una mujer usa un arnés con dildo y penetra a un hombre por detrás”. El neologismo nació en realidad entre ambos hechos: en 2001 y de la mano del popular columnista sexual Dan Savage, que organizó un concurso para encontrar una palabra coloquial que describiera el acto. Desde entonces, se ha introducido en la cultura pop de diferentes maneras. “El pegging no es nuevo para mí, pero sí para Disney”, dice Ryan Reynolds, rompiendo la cuarta pared al hacerlo, en Deadpool. Y si lo sabe es porque en la primera parte de la saga, ya hay una alusión a la práctica.

Desde Cara Delevingne en la gala MET de 2021, donde lució un diseño de Dior que rezaba “Peg the Patriarchy” (una frase de la educadora sexual Luna Matatas) hasta el capítulo To peg or not to peg de la serie The Bold Type, en el que el novio de una de las protagonistas le propone poner en marcha la práctica que nos ocupa, pasando por la película de Paul Thomas Anderson Una batalla tras otra, en la que una escena insinúa que Teyana Taylor emplea un arma para hacérselo a Sean Penn, el pegging, o sea, ese acto en el que una mujer penetra a un hombre, se encuentra cada vez más asentado en la cultura popular y en los vídeos pornográficos consumidos por hombres heterosexuales.

Tanto, que según el último informe de la aplicación de citas Feeld, llamado Feeld Raw, el interés por el pegging ha aumentado un 200 % entre los hombres cisheterosexuales. “El pegging ha pasado de ser un tabú a una preferencia generalizada. Los datos de Feeld muestran que los hombres cis están impulsando este auge, una señal de la disminución del estigma en torno al placer anal, independientemente del género y la sexualidad”, explica a ICON el doctor Luke Brunning, que supervisa un departamento de amor, sexo y relaciones en la Universidad de Leeds y colabora en el informe. Para él, la tendencia refleja la expansión de las definiciones de masculinidad y la creciente curiosidad por el placer más allá de las vías tradicionales.

“Cada vez más personas saben lo que significa y sienten curiosidad por el pegging. Su simbolismo cultural también está cambiando, y el debate abierto sobre el asunto ahora es compatible con diversos tipos de masculinidad positiva o con conversaciones sobre bienestar y positividad en torno al placer”, asegura.

Pero como escribió Henry Giardina en un artículo de la web Queerty, a causa de la presencia de la práctica en un episodio de Broad City hasta ser un chiste recurrente en Deadpool, “los heterosexuales se preguntan si no es un poco gay dejar que tu novia te meta algo por el culo”. “Ese, al menos, era el miedo de ciertos aficionados al pegging”, continúa. “Y si algo sabemos de los heterosexuales es que a menudo les paraliza el miedo a ser o incluso a parecer gais. Lo cual es una pena, porque el pegging puede ser divertido para todos, pero especialmente para los hombres heterosexuales que experimentan orgasmos prostáticos intensos, interminables y a veces agotadores”.

“Que a los hombres les deje de dar vergüenza hablar de que les da placer el sexo anal debería ser algo que ya hubiéramos conseguido, pero las cosas no son así”, admite Alex Robles, licenciado en Filosofía y profesional de la comunicación. “Por muy deconstruido que uno esté todavía hay mucha carga simbólica sobre nosotros. Al hablar con una mujer sobre que te podría dar placer ser penetrado, las cosas suelen ser todavía complicadas y tienes que elegir muy bien con que mujer y cuando hablarlo. Por mi experiencia, si estoy con una mujer que también sea bisexual o que haya explorado su sexualidad un poco más allá del misionero, no suele haber mayor problema, pero cuando surge el tema te puedes dar cuenta de que la mujer que creías superfeminista y pro LGTBQI, te empieza a mirar de otra forma. Una, de hecho, me hizo ghosting justo al día siguiente de hablar de esto tras estar un mes hablando y quedando. Parece que para algunas mujeres cis (voy a obviar que para la mayoría de los hombres también), el que te guste ser penetrado te hace menos hombre o que en algún momento vas a necesitar que alguien más te penetre, como si no existieran los arneses o los dildos“.

Paulita Pappel, fundadora de Lustery, considera interesante que algunos hombres estén empezando a cuestionar una masculinidad rígida que durante décadas les ha prohibido explorar su propio cuerpo y su placer. “Es el síntoma de algo más profundo: una masculinidad que se abre a la vulnerabilidad, a la comunicación y a la idea de que el placer no está ligado a dominar, sino también a confiar y dejarse llevar”, explica a ICON. “Seguimos viviendo en una cultura profundamente homófoba y falocéntrica, donde el placer anal masculino se ha asociado erróneamente con la orientación sexual. A muchos hombres se les ha enseñado que su identidad heterosexual depende de no cruzar ciertas líneas, cuando en realidad la orientación sexual no tiene nada que ver con las prácticas, sino con a quién deseas. El miedo viene de la vergüenza, del estigma y de la presión social por cumplir con una idea muy limitada de lo que significa ser un hombre”, remata la autora de Sin sexo no hay feminismo (Bellaterra Edicions, 2025).

Valérie Tasso, escritora, sexóloga y embajadora para España de LELO, coincide en señalar que el miedo persiste porque durante décadas se ha asociado erróneamente el placer anal masculino con una orientación sexual concreta. “A muchos hombres se les ha educado en la idea de que ceder el control en la interacción sexual con su pareja o explorar zonas erógenas no normativas cuestiona su identidad. El problema no es el acto, sino el peso del estigma y de una masculinidad aprendida que castiga cualquier ‘desviación’ de lo establecido en nuestra sociedad heteropatriarcal”. Para Tasso, prácticas como el pegging no hablan de una “inversión de roles”, sino de una ampliación del mapa erótico masculino.

Ally Iseman, coach de relaciones, consultora de estilo de vida erótico y fundadora de la plataforma de educacion de relaciones Passport2Pleasure, hace una recomendación práctica. “No empieces con un arnés, un consolador, ni ningún otro accesorio. Si tienes curiosidad por probarlos, tendrás que ir adaptándote a ese nivel. Existen kits de entrenamiento anal que puedes comprar para que el esfínter se expanda con más comodidad con el tiempo”, dice. “Sinceramente, empezaría con un dedo, envuelto en un condón y lubricándolo (siempre con bastante lubricante), antes de introducir cualquier juguete. De todos los posibles insertos, los dedos son sobre los que tenemos mayor control, y pueden ser una introducción segura a cómo se siente para ambos jugadores a medida que el esfínter interno y externo se vuelve receptivo. Una vez que te sientas cómodo con un dedo y estés listo para ir más allá, puedes ir probando con juguetes. Busca siempre un diseño con un mango con una forma que evite que se resbale o que se introduzca completamente y se pierda”, recomienda. Lo que ha observado en su trabajo con parejas heterosexuales, explica, es que a medida que la autonomía de la mujer aumenta en la sociedad, el rol de su pareja cambia, pues ya no necesita al hombre para su estatus social o acceso a las finanzas. “Como sociedad, estamos acostumbrados a relacionar la figura masculina con la de proveedor, pero estamos viendo un cambio: hoy en día las parejas masculinas deben ser capaces de aportar algo más. Este algo más es la clave para que la relación se considere una verdadera colaboración, en lugar de una cuestión de propiedad: el placer puede situarse en el centro, como algo que ambos pueden proporcionar. De esta manera, él descubrirá nuevas maneras no solo de dar, sino también de recibir placer, fuera de los viejos esquemas que ya no les sirven”, dice.

Tim Lagman, educador sexual de pjur y miembro del podcast Sex Ed With Tim, explica que las aplicaciones de citas y la disminución del estigma social en torno al placer anal han abierto el camino para que más hombres heterosexuales sientan curiosidad por el placer al recibir sexo anal. “Personalmente, me alegra que los hombres heterosexuales estén explorando esta faceta del placer. Sin embargo, espero que esto también abra la conversación sobre el privilegio heterosexual; es decir, ¿por qué el placer anal, una actividad sexual que desde hace mucho tiempo forma parte de la comunidad queer, ahora se acepta simplemente porque los hombres heterosexuales son más receptivos a él?”, se pregunta. Además, para él la práctica normaliza la curiosidad y el consentimiento. “Los hombres se avergüenzan de sentir curiosidad. Normalizar la curiosidad reduce el drama y abre espacio para la exploración sin pánico. Tranquiliza con límites y pruebas graduales. Fomenta pequeños experimentos, como masturbarse con un plug anal o jugar con la superficie del ano, para generar confianza. Deja claro que está bien probar algo y que no te guste, y que el consentimiento siempre es primordial. La homohisteria ofusca la orientación sexual y los actos sexuales: en pocas palabras, que te guste el sexo anal no te hace necesariamente gay. Simplemente significa que te gusta el sexo anal”, concluye.

domingo, 27 de octubre de 2019

#hemeroteca #vih | En qué consiste, para quién es y cómo se pide: guía para saber qué es la PrEP (más allá de que previene el VIH)


Imagen: El Diario
En qué consiste, para quién es y cómo se pide: guía para saber qué es la PrEP (más allá de que previene el VIH).
El Ministerio de Sanidad calcula que se beneficiarán de la medida unos 17.000 hombres que tienen sexo con hombres, personas trans o trabajadoras del sexo. "No es cuestión de estigmatizar a ningún grupo, sino de darlo donde existe necesidad y evitando que gente que no está en situación de riesgo esté medicalizada", indica el presidente de CESIDA, Ramón Espacio, sobre los requisitos. Se prevé que se pueda acceder a ella a partir del 1 de noviembre y que sea dispensada en hospitales o centros autorizados cada tres meses previo análisis, lo que ayudará a identificar ITS.
David Noriega | El Diario, 2019-10-27
https://www.eldiario.es/sociedad/Guia-saber-PrEP-evita-VIH_0_955755387.html

Sanidad incluirá en la prestación farmacéutica del Sistema Nacional de Salud (SNS) la PrEP, una pastilla que previene la infección por VIH y que se calcula que beneficiará a unas 17.000 personas a partir del próximo 1 de noviembre. Se trata de una medida que las organizaciones que trabajan en materia de prevención y salud sexual llevan reclamando a las autoridades sanitarias durante los últimos tres años pero que, aunque importante, es solo un paso más en la implementación de este fármaco en el sistema sanitario.

De hecho, el ministerio trabaja con las Comunidades Autónomas para que estas adapten las directrices a sus propias particularidades, aunque ya existe la base para que los ciudadanos que cumplan una serie de requisitos puedan acceder a este tratamiento a partir del 1 de noviembre. Los expertos inciden también en que la pastilla debe ir acompañada de otras intervenciones en materia de salud sexual. Estas son las claves para saber de qué hablamos cuando nombramos la PrEP más allá de que previene el VIH:

Qué es

La pastilla de profilaxis preexposición o PrEP es una tratamiento que evita la infección por VIH entre personas que mantienen relaciones sexuales sin preservativo. Se trata de una combinación de tenofovir con emtricitabina, aprobada en España desde 2016, pero que ha tardado seis años en introducirse en el SNS, pese a que ya a principios de 2018 se aprobó un documento de consenso en el marco del Plan Nacional sobre el Sida. Otros países del entorno, como Reino Unido, Francia o Portugal lo incluyen desde hace tiempo.

"Más que dar a la gente pastillas para que haga lo que le dé la gana, consiste en un programa donde los usuarios en riesgo de contagio de VIH van a tener que seguir unos controles médicos para controlar la toxicidad –estamos dando medicación a personas sanas– y detectar de forma precoz otras infecciones de transmisión sexual (ITS)", explica el infectólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) José Pérez Molina.

Para quiénes

El ministerio es claro en los requisitos que deben cumplir los usuarios que quieran acceder a la pastilla. Deben ser "hombres que tienen sexo con hombres -HSH, el término que se utiliza en ciencia para referirse a esta población- y personas transexuales mayores de 18 años que cumplan dos de los siguientes criterios" durante el último año –algunas son imposibles de comprobar por el personal sanitario–: haber tenido más de 10 parejas sexuales diferentes, haber practicado sexo anal sin condón, haber requerido la profilaxis post-exposición (una pastilla que se toma en las horas posteriores a mantener una relación sexual de riesgo para evitar el contagio) o haber tenido al menos una ITS bacteriana. También, para trabajadoras del sexo que no utilicen preservativo habitualmente.

Por qué solo para estos grupos

Quienes cumplen estos requisitos son "la población más vulnerable al VIH y los datos epidemiológicos lo dicen", indica el presidente de la Coordinadora Estatal de VIH y SIDA (CESIDA), Ramón Espacio. Según los últimos datos del ministerio, el 54,3% de los 3.381 nuevos diagnósticos de VIH de 2017 correspondían a hombres que tienen sexo con hombres, un dato que, en parte, puede estar inflado por un híper-registro. "El beneficio se da en poblaciones que tiene un riesgo de entre el 2 y el 3% de personas al año. Ahí la PrEP es coste-efectiva", justifica Pérez Molina.

"No creemos, sinceramente, que salvo casos excepcionales hubiera una demanda real por otro grupo", señala Espacio, que matiza, no obstante, que "en la medida que haya otras evidencias, se podrán modificar e ir evaluando [los requisitos]". "No es cuestión de estigmatizar a ningún grupo, sino de darlo donde existe necesidad y evitando que, de alguna manera, gente que por miedo o que no está en una situación de riesgo entre en una estrategia medicalizada", explica. En cualquier caso, Pérez Molina señala que "la mayoría de la gente, por el hecho de que la PrEP esté disponible no va a hacer un cambio drástico en sus costumbres".

Acompañada de otras actuaciones

Desde el ministerio consideran "indispensable utilizar todas las estrategias preventivas frente al VIH avaladas científicamente". Así, definen la PrEP como "una medida adicional" a la promoción del uso del preservativo y el diagnóstico y tratamiento precoz de la infección por VIH. "Es una estrategia que va acompañada de otras intervenciones, de acompañamiento, de detección de consumo problemático de drogas en el ámbito sexual, de counseling –en español, asesoramiento, acompañamiento–", añade el presidente de CESIDA.

Qué ocurre con otras ITS
La PrEP evita el contagio de VIH pero no de otras enfermedades de transmisión sexual. Con todo, su inclusión en el sistema sanitario puede tener un efecto positivo en el resto. En principio, está previsto que la PrEP se dispense a la población que cumpla los requisitos y que lo pida cada tres meses, previo análisis. Y es en esos análisis donde está el ‘quid’ de la cuestión. "Con los programas de PrEP se ve que aumentan las ITS, pero esas personas ya tenían relaciones sin preservativo, solo que ahora se diagnosticarán antes y mejor", explica Pérez Molina, que defiende que "muchos pacientes no habrían ido a controlarse porque estaban asintomáticos –tenían la enfermedad pero no los síntomas–. Estamos diagnosticando antes patologías que hubieran pasado desapercibidas".

Qué precio tiene
El tratamiento no tendrá un coste directo para la población de riesgo que acceda a él. Para el sistema público la inversión será, según indica el portavoz de SEIMC, de unos 300 euros al año por usuario, mientras el tratamiento del VIH ronda los 7.000. "Con un paciente que evites que se infecte, estás pagando 23 PrEPs", ejemplifica. Con una salvedad: el PrEP es opcional y se puede dejar en cualquier momento y el tratamiento para el VIH es de por vida. Fuentes consultadas señalan que el ministerio ha hecho "una buena negociación" en este caso.

Un estudio realizado por el Centro Sanitario Sandoval y varios hospitales madrileños entre 2014 y 2016 ya mostraba que la PrEP habría evitado el 75% de infecciones entre gais y trans. Extrapolando este porcentaje a los datos del último año, se habrían infectado 1377 personas menos. "Es una medida que, al margen de ser buena para las personas, ahorra dinero", incide Pérez Molina.

Cómo se pide
"Su dispensación se producirá por los servicios de farmacia hospitalaria o en centros asistenciales autorizados", indican Sanidad, que no ofrece mucha más información. "El médico de cabecera derivará al usuario a un internista o a un especialista en enfermedades infecciosas, pero esto va a ser muy eventual", señala el presidente de CESIDA. Lo será porque todo "dependerá de cómo lo articule cada comunidad autónoma; habrá algunas donde haya muy pocas personas demandantes porque el VIH es una epidemia muy urbana, de grandes centros urbanos, y otras donde lo soliciten muy pocas", indica.

"El ministerio está trabajando con los actores implicados y las comunidades autónomas en diseñar y facilitar los circuitos de implementación y dispensación", añade Espacio. En cualquier caso, su dispensación estará siempre sujeta a los requisitos establecidos por sanidad y a los controles pertinentes.

¿Es la primera vez que llega a España?

No. Desde 2016, la truvada –la PrEP es el genérico– tiene el visto bueno de la agencia europea del medicamento como tratamiento preventivo y en España se dispensa en hospitales privados. A su vez, el ministerio llevó a cabo un estudio de implementación con unas 400 personas en Barcelona, Bilbao y Valencia y existe un ensayo clínico para comprobar la eficacia de un nuevo fármaco. "Luego estaba la vía informal, que era comprarla por internet a otros países –por entre 30 y 50 euros al mes– e ir a centros de ITS a hacerse los controles", apunta Espacio. "Eso si que tiene más riesgos", señala Pérez Molina, "porque esas personas no están integradas en un programa de control de toxicidad e ITS".
 
Por qué ahora
La directora de la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, Julia del Amo, anunció hace un par de semanas que la Comisión Interministerial de Precios del Ministerio de Sanidad había acordado la financiación de la PrEP, el último paso antes de poner una fecha, que finalmente será el primero de noviembre. "Este acuerdo tiene que estar por encima de cualquier valoración política. Es una medida de salud pública y hay sobrada evidencia científica de que previene la adquisición del VIH", destacó Del Amo.

Antes, el tema había tenido que abordarse en la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS, con quien el departamento que dirige María Luisa Carcedo continúa trabajando junto a la sociedad civil, representada por el Consejo Asesor de ONGs.

"Ha costado", reconocen desde CESIDA. "Primero, porque creemos que se empezó el estudio de implementación y se quería esperar a tener resultados y que estuviera acabado. Y, segundo, porque con el anterior Gobierno no había mucho interés por esto. Desde hace un año el ministerio si ha trabajado muy duramente para conseguirlo. Había que buscar el consenso con las comunidades autónomas, porque sin ellas no iba a funcionar, ya que son las responsables de implementarlo", desarrolla Espacio. Finalmente, "los plazos han sido bastante aceptables". Aunque sea tres años después.

sábado, 27 de julio de 2019

#hemeroteca #homofobia | Chipre: Un obispo proclama que los gais existen porque las embarazadas tienen sexo anal

Imagen. Google Imágenes / Morphou Neophytos
Un obispo proclama que los gais existen porque las embarazadas tienen sexo anal.
Pertenece a la religión ortodoxa y asegura que es un problema que “los padres transmiten a los hijos”.
El Confidencial, 2019-07-27
https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2019-07-27/obispo-gays-mujeres-embarazadas-sexo-anal_2147579/

El obispo de Morphou Neophytos, en Chipre, ha generado una enorme polvareda al viralizarse unas palabras más que polémicas. En ellas, el sacerdote ortodoxo afirma que las personas homosexuales se “contagian” durante el embarazo: "Es un problema, que generalmente se transmite por los padres al niño".

Pero no conforme con eso, explicó cómo sería ese contagio: “La transferencia de la homosexualidad ocurre cuando una pareja tiene relaciones sexuales ‘no naturales’ cuando la mujer está embarazada”. Es decir, que si una mujer embarazada practica el sexo anal, el bebé adquiere inmediatamente la condición de gay.

ACCEPT es un grupo LGTBI chipriota que ha denunciado las palabras del obispo, aunque han llegado incluso a bromar con ellas, preguntándose “cómo se crean entonces las lesbianas”. Sin embargo, más allá de bromas, aseguran su condición sexual provoca que sufran constantemente ataques homofóbicos en Chipre.

Hace algunas semanas, una encuesta del periódico Parikiaki, un diario para la comunidad griega que vive en Inglaterra, revelaba que tres de cada cuatro personas LGTBI calificaban de “discriminatoria y poco acogedora” a la comunidad chipriota. Pero entre las personas heterosexuales, ese porcentaje era también del 53 por ciento, es decir, de más de la mitad.

En declaraciones a Unilad, los grupos LGTBI reconocen que tienen percepciones "abrumadoramente negativas" por parte de una sociedad que es "tradicional, de mente cerrada y hostil". Aseguran que la religión, de mayoría ortodoxa, tiene un gran impacto entre las personas: incluso han llegado a sufrir el veto de un obispo que pidió a sus feligreses que no apoyaran la celebración del Mes del Orgullo LGBTI porque era "perjudicial para los niños".

jueves, 13 de junio de 2019

#hemeroteca #sexoanal | Sexo anal, el último tabú del hombre hetero

Imagen: El País
Sexo anal, el último tabú del hombre hetero.
Algunos hombres heterosexuales empiezan a interesarse por experimentar, en carne propia, el placer de la parte de atrás y lo incorporan a sus relaciones con mujeres.
Rita Abundancia | SModa, El País, 2019-06-13
https://smoda.elpais.com/moda/sexo-anal-el-ultimo-tabu-del-hombre-hetero/

No cabe duda de que el ano es una zona erógena con una enorme carga simbólica, cultural y social. Durante mucho tiempo el anticonceptivo más seguro y la única manera que tenían las mujeres de llegar vírgenes al matrimonio, aunque no inexpertas. Tal vez por eso, entregar el culo era sinónimo de lascivia y entrañaba también un grado importante de sumisión.

En la Grecia y Roma antiguas, como cuenta Valérie Tasso en un artículo al respecto, “no existía ningún impedimento por el que esa zona no pudiera ser utilizada por un varón para el placer, independientemente de que fuera el ano de una mujer o el de otro hombre. Sólo había una regla de oro que ningún varón que se preciara como tal pudiera vulnerar; debía ser siempre el agente activo, el “que daba” y nunca un mero sujeto pasivo (eso era cosa de mujeres, esclavos o efebos).

Hace algunos años que se empezó a hablar del ‘bud sex’, (‘bud’ significa colega o compañero). Hombres heteros que mantienen relaciones homosexuales pero que no se consideran a sí mismos gais. Es más, muchos exhiben, incluso, conductas un tanto homófobas.

En el 2017, un sociólogo de la Universidad de Oregón, Tony Silva, se dedicó a estudiar este fenómeno, que ocurría generalmente entre hombres blancos que vivían en un medio rural, en EEUU. Silva, a quien entrevisté para un artículo, relacionaba esta práctica con los múltiples factores que afectan a la identidad sexual como la cultura, el contexto social, el lugar, el momento histórico y las interpretaciones personales. “De hecho”, decía este sociólogo, “las identidades sexuales, tal como las conocemos hoy en día (heteros, gais, lesbianas, bisexuales, etc.), no se clasificaron hasta mediados-finales del siglo XIX y la forma de entenderlas no es la misma en todo el mundo. Pero no solo eso, además, y como se ha visto en el estudio, personas con la misma cultura pueden tener prácticas sexuales similares pero interpretarlas de formas distintas, dependiendo del concepto que tengan de su propia sexualidad”.

Para Silva el término ‘bud sex’ se aplicaría a aquellas relaciones que sus participantes interpretan como ‘ayudar’ a un amigo (en la que está exento el factor romántico), entre hombres blancos y heterosexuales o, escondidamente, bisexuales. Encuentros secretos, sin consecuencias y sin asociación ninguna con ideas como feminidad u homosexualidad.

En esta evolución de la conducta sexual, algunos hombres se plantean ahora explorar, en carne propia, el placer que pueden proporcionarles el sexo anal con sus parejas femeninas. “Aunque lo hacen muy tímidamente y buscando siempre un permiso profesional o social”, señala Raúl González Castellanos, sexólogo, psicopedagogo y codirector de Ars Amandi, centro de terapias sexológicas y psicológicas, en Madrid.

“El beso negro o ‘anilingus’ (estimulación oral del ano), practicado por su pareja femenina, es algo más fácil de aceptar para un hetero, pero el hecho de ser penetrado es ya otro asunto”, señala González Castellanos. Serena, masajista erótica, que trabaja en Madrid y se anuncia en Internet, reconoce que muchos hombres le piden el extra del ‘pegging’ (penetración anal con un dildo y un arnés). “Son heterosexuales pero quieren probar esta práctica o ya la han probado y les resulta muy excitante. Sin embargo, no se atreven a pedírsela a sus mujeres o parejas por temor a su reacción”, señala Serena.

Hace años guardé un recorte de El País referente a un espectáculo, un monólogo que la actriz Isabelle Stoffel presentó en la capital española y en el Festival de Edimburgo, allá por el 2013. La obra se llamaba ‘La rendición’, hablaba del sexo anal y Stoffel argumentaba teorías como esta: “en el culo, la verdad siempre sale a la luz. Una polla en un culo es como la aguja de un detector de mentiras. El culo no puede mentir: si mientes, te duele”. O esta otra, “en la sodomía, la confianza lo es todo. Si te resistes, pueden hacerte daño de verdad. Con esta práctica he aprendido mucho, pero sobre todo he aprendido a rendirme”.

El punto G masculino
“La zona localizada entre los testículos y el ano (incluyendo también éste), es una zona muy sensible”, apunta Marta Jesús Camuñas, sexóloga y psicóloga de Amaltea centro de educación y medicina sexual en Zaragoza. “Ahí está el perineo y muchos localizan el punto G masculino (en el interior del recto, a unos 4 ó 6 centímetros de profundidad). “Es una zona en contacto con la próstata, que algunos hombres la relacionan con una sensación muy placentera. Aunque como ocurre en el sexo, el placer depende de muchos factores, a parte del fisiológico. Está la situación o la compañía, que influyen poderosamente en el deseo”, subraya esta experta.

Los beneficios del masaje prostático es otro de los argumentos que esgrimen los curiosos o los amantes de esta práctica. “Cualquier parte del cuerpo que reciba una correcta estimulación se va a ver beneficiada”, comenta González Castellanos, “pero todavía se sabe poco al respecto. Aunque sí se ha demostrado que la eyaculación frecuente no solo es buena para la espermatogénesis (producción de espermatozoides) sino también para retrasar los problemas de próstata, a pesar de que antiguamente se decía que estos trastornos eran el castigo divino a los hombres promiscuos. Tener en cuenta la zona anal puede ser también una opción sexual más en varones que, por determinadas circunstancias, no tengan erecciones”, concluye este sexólogo.

Para los que estén dispuestos a explorar su puerta de atrás, sin miedo a las etiquetas o a los prejuicios, González aconseja que “sea algo consensuado entre las partes y que haya un mínimo ingrediente de curiosidad-deseo. Hay también que extremar la higiene e ir muy despacio, ya que la musculatura del esfínter anal es concéntrica y hay que dilatarla poco a poco”. La juguetería erótica dispone ya de pequeños dildos y de lubricanes especialmente diseñados para esta delicada área. El área de la verdad, como la llamaba Stoffel.

viernes, 10 de agosto de 2018

#hemeroteca #sexoanal #vih | Las claves de una buena salud anal

Imagen: El País
Las claves de una buena salud anal.
La práctica que hace más probable la transmisión del VIH es recibir sexo anal sin protección. Pero el tabú lastra la difusión de información para disfrutarlo de forma saludable e higiénica.
Pablo Linde | Planeta Futuro, El País, 2018-08-10
https://elpais.com/elpais/2018/08/07/planeta_futuro/1533639577_537718.html

Se habla poco de sexo anal. Es, al menos, lo que piensan científicos y activistas especializados en la salud y los placeres del lugar donde termina el sistema digestivo. Argumentan que el tabú que rodea a esta práctica dificulta que quienes la disfrutan estén bien informados y lo hagan de la forma más saludable e higiénica.

Por eso, una de las sesiones de la 22ª Conferencia Internacional de Sida, que se celebró a finales de julio en Ámsterdam, estuvo dedicada al tema. ‘Sexo anal de arriba abajo, creencias, comportamientos y políticas para una mejor salud’ fue el título de la mesa redonda en torno a la cual se sentaron una decena de investigadores y activistas del colectivo LGTBIQ.

¿Qué hace una charla como esa en un congreso como este? Aunque sus propios organizadores recelaban asociar sida y sexo anal, no querían perder la ocasión de sacar el tema a colación. No en vano, se trata de la práctica sexual que más probable hace la transmisión del VIH: solo una transfusión sanguínea, que provoca una infección casi segura (más del 92%), genera más riesgo de recibir el virus de una persona que lo porta que quien recibe sexo anal sin protección. Esto es así, como explicaba el dermatólogo Henry de Vries, porque la capa de células que forman esta cavidad es muy fina, así que resulta más sencillo que se rompa permitiendo al virus introducirse en el cuerpo.

Las probabilidades de transmisión pueden variar en función de la proliferación del virus en el organismo, lo que la hace más o menos posible. Si una persona con VIH consigue que su carga viral sea indetectable, algo que se logra por lo general cuando se toma correctamente el tratamiento antirretroviral, la posibilidad de contagio es nula. Un nuevo estudio presentado en Ámsterdam hizo todavía más sólida esta evidencia; en el experimento, con más de 70.000 parejas ‘serodiscordantes’, no se produjo ni un solo contagio.

Esta realidad y medicamentos como el PreP, un fármaco profiláctico que evita la transmisión si se toma antes y después de un contacto sexual, son herramientas que la comunidad del sida considera cruciales para frenar la epidemia. Está emergiendo un movimiento en la comunidad de hombres que tienen sexo con hombres que, incluso, está abandonando en condón. “Durante años he vivido con miedo y he menoscabado mi placer usando preservativos, hace años que no”, aseguraba el activista keniano Mutisya Leonard. “Si reconocemos que el sexo sin condón es más placentero, quizás cambiaríamos la forma de investigar para que haya otro tipo de productos que las personas puedan usar”, argumentaba.

Los científicos, sin embargo, insisten en que no se debe presentar el PreP —que todavía ni siquiera está disponible en muchos países— como alternativa al preservativo. Abandonar el profiláctico es todo lo contrario a lo que recomiendan los médicos, ya que no solo previente del contagio del VIH, sino también de otras enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, es una realidad a la que los investigadores no dan la espalda. Varios grupos están estudiando la acción de microbicidas tópicos que se apliquen al ano antes o después de mantener relaciones sexuales y eviten el contagio. Según un estudio que presentó Alex Carballo-Dieguez, casi nueve de cada diez hombres que mantienen relaciones con hombres han usado duchas anales (lavativas) antes de mantener relaciones. “Conseguir una sustancia que se diluya en agua y pueda ser parte de esa ducha sería una gran ventaja”, relata. Esta limpieza interior, hasta ahora, solo ha probado una mejora en la higiene, pero no comporta ninguna ventaja añadida para la salud.

Sustancias también muy usadas en el coito anal son los lubricantes. En la charla ‘Introducción a la salud anal’, De Vries, explicó los pros y los contras de cada uno de ellos, según se usen con o sin condón. Así, mientras los basados en agua son seguros en combinación con profilácticos, al ser más agresivos para la mucosa, sin ellos pueden incrementar el riesgo de transmisión del VIH. Los compuestos con aceites no son seguros con preservativos, pero sin ellos tienen la ventaja de durar más. Por último, los que se basan en la silicona, pueden ser usados con condones de forma segura, pero son poco compatibles con juguetes del mismo material, ya que “crean una sensación sucia y pegajosa”.

Lo más seguro, el condón
El condón sigue siendo el método más seguro y recomendado para prevenir el VIH y otras enfermedades venéreas que también se transmiten en el sexo anal, con incluso más probabilidad en muchos casos por la fragilidad de esta cavidad. Sífilis, hepatitis, gonorrea, linfogranuloma venéreo o herpes simple también entran con frecuencia por la puerta de salida del cuerpo humano. Algunas tienen mejor tratamiento que otras. Uno de los grandes problemas de la salud global es la de las bacterias resistentes a los antibióticos, que pueden causar en 2050 más muertes que el cáncer. Ya existe una supergonorrea que no responde a ninguno de los fármacos que existen, algo que puede convertirse en una importante amenaza para la salud pública.

El virus del papiloma humano es otro microorganismo que se transmite por el contacto sexual. Aunque puede incluso no dar síntomas, incrementa el riesgo de cáncer en los lugares de contacto: pene, boca, vagina (cuello uterino) y ano. Como es una dolencia que está muy asociada a la edad, hace unos años no estaba muy presente entre los seropositivos, que solían morir antes. Pero desde principios de siglo, el VIH ha pasado de causar un mal mortal a una enfermedad crónica. Cada vez más personas envejecen con el virus y el cáncer de ano está creciendo entre ellas (aunque, en todo caso, sigue siendo muy poco probable). “Nos hace falta investigar más para conocer mejor la epidemiología”, subrayó De Vries.

“Todavía hay mucho que no sabemos sobre salud y sexo anal”, en opinión de Jose Bauermeister, del Centro de Estudios del Sida de la Universidad de Harvard. Los estudios son escasos y centrados en los hombres homosexuales, mientras que la práctica está creciendo también en otros grupos. Una encuesta de 2010 en Estados Unidos revelaba que aumenta entre mujeres: una de cada cuatro de entre 20 y 29 años lo había practicado, una porción que iba decreciendo en edades más avanzadas.

Kimberley Vance, directora de la organización ARC Internacional, que lucha por los derechos de la comunidad LGTB, reivindicó que es una práctica que ellas también pueden disfrutar: “Lo hacen con una gran falta de información por el tabú que supone. Tradicionalmente se ha usado como alternativa al embarazo, por lo que es más frecuente que no se tomen precauciones y se ponga en riesgo la salud”, subraya. Esta realidad es palmaria también en países donde la homosexualidad está prohibida y castigada. En ellos, según cuenta el keniano Leonard, además de no estar presente en la conversación, cualquier enfermedad anal es escondida por miedo a represalias. Los activistas tienen el reto de poner el tema encima de la mesa. En palabras del paraguayo Sergio López, de Somosgay, “la revolución empieza por el culo”.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

#hemeroteca #heterosexualidad | Tom Ford: "Todo hombre heterosexual debería ser penetrado alguna vez"

Imagen: El País / Tom Ford
Tom Ford: "Todo hombre heterosexual debería ser penetrado alguna vez".
"Les ayudaría a entender a las mujeres", añade el diseñador y director de cine.
El Periódico, 2016-12-07
http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente/tom-ford-todo-hombre-heterosexual-deberia-ser-penetrado-5676523

"Todos los hombres heterosexuales deberían ser penetrados alguna vez en su vida... les ayudaría a entender mejor a las mujeres". Así opina uno de los diseñadores más venerados del mundo, Tom Ford, que triunfa además en la cartelera con su segunda incursión cinematográfica, firmando el guion y la dirección de 'Animales nocturnos'. El tejano, de 55 años, ha realizado estas declaraciones en el transcurso de una entrevista para la edición americana de 'GQ'.

"En una posición muy vulnerable, una posición muy pasiva. Hay cierta invasión y aunque sea consensuada, es algo muy personal. Creo además que hay algo psicológico que sucede que te hace entender y apreciar lo que las mujeres tienen que pasar toda su vida, porque no es solo algo sexual, es un esquema de cómo trabaja el mundo, en donde uno de los sexos literalmente tiene la habilidad de invadir al otro. Creo que eso es algo que la mayoría de los hombres no entiende", explicó el diseñador a la periodista, Tatty Brodessen-Akner, quien detectó cierta incomodidad en Ford por estas afirmaciones. Ford es padre de un hijo, Alexander, adoptado con su pareja Ricahrd Buckley.

Se niega a vestir a Melania Trump
Ford ha sido también noticia estos días por sumarse a la lista de diseñadores que no tienen intención de vestir a Melania Trump, la próxima primera dama. "Hace unos años me lo propusieron, pero no veo que encaje con mi imagen y decliné". Su colega Marc Jacobs piensa igual.

domingo, 20 de septiembre de 2015

#hemeroteca #sexualidad | ¿Qué sabes sobre la tercera práctica sexual más extendida en el mundo?


Imagen: El Diario
¿Qué sabes sobre la tercera práctica sexual más extendida en el mundo?
Qué es verdad y qué es leyenda sobre el sexo anal. Después del coito vaginal y el sexo oral, la sodomía es la práctica favorita de los humanos. Se trata de una práctica tan antigua como puedan serlo las relaciones humanas.
ConsumoClaro, El Diario, 2015-09-20
http://www.eldiario.es/consumoclaro/vida_sexual/sexo-anal-penetracion-mujeres-mitos-orgasmo_0_417158923.html

Dar por culo, encular, sodomía, amor griego, sexo de puerta trasera... Son incontables los nombres con los que esta práctica sexual ha sido bautizada a lo largo de la historia. El sexo anal, en definitiva, es tan antiguo como el ser humano y aunque ha sido tradicionalmente asociado en la cultura judeocristiana a una relación entre dos hombres, se extiende mucho más allá de las relaciones homosexuales. Existen figuras precolombinas del Perú que muestran a parejas heterosexuales practicando este tipo de penetración, así como vasijas griegas de cinco siglos antes de la era cristiana en las que los soldados se sodomizan unos a otros con alegre camaradería.

Y de la época romana se sabe que era de buen tono entre las clases altas sodomizar a los inferiores y esclavos, así como tener un buen 'padrino' gracias al que ascender socialmente. Julio César sodomizó y se cree que fue sodomizado, sin que se tenga claro si su orientación fue exclusivamente homosexual. Y de Alejandro Magno, el más grande conquistador de todos los tiempos, se cree que era un gran amante del sexo anal pasivo, además de ser más o menos abiertamente gay. El sexo anal, y por ende la homosexualidad, está ligado así a grandes gestas militares, civiles y culturales.

Pero, ¿es la sodomía una práctica que excluye a las mujeres? ¿Es cierto que ellas ni disfrutan ni forma parte de sus fantasías? ¿Es realmente doloroso? ¿Se trata de un acto desviado y contra natura que no aporta placer sino perversión del orden de las cosas y enfermedad? ¿Se practica con frecuencia en las relaciones de pareja heterosexual? ¿Es bueno para combatir el cáncer de próstata? Vamos a tratar de responder en este artículo estas y algunas otras preguntas.

El sexo anal no interesa a las mujeres
Es una aserción muy relativa, por cuánto que aproximadamente el 50% de las parejas heterosexuales practican con eventualmente el coito anal, según varias estadísticas que destacan que un 10% lo hace con cierta regularidad y declarando que la práctica es placentera y satisfactoria. Por lo tanto, parece que mujeres sienten como mínimo curiosidad por esta modalidad de penetración y la mitad se atreven a llevarla a la práctica, aunque solo una quinta parte la incorpore a su costumbrario.

Por otro lado, algunos estudios muestran que la proporción de parejas heterosexuales que practica el sexo anal aumenta cuanto más bajo es el estrato sociocultural o más pobre es el país. Este hecho se debe probablemente a que la sodomía es una práctica profiláctica en zonas donde no hay otros medios de contracepción. De hecho, en las antes mencionadas figuras precolombinas solo aparece la penetración anal cuando junto a la pareja hay un niño, lo que indicaría que se ha usado desde antiguo para evitar el embarazo.

El sexo anal duele
Si doliera, no sería una práctica habitual de las parejas homosexuales ni contaría con una proporción significativa de entusiastas entre los heterosexuales, y no solo cuando es el hombre el que penetra. Sin embargo, sí es cierto que al no haber lubricación natural del ano es necesario contar con ayuda sintética para facilitar la penetración. En una plataforma tan convencional como Amazon, por ejemplo, se pueden adquirir numerosos productos destinados a lubricar la penetración anal y hacerla más fácil y menos dolorosa. Son de uso frecuente en relaciones tanto homosexuales como heterosexuales.

Pero también hay que tener en cuenta que el recto, la parte final del intestino, es un músculo contractor que posee dos válvulas destinadas a contener el paquete fecal antes de expulsarlo. Por lo tanto si el recto está contraído la penetración es dolorosa. Para una relación anal consentida y placentera es necesario que la pareja, sea cual sea su orientación, esté dispuesta y relajada, de modo que el recto no se contraiga. Por supuesto, mejor desterrar la pasión violenta en la penetración anal.

Se puede estimular el ano con caricias o con la lengua, dado que posee muchos terminales nerviosos, de modo que provoque un primer placer relajante que permita la penetración. Como en toda práctica sexual, los preámbulos son casi más importantes que la culminación. También se venden en Amazon juguetes especialmente diseñados para la estimulación y la penetración anal: consoladores, dilatadores, bolitas chinas, etc., si bien es mejor leer sus instrucciones de uso antes de ponerlos a trabajar. De nuevo, sus consumidores son tanto homosexuales como heterosexuales, puesto que muchos hombres 'heteros' convierten en realidad su fantasía de ser penetrados por una pareja femenina con resultados gratificantes.

Las mujeres no alcanzan el orgasmo con el sexo anal
Se sabe que la penetración entre hombres puede provocar orgasmos intensos si la punta del pene estimula la próstata de la pareja. ¿Cómo funciona en las mujeres si no tienen próstata? Para empezar la zona erógena de las mujeres es mucho más amplia y difusa que la de los hombres. Dependerá de cada mujer, pero el clítoris no es la única fuente de placer femenina, sino que se define en un triángulo entre el cuello del útero, la vagina en sí y el clítoris, según defiende el reputado sexólogo Barry Komisaruk.

Ahora bien, el ano es otra zona con numerosas terminaciones nerviosas que se pueden estimular en la penetración, ayudando como mínimo a intensificar un orgasmo clitorideo o incluso provocando uno local por la cercanía con el cuello uterino. En un estudio llevado a cabo por el sexólogo, y gurú de las relaciones anales heterosexuales, David DeCitore, las mujeres encuestadas aseguraron que el orgasmo anal mientras se les estimulaba el clítoris era más pleno que el orgasmo clitorideo solo.

El sexo anal es sucio
Es cierto, como otras prácticas sexuales, incluyendo el coito vaginal, aunque en este caso el riesgo de infecciones es especialmente alto. Pero eso no significa que no sea lícito ni fuente de placer. Basta con tomar precauciones si una o uno es muy dado o dada a la promiscuidad. En primer lugar si no estamos con una pareja estable y queremos mantener una relación anal, el preservativo es fundamental.

Si estamos con nuestro compañero o compañera habitual, como mínimo es recomendable el uso de lubricantes para evitar las heridas. Hemos de ser conscientes que el sexo anal puede provocar fisuras en el intestino por donde se pueden colar tanto bacterias fecales como otros contaminantes procedentes del pene que nos penetra, entre ellos el VIH, pero también el virus de la hepatitis B y otros. Todos ellos muy graves.

Por otro lado, es conveniente lavarse adecuadamente tras mantener una relación anal, sobre todo su deseamos penetrar seguidamente a otra persona, ya que en el pene nos quedarán restos de materia fecal procedentes del recto de la pareja a quien hemos penetrado. Por último, conviene evitar los excesivos ímpetus en la penetración anal para no crear daños en el tracto intestinal de la persona penetrada.

Los gays viven más gracias al sexo anal
La teoría de que la estimulación anal de la próstata mediante el pene la previene del cáncer, viene traída por diversos estudios que aseguran que el aumento de la frecuencia en los orgasmos previene a los hombres de diversos tipos de cáncer. Tomando con pinzas el segundo aserto, pues procede de unos pocos estudios, la primera afirmación es totalmente falsa. Si los homosexuales viven más, desde luego no es por tener sexo anal.

Al contrario, los estudios citados muestran que el riesgo de cáncer se dispara entre los hombres que han sido penetrados por numerosas parejas a lo largo de su vida, sin que se conozca el motivo. Se especula con que podría tener que ver con lesiones en la próstata al ser reiteradamente estimulada por un pene, pero los mismos investigadores subrayan que son solo hipótesis sin confirmación.

Por otro lado, se ha alegado que el semen, que se sabe que aporta diversas hormonas euforizantes a la mujer penetrada vaginalmente, se absorbe también vía anal, incluso mejor. Además se dice de este modo un hombre penetrado recibe adicionalmente selenio, un regulador fundamental de nuestra fisiología. Se trata de un elemento antioxidante que estimula el sistema inmunológico e interviene en el funcionamiento de la glándula tiroides.

Diversas investigaciones realizadas desde los años setenta del siglo pasado sugieren la existencia de una correlación entre el consumo de suplementos de selenio y la prevención del cáncer en humanos. Pero aun siendo así, lo cierto es que estos hombres ya poseen selenio en su propio semen, además de poder absorberlo de numerosos alimentos. No parece, por otro lado, que una relación anal sin protecciones, con los peligros que entraña, sea la mejor vía para tomar un suplemento de selenio.

El sexo anal es inmoral
Lo es para la moral judeocristiana, que lo llama “el vicio nefando”. Pero en otras culturas mediterráneas, como las antiguas griega y romana, no tenía connotaciones de inmoralidad sino de estatus social y de dominación. En algunas culturas árabes occidentales parece haber una mayor tolerancia tradicional hacia esta práctica, aunque también es condenada en muchas otras y en países como Qatar se paga con la pena de muerte. Pero sin ir tan lejos, la sodomía no fue totalmente legal en los Estados Unidos hasta el fallo de la Corte Suprema de 2003 en el que se legalizó la penetración anal.

¿Por qué esta inquina? Es posible que intervenga la identificación de sexo anal con homosexualidad y su consiguiente inversión de los roles convencionales, cosa que molesta a quien los sigue. Las minorías nunca son bien vistas ni toleradas porque ponen en duda las convicciones de la mayoría. También puede intervenir el hecho de que es un acto que, sin las debidas precauciones, puede ser vector de algunas enfermedades graves, como ha ocurrido con el VIH o las diferentes formas de hepatitis.

Pero quizás el motivo más profundo sea que el acto anal conlleva inconscientemente una imagen de agresión de un inferior por parte de un superior. El intento de monta entre machos es frecuente en animales, incluso domésticos como los perros, y tiene como fin marcar el estatus. En la antigua Grecia, mientras que el sexo anal homosexual era sinónimo de amor y amistad, el heterosexual era de desprecio hacia la mujer. Y la situación en Roma no era menos inquietante, según refleja Pascal Quignard en su ensayo El sexo y el espanto, que analiza la sexualidad grecorromana.

El trabajo del escritor francés es fruto del material que recogió durante varios años en las ruinas de Pompeya, Herculano y otros pueblos sepultados bajo la gran erupción del Vesubio a principios del siglo I de nuestra era. De él deduce que la sexualidad no se dividía en hetero y homosexuales sino en activos y pasivos, de modo que el activo era el dominaba y penetraba al inferior, ya fuera por la vagina, el ano o la boca.

Los activos eran en general los hombres libres de posición, mientras que los pasivos eran las mujeres, los esclavos y algunos jóvenes de posición inferior que sin embargo, podían obtener protección dejándose sodomizar y así escalar socialmente. En este sentido, la revolución filosófica cristiana que acabó con la esclavitud en Roma, podría haber querido desterrar esta práctica tan humillante para los esclavos, por el motivo de que muchos eran forzados a ella, obviando que para otras personas tenía connotaciones completamente distintas.