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viernes, 22 de marzo de 2024

#hemeroteca #memoria | Mikel Corcuera, sin pelos en la lengua

Mikel Corcuera bromeando con su peso para Ondojan en julio de 2004 //

Mikel Corcuera, sin pelos en la lengua

Hoy, 22 de marzo, se cumplen dos años del fallecimiento de quien fundara esta sección, uno de los más añorados y queridos críticos vascos, tanto en vida como en el recuerdo
Josema Azpeitia | Noticias de Gipuzkoa, 2024-03-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gastronomia/2024/03/22/gastroleku-mikel-pelos-lengua-8027029.html 

Vaya por delante que no es mi intención convertir el 22 de marzo en fecha comodín para desempolvar el recuerdo de Mikel Corcuera manteniéndolo el resto del año olvidado como hacemos con tantos personajes o reivindicaciones. En mi caso, al menos, recuerdo y menciono a mi malogrado amigo siempre que viene al caso, no limitándome a efemérides. Pero se da la terrible casualidad de que la crónica de hoy coincide, exactamente, con el día en que el añorado gastrónomo exhaló su último suspiro y con que concretamente este es el artículo número 100 que firmo en esta sección que él fundó. Así que era obligado dedicar el ‘Gastroleku’ de hoy a la memoria de quien tanto teorizó e hizo por nuestra gastronomía.

Eso sí, incidiendo en mi fama de desmitificador o, mejor dicho, movido por el noble fin de mitificar aún más la figura del desaparecido crítico, no voy a publicar un artículo meloso como hice el año pasado con Palabras para Mikel, recopilando elogios hacia él. Al contrario, hoy quiero reivindicar el Mikel más canalla, el que no tenía pelos en la lengua cuando había que levantar la voz, el que sabía poner el dedo en la llaga cuando era necesario y lo hacía, además, de una manera elegante y autorizada.

Y es que Mikel era, ante todo, persona positiva, mucho más amable y menos resabiado que muchos críticos que se creen poseedores de la razón, y generalmente optaba en sus artículos por el lado lúdico, el descriptivo, el didáctico, antes de meterse en jardines o en lodazales como acostumbran o (¡ay!) acostumbramos algunos. Pero Mikel era también alguien con gran criterio que sabía sacar a relucir su vis crítica de forma tajante y certera.

Coincide esta reflexión con un pensamiento del propio Mikel en un artículo en Ondojan.com, en marzo de 2009, donde afirmó que “un crítico gastronómico, para llegar a tener autoridad moral, que no es lo mismo que el poder autoritario del que siembra el terror, ha de tener como compañera de viaje a la humildad. Tampoco el acriticismo es una cualidad de un verdadero crítico, si bien la otra cara de la moneda, la altanería puede pagarse cara al sembrar vientos y recoger tempestades”.

Perlas, dardos y sabias palabras

Así, sin altanería sembró Mikel sus artículos y declaraciones, habitualmente positivas, de “perlas” y “dardos” bien dirigidos, como el que dedicó al esnobismo de la cocina en una entrevista (Ondojan, julio 2004) en la que sentenciaba que “veo un problema en la alta cocina moderna, sobre todo con los jóvenes cocineros, que como están aprendiendo en los mismos lugares, se vive una cocina imitativa. Al principio eso es normal, pero a la hora de crear nuevos platos, tienes que volar libre, olvidarte de gran parte de lo que has aprendido para hacer tus experiencias propias. Pero como no todos pueden ser artistas ni grandes creadores, y todo el mundo quiere serlo, es un gran problema, el de la imitación contemporánea y la estandarización en la cocina (...). Yo tengo miedo a que en todos los restaurantes se coma lo mismo y por eso creo que hay que resaltar el tema de la personalidad local, regional o europea”.

Sabias palabras, sin duda, que van en consonancia con otras en la misma entrevista, en la que Mikel comenta: “Estoy a favor de la cocina moderna y vanguardista, pero un país que pierde la identidad y sus tradiciones pierde muchas cosas. (...) Ahora vivimos un momento peligroso, porque con tantas innovaciones podemos dar al traste con todas las tradiciones, nos estamos cargando platos de legumbres; yo reivindico los platos de cuchara, que han sufrido un poco de recesión”.

Visionario, Mikel sabía ver el bosque tras los árboles. Así, en su artículo ‘La dignidad profesional’ (Ondojan.com, junio 2011), el donostiarra sentenciaba: “Las materias primas más auténticas están convirtiéndose en meros recuerdos históricos. O si no, solo las encontramos a precios astronómicos. (...) Los productos excepcionales son cada vez más escasos. Se nos antoja que suena a música celestial la defensa numantina de “la cocina de mercado” cuando ese mercado, por desgracia, se ha estandarizado víctima de ese fenómeno de nuestro tiempo que no es otro que la globalización”.

Cero tonterías
Y es que Mikel era abierto de mente, sí, pero no podía con la tontería. Lo dejó claro cuando en el artículo ‘Bistromanía y bocatería pija’ (Ondojan.com, septiembre 2009) afirmaba, ante las nuevas tendencias de lo que definía como “fast food para ricos”, que “una cosa es comer un bocata con muy buen género a un precio razonable y otra bien diferente, instalar garitos de lujo para alimentar con extravagancias de nuevo rico a los ‘yuppies’”. Y añadía un ejemplo relativo a dicho esnobismo: “En Madrid, el restaurante Estik tenía en su carta hamburguesa de wagyu a 80 euros... pero, ya hace tiempo que cerró”.

El propio Mikel admitió, en sus últimos años, que su lado crítico iba en aumento. Así, en el artículo ‘Entre soles y sombras’ (Noticias de Gipuzkoa, marzo 2020), dedicado principalmente a lo que él consideraba el “desaguisado” cometido por la guía Repsol al retirar varios soles en Gipuzkoa, reflexionaba: “No sé si es por cosa de la edad, no creo, pero todos mis amigos y colaboradores me dicen que me estoy volviendo un pasota, sobre todo en las cosas de comer y beber. Más que nada en lo referente a estrellas u otros galardones, así como a nefastos concursos televisivos, manipulando incluso a niños. No digamos de las naderías que se leen en las redes sociales”. No era todavía consciente Mikel del auge de los ‘instagramers’ que inundan ahora el ciberespacio elogiando el ‘fast food’ y salpicando ‘urbi et orbi’ con su garrulismo culinario, porque tampoco hubiera tenido piedad con ellos.

Al igual que no la tuvo en el mismo artículo con la Michelin, a la que calificaba de “Guía roja solo de tapas”, y de la que decía: “Me chocan mucho otros olvidos, supongo que intencionados, de la precitada guía, asociada ahora de forma increíble y lamentable a un depredador como TripAdvisor, que tiene mucho de negocio puro y duro y muy poco de valorar la calidad gastronómica”. Lo dicho, sin pelos en la lengua. Añoramos tu amabilidad, pero también tu sinceridad, Mikel. 


Mikel Corcuera, in memoriam: La anécdota del crítico que fue engañado

Su falta de tolerancia hacia los prepotentes se ve perfectamente reflejada en una anécdota, tan terrible como verídica, recogida por Mikel en el artículo titulado 'El cazador cazado'
Josema Azpeitia | Boticias de Gipuzkoa, 2024-03-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gastronomia/2024/03/22/gastroleku-mikel-corcuera-memoriam-fallecimiento-8027158.html

Si algo no soportaba Mikel Corcuera era la altanería y la prepotencia de algunos críticos y gastrónomos. Lo dejó bien patente en la entrevista que publicamos en Ondojan.com, en enero de 2019, cuando al preguntarle qué era lo que más detestaba en una persona, contestó: “El postureo, la superficialidad, la banalidad. Odio la gente que banaliza la gastronomía, cuando es de lo más profundo que tenemos”.

Hilarante anécdota
Esa falta de tolerancia hacia los prepotentes, que muchas veces combinaban esa cualidad con la ignorancia, se ve perfectamente reflejada en una anécdota, tan terrible como verídica, recogida por Mikel en el artículo ‘El cazador cazado’ (Ondojan.com, marzo 2009) relativa al crítico bretón Charles Monselet. Mikel la contaba de manera amena e hilarante con estas palabras: “Hay un ejemplo histórico que no tiene desperdicio. Lo protagoniza el bretón Charles Monselet, el que fue llamado sucesor de Grimod de la Reynière, ya que por su estilo, gracia y naturalidad a la hora de escribir sobre temas gastronómicos no le era difícil emular a su mítico maestro. Monselet, que como decimos escribía a las mil maravillas, sobre todo de temas culinarios, sin embargo, no parece que destacase por ser precisamente un “morrito fino”. Y es que su paladar y su olfato dejaban bastante que desear.

Así que, al “pijotero” de Monselet, hipercrítico en sus apreciaciones, le dieron de probar de su propia medicina. Aurelien Scholl contó, una vez que Monselet murió, una terrible jugarreta de la que fue objeto por parte de Eugène Chavette. Éste le invitó una vez a cenar en su célebre y encopetado restaurante de París, Brebant, y le ofreció un menú magnífico, digno del homenajeado: sopa de nidos de golondrina, lubina, costillas de corzo con salsa picante y urogallo relleno de aceitunas. Todo regado con vinos no menos soberbios: el renano Johannisberg, el borgoñón Clos de Vougeot y el bordelés Château Larose".

Un triste y vulgar caldo
Cuenta Mikel que Monselet "quedó francamente encandilado por los manjares que le ofrecieron y se dedicó a cantar las excelencias de cada uno de los platos y vinos. Pero una vez finalizada la comida, se destapó el maquiavélico engaño. Los nidos de golondrina no eran otra cosa que un triste y vulgar caldo disimulado con unos raquíticos fideos. La lubina era un bacalao fresco disfrazado en el que se había puesto como espina un doble peine muy fino que sirvió a la postre como muestra infalible de tan cruel burla; las costillas de corzo eran de lechal marinadas en bitter; el urogallo, nada más y nada menos que un vulgar pavipollo empapado en absenta. Y con los vinos tres cuartos de lo mismo: la botella de Clos de Vougeot, era un vino tinto corriente, al que se había echado una cucharadita de coñac y una flor de violeta para darle aroma. Con el Burdeos se había procedido a una mistificación parecida y el Johannisberg era un vulgar Chablis mezclado con un poco de esencia de timol. Terriblemente consternado, Monselet lo único que pidió es que se mantuviera el secreto hasta su muerte, ocurrida el 18 de marzo de 1888, petición que fue aceptada por parte de sus despiadados anfitriones”.

viernes, 29 de julio de 2022

#hemeroteca #homenajes | La “leyenda” de Mikel Corcuera

Noticias de Gipuzkoa / Participantes en el homenaje a Mikel Corcuera //

La “leyenda” de Mikel Corcuera.

Josema Azpeitia | Noticias de Gipuzkoa, 2022-07-29

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gastronomia/2022/07/29/leyenda-mikel-corcuera-5864829.html 

El asador Aratz, del barrio de Ibaeta, fue este martes el escenario de un homenaje organizado por ZUM Edizioak, con la colaboración de este diario, a la memoria de Mikel Corcuera, de cuyo fallecimiento se cumplieron cuatro meses el pasado viernes 22 de julio. Mikel Corcuera era el anterior inquilino de esta página, periodista y crítico gastronómico que ha dejado en el sector una “profunda huella”, expresión que él gustaba de utilizar cuando era a él a quien tocaba dar cuenta de la desaparición de amigos relacionados con su gremio y su pasión culinaria. Pero esta vez es él quien nos falta, es él quien ha dejado un hueco que será difícil rellenar habida cuenta no sólo de su inmensa experiencia y su vasta cultura, sino de la cantidad de simpatías que concitaba en el complejo y dividido mundo de la gastronomía vasca.

Pensará más de un lector o lectora que ya estamos hablando bien de quienes nos han dejado, como se hace con todo el mundo, pero cualquiera que haya tratado con Mikel Corcuera avalará nuestras palabras y coincidirá en que Mikel era una de esas curiosas personas que “no tenía enemigos”. Lo subrayó nada menos que Rafael García Santos quien, al contrario, ha levantado a lo largo de su labor más de una polémica polvareda. El veterano crítico fue uno de los ausentes en el homenaje a Mikel que quiso hacer su aportación enviando un vídeo. En él, se refería a Mikel Corcuera como “un gozón, un inmenso gozón” a quien “le hubiera encantado disfrutar de esta fiesta con sus amigos”. Respecto a su carácter, el crítico, visiblemente emocionado, afirmó que “Mikel fue un amigo de todos. Nunca le escuché una sola mala palabra”.

Ese carácter conciliador fue también subrayado por Juan Mari Arzak, que también compareció por medio de un vídeo junto con su hija, Elena, que no pudo acudir por motivos profesionales que le obligaron a ausentarse de Donostia. El veterano chef afirmó que “echaba mucho de menos” a Mikel Corcuera, lo describió como una persona “muy dada a los demás” y finalizó subrayando que “Mikel era insustituible”.

También se dirigió a los presentes el gastrónomo zaragozano Eduardo Bueso, quien durante varias décadas editó la revista La Buena Mesa y hoy dirige la web Lugares con estrella. Bueso, que contaba con Mikel como colaborador fijo, subrayó también su carácter abierto y la cantidad de puertas que le había abierto en el País Vasco.

Estos vídeos, proyectados tras la bienvenida que dispensaron a los presentes los hermanos Xabier e Iker Zabaleta, responsables del Asador Aratz, junto con una sentida glosa sobre Corcuera pronunciada por el gastrónomo y editor Manolo González, que recordó su infancia compartida con Mikel en Gros y sus múltiples colaboraciones profesionales en su edad adulta, dieron arranque a un banquete que se prolongó por espacio de tres horas y media y en el que se combinaron los discursos, los brindis y, por supuesto, la degustación de diferentes platos representativos de la gastronomía vasca e internacional, todos ellos basados en el libro Recetas de leyenda de Mikel.

No faltó nadie
Y es que un homenaje a Mikel Corcuera no hubiera tenido sentido si en él no se hubiera comido y bebido como si no hubiera un mañana, y esa fue la premisa que tomamos al organizarlo y empezar a llamar a diferentes cocineros, bodegueros, distribuidores… que respondieron de manera unánime ofreciéndose a cocinar de manera gratuita y desinteresada, regalando productos, cediendo vinos, sidra, txakoli… El sector culinario y la distribución se implicaron al 100% y no fueron pocos los que se quedaron fuera ya que nadie, absolutamente nadie, se negó a colaborar o tuvo el más mínimo atisbo de duda. Incluso quienes no podían acudir por cuestión de agenda se las ingeniaron para estar presentes y aportar lo que hiciera falta, como los Arzak, que enviaron en su nombre a Igor Zalakain, responsable de su laboratorio, o Rafa Gorrotxategi, que fue representado por su hijo, Joanes, que demostró una profesionalidad y una meticulosidad equiparables a las de su padre.

Todos los cocineros y varios comensales tomaron la palabra, todos recordaron las bondades del amigo desaparecido. Fue una noche cargada de emociones en la que, en todo momento, estuvo muy presente quien fue el más conciliador, amable y comedido de los críticos gastronómicos donostiarras, alguien que ya no está, pero a quien no dejaremos, en absoluto, caer en el olvido.

martes, 22 de marzo de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece el crítico gastronómico Mikel Corcuera

Noticias de Gipuzkoa / Mikel Corcuera //

Fallece el crítico gastronómico Mikel Corcuera.

Nacido en Donostia en 1947 y colaborador del Grupo Noticias, fue Premio Nacional de Gastronomía.
Ana Úrsula Soto | Noticias de Gipuzkoa, 2022-03-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/vivir-on/gastronomia/2022/03/22/fallece-critico-gastronomico-mikel-corcuera/1195959.html 

El crítico gastronómico y Premio Nacional de Gastronomía (1999) Mikel Corcuera ha fallecido este martes víctima de una enfermedad. Corcuera, muy conocido en el ámbito gastronómico por su larga trayectoria como crítico, colaboraba también con el Grupo Noticias elaborando semanalmente la página Gastroleku, en la que abordaba los secretos mejor guardados de los establecimientos hosteleros vascos.

Corcuera (Donostia, 1947) es autor de multitud de títulos relacionados con la cocina, como ‘Chacolí/Txakolina’, ‘Recetas de leyenda’, ‘25 años de la Nueva Cocina Vasca’ (2002) e ‘Historias del Comer’, entre otros. Precisamente, el libro que escribió sobre el vino blanco fue merecedor del Premio Nacional de Gastronomía a la mejor publicación de investigación de 2007. Asimismo, ha colaborado mano a mano con el afamado cocinero donostiarra Juan Mari Arzak en muchas de sus publicaciones.

Aunque su trayectoria vital le llevó a estudiar Derecho para convertirse en abogado especialista en el ámbito laboral, la vida le desvió por derroteros diferentes tras conocer a Rafael García Santos, quien sería su mentor en el ámbito de la crítica gastronómica, participando en diversas guías como Gorumetour, Campsa y Repsol.

Fue el inicio de una larga trayectoria como crítico que desempeñó en distintos medios de comunicación y formatos para dar a conocer lo que era su verdadera pasión: la gastronomía. Una pasión que también le hizo ser merecedor de distinciones como el Premio Euskadi de Gastronomía a la mejor labor periodística en 1998 y el Premio Nacional al mejor periodista gastronómico en 1999. Sus amplios conocimientos, además, le llevaron a desempeñar la labor de profesor de historia de la gastronomía en los inicios del Basque Culinary Center.

La enfermedad que le aquejaba desde hace un tiempo no le ha impedido seguir escribiendo sus leídas críticas que publicaba cada viernes en Noticias de Gipuzkoa, como las últimas que ha dedicado a la tortilla de patata. La cuarta y última entrega será publicada, desgraciadamente, a título póstumo este próximo viernes. Goian bego.
 
 
Transgresor y caballero.
Josema Azpeitia | Noticias de Gipuzkoa, 2022-03-23

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/sociedad/2022/03/23/transgresor-caballero/1196172.html

una buena amiga me lo describió ayer perfectamente en medio de la lluvia (diluvio, más bien) de wasaps de ánimo y duelo que recibí a raíz del fallecimiento de Mikel Corcuera. "Verdades como templos me decía cuando coincidía con él en algún sarao. Era de los que sabía mucho y no alardeaba nada".

"Le importaba un pito lo que dijeran de él y de su vida privada. Se mereció un homenaje en vida, pero esos se suelen hacer a los que no lo merecen tanto".

Estas frases, prácticamente improvisadas mientras se teclean en el móvil, recogen la esencia de Mikel Corcuera.

El donostiarra que colgó la toga y la cambió por la mesa y el mantel era un sabio tranquilo. Repartía conocimiento y no sentaba cátedra. Compartía sabiduría y no pedía nada a cambio. Derrochaba amabilidad y nunca empleaba una palabra más alta que la otra. Era pura mesura. No insultaba. No ofendía. No cruzaba las rayas rojas. Y siempre, siempre, estaba dispuesto a echar una mano.

Pero no nos engañemos. Mikel Corcuera no era un corderito. Era crítico y transgresor. Denunciaba las injusticias. Ridiculizaba a los soberbios. No se casaba con nadie.

Ante la duda, Mikel era de los que se ponían a favor del débil, ya estuviéramos hablando de política, de economía, de raza o de condición sexual. Y todo, con guante de seda, porque, a pesar de ser muy punki en sus convicciones, no le gustaba alardear de cresta. Era, haciendo un guiño cinematográfico, de esos que tanto le gustaba utilizar como apasionado que era del séptimo arte, "transgresor y caballero".

Con su comportamiento y su maravillosa manera de ser, Mikel consiguió no hacerse enemigos, o si los tuvo, tuvo los mínimos. Mikel nunca insultaba, pero sabía definir a los egoístas, a los pedantes y a los abusones con términos no hirientes que dejaban en peor lugar a sus receptores que una retahíla de palabrotas.

Ese era Mikel. Un caballero. Un genio. Un pozo de sabiduría. Un pedazo de pan. Un amor. ¡Cuánto vamos a añorar tu saber, tu cultura y tu templanza, Mikel!

El autor es periodista gastronómico y coordinador de Ondojan.com

viernes, 6 de agosto de 2021

#hemeroteca #erotismo | Heladería erótica Kikita: los primeros gofres eróticos salen a la venta en Donostia

Noticias de Gipuzkoa / Chochikis y pollikis en Kikita //

Heladería erótica Kikita: los primeros gofres eróticos salen a la venta en Donostia.
Noticias de Gipuzkoa, 2021-08-06

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gipuzkoa/donostia/2021/08/06/primeros-gofres-eroticos-salen-venta/1132314.html

La gofrería-heladería Kikita abrió en la tarde de ayer sus puertas en la calle Pescadería de Donostia, tras arrancar con dos tiendas en Madrid, y empezó a vender los primeros gofres en forma de vulva y pene, como los que muestran en la imagen Alex y Manu, a una clientela que hizo cola para comerse un dulce de forma genital, con nombres como pollikis y chochikis.

En los próximos días, el desenfadado comercio ofrecerá también helados, con las mismas formas, y otros productos como chocolatinas. Tanto los helados como los gofres se pueden personalizar y el cliente puede añadir al sabor básico de la masa o el helado, siropes y chocolates, así como trocitos de una gran variedad de galletas. 


La heladería erótica Kikita, con productos en forma de pene y vulva, abrirá en Donostia.

La gofrería Kikita, con dos despachos en Madrid, elije una ciudad amante de los helados para ampliar su negocio.
Noticias de Gipuzkoa, 2021-07-30
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gipuzkoa/donostia/2021/07/30/heladeria-erotica-productos-forma-pene/1130867.html

Los helados son un producto muy apreciado entre los donostiarras, como dan fe las numerosas heladerías que se reparten por las calles de la ciudad, tradicionalmente amante de este alimento dulce y refrescante. Y qué mejor que una población aficionada a los helados para acoger el comercio Kikita, especializado en helados y gofres con formas eróticas, para ampliar el negocio tras la apertura de dos tiendas en Madrid, una en la plaza Barbieri y otra en la calle Preciados.

La marca, que se caracteriza por vender gofres y helados en forma de pene y vulva, está llevando a cabo los preparativos para abrir y busca personal para su nueva tienda de la calle Pescadería 4, en plena Parte Vieja donostiarra, donde se concentran otros negocios centrados en el helado.
 
De su inminente apertura (prevén que sea el jueves), da fe el cartel que han colocado en el escaparate de la futura tienda, donde avanza: "Nuestros pollikis y chochikis llegarán muy pronto a Donostia". El reclamo para buscar empleados pide personas que tengan "sentido del humor", sean "extrovertidas" y "con la mente abierta".

Todos los productos a la venta se elaboran en las dos formas genitales, masculina y femenina, para que el consumidor elija la que prefiera y la complete como más le guste. Los gofres, al precio de cuatro euros, pueden tener sabor a chocolate o vainilla y ser aderezados con siropes de fresa, leche, etc. y distintos tipos de chocolate. Trocitos de galletas y otros dulces completan la creación personal que puede encargar cada cliente. También habrá helados lácteos y de hielo con las mismas formas, incluidos sin gluten, y bolsas de chocolatinas, eróticamente modeladas.

La imagen de la gofrería, así como toda su publicidad, juega con frases pícaras como "no sabemos el tamaño, pero la calidad sí importa". Y en las ofertas no olvidan incluir el tono humorístico. La rebaja por comprar tres productos por el precio de dos se publicita como "Hazte un trío".

La firma también quiere destacar la calidad de sus productos. "Nuestros gofres están elaborados con ingredientes de máxima calidad, porque lo que queremos contigo no es un 'affaire' si no una relación duradera, y con nuestros gofres querrás repetir seguro", vaticina la empresa.

domingo, 19 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Un mercado para una Tolosa confinada

Imagen: El Diario Vasco / Mercado extraordinario de Tolosa
Un mercado para una Tolosa confinada.
Zerkausia y Beotibar son los dos espacios en los que Tolosa celebró ayer su mercado con carácter extraordinario.
E. Arandia | El Diario Vasco, 2020-04-19
https://www.diariovasco.com/tolosa-goierri/tolosa/mercado-tolosa-confinada-20200419003129-ntvo.html

Imágenes que quedarán para el recuerdo y formarán parte de la historia. Tolosa celebró ayer su primer mercado extraordinario bajo una indumentaria que en estos días se ha convertido en indispensable para salir a la calle. Dividido en dos espacios, la mañana transcurrió tranquila en el interior del frontón Beotibar y el Tinglado, con un aforo que estuvo controlado en todo momento y donde se respetaron las distancias de seguridad y las normas establecidas. La afluencia de gente en el Tinglado fue mayor, donde se concentraron las colas, aunque la mayoría optó por hacer la compra a primera hora de la mañana y los puestos echaron en falta a los paseantes que habitualmente frecuentan la feria, motivados más allá de la necesidad.

La ordiziarra Itziar Etxeberria y el pasaitarra Néstor Errasti participan en la feria semanal de Tolosa con su puesto en el Tinglado, pero ayer se encontraban en el frontón; Itziar es la cuarta generación de una familia, todas mujeres, que distribuye queso de pastores de la zona, mientras que Néstor dio su salto al mercado tolosarra hace ya cinco años con la venta de verduras y hortalizas, tras iniciarse en los viveros de Santa Lucía, afirmando que ya ha obtenido el sello ecológico.

La incertidumbre ha acompañado también al primer sector desde los inicios de esta situación de emergencia sanitaria, aunque sus protagonistas afirman haberse defendido como han podido ante la nueva situación, donde han conseguido aprovechar y dar salida a la cosecha. La ordiziarra cuenta que ha envasado gran parte de sus productos para que éstos no se deteriorasen. «Ahora mismo no puedo seguir comprando más género porque no puedo darle una salida inmediata, pero me he comprometido con los pastores que trabajo», añade.

Ambos se muestran positivos, pero inciden que el apoyo y la concienciación del consumo de producto local es indispensable, y apelan al tiempo para una vuelta a la normalidad. «Es una situación difícil para todos. Me dieron la opción de participar en la feria de Ordizia, pero preferí no acudir por dar prioridad a los productores y porque en la familia hay personas que pertenecen a grupos de riesgo. Ya ha pasado un mes, hoy he venido a Tolosa y esta semana estaré también en Ordizia. Es el primer día, veremos cómo avanza la situación, pero el frontón ha estado muy tranquilo; se podrían instalar más puestos e igualar un poco la variedad y cantidad de productos que se ofrecen», añade la ordiziarra.

«Inmediatamente decidí participar en el reparto domiciliario que se organizó, esta próxima semana llevaré tres semanas. Me muestro positivo, pero ese sistema requiere de mucho más trabajo para nosotros. La huerta se encuentra en un momento de transición, poco a poco empezaremos a tener otros productos distintos y requiere de muchas horas de trabajo. Pienso que a los productores nos ayudaría mucho delegar la tarea del reparto en otra figura», reflexiona Errasti.

jueves, 16 de abril de 2020

#hemeroteca #gais #television | Josemola: “Jordi Cruz me dijo que me reivindique en otro sitio que no sea una cocina”

Imagen: la Vanguardia / Josemola
“Jordi Cruz me dijo que me reivindique en otro sitio que no sea una cocina”.
Polémica afirmación de un activista LGTBI que se quedó a las puertas de ‘Masterchef 8’.
La Vanguardia, 2020-04-16
https://www.lavanguardia.com/television/20200416/48564601875/masterchef-jordi-cruz-josemola-plumofobia-gay-lgtbi-reivindicacion.html

Se llama Josemola y es uno de los principales activistas LGTBI de nuestro país. De hecho, aprovechó su paso por la selección final de Masterchef para reivindicar la campaña #StopPlumofobia, pero sus alegatos igualitarios no tuvieron el efecto deseado en el jurado del programa, que lo descartó finalmente.

Ha sido en una entrevista a la revista Shangay donde Josemola habla sobre cómo fue el proceso de casting del programa de TVE y cómo consiguió superar a los más de 30.000 aspirantes para meterse en la fase final de selección de Masterchef 8. En el programa que se emitió el domingo, el joven activista apareció brevemente e ideó un plato que llevaba por título ‘Semifrío de MaricaYa! con pluma’ y que consistía en un “semifrío de fruta de la pasión con una base arenosa de ‘Crumble’ adornado con unas plumitas de chocolate blanco”.

El aspirante intentó, además de hacer un buen plato, resultar llamativo para los responsables del programa: “Durante todo el proceso de casting de ‘Masterchef’ intenté llevar propuestas divertidas y reivindicativas que hablasen de mí, de quién soy y de lo que defiendo”. Asegura en la entrevista que “fue todo un reto” y que se muestra “muy satisfecho con todas las creaciones que presenté en el programa”.

De hecho otra de sus creaciones ‘gayfriendly’ fue un ‘LGTBI-Foie’, trasladando los colores de la bandera LGTBI a un plato, y ‘Cuscús de Mariliendre’. El plato final de Josemola no gustó al jurado de ‘Masterchef 8’, que decidió que el joven activista no entrase a concursar. Pero fue lo que le dijo el cocinero Jordi Cruz lo que más ha llamado la atención: “Me dijo que tengo mucho rollo pero que reivindique en otro sitio que no sea una cocina...”

Josemola asegura que “no termino de estar de acuerdo con él” en esta afirmación ya que cualquier lugar es bueno para combatir la plumofobia. Pero el veredicto Cruz no le ha desanimado y ya ha preparado nuevas recetas en su cuenta de Instagram, como el ‘Brownie de pasiva’.

Y TAMBIÉN…
Josemola pasea su pluma por ‘Masterchef 8’: “Jordi Cruz me dijo que reivindique en otro sitio que no sea una cocina”.
Daniel Ródenas | Shangay, 2020-04-15

https://shangay.com/2020/04/15/josemola-pluma-television-masterchef-lgtbi-jordi-cruz/
Josemola o cómo hacer de la pluma la mejor forma de combatir la plumofobia.
Jordi Edo Beltrán | Shangay, 2019-10-27

https://shangay.com/2019/10/27/josemola-o-como-hacer-de-la-pluma-la-mejor-forma-de-combatir-la-plumofofia/ 
>
Y ADEMÁS…
‘Masterchef 8’ sorprende con un sinfín de concursantes y guiños LGTBI en su primer programa.
Pablo Carrasco de Juanas | Shangay, 2020-04-14

https://shangay.com/2020/04/14/masterchef-8-gay-lgtb-concursantes/

miércoles, 11 de diciembre de 2019

#hemeroteca #gais #ambiente | La última provocación culinaria en Madrid: los gofres de Chueca

Imagen. El País / La Pollería en Chueca, Madrid
La última provocación culinaria en Madrid: los gofres de Chueca.
En La Pollería solo se venden ‘pollofres’, dulces con forma de pene y tamaño XXL.
Pablo León | El país, 2019-12-11
https://elpais.com/ccaa/2019/12/10/madrid/1575995561_759893.html

“Buenas tardes, vengo a por una polla”. Suena mal, pero eso es lo único que venden en La Pollería (Barbieri, 23; de 16.00 a 23.00): gofres con forma de pene y de tamaño extragrande. “Los llamamos ‘pollofres’”, cuenta Pedro Bauerbaum, tinerfeño de 24 años que inauguró su negocio en un pequeño local de Chueca hace solo una semana. “La acogida ha sido increíble”, relata, “se ha hecho viral muy rápido, sobre todo en redes sociales: en Instagram, en menos de 24 horas conseguimos 1.000 seguidores”. Ahora ya rozan los 4.000.

“Ha sido muy locura”, agrega Bauerbaum, que explica que el local no está terminado: “Los rótulos están en camino”. Las paredes lucen desnudas —a excepción de un neón con forma de plátano— y ningún cartel anuncia el negocio, pero la gente se arremolina en la puerta. Un pequeño expositor muestra seis ‘pollofres’ con diferentes recubrimientos: chocolate negro, blanco… “¿Qué ‘topping’ te pongo?", pregunta Bauerbaum a una cliente (cada gofre cuesta 3,8 euros más 0,50 céntimos por la cobertura). “El que más se vende es el blanco: a la gente le gusta el hiperrealismo”, agrega sin poder reprimir una carcajada. “Entonces pónmelo blanco", responde Cintia Pérez, de 39 años. “Lo vi en redes y no pude resistir la curiosidad”, continúa. Va acompañada de una amiga y tras ella, esperan otros tres clientes.

Según cuenta, la provocación no motivó a Bauerbaum a inaugurar su particular pollería. “Regento una heladería y con la llegada del invierno estaba pensando en diversificar el negocio”, explica, “decidí servir también gofres”. “Pedí a la fábrica china a la que encargo las ‘wafflereas’ [los moldes para hacer los gofres] el catálogo y me pasaron uno en el que había de todo: ositos, peces, flores… Todo tipo de formas”, rememora. Cuando llegó a la página 19, no pudo evitar sorprenderse: “¡Joder con los chinos!”, pensó el canario al descubrir dulces y sexuales propuestas.

“Se me quedó en la cabeza y pensé que si producían esos moldes sería porque los venderían en algún sitio. Para mí, solo había dos lugares en los que encajasen: en el Barrio Rojo de Ámsterdam o en Chueca”, continúa.

Bauerbaum no tiene constancia de que haya habido más peticiones de sus moldes. Él encargó las herramientas, buscó un local en el barrio madrileño, lo reformó —“una obra pequeña que hemos hecho en dos semanas”— e inauguró el pasado 3 de diciembre. “¿Por qué elegí pollas? Pues… no sé, la verdad”, contesta. “Porque te encantan”, le interrumpe entre risas el único trabajador que tiene contratado en la tienda. A los clientes parece que también les gustan: en poco más de 15 minutos, los dos polleros han servido una decena de gofres.

“El tamaño importa, pero esto es muy grande para comérselo en la calle”, comenta un chico a sus amigos. Todos ríen. Todos se quedan dentro del local para acabar su dulce. “¿Y no vais a hacer coños?", pregunta una pareja de chicas jóvenes. “Si nos va bien, nos ponemos con los coños”, asegura Bauerbaum, “siempre que los chinos puedan hacer los moldes”.

sábado, 29 de septiembre de 2018

#hemeroteca #humor #television | Arguiñano cumple 70 años: “Los chistes que hacían gracia antes hoy no se pueden contar”

Imagen; Google Imágenes / Karlos Arguiñano
Arguiñano cumple 70 años: “Los chistes que hacían gracia antes hoy no se pueden contar”.
Lleva más años en la tele que Jordi Hurtado presentando ‘Saber y ganar’. Hablamos con él sobre cómo creó su imperio gastronómico.
Natalia Araguás | El País, 2018-09-29
https://smoda.elpais.com/celebrities/arguinano-cumple-70-anos-chistes-que-hacian-gracia-antes-hoy-no-se-pueden-contar/

Esto es un cocinero vasco que va a la presentación de la nueva temporada de su programa de televisión. Una chica se le acerca y le dice:

– Karlos, ¿me firmarías un autógrafo para mi abuela?
– Cómo no, ¿cómo se llama tu abuela?
– Se llamaba.
– ¿Entonces para qué quieres el autógrafo?
– Para ponérselo sobre la tumba.
– ¿Y cómo se llamaba tu abuela?
– Cristina.

El cocinero escribe: “Amiga Cristina, pronto nos veremos. Un abrazo de tu amigo Karlos”

Podría ser uno de los chistes con los que Karlos Arguiñano se prodiga entre receta y receta. Pero sucedió hace unos años en Madrid, explica a S Moda, cuando su programa se emitía en TVE. Da una medida de la popularidad de este chef que lleva tres décadas haciendo lo mismo en televisión sin que se canse la audiencia. Más incluso que el ‘Saber y ganar’ del incombustible Jordi Hurtado, que comenzó a emitirse en 1997. Igual que nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, según Heráclito, nadie ve dos veces el mismo programa con Arguiñano. Toda una hazaña si se tiene en cuenta que se puso a ello en 1990 en ETB, es diario y apenas está guionizado, más allá de las recetas ricas-ricas: “Me suelen felicitar los presentadores de los telediarios, me dicen ‘qué huevos le echas. Y cuando parece que has metido la pata te pones a bailar’. Los que no tenemos máster hemos tenido que apretar mucho en la vida”.

Chascarrillos y cocina aparte, otro de los ingredientes del programa de ‘Karlos Arguiñano en tu cocina’ (en Antena 3 desde 2011) son sus opiniones políticas: másteres irregulares, los aforamientos y Trump están entre los últimos asuntos con los que se ha atrevido. Con 70 años recién cumplidos, no se corta a la hora de expresar sus puntos de vista, aunque sí ha hecho un esfuerzo por modular su humor. “Chistes que hacían gracia hace 30 años hoy no se pueden contar”, reconoce. “Mi madre, por ejemplo, es coja, hace 30 años yo contaba chistes de cojos y ahora no se me ocurriría. Se contaban también chistes muy machistas”. Arguiñano asegura que le parece bien, sobre todo “no contar historias duras de gente que sufre”, como los discapacitados. Síntoma de que “el pueblo llano ha mejorado un montón, aunque no los mandatarios”.

Llegó a televisión por casualidad, gracias a Joan Manuel Serrat. Estaba a punto de cerrar su restaurante de Zarautz para emprender las obras que lo convertirían también en el hotel de cuatro estrellas que es hoy cuando el cantautor, que actuaba en San Sebastián, se presentó a cenar con su equipo. “Nos dieron las cuatro de la mañana contando chistes”, recuerda. “Alguien de la mesa me dijo si quería hacer un vídeo y yo le dije que los chistes se los contaba gratis, que lo que quería era un programa de cocina”. Le tomaron la palabra, y de tres temporadas en la televisión vasca hasta hoy. En 2017 cerró su temporada más vista en Antena 3, con una media diaria de casi 869.000 espectadores y un 13,5% de cuota de pantalla. ¿El secreto? Ser gracioso, además de sincero, honrado y constante, en descripción propia. “Veo a mucha gente intentándolo sin serlo, en televisión o entretienes o aburres. Hay profesionales buenísimos que no tienen ese punto natural, conmigo siempre se han reído, llevo con las mismas chorradas desde hace 50 años”, reflexiona Arguiñano.

La televisión se le apareció en el mejor momento. Tras nueve años trabajando en el golf de Zarautz, quiso montar su propio restaurante y, a la hora de buscar ubicación, fue ambicioso: se enamoró de un palacete de principios del siglo XX en primera línea de mar. Y se lanzó a comprarlo con apenas 300.000 pesetas. “Si no llega a ser por la televisión, no puedo pagarlo”, explica el cocinero, hijo de un taxista y una modista de Beasain. Hoy tiene 300 empleados a su cargo en un enjambre empresarial que incluye, además del hotel-restaurante, una escuela de cocina, una bodega de vinos, un equipo de pelotaris y la productora Bainet, socia del Grupo Audiovisual de Medios de Producción, creado para constituir La Sexta, en la actualidad miembro del accionariado de Atresmedia. Gran aficionado a las motos, se atrevió incluso entrar en el negocio de la mano de su amigo Ginés Guirado, quien fue mecánico de Ángel Nieto, con el equipo Arguiñano & Ginés Racing Team (AGR Team). Uno de las pocas aventuras empresariales en las que ha tenido que dar marcha atrás: este año deja el Mundial para hacer el campeonato de Europa. Su hija, Amaia Arguiñano, una de las pocas ingenieras de telemetría en la parrilla, trabajará en un equipo sueco.

También ha publicado 60 libros de cocina. Que, unidos a sus 28 años en televisión, llevan a plantearse si el recetario español da para tanto. “Cuando empecé pensaba que, si un ama de casa maneja unas 25 recetas, yo como profesional manejaba unas 400. Y después de tantos años de programa diario veo que las recetas no se acaban, ya he debido cocinar las alubias blancas de unas 200 maneras distintas”. Lo cual no significa que siempre se haya librado de la polémica. Hace poco fue objeto de chanza en las redes después de marcarse una receta de macarrones a la boloñesa. “¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Bocata de atún con olivas?” o “Está a tres programas de abrirse una lata de fabada y calentarla en el microondas”, fueron algunos de los malévolos tuits. “Ya lo vi, hicieron el ridículo porque hice unos macarrones que no los comen ni en la Casa Real, te lo juro por la gloria de mi madre, con su reducción de vino tinto. Ese era un personaje que comía macarrones con tomate, lo mío era una boloñesa enriquecida”, defiende con desparpajo.

Aunque ha dejado su hotel-restaurante en manos de sus hijos –tiene siete– por ahora no ve el momento de jubilarse. “Te jubilas y empiezas a ver las obras, yo estoy mayorcito pero muy bien”, bromea. “Siento que hago un programa útil”. El cocinero que formó parte de la Nueva Cocina Vasca y decidió apearse del mundo Michelin en pro de la divulgación gastronómica y un restaurante de gama media, ha tenido al cabo una trayectoria espectacular. “Elegí a Juan Mari Arzak de padrino de mi sexta hija porque tenía tantos y en aquella época andaba tan mal de dinero que pensé que era quien más manejaba y dije, oye, por si hay que mandarla a estudiar. Un día me Arzak me cogió y me dijo que no me había ido nada mal’”.

viernes, 3 de agosto de 2018

#hemeroteca #gastronomia #fiestas | Las comidas de feria que te llevan al pasado

Imagen: El País / Manzanas de caramelo
Las comidas de feria que te llevan al pasado.
Manzanas de caramelo, berenjenas de Almagro, gallinejas o chorimorci: cada fiesta tiene sus estrellas gastronómicas. Es hora de reivindicar nuestra 'street food' festiva de toda la vida.
Inma Garrido | El Comidista, El País, 2018-08-03
https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2018/07/17/articulo/1531854347_783356.html

Con el verano llegan las fiestas mayores. En los pueblos y aldeas tiene lugar la fiesta mayor por antonomasia y la fiesta pequeña, que suele ser en invierno. Son reminiscencias de la época del barroco, de aquella larga etapa en la que la gente vivió tan mal y tan tranquilamente, atropellada por la miseria, sin necesidades ni ilusiones, en la vacía inopia de luna sociedad inmóvil y cerrada. La compensación de la miseria fueron las fiestas. El nuestro es todavía un país de fiestas y festejos. Josep Pla, 'Lo que hemos comido'.

Las ferias son el cielo en la Tierra. Visitarlas es adentrarse en un agujero espacio temporal donde parece que nada tiene la más mínima intención de evolucionar, son la evidencia alegre de esa sociedad inmóvil y cerrada a la que hacía alusión Pla. Las fiestas mayores son el más allá. Un lugar divino donde la humanidad se iguala: diferentes generaciones coinciden en espacios comunes y todos se lo pasan bien; los ricos y los pobres comen lo mismo; beben lo mismo; bailan lo mismo; acaban discutiendo por lo mismo. Porque, cualquiera que haya pisado una feria ha podido ver pelear una mesa para cenar en el puesto de los pollos como si fuese la última reserva del Bulli. Y a mí, amigos, estas cosas me dan la vida.

Mi abuelo materno, muy conquense él, me contaba que cuando era joven aguardaba a la feria de nuestro pueblo, Horcajo de Santiago, para regalarle a mi abuela la mejor culebra (anguila) de mazapán que trajera el confitero. “¿Mazapán, abuelo? ¡Pero si la feria es en septiembre!”, preguntábamos. “Eran otros tiempos”, contestaba. Era la tregua a la miseria de la que hablaba Pla. Con los años he comprendido que esta respuesta parca de mi abuelo venía a decir que en las épocas de posguerra comer algo que no fuera pan con pan era orgasmo garantizado. Y el mazapán, aunque fuera septiembre, sabía a beso de novia y dioses. También gracias a mi abuelo y a Pla aprendí que no siempre en las ferias se vendieron algodones de azúcar, manzanas de caramelo, churros y garrapiñadas. Y, ya más tarde y gracias a viajar y a los amigos, una aprende que a cada uno la feria le sabe a una cosa.

Mazapán
Ya no se ve en las ferias en forma de anguila, pero, junto a los turrones, sigue haciendo acto de presencia en muchas fiestas mayores. En Horcajo de Santiago y alrededores la feria la anunciaban los coches de choque y el puesto de turrones de Pilar (si no recuerdo mal su nombre), una mujer que nunca faltaba a la cita. Los horcajeños la saludábamos como si fuese ese familiar que solo nos visita una vez al año. Los niños no entendíamos muy bien por qué a alguien se le ocurría vender turrones cuando hace aún calor, pero satisfacía nuestra demanda con bolsitas de chucherías, chupetes y martillos gigantes de caramelo (no sé si soy la única a la que al decir martillo de caramelo le viene sabor a azúcar y madera: la del palo del martillo que chuperreteábamos hasta que quedaba sin rastro de dulce). A comprar turrones y mazapán aquellos días de mediados de septiembre acudía gente como mi abuelo, que seguía feriándole -regalando con motivo de la feria- mazapán a mi abuela. Porque si hay que romper tradiciones, que no sean las de comer.

Berenjenas de Almagro
Tengo tan relacionado este sabor a las ferias que pensaba que estaba presente en todas las verbenas de España. De hecho, también pensaba que se apreciaban tanto en el resto de ciudades como en los pueblos de Castilla-La Mancha, pero he descubierto que no es así. El puesto de las berenjenas es uno de los más humildes de las ferias: varias tinajas de barro guardan brochetas, pepinos rellenos, aceitunas de varios tipos... y las berenjenas. Un cable de luz con bombillas las alumbra; de cada extremo hay un rollo de papel de cocina colgado y una bota de vino para quien quiera echarse un trago cortesía de la casa. Normalmente la gente compra estos encurtidos para llevar a casa, pero las berenjenas o los pepinos rellenos también se toman allí mismo. Te los comes a pie de puesto, te limpias las manos y los chorretones de la cara con el papel que te dan y te marchas. Personalmente no entiendo cómo hay sitios que no tienen este puesto: una feria sin berenjenas de Almagro ni es feria ni es ná, pero allá cada uno con cómo celebra las cosas.

Las garrapiñadas y el coco fresco
Si fuera material, el olor a azúcar tostado de las garrapiñadas debería tener ya mismo una estatua en todas las rotondas de España (alerta, alcaldes creativos, estoy dando ideas). Para preparar este artículo pregunté a amigos de varios lugares de España qué comían ellos en las ferias y creo que solo uno no me mencionó las garrapiñadas. Además, todos contestaron poniéndole el adjetivo “típica”: “las típicas garrapiñadas”. Mira que es algo sencillo: azúcar y una buena almendra. Si encima te las dan calientes, pocos se pueden resistir a comerlas. Y luego está el coco natural, siempre con el chorrito de agua cayéndole encima para que no se seque. Para los niños nacidos antes del 2000 el coco fresco era como darle sushi a nuestros abuelos, lo más exótico que podías comer. A mí personalmente me producía siempre una decepción: los chicles Boomer de coco me gustaban, los yogures de coco me gustaban, los polvorones de coco me gustaban, las Cuétara que llevaban coco me gustaban, pero el coco natural era corcho en la boca. Pero daba igual, año tras año yo estaba ahí para volverlo a intentar. “Si se cree el coco que no me va a gustar a mí...”, pensaba.

La manzana de caramelo
“¡Mamá, pero si es fruta!”. Era fascinante ver esas manzanas redonditas, brillantes, apetecibles ahí en una bandeja, todas alineadas. Los ojos hacían chiribitas: era casi como la tentación de Blancanieves. Todos los niños quieren una manzana de caramelo. Luego no sabes qué hacer con ella porque es difícil de comer. No cabe en la boca como una piruleta; no puedes morderla porque te pringas entera; y para colmo, debajo de esa capa ¡hay una manzana de verdad!, ¡una triste manzana golden harinosa, secuna y sin pelar! Todo mal. Y ahora, ¿qué carajo harás con ese manzanote cuando subas a las camas elásticas?

El chorimorci
No es el último ‘hit’ de Leticia Sabater, sino un bocadillo de chorizo y morcilla que te puedes comer en la feria de Albacete. Los puestos donde se venden se llaman directamente “los chorimorcis”, y son los más concurridos. Aunque es evidente que en la feria siempre está el socorrido bocata lomo-queso, el chorimorci es el icono de las fiestas albaceteñas. La receta es bien sencilla: pan, chorizo y morcilla frita (sin mezclar) y listo. Es importante no confundir con el chorimorci de Burgos.

Los talos
Si hay una comida típica de las ferias vascas es ésta. Son una torta de harina de maíz a la plancha con una chistorra frita. Los venden en puestos donde las mujeres vestidas de kaseritas amasan y aplanan la masa de maíz y, por lo general, son los hombres quienes fríen la chistorra y pasan por la plancha los talos. A veces la creatividad llama a la puerta se rellenan de queso y bacon, ofreciendo incluso una versión dulce con chocolate.

Las mazorcas asadas
Esta incorporación gastronómica a las fiestas españolas fue más bien tardía y vino para quedarse gracias a la inmigración de Latinoamérica. Hoy es común ver puestos donde comprar una mazorca asada o a la plancha. Le añaden poquito de sal, a veces pimienta al gusto, y a comer: un auténtico manjar.

Otros sabores a feria que también traen recuerdos
  • Algodón de azúcar: Comida, lo que se dice comida no es que sea esto, pero pocas cosas hay más emblemáticas que estas telarañas rosas enroscadas en un palito. Hubo un tiempo que se empezó a innovar y se hacían de otros colores, azules y amarillos. Ahora también los venden en cubitos, pero sinceramente le quitan toda la gracia.
  • Gallinejas: En san Isidro la Pradera madrileña huele a bocadillo de morcilla y a intestinos de gallina enharinados y fritos. Pero no hace falta que esperes al 15 de mayo para comerlas, las mejores las hacen todo el año en Gallinejas Embajadores.
  • Barquillos: Aunque no es un dulce exclusivo de Madrid, es una estampa bastante típica la del chulapito o chulapita tocando chotis y vendiendo los barquillos que lleva en una cesta. Esta imagen se va perdiendo, pero aún se puede ver.
  • Rebujito: Es pensar en esta bebida hecha con vino fino o manzanilla y 7up y que empiecen a sonar sevillanas en tu cabeza. Surgió de la versión de un combinado inglés muy popular durante el siglo XIX que se conocía como Sherry Cobbler. Hoy es la bebida más típica de las ferias y romerías de Andalucía. En Jerez de la Frontera probé otra versión del rebujito, el Pepetonic: Tío Pepe con tónica y hielo, las proporciones son como las de un cubata.
  • Cuerva / Zurra: Es una bebida dulce y fresca hecha con vino blanco, trozos de fruta y azúcar -en algunos lugares le ponen también apio-. La hacen en barreños grandes y la sirven (casi siempre gratis) en vasitos pequeños. Las primeras cogorzas tempranas de los padres y madres manchegos solían ser con esta bebida, y no porque la tomaran, sino porque eran críos, se comían la fruta y cuando querían darse cuenta, “Manoli, ¡qué le pasa a la niña, que anda raro!”. Así que, cuidadín.

viernes, 20 de julio de 2018

#hemeroteca #libros #memoria | Fernando Ruiz-Goseascoechea: "Hay que reivindicar la memoria histórica de nuestra gastronomía"

Imagen: El Diario / Fernando Ruiz-Goseascoechea
Fernando Ruiz-Goseascoechea: "Hay que reivindicar la memoria histórica de nuestra gastronomía".
El periodista Fernando Ruiz-Goseascoechea publica un libro sobre alimentos populares y marcas famosas que han acompañado a varias generaciones de españoles desde la posguerra hasta los años ochenta.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2018-07-20
https://www.eldiario.es/cultura/libros/reivindicar-memoria-historica-gastronomia_0_793370883.html

Desde la canción del Cola-Cao a los turrones El Lobo, desde los tipos de cerveza al Tri-Naranjus pasando por caramelos, dulces, chicles o galletas, ‘Los sabores de la memoria’ (Diábolo Ediciones) repasa alimentos y bebidas que han acompañado la vida cotidiana de los españoles durante medio siglo hasta llegar a la eclosión de los programas de cocina en prime-time y la aparición de chefs convertidos en gurús.

El veterano periodista Fernando Ruiz-Goseascoechea, (Alhucemas, 1953) curtido en la agencia Efe y en otros medios, ha escrito un libro que no existía y que le ha llevado varios años de investigación. Narrado en primera persona, en una mezcla de recuerdos costumbristas y análisis sociológico, el libro responde a un deseo del autor: "Hay que reivindicar la memoria histórica de nuestra gastronomía porque la cocina es uno de los mejores reflejos de una sociedad".

P. ¿Por qué se te ocurrió escribir unas memorias a partir de alimentos y de marcas? ¿El olfato y el gusto son los sentidos que más perduran?

R. Durante mucho tiempo busqué un libro en el que se contase a dónde habían ido a parar todas aquellas marcas que consumíamos cuando éramos pequeños; de refrescos, bollería, embutidos… Hace unos cuatro o cinco años empecé a escribir artículos sueltos, narrados en primera persona, contando historias sobre asuntos de alimentación de cuando yo era pequeño, también historias de bares y restaurantes ya cerrados.

En un momento pensé que, a partir de esas historias, podía montar un relato amplio sobre nuestra memoria gastronómica reciente. Y escribí el relato que me hubiera gustado encontrar ya publicado. El olfato es el sentido que más perdura y nace en el bulbo olfatorio, la estructura encargada de procesar la información enviada por los receptores de olores. Por eso podemos recordar sin grandes problemas a qué olía el desayuno de la cocina de tu casa cuando eras pequeño o la habitación de tu abuela.

P. Tu libro es un retrato de medio siglo de España a través de alimentos que han marcado a varias generaciones, desde la posguerra hasta hoy. Es una historia individual y colectiva al mismo tiempo.

R. Desde el primer momento que inicié ‘Los sabores de la memoria’ era consciente de que el recurso de una narración en primera persona tenía que significar algo más que la suma de experiencias personales, de una autobiografía; quería realizar una suerte de selfie colectivo y crítico de tres décadas. Creo que el lector cuando tiene el libro en las manos, capta el guiño y es consciente de que estoy construyendo un relato que refleja un arquetipo generacional.

P. Es un libro nostálgico, pero no paralizante, en el sentido de reivindicar el valor de la materia prima en la cocina y calidad de los productos.

R. Creo que el libro no es nostálgico y no es equiparable a esos relatos que se venden con éxito sobre la EGB o recuerdos de productos que consumíamos de pequeños, con grandes recursos gráficos. Algunos son libros excelentes y he leído con atención varios de ellos. Pero este es un trabajo diferente, aunque haya manejado material susceptible de la "nostalgia" como es Colacao o Mirinda.

En el libro hay un esfuerzo por contextualizar la marca o el establecimiento, explico su desarrollo histórico, el impacto que nos causó y las causas y el momento de su desaparición. Con los restaurantes y corrientes gastronómicas también cuento la génesis, las condiciones en las que se desarrollan y su papel en la historia de la cocina moderna española.

Considero que el libro no es nostálgico sino reivindicativo. Es necesario reivindicar nuestra memoria histórica en la gastronomía, cómo aparecieron tantas empresas y cómo desaparecieron, y entender, por ejemplo, que la revolución gastronómica que se desencadena a mediados de los ochenta, con Ferran Adrià a la cabeza, no se hubiera producido sin esos pasos previos.

P. Tus vinculaciones con el País Vasco y con Cataluña están muy presentes. ¿Son las dos regiones donde se cocina y se come mejor? ¿Qué gastronomía te ha marcado más?

R. Se come excelente en cualquier pueblo o territorio de España. A mí me ha marcado mucho la cocina vasca porque mi padre, que era de Bilbao, nos llevaba todos los domingos a comer a restaurantes vascos de Barcelona. La comida mediterránea la llevo en la sangre porque mi madre, de Cartagena, era una excelente cocinera y desde pequeño he conocido las sardinas, los pescaítos fritos, las migas, el gazpacho, los salmonetes, el aceite extra virgen y el pimentón.

La cocina catalana, tradicional y moderna, la descubrí de adulto, viajando por las comarcas de Tarragona, el Ampurdán, el Roselló francés y los restaurantes de cocina casera de Barcelona. La cocina que siempre me ha apasionado ha sido la mediterránea tradicional, sea de cualquier punto de España o de Francia, Sicilia, Marruecos, Túnez, Grecia u Oriente Medio.

P. El libro está lleno de toques de humor con una mirada irónica sobre lo que hemos comido. ¿Comemos bien y sano en España? ¿Hemos mejorado o empeorado con la globalización y con la fiebre gastronómica?

R. En gastronomía no siempre cualquier tiempo pasado fue mejor. Es indudable que ahora en España se come mejor que en los años sesenta, setenta u ochenta. En 1940 España había retrocedido mucho respecto a los años de la República; en la posguerra se pasaba hambre y mucha gente murió famélica. En los años cincuenta, el 15% de la población no ingería las calorías necesarias. En esa evolución lenta se llega a los años sesenta y poco a poco se va mejorando hasta llegar a hoy día.

P. La gastronomía se ha convertido en un espectáculo (programas de televisión, chefs estrella) ¿Perjudica o beneficia todo eso al bien comer de la sociedad?

R. El universo que conforma, lo que de alguna manera llamamos gastronomía, evoluciona muy rápido y en diferentes direcciones, unas para bien y otras para mal. Pero esto es lo que hay y además no veo que vaya a cambiar. Los chefs son estrellas y así los quiere el público.

A mí me gustan mucho algunos de los programas de cocina que se ven en diferentes canales de televisión del mundo: están muy bien producidos, son entretenidos y te muestran productos y platos de todo el planeta. Es cierto que hay programas para todos los gustos, pero encuentro paradójico y nos debería hacer pensar que algunos cocineros, televisivos y famosos, no hayan trabajado nunca o casi nunca en un restaurante. Pero lo peor, sin duda, es que triunfen programas, teóricamente creados para incentivar la cocina, y que son espectáculos de humillación y maltrato.

P. El libro está lleno de ilustraciones y de un gran trabajo de documentación. ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribirlo?

R. He tardado en escribir el libro cerca de dos años y eso teniendo en cuenta que algunos capítulos están basados, o son, artículos publicados previamente en diarios o revistas culturales.

Sobre la bibliografía, hay varios niveles de consulta. He incluido algunos de los libros que más me han influido en el terreno de la gastronomía. Una figura de inspiración constante, que no figura en la relación, es Manuel Vázquez Montalbán, del que aprendí la estrecha relación existente entre las cosas del comer, la cultura y los movimientos sociales.