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sábado, 26 de abril de 2025

#hemeroteca #lgtbi #iglesia | Francisco y las personas LGTBI+: ¿bendición o decepción?

Despliegue de bandera arcoíris en el Vaticano, 2022-03-27 //

Francisco y las personas LGTBI+: ¿bendición o decepción?

A pesar de los gestos aperturistas respecto al colectivo, el fallecido Papa no promovió un cambio real de la doctrina eclesiástica para evitar la discriminación: “No ha aprovechado su papado”, dice una activista
Pablo León | El País, 2025-04-26
https://elpais.com/sociedad/2025-04-26/francisco-y-las-personas-lgtbi-bendicion-o-decepcion.html 

Reformador y revolucionario para unos. Demasiado continuista y comedido para otros. A lo largo de sus 12 años de pontificado, Francisco ha sido descrito como un “hereje, populista” que venía a poner todo patas arriba, por parte de los sectores eclesiásticos más conservadores. A la vez, las voces más progresistas se han referido a su mandato como una decepción, una oportunidad perdida debido a su falta de avances reales. Una dualidad que se replica en su aproximación hacia las personas LGTBI+.

“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas. Hay que integrarlas en la sociedad”. Esta idea, expresada por Francisco en 2013, al inicio de su papado, parecía que anunciaba un avance en el reconocimiento de las personas LGTBI+ en el seno de la Iglesia. “Ha sido un pontificado muy positivo: ha dignificado a las personas LGTBI+, nos ha humanizado”, resume Raúl Peña, portavoz de la organización española de cristianos LGTBI+ Crismhom. Peña, creyente y gay, considera que hasta la llegada de Bergoglio al Vaticano el colectivo estaba excluido, además de culpabilizado. “Ya no, ahora somos uno más en la Iglesia”, agrega.

Durante su pontificado, Francisco ha realizado dos declaraciones papales relativas al colectivo. En una de ellas, especificaba que las personas trans podían ser bautizadas, habilitándolas también para ejercer como madrina o padrino en otros actos (bautismos, comuniones, matrimonios). Toda una revolución en la Iglesia, aunque con matices: ese bautismo puede realizarse “si no existe riesgo de generar escándalo público o desorientación entre los fieles”. “Se trata de una bendición discrecional”, lamenta Gema Segoviano, co-coordinadora del Grupo de Fe y Espiritualidad de la Federación Estatal LGTBI+ (Felgtbi+), “y se remarca que no se le debe dar mucha publicidad por el escándalo”. “Para escándalo, el de la pederastia”, lanza Segoviano, que critica que se deje en manos de los párrocos ―y sus visiones personales― la decisión de otorgar el primer sacramento. “No ha aprovechado su papado para cambiar la doctrina”, agrega.

En general, Francisco ha realizado pocos cambios doctrinales ―dogmas, principios teológicos, morales y prácticas rituales―, más bien ha fomentado nuevas aproximaciones, también con respecto a las personas LGTBI+. “Vemos continuamente cómo se aparta a personas LGTBI+ de sus tareas en iglesias o cofradías en cuanto se hacen visibles, como por ejemplo cuando se sabe que están casados”, incide Segoviano. Para ella, durante este pontificado solamente se han “abierto las ventanas para airear”, pero no para una verdadera acción transformadora: “El Papa ha intentado actuar como puente para que muchas personas pudieran ser escuchadas”.

“La conmoción por la muerte del Papa no puede hacernos olvidar que se opuso a muchas conquistas sociales”, resume la periodista argentina Leila Guerriero en una opinión publicada en EL PAÍS. Una de ellas, el matrimonio igualitario. En otra declaración papal, que soliviantó a los sectores más conservadores, el argentino dio su visto bueno a bendecir las uniones entre personas del mismo sexo. No así a los casamientos entre personas del mismo sexo. En 2010, cuando se aprobó la norma en Argentina y él ejercía de arzobispo de Buenos Aires ―fue nombrado por el ultraconservador Juan Pablo II―, Bergoglio comparó la norma con una “pretensión destructiva al plan de Dios”. Más recientemente, en 2021 y ya como Papa, afirmó que “el matrimonio es un sacramento de la Iglesia y no se puede cambiar”. Y matizó de nuevo: “Pero hay leyes [como la de matrimonio igualitario] que intentan ayudar a tanta gente de orientación sexual diferente. Esto es importante”.

Garantizar el derecho a la espiritualidad

Bergoglio organizó un sínodo para hablar de fomentar una mayor inclusión en la Iglesia de las mujeres y de las personas LGTBI+. Además, durante su ejercicio se reunió varias veces con representantes del colectivo, recibió por primera vez a una persona trans en el Vaticano (el español Diego Neira) y, durante la pandemia, estableció relaciones con un grupo de mujeres trans y migrantes que se prostituían en las calles de Roma, y a las que posteriormente siguió viendo. “El mayor temor es que nunca se sabe cómo serán las cosas en el futuro, que si él deja de liderar la Iglesia, pueda haber un retroceso”, decía una de ellas, Garnica, de 47 años, en declaraciones a AP, poco antes de su muerte. En esos días, ella, junto a otras compañeras, como Laura Esquivel, rezaba por la salud de Francisco.

El 2025 es un año jubilar (o santo) y Francisco había organizado una jornada para personas LGTBI+ en septiembre. Muchos creyentes del colectivo abrazaron la propuesta y se organizaron para peregrinar al Vaticano. La sevillana Victoria Rodríguez es una de ellas. “Ahora, con su muerte, todo queda un poco en el aire, aunque espero que se mantenga”, cuenta esta mujer trans de 44 años. “También, que el nuevo Papa siga la línea actual no solo por las personas LGTBI+, sino por la propia Iglesia: nosotras también estamos incluidas en el camino de Jesús. Ese es el verdadero espíritu cristiano”, agrega. Rodríguez retoma una idea promulgada por Bergoglio en 2018, cuando le dijo a un hombre gay: “Dios te hizo así y te ama”.

“Creo que el Papa Francisco era un aliado LGTBI+ mucho más potente de lo que aparecía en público”, afirma el periodista John Casey en una columna escrita en The Advocate, medio estadounidense de referencia del colectivo que comenzó a publicarse en 1967. “Por primera vez en mi vida, sentí que un Papa me amaba, me comprendía y, lo más importante, me veía y me aceptaba”, continúa su texto. De hecho, en 2013 (tras la frase del Papa: “¿Quién soy yo para juzgar?”), la publicación consideró a Francisco persona del año: “[Sus palabras] Fueron muy poderosas”, afirma Casey.

Desde Crismhom también consideran que “Francisco ha dejado una huella imborrable en la historia de la Iglesia, particularmente en lo que respecta al acercamiento hacia nuestro colectivo LGTBI+”. “Con gestos valientes y palabras llenas de humanidad, supo abrir espacios de diálogo y tender puentes donde durante siglos solo hubo silencio, distancia o rechazo”, resumen en un comunicado. A pesar de ello, remarcan que “aún quedan muchos pasos por dar” para una inclusión plena de las personas LGTBI+ en la Iglesia. “Seguimos soñando con una Iglesia donde la diversidad no solo se tolere, sino que se celebre como signo de la presencia multiforme de Dios en la humanidad”.

Una idea que comparten en la Felgtbi+ que también lamenta que los gestos de Francisco no se tradujeran en garantizar la igualdad para las personas LGTBI+ en el ámbito religioso: “Se nos sigue señalando como personas no dignas. Confiamos en que su sucesor sea capaz de encontrar caminos para que las personas creyentes del colectivo podamos desarrollar nuestro derecho a la fe y la espiritualidad, no desde los márgenes, sino en unos espacios donde también deberíamos ser bienvenidas y acogidas”.

  • Gestos (y dardos) de Francisco hacia las personas LGTBI+
  • Francisco fue ungido el 13 de marzo de 2013. Cuatro meses después, el 30 de julio, expresó una idea que marcó su relación con el colectivo: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgar?”.
  • “Dios te hizo así y te ama”. Estas palabras se las dirigió Bergoglio a un hombre homosexual en mayo de 2018. Una idea abrazada por las personas creyentes LGTBI+. En agosto de ese año, el argentino comentó, durante una rueda de prensa, que los padres de hijos homosexuales podrían recurrir a la psiquiatría. Después, desde el Vaticano se eliminó esa frase de su comunicado oficial.
  • En noviembre de 2020, el Vaticano confirmó el apoyo del Papa a las protecciones legales para las parejas del mismo sexo.
  • “Ser homosexual no es un delito”, afirmó el argentino el 24 de enero de 2023, durante una entrevista con AP. Cuatro días después, matizó que aunque no fuera un delito, sí que era pecado. “Me referí a la enseñanza de la moral católica, que dice que todo acto sexual fuera del matrimonio es pecado”, aclaró el Pontífice.
  • Durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ, un encuentro de jóvenes de todo el mundo con el Papa) de 2023, en Lisboa, Bergoglio se dirigió a medio millón de jóvenes coreando: “Todos, todos, todos... en la Iglesia hay espacio para todos”. Se convirtió en otro emblema para los creyentes del colectivo. En octubre de ese año, en una declaración papal, dio su aprobación a que las personas trans puedan recibir el bautismo y ejercer como madrinas o padrinos en sacramentos eclesiásticos.
  • Las bendiciones a las uniones de parejas homosexuales se anunciaron el 19 de diciembre de 2023, dejando claro que en ningún caso se podrían asemejar al matrimonio.
  • En marzo de 2024, Francisco declaró las operaciones de reasignación como una violación grave de la dignidad humana, una práctica contraria al plan de Dios, como el aborto y la eutanasia.
  • “Mariconerío en el seminario”. En mayo del año pasado, el Papa, en una reunión privada con obispos italianos, dijo esta frase para reafirmar la prohibición de la Iglesia a que hubiera sacerdotes homosexuales. Después, se disculpó.

sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #iglesia | Cristianos LGTBI+ exigen al Vaticano “una petición pública de perdón” por “años de rechazo y discriminación”

El Diario / Una pareja con la bandera arcoíris en el Vaticano //

Cristianos LGTBI+ exigen al Vaticano “una petición pública de perdón” por “años de rechazo y discriminación”.

Solo una de las 70 diócesis españolas invitó al mundo LGTBI+ a los debates para el futuro sínodo, por lo que una docena de colectivos ha enviado a Roma sus peticiones: matrimonio canónico, acceso al sacerdocio y el fin de la persecución de género.
Jesús Bastante | El Diario, 2022-08-06
https://www.eldiario.es/sociedad/cristianos-lgtbi-exigen-vaticano-peticion-publica-perdon-anos-rechazo-discriminacion_1_9225470.html 

Los creyentes LGTBI+ se sienten invisibles y “orillados en los márgenes de la pastoral”, echan en falta espacios específicos en las parroquias y comunidades eclesiales. Este es el lamento que una docena de asociaciones de cristianos del colectivo han hecho llegar al Vaticano. Han querido participar en los trabajos del sínodo de la Iglesia española y han visto las puertas cerradas.

Tan cerradas que solo una diócesis de las 70 que forman la Iglesia española les invitó a participar en los debates, impulsados por el Papa Francisco, para soñar la Iglesia del futuro. En otras tres hubo contactos informales, pero la mayoría ni siquiera contestaron.

De hecho, en la síntesis aprobada por la Conferencia Episcopal apenas se alude a la realidad LGTBI+ en la Iglesia, incluyéndola en el paquete de temas tabú y apuntando “la necesidad de que la acogida esté más cuidada en el caso de las personas que necesitan de un mayor acompañamiento en sus circunstancias personales por razón de su situación familiar –se muestra con fuerza la preocupación por las personas divorciadas y vueltas a casar– o de su orientación sexual”.

“Sentimos que, como Iglesia, lejos de quedarnos en colectivos identitarios que difuminan los rostros, hemos de mirar, acoger y acompañar a cada persona en su situación concreta”, sostiene la tesis de la Conferencia Episcopal Española, muy alejada de la realidad de los colectivos LGTBI+.

Las asociaciones LGTBI+ cristianas, no obstante, han hecho su propio trabajo, en forma de ‘Aportación colectiva de la red de asociaciones creyentes LGTBI+ de España al proceso sinodal’, que han enviado tanto al responsable del sínodo en España, Luis Manuel Romero, como a la secretaría general del sínodo de Roma, quienes les han contestado asegurando que incluirán sus peticiones dentro del conjunto de ideas que comenzarán a debatirse, a nivel continental, a partir de octubre, en un debate mundial que cerrará una asamblea en el Vaticano, presidida por Francisco, en octubre de 2023.

¿Y qué proponen los colectivos LGTBI+? “Solicitamos al Vaticano un grupo de reflexión de género, cambios en la doctrina actual, un acercamiento a la realidad LGTBI+ creyente y el acceso a todos los sacramentos, como el orden y el matrimonio, en las mismas condiciones que el resto de los miembros de la Iglesia”, señalan sus responsables, que lamentan que los intentos de diálogo, “salvo algunas excepciones”, han sido “excesivamente discretos y con escasa incidencia en la iglesia local española”.

LGTBIfobia en la Iglesia
“Echamos en falta una denuncia profética por parte de la jerarquía, cuando existe una vulneración de los derechos humanos por ‘LGTBIfobia’ y una petición de perdón por el dolor provocado a las personas LGTBI+”, añaden los firmantes, que aseguran que la Iglesia católica “se encuentra en ‘deuda de escucha’ hacia colectivos alejados como las personas divorciadas, LGTBI+ o el papel de la mujer en la Iglesia”.

En su particular síntesis, los colectivos LGTBI+ cristianos lamentan cómo “a menudo nos encontramos con dificultades e incluso rechazo en nuestra propia comunidad eclesial para poder vivir y expresar lo que somos, sentimos y deseamos, lo que provoca un gran sufrimiento personal, familiar y comunitario”.

Sin embargo, se resisten a que les echen de la Iglesia de Jesús. “Dentro de esta realidad existimos grupos de hombres y mujeres LGTBI+ cristianos que estamos decididos a reivindicar nuestra pertenencia a la Iglesia y, por tanto, convocados al camino de la sinodalidad”.

“No estamos en pecado”

“Se nos dice que estamos en pecado y, por eso, nadie mejor que nosotras y nosotros conocemos lo que es perseverar en el amor del Padre. Se nos insulta y persigue y, por eso, hemos aprendido misericordia y perdón”, recuerdan, insistiendo en que “el camino de la sinodalidad solo es posible si hay escucha recíproca y diálogo sincero”, algo que, lamentablemente, todavía está muy lejos de suceder en la Iglesia española, que se nutre de clichés acerca de este colectivo hasta el punto de llegar a defender las pseudoterapias para curar la homosexualidad, o a impedir que hijos de un matrimonio igualitario puedan ser bautizados, en contra de lo dispuesto por el Papa Francisco, que asegura que “el sacramento no se le puede negar a nadie”. También ven vetado el acceso a la comuwnión y a sacramentos como la ordenación sacerdotal.

“Las personas con orientación sexual o identidad de género diversas no son fruto de una caprichosa «ideología de género». Su existencia real como parte inherente y propia de la naturaleza humana viene demostrada desde la biología, la psicología, la psiquiatría, la antropología y otras ciencias y no responde a un mero capricho o una autoinducida y perniciosa inmadurez de la personalidad”.

“Nuestro camino en la Iglesia es un camino acompañado de otros colectivos marginados, por ello, no podemos olvidarnos del papel de la mujer en la Iglesia. Las personas LGTBI+ vamos haciendo camino junto a ellas”, recalca el documento, que sostiene la existencia de “preferencias, derechos negados y exclusiones manifiestas”.

“La imagen que se ofrece es la de un camino del que se apropiaron quienes marcan la doctrina y la tradición; y orillaron a los diversos senderos paralelos por los que discurre el resto del pueblo de Dios, sin apenas ocasión para sentirse parte de la Iglesia”.

Invisibles para la Iglesia

“A veces tenemos la sensación de que las personas LGTBI+ en la acción pastoral somos invisibles. Da la impresión de que no existimos ni en las homilías ni en ninguna manifestación pastoral, salvo en contados casos que no suelen ser precisamente positivos”, denuncian, señalando la “doble vara de medir” que sufre el colectivo. “Hemos vivido presiones de diverso tipo: pastoral, laboral, familiar, para abandonar un encargo, un trabajo e incluso una misión pastoral por causa de nuestra condición”. Algo que sigue sucediendo, hoy, en pleno siglo XXI, en plena Iglesia pastoreada por Francisco.

“Nuestra realidad está dejada al margen expresamente y, de hecho, estamos habituadas a situarnos en las fronteras de la Iglesia. El colectivo LGTBI+, las personas divorciadas o las personas consagradas que dejaron su ministerio para casarse, y por supuesto la mujer, apartada por la tradición del sacramento del orden por lo que su capacidad de decisión en la Iglesia se sitúa por debajo de la del hombre”, insisten.

“Esta experiencia de rechazo ha provocado en el colectivo LGTBI+ –y en otras realidades alejadas– el abandono de la Iglesia e incluso en la apostasía de muchos”, evidencia el texto, que lamenta los “planteamientos intransigentes” de muchos documentos doctrinales del Vaticano, especialmente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y del propio catecismo, que en la práctica expulsan a los gays de la institución.

Junto a ello, una petición expresa: “Las personas LGTBI+ deben tener acceso a todos los sacramentos en las mismas condiciones que el resto de los miembros de la Iglesia, muy especialmente los sacramentos de misión o servicio: el orden y el matrimonio”, algo absolutamente vedado en la actualidad. Un gay no puede ser sacerdote, pero tampoco casarse por la Iglesia ni ser enviado como misionero o catequista. Hoy, en pleno siglo XXI, en plena Iglesia de Bergoglio.

Protección de menores
Al tiempo, solicitan que sean las parroquias y las comunidades las que impulsen “actividades de sensibilización de la comunidad, que permita la integración dentro de la vida comunitaria”, especialmente en el caso de niños y adolescentes LGTBI+, para los 5que “solicitamos garantía de protección y acompañamiento, de manera que puedan crecer en la fe, también en un entorno seguro como el resto de menores”.

Finalmente, reclaman un cambio en la dimensión educativa de la Iglesia, para “incorporar la reflexión sobre la realidad LGTBI+ dentro de los programas formativos, con una perspectiva de aceptación y acogida incondicional”.

“Proponemos, además, a los colegios católicos la posibilidad de declararse entornos seguros, manifestando de manera clara y pública su rechazo a cualquier tipo de delito de odio, entre los que se encuentra la LGBTIfobia”. De igual modo, apuntan a la posibilidad de implementar programas de educación afectivo-emocional en los seminarios y noviciados. “Tener ministros equilibrados en este campo será fundamental para hacer un proceso de camino conjunto y de aceptación”.

“Tenemos que facilitar la ‘visibilidad’, para que sean acogidas con su realidad, puedan transformar sus comunidades por dentro y faciliten la acogida de los que decidieron o se vieron obligadas a quedarse fuera”, concluye el texto, que reclama una “petición de perdón” por parte de la Iglesia que debe hacer un camino de “reconocimiento de años de rechazo y discriminación, con terribles consecuencias de dolor y ruptura interior para las personas LGTBI+ que estaban integradas dentro del seno de la Iglesia”.

“Debemos pedir perdón de manera pública, desde el ámbito de la Iglesia Universal a la particular y desde cada parroquia, por el daño ocasionado a tantas personas amadas por Dios de un modo diferente, pero rechazadas por su Iglesia”, finaliza el texto.

domingo, 10 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | El Orgullo de Madrid se consolida tras la pandemia como la fiesta más multitudinaria de Europa

Twitter / Ramón Martínez al frente de la LACAH //

El Orgullo de Madrid se consolida tras la pandemia como la fiesta más multitudinaria de Europa.

Cientos de miles de personas han abarrotado el centro de la capital este sábado en un ambiente muy festivo tras dos años de parón por la pandemia.
Jaime Susanna | El Español, 2022-07-10
https://www.elespanol.com/reportajes/20220710/orgullo-madrid-consolida-pandemia-fiesta-multitudinaria-europa/686431499_0.html

Si usted busca la expresión coloquial 'hasta la bandera' en Wikipedia, le debería aparecer una fotografía del Orgullo LGTBIQ+ en Madrid el 9 de julio de 2022. Hasta la bandera arcoíris, concretamente. Cientos de miles de personas han abarrotado el centro de la capital este sábado en un ambiente tremendamente festivo tras dos años de parón por la pandemia de Covid-19.

La fiesta de la diversidad sexual ha juntado a animales de todo pelaje. Desde una asociación de gays cristianos, hasta al ministro del Interior. Quien ha brillado, lo ha hecho más por su ausencia. No estaba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Ni que decir tiene que tampoco había comitiva de Vox, ni se la esperaba. La derecha y el movimiento LGTBI todavía tienen muchos asuntos que resolver.

Hacia las 18 horas el Paseo del Prado estaba a reventar pese a que el sol se alzaba alto y abrasador sobre el cielo de Madrid. La sombra era un bien cotizado y hasta había quien se daba un chapuzón en las fuentes públicas. A lo largo de la noche, el centro de Madrid se ha convertido en un extenso botellódromo. La organización habla de entre 600.000 y 700.000 asistentes.

“¡¡Carla, Carla!!”

La cabecera de la manifestación era un popurrí de personalidades y asociaciones. Estaban Toni Poveda, director de la Coordinadora Estatal de VIH y SIDA y vicepresidente de la Fundación Pedro Zerolo; Carla Antonelli, reconocida activista transexual y exdiputada del PSOE en la asamblea de Madrid; José María Núñez, presidente de la Fundación Triángulo; el activista Jordi Petit, la presidenta de COGAM y la maltesa Helena Dalli, comisaria de diversidad de la Unión Europea.

Justo detrás, un grupo de bailarinas se movían al ritmo de la samba tocada por una batucada y ataviadas como musas del carnaval de Río. Por un momento, en la cabecera también han estado los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, pero rápidamente han desaparecido.

De todos los personajes nombrados, solo uno se ha ganado una ovación popular. “¡¡Carla, Carla!!”, han coreado varios manifestantes al paso de la cabecera por el Paseo del Prado. La marcha ha sido lenta, y para ver a más políticos había que avanzar en sentido contrario a la misma.

Policías y gestación subrogada

Si decimos que no hay fiesta más plural que el Orgullo, no nos equivocamos por mucho. Esta marcha, tan fiestera como reivindicativa, junta a innumerables sectores de la sociedad. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están representados por el colectivo LGTBIPol, Agentes de la Autoridad por la Diversidad. “¡¡La policía también está orgullosa!!”, grita un hombre con un megáfono.

Las personas creyentes también tienen su espacio en la manifestación sin que nadie les increpe. Estaría bien saber la opinión de la Conferencia Episcopal al respecto. “Dios nos hizo de todos los colores”, reza una de las pancartas de la asociación Crismhom. “Ames a quien ames, Dios te ama”.

La Liga Artístico-Cultural Anti-Homofobia (LACAH) lleva en sus filas a Mili Hernández, dueña de la librería Berkana de Chueca. “Ante la duda lee a Cernuda”, clama una de sus pancartas, en referencia al poeta de la generación del 27 Luis Cernuda, declarado homosexual como lo fue Lorca. Si uno se pone a pensar en la cantidad de personas del colectivo LGTBIQ+ que conformaron y conforman la cultura española, no acaba nunca.

Una sección de la manifestación que llama especialmente la atención es la de Familias por la Gestación Subrogada. Esto sí que merece meterse en un jardín. “Yo soy padre por gestación subrogada y ahí está mi marido con mi hijo”, explica Eduardo Chaperón, presidente de la asociación. “Nosotros lo hicimos en California. Está regulado, es garantista y protege los derechos de las mujeres y del menor. Es el camino que hay que seguir”.

—¿Por qué no adoptasteis?
—A ver… ¿Esa pregunta se la haces a las familias heterosexuales?
—Sí.
—¿Sí?
—Yo se lo dije a mis propias hermanas. Te lo juro.
—Pues estoy convencido de que eres una absoluta excepción.
—Pues es muy sencillo. ¿Qué necesidad hay de seguir trayendo gente a este mundo?
—Eso ya es un debate totalmente ajeno a la gestación subrogada. La adopción es un método de protección del menor, no es una técnica de reproducción humana. No es una forma de crear una familia donde se proteja a los padres. Nosotros, en cualquier caso, estamos en las listas de la Comunidad de Madrid para adoptar. Pero, para que te hagas una idea, el año pasado hubo 48 adopciones y es el año que más ha habido. La lista de espera es de más de 1.500 personas.
—¡Madre mía!
—Luego está la adopción internacional. Para parejas homosexuales en Madrid, ha habido éxito en tres casos. Hay convenio con tres países: Colombia, México y Brasil. los únicos tres casos de éxito han sido con Brasil y ya ha dicho [el presidente ultraderechista Jair] Bolsonaro que se acabó lo de dar niños en adopción para maricones. ¡Ojalá hubiera podido adoptar! Yo no tengo ninguna necesidad de que mi hijo tenga carga genética mía. Ahora si no puedo adoptar, tengo que tener derecho a formar una familia.

Este debate se podría alargar ‘ad infinitum’ sin que ninguno de los contertulios diera su brazo a torcer. Hay que avanzar. En ese avance aparecen los lateros un elemento de la juerga madrileña que se ve poco desde la pandemia y que se ha subido a la parra con los precios. ¡Dos euros por una lata de cerveza! Hay que fastidiarse con la inflación.

Villacís fuma, Marlaska se pica

—Edmundo, ¿ha habido algún problema?
—Ninguno, todo bien. Como debe ser.

El diputado de Ciudadanos Edmundo Bal va ataviado con una camiseta de Harley Davidson. Rockero, como es él. A diferencia del año 2019, es decir, de la edición anterior, el partido naranja no ha recibido abucheos, ni agresiones de ningún tipo. La vicealcaldesa de Madrid se ha mantenido en un segundo plano mientras se encendía un cigarrillo. Pero, ¿Begoña Villacís fuma? Se ve que sí.

La pancarta del PSOE va sujeta por el mismísimo ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, la primera persona abiertamente homosexual en ocupar una cartera ministerial en España. Marlaska está envuelto en un sinfín de polémicas. Las más recientes son la expulsión del activista Mohamed Benhalima, entregado a Argelia y condenado a muerte tras el acercamiento de España a Marruecos, y la muerte de más de 23 personas en la valla de Melilla en un acto que el Gobierno calificó de “bien resuelto”. “Marruecos está realizando un trabajo de contención importante hacia la emigración irregular, que debe ser reconocido”, declaró esta misma semana Marlaska antes de participar en el Orgullo. 

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+

La Razón / Óscar y Fani, de Crismhom //

Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+.

Un refugiado y dos cristianos del colectivo relatan sus historias
Elena Mgariños | La Razón, 2022-07-09
https://www.larazon.es/madrid/20220709/ks4bfu7jtbhizhpwq7wdn7bpnq.html

¿Cuál es el primer signo de civilización? Este es un tema que se ha debatido hasta la saciedad. Sin embargo, la conclusión tal vez más extendida es la propuesta por la antropóloga Margaret Mead y es tan –aparentemente– sencilla como el hallazgo de un fémur fracturado y sanado. En una época en la que los humanos eran presa fácil para los depredadores, alguien se encargó de trasladar a lugar seguro, curar y alimentar al herido hasta lograr su recuperación. Las personas nos necesitamos unas a otras. Y, por esta regla de tres, tal vez la primera muestra de pérdida de humanidad sea privar a otro del refugio, de la seguridad que proporciona una red de apoyo. Más aún, si este abandono se produce por motivos tan arbitrarios como la condición sexual. Tejer nuevas redes de seguridad se hace fundamental en estos casos, y es lo que han logrado organizaciones como Crismhom (Cristianos de Madrid Homosexuales) o Kifkif. La primera, la única asociación LGTBI+ que tiene su sede en el barrio de Chueca, es refugio para aquellos que buscan vivir su fe de forma integrada con su identidad sexual, sin prejuicios, «viviendo el mensaje de Jesús, que es puro amor». Kifkif, por su parte, se dedica a prestar asistencia a aquellos que han tenido que salir de su país tras ser perseguidos por su sexualidad, y que buscan en España asilo político.

Crismhom es una comunidad ecuménica. Es decir, si bien es de mayoría católica –ya que es la confesión más extendida en España–, también mantienen sus puertas abiertas a protestantes, evangélicos, mormones, e, incluso, personas que tienen fe pero no se adscriben a ninguna confesión. Cada jueves hacen una oración en la que todos se reúnen. «Mucha de la gente que nos conoce es porque pasa por la calle», dicen desde la organización, convencidos de que no son ellos, sino Dios, quienes deciden donde estar. «El local es la donación de una mujer que, en lugar de poner un bar y sacarle rendimiento económico, pensó que nuestra labor de escucha y acompañamiento podía hacer mucho bien», señalan. «Hay personas que llegan muy heridas». Del mismo modo llegan a Kifkif después de haber pasado por distintos países en busca de una vida sin persecución. «Dejan atrás a sus familias, a sus amigos, y no solo de esos 70 países en los que la homosexualidad está penada», apunta la organización. Son otros muchos, de hecho, en los que el abandono al colectivo lo ejerce la propia sociedad.

La Razón / Alí //

Alí, de Venezuela a Madrid en busca de «una vida normal»
Cuando Alí P., de 31 años, por fin logró su cita para tramitar el estatuto de refugiado en nuestro país, se encontró con un muro de hormigón. «El funcionario me dijo que nada de lo que llevaba servía», dice a La Razón. «Ni siquiera quería poner que soy homosexual, cuando una de las causas de asilo es la persecución por pertenecer al colectivo LGTBI+», añade. Llegó a Madrid hace apenas dos meses, y en Kifkif ha encontrado todo el asesoramiento necesario para argumentar que, efectivamente, tiene derecho a solicitar asilo en España. Madrid se ha convertido en su hogar en este tiempo. Ese hogar en el que busca, simplemente, «tener una vida normal».

Natural de Caracas, Venezuela, Alí es consciente de que su país no suele aparecer en el imaginario colectivo como uno de los más peligrosos para ser LGTBI+, ya que no está criminalizado, pero lo cierto es que tampoco está protegido. «No vengo de un continente fácil para ser gay, por mucho que digan que la situación ha cambiado», asegura. «Mírame, en América Latina llamo muchísimo la atención, y eso te lleva a vivir episodios de violencia y discriminación ante los que la policía no hace nada tampoco porque no les interesa atender una denuncia por agresión homofóbica», explica. «Venezuela es un país que tiene muchísimos problemas que trata de solucionar, así que lo que nos ocurra a nosotros no es una prioridad, como tampoco lo es educar contra la homofobia», añade Alí. Sin embargo, en España, y en Madrid concretamente, siente «que hay más garantías», que es «más seguro estar y vivir». Pero no deja de ser complicado. «Yo nací en Venezuela, allí me crié, allí tengo a mi familia, a mis amigos y mi trabajo como entrenador personal», dice. «Aquí estoy solo, ¿quién puede pensar que he abandonado todo eso por capricho?», añade. Si lo ha hecho es por un motivo vital: la seguridad, para poder tener «una vida más estable y que te reconozcan con respeto y dignidad».

Situaciones como la de Alí la comparten también las personas transexuales. «Yo diría que, sobre todo las chicas trans, en mi país lo tienen mucho peor, porque cuando las agreden no tienen ningún tipo de garantías, así que les puede pasar cualquier cosa y para las autoridades nunca va a ser importante», asegura Alí. La asociación, de hecho, ha estado haciendo los últimos meses mucha incidencia en lo referente a la ley Trans. «Muchas personas llegan aquí perseguidas por su identidad de género, algo que en sus países no se reconoce, por lo que es imposible que presenten ningún tipo de informe que acredite su identidad», subraya la organización.

Esto se suma, además, a un proceso para recibir el estatus de refugiado que no es nada sencillo. «Solamente para que te den la cita pueden tardar meses, y después tienes que pasar una entrevista personal que puede demorarse otro tanto tiempo», explica Alí. Sin embargo, en todo este proceso las personas tienen que trabajar para subsistir, algo que se tercia complicado sin residencia ni permiso de trabajo. «Ya me ha pasado que he trabajado y no me han pagado, pero, por ahora, es lo que hay», lamenta Alí.

Fani y Óscar: vivir la fe desde la diversidad
Oscar es homosexual, católico y uno de los socios fundadores de Crismhom, entidad que nació hace 16 años. Nació en Alicante, en el seno de una familia cristiana. En su ciudad natal ya había tenido contacto con otros grupos formados por cristianos LGTBI+, por lo que, al llegar a Madrid, echaba de menos un lugar al que la gente pudiera acercarse para reencontrarse con la fe desde su realidad personal, que fuera un espacio seguro para ser ellos mismos. Fani llegó un poco después. Tuvo un primer contacto tras una charla que dio la asociación en la Universidad Autónoma de Madrid, pero no fue hasta un año después, tras un encuentro de diversidad sexual interreligiosa en el que participó que acabó por vincularse al grupo. Ella es bisexual, también de familia católica y practicante. «Llevaba muchos años de búsqueda», explica, «de un espacio donde se viviera la fe desde la diversidad, y aquí lo he encontrado».

Pero Fani ha encontrado mucho más en Crismhom. Allí conoció a su marido, quien llegó a la comunidad acompañando a su mejor amigo, que es homosexual. «Compartir con tu pareja el ideal de reivindicar los derechos de las personas es un regalo», dice. Cuatro años después de conocerse se casaron, y hoy tienen dos hijos. A Martín, su hijo mayor, de cinco años, «el arcoíris le encanta, y ya tiene su bandera pequeñita para participar con nosotros en la manifestación del Orgullo».

«En Crismhom mostramos que el amor de Dios no tiene excepciones. Jesús habló de amor y solidaridad, de acompañar y aceptar a las personas», señala Óscar, apoyándose, además, en que «hay muchísimos estudios bíblicos muy serios que demuestran que la Biblia no condena la realidad LGTBI+, sino que esto procede de interpretaciones posteriores». Sin embargo, desde Crismhom no buscan entrar en debates desde la violencia, sino desde el amor. «Creemos que hablar desde la pedagogía y la tranquilidad, en lugar desde la rabia, da resultados mucho mejores», señala, aunque sin olvidar «la firmeza de estar convencidos de quiénes somos y del amor de Dios».

Fani, por su parte, considera que en los últimos años ha habido una evolución clara tanto en la aceptación del colectivo a sus miembros con fe, como de la Iglesia a la comunidad LGTBI+. «Aún queda mucho por hacer, pero la mirada ha cambiado, y creo que los cristianos LGTBI+ hemos contribuido a abrir esta visión», apunta, «hasta el punto de que incluso algunos sacerdotes van dando el paso, y se acercan a nosotros para saber cómo proceder con esta realidad en sus parroquias». «La gente necesita referentes», añade Óscar. «Muchas personas ni siquiera saben que existe este grupo, y cuando llegan lo hacen con heridas muy grandes por el rechazo dentro de su propia familia o por instituciones religiosas». Por eso en Crismhom han puesto en marcha la iniciativa «El amigo que escucha», que se dedica a acoger y escuchar a aquellas personas LGTBI que lo necesiten. También hay un grupo de familias, las cuales «tienen sus parroquias, y esto ayuda no solo a que vean que Dios ama a sus hijos, sino que lo visibilizan y dan ese testimonio con sus propias vidas».

viernes, 5 de julio de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #iglesia | El Vaticano no quiere dialogar sobre género

Imagen: El País
El Vaticano no quiere dialogar sobre género.
Un reciente documento de la Iglesia católica elude las investigaciones científicas sobre sexualidad. Asociaciones cristianas y teólogos aperturistas critican la cerrazón.
Juan José Tamayo | El País, 2019-07-05
https://elpais.com/elpais/2019/07/05/ideas/1562327583_874487.html

El 10 de junio pasado la Congregación para la Educación Católica hizo público un documento titulado “Varón y hembra los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del ‘gender’ (género) en la educación”, en el que se sumaba a las condenas contra la “ideología de género” que vienen haciendo al unísono, en cómplice alianza y plena sintonía, los partidos políticos de la derecha y de la extrema derecha, la mayoría de los obispos católicos del mundo —incluidos los españoles, quizá los más radicales—, las organizaciones educativas católicas, las organizaciones provida y un amplio sector de “los evangélicos”, preferentemente en América Latina.

No deja de ser llamativa la coincidencia de opiniones compartidas entre sectores y colectivos con intereses tan aparentemente diferentes. Llama asimismo la atención la falta de creatividad en el argumentario y la repetición mimética de los eslóganes. Tratándose de una institución del más alto nivel eclesiástico como es la Congregación para la Educación Católica, máximo órgano del Vaticano en esta materia, sorprende la pobreza. Todo en el documento es previsible, porque no hay nada nuevo que no hayan dicho las instancias religiosas y políticas del arco conservador.

El tono no puede ser más alarmista y destructivo. En lo concerniente a la afectividad y a la sexualidad, el documento asevera que nos encontramos ante “una verdadera y propia emergencia educativa” y critica aquellos caminos educativos que reflejan “una antropología contraria a la fe y a la justa razón”. El juicio no puede ser más descalificador, y ello apelando a la fe cristiana y a la razón, como si la congregación romana tuviera el monopolio. Ciertamente no lo tiene en el terreno de la razón, que hace varios siglos se independizó de la religión. Pero tampoco en el de la fe cristiana, que implica plurales y divergentes interpretaciones, todas respetables.

El texto responsabiliza a la “ideología de género” de contribuir a desestabilizar la familia, vaciarla de su fundamento antropológico, cancelar la diferencia sexual y la reciprocidad natural entre el hombre y la mujer, y conducir a proyectos educativos que promueven una intimidad afectiva desvinculada de la diversidad biológica. Sitúa a la sexualidad en el centro como elemento básico configurador y constitutivo de la personalidad, al tiempo que presenta la diversidad sexual hombre-mujer aneja a la complementariedad de los dos sexos.

Me parece objetable desde todos los puntos de vista la distinción, e incluso la contraposición, que establece entre la “ideología de género” y las investigaciones sobre género. Resulta científicamente indefendible, pedagógicamente desorientadora y teóricamente falsa tal dicotomía en la que la “ideología de género” es presentada como la imposición de un pensamiento único que determina la educación de los niños, mientras que considera las investigaciones sobre la forma de vivir la diferencia sexual entre hombre y mujer en las diferentes culturas. En realidad, teoría de género e investigaciones son inseparables.

Tras las gruesas e infundadas descalificaciones resulta poco creíble la metodología que se propone en el diálogo sobre el ‘gender’, articulada en torno a las actitudes de “escuchar, razonar y proponer” para favorecer el encuentro. Pero el contenido constituye una negación de dicha metodología; no favorece el encuentro, sino que cierra toda posibilidad del mismo, ya que se orienta a “una educación cristiana arraigada en la fe”, que “todo lo ilumina con nueva luz y manifiesta el plan divino sobre la entera vocación del hombre”. Dentro de este planteamiento tan totalizante no hay posibilidad alguna de diálogo ni encuentro.

El tono y el contenido del texto vaticano llama más a la polémica que al diálogo, porque más que de cuestionamiento, como era de esperar, parte de presupuestos patriarcales y de prejuicios androcéntricos.

A pesar de estas críticas valoro positivamente la propuesta de “una educación de niños y jóvenes que respete a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales (discapacidad, origen, religión, tendencias afectivas, etcétera), pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta”. Pero el respeto en este terreno empieza por reconocer el carácter científico de la teoría de género y no descalificarla de entrada calificándola de “ideología de género”, como hace sistemáticamente el texto vaticano.

Tras la publicación de la declaración de la congregación, se sucedieron las reacciones críticas del movimiento cristiano LGTBI, y de algunos teólogos especialistas en el diálogo fe-diversidad sexual. La Asociación Cristiana Ecuménica de Madrid (Crismhom) cuestiona el “diálogo” que aparece en el título del documento, pero está ausente en el mismo.

No hay diálogo con la psicología, ni la ciencia, como demuestra la ausencia de citas que no sean las del magisterio eclesiástico en un ejercicio de solipsismo intelectual. Tampoco se escuchan las experiencias de sufrimiento, marginación, invisibilidad y vergüenza de las personas LGTBI, ni sus historias de dignidad y liberación. No se escucha el grito cada vez más fuerte de las personas y comunidades LGTBI católicas que reclaman, con todo derecho y legitimidad, su reconocimiento de hijas e hijos de Dios, su dignidad de personas bautizadas y miembros del pueblo de Dios.

Así, Crismhom critica la visión monolítica y carente de fundamento científico de la declaración vaticana. A su juicio es “un triste documento, inmovilista, desinformado, autorreferencial e inane que va a ahondar todavía más la brecha entre la Iglesia y la sociedad, que puede contribuir al rechazo y violencia contra las personas LGTBI, que quiere inducir a la invisibilidad y desconocimiento de la realidad LGTBI en el ámbito educativo y puede aumentar el sufrimiento de las personas LGTBI católicas y sus familias”.

Críticos han sido también los teólogos partidarios de un diálogo respetuoso, comprensivo y acogedor de los cristianos con el LGTBI. El jesuita estadounidense James Martin echa en falta el diálogo con científicos y psicólogos y con las personas LGBTI y subraya la total insensibilidad hacia sus experiencias. Observa que el documento va a ser utilizado por los colectivos cristianos conservadores como “ariete contra las personas transgénero y como una excusa para argumentar que ni siquiera deberían de existir”.

El director de New Ways Ministry, Francis DeBernardo, ha calificado el texto de “herramienta dañina” porque asocia las minorías sexuales con el libertinaje sexual, tergiversa y malinterpreta la vida de las personas transgénero, lesbianas, gais y bisexuales y alienta el odio, el fanatismo y la violencia. Precisamente por no consultar a la ciencia ni escuchar las experiencias de las personas LGTBI, el documento del Vaticano promueve informaciones falsas basadas en mitos, rumores, falsedades y en culturas opresoras y represivas.

El Vaticano cree equivocadamente que el género está determinado solo por los genitales visibles, mientras que la ciencia demuestra que “el género también está determinado biológicamente por la genética, las hormonas y la química del cerebro, cosas que no son visibles al nacer”. En contra de lo que aseveran en Roma, la gente no elige su género, sino que lo descubre a través de sus experiencias.

Juan José Tamayo dirige la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III. Su último libro es ‘Un proyecto de Iglesia para el futuro en España’ (Editorial San Pablo, 2019).

sábado, 15 de diciembre de 2018

#hemeroteca #iglesia #homofobia | Homofobia en la Iglesia: "La que tiene que salir del armario es la estructura eclesial"

Imagen: El Diario / Jorge Mario Bergoglio, vestido de blanco
Homofobia en la Iglesia: "La que tiene que salir del armario es la estructura eclesial".
Las declaraciones del Papa en un libro recordando que los homosexuales no pueden ser ordenados sacerdotes encienden la polémica sobre la exclusión del colectivo LGTBI en la Iglesia católica. "Los mismos que exigen celibato, afirman sin ningún rubor que los homosexuales no pueden ser considerados para el sacerdocio porque no son capaces de una vida célibe", sostiene el jesuita y escritor José María Rodríguez Olaizola. Los colectivos LGTBI cristianos lamentan las palabras del Pontífice, que "son LGTBIfóbicas y han sido efectuadas desde el prejuicio y el desconocimiento".
Jesús Bastante | El Diario, 2018-12-15
https://www.eldiario.es/sociedad/Homofobia-Iglesia-armario-estructura-eclesial_0_846215610.html

"La cuestión de la homosexualidad es una cuestión muy seria que hay que discernir adecuadamente desde el comienzo con los candidatos, si es el caso. Hemos de ser exigentes. En nuestras sociedades parece incluso que la homosexualidad está de moda y esa mentalidad, de alguna manera, también influye en la vida de la Iglesia (...). En la vida consagrada y en la vida sacerdotal, ese tipo de afectos no tienen cabida. Por eso, la Iglesia recomienda que las personas con esa tendencia arraigada no sean aceptadas al ministerio ni a la vida consagrada. El ministerio o la vida consagrada no es su lugar". Quien habla así no es un ultracatólico ni un clérigo rigorista, sino el mismísimo Papa Francisco, en un libro-entrevista concedido al claretiano español Fernando Prado.

¿Es el Papa homófobo? Resulta difícil creerlo recordando sus palabras en el vuelo papal tras su regreso de Brasil, incidiendo en que "Si una persona es gay, busca a Dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?, o su relación de amistad, que continúa, con el transexual español Diego Neria, al que ha recibido en varias ocasiones en Roma. O su empeño por incluir el debate sobre el mundo LGTBI en el reciente Sínodo de los Jóvenes. Pero también ha tenido intervenciones contrarias, como cuando dijo: "Cuando se manifiesta de niño hay muchas cosas por hacer con la psiquiatría", tras ser preguntado por lo que diría a un padre católico con un hijo gay.

Distintos expertos consultados por eldiario_es achacan el viraje a censurar la homosexualidad del Papa a la imposibilidad, hoy por hoy, de reformar la norma litúrgica que restringe el acceso al sacerdocio a varones heterosexuales célibes. "El Papa no podía dar otra respuesta", apuntan, añadiendo que lo que sí parece claro es que "en la Iglesia hay homofobia".

Cristianos que no respetan a los homosexuales
Esto es lo que sostiene el jesuita y escritor José María Rodríguez Olaizola, quien subraya que "en la Iglesia hay acogida, y respeto, pero desgraciadamente hay personas que rechazan y discriminan, que manifiestan hacia las personas homosexuales actitudes hostiles e insultantes, a veces sin ni siquiera darse cuenta".

"Desgraciadamente, hay muchos cristianos que no respetan a las personas homosexuales. Los mismos que exigen celibato de por vida para las personas de orientación homosexual, afirman sin ningún rubor que los homosexuales no pueden ser considerados para el sacerdocio porque no son capaces de una vida célibe. ¿En serio? ¿No ven cierta contradicción entre ambas exigencias?", denuncia Olaizola.

Por su parte, el autor de 'Papa Francisco. La fuerza de la vocación. La vida consagrada hoy', Fernando Prado, sostiene que "el Papa se interpreta solo", aunque "a ciertos lobbies y sectores no le han gustado nada sus palabras". Pese a todo, advierte que algunos clérigos homosexuales están viviendo el celibato perfectamente, y otros no, como sucede en el caso de religiosos heterosexuales que viven una doble vida. "No podemos afirmar que un clérigo homosexual no pueda vivir el celibato, porque no sería cierto".

Desgraciadamente, las palabras de Francisco no fueron las únicas que reflejan una cerrazón institucional hacia el colectivo LGTBI en la Iglesia. En su primera comparecencia pública, el nuevo portavoz de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, reclamaba candidatos al sacerdocio "enteramente varones y, por tanto, heterosexuales", aunque posteriormente rectificó sus palabras, contradictorias con la realidad de la Iglesia, porque desde las propias instancias vaticanas se admite la existencia de un 'lobby gay' en el Vaticano.

No al discurso excluyente
Desde la propia Iglesia, cada vez son más las voces que se alzan contra el discurso excluyente y machista de la institución. Uno de los más relevantes es el jesuita norteamericano James Martin, a quien el mismísimo Papa encargó las catequesis LGTBI en el reciente Encuentro Mundial de las Familias celebrado en agosto en Dublín. En una entrevista en Religión Digital, Martin aseguraba que "hay cientos, miles de sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas".

"Lamentablemente, hay mucha homofobia en la Iglesia católica, más que en otras instituciones porque algunos católicos, erróneamente, sienten que su religión lo justifica", sostiene Martin, quien matiza las palabras de Francisco sobre el acceso de los gais al sacerdocio. "El Vaticano dice que los hombres con 'tendencias homosexuales profundamente arraigadas' no deben ingresar en el seminario, pero se ha interpretado de distintas maneras. Lo que yo puedo decir es que conozco a muchos sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas en la Iglesia".

Y es que el problema debería estar en el celibato, no en la condición sexual, recalca Martin. "Ser gay no significa que tengas que ser sexualmente activo. Tenemos que ser claros: es simplemente falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato".

Salir del armario
El teólogo y biblista Xabier Pikaza, por su parte, sostiene que "la que tiene que salir del armario, desde ahora mismo, es la estructura eclesial si es que no quiere perder su credibilidad". El experto, que ha abordado en distintos estudios la sexualidad en la Iglesia, asegura que "la gran mayoría de los presbíteros y religiosos homosexuales han llevado y llevan una vida digna".

Para Pikaza, "una estructura institucional, empeñada en defenderse a sí misma, protegiendo su poder y su secreto, es digna de ser condenada y de acabar disolviéndose a sí misma (o de ser abandonada por el conjunto de los fieles), sin más retrasos, para bien del evangelio y, sobre todo, de la sociedad en su conjunto".

Dentro de esa sociedad se encuentran colectivos gais cristianos, como Crismhom, quien lamentó en un comunicado "escuchar estas palabras que rechazamos", aunque "sí creíamos necesario reconocer los avances pastorales que se están dando, como la conferencia del jesuita James Martin sobre la acogida a los homosexuales en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín", aclara la vicepresidenta de Crismhom, Margarita Benedicto.

FELGTB: "Unas declaraciones LGTBIfóbicas"
Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) y las personas creyentes LGTBI que forman parte de ella, han exigido a Francisco una rectificación de sus declaraciones, al considerar que "son LGTBIfóbicas y han sido efectuadas desde el prejuicio y el desconocimiento".

El responsable de Fe y Espiritualidad de FELGTB, Óscar Escolano, subraya que "no podemos mostrarnos impasibles ni indiferentes ante los últimos mensajes emitidos por algunos jerarcas de la Iglesia católica y por el propio Papa", que consiguen "transmitir la idea de que la orientación sexual o la identidad de género pueden ser modas o desviaciones que impiden el pleno desarrollo personal o de la fe solo genera discriminación y más fobias". Y más homofobia, dentro y fuera de la Iglesia.

martes, 28 de agosto de 2018

#hemeroteca #iglesia #homofobia | Óscar Escolano: "Las declaraciones del papa sobre homosexualidad y psiquiatría son bastante ambiguas"

Imagen: Clarín / Jorge Mario Bergogliose despide de Irlanda
Óscar Escolano: "Las declaraciones del papa sobre homosexualidad y psiquiatría son bastante ambiguas".
Cadena SER, 2018-08-28
http://cadenaser.com/programa/2018/08/28/hoy_por_hoy/1535437526_838552.html

El portavoz y secretario de Crismhom, la Comunidad de Cristianos de Madrid Homosexuales, asegura que no queda claro si la recomendación del papa Francisco para llevar a los niños al psiquiatra por su homosexualidad es "para ayudar" o "para curar algo que no es una enfermad".

“Las declaraciones son ambiguas. Entendemos que se refiere a psiquiatría como medio para ayudar a los niños y personas homosexuales, para que tengan un medio para aceptar su realidad”, ha dicho Óscar Escolano (Crismhom) sobre la recomendación del papa Francisco para llevar a los niños al psiquiatra, aunque también ha señalado que, “dada la trayectoria de la Iglesia”, se puede interpretar como “una ayuda para curar” la homosexualidad “como si fuera una enfermedad”.

Escolano ha dicho que el mensaje “es peligroso” y “da rabia que se relacione homosexualidad con enfermedad”. En una entrevista en ‘Hoy por Hoy’ ha recordado que “el papa Francisco quiere hacer una iglesia más inclusiva” pero al mismo tiempo “tiene que contentar a los sectores más conservadores”.

miércoles, 7 de junio de 2017

#hemeroteca #lgtbifobia | La penitencia de ser homosexual y cristiano en la Iglesia católica

Imagen: El Diario / Alejandro Médel, pastor evangélico
La penitencia de ser homosexual y cristiano en la Iglesia católica.
A pesar de las declaraciones públicas del papa Francisco, los textos doctrinales continúan sancionando la discriminación de los homosexuales. Creyentes, curas y pastores sin rango se oponen al discurso oficial homófobo desde dentro de la Iglesia. "No me gusta que Francisco se dedique a regalar titulares y luego nos remita a la doctrina de la Iglesia", protesta una cristiana de base.
Víctor David López | El Diario, 2017-06-07
http://www.eldiario.es/sociedad/derecho-Dios-Cristianas-cristianos-LGBTI_0_644635931.html

Que el Papa Francisco tiene difícil acabar con la homofobia en la doctrina oficial de la Iglesia católica lo saben mejor que nadie las cristianas y cristianos del colectivo LGTBI. A pesar de haber afirmado en público que la Iglesia debe pedir "pedir perdón a los gays que ha ofendido" y de preguntarse " ¿quiénes somos para juzgar?", los textos eclesiásticos homófobos siguen vigentes.

En España, la firme oposición a la enseñanza oficial de las autoridades religiosas viene de la mano de creyentes de base, y también de curas y pastores que discrepan desde dentro.

La asociación Crismhom (Cristianas y cristianos homosexuales de Madrid) tiene once años. Consiguen que algunos sacerdotes católicos y pastores protestantes presidan misas LGTBI en su local de Chueca. "Dios es inclusivo y el Evangelio, también, no hay exclusión por ningún aspecto del ser humano", remarca Óscar Manuel, secretario y coordinador del grupo de acogida.

La doctrina homófoba de la Iglesia Católica se explica sobre todo en tres documentos oficiales: ‘Algunas consideraciones acerca de la respuesta a propuestas legislativas sobre la no discriminación de las personas homosexuales’ (1992), ‘Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales’ (1986) y ‘Declaraciones acerca de ciertas cuestiones de ética sexual – Persona humana’ (1975). Todos vigentes.

"Actos desordenados"
Estos textos no dejan dudas: incluyen menciones a "actos intrínsecamente desordenados", a la exclusión del pueblo de Dios de los homosexuales, o a la diferencia entre "homosexuales cuya tendencia es transitoria o a lo menos no incurable" y "homosexuales que son tales instinto innato o de constitución patológica que se tiene por incurable".

La parte más agresiva sobresale en el documento de 1992, justificando la discriminación contra el colectivo LGTBI: "Existen ámbitos en los que no se da discriminación injusta cuando se tiene en cuenta la tendencia sexual: por ejemplo, en la adopción o custodia de niños, en la contratación de profesores o instructores de atletismo, y en el alistamiento militar. […] Incluir la tendencia homosexual entre las consideraciones según las cuales es ilegal discriminar puede llevar fácilmente a considerar la homosexualidad como fuente positiva de derechos humanos".

Ante este horizonte, los cristianos y las cristianas del colectivo LGTBI saben bien lo que sintieron al ver al cardenal –y antiguo arzobispo de Madrid– Antonio María Rouco Varela encabezar y convocar manifestaciones en contra del matrimonio homosexual en 2005. "Me daba mucha tristeza. Dios no es así. Muestra una imagen de Dios totalmente distorsionada", protesta Óscar Manuel. "Ver esos gritos, ese fervor, era como si fuésemos las brujas del siglo XXI. Y solo queríamos equiparar derechos."

Reacción tras el Vaticano II
"Hemos escrito cartas a la Conferencia Episcopal, que sabemos que han recibido, pero no hubo ninguna respuesta", ratifican desde la asociación de cristianos y cristianas de Madrid. "Sí que pudimos hablar de nuestra realidad en una reunión de sacerdotes en una vicaría del norte de Madrid hace dos o tres años. Fue una experiencia positiva."

James Alison, sacerdote católico inglés que actualmente vive en Madrid, contextualiza históricamente la problemática. "Después del Concilio de Vaticano, desde mediados de los sesenta hasta mediados de los setenta, con Pablo VI, era visible una apertura en una serie de áreas".

Pero ahí comenzó el frenazo. El consejero jesuita Gustave Martelet instó a Pablo VI a no permitir los anticonceptivos. La única forma de impedir que el sexo fuera lícito (incluyendo al homosexual) era mantener la idea de que solo tiene que ser destinado a la procreación".

Alison, que es activista gay, no está adscrito a ninguna parroquia en Madrid: "Los problemas vienen por presidir misas para grupos LGBTI en diversas partes del mundo sin autorización. Estoy esperando a que se me regularice". El Vaticano le tiene vetado.

Las opiniones de los más radicales son bien conocidas por Alison: "Su argumento es la definición del acto sexual que hizo Santo Tomás [de Aquino] en el siglo XIII", explica el sacerdote inglés. Según él, todo acto sexual se orientaría hacia la procreación y hacia el estrechamiento del vínculo matrimonial. Cualquier acto sexual que no sea así es una deformación. Así que dicen que esto es de lógica y no necesita ser debatido".

La Conferencia Episcopal no ha atendido a eldiario_es para confirmar o desmentir los intentos de contacto de la asociación Crismhom, ni la reunión con los sacerdotes, ni el veto a James Alison. Tampoco ha querido participar en el reportaje el obispo de Alcalá, Reig Pla, que ha hecho numerosas declaraciones homófobas.

Cristiana de base y lesbiana
Otra cristiana de base como Óscar Manuel es Juani. Siempre supo que era lesbiana y pensaba que si era así era porque Dios así lo había querido. Como ella misma dice, lleva en el fregado un montón de años. Tampoco le ahorra críticas al Papa Francisco: "No me gusta que se dedique a regalar titulares y luego nos remita a la doctrina de la Iglesia." Ella nunca ha creído en la institución de la Iglesia, siempre ha preferido una iglesia horizontal: "Entiendo que haga falta un Papa para coordinar, puedo entender que exista un banco para gestionar bien el dinero, pero que se necesite un estado no me entra en la cabeza".

Alejandro Médel, de la Iglesia de la Comunidad Metropolitana de España, incluida en la Iglesia Evangélica Española, es otro de los referentes del cristianismo LGTBI en España. "Al ser una Iglesia inclusiva, no le pedimos carné a nadie, todo el mundo es bienvenido. La Iglesia Evangélica Española aprobó hace dos años la Declaración de Mamré, que asumía y aprobaba el acompañamiento y la acogida de las personas LGBTI en todos los ámbitos de la Iglesia".

Médel compara su actitud con la de la Iglesia Católica y lanza una nueva piedrita al Papa: "Francisco no ha cambiado ni una coma. Ha tenido buenas palabras pero no han cambiado absolutamente nada desde que está él. Para la Iglesia Católica los LGTBI siguen siendo enfermos".

La muestra de que la Iglesia Católica no es la única que rechaza al colectivo es que a la Iglesia Evangélica Española la acaban de expulsar del Consejo Evangélico de Madrid, por ser demasiado "inclusiva".

Juani, que creó Nueva Magdala, asociación de mujeres homosexuales cristianas, no pierde la esperanza, pero "mientras no se elimine todo el poder político y económico, no hay nada que hacer". Acude a misas y cultos siempre que puede y, a pesar de la homofobia de dirigentes católicos como Rouco Varela y Reig Pla, vive en paz. "Les perdono. Si no, siempre llevaría esa rémora, y yo quiero seguir mi camino. A veces te enciendes, pero no se puede estar toda la vida con rencor y resentimiento".