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sábado, 1 de julio de 2017

#hemeroteca #arte #homoerotismo | El Orgullo ha muerto, viva el Prado

Imagen: Museo del Prado / 'El Cid', de Rosa Bonheur
El Orgullo ha muerto, viva el Prado.
Javier García Martín | Madridiario, 2017-07-01
https://www.madridiario.es/445954/el-orgullo-ha-muerto-viva-el-prado

Debe ser reseñado. Que el Museo del Prado, el monumento a la personalidad artística de una nación que fue imperio, demuestre con esta certidumbre que lo ‘queer’ siempre estuvo ahí, sí que es un orgullo mundial.

El itinerario 'La mirada del otro. Escenarios para la diferencia' que el Museo del Prado ha trazado para celebrar el World Pride constata que a la España gay, la que nadie esperaba hace unos años, se le siguen moviendo las tripas. Y eso es algo balsámico para toda una sociedad que se cree ideal cuanto más igual y libre. 

Dejando a un lado la exquisitez artística que garantiza todo lo que cuelga de la marca de esta pinacoteca, el recorrido en sí recoge varios hitos desde la perspectiva de la lucha LGTBI que podrían pasar inadvertidos. Por cuanto tienen de transformadores, creemos que deben ser explicitados y no relegados al registro de la (posible) aprehensión inconsciente. 

Primero, la capa más superficial. En el templo del academicismo nacional que dicta el canon de lo que fuimos y, por herencia, de lo que ‘debemos’ aspirar a ser o superar, una treintena de obras demuestran que el discurso LGTBI cabe ‘naturalmente’ con todas sus subversiones. Abrigar reflexiones no normativas en espacios legitimadores es algo revolucionario y lo es más cuanto más conservadora es esa instancia. Quede dicho que en el Londres del mismo 2017, la historiografía gay no la ha mostrado la National Gallery, sino la Tate Modern, el equivalente al Reina Sofía. 

Poliedro discursivo
Este itinerario no habla ‘de’, habla ‘desde’. Está escrito con teóricos. Eso deja atrás condescendientes y absolutorios acercamientos hacia lo gay, bienintencionados pero embrionarios. Aquí no hay el buenismo con el que demasiadas veces se tratan las ‘causas’ -esta o cualquier otra- y en el que tropiezan aún iniciativas en países que presuponíamos más avanzados. 

Esta premisa penetra en el resto de capas. La exposición va más allá del simple catálogo de pintores o escultores homosexuales. La diversidad de las siglas LGTBI está desde el principio, desde el leonado ‘Cid’ del cartel de presentación, rescatado de los fondos. Su mirada (una puerta a la otredad) cuenta la historia de Rosa Bonheur, artista lesbiana a la que no intimidaron al exigirle un certificado de travestismo para vestir pantalones. 

La muestra es relevante porque construye un rico poliedro discursivo. Levanta nuevas dimensiones frente a los relatos lineales recogiendo la torsión de los esquemas sexuales y genéricos -con la disolución de las fronteras del ‘Hermafrodito dormido’ o la ‘Barbuda de Peñaranda’-, la presencia homosexual en la solidificación de Occidente -con un busto de ‘Safo’- o el desafío a la convivencia masculina que generan ‘Orestes y Pílade’ y ‘La siesta’. 

Homófobos y maricas
Pero 'La mirada del otro', en realidad, a quien más mira es al homófobo. Le evidencia porque señala y condena sin remilgos a aquellos tantos artistas que, con conocimiento o sin él, acusaron de sodomitas a compañeros de profesión, sometiéndoles a un escarnio mortal. Esas actitudes hasta ahora aparecían ante los ojos del visitante desconocedor de manera transparente en la sucesión de obras, ocultas tras la loable actitud estética que por definición se espera de los creadores de belleza. 

El Prado ‘habla desde’ lo ‘queer’ -lo torcido, lo invertido- porque habla del ‘Maricón de la Tía Gila’ del bestiario de personajes marginales de Goya. Habla de la incomodidad específica que ha generado manejar ese término, paralela a la que producía reconocer evidentes referencias al sexo anal en alegóricas recreaciones como en ‘El rapto de Ganimedes’ de Rubens. 

La política

Vemos igualmente en esta producción tres decisiones museísticas relevantes. Primero, la permanencia. Cuando se descuelguen las banderas de los bares y las redes sociales dejen de figurar en arcoíris, la sociedad podrá seguir relacionándose con el Orgullo en este itinerario hasta finales de septiembre. Sería coherente que, quizás, no desaparezca del todo. 

Segundo, destaca su voluntad divulgativa, con textos traducidos a la lengua inglesa que presumen madurez, al menos, en algunas élites nacionales encargadas de gestionar privilegiados escaparates -cabría examinar si estos ‘escenarios’ se revuelven contra su tirón minoritario-. 

Y, tercero, estamos, justamente, ante un ‘itinerario’. No es una muestra ‘diferente’, diferenciada como las salas de acceso reservado de los museos en las que en siglos anteriores se almacenaban los desnudos masculinos. Los cuadros, las láminas y las esculturas seleccionadas se reparten por todo el museo. Seguir este recorrido, por tanto, implica asumir una decisión ‘política’ definitiva: el arte -también el clásico-, como la vida misma, es diverso, aunque se quisiese silenciar. 

Asomarse a 'La mirada del otro' supone convivir en un mismo espacio con profesores jubilados, familias, adolescentes franceses y turistas orientales, ver de pasada ‘Las Meninas’ y cruzar miradas con quienes también peregrinan de sala en sala transitando el plano de esta muestra que se entrega en el mostrador de acceso. Seguir este recorrido conlleva, en definitiva, reconocerse en esos demás espectadores de la cultura LGTBI, un empoderador salto del otro al yo como el que anticipaba el león de Bonheur y su mirada vitria, especular. Porque la segregación solo se pelea con la mezcla y el Prado siempre fue marica.

jueves, 15 de junio de 2017

#hemeroteca #arte #homoerotismo | Pioneros del orgullo (en la Historia del Arte)

Imagen: El Mundo / 'David con la cabeza de Goliat', de Valentin de Boulonge
Pioneros del orgullo (en la Historia del Arte).
El Museo del Prado y el Thyssen-Bornemisza proponen un nuevo recorrido por su colección permanente para hablar del amor entre iguales a lo largo de la Historia del Arte. El primero con 30 obras y el segundo con 15 abren una ventana que suma una lectura diferente a sus piezas con motivo de la celebración del World Pride Madrid 2017.
Saioa Camarzana | El Cultural, El Mundo, 2017-06-15
http://www.elcultural.com/noticias/arte/Pioneros-del-orgullo-en-la-Historia-del-Arte/10903

Rosa Bonheur es una de esas pintoras un tanto olvidadas en la Historia del Arte pero su historia, valga la redundancia, tiene miga. Tuvo una vida alejada de los parámetros convencionales de su época y los diarios de su última amante dan cuenta de ello. Bonheur se apartó de una pintura cómoda y convencional a la que se dedicaban en aquel momento las mujeres, los bodegones, para enfrentarse a la naturaleza salvaje y hablar de la no sumisión. De hecho, se cuenta que, como amante de los animales, solía ir a las ferias ganaderas para tomar apuntes del natural. Pero para ello tuvo que solicitar, en más de una ocasión, un permiso de travestismo (que la policía francesa tenía que aceptar) que le permitiera vestir pantalones. Una de sus obras, ‘El Cid’, es un retrato de un león melenudo que se puede entender como un autorretrato. El Cid es un personaje que no quiere obedecer, que se sale de la norma y ella encarna esta misma personalidad. Es la primera vez que esta obra puede verse en el Museo del Prado desde su llegada y lo hace con motivo de ‘La mirada del otro. Escenarios para la diferencia’, un recorrido por su colección permanente que plantea una nueva lectura: contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo.

Sí, el Museo Nacional del Prado, en palabras de su director, Miguel Falomir, es más nacional que nunca. "El museo debe de dar cabida a todo tipo de personalidades y debe de ser inclusivo y no excluyente. Hacemos esta exposición con total normalidad porque hubo artistas perseguidos por su sexualidad y no acercarnos a ello sería faltar a la realidad", explica. Y se acerca sin utilizar en ningún momento la palabra homosexual porque es "un término que aparece a finales del siglo XIX, justo cuando acaba nuestra colección, por lo que sería un anacronismo", señala Carlos G. Navarro, uno de los comisarios. Aunque es cierto, apunta Falomir, que debería haberse hecho antes, el museo realiza este acercamiento con motivo de la celebración del World Pride que este año tiene a Madrid como sede mundial desde el 23 de junio al 1 de julio.

Con el firme propósito de hacer una nueva lectura con sus propios fondos, la pinacoteca no quería "establecer un recorrido complaciente con el amor homosexual sino preguntarse qué imágenes no responden a una sexualidad normativa", apunta Navarro. Las 30 piezas, colgadas habitualmente en el Prado, que hablan sobre el amor entre iguales desde el mundo clásico plantean cuatro recorridos diferentes que son independientes pero complementarios entre sí. En el primero, ‘Amistades inmortales’, salen del armario figuras como Adriano y Antinoo: "Adriano se enamoró de Antinoo y cuando este muere le da nombre a una ciudad en su honor, Antinópolis", cuenta Álvaro Perdices, otro de los comisarios. Aristogitón y Harmodio, "figuras clave en establecer la Democracia en Atenas", también forman una de esas parejas políticas que han permanecido mitificadas para la creación de una identidad alternativa autorizada por la Historia. Orestes y Pelades, Erastes y Erómenes y el busto de Safo, que vivía en la isla de Lesbos (esa que ha dado nombre al colectivo de mujeres homosexuales), completan este primer recorrido.

"Esta exposición no elimina paredes pero sí abre pequeñas ventanas", señala el comisario. Estas pequeñas historias se cuentan en una cartela adicional, en color negro, en la que se narra la historia más oculta. El segundo itinerario, ‘Perseguir los deseos’, gira en torno a la persecución que sufrieron los artistas por su identidad o sus obras por su contenido. "Algunos tuvieron que enfrentarse a juicios que ennegrecieron su obra y trayectoria", señala Perdices. Es el caso de Boticelli, Leonardo, Cellini, acusado de sodomita por Bendirelli, Guido Reni o el mismo Caravaggio.

De este último se expone ‘David con la cabeza de Goliat’, una obra en la que se citan la vida del artista -perseguido por sodomía-, la historia de David y Jonatán -se dice que a David le atraía más Jonatán que las mujeres- y el coleccionista -también demandado por sodomía-. ‘Hipómanes y Atalanta’, una obra en la que él, un chico de figuras suaves y afeminadas se resiste a una mujer que se repliega en sí misma y ‘San Sebastián’, ambas de Guido Reni, forman parte de ese grupo de obras condenadas al ostracismo por lo que revelaban sus pinceladas. ‘Apariencias engañosas’, la tercera ruta por el Prado, acoge a las mujeres barbudas de Ribera y Sánchez Cotán, ‘Hermafrodito dormido’ y ‘Aquiles descubierto’, que hacen un guiño diversos ejemplos de travestismo e intercambio de roles de género.

El último paseo, ‘Amar como los dioses’, agrupa obras de carácter mitológico que "representan las relaciones entre iguales" en escenarios ajenos al mundo real y que fueron "reservados para una élite determinada", especifica Perdices. ‘Vertumno y Pomona’, ‘Ganímedes’ y ‘Diana y Calisto’ se muestran aquí antes de dar paso a una obra emblemática: ‘El Maricón de la tía Gila’ de Goya. Este dibujo que lleva "la M en mayúscula, es una obra privada que cartografía la sociedad de su momento", cuenta Perdices. Goya, que normalmente hilvana con sutileza, "aquí lo representa como un tipo de persona de la sociedad".

Amor diverso en el Museo Thyssen
A esta iniciativa se ha unido también el Museo Thyssen-Bornemisza con ‘Amor diverso’, una selección de 15 obras de la colección del barón que hablan, de una manera u otra, sobre la homosexualidad. Con un recorrido que abarca desde el Renacimiento hasta la época actual se traza una lectura que ha sido ignorada durante siglos. La primera parada de esta propuesta es el torso semidesnudo de ‘San Sebastián’ en la que Bronzino retrata a un protagonista que no mira a un Dios sino a una persona. También ‘Hércules en la corte de Onfalia’, de Hans Cranach, que actualmente no está en las salas, ‘Santa Catalina de Alejandría’ y la escultura ‘San Sebastián’ de Berneni hablan de ese amor homoerótico de la época clásica.

Más actual es, sin embargo, ‘Retrato de Millicent, duquesa de Sutherland’, de John Singer Sargent, una parada que sirve para hablar más del pintor que de la protagonista de la obra. La familia de Sargent quemó todo lo relacionado con él excepto sus obras, entre las que destacan los muchos desnudos masculinos que realizó. Amigo de Oscar Wilde ambos son coetáneos de la obra ‘Dr. Jekill y Mr. Hyde’, una historia que habla de la doble moralidad victoriana y su pánico a la homosexualidad.

‘Amazona de frente’, de Manet, muestra a una mujer con sombrero de copa, típico de los hombres de su época, y traje masculino, para hacer referencia a la liberación sexual que se vivió en París en la edad moderna. ‘Love, love, love. Homenaje a Gertrude Stein’, de Charles Demuth, es un homenaje a la marchante de arte, lesbiana y activista y ‘Express’ fue pintada por Rauschenberg poco después de su ruptura con Jasper Johns. El artista, que hizo referencias a la homosexualidad tan sutiles que tan solo eran reconocibles por los que le conocían bien o formaban parte del colectivo, representa aquí a su amante.

David Hockney también merece una parada en el recorrido trazado por la pinacoteca. Gay reconocido, las alusiones que hace en su pintura son recurrentes. En este caso se muestra ‘En memoria de Cecchino Bracci’, un lienzo en el que el británico recuerda la figura de este aprendiz de Miguel Ángel que murió a los 15 años. Apenado por la pérdida de un amor consumado el maestro escribió diferentes epitafios. Se trata, pues, de la pieza con la que Hockney comenzó a hacer alusión a temas homosexuales marcando trayectoria que cuenta con el apoyo LGTB ya que también luchó contra las políticas de Margaret Thatcher. El final del recorrido lo marca la escultura ‘El nacimiento de Venus (La Aurora)’, una escultura en la que Rodin representa a dos mujeres desnudas en una intensa intimidad.

Otras exposiciones
El World Pride Madrid 2017 cuenta con Madrid como el epicentro del movimiento LGTB. Con motivo de la celebración son varias las entidades que han querido trazar el recorrido de un colectivo que no siempre ha tenido las cosas fáciles. Para que esta historia perdure en la memoria CentroCentro Cibeles acoge ‘Subversivas. 40 años de activismo LGTB en España’, una muestra de más de 250 piezas que recuerdan estas cuatro décadas de lucha por la igualdad. Con imágenes, reproducciones y fotografías que arrancan en la primera manifestación en Barcelona en 1977, con los últimos coletazos del franquismo aún vigentes, la cuarta planta del edificio se divide en 9 secciones. Desde la discriminación del colectivo, víctimas de la Inquisición, hasta las leyes de igualdad, ‘Subversivas’ se entiende como un homenaje ahora que España se convierte en la vanguardia de la defensa de los derechos de igualdad.

No es la única institución que se une al movimiento. Matadero también quiere rendir homenaje en sus naves con ‘Dactiloscopia Rosa’, una instalación del artista Marco Canevacci. Se trata de una mano gigante de látex instalada en la Nave 11 donde el espectador se adentra en una especie de juego de espacios. Dentro puede verse una colección de fanzines del Archivo Transfeminista Kuir del Museo Centro de Artes de Vanguardia La Neomudéjar, que van desde los años 70, editados en la clandestinidad durante la represión franquista, hasta la actualidad. Además, en cada uno de los dedos de la mano se proyectará una pieza de videoarte que reflexiona sobre la construcción de la identidad.

El Museo de América, por su parte, cuenta con un programa compuesto por cuatro exposiciones fotográficas bajo el título ‘Trans*’. El acercamiento a la transexualidad, una de las características comunes a todos los grupos humanos, en todas las culturas del mundo y en cualquier época, se hace desde una perspectiva antropológica, histórica y artística. ‘Muxes. Flores de Guiechachi’ es un proyecto que Nuria López realizó durante dos años abordando la cuestión de la identidad de género en el Istmo de Tehuantepec. ‘Seres de luz’, de Gabriel Pineda y Gerardo Estrada, busca apoyar la visibilización y normalización del colectivo trans. ‘Trans. Diversidad de identidades y roles de género’ muestra la permanente presencia de personas transgénero en culturas de todo el mundo, así como su tradicional inclusión en la sociedad y ‘Trans-Migrantes’ recoge la cotidianidad de diversos protagonistas llegados a España desde distintos países latinoamericanos.

Por último, el Museo de Artes Decorativas revisita su propia colección en clave homerótica. David Trullo propone la relectura de las colecciones y de los espacios a través de una instalación por la exposición permanente. La selección realizada por el artista, entre las piezas expuestas regularmente en las salas del museo, y otras que no se muestran habitualmente, se basa en temas clásicos desarrollados desde la Antigüedad, y que han tenido una influencia determinante en la construcción del imaginario y la identidad homoerótica occidental, como por ejemplo en el caso de la figura de San Sebastián, o de la poetisa Safo. Todo ello desde una perspectiva queer., teoría que propone una crítica a las concepciones tradicionales de género, identidad y opción sexual.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | Un 'cruising' en el Prado

Imagen: Públco / Fragmento de 'Júpiter y los demás dioses urgen a Apolo...', de Van Haarlem
Un 'cruising' en el Prado.
De las "amistades inmortales" grecorramanas al maricón de Goya. La gran pinacoteca propone, en el marco de la World Pride 2017, un itinerario de obras y autores que pone el foco en la diversidad y la ambigüedad sentimental.
Juan Losa | Público, 2017-06-15
http://www.publico.es/culturas/orgullo-gay-cruising-prado.html

Una mirada al acecho de lo desapercibido. Sensible, por ejemplo, al tratamiento abiertamente erótico del cuerpo masculino en esa reunión improvisada de ‘machirulos’ excelsamente mazados en torno a un Apolo afligido. Capaz de advertir tremendo falo en la aljaba que guarda las flechas de un Ganímedes desesperado ante las lujuriosas garras de Zeus. O de imaginar una cabezadita postcoital entre dos hombres –Erómenos y Erastés– en ‘La Siesta’ de Alma-Tadema. Un modo de ver, a fin de cuentas, presto a esas otras capas de lenguaje a menudo descuidadas por la historiografía oficial del arte.

Esa podría ser la mirada que busca y propone el Museo del Prado en ‘La mirada del otro. Escenarios para la diferencia’. Un itinerario expositivo por la colección permanente de la pinacoteca que pone el foco en algunas obras de “identidades sentimentales no normativas” –reza el libreto–, lo que dicho menos finamente sería la de “aquellos que no aman como Dios y la Virgen mandan”. Un puñado de vidas y apariencias consideradas ambiguas pero con las que convivieron los artistas y sus clientes durante siglos. Iconografías de un amor diverso a través de una selección de 30 evocadoras obras que nos interpelan desde la Antigüedad y cuyas insinuaciones el observador gestiona como buenamente quiere o puede.

Amistades inmortales. Así, bajo ese pomposo epígrafe, bautizó la Ilustración lo que a buen seguro practicaban los héroes homéricos Aquiles y Patroclo, o los filósofos Damón y Fintias, o el emperador Adriano y el apolíneo Antínoo, que no es otra cosa que una homosexualidad clásica, obviamente no certificada pero sí evocada en los textos de Homero, Aristófanes o Platón. Eso que luego trascendió como “el vicio de los griegos” y que en la gymkana gay que propone el Prado queda representada a la perfección en ‘Orestes y Pílades’, conjunto escultórico en mármol de Carrara en el que un Orestes cabizbajo pasa su brazo por el hombro de un Pílades ligeramente contorsionado.

Amigos con derecho a roce –obligatoriamente intergeneracionales en el caso de los griegos– que entre sesiones de gimnasio, carreras, simposios y banquetes también tenían tiempo para compartirse sin rubor ni estrecheces. Es el caso, por ejemplo, de 'La siesta', obra pictórica a cargo del neoclasicista holandés Lawrence Alma-Tadema, en cuya composición dos hombres de diferentes edades reposan junto a una estatuilla de la diosa Afrodita que da la espalda al observador, alusión que, según los expertos, se podría interpretar como una suerte de calma chicha tras el desfogue carnal entre ambos.

Y luego están las "engañosas apariencias". La desobediencia a lo normativo del cuerpo se manifiesta en representaciones históricas, con ejemplos clave en la colección, como el ‘Hermafrodito’ o las mujeres barbudas de Sánchez Cotán y Ribera. Inquietante, cuando menos, la imagen de Maddalena Ventura, barbuda y calva sosteniendo un bebé al que da de mamar. Su marido asoma en un segundo plano oscurecido ante el potencial indeterminado de la doncella que le acompaña. Un juego de roles e identidades que en su día era contemplado como una forma de entretenimiento para el poder. Personajes insólitos cuya representación servía para sublimar una diferencia y diversidad que era reprobada en el plano sexual.

Las relaciones sentimentales más diversas disfrutaron de un espacio de privilegio destinado a la contemplación de las élites cultas, cuyo poder quedaba fuera de las persecuciones civiles y eclesiásticas. La literatura y mitología sirvieron para dignificar historias de amor que, en la misa Corte donde se contemplaban, podían suponer la caída en desgracia política de un personaje o incluso su desaparición. Un ejemplo particularmente interesante de esa situación paradójica fue la Torre de la Parada, en cuya decoración se incluyeron numerosos amores de los dioses que contaban historias que hubieran sido perseguidas por el rey de haberlas protagonizado alguno de sus súbditos, pero, en general, el arte cortesano aceptó esta iconografía como una manifestación ideal e inocente de una clase de amor que no tenía cabida en la sociedad real.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | El amor entre iguales en la colección del Prado

Imagen: Hoyesarte / 'La siesta', de Lawrence Alma-Tadema
El amor entre iguales en la colección del Prado.
Hoyesarte, 2017-06-15

http://www.hoyesarte.com/evento/2017/06/el-amor-entre-iguales-en-la-coleccion-del-museo-del-prado/

El Museo del Prado propone un nuevo acercamiento a su colección a través de seis recorridos temáticos en los que se invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas. 'La mirada del otro. Escenario para la diferencia' reúne una selección de 30 obras, entre pinturas, esculturas y dibujos. Este proyecto se inscribe en el marco de las actividades relacionadas con la celebración del WorldPride Madrid 2017.

Cada uno de los recorridos propuestos, independientes pero complementarios entre sí, refleja una realidad afectiva cuya consideración social ha sido cambiante con el paso de los siglos y en función de los lugares, y que ha ofrecido diversos y atractivos reflejos en el arte. En ellos se subraya, por un lado, el carácter inadvertido, o incluso oculto, que se confirió en el pasado a las iconografías del amor más diverso y, por otro, el hecho naturalmente inclusivo de su existencia.

Estas obras hablan sobre conceptos como el amor entre iguales libres en el mundo clásico o sobre la persecución de esa misma clase de relaciones en la nueva era cristiana, la consideración de personajes raros y ambiguos como un espectáculo en sí durante la Edad Moderna, o sobre la única posibilidad de aceptar otras alternativas del amor en clave literaria y mitológica, contemplados en exclusiva como entretenimiento de los más poderosos.

Itinerarios expositivos
El primero de los recorridos, ‘Amistades inmortales’, propone un acercamiento a las relaciones sentimentales y políticas entre personas del mismo sexo que, desde la Antigüedad, han permanecido mitificadas en la historia del arte y en la literatura como punto de partida para la creación de una identidad alternativa autorizada por la historia. Un buen ejemplo de este recorrido es el grupo escultórico ‘Orestes y Pílades’ de la Escuela de Pasiteles.

‘Perseguir los deseos’ aborda la persecución que tanto los artistas como las obras de arte sufrieron a lo largo de la historia tanto por su identidad personal como por su contenido o iconografía, en cuanto visibilizaban relaciones o identidades fuera de los imperativos morales de su época. Algunos de ellos, como Botticelli o Leonardo, fueron sometidos a juicios mientras que otros artistas ejercieron de verdugos contra los primeros. La misma fortuna aconteció a numerosas obras de arte que fueron encriptadas o conducidas al ostracismo por lo que revelaban visualmente. Es el caso de las pinturas ‘Tres escenas de la historia de Nastagio degli Onesti’, del pintor cuatrocentista, y de ‘La Gioconda’ anónima del taller de Da Vinci.

El cuerpo y su imagen articulan el tercero de los recorridos: ‘Engañosas apariencias’. La desobediencia a lo normativo del cuerpo se manifiesta en representaciones históricas, con ejemplos clave en la colección, como el Hermafrodito o las mujeres barbudas de Ribera y Sánchez Cotán, a los que se añaden ejemplos de travestismo o intercambio de roles de género.

‘Amar como los dioses’ agrupa una serie de obras de carácter mitológico que representan las relaciones entre iguales en escenarios ajenos al mundo real y que fueron destinadas a espacios privados reservados a la mirada del poder, solo los poderosos podían contemplar, y protagonizado por dioses, lo que estaba prohibido a los mortales. Los cuadros de Rubens, ‘El rapto de Ganímedes’ y ‘Diana y Calisto’ son dos ejemplos de ello.

Los dos últimos recorridos se corresponden con dos obras excepcionales de la colección, ‘El Cid’ de Rosa Bonheur y ‘El maricón de la Tía Gila’ de Goya. Se trata de dos cuadros poco conocidos que visibilizan dos realidades complementarias de una artista y una iconografía claramente alusiva a los contenidos de este itinerario expositivo.

Actividades

Este proyecto se completa con una publicación, patrocinada por la Comunidad de Madrid, que recoge los recorridos por las obras seleccionadas comentadas e incluye textos introductorios de Estrella de Diego, Carlos Reyero, José Manuel Montilla, Víctor M. Macías-González, Javier Portús, María Cruz de Carlos, Manuel Mena, Álvaro Perdices y Carlos G. Navarro, estos dos últimos comisarios del proyecto.

Por otro lado, en torno a estos itinerarios expositivos se ofrecerán en la web del Museo una serie de conversaciones entre artistas (como Guillermo Pérez Villalta, Javier Codesal, Helena Cabello y Ana Carceller, Alexander Apostol y El Palomar) e historiadores, periodistas y agentes culturales (como Estrella de Diego, Manuel Olveira, Jaime de los Santos y Javier Moreno), que abordarán las cuestiones principales y los problemas de la representación de las otras condiciones del amor y la sexualidad a través del arte y la literatura.

Finalmente, la pinacoteca ha programado, en colaboración con el Ministerio de Eduación, Cultura y Deporte, el curso Amores iguales: cuestiones de identidad, orientación y género a través del arte que, dirigido a docentes, educadores y formadores, propone dar a conocer y promover el uso de las imágenes históricas del Prado como elemento de normalización de la diferencia en las aulas con el objetivo de fomentar la convivencia y la integración. También se plantearán varias conferencias impartidas por especialistas dirigidas a todos los públicos.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | Arte a la luz del arcoíris

Imagen: El Diario Vasco / 'Hipomenes y Atalanta', de Guido Reni
Arte a la luz del arcoíris.
Prado y Thyssen 'sacan del armario' las obras que desafiaron el canon heterosexual.
Miguel Lorenci | El Diario Vasco, 2017-06-15
http://www.diariovasco.com/culturas/201706/15/arte-arcoiris-20170615003536-ntrc-rc.html

Desde sus mismos orígenes el arte desafió la convención. En la India, Egipto o Grecia se rompió ya el canon heterosexual, milenios antes de que se acuñara el término homosexual -siglo XIX-, y surgiera la bandera arcoíris -finales del siglo XX-, que hoy simboliza el orgullo de la diferencia. Al calor del World Pride que traerá a Madrid una marea humana, el Museo del Prado y su vecino Tyssen-Bornemisza 'sacan del armario' metafóricamente las obras de sus colecciones que desafiaron el patrón heterosexual y celebraron los amores diversos y diferentes. Invitan a posar 'otra' mirada sobre unas obras de grandes de artistas que pagaron caro su osadía y que durante siglos han luchado por su visibilidad con suerte desigual.

'La mirada del otro. Escenarios para la diferencia' es el itinerario que propone el Prado hasta el próximo 10 de septiembre. Un recorrido por una treintena de obras relacionadas con «identidades no normativas». Son pinturas, esculturas y dibujos, casi todas de la colección permanente y visibles en sus salas, y que el museo nos invita a mirar con otros ojos. «Se trata de contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas», según Álvaro Perdices, uno de los dos comisarios de la muestra.

Son obras tan icónicas como el grupo escultórico 'Orestes y Pílades' de la Escuela de Pasiteles, o 'David con la cabeza de Goliat' de Caravaggio, «quien como Leonardo o Botticelli afrontaron acusaciones y juicios por sodomía que cambiaron sus vidas», según recordó Perdices, responsable de la selección junto a Carlos García Navarro. «Este recorrido quiere preguntar a las colecciones del Prado qué imagen histórica nos devuelve de las historias no normativas», dijo el especialista de pintura del siglo XIX.

Piezas maestras conectadas con otras menos conocidas pero igualmente excepcionales en su diferencia, como 'El Cid', la imponente cabeza de león de Rosa Bonheur -la única creadora de la exposición, una pintora francesa que obtuvo un 'permiso de travestismo' en el XIX para convivir con animales y pintarlos- o 'El Maricón de la tía Gila', un grabado de Goya que resume la trágica dimensión de la diferencia cuando se convierte en estigma.

'Hermafrodito'
Hay rarezas como el 'Hermafrodito dormido', la escultura yacente de Matteo Bonucelli que Velázquez se trajo de Roma y que se expone junto a sus 'Meninas'; el 'San Sebastián' de Guido Reni, que se exhibe junto a su 'Hipomenes y Atalanta', una osada y sexualizada tela que ocultaron los Austrias; la 'mujer barbuda' de Ribera - 'Maddalena Ventura'-, o 'Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes' de Rubens.

Son todos jalones de un recorrido diferente que resalta la diferencia. Una propuesta integradora del Prado que se articula en seis áreas temáticas con algunos títulos muy elocuentes: 'Amistades inmortales' aborda la cultura homosocial en la antigüedad clásica; 'Perseguir los deseos' se ocupa de la persecución de las obras los artistas que a lo largo de la historia fueron acusados y condenados por amar a personas del mismo sexo; 'Engañosas apariencias', aborda la desobediencia a los roles de género, el travestismo o la inversión de papeles, y 'Amar como los dioses', agrupa obras con personajes del mismo sexo a través de narraciones mitológicas que estuvieron siempre reservadas a la mirada del poder, el único escenario donde fue posible durante siglos la contemplación impune de estas obras de alta carga homoérótica.

Es la primera vez que el Prado pone el foco en la temática que hoy agrupan las siglas LGTBI, tan antigua como la pintura pero que suele estar relegada y en muchos museos de arte antiguo y moderno, al contrario que en los de arte contemporáneo donde es más habitual. Según el director del Prado, iniciativas como esta dan sentido a la condición publica del museo. «Quiero destacar hoy la palabra público porque es un museo para todos y tiene la obligación de dar cabida a todas las sensibilidades, de ser incluyente y no excluyente» dijo Miguel Falomir. «No hemos recibido críticas, pero si las hubiera, van en el sueldo», dijo Falomir admitiendo que la propuesta «se podría haber planteado antes, aunque nunca es tarde si la dicha es buena».

También el museo Thyssen-Bornemisza ha diseñado en la misma línea 'Amor diverso', un recorrido que conecta quince obras con iconografía, temas y personajes «relacionados con la cultura, la sensibilidad y la experiencia del colectivo LGTBI». Obras que, según el museo, «han estado presentes en el arte, aunque a veces de manera casi invisible».

El recorrido sigue la organización en las salas de la colección Thyssen -basada en la cronología-, de modo que propone un paseo por varios siglos de arte, desde Bronzino a Hockney. Se trata de «abordar conceptos como identidad y orientación sexual con una mirada diferente» a través de obras como 'Santa Catalina de Alejandría', de Caravaggio; 'El nacimiento de Venus' ('La Aurora'), de Auguste Rodin; 'Amazona de frente', de Édouard Manet; 'Retrato de George Dyer' en un espejo, de Francis Bacon o 'El griego de Esmirna (Nikos)' de Ronald B. Kitaj.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | El Prado expandido

El Prado expandido.
La relectura de las obras de arte desde el presente las mantiene vivas.
Estrella de Diego | El País, 2017-06-15
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/14/actualidad/1497462078_549273.html

Escribía Borges en su siempre citado Pierre Menard cómo el Quijote, incluso copiado palabra por palabra, tendría diferentes significados a principios del XVII o mediados del XIX. De hecho, el luminoso texto, usado por la crítica posmoderna para reforzar el concepto de relatividad, habla de lo inestable en las significaciones. O más aún: de lo inevitable y deseable de esa inestabilidad. Las cosas son lo que fueron, lo que son y lo que serán, pues cada palabra y cada rincón de la cultura visual está siendo revisitado a cada paso y sin remedio. Lejos de ser un inconveniente —como a veces parecen pensar los más conservadores—, la relectura desde los ojos del presente es la que permite que las obras sigan inevitablemente vivas y, más aún, que sigamos vivos los lectores y los espectadores.

Porque quizás es cierto que de cada obra hay al menos dos lecturas que, lejos de contradecirse, se complementan: una corresponde al tiempo de la obra misma y las mentalidades de su época; y la otra se relaciona con los intereses posteriores, con una mirada que “relee” a partir de esas nuevas opciones que se van incorporando al relato. Por eso las colecciones clásicas son una historia abierta que cambia incesante los significados interpretados desde los sucesivos pasados y presentes.

Los diferentes relatos acumulados y cancelados —incluso se diría que sobre todo en los museos clásicos— se convierten en un lugar de conformación de significados donde lo que se daba por hecho debe ser revisado. Las obras tienen una vida extendida que se define y redefine con el paso de los años; que se releva a través de las capas conformadas por las sucesivas miradas. Si los modos de mirar cambian, ¿cómo no van a cambiar los modos de ver? Sea como fuere, descubrir esas capas, llegar hasta el fondo de las nuevas lecturas, exige estar dispuestos a no tener miedo. Perder pie. Dejar que las obras que creíamos conocer lleven a cabo su particular ‘outing’, dejando a un lado los disimulos. Sólo entonces empezaremos a comprender la carga de profundidad de la pintura clásica, siempre en tránsito como el Quijote de Menard.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | El Prado mira en el armario

Imagen: El País / 'Orestes y Pílades'
El Prado mira en el armario.
La pinacoteca diseña un itinerario de 30 obras que reflejan cómo el arte plasmó la diversidad sexual en tiempos de represión. La iniciativa celebra el Orgullo Gay.
Rut de las Heras Bretín | El País, 2017-06-15
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/14/actualidad/1497467764_020492.html

“Sucio sodomita” fue el insulto público que Baccio Bandinelli, un artista florentino del XVI, propinó a Benvenuto Cellini. Este último le respondió que, por desgracia, él no había sido señalado por los dioses y que los que la practicaban no hacían más que imitarlos. Esta es solo una de las historias que desde ayer desgrana el Prado en su itinerario 'La mirada del otro. Espacios para la diferencia'. La institución ha hecho coincidir la propuesta, que suma 30 piezas, con las celebraciones a fin de mes del World Pride 2017 en Madrid, pero lleva trabajando en ella más de un año.

La pinacoteca se acerca así a su colección con otra mirada, otra luz y hace preguntas a las obras que no se le habían hecho antes, piezas la mayoría de ellas que forman parte de la exposición permanente y no se han movido de su lugar habitual. Supone una invitación a contemplar la realidad histórica de las relaciones entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas. Lo primero en lo que incide Carlos G. Navarro, comisario del itinerario junto con Álvaro Perdices, es en el rigor: “No es un relato homoerótico de la colección. Está basado en datos históricos incontestables. Por ejemplo, utilizar la palabra homosexual en algunas épocas es un anacronismo ya que el término no aparece hasta el siglo XIX”.

Navarro recalca a El País que han leído noticias sobre este proyecto que rezaban: “El Prado se ha vuelto gay. Y, sin embargo, nadie dice que se convierte al catolicismo si exponemos santos”.

Los responsables del museo no se muestran preocupados por la posibilidad de recibir críticas desde fuera. “Lo llevamos en el sueldo”, dijo durante la presentación el director, Miguel Falomir, quien insiste en la palabra “nacional” que figura en el nombre oficial de la institución: Museo Nacional del Prado. De todos, inclusivo, no exclusivo.

El visitante tiene varias opciones para ir descubriendo otras historias como la de Bandinelli y Cellini, que se narra junto a la Venus de bronce del primero: a través de una audioguía, de visitas guiadas (los miércoles hasta el 26 de julio a las 11.00 y a las 17.00), de un pequeño folleto gratuito o de una publicación, muy manejable, con textos de los comisarios y de otros especialistas. Así de Cellini, se pasa a la 'Mona Lisa', del taller de Leonardo, o a ‘La historia de Nastagio degli Onesti’, de Botticelli, ambas pinturas sirven como excusa para hablar de sus autores, que se incluyen dentro de los perseguidos, pintores que cambiaron su rumbo vital y profesional por ser acusados de sodomía, como deja ver Giorgio Vasari, quien en su ‘Vidas’ describió a Botticelli como “muy agradable y bien parecido, y que siempre tenía diversión en su taller, donde entraban muchos jóvenes, los cuales se bromeaban y retaban”.

El recorrido está dividido en varias áreas temáticas, entre ella la de los artistas sometidos a juicio. Otra, ‘Amistades inmortales’, situada en las salas de escultura, aborda a partir de bustos de Antínoo y Adriano o del conjunto ‘Orestes y Pílades’ el prestigio que las relaciones entre hombres tenían en la antigüedad clásica. El amor entre iguales se llegó a considerar un estadio superior al amor entre hombre y mujer.

Otra escultura, 'Hermafrodito', de Matteo Bonuccelli (1652), supone un ejemplo de la parte denominada ‘Engañosas apariencias’. Es muy improbable que el visitante del Prado se vaya del museo sin pasar por la sala de ‘Las meninas’. Sin embargo, allí está el hermoso hijo de Hermes y Afrodita que enamoró a la náyade Sálmacis y al abrazarse se fundieron en un solo cuerpo, postrado en su lecho sin mirar el lienzo de Velázquez. Y eso que fue el pintor sevillano el que trasladó de Italia esta copia en bronce para Felipe IV. Época, el Siglo de Oro, en la que el término hermafrodito se usaba de manera peyorativa para aludir a mujeres cultivadas. Entre los seres diferentes se pueden incluir ‘Magdalena Ventura’, de José de Ribera, también conocida como ‘La mujer barbuda’, o ‘Brígida del Río’, de Sánchez Cotán, acompañada por este texto de Sebastián Covarrubias de 1610: “Soy varón, soy mujer, soy un tercero / Que no es uno, ni otro, ni está claro...”

El último apartado, Amar como dioses, hace referencia a lo que Cellini le echó en cara a Bandinelli: las narraciones mitológicas en las que predomina la libertad sexual del Olimpo.

Pese a que los comisarios han buscado ejemplos de relaciones lésbicas y algunos han encontrado, no puede faltar la referencia a la poetisa Safo. Lo cierto es que la homosexualidad femenina era y es menos visible que la masculina y el arte no hace más que reflejar esta realidad. Para dar más visibilidad a la mujer se ha elegido como imagen del itinerario ‘El Cid’, óleo de la francesa Rosa Bonheur, que pidió permiso en la segunda mitad del XIX para llevar pantalones e introducirse en lugares exclusivos de hombres, como las ferias de ganado, donde observar a los animales que pintaba.

Otros escenarios
La celebración del Orgullo Gay se está revistiendo de un marcado acento cultural. Los museos, galerías y salas expositivas de Madrid se están sumando con itinerarios como el Prado —Amor diverso se titula el del Thyssen— o con diferentes exposiciones.

El Museo de Artes Decorativas se revisita en clave homoerótica estableciendo un diálogo entre obras contemporáneas del artista David Trullo y las de su colección en Queer Cabinet. Y el de América ha organizado cuatro muestras en torno a la transexualidad como una característica de todos los grupos humanos en cualquier época. Aborda además cómo cada sociedad tiene una capacidad diferente para reconocer e integrar a las personas trans.

miércoles, 14 de junio de 2017

#hemeroteca #arte #homoerotismo | Itinerario expositivo "La mirada del otro. Escenarios para la diferencia"

Imagen: Museo del Prado / Álvaro Perdices, Jaime de los Santos, Miguel Falomir y Carlos G. Navarro
Itinerario expositivo "La mirada del otro. Escenarios para la diferencia".
Museo del Prado, 2017-06-14

https://www.museodelprado.es/actualidad/noticia/itinerario-expositivo-la-mirada-del-otro/1970d245-753e-4915-8a75-f103a19cde33

El Museo del Prado propone, desde hoy y hasta el próximo 10 de septiembre, un nuevo acercamiento a su colección permanente a través de un itinerario expositivo en el que se invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales no normativas.

La diversidad y riqueza de las colecciones del Prado hacen posible esta nueva aproximación que, amparada en la historiografía, permite comprender el significado más profundo de esta selección de 30 obras -icónicas algunas, como el grupo escultórico ‘Orestes y Pílades’ de la Escuela de Pasiteles o ‘David con la cabeza de Goliat’ de Caravaggio, y poco conocidas otras, como las excepcionales ‘El Cid’ de Rosa Bonheur y ‘El Maricón de la Tía Gila’ de Goya- que se articulan en seis recorridos temáticos con varios núcleos expositivos bajo el título ‘La mirada del otro. Escenarios para la diferencia’.

Este proyecto se inscribe el marco de las actividades relacionadas con la celebración del WorldPride Madrid 2017 y está acompañado por una publicación patrocinada por la Comunidad de Madrid.

El Museo del Prado invita al visitante a recorrer su colección desde una nueva perspectiva a través de una selección de 30 obras formada por pinturas, esculturas y dibujos que, habitualmente en sus salas, forman parte de la compleja herencia cultural occidental y ahora se erigen como un exquisito testimonio de fórmulas afectivas diferentes, minoritarias y, a veces, silenciosas.

Cada uno de los recorridos propuestos, independientes pero complementarios entre sí, refleja una realidad afectiva cuya consideración social ha sido cambiante con el paso de los siglos y en función de los lugares, y que ha ofrecido diversos y atractivos reflejos en el Arte. En ellos se subraya, por un lado, el carácter inadvertido, o incluso oculto, que se confirió en el pasado a las iconografías del amor más diverso y, por otro, el hecho naturalmente inclusivo de su existencia.

Estas obras hablan sobre conceptos como el amor entre iguales libres en el mundo clásico o sobre la persecución de esa misma clase de relaciones en la nueva era cristiana, la consideración de personajes raros y ambiguos como un espectáculo en sí durante la Edad Moderna, o sobre la única posibilidad de aceptar otras alternativas del amor en clave literaria y mitológica, contemplados en exclusiva como entretenimiento de los más poderosos.

El primero de los recorridos, ‘Amistades inmortales’, propone un acercamiento a las relaciones sentimentales y políticas entre personas del mismo sexo que, desde la Antigüedad, han permanecido mitificadas en la historia del arte y en la literatura como punto de partida para la creación de una identidad alternativa autorizada por la Historia.

El segundo, ‘Perseguir los deseos’, aborda la persecución que tanto los artistas como las obras de arte sufrieron a lo largo de la historia tanto por su identidad personal como por su contenido o iconografía, en cuanto visibilizaban relaciones o identidades fuera de los imperativos morales de su época. Algunos de ellos, como Botticelli o Leonardo, fueron sometidos a juicios mientras que otros artistas ejercieron de verdugos contra los primeros. La misma fortuna aconteció a numerosas obras de arte que fueron encriptadas o conducidas al ostracismo por lo que revelaban visualmente.

El cuerpo y su imagen articulan el tercero de los recorridos: ‘Engañosas apariencias’. La desobediencia a lo normativo del cuerpo se manifiesta en representaciones históricas, con ejemplos clave en la colección, como el Hermafrodito o las mujeres barbudas de Ribera y Sánchez Cotán, a los que se añaden ejemplos de travestismo o intercambio de roles de género.

‘Amar como los dioses’, el último de los recorridos, agrupa una serie de obras de carácter mitológico que representan las relaciones entre iguales en escenarios ajenos al mundo real y que fueron destinadas a espacios privados reservados a la mirada del poder: solo los poderosos podían contemplar, y protagonizado por dioses, lo que estaba prohibido a los mortales.

Además, dos obras excepcionales de la colección, ‘El Cid’ de Rosa Bonheur y ‘El maricón de la Tía Gila’ de Goya, completan este proyecto. Se trata de dos obras poco conocidas que visibilizan dos realidades complementarias de una artista y una iconografía claramente alusiva a los contenidos de este itinerario expositivo.

En torno a este planteamiento, en la página web institucional se ofrecerán una serie de conversaciones entre artistas -como Guillermo Perez Villalta, Javier Codesal, Helena Cabello y Ana Carceller, Alexander Apostol y El Palomar- e historiadores, periodistas y agentes culturales -como Estrella de Diego, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; Manuel Olveira, MUSAC; Jaime de los Santos, director de la Oficina de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid; y Javier Moreno, El País- que abordarán las cuestiones principales y los problemas de la representación de las otras condiciones del amor y la sexualidad a través del arte y la literatura.

Publicación
Este itinerario está acompañado por una publicación, patrocinada por la Comunidad de Madrid, que recoge los recorridos por las obras seleccionadas comentadas e incluye textos introductorios de Estrella de Diego, Carlos Reyero, José Manuel Matilla, Víctor M. Macías-González, Javier Portús, María Cruz de Carlos, Manuela Mena, Álvaro Perdices y Carlos G. Navarro, estos dos últimos comisarios del proyecto.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | El Prado sale del armario (sin homosexuales, pero con maricones)

El Prado sale del armario (sin homosexuales, pero con maricones).
El museo da un paso al frente con orgullo y propone un recorrido de 30 obras expuestas en su colección permanente, vistas desde una nueva perspectiva sexual.
Peio H. Riaño | El Español, 2017-06-14
http://www.elespanol.com/cultura/arte/20170614/223727982_0.html

Necesitamos pasar más horas en el museo para aprender a ver. Las salas abarrotadas de pintura esconden lo que somos desde hace siglos y no queremos mirar. Obras de arte ocultas tras montañas de prejuicios, que evitan daños colaterales en quienes temen por su seguridad moral. Los museos son bombas contra la conducta dominante, trampas anti tabúes desarticuladas por la ignorancia. El Museo del Prado ha dado un paso importante para hacer aflorar una verdad silenciada: la homosexualidad en sus colecciones.

Entre los miles de cuadros que se exponen hay ventanas que se mantenían cerradas hasta hoy, cegadas a un paisaje que airea la definición de lo que los elementos más rancios de la sociedad han tratado de imponer como “normalidad”. Las manzanas y las peras se relacionan desde hace siglos como han podido, en libertad si respetan un amor heterosexual, perseguidas si pretenden uno homosexual. El Museo del Prado inaugura un recorrido con 30 obras -siempre expuestas en la colección permanente y a la vista de todos-, “en el que se invita a contemplar la realidad histórica de las relaciones sentimentales entre personas del mismo sexo”.

El Prado sale del armario sin decir “homosexual”. “La palabra homosexual aparece a finales del XIX y nuestras colecciones acaban ahí. Así que nosotros no la podemos utilizar, porque sería un anacronismo. Nuestra voluntad siempre es respetar el criterio científico e histórico”, ha explicado a la prensa Carlos G. Navarro, comisario de la muestra (activa hasta el 10 de septiembre) junto a Álvaro Perdices. No hay ni rastro de la palabra prohibida: ‘La mirada del otro. Escenarios para la diferencia’ es el título de la muestra.

Maricón sí. Porque lo utilizó Goya en el dibujo que cierra este fascinante recorrido: “El Maricón de la tía Gila” (1808-1814), del Álbum C. Maricón con mayúscula. “La mayúscula se refiere no tanto a la condición de homosexual del susodicho, que también, como a su apodo, obtenido por serlo. Y a la imagen del personaje es suficientemente reveladora. La corrección política ha relegado en nuestros días esta palabra a un uso grosero y homófobo. Quizá por ello este dibujo es incómodo en la bibliografía de Goya”, apunta el especialista José Manuel Matilla en el pequeño catálogo.

Incluyendo lo normal
Perdices explica que el itinerario organiza la narración museográfica de otra manera: a partir de pequeños fragmentos que son subrayados con unas cartelas especiales, con una luz que las hacen brillar para revelar el significado oculto en la lectura tradicional. “Hemos querido utilizar las obras que están colgadas en la colección permanente y hacerlo en la colección permanente: lo que no podíamos era ‘desarmarizar’, perdón por la expresión, para luego volver a ‘armarizar’”. De esta manera han garantizado la lectura incluyente y no excluyente. “El arte”, dice Perdices, “reside en el lugar de las dudas”.

Esa es la línea que ha querido reforzar el director del Museo del Prado: “Este es un museo incluyente y no excluyente. Está hecho para todos. Hoy es más “Nacional” que nunca, un término que no suelo utilizar. Y lo hacemos desde la más absoluta normalidad, mostrando artistas que no siguieron la sexualidad normativa”, asegura Miguel Falomir.

Las obras homosexuales, con perdón por el anacronismo, ya estaban ahí, pero han añadido información “que suma y enriquece la lectura de las obras”. ¿Y no teme las críticas de las asociaciones y del lado más conservador de la sociedad? “Es un museo Nacional, si nos critican va en el sueldo”, resuelve bravo el director del Prado. El World Pride de Madrid (del 23 de junio al 2 de julio) también ha ayudado a potenciar esta lectura, que llega con una década de retraso contra el discurso de las manzanas y las peras.

“La pintura es una poesía muda y la poesía, una pintura ciega”, escribió Leonardo Da Vinci, uno de los artistas perseguidos por su tendencia sexual, que ahora es reivindicado por haber sido cegado en un aspecto vital que determinó su obra artística, como explican los comisarios. Sandro Botticelli es otro de los artistas reprimidos.

Descubrir la verdad
Los dos historiadores han decidido enfrentarse al mayor rodillo del silencio: la Historia del Arte, empeñada en ocultar una verdad evidente bajo las capas de citas y argumentos que esquivan los asuntos que trascienden el pigmento, pero lo determinan. Tan a la vista y tan ciegos, como la versión de ‘La Gioconda’ ocultada bajo un fondo negro con nocturnidad y alevosía y que convirtió a esta dama renacentista en una mujer de origen flamenco. Hasta que se descubrió la verdad.

La nueva verdad que potencia el Prado cuenta el museo desde una perspectiva distinta, tan científica como las influencias y las composiciones: “Este itinerario nos ofrece la posibilidad de engrandecer la mirada. No quisimos configurar uno con obras autocomplacientes con el amor homosexual. Nuestra idea era preguntar a las colecciones del museo cómo era el amor no normativo”, explica Carlos G. Navarro.

El recorrido se divide en cuatro capítulos, que evidencian la necesidad de diversidad y libertad: ‘Amistades peligrosas’, ‘Perseguir los deseos’, ‘Engañosas apariencias’ y ‘Amar como los dioses’. El viaje a la homosexualidad del Prado arranca con la escultura clásica y algunas parejas de amantes, como Antínoo y Adriano. De ahí pasa a los artistas que debieron sentarse ante un tribunal que condenó su vida privada: Botticelli, Leonardo, Benvenuto Cellini, Guido Reni o Caravaggio. Los cuerpos que no se ajustan al ideal son los siguientes protagonistas. Seres que fueron considerados de moral desviada, como ‘La figura de Hermafrodito’.

Una mirada sincera

Pero fue la recuperación de la mitología la más fecunda vía de expresión de la diversidad sexual en tiempos de censura. Zeus, Júpiter, Aquiles y Hércules aparecen travestidos. Y Goya. “Su genio supo entender, desde la lucidez moderna, la tragedia muda a la que le condenaban sus diferencias, y con ella arranca una reflexión sobre la condición humana propia de la perspectiva de nuestro tiempo”, explican. El broche lo pone la pintora Rosa Bonheur, con el cuadro titulado ‘El Cid’, una cabeza de león africano. “Su personalidad irreductible la llevó a luchar por ofrecer al mundo la imagen más sincera de sí misma”.

Todas las obras incluidas están unidas por un hilo narrativo evidente, por una mirada oculta que enfatiza una máxima: puedes sobrevivir a lo que te hagan los otros, pero no a lo que tú les hagas a ellos. Necesitamos pasar más tiempo en el museo porque lo que aprendas dañando a otros te perjudicará más a ti del dolor que causes.

#hemeroteca #arte #homoerotismo | Orgullo de arte. El viaje LGTB del Museo del Prado

Orgullo de arte. El viaje LGTB del Museo del Prado.
El museo visibiliza el arte homoerótico en un itinerario por su colección permanente que obliga a mirar y normaliza la representación de las relaciones homosexuales.
Prado Campos | El Confidencial, 2017-06-14
http://www.elconfidencial.com/cultura/2017-06-14/museo-del-prado-arte-homoerotico-gay-orgullo-world-pride-madrid_1399428/

Goya se fijó en los márgenes. En esos en los que quedaban fuera de lo establecido como 'normal' y había que ocultar. Locos, pobres, tullidos u homosexuales. Todos eliminados de la foto costumbrista, escondidos y ocultos pero no para sus ojos. Subiéndose la falda, con atuendo ridículo y sosteniendo una mirada grotesca nos desafía 'El Maricón de la tía Gila'. Así, escrito en mayúsculas porque de este modo el pintor quiso quitarle el peso peyorativo. Igual que Goya le dio visibilidad a este personaje con este grabado perteneciente al 'Álbum C', el Museo del Prado saca ahora del armario al arte homoerótico significándolo en un itinerario por su colección permanente que obliga a mirar con otros ojos y a normalizar la representación de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y de las identidades sexuales menos convencionales.

A escasos metros, Zeus convertido en águila se abalanza y penetra a Gamínedes con deseo y asiéndole con fuerza con sus garras en el rapto que pintó Rubens. En frente, observan sus 'Diana y Calisto' en una cariñosa reunión de ninfas desnudas. O su 'Aquiles descubierto por Ulises y Diómenes' travestido de mujer. Cerca también esperan los bustos de Safo de Lesbos, la poetisa griega a la que le debemos el término lesbiana, o una escultura de la pareja formada por Orestes y Pílades, príncipes de Micenas y Fócide. 'La mirada del otro. Escenarios para la diferencia' (hasta el 10 de septiembre) saca a la luz 30 obras de la colección permanente del Prado, la gran mayoría expuestas en sus salas porque "no podíamos 'desarmarizar', perdón por la expresión, para después 'armarizar", acompañadas de unas cartelas que revelan esos significados que la Historia del Arte ha querido ocultar.

Sin decir la palabra homosexual porque "sería un anacronismo" ya que el concepto surge en el siglo XIX, explican los comisarios Carlos Navarro y Álvaro Perdices, que es cuando acaban las colecciones de la pinacoteca, esta nueva mirada, coincidente con la celebración del World Pride en Madrid, pretende visibilizar las tendencias LGTB en el arte y lo hace por primera vez en un museo clásico. "Somos un museo nacional público para todos que tiene la obligación de dar cabida a todo tipos de mensajes", precisa el director del Prado, Miguel Falomir. "Este museo es incluyente y no excluyente. Hoy es más nacional que nunca, un término que nunca suelo utilizar. Y lo hacemos desde la más absoluta normalidad mostrando artistas que no siguieron la sexualidad normativa". ¿No teme las críticas? "Si nos critican, lo llevamos en el sueldo", pero "no hacerlo sería faltar a la realidad".

"No queríamos hacer un relato homoerótico, la intención es señalar hechos históricos incontestables. No es un recorrido por obras complacientes con el amor homosexual sino preguntar a las colecciones del museo qué imágenes históricas nos devuelven de lo que no era la identidad explícitamente normativa" , explica Navarro. Por eso, este itinerario pretende "abrir pequeñas ventanas" que se articulan en torno a cuatro ideas. Con las 'Amistades Inmortales' en el mundo clásico, donde las relaciones entre hombres eran comunes y se mitificaron, comienza este recorrido en pos de la diversidad y la libertad sexual. El viaje LGTB del Prado arranca con esculturas de parejas como Orestes y Pílades, Adriano y Antínoo, Aristogitón (al que junto a su amante Harmodio se le considera autor del tiranicidio que dio lugar a la democracia en Atenas) o, llegada del almacén del museo, la de Safo de Lesbos.

Les siguen Botticcelli, Leonardo y Caravaggio, es decir los perseguidos y sentados ante los tribunales acusados de sodomía. 'Perseguir los deseos' abarca a las víctimas, los acusadores y las obras que sufrieron la censura de la moral establecida. Botticcelli, con sus 'Escenas de la historia de Nastagio degli Onesti', fue sometido a un juicio público junto a otras 500 personas en la plaza pública de Florencia acusado de acostarse con un joven de 17 años. Aunque fue declarado inocente, explica Navarro, su vida cambia y abraza "la religiosidad y el oscurantistmo" hasta el punto de autocensurarse y quemar muchas de esas obras de corte clásico con las que creía que podía recuperar ese mundo de diversidad.

Caravaggio aquí exhibe su 'David vencedor de Goliat'. También fue acusado de sodomita en un proceso orquestado por Giovanni Baglione, un pintor rival. Fue a la cárcel y después exonerado, pero tras su muerte Baglione escribió un libelo biográfico donde se construyó la imagen de pervertida y mitificada que durante siglos ha acompañado al pintor italiano. "Esta obra habla de la construcción deformada de la biografía sobre ese dato referido a su sexualidad", añade Navarro. Pero, además, este cuadro llegó a las Colecciones Reales gracias a Juan de Tasis, II conde de Villamediana, que también fue acusado de sodomía y a quien, para rizar el rizo, Gregorio Marañón señaló como el auténtico Don Juan. Cierra ese triángulo de significado sexual la figura de David, protagonista de la literatura homoerótica, especialmente anglosajona.

Guido Reni, "un artista muy queer", no fue perseguido en vida pero sus obras, que tenían un alto contenido homoerótico, sí lo fueron a su muerte. O, al menos, censuradas. Su imagen ambigua, virginal y apocada de 'San Sebastián' hizo que la reina Isabel de Farnesio mandara que repintaran su torso para tapar su incómoda sensualidad. Luego Wilde, Williams o Mishima alabaron el erotismo de este joven. En el caso de 'Hipómenes y Atalanta' fue Carlos III el que pidió que lo retiraran del Alcázar ante ese gesto de rechazo y el amaneramiento del mancebo que rechaza a la joven, hecho gracias al cual se salvó del incendio. Algo similar pasó con 'Júpiter y los demás dioses urgen a Apolo a retomar las riendas del carro del Día', de Cornelisz van Haarlem. El lienzo ha salido del almacén del Prado para exhibir esta colección de traseros masculinos que el rey pidió que quitaran de las Colecciones Reales y llevaran a la Sala Reservada de la Academia de San Fernando, esa a la que solo podían entrar los hombres "con el paradójico -y posiblemente involuntario- resultado homoerótico".

"Soy varón, soy mujer, soy un tercero"

"Soy varón, soy mujer, soy un tercero / que no es uno, ni otro, ni está claro [...]. Me tienen por siniestro y mal agüero / advierta cada cual que me ha mirado / que es otro yo, si vive afeminado". Estos versos de Covarrubias acompañaban a la 'Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda', que pintó Juan Sánchez Cotán y abren el viaje por las 'Engañosas apariencias'. Frente a ella, 'Maddalena Ventura', más conocida como la barbuda de Ribera, dirige los focos a las identidades sexuales más variadas mientras amamanta a su bebé. También lo hacen el Aquiles travestido de Rubens o la escultura del 'Hermafrodito dormido', de Bonuccelli, del que Velázquez, atraído por su sensual apariencia femenina, trajo a España una copia en bronce que ahora se puede ver frente a 'Las Meninas'.

Cierra este itinerario 'Amar como los dioses' con esas imágenes de Rubens de dioses clásicos en actitudes homosexuales que se hicieron para los palacios de reyes o cardenales, pero siempre dentro de la esfera privada mientras en la pública eran perseguidas. Hasta que llegó Goya con 'El Maricón de la tía Gila' y dirigió su mirada a la calle. Y le puso nombre y empezó a normalizarlo con letras capitales. "La mayúscula se refiere no tanto a la condición de homosexual del susodicho, que también, como a su apodo, obtenido por serlo. Y la imagen del personaje es suficientemente reveladora. La corrección política ha relegado en nuestros días esta palabra al uso grosero y homófobo. Quizás por ello este dibujo es incómodo en la biografía de Goya, donde solo encuentra un pequeño lugar como expresión de la marginalidad", asegura José Manuel Matilla en el catálogo.

En 'La mirada del otro. Escenarios para la diferencia' faltan mujeres. Si la historia en general, y la del arte en particular, las ha invisibilizado, mucho más si el tema es su sexualidad y sus relaciones homosexuales. Hay mujeres en las obras de Rubens, por ejemplo, o en la escultura de Safo, pero sigue siendo una anécdota frente a la presencia masculina. No en vano, en la Grecia clásica las relaciones gais entre un adulto y un joven (el erasté y el erómeno) no solo estaban aceptadas sino que tenían un papel formativo hacia la madurez y el ascenso social, pero las lésbicas eran repudiadas y hasta consideradas irracionales porque para griegos y romanos el placer sexual residía única y exclusivamente en el falo.

Sin embargo, esta nueva mirada del Prado subsana el rodillo antifeminista del arte con Rosa Bonheur y 'El Cid', un imponente león del Atlas. Esta artista, la primera pintora que recibió la Legión de Honor francesa y la Gran Cruz de Isabel la Católica por sus méritos artísticos y "la primera gran artista que vive independiente, rica y dirige su vida", saca a relucir el papel de la mujer empoderada. Frente a esas pintoras del XIX más centradas en paisajes, bodegones y animales domésticos y el monopolio masculino, ella pidió a la policía un permiso de travestismo para poder vestir con pantalones e ir a ferias de ganado, granjas y trabajar con animales salvajes. Este león, como explicó en una monografía su última pareja, Anna Klumpke, es el símbolo de la conciencia individual contra el servilismo y la opresión masculina. Una alegoría todavía necesaria de la mujer y la feminidad reivindicada desde la fuerza de su propia identidad y no como un anhelo masculino.

lunes, 5 de junio de 2017

#hemeroteca #arte #homoerotismo | El Museo del Prado muestra el amor homosexual en el arte por la celebración del Orgullo Gay

Imagen: Antena3 / Museo del Prado
El Museo del Prado muestra el amor homosexual en el arte por la celebración del Orgullo Gay.
'La mirada del otro: escenarios para la diferencia' propondrá al visitante un itinerario por obras y autores que han tratado, a través de la historia, el amor entre personas del mismo sexo.
Antena3, 2017-06-05
http://www.antena3.com/noticias/cultura/museo-prado-muestra-amor-homosexual-arte-celebracion-orgullo-gay_201706055935742f0cf279bfc3c413a3.html

El Museo del Prado se sumará a la celebración del Día del Orgullo Gay con la exposición 'La mirada del otro: escenarios para la diferencia', en la que propondrá al visitante un itinerario por obras y autores que han tratado, a través de la historia, el amor entre personas del mismo sexo.

Una exposición, que se inaugurará el 14 de junio y que estará abierta hasta el 9 de septiembre, en la que se agruparán obras en un área y, además, se trazará un nuevo itinerario expositivo a través de una cuidada selección de piezas en las que se invita a contemplar la realidad histórica del amor entre personas del mismo sexo y sus vicisitudes.

Desde Antínoo hasta Caravaggio, el Prado hace visible la consideración y la fortuna en el arte y en la sociedad de su tiempo de artistas, modelos y coleccionistas cuya memoria ha quedado marcada para siempre por su identidad sexual. El proyecto del Museo del Prado coincide con la celebración del WorldPride Madrid 2017.

Como complemento de esta exposición, se llevarán a cabo conferencias y cursos. El domingo, día 18, José Antonio González, de la Universidad de Salamanca, hablará de "Masculinos y clásicos. Homoeróticos en la colección del Museo del Prado. Y el domingo, 25 de junio, José Luis Díez, de Patrimonio Nacional, disertará acerca de "De la atracción consciente al deseo inconfesable: La fascinación por lo masculino en los pintores académicos del siglo XIX".