Mostrando entradas con la etiqueta Fascismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fascismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de mayo de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | EHGAMen eta Wohouren muralari eraso egin diote faxistek

EHGAMen eta Wohouren horma irudiari eraso egin diote faxistek //

EHGAMen eta Wohouren muralari eraso egin diote faxistek

Xalba Ramirez | Irutxuloko Hitza, 2025-05-03

https://irutxulo.hitza.eus/2025/05/03/ehgam-eta-wohouren-muralari-eraso-egin-diote-faxistek/ 

Mezu faxisten ugaritzeari aurre egiteko kanpaina abiatu zuten EHGAM, sexu askapenerako erakundeak, eta Wohou artistak, duela aste gutxi. Bada, lehenago gertatu izan den moduan, pintaketa faxistak eta lgtbifobikoak egin dizkiote Matigoxotegiko zelaiaren aurrean (Egia) zegoen horma irudiari.

Faxistek eginiko pintaketan, “anti-antifaxistak” eta “degeneratuak” idatzi dute, baita svastika naziak ere. Aipatzekoa da ere Irungo Lakaxita gaztetxean bart agertu direla antzeko leloak zituzten pintaketak.

Taldeak azaldu zuenez, martxoaren 31n, Trans Ikusgarritasunaren nazioarteko egunaren harira egin zuten horma-pintura, Donostian eta eskualdean izan diren eraso transfoboak salatzeko.

‘Hau gerra bat da’ kanpaina abiatu zuen Wohou artistak urtarrilean: “Faxismoaren, homofobiaren eta arrazakeriaren kontra zuzendutako mezuen erantzuna. Esaldi hori askotan jarriko dut, eta batez ere faxismoarekin lotutako mezuen gainean”. Izan ere, hainbat ezezagunek bere izar ezagunaren gainean “Marikoia, Stop gay” eta “Gora faxistak” idatzi zuten.

Orain, beraz, ahalik eta gehien ari da ortzadarra zabaltzen Wohou: “Faxistei ortzadarra ikusteak izorratzen badie, ortzadarra ikusteaz nekatuko dira!”

domingo, 20 de abril de 2025

#hemeroteca #feminismo | Por qué ante el auge de las ultraderechas las mujeres somos más de izquierdas y menos de Venus

Protesta en Berlín el pasado febrero contra la líder del partido ultra AfD //

Por qué ante el auge de las ultraderechas las mujeres somos más de izquierdas y menos de Venus

La brecha de género en la posición ideológica ha aumentado en las últimas décadas, especialmente entre la población menor de 25 años. Es un fenómeno global, que no había ocurrido en otros períodos históricos. Buscamos la explicación más allá del género.
Irantzu Varela Urrestizala | El País, 2025-04-20
https://elpais.com/smoda/feminismo/2025-04-20/por-que-ante-el-auge-de-las-ultraderechas-las-mujeres-somos-mas-de-izquierdas-y-menos-de-venus.html

Cualquiera que trabaje o conviva con jóvenes puede tener la impresión de que ellos son cada vez más machistas —y más de derechas—, y ellas son cada vez más feministas —y más de izquierdas—. Pues resulta que es cierto, en gran parte.

La polarización ideológica entre mujeres y hombres nacidos en torno al 2000 es una realidad que se puede cuantificar. En las elecciones alemanas del pasado febrero, el 35% de las mujeres entre 18 y 24 años votó a Die Linke —la izquierda de ideología socialista—, mientras que el 27% de los hombres de esa edad votó a AfD (Alternativa para Alemania), la ultraderecha germana. Según las encuestas, en Estados Unidos las mujeres de entre 18 y 30 son ahora 30% más “liberales” —entendido como progresistas, que últimamente hay que aclarar los conceptos básicos, que nos los roban— que sus contemporáneos masculinos. En España, según el CIS, Los hombres menores de 25 años se han desplazado más a la derecha que nunca, mientras que las mujeres de esta edad han virado a la izquierda como no lo habían hecho antes. De hecho, según la politóloga Silvia Clavería “los hombres jóvenes se han convertido en el grupo de población más derechizado de toda la sociedad, algo que no había ocurrido nunca”.

“Esta brecha de género en el voto es un dato muy impactante, muy sorprendente, muy nítido, extendido en todo Occidente. No había pasado antes en la historia, por lo menos no así de marcada y de extendida la diferencia”, afirma la abogada y periodista argentina Julia Mengolini, autora del libro ‘Las caras del monstruo’, en el que analiza las claves de la victoria de Milei en Argentina.

O sea, que lo de tu sobrino no es que está viendo los ‘streamers’ equivocados, sino que está formando parte de un fenómeno mundial sin precedentes que hace más real que nunca la afirmación de Angela Davis sobre que el feminismo es la única lucha capaz de frenar el fascismo. ¿Y cuál es la explicación? ¿Los chicos son malos y las chicas buenas? ¿Ellos son cazadores y ellas recolectoras? ¿Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus?

Pues obviamente no. No existen argumentos biologicistas que expliquen comportamientos colectivos, y estamos en 2025 y ya sabemos que el género es una performance. Pero hay explicaciones, claro que sí.

¿Cómo se explica la brecha de género ideológica que recorre el mundo?

Según la filósofa política Jule Goikoetxea, “en el comportamiento electoral de las últimas décadas el voto se divide en base a aquellos ejes que han sabido politizarse”. Según su planteamiento, hace unas décadas las personas de la clase trabajadora votaron a partidos de izquierdas porque la explotación laboral era el eje que partidos y sindicatos habían conseguido politizar, despertando la conciencia de clase. Vamos, que la gente, cuando se hace consciente de violencias y explotaciones que le atraviesan, vota por quienes defienden la lucha que consideran suya. Así, según Goikoetxea, “cuando se consiguen politizar otros ejes, como la violencia estructural contra las mujeres y personas no blancas, la discriminación económica, política y científica que sufre mas de la mitad de la población por ser mujer, migrante, puta, o no blanca, estos sujetos se politizan y votan diferente a aquellos que no se identifican con ese problema, o no sufren dichas violencias y dominaciones”. Aquí parece estar el origen de la brecha: las que viven la discriminación y los que viven el privilegio.

Mengolini, desde otro prisma, considera que “hay una explicación que tiene que ver con la condición histórica de las mujeres, no esencialista, pero sí vinculada a una forma de vivir, a las tareas de cuidado, que nos aleja de esta propuesta de identidad cruel y absolutamente individualista con la que vienen las ultraderechas”. La idea de que a base de enseñarnos a cuidar y a preocuparnos por el bien común, hemos aprendido a rechazar la crueldad y la ley del más fuerte, me convence en parte. Pero ¿por qué ahora?

“Acá pasó algo” —afirma Mengolini—. “¿Qué es lo que pasó? Pues un proceso de politización, encuadrado en el movimiento feminista, que a las mujeres nos vino a proponer un proyecto de mundo más igualitario, de cuidar de los otros y de las otras. Y esto funcionó como un antídoto antifascista”.

Vamos, que somos más antifascistas porque somos feministas y somos feministas porque siempre tuvimos formas comunitarias de cuidarnos entre nosotras. Vendría a ser la nueva “conciencia de clase”. Las mujeres y las disidencias sexuales y de género hemos despertado a una conciencia que explica las violencias que vivimos como parte de estructuras de dominación que nos atraviesan, no como destinos biológicos o estado “natural” de las cosas. Y de ahí no se vuelve. Una vez que eres consciente de las discriminaciones que vives, y de dónde vienen, no puedes votar —ni vivir— como si no te dieras cuenta.

¿Qué papel tiene el feminismo en la izquierdización de las mujeres jóvenes?

El momento histórico en el que las mujeres más se identifican con la izquierda coincide con la extensión de la conciencia feminista, porque en realidad son el mismo proceso, el de construir razones y herramientas para combatir los discursos supremacistas. En palabras de Mengolini, “sin feminismo, las ultraderechas podrían estar ganando por más diferencia, porque la ultraderecha se propone como una propuesta de identidad en una crisis terminal del neoliberalismo. De no estar las mujeres más politizadas gracias al feminismo, tal vez todas hubiésemos comprado esa propuesta de identidad”.

El momento histórico en el que más se alejan las mujeres de las posiciones conservadoras, especialmente de las extremas, también lo explica el despertar masivo al feminismo. Para Jule Goikoetxea, “es el movimiento feminista con todas sus ramificaciones en las casas, en el ocio y en el trabajo quien ha politizado a todas esas mujeres jóvenes”.

El momento histórico en el que las mujeres jóvenes más se distancian —en principio ideológicamente, pero no solo— de los hombres, también está relacionado con la toma de conciencia feminista. “Aquí, —afirma Goikoetxea— pero también en Chile, Colombia, Argentina, Irán, Guinea, cuando ven que “ser mujer” (ser marcada como mujer) implica subalternidad, más pobreza, más precariedad y sufrir violencia sistemática por parte de los hombres, se dan cuenta de que el problema no es simplemente una estructura abstracta de dominación sin responsables, e identifican que tienen un gran problema con ese grupo social llamado “hombres”. Y empiezan a exigir explicaciones y cambios a los responsables. Y los responsables se cabrean. Y la responsabilidad no es personal, es política, da igual que tengan 20 años, porque ellas también tienen 20 años y no paran de sufrir violencia”.

¿Qué papel tiene el feminismo en la derechización de los hombres jóvenes?

Desde algunos sectores de la izquierda se ha acusado al feminismo de “ir demasiado lejos” y haber provocado una reacción en los hombres jóvenes, que los ha llevado a ser más machistas y a acercarse al fascismo. Pero Mengolini no cree que esa dinámica sea relevante. “Yo creo que el que se hizo ultraderechista por una reacción al feminismo son los menos. El núcleo más duro”. Para Goikoetxea, “el feminismo enfada a una gran cantidad de hombres porque les señala como el grupo social y político responsable del sistema patriarcal”. El feminismo ha construido las herramientas para analizar las desigualdades y las armas para empezar a combatirlas, y eso lo notamos nosotras, pero también quienes han vivido hasta ahora impunes y tranquilos en su privilegio.

“¿Cuándo empieza el cabreo?” —dice Goikoetxea— “Cuando empiezan a señalar a los responsables. Entonces, los responsables responden, sea votando, sea disparando, sea privatizando, sea ilegalizando el aborto, las personas trans, la equidad salarial. Eso es fascismo”. Así, parece que los avances del feminismo —que evidentemente pasan por destapar los sistemas de dominación y a quienes se benefician de ellos— serían la erupción que enciende el odio que lleva a algunos hombres considerar el fascimo una opción para huir de la lava. “Pero recordemos algo muy importante —apunta Goikoetxea—: no todos los hombres empobrecidos y explotados votan fascismo, es un determinado perfil muy concreto quien vota una y otra vez fascismo: supremacistas”.

Mengolini tampoco niega una reacción al feminismo “porque se nota que hubo una respuesta organizada a nuestro movimiento feminista, otra respuesta organizada. Nosotras presentamos una especie de programa y ellos contestaron con su especie de programa. El feminismo a nosotras nos resguardó de este tsunami de identidad ultrafascista”.

Las conclusiones serían, entonces, las contrarias a los que consideran que hemos ido tan lejos que nos hemos pasado y algunos hombres se sienten atacados. Más bien sería que hemos conseguido tantos avances, que hemos movido los cimientos que sostienen los palcos del privilegio, y quienes estaban allí sentados se han enfadado. Y así empiezan las revoluciones.

¿Qué influencia tendrían las redes sociales en este proceso?


El mundo no es el mismo desde que en 1991 se presentó la World Wide Web y “se inventó” internet. Y el movimiento feminista supo aprovechar la ausencia de intermediarios, las posibilidades pedagógicas y las potencialidades de alcance casi infinitas, para hacer llegar un mensaje necesariamente complejo a cada vez más mujeres que no tenían muy claro quién es Simone de Beauvoir. Todas nos hemos hecho (más) feministas gracias a internet.

Para Goikoetxea, “la cuarta ola feminista ha sabido usar las redes para movilizar, organizar y cambiar muchas cosas. Si solo hubiera tele y radio, pero no redes sociales, no hubiera sido posible lo que ocurrió con las denuncias en contra de agresores con poder, ni tampoco la denuncia de Jenni Hermoso, que se da en plena politización feminista y sindicalista de los grupos deportivos feminizados”.

Pero lo que ahora llamamos la “manosfera” (o “machosfera” según lo cabreada que te halles) también se apuntó al modem político y ha convertido las redes sociales en Tennesse después de la abolición de la esclavitud: un montón de hombres blancos convencidos de que no tienen todo —el poder, el dinero, las mujeres, el casito, la impunidad— que se merecen y que están dispuestos a todo, violencia incluida, por recuperar lo que —en su relato épico/onírico— les han arrebatado. ¿Quién? Nosotres.

Para Mengolini, “las redes sociales son un elemento crucial para entender esta especie de tormenta perfecta porque tabican nuestras creencias”. Pero la periodista y escritora considera que no es un fenómeno casual: “También existe un sesgo de género en el algoritmo. No puede ser que uno entre a YouTube y lo que más funciona sean los varones hablando con varones. Esto es una amplificación de una situación social que no la inventó el algoritmo, sino el patriarcado, pero que el algoritmo entiende, recoge y exacerba”.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esta polarización?

Goikoetxea lo tiene claro: “La polarización va de la mano del cambio político. No hay cambios estructurales sin polarización. Lo que ocurre es que suele venir con mucha violencia porque quienes ostentaban el poder antes de ese cambio o de esa nueva politización, se enfadan, se arman, y empiezan a usar la violencia directa, institucional y económica a destajo. Ya lo estamos viviendo”.

Parece un mensaje apocalíptico, en sintonía con los aires de fin de mundo que soplan para cualquiera que esté un poco al tanto de la situación internacional o que tenga una cuenta en el ‘zombie’ de Twitter, actualmente llamado X. Pero yo prefiero quedarme con la idea de que es, sí, el fin del mundo, pero tal y como lo conocemos, y que lo que viene se parecerá más a Venus, y menos a Marte.

En Urano está el apartamento que da título al libro de Paul B. Preciado en cuyo prólogo Virginie Despentes escribe algo que me parece un horizonte: “Por primera vez en mi vida siento que toda esa violencia que resurge no es más que el último gesto desesperado de la masculinidad tradicional abusiva y violadora. La última vez que los oímos gritar y salir a matarnos por las calles para conjurar la miseria que constituye su marco de pensamiento. Creo que los niños nacidos después del año 2000 pensarán que seguir bajo este orden masculinista sería morir y perderlo todo”.

Pues eso, que nosotras a lo nuestro.

jueves, 27 de marzo de 2025

#hemeroteka #kuir #politika | Ezkerra, queer mugimendua, politika

Trans legearen aldeko manifestazio bat //

Ezkerra, queer mugimendua, politika

Oudeis Gauerdi | Berria, 2025-03-27

https://www.berria.eus/iritzia/artikuluak/ezkerra-queer-mugimendua-politika_2139428_102.html

Ideologia politikoen esentzia argitu nahian dabilenak bere ikerketa diziplina historikora eramaten duenean, ‘historikoki mugatzen’ du berori, eta berorren erreprodukzio posible ororen aurreikuspena ezeztatzen du. Historia, izan ere, bere ‘materialtasun positiboan’, errepikaezina da. ‘Historiak ez du esentziarik’: denboran eta espazioan kristalizaturiko indar-produktiboen egoera zehatz eta bakana da. Materialista dialektikoak ere onartu beharreko ondorioa dakar honek: Historiak ezin du inoiz Ideia azaldu, Ideiaren determinanteak baizik. Horregatik du Historia bidelagun eskas Filosofia Politikoak edota Etikak.

Adibidez, «zer da faxismoa?» galderari erantzuteko «Alemania», «Italia», «gerra-artea», «inperialismoa», «kapitalismoaren barne negatibitatea» edota «burgesia» bezalako adierak erabiltzen badira, faxismoaren ezaugarriak atzean utzi eta berorren determinante kontingenteetan (historikoetan) zentratu garen seinale da, faxismoak politikoki ukagarri lukeen hori ahantziaz. Izan ere, faxismoa ukatzera daramana ez da taylorismoari ukoa, ez eta komunitate juduaren defentsa ere. Hala balitz, «faxismoa» ez litzateke egun erabilgarri, posfordismoaren eta palestinar herriaren genozidio israeldarraren garaian. Alta, erabilgarri da, baina soilik berorri izaera ‘ideal’ bat egotzi diezaiokegulako, eta meta-historikoa dela onartu. Zein da faxismoaren esentzia? ‘Diferentziaren eta pluraltasunaren ukoa, ideia totalizatzaile baten izenean’, izanJustizia, Ongia, Batasuna. Faxismoa, esentziaz, predikazio traszendentaloi loturik da. ‘Gaizkia erradikala Ongiaren izenean baino ezin daiteke egin’.

Printzipio eztabaidaezinekiko aurkakotasunean fundatzen den ekintza-eremu honek dakar post-modernia politikoaren hastapena, eta eremu berri hau aintzakotzat hartuz beharko genuke ohartarazi «faxismoaren kontra» borrokan dihardutenek ere ber «ideal faxista» bete dezaketela.

Testu honek, bada, ez dihardu faxismoaz, ideologia politiko ezkertiarraren eta ‘queer’ mugimenduaren arteko harreman autodestruktiboaz baizik. Horren azaltzeko bi mugimenduon esentzietara jo behar da. Azal bedi Ezkerraren ‘esentzia’ gaitzaren kanporatze, reifikatze eta alienatzean oinarritutako mugimendu psikologiko gisan, zeina, politikoki, norberaren subjetibazio biktimistan oinarritzen den. ‘Erru oroz salbu den errukitsua da Ezkerra’: Herriaren eskari legitimoen objektibazioa, herriaren sufriarazleen aurka. Eduki oroz gaindi, justizia eskean dabilen biktimizatutako indar-politikorik deino, Ezkerra bizirik egongo da. Horregatik dira garai nahasiok, non Eskuina ere erabat biktimizatu zaigun, Ezker eta Eskuin guztiz berdindu eta batu zaizkigun garaiak. Gisa horretan, ezkerrak bere buruaren ukaziora daramaten kontra-mugimenduak baino ez ditu sortzen, soilik bere burua ukatuz gero desagertuko bailitzateke bere ispilu bilakatu den ‘erreakzioa’. Zeinu ezberdineko nazionalistak, ‘RadFem’-ak edota ‘InCel’-akdira ezkerrak eragin erreakzio eskuindarraren adibide.

Larrotako queer mugimenduaren zati esanguratsu bat ere ezkerraren auto-disoluzio horren eragile bilakatu da, genero-identitateari dagozkion printzipio ebidente batzuen baitan (eraikiak direla) mundu mediokre eta autoritario batek bazterrean ezarri dituela ikusirik, bazterkeriaz baztertasun egin beharrean, zentralitate egin nahian baitabil. Mugimenduaren politizazio okerrak eragin du hori. Politizazio ezkertiarra baino ezagutzen ez duelarik, ez daki modu totalizatzailean (unibertsalizagarrian) ez bada ekiten. Alta, totalitarismoa edota normatibismoa queer mugimenduari esentzialki kontrajartzen zaizkion formak dira, premisa nagusia identitate sozial ororen izaera ‘hipotetiko’ eta ‘ez-esentzialista’ baita. Norma erautsi eta gaitasun bilakatu beharrean ez-normaren norma ezarri-nahiak pluralitatea unitate bihurtzen du; biktima, biktimario.

Alta, boterea dominazio-harreman bertikal beharrean, ‘produktibo’ (hots, ‘performatibo’) bihurtu delarik, mutil bati mutil-lagunik izan ez dezan eskatzea bezain logikoa eta beharrezkoa da neska zis-hetero edo bisexual bati behingoz isil dadin eskatzea, gehiago ‘queer’-en aldeko ezer idatz ez dezan, bere egunerokotasunaren faktikotasunak mutil zis heteroen legitimazio-bitartekoak baino ez baitira. Ezkertiartu zaigun ‘queer’ mugimendu honek ezker politikoaren disoluzioa dakarrenean, eta ezker politikoaren baieztapenak ‘queer’ politikarena, galdera pertinentea honakoa da: noiz arte jardun behar duten batzuek zein besteek elkarren aliatu direla antzezten.

viernes, 7 de febrero de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | La Universidad pública vasca investiga a un profesor por comentarios “fascistas, tránsfobos, racistas y franquistas”

Concentración en Leioa contra comentarios machistas y homófobos de otro profesor //

La Universidad pública vasca investiga a un profesor por comentarios “fascistas, tránsfobos, racistas y franquistas”

“Hay que ilegalizar la bollería ya”, “las bolleras que votan a la izquierda tienen menos luces que una vela”, mensajes a favor de Franco, en contra de las personas extranjeras o las personas trans son algunos de que han suscitado las críticas de los estudiantes
Maialen Ferreira | El Diario, 2025-02-07
https://www.eldiario.es/euskadi/universidad-publica-vasca-investiga-profesor-comentarios-fascistas-tranfobos-racistas-franquistas_1_12035635.html 

La Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha abierto un proceso interno para investigar a un profesor de la Facultad de Farmacia, en el Campus de Álava, después de que el Consejo de Estudiantes haya denunciado que lanza en sus redes sociales mensajes “fascistas, racistas, tránsfobos y franquistas”. “Esos mensajes son inaceptables y van en contra de los principios y valores que rigen la convivencia de nuestra universidad. La UPV/EHU tiene un compromiso a favor de la igualdad de derechos, la diversidad y el respeto, como se recoge en nuestro Código de Ética. Es fundamental actuar ante esta situación de manera rápida y firme para salvaguardar estos principios”, ha escrito en un comunicado el presidente del Consejo de Estudiantes, Iñigo Ugedo.

Entre los comentarios recogidos se encuentran contra las mujeres lesbianas como “hay que ilegalizar la bollería ya”, o “las bolleras que votan a la izquierda tienen menos luces que una vela”, mensajes a favor de Franco como “En 1945 Franco creó la paga extra de Navidad, 77 años después siguen sin aparecer rojos renunciando a ella ni aparecerán”, en contra de las personas extranjeras como “ayudando a gente de fuera y los de aquí todavía sin ayudas. This is Spain” o contra las personas trans como “la mujer es mujer aunque se cambie de chasis” o “mi coche se percibe un Ferrari, ¿entonces es un Ferrari? Vaya país de pandereta”. También comparte fotografías y vídeos del líder de Vox, Santiago Abascal y mensajes a favor de Israel.

Desde la asociación de estudiantes Ikama también han denunciado lo ocurrido y sostienen que el del profesor de la facultad de Farmacia “no es un caso aislado”. “Se trata del ascenso de una ola fascista y reaccionaria que está ocurriendo en todo el mundo y en Euskal Herria podemos ver ejemplos de ello. Los que defendemos un mundo de izquierdas y de progreso debemos entender estos comentarios como un ataque al que debemos enfrentarnos de manera firme”, han señalado desde la asociación.

La asociación ha recordado el caso el pasado octubre de un profesor de Derecho de la facultad de Leioa, en Bizkaia, que finalmente fue despedido por lanzar a través de sus redes sociales mensajes similares al profesor de Vitoria. En aquel caso se trataba de un profesor sustituto y los alumnos, al descubrir que difundía mensajes machistas, racistas y xenófobos en sus redes sociales, decidieron realizar una protesta durante la clase de este profesor, que tuvo que salir escoltado por el personal de seguridad. “Mujeres partidarias del aborto que excluís al padre y menospreciáis la vida, hijas de puta. ¿Ya habéis fregado como os ordené el otro día? Como vea alguna mancha en algún plato o vaso, vais a ver lo que es bueno. Condenad el crimen y parid, cabronas. Viva España, marranas” son algunos de los comentarios que el profesor sustituto de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) había lanzado en sus redes sociales y que han suscitado las críticas por parte de los alumnos.

En aquella ocasión la Universidad elevó el caso a la Fiscalía para determinar si los mensajes del profesor de Leioa constituían un delito porque a juicio de la universidad, eran “claramente incompatibles con los principios y valores de la universidad pública vasca”. Al mismo tiempo la Comisión de Igualdad de la Facultad de Derecho sostuvo que los comentarios “públicos sexistas, homófobos y misóginos, además de otros xenófobos, racistas y que fomentan la cultura de la violencia y el odio son contrarios, entre otros, a los valores de no discriminación, igualdad de hombres y mujeres y respeto de los derechos humanos que están en la base tanto de la legislación internacional (por ejemplo, el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea y los artículos 8 y 10 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea) como del Estado Social y Democrático de Derecho reconocido en la Constitución Española y en la legislación que la desarrolla (por ejemplo, la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, y el Decreto Legislativo 1/2023, de 16 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres y Vidas Libres de Violencia Machista contra las Mujeres, en la Comunidad Autónoma Vasca)”. “En la medida en que esa legislación está incorporada en la normativa de la UPV/EHU, dichos comentarios y manifestaciones también son contrarios a la normativa de nuestra universidad, entre otros, sus Estatutos (artículo 4.3) y el recientemente aprobado IV Plan de Igualdad de Mujeres y Hombres (2024/2028)”, trasladaron desde la Comisión.

Finalmente, el profesor fue despedido. “Recientemente la Universidad del País Vasco informó de la apertura de un procedimiento previsto en el Protocolo contra las Violencias de Género, así como de la medida cautelar adoptada dirigida a apartar a un profesor de la Facultad de Derecho de la docencia hasta la finalización del procedimiento. Tras un análisis jurídico, y tras la adopción de la medida cautelar ya descrita, la Universidad ha decidido iniciar el procedimiento de remoción de esta persona de la plaza de profesor sustituto que ahora ocupa, procedimiento previsto en la reglamentación interna”, informó el pasado octubre.

En esta ocasión, desde el equipo del Rectorado informan a este periódico que han recibido en la mañana de este viernes las quejas formales del Consejo de Estudiantes y de Ikama, por lo que han abierto “un proceso interno para dar una respuesta lo antes posible para proteger los derechos e intereses de todos los colectivos”.

miércoles, 10 de mayo de 2023

#hemeroteca #historia | Antonio Scurati: “Alemania ha ajustado más cuentas con el nazismo que Italia y España con sus fascismos”

El Diario / Antonio Scurati //

Antonio Scurati: “Alemania ha ajustado más cuentas con el nazismo que Italia y España con sus fascismos”

El ensayista italiano publica 'M. Los últimos días de Europa', tercera parte de su exitosa biografía novelada de Benito Mussolini, y lamenta el desconocimiento de las nuevas generaciones sobre la historia reciente. “Los jóvenes viven aplastados por el presente”, señala.
Miguel Ángel Villena | El Diario, 2023-05-10
https://www.eldiario.es/cultura/libros/antonio-scurati-alemania-ajustado-cuentas-nazismo-italia-espana-fascismos_1_10193376.html 

Resulta evidente que Antonio Scurati (Nápoles, 1969) ha dado con la tecla para explicar de un modo ameno, y a la vez riguroso, la Historia reciente de Italia y de toda Europa a través de la biografía novelada del dictador Benito Mussolini (1883-1945). Así pues, este género híbrido le ha permitido convertir esta trilogía, cuya última entrega es ‘M. Los últimos días de Europa’ (Alfaguara), en un sorprendente éxito editorial que ya cuenta con un millón de lectores en Italia y ha sido traducido en más de 40 países. A partir de la premisa de que la verdad literaria puede ser complementaria de la histórica, Scurati apostó por acercar a un público amplio el conocimiento de la etapa fascista en Italia. Y lo ha conseguido.

De penetrantes ojos azules, un escaso cabello canoso y un verbo fácil, este profesor universitario de Literatura Contemporánea en Milán dice rotundo que “la novela es la forma más democrática de narrar una historia, no discrimina y ayuda en ocasiones a que un libro logre una gran repercusión”. En su doble condición de docente y escritor, Scurati señala: “En los últimos años existe una tendencia entre las nuevas generaciones de escritores europeos a contar nuestra Historia reciente en clave de novela. Somos autores que no hemos vivido esas épocas turbulentas del siglo XX y elegimos una fórmula híbrida para construir una historia narrativa. Ahí tenemos los ejemplos de Javier Cercas, de Emmanuel Carrère o de varios de los últimos ganadores del premio Goncourt en Francia. Me gusta esta mezcla de géneros tanto como lector como en mi faceta de escritor”.

A pesar de los años que ha dedicado a esta trilogía sobre Mussolini (‘M. El hijo del siglo’, ‘M. El hombre de la providencia’ y ahora ‘M. Los últimos días de Europa’), Scurati confiesa que no ha sentido ni empatía ni fascinación por el personaje. Sencillamente le interesaba su papel crucial en la formación del fascismo y su rol importante en la Segunda Guerra Mundial. “Mussolini”, aclara el ensayista, “inventó el fascismo, pero también el populismo. Es decir, un discurso retórico y hueco que apelaba a las emociones más que a la razón, que pretendía ofrecer recetas fáciles para problemas complejos. Desde luego que podemos reconocer hoy ese populismo en el ascenso de formaciones de extrema derecha. Ahora bien, la gran diferencia estriba en que el fascismo de los años 20 y 30 del siglo XX utilizaba la violencia como un componente esencial. Por el contrario, los populismos de hoy se insertan en el juego democrático, en el parlamentarismo, e intentan por todos los medios desacreditar la democracia”. El autor, que ha publicado sobre todo ensayo, pero también alguna novela, insiste en que no es ni historiador ni periodista, se define como profesor y escritor. A partir de ese punto de vista defiende este género como “novela documental”.

Muy ligada, por supuesto, la trayectoria de Mussolini a la de Adolf Hitler y más tangencialmente también a la de Francisco Franco, ‘M. Los últimos días de Europa’ abarca dos años, desde la primavera de 1938 a la de 1940 cuando Italia entra en la guerra al lado de Alemania y por sus páginas desfilan un sinfín de personajes reales de la época. De hecho, el autor aspira a que su libro se convierta en una narración sobre el poder y no solo sobre el dictador italiano que gobernó Italia a lo largo de 23 años. Scurati aborda desde distintos ángulos un periodo muy convulso de los prolegómenos de la II Guerra Mundial con el auge del nazismo, la extensión de leyes raciales contra los judíos, la pasividad de las democracias occidentales frente al poder de Hitler o el sometimiento de Mussolini al Führer. Aunque el libro está muy centrado en el devenir de Italia en aquel periodo, que incluye sus sueños imperiales en las guerras en Etiopía y Albania, el autor consigue que la trama resulte también asequible para un lector extranjero.

Meloni, un daño moral y político para Italia
Desde ese conocimiento exhaustivo de aquellas tres dictaduras, Scurati duda un poco cuando se le pregunta por los ajustes de cuentas con ese negro pasado, por lo que se ha dado en llamar “desfascistización”, en los diferentes países. Pero tras la vacilación, responde seguro. “Creo que Alemania”, manifiesta, “ha abordado de una manera más amplia y radical su superación del pasado nazi, su elaboración del luto, su ajuste de cuentas. En Italia no hemos ajustado cuentas con el fascismo ni asumido responsabilidades ni culpas. Las últimas elecciones en Italia, con el triunfo de una clase política que procede del neofascismo, lo demuestran de un modo triste. Ha sido una ocasión perdida para confrontar nuestro pasado y la victoria de Hermanos de Italia y de la primera ministra, Giorgia Meloni, significa un enorme daño para Italia: moral y de madurez política. En el caso español, quizá ese pasado a superar esté demasiado cerca en el tiempo. En un coloquio con Fernando Aramburu en Milán vimos que una novela como ‘Patria’ está escrita a partir de lo vivido, mientras que Mussolini ya queda muy lejos. En cualquier caso, Alemania ha ajustado más cuentas con el nazismo que Italia y España con sus fascismos”.

Dividido en breves capítulos, con unas citas históricas muy oportunas al comienzo de cada uno de ellos y con un índice final de los personajes que aparecen en el libro, ‘M. Los últimos días de Europa’ ha exigido un inmenso trabajo de documentación que le ha permitido a Scurati eliminar cualquier protagonista ficticio o rehuir las introspecciones sentimentales. En su conversación en Madrid con un grupo de periodistas el autor se refiere con cierta frecuencia a razones generacionales para explicar algunas conductas y así afirma: “En mi generación, que ha crecido en libertad y en tiempos de paz, pensábamos hasta hace poco que la democracia era algo eterno. Ahora que ya tengo canas y una edad, me doy cuenta de que la democracia se basa en la lucha por la democracia. Esa lucha representa la bandera de la democracia, su esencia”. Scurati, que ejerce como profesor universitario, muestra su desazón cuando comenta que un reciente sondeo ha revelado que una tercera parte de italianos se muestra indiferente ante la dicotomía fascismo/antifascismo. “Tenemos una necesidad imperiosa de renovar la Historia y su divulgación. Hay que considerar, y lo digo sin ningún moralismo ni paternalismo, que las últimas generaciones viven aplastadas por el presente, como si fuera una condena. No les interesa el pasado de sus padres y abuelos y su pérdida de contacto con la realidad cada vez se agranda más. La inmediatez de la tecnología elimina todo lo que no sea el momento presente y por tanto se comete un cierto ‘memoricidio’”.

No se muestra partidario Scurati, que ya prepara la cuarta parte de su biografía de Mussolini, de minusvalorar esas pulsiones primarias de la población que tanto agitan y aprovechan los populismos. En su opinión, un líder como Donald Trump resulta más trágico que ridículo y, de otro lado, no puede ignorarse que problemas como las migraciones no se resuelven con recetas sencillas, algo que ignora la derecha pero también la izquierda. Pero ¿por qué vuelven a extenderse hoy los populismos?, se le pregunta al escritor italiano. “Bueno”, contesta, “instigan emociones como el miedo o el rencor y, en el fondo, lanzan un mensaje consolador para las masas”.

martes, 1 de marzo de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia | Shon Faye: ''La transfobia es fascista"

Cadena SER / Shon Faye //

Shon Faye: ''La transfobia es fascista".

La escritora inglesa publica 'Trans. Un alegato por un mundo más justo y más libre' donde explica cómo la educación y la sanidad públicas sirven para mejorar las vidas de las personas trans.
Pepa Blanes | Cadena SER, 2022-03-01
https://cadenaser.com/2022/03/01/shon-faye-la-transfobia-es-fascista/ 

Su ensayo 'Trans' ha vendido más de 30.000 copias en Inglaterra en pocos meses, aborda con claridad y didactismo los temas más delicados y polémicos en torno a las personas trans. Con 33 años se ha convertido en escritora y activista que acaba de aterrizar en España de la mano de Blackie books. Para Shon Faye lo importante es mostrar que mejorar la vida del colectivo es mejorar la sociedad en su conjunto y que las luchas de la gente trans son luchas materiales y económicas. Con un alto porcentaje de paro, con falta de acceso a la sanidad y los servicios sociales, ser trans, señala la autora, no es un capricho identitario, sino una cuestión mucho más compleja que deja ver las grietas del sistema capitalista y patriarcal.

En su libro dice que quiere centrarse en los problemas que atañen al colectivo trans en realidad, y son problemas como la vivienda, el trabajo, la precariedad, de los que nunca se habla cuando se menciona a las mujeres y a los hombres trans, ¿por qué?
Creo que uno de los problemas a los que me he enfrentado en UK, es que la conversación sobre las personas trans se centran solo en lo identitario, en qué significa el género, qué significa ser mujer y ser hombre. Creo que eso por sí solo deshumaniza a las personas trans y verlas en un imaginario diferente que no necesita las necesidades materiales y normalmente no tiene a las personas en le propia discusión. Me interesaba mostrar que hay muchas desventajas materiales para las personas trans, el trabajo, los servicios... y que tienen que hacer frente a ello en una sociedad muy hostil.

Eso rompe un pongo una crítica que desde sectores de la izquierda, al menos en España, se hace a lo trans o a lo LGTBIQ, que es que la identidad quita tiempo de la lucha material, ¿usted qué les diría a estos señores?
La gente suele enmarcar dentro de la izquierda también en la derecha, a las minorías como políticas cool. Pero eso no es así, tienen desventajas políticas. No tienen trabajo, no tienen lugar para vivir en muchos sitios o sufren discriminación. O sanidad. Todas las demandas sobre las mujeres o lo LGTB, parece Las demandas políticas de las personas trans son políticas de las que nos beneficiamos todos en la sociedad.

Dice que la transfobia es el nuevo fascismo, ¿de qué manera?
Transfobia es como el fascismo porque cuando piensas en los grupos fascistas en la extrema derecha desde Estados Unidos, Hungría o Rumania, se preocupan sus papeles como personas de familia conservadora y ahí no entran las personas trans.

¿Sale barato hacer bromas o insultar a las personas tans, más que a otro colectivo?
No creo que las personas trans sean las únicas que son insultadas. También están los gitanos o los musulmanes e inmigrantes que reciben muchos insultos incluso en los medios de comunicación. No sé qué pasa en España, pero creo que la razón por la que sale barato el insulto a las personas trans en Inglaterra o Estados Unidos es porque los medios de comunicación llevan años haciéndolo durante décadas ese tipo de discursos. Hay una ridiculización de las personas trans y eso da licencia a la gente a hacerlo. Creo que la cuestión del género pone incomoda a mucha gente, que ve amenazado el orden social con la ruptura del binarismo.

Al inicio del ensayo menciona la serie Veneno y el cine de Almodóvar como ejemplos que le han ayudado, ¿hasta qué punto es importante que haya relatos audiovisuales diversos?
Como mujer trans, en un nivel personal, es importante, porque yo he crecido en un mundo que representa a las mujeres trans en la cultura popular de manera muy sesgada. De manera silenciosa, fea, a veces peligrosa y eso te hace un daño psicológico enorme cuando creces. Las personas trans creemos en una cultura que lance mensajes positivos también, que hable de las motivaciones, de cómo somos, que hablen de nuestra humanidad, de que tenemos más cosas en común que diferencias con los demás.

¿Duelen más las críticas a lo trans cuando vienen del movimiento feminista?
Creo que es muy específico cuando esas críticas vienen del movimiento feminista, en particular para las mujeres trans. La mayoría de las personas trans son feministas y reconocemos que la presión social sobre mujeres y trans es similar y debemos luchar juntos. También hemos experimentado machismo nosotras. ES necesario que luchamos juntas contra el patriarcado, contra la extrema derecha, contra la desigualdad. Es una pérdida de engría, en realidad, me pone triste porque creo que tenemos más cosas en común que diferencias. Quizá muchas esperábamos que el feminismo fuera un lugar seguro, y no con esa lucha feroz entre mujeres. Eso sí, nosotras seguimos explicando que estamos más juntas de lo que parece.

La primera frase del libro es: "La liberación de las personas trans mejoraría las vidas de todo el mundo en nuestra sociedad". ¿Por qué cuesta tanto explicar esto?
Porque el capitalismo nos imprime una mentalidad muy esquemática y nos hace no confiar en los otros y en los derechos de otros. Algunos creen que los movimientos identitarios pueden ser una amenaza y hay que mantenerse lejos, porque piensan que te pueden quitar tus beneficios. Cuando en realidad los beneficios solo se los queda el sistema.

Hay un aspecto interesante en el de los hombres trans, ¿por qué tienen menos visibilidad?
Creo que los hombres trans tienen menos visibilidad porque las mujeres son más fáciles de mercantilizar. Pueden salir en portadas de revistas, ser modelos, hay algo de fascinación en ver la transición de mujeres que no está en ver la de los hombres. En su caso es mucho más difíciles sexualizarlos. Así que de alguna manera se vuelven invisibles, es un tipo también de transfobia, porque no están representados y mucha gente hace como si no existiesen. De las mujeres trans se dice que son peligrosas a veces, pero en el caso de los hombres se les infantiliza y hasta se les quita su sexualidad. Quería hablar de ellos en el libro porque tenemos muchas pruebas de que su experiencia también viene asociada a episodios de violencia, de discriminación en los servicios públicos, ya que no pueden estar seguros ni un espacio con mujeres ni con hombres. La transfobia adquiere una forma distinta en su caso.

Menciona también el caso de los niños trans, quizá uno de los que más polémica genera, pero también hay cierta esperanza en su ensayo, ¿creo que las nuevas generaciones lo van a tener algo más fácil?
Bueno, puede que sí, pero fíjate lo que ha pasado en Texas, donde van a quitar a los niños a las familias que les permitan hacer una transición. Eso me da mucho miedo. Es un ejemplo de que los niños trans son los más vulnerables. Al final no tienen voz. Cuando yo crecí nadie hablaba de personas trans. Yo no sabía lo que era, pensaba que sería gay, estaba muy confundida. Ahora la gente joven lo sabe antes, pero creo que hay otros riesgos, el acoso, el rechazo familiar... No creo que sea fácil para nadie, pero para algunos niños puede ser más fácil ahora que antes. También es verdad que se pueden ver reflejados en la cultura popular y eso ayuda. Ahí está el ejemplo de la serie ‘Euforia’.

martes, 22 de febrero de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia | Shon Faye: "La transfobia es un pensamiento fascista"

El Periódico / Shon Faye //

Shon Faye: "La transfobia es un pensamiento fascista".

La autora de 'Trans. Un alegato por un mundo más justo y más libre' (Blackie Books) aboga por la solidaridad entre minorías y clama contra el rechazo por parte de ciertas corrientes feministas.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2022-02-22
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20220222/entrevista-shon-faye-trans-transfobia-fascismo-13274864 

¿Qué significa ser trans en una sociedad transfóbica? Esta es una de las muchas preguntas que aborda la activista y escritora Shon Faye (Bristol, 1988) en su ensayo 'Trans. Un alegato por un mundo más justo y más libre' (Blackie Books). A lo largo de casi 400 páginas, la autora analiza las vidas de las personas trans y acaba ofreciendo un manifiesto por la justicia y la solidaridad entre todas las minorías sociales. Faye ha trabajado en Amnistía Internacional y colaborado con medios como 'The Guardian', 'The Independent' y 'Vice', y es la creadora del podcast 'Call me mother'.

¿Por qué, como dice usted, "la liberación de las personas trans mejoraría las vidas de todo el mundo en nuestra sociedad"?
Porque las cosas que mejorarían la vida de las personas trans -uno de los grupos más marginados y vulnerables socialmente, aunque no el único- mejorarían también la vida de la sociedad en general. Hablo del acceso a la vivienda, de una ausencia de violencia, del derecho a una autonomía corporal, del acceso a los sistemas sanitarios. En el fondo, el sistema de género no solo perjudica a las personas trans, sino a las mujeres en general, a las personas LGTBI e incluso a los hombres que se ven obligados a reprimir un montón de cosas.

Usted insiste en que no quiere caer en lugares comunes. Por ejemplo, prefiere no entrar en el debate de si es justo o no que las mujeres trans compitan contra mujeres cisgénero (mujeres cuya identidad de género concuerda con el sexo asignado al nacer). ¿Es este debate, ahora tan en boca de todos, una pérdida de tiempo de verdad?
El deporte de élite y cómo encajan las personas trans en él es un tema que afecta a un número ínfimo de personas. Yo preferí centrar el debate en los problemas reales que afectan a las personas trans, que en casi su totalidad nunca participarán en el deporte de élite. Y por eso hablo mucho del trabajo sexual, porque la industria sexual es uno de los mayores empleadores de las personas trans. Un número inmenso de personas trans pasan por esta industria en algún momento [casi el 50% de las personas trans han ejercido en algún momento la prostitución, según el estudio 'Transexualidad en España: Análisis de la realidad social y factores psicosociales asociados', realizado por la Universidad de Málaga en 2012]. Los medios, que en su mayor parte están compuestos por personas cisgénero, hablan solo de sus neurosis y miedos como los cuartos de baño, los vestuarios y los deportes de élite. Yo quería centrarme en los problemas que de verdad afectan a la comunidad trans, como la vivienda, el trabajo, el bienestar, la precariedad.

Dice que la pobreza y el sinhogarismo son dos cuestiones trans. ¿De qué manera?
Las personas trans se ven afectadas de una forma desproporcionada por la pobreza y el sinhogarismo [sufren hasta el doble de desempleo que la población general, según el informe 'A broken bargain of transgender workers', de 2014]. Una cosa que está pasando ahora es que las personas trans salen del armario a una edad cada vez más temprana, algo que por un lado es bueno pero que por otro significa que, al ser a menudo rechazadas por sus familias y comunidades, se quedan en la calle antes. Y el sinhogarismo es algo que se puede enquistar en la vida de una persona si empieza a edades muy tempranas. A mí me gusta mucho volver al movimiento LGTBI de Nueva York, en los 70, con las revueltas de Stonewall y el trabajo de Marsha P. Johnson y Sylvia Ribera. Las dos eran personas que se salían de los estándares de género y pusieron mucho el foco en acoger a todas estas personas que se quedaban en los márgenes. Ahí las comunidades LGTBI empezaron a trabajar para dar hogar a estas personas, a cuidarse entre ellas. Al final la vivienda es un tema muy importante dentro de la problemática trans, pero se toca muy poco porque quien ocupa las posiciones de poder dentro los medios o las organizaciones LGTBI suele ser gente como yo, privilegiada, de clase media; gente que no percibe esta precariedad.

¿Por qué es un error hablar de cuerpos equivocados al referirse a personas trans?
Me parece una metáfora muy torticera. Entiendo que es una forma de explicar la disforia de género [la ansiedad que sienten las personas cuya identidad de género difiere del sexo asignado al nacer] a gente que nunca la ha sentido. Sin embargo, no me parece una metáfora válida. Primero, porque yo no creo en esto de un cerebro de mujer en un cuerpo de hombre. Segundo, porque es algo mucho más complejo. Sí que entiendo que [la disforia] es algo que afecta a las personas trans, una emoción muy potente que nos hace sufrir mucho, y por eso en el libro utilizo la idea de desamor, de que te rompen el corazón. Como cuando terminas una relación sentimental y esa persona se va pero se queda ese luto por esa vida que imaginabas que tendrías y que ves que se esfuma ante tus ojos. Creo que esto se acerca más a describir lo que es la disforia de género: esa sensación de que hay una vida que podrías estar viviendo pero que de algún modo te es imposible vivir. Y pienso que, si tenemos a tantas personas trans expresando este sufrimiento, a lo mejor hay que creerlas sin tener que entender exactamente qué están sintiendo y apoyarlas sin la necesidad de que todo nos quede clarísimo.

¿Por qué la lucha de las personas trans es también una lucha de clases?
Cuando yo trabajaba como periodista lo hacía para medios de izquierdas donde muchas veces te encontrabas a gente que decía que el tema trans no era política social, sino políticas identitarias, individualistas. Y aquí lo que yo intento hacer es defender que las personas trans, en tanto que trabajadoras en su gran mayoría precarizadas dentro de este sistema, forman parte de cualquier tipo de demanda o reivindicación socialista o de mejora de la sociedad. Hasta que no entendamos que la liberación de las personas trans -que siempre han necesitado de la izquierda y han estado presentes en sus manifestaciones y reivindicaciones- está englobada en una liberación de la clase trabajadora en general, no saldremos de ahí.

Por eso dice también que no puede haber liberación trans bajo el paraguas del capitalismo.
Evidentemente, de la misma manera que creo que tampoco las mujeres pueden ser verdaderamente libres bajo el paraguas del capitalismo, porque es un sistema que explota a muchos para el beneficio de muy pocos. Vivimos en un sistema totalmente insostenible, que está destrozando el planeta, mientras unos pocos, una élite minúscula, amasa una riqueza cada vez más obscena. Dicho esto, que crea que no habrá una liberación total bajo el capitalismo no significa que no crea que podemos hacer muchísimas cosas ahora por mejorar las condiciones de vida de las personas trans y de mucha más gente en general. Por ejemplo, en forma de vivienda pública, de asistencia legal, de sistemas de salud.

Sorprende que exista transfobia dentro del movimiento feminista y LGTBI. ¿A qué se debe?
La verdad es que es muy injusto y triste que, desde la izquierda, las personas trans suframos este rechazo. Es esperable que venga de la derecha, pero encontrárnoslo en nuestro propio lado y desde el mismo feminismo es muy descorazonador. Deberían ser las mismas personas que se consideran izquierdistas las que planten cara a esta transfobia. Y esto en el fondo es lo que intento hacer en el libro: dar a las personas cisgénero información para plantar cara a la transfobia. Nosotras, las personas trans, ya estamos agotadas, les toca a las personas cis hacer este trabajo. Es muy importante tener en cuenta que el pensamiento tránsfobo es un pensamiento esencialmente fascista.

¿Qué le parece la ley trans de España?
En el Reino Unido pasamos por algo similar con una propuesta de ley que básicamente pretendía despatologizar a las personas trans y que tuvieran derecho a autodeterminar su sexo sin un proceso médico. Desgraciadamente en Reino Unido la ley no se aprobó como en España. Por lo que tengo entendido, en España esta propuesta de ley, antes de ser aprobada, suscitó todo un debate en el que mucha gente se vio legitimada a dar rienda suelta a opiniones llenas de prejuicios. Y, sin embargo, la idea de desligar la transición del proceso médico [la ley trans española permite que una persona puede cambiar su nombre y sexo en el DNI solo con su voluntad, sin necesidad de informes médicos y años de hormonación] es algo muy positivo porque viene de una época en que se consideraba que las personas trans eran enfermas mentales. Yo espero que, ahora que en España la ley ha sido aprobada, este debate muera, una vez que se vea que ninguna de las predicciones agoreras se cumple. Además, creo que esta ley o este tipo de iniciativas abren el debate de por qué debe el Estado asignarnos un sexo y por qué este debe estar reflejado en nuestra documentación personal. ¿Por qué nuestro sexo biológico no es algo que hablemos solamente con nuestro médico? En nuestra documentación no se establece una raza legal o un color de pelo legal.

Pese al aumento de la homofobia y la transfobia, estamos en un momento de que hay más representación LGTBI que nunca. ¿No es paradójico?
Ambas cosas van de la mano. Una mayor visibilidad es algo positivo, pero por otro lado conlleva un aumento de represalias, como una respuesta reaccionaria a ese aumento de visibilidad, que quiere reprimirla y devolverla al armario. Creo que es algo un poco inevitable. Ahora hay muchas marcas que se aprovechan del tirón LGTBI y utilizan a muchas personas del colectivo en sus campañas, y creo que si aúpas y fomentas esa visibilidad tienes que asumir la responsabilidad de proteger a esas personas de las represalias que pueden sufrir.

Preocupa que en países como Francia, por ejemplo, parte del movimiento LGTBI apoye a políticos como Le Pen.
Es importante recordar que pertenecer a una minoría no te exime de alinearte con el poder hegemónico, ya que eso te da un estatus y una protección que no tendrías de lo contrario. Por desgracia ser miembro del colectivo LGTBI no te exime de determinadas tendencias políticas, es algo que vimos en Francia con Le Pen, en Estados Unidos o Reino Unido. Por eso hablo tanto en el libro de temas como la inmigración, porque es importante recordar que muchas veces las personas que forman parte de plataformas que luchan por los derechos LGTBI suelen ser gente blanca, de clase media, privilegiada. No tengo una respuesta sobre qué hacer con esto. Solo puedo decir que hay que mantener una conversación sobre esto para seguir avanzando porque tu identidad sexual no siempre va a estar alineada con tu ideología política. Ser homosexual o trans es solo una faceta de tu identidad que se ve atravesada por otras muchas cosas, como la clase o la raza, y quizás en este sentido pese más el hecho de ser blanco, con papeles y de clase media que cualquier otra cosa.

jueves, 28 de noviembre de 2019

#hemeroteca #franquismo #ideologiadeodio | El fascismo no es respetable. (Acunando al patriarcado)

Imagen: Nueva Tribuna
El fascismo no es respetable. (Acunando al patriarcado).
Teresa Galeote | Nueva Tribuna, 2019-11-28
https://www.nuevatribuna.es/opinion/teresa-galeote/fascismo-es-respetable-acunando-patriarcado/20191128105400168609.html

En 1947, Antonio Vallejo Nágera es nombrado por las instituciones franquistas profesor de Psiquiatría en la Universidad de Madrid, cargo que desempeñó hasta 1959, siendo el primer catedrático numerario de dicha especialidad en la Universidad española. El psiquiatra dotó de base científica la política franquista al afirmar que el “marxismo” era una enfermedad incurable. Amparándose en tal pensamiento, se justificaron los robos de bebés para apartarlos de tan terrible lacra y educarlos en los cánones que el régimen impuso.

El psiquiatra del régimen franquista afirmaba que la tríada “Dios, Patria y Familia”, principal valor de la raza hispana, se había degenerado y que el pensamiento marxista de la lucha de clase había pervertido a la sociedad. Vallejo Nágera se centraba en la influencia de la cultura obrerista que se estaba implantado, la cual desembocaba en una enfermedad social:

“Las epidemias de San Vito se han visto sustituidas por otras epidemias que causan numerosas víctimas, por haberse traducido en lucha de clases. Han desaparecido de la conciencia colectiva las constelaciones. Dios, patria y familia que tanto influyen en la sensibilidad del pueblo”.

“El fenotipo amojamado, anguloso, sobrio, austero, se transformaba en otro redondeado, ventrudo, sensual, venal y arribista, hoy predominante. Tiene tan estrecha relación la figura corporal con la psicología del individuo que hemos de entristecernos de la pululación de Sanchos y penuria de Quijotes”.

En la revista 'Acción española' del año 1936, el psiquiatra afirmaba lo siguiente: “En las clases bajas populares predominan los deficientes mentales y los incultos más que en otros estratos sociales superiores”.

Enrique González Duro sostuvo que Vallejo Nágera se proponía restaurar la inquisición, porque el psiquiatra sostenía que el español tenía sangre inquisitorial y era preciso recuperarla por el bien de España.

“Corre sangre de inquisidores por nuestras venas y en nuestros genes paternos y maternos están incrustados cromosomas inquisitoriales”.

Consideraba que las ideas que habían invadido el país, durante la República, eran antipatrióticas, extranjeras y corruptoras de los valores hispánicos. Sus ideas fueron bien vistas por el gobierno, ya que en 1938 se encargó al psiquiatra el estudio definitivo que dotaría de carácter científico la represión que se ejercía contra las personas leales a la República. Para dicho estudio, Vallejo Nágera creó el Gabinete de Investigaciones Psicológicas, un organismo que estaba bajo la jerarquía de la dirección de campos de concentración de prisioneros. La institución creada era una copia del Instituto Alemán que difundió las ideas nazis sobre la eugenesia.

Desde el Instituto, el psiquiatra desarrolló una de sus teorías, la cual consideraba a los marxistas y los individuos de los estratos sociales más bajos gentes a erradicar para mejorar la raza hispánica. Según él, ésta debía elevarse a sus momentos más gloriosos. Querían experimentar con hombres y mujeres de las prisiones y campos de concentración para identificar y destruir el mal marxista. El estudio se realizó en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos). En dicho campo existían 3.000 soldados republicanos y más de 600 brigadistas internacionales; el estudio fue recogido en el trabajo, 'Psiquismo del fanatismo marxista'. El doctor Vallejo Nágera y otros como él inyectaban a su pacientes cardiazol, un fármaco que llevaba al borde la muerte, provocaba también el coma hipoglucémico, el choque acetilcolínico, la carbonarcosis, el bombeo espinal, además de realizar lobotomías.

En la Revista Semana Médica Española, 1939. Afirmaba:

“La inferioridad mental de los partidarios de la igualdad social y política o desafectos. La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores".

Para él, el ideario marxista y la igualdad social favorecía a los inferiores mentales, incapaces de ideales espirituales y a quienes solo les satisface las apetencias animales. Y en aras a fomentar a los mejores, todo hombre debía estar dispuesto a procrear la raza:

“Constituye un deber de todo buen ciudadano, consciente de la responsabilidad moral de su destino histórico crear una familia, si tiene capacidad y salud para ello. Es el solterón, por regla general, un mal patriota y un mal ciudadano, o un enfermo. Piensen los solterones seriamente sus deberes para con Dios, la Patria y el Estado y confirmarán el precedente aserto [...] El ciudadano modelo de la Nueva España será casado y prolífico.”. Vallejo Nágera, 'Política racial del nuevo estado', Editorial Española 1938, p. 55

Sobre la mujer
Antonio Vallejo Nágera consideraba que las mujeres eran fundamentales para el estudio que él pretendía y, por ello, en mayo de 1939, sometió a 50 presas republicanas a un experimento racial; eligió a mujeres de la prisión provincial de Málaga, de distintas edades. Sus investigaciones le permitieron degradar la figura de aquellas mujeres republicanas, que tachaba en sus estudios como un "ser degenerado, lleno de ferocidad y de rasgos criminales", tesis que publicaría años más tarde en la Revista Española de Medicina y Cirugía para dejar constancia de la temible influencia del "gen rojo" y la necesidad de extirparlo. No se conoce la identidad de aquellas mujeres que estuvieron expuestas durante un tiempo a tan humillantes pruebas. El psiquiatra redactó un amplio informe de sus víctimas. Aquellas "mujeres marxistas" eran cincuenta: 33 condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y las 7 restantes tenían penas de entre 10 y 15 años. Hasta les robó el nombre. Ningún archivo pone nombres y apellidos a las presas malagueñas, aunque se conoce cómo el temido psiquiatra las consideraba peligrosas en diferentes niveles de grupos, considerando a las marxistas las más degenerada. Entre las conclusiones, Nágera afirmó que "la mujer roja y la mujer en general tenía rasgos físicos de extraordinaria inferioridad con respecto al hombre".

Esperanza Bosch, autora de 'La psicología de las mujeres republicanas según el Dr. Antonio Vallejo Nágera' declara en su estudio que el psiquiatra estaba convencido de que las mujeres tenían un virus que era necesario extirpar y que ser de izquierdas tenía una inconfundible relación con la perversión humana. Las mujeres republicanas sufrieron una espuria denigración en la posguerra, por parte de la dictadura franquista. Esperanza Bosch afirma: "A estas mujeres les quitaron a sus hijos para destruir sus mentes y anular sus voluntades". Aquellas cincuenta presas fueron el primer material de un estudio sistemático sobre las teorías nazis, que el Franquismo asumió y practicó.

El psiquiatra afirmaba que el psiquismo femenino tiene muchos puntos con el psiquismo infantil y con el instinto del animal, y que ese instinto primario despierta en el sexo femenino la crueldad, ya que ésta tiene una gran carencia de inteligencia. El psiquiatra, además de buscar el llamado “gen rojo”, definía a la mujer como un ser inferior al servicio de la maternidad; escribió numerosas páginas que intentaban demostrar la inferioridad de las mujeres. Entre otras perlas misóginas, afirmó lo siguiente:

"A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella".

Mirta Núñez, profesora y ex-directora de la Cátedra de Memoria Histórica, de la Universidad Complutense de Madrid, asegura que el principal objetivo era vejar a la mujer que había transgredido los límites de la feminidad tradicional durante la República. De algún modo, esta humillación quería provocar que la vergüenza a la que habían sido sometidas delante de sus vecinos les forzara a regresar al hogar y al ámbito familiar, de donde nunca debieron salir. Igualmente, las presas políticas que habían hecho de enlaces en los partidos o habían combatido como milicianas en el bando republicano, fueron severamente castigadas por “adhesión a la rebelión militar”. Pero además, sobre ellas recaía la losa de ser consideradas traidoras de su género. Toda una visión sostenida en las “investigaciones científicas” del psiquiatra y militar Antonio Vallejo-Nágera, que ha pasado a la historia por sus estudios misóginos sobre la mujer republicana. Fue uno de los impulsores de la segregación entre hijos y madres rojas, con el objetivo de evitar que los pequeños “se contagiaran” de su ideología. “De ahí procede todo el problema de los niños robados”, afirma Mirta Núñez.

No hay que olvidar que las órdenes religiosas entraron de lleno en la dictadura para encargarse de la administración y vigilancia de las presas. Las monjas coaccionaban a las encarceladas para que regresaran al seno de la Iglesia y cumplieran con todos los ritos. En 1940, 22 congregaciones se repartían la gestión de las prisiones en España, entre ellas las Hijas de la Caridad, que lo hicieron en Las Cortes de Barcelona. El gobierno y la Iglesia querían “recristianizar” a la sociedad que se había alejado de la moral católica.

El hacinamiento y el tratamiento que recibieron varias de las mujeres que pasaron por allí, bien podía ser calificado como, “almacén de reclusas”. Algunas recuerdan haber dormido junto a otras seis mujeres en celdas acondicionadas para dos personas. La falta de higiene, las malas condiciones sanitarias, el hambre y la expansión de enfermedades se aliaban allí con la angustia de escuchar cada noche los disparos que en el cercano cementerio del Este acababan con la vida de hombres y mujeres a los que Franco considera enemigos.

Las mujeres abarrotaron las cárceles, sobre todo en los primeros años de posguerra. La madrileña cárcel de Las Ventas, creada por Victoria Kent, primera Directora General de Prisiones de la historia de España, con el objetivo de modernizar y dignificar las condiciones de las reclusas, se vio desbordada con 3.500, cuando estaba pensada para 500 reclusas.

Juan Antonio Vallejo Nágera, muere en Madrid, el 25 de febrero de 1960, pero su pensamiento fascista contra las mujeres está aún presente.

sábado, 2 de noviembre de 2019

#hemeroteca #fascismo | El Ateneo de Madrid fascista

Imagen: El Diario / Acto falangista en el Ateneo de Madrid
El Ateneo de Madrid fascista.
Lidia Falcón | Público, 2019-11-02
https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2019/11/02/el-ateneo-de-madrid-fascista/

El Ateneo de Madrid ha albergado un acto de exaltación fascista. Allí, en el impresionante y cargado de símbolos y de historia salón de actos de la bicentenaria institución, el sábado 26 de octubre se dieron cita varias sectas falangistas para exaltar la figura del Caudillo, cantar los himnos franquistas, alzar el brazo con la mano extendida y afirmar que hay que derogar la Constitución por antiespañola. Y semejante espanto lo aprobó la Junta de Gobierno de la institución a la que tanto respeto teníamos.

En ese Ateneo se creó, hace doscientos años, un espacio de libertad en tiempos en que era tan escasa, para forjar proyectos de estudio (es el Ateneo Científico, Literario y Artístico) avance y progreso político, social, económico, cultural. Allí se habló, se discutió, se conspiró por salvar a España de la mugre monárquica y lograr la proclamación de las dos Repúblicas que asesinaron sangrientamente los fascistas. Allí crecieron las asociaciones republicanas, laicas, masónicas, anarquistas, feministas.

“Desde 1820 el Ateneo vivió con su creación y asentamiento en la nueva sociedad liberal del primer tercio del siglo XIX, una trayectoria de institución de la sociedad civil: autónoma del Estado y fiel a sus postulados, con plena autoconfianza en la razón y la libertad como guías, así como en la realización de un programa de capacitación social y humana. El Ateneo fue capaz, sin edificio propio ni gran patrimonio material, de ensanchar el horizonte intelectual entre generaciones, con gran intercambio de ideas y experiencias diversas, para contraste y enriquecimiento cultural de la sociedad española.”, escribe Alejandro Díez Torres.

Lo fundaron, entre otros, el Duque de Rivas, Mesonero Romanos, Alcalá Galiano. Mariano José de Larra, Harzentbusch, Zorrilla, Bravo Murillo, Donoso Cortés, que honraron y engrandecieron la institución y construyeron un espacio liberal de encuentro, de investigación, de enseñanza y de conocimiento. Crearon una biblioteca que hoy es la más dotada sobre la historia de España y que estuvo abierta para ofrecer un espacio de estudio, durante decenas de años, desde las 9 de la mañana a las 2 de la madrugada. En sus pupitres se ha estudiado y escrito durante interminables horas y días permitiendo que sus usuarios ganaran oposiciones, colaboraran en periódicos y revistas, publicaran libros. No hubo intelectual, político ni científico –Ramón y Cajal se formó en su biblioteca- que no fuera ateneísta. La historia intelectual, política y artística española no se entiende sin el Ateneo de Madrid. De esa institución salieron 16 Presidentes del gobierno.

Allí dio la primera conferencia una mujer, Rosario de Acuña, mi tía abuela, genial dramaturga, atea, masona, que escribió: «Habiéndome separado de la religión católica por una larga serie de razonamientos derivados de múltiples estudios y observaciones, quiero que conste así, después de mi muerte, en la única forma posible de hacerlo constar, que es no consintiendo que mi cadáver sea entregado a la jurisdicción eclesiástica testificando de este modo, hasta después de muerta, lo que afirmé en vida con palabras y obras, que es mi desprecio completo y profundo del dogma infantil y sanguinario, cruel y ridículo, que sirve de mayor rémora para la racionalización de la especie humana«. Emilia Pardo Bazán con su amante Benito Pérez Galdós contribuyeron a elevar el nivel de la institución.

Ese Ateneo fue presidido por Manuel Azaña y por Carlos París.

No tengo espacio en este artículo para rememorar la historia del Ateneo de Madrid, sus personajes, sus estudios, sus logros, su enseñanza. Por ello, cuando los criminales franquistas se hicieron con el Madrid republicano Falange Española y de las JONS, entraron a sangre y fuego en el Ateneo, lo incautaron, se llevaron los archivos, que no se han recuperado, robaron las obras de arte, hasta arrancaron los frisos masónicos, persiguieron a sus socios, los denunciaron, los encarcelaron y los fusilaron, y se instalaron en una farsa que llamaron Delegación de Educación, donde mandaron a su gusto hasta que nos vimos libres del dictador. Que no de sus secuaces, como hemos comprobado este infausto sábado en que los herederos del ideólogo de la Falange José Antonio Primo de Rivera celebraron el aniversario de la constitución de ese partido el 29 de octubre de 1933.

Y se dieron el gustazo de ofenderlo y a todos los que son y hemos sido ateneístas, con la exaltación de la barbarie y la ignorancia fascista. Y yo me pregunto, ¿qué Junta de Gobierno ha permitido semejante ofensa? Leo los nombres de los mandatarios de hoy y es evidente que nunca había llegado a menos el Ateneo de Madrid. Y vuelvo a preguntarme, ¿qué clase de socios y socias los eligieron en vez de la candidatura de la Convergencia que creó Carlos París en 2002, y que durante los diez años de sus mandatos, dio pruebas de la brillantez de ideas, de la innovación en la filosofía y del buen talante y de la tolerancia que rigió su presidencia?, tarea que sus discípulos y compañeros han proseguido después de su muerte.

También yo creé allí en 2002 la Plataforma Feminista del Ateneo, donde durante largos 14 años reuní a las más inteligentes y activas militantes feministas que organizaron la serie de encuentros, conferencias, jornadas, teatro y el homenaje que me rindieron en 2005. En sus salas celebramos debates sobre todos los temas de actualidad y reunimos a representantes de todos los partidos políticos, en un ejercicio inteligente de apertura y tolerancia.

Y vuelvo a preguntar, ¿qué quieren hacer del Ateneo sus ilustres socios y socias? La Vicepresidenta, Asunción Valero, que estuvo en nuestro grupo un tiempo, ha tenido ahora la vilantez de explicar que se alquiló el salón de actos a los grupos falangistas porque hay que “respetar la libertad de expresión” y que al fin y al cabo únicamente se les alquiló el salón, como si se tratara de un almacén que sirve lo mismo para guardar zapatos que lechugas.

Y pregunto nuevamente, después de este episodio, ¿Qué van a hacer los ateneístas que han trabajado duramente para mantener el nivel y el rigor de la calidad de la institución durante muchos años? ¿Qué determinación van a tomar ahora las juntas directivas de las numerosas secciones que trabajan allí, la tertulia republicana, la agrupación Juan Negrín, literatura, política, lectura de poesía? ¿Se harán los desentendidos y seguirán reuniéndose como si no hubiese sucedido nada? ¿Y los miembros de la Junta que votaron que no a ese horrible despropósito, se sentarán nuevamente a la misma mesa con los que lo aprobaron, como si lo sucedido no tuviese importancia? ¿No dimitirán en bloque manifestando así que no quieren ser cómplices de semejante vergüenza, para que se tengan que convocar nuevas elecciones?

Ciertamente estamos en tiempos de involución cuando ni siquiera el Ateneo de Madrid se ha salvado de incluir en su mítico salón de Actos la exaltación de Franco y la defensa de los horrores del fascismo. Este episodio no solo quedará en la historia de la institución, y no sé cómo podrá redimirse de él, sino que temo que sea emblemático de los tiempos que nos esperan con la resurrección de la bestia fascista que ya empieza a ocupar los espacios más importantes: primero los escaños del Parlamento de Andalucía, después los del Congreso de los Diputados y ahora los del Ateneo de Madrid. ¡Qué dolor!

lunes, 18 de marzo de 2019

#hemeroteca #homofobia | Vox quiere llevar al Congreso a un seudohistoriador negacionista y homófobo

Imagen: El País / Fernando Paz
Vox quiere llevar al Congreso a un seudohistoriador negacionista y homófobo.
El tertuliano Fernando Paz será el cabeza de lista del partido de Abascal por Albacete.
Miguel González | El País, 2019-03-18
https://elpais.com/politica/2019/03/18/actualidad/1552933713_103465.html

Vox quiere llevar al Congreso a un seudohistoriador negacionista y homófobo, Fernando Paz, quien encabezará la lista del partido de Abascal por Albacete. Paz, tertuliano habitual del grupo Intereconomía, ha escrito un libro dedicado a cuestionar la legitimidad y ecuanimidad de los juicios de Núremberg contra los jerarcas nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Un proceso del que dijo, durante una conferencia en 2016 en la sede del partido fascista Falange, que llegó a tener por momentos "cierto aire de farsa".

Sobre el Holocausto, afirmó que, aunque “es innegable la organización de matanzas de judíos [...] está lejos de haberse fijado con precisión lo que verdaderamente sucedió” y es “un tema permanentemente bajo sospecha”. Según su versión, la mayoría de los judíos fueron asesinados por las poblaciones locales del Este de Europa, aunque también hubo muertos "por las tropas alemanas por razones militares e ideológicas". En su opinión, "la identificación de los judíos con los comunistas era una simplificación, pero tenía una parte sustancial de verdad". Frente a la evidencia de las cámaras de gas, él sostiene que la mayor parte de los judíos murieron por arma de fuego.

En 2013 mantuvo un debate televisivo con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en el que aseguró también que el bombardeo de Gernika fue "un mito construido en Inglaterra por el [diario] Times para justificar el programa de rearme británico". Ese mismo año, en el programa ‘El gato al agua’ aseguró: "Si mi hijo dijera que es gay, trataría de ayudarle. Hay terapias para reconducir su sicología". Tras el referéndum que legalizó el matrimonio homosexual en Irlanda en 2015 tuiteó: "Hasta en Irlanda aprueban el matrimonio gay. Con la firmeza del sonámbulo, Occidente se precipita en el abismo".

Vox también ha confirmado el fichaje de una militante antiabortista, Lourdes Méndez, como cabeza de lista al Congreso por Murcia. Méndez, diputada del PP entre 2004 y 2016, fue también consejera murciana entre 2002 y 2004.

El nuevo fichaje de Vox en Murcia preside la asociación Familia y Dignidad Humana y forma parte de la plataforma internacional ultracatólica 'One of Us', que lidera en España el exministro Jaime Mayor Oreja. En noviembre pasado, intervino con Abascal en un mitin en Murcia en el que sostuvo que Vox es "el único partido que mantiene un discurso claro en contra de la ideología de género y a favor del apoyo a las familias fundadas en el matrimonio natural".

Pero el principal exdirigente del PP captado por Vox es Ignacio Gil Lázaro, histórico de los populares valencianos, que encabezará la lista al Congreso por Valencia, según confirmó Abascal en su cuenta de Twitter. Gil Lázaro, diputado durante 33 años, dejó el PP en mayo de 2018.

miércoles, 13 de marzo de 2019

#hemeroteca #maternidad | ¡Maldito seas, Pablo Casado!

Imagen: El Plural / Pablo Casado (i)
¡Maldito seas, Pablo Casado!
La principal característica del fascismo es la deshumanización del grupo social al que consideran inferior, que ahora y siempre han sido las mujeres pobres.
Raúl Solís | La Voz del Sur, 2019-03-13
https://www.lavozdelsur.es/maldito-seas-pablo-casado/

Tengo 37 años recién cumplidos. Nací en 1982, en marzo, unos meses antes de que ganara Felipe González las elecciones con las que se cerró la Transición. Nací en un país que se abría a Europa y a la modernidad. Fui el primer hijo de mi madre -que tuvo a seis criaturas- en nacer en el hospital. Antes, las mujeres parían en casa con la ayuda de una comadrona. Nací en el hospital porque mi madre rechazó la oferta de una matrona que le ofreció parir en casa para que me entregara “tapado en una toalla” para una familia de posibles.

No sabemos qué familia era, pero mi madre tiene marcado a fuego el ofrecimiento que le hizo aquella matrona que se dedicaba a asistir partos por las casas y que tenía relaciones con las familias pudientes de mi pueblo. Tengo grabado como si fuera una letanía cómo mi madre me relataba aquel hecho. Y la cara que ponía de impotencia, de pena y de rabia. “¿Cómo voy a entregar yo a mi niño. Si yo no lo pudiera mantener, se lo daría a mis primas, pero cómo voy a entregar yo a mi niño?”, le decía a la matrona.

Antes de 1982, en otros hospitales eran menos delicados y directamente robaban los hijos de las mujeres pobres que acudían a las clínicas a parir. En 1961 le robaron su primer hijo a Manolita, una mujer octogenaria que se ha hecho las pruebas de ADN y que ha denunciado sin éxito el robo de su bebé en el Hospital García Morato de Sevilla, actual Hospital Virgen del Rocío.

A Manolita no le dio tiempo ni besar a su niño, que nada más salir de sus entrañas se lo llevaron a una sala para al rato regresar al paritorio una enfermera y espetarle, todavía con los dolores del parto a cielo abierto, que su criatura había muerto. “¿Cómo va a ser eso, si mi niño ha nacido llorando y estaba rojito y precioso?”, le comentó Manolita a la enfermera, sin que ésta dijera nada más.

El niño fue enterrado y la funeraria le dijo al marido de Manolita que no abriera la caja porque se quedaría toda la vida con un recuerdo negativo e imborrable en la memoria. Los supuestos restos del bebé fueron introducidos en un nicho, de donde fueron sacados al cabo de los años y echados a un osario. Nada se sabe ya de los restos de aquel bebé.

El único pecado de Manolita era ser pobre, analfabeta, víctima de la dictadura franquista, de la España que perdió la guerra y que fue condenada a torturas, humillaciones y paseos de castigo por las calles del pueblo. Manolita tuvo hasta que huir de su pueblo para evitar el señalamiento de ser hija de los perdedores de la guerra civil. Por quitarle, a Manolita le incautaron hasta la casa familiar de donde se llevaron a su abuelo para fusilarlo en las tapias del cementerio.

Manolita o mi madre entonces eran para la derecha cerril, inhumana y falta de escrúpulos, que odia a las mujeres pobres por encima de todas las cosas, lo que hoy son las mujeres migrantes. La nada, escoria, basura, úteros andantes, mano de obra barata, putas, animales de carga... Mi madre y todas las Manolitas de la época, analfabetas, con las manos ajadas de trabajar y las cervicales doloridas de tanto agachar la cabeza al paso de los señoritos a los que les limpiaban los suelos de rodilla, recibían peor trato que los perros de caza con los que se iba de montería aquella España odiosa de chulos a caballo a la que Pablo Casado nos quiere devolver.

La característica principal del fascismo es la deshumanización del grupo social que se considera inferior. El PP, con su propuesta de darle papeles a las mujeres migrantes que den a sus hijos en adopción, ha cruzado todas las líneas y ha abrazado sin complejos el fascismo. No es que a Pablo Casado se le haya ocurrido por generación espontánea esta propuesta inhumana y llena de crueldad, es que forma parte de su herencia ideológica.

La propuesta responde a la línea sucesoria de esta derecha extrema que procesiona bajo palio pero a la que le queda muy lejos el cristianismo. Pablo Casado no es más que el hijo y el nieto político de aquella España inmunda que robaba bebés o que le preguntó a mi madre si quería dar a su hijo. “Yo te lo tapo en una toalla en cuanto nazca y tú ni lo ves, Lola”, le dijo aquella matrona sádica a mi madre, quien me rememoraba el pasaje con la mirada perdida e indefensa.

Deberíamos dejar ya de usar eufemismos para referirnos a este PP que ha convertido en moderado a Manuel Fraga y Mariano Rajoy. No son cristianos, ni católicos, ni ultras, ni extremistas. Pablo Casado es, con todas las letras, un fascista, porque la principal característica del fascismo es la deshumanización del grupo social al que consideran inferior, que ahora y siempre han sido las mujeres pobres. ¡Maldito seas, Pablo Casado!