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jueves, 16 de mayo de 2024

#hemeroteca #trans #deportes | Izaro Antxia Pulido: “Pediría adaptar los reglamentos de las federaciones para que podamos hacer deporte sin perjudicar a nadie”

Izaro Antxia, deportista transexual //

Izaro Antxia Pulido: “Pediría adaptar los reglamentos de las federaciones para que podamos hacer deporte sin perjudicar a nadie”

Primera transexual en competir federada en un equipo de futbol femenino en España
UPV/EHU, Campusa, 2024-05-16
https://www.ehu.eus/es/-/izaro-antxia-pulido-eus

Bizkaia Aretoa acogió ayer la mesa redonda ‘2024 año olímpico. El transgénero a debate ante los Juegos Olímpicos de París’. Organizada por EHUgune, el evento abordó el intenso debate generado en la comunidad deportiva y feminista respecto a la participación de atletas transgénero en las grandes competiciones deportivas. Una de las participantes fue Izaro Antxia Pulido, deportista y activista transexual, a quien entrevistamos para conocer su opinión al respecto.

Las personas trans suelen vivir un largo y dificultoso proceso interno de descubrimiento y aceptación de su propia identidad de género antes de manifestarla a través de cambios externos e incluso a través de documentos oficiales. Por tal razón resulta imprescindible que estas personas cuenten con un contexto normativo y social que haga llevadero y no obstaculice dicho proceso. Por esto la universidad aprobó en julio de 2020 el “Protocolo para el cambio de nombre de las personas trans y no binarias en la UPV/EHU”.

La Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI (comúnmente conocida como La ley trans), que permite a las personas transgénero competir en categorías de acuerdo con su identidad de género, ha sido objeto de críticas por parte del movimiento feminista. Antxia asistió a la mesa redonda para debatir y encontrar un equilibrio entre la inclusión de las personas trans en el deporte y la protección de los derechos y oportunidades de las mujeres deportistas. Quien se mostró partidaria de competiciones mixtas en muchas disciplinas deportivas.

P. ¿Tiene ventaja una atleta transgénero en una competición deportiva femenina?

Es difícil responder esa pregunta. No todos los deportes son iguales, habría que estudiar caso por caso. Por ejemplo, el caso de Lia Thomas, una nadadora transgénero que ha batido récords en la Universidad de Pensilvania, no ha hecho sino avivar aún más este debate.

Si en una competición deportiva la primera saca dos cuerpos y medio a la segunda, evidentemente ahí pasa algo raro. Tenemos que proteger los derechos a competir de las atletas trans, pero también debemos proteger la equidad competitiva en las pruebas. En casos como este podríamos baremar los resultados o hacer las pruebas médicas necesarias para saber si es posible que tome parte o no. Por ejemplo, si la deportista trans tiene unas capacidades musculares y óseas muy superiores, se podría baremar su resultado respecto a sus ‘ventajas físicas’ o, directamente, no permitir la participación.

P. A pocos meses de celebrarse los JJOO el Comité Olímpico Internacional ha puesto un nuevo requisito para los deportistas transgénero que quiera participar: deberán haber completado su transición antes de los 12 años. ¿Cree que esos impedimentos responden a un propósito de proteger a las mujeres deportistas o que responden a una cuestión de transfobia?

No creo que sea una cuestión transfóbica, es más bien desconocimiento. El Comité Olímpico Internacional se equivoca de cabo a rabo, ya que es muy difícil que un niño o niña antes de los 12 años complete su transición. En mi caso, yo lo completé con 33 años, y te aseguro que la mayoría no lo tenemos claro antes de los 12 años.

Por otra parte, retomando lo que te decía de la transfobia, creo que la palabra transfobia se utiliza con demasiada alegría. Yo entiendo que una deportista profesional tenga dudas con respecto a una atleta trans con la que compite. Se está jugando el pan; es normal, por lo tanto, que recele de los resultados que pueda obtener su contrincante.

Si tú estás compitiendo, haciendo uso de ventajas físicas, sería como si te dopases. Es decir, los niveles de testosterona y muchos otros se controlan en todas las mujeres para así evitar las practicas dopantes. Por ello, sería igual de lógico que en mujeres transexuales se revisen otras cosas y pongan unos límites y no solo los niveles de testosterona, reducirlo a eso sería un error, ya que está demostrado científicamente que esos niveles no son algo absoluto que defina si hay ventaja o no, a parte que cada deporte tiene sus particularidades y, a lo mejor, se deberían de hacer más pruebas médicas antes de que una licencia profesional sea expedida.

P. Algunas personas piensan que se solucionaría este conflicto si se “adaptase” una categoría en la que las personas transexuales compitiesen en igualdad de condiciones entre ellas.


Eso es una burrada. Habría disciplinas en las que solo participarían una o dos personas. Yo quiero competir con otras mujeres, ya que para mí el deporte es parte esencial de mi vida. Siempre he hecho deporte y de alguna forma me ha ayudado a sobrellevar todo lo que me ha pasado en la vida. No estoy demandando que nos permitan participar en competiciones de deporte femenino simplemente por decir que somos mujeres. Eso sería una auténtica barbaridad y podría adulterar por completo, sin ninguna duda, cualquier competición. Lo que pediría es una modificación de los reglamentos de las federaciones para que puedan adaptarse a personas que también tenemos derecho a hacer deporte sin que suponga ningún perjuicio para nadie, también podemos hablar de competiciones mixtas en muchas disciplinas deportivas, aunque eso habría que reglamentarlo bien.

P. Hablando más de tu trayectoria personal, ¿alguna vez te has encontrado en situaciones de rechazo en el deporte por el hecho de ser una persona transgénero?

La verdad que solo me ha ocurrido una vez. Como persona trans solo me he sentido discriminada en un partido de fútbol en el que jugaba de portera y un grupo de hombres aficionados del equipo rival, me profirió insultos tránsfobos durante el encuentro, a pocos metros de la portería. Con el paso de los minutos, me cansé y pedí al árbitro parar el partido para llamar a la Policía Municipal. En ese momento pararon de insultarme.

P. ¿Cómo lo afrontaste?

No es agradable, lógicamente; pero te puedo decir que he sufrido mayor discriminación por el hecho de ser mujer, que por ser una mujer transexual.

En algún equipo de futbol anterior en el que he jugado hemos tenido que compartir un campo de futbol 7 con el alevín masculino, estando nosotras en categorías mayores que el principal equipo masculino. He visto cómo las subvenciones para la sección de fútbol femenino acaba en el masculino. Otro claro ejemplo también es que la hora a la que tanto entrenamos como jugamos es la peor, siempre somos las últimas y nos meten prisa para ducharnos rápido y salir cuanto antes.

Pero no siempre es así, ahora mismo, por ejemplo, tanto el Club Deportivo Zuazo, en la que juego al fútbol, o el equipo ciclista Bizikume, que es un equipo constituido y formado por mujeres, con el que compito nos da un trato exquisito.

P. ¿Crees que hay pocos referentes deportistas que puedan ser inspiración para los niños y niñas transexuales?

Sí que creo que hay referentes en el deporte y pienso que todas ellas tienen una gran responsabilidad. Yo no me considero un referente como tal, ya que soy una persona “normal”, pero sí que es verdad que, gracias a haber sido la primera federada en un equipo femenino en España, me dio mucha visibilidad. Eso también ha conllevado a que mucha gente me haya preguntado, entrevistado, pedido ayuda para trabajos de fin de grado... Y yo estoy siempre encantada de poder ayudar.

P. ¿Tuviste algún referente transgénero en tu juventud?

Siendo sincera, en mi juventud no quería saber nada de esto. Intentaba ocultar lo que me estaba pasando y no fue hasta los 33 años que decidí dar el paso de la transición.

P. En alguna entrevista hemos leído cómo has expresado tu rechazo a la Ley Trans que entró en vigor el pasado año. ¿Qué problemas le encuentras?

Como bien dices, estoy totalmente en contra de la Ley Trans. Hemos pasado de tener que estar dos años hasta poder cambiar el nombre, a tan solo acudir al registro civil y decir “yo soy hombre o mujer” y punto, pudiendo acudir al mes siguiente para rectificarlo si se quiere. Nos hemos pasado de calvos a tres pelucas.

Nos estamos cargando todo el acompañamiento psicológico, por ejemplo, y me parece ofensivo, que algunos desalmados aprovechen estos “vacíos legales” para utilizar esta ley en beneficio propio, como el caso de un hombre que solicitó cambiar de sexo para librarse de la cárcel tras ser condenado por maltratar a su expareja. Nos estamos convirtiendo en un meme.

También, me gustaría aclarar que el acompañamiento psicológico (en el proceso de transición) no debe de ser como un interrogatorio carcelario en el que se nos insta constantemente a cambiar de opinión o se nos tilda de hombres o mujeres en base a estereotipos sexistas, sino algo que realmente ayude y nos permita esclarecer todo lo que sentimos.

martes, 25 de abril de 2023

#hemeroteca #testimonios | Nagore de Arquer: «Sé que hay muchos desistidores y destransicionadores en España, pero no se atreven a hablar»

La Voz de Asturias / Nagore de Arquer //

Nagore de Arquer: «Sé que hay muchos desistidores y destransicionadores en España, pero no se atreven a hablar»

La ovetense que dio marcha atrás en su proceso de cambio de sexo publica «Mamá, soy trans: Una guía para familias de adolescentes con conflictos de género»
Marcos Gutiérrez | La Voz de Asturias, 2023-04-25
https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2023/04/24/nagore-arquer-se-desistidores-destransicionadores-espana-ninguno-atreve-hablar/00031682333623410424482.htm

La ovetense Nagore de Arquer es estudiante de psicología y mujer «desistidora» de un proceso de transición de género. Es, asimismo, una de las impulsoras de Amanda, asociación de madres de niños y niñas trans víctimas de disforia de género de inicio rápido.

A causa de una situación de burlas y acoso escolar y por el hecho de sentirse diferente, Nagore comenzó a experimentar rechazo por su propio cuerpo. En este contexto decide, con quince años, acudir a una psicóloga para tratar de encontrar una solución a su situación. Este momento es visto por ella como un verdadero punto de inflexión, ya que de las sesiones salió convencida de que su problema era que estaba atrapada en un cuerpo que no era el suyo, sino el de un chico.

Pese al rechazo de su familia, Nagore de Arquer decidió pasar los siguientes tres años de su vida vistiéndose, comportándose e incluso haciéndose llamar como un adolescente. Pero algo cambió después de ese periodo. Tras desarrollar un proceso de autoconocimiento y comprender verdaderamente la naturaleza de lo que le ocurría, Nagore decidió ayudar, a través de su historia y experiencia personal, a todas aquellas mujeres jóvenes que expresan su deseo de transicionar. Recientemente ha escrito, junto a José Errasti y Marino Pérez, el libro «Mamá, soy trans: Una guía para familias de adolescentes con conflictos de género» (Deusto, 2023).

Explica que con quince años se definió como trans «por influencia de una psicóloga, que me vio con aspecto masculino, con rechazo de mi cuerpo y gustos tradicionalmente considerados como masculinos». Esa profesional, explica, decidió que la «solución igual era la transición».

Esta ovetense insiste en que «en Internet y redes sociales se me reforzó esa idea, porque en cuanto buscas algo sobre esa temática se refuerza la idea de que la transición hormonal es la única opción». No obstante matiza que «el caso personal no tiene relevancia, porque puedes encontrar ejemplos de la opinión totalmente contraria con argumentos que son igual de válidos». Sin embargo explica que «hay más de 500 casos en Amanda que dicen lo mismo, que en redes sociales se les muestra la idea de que son trans porque tienen gustos masculinos, porque rechazan su cuerpo, usan sudaderas o les gustan las chicas».

Cuando les comunicó a sus padres su decisión tras acudir a la consulta de esta psicóloga, «no lo aceptaron» y le hicieron abandonar las sesiones. Posteriormente comenzó a acudir a la consulta de otra especialista que sí «trataba los problemas de socialización y autoestima que realmente tenía». «Ahí mi situación mejoró, sin que esa psicóloga me dijera ‘tú no eres trans’», añade.

«Ahí mi relación con mi cuerpo mejoró», constata. Nagore de Arquer señala que «en Amanda están ayudando a las niñas con sus problemas y eso sin negar que son trans o no». En este sentido la perspectiva que se adopta es la de «vamos a hacer terapia antes de tomar una decisión irreversible como la hormonación y la cirugía». Esta estudiante de psicología se decidió a escribir «Mamá soy trans» tras comprobar la repercusión de la obra «Nadie nace en un cuerpo equivocado», de José Errasti y Marino Pérez. En ese momento «surge la idea de hacer una guía más práctica para padres y madres».

Explica que, a día de hoy, «hay estudios que demuestran que las ideas suicidas aumentan tras la transición» y que en Internet, redes sociales y desde diferentes colectivos y asociaciones se somete a una fuerte «presión a los padres para que se haga ese cambio lo más rápido posible». Por eso, «los padres se sienten muy solos, porque la única solución que dan los transactivistas es la hormonación».

Considera que entidades como Amanda «muestran estudios lo que pueden hacer y les proporcionan una comunidad en la que apoyarse». Indica que «hasta hace una temporada en Amanda tenían un 30% de desistimiento en Amanda». «De hecho sé que hay muchos desistidores y destransicionadores en España, pero ninguno se atreve a hablar», comenta. Ella misma ha sido objeto de estas presiones. «En mi facultad tengo amenazas», reconoce.

Casi todas las semanas recibe mensajes de gente que le dice que «como se crucen conmigo me pegan una paliza, otros que me dicen que mi historia no merece la pena y los hay que te dicen incluso que te suicides».

«Imaginemos una destransicionadora que le han destrozado el cuerpo, que no ha mejorado psicológicamente y que, encima, se enfrenta a este acoso. A mí hay gente que me ha dejado de hablar», comenta. Nagore de Arquer cree que uno de los principales errores de la ‘Ley trans’ tiene que ver con el hecho de que «quita la obligatoriedad del acompañamiento psicológico». Esta estudiante de psicología y escritora defiende que «las personas trans no son enfermas», sin embargo, constata que en muchos casos padecen la «presión de gente que no les conoce de nada y mete prisa para la transición». En esta línea insiste en que se trata de «un proceso para el que tienes que estar bien psicológicamente, porque si no puedes arrepentirte».

viernes, 24 de febrero de 2023

#hemeroteca #trans | Sandra, el hombre que denuncia la 'cara B' de la transexualidad: "Hay un negocio brutal que te lleva a ser un enfermo crónico"

El Independiente / Sandra Mercado //

Sandra, el hombre que denuncia la 'cara B' de la transexualidad: "Hay un negocio brutal que te lleva a ser un enfermo crónico"
Nacho Martín | El Independiente, 2023-02-24

https://www.elindependiente.com/espana/2023/02/24/sandra-el-hombre-que-denuncia-la-cara-b-de-la-transexualidad-hay-un-negocio-brutal-que-te-lleva-a-ser-un-enfermo-cronico/

Sandra Mercado se llamaba Joan cuando nació hace 37 años en un pueblo de Barcelona. Cuenta que siempre supo que era homosexual, pero durante una etapa importante de su vida también pensó que, en realidad, lo que le pasaba es que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Por eso, tras años de hormonación, en 2016 se realizó una vaginoplastia en el Hospital Clínic de Barcelona. En ese momento pensó que se acababan todos sus problemas, pero no había hecho más que comenzar un proceso que, asegura, le ha destrozado física y anímicamente: "He tenido ataques de pánico, ansiedad, depresión y pensamientos suicidas. La identidad que había contenido se derrumbó cuando vi la realidad".

Según relata, sufrió mucha discriminación desde bien pequeño. La razón es que era un niño "muy sensible y afeminado", alejado de los estereotipos tradicionales de los hombres y al que le atraía la feminidad, desde la ropa de mujer hasta los tacones, el maquillaje o las muñecas. Todo ello provocó que fuera maltratado por su padre, que insistía en que jugara al fútbol y no llevara el pelo largo, entre otras cosas. En el instituto sufrió bullying de compañeros y profesores, y fue incluso objetivo de las cacerías que los neonazis hacían por su pueblo. Sandra sentía que ser gay era un "delito" y él mismo se veía como un "monstruo": "Fue un auténtico infierno. Todo lo que sufrí me hizo generar disforia de género. Rechazaba mi cuerpo, odiaba mi sexo biológico y cuando me miraba al espejo no me reconocía".

Para poder realizarse la operación tuvo que pasar por una serie de tests psicológicos que califica como "sexistas", donde asegura que se limitaron a preguntarle cosas como si le gustaba el rosa o el azul. Según explica, el problema está en las "leyes trans dictatoriales" actuales, que no les dejan hacer a los psicólogos una "terapia explorativa". Así que se limitan a hacer "terapias afirmativas", que simplemente corroboran que, efectivamente, la persona que están analizando es transexual. Durante todo ese tiempo de hormonación, mientras iba viendo cambios en su cuerpo, Sandra también iba sintiendo cada vez más felicidad, que se convirtió en auténtica euforia después de la operación. Pero sus "problemas de base" no solo no se solucionaron, sino que empeoraron.

"Te sientes como un conejillo de indias"
"La hormonación afecta mucho a nivel psicológico. Pero vas luchando hasta hacerte la vaginoplastia y la disforia te lleva a culminar el proceso entero. Los cirujanos te dicen que tendrás la misma vulva que una mujer biológica y tú les crees, porque si no crees en los médicos ¿en quién vas a creer? Firmé un consentimiento a ciegas, porque nadie te explica las partes negativas. A los dos años de operarme empecé a tener problemas de uretra, caída de cabello y vello donde antes no tenía. Cosas que no cuadraban en algo que supuestamente está demostrado y comprobado científicamente. Ahí fue cuando me planteé qué es sentirse o ser mujer. Fue una catarsis mental muy dura, porque te das cuenta de que no puedes cambiar de sexo. Aunque cambies la carcasa de fuera no has transicionado, y hagas lo que hagas morirás siendo un hombre, porque es biología pura. Es un choque de realidad, y lo pasas muy mal".

A partir de entonces Sandra explica que se puso a investigar para ver qué había detrás de todo esto. No tardó en hallar su respuesta: "un negocio brutal", porque la dependencia de las hormonas te hacer ser un "enfermo de por vida": "Las secuelas que tengo después de 20 años son un callejón sin salida. Me han destrozado los nervios del suelo pélvico, y me cambiaron la uretra de sitio sin decirme nada. Hicieron lo que quisieron. Te sientes como un conejillo de indias. Ahí fue cuando dije ‘Voy a hablar, y voy a sacar esto a la luz’, porque los menores y adolescentes están cayendo. Nos hacen creer a los homosexuales que somos mujeres heterosexuales. Es un atentado y una terapia de conversión. Antiguamente se hacían lobotomías. Hoy en día lo hacen de manera más sutil".

Para él la clave de todo esto está en explicarle a la gente que se esté planteando un cambio de sexo los riesgos que conlleva. En definitiva, darles la oportunidad que él considera que nunca tuvo. Por eso ha escrito un libro, ‘La estafa del transgenerismo: Memorias de una destransición’, que asegura que muchas librerías trataron de censurar pero ha funcionado muy bien. Y por eso también trata de ayudar ahora a familias que están pasando con sus hijos por una situación parecida. "Ahora hay millones de géneros y cada vez inventan más. En los colegios se están dando casos de profesores que llaman por teléfono a los padres y les dicen ‘Tú hija ahora se llama Pedro, y tienes que aceptarlo’. Pero vamos a ver, ¿cómo es esto y quién es usted? Pero es que si dices lo contrario te pueden incluso quitar la custodia. Es de un fascismo dictatorial. No se puede cuestionar nada y hay un silencio atroz", afirma.

Ley trans
"Hay un lobby trans y farmacéutico detrás de todo esto. Los políticos que mandan, como Irene Montero, nos dan a entender que esto va de derechos humanos. Pero esos ya están recogidos en la Constitución. Quieren experimentar con niños, y mueven muchísimo dinero. Y han hecho un borrado biológico. Es homófobo y misógino", explica Sandra. Y añade: "No sé decirte quién está detrás con nombres, pero hay muchas organizaciones. E Irene Montero pertenece a todo esto. Si no, ¿por qué ha sacado una ley que perjudica a las personas que sufren disforia de género?. Esas personas necesitan asesoramiento psicológico. Van de diversos y ‘modernes’, pero es un retroceso total".

La ley a la que hace referencia es la ‘Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI’, conocida simplemente como la 'ley trans', que ha sido elaborada por el Ministerio de Igualdad y hace apenas unos días fue aprobada en el Congreso. Una norma que ha dividido al feminismo y al propio Gobierno y cuenta con el rechazo de la oposición, y cuyo aspecto más polémico es la llamada autodeterminación de género, que implica que a partir de ahora los menores pueden cambiar su nombre y sexo en el Registro Civil. A partir de los 16 años los adolescentes podrán realizar ese cambio libremente, entre los 14 y los 16 años necesitarán el consentimiento de sus padres y entre los 12 y los 14 años, un aval judicial. Algo que Sandra califica directamente de "anticonstitucional" y de "retroceso total".

"No tiene ni pies ni cabeza. Es un borrado total de las orientaciones sexuales y del sexo biológico. Muchos violadores se aprovechan de leyes así. Hablan de autodeterminación de género, pero las personas que tienen disforia lo que necesitan es un acompañamiento psicológico que la ley nos niega. Tiene que ir de la mano con respaldo médico y psicológico. Es aberrante. Irene Montero no se ha sentado con nosotros ni ha querido escucharnos. Y va a pasar lo que ya ha pasado en otros países, como Suecia, Finlandia y Reino Unido, que la cagaron y tuvieron que rectificar. Ya ha salido una chica que va a poner una demanda contra la Sanidad Pública por este tema, y seguro que salen más casos de arrepentidos", concluye Sandra.

martes, 1 de noviembre de 2022

#libros #homosexualidad #trans | La estafa del transgenerismo : memorias de una destransición

La estafa del transgenerismo : memorias de una destransición / Sandra Mercado Rodríguez.

Jerez de la Frontera : Tierra de nadie, 2022 [11-01].
192 p.
Serie: Taifa.

/ ES / ENS / Libros / Endotransfobia / Homosexualidad / Reasignación sexual / Testimonios / Trans / Transfobia

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412526561 / 17,00 €
📝 Cita APA-7: Mercado Rodríguez, Sandra (2022). La estafa del transgenerismo : memorias de una destransición. Tierra de nadie.


[.es] A veces me pregunto cómo no he podido darme cuenta antes de que en mi cuerpo no hay ningún problema, no hay nada de malo en mí, como me hicieron creer los médicos, psicólogos, siquiatras, endocrinos y cirujanos. ¿Por qué ninguno me ayudó a indagar en la raíz de mis problemas, de mis traumas por haber sufrido discriminación y maltrato por mi orientación sexual? Me encontraba en una encrucijada y me ofrecieron el camino más perjudicial para mi salud física sin que la mental mejorara, el camino más rentable para todos ellos, sin tener en cuenta que experimentaban con un ser humano.

👤 Sandra Mercado. Nacido en 1986 en Sabadell, destransionador, es un activista por los derechos de las personas homosexuales. Crítico de género y de ideología queer, activista en redes sociales como víctima de los estereotipos sexistas, la homofobia y la ideología trans.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #trans #testimonios | Bibiana Fernández: "Yo nunca quise ser una mujer trans, yo quería ser una mujer"

La Provincia / Bibiana Fernández //

Bibiana Fernández: "Yo nunca quise ser una mujer trans, yo quería ser una mujer".

La artista se declara "a favor de todas las libertades", pero no quiere ser etiquetada. "Mi vida entera es una reivindicación", alega.
Montse Terrasa | La Provincia, 2022-07-09
https://www.laprovincia.es/sociedad/2022/07/09/bibiana-fernandez-quise-mujer-trans-68157228.html

El próximo martes estará en el Teatre Principal de Inca junto a Diabéticas Aceleradas para celebrar el 30 aniversario de la película 'Tacones lejanos', de Pedro Almodóvar. Un acto que forma parte de Orgullosament Inca.

Viene al Orgullosament Inca, y a conmemorar los 30 años de ‘Tacones Lejanos’.

Pues 30 años no es nada, la vida es eso, cumplir años, con alegría, rodeada de amigos, habiendo hecho una carrera, con mucho trabajo desde entonces y con la enorme satisfacción de trabajar con el que me parece uno de los hombres más brillantes del cine, no solo de España...

¿Qué recuerdos tiene?
Tengo recuerdos muy bonitos, porque además fue una película emblemática, aunque casi todas las película de Pedro, unas con más o menos éxito, lo son. Pero aquella, en aquel momento, con Marisa, Miguel, Victoria, Diabéticas, aquellas canciones, que eran de Mina adaptadas a Luz Casal, la música de Alberto Iglesias, que siempre añade... Era una época en la que vivíamos alocadamente, eran los 90, yo acababa de separarme o me iba a separar...

¿Es de revisar sus trabajos? ¿Ha vuelto a ver ‘Tacones Lejanos’?
No suelo revisar, pero sí he visto Tacones muchas veces. Es que cuando veo que ponen una película de Pedro, como decía él cuando éramos jóvenes, que salíamos cada noche, y daban en La 2 el ciclo de Hitchcock,y se quedaba para ver La ventana indiscreta "por respeto", yo ya me quedé con eso. Si ponen una película de Pedro otra vez, aunque la haya visto muchas veces, la vuelvo a ver, porque además descubres cosas nuevas, cosas en que no caíste en ese momento, detalles... Y cómo ha sobrevivido al tiempo.

Y, ¿cómo ha sobrevivido ‘Tacones lejanos’?
Muy bien porque es una historia entre madres e hijos, distancias, rencores, peleas, amores... Hay temas que son universales y esos, normalmente, no suelen envejecer.

Participará en Orgullosament Inca ¿Es usted de reivindicar el Orgullo, de participar en los desfiles?
Yo no soy muy reivindicativa porque creo que mi vida entera es una reivindicación. Vamos, yo me salté todas las normas que había en su momento. Yo nunca quise ser una mujer trans, yo quería ser una mujer, porque no existían mujeres trans. Esto es una moda de ahora. Cuando era chica, quería ser una mujer porque no tenía otro modelo. Yo no quiero que me etiqueten. Ahora, estoy a favor de todas las libertades, de cualquier clase. Es más, yo tuve la suerte de nacer en Tánger, de relacionarme con religiones distintas, con poblaciones distintas. Hasta el 60, Tánger fue puerto franco, yo viví toda esa resaca, los intelectuales americanos, desde Gore Vidal hasta Paul Bowles, desde Barbara Hutton hasta Adolfo de Velasco. Yo ya viví en el metaverso, yo ya tenía mi propio metaverso, sin gafas ni nada, porque yo tenía mi vida normal y corriente, de una persona humilde, pertenecía a una familia desestructurada cuando no se hablaba de eso... Siempre fui rara, pero sobreviví a todo lo que me tocó. Y un día tomé una decisión, como los que se tiran a las balsas... Tú sabes cuál es el destino, el destino es la esperanza, es la felicidad... Puedes ir a donde tú quieras, ahí puedes encontrar la felicidad, o en una identidad sexual, en una manera de sentir, de vivir. Y me parece mal cualquier retroceso en derechos, pero desde el aborto en Estados Unidos a que aquí no se ponga la bandera en el Ayuntamiento, no por nada, sino porque no cuesta nada. A mí me detenía la Policía, en el 72. Ahora eso, afortunadamente, no pasa, pero sigue habiendo una serie de problemas que se tienen que solventar. Porque a mí no me importa con quién te acuestes, ni quién seas, ni qué color tengas... Me importan las personas, lo que me aportan.

Usted alertaba el otro día de que los derechos se pueden perder en un instante...
La libertad no es una conquista eterna, es como la salud, la tienes que cuidar. No se puede dar un paso atrás, claro que sí, hay que colgar banderas y hay que salir a la calle y hay que hacer lo que sea. Yo no soy de salir porque mi vida ya es un compromiso justamente por todo eso, desde que tengo uso de razón he vivido contra viento, contra marea, contra mis padres, contra dios, contra el jefe del Estado que gobernaba este país y era un señor bajito... Yo ya soy una bandera, con mi propia existencia.

¿Ahora es usted la mujer que quería ser?
Yo no soñaba nada concreto. Sí soy la mujer que quiero ser, no sé si la que quería ser. Tengo 68 años, soy una mujer mayor, me siento tranquila, vivo en soledad, no siempre me gusta, pero he aprendido a convivir con ella, porque aunque sea dura, también significa libertad.

¿Qué relación tiene con Mallorca?
He estado muchas veces en Mallorca, empecé a ir en el 76, a una sala que se llamaba Broadway, con lo cual hace mucho tiempo. Íbamos a comer arròs brut a Valldemossa, te estoy hablando de la Reconquista casi... Y después he vuelto infinidad de veces, a la Costa de los Pinos, y es una delicia. Toda Balears lo es. Son islas amables, bonitas geográficamente, tienen todo lo que me gusta de una isla.

Le gustan los deportes y es seguidora de Rafa Nadal. ¿Cómo ha vivido su retirada en Wimbledon?

Nadal y Federer son los dos caballeros dentro y fuera de las pistas, son un ejemplo a seguir. A mí me ha dolido en el alma, porque pensaba que este año podía ganar los cuatro grandes.

lunes, 3 de mayo de 2021

#hemeroteca #trans #transfobia | Caitlyn Jenner se opone a que “los niños biológicos que son ‘trans’ compitan con niñas”

Imagen: La Vanguardia / Caitlyn Jenner

Caitlyn Jenner se opone a que “los niños biológicos que son ‘trans’ compitan con niñas”.

La candidata a ser gobernadora de California ha hablado de derechos ‘trans’ al iniciado su campaña.
La Vanguardia, 2021-05-03
https://www.lavanguardia.com/gente/20210503/7424649/caitlyn-jenner-opone-ninos-biologicos-son-trans-compitan-ninas.html 

Caitlyn Jenner, la que fuera campeona olímpica de decathlon como Bruce Jenner, luego se casó con Kris Kardashian en 1991 y más tarde llevó a cabo su transición a mujer en el 2015, anunció su candidatura a gobernadora de California por el partido Republicano el mes pasado. Todo apunta a que debido a la campaña estos meses se va a estar hablando mucho del padre biológico de Kyle y Kendall Jenner, que es señalada habitualmente como la persona transgénero más influyente del mundo, sino la más famosa.

Entrando de lleno en el debate abierto sobre si las niñas ‘trans’ deberían participar en competiciones deportivas, Jenner ha mostrado su firme oposición en Twitter: “Esta es una cuestión de justicia. Por eso me opongo a que los niños biológicos que son trans compitan en deportes de niñas en la escuela. Simplemente no es justo. Y tenemos que proteger los deportes de niñas en nuestras escuelas”.

Esta postura que Jenner ha defendido surge en medio de los meses de legislación y debate político antitransgénero en más de 30 estados en todo el país. Siete de ellos que ya han promulgado leyes que prohíben las estudiantes atletas ‘trans’ que compiten. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, promete firmar pronto ser el octavo estado. Y precisamente, uno de los estados donde hasta el momento no ha habido debate y está pendiente de revisión, es California, donde el gobernador Gavin Newsom enfrenta una votación revocatoria este otoño.

Esas recientes declaraciones de Jenner en que defiende algún tipo de diferenciación en el deporte para las niñas ‘trans’, contrasta con las que ofreció hace unos meses en el podcast de ‘Outsports’, ‘The Trans Sporter Room’, en abril de 2020. “Creo que toda persona trans, si le gusta el atletismo, debería tener la oportunidad de competir y mejorar. Creo que los deportes son una excelente manera de aprender mucho sobre uno mismo. Y sí, quiero, espero que en el futuro tengan la oportunidad de hacer todo lo que puedan. Estoy por ello totalmente. Estoy por ello totalmente”, dijo entonces.

Voces ‘trans’ en contra de Jenner
Algunas voces de famosos transgénero han cargado contra Jenner por estas declaraciones. Por ejemplo, la productora y actriz Jen Richards, la actriz Trace Lysette, levantador de pesas trans JayCee Cooper o la levantadora de pesas trans JayCee Cooper han tuiteado al respecto. “Creo que es una estrategia cínica apelar a la base de Trump. Aman a los avatares minoritarios dispuestos a traicionar a sus propias comunidades. Es un campo dividido, solo necesita una pluralidad para ganar en un retiro de CA y está dispuesta a traicionar a los niños trans”, ha Eileen la también actriz Noonan.

viernes, 12 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Izaro Antxia, la primera futbolista trans: "El borrador de la ley es una barbaridad"


Izaro Antxia, la primera futbolista trans: "El borrador de la ley es una barbaridad".

En 2016, se convertía en la primera transexual federada en jugar al fútbol sala. Cinco años después, atiende a El Confidencial para mostrar su desacuerdo con la polémica 'ley trans'.
Alberto Ramírez | El Confidencial, 2021-02-12
https://www.elconfidencial.com/deportes/2021-02-12/izaro-primera-futbolista-trans-federada-critica-ley_2947147/ 

“¿Que qué opino? Que menos mal que es un borrador, es una barbaridad”, así de contundente comienza la conversación telefónica Izaro Antxia. En 2016, esta mujer natural de Barakaldo se convirtió en una pionera del deporte español. Tras toda una vida jugando al fútbol sala en equipos masculinos, consiguió ser la primera transexual federada en disputar un partido de la modalidad. Atrás quedaban años de entrega en la pista y un proceso de hormonación que todavía perdura. La ‘ley trans’ impulsada por el Ministerio de Igualdad ha sido objeto de polémicas desde que saliese a la luz su borrador y, lejos de encontrar consenso, las críticas continúan.

“He oído esto de que con los derechos humanos no se juega, pero bueno, también están los derechos de las mujeres, de las mujeres deportistas y de las mujeres transexuales. Los derechos humanos no es que un día alguien de la noche a la mañana llegue a un Registro Civil y diga 'yo soy hombre o mujer' y punto. Eso tiene muchas más implicaciones. Tu libertad termina cuando empieza la mía”, asegura Izaro a El Confidencial.

Para esta deportista, el principal problema de la ‘ley trans’ es que solo se ha contado “con una parte interesada en que se apruebe” del movimiento LGTBI+: “Si tú haces una ley en la que solo cuentas con estas asociaciones, obviamente vas a favorecer al colectivo por encima de todas las cosas”. “El resto desaparecemos, ahora parece que las mujeres transexuales no existimos, ese ‘no, no, tú no necesitas ningún tratamiento’, ojo, eso es muy peligroso. Estás jugando con vidas de otras personas que si no tienen ese tratamiento tienen un problema serio”, insiste.

En el ámbito puramente deportivo, Izaro explica su propio caso personal para contar cómo afectaría la entrada en vigor del borrador de la ‘ley trans’: “Cuando empecé la hormonación, yo corría 10 kilómetros en 50 minutos. Llevo seis años en tratamiento y ahora, entrenando cuatro veces más de lo que lo hacía en ese momento, los hago en 56 minutos. Los tiempos cambian muchísimo, se nota. En el fútbol, de poder pegarte un esprint cuando me diera la gana pasas a pegarte uno y ver que tienes el pulso por las nubes, hay una diferencia abismal”.

A su juicio, la competición actual, tal y como se la conoce, cambiaría complemente. “Vamos a pasar de tener deporte masculino y femenino a tener deporte masculino y el deporte mixto. Si esta ley se aprobase así, sería el riesgo que correríamos”, argumenta. ¿Rompería los principios de igualdad de la competición? “Es injusto para mí y para el resto de mujeres. Si yo hubiera podido competir desde el principio en ciertos deportes, como en un equipo de fútbol sala femenino, me habría salido”.

Izaro es una absoluta enamorada del deporte. En 2016, pasó a la historia por debutar con el Leioa Maia, en un encuentro de fútbol sala de la categoría territorial femenina de Vizcaya. Actualmente, juega en el Balmaseda CF, además de compaginarlo con su participación en la Peña Ciclista Expósito de Renedo de Piélagos y de practicar triatlón. Precisamente esa pasión por el deporte es la que le lleva a no temblar a la hora de reflejar los problemas que podría ocasionar el borrador: “Deportivamente, y no hablo solo del deporte competitivo o federado, abre opciones a aprovecharse de ella. He corrido muchas carreras populares, donde podías llegar a ganar 300, 400 o 500 euros. Imagínate, ahí, que haya un hombre que durante un verano en el que hay cinco o seis carreras de este tipo de premios, haga un cambio registral, se vaya a todas esas carreras, las gane y luego vuelve a cambiar. En la ley pone que puedes cambiarlo todas las veces que te dé la gana, es un ejemplo muy surrealista, pero esto solo en un deporte popular, eh. Es un texto que permite la trampa”.

“Vivimos en un país en el que cualquiera está deseando hacer trampas, muchas veces, el que hace la trampa es un triunfador y no alguien que recibe rechazo social, si tú haces una ley tan laxa hasta el punto de que legalmente alguien puede utilizarla para defraudar... No puede ser, no puede salir adelante”, añade.

Una legislación que necesita cambios
Izaro, hablando desde su propia experiencia, sí entiende que la ley actual necesita una revisión. “Creo que, tal y como está actualmente, la ley de transexualidad es injusta. Cuando llevas nueve meses de hormonación, todo lo que has hecho es irreversible: esterilización, atrofia de los genitales... Un año de hormonación debería ser más que suficiente para poder hacer el cambio registral, a día de hoy, son dos años”, expone. A nivel nacional, la última Ley de Identidad de Género entró en vigor en 2007, aunque desde entonces distintas comunidades autónomas han avanzado en legislaciones propias.

“Es injusto que un psiquiatra lleve el proceso, es verdad que está cambiando en muchas autonomías, pero si queremos despatologizar, no se puede consentir. Sí está bien que haya un acompañamiento psicológico, no es un proceso fácil, tu cuerpo sufre cambios, tú sufres cambios... No tiene que haber una terapia, tienes que tener una facilidad y un apoyo psicológico. En mi caso, cuando tuve las citas con la psicóloga, el tratamiento era para mi familia, para mi madre, para algunas amigas a quienes les costaba pasar esa fase, es algo importante también”, explica Izaro.

Aun así, esta deportista cree que el cambio es demasiado drástico, “lo que no podemos es pasar de la noche al día”. “No te digo que sea como ahora, que tienes que estar con un psiquiatra que es dueño de tu destino, pero yo te aseguro que a nadie le vendría mal una evaluación psicológica, igual que se la tienen que hacer a una mujer a la que vayan a hacer una inseminación artificial o que entra en un proceso de adopción, por ejemplo”, insiste. Uno de los puntos que, a su juicio, más urge cambiar del actual sistema son los plazos para poder realizar el cambio registral: “Tiene componentes muy sexistas, preguntas como cuál es tu orientación sexual pueden provocar que el proceso sea más largo. Obviamente, eso no debería pasar”.

Izaro sostiene que el gran problema de la ‘ley trans’ es la falta de comunicación a la hora de elaborar el escrito: “Estoy convencida de que está hecha con toda la buena intención del mundo, pero para hacerla se debería hablar con asociaciones deportivas, con el movimiento feminista, con médicos... Una vez que se hayan reunido todas las partes implicadas, sacar una ley verdaderamente justa”.

Discriminación de las deportistas trans
“Me he encontrado alguna vez a algún inútil y a algún energúmeno”, resume Izaro Antxia, recalcando que durante su experiencia deportiva la discriminación por ser una mujer trans no ha sido lo habitual. El momento más desagradable lo vivió en 2019, en un partido amistoso disputado en Leioa a favor de la inclusión. Ella se encontraba jugando de portera de manera excepcional y un grupo de hombres profirió insultos tránsfobos durante el encuentro, a pocos metros de la portería. Con el paso de los minutos, se cansó y pidió al árbitro parar el partido para llamar a la Policía Municipal.

“A ver, alguna vez te llaman en masculino, las típicas cosas. Yo sí distingo entre otras transexuales que practican deporte femenino, que las conozco, y mi caso. La diferencia es que a mí todas me conocen, cuando voy a jugar saben quién soy. Sé que voy a escuchar ciertas cosas, cuando juego suelo ignorar todo y concentrarme en el partido, aquel día estaba de portera y no callaban. A veces he escuchado tonterías de rivales, que alguien te diga que algún día va a pasar algo cuando el pisotón de los tacos en el tobillo lo tienes tú... Pues sí, va a pasar algo, pero igual me pasa a mí y no al resto. Son cosas que sabes que pueden ocurrir, sinceramente, no me afectan”, reflexiona.

Más allá del deporte, Izaro conoce de primera mano la discriminación que las personas trans sufren en su vida cotidiana, sin embargo, no cree que el borrador de ley sea el adecuado: “A ti, cuando vas a un hotel y tienes que dar tu DNI, se te quedan mirando como si fueras un Ferrari de último modelo. Son cosas que te van minando, pero se pueden tomar medidas diferentes. Hay fórmulas para evitar la discriminación que ni siquiera se han llegado a poner sobre la mesa, si no es que no me lo explico. Por ejemplo, quitar del DNI, de la tarjeta, la letra del sexo. Cada uno se vería identificado por su nombre y nadie tendría que preguntarte nada”.

La deportista añade en su crítica a medidas como la tomada recientemente por la Diputación Provincial de Huesca, que convocó oposiciones en las que, por primera vez en España, una plaza estaba reservada para una persona trans, algo que provocó críticas desde el colectivo, al entenderlo como una discriminación, aunque fuera positiva. “Le estás diciendo a una persona transexual que tiene que ir a un tribunal a decir que es transexual, cuando la mayoría solo queremos vivir tranquilas”, sentencia Izaro.

lunes, 20 de julio de 2020

#hemeroteca #trans #transfobia #terf | La palabra 'mujer' está ya ocupada


La palabra 'mujer' está ya ocupada.

Debbie Hayton · Mujer trans y profesora de secundaria en Reino Unido | Público, 2020-07-20

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/35016/la-palabra-mujer-esta-ya-ocupada/ 

"'Personas menstruantes'. Estoy segura de que solía haber un nombre para estas personas". Con estas palabras, JK Rowling se lanzó al que probablemente es el debate más febril de la sociedad contemporánea. Ni siquiera la covid-19 ha servido para atemperar el furor en torno al debate sobre los derechos de las personas transgénero. Conforme dos visiones del mundo colisionaban, algunas verdades fundamentales que generaciones anteriores consideraban indiscutibles han empezado a ponerse en duda. ¿Qué es una mujer? ¿Qué es un hombre? ¿Cómo podemos diferenciarlos?

Por un lado, existe la creencia en la identidad de género, un sentimiento en nuestras mentes que impulsa nuestra naturaleza y define nuestro verdadero género: somos el género que creemos que somos. Pero la creadora de Harry Potter expresó la opinión contraria. Según Rowling ella es una mujer no por psicología, sino por biología y sus frustraciones salieron a la superficie cuando su sexo se vio reducido a "persona que menstrúa".

Cien años después de que las mujeres consiguieran el derecho al voto en muchos países, Rowling se ha inmerso en una campaña que las sufragistas no podían haber imaginado – una batalla por retener el propio nombre de 'mujer'. La respuesta fue previsible y brutal. Conforme los actores que sus libros hicieron famosos hacían cola para distanciarse de ella, Rowling se convirtió en el objetivo de una campaña emocional que tiene el sello distintivo de una caza de brujas moderna.

Las mujeres que han defendido abiertamente que la palabra mujer les pertenece a ellas, y solo a ellas, han tenido que hacer frente a una oposición ruidosa y en ocasiones violenta. Las airadas protestas que soportó la feminista canadiense Meghan Murphy tras dar una charla en la biblioteca pública de Seattle a principios de febrero, fue seguida de una ruidosa protesta a las puertas del encuentro organizado por el grupo Woman's Place UK en Brighton el pasado otoño. Las mujeres fueron atacadas y otras perdieron sus empleos.

La furia se desata porque cuando las mujeres se definen por su biología, las mujeres trans quedan excluidas de la feminidad. Para las mujeres trans, desesperadas por ser validadas como auténticas mujeres, esto supone un rechazo existencial.

Aunque sería tentador mirar hacia otro lado, para mi esto es algo personal. Soy una mujer trans, así que es mi identidad – supuestamente - la que está siendo negada. Sin embargo, también soy una profesora de ciencias de secundaria y sé reconocer el pensamiento mágico cuando lo veo. Las mujeres trans son hombres – yo ciertamente lo soy, ya que soy padre de tres hijos- mientras que las mujeres son mujeres. Las personas hombres no son personas mujeres, y por lo tanto las mujeres trans no son mujeres. Sean cuales sean las emociones que rodean este debate, JK Rowling tiene razón.

Cuando hice mi transición ocho años atrás, la posición de Rowling no habría resultado especialmente polémica. Los transexuales –como se nos conocía entonces- cambiábamos nuestros cuerpos para parecernos al sexo opuesto y reintegrarnos en la sociedad haciendo el menor ruido posible. Incluso quienes ocupábamos cargos públicos entendíamos que no era un factor decisivo. ¿Por qué tendría que serlo? Profesoras y profesores hacemos en mismo trabajo, y mi transición no influía en las leyes del movimiento de Newton, ni sobre ningún otro tema sobre los que imparto docencia. Pero me apoyaba en las relaciones de confianza con las personas de mi entorno.

Al mismo tiempo otros hombres se encontraban cómodos presentándose a sí mismos de forma feminizada, pero sin cambiar sus cuerpos. Sin embargo nadie pensaba que los travestis –como eran conocidos estos hombres no transformados- fuesen mujeres. Incluyendo los propios travestis.

¿Qué ha cambiado? ¿Cómo estos dos grupos –un pequeño número de transexuales y un número más amplio de travestis- se convirtieron en un movimiento transgénero capaz de cuestionar el uso del sexo biológico para dividir a la sociedad?

Entre los líderes políticos que querían ser vistos como progresistas, o no les importaba, y una ciudadanía a la que se mantuvo en gran medida en la oscuridad, se han ido promulgando leyes y se han cambiado políticas siguiendo las indicaciones de activistas trangénero a los que esto sí importaba mucho.

A medida que género y sexo se han ido fundiendo, la identidad de género ha desplazado silenciosamente al sexo en políticas y leyes. Hemos podido elegir efectivamente no sólo nuestro género sino también nuestro sexo legal, con consecuencias devastadoras para los derechos de las mujeres. Como dijo Kiri Tunks, fundadora del grupo Woman's Place UK: "Si no puedes definir qué es una mujer, ¿cómo puedes defender los derechos de las mujeres?"

Los temores de las mujeres tienen, pues una base real. Los límites dejan de tener sentido si los hombres pueden entrar en refugios de mujeres, salas de hospitales, vestuarios e incluso cárceles. Sería muy ingenuo esperar que los hombres no hicieran eso, ¿verdad? La mayoría no lo hará, pero los que lo intentarán son precisamente los hombres por los que las mujeres se preocupan y las consecuencias pueden ser graves. En el Reino Unido, un violador llamado Karen White fue puesto en una prisión para mujeres en donde cometió otras agresiones sexuales.

No son sólo los espacios físicos los que están en riesgo. Cualquier espacio establecido para promover a las mujeres está en riesgo. Por ejemplo, la lista del Financial Times (FT) sobre las 100 mujeres más prominentes en los negocios incluía a Pips Bunce, un hombre que a veces utiliza un vestido para trabajar. A pesar de que aplaudo el coraje que se necesita para hacer eso, lamento el negativo impacto que esto tuvo sobre la mujer que quedó fuera de la lista.

En el deporte, las mujeres trans ya no necesitan cirugía para competir contra las mujeres. Se han impuesto límites a los niveles de testosterona, pero los hombres aún conservan una ventaja competitiva debido a la densidad ósea, la capacidad cardíaca y la fibra muscular. Al igual que Alemania Oriental dopó a sus atletas femeninas en los años 1970 y 1980, los regímenes modernos que se preocupan más por las medallas que por los atletas, estarán tentados a intervenir en la endocrinología de su talento emergente. Sólo que esta vez serán los hombres jóvenes los que estén en riesgo. El récord mundial actual de 200 metros para mujeres, establecido por Florence Griffith-Joyner en 1988, es batido por niños de 16 años. El deporte femenino pende de un hilo.

Nada de esto me ayuda a mí ni a otras personas transgénero que intentamos seguir adelante con nuestras vidas. Necesitamos leyes para protegernos contra el acoso y la discriminación. También necesitamos un acceso rápido a los servicios de salud mental y, cuando corresponda, a clínicas especializadas en cuestiones de género.

Pero en lugar de poner la mira en estos derechos, los activistas de los derechos transgénero exigen ser aceptados como parte del sexo opuesto, y en todas las esferas. Poniendo mucho más énfasis en sus derechos que en el autoreconocimiento, han exasperado a un número cada vez mayor de mujeres que ven en peligro sus propios derechos. Muchas mujeres han decidido que hasta aquí hemos llegado, y no puedo decir que las culpe por ello.

Dejando a un lado la verdad de que no podemos cambiar el sexo, la aceptación nunca puede ser impuesta; se gana por la forma en que vivimos nuestras vidas y nos relacionamos con los demás. Pero estos activistas parecen estar de espaldas a la realidad. En su búsqueda de la "validación" de los demás, no sólo necesitan que la sociedad cante el mantra: "Las mujeres trans son mujeres (y los hombres trans son hombres)", sino que también necesitan que todos también lo crean. Esto ha ido más allá del control del lenguaje para instalarse en el control de los pensamientos. Cuando las mujeres se oponen se encuentran con la violencia, como ha experimentado JK Rowling.

Pero esa ira no ha logrado nada. A medida que las tensiones se han incrementado, la confianza se ha evaporado, y esto es desastroso para las mujeres trans. Sin el apoyo y la confianza por parte de las mujeres somos vulnerables. Las amenazas hacia nosotras no provienen de las mujeres. Cuando las mujeres trans (una pequeña minoría en la sociedad) son atacadas, los perpetradores en su inmensa mayoría son hombres.

Como mujeres trans tenemos mucho trabajo por hacer para restablecer el equilibrio. En primer lugar tenemos que ser honestas. Somos hombres y, por lo tanto no somos lo mismo que mujeres. En segundo lugar, aunque necesitamos encontrar la validación, debemos buscarla no tanto en otras personas sino en nosotras mismas. Si no nos aceptamos, ¿cómo podemos esperar que otras personas lo hagan? Entonces podremos mirar hacia afuera pero de una manera diferente y, con énfasis en la empatía en lugar de las expectativas, reconocer que la palabra mujer ya está ocupada.

sábado, 29 de febrero de 2020

#hemeroteca #trans | Los transexuales que renuncian a la T de LGTBI: “Estamos más cerca de Lidia Falcón que del lobby"

Imagen: El Español / Marta Reina
Los transexuales que renuncian a la T de LGTBI: “Estamos más cerca de Lidia Falcón que del lobby".
Nace el Grupo de Mujeres Reasignadas, lideradas por Marta Reina, primera agente trans de Mossos d'Esquadra. Se consideran feministas y abolicionistas.
David López Frías | El Español, 2020-02-29
https://www.elespanol.com/reportajes/20200229/transexuales-renuncian-lgtbi-cerca-lidia-falcon-lobby/470954254_0.html

"No hablo en nombre de todas las transexuales. Hablo de las que nos hemos ido uniendo para marcharnos del colectivo LGTBI. Las que quieran quedarse allí, que se queden. Las que no, que se vengan con nosotras. De transexual a mujer reasignada. Nosotras nos largamos del colectivo. Nos vamos porque hay un lobby trans debajo de la letra T de LGTBI que no nos representa. Nosotras somos mujeres y feministas."

Se lo cuenta a El Español Marta Reina, la primera agente de Mossos d’Esquadra en cambiar de sexo. Ella ya ha cumplido íntegro el tránsito, que es el nombre con el que se conoce el proceso de reasignación sexual de una persona. Es decir, Marta ya pasó por todas las fases, incluso la de la cirugía. Marta está operada, es mujer de pleno derecho y se siente como tal. Ahora reniega de ciertos principios y políticas que se están llevando a cabo desde el colectivo LGTBIQ+.

LGTBIQ+. Un cóctel de siglas que engloba a diferentes colectivos que representan, a priori, a personas con identidad de género u orientación sexual distinta a la heterosexualidad. LGTBIQ es el acrónimo de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales, Queer y el símbolo +, bajo el que se engloba a todas aquellas personas que no se sienten representadas por ninguna de las anteriores. Ahora hay una rebelión en la letra T. Son transexuales y reasignadas que se sienten excluidas por su propio colectivo.

Más cerca del feminismo que de LGTBIQ+
“La letra T es un gran paraguas bajo el que ha cabido todo. Pero somos muchos las personas transexuales que no nos sentimos representadas por la gente que lo está liderando. Especialmente las mujeres reasignadas, que no estamos de acuerdo con la forma en la que se está llevando la cuestión de la transexualidad, ni social ni políticamente, ni en el ámbito sanitario. Hay ciertas personas en el colectivo, con poder de incidir hasta en política, y llevan un discurso con el que no estamos de acuerdo. Por eso nos queremos ir de la T”.

Ahora Marta, junto a un nutrido grupo de personas en su misma situación, se largan. Está sentando las bases para establecer una asociación de mujeres reasignadas, que es el nombre con el que se sienten más comodas. “De momento somos 35, aunque todavía no estamos constituidas como asociación. Pero esperamos que otras mujeres reasignadas se nos sigan uniendo y dejemos el colectivo LGTBI. Nosotras somos mujeres, feministas, abolicionistas y contrarias a los vientres de alquiler, que es algo absolutamente promovido y buscado por el lobby”.

Parece, a priori, que desde este grupo se acercan más a determinados discursos feministas radicales que excluyen a las transexuales del movimiento feminista, que a los propios transexuales. Marta se explica, precisamente unos días después de que el Partido Feminista (PFE) de Lidia Falcón haya sido expulsado de Izquierda Unida precisamente por discrepancias en cuestiones de identidad de género y de orientación sexual, así como por su rechazo a que los transexuales formen parte del feminismo.

La contradicción de Lidia Falcón
Lidia Falcón es el emblema de esta batalla. Ya en 2017 escribió un artículo titulado “Las últimas perversiones del feminismo”, en el que fijaba bien el posicionamiento de su formación respecto a los transexuales: “¿Ustedes saben lo que son las TERF? No se sientan ignorantes, yo tampoco lo sabía hasta hace dos días. TERF, acrónimo de 'trans exclusionary radical feminist', resulta que somos nosotras. Sí, las feministas de siempre, las que reclamamos desde hace 200 años libertad, igualdad, solidaridad. Ese término se lo han inventado un grupo de transexuales, apoyadas al parecer por otro grupo de LGTB, que siguiendo la teoría queer ─aquella que dice que no nacemos con una pretedeterminación de sexo sino que a lo largo de la vida escogemos variablemente el que queremos─ han decidido que ni el sexo, ni la edad, pueden ser definitorios”, resumía en Público.

Para avivar la polémica, Falcón comparaba en ese texto a los transexuales con pederastas: “Una foto de un señor con unos bigotazos negros lleva la leyenda: "Soy una niña de cinco años". Tal es la transformación que ha escogido. Y, en consecuencia, se ha sentido con derecho a acosar sexualmente a un niño de seis. Porque él se siente niña pequeña, y en consecuencia no es un pedófilo ni un pederasta sino un transgender, y por ello tiene derecho a violar niños. Y quienes nos opongamos a semejantes desquiciadas fantasías, somos TERF, homofóbicas, transfóbicas y perseguidoras de la libre elección de sexualidad y de edad”.

Falcón no solamente no ha variado su posicionamiento desde entonces. Incluso lo ha radicalizado, definiendo a los trans como “hombres con barba” y pronosticando que la normalización de la transexualidad entre los niños puede llevar a algunos incluso a practicarse castraciones. Este discurso es el que ha acabado con la ruptura del Partido Feminista con Izquierda Unida, que las ha expulsado.

Las reasignadas, dentro de esta situación que para ellas es una paradoja, no dudan en posicionarse más cerca de las feministas que del colectivo tran (a pesar de ser transexuales). No obstante quieren dejar claro que “no estamos exigiendo que todos los transexuales se operen. Hay muchas de nuestras hermanas que no se van a operar. Por miedo a la cirugía, por principios o por lo que sea. Pero lo que sí que te puedo decir es que, aunque en ambas partes hemos visto mucho desconocimiento, estamos más cerca de las feministas que del lobby trans”.

El lobby transexual
Marta recurre constantemente al término ‘lobby’ para definir al conjunto de personas que conforman la cabeza visible del colectivo transexual. Y se explica: “Teniendo en cuenta que un lobby es un grupo de presión formado por personas con capacidad de decidir cosas a nivel político en nombre de otras, pues sí, hay un lobby trans. Ciertos personajes han tomado una iniciativa y han decidio por nosotras. Están en reuniones donde no hay una persona reasignada para decidir ciertos asuntos. Por ejemplo: sabemos que se han hecho mesas redondas sobre tratamientos trans y han invitado a personas que están en contra de las cirugias. ¿Qué hacen ahí? Es gente que no sabe realmente nada de nuestro calvario. Pues esto es el lobby”.

“Son personas relevantes, que están repercutiendo a nivel político. Ciertas personas con un ideal concreto, sin contar con los problemas y las desigualdades que hay bajo ese paraguas, están asistiendo a actos sociales, dando su opinión sin tenernos en cuenta, sin respetarnos y haciéndolo por sus propios intereses. Y fíjate que no te hablo del lobby gay. Eso que llaman lobby gay está por otras cosas. Está más preocupado por montar el Pride que por nosotras. Te buscan para completar ese conjunto de letras. Es una especie de cuota. Yo te hablo de un lobby trans, directamente”.

“Yo soy binaria. No es que hoy me considero mujer y dentro de un ratito hombre. O incluso gente que no se identifica como nada. Soy mujer y estoy muy orgullosa. La ola, lo que pega, es ‘lo trans’. Lo de decir que vives en tu cuerpo, que no está equivocado. Pero hay un abismo con nosotras, con las hormonas, con la cirugía, con el calvario que pasamos. Y resulta que nos estamos encontrando más transfobia desde las que no están operadas hacia nosotras, que desde nosotras hacia ellas”, concluye Marta.

“No a lo queer”
Sea como fuere, ellas ya no están dentro. Las mujeres reasignadas rompen con su pasado y con la letra T del colectivo, pero “no lo hacemos para crear nuestro propio lobby. No queremos una letra R en el puzzle de letras que ya son LGTBIQ, etc, etc. Nosotras somos mujeres, reasignadas, feministas y abolicionistas. Yo, por ejemplo, también soy contraria a la gestación subrogada” subraya Marta, la presidenta del grupo. Sus fuerzas ahora se están centrando en oponerse a la futura ‘Ley Trans’, una ley de 2018 que todavía no está en vigor y que sustituirá a la vigente, que data de 2007. “Es una ley que compra toda la teoría queer, en la que en ningún caso creemos”.

Marta se explica: “La teoría queer nos dice que todo es un constructo social, que no hay hombres ni mujeres y que cada cual se puede sentir como quiera. Eso le pega una patada a la ciencia y a la biología. Lo enfoca todo desde la sociología, cuando este es un asunto a abordar desde la antropología. No puede ser todo un constructo social. No es que yo me sienta mujer y dentro de un rato me sienta hombre o que mi género vaya fluyendo. No, mira. Yo soy mujer y estoy muy orgullosa de ello”, señala Marta.

Pero según consideran en el Grupo de Mujeres Reasignadas, “la teoría queer se recoge en la próxima ley que se va a aprobar, en la que cualquier podrá cambiar su identidad según se sienta hombre o mujer. Habla de “libre determinación”. No pide certificados médicos, endocrinos y psicológicos. Nosotras no estamos de acuerdo. Somos conscientes del calvario que supone el tránsito y exigimos unos mínimos. No te estoy diciendo que una mujer transexual que todavía no se haya hecho la cirugía no pueda entrar al lavabo de mujeres. Yo iba al lavabo de mujeres. No tienes que estar sometida a la cirugía. Pero esa persona sí que tendrá que pasar un tránsito y tendrá que someterse al tratamiento hormonal. Que llegue luego o no a la cirugía es otra cuestión. Pero lo que no puede ser de ninguna e las maneras es que alguien decida que ahora es hombre y luego mujer y vaya cambiando, no puede valer esa libre disposición de la que habla la ley trans. El punto 4 del artículo 7, donde pone que no hace falta pasar por un control médico. Porque hay casos con los que tenemos que tener cuidado”, advierte. Y pone un ejemplo.

“Hemos sabido estos días del caso de un hombre que trabajaba como drag queen en Gran Bretaña. Lo metieron preso y dijo que él no se sentía hombre, así que ingresó en una cárcel de mujeres y allí violó a algunas internas. ¿Es un caso aislado? Sí, seguro. Pero insisto en que a estos extremos se puede llegar con esta cuestión de la libre determinación, de decidir que la identidad de género de cada persona es la que en ese momento quiera cada individuo. Con eso es con lo que no estamos de acuerdo”.

Es precisamente en esa parte de la Ley Trans, en el artículo 7.4 donde encuentran las reasignadas sus puntos en común con el discurso de Lidia Falcón: “Ella ha resucitado un malestar que hay en muchas personas, porque la Ley Trans no se ha hecho con coherencia. Es en la cuestión de la libre disposición de la identidad de género en la que no estamos de acuerdo con esta ley y sí con Falcón. No puede limitarse a lo que siente cada persona. Es algo mucho más serio y complicado; se necesita un control y un acompañamiento médico”.

No obstante, chocan con ella y su partido en otros puntos, “como los relativos a los niños y niñas trans. Es muy crítica con la cuestión de administrar los bloqueantes a los peques. Pero es una problemática que hay que vivir muy de cerca. Hay que conocer a esas familias y al pequeño. Es difícil entender para la sociedad que alguien con 2 o 3 años no se sienta identificado con el sexo que tiene. Pero yo aquí le doy un voto al sistema médico, porque los hospitales se están poniendo mucho las pilas en este asunto. Los peques llegan a su tránsito bastante bien atendidos y con una visitas previas al psicólogo y al psiquiatra que reafirman su identidad”.

¿Transexual y TERF?
El grupo va avanzado a pequeños pasos y en breve se constituirán en asociación. “La junta está constituida y estamos elaborando los estatutos. Cuando la registremos será de ámbito estatal”, explica, aunque ya tienen cuenta en Twitter y un canal en Telegram. Van estableciendo las primeras reuniones con la administración catalana, que es la región donde ha surgido este grupo.

Pero, sobre todo, son conscientes de que van a tener enemigos y enemigas por doquier: “Por un lado hay feministas muy radicales, las TERF, que no nos quieren, porque para ellas, si no naciste siendo mujer, hagas lo que hagas, nunca serás mujer. Por el otro, hay transgénero que nos odian porque hemos hecho todo el tránsito y ahora somos mujeres plenas. Hay mucha gente que no nos traga y ahora menos. Sabemos que no va a ser fácil, pero lo asumimos”.

Se puede acabar dando la paradoja de que a Marta Reina, que es transexual, desde dentro del colectivo LGTBIQ+ la acaben llamando terf. Es decir, que ahora que es mujer, reniegue de los trans. Marta se ríe ante esa posibilidad y no lo descarta. Pero ya tiene claro cuál es su bando: “Somos mujeres, binarias y feministas. Y lo que puedo asegurarte es que estaremos en la manifestación del 8-M con nuestras hermanas feministas, codo con codo, en la zona no mixta. En la zona de mujeres, claro. Lo que somos”.
Nota de IGLU: Por mucho que lo quieran negar, para Lidia Falcón y sus acólitas, nunca podrán ser 'mujeres', ni 'reasignadas' ni pollas; están condenadas a ser 'hombres castrados' o 'hombres sin rabo'. No tienen más que escucharla o leerla.

domingo, 31 de marzo de 2019

#hemeroteca #trans | Charlotte Clymer: “No hay nadie más patriota que un soldado transgénero”

Imagen: El País / Charlotte Clymer
“No hay nadie más patriota que un soldado transgénero”.
Veterana del Ejército de EE UU, Charlotte Clymer critica el veto del Supremo y de Trump hacia los militares 'trasns' en el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero.
Yolanda Monge | El País, 2019-03-31
https://elpais.com/sociedad/2019/03/27/actualidad/1553707767_283660.html

Nadie va a invisibilizar a Charlotte Clymer, nadie. Ni siquiera el actual comandante en jefe de Estados Unidos y su política para 'borrar' del mapa a las personas transgénero. “Puede que Donald Trump desprecie a las personas transgénero, que aborrezca nuestra mera existencia, pero yo le digo que no existe nada ni nadie más patriótico que un soldado transgénero”. Clymer nació hace 32 años en Texas, no precisamente un lugar amable para descubrir a los tres años de edad que en ella había algo distinto, algo diferente a los demás niños. “Lo que pasa es que yo no sabía cómo hablar de ello, de hecho, no se hablaba de esas cosas”, explica Clymer en las oficinas en Washington de la organización Human Rights Campaign, donde forma parte del equipo de prensa, y que estos días preparan actos para celebrar este domingo el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero.

Pero esto es hoy. Esta es la valiente Clymer siendo una activista en las redes y en su vida cotidiana. Antes de hoy existió una Clymer que se llamaba Charles y que trató de convencerse a sí mismo de que su cerebro le dictaba órdenes incorrectas, que decidió entrar en el equipo de fútbol americano de su instituto para hacer las cosas que hacían los chicos y no llamar la atención. Quizá, en aquel momento, esa fue la razón por la que decidió alistarse en el Ejército, para probarse a sí misma que podía ser tan hombre como el que más. “Pero uno no puede engañarse a sí mismo, al menos no para siempre”, reflexiona la activista.

A los 28 años, “la dura verdad me cayó encima como una losa”, relata. Clymer no podía seguir cargando semejante peso sobre sus espaldas y pretender que nada pasaba. “Odiaba el hecho de vivir una vida siendo alguien que no era”. No hay duda de que el paso no fue fácil, que tuvo y tiene vértigo a todos los retos que vive cada día. Pero esta veterana del Ejército sabe a ciencia cierta que cada paso dado mereció la pena. Durante su estancia en West Point nunca reveló quién de verdad era. Ni una sola vez en su periodo en el Ejército sintió que estaría segura si salía del armario. “No podía confiar en nadie”.

Pero entonces llegó Barack Obama. Y las personas transgénero podían ser visibles en el Ejército. “Fue una gran victoria, comenzaba una nueva era”, explica Clymer. Porque lo cierto es que, dependiendo de las cifras que se manejen, entre 6.500 y 15.000 personas que no se sienten identificadas con el género que nacieron sirven a día de hoy en el mayor Ejército del planeta.

Y tras Obama llegó el histriónico huracán Trump. “Un presidente que no respeta los valores constitucionales, un hombre que insulta a nuestros veteranos”, relata esta mujer transgénero. “En definitiva, Donald Trump no respeta el estamento militar y solo lo utiliza para sacar rendimiento político respecto a ciertas bases de su partido”.

El pasado enero, el Tribunal Supremo de Estados Unidos asestaba un duro golpe a unos años de apertura y normalización del colectivo LGBTIQ dentro del Ejército. La máxima corte del país se alineaba con la doctrina Trump y mantenía el veto de la Casa Blanca a los militares transgénero en el Ejército. Ese veto es efectivo desde el próximo 12 de abril, a pesar de que esta semana la Cámara de Representantes votase en contra, ya que el Senado mantiene la mayoría republicana. “Este presidente no entiende que la gente que muere en uniforme defendiendo su país es enterrada en los mismos camposantos, en las mismas tumbas de Arlington donde yacen patriotas, dependiendo de su género”, defiende la activista.

“Ni confío en él ni respeto al comandante en jefe de la nación”, mantiene. “Soldados transgénero luchan ahora mismo en las guerras de este país a las órdenes de un hombre que se avergüenza de su existencia”. Charlotte Clymer asegura que quienes a día de hoy están en las fuerzas armadas seguirán haciendo su trabajo con honor, a pesar del odio, a pesar del rechazo, porque no hay nada más patriótico que un soldado transgénero.

Esta veterana insiste en que quiere ser visible, que necesita ser visible para todos esos niños que, como ella, crecen en Texas perdidos, con la sociedad burlándose de ellos por no estar dentro del sistema binario de hombre o mujer. “Desearía vivir en una sociedad en la que no existiera el concepto género”, prosigue, tras recuperarse de la emoción que ha sufrido al recordar sus días en el servicio armado. “Ahora he decidido vivir mi vida como una mujer y, en la medida de lo posible, ser altavoz de los que no tienen voz”.

La activista desea hacer una distinción y aclarar que la identidad de género no es equivalente a sexualidad. Son dos cosas diferentes. “A algunas mujeres transgénero les atraen hombres y a otras les atraen mujeres, o se sienten atraídas por hombres y mujeres”. En cualquier caso, eso debería ser algo exclusivamente del ámbito privado. Tanto como la morbosa pregunta que le suelen hacer en muchas entrevistas y que Clymer zanja, con mucho respecto, puntualiza ella, de la siguiente manera: “¿Qué si me voy a operar? Me temo que eso no es asunto suyo”.

lunes, 2 de julio de 2018

#hemeroteca #trans #orgullo | Las personas trans no se sienten protagonistas del Orgullo dedicado a este colectivo

Imagen: Público / Orgullo Crítico en Madrid
Las personas trans no se sienten protagonistas del Orgullo dedicado a este colectivo.
Los organizadores del Orgullo han decidido poner el foco este año en la defensa de los derechos de las personas trans. Sin embargo, este colectivo afirma no sentirse representado por los grupos LGTBI. Reclaman la aprobación de una ley específica trans y un cambio de políticas que coloque a España al frente de la defensa de sus derechos.
Marisa Kohan | Público, 2018-07-02
http://www.publico.es/sociedad/personas-trans-protagonismo-orgullo-ano.html

"La democracia aun no ha llegado a las personas trans". Así de rotunda se muestra Mar Cambrollé, presidenta de la Federación de Asociaciones Trans del estado Español al ser consultada por los principales problemas que afronta este colectivo. Este año, el Orgullo 2018 ha puesto el foco de atención sobre este colectivo. Un año de visualización, reivindicación y propuestas que espera transformar la "triste realidad" de este colectivo, tal como la reconocen diversos activistas trans.

Y es que este colectivo, englobado dentro de las siglas LGTBI+ (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, intersexuales...) no sólo es el más desconocido de este mini abecedario, sino el que históricamente arrastra las mayores discriminaciones y estereotipos sociales, e Incluso una larga discriminación dentro del propio colectivo que los engloba, según manifiestan algunos representantes trans.

Las cifras que reflejan el sufrimiento de este colectivo son tremendas, no sólo para las personas adultas, sino también para los menores. Según los datos que maneja el propio colectivo, más del 80% de los menores transexuales piensan en el suicidio, más del 40% lo intenta y más del siete lo consigue. Las muestras de dolor y los minutos de silencio no bastan, afirman. Es necesario poner remedio urgente y escuchar a los trans, cambiar las leyes e implantar de una vez una educación inclusiva. En América Latina, por ejemplo, el promedio de vida de las mujeres trans no supera los 35 años. Muchas son asesinadas y el tramo en que se cometen el mayor número de crímenes va de los 19 a los 29 años. Cada 48 horas asesinan a una mujer transexual en el mundo.

"Los agujeros que tiene este colectivo son grandes. Llevamos 25 años de retraso con respecto a los derechos que deberíamos haber conseguido. Somos la minoría dentro de la minoría y los menos conocidos dentro de los desconocidos", afirma Mañé Fernández, trans y representante de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), una de las entidades organizadoras del Orgullo.

Para este activista, una de las primeras acciones que habría que llevar a cabo es una formación social de lo que significa la realidad trans "y explicar, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha dicho recientemente, que no somos enfermos mentales. Explicar que somos parte de la diversidad humana", afirma Fernández.

Despatologizar a las personas trans Recientemente la OMS retiró a las personas trans del listado de trastornos mentales, para encuadrarlos dentro de las "incongruencias de género", una solución que, si bien supone un paso adelante para el colectivo, los sigue considerando como una anomalía que no soluciona su situación de discriminación.

Para el colectivo trans, la decisión de la OMS es un titular grandilocuente que esconde una letra pequeña muy dañina. "Por un lado nos sacan de las lista de enfermedades mentales, pero la nueva categoría supone que somos personas con una incongruencia de género o con un desorden en la identidad. Y ambas son desafortunadas. Ambas siguen relacionándonos con una situación de inferioridad con respecto a la ciudadanía", afirma Cambrollé.

Se queja, como viene haciendo el colectivo, de que se sigue poniendo a las personas cis normativas (es decir aquellas cuya identidad sexual se corresponde con su sexo asignado) en el centro como medida de todas la cosas, para desde ahí hacer una comparación con los trans. "Es una terminología que nos estigmatiza y que niega que las identidades trans sean una expresión de la diversidad humana. Por eso dicen que tenemos un desorden", añade Cambrollé.

"Hay un principio que es imprescindible para acabar con la discriminación de las personas trans, que es la libre determinación de la identidad. Y este palabro, que es de derecho jurídico fundamental, lo que viene a devolver a las personas trans es la capacidad de ser sujetos de derecho y no objetos de la medicina. La patologización de las identidades trans ha tenido una influencia negativa y determinante, no solo en la forma en la que hemos recibido atención médica a nuestras necesidades, sino que ha tenido una influencia determinante en la legislación", comenta Cambrollé y afirma: "La patologización de las identeidades trans ha sido la excusa para la vulneración de derechos humanos de este colectivo".

La legislación española sigue considerando la transexualidad como una patología. La ley de 3/2007 reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, que en su momento se consideró como un avance para los derechos de este colectivo, sigue exigiendo que un médico o psicólogo clínico colegiado realice un diagnóstico de "disforia de género" para que un trans pueda cambiar su identidad en el documento de identidad.

Recientemente el PSOE propuso modificar la ley. Una modificación que eliminaría requisitos como la obligatoriedad de estar dos años en tratamiento hormonal, tener más de 18 años para realizar el cambio registral de sexo en los documentos o la exigencia de informes psiquiátricos. Si bien esta modificación es vista por el colectivo como un paso adelante, es claramente insuficiente.

"Tener un DNI que diga que soy una mujer y que me llamo María Luisa, que es como me socializo, no evita que me excluyan del mercado laboral, no evita que me den una atención sanitaria patologizante o que me traten como una enferma mental; no evita que no se refleje mi identidad en el ámbito educativo, e incluso a que mi identidad forme parte de los currículos y contenidos educativos, ni evita que seamos discriminadas en el deporte. Esto viene a ratificar que el gran agujero que tenemos as personas trans, después de 40 años de democracia: ser iguales en derechos al resto de la ciudadanía.

Se necesita una ley integral y transversal
A pesar de que la Constitución del 78 reconoce el principio de no discriminación, la comunidad trans tuvo que esperar 29 años para tener derecho a cambiar el nombre en el documento nacional de identidad. "Ya en 2007, la demanda del colectivo trans reivindicaba lo mismo que ahora: que no es suficiente una ley administrativa de cambio de nombre, sino que se necesita una ley integral y transversal, que de respuesta a todos los ámbitos y situaciones en las que este colectivo es objeto de discriminación", afirma Cambrollé.

El pasado 23 de febrero de este año, el Grupo Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, presentó en el Parlamento una ley integral trans. Se trata de un texto consensuado con más de 150 organizaciones y colectivos de la sociedad civil, que se ha gestado a lo largo de un año y que cuenta con un amplio consenso social. Aún no ha entrado en tramitación, pero es, según afirma la Federación de Plataformas Trans, una ley amplia, integral, transversal y específica para el colectivo.

Otra ley, la conocida como de igualdad LGTBI también incorpora un apartado para la comunidad Trans. Sus impulsores, entre los que está la FELGTB, afirman que se trata, también, de una ley integral y que ha iniciado su trámite parlamentario, a diferencia de la ley Tans que aún no ha echado a andar. Por eso la FELGTB apoya su tramitación y exige que cuanto antes se ponga en marcha, antes se reconocerán los derechos específicos de este colectivo. ¿Cuál es la diferencia entre las dos normas? Según la FELGTB, la ley de igualdad LGTB es amplia e incluye las necesidades de las personas trans. Para la plataforma de Asociaciones Trans, se trata de una ley realizada por colectivos LGTB, con una mínima representación trans y que no ha escuchado la voz de este colectivo.

Por eso, Cambrollé, presidenta de la Federación Plataforma Trans, la ley LGTB no es una ley integral y específica para la comunidad trans. "Son leyes diferentes y ambas necesarias. Como colectivo LGTB necesitamos una ley que nos garantice derechos y nos proteja de la discriminación. Pero como la realidad trans es específica y concreta, necesitamos un ley especifica y concreta, no una ley dentro de otra ley". Cambrollé explica que la ley trans que elaboraron

De hecho muchas comunidades autónomas tienen dos leyes separadas para la comunidad LGTB y otra específica para las personas trans. Son dos leyes separadas creadas paradar y proteger lo derechos del los distintos colectivos. Pero ahí no acaban los desencuentros.

El colectivo trans no se siente representado en el Orgullo
La Federación de Plataformas Trans afirma que el Orgullo no ha tenido en cuenta al colectivo trans. "No nos sentimos representadas las personas trans por una federación LGTB que no cuenta ni con un 5% de este colectivo trans entre sus miembros y que no nos han tenido en cuenta a la hora de organizar el Orgullo. Por eso nos parece una pura pose. Si verdaderamente están a favor de la personas trans, deberían apoyar nuestras demandas. El mejor aliado que podemos tener es ser escuchadas y ser protagonistas de nuestras políticas y de nuestras estrategias.

Para Cambrollé, aunque es una paradoja, "las organizaciones LGTB no nos han representado nunca. Nosotros hemos ido siempre a la cola. No hay ningún país del mundo en el que las personas trans vayamos en la misma línea en la consecución de derechos que los gais y las lesbianas. Siempre nuestras leyes han sido postergadas a la cola".

"Yo entiendo que el acrónimo LGTB nace de un espíritu inclusivo, pero de facto ha funcionado mal y es necesario hacer autocrítica. ¿Por qué ha funcionado mal? Porque entendemos que en ese acrónimo la T sobra porque las otras letras hacen referencia a la orientación y la T es identidad y no son los mismos problemas unos que otros. La orientación es algo íntimo, que si vas por la calle, no sabes qué preferencia tiene la señora o señor que llevas al lado a la hora de irse a la cama. Sin embargo, para las personas trans hay un momento en que somos todas visibles. No tenemos armarios donde meternos. Y las necesidades son distintas. Porque un gay o una lesbiana no tienen por qué cambiarse el nombre, ni necesitan una atención sanitaria especial. No llamamos a la separación y vamos en el mismo barco, porque el enemigo común de esta discriminación es el patriarcado. Pero tenemos más en común con el movimiento feminista que con el LGTB, porque la raíz de la discriminación es la misma. Las mujeres no son discriminada por lo que les gusta, sino por lo que son, por su identidad de mujeres. Es un problema de identidad. Por eso las mujeres sufren, igual que nosotras, no ser sujetos de su propio derecho.

"Sin embargo, la ley que hemos registrado en el Parlamento, mucha gente dice que es ambiciosa, pero es un ley justa. Porque viene a reconoce la igualdad con el resto de los ciudadanos. No es de privilegios, sino de derechos iguales.

Estos grupos que dicen que quieren dedicar el año a los trans, que se empeñen en la aprobación de la ley que será la mejor contribución a la igualdad. Si no lo otro será una quimera y un eufemismo con un titular vacío de contenido.