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viernes, 21 de febrero de 2025

#hemeroteca #gais #testimonios | El orgullo de Robert De Niro cuando supo que su padre era gay: "Mi madre nunca quiso hablar del tema"

Los dos Robert De Niro, Jr. y Sr., hijo y padre //

El orgullo de Robert De Niro cuando supo que su padre era gay: "Mi madre nunca quiso hablar del tema"

Robert De Niro decidió llevar a la pantalla la vida de su padre, tanto la profesional como la personal. “Era mi responsabilidad hacer un documental sobre él”, explicó el actor a la revista OUT.
Juan Arcones | Informativos Telecinco, 2025-02-21
https://www.telecinco.es/famosos/20250221/robert-niro-padre-homosexual-historia_18_014831361.html 

Robert De Niro es de las pocas leyendas vivas del cine que nos quedan. Perteneciente a esa generación del llamado Nuevo Hollywood, ese del que salieron intérpretes como Al Pacino, Diane Keaton, Jane Fonda, Jack Nicholson o Dustin Hoffman, sigue conservando su posición en la industria superada la barrera de los 80 años. Aunque su presente está lejos de las grandes obras maestras que protagonizara en la década de los 70 y 80, se ha mantenido activo en estos últimos años, estrenando ahora su primera serie, ‘Día Cero’, con un reparto en el que comparte protagonismo con Angela Bassett o Matthew Modine.

El mítico actor ganador de dos Oscar ha hecho de todo. Ha probado comedia, drama, acción e incluso el terror. Cofundador del prestigioso festival de cine independiente TRIBECA, que ayudó a revitalizar el Soho neoyorkino tras los atentados del 11S, siempre ha sido muy celoso de su vida privada, pero nunca ha rehusado comentar la actualidad, como cuando llamó “payaso” a Donald Trump. Lo que siempre ha priorizado es contar su propia historia a su manera. Sin intermediarios o sin preguntas capciosas de la prensa. Y así es como presentó el documental 'Remembering the artist' sobre su padre, Robert De Niro Sr. Un proyecto en el que le reivindicaba como parte del movimiento abstracto de finales de los 70. Y también un tema que, por desgracia, seguía siendo tabú: la homosexualidad en la madurez.

“Saqué del armario a mi padre. Sentí que tenía que hacerlo. Me sentí obligado a ello”, explicó para la revista OUT, que le dedicó la portada y un extenso reportaje. “Era mi responsabilidad hacer un documental sobre él. Siempre lo había estado planeándolo, pero nunca lo hacía”. El documental se estrenó en 2014 en Sundance (festival también creado por otro actor de su misma generación, Robert Redford), y más tarde llegó a HBO. En él conocemos la vida de Robert De Niro Sr. como artista y cómo fue su relación con su hijo, que no duda en decir que, pese a no haber tenido la típica relación de padre e hijo que jugaban juntos al béisbol (un tópico muy norteamericano), sí que “era muy cariñoso". "Me adoraba... como yo adoro a mis hijos”, alegó.

Gracias a los diarios que dejó su padre después de morir de cáncer de próstata en 1993, De Niro consiguió descubrir más sobre su figura para poder hacer un documental que honrara su carrera, que permitiera que su nombre perdurara en la historia. Lo mismo hizo con su estudio, en el Soho neoyorkino, y que ha mantenido intacto desde entonces, como si fuera una especie de museo. Pero la realidad de su padre no fue fácil, y así lo dejó claro en esos escritos en los que consideraba ser artista una aflicción, y comparaba el ser gay con ese tipo de aflicción eterna.

“Mi padre probablemente estaba en conflicto por ser gay, sobre todo siendo de aquella generación y viniendo de un pueblo pequeño. Yo no tenía ni idea. Desearía que hubiéramos hablado sobre ello mucho más. Mi madre nunca quería hablar sobre nada, y cuando tienes cierta edad, tampoco estás interesado en ello”, explicó en la entrevista para OUT. “Pero con mis hijos, quiero que se paren un momento y piensen que hay veces que tienen que hacer las cosas ahora, y no dejarlas para después. Porque quizá, ese “después” sea dentro de 20 años y será demasiado tarde”. El proyecto de De Niro, de 40 minutos de duración, sigue al actor al estudio donde trabajaba su padre, y habla sobre su arte, y sobre su relación con él. “Era mi obligación documentar la obra de mi padre para preservarla para futuras generaciones. Esta película era un sueño que tuve durante muchos años. Años que pasaron sin que hiciera nada, no sé por qué. Mi deseo es rescatar a mi padre, un hombre que era diferente, nada convencional, un artista de verdad”.

La noticia del estreno del documental ocupó titulares y programas de televisión en todo Estados Unidos. Uno de los llamados “hombres duros” del cine revelaba que su padre era gay. Y eso confrontaba a una parte de la sociedad que se burlaba (y sigue burlándose) del colectivo, por considerarlos menos hombres, menos masculinos. Así que un actor como Robert De Niro tome su altavoz y hable sobre los derechos del colectivo LGTBI siempre es bienvenido, y ayuda a resignificar el problema y la continua discriminación que sufren, ya no solo en Estados Unidos, sino en el mundo. En 2016, el actor recibió el premio Excellence in Media de la asociación GLAAD (Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación), y habló alto y claro contra Trump y contra leyes discriminatorias como la de Carolina del Norte, que exigía que todos los ciudadanos utilizaran los baños públicos del género que se les había asignado al nacer, en detrimento de las personas trans.

“Este tipo de leyes nos recuerda que la lucha continua, y nos desafía a seguir vigilantes y agresivos protegiendo nuestros derechos”, denunció el actor. “Estoy muy feliz de formar parte de una comunidad tan activa en esta misión. Estoy orgulloso de estar aquí”. Y, al igual que De Niro, otros actores de su generación también se han posicionado a favor del colectivo, tratando de aportar su granito de arena (y su potente altavoz) para denunciar las injusticias. Uno de ellos es Al Pacino que, recientemente, reveló que donó a diversas organizaciones benéficas LGTBI su sueldo por la película ‘A la caza’ por considerarla “explotadora con la comunidad queer”.

viernes, 10 de enero de 2025

#hemeroteca #gais #redessociales #arte | Brontë, el ‘influencer’ del modernismo: “No solo Gaudí vale la pena. En España solo cuidamos lo que les gusta a los guiris”

Brontë, el ‘influencer’ del modernismo: “No solo Gaudí vale la pena. En España solo cuidamos lo que les gusta a los guiris”
Desde sus redes sociales, este madrileño de 27 años reivindica el legado del ‘art nouveau’ más allá de Gaudí, ese que no sale en las guías turísticas, y confiesa que el modernismo le salvó la vida
Diego Parrado | El País, 2025-01-10
https://elpais.com/icon-design/arte/2025-01-10/bronte-el-influencer-del-modernismo-en-espana-solo-cuidamos-los-sitios-que-les-gustan-a-los-guiris.html 

Brontë en el palacio de Longoria //
“¡Jódete, Gaudí!”, le atiza en sus vídeos. Pero, como buena némesis del arquitecto, Brontë es también un gran conocedor de su obra, y sus respectivas vidas se reflejan como en una obsidiana. “Nacimos un 25 de junio, soy vegetariano como él, y los dos fuimos un poco raritos en el colegio. Aunque yo salí del armario y él no”, precisa frente a un café. “No, no hay pruebas de que Gaudí fuese gay”, ríe. Les une sobre todo una loca afición a las curvas y los ornamentos, porque como bien saben sus seguidores de Instagram y TikTok (@brontesbien), a este madrileño de 27 años le fascinan los edificios modernistas. En estas páginas posa en uno de sus preferidos, el palacio de Longoria, al que en uno de esos vídeos sobre modernismo ha descrito como el “jódete Gaudí definitivo”. También ha elogiado con este grito de guerra la Colonia de la Prensa en Carabanchel o a Antonio Palacios, pero ni siquiera es que Gaudí le disguste. “Lo que de verdad quiero decir con esa frase es que su modernismo no es el único que merece la pena. Me fastidia su ‘marketing’, que se promocione tanto sus edificios mientras otros modernistas de Barcelona están cayéndose a pedazos”, explica. Y en su móvil enseña un azulejo que acaba de “rescatar” en una visita a la capital catalana. “En España solo cuidamos los sitios que les gustan a los guiris”.

A Brontë el modernismo le salvó una vez la vida. Fue precisamente allí, en Barcelona, adonde se mudó cuando, tras estudiar Sociología y Políticas en Madrid, empezó a trabajar de guía en el castillo de Santa Florentina de Canet del Mar. “Hacía de todo. De hecho lo que más me gustaba era limpiar las vidrieras de Montaner”, dice en alusión a su ídolo e iniciador en el modernismo, Lluís Domènech i Montaner, quien en 1910 diseñó algunos espacios de ese castillo. Allí Brontë descubrió que había días en los que solo la belleza conseguía animarle, y cuando poco después entró “en una racha muy oscura”, se echó a las calles de Barcelona a aumentar la dosis. “Pedía citas en dentistas solo porque quería colarme en determinados portales. Sonará tonto, pero visitar edificios modernistas fue mi salvación”. Se refiere, por ejemplo, al hospital de Sant Pau, una de las joyas del modernismo de Montaner, donde el pasado enero grabó uno de sus primeros vídeos de TikTok. Se hizo viral (“púdrete, Gaudí”) y eso le animó a divulgar otros edificios modernistas como los de Alicante, de la que ha dicho que es como “esa prima choni que tiene muchas cosas guays pero las mezcla mal”. “Hasta ahora el más visto es el de las cafeterías para buscar marido rico. Gustó por lo que gustó, pero muchos seguidores me han dicho que también hizo que empezaran a interesarse por el modernismo”.

De todos los estilos, él prefiere este último porque “es el más ‘drag’”, así que no es de extrañar que, como un buen programa de RuPaul, sus vídeos y chascarrillos (todo un diccionario Z, habla de edificios para “divorciadas” y otros “a punto de volcar de chorro”) tengan un trasfondo reivindicativo. “Jamás colaboraría con una de esas inmobiliarias tiktokeras. La especulación tiene mucha culpa de que las ciudades cada vez tengan menos identidad propia, que es una de las cosas contra las que intento luchar. Creo, como Montaner, que la gente tiene que sentirse representada por los edificios de su ciudad, y eso es algo que el modernismo consiguió incorporando no solo símbolos locales como el dragón de Sant Jordi sino artesanías como la del azulejo”, explica Brontë, y añade que también se ha puesto límites como guía de las visitas que organiza en Madrid y Barcelona. “Me niego a hacerlas en inglés. Yo lo que quiero es enseñarle los edificios de una ciudad a la gente que de verdad va a sentirlo si alguna vez los derriban”.

Con ese mismo objetivo le gustaría grabar documentales y comisariar una exposición sobre suelos modernistas, su debilidad, de los que dice que no entiende que no tengan ya un museo en Barcelona siendo tan famosos los de esta ciudad. Por supuesto ya ha pensado el título. No, es uno más bonito: “Jardines de interior”.

domingo, 17 de noviembre de 2024

#hemeroteca #sexo #historia | La presencia de penes, vulvas y coitos en iglesias románicas, un asunto de “propaganda política de la nobleza”

Isabel Mellén //

La presencia de penes, vulvas y coitos en iglesias románicas, un asunto de “propaganda política de la nobleza”

La historiadora Isabel Mellén propone en su libro ‘El sexo en tiempos del románico’ una relectura de la interpretación de las explícitas imágenes que adornan portadas y capiteles de templos del norte de España
Manuel Morales | El País, 2024-11-17
https://elpais.com/cultura/2024-11-17/la-presencia-de-penes-vulvas-y-coitos-en-iglesias-romanicas-un-asunto-de-propaganda-politica-de-la-nobleza.html 

¿Qué hace esa mujer enseñando la vulva en un capitel de esta iglesia? ¿Y esa otra con los pechos desnudos que agarra el falo de un hombre? ¿O ese gran pene en erección en un canecillo? ¿Un monje en pleno coito con una mujer? Estas representaciones en iglesias románicas del norte de España llevan ahí unos mil años y sus interpretaciones han sido varias. La doctora en Filosofía y graduada en Historia del Arte Isabel Mellén (Vitoria, 38 años) ha publicado 'El sexo en tiempos del románico' (Crítica), que, más allá de explicar estas imágenes explícitas, desarrolla el contexto en el que se crearon, “el de la abierta mentalidad de la clase nobiliaria, que pagaba esas iglesias y para quienes la sexualidad era fundamental para mantener su estatus a través de la reproducción”, decía a finales de septiembre, en una entrevista en la Casa Árabe de Madrid.

Aviso: esta experta habla de románico sexual, no erótico ni obsceno porque “eso supone un juicio de valor, una mirada patriarcal y heterosexual”. Si lo llamamos erótico, en concreto, “nos posicionaremos desde la mirada pornográfica masculina”, aunque la RAE diga que erótico es lo relativo al amor o al placer sexual.

Mellén despliega en el libro numerosos ejemplos de templos que contienen ese tipo de iconografía, característica sobre todo de la franja cantábrica. ¿Por qué ahí? “Tiene que ver con la situación que había en cada reino peninsular. Donde proliferaba el poder laico hay más representaciones, como en Cantabria”, con el mayor ejemplo del románico español, la iglesia de San Pedro de Cervatos, en cuyos canecillos (voladizos decorativos sobre los que se asienta un alero) vemos coitos, hombres y mujeres que muestran sus genitales o damas pariendo. “En Cataluña hay menos casos porque allí llegó antes, a través de los Pirineos, la reforma gregoriana”, llamada así por impulsarla el papa Gregorio VII, quien quería erradicar, entre otras cosas, el habitual concubinato de los clérigos.

La lista, no obstante, es numerosa. En Zamora está la iglesia de Santiago el Viejo, de finales del siglo X o comienzos del XI. En sus capiteles “hay una escena que podríamos calificar de orgía”, se señala en el libro, “con damas y nobles practicando sexo en distintas posturas”. En el interior, otro capitel muestra a una señora a cuatro patas a punto de ser penetrada por un noble. O coitos, como en la iglesia de San Martín de Mondoñedo, en Foz (Lugo).

Lo que se ve en todos esos casos es “pura propaganda política de la nobleza para legitimar la dinastía”, agrega Mellén, que señala fuentes documentales sobre la construcción de las iglesias a lo largo del libro. Se trataba de transmitir un mensaje: “Tenemos derecho a gobernaros porque somos los descendientes de un linaje”. Así que los nobles ordenaban a canteros y artistas reproducir escenas con las que se jactaban de quiénes eran y lo que hacían, que fundamentalmente era reproducirse. “Se les representa vestidos con elegancia; ellos casi siempre con el rol del guerrero o cazando y ellas en su papel, el de la reproducción, por eso hay tantos partos”.

Estudiosa del románico “con perspectiva de género” —su anterior libro es ‘Tierra de damas. Las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco’ y realiza junto a la periodista Naiara López de Munain el ‘podcast’ ‘Divulvadoras de la historia’—, asegura que las féminas de la aristocracia desempeñaban el papel del “matronazgo, diseñaban y gestionaban obras de arte e iglesias románicas, y estas se convertían en panteones familiares”. Así que a estas mujeres se deben “muchas de las representaciones del románico de carácter sexual”. Mientras que en los templos que no costeaban los nobles “la decoración era completamente distinta”: “En los edificios cluniacenses [por la orden reformista fundada en Borgoña en el siglo X, defensora de la conquista del poder laico], la sexualidad es soterrada, no hay nada explícito”.

Eran dos visiones que tuvieron como trasfondo “toda una lucha de poder política e ideológica entre los siglos XI y XIII”. “Estamos en un momento de transición en la sexualidad, entre la que venía del mundo clásico y otra que promociona la castidad. Pugnan esas mentalidades, la primera era la hegemónica, pero la segunda emerge de forma muy potente a través de la reforma gregoriana”. La Iglesia católica quería arrebatar poder político a los señores feudales y un campo de batalla fue la defensa de otra moral, “represiva, que estaba solo en una pequeña parte del clero”. Sin embargo, con el tiempo y los concilios ecuménicos es la que se acabó imponiendo.

Este control tuvo su culmen “en los siglos XIX y XX, cuando permeó toda la sociedad”. De hecho, apunta que la destrucción de algunas imágenes sexuales del románico “es reciente, del pasado siglo, cuando molestaba su visión”.

También estaba por medio en esta “cruzada de la Iglesia contra el sexo” un asunto casi tan viejo como la humanidad: el dinero. “Como los sacerdotes entonces tenían hijos, el reparto de las herencias podía acabar amenazando la unidad cristiana” por ser foco de disputas. Así que la Iglesia impuso el celibato a sus religiosos para “aislarlos de sus familias y que fueran fieles a la institución, influir en ellos”. En este escenario, la historiadora destaca cómo las esposas o concubinas de los religiosos se convirtieron a ojos de la jerarquía eclesiástica en chivos expiatorios: “Se les consideró instrumentos del demonio y tuvieron que pasar a la clandestinidad o se vieron sumidas en la pobreza”.

Mellén critica en su libro y en la entrevista “la costumbre de trasladar al románico el sistema religioso de nuestro tiempo, cuando la sociedad medieval era muy diversa”. Sobre la interpretación que en la historia del arte se ha dado a estas imágenes sexuales, afirma: “Son propuestas que se han centrado en la genitalidad, en gente que está desnuda y practica coitos, y lo que faltaba era investigar temas como el deseo, el poder, y no rellenar los vacíos con nuestros estereotipos”. Y abunda: “La mirada masculina que desea y la que censura han vertebrado todos los discursos en torno al románico que se han vertido hasta la fecha, ignorando aspectos tan relevantes como la sexualidad femenina, la homosexualidad o incluso la transexualidad”.

Si salimos de las iglesias para entrar en las moradas de los nobles de aquellos siglos, la filósofa cuenta que eran las mujeres las que “dirigían la relación amorosa; como eran matrimonios de conveniencia, tenían relaciones extramatrimoniales, conocidas por su esposo”. “Para la pareja, lo importante era tener descendencia. Así que ella podía tener vasallos que hicieran lo que les pidiera. El premio para estos era el sexo”. Lo que no debían era tener hijos, en este caso, bastardos. De modo que “la penetración vaginal era secundaria, se lo pasaban bien de otras maneras, con todo tipo de prácticas sexuales, pero, claro, al final acababan teniendo hijos, que ya colocaban en algún puesto”.

Con tanto sexo, la intimidad era muy distinta a la de los parámetros actuales. En la noche nupcial había testigos alrededor de la cama, normalmente los progenitores de los contrayentes, para ver si se cumplía con el contrato matrimonial. “Además, las casas nobiliarias eran poco más que una habitación en la que convivían todos. Había una cama y los demás dormían alrededor, con suerte tenían algún tapiz de separación”. Por lo tanto, era habitual, como se explica en el libro, que se encontrara a gente copulando “por los rincones de los palacios y, normalmente, entre familiares relativamente cercanos”. Una práctica que, como es sabido, fue habitual en las monarquías en siglos posteriores.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

#libros #sexo #historia | El sexo en tiempos del románico

El sexo en tiempos del románico / Isabel Mellén.
Barcelona : Crítica, 2024 [09-25].
296 p.
Serie: Tiempo de Historia.

/ ES / Libros / ENS / Arte / Control social / Edad Media / Iconografía / Poder / Románico / Sexo

📘 Ed. impresa: ISBN 9788491996712 / 22.70 €
📝 Cita APA-7: Mellén, Isabel (2024). El sexo en tiempos del románico. Crítica.

Una relectura de la intimidad en la Edad Media a través del arte románico. Vulvas, partos, penes erectos y parejas en pleno coito pueblan las iglesias románicas de nuestra geografía repartidos por portadas, capiteles y canecillos. Estas imágenes sexuales, algunas de ellas muy explícitas, han generado estupor, sorpresa e incluso rechazo en nuestra contemporaneidad, dando lugar a todo tipo de explicaciones sobre sus intenciones y significado. Sin embargo, su proliferación y espontaneidad indican que, lejos de tratarse de una representación del pecado, como a menudo se han interpretado, mostraban una sexualidad mucho más abierta y acorde con la mentalidad de quienes promovieron la construcción de estos templos. El libro demuestra cómo, entre los siglos XI y XIII, tuvo lugar una intensa lucha por el poder político en la que el sexo (o su ausencia) se convirtió en uno de los principales argumentos legitimadores de las élites sociales. Una batalla ideológica que dejó su huella en las imágenes sexuales románicas que desafían nuestra lógica actual.

😏 Isabel Mellén es doctora en Filosofía (UNIZAR) con una tesis sobre la construcción del significado en las imágenes y graduada en Historia del Arte (UNED). En la actualidad imparte clases de Filosofía en la UNED y desarrolla investigaciones sobre el arte románico con perspectiva de género. Ha explorado la participación femenina en la creación de iglesias a través del matronazgo y la huella que su autoría intelectual dejó en las imágenes de los templos, especialmente a través del libro ‘Tierra de damas. Las mujeres que construyeron el románico en el País Vasco’. Además, desarrolla otros proyectos de difusión de la historia de las mujeres a través de formatos como el podcast, la radio y publicaciones de carácter divulgativo.

miércoles, 17 de julio de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | La poeta, artista y ‘dj’ Perla Zúñiga fallece a los 27 años víctima del cáncer que marcó su obra

Perla Zúñiga en una imagen de la obra de Cabello/Carceller titulada ‘Movimientos para una manifestación en solitario’, comisariada por Playtime Audiovisuales en el DA2 (2023) //

La poeta, artista y ‘dj’ Perla Zúñiga fallece a los 27 años víctima del cáncer que marcó su obra

En su trabajo, de inspiración ‘queer’, defendía la cultura para lidiar con la enfermedad y la amistad como fuente de creación artística
Elsa Fernández-Santos | El País, 2024-07-17
https://elpais.com/cultura/2024-07-17/la-poeta-artista-y-dj-perla-zuniga-fallece-a-los-27-anos-victima-del-cancer-que-marco-su-obra.html

En uno de sus últimos mensajes en sus redes sociales, semanas antes de su prematura muerte el pasado 14 de julio a los 27 años, Perla Zúñiga escribió: “Hoy pienso que hay vida después de la muerte y que deseo ser una chica vienesa con el pelo corto teñido de rubio, que hace su propia granola casera y la mezcla con muchas frutas y cremas de frutos secos. Lleva ropa bonita y de colores y estudia artes”. En realidad Perla Zúñiga fue esa chica vienesa, como fue mil cosas más en una vida marcada desde los 19 años por el sarcoma de Ewing, un cáncer raro que la enfrentó precozmente a su cuerpo generando a su vez un profundo y delicado proyecto artístico queer, dándole a su íntima pesadilla un vuelo creativo insospechado, de una imaginación y emoción que dejan huella.

Zúñiga estudiaba Bellas Artes en Madrid cuando recibió su primer tratamiento de quimioterapia. Aquella dura invasión química le valió para transicionar en Joven de la Perla: “Si bíblicamente la mujer nace de la costilla de un hombre, yo nazco de una costilla de titanio hecha con una impresora 3D”, señalaba en 2021 en una entrevista con este periódico. De Madrid, se mudó a Berlín, y de ahí a Barcelona, viajando por Londres y Buenos Aires. Mientras la enfermedad seguía su curso, la vida también y Perla expandía su universo, de la escritura a las artes visuales, de la ‘performance’ al sonido. En sus pequeños poemas visuales se escondía una práctica artística conectada con la enfermedad —con referentes como Pepe Espaliú, Carolyn Lazard, Nan Goldin o Anne Boyer—, pero también con el tiempo, el deseo y el amor. Uno de sus últimos poemas, publicado en su cuenta de Instagram, decía:
Es 2015 y sueñas con ser artista
vas a raves,
pruebas el ácido
e idolatras a Robert Mapplethorpe

es 2016 y planeas mudarte a berlin
con tu mejor amiga
pintas como Tracey Emin
y dibujas una paloma blanca
en la habitación de un hospital

es 2017, 2018, 2019, 2020,
2021, 2022, 2023, 2024
y sigues soñando
pese a la enfermedad

amiga despierta
hemos creado el backstage del mundo
y podemos ir cuando queramos
Premiada en 2023 en el programa Generaciones de La Casa Encendida, su última exposición individual, titulada Cucú, fue en el espacio Cordova de Barcelona. En ella, empleó jaulas, botes de orina y cajas de mudanza para expresar, siempre con una particular mezcla de humor y rabia, su compleja encerrona vital. En 2020 participó, también en La Casa Encendida, en la programación de actividades escénicas Gelatina con la pieza sonora ‘Querida célula alterada’ y ese mismo año creó un ciclo de lecturas performativas, ‘Poem Room’. Colaboró de forma continuada con los comisarios Yaby y actuó como ‘dj’ en el Sónar 2023. Fue, además, residente de la fiesta ‘queer’ Maricxs, y cofundadora junto a Vera Amores del colectivo CULPA, un espacio, en sus palabras, “creado para celebrar y reivindicar las existencias trans y no binarias en la noche”.

Aunque uno de los lenguajes que exploraba Perla Zúñiga era la escritura, su idea de comunidad la alejaba de cualquier práctica solitaria. Igual que defendía la cultura para lidiar con la enfermedad, Perla esgrimía la amistad como fuente de creación artística. En un artículo póstumo publicado en la web Ctxt y titulado ‘Imaginar hospitales’, escribió: “Propongo un espacio similar a la capilla, pero laico, y me lo imagino adyacente al hospital, con forma de casa. Esta casita estaría conectada con el mundo de la cultura. Sería un lugar de intercambio centrado en el acompañamiento y la escucha activa”.

Conocí a Perla Zúñiga porque era, desde el colegio, íntima amiga de mi hija. En una conversación entre ambas publicada también en Ctxt, la artista desgranaba su universo, siempre conectado con su fértil fantasía. Al preguntarle por las referencias a Campanilla en su obra, decía: “Mi abuelo siempre me ha llamado Peter Pan. Creo que rescato su figura para rendirle homenaje y reconciliarme con mi infancia. Hacer estos dibujos es mi forma de comunicarme con él, de despedirme, porque siento que no pude hacerlo bien, y él ha sido una figura masculina muy importante para mí. Siempre me esperaba con un cigarro en su Atos azul celeste y un chiste. Me llevaba a donde quisiera y nunca me cuestionaba por llevar falda. Mi humor y mi espíritu anárquico se los debo a él”.

Pocas semanas después de esta conversación, esta artista, ‘dj’ y poeta fallecía en su casa familiar de un pueblo de la sierra madrileña, rodeada de su familia, sus amigas y su compañero, el poeta y editor argentino Mariano Blatt. Pidió que sus cenizas descansaran junto a las de su abuelo. La luz de Perla, su inteligencia, su humor, su entereza y clarividencia, marcaron sus días finales, en los que pudo comprobar el inmenso amor que en tan pocos años había generado a su alrededor, y despedirse de los suyos con la brisa de la sierra, el sol y las montañas. En sus redes sociales describió su paisaje final así, todo en minúsculas: “hoy me mudé al pueblo. las montañas son mi nuevo dios. alucino que todo lo que hacemos en nuestras vidas no sea por ellas. escucho pájaros al levantarme de la siesta. el vecino corta el césped. mariano me cocina. estoy enferma, pero hoy respiré. fui un rato feliz”.

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Jaime Lorite | El País, 2022-06-15
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Carlos Megía | ICON, El País, 2021-01-03
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jueves, 16 de mayo de 2024

#libros #arte #amores | Pasiones creativas : parejas, tríos y líos de una noche que construyeron la Historia del Arte

Pasiones creativas : parejas, tríos y líos de una noche que construyeron la Historia del Arte / Juanra Sanz, Bernardo Pajares.

Madrid : Aguilar, 2024 [05-16].
256 p.

/ ES / Libros / ENS / Amores / Arte / Creatividad / Deseo / Relaciones amorosas

‎📘 Ed. impresa: ISBN 9788403523296 / 18.90 €
📝 Cita APA-7: Sanz, Juanra, y Pajares, Bernardo (2024). Pasiones creativas : parejas, tríos y líos de una noche que construyeron la Historia del Arte. Aguilar.


El primer libro de los populares divulgadores de Arte compacto, un pódcast sobre arte con una perspectiva distinta, abordará 10 historias de amor, pasión y deseo que dan significado a grandes obras de arte.

«La pasión, el amor y el desamor son algunas de las principales emociones que conforman las obras de arte. En este libro nos hemos propuesto compartir a modo de diario escrito a dos voces nuestros pequeños descubrimientos y reflexiones sobre un aspecto de la historia del arte que nos atrae irremediablemente: las intimidades -sentimentales, sexuales, amistosas- desde las que se gestaron algunas de las más significativas obras de arte. Nos preguntamos por la creatividad que brotó cuando las flechas -no siempre bienintencionadas, todo hay que decirlo- de Cupido se clavaron en Edward Hopper y Josephine Nivison, Peter Hujar y David Wojnarowicz, Dora Maar y Picasso, Francis Bacon y sus amantes, Robert Mapplethorpe y Patti Smith y otros polígonos amorosos que dieron lugar a maravillosas pinturas, esculturas y fotografías que aún hoy son el reflejo de las historias que las vieron nacer».

Juanra Sanz y Bernardo Pajares, pareja, trabajadores del Museo del Prado y divulgadores en el popular pódcast 'Arte compacto', relatan con detalle y maestría algunas de las historias de amor, pasión y creatividad que han marcado -para bien o para mal- la historia del arte.

viernes, 26 de abril de 2024

#libros #queer | Contra la cultura : el cine, la moda, el porno y el arte desde la mirada radical del creador del zine queer punk

Contra la cultura : el cine, la moda, el porno y el arte desde la mirada radical del creador del zine queer punk / Bruce LaBruce ; edición y traducción de Manuel Mata.

Córdoba : Almuzara [Cántico], 2024 [04-26].
160 p.
Serie: Los juncos salvajes.

/ ES / Libros / ENS / REC / Arte / Cine / Contracultura / Cultura pop / LGTBI / Queer / Transgresión / Uderground
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9788419387905 / 14,95 €
📝 Cita APA-7: LaBruce, Bruce (2024). Contra la cultura. Cántico.


Hay pocos artistas tan provocadores como Bruce LaBruce, el incendiario autor queer punk que es admirado y censurado a lo largo de todo el planeta. Su empeño por unir la alta y la baja cultura (por ejemplo: el cine independiente y el porno; la alta costura y el gore) parece la ejecución de su propia definición de glamour: la elegante unión de dos estilos o ideologías aparentemente contradictorios. Paralela a su cine y su fotografía, LaBruce ha desarrollado durante décadas una profusa labor de escritor en numerosos medios, publicando textos ácidos, inteligentes y descarnados que oscilan entre el relato, el ensayo y la reseña. Presentados por primera vez en español, este volumen recoge una selección de esos textos, donde la mirada del autor nos ofrece un retrato de la cultura underground de finales de los 90s y principios de los 00s, llevándonos de Julia Roberts a Dereck Jarman pasando por Debbie Reynolds, River Phoenix y Gus Van Sant, al tiempo que relata vivencias en lugares como Nueva York, Berlín, Toronto, Milán o Tel Aviv. Scott Thompson dijo de él una vez: «Puede que yo suela pasarme levemente de la raya, pero Bruce la cruza de un salto, la lame, la rompe y la quema».

👤 Bruce LaBruce (Southampton, 1964) se dio a conocer en su juventud a través del zine queer punk J.D.s y desde entonces se ha convertido en un referente mundial de la transgresión, con una actitud irreductible y un talento incomparable para la provocación. Sea mediante sus fotografías, sus escritos o sus películas, es uno de esos autores que jamás dejan indiferente y cuya acidez es inconfundible. El punk, la ironía, el fetichismo, la permeabilidad entre la alta y la baja cultura (por ejemplo entre cine independiente y pornografía, o entre la moda y lo kink), la rabia, el sexo, el activismo político y la brutal desarticulación de tabúes sociales son sólo algunos de los burbujeantes recursos que han construido su ecléctica trayectoria. Ha dirigido escandalosas y esenciales películas del cine independiente como ‘No Skin Off My Ass’, ‘Super 8½’, ‘The Raspberry Reich’, ‘Otto; or Up with Dead People’, ‘L.A. Zombie’, ‘Gerontophilia’, ‘Pierrot Lunaire’, ‘It is Not the Pornographer That is Perverse...’, ‘The Affairs of Lidia’ o ‘The Visitor’. Ha publicado diversos libros y fotolibros, como ‘Ride, Queer, Ride’, ‘The Reluctant Pornographer’, ‘Porn Diaries’ o ‘Death book’. Asimismo, ha colaborado profusamente con numerosas publicaciones, tales como The Guardian, Vice, Index Magazine, Exclaim!, Eye Weekly, National Post o Toronto Life. Su obra es admirada y censurada a lo largo de todo el mundo.

miércoles, 6 de marzo de 2024

#hemeroteca #homoserotismo #arte | La historia de amor imposible de Rodrigo, el artista detrás de la escultura gay que arrasa en ARCO

Rodrigo tras su escultura 'Manuel' //

La historia de amor imposible de Rodrigo, el artista detrás de la escultura gay que arrasa en ARCO
'Manuel', considerada la primera obra de arte 'queer' del arte español, sembró la polémica en la feria de 1983 y vuelve a acaparar la atención cuatro décadas después.
Henrique Mariño | Público, 2024-03-06
https://www.publico.es/culturas/historia-amor-imposible-rodrigo-artista-detras-escultura-gay-arrasa-arco.html

Cuando lo vio por primera vez en una piscina de Madrid, allá por agosto de 1977, Rodrigo quiso hacerlo suyo. No pudo consumar la pasión, porque Manuel era heterosexual, pero sí la adoración que sentía por él. El fruto de aquel amor imposible fue una escultura que llevaba latiendo mucho tiempo. Aquel hombre, simplemente, fue la forma.

Paco Morales lo entrevistó en 1983 con motivo de la exposición de ‘Manuel’ en la segunda edición de ARCO, dirigida por Juana de Aizpuru, quien le pidió a la galerista Fefa Seiquer que se llevase de allí aquella escultura a tamaño natural. Habían pasado seis años desde que empezó a crear la obra, dos hombres y un solo corazón.

Rodrigo Muñoz Ballester nació en Tánger en 1950. En aquella entrevista confesaba que le faltaba una asignatura para terminar Arquitectura, pero que se dedicaba a otros menesteres, "trabajos viles" como murales en bares, aunque luego dejaría su impronta en algunas estaciones del metro madrileño.

No era un artista con mucha obra. "He hecho sólo unos pocos trabajos, muy crispados todos ellos, porque el arte me importa mucho menos que el tiempo que he vivido". Tampoco con dinero. "Hace dos noches no tenía un duro, ahora tampoco y no es que me importe mucho", explicaba.

Desde entonces, reconoce en ARCOmadrid 2024, ha llevado una vida austera, aunque ‘Manuel’ fue vendida en 1983 por 1.800.000 pesetas, la mitad para él, la mitad para la galerista. Ahora cuesta 80.000 euros, unas cuatro veces más que el precio original. "Si ocurre, como si no ocurre". La venta. "Siempre he vivido muy en precario. Sigo igual que hace 41 años, cuando me hicieron aquella entrevista. No he cambiado nada. Hace dos días empezamos a montar la escultura y tenía 45 euros, que destiné a la comida para los gatos y a tomar por saco. Y gracias a que una coleccionista me compró un grabado".

Si ocurre, como si no ocurre.

Porque Rodrigo no conoció la abundancia desde que nació en Tánger, donde su padre trabajaba como jefe de almacén en una ferretería. La guerra civil truncó su sueño de ser abogado y tuvo que dejar la carrera, al igual que su mujer abandonó Farmacia. "Eran gente leída y les encantaba el cine, pero aquello les mandó a la mierda".

Cuando terminó el protectorado español de Marruecos, se vinieron a Madrid con lo puesto y mil pesetas en el bolsillo. Rodrigo tenía siete años. Un matrimonio y cuatro hijos, en el cuarto de una pensión. Luego se mudaron al barrio de Tetuán. Un día, cuando su madre llegó de la compra, él cogió el papel de estraza que envolvía la carne, se echó al suelo de la cocina y comenzó a dibujar sobre aquella superficie ensangrentada. Al terminar, se dijo: "He sido capaz de hacer el mundo. Esto es un chollo". Su primer recuerdo como artista.

"Yo es que no vengo de…", le comentaba al dueño de una galería antes de que se inaugurase la 43ª edición de ARCO, dedicada al mar Caribe. El lugar del que viene, o sea, difiere del origen de los coleccionistas que pululan por la feria hasta este viernes, cuando se abre al público y el paisanaje se torna más heterogéneo. "Mi padre empezó a trabajar en una ferretería de la calle Valencia, en Lavapiés, y éramos tan catetos que estuvimos a punto de irnos toda la familia a Valencia. ¡A Valencia ciudad!".

Ahora vive en Cervera de Buitrago, un pequeño pueblo de la Sierra Norte de Madrid, donde ha instalado su estudio. Manuel, viudo desde hace un mes, en el sur de España, aunque de alguna manera lo ha acompañado todo este tiempo, pues la escultura lo velaba cada noche en su cuarto.

"Rodrigo sueña su cuerpo del que emerge el de Manuel al que contiene, al que abraza, como si se le escapara o como si entrara en él. Son dos figuras que es una. Desde luego solo hay un corazón que, además, se ilumina. Uno vestido y el otro desnudo, detallista hasta la extenuación, una imagen entre soñada y de pesadilla", escribe el comisario Joaquín García Martín en ‘Un acercamiento al arte homosexual en la Transición española’, publicado por la Galería José de la Mano.

De ARCO 1983 a ARCO 2024
En su ‘stand’ luce la escultura del creador tangerino y las obras de otros pioneros del arte gay, como Costus, Carlos Forns, Juan Hidalgo, Roberto González o Julujama. "Hemos recuperado a los artistas que reivindicaron el movimiento LGTBI cuando había que hacerlo, en los años setenta y ochenta, un período complicado de la historia de España", explica José de la Mano, quien considera que ‘Manuel’ es una obra "brutal y trascendental", así como "una de las grandes piezas" del género en nuestro país.

"Más de cuarenta años después, no ha perdido su vigencia formal ni su mensaje, un amor platónico que el artista consigue inmortalizar en una obra de arte que nos va a pervivir a todos", añade el galerista, quien entiende la escultura como un "voy a estar dentro de ti, al lado de tu corazón".

Porque en ella se funden el amado y el artista, aunque Rodrigo matizaba su significado a Paco Morales: "’Manuel’ no es una expresión del desdoblamiento de personalidad, ni la representación del hombre culto y el hombre irracional, ni nada de eso. ‘Manuel’ es el de fuera. El otro soy yo queriendo quedarme así siempre. Por supuesto que hay por ahí un gusto totémico muy fuerte, pero también hay una idea de desmitificar el amor entre hombres...".

Joaquín García Martín recuerda que en 1983 fue la pieza de la que hablaba todo el mundo en ARCO. Ahora, vuelve a ser el centro de atención de la prensa, cuyos artículos han atraído a curiosos y amigos, quienes saludan a Rodrigo y le piden fotografiarse con él, aunque les deja claro que no mirará a la cámara. Posan ante "probablemente la primera obra de arte ‘queer’ del arte español", en palabras del comisario, quien escribe: "Su realización es un acto de amor, su existencia una forma de poseer al ser amado".

¿Pero ha habido otros Manueles? "Yo he tenido muchísimas relaciones, no solo con hombres heterosexuales y gais, sino también con mujeres. De hecho, tengo una hija maravillosa", comenta Rodrigo, quien disfruta "plácidamente" de la segunda vida de su escultura, sorprendido con la expectativa que ha generado Manuel, "y eso que la de entonces ya fue tremenda".

"Juana de Aizpuru se ponía muy nerviosa al verla. Y una abuelita muy pintada se sentaba en una silla plegable y suspiraba: ‘¡Ay, si lo viera Federico!’ Al observarla, le comenté a mi galerista que aquello era una cosa loca, porque hasta venía gente de los manicomios". Entonces, Fefa Seiquer le respondió: "¡Pero si ella es Maruja Mallo y Federico es García Lorca!".

Poco después, Rodrigo estudió Bellas Artes, aunque no terminó la carrera. Cuando aprobó Deontología, Legislación y Valoración, la asignatura de Arquitectura que tenía pendiente, le restregó el título a su padre por la cara. "Me limpié el culo y, con la zurrapa en la papeleta, le dije que ya podía enmarcarla: ‘¡Haz tú las casas, que a mí ya me has jodido la juventud entera!’ De joven era muy burro, porque el pobre de mi padre se mataba en la ferretería para que estudiáramos y nos dio una carrera a los cuatro hermanos".

‘Manuel’ aterrizaba en Nueva York. Un asesor de compras de la Tate Gallery de Londres se hizo con la escultura, hasta que murió de sida y su pareja quiso que volviese a los brazos de Rodrigo. A veces, cuando habla, se le nublan los ojos, del mismo modo que la memoria también puede ser borrosa. Quizás aquella piscina no fuese la del Parque Sindical, sino la del Lago, en la Casa de Campo. La recepción de la escultura en el aeropuerto de Barajas también es novelesca: tras exigirle 600.000 pesetas para entregársela, una fortuna en la época, el jefe del depósito donde estaba almacenada se apiadó de Rodrigo tras conocer la historia y al final no le cobró nada.

El amor imposible entre Rodrigo y Manuel se convirtió en un cómic, publicado por entregas en la revista ‘La Luna de Madrid’, dirigida por Borja Casani, y posteriormente editado en formato libro. "Una escultura es sólo de un millonario", declaraba en la entrevista. "Hay que hacer un cómic para que la gente pueda tener a Manuel en la mesilla de noche: y ojalá en el Ras me saluden cuando entre".

Rodrigo vivía entonces en un piso compartido en la calle San Marcos, barrio de Chueca, cerca del bar de ambiente donde esperaba ser aclamado. Sin embargo, han tenido que pasar cuatro décadas para que volviese a ser el centro de atención. "’Manuel’ es la más bonita historia de amor no consumada del mundo", sentencia Joaquín García Martín. "’Manuel’ es la crónica de la alegría y el dolor de Rodrigo al encontrar y no poder tener al ser amado".

#hemeroteca #homoerotismo #arte | La escultura homoerótica que conmocionó ARCO reclama su lugar en la historia 40 años después

La escultura 'Manuel' del artista Rodrigo //

La escultura homoerótica que conmocionó ARCO reclama su lugar en la historia 40 años después

La obra ‘Manuel’, del artista conocido simplemente como Rodrigo, quitó el sueño a Juana de Aizpuru, fundadora de la feria de arte madrileña, en 1983. Tras décadas fuera del mercado, reaparece en la presente edición como una de las referencias clave en la visibilización gay de la Transición
Borja Bas | El País, 2024-03-06
https://elpais.com/icon-design/2024-03-06/la-escultura-homoerotica-que-conmociono-arco-reclama-su-lugar-en-la-historia-40-anos-despues.html 

Estos días vuelve a latir en ARCOmadrid un corazón que lleva prendido 40 años. Lo comparten dos hombres sumidos en un extraño sueño. Uno asoma del interior del otro. Son el artista, vestido, abrazado a su muso, desnudo. La escultura se llama ‘Manuel’ y está firmada por Rodrigo, a secas. La pieza, un monumento al amor homosexual no correspondido, fue la más sonada de la segunda edición de esta misma feria madrileña, celebrada en 1983. Desde este miércoles hasta el 10 de marzo, regresa a Ifema rescatada por José de la Mano. Fiel a su línea de investigación y recuperación histórica, esta galería madrileña dedica una parte de su stand a los pioneros del arte queer en España durante la Transición. Una reivindicación donde conviven nombres más conocidos como Costus o Juan Hidalgo con otros que han permanecido en segundo plano como Carlos Forns Bada, Claudio Goulart, Roberto González Fernández, Julujama o el que nos ocupa, Rodrigo Muñoz Ballester. Conocido artísticamente como Rodrigo, su amor platónico con Manuel se manifestó también en uno de los cómics más influyentes de la Movida, publicado por entregas de cuatro páginas mensuales en los primeros 12 números de la revista ‘La Luna de Madrid’, entre 1983 y 1985.

El exgalerista, investigador y escritor Joaquín García, que ha ejercido de comisario de esta selección ‘queer’ para José de la Mano, pone en perspectiva el valor de esta obra de Rodrigo. “En los repartos academicistas que se hacen para narrar o resumir la Movida por nombres y disciplinas intentando establecer un canon asimilable, Rodrigo es al cómic lo que Sybilla a la moda, Pérez Villalta a la pintura o Almodóvar al cine”. Reeditado recientemente en un cuidado libro con abundante material de archivo por la editorial Cielo Eléctrico, este cómic mudo cuenta con detalle lo que grita la escultura. En palabras del comisario: “La más bonita historia de amor no consumada del mundo”. La de Rodrigo desde que emergió un día del verano de 1977 de la piscina municipal El Lago, de Madrid, para enamorarse a primera vista de un portento de la masculinidad, Manuel, heterosexual inquebrantable.

Donde Rodrigo buscaba una relación sexoafectiva, Manuel testaba sus límites en eso que hoy conocemos como homosocialidad (o relación de amistad entre dos hombres). Salían juntos a pasear, a bailar, al cine. Por su lado, Rodrigo se desfogaba yéndose de ‘cruising’, a la sauna o a cuartos oscuros. Está todo en sus viñetas. De camino a Ifema para calibrar las luces que iluminan su escultura estos días, nos atiende Rodrigo al teléfono: “Estaba colgadísimo de Manuel. Yo tenía 27 años y él, 24. Era lo que entendemos por un hombre normal, aunque deteste el término, un tío sencillo. Cuando se marchó, yo había vivido un año de amor y él se había dejado querer. Le mandé unos dibujos, que serían el embrión del cómic años después. Pero primero fue la escultura. La empecé el mismo día que volví de visitarle de su pueblo y lo dejé allí con su novia, con plena conciencia de que probablemente no nos volveríamos a hablar ni a ver”.

Antes de la explosión de la Movida, Rodrigo se debatía entre Arquitectura y Bellas Artes, carreras que había estudiado casi hasta el final. Su mano virtuosa trazaba planos para el estudio de Javier Carvajal y completaba el sueldo haciendo ilustraciones a partir de retratos fotográficos. No podía sacarse a Manuel de la cabeza. La imagen de su propio cuerpo emergiendo de su amado se le apareció en un sueño. Empezó la escultura sin tener ni idea de modelar, a partir de unas fotos que había logrado sacarle desnudo. Iba probando materiales: madera, malla metálica, escayola, yeso... y un circuito eléctrico con una lamparita de cuarzo a modo de corazón luminoso. La fue montando a lo largo de los años en el sótano en que vivía de la calle Madera, en un prolongado acto de amor.que vivía de la calle Madera, en un prolongado acto de amor.

Su amigo el pintor Miguel Peña llevó un día a verla a la galerista Fefa Seiquer. Faltaba una semana para la segunda edición de ARCO. La puso presidiendo su ‘stand’. Una obra tan abiertamente homoerótica suponía toda una rareza por entonces. Se convirtió en la atracción de la feria, tal y como recuerda Rodrigo. “Aquello parecía una romería, venga a pasar gente. Los cinco días del evento, puntual a eso de las tres de la tarde, venía una señora mayor pintada como un loro, con su silla plegable, y se sentaba un rato enfrente de la escultura. Y yo la escuchaba decir cosas como: ‘Ay, si esto lo viera Federico’. Y pensaba ‘¿quién es esta chiflada maravillosa?’. Hasta que me dijo mi galerista: ‘¿No sabes quién es? Es Maruja Mallo. ¡Y Federico es Federico García Lorca!”, se ríe.

‘Manuel’ generó conmoción, curiosidad, extrañeza. La leyenda dice que también polémica, que hubo gente que quiso retirarla. No fue para tanto, como recuerda entre risas su autor. “Atormentó particularmente a Juana de Aizpuru [fundadora de ARCO, a quien este año echaremos en falta porque acaba de retirarse]. Lo llamaba ‘el hombre’. Le decía a mi galerista: ‘Quita al hombre, Fefa. Es que me quita el sueño, su imagen no me deja dormir por las noches’. Ella, que siempre fue tan avanzada… Igual le parecía algo al margen de la ‘intelligentsia’ artística, demasiado popular”. Costaba 1.800.000 pesetas (unos 29.000 euros de hoy, si tenemos en cuenta la inflación). Estuvo a punto de venderse un par de veces durante la feria: al diseñador Juanjo Rocafort y al modisto de Marujita Díaz. Las figuras fundidas de Manuel y Rodrigo continuaron su sueño en el almacén de la galerista durante tres años. Hasta que uno de sus compradores habituales, un estadounidense ya algo mayor, asesor de la Tate Gallery, se la llevó primero a Londres y después a Nueva York, donde moriría víctima del sida seis años después. Nadie hoy es capaz de ponerle nombre. Rodrigo lo llama Irwin. Sí recuerda el del novio, Miguel, un guapo argentino parecido a su Manuel.

Y aquí es cuando el investigador Joaquín García subraya su condición simbólica: “Para mí, la escultura ‘Manuel’ es la primera gran obra ‘queer’, en todos los sentidos de la palabra ‘queer’, del arte español. No solo por lo que significa mostrar la historia de amor de dos hombres, no podemos reducir lo ‘queer’ solo a lo homosexual; sino también por esa estética ‘queer’ en el sentido de rara, porque es cronenbergiana: estos señores saliendo uno del cuerpo del otro con una bombilla como corazón compartido tiene mucho de la nueva carne que también estaba explorando David Cronenberg por esa misma época. Todas las acepciones del término ‘queer’ están en ‘Manuel’. Como también está el momento en el que entra en contacto con la tragedia del sida. La propia escultura vive la peripecia del homosexual a lo largo de esos años: desde la frustración sexual de un amor que es casi como una historia de armario hasta el virus, porque el coleccionista que la adquiere se muere de eso”.

Tras el fallecimiento del comprador, el novio heredero de la figura quiso devolvérsela a su legítimo dueño. La dimensión poética del periplo de ‘Manuel’ se amplifica de acuerdo con el relato de su artífice. “Miguel me la mandó a gastos revertidos a Madrid, con un embalaje maravilloso, a la americana, y en el aeropuerto me dijeron que recuperarla me costaría 600.000 pesetas. A mí, que pagaba 20.000 pesetas de alquiler mensual. Así que me dediqué a ir al aeropuerto solamente a pagar los intereses de almacenaje, para que no se deshicieran de ella. Hasta que un día hablé con el jefe de depósito, le conté todo a corazón abierto. Me abrazó y me dijo: llévesela inmediatamente. Imagínate, me eché a llorar como una magdalena”. Desde entonces, allá donde se ha mudado, la figura de Manuel ha dormido a los pies de su cama, alejada de los ojos del mundo.

Hoy Rodrigo tiene 74 años; Manuel, 71. Rodrigo tiene una hija, sobrevive sin dejar de dibujar y está instalado en un pueblo de la Sierra Norte de Madrid. Manuel tiene nietos, enviudó hace un mes tras pasar la vida con su novia de siempre y vive en su pueblo de Granada. Se reencontraron por casualidad con los años, pero apenas mantienen relación, hablan muy de vez en cuando. La última vez que Rodrigo estuvo en ARCO como artista fue en 1998. Su obra más memorable vuelve al mercado por 80.000 euros. Ahora, dice, está preparado para despedirse de su ‘Manuel’, al que da cada día las buenas noches cuando ya se le han dormido acurrucados los gatos y ha echado su rato de lectura. Su abrazo, vaya donde vaya, permanecerá para siempre.

lunes, 6 de noviembre de 2023

#libros #vih #sida #memoria | Pepe Espaliú : visibilidad, experiencias y construcciones culturales en torno al VIH

Pepe Espaliú : visibilidad, experiencias y construcciones culturales en torno al VIH / edición de Carlos Barea ; prólogo de Carolina Darias.

Madrid : Flores Raras, 2023 [11-06].
204 p.

/ ES / Libros / ENS / REC / Arte / Estigma / Memoria histórica / Pepe Espaliú / VIH-Sida / Visibilidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412045994 / 19,00 €
📝 Cita APA-7: Barea, Carlos (ed.) (2023). Pepe Espaliú. Visibilidad, experiencias y construcciones culturales en torno al VIH. Flores Raras.


Pepe Espaliú es una de las figuras claves del panorama artístico de finales del siglo XX, así como un pionero en la lucha por la visibilidad de las personas con VIH. En una época en la que el silencio social e institucional con respecto a la pandemia del sida era sinónimo de muerte, este artista cordobés se convirtió en la primera persona pública en verbalizar en España su enfermedad a través de un medio de comunicación. El artículo que publicó en El País el 1 de diciembre de 1992 fue acompañado de su famosa intervención artística Carrying, una acción que evidenció la necesidad de las personas con VIH de sentirse apoyadas tanto por su entorno como por los organismos públicos, que en aquellos momentos miraban hacia otro lado. Pero este libro no solo celebra al gran artista que fue Pepe Espaliú. También es un lugar para testimonios personales, algunos de ellos alejados del eurocentrismo reinante, además de para enunciar otras formas de representación cultural del VIH con artistas como Alberto Cardín, las Yeguas del Apocalipsis, Wojnarowicz o La Radical Gai, entre otros. ‘Pepe Espaliú. Visibilidad, experiencias y construcciones culturales en torno al VIH’ es una obra que pretende reivindicar el papel del arte en la lucha contra el silencio y darle su lugar dentro de la memoria histórica de las minorías. No en vano, estas expresiones artísticas fueron la semilla, en colaboración con otras disciplinas, para que muchas personas, incluso hoy, hayan conseguido plantarle cara al estigma que acompaña al VIH.

lunes, 19 de junio de 2023

#libros #queer #arte | Un mundo perseguido : del silencio a la eclosión de la diversidad sexual y de género en el arte del siglo XX

Un mundo perseguido : del silencio a la eclosión de la diversidad sexual y de género en el arte del siglo XX / Juan Vicente Aliaga.

Tres Cantos, Madrid: Akal, 2023 [06-19].
288 p.

/ ES / Libros / ENS / Arte / Cultura LGTBI / Diversidad sexual / LGTBI / Queer

📘 Ed. impresa: ISBN 9788446053958 / 24,00 €
📝 Cita APA-7: Aliaga, Juan Vicente (2023). Un mundo perseguido. Del silencio a la eclosión de la diversidad sexual y de género en el arte del siglo XX. Akal.


[.es] La historia del siglo xx muestra que hasta prácticamente los años sesenta, cuando emerge la contestación gay, lésbica y trans en las calles, la representación de la diversidad sexual se mueve en líneas generales en el ámbito privado, en la ocultación, en la vergüenza. No obstante, diversas manifestaciones artísticas lograron abrirse paso, en determinados círculos y sin llegar al gran público, para que los artistas pudiesen expresar su identidad sexual con la discreción obligada por la moralidad imperante. Es el caso de Duncan Grant, Romaine Brooks o Claude Cahun en la primera mitad del siglo pasado.

El pudor se rompió a lo largo de los años setenta con el surgimiento de colectivos homosexuales que irrumpen en la vía pública tanto en Nueva York como en París, Santiago de Chile o Barcelona. Paralelamente, algunos artistas como Robert Mapplethorpe, censurado por los sectores más conservadores y ultrarreligiosos, mostraba en sus imágenes una sexualidad inconcebible para la sociedad mojigata.

Los años ochenta y noventa afianzaron el retorno de las políticas sexófobas al convertir el sida en una condena moral. En esos tiempos tan duros emerge la denominada teoría ‘queer’ y una pléyade de artistas inconformistas ponen de manifiesto sus deseos heterodoxos, sus formas de vida alternativas a la familia nuclear. El binomio de género (hombre/mujer; masculino/femenino) es puesto en tela de juicio, como puede verse en el espacio abierto del arte, donde las transgresiones adquieren fuerza y visibilidad.

‘Un mundo perseguido’ ofrece un completo panorama de la diversidad sexual en las manifestaciones artísticas del siglo xx, en el que el título alude tanto al deseo de conseguir una vida en la que prime la libertad y el respeto a la diferencia como la realidad de que la diversidad sexual ha sido –y sigue siendo– amordazada, patologizada y condenada por las leyes y las normas sociales.

lunes, 22 de mayo de 2023

#hemeroteca #lgtbifobia | "¿Tiene miedo Italia a descubrirse gay?". El arte homosexual pone nerviosa a la derecha italiana

Grafiti del artista trans Kage en el centro social Grotta Rossa //

"¿Tiene miedo Italia a descubrirse gay?". El arte homosexual pone nerviosa a la derecha italiana

Rubén M. Mateo | El Confidencial, 2023-05-22

https://www.elconfidencial.com/el-grito/2023-05-22/tiene-miedo-italia-a-descubrirse-gay-el-arte-homosexual-pone-nerviosa-a-la-derecha-italiana_3632658/

El grafiti cancelado de un hombre que amamanta, un cartel con el culo de los guerreros de Riace o el lema ‘Italy is Gay’ reciben críticas de los partidos políticos.

En la Florencia del Renacimiento se instalaron unos buzones para que los ciudadanos denunciaran delitos morales. En los llamados “agujeros de la verdad” entraron cartas acusatorias contra varios artistas. Una de ellas, fechada en 1461, acusó al pintor Filippo Lippi de haber engendrado un hijo con una monja. Sin embargo, el principal “mal” a combatir por parte del gobierno era la sodomía, tal y como se denominaba a la homosexualidad, tan expandida por la ciudad toscana que los alemanes eligieron el término Florenzer para denominar a los gays de entonces.

En Génova incluso tomaron medidas legales para impedir la contratación de profesores florentinos ante el miedo de que pudieran corromper la sexualidad de los jóvenes genoveses. Se dice también que San Bernardino de Siena, en sus homilías, invitaba a escupir sobre el suelo de la Iglesia de la Santa Cruz de Florencia al grito de “¡Quemad a todos los sodomitas y echadlos de la ciudad!”

La apertura homosexual de la que gozaba Florencia durante las primeras décadas del 1400, al contrario que en otras partes de Europa, empezó a torcerse en 1432 con la creación del Tribunal de Sodomitas y el cuerpo especial Oficiales de la Noche, encargados de perseguir el cruising renacentista. Unos encuentros que a menudo se daban en círculos artísticos y de poder, a menudo difíciles de probar. Los castigos eran variopintos: multas, humillación pública, destierro e incluso quema en la hoguera. Se estima que, según los archivos que contienen documentos legales, en siete décadas se produjeron hasta 17.000 denuncias. Una de ellas, fechada el 9 de abril de 1476, acusó directamente a Leonardo da Vinci.

“Os notifico, Signori Officiali, de un hecho cierto, a saber, que Jacopo Saltarelli, hermano de Giovanni Saltarelli, vive con este último en la orfebrería de Vacchereccia enfrente del tamburo: viste de negro y tiene unos diecisiete años. Este Jacopo ha sido cómplice en lances viles y consiente en complacer a aquellas personas que le pidan tal iniquidad. Y de este modo ha tenido muchos tratos, es decir, ha servido a varias docenas de personas acerca de las cuales sé muchas cosas y aquí nombraré a unos pocos: Bartolomeo di Pasquino, orfebre, que vive en Vacchereccia; Leonardo di Ser Piero da Vinci, que vive con Verrocchio; Baccino el sastre, que vive por Or San Michele, en esa calle hay dos grandes tiendas de tundidores y que conduce a la loggia dei Cierchi; recientemente ha abierto una sastrería; Lionardo Tornabuoni, llamado il tieri, viste de negro. Estos cometieron sodomía con el dicho Jacopo, y esto lo atestiguo ante vos”.

La denuncia, conservada en los registros de la corte florentina, acusa a Leonardo, a pocos días de cumplir los 24 años, de mantener relaciones sexuales con un joven de 17 años, Jacopo Saltarelli, aprendiz de orfebre y miembro de una reputada familia toscana. La sentencia, que se presume mandó sin pruebas al genio a prisión durante un par de meses, fue sobreseída provisionalmente 'cum condizione ut retamburentur', es decir, con la condición de que no volvieran a producirse nuevas denuncias.

En ‘Una Historia de Celibato’, Elizabeth Abbott, sostiene que, aunque Leonardo era probablemente homosexual, fue la experiencia traumática en prisión –se conservan dibujos suyos de penes cercenados– lo que le empujó al celibato de por vida. “Prefería la compañía y la belleza de los hombres”, defiende Abbott, investigadora senior de la Universidad de Toronto. Mucho se ha teorizado sobre la homosexualidad –platónica o real– de Leonardo da Vinci, al que se le relacionó con sus asistentes Gian Giacomo Caprotti –apodado Salaì, pequeño diablo– y Francesco Melzi. Hasta Sigmund Freud escribió una biografía para psicoanalizar la homosexualidad del genio a raíz de un sueño infantil en el que un buitre –o un milano– posa la cola sobre sus labios para introducirla y menearla en el interior de su boca. No hay una afirmación expresa del autor sobre su orientación sexual, aunque se sabe que practicó el celibato y repugnaba las relaciones sexuales, al dejarlo por escrito.

La última “provocación” del Banksy turinés
Andrea Villa se ha propuesto ahora reivindicar precisamente el legado cultural que los artistas homosexuales han dejado en el Belpaese mientras el gobierno de Meloni toma medidas para impedir el registro de hijos de las familias homoparentales italianas. ‘Italy is gay’. Con este mensaje amanecieron varias marquesinas en las calles de Turín el pasado 30 de marzo. El lema acompaña a una imagen sexualizada de los ‘Bronzi di Riace’ (Bronces de Riace), dos estatuas de la cultura helénica del siglo V antes de Cristo que fueron descubiertas en Calabria en 1972 en excelente estado de conservación. Los guerreros son mostrados de espaldas, luciendo unos sugerentes glúteos musculosos. “El gobierno italiano de Giorgia Meloni ha estrechado mucho los derechos de las personas LGBT. Quise hacer un trabajo provocador para poner de relieve que mucha de la cultura italiana ha sido creada por personajes y artistas homosexuales. Por ejemplo, Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci”, asegura Andrea Villa a El Grito.

“Hice ‘Italy is Gay’ para ironizar sobre cómo las mismas raíces ideológicas a las que se agarran los partidos de extrema derecha, en realidad, son contradictorias a la ideología homófoba que tienen. A menudo, los italianos apelan a la cultura clásica, a la cultura de la antigua Roma, cuando en la antigua Roma la bisexualidad estaba muy extendida. Los patricios, las personas de poder, eran los únicos que se podían permitir tener un amante masculino”, explica el artista, que pone de ejemplo a Il Cavaliere y sus bacanales Bunga Bunga. “Son muy hipócritas. Silvio Berlusconi ha hecho orgías en el pasado. Son los primeros que se erigen en moralistas, pero no siguen las conductas morales”, asegura el también llamado Banksy turinés.

Su arte es siempre provocador. En ‘Hanno FIFA dei Gay’ (Tienen FIFA de Gays), publicada tres días antes del comienzo del Mundial de Catar, puede observarse a Kilyan Mbappe comerse la boca con Cristiano Ronaldo. El objetivo en aquella ocasión era denunciar la homofobia en el mundo del fútbol y la situación del colectivo LGBT en el país catarí. El autor combina la publicación de carteles artísticos en las marquesinas con los montajes fotográficos en sus redes sociales.

Villa defiende que los guerreros de Riace “son un ejemplo de la cultura italiana clásica, pero también son cuerpos muy sensuales, porque en la antigua Grecia existía la sexualización de la figura humana masculina. El hombre era considerado viril también si tenía un amante masculino. Hay una concepción de los valores sexuales muy diversa respecto a los de nuestra sociedad”.

‘Italy is Gay' ha motivado algunas críticas en el Gobierno italiano. Por ejemplo, la del diputado Riccardo De Corato, de Hermanos de Italia, partido que lidera Giorgia Meloni. “Los Bronces de Riace son una obra de arte famosa en todo el mundo. Es inaceptable que sean instrumentalizados de forma indigna por este presunto artista. Es una provocación innoble y vulgar para atacar al gobierno y la mayoría del parlamento que es contraria al útero en alquiler”, opinó el diputado en su perfil de Facebook.

Obstáculos para las familias homoparentales

Giorgia Meloni, actual presidente del Consejo de Ministros –ha pedido oficialmente ser llamada presidente y no presidenta– nunca ha escondido sus posiciones sobre el matrimonio homosexual y el colectivo LGBT. En uno de sus discursos más célebres, pronunciado hace cuatro años en la emblemática Plaza San Giovanni de Roma dijo no creer en un Estado que antepone el “deseo legítimo” de un homosexual de adoptar frente al derecho del niño a tener un padre y una madre:

“Ahora, claramente, hablan de eliminar la nomenclatura padre y madre de los documentos. Porque la familia es un enemigo. La identidad nacional es un enemigo. La identidad de género es un enemigo. Todo lo que nos define es un enemigo. Es el juego del pensamiento único. Nos deben arrancar todo lo que somos porque cuando no tengamos una identidad y no tengamos nuestras raíces, estaremos privados de conocimiento, incapaces de defender nuestros derechos. Es su juego. Quieren que seamos progenitor 1, progenitor 2. Género LGBT. Ciudadanos X. Que seamos códigos. Pero nosotros no somos códigos. Nosotros somos personas y defenderemos nuestra identidad. Yo soy Giorgia. Soy una mujer. Soy una madre. Soy italiana. Soy cristiana. No me lo arrancaréis. Me avergüenzo de un Estado que no hace nada por las familias (...) No creo en un Estado que antepone el deseo, legítimo, de un homosexual de adoptar un niño, frente al derecho de aquel niño de tener un padre y una madre. Simplemente porque el homosexual vota y el niño no”.

El Ejecutivo pidió recientemente a los Ayuntamientos italianos que dejen de inscribir a los hijos de parejas del mismo sexo nacidos en el extranjero. Un obstáculo para las parejas homosexuales que recurren a la gestación subrogada y que ahora deberán iniciar un proceso de adopción en los tribunales y esperar a la decisión del juez. “La gestación subrogada es un delito más grave que la pederastia”, dijo Federico Mollicone, también diputado de Hermanos de Italia. El Senado italiano ha rechazado recientemente el Certificado Europeo de Paternidad, propuesto por la Comisión Europea para que todos los países de la UE reconozcan la paternidad de una familia de otro Estado miembro. La coalición de gobierno argumentó que la propuesta suponía una invasión sobre el derecho nacional y generaba problemas al reconocer a hijos nacidos mediante gestación subrogada en otros países.

En Draghi-Queen, también obra de Villa, podemos ver a Mario Draghi travestido como si lo hubiese retratado el mismo Andy Warhol. En aquella ocasión, la obra fue publicada durante el gobierno de coalición nacional presidido por el ex director del Banco Central Europeo, en pleno debate nacional por el fracasado proyecto de ley contra la homofobia y la transfobia Ley Zan –toma el nombre del activista LGBT y diputado del Partido Democrático Alessandro Zan–. Pasó la tramitación en el Congreso pero fue bloqueado por sorpresa en el Senado en octubre de 2021 por iniciativa de los partidos Liga y Hermanos de Italia, comandados por Matteo Salvini y Giorgia Meloni –hoy en el gobierno–, al considerar que se restringía la libertad de expresión.

Llamada a ser la primera medida legal contra la discriminación hacia el colectivo LGBT en Italia, contemplaba castigar con hasta cuatro años la violencia u hostigamiento por motivos de sexo, género, orientación sexual o identidad de género. La iniciativa de los de Meloni y Salvini, meses antes de su llegada al poder, prosperó gracias al voto secreto –154 votos contra 131–. El Banksy turinés puso el punto de mira en el voto secreto y se preguntó entonces “¿tiene miedo Italia a descubrirse gay?”

El grafiti cancelado del hombre que amamanta

En la ciudad costera de Rimini, un hombre barbudo da el pecho a un bebé. Lo hace en un grafiti. El artista trans Oliver Vicenzi, conocido como Kage, pretendió mostrar en esta pintura –cancelada días después con pintura blanca–, la inclusión “de todos los cuerpos y dar voz a quien es todavía considerado un outsider” en la sociedad italiana. Las reacciones tampoco tardaron en aparecer desde la bancada derecha. “En Rimini ha aparecido un nuevo mural de un hombre que amamanta a un niño. Es fruto de la peor ideología perversa transfeminista. El fondo, rigurosamente con la bandera LGBT”. Son palabras del concejal de la Liga Matteo Montevecchi, que pidió explicaciones al alcalde de Rimini, Jamil Sadegholvaad, para saber si el autor contaba con las autorizaciones necesarias para pintar estas “manchas”.

“En el mismo espacio, el verano del año pasado, días antes del día del Orgullo, pintaron otro mural con la bandera transgénero. Me pregunto, junto a otros tantos ciudadanos: ¿ha sido concedida alguna autorización para cumplir con estas provocaciones?”, prosigue el consejero de la Liga en declaraciones a los medios italianos. Finalmente, Montevecchi se pregunta si nos encontramos “ante una administración municipal complaciente, dado que se comporta haciendo oídos sordos, sin haber limpiado nunca estas manchas frente a la Iglesia de San Nicolò”. “¿Estas desfiguraciones están bien?”, insistió Montevecchi.

El grafiti, borrado con pintura blanca el pasado 4 de abril al amanecer, fue diseñado por Kage como parte de un proyecto local para dar visibilidad al colectivo trans y LGBT. Además, forma parte del recorrido Rimini Queer Pride. Curiosamente se encontraba en un muro de la Vía Girolamo Savonarola, que recuerda al polémico fraile que gobernó con puño de hierro Florencia durante algunos años tras colaborar en la expulsión de los Medici. Savonarola fue uno de los más acérrimos luchadores contra la sodomía en el Renacimiento y organizó la hoguera de las vanidades, donde se quemaron no solo joyas y prendas consideradas de lujo, también libros y obras de arte.

En una entrevista concedida al diario ‘Il Resto del Carlino’, el autoproclamado exorcista Davide Fabbri, que se ha creado un personaje de falso sacerdote en la farándula italiana –la diócesis de Rimini ha confirmado que no se trata de un cura–, confesó ser la persona que canceló el grafiti antes del amanecer el pasado 4 de abril.

“Éramos cuatro. Lo cubrimos con pintura blanca el martes por la mañana a las 5.30. El blanco es la luz. Era una obra del maligno que escandalizaba a los niños de Rimini”, reconoció Fabbri en un email enviado a los medios locales, en el que se declara “devoto del Santo Girolamo Savonarola”. Las autoridades policiales lo interrogaron después de autoinculparse para esclarecer los hechos. En la declaración –los policías vieron incongruencias– sostuvo que no fue él quien vertió la pintura, aunque sí el que bendijo a los autores materiales del acto oscurantista.

La respuesta de Grotta Rossa, la asociación de Rimini pro LGBT de la que forma parte Kage ha manifestado que volverán a la carga con otro grafiti: “A su torpe fanatismo monocromático y a sus miedos responderemos una vez más con la belleza del arte que transmite igualdad y diversidad, con el poder de los colores y de las personas que solo se escandalizan con una política que niega los derechos de los niños de padres del mismo sexo y padres trans. Responderemos con un nuevo mural, aún más bonito, aún más inclusivo y aún más escandaloso. Vuestro odio, vuestro moralismo y vuestro miedo no nos cancelarán”.

Un huevo Queer
La obra inmersiva ‘Lunar Ensemble for Uprising Seas’, del autor madrileño Álvaro Urbano y el kosovar Petrit Halilaj puede verse hasta el próximo 5 de noviembre de 2023 en la ex iglesia de San Lorenzo, en Venecia. La obra está compuesta por más de 30 esculturas a gran escala de criaturas híbridas, acuáticas, terrestres y aéreas. En el techo se eleva una gran escultura en forma de huevo.“El trabajo difumina nuestro sentido binario del mundo”, sostienen Halilaj y Urbano. En declaraciones al británico ‘The ArtNewspaper’, Halilaj dijo que la instalación trata de "futuros queer" y "unión plural". El kosovar afirmó que como pareja “también con relación a Italia, era importante traer un huevo hecho por dos niños. Hay espacio para todos en la sociedad”. Asimismo, la escultura del huevo evoca posibilidades “de futuras formas alternativas de vida, transformación y paternidad que se reinventarán para romper la noción de identidades naturales fijas o estables que en las sociedades humanas resultan ser una discriminación sistémica de individuos y familias queer”.

Andrea Villa considera que el mundo del arte italiano muestra gran predisposición para tratar las temáticas LGBT. “Hay muchas muestras y eventos para hablar de las cuestiones LGBT. Es un país muy libre en ese sentido. Aunque no todas las entidades ponen su logo”, matiza, para admitir que “el mundo del arte italiano es muy abierto, pero no la sociedad”. Una sociedad, la italiana, que siempre ha gustado de preservar sus costumbres de puertas para adentro. Aunque cuando ha tenido que rebelarse, lo ha hecho tirando abajo la puerta del armario, como aquellos chicos malos durante el alto Renacimiento.

El 13 de agosto de 1512, un grupo de treinta jóvenes aristocráticos que se hacían llamar “I Compagnacci” (chicos malos) irrumpieron en el Palacio de Gobierno florentino armados con picas e instaron al Consejo de Gobierno a derogar las leyes anti sodomitas y a suspender las condenas a los homosexuales, muchos de ellos forzados al exilio y a la pérdida de empleo. Pocas semanas después, los Medici volvieron al poder y aceptaron las demandas de los Compagnacci, un acto considerado por muchos como el primer episodio de Orgullo Gay de la historia.

miércoles, 11 de enero de 2023

#hemeroteca #lgtbi #archivo | El poso cultural de la disidencia sexual: 80.000 obras rastrean la conciencia LGTBIQ

Fotografía de un grupo de travestis en Bogotá en 1971 //

El poso cultural de la disidencia sexual: 80.000 obras rastrean la conciencia LGTBIQ

Madrid acoge la nueva sede del Archivo Arkhé, un importante conjunto de documentos, publicaciones y objetos ligados a las vanguardias latinoamericanas
Carlos Primo | El País, 2023-01-11
https://elpais.com/cultura/2023-01-11/el-poso-cultural-de-la-disidencia-sexual-80000-obras-rastrean-la-conciencia-lgtbiq.html 

A los 19 años, cuando estudiaba en la universidad, Halim Badawi (Barranquilla, Colombia, 40 años) adquirió una antigua edición de ‘La pintura flamenca en Bogotá’, un raro opúsculo publicado por el historiador Francisco Gil Tovar en los años sesenta, y las colecciones completas de dos revistas colombianas de los setenta, ‘Plástica’ y ‘Prisma’. “Ya en aquel entonces tenía la idea de crear un archivo”, explica Badawi. Dos décadas después de aquellas primeras adquisiciones, lo que comenzó como una colección personal ha acabado convirtiéndose en el Archivo Arkhé, un conjunto de 80.000 piezas —publicaciones indexadas y clandestinas, fotografías, documentos, cartas, manifiestos, obras de arte y objetos— que desde el próximo febrero estará oficialmente instalado en un local de la madrileña calle del Doctor Fourquet.

En plena zona caliente del arte contemporáneo, a pocos metros del Museo Reina Sofía y de galerías como Moisés Pérez de Albéniz, Helga de Alvear y Espacio Mínimo, la nueva sede del Archivo Arkhé dará continuidad en Madrid a los esfuerzos de sus fundadores, Badawi y el abogado Pedro Felipe Hinestrosa (Pasto, Colombia, 48 años), que ya probaron a abrirlo al público en Bogotá en 2016. Tras su mudanza a Madrid a raíz de la pandemia, el 20 de febrero se inaugurará la primera exposición con fondos de la colección ligados a la memoria LGTBIQ. No es, sin embargo, la primera vez que su archivo se expone en la capital. En la exposición Giro gráfico, que se clausuró en el Reina Sofía el pasado octubre, ya había préstamos de la colección: unos ejemplares de la revista ‘Ventana Gay’, la primera dedicada al colectivo en Colombia, y varios carteles del orgullo LGTBIQ mexicano.

Ahora que las muestras de arte contemporáneo han normalizado incluir, además de obras de arte, documentos y materiales como publicaciones, carteles, apuntes, fotografías—, y tras el impacto que ha suscitado en el sector la adquisición por parte del Estado español del Archivo Lafuente, un conjunto privado especializado precisamente en este tipo de materiales, la entrada de Arkhé en la escena madrileña responde al espíritu de los tiempos. El propio Badawi, con experiencia como comisario y crítico de arte, empezó a atesorar estos materiales para suplir su ausencia en los archivos oficiales. “En ocasiones no encontraba las cosas que necesitaba en los archivos públicos”, explica. “Empecé a guardarlas yo para mis propias investigaciones”.

Este empeño coincidió con el surgimiento de una nueva ruta global del arte contemporáneo ligada a ferias y museos de México o Miami. “En ocasiones el coleccionismo privado de arte puede ser bastante mezquino, y Arkhé nació como una crítica a ese coleccionismo dominante, de pinturas de gran formato de firmas famosas, que acaban colgadas encima de una chimenea. Nosotros conservamos los despojos de la sociedad, los panfletos, los fanzines e incluso las revistas gais que los museos colombianos no querían, porque las consideraban pornográficas. Hay un desprecio cultural claro hacia este tipo de materiales, y la colección pretende justo lo contrario: que los investigadores puedan acceder a estos fondos para escribir sobre esas obras o incluirlas en sus muestras”.

La colección del Archivo Arkhé, que ya se encuentra parcialmente instalada en el espacioso sótano de su nueva sede madrileña, está dividida en dos focos principales. El primero está ligado al arte latinoamericano, e incluye joyas como un ejemplar del Manifiesto Antropófago de Oswaldo de Andrade, el movimiento que convulsionó la cultura brasileña en 1928. También hay publicaciones periódicas editadas por gigantes como el uruguayo Joaquín Torres-García —por ejemplo, la revista ‘Removedor’, publicada entre 1942 y 1945— o títulos seminales de las vanguardias latinoamericanas, como el manifiesto ‘Cuaderno del Bachué’, publicado en Colombia en 1930. Esta sección de la colección, que incluye un inventario exhaustivo de libros, revistas y folletos de arte desde el siglo XIX hasta hoy, aspira a reivindicar la identidad cultural de la región andina, “que ha sido subestimada por los museos”, explica Badawi, “especialmente en su parte más gráfica y política”.

El compromiso político define el segundo eje de la colección, que sus fundadores definen como Archivo Queer y documenta la evolución y la expresión de la disidencia sexual desde finales del siglo XIX, aunque algunas de sus piezas se remontan al siglo XVI. Es la parte del archivo que más ha crecido en los últimos años, y sus coordenadas exceden el ámbito latinoamericano para abarcar los cinco continentes. También los objetos que incluye son más diversos: hay revistas y fanzines, pero también cartas, fotografías personales —entre las que hay todo un archivo gráfico del transformismo a principios del siglo XX— e incluso vestidos, trofeos y bandas de coronación que testimonian el auge de la cultura drag en América Latina y que permiten reconstruir la historia silenciada de las minorías sexuales. “Nos interesan los materiales de la vida cotidiana”, explica Hinestrosa, “especialmente los museos no los quieren, y cuando muere el tío gay o la tía travesti, sus familiares los destruyen porque sienten vergüenza al ver expuesta la vida privada de sus parientes. De ahí que sea un territorio muy fértil para trabajar”.

El archivo incluye varios fondos con nombre y apellido, como el del activista e investigador venezolano Edgar Carrasco, fundador de ‘Entendido’, la primera publicación gay de Venezuela. “Quiso que nosotros conserváramos sus fondos, que no solo incluyen publicaciones y manuscritos, sino también su correspondencia con grupos LGTBIQ de todo el mundo, e ilustra cómo circulaban estas ideas en una época en que no existía internet”, explica Badawi. También han incorporado el fondo del activista León Zuleta, asesinado en 1993, y fondos menos ortodoxos como los álbumes de fotografías y recortes de prensa de la transformista Madorilyn Crawford, una pionera de la escena ‘drag’ colombiana de los años noventa.

Un ejemplar de la lujosa revista alemana ‘Der Eigene’ (1906), considerada la primera publicación para homosexuales de la historia, ejemplifica otra vertiente del archivo ‘queer’: documentar la explosión de la cultura ligada a la disidencia sexual en las décadas previas al surgimiento de los fascismos. Por ejemplo, con una primera edición de las ‘Cançoes’, de Antonio Botto (1921), un poemario homoerótico que suscitó un encendido debate en las letras portuguesas al que no fue ajeno Fernando Pessoa, defensor del autor y traductor de sus poemas al inglés. O novelas frívolas y elegantes como las de Álvaro Retana y Pedro Morante en el Madrid de los años veinte. Entre las joyas de la colección hay un ejemplar de ‘Por los caminos de Sodoma’ (1932), una novela publicada bajo seudónimo por el escritor colombiano Bernardo Arias Trujillo, de la que apenas quedan ejemplares desde que su familia decidiera destruirlos tras su impresión.

Una nutrida representación de revistas beefcake estadounidenses (publicaciones en las que se mostraban hombres semidesnudos en poses atléticas) de los años cincuenta sirve como transición al surgimiento del activismo a partir de los años sesenta: revistas como ‘Gay Power’ en Estados Unidos, ‘Fuori’ en Italia o Boletín Lambda en España ilustran la explosión contracultural de una escena que acogía tanto suntuosas publicaciones en color como fanzines escritos a máquina y fotocopiados de manera casi clandestina. En estas publicaciones la estética va siempre unida al activismo: en el número cero de ‘Madrid Gai’ (1983) hay una sección de noticias breves que denuncia casos concretos, con nombres y apellidos, de discriminación contra homosexuales.

En el otro extremo del espectro ideológico, una bandera arcoíris convertida en pancarta a favor de Donald Trump ilustra las luces y sombras del colectivo y de su historia. “Es un tipo de material que nunca habríamos comprado como coleccionistas privados, pero que tiene sentido en una colección como esta, que también aspira a recoger las contradicciones de lo ‘queer’”, explica Badawi.