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jueves, 6 de junio de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | A la vanguardia del peligro

El Diario / Roberta Marrero //

A la vanguardia del peligro
Itziar Ziga | Naiz, 2024-06-06

https://www.naiz.eus/es/blogs/itziar-ziga/posts/a-la-vanguardia-del-peligro 

La muerte de Roberta Marrero me asoló cuando ya había enviado la columna sobre mi hermana. Las vi compartiendo dichosas el callejón de las feminidades lumpen, pero cada una se merecía mi propio epitafio. Roberta, preciosa, ¡cuánto amor y cuánta rabia siento al pensar que este mundo no fue finalmente habitable para ti, como no lo es para tantas hermanas travestis! No es solo un suicidio, es también un transfeminicidio de Estado. Artista total, pintora, poeta, cantante, compositora, actriz, ensayista, maldita genia... tantísima trans canaria solo puede ser vestigio guanche.

Habla Roberta Marrero. «Cuando eres muy pequeña y te ves sometida a violencias del exterior de las que obviamente no puedes desvincularte, porque no puedes irte a vivir con otra familia, o no puedes dejar de ir al colegio, pierdes la inocencia pero siendo inocente. De repente ves el mundo desde un sitio diferente, todo a tu alrededor se solidifica. Lo digo sin victimismo, nunca hablo desde ahí. Pero esa pérdida de la inocencia sin poder dejar de ser inocente, que de algún modo sigo siéndolo, está muy presente».

Nos conocimos en la librería transfeminista Mary Read. La tenía delante, escuchándome entusiasta, melena leonina y nikes rosa flúor. Me dijo cosas hermosas, le pregunté el nombre, Roberta, me abalancé sobre ella. Me había dibujado en uno de sus libros, nos amábamos sin conocernos, reconociéndonos. Le conté que María y yo follábamos escuchando su disco, "A la vanguardia del peligro", y se iluminó. Al regresar en éxtasis al hotel, me aguardaba este mensaje suyo. «Muchas gracias, Itziar, por darnos tanto sitio y tanto cariño (como diría Rocío Jurado) a las mujeres trans en tus libros, en tu feminismo y en tu discurso». Qué sería de este mundo cruel sin vosotras las travestis, horadando el patriarcado con grietas luminiscentes. Doy gracias a las diosas por ser queer, no sé cómo transitaría tanta pena sin esta comunidad amorosa que me sostiene. Concluyo con otro diamante del pensamiento de Roberta: la razón es un triunfo y también es un fracaso al que estamos condenadas.

domingo, 10 de diciembre de 2023

#hemeroteca #trans | Manuela Trasobares : «No nacemos ni hombres ni mujeres y, por tanto, la heterosexualidad es una falsedad»

Naiz / Manuela Trasobares e Itziar Ziga en Maripensando //

Manuela Trasobares · Artista, filósofa y activista: «No nacemos ni hombres ni mujeres y, por tanto, la heterosexualidad es una falsedad»

Manuela Trasobares pasó por Iruñea para dar una charla en Maripensando desde los márgenes 2023. Acaba de publicar su “Voluntad de poder”, un libro de Historia y Filosofía. Ahora que los derechos y las vidas LGTBIQ+ vuelven a estar en el centro de las batallas políticas a nivel mundial -vamos, como siempre-, Manuela nos propone mirar hacia atrás y a lo profundo, con claridad y desconfianza crítica.
Itziar Ziga | Naiz, 2023-12-10
https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/7k/editions/7k_2023-12-10-06-00/hemeroteca_articles/no-nacemos-ni-hombres-ni-mujeres-y-por-tanto-la-heterosexualidad-es-una-falsedad 

Escultora, pintora, mezzosoprano, filósofa. Artista fallera censurada por la mismísima Rita Barberá cuando la representó en un ninot desnuda, con un enorme plátano entre las piernas. Primera concejala transexual del Estado español, en 2007, en el pueblo de Castelló donde reside, nada menos que por el partido ARDE: el PSOE y el PP pactaron para dejarla a ella fuera. Inolvidable su paseo por Geldo para jurar su cargo, flanqueada por dos travestis barbudas, con la bandera republicana, sonando el “Himno de Riego”. Profesora de arte para criaturas sin familia ni oportunidades. Amorosa agitadora: solo hay que presenciar cómo, cuando está conociendo a una persona, aunque sea solo por unos minutos, la mira y la ve.

Para las desviadas del cambio de milenio, Manuela Trasobares (Figueres, 1962) es esa mujer de vestido rojo desbordante que estampó una copa contra el suelo de un plató, harta del deshumanizante maltrato que estaban sufriendo las transexuales que habían sido invitadas, precisamente para hablar de ellas, como si fueran fenómenas. Sucedió en la televisión valenciana, en 1997. El programa está colgado íntegro en la red, y es imposible verlo sin llorar primero de rabia, y después de sanación colectiva cuando Manuela interviene y se levanta. «Tenemos que ser fuertes y nos tenemos que unir todas», brama dirigiéndose a las compañeras trans que habían llevado de público para sufrir el escarnio, un escarnio más. Y ellas aplauden: aquello fue un sortilegio queer.

Manuela fue traída por EHGAM Nafarroa a su Maripensando 2023. Ha publicado su primer libro, “Voluntad de poder” (Ediciones Hidroavión). Charlar con ella te lleva desde Sumeria a la Ley Trans, pasando por la Guerra del 36, todo desde su erudición y sus propias vivencias, desde una infancia con todo en contra en la que no se dejó destruir. Asegura que el arte la salvó, y ella nos salvó a las desviadas: así lo sentimos muchísimas. Alucina con las criaturas jovencísimas que se le acercan, que la han leído: por fin es entendida en su complejidad y en su potencia. El mundo, o al menos parte de nuestro mundo, se ha acercado en los últimos años a la altura de Manuela Trasobares.

P. Tu libro parte de una idea poco halagüeña, que las personas al nacer somos arrojadas al mundo...


Heidegger hablaba del dasein, estamos arrojados al mundo. Después, los existencialistas, los absurdistas, lo desarrollaron más. Sí, es fatalista, saber que estamos arrojados de manera violenta a esta dimensión, llamémosle la vida. Todo esto lo he corroborado con otros autores como, por ejemplo, Nietzsche, o el paradigma para mí de la filosofía muy poco entendida y muy despreciada de Schopenhauer que dice que, ante la voluntad de vivir, está el deseo de la muerte. Son frases, como titulares periodísticos, pero en el fondo encierran muchas cosas. Mi libro es un libro de filosofía, yo analizo el porqué de las cosas y veo que, a través del estudio del pasado, entiendes el presente e incluso entiendes el futuro, y para mí la línea presente-pasado-futuro es otra arbitrariedad de la voluntad de poder. ¿Por qué hay ese dasein, ese sentirnos esputados a un mundo violento? Porque hay un poder que controla la realidad y que dice qué es la realidad. La voluntad de poder es un concepto filosófico creado por Nietzsche y es el que más me ha aclarado qué es el poder. La voluntad de poder es el poder que tiene el poder de decidir en cada momento lo que es verdad o lo que es mentira, y no necesariamente ese poder tiene una línea política o ideológica, no. Este poder es tan perverso que utiliza momentos históricos que parecen revolucionarios y detrás hay cosas muy reaccionarias, como la Revolución Francesa. La voluntad ha sido siempre la misma, está detrás de todo, no en los voceros políticos de turno, y raramente muestra su cara. La encontramos ya en la antigua Sumeria, en el imperio persa o en el imperio chino. No se puede definir, ¿por qué es tan extenso y tan grande ese fenómeno de la voluntad de poder? Solo sé a ciencia cierta que se ha heredado: los privilegiados que tienen ese poder son siempre los mismos. Yo tengo una teoría de qué es ese poder, pero considero que son teorías que no tienen un fundamento científico, son intuiciones... quizás a lo largo de la conversación lo podría ir desgranando.

P. Desde la antropología se considera que las primeras familias que acumularon excedentes, empezaron a intercambiar mujeres para afianzar sus alianzas, y este sería el origen tanto del patriarcado como de la oligarquía. Controlando la sexualidad de sus mujeres, sabían que la herencia quedaba en familia.


No es verdad que históricamente haya operado siempre un patriarcado, hay momentos en la historia en que ha habido otras fórmulas, matriarcados incluso. El patriarcado no ha sido lineal, pero puede ser que los intereses actuales nos hayan hecho creer que es lo que ha operado siempre. Históricamente ha habido muchas valoraciones del ser, de los conceptos de feminidad y de masculinidad. Lo no binario lo encontramos a lo largo de la Historia, todo esto que nos parece ahora modernidad. En el mundo antiguo incluso se potenció el no binarismo; el concepto hombre o mujer era como una que tiene la talla 36 y otra, que tiene la 40, eran accidentes. Por qué Aristóteles dice que todo es en potencia posibilidad. Si un árbol puede devenir en un libro significa que el ser en potencia puede ser muchas cosas, puede tener otras identidades. Estas filosofías las encontramos también en la India, en Camboya, en todas esas culturas que se llaman vulgarmente orientales. La cultura occidental también ha bebido mucho de la oriental, incluso la promulgación oficial de Jesús como una deidad y la reconstrucción de su biografía es un proceso parecido al de otros dioses de la Antigüedad egipcios o hindúes como Brahma, hay muchos paralelismos.

P. Me acabas de llevar a Nápoles, donde ha pervivido desde tiempos remotos un tercer género: los femminiélle. Las criaturas recién nacidas son llevadas a sus brazos para que les den suerte, guían al pueblo con sus cánticos ancestrales en una romería a Montevirgine cada 2 de febrero… Hasta en Europa tenemos vestigios de que todo no ha sido siempre igual.

Hoy en Irán matan a los homosexuales, tremendo, pero las transexuales son veneradas. Y nosotros los europeos nos creemos tan civilizados. Yo me pagué mi cambio de nombre, pero imagina si son canallas que en mi acta de nacimiento, cuando yo me casé, consta que yo hice un cambio de sexo. Esto es una canallada porque me demuestra que yo siempre estaré atada a un pasado. Sin embargo, en el acta de nacimiento de las transexuales en Irán no consta ese cambio, el respeto que tienen a ese ser es tremendamente superior al que tenemos aquí. Porque en nosotras, constantemente, en cualquier momento de la vida, va a salir a relucir que hicimos ese cambio. Napoli es una tierra muy especial, yo he estado allí... Como te decía, no hay un patrón recto lineal del patriarcado. Lo que pasa es que el sistema, como decía Foucault, sujeta al sujeto, nos quiere sujetos, clasificados. Entonces no hay nada mejor que también clasificar la Historia, como que la Historia evoluciona, y no es así. La Historia no ha sido una evolución constante, a lo mejor ha sido todo lo contrario.

P. Es muy interesante y estremecedor todo el relato que haces de la Guerra del 36, de la revolución anarquista, y de los cuarenta años de esa dictadura atroz que, como dices, nos arrancó el alma...

Yo me pregunto, entre otras muchas cosas, cómo es posible que en un país como Estados Unidos, que tienen tanta producción, que son tan avanzados, pudieran matar con una facilidad espasmódica a un presidente, a Kennedy, y, sin embargo, a Franco no hubo manera de matarlo. Y lo intentaron treinta mil veces. Qué pasa aquí, acaso no intentaron que pareciéramos unos pobres catetos cuando aquí estaban operando voluntades de poder tremendamente perversas a las que les interesó castrar a un pueblo y dejarlo completamente en la ignorancia y la miseria. Cuarenta años para la Historia no es nada, pero para una persona, para un pueblo, es toda una vida. Lo que yo me pregunto es por qué lo permitieron las democracias occidentales.

P. Por el pavor que les daba que se extendiera por el mundo ese anarquismo que había demostrado ser posible y operativo, por ejemplo en Barcelona...

El anarquismo fue muy real, y aquí lo provocó una revolución social, no una guerra civil. Pero ya se ocuparon enseguida de hacernos creer otra historia, borrando lo que pasó. Aquí lo que hubo fue una gran revolución social y, de hecho, cuando los rebeldes dan el golpe de Estado, triunfa el movimiento anarquista en Catalunya. Han querido minimizarlo, como si hubiera sido algo aislado, y no. Las demás provincias vieron esa realidad que querían imitar, que habíamos sido unos héroes, unos berracos, al haber conseguido dominar el Ejército. Como dijo García Oliver: al fin los anarquistas hemos podido con el Ejército. Y los anarquistas fueron los amos de Barcelona y de Catalunya, y se demostró que el anarquismo era factible. Los empresarios huyeron asustados, abandonaron las empresas, las industrias. Y, como decía Durruti, no nos hacen falta jefes porque nosotros somos quienes hemos levantado las fábricas y los edificios, el pueblo ha levantado las ciudades donde se reposa la burguesía. Durruti también dijo: la burguesía, cuando se vea acorralada por el pueblo, va a pedir auxilio al fascismo. Y no solo los fascistas, también los aliados, los comunistas, se dieron cuenta de que aquí no se estaba luchando solo contra el fascismo, se estaba haciendo la revolución social anarquista. Igual que en la revolución rusa, los bolcheviques hicieron desaparecer a los anarquistas.

P. De hecho, ya sabían cómo hacerlo, y lo repitieron aquí.


Como decía Federica Montseny, nunca se ha puesto en práctica el socialismo real, al menos en estas épocas. No digo en el pasado, a lo mejor en el pasado sí que se dio algún tipo de socialismo, o incluso de colectivizaciones. A lo mejor los movimientos de verdadero socialismo se han operado en otras etapas. Solo puedo decir que todos los socialismos del siglo XX han sido falsos, y han acabado siendo dictaduras de Estado. Salvador Allende sí que tenía un perfil especial, quizás Allende sí que hubiera hecho una verdadera revolución socialista, pero no lo sabremos porque no le dejaron. Lo que nos demuestra que, cuando alguien apunta maneras idealistas de verdad, en cuanto está por la labor, se lo quitan de en medio. ¿Por qué desaparece el movimiento anarquista ibérico? Desaparece porque, además de que hay todo un movimiento fascista que está en contra de los republicanos primero, pero sobre todo de los anarquistas, también hay una izquierda comunista que nos está mandando a las brigadas internacionales, y que nos está brindando una falsa ayuda. Lo más desastroso de todo ese episodio es cuando los comunistas llegan con las brigadas internacionales y les dicen a los milicianos que hagan el favor de retirarse, que ya se acabó esa juerga, eso de que no hay generales ni hay capitanes, que las mujeres deben estar en la retaguardia. Y las milicianas decían: pero si nosotras estamos aquí porque estamos haciendo nuestra propia revolución, como anarquistas y como mujeres.

P. Y ahora, hablemos de Durruti: nos obsesiona a las dos. El día en que nos conocimos, hace trece años, me contaste que se le acusaba de haber mandado matar a los maricones y a las putas de su columna en Bujaraloz, algo que descubriste era totalmente falso.

Por supuesto que no lo hizo, esa es una calumnia sostenida tanto por falangistas como por comunistas.

P. Tenemos que hacer un akelarre allá, le llamaría Bujarraloz… Tú proclamas en tu libro: “A mí de la diabólica Segunda Guerra Mundial solo me interesa el pueblo, y más el pueblo que fue marginado por el propio pueblo, como los judíos, los gitanos, los homosexuales, los transexuales, las prostitutas, los anarquistas, los artistas, los enfermos, las personas mayores y los discapacitados”. Excepto los judíos, la gente que hoy sigue machacada.

A mí el poder no me interesa, a mí los reyes, los marqueses, los intelectuales, la gente que tiene un nombre, la gente reconocida, no me interesa. El que es reconocido es porque de alguna manera se está prostituyendo al sistema, está ofreciendo algo que no es auténtico. A mí me interesa el pueblo, porque el pueblo, cuando no tiene nada, no tiene nada que conservar, no tiene nada por lo que ser hipócrita, sale de ahí su verdadera fuerza, su verdadera necesidad. Esto lo decía Dostoyevski en “Crimen y castigo”: yo ante quien ha sufrido, me arrodillo. No lo puedo decir a ciencia cierta, pero creo que el pueblo jamás ha tenido soberanía. A ver, yo en la Revolución Francesa veo más sombras que luces, la Ilustración fue una fantasmada tremenda. En la Revolución Francesa se utilizó al pueblo para hacerle la revolución a la burguesía. Los anarquistas no creían ni en las jerarquías, ni en los parlamentos, creían en las comunidades. Como decía Kropotkin, recibirás según tus necesidades. Tampoco vale lo de que la tierra es para quien la trabaja, ¡la tierra es para todos! Repito, todo lo que escapa a la voluntad de poder, lo que demuestra acciones reales de superación social, de amor por el pueblo, de soberanía del pueblo, acaba sofocado, con una vida muy corta: la Comuna de París, Allende, Durruti,… Y los socialismos que se han perpetuado en el tiempo, no son socialismos.

P. Aunque no esté de acuerdo del todo contigo en esto, o no quiera estarlo, tú sostienes que lo que celebramos como derechos adquiridos, feministas o LGTBI, son camelos del sistema para que creamos que avanzamos.

Tal y como lo has dicho te lo voy a repetir, son camelos. Es como los niños pensando en lo que les van a traer los reyes magos y se lo creen todo. Creen que los reyes existen, y que van a entrar en su casa a traerles regalos, y tienen miedo de hacer ruido. Es la metáfora de lo que hacen con nosotros. Si no sabes que los reyes son papá y mamá, vas a vivir una fantasía, y una fantasía que no es buena.

P. Al calor de la llamada Ley Trans, de la autodeterminación de género y nuestras posibilidades de existir, ¿cómo te sientes?

Lo que no es visible no existe, pero cuando aparecen tantos nombres, tantas identificaciones, esto me recuerda a lo que hacen los zoólogos, a la clasificación zoológica. Y como decía Foucault, esa clasificación le interesa al sistema para poder controlar más. Hay que ser más suspicaz y pensar que en cualquier momento, eso tan bonito, donde queremos ver la solución a nuestras fatalidades, se puede convertir en una calabaza. Cuando me preguntan qué libro escribiré después, mi biografía no creo que vaya a ser, pero estoy estudiando que ha habido cambios de sexo, no en el siglo XX, mucho antes.

P. Dicen que el emperador Heliogábalo ofreció parte de Roma al médico que le hiciera una vagina, allá por el siglo III...


Yo no tengo pruebas científicas, pero por cronistas de la época sabemos que Nerón se casó con una transexual. Igual que Alejandro Magno en Babilonia. Yo creo que entonces ya se practicaban vaginoplastias. La Historia simplifica porque tiene miedo a decir la verdad, los conceptos mujer y hombre son tan falsos como el plástico. En esta fantasía que estamos viviendo ahora, nos están dejando salir, y que la gente como mínimo no nos tire piedras, porque hasta hace cuatro días nos tiraban piedras. Aunque ya veremos cuando salgamos así montadas a la calle los piropos que nos van a dedicar, y eso que ahora estamos como en el clímax del entendimiento. Pero al menos ya se empieza a aceptar que la heterosexualidad es totalmente cultural, algo tan arbitrario. No nacemos ni hombres ni mujeres, y por tanto, esa supuesta atracción del hombre hacia la mujer y de la mujer hacia el hombre es una falsedad, la heterosexualidad es una falsedad. Eso de que un hombre cuando ve a una mujer se excita y quiere ir al coito, eso es mentira, no es así. Igual que el amor romántico tampoco es natural. La realidad es muy variopinta y no puedes tapar el cielo con los dedos. Creo que cada ser en sí mismo es un sexo y es un género, tú tienes tu manera de interpretar la vida, y de interpretar la sexualidad, o la no sexualidad. Porque hay gente que no tiene apetito sexual.

P. Para terminar, una pregunta que podría parecer impertinente, de no estar hecha desde el amor político. ¿Qué hace una muñeca auto-producida como tú hablando de fatalismo filosófico?

Yo cuando era pequeña, con plastilina, hacía una muñeca y jugaba con ella. Esta muñeca era actriz, era una estrella del cine mudo que había comenzado su carrera en los años veinte. Ella no envejecía. Y yo le preguntaba: tú que fuiste pionera en el cine, que hiciste tal película. Y ella me contaba que había hecho de Cleopatra… Yo toda mi vida tuve claro que quería ser esa muñeca. Yo me he redimido con mi infancia, yo he vuelto a mi infancia. Yo cuando era pequeña, cantaba agudísimo, y mi padre no lo soportaba. La vida me llevó por muchos derroteros, acabé siendo cantante de ópera, mezzosoprano, y qué cosas tiene la vida que ahora he recuperado ese registro que yo tenía cuando era pequeña. Estoy cantando otra vez con esas notas tan agudas y olvidándome de esa colocación que me enseñaron en el conservatorio. Yo de niña iba por la calle fantásticamente vestida con un miriñaque, con el pelo largo de Sissi emperatriz, pero era todo ficción. En realidad no había vestido, no había melena. Por eso sé que somos entes metafísicos. A mí Cenicienta me enloqueció, y yo sentía que llevaba su vestido por la calle. Para subir unas escaleras me lo recogía, y mi madre me decía: ¡pero qué coño haces!… Tú no te puedes imaginar con qué intensidad yo vivía todo esto, mi alter ego o mi mundo fantástico. Yo iba para clase y me decía, uy, no me he hecho las trenzas. Y me las hacáa, desde la raíz hasta las puntas, hasta me ponía la goma, claro. Era todo mímica, y a mí me hacía un ser tan feliz en medio de tanto rechazo y de tanta violencia. Era tan fuerte la capacidad que yo tenía de convertir lo asqueroso en bueno. Imagínate, a mí me llevaban al barbero, mi madre se ensañaba conmigo diciendo que me cortaran el pelo lo más corto posible, y yo transformaba esa situación, como si estuviera en la peluquería y fueran a cortarme las puntas. Y yo notaba, pese a la barbaridad que me habían hecho, que me habían cortado solo las puntas. Esa fantasía que yo viví, ahora la he hecho real. También puede ser una forma de género, o una forma de sexualidad, yo misma me erotizo. También puede ser narcisismo, no lo sé, no lo voy a analizar. Yo, gracias a vivir esa doble identidad, gracias a refugiarme en este mundo que no existe, he logrado superar situaciones muy tremendas, muy dramáticas. Eso no es no querer ver la realidad, porque yo sé que la realidad es una ficción creada por la voluntad de poder. ¿Qué es más real, mi realidad o la suya?, ¿por qué tiene que ser menos real la mía? Para mí mi realidad es superior a la que me imponen, por eso no creo en la edad ni en el género ni en tantos tópicos.

Regreso triunfal a Iruñea, 27 años después
Itziar Ziga

Manuela Trasobares regresa a Iruñea 27 años después de haber vivido aquí un momento de ovación, de merecida gloria y amor del público, seguido de un maltrato tan inmisericorde que a ella la hirió profundamente. En 1996, Manuela se presentó al Concurso Internacional de Canto Julián Gayarre. Recuerdo, por si hiciera falta, que es mezzosoprano, formada en el Conservatorio de Sofía, y que ha actuado en el Liceu de Barcelona, en La Scala de Milán, en el Palau de la Música de València… En la ópera solo cabe la excelencia. «Mi apasionada actuación fue un éxito a juzgar por los bravos aplausos del público, que me hizo salir dos veces a saludar, aunque luego las momias del jurado me descalificaron».

De regreso a Barcelona, dichosa por lo vivido, Manuela leyó en el tren la entrevista que le había hecho un periodista para un diario navarro. El titular de la entrevista rezaba: “Concursa una voz de castrato”. Aclaro que Manuela jamás se definió con semejante término, es doloroso tener que aclararlo. Toda la entrevista es una infamia.

Como periodista que soy, la trampa que le tendió él me parece la mayor de las canalladas. Ella se explayó generosamente, para eso estaba siendo entrevistada, y él jugó a la empatía y el respeto que se debe a toda entrevistada, para luego traicionarla y denigrarla, negro sobre blanco. Manuela podría no haber hablado desde su transexualidad, pero lo hizo: por mí y por todas mis compañeras.

Al llegar a Barcelona, rota, empezó a sangrar. Fue inmediatamente hospitalizada, el pronóstico era aterrador. Como tantas adversidades de su vida, Manuela también superó este trance, renacida. De la enfermedad y la muerte no nos libraremos, pero sí podemos señalar y reducir las violencias sistémicas, y en ello estamos. El odio normativo que animó a ese periodista a ultrajar hace 27 años a Manuela es el mismo que hoy blande cierto feminismo con el rocambolesco argumento de que las mujeres trans nos borran a todas las mujeres. Siempre la misma transfobia y la misma misoginia.

Eso sí, el regreso a Iruñea de Manuela fue amoroso y triunfal, y no solo en el Condestable, entre las nuestras reunidas por EHGAM Nafarroa para Maripensando. Por cierto, toda la jornada se petó: zorionak! Pasear por las calles abarrotadas de lo viejo en plena hora del vermú un soleado mediodía de sábado, las dos tan estratosféricas, ella del brazo de su encantador marido Carlos, recibiendo las amables sonrisas de la gente, fue una gesta imborrable. A menudo el mundo es un lugar fantástico.

jueves, 16 de marzo de 2023

#hemeroteca #trans #feminismo | Tras la hecatombe trans

Mikela en la 2ª Gayakanpada de EHGAM, Muxika, agosto de 1993 //

Tras la hecatombe trans

Nosotras, las transfeministas, nos ponemos del lado de las auténticas oprimidas. Reales, no inventadas. En mi nosotras, están las trans: somos indisolubles.
Itziar Ziga | Naiz, 2023-03-16
https://www.naiz.eus/es/blogs/itziar-ziga/posts/tras-la-hecatombe-trans 

Hace 16 días que la autodeterminación de género campa a sus anchas destruyendo la civilización y el orden, ¡ojalá, esta y todas las autodeterminaciones!, pero yo borrada como mujer no me siento, ¿y vosotras? Afortunadamente, tampoco sé qué coño podría borrarme como mujer puesto que no existe una manera única de ser definida como mujer. Claro, mi condición como blanquísima de la Europa occidental es igual a la de la mujer senegalesa a la que le compro borracha una baratija el 8 de marzo. En este caso, ni compartimos la dichosa F en el DNI, por razones obvias: ella no tiene ciudadanía ni derecho alguno. Tanta bronca con el género registral desde tipas a las que no nos afecta. Al menos, nosotras, las transfeministas, nos ponemos del lado de las auténticas oprimidas. Reales, no inventadas. En mi nosotras, están las trans: somos indisolubles. Y tenemos que hacerlo mil millones de veces mejor para que estemos todas. Hace poco me lo decía la maravillosa Zaloa Basabe: dónde están las mujeres chinas que sufren violencia aquí, en Iruñea. Si no hemos llegado a ellas, tenemos que encontrar el camino. Es nuestra responsabilidad. Y es nuestra revolución.

Vuelvo a las mujeres trans, que también las hay senegalesas y chinas, pero en este caso, es madrileña. Historiadora, escritora y activista, Alana Portero, clavándola sobre este episodio terrible en el que, otra vez, una fracción del feminismo se alió con el supremacismo. «Es una élite intentando prevalecer. Mi tristeza, la poca que me queda, está construida sobre cinco años de bulos, amenazas y mentiras contra las mujeres como yo, cuyo único propósito ha sido la deshumanización más cruel, una que se estudiará en el futuro con vergüenza y que en algunos países está suponiendo una auténtica caza. ¿Cómo se sostiene la idea de que compartir bromas humillantes y agenda política con la ultraderecha supremacista puede ser liberador para nadie?».

Concluyo con un abrazo sideral a la Mikela de Rentería: qué jodidamente guapo, encantador y borroka en todas las direcciones eras. Mi paraíso es volver a vernos, hermana.

domingo, 8 de enero de 2023

#hemeroteca #feminismo #queer | Virginie Despentes: «En los últimos diez años la gente ha tenido que disimular su anti-feminismo»

La Despentes y la Ziga, afectividad de manada //

Virginie Despentes · Escritora: «En los últimos diez años la gente ha tenido que disimular su anti-feminismo»

La escritora Itziar Ziga entrevista a la también escritora Virginie Despentes, que acaba de publicar en castellano ‘Apocalipsis bebé’. Dos amigas y activistas dialogando sobre feminismo y algo más.
Itziar Ziga | Naiz, 2023-01-08
https://www.naiz.eus/es/info/especial/20230108/en-los-ultimos-diez-anos-la-gente-ha-tenido-que-disimular-su-anti-feminismo 

Esto de nacer mujeres en el tiempo de Despentes es difícil y no sé por dónde empezar. Así canta Rigoberta Bandini un himno que nos hace gritar saltando a multitudes eufóricas, una y otra vez, ‘quiero ser una perra’. Si la suma sacerdotisa decidiera seguir repitiendo el grito liberador hasta desfallecer, la seguiríamos encantadas. No es la música, va más allá de la magia multitudinaria de la música. Es el akelarre en la calle, ya sin tener que esconderse. En algún momento impreciso de los últimos años, un feminismo incesante de siglos detonó en acelerador de partículas, no exagero. Las que llevábamos toda nuestra vida implicadas colectiva y obsesivamente contra el patriarcado, varias generaciones de feministas muy variadas, de pronto miramos a nuestro alrededor y éramos millones. Nunca había pasado algo así, ni en nuestros mejores sueños. No tiene marcha atrás y ha sucedido a nivel planetario.

No es casual que la Bandini nombre a Despentes en ese temazo libertador pero nada solemne en el que literalmente se le ocurre ser una perra, de cuatro patas. Solo podía ser ella. Su manifiesto ‘Teoría King Kong’, publicado por primera vez en castellano en 2008, cuando los libros feministas solo los leíamos las feministas, ha llegado donde ningún otro texto político llegó jamás. Tampoco exagero ahora. Millones de chicas han encontrado en sus arrebatadas, clarividentes y acogedoras páginas el desvío para saltarse las trampas que el patriarcado nos llevaba tendiendo a nosotras desde que ardieron nuestras hermanas en sus hogueras, sobre todo una: ‘si te portas bien, si sonríes siempre y no molestas, los machos y sus aliadas señoras no irán a por ti’. No, te lo dice una tía vivida, rebelde, derribada y renacida: no hay lugar seguro para nosotras. Irán a por ti porque pueden, por tanto, atrévete, ahórrate esa fase. Y lo hicieron, claro: no habíamos elegido ser dominadas.

Con 22 años, Virginie Despentes (Nancy, 1969) publicó su primera novela en una editorial alternativa: ‘Fóllame’ fue un éxito internacional y un escándalo. En el 2000 la llevó al cine, codirigida con una actriz porno amiga suya: Coralie Trinh Thi. Fue una genialidad, todavía mayor éxito internacional. Las dos directoras y las dos actrices fueron declaradas enemigas públicas nº1 del Estado francés. El acoso fue atroz, yo conocí a Virginie en esa época. Vino a Barcelona con su pareja de entonces, el filósofo y propagador más influyente del siglo XXI, Paul Preciado, amigo y maestro de ceremonias posporno de mi manada endemoniada queer. La complicidad y el amor prendió al instante y para siempre. Despentes siguió publicando novelas superventas y haciendo cine y, por mucho que la hayan odiado desde todos los poderes, la genialidad de su escritura es tan incontestable que hoy es una de las novelistas más reconocidas de las letras francesas. Su colosal trilogía ‘Vernon Subutex’, publicada entre 2015 y 2017, ha vuelto a rebasar su propios éxitos. Acaba de editarse en castellano su ‘Apocalipsis bebé’ (Random House). Todo tipo de prensa quiere siempre entrevistarla, es inusualmente generosa y lúcida analizando cada momento político. A su lado, muchos a los que se les hizo creer que eran sabios parecen pollos sin cabeza. Habla sin afectada gravedad de temas importantes, y surge a menudo la risa. Nos reencontramos en Barcelona, con la misma alegría. El mundo ha cambiado desde la última vez que nos vimos, se puso en marcha de un día para otro el acelerador de partículas feminista.

P. En este asfixiante patriarcado, siempre andamos buscando a la chica muerta. Sin destripar la novela, ¿te vengaste por las chicas muertas en ‘Apocalipsis bebé’?

Pero no busco venganza con la novela. Quiero construir otros arquetipos narrativos, personajes femeninos que no corresponden a lo que estamos acostumbrados a encontrar en novelas. No creo mucho en las ventajas de la venganza, pero contar las historias de las que me rodean para que no sean olvidadas tal y como las he conocido, me importa mucho.

P. Tus explosivas protagonistas encontraron en Barcelona liberación y akelarre, nosotras también. ¿Qué sigue teniendo esta ciudad para ti?


Nos conocimos cuando llegué a Barcelona en 2007, yo necesitaba un lugar así. El ámbito queer era muy distinto al de París, mucho más politizado, más punki, más radical en el sentido de modo de vida. Era un momento muy particular del mundo queer de Barcelona, al que tú pertenecías, había mucha energía, mucha afectividad y a la vez un lenguaje político. En Francia, en ese mismo momento, empezábamos con el derecho al matrimonio gay y a tener hijos, cosas muy importantes, aunque no me interpelaban a mí. Fue el mismo momento en que yo encontré a Paul Preciado, fue una manera super guay de entrar y de conectarnos. Hablo de gente que vive vidas enteramente distintas, no gente que estudia en la universidad lo queer, sino que lo vive. Una manera de vivir, de plantearse cómo lo hago económicamente, con todas mis emociones, no únicamente con mis pensamientos políticos… y una manada. Me parece muy interesante producir textos, producir discursos, pero en política tenemos que producir vidas de verdad para que haya un cambio real, y eso no podemos hacerlo solo en internet. Si no lo vivimos, si no pensamos que vivimos mejor a nuestra manera y en comunidad política, nada cambia. Encontré en la Barcelona queer algo que yo había conocido de joven con la música punk en Lyon, un lugar donde quieres vivir. Una ciudad te trata exactamente como una persona, y Barcelona fue buena conmigo. Aquí encontré colectividad. Yo ni siquiera hablaba castellano cuando llegué, pero no era un problema.

P. Conectamos tanto que, de hecho, ni recordaba que no hablabas castellano entonces…

Para mí fue guay también no poder hablar tanto porque soy super tímida, y a veces sienta bien callar y observar.

P. Ya no eres Virginie en tus libros, quedó Despentes... (que tampoco es su apellido familiar, lo eligió porque es la calle de las putas en Lyon).

He pedido que Virginie sea borrada de las portadas. Estoy harta de lo que mi género implica como escritora. Para mí y para las demás sigue siendo un desastre ser mujer, y he decidido quedarme sin mi nombre de chica cuando publico textos.

P. Has pasado de ser tratada como enemiga pública número uno del Estado francés tras ‘Fóllame’, a tener un reconocimiento incontestable. ¿El mundo se ha acercado en los últimos años al desafío político de Virginie Despentes?

Han pasado dos cosas, la primera es que ahora soy más vieja, no soy tan escandalosa como cuando tenía veinticinco años. Esto me da mucha pena pero es la verdad, ahora soy una vieja escritora reconocida (risas). Y, por otra parte, ahora hace cinco años del Me Too... En Francia antes del Me Too el feminismo se consideraba un tema acabado, y también todo lo que tiene que ver con lo queer. Y ahora estamos en un punto en que van a cambiar las cosas de nuevo. En los últimos diez años, la gente por lo menos ha tenido que disimular su anti-feminismo, su misoginia, su racismo, y creo que ahora nos viene otra época de menos simulación en la que tratarán de recuperar el terreno que han perdido.

P. Al poder no le suele gustar ser destronado…

No precisamente.

P. El manifiesto que volvió feministas a marabuntas de chicas (‘Teoría King Kong’, 2008) fue escrito por una punk que no se quedó en casa tras una violación, que se prostituyó y lo cuenta, que rodó escenas porno en las que en vez de culminar con una eyaculación masculina, dos chavalas fronterizas terminan matando al eyaculador, que se declara bollera radical… ¡eres la pesadilla del feminismo liberal!


¡El feminismo liberal es nuestra pesadilla! Es muy 'mainstream', tiene muchos recursos, tiene mucha voz, y sí creo que el éxito de ‘Teoría King Kong’ es una pesadilla para ellas. Para mí, como escritora, es un sueño. No pensaba cuando lo escribí que tendría tanta fuerza, tanta vida, tantas lectoras. Espero representar perfectamente todo lo que odian las feministas liberales. Y no es un nuevo problema, estoy leyendo a muchas feministas lesbianas de los setenta y entonces ellas eran el problema para el feminismo liberal, después lo fueron las trabajadoras sexuales, ahora aquí son las transexuales y, en Francia, los árabes-musulmanes. Me interesa entender por qué lo hacen, a veces intento imaginarme dentro de la cabeza de una feminista liberal, cómo lo manejan, por qué siguen... ¿por qué?

P. Amelia Valcárcel se fue hace poco a México a decirles, a las tías más alzadas del mundo contra los feminicidios, que debemos guardar el concepto de género un tiempo bajo la alfombra para que las trans no nos lo quiten.

(Carcajada de Virginie.)

P. Las popes que se han erigido aquí contra las trans, a parte de blandir argumentos que son despropósitos, destilan prepotencia y clasismo. Nos llaman a nosotras acunapenes, no se me ocurre cómo se puede acunar un pene, mientras ellas están casadas con señores de altísimo estatus. Es imposible que una catedrática en filosofía no sepa que las barbaridades que repiten de las mujeres trans, son sandeces. Hoy no podrían atacar con ese odio a las lesbianas...


No nos atacan directamente, pero es evidente que sus enemigas de verdad somos nosotras. Y no es solo ‘Teoría King Kong’, la mayor parte de textos importantes del feminismo vienen de nosotras directamente. Incluso Simone de Beauvoir que, como sabemos, era lesbiana, una queer más. No se puede hablar de feminismo sin hablar de política en general, nunca, pero ahora menos que nunca. Por las crisis, la ‘clase mujeres’ en primera línea de la precariedad... Hoy todavía me parece más incomprensible ser una feminista liberal. Pero lo son, atacando a las trans. Estoy muy sorprendida con la que están liando para que no se amplíen derechos a las trans aquí, con su estrategia. Cómo no se dan cuenta de que están tomando el mismo peligroso camino que quienes se opusieron con tanto odio al matrimonio gay en Francia desde la izquierda, y mira cómo está ahora Francia. Siempre con esa homofobia de fondo, pidiendo que por favor nos devuelvan la importancia de la familia, de la madre. Siempre contra el caos de lo queer.

P. Exactamente el mismo discurso que la extrema derecha.

Exactamente, y se unirán. Por eso me recuerda tanto a lo que pasó Francia en 2013 para aprobar el matrimonio gay, que costó tanto, donde se unieron a la extrema derecha. Y cuando te acercas a la extrema derecha, la extrema derecha te traga.

P. Con la imagen tan revolucionaria e iluminadora del resto del mundo que tiene de sí mismo el Estado francés...

Todo está cambiando en Francia, en los últimos veinte años ese espejismo de la democracia se ha caído. Ahora tenemos a la extrema derecha muy cerca del poder y estamos más cerca de Hungría o de Italia, hay un deseo de fascismo muy alto. Pero no sé si va a seguir así, si vamos a seguir una década más en la misma mierda, yo pienso que puede cambiar rápidamente. Veo muchos jóvenes, en el queer y fuera del queer, que han cambiado mucho, y creo que es un cambio profundo. Igual lo que va a llegar será distinto. Saben leer internet, saben cuándo les están mintiendo. Y con lo no-binario, han crecido con ello y yo les veo muy en serio, a veces no son ni queers. Contra el racismo también tienen las cosas mucho más claras. En Francia se utiliza un montón la acusación de terrorismo contra los otros, contra los musulmanes, como España lo ha hecho contra vosotros. Me hablabas de cómo aquí os cerraron periódicos, en Francia lo están haciendo de la misma manera contra colectivos musulmanes que no han hecho nada más que ser musulmanes. Pero veo muchos jóvenes que lo tienen claro, son súper listos. Viven algo que no hemos conocido todavía.

P. Nos han adelantado, siento como si nuestro jaque al patriarcado y a las injusticias sistémicas hubiera pegado un estirón con la gente más joven, y es maravilloso. Es como si el mundo se hubiera plagado de nuestras hijas bastardas, de nuestres hijes bastardes. Y no hablan desde la rebeldía adolescente de generaciones anteriores, sino desde la convicción.

Maravilloso. Veremos lo que sucede, veo al feminismo liberal fuerte, pero veo también a estos jóvenes que están yendo mucho más allá de lo que pensábamos. Y lo tienen súper trabajado. Igual que veo a jóvenes lesbianas y gays que lo dicen en casa y nadie llora, y nadie grita. Esta es la primera generación en que sucede, no en todas las casas, pero sucede. Familias que cuando su hija o hijo dice que es transexual, deciden apoyarle. Esto es nuevo. Tengo muchas ganas de ver lo que pasará en la próxima década, lo que los jóvenes de ahora nos van a traer. Cuando nosotras éramos tan jóvenes, veíamos a mujeres de nuestra edad como a señoras. Y ahora vienen a verme y me dicen: ‘me interesa lo que dices’. Y yo digo: ¡huauuu!

P. La interlocución con elles es apasionante...


Tienen el problema de cómo manejarse en las redes sociales que traen un montón de nuevos problemas que nosotras realmente no entendemos. Las redes sociales lo han cambiado todo. Respecto a la violencia machista, creo que tienen que salir a veces de ser demasiado vulnerables. Veo muchas quejas sobre el consentimiento reducido a la respuesta sexual de las mujeres, como si lo más importante para una mujer fuera su sexualidad y cuando da algo, pero a nadie le importa el consentimiento respecto al trabajo. Tienes que consentir también cuando vas a trabajar, o cuando compras algo, o cuando pagas algo. Creo que hay que traer la herramienta del consentimiento y ponerla en marcha para todos los asuntos de la vida, porque si no, no funciona bien. Se habla mucho del consentimiento en las trabajadoras sexuales, que a mí me parece justo, pero hay que pedirlo para todos los trabajos. ¿Hay dignidad, te sientes bien? Y en las redes sociales, el señor Elon Musk se convierte en el jefe de Twitter y veo que los usuarios gratuitos, que son los que hacen Twitter, no cancelan sus cuentas. No hay respuesta. Con Twitter no hay de verdad consentimiento y por eso el señor Elon Musk es tan importante.

P. Hay que alzarse contra las grandes tecnológicas que acumulan tantísimo poder, pero todavía no sabemos cómo. Mi manera es no participar en redes sociales, pero sé que la deserción no va a ser la respuesta colectiva…

Yo tampoco estoy en Twitter, no estoy porque quiero protegerme. Y como tú, tenemos seguidores de otros modos, porque los hemos conseguido antes, pero para alguien que tiene veinte años es impensable. Para mí Twitter es muy parecido al crack, es una droga que te deshumaniza mucho pero que no te deja elección. No es que te guste mucho el crack, pero no puedes dejarlo. Yo tengo muchos amigos ahora enganchados al crack y no están contentos con el crack, no es como la heroína. Ni con el crack ni con Twitter están contentos, pero no pueden dejarlo.

P. Vamos a terminar hablando de nuestra adorada Madonna...


Sí, hablemos de Madonna, por favor.

P. En su último vídeo con la reguetonera dominicana Tokischa, Madonna aparece como una Nosferata, una vampiresa antigua polioperada, libidinosa, bailando y magreándose con chavalas cuarenta años más jóvenes... por fin tiene legiones de perras con las que jugar.

Y ha encontrado en Tokischa a la mejor de las perras... Lo que me interesa de Madonna es que no le importa el respeto. Normalmente a los 60 empiezas ya a comportarte como una señora. Hasta Courtney Love se ha puesto seria. Madonna no, es la única. Pasados los 60 años, vuelve a enseñarnos el camino, como siempre lo ha hecho. Ahora pienso que quizás en diez años haré una película porno, nunca lo había pensado, y gracias a ella creo que los 60 puede ser una edad adecuada para hacer porno. Para nosotras, las feministas radicales de Europa y América del Norte que crecimos en los años 80, 90, para las bolleras y los gays, Madonna fue clave. Si no la odiaran tanto, comprenderían que a nivel de discurso político feminista fue la más importante de aquellos años. Nos enseñó el camino de mezclar nuestros trabajos, con nuestros pensamientos, con nuestras lecturas antiguas, y encima con esa felicidad, con ese entusiasmo. La primera vez que vi lesbianas fue hace treinta años en su libro S.E.X., y me plantee mi deseo. Bueno, estaba el porno hetero pero esas lesbianas no tienen mucho interés. Las lesbianas no son lo mejor del porno hetero (risas). Ella sacó el imaginario de S.E.X. del trabajo del fotógrafo intersex Del Lagrace Volcano, eso siempre lo ha hecho. Fue también la primera vez que vi escenas BDSM (Bondage Disciplina Sado-Masoquismo)...

P. La primera vez que vimos trans masculinos y drag kings, en su vídeo ‘Justify My Love’. ¡1990! A mí me ponían muchísimo y no sabía ni lo que estaba viendo. Y no importaba…

No importaba, o importaba mucho. Llevan toda su carrera, cuarenta años, atacándola sin parar, y ella no se ha movido de su sitio. Creo que le falta hacer un trabajo para terminar de entender el postcolonialismo, cosas de feministas blancas. Acabo de verlo, siempre he querido hacer algo contigo, Itzi: haremos una película sobre Madonna...

miércoles, 2 de marzo de 2022

#hemeroteca #feminismo | Itziar Ziga: “Si pensamos que únicamente nos han jodido en la vida, entonces, nos han ganado”

Nortes / Itziar Ziga //

“Si pensamos que únicamente nos han jodido en la vida, entonces, nos han ganado”.

La escritora y periodista Itziar Ziga se adentra en su historia de maltrato familiar en su último libro: "La feliz y violenta vida de Maribel Ziga".
Sara Combarros | Nortes, 2022-03-02
https://www.nortes.me/2022/03/02/si-pensamos-que-unicamente-nos-han-jodido-en-la-vida-entonces-nos-han-ganado/ 

Itziar Ziga (Errenteria, 1974) es periodista, activista transfeminista y en sus palabras, una ‘cuir perdida’. Para muchas de nosotras, la madre de todas las perras y parias de género. Autora de “Devenir Perra” (Melusina, 2009), libro que ya forma parte de los clásicos contemporáneos del feminismo en castellano, “Sexual Herria” (Txalaparta, 2011), “Malditas. Una estirpe transfeminista” (Txalaparta, 2014). Este lunes estuvo en Uviéu invitada por Milenta Muyeres y el Conceyu de la Mocedá d´Uviéu presentando en L’Arcu la Vieya su último libro “La feliz y violenta vida de Maribel Ziga” (Melusina, 2020), una heterodoxa mirada a la historia de maltrato que vivió su madre por parte de su padre. Ziga nos relata esta historia para “curar las heridas patriarcales de todas, que son las heridas del mundo” combatiendo estigmas y escapando de clichés, pero sobre todo: haciendo una defensa firme de la vida y de sus alegrías cotidianas.

P. ‘La Feliz y violenta vida de Maribel Ziga’ es un libro que narra la historia de tu madre, Maribel Ziga, y la relación de maltrato que sufre por parte de tu padre. En él dices que nunca en tu vida escribir unas líneas te costó tanto, pero que lo hiciste porque se lo debías a todas las mujeres, a los hombres y a la humanidad que quiere pasar la página del patriarcado. ¿Este libro es un ejercicio de liberación y de sanación colectiva?

Por supuesto. Piensa que yo cuando era niña sufría las palizas que mi padre le metía a mi madre, cosas que muchos hombres han hecho hacia las mujeres no porque se les ocurriese a ellos solos sino porque venimos de una cultura patriarcal, autoritaria y dominadora que ha convencido a muchos hombres para abusar de las mujeres y a las mujeres de quedarse en ese abuso. Cuando yo veía eso de pequeña decía: esto no puede ser así. Esto no va a ser mi vida. Sabía que no era la única casa donde pasaba, aunque nadie hablaba de eso por aquel entonces. Tengo 47 años, nací en el 74. La primera vez que mi madre intentó separarse fue en el 78 y no había divorcio en España ni en muchos otros países. No solo ocurría esto en un país que venía de una dictadura. Este libro se lo debo a la mujer que era mi madre, que no podía salir de esa situación. Al hombre que era mi padre para que los hombres no sigan siendo así, para que no haya tantos hombres que terminen destruyendo sus vidas y la de las mujeres que les rodean. Se lo debo a todo el mundo. Nos lo debemos. Creo que estamos en un momento largamente fraguado entre todas en el que nos hemos mostrado alzadas con nuestras heridas patriarcales, que son las heridas del mundo. De pequeña sabía que no iba a ser esa. No pensaba si en mi vida iba a vivir más maltrato o no, porque luego claro que hay más maltrato en la vida. Te encuentras con más relaciones de maltrato. Pero sí sabía que teníamos que cambiar las casas, las relaciones humanas y que la vida no podía ser eso.

P. En tus libros te has dedicado a combatir el estigma puta. En este lo haces sin duda contra el estigma de mujer maltratada. Dices que “el estigma puta te deforma en mala mujer, el estigma víctima te rebaja a mujer derrotada”.

Es terrible esto. Silvia Federici lo explica muy bien en su maravilloso libro ‘Calibán y la bruja’. Cómo para dominarnos a nivel capitalista e imperialista, lo que hicieron fue partirnos en dos como sociedad. A la mitad de la población, nos mujerizaron y nos quitaron todo nuestro poder sexual y social. Todo para acabar con el pueblo y la comunidad. Quitarnos el poder sexual y social va unido a la fiscalización de la sexualidad de las mujeres, a quemarnos en hogueras, a llamarnos putas, obligarnos a casarnos heterosexualmente y a no tener una sexualidad libre y preciosa. También a obligar a los hombres a ser machos. Esto formó parte del proyecto en el que llevamos siglos. Luchar contra el estigma puta para mí es ser como me dé la puta gana ser, vestir como una mamarracha, follar con quien me dé la gana, follar con mis amigas, mostrarme sexualmente como quiera, llevar un escote que te cagas e ir pintada como una mamarracha a la edad que me dé la gana. Esto lo batallé siempre de tal manera que esto se convirtió en mi forma de vivir y en mi feminismo. La parte de víctima y maltratada la he vivido siempre, porque claro, si tu padre le pega palizas de muerte a tu madre desde que eres pequeña sabes lo que es la violencia machista. Sí que me ha resultado como muy resbaladizo afrontar esto. Me he dado cuenta cuando me he puesto a escribir este libro. Nos condenan a tener este tipo de relaciones, nos adoctrinan a nosotras en mantener el vínculo por encima de todo. Nos condenan a esta sociedad y luego, por otro lado, nos acusan de ser tontas, de ser sumisas, nos dicen por qué cojones aguantas. El sentido de mi libro aparece cuando mi madre se separa y con 14 años vuelvo a Iruña a vivir con su familia, que es una familia feminista, maja, gente muy guay, pero que reproduce las mismas mierdas patriarcales que hemos aprendido todas. Escuchaba todo el rato que mi padre Ramón tenía anulada a mi madre. Maribel está anulada, Maribel está anulada. Esto me revolvía entera. Yo entonces no podía defenderme, no podía defenderla a ella, no tenía explicación, pero sabía que no era así. No nos anulan. Está claro que nos cuesta salir de ahí, a veces incluso nos matan mientras intentamos salir de ahí. A veces nos pasamos la mayor parte de la vida en una relación de maltrato, lo que no es una vida perdida. Es una vida que tú estás viviendo, en la que también hay mil resistencias cotidianas, mil alegrías cotidianas. Este libro lo he escrito por cada una de las veces que escuché de adolescente que mi madre estaba anulada por mi padre. No nos anulan.

P. Justo con lo que comentas sobre las resistencias y alegrías cotidianas, en el libro afirmas que la alegría cotidiana que vivías con tu madre y con tu hermana fue vuestra verdadera supervivencia. Tu infancia es muchísimas otras cosas más que la relación de maltrato, la vida de tu madre es muchísimas otras cosas más que la relación de maltrato.

De ahí viene el propio título del libro, ‘La feliz y violenta vida de Maribel Ziga’. Cuando denunciamos las opresiones históricas que de las que venimos, y no solamente hablo del patriarcado, también del capitalismo, imperialismo, del sistema de clases, la iglesia…es decir, de todo lo que nos ha jodido históricamente denunciamos todos estos sistemas de opresión y cómo nos han afectado. Pero, siempre en esta... paradoja, bueno, no voy a llamar a la vida paradoja porque no lo es, la vida es vida y conlleva muchísimas cosas. Creo que cuando nos centramos, y es lógico que nos centremos mucho, en lo que nos han jodido, corremos el riesgo de olvidarnos de lo felices que pudimos ser. Que la vida no es solo eso. Hay mil resistencias cotidianas. Si pensamos que únicamente nos han jodido en la vida, entonces nos han ganado. En mis libros siempre he hablado de mi vida y de la vida de mis amigas y de las vidas de tantas más mujeres y otras tantas parias de género que he conocido. Tengo mucho bagaje, como todas las que somos empáticas y sabemos de las vidas de la gente. Y siempre he querido resaltar que la vida no es solo opresión. La vida de mi madre estuvo llena de alegrías. Hace poco vi un documental sobre las niñas de Auschwitz que sobrevivieron. Lo que te cuentan aparte de lo terrible que fue su vida allí, es que hacían como carreras de piojos y otras muchas cosas y decían eso, que sus vidas no han sido solo opresión. Porque si no no estaríamos aquí y porque la vida merece la pena desde el día que naces hasta el día que mueres. Dentro de todo esto que estoy diciendo, quiero pararme en la imagen de la mujer con el ojo morado. La imagen triste de mujer maltratada de las películas, con el ojo morado, mira, no. Los maltratadores nunca han sido gilipollas, siempre buscaron la impunidad del patriarcado y nadie delinque o nadie agrede queriendo que le pillen. Saben perfectamente donde pegar y que no se note tanto. El ojo morado no. Aparte del ojo morado y el cuerpo magullado, en tu vida has encontrado 25.000 alegrías mientras consigues salir de ahí. Y esto es la vida, realmente. Y además de todo esto, luego existe un movimiento organizado, que es el feminismo. Una genealogía maravillosa, a la que yo me sumé desde que supe lo que era el feminismo. Yo soy feminista desde que salí del coño de mi madre. Como decía, el feminismo es una genealogía grandiosa, nunca fuimos cuatro gatas porque si no no habríamos conseguido ni el sufragio, ni el aborto, ni el divorcio, ni el matrimonio gay ni mil cosas. En los últimos años, somos cuarenta y mil millones, hemos conseguido mareas que estaban fraguándose en todo el mundo, porque a nadie le gusta estar oprimido. Movimientos políticos superpotentes, que se juntan y suman, por todas las mujeres que resistieron y que fueron transmitiendo unas a otras a sus hijas, incluso dentro del maltrato. Tengo testimonios de colegas míos de Las Azores que me contaban que cuando había una vecina maltratada, el resto de vecinas se juntaban en su casa, iban todas a ayudarla y a advertir al marido. Todo esto forma parte de nuestra historia. Las resistencias de nuestras madres, de nuestras abuelas y su alegría forman parte de nuestra historia. Mi amona decía: no te fíes de un hombre aunque lo vieras llorar, que con lágrimas te dice vaya palo te va a dar. Esto nos lo contaba a mi hermana y a mí. ¿De dónde vendría eso?, una mujer que nació en el 1910. Esto es maravilloso. Nos hemos ido transmitiendo nuestra historia y nunca nos ha gustado estar jodidas. Jodidas sí, de folladas cuando nos dé la gana, pero no maltratadas.

P. El libro es una defensa firme de la agencia de las mujeres.

Vuelvo a ‘Calibán y la bruja’. Este libro reescribe la historia de Europa. Mira que Europa está estudiada y hasta que las feministas no nos pusimos a preguntarnos qué coño pasó con la caza de brujas, qué fue eso, cómo nos robaron la comunidad creando estados autoritarios y cómo robaron el poder social a las mujeres no se estudió sobre esto. Con la caza de brujas intentaron destruirnos, no lo consiguieron del todo, pero se esforzaron mucho y fue muy doloroso. La delación femenina de unas a otras era la mejor manera de liberarte de ser acusada de bruja. Esto lo traigo para denunciar de alguna forma que llevan intentando convencernos de que la mujer es una zorra para la mujer desde hace miles de años. A pesar de esto, conseguimos siempre mantener una cierta hermandad, un cierto apoyo entre nosotras. Nos han intentado convencer de que somos malas entre nosotras, claro que nos han intentado instigar mil veces a pelear entre nosotras para conseguir las migajas del patriarcado. Pero esta es la versión de los poderosos y nosotras no nos la hemos creído.

Yo pienso mucho en mi infancia y en la hermandad entre vecinas. Ahora una mujer se pone a gritar en una casa como hacía mi madre y llega la unidad de violencia de género de policía local a la casa. Esto no significa que hayamos acabado con la violencia ni mucho menos. Pero hoy mi padre no pegaría las palizas que le pegaba a mi madre porque hubiera aparecido la policía enseguida. Yo pienso mucho en nuestras vecinas de por aquel entonces. Se lo decía a mi aima alguna vez: imagínate escuchar los gritos que escuchaban ellas. Los gritos de la vecina, de sus hijas, escuchar las hostias del padre. Entonces, las vecinas no podían hacer nada más que sonreír a mi madre de vez en cuando. Por no humillarla no le decían nada. No teníamos recursos tampoco para actuar. Sin embargo, ya había un movimiento feminista que se estaba formando y todo esto ha implosionado en algo grandioso. El maltrato es algo colectivo y de ello salimos colectivamente. El feminismo es un movimiento que no solo quiere mejorar y salvar la humanidad, también quiere salvar el puto planeta. Lo que no tengo muy claro es si a estas alturas vamos a conseguir nosotras acabar antes con el patriarcado o todos estos malignos machos viejos con muchísimo poder con el planeta.

P. En el libro también nos hablas mucho sobre tu padre y de tu relación con él. Nos cuentas que después de una paliza a tu madre, tras comprobar que ésta se encontraba bien fuiste a visitarlo a su cueva. Estuvisteis charlando sobre muchas cosas y afirmas que “el puente que levanté aquella tarde para aventurarme al otro lado anticipó el lugar no traumatizado que me he hecho a mi misma en el mundo”. Tenías 9 o 10 años. Al igual que tu madre no fue únicamente una mujer maltratada, tu padre no fue únicamente un hombre maltratador. ¿Qué proceso personal atraviesas para conseguir habitar la relación con tu padre desde este lugar?

Me encanta que me saques este momento del libro y de mi vida. A mí muchas veces mucha gente me ha preguntado si odio o quiero a mi padre. Nunca le he odiado. Tuve mucha rabia dentro, pero nunca le he odiado. El maltrato machista de pareja se da dentro del vínculo, esto lo hace terrible y también lo hace intestino. Yo me alegro mucho de haber traspasado esa puerta en ese momento que mencionas en tu pregunta. Lo hubiera hecho de cualquier forma porque yo veía su dolor también. Con este libro quería compartir con todas nuestras heridas patriarcales para preguntarnos qué hacemos con ellas. Afloremos esto, respiremos hondo y tiremos hacia delante. Con este libro saqué a mi padre de la cueva, de esa habitación en la que estaba atrapado, que también es la masculinidad más chunga. Relacionado también con su propio fracaso como hombre y como ser humano. Aislado, con una crisis económica permanente y frustrado. Es un libro sobre la historia de mi amatxo y es también un libro de amor a mi padre. Mi padre fue un hombre que en otro contexto habría sido un tío diferente. También tenía puntos luminosos. Aita te perdono, te perdonamos. Hay un texto que sacó hace poco Clara Serra que me encanta, un texto que dice: el feminismo es para todo el mundo. Es precioso y esto es lo que reivindico.

P. En un párrafo del libro dices lo siguiente: apuesto que a mi padre le hubiera encantado volver a este mundo y no dañar a las mujeres a las que quería, y ser mil veces más feliz de lo que fue. Lloré mucho cuando murió, lloré amargamente su soledad, y su fracaso. Por él también lucho para derrocar el patriarcado: no quiero que siga fabricando hombres que son abismos ni mujeres que se abisman por quererlos. Estas líneas nos dejan ver, por un lado, tu mirada no punitiva hacia la violencia machista y por otro, que la masculinidad es también una tarea feminista.

Rescato el texto de Clara Serra de nuevo sobre los hombres que me pareció precioso y clarividente como ella. Yo no soy antihombres, ¿cómo voy a ser antihombres?. Las primeras que hemos cuestionado las categorías mujer y hombre somos las feministas. Y sobre todo yo, que soy cuir perdida. Tenemos las respuestas para ellos. Tengo 47 años y desde los 18 estoy en el feminismo. No puedo seguir escuchando desde entonces: los tíos no hacen nada. Claro que hacen muchas cosas. Primero, no existe la figura “los tíos”, existen muchos hombres distintos, que no son hombres todos. Tampoco nosotras somos mujeres todas. Para “los tíos” el feminismo tiene las claves. Para las que venimos de violencia machista, una violencia sistémica con consecuencias personales en tu vida, pero que viene como digo de un sistema, que hace que haya algo común para todas y todos, la terapia tiene que ser, por tanto, una terapia feminista. Pues el feminismo también tiene que ayudar a los tíos a dejar de ser machos. ¿Cuáles son tus pozos?, ¿cuáles son tus oscuridades?, ¿cómo te ha construido esta mierda de mundo para que te sientas tan increíblemente solo y consideres que las mujeres son tu propiedad porque sin ellas no eres nada?. Ellos sin las mujeres no son nada, no tienen amigos, no tienen vínculos. El feminismo tiene que acogerlos, porque tiene la explicación de lo que les ocurre. Porque además queremos volver a crear esa comunidad que se rompió, también con ellos.

P. Llevas pensando en la sexualidad y en la libertad sexual muchos años. Más allá de la Ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual del Ministerio de Igualdad, ¿cómo analizas el contexto feminista por el cual se están debatiendo y disputando las libertades sexuales?

Con este tema no tengo respuestas. Tengo algunas ideas, pero no respuestas. Hay sentires superfuertes colectivos que se van fraguando y de repente implosionan. En el Estado Español esto ocurrió con el tema de La Manada y fue increíble. Además, yo soy de Iruña. Fuera, en las plazas gritábamos todas tanto que se escuchaba hasta dentro de la sala de los jueces. Era evidente, no fue un abuso, fue una violación. Con esto, también considero que la cárcel no es el sistema ni la solución. Tengo muchos amigos en la cárcel y cada vez son cárceles más llenas de hombres maltratadores y agresores. Yo como anarquista considero que la cárcel no es la solución y tenemos que repensar mucho sobre esto. Quiero recalcar, que no estoy diciendo que una solución sea tan fácil como que no tenga que haber condenas para esto.

Estamos en un momento de mucho movimiento en el que considero que hay que redefinir el consentimiento. Hasta ahora hemos tenido que demostrar nosotras todo el rato que nos resistimos. Me llegaron a contar en México, donde el nivel de impunidad de los feminicidios es enorme, que una razón que usaban para absolver a los agresores era que la mujer había lubricado. Lo primero, ¿cómo se demuestra eso en una violación?. Lo segundo, es un mecanismo de nuestro cuerpo para que nos hagan el menor daño posible. Me contaba antes una amiga de Asturies que un día iba con los paisanos en el tractor y de repente se le salió una teta. Ella no se había dado cuenta, pero los paisanos empezaron a tratarla de forma diferente. Todas hemos aprendido desde muy pequeñitas a manejarnos en este mundo. A culpabilizar nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, nuestras curvas, nuestras actitudes. Entonces, dentro de todo esto, el consentimiento es algo que vamos aprendiendo como podemos. ¿Quién no ha tenido que negociar?, incluso negociar para que le hagan lo mínimo, intentando lo primero que no le maten. A nivel punitivo me asustan muchas cosas, no quiero que esto sea una máquina para que nos utilice la derecha. La derecha solo utiliza la violencia contra las mujeres cuando puede meter a más tíos en la cárcel. Pero como decía al principio, no tengo respuestas y me estoy replanteando muchas cosas.

P. En unos días vuelve a ser 8 de marzo.

¡Qué maravilla! Después de dos años pandémicos. Yo tengo una hermana que tiene la misma enfermedad que mató a mi madre, una enfermedad respiratoria. Entonces la pandemia para mí ha sido muy dura. El otro día estaba pensando en mi casa que iba a volver a Asturies, a Galicia, a reencontrarme con mis amigas y se me saltaban las lágrimas.

Volver a encontrarnos en las calles es una pasada. Acaban de legalizar el aborto en Colombia. Tenemos cantidad de retos en todo el mundo y estamos fortísimas. Empecé trabajando en un periódico de mujeres en papel a principios de los 2000, había llegado internet, pero algunas no lo conocíamos. En mi carrera como periodista he aprendido una cosa. Aprendí que en cualquier trocito de tierra del mundo si hay gente, hay feminismo y que si hay patriarcado -que en todas partes hay- hay movimientos de mujeres. Estamos en un momento de alianzas, de conexiones, de amplitud. El antirracismo está metido a saco porque la interseccionalidad es nuestra forma de formular las cosas y las más oprimidas son las que siempre han empezado todas las revoluciones. Este 8M va a ser un subidón impresionante otra vez aquí y en todo el mundo, acordándonos también de lo terrible que es el mundo, como nos recuerda la invasión en Ucrania. No es que quiera ser optimista porque soy gilipollas y no me entero de nada, pero tenemos una fuerza juntas que es impresionante y estamos viviendo algo histórico a nivel mundial.