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viernes, 2 de junio de 2017

#hemeroteca #visibilidad | Leo Varadkar: Un exministro gay e hijo de un inmigrante para una Irlanda moderna

Imagen: El País / Leo Varadkar
Un exministro gay e hijo de un inmigrante para una Irlanda moderna.
La probable elección del joven Leo Varadkar como primer ministro simboliza la transformación de un país que se emancipa de un pasado clerical.
Pablo Guimón | El País, 2017-06-02
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/02/actualidad/1496354576_821504.html

“Esto es como si Mariano Rajoy se marchara y, en su lugar, asumiera el liderazgo del Partido Popular alguien de 38 años, hijo de inmigrantes y abiertamente homosexual”. Eoin O'Malley, profesor de Ciencias Políticas en la City University de Dublín, se queda corto en su comparación. Salvo mayúscula sorpresa, Irlanda tendrá muy pronto un primer ministro cuya sexualidad era delito en el país hace tan solo 25 años. Un líder, el más joven desde la independencia de Irlanda en 1922, perteneciente a la generación más golpeada por la crisis económica que colocó al país al borde del abismo. Un político que no cree en la derecha y la izquierda, pero que podría amenazar el consenso centrista que ha dominado la historia reciente irlandesa.

Leo Varadkar es el claro favorito a convertirse este viernes por la tarde en el nuevo líder del Fine Gael, el partido que gobierna Irlanda en minoría desde las elecciones del año pasado, que depararon una cámara endiabladamente fragmentada. Enda Kenny, de 66 años, primer ministro desde hace seis, logró formar un fragilísimo Gobierno después de 63 días de negociaciones. Pero acabó sucumbiendo a la presión y, tocado además por un escándalo, anunció que dimitiría como líder del partido y como primer ministro.

Varadkar no había nacido cuando Kenny fue elegido diputado por primera vez. Ministro de Bienestar Social, hoy se enfrenta a Simon Coveney, compañero de Gabinete, por el liderazgo del partido. Los diputados, cuyo sufragio es el que más pesa en el sistema de elección de líder, decidirán esta tarde entre uno y otro en votación secreta. Pero 46 de 73 ya han expresado públicamente su apoyo a Varadkar. Quien salga elegido se convertirá, tras una votación parlamentaria en las próximas semanas, en primer ministro de Irlanda.

Que un hombre abiertamente homosexual sea el primer ministro del que ha sido uno de los países más socialmente conservadores de Europa occidental es todo un acontecimiento. Pero es quizás aún más importante el hecho de que esa circunstancia haya sido más destacada en la prensa internacional que en los medios locales. Señal de la profunda y rápida transformación de un país que, el 23 de mayo de 2015, se convirtió en el primero del mundo en legalizar en referéndum el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Aquel fue uno de los días más felices en la vida de David Norris, senador independiente de 73 años, primer cargo electo abiertamente gay del país y el hombre que litigó contra el Estado hasta lograr la descriminalización de la homosexualidad en 1993. Para Norris, que Irlanda pueda tener un ahora primer ministro gay es “absolutamente maravilloso”. “En mis días, la homosexualidad era algo de lo que no se hablaba”, recuerda. “No había modelos a seguir para un niño gay. Varadkar es un modelo espléndido. Es listo, joven, buen profesional, está en forma, es respetado por gente de todos los partidos. Eso anima a los jóvenes homosexuales a comprender que pueden llegar adonde quieran en la vida”.

La influencia de la Iglesia Católica en la sociedad irlandesa ha ido mermando en las dos últimas décadas, a medida que salían a la luz escándalos de abusos sexuales y crueldad en sus instituciones. “Pero la normalización definitiva llegó con el referéndum. Fue una campaña muy bien llevada, amistosa, dialogante. Una conversación nacional”, explica Norris.

Varadkar, entonces ministro de Sanidad y ya figura emergente dentro del partido, fue una de las piezas claves de aquella campaña. Salió públicamente del armario en una entrevista radiofónica unos meses antes del referéndum, el día de su 36 cumpleaños. “No es un secreto, pero no es algo que todo el mundo sepa y de lo que yo haya hablado públicamente”, dijo. “No soy un político medio indio, un político médico, ni un político gay. Son solo partes de lo que soy”.

El padre de Varadkar es un médico que nació en Bombay y conoció a la que sería su esposa, enfermera del sur de Irlanda, cuando trabajaban en Inglaterra en los años setenta. Se casaron y se trasladaron a Dublín, donde nacieron Leo y una de sus dos hermanas.

El único hijo varón se afilió al Fine Gael en la escuela secundaria y compaginó la militancia con la universidad, donde empezó Derecho y acabó Medicina. Fue un miembro muy activo de la formación y llegó a vicepresidente de las juventudes del Partido Popular Europeo.

Políticamente, Varadkar se ha construido una imagen de pragmático y desideologizado. Las comparaciones con el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, han sido inevitables. “Mi dificultad con toda esa construcción de la derecha y la izquierda es que creo que no describe la política moderna”, decía en una entrevista publicada ayer en el Irish Times. “Si tuviera que definirme en términos de filosofía política, me situaría como social y económicamente liberal, que es estar a la izquierda del centro en asuntos sociales y a la derecha del centro en asuntos económicos”.

Apunta el profesor O’Malley que Varadkar supone una potencial amenaza al consenso centrista de un país en el que dos partidos rivales, Fine Gael y Fianna Fáil, situados lejos de los extremos, ha dominado la política durante décadas. “Puede marcar un giro a la derecha que ponga en peligro los frágiles apoyos con los que cuenta el Gobierno”, apunta. “Kenny era un político conciliador y está por demostrar que Varadkar lo sea. Si no, el Gobierno podría caer y habría elecciones”.

De momento lo único seguro es el inicio de un relevo generacional en la política de un país que culmina simbólicamente un rápido proceso de modernización. Cuenta Varadkar que, antes de la famosa entrevista radiofónica, informó a Enda Kenny de que se disponía a salir públicamente del armario. El primer ministro le dijo que hiciera lo que quisiera, que era su vida privada. Poco después le preguntó si había visitado un conocido bar gay de Dublín. Varadkar le dijo que no, y entonces el veterano político contestó: “Mira, una cosa en la que te saco ventaja”.

Varadkar y el 'Brexit'
El nuevo primer ministro irlandés será el encargado de liderar el país en un momento clave. El Brexit, que se consumará previsiblemente en 2019 tras dos años de negociaciones, plantea retos colosales al único país que (exceptuando España con Gibraltar) tiene una frontera terrestre con Reino Unido. Irlanda está llamado a jugar un papel importante en las negociaciones, y la decisión de qué pasará con la frontera que separa Irlanda del Norte de la república de Irlanda se presenta como una de las más delicadas de resolver. Leo Varadkar es un europeísta convencido y su elección, según el profesor Eoin O'Malley, no tendría por qué suponer un cambio en la postura de Dublín: “La estrategia de Irlanda siempre será presionar para que se mantenga una frontera suave y para que los 27 no sean excesivamente punitivos con Reino Unido”.

viernes, 22 de mayo de 2015

#hemeroteca #matrimonio #irlanda | David Norris · Senador y activista: “Los gais en Irlanda ya no somos monstruos, sino hijos y vecinos”

Imagen: El País
David Norris · Senador y activista: “Los gais en Irlanda ya no somos monstruos, sino hijos y vecinos”
Norris es el hombre que logró la descriminalización de la homosexualidad en el país
Pablo Guimón | El País, 2015-05-22
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/21/actualidad/1432234162_931322.html

Es el intelectual que rehabilitó el prestigio de James Joyce en Irlanda. Fue el primer cargo electo abiertamente gay del país, es senador independiente desde 1987 y se presentó a presidente en 2011. Pero David Norris, de 71 años, pasará a la historia como el hombre que logró la descriminalización de la homosexualidad en Irlanda, tras emprender un largo proceso judicial que terminó con un pronunciamiento del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 1988. Cinco años después la homosexualidad era legal. Recibe en su casa a El País dos días antes del referéndum por el matrimonio gay. Él, advierte, no planea casarse. “Después de tantos años empujando la barca, al final he olvidado subirme en ella”, lamenta. “Pero sería muy bello verla partir”.

Pregunta. ¿Cómo se siente, después de tantos años de lucha, al ver partir esa barca?
Respuesta. Es una notable trayectoria para una vida el pasar de ser definido como un delincuente por tu sexualidad a poder, si gana el sí en el referéndum, casarte con la persona que elijas. Es maravilloso que los ciudadanos irlandeses voten que sea un ciudadano como ellos.

P. ¿Qué ha cambiado en Irlanda en todos estos años?
R. En los años 50 y 60 la Iglesia Católica tenía un fuerte mando sobre la política. La legislación se enviaba al arzobispo de dublin para que la aprobara. Pero ha habido una cascada de escándalos de abusos sexuales a niños en la Iglesia, en los que no solo fueron los perpetradores, sino que la jerarquía deliberadamente los protegió y facilitó sus apetitos violentos. Otro cambio es que en la Irlanda en la que yo crecí había una emisora de radio, ninguna televisión y casi ningún periódico extranjero. Ahora la explosión de los medios ha derribado los muros de aislamiento. Por último, cuando yo supe que era gay creía que era el único. Debido al silencio, no había modelos de conducta. El proceso judicial en que yo demandé al Estado de Irlanda en el tribunal supremo y luego en el europeo, para cambiar la ley penal por la que los hombres gais podían ir a prisión de 10 años a perpetuidad, en ese proceso hubo testigos internacionales de todo el mundo. Y eso rompió el silencio. Ahora ya no somos vistos como monstruos depredadores, sino vecinos, tíos, hijos.

P. ¿Qué peso tiene hoy la Iglesia en Irlanda?
R. Hay curas muy respetados. Pero la gente ya no acepta la palabra de la Iglesia como ley. Y eso no empezó con la homosexualidad, sino con la contracepción. La Iglesia dijo que era pecado pero la gente vivía sus vidas normales de casados. Esa fue la primera gran ruptura.

P. ¿Cómo era luchar en los años setenta por los derechos de los gais en Irlanda?
R. Lo que me llevó a actuar fue un sentimiento de injusticia e indignación. Después del primer shock de comprender que era gay, me di cuenta de que había una generación antes de mí, empresarios y profesionales exitosos, que tenían sus cenas privadas, y que no hacían nada contra la injusticia. A mí me pudo la injusticia. ¿Y cómo fue? ¡Fue absolutamente maravilloso!

P. Usted citó a un luchador por la emancipación católica irlandesa del siglo XIX, Daniel O’Connell, para hablar de la libertad de los homosexuales.
R. Malvados miembros de la ascendencia protestante privilegiada dijeron entonces que, al dar libertad y dignidad a los católicos, disminuiría su propio sentimiento de libertad. Es lo mismo que dice la gente del no ahora. Él respondió que la dignidad y la libertad humanas no son finitas. No son cosas que, si las divides y se las das a otras personas, te quedas tú con menos. De hecho, al dárselas a otra gente incrementas enormemente el sentimiento de dignidad y libertad para todo el mundo. Y yo creo que eso es cierto y aplicable a extender a los homosexuales el derecho a contraer matrimonio.

P. ¿Cómo valora esta campaña?
R. Ha enriquecido la conversación entre los gais y sus familias y amigos. La parte del no habla de los derechos de los niños, y la comisión del referéndum se ha cansado de decir que eso no tiene nada que ver con lo que se vota. Lo hacen para confundir a la gente. Y la gente confundida vota no.

P. Joyce dijo que la religión, la familia y el nacionalismo eran las fuerzas que oprimían a la sociedad irlandesa.
R. Yo soy una persona religiosa. Una de las pocas que quedan, supongo. La religión estrecha, el nacionalismo estrecho y las constricciones de una familia disfuncional, eso era de lo que Joyce escapaba. El Dublín de Joyce era una ciudad dormida, paralizada. Pero ahora es muy viva y todas las grandes preguntas están sobre la mesa, para que las debatan los ciudadanos. Somos una sociedad más abierta y libre que la de Joyce.

P. ¿Cómo cambiará el país si gana el sí?
R. Será más libre y abierto. Los gais jóvenes podrán respirar más fácil. Los partidarios del no dicen que los derechos de los homosexuales están protegidos por las provisiones de igualdad en la constitución. Pero esas provisiones estaban ahí cuando demandé al Estado para eliminar la ley que nos criminalizaba. La justicia decidió que no había nada desigual en mandar a los gais a la cárcel. Si gana el sí los gais serán bienvenidos a la sociedad irlandesa como ciudadanos completos e iguales.