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viernes, 1 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #mujeres #cuidados | Trabajadoras mal pagadas, desprotegidas y olvidadas

Imagen: Cadena SER
Trabajadoras mal pagadas, desprotegidas y olvidadas.
Son las Auxiliares de Ayuda a Domicilio, atienden a personas mayores en situación de dependencia y siguen haciéndolo durante esta pandemia. "Sin que nadie nos aplauda, lamenta Yolanda, y salimos ahí todos los días, hacemos un trabajo muy necesario y con menos medios, por no decir con ninguno".
Sonia Ballesteros | Cadena SER, 2020-05-01
https://cadenaser.com/programa/2020/05/01/la_ventana/1588346843_858466.html

Las auxiliares de ayuda domicilio visitan a diario dos, tres y hasta cuatro casas distintas donde atienden a personas mayores, algunos de ellos grandes dependientes y casi todos, por no decir todos, con problemas de salud. Estas mujeres se ocupan de limpiar la vivienda y la higiene personal de estas personas, en estos tiempos de confinamiento se han convertido también para muchos en el único vínculo con el exterior, la única visita que reciben estos mayores. En estas circunstancias, son ellas también las que se encargan de hacerles la compra, ir a la farmacia o controlar que toman la medicación.

Yolanda trabajaba habitualmente hasta en cinco domicilios diferentes, ahora, con los servicios mínimos establecidos por el coronavirus, sólo acude a tres de esas cinco. En los casos en los que las familias se han podido hacer cargo de esos mayores se ha eliminado el servicio, nos explica. Sobre la protección nos cuenta que lo único que la empresa les ha proporcionado son mascarillas quirúrgicas desechables, pero no una para cada domicilio al que acuden, ni siquiera una para cada día, les están dando dos o tres a la semana por lo que, aunque son de un único uso, las están reutilizando y desinfectando cada cual como buenamente puede.

Este colectivo de trabajadoras, la mayoría son mujeres, reclama también que les hagan los tests para saber si se han contagiado o no porque quieren realizar sus tareas con una cierta tranquilidad. Les preocupa no solo su salud y la de sus familiares, algunas conviven con personas de riesgo, también la de las personas a las que atienden. “Somos una bomba biológica”, nos dice Mari Paz, vamos de casa en casa sin cambiarnos de ropa, zapatos o mascarillas, “podemos llevar lo que sea sin saberlo”.

La precariedad de este colectivo no ha llegado con el coronavirus, las Auxiliares de Ayuda a domicilio llevan años reclamando que sea la administración pública quien las contrate. “Hacemos un trabajo, explica Mari Paz, que ofrecen los ayuntamientos a través de los servicios sociales, lo lógico sería que dependiéramos directamente de ellos”. En la actualidad estos servicios están privatizados y las empresas consiguen los contratos tras una puja en la que, por lo general, las que ofrecen un precio más bajo se quedan con el servicio. Hoy, me cuentan tanto Mari Paz como Yolanda, el sueldo por una jornada completa no llega a los mil euros brutos, a esa cantidad hay que descontar los impuestos. Hay compañeras que sólo trabajan a media jornada y con un horario discontinuo de mañana y tarde por lo que no les queda tiempo para completar un salario tan bajo que, pese a tener trabajo, las obliga a ir a buscar alimentos a Cáritas o la Cruz Roja.

domingo, 19 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales #mayores | Residencias, la trampa mortal de los más vulnerables

Imagen: El País
Residencias, la trampa mortal de los más vulnerables.
La pandemia se ha cebado con los centros de mayores y dependientes. En Madrid, zona cero de esta tragedia, ha muerto una de cada 10 personas que usaban estos servicios.
Ana Alfageme / María Sosa Troya / Fernando Peinado | El País, 2020-04-19
https://elpais.com/sociedad/2020-04-18/residencias-la-trampa-mortal-de-los-mas-vulnerables.html

La vecina de habitación de don Pedro se extrañó aquella tarde de que no le había oído en todo el día. A sus casi 100 años, la menuda mujer salió al pasillo de la residencia en su silla de ruedas y tocó la puerta, pero una cuidadora la vio y le pidió que volviera a su dormitorio. Don Pedro está muy malito, le dijo. Preocupada, la mujer agarró su teléfono para avisar a los familiares de Pedro Calvo. Fue el lunes 6 de abril a las nueve de la noche y de esa forma supieron que don Pedro había enfermado. Pasaron muchas horas de angustia llamando sin cesar a la residencia privada de DomusVi en Móstoles, al sur de Madrid, hasta que el martes al mediodía su hija Carmen habló con una doctora que le dijo que su padre tenía síntomas de covid-19 y que se prepararan para lo peor. Pasadas las seis de la tarde le sonó el teléfono. Su padre había muerto. Tenía 96 años.

Sus familiares no sabían que en la residencia había un brote. Desde hace más de un mes miles de familias en Madrid han sufrido tragedias semejantes en residencias de mayores infectadas. Un incendio que ha diezmado la población de las 475 residencias de ancianos donde a principios de marzo había algo más de 52.000 plazas autorizadas. El viernes, la comunidad informó de que 44.312 personas viven en alguno de los 710 centros de servicios sociales. La Comunidad ha reportado 5.272 muertes en las residencias de servicios sociales de la región, la inmensa mayoría en centros de ancianos, por coronavirus o síntomas compatibles. “Es probable que haya muerto uno de cada 10”, reconoció a este periódico el consejero de Políticas Sociales, Alberto Reyero. Una cifra catastrófica, no incluida en el balance oficial de Sanidad, que este sábado sumaba 7.132 fallecidos.

La Comunidad es el epicentro del drama. De todos los fallecidos en residencias en España, cuatro de cada 10 lo han hecho en Madrid. Más de 13.600 personas han muerto por coronavirus o síntomas compatibles, según un recuento de este periódico que también incluye centros de discapacidad. La Fiscalía investiga a 38 residencias de España, la mayoría (19) en Madrid.

La magnitud del dato nacional muestra lo que el sector veía venir: las 5.417 centros con sus 373.000 residentes (según un estudio del CSIC, no existen cifras oficiales) son un lugar de riesgo: ocho de cada 10 mayores ha superado los 80 años y la letalidad por covid-19 es del 23% para los octogenarios. Sin embargo, el detalle del azote de la pandemia en los más vulnerables es desconocido. Han escaseado los test y los expertos señalan que no todos los fallecidos con síntomas compatibles han muerto por coronavirus. Los datos no son homogéneos. Después de mes y medio, el Gobierno sigue sin dar una cifra oficial de muertos. Tampoco se conoce cuáles son los centros más afectados y cuántos están libres de la enfermedad.

Como los familiares no pueden hacer visitas, muchos han quedado a oscuras. Muchas residencias solo les dan información de su familiar, ocultando la devastación general. Su excusa es que no quieren alarmarles. DomusVi, el mayor grupo residencial de España con 198 centros, se niega a revelar las muertes en el centro de Móstoles donde murió don Pedro, que pagaba 2.070 euros al mes. Según una portavoz, las familias reciben un mensaje si surge un brote y son de nuevo informadas si su familiar enferma. Pero los hijos de don Pedro no supieron nada hasta que les llamó su vecina.

La covid-19 llegó a un escenario en guerra, en su mayoría en manos privadas. Solo el 29% de los centros son públicos, según el mismo estudio del CSIC, pero algunos de ellos están gestionados por empresas o entidades sin ánimo de lucro. El resto son privados y muchos tienen plazas concertadas. Patronal y sindicatos estaban enfrentados. El salario base de una gerocultora, la mayoría son mujeres, no llega a los mil euros. Los trabajadores se quejan de ratios insuficientes, de cargas de trabajo extenuantes, de escasez de tiempo para atender a los mayores. “Las residencias vienen arrastrando desde hace años carencias de personal. Cuando ha llegado esta crisis, han estallado por las costuras. Estaban desprotegidas y sin fiscalizar por las administraciones públicas”, dice Aurelia Jerez, de la Coordinadora Estatal de Plataformas de Dependencia, que agrupa a familiares, afectados y cuidadores. “Muchas están gestionadas por multinacionales y fondos buitre, para los cuales un anciano es un valor con el que especular. El personal está bajo mínimos y con sobrecarga de trabajo, con falta de medios básicos”, cree por su parte Carmen López, de Marea de Residencias, también integrada por familiares y trabajadores.

“Ya había falta de personal, inspecciones minúsculas, aunque las empresas hubiesen sido sancionadas vuelven a licitar y se les concede. Si en la sanidad los recortes han creado una situación límite, imagina aquí”, dice Gracia Álvarez, secretaria de Salud, Sociosanitario y Dependencia de UGT. Coincide Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CC OO: “Las residencias no estaban preparadas. No lo estaban los hospitales...”. “Nos han abandonado a nuestra suerte”, explica José Manuel Ramírez, de la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, quien critica que el sector de la dependencia ha sufrido un recorte de más de 5.000 millones que se han dejado de invertir desde 2012. “No se ha escuchado a los profesionales de servicios sociales”.

En Madrid, las autoridades solo han puesto parches. La Comunidad y el Ministerio de Sanidad dictaron protocolos, pero durante semanas no llegaron materiales, ni equipos de protección individual, ni test. Las residencias infectadas se defendieron como pudieron. Durante semanas las ambulancias no atendían sus llamadas. Debido al colapso hospitalario, los responsables regionales elaboraron un protocolo que excluye a los mayores más frágiles. Los responsables justifican que es producto de un dilema ético. Pero para las víctimas no vale. La doctora de la residencia pública Adolfo Suárez de Madrid le dijo a Charo Viera, hija de Rosario Puertas, que tendría que morir allí porque el hospital le negaba asistencia. Su madre, de 92 años, estaba cargada de vitalidad. Le ilusionaba conocer en septiembre a su primera bisnieta. Murió el viernes de la semana pasada. “No se puede ir con un ideario provida y no preocuparte por los que nos trajeron al mundo”, dice Viera. “Mi madre vivió la guerra, la posguerra, la dictadura, la transición y sacó a cuatro hijos adelante con el sueldo de un panadero. ¿Para qué? ¿Para esto?”.

El alivio habría llegado si se hubieran “medicalizado” los centros, como prometió el 12 de marzo el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero (PP). Ese incumplimiento ha provocado un choque con el consejero de Políticas Sociales, Alberto Reyero (Cs). Un subordinado de Reyero, el gerente de las 25 residencias públicas, Óscar Álvarez, ha ido en busca de recursos a Barajas, el Palacio de Hielo o Ifema, según personas que conocen sus gestiones. Álvarez se ha quejado en privado de que nadie les daba “ni una puta mascarilla, ni una puta bata”, según estas fuentes. Álvarez, que no quiso contestar a este periódico, ha enfermado con covid-19.

El diagnóstico de lo que ha ocurrido en toda España es compartido. Familiares, trabajadores, sindicatos, patronales, asociaciones profesionales. Todos coinciden en tres puntos que han hecho estallar la crisis: escasez de equipos de protección, de test, de atención médica. El sector se siente abandonado. “Somos centros sociales, no sanitarios. Nuestros médicos están para lo más básico, ni siquiera pueden expedir recetas. Los residentes no han sido atendidos por la sanidad pública en las comunidades más saturadas, como Madrid o Cataluña”, se queja Jesús Cubero, secretario general de la patronal Aeste. “Si alguien lo ha hecho mal, que pague. Pero que esto no nos manche a todos. Durante dos o tres semanas durísimas no pudimos comprar material, los proveedores nos decían que no. Estábamos desprotegidos”, dice Ignacio Fernández, presidente de otra patronal, la Fed.

“Ha habido problemas de todos los colores: falta de personal, falta de material, de test, tardanza a la hora de aplicar los protocolos, falta de información a la Administración y a las familias”, resume Jerez, de la Coordinadora Estatal de Plataformas de Dependencia. López, de Marea de Residencias, clama: “A los más vulnerables, los más desprotegidos, se les ha condenado a morir solos. En los centros más pequeños no había espacio para separar a los contagiados de los sanos y si lo hubiera habido, no habrían tenido el personal para poder hacerlo. Cuando han caído gravemente enfermos, se les ha negado el auxilio en hospitales”. Su madre, que ahora lucha por su vida en un hospital de Madrid, fue evacuada porque un error de la médica de la residencia —informó de que podía caminar, cuando se mueve en silla de ruedas— le abrió las puertas de una posible curación. “Tiene mucha vitalidad. Hubiera muerto”.

La tormenta perfecta

“Ha sido la tormenta perfecta. En un escenario con la mayoría de residentes con enfermedades crónicas, la mitad con deterioro cognitivo, hay mucho contacto físico con los cuidadores. No había protección y se transmitía el virus”, dice el presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, José Augusto García Navarro. Encima, en gente tan mayor hay un porcentaje más grande de asintomáticos o con manifestaciones atípicas. Y no llegaban los test. “Además hay un 21% de residencias con menos de 25 plazas donde es difícil aislar a los contagiados”. A los trabajadores contagiados, el geriatra estima que entre un 30% y un 50%, se suma la desbandada hacia los hospitales, porque les pagan más y se sienten más protegidos. “Eso ha agudizado todavía más la falta de profesionales”, recalca Cabrera; “ahora se está contratando a gente sin título porque no se encuentran”.

Xavier Casanovas tiene a su madre, con alzhéimer avanzado, en la residencia concertada Bertran i Oriola, en Barcelona, donde se han registrado 22 muertos y más del 90% está contagiado. Su madre ya ha presentado síntomas. “Hemos recibido información prácticamente nula, ya que prohibieron las llamadas a la planta donde están los enfermos”, explica. Aun así, en los primeros días los familiares pudieron saber que, en el peor momento, 41 trabajadores se cogieron la baja, y solo quedaron cuatro para una residencia de 92 usuarios. En las videoconferencias, vieron que los trabajadores no tenían equipos de protección. “Muchas personas han sabido de un día para otro que su familiar había muerto: un día tiene fiebre, y al día siguiente ha muerto”.

En Cataluña el golpe de la pandemia ha destapado una precariedad y una falta de medios que ya existía, y de la que sindicatos, patronal y familiares hacen responsable a la Generalitat. Las tarifas que paga a los centros por las plazas están congeladas desde hace 10 años, y la patronal, que denuncia infrafinanciación, no puede pactar un aumento de salarios.

Sanidad publicó un protocolo el 19 de marzo sobre cómo debía aislarse a los residentes, divididos en cuatro grupos: los que tienen confirmado el coronavirus; quienes tienen síntomas; quienes no los presentan pero tuvieron contacto estrecho con los anteriores, y los libres de sospecha. Algo difícil de cumplir sin test. Apenas días después facultó a las comunidades a intervenir centros que se vieran desbordados. Se desconoce la cifra de centros intervenidos. Andalucía asegura que ha hecho test a todos los residentes y trabajadores, igual que Navarra. Murcia y Baleares explican que a todos los que tienen síntomas. En Madrid y Cataluña ya han comenzado a hacerse, igual que traslados a otros centros. También ha habido traslados en Asturias, Andalucía o Aragón. “Se ha hecho bien en los lugares donde tenían menor presión, que vieron lo que pasaba en Madrid o Barcelona y compraron material y podían derivar al hospital”, asegura Cinta Pascual, de la patronal Ceaps. “Se ha llegado tarde; sin test, ¿cómo aíslas correctamente? ¿Cómo evitas que una trabajadora que no puede protegerse contagie a un anciano? ¡Y nos han llegado casos de hospitales, que no nos avisaban que llegaba un residente que había dado positivo!”, lamenta. “Ahora estamos algo mejor, empieza a haber derivaciones y material, aunque de forma desigual. Pero ha sido un infierno”. Muchos centros se han visto desbordados.

“Se aisló tarde”
En Castilla y León, territorio envejecido donde los haya, una de cada cuatro residencias presenta casos. La de Parquesol, pública y situada en Valladolid, que ha sufrido 11 decesos entre sus 117 ancianos residentes y tiene 55 positivos, ha estado en el punto de mira. El padre de Francisco Jiménez, Isidro, de 92 años, llevaba siete en la residencia hasta que el día 4 le dieron temblores y fuertes toses. “Cayó fulminado”, relata su hijo, que se siente “ciego” por la falta de información recibida desde el centro. Los médicos del hospital donde lo trasladaron no pudieron salvarlo. Lo enterraron el día 6. A su hijo le asaltan las incógnitas. Las empleadas del geriátrico le han confesado que las medidas de aislamiento se aplicaron muy tarde y que la cafetería funcionaba con normalidad. Este periódico trató de recabar la versión de la Junta, que se remitió a las estadísticas oficiales.

Jiménez lamenta tener tantos motivos para sospechar: “Ha sido horrible, no teníamos información desde dentro pero veíamos las luces de la cafetería encendidas tras decretarse la emergencia”. Una de las sanitarias, que esconde su identidad por “temor a las represalias de la directora”, asegura que tienen que usar el mismo equipo de protección individual para trabajar en la zona de infectados y en la zona de los teóricamente sanos, a quienes se aisló “muy tarde”, según ella. Algo han mejorado: “Al principio solo teníamos bolsas de basura”. “Si sois personal sanitario sabéis a lo que estáis expuestos”, asegura la trabajadora que les espetó la directora. Diez ancianos llegaron al lugar hace unas semanas procedentes de un centro de Burgos que colapsó ante la ausencia de profesionales sanos. Uno ha fallecido y el resto está contagiado.

“Mi madre murió el 3 de abril. El 20 de marzo me había enterado por el periódico de que había un brote en su planta de la residencia”, la DomusVi San Lázaro, en Santiago de Compostela, un centro con 156 plazas en donde ha habido 20 muertes, cuenta con la voz rota Amalia Rolán. “¡Imagínate cómo nos quedamos! Empezamos a llamar y solo conseguimos hablar con los conserjes: nos decían que todo iba bien. A mi madre no le cargaban el móvil. Aún espero una llamada de la directora para darme las condolencias”. La situación de numerosos familiares de mayores fallecidos en residencias gallegas por la covid-19 (430 este sábado, de los que 182 eran usuarios de residencias: el 42% del total) la relata Rolán. Acusa a la dirección del centro, a dos conselleiros y otros altos cargos de la Xunta, incluido el presidente, de prevaricación, lesiones y homicidio imprudentes.

El 25 de marzo el médico de la residencia les comunicó que su madre, Teresa, había dado positivo. “Dos días después mi hermano llamó y alguien le dijo que no tenía fiebre y saturaba bien. Horas más tarde se la llevaron a otra residencia a donde mandan a los contagiados. Ahí murió días después”. Insiste en que “además de la falta de protocolo y de personal” —denuncias reiteradas durante semanas por asociaciones de familiares de usuarios— el trato fue “indignante”, incluso tras morir su madre: "¡Me cobraron el mes de abril!”, clama: “Toda su pensión, 900 euros y la ayuda de la Xunta por dependiente, porque ahí cobran 2.700 euros mensuales por la plaza”. Cuando protesté, me dijeron que me cobrarían solo los tres primeros días”.

Su querella no es la única registrada ante la Fiscalía. A ella se suma una genérica presentada por el Defensor del Paciente a raíz de la cual la Fiscalía Superior de Galicia ha abierto diligencias y otras de familiares de usuarios de centros privados gestionados por dos potentes grupos que suman la mitad de las 223 residencias que hay en Galicia y 7.800 plazas. Se trata de DomusVi (31 centros y 4.200 plazas) y Fundación San Rosendo (70 centros asistenciales y 3.600 plazas).

María, nombre supuesto de la familiar de un usuario de la residencia Nuestra Señora de la Esperanza, de la Fundación San Rosendo, en Ourense (174 plazas y 18 fallecidos, sin contar los trasladados a hospitales), también ha denunciado ante la Fiscalía tras la muerte de un familiar. “Solo me informaban los médicos que se desplazaban a atender a los residentes. Jamás se puso en contacto conmigo la directora”, relata. “Un día me decían que no tenía fiebre y al siguiente, que estaba fatal, era un sinvivir”, señala. Asegura que en este centro, el mayor foco de Galicia con más de 130 infectados, no aplicaron nunca el protocolo. Cuando entró al fallecer su pariente se quedó impresionada. “Había muy poco personal, entre muchísimo desorden”. Como Amalia, está esperando “unas palabras de condolencia” de la Fundación o de la directora del centro. Su pariente pagaba 1.440 euros mensuales: “Toda su pensión, la parte subvencionada por la Xunta y aportación familiar”.

Un plan de alerta temprana y más trabajadores
La convivencia con el virus se alargará, como mínimo, meses. ¿Qué hay que hacer para anticiparse a un segundo embate? ¿Y después? José Manuel Ramírez, de la Asociación de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales, pide un sistema para monitorizar las residencias. “Con indicadores comunes en todos los centros y que permita activar un sistema de alerta temprana. Sin esto sería un error comenzar la desescalada”, dice. El sector repite cinco ideas que ya se escuchan para frenar la primera oleada de covid-19: test, EPIS (equipos de protección individual), más personal, atención médica y aislamiento. “Las medidas higiénicas y los EPIS deben permanecer y se debe tener la capacidad de aislar”, dice la secretaria de Salud, Sociosanitario y Dependencia de UGT, Gracia Álvarez. Y hace falta “más personal, porque a los residentes más dependientes se les presta atención a menos de un metro”, añade. Coincide Cinta Pascual, de la patronal Ceaps: “Si esto ha venido para quedarse, harán falta más ratios”. Dice que van a tener que reinventarse: “No tenemos tanto tiempo para empezar a pensar. Si vuelve a ocurrir, ¿alguien cree que pasaremos de nuevo este infierno?”. “No se puede volver a repetir. Es intolerable. No podemos permitir que los ancianos más vulnerables, la mitad de ellos en el último año de su vida, fallezcan así”, asegura el presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, José Augusto García Navarro. “Sin duda habrá que dotar a los centros, que deben acreditar requisitos de calidad, de más enfermeras. Los servicios sanitarios y sociales deben estar integrados en la planificación territorial”. Es decir, que la atención sanitaria cercana, con geriatras en los hospitales y centros de salud, esté garantizada. Algo que también reclaman las patronales del sector. Para Álvarez, la atención primaria debe reforzarse y reorientarse. El cambio de modelo también lo reclaman familiares y trabajadores. Carmen López, de plataforma Marea de Residencias, reclama “un sistema de centros públicos que garanticen el derecho a una vida a los residentes y unas condiciones laborales justas”. Aurelia Jerez, de la Coordinadora Estatal de Plataformas de Dependencia, aboga por residencias más pequeñas, “donde los mayores tengan mayor poder de decisión e independencia, un modelo donde prime la conservación del estilo de vida particular y se disponga de servicios que garanticen la salud y el bienestar”.

Más de 13.600 fallecidos diagnosticados o con síntomas
En España han muerto 13.603 personas que vivían en residencias de servicios sociales por coronavirus o con síntomas compatibles. De ellas, 6.342 se encontraban en centros de mayores. Se desconoce cuántas de las 7.261 restantes vivían en residencias de ancianos, dado que Madrid y Castilla y León no dan el dato e informan de fallecidos en todas las residencias de servicios sociales, que incluye las de personas con discapacidad y salud mental. Debido a la falta de test, no se va a saber nunca la cifra exacta de muertes atribuibles a la covid-19. Los expertos apuntan que no todos los fallecidos con síntomas compatibles han muerto por esta causa. Cataluña, Aragón y Extremadura no especifican a cuántos residentes se les realizó la prueba. Pero la cifra, con datos de las comunidades, permite acercarse a verdadera la magnitud del golpe. Cerca de 39.000 personas están contagiadas en las residencias de servicios sociales o presentan síntomas compatibles. No se puede comparar la cifra de 20.043 fallecidos en España con la de muertos en residencias porque se desconoce cuántos de estos últimos están recogidos en la contabilidad oficial. La mayoría de autonomías sí remiten los datos de todos los fallecidos que dieron positivo. Muchos, a quienes no se les realizó test, no lo están. Pero Madrid, por ejemplo, no facilita la cifra de quienes murieron en residencias. Castilla y León solo informa de muertes en el hospital. Y además han escaseado los test. El Gobierno pidió a las comunidades datos homogéneos. Estos aún no se han hecho públicos.

Con información de Josep Catà, Juan Navarro y Cristina Huete.



Y TAMBIÉN...
2.200 camas UCI estuvieron libres en España mientras 12.000 ancianos morían sin asistencia en las residencias.
El propio presidente Sánchez aludió el sábado en su comparecencia a la "generosidad intergeneracional", pero los datos muestran que se pudieron hacer traslados para tratar de reducir el número de víctimas y no se hizo durante el pico de la epidemia.
Quico Alsedo | El Mundo, 2020-04-19
https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/04/19/5e9b579521efa084288b45de.html

miércoles, 8 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #trabajo #mayores | El Centro Social Virgen del Pilar pide que el Gobierno intervenga o que las familias se lleven a los ancianos

Imagen: Heraldo
El Centro Social Virgen del Pilar pide que el Gobierno intervenga o que las familias se lleven a los ancianos.
En la actualidad conviven 40 usuarios, de los que 10 han dado positivo, lo que obliga a que todos estén aislados.
EFE | Heraldo, 2020-04-08
https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2020/04/08/el-centro-social-virgen-del-pilar-pide-que-el-gobierno-intervenga-o-que-las-familias-se-lleven-a-los-ancianos-1368718.html

La falta de equipamiento de protección para atender a los usuarios con Covid-19 ha llevado a la dirección de la Centro Social Virgen del Pilar de Zaragoza a pedir la intervención del centro por parte del Gobierno de Aragón y a hacer un llamamiento a las familiares a que se lleven a sus hogares a los internos que no han dado positivo en coronavirus.

En este centro conviven en la actualidad 40 usuarios, 10 de ellos con coronavirus, lo que ha obligado a confinar en sus habitaciones a todos los internos, un problema para los residentes que presentan deterioro cognitivo pero se encuentran bien de salud porque no lo entienden, como ha explicado la directora técnica del centro, Mayte Sanz, quien recuerda que no es un centro de aislamiento.

De los 45 trabajadores que conforman la plantilla habitual, actualmente prestan servicio 23, nueve de ellos (cuatro limpiadoras y cinco auxiliares) recién contratadas ya que el resto están de baja, cuatro que atendían a residentes con coronavirus o con síntomas por dar también positivo y el resto por estrés, ansiedad o con licencia no retribuida, entre otras causas.

Al personal disponible "no se le puede garantizar la protección" y tampoco "se le puede obligar" a atender a pacientes con coronavirus, porque aunque disponen de mascarillas quirúrgicas, pantallas y geles hidroalcohólicos, los buzos con los que contaban eran de un solo uso, y a pesar de ello los han reutilizado y ya han llegado al final de su vida útil, ha dicho.

La mayoría de los residentes son personas con distintos grados de dependencia, "muchos grandes dependientes", ha señalado Sanz, con una media de edad de 85-86 años y algunos con pocos recursos, lo que la directora técnica comprende que puede ser un problema para las familias a la hora de acogerlos en sus domicilios.

Salvo tres residentes que este martes tuvieron que ser trasladados al hospital con síntomas más graves, el resto que han dado positivo, ha reconocido la responsable, han sido prácticamente asintomáticos o con casuística diferente a los síntomas que relacionan con la Covid-19, en este caso una infección de orina o una ligera febrícula, lo que les ha demostrado que "cualquier cosa puede ser positivo".

El problema, ha alertado Sanz, es que en estos momentos en el Centro Social Virgen del Pilar "no se puede garantizar" que los que no han contraído el virus no se contagien finalmente.

"Se está haciendo un esfuerzo en contratación, en desinfección, en la adquisición de equipos de protección", pero según Sanz son medidas "insuficientes para evitar que se propague el coronavirus" debido, a su juicio, a que "no se ha hecho un buen plan de protección" y en este caso, por parte del Gobierno autonómico solo se ha envidado "el 1% de los EPIS necesarios".

Una situación a la que se suma que desde el inicio de la pandemia de Covid-19 los médicos de Atención Primaria no han pasado revisión y se han suspendido las citas de especialidades cuando son residentes con otras patologías.

Desde Salud Pública de momento no les han dado una solución a su solicitud, porque según les han trasladado, también están "desbordados".

Y TAMBIÉN…
CCOO denuncia que las Residencias de Mayores siguen estando en riesgo.

¿Son capaces las autoridades sanitarias de dar auxilio a los centros de servicios sociales de carácter residencial que se vean desbordados ante el COVID-19?
CCOO Aragón, 2020-04-12
https://aragon.ccoo.es/noticia:474753--CCOO_denuncia_que_las_Residencias_de_Mayores_siguen_estando_en_riesgo

domingo, 15 de marzo de 2020

#hemeroetca #saludpublica | ¿Por qué peluquerías, tintorerías y lavanderías sí podrán abrir?

Imagen: El Mundo
¿Por qué peluquerías, tintorerías y lavanderías sí podrán abrir?
No podrán hacerlo el resto del comercio (salvo supermercados), gimnasios y tampoco la hostelería, según figura en el real decreto aprobado hoy en Consejo de Ministros extraordinario y según ha confirmado el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa.
Raquel Villáecija | El Mundo, 2020-03-15
https://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2020/03/14/5e6d3f4e21efa0fb148b47e6.html

Las peluquerías, tintorerías y lavanderías sí podrán abrir durante los próximos 15 días que durará el estado de alarma. Son de los pocos negocios, además de los de alimentación, que podrán permanecer abiertos durante este periodo de restricción generalizada.

No podrán hacerlo el resto del comercio (salvo supermercados), gimnasios y tampoco la hostelería, según figura en el real decreto aprobado hoy en Consejo de Ministros extraordinario y según ha confirmado el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en rueda de prensa.

El Gobierno decide así incluir a peluquerías, lavanderías y tintorerías dentro de los servicios de primera necesidad a los que sí podremos acceder los ciudadanos durante estas semanas de confinamiento. También se abrirán las ópticas. Las peluquerías, sin embargo, no soportan un IVA reducido, sino de 21%.

El Ejecutivo justificó la decisión en la necesidad de "no hacer mucho daño" al pequeño negocio, que, dijo, "tiene que ver con la estructura económica del país".

Así lo explicaron fuentes del Ejecutivo después de la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la que avanzó el detalle del real decreto ley por el que se instaura en España el estado de alarma durante quince días y se restringen los movimientos.

Dentro de las posibilidades de lo que se quiere prevenir, el Ejecutivo buscó con la salvedad de peluquerías y tintorerías que sigan funcionando elementos de la vida cotidiana para no hacer tampoco "mucho daño" a la economía y a la vida rutinaria de las personas.

El Gobierno admite que las peluquerías es un negocio privado pero que se ha convertido en un elemento "razonablemente cotidiano" y que con el fin de alertar lo menos posible la vida de las personas, hay aspectos que se han salvado de estas las "bastantes precauciones" impuestas sobre lo que se puede o no hacer mientras dure el estado de alarma.

Esta decisión ha provocado estupor y en las redes sociales rápidamente se han sucedido los mensajes criticando o ironizando al respecto.

La decisión podría justificarse por una cuestión de higiene. Las lavanderías proveen un servicio a las personas que no tienen lavadora en casa. También las tintorerías, que además de un uso personal, pueden tener uno industrial, porque son las lavanderías de los hospitales . En el caso de las peluquerías, pueden dar un servicio a gente con falta de movilidad reducida o que no puede mover los brazos, que no se puede lavar el pelo.

Hay otra explicación psicológica y es que, durante este periodo de encierro en casa, el hecho de vernos desarreglados puede influir de manera negativa en el estado de ánimo.

El negocio de las peluquerías, junto con los centros de estética, facturó 3.550 millones de euros en 2018, manteniendo por tercer año consecutivo un crecimiento en torno al 1,5%. Sólo las ventas de las peluquerías alcanzaron 2.720 millones de euros, aumentando un 1,5% respecto a 2017, y reuniendo el 77% del negocio total.

martes, 28 de enero de 2020

#hemeroteca #mayores #politica | Han presentado una guía para personas mayores de los servicios de Errenteria

Imagen: Herribizia / Eñaut Gracia (c) y Javier Elberdiny Joxe Mari Uria, de Duintasuna
Han presentado una guía para personas mayores de los servicios de Errenteria.
Herribizia, 2020-01-28
https://herribizia.errenteria.eus/es/2020/01/28/se-ha-hecho-una-guia-para-personas-mayores-sobre-los-servicios-de-errenteria/

El movimiento de pensionistas y personas jubiladas y el Ayuntamiento presentan una guía que recoge los servicios e información de interés para las personas mayores.

En la presentación han participado Eñaut Gracia, concejal de la Subárea de Servicios Sociales, y Javier Elberdin y Joxe Mari Uria, de la asociación Duintasuna.

Gracia ha explicado que el movimiento de pensionistas y personas jubiladas Duintasuna le propuso al Ayuntamiento hace varios meses, siguiendo el ejemplo de otros municipios, que hiciese un resumen o guía sobre todos aquellos servicios o recursos que pudiesen interesar a las personas mayores.

El Ayuntamiento presta y tramita tanto servicios propios como otros que no son de su competencia, sino de otros organismos como la Diputación Foral de Gipuzkoa.

La información sobre esos servicios o prestaciones suele estar recogida en diferentes soportes y formatos, pero normalmente se presentan en función del departamento que los gestiona, por lo que no suele ser fácil hacerse una idea general o tener una perspectiva global sobre los servicios que tienen que ver, en este caso, con las personas mayores.

Dada la importancia de facilitar el acceso a dicha información a las personas mayores, y teniendo en cuenta que casi el 25% de la población tiene 65 años o más, el Ayuntamiento ha realizado esta guía resumen. “Se trata de un ejercicio de publicidad activa para dar a conocer a las personas mayores no solo los servicios existentes, sino los derechos que tienen. Vemos que, mucha gente, si no acude a los Servicios Sociales, no conoce los servicios y prestaciones a los que pueden acceder, y en ese sentido nos sentimos interpelados”, ha destacado el concejal.

Una primera edición que incluye aspectos sobre la actividad física, cultura, servicios sociales y teléfonos de interés, entre otros

Esta es una primera edición y las guías se repartirán en las diferentes asociacioens de personas jubiladas que existen en Errenteria para que su alcance sea mayor. También se pueden conseguir en el propio Ayuntamiento y se puede descargar de la página web municipal.

La guía consta de 5 capítulos:

1- Actividad física, cultura y educación. En este capítulo encontramos diferentes programas que tienen que ver con paseos, deporte en general, abonos especiales, clases de euskera, cine, etc.

2- Servicios sociales. Está dividido en tres partes: la primera tiene que ver con los servicios sociales generales y se tratan temas como la valoración, teleasistencia, o el Servicio de Atención Diurna, entre otros; la segunda trata sobre los servicios para personas en situación de dependencia; y el último es el que tiene que ver con las ayudas económicas.

3- Otros servicios del Ayuntamiento. Aquí se recogen de manera sucinta diferentes servicios e instalaciones que se gestionan desde el Ayuntamiento o junto con el Ayuntamiento.

4- Otros recursos y asociaciones de interés.

5- Teléfonos de interés. En este capítulo se recogen los teléfonos de diferentes servicios del Ayuntamiento, clubes de personas jubiladas, centros relacionados con la salud, etc.

Petición de acercar la información a la ciudadanía

Joxe Mari Uria, miembro de Duintasuna, ha explicado que llevaban tiempo solicitando un documento de esta índole al Ayuntamiento, por un lado, para que los ciudadanos tengan acceso a la información, y, por otro, porque creen en la necesidad de transparencia de las instituciones.

Javier Elberdin, también de Duintasuna, ha añadido que el objetivo de la guía era elaborar un documento de derechos, que no de caridad. Y es que, ha explicado, “observamos que la gente, no solo las personas mayores, es reticente a ir a los Servicios Sociales a pedir cualquier tipo de ayuda, y queríamos que eso derechos se dieran a conocer. Así, la administración se acerca a la ciudadanía”.

miércoles, 7 de agosto de 2019

#hemeroteca #tratadepersobas #esclavitud | Esclavas nicaragüenses para cuidar ancianos en Logroño

Imagen: El País
Esclavas nicaragüenses para cuidar ancianos en Logroño.
La Guardia Civil desmantela una red que traía mujeres a las que explotaba cuidando a dependientes.
María Sosa Troya | El País, 2019-08-07
https://elpais.com/sociedad/2019/08/07/actualidad/1565171090_785871.html

Mujeres nicaragüenses pobres, jóvenes y sin estudios, la mayoría con hijos a cargo. Un día se les acerca alguien que les promete un trabajo en España. Aceptan y, una vez en su nuevo destino, descubren el engaño. La Guardia Civil ha desmantelado una organización que había obligado a 50 mujeres a trabajar en el cuidado de ancianos, enfermos graves o dependientes, en condiciones de "esclavitud". Siete personas han sido detenidas. Habían ganado más de 750.000 euros a costa de someter a sus víctimas, muchas de las cuales trabajaban como internas y que estaban atemorizadas.

Los agentes detuvieron el pasado 28 de julio a siete personas, cuatro mujeres y tres varones, pertenecientes a la misma familia. Todos proceden de Nicaragua y tienen de 19 a 41 años. Solo dos residían en España de forma legal. Las cabecillas de la trama eran dos hermanas. Comenzaron a actuar en 2016, según un comunicado de la Guardia Civil. Actuaban de forma estructurada, organizada y jerarquizada. Sus bases de operaciones estaban establecidas en Logroño y Alfaro (La Rioja) y en Huesca. En las tres localidades disponían de viviendas.

La red captaba a las mujeres gracias a la colaboración de familiares directos que viven en Nicaragua. Ellos tenían la tarea de identificar a posibles víctimas. Les prometían un trabajo bien pagado en España. Si aceptaban, les compraban un billete de avión y les entregaban 1.000 euros en efectivo para justificar su estancia inicial. Llegaban con un visado de turista que las habilita para permanecer en el país durante 90 días. Una vez en su nuevo destino, les quitaban el pasaporte y el dinero que les habían dado y les comunicaban que tenían una deuda de 6.000 euros que debían saldar en un corto espacio de tiempo.

Pero esta cantidad no paraba de aumentar durante su estancia. Cuando las mujeres descansaban o se quedaban sin trabajo, la red las alojaba en sus viviendas y les cobraban por todos los servicios. En caso de no poder pagarlos, les prestaban dinero a un interés del 20%, lo que hacía que la deuda llegara a cifras astronómicas difíciles de saldar y las ataba aún más a la organización. La explotación era tal, que las cabecillas de la red solicitaban comida y ropa a organizaciones benéficas que ellas a su vez vendían a precios abusivos a las víctimas. Llegaron a exigir entre 20 y 30 euros por un comprimido de paracetamol.

La jefa de la red usurpaba la identidad de las víctimas para poner anuncios en portales de Internet y en redes sociales buscando trabajo como cuidadoras. Cuando cerraba el trato con los demandantes de estos servicios, enviaba a las víctimas. La mayoría trabajaba como internas. A final de mes, los empleadores les pagaban en negro y estas entregaban a la organización el 85% del sueldo como pago por la deuda que habían contraído y se quedaban el resto para tratar de subsistir en España.

El grupo sometía a las víctimas mediante constantes amenazas, intimidación, engaño y coacción, amedrentándolas con advertencias de las consecuencias a las que se enfrentarían sus familiares en Nicaragua, si llegaban a denunciar los hechos. usaban "prácticas mafiosas", según fuentes de la Guardia Civil. Ellas, atemorizadas por la posibilidad de que hicieran daño a sus familias en Nicaragua, guardaban silencio.

Hasta que a los agentes les llegó un aviso el pasado mayo en Alfaro. Entonces comenzaron la investigación que derivó en las detenciones. El primer arresto fue el de una de las cabecillas de la organización, en la terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez - Madrid Barajas, cuando intentaba introducir en España a tres nuevas víctimas. El resto de las detenciones se llevaron a cabo de forma simultánea en La Rioja y en Huesca. En ambas provincias se practicaron cuatro registros domiciliarios. A todos los detenidos se les considera presuntos autores de los delitos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral, pertenencia a grupo criminal y blanqueo de capitales.

La operación, dirigida por el Juzgado de Instrucción número 2 de Calahorra (La Rioja), ha sido desarrollada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil en La Rioja, con la colaboración de sus homólogos de Navarra, Huesca y Tres Cantos, así como el Puesto Principal de Calahorra y la Unidad Cinológica Central.

viernes, 21 de julio de 2017

#hemeroteca #poblacionmigrante #trabajo | Los trabajadores extranjeros en Euskadi crecen en 3.300 en un año

Imagen: El Correo
Los trabajadores extranjeros en Euskadi crecen en 3.300 en un año.
Los rumanos se mantienen como el grupo más numeroso de inmigrantes afiliados a la Seguridad Social.
Mónica Lozano | El Correo, 2017-07-21
http://www.elcorreo.com/sociedad/trabajadores-extranjeros-euskadi-20170721184705-nt.html

La mejora del empleo en Euskadi también se deja notar entre los inmigrantes. Los extranjeros afiliados a la Seguridad Social aumentaron en junio en 877 al situarse en 56.141. Ese ascenso equivale a la mitad del registrado por el conjunto del sistema en el País Vasco, al que el pasado mes se incorporaron 1.651 nuevos cotizantes. En el último año, los trabajadores con una nacionalidad distinta a la española han crecido en 3.314, lo que equivale a un incremento del 6,27%. La media nacional en ese periodo ha sido del 7,30%, con 672.835 afiliados más.

El alza se produce en un escenario de repunte del mercado laboral, tanto en Euskadi como en el conjunto de España, gracias a la ya apreciable recuperación de la economía, aunque los puestos que se crean son en su inmensa mayoría temporales y con salarios bajos. En el último año el paro ha descendido en 13.156 personas en el País Vasco, mientras los cotizantes a la Seguridad Social se han elevado un 2,2%. Suman 20.124 al alcanzar 933.445. Más del 16% de esos nuevos cotizantes son inmigrantes, según datos oficiales.

La mayoría de los extranjeros que trabajan en la comunidad autónoma lo hacen en tareas relacionadas con el servicio doméstico, tanto en labores de limpieza como de cuidado a dependientes. A esa actividad se dedican 11.376, una quinta parte del total. En buena parte de los casos se trata de mujeres procedentes de América Latina. Les siguen los empleados en la hostelería (8.038), la industria manufacturera (4.942), el comercio (4.538), actividades administrativas (3.566) y la construcción (3.336).

Uno de cada tres cotizantes extranjeros a la Seguridad Social procede de otros países de la UE y 37.240 de fuera de la Unión. Los más numerosos son los rumanos (8.739), marroquíes (4.846) y portugueses (3.840). Por detrás se sitúan los bolivianos (2.974), nicaragüenses (2.871), chinos (2.798), colombianos (2.598) y paraguayos (2.493).

jueves, 27 de abril de 2017

#hemeroteca #feminismo | Organizaciones feministas denuncian que los Presupuestos "agravan" la desigualdad de género

Imagen: El Diario / Manifestación del 8M
Organizaciones feministas denuncian que los Presupuestos "agravan" la desigualdad de género.
Califican de "incongruencia" que el Congreso esté gestando un pacto de Estado contra la violencia machista y que el presupuesto destinado a prevención siga sin alcanzar los niveles previos a los recortes. Denuncian la congelación de la partida dirigida a igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y que no haya un presupuesto específico para la aplicación de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva.
Marta Borraz | El Diario, 2017-04-27
http://www.eldiario.es/sociedad/Organizaciones-feministas-denuncian-Presupuestos-desigualdad_0_637637226.html

Más de 80 organizaciones feministas, encabezadas por la Plataforma Impacto de Género Ya, han presentado su propia evaluación de los Presupuestos Generales del Estado para 2017, de los que concluyen que "agravan la desigualdad social, particularmente la desigualdad entre hombres y mujeres" tras analizar varias partidas del proyecto presentado el pasado 4 de abril.

Los colectivos denuncian "la incongruencia" entre el Pacto de Estado contra la violencia machista que se está gestando en el Congreso de los Diputados con el gasto presupuestado en prevención, que ha aumentado un 9,9% al pasar de los 25,2 millones de euros en 2016 a los 27,7. Por tercer año consecutivo se incrementa, pero sigue sin alcanzar los niveles de 2010, cuando se empezó a recortar.

Por ello, el movimiento feminista cree que no se está dando "el aumento significativo de recursos" que exige "la persistencia de la violencia, las multitudinarias manifestaciones y la raficación del Convenio de Estambul del Consejo Europa". Además, denuncia que sigue sin destinarse un presupuesto específico para la aplicación de los artículos de la ley integral de 2004 que obligan a incluir la igualdad en el sistema educativo a través de materiales y asignaturas, formación del profesorado o el nombramiento de un responsable de igualdad en el Consejo Escolar.

Aunque ascienden las transferencias a las comunidades autónomas para poner en marcha programas de asistencia social, jurídica y psicológica a las víctimas, los colectivos aseguran que "es insuficiente" para los 2,4 millones de mujeres que según la Macroencuesta elaborada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en 2015 viven situaciones de violencia machista. Estas transferencias contemplan 5,7 millones de euros, es decir, 2,3 euros al año por cada mujer.

El manifiesto, que será presentado a los partidos políticos, incide en que la congelación del gasto destinado al programa de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres denota "una falta de objetivos y de peso político" de este asunto al quedarse en los 19,7 millones, igual que en 2016. La partida lleva reduciéndose de forma consecutiva –excepto un año– desde 2006, cuando se destinaron 50,7.

Para 2017 se han suprimido las transferencias específicas a entidades locales para desarrollar programas de formación y fomento del empleo femenino y aumenta el dinero destinado a los programas para incentivar los planes de igualdad en las pequeñas y medianas empresas hasta situarse en 1,2 millones de euros. En 2016 se presupuestaron 900.000 euros, pero la partida fue suspendida como consecuencia de los recortes de Hacienda, que provocaron también la cancelación de otras dos líneas de financiación para igualdad.

La dependencia no remonta
También señalan que los Presupuestos fomentan "una estructura laboral y familiar que no contribuye a que los hombres cuiden en igualdad y las mujeres no sean discriminadas en el empleo" porque, a pesar de la ampliación a cuatro semanas del permiso de paternidad, sigue siendo inferior al de maternidad –16 semanas– y piden que se apruebe una reforma de los permisos para que sean iguales, intransferibles y pagados al 100%.

Por otro lado hacen hincapié en que el aumento destinado a Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) no cubrirá a las 300.000 personas que siguen esperando las ayudas a pesar de que han sido reconocidas como beneficiarias. La partida se ha incrementado en 100 millones y ha pasado de los 1.252 a los 1.355 millones, un alza "insuficiente" para las personas con dependencia, cuyo cuidado "sigue recayendo en las mujeres de su familia", aseguran.

Sobre la partida destinada a Educación, que ha aumentado un 1,7% respecto a 2016, destacan el dinero para educación compensatoria (apoyo educativo) y formación permanente del profesorado, lejos de recuperarse, continúa cayendo con recortes de más del 10% y que la Educación Infantil y Primaria se ha recortado de 161 a 159 millones.

Las organizaciones feministas firmantes también denuncian que el informe de impacto de género que acompaña a los Presupuestos Generales del Estado "no analiza" la sección destinada a programas presupuestarios de la Seguridad Social cuando las pensiones cuentan con un "marcado sesgo de género" debido a que "la menor tasa de ocupación femenina, la desigualdad salarial y las diferencias entre la vida laboral de hombres y mujeres" llevan a que la pensión media de ellas "sea más baja que la de los hombres".

Por último, señalan que la aplicación de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva "es casi nula" debido a la falta de un presupuesto específico.

viernes, 7 de abril de 2017

#hemeroteca #mujeres #trabajo | El 95% de los que trabajan a tiempo parcial para cuidar a dependientes son mujeres

Imagen: Google Imágenes
El 95% de los que trabajan a tiempo parcial para cuidar a dependientes son mujeres.
Un total de 280.900 ocupados se emplean de este modo para tener tiempo de dedicarse a los cuidados.
Nerea San Esteban | El Español, 2017-04-07
http://www.elespanol.com/economia/macroeconomia/20170406/206479949_0.html

Las mujeres siguen siendo quienes se encargan del cuidado de personas dependientes en la mayoría de los casos. Así, son ellas las que trabajan a media jornada para hacerse cargo de esta labor por no poder pagar los servicios adecuados para el cuidado bien de discapacitados o mayores, bien de niños.

En concreto, el 95% de las personas que trabajan a tiempo parcial para cuidar a dependientes son mujeres, que lo hacen 18 veces más que los hombres. Son algunos de los datos que se extraen de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2016.

La diferencia entre hombres y mujeres se acrecienta si se tiene en cuenta de quién es el cuidado. En este sentido, de entre los trabajadores que lo hacen a tiempo parcial para hacerse cargo de los niños por no poder pagar otra ayuda, el 97,2% son mujeres, es decir, 34 veces más que ellos.

La cifra, aunque sigue siendo muy alta, disminuye si de quien hay que cuidar es de personas mayores o discapacitadas. Aquí, ellas son el 88%, frente al 12% de hombres que deciden trabajar a media jornada para realizar esta labor.

Según los datos extraídos de la EPA, un total de 280.900 ocupados trabajaron a tiempo parcial con objeto de disponer de más tiempo para cuidar a personas dependientes en 2016, lo que supuso un 4,3% más que en el año anterior.

Más contratos a tiempo parcial
Por obligación o por elección, lo cierto es que los trabajadores con jornada a tiempo parcial en España aumentaron un 19,1% entre el tercer trimestre de 2007 y el mismo periodo de 2016, hasta sumar casi 2,7 millones de personas.

Así se desprende de un informe elaborado en enero por Randstad, que señala que el número de trabajadores a tiempo parcial en España representa el 14,6% del total de ocupados. En este sentido, nuestro país está cuatro puntos por debajo de la media en Europa, que es el 19%, una cifra que se ha mantenido estable durante los tres últimos años.

El turismo, el comercio o la hostelería están entre los sectores en los que se encuentran más contratos a tiempo parcial. Por comunidades autónomas, las mayores tasas de ocupados con este tipo de contratos las presentan la Comunidad Valenciana (20,2%), País Vasco (16,2%) y Andalucía (16,1%). Les siguen, también por encima de la media nacional del 14,6%, La Rioja y Navarra -ambas con el 15,5%-, Aragón (14,9%), Extremadura (14,7%) y Murcia (14,6%).

Por debajo de la media se encuentran Madrid (12,5%), Castilla-La Mancha (12,3%), Cantabria (11,9%) y Baleares (11,6%), donde están las menores tasas de empleo a tiempo parcial.

martes, 7 de marzo de 2017

#hemeroteca #sexismo | Las mujeres vascas que trabajan fuera de casa destinan 4,5 horas diarias al cuidado de sus hijos y los hombres 2,9

Imagen: 20 Minutos
Las mujeres vascas que trabajan fuera de casa destinan 4,5 horas diarias al cuidado de sus hijos y los hombres 2,9.
Europa Press | 20 Minutos, 2017-03-07
http://www.20minutos.es/noticia/2977942/0/mujeres-vascas-que-trabajan-fuera-casa-destinan-4-5-horas-diarias-al-cuidado-sus-hijos-hombres-2-9/

Las mujeres vascas que trabajan fuera de casa y tienen hijos menores de 15 años destinan 4,5 horas diarias al cuidado de su cuidado, mientras que los hombres en situación equivalente emplean 2,9 horas. También difiere el tiempo que dedican al cuidado de personas dependientes a su cargo, actividad a la que los hombres dedican 1,5 horas diarias y las mujeres 2,1 horas.

Según los datos hechos públicos por el Instituto Vasco de Estadística, Eustat, en el caso del cuidado de los hijos menores, la mitad de las mujeres ocupadas supera la media, con 5 horas o más diarias, y hasta un 14,7% dedica ese mismo tiempo al cuidado de dependientes. En contraposición, la mitad de los hombres ocupados colabora con dos o menos horas atendiendo al cuidado de sus hijos e hijas.

El informe del Eustat señala, asimismo, que el porcentaje de mujeres que dedica 5 horas o más al cuidado de sus hijos se mantiene en comparación con los datos de 2010, si bien el correspondiente a las personas dependientes ha disminuido del 36,6% en 2010 al 14,7% en 2015.

En general, una de cada tres personas ocupadas de Euskadi afirma tener muchas dificultades para compaginar trabajo con el cuidado de dependientes y un porcentaje similar a la hora de atender a hijos menores.

Los hombres manifiestan una mayor dificultad para compaginar el trabajo con el cuidado de menores ya que el 72,7% declara tener una dificultad media o alta, frente al 62,8% de las mujeres.

En la misma línea, el reparto de tareas domésticas entre los ocupados y las ocupadas de la Comunidad Autónoma Vasca también resulta desigual ya que nueve de cada diez hombres dedica dos o menos horas a esas tareas, mientras que tres de cada diez mujeres emplea tres horas o más.

En consencuencia, el 14,9% de mujeres ocupadas afirma estar muy insatisfecha con la colaboración que ofrece su pareja en la realización de las tareas domésticas. Más de un 70% de los hombres ocupados asegura estar muy satisfecho con la realización del trabajo de casa a cargo de su pareja.

Según el estudio, el temor a que solicitar excedencias o jornadas reducidas afecte a la promoción profesional es ligeramente mayor entre las mujeres que entre los hombres, con porcentajes de 29,1% y 27,6%, respectivamente.

Sin embargo, la maternidad puede crear desigualdades de promoción en opinión del 18,9% de las mujeres ocupadas, mientras que sólo un 8,8% de los hombres cree que la paternidad les podría afectar de manera sensible. A pesar de ello, uno de cada cinco hombres ocupados afirmad que le resultaría "muy negativo" pedir un permiso de paternidad en su trayectoria profesional.

Casi 10.000 euros menos de renta
Por otra parte, el Eustat analiza asimismo la distribución de la renta entre hombres y mujeres, con datos referentes a 2014. En concreto, los hombres vascos obtienen una renta media de 24.417 euros, mientras que las mujeres cuentan con 14.711 euros en promedio, lo que supone que los hombres obtienen una renta personal de 9.706 euros más alta.

Esta diferencia, ha explicado el Instituto Vasco de Estadística, se explican, entre otras causas, por la menor tasa de actividad de las mujeres y el sector de actividad en que están empleadas.

La mayor diferencia entre las rentas personales de hombres y mujeres se registra en el tramo de edad entre 65 y 69 años, en el que la renta media de los hombres supera en 17.009 euros a la de las mujeres.

Entre la población mayor de edad en general, la renta personal más alta se obtiene entre los 55 y 59 años de edad, con un valor de 26.003 euros. Entre las mujeres, por su parte, la mayor renta media se obtiene entre los 50 y 54 años (19.434 euros), mientras que para los hombres se da entre los 55 y 59 años (33.116 euros).

En este sentido, el informe plantea que, en la renta familiar media, existe una "brecha de género" que hace que si la persona perceptora principal es hombre las familias tengan unos ingresos medios de 44.315 euros y si es mujer, de 33.431 euros.

La mayor igualdad en salud
El Índice de igualdad de género (IIG), un indicador sintético en la que 1 significa desigualdad total y 100 igualdad total, se sitúa en el País Vasco en los 58,5 puntos, ligeramente por encima de Bélgica, que ocupa el quinto puesto entre los países de la Unión Europea. Euskadi supera en casi cinco puntos el índice de España y también del de la media europea (52,9).

Los valores más altos en igualdad de género se alcanzan en las dimensiones de Salud, Dinero y Empleo. En concreto, con 96,2 puntos, la dimensión de Salud es la que más se aproxima a la igualdad completa entre las personas de diferente género. En el otro extremo, la dimensión donde mayor desigualdad existe es la de Tiempo, con un indicador parcial de 39,2 puntos sobre 100.

Respecto a la media de la UE-28, en todas las dimensiones Euskadi obtiene un valor más favorable, excepto en empleo, que presenta un valor 1,5 puntos inferior.

viernes, 16 de diciembre de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | La Ley de la Dependencia: el ejemplo más cruel del feminismo para ricas

Imagen: El Diario
La Ley de la Dependencia: el ejemplo más cruel del feminismo para ricas.
Raúl Solís Galván | El Diario, 2016-12-16
http://www.eldiario.es/andalucia/enabierto/Ley-Dependencia-ejemplo-feminismo-ricas_6_591500871.html

La cordobesa Manoli Gutiérrez tiene 58 años y se levanta cada mañana para cumplir con una jornada laboral de cinco horas, con un sueldo de 540 euros al mes que no la saca de las estadísticas de la pobreza. De 9 a 10 de la mañana va a una casa a cuidar a un anciano. Lo levanta de la cama, lo asea, lo prepara, le da el desayuno y le suministra su dosis diaria de medicación. Una vez que el anciano está ya atendido, Manoli deja preparadas las cosas para luego, cuando vuelva a mediodía, tardar menos en preparar la comida.

Todo eso en una hora, aunque Manoli está entre 15 y 20 minutos más cada día en esa casa porque si no el abuelo se quedaría desatendido. Y ella, por encima de todo, siente un profundo cariño por sus usuarios. A las 10.20 horas, Manoli sale pitando de la primera casa para dirigirse a otra que está alejada y para la que tiene diez minutos de reloj para llegar. No llega a tiempo ni volando.

Rezando para que los semáforos le pillen en verde, llega con la lengua fuera, sudando y pensando que le van a reñir por llegar tarde. Pasado el trámite de entrada, Manoli comienza nuevamente la tarea a toda velocidad: limpia la casa, desde los baños hasta la sala de estar, elabora la comida y asea a la anciana, una señora en silla de ruedas considerada gran dependiente.

Ya son las 12.50 horas y Manoli mira el reloj. En pocos minutos tiene que volver a casa del primer usuario al que le ha dejado la comida medio preparada. Ahora tiene que terminarla y ayudarle a comer, dada su poca autonomía personal.

Son las 14 horas de un día cualquiera de Manoli. Ya ha terminado la jornada de la mañana, pero por la tarde tiene que volver a las 18 horas para, durante otra hora más, volver a hacer tareas similiares a las que ha realizado por la mañana. Un día entero para echar cinco horas, para ganar 540 euros al mes, 4,90 euros por hora, y para ser usuaria de Servicios Sociales incluso con un trabajo.

Manoli está divorciada, fruto de una relación de terror de violencia de género que la machacó en vida durante 30 años de su vida. Padece fibromialgia, una enfermedad paralizante muy relacionada con estados depresivos con la que le duele todo su cuerpo. Pero no puede darse de baja porque sabe que sería despedida fulminantemente de la empresa y con ello caer sobre las garras de exclusión más absoluta.

Con los 540 euros que gana, no tiene ni para pagar el alquiler de un piso. Y a su edad, ha tenido que volver a vivir con su madre después de huir de las garras de la violencia de género. Para colmo, fue sancionada un mes sin empleo y sueldo por denunciar en Servicios Sociales del Ayuntamiento de Córdoba que un usuario se masturbaba delante de ella, según una representante sindical de Cádiz. La amonestaron porque el contrato que rige la ayuda a domicilio entre el Ayuntamiento cordobés y Clece, la empresa de Florentino Pérez, existe una cláusula que prohíbe a las trabajadoras tener ningún tipo de contacto con la institución municipal, quien recibe de la Junta de Andalucía 13 euros por cada hora de ayuda a domicilio, de los cuales menos de cinco van para Manoli y ocho para Florentino Pérez. Un negocio redondo.

O lo que es lo mismo, en el caso de la gestión privatizada, el 60% del dinero público que la Junta de Andalucía dedicado a dependencia va a parar a empresas como las del multimillonario Florentino Pérez, mientras que las mujeres que prestan el servicio padecen ansiedad, estrés y unas condiciones laborales de semiesclavitud. Esta cuenta sale de los 13 euros la hora que la Administración autonómica destina al servicio, y los 4,90 euros que aseguran recibir las trabajadoras.

En Cádiz capital desarrolla su tarea Rosario, una mujer que fue amenazada con un arma por un usuario. O María, que haciendo la comida se encontró por la espalda un cuchillo sostenido por un enfermo de esquizofrenia que la quería matar. Ambas denunciaron los hechos a la empresa que se está forrando a costa de la Ley de la Dependencia, pero nada quisieron hacer para dar seguridad en el trabajo a estas dos trabajadoras.

En Almodóvar del Río (Córdoba) vive Juana, una mujer que, junto al resto de sus compañeras, raro es el mes que cobra a mes vencido. Últimamente ha estado cuatro meses sin cobrar: no le ha podido comprar el material escolar a sus hijos, le han cortado la luz, el agua, sus hijos han comido gracias a su familia y vecinos y el banco la llamaba día sí y día también para saber qué pasaba con la hipoteca. Juana cobra un sueldo digno y tiene jornadas laborales dignas, ya que el servicio en este pueblo es de gestión pública, pero sin embargo el problema radica en que la Junta de Andalucía no considera prioritario hacer la transferencia del dinero de manera regular para que estas mujeres puedan trabajar sin pensar que al salir tendrán que acudir a pedir alimentos a Cáritas.

Son sólo cuatro nombres de mujeres que se dedican a prestar una ley aprobada hace 10 años por José Luis Rodríguez Zapatero y que estos días el PSOE de Susana Díaz quiere vender como un triunfo de sus políticas a favor de las mujeres, que han sido y son las grandes cuidadoras de las personas dependientes en España.

Sin embargo, este discurso falsamente a favor de las mujeres olvida que la Ley de la Dependencia ha recaído nuevamente sobre las mujeres, sobre las más pobres, que son quienes la prestan. Mujeres víctimas de violencia de género, madres que cuidan a sus hijos en soledad, mujeres que ingresan en casa el único sueldo después del despido de su pareja, mujeres sin formación y por tanto sin posibilidad de obtener un mejor empleo. Mujeres que se convierten en carne de cañón para la explotación de la que se nutren muchos trabajos de cuidados.

Existe la falsa creencia de que el feminismo no tiene que tener clase social. De que una mujer rica tiene las mismas necesidades que Manoli, que se levanta cada día con fibromialgia para ganar 540 euros por cuidar a personas dependientes. La Ley de la Dependencia es la viva muestra de que el feminismo tiene que tener clase y de que cuando se legisla en nombre del feminismo obviando a las mujeres pobres, privatizando servicios para enriquecimiento de las grandes multinacionales, se profundiza más en la desigualdad de género y en las condiciones de explotación que las mujeres sufren en el ámbito laboral.

Hoy en Jaén, Susana Díaz, en compañía del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, lanzará loas a una ley que se nutre de mujeres empobrecidas, explotadas, y con la que han salido ganando empresas como la de Florentino Pérez, que encuentran en este feminismo para ricas a su mejor aliado para seguir explotando a las mujeres y aumentar su infame tasa de beneficio, aunque eso sí, ahora bajo una falso eslogan de liberar a las mujeres (excepto a las mujeres pobres) de los cuidados de las personas dependientes. Si empobrece, no es feminismo. Y si empobreces, no eres feminista.

jueves, 20 de octubre de 2016

#hemeroteca #mayores | Vivir la jubilación entre amigos

Imagen: El País / Residencia autogestionada Convivir, Cuenca
Vivir la jubilación entre amigos.
En España hay ocho proyectos construidos para pasar la última etapa de la vida con conocidos y no en una residencia tradicional.
Antonia Laborde | El País, 2016-10-20
http://politica.elpais.com/politica/2016/10/10/actualidad/1476113070_376172.html

La amistad entre Víctor Gómez y Cruz Roldán tiene 46 años. Se conocieron en una excursión a La Sierra por un grupo de marcha, “pero era más que eso, era un grupo de estilo de vida”, recuerda Roldán, de 79 años. Cuando cruzaban por el medio siglo de vida se preguntaron ‘¿por qué no nos vemos envejecer?’. 15 años después, viven con sus respectivas esposas en Convivir, una residencia autogestionada en Cuenca. Decenas de amigos y familiares se entusiasmaron cuando plantearon la idea de vivir juntos pero no revueltos y hoy son 87 socios los que se identifican con el lema “ponerle vida a los años”. Cuentan con todos los servicios de una residencia tradicional, “pero no estamos sentados todo el día en una silla entre desconocidos”. Comparten, se mantienen activos, pero conservan su independencia.

La vejez llega más tarde, pero se piensa en ella desde antes. Los mayores de hoy —en particular los españoles y japoneses— viven más y no quieren pasar la última etapa de su vida entre desconocidos o “ser una carga para los hijos”. Así lo demuestra el Estudio UDP 2015, elaborado por el ministerio de Sanidad, donde más de la mitad de los encuestados ve poco probable vivir en una residencia, mientras que cuatro de cada diez ven como una alternativa los cohousing. Estas son viviendas diseñadas y autogestionadas por los mayores, que deciden entre personas afines dónde y cómo quieren vivir su jubilación. Los apartamentos pertenecen a una cooperativa, pero pueden dejarlos de herencia a sus hijos. En España hay ocho proyectos construidos y varios en etapa de gestación.

Falta poco para la hora de comer en la residencia Convivir y en una de las múltiples salas comunes se escucha a Raffaella Carrà. Un radio cassette Sony vibra al son de ‘Porque El Amor (Fataliá)’ mientras la gente se descojona. Es el taller de risoterapia dirigido por Lourdes Ranera. Aprendió esta técnica en la India, la enseñó durante más de 20 años en Barcelona y hoy hace reír todos los días a sus compañeros de residencia. Los que no se están riendo, se cambian de ropa tras una clase de gimnasia a cargo de Timoteo, que antes de jubilar se desempeñaba como profesor. Otros participan de la clase de macramé impulsada por Amelia López, de 88 años, la mayor de la residencia. La edad media es de 70 años, pero se respira un ambiente juvenil. “Venir aquí me ha rejuvenecido, es la gracia de vivir en una residencia cuando todavía estamos bien”, cuenta López. “Esto ayuda a que cuando dejes de trabajar no pienses cuándo te llegará tu hora”, agrega Roldán.

Aunque la residencia colaborativa se cimenta hace poco en España, Rogelio Ruiz, arquitecto de eCohousing, ha recibido casi mil solicitudes sobre información de este modelo de vivienda. Su equipo ganó el concurso para construir Trabensol, una de las dos residencias de este tipo construidas en Madrid: “Nos daba mucho reparo hacer casas para personas que no sabíamos quiénes eran ni cómo querían vivir. Las decisiones las tomamos con ellos. Si hay alguien que trabajó en jardinería opina de las áreas verdes y si hay una enfermera lo hace sobre cómo debiera ser el área de salud”. Todas las residencias de cohousing deben cumplir los requisitos de una tradicional: baños geriátricos, muebles terminados en curva, botones de emergencia en todas las habitaciones, entre otras cosas.

A diferencia la situación en Convivir, donde todos los que quieren un apartamento deben tener un conocido y ser socios, en Trabensol la oferta es para todo público. Los valores para hacerse socio de una cooperativa cohousing en España —que no exenta los gastos mensuales— van desde los 50.000 a los 140.000 euros. Este gasto se ve amortiguado en las residencias donde también reciben a no socios. En la Fuente de la Peña en Jaén, si eres socio pagas 2.080 euros mensuales por pareja, en vez de pagar un “alquiler” de 3.150 euros. Los costes también varían si el residente quiere servicios de limpieza, lavado, comida o solo acceso a los servicios de atención como enfermería y fisioterapia.

De las experiencias españolas, los impulsores coinciden en que los interesados se acercan más a los 50 que a los 70 años. Nemesio Rasillo, uno de los fundadores de la residencia Brisa del Cantábrico, donde la edad media es de 63 años, lo atribuye a que “los más mayores tiran del cuidado familiar. Pero hay muchos adultos que aún no jubilan y ya tienen claro que no quieren ser una carga para sus hijos”. En esta residencia, una de las normas es puede haber máximo 15 personas del mismo año de nacimiento, para garantizar el relevo generacional. Cada cooperativa tiene sus normas, pero una que se repite para tratar el tema de la dependencia, es que desde que un residente se suma al proyecto, parte de su dinero es relegado a un fondo social. “Así cuando alguno de los compañeros necesite una asistencia especial, lo cubrimos entre todos y no le significa un gasto importante”, explica Roldán.

Es la hora de la siesta en Cuenca, y “el castillo del siglo XXI”, como le llaman los habitantes de Convivir a su residencia, parece haberse detenido en el tiempo. Nadie circula por los largos pasillos de las dos plantas, las paletas de ping pong descansan sobre la mesa y la peluquería está cerrada con llave. Es el momento de disfrutar el apartamento que cada uno se ha decorado a su gusto. “En lugar de independizarse mi hijo, me he independizado yo”, dice en voz baja Luis de la Fuente, mientras cierra la puerta de su nuevo hogar.