viernes, 3 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #macrodatos | Las matemáticas españolas asumen contra reloj el reto de predecir la evolución de la epidemia

Imagen: Sinc
Las matemáticas españolas asumen contra reloj el reto de predecir la evolución de la epidemia.
El Gobierno pide predicciones sólidas que le ayuden a decidir cuánto prolongar el estado de alerta. Los investigadores deben primero conseguir los muchos datos que necesitan y que están dispersos por comunidades autónomas e instituciones. Después tendrán que armonizar los resultados de numerosos modelos distintos. Todo en apenas una semana.
Mónica G. Salomone | Sinc, 2020-04-03
https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Las-matematicas-espanolas-asumen-contra-reloj-el-reto-de-predecir-la-evolucion-de-la-epidemia

Para los expertos en modelos, el coronavirus llega con redoble de tambores: el sonido del momento de la verdad. Los matemáticos españoles llevan tiempo divulgando la utilidad de su ciencia en epidemias y las autoridades sanitarias les han tomado la palabra. Según explican a SINC los propios investigadores, les piden predicciones a corto plazo de las variables de mayor interés en la expansión del virus.

Ahora, decenas de matemáticos en España trabajan contra reloj para ayudar a decidir, en los próximos días, la duración de las medidas excepcionales.

No solo se juegan en parte su prestigio —¿y si las predicciones fallan?—, sino que lo hacen con viento de frente. Su primer reto es conseguir y armonizar datos indispensables para los modelos y hasta ahora ausentes.

Después tendrán que poner orden en los modelos y estimaciones que grupos independientes han elaborado en las últimas semanas. Por ahora “unos veinticinco grupos han puesto enlaces a sus modelos en la web de CEMat”, señala Alfonso Gordaliza, coordinador de la Acción Matemática contra el Coronavirus.

El Comité Español de Matemáticas (CEMat), que integra varias sociedades en España, lanzó esta iniciativa el pasado 26 de marzo “para poner a disposición de las autoridades nuestra capacidad de análisis y modelización”, indica el texto.

Los investigadores se ofrecían para abordar la evolución de la epidemia en todo el país y por comunidades autónomas, y “a nivel local en el caso de las grandes ciudades”, incluyendo “casos confirmados, hospitalizados y en UCI”; también, para dar soluciones de logística y gestión de recursos escasos —desde mascarillas a respiradores—; y, por supuesto, para estimar “el efecto que tendrían los cambios en las medidas de confinamiento y de distanciamiento social”.

Pero ponían un ‘precio’ a su oferta: datos. Desde “(...) series de datos diarios de la epidemia, completas y desagregadas por CCAA y por rangos de edad y sexo (...), casos confirmados, fallecidos, curados, hospitalizados en la UCI (...)”, hasta “curvas diarias de variables meteorológicas —para estimar su efecto en la epidemia—“, y microdatos como fechas de contacto con infectados y de primeros síntomas, ubicación de domicilio y trabajo, patologías previas...”.

Solicitaban incluso “registros de movilidad de la población (ficheros big data), incluyendo también los que está recabando el INE con la colaboración de algunas compañías de telefonía móvil”.

Datos para nutrir modelos

“Sin los datos los modelos no funcionan”, insistía Gordaliza a SINC el día que se lanzó la iniciativa. “Los matemáticos podemos hacer mucho, queremos ser útiles, pero necesitamos datos”.

Sin embargo, por entonces varios grupos españoles ya habían presentado resultados de varios modelos, de distinto tipo y predicciones diversas. Sin poner en duda la buena voluntad de estos grupos, algunos expertos comentaban en privado lo arriesgado de esta práctica.

Alertaban de que la falta de datos aboca a grandes niveles de incertidumbre en las predicciones, lo que, si no se explica bien, introduce ruido en el sistema y puede conducir, además de al desprestigio de la disciplina, a la toma de decisiones erróneas.

El 22 de febrero algunos medios recogían las estimaciones de un modelo español que preveía no más de 10 personas infectadas en España y ningún muerto. El 13 de marzo otro titular anunciaba el pico de la epidemia en España para el 31 de marzo. El 18 de marzo otro grupo en Valencia trasladaba el pico a entre el 10 y el 25 de abril. El mismo día, matemáticos catalanes decían en la radio que sería en verano.

La hemeroteca no solo saca los colores a predicciones españolas; también grupos internacionales han hecho estimaciones erróneas, incluida la OMS, en gran medida por el gran desconocimiento de los parámetros esenciales para modelizar una enfermedad causada por un patógeno del todo nuevo para la ciencia.

Pero en España ese problema de base se agrava por el hecho de que datos de los que en teoría sí se dispone no están fácilmente organizados.

La oferta de los matemáticos obtuvo respuesta el 31 de marzo: “El Gobierno se ha hecho eco del ofrecimiento de CEMat”, informaban en un email los responsables de la Acción Matemática contra el Coronavirus a sus colegas matemáticos.

“Se nos piden predicciones a corto plazo de las variables de mayor interés en la expansión del virus de la COVID-19, tanto globales de toda España, como desagregadas por CCAA (...) se hace un llamamiento a (...) la comunidad Matemática/Estadística para que pongan a punto sus modelos predictivos y los contrasten con otros colegas, para poder hacernos llegar en los próximos días sus aportaciones”.

La respuesta, sin embargo, no ha llegado con paquetes de datos fácilmente organizados. Su recopilación depende en parte de los propios investigadores.

“No nos han descargado los datos así, en una caja en la mesa; no es tan sencillo, en gran medida porque lo que necesitamos está en distintos sitios, desestructurado, a veces hay que pedirlo en los propios hospitales”, explica un miembro del CEMat. “Lo que hemos entendido es que tenemos vía libre para solicitarlos”.

Inteligencia colectiva
Algunos grupos ya estaban en contacto con las autoridades sanitarias de sus comunidades; otros están creando ahora los canales. Algunas fuentes no serán sanitarias, sino, por ejemplo, empresas de telecomunicaciones.

Un aspecto crucial para entender cómo se mueve la pandemia es saber, lógicamente, cómo se mueven las personas. Las grandes compañías tienen los datos anonimizados procedentes de los usuarios de móviles, y su uso en este contexto no entra en colisión con la ley de protección de datos.

Varios matemáticos recuerdan a SINC la gran utilidad que han demostrado tener estos datos en países como Corea del Sur y restan importancia a la posible pérdida de privacidad: “En la situación actual ya estamos perdiendo muchas libertades, que se pueda acceder a datos anonimizados sobre posicionamiento, en aras de un bien común, no debería preocuparnos”, apunta Gordaliza.

El siguiente gran desafío, una vez convenientemente alimentados los modelos, será poner orden en las predicciones. El objetivo es hacer una especie de metamodelo, desarrollar una inteligencia colectiva, de enjambre, capaz de generar recomendaciones útiles para la toma de decisiones.

Probablemente no será fácil. Los modelos son de distintos tipos y, dadas las incertidumbres, han tenido que ser construidos sobre valores hipotéticos que cada grupo ha optado por estimar.

Por ejemplo el de Juan José Nieto, de la Universidad de Santiago de Compostela, otorga peso a la figura de los superpropagadores.

El 4 de marzo, cuando se hizo público el primer caso en Galicia, lanzaron su predicción de que el pico se alcanzaría en España la primera semana de abril: “Entonces nos parecía una barbaridad, revisamos los datos varias veces y nos alarmamos. Los pasamos a las autoridades gallegas, que se alarmaron más aún, porque por entonces aún estaba la convocatoria de elecciones autonómicas”, recuerda Nieto. Por ahora ellos mantienen sus previsiones.

No solo matemáticos
Otro grupo en el que colaboran físicos como Esteban Moro, de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) y el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y Yamir Moreno, de la Universidad de Zaragoza y la Fundación ISI italiana, se ha centrado no tanto en cuándo será el pico, sino en analizar la efectividad de las medidas ahora en pie.

Su trabajo concluye, entre otras cosas, que una vez concluido el confinamiento será necesario hacer muchos test, también a población sin síntomas, y medidas de aislamiento a los infectados. De lo contrario habrá rápidamente un rebrote.

Estos investigadores han podido hacer estimaciones mucho más precisas para ciudades como Boston gracias a que disponían de datos de movilidad de los ciudadanos. “Si están disponibles los datos de movilidad de alta resolución (...) nuestro abordaje se puede replicar fácilmente en otras ciudades o países”, señalan en su informe.

Yamir Moreno, primer firmante de este trabajo, resalta la importancia de que los grupos de expertos que asesoran a los dirigentes sean “muy multidisciplinares”, con economistas, médicos, epidemiólogos y sociólogos —por ejemplo—, además de matemáticos y estadísticos.

“La toma de decisiones es compleja, debe tener en cuenta muchos factores y hay mucho en juego”, señala; “por ejemplo hay economías que simplemente no se pueden permitir cerrar o aislarse durante meses, y eso hay que tenerlo en cuenta”.

Moreno recuerda una cita del estadístico George Box muy conocida entre los modelizadores: “Todos los modelos están equivocados, pero algunos son útiles”.

Millones de infectados en España
Otro número incierto e importante para diseñar políticas es la cifra real de infectados con el SARS-CoV-2. El grupo liderado por Antonio Durán, de la Universidad de Sevilla, lleva semanas trabajando con un método para calcularlo. A falta de datos precisos —de nuevo—, su estimación el 24 de marzo es que debía haber alrededor de medio millón de infectados en España.

El dato produjo entonces sorpresa, pero el 30 de marzo se publicó un trabajo de un grupo del Imperial College de Londres que estima que el 15% de la población española estaría infectada. España se convertiría en el país —de los 11 estudiados— con más personas infectadas, seis millones.

Se ha criticado que el trabajo se permite un amplio margen en las estimaciones: dice que con una probabilidad del 95 % el número de infectados reales el 28 de marzo estaba entre 1,8 y 19 millones. Durán, no obstante, considera el resultado “creíble”.

“Parece que dice poco con una horquilla tan amplia”, dice a SINC. “Pero en realidad dice muchísimo: con casi toda seguridad el número de infectados es de varios millones. Para la toma de decisiones políticas es una información fundamental: aunque no se llegue a concretar cuántos, al ser varios millones obliga a extremar las medidas de confinamiento y reducir la actividad laboral a los casos de extrema necesidad".

En opinión de este experto, el resultado real se acercará a los dos millones. Pero esto, como otras cosas, solo se sabrá después.

¿Podía haberse hecho mejor?
Si para los modelos el reto es predecir con exactitud el pico de la epidemia, para la sociedad lo difícil es lidiar con la incertidumbre.

¿Se equivocó la OMS al no aconsejar la suspensión del Mobile en febrero, cuando no había ningún caso conocido en Barcelona? ¿Se reaccionó tarde en España e Italia? Para el físico de la Universidad de Zaragoza Yamir Moreno, ahora no es el momento de preguntárselo. “Ya habrá tiempo de hacer un análisis forense” que revele qué se podía haber hecho mejor, dice; y recuerda la máxima: “A posteriori todo es más fácil”.

Pero sobre todo recuerda lo poco que se sabía —y se sabe— sobre la enfermedad. Los modelizadores de todo el mundo tuvieron que asumir parámetros clave, como la capacidad de contagio, el tiempo de incubación o el hecho de que personas infectadas asintomáticas fueran fuente de contagio antes de desarrollar los síntomas, o cuando estos era muy leves. Esto último, en particular, “fue una sorpresa para todos”, dice Moreno a SINC.

El 31 de enero la OMS hizo público un modelo que asumía que, como en el caso del coronavirus del 2003, las personas sin síntomas no transmitían la enfermedad.

En opinión de Moreno los modelos de la OMS acertaron “en general”, pero claro, con generalidades no se toman decisiones políticas. “Para eso es necesario predecir con precisión, no basta con saber el pico más o menos, sino cuándo será exactamente; de nada te vale tomar medidas muy drásticas, que van a salir muy caras económicamente, antes de tiempo”. Quieres saber cuándo de verdad no queda más remedio, y eso los modelos no podían decirlo, por el desconocimiento de la enfermedad.

Además los modelos se nutren de datos asociados a la cultura, sociales; lo que es válido para China, Corea del Sur o para el transatlántico Diamond Princess no vale para Madrid o Bérgamo. Es conocida la gran discrepancia entre los modelos usados en el Reino Unido.

Modelizadores en todo el mundo ajustan ahora sus modelos con la nueva información del virus, que llega con rapidez. En la revista ‘Science’ la epidemióloga Caitlin Rivers, de la Universidad Johns Hopkins (EE UU), ha recordado la “gran responsabilidad” que recae ahora sobre estos expertos, que deben informar la toma de decisiones. Rivers defiende la creación de un sistema permanente de predicción de epidemias al estilo del que existe hoy día con la meteorología, una opinión que Moreno y otros expertos españoles comparten.

PUBLICADO TAMBIÉN EN:
Un ejército de matemáticos trabaja contra reloj para predecir la evolución de la epidemia en España y ayudar a poner fecha al fin del confinamiento.

Los investigadores trabajan con datos dispersos por comunidades autónomas e instituciones para luego armonizar los resultados de numerosos modelos distintos
Mónica G. Salomone · Sinc | El Diario, 2020-04-03
https://www.eldiario.es/sociedad/ejercito-matematicos-evolucion-Espana-confinamiento_0_1012799119.html

#hemeroteca #saludpublica #crisiseconomicas | Por qué no quieren rescatar a los autónomos y las pymes

Imagen: El Confidencial
Por qué no quieren rescatar a los autónomos y las pymes.
Es un sector crucial para la economía española, pero nadie está pensando en términos de futuro. Puede ser sacrificado en la crisis del Covid-19 porque a todos les viene bien.
Esteban Hernández | El Confidencial, 2020-04-03
https://blogs.elconfidencial.com/espana/postpolitica/2020-04-03/coronavirus-autonomos-pymes-clientes-deficit-antisistema_2531800/

Las crisis sirven también para allanar el camino, y una noticia reciente lo sintetiza bien. La prohibición a las eléctricas de cortar suministros básicos, una medida imprescindible en época de confinamiento, puede acabar con muchas pequeñas comercializadoras, ya que tendrán que afrontar los costes y las pérdidas. Sus clientes, por ley, pasarán a una de las grandes.

En las crisis, siempre hay ganadores (pocos) y perdedores (muchos), porque unos fagocitan a otros. Si empresas como Amazon, Google, Facebook o Uber van a salir reforzadas de este parón, no es por los beneficios que hayan obtenido, sino por la aceleración en las costumbres digitales, por la gran cantidad de datos que habrán recogido sobre nuestros comportamientos y por la competencia física, grande y pequeña, que habrán debilitado o eliminado.

Los clientes no desaparecen
Es una constante que se repite: si cierran muchas tiendas, bares o pequeñas empresas, o si pequeños agricultores o ganaderos van a la ruina, sus clientes no van a desaparecer, simplemente se desplazarán hacia otras firmas. Los sectores se reconstruirán y quienes tengan más capacidad de resistencia y músculo financiero utilizarán la pandemia para despejar su camino.

Este movimiento, además, es percibido como positivo, porque las microempresas y las firmas de pequeño tamaño no están demasiado bien vistas. Desde luego, en el ámbito financiero es así, ya que se las considera compañías poco productivas. Lo idóneo es que la economía se articule a través de grandes empresas sólidas y de medianas con capacidad de crecimiento, especialmente si se enfocan a la tecnología y a la exportación, y el resto se ve como prescindible. El trabajo asalariado lo han dividido entre 'premium' y 'commodity', entre quienes aportan valor y quienes son fácilmente sustituibles, y este marco mental lo han trasladado al mundo de las empresas.

Igual que los comunistas
Hay algo irónico en esta perspectiva, ya que reproduce dinámicas inesperadas. Los partidos comunistas veían a los gigantes industriales y comerciales del siglo XX como una necesidad que les favorecía; les allanaba el camino porque, cuando llegasen al poder, ya estaría todo centralizado, de modo que bastaría con estatalizar para devolver los medios de producción al pueblo. Ahora estamos viviendo algo similar, porque la concentración y la reconversión de las firmas medianas hacia sectores con potencial de crecimiento son alentadas por el capital financiero, ya que una vez que todo está ordenado pueden adquirirlas. Y no se trata solo de las firmas del Ibex 35: es mucho más sencillo comprar una franquicia con 1.000 establecimientos que 1.000 bares.

Los autónomos, microempresas y pymes no encuentran mucho aprecio entre expertos económicos y financieros, pero tampoco cuentan con demasiados defensores en el plano político o en el laboral. A los sindicatos no les gustan porque no tienen afiliados en ellas, y porque siempre se han manejado mucho mejor en los grandes modelos industriales y en el trabajo estatal, y la CEOE las defiende mucho, pero de palabra: son su fuerza de choque, pero su preocupación esencial son las grandes empresas.

‘Up or out’
En realidad, este tipo de empresas pertenece a una categoría complicada para derecha e izquierda. Ambas las ven con desconfianza porque piensan que son poco eficientes y nada productivas, y por más que en su retórica estén siempre presentes, las medidas que toman cuando están en el poder ayudan muy poco a su desarrollo y mucho más a sus competidores de mayor tamaño. Unos las ven como un residuo del pasado que no ha sabido innovar y adaptarse, empresas zombis que generan más problemas que soluciones, y otros las ensalzan en sus discursos mientras las perjudican con sus políticas económicas. El taxi o los pequeños agricultores son ejemplos que reflejan bien una forma de abordar el problema por parte de la derecha: toda la simpatía, pero luego permitían y fomentaban el uso de Uber o Cabify, o apuntalaban una estructura comercial que arruinaba las pequeñas empresas del campo. Más a la izquierda, tampoco gustan mucho, porque son puro clasemedianismo, y esa es una de las características que mayor rechazo les provoca, y más a la derecha todavía es peor, porque Vox es un partido mucho más enfocado hacia lo financiero en sus propuestas. De modo que el mensaje que reciben por un lado y por otro es el de ‘up or out’.

A pesar de todas estas animadversiones, autónomos, microempresas y pymes resultan esenciales en un momento como este. En lo puramente pragmático desde luego, porque son la principal vía de los españoles para ganarse la vida y el principal puntal de nuestra economía. Además, tienen algo de refugio: durante mucho tiempo fueron un camino de ascenso social, una vía para la mejora económica, pero cada vez más son un mero mecanismo de subsistencia, la manera de buscarse la vida cuando no hay trabajo ahí fuera.

El ejemplo de las sucursales
Son importantes también porque constituyen la vía para evitar que el trabajo asalariado se convierta en lo que hemos visto durante la pandemia. Las empresas de mayor tamaño van a despedir, y acelerarán esa tendencia con la crisis del virus: lo que va a pasar con las sucursales bancarias es una muestra del movimiento general. En segundo lugar, se avanzará en la arquitectura laboral construida alrededor de la economía del contenedor y, cada vez más, iremos hacia situaciones fragilizadas en las que, bajo el paraguas de una marca, se agolparán empleos precarios, como teleoperadores, reponedores y cajeras de supermercados, empleados de almacén y repartidores, o conductores de Uber y Cabify.

En este plano, las pymes son más necesarias que nunca, pero también por algo que suele ignorarse, ya que ponemos mucho énfasis en el poder político pero se nos olvida fácilmente el económico. Se habla mucho de productividad, crecimiento y demás, pero el impulso hacia la prosperidad llegó en épocas en las que las posiciones en la cadena de mercado estaban repartidas, en que había una pluralidad grande de productores, distribuidores y centros de venta al público que ejercían cierto balance. Cuando la concentración se acelera, los participantes en la cadena pasan a ser dependientes de quien detenta el poder en ese canal, lo que empeora mucho las cosas.

A pesar de todos estos elementos, todo apunta a que la crisis golpeará fuerte a microempresas, autónomos y pymes. Y más en un país como España. Según afirma Fedea, las economías nacionales en las que tengan mayor peso el sector servicios y las pymes serán las menos recuperables, y la nuestra reúne ambas características.

Aumento del déficit
En estas circunstancias, hay muchos sectores de las pymes que están pidiendo ayuda al Estado, e insisten en que deben ser tomados en cuenta. Pero llevan las de perder: el modelo Trump, que es el alemán, el de aquellos que tienen recursos, apuesta por salvar las grandes empresas nacionales, introduciendo el dinero que sea necesario. Después, habrá que introducir más dinero en el sistema para cubrir las situaciones personales más débiles, así como los gastos derivados del paro. Y en medio quedan las pequeñas firmas, que reciben avales para préstamos que tendrán que devolver. El resultado será un incremento sustancial del déficit público, lo que en el caso español puede tener consecuencias muy graves, salvo que haya una respuesta de la UE a la altura.

Todos quieren dinero para soportar la crisis, todos se vuelven hacia el Estado y este no se lo puede dar a menos que ponga en cuestión las bases fundamentales del funcionamiento del sistema. Y con la paradoja de que quienes están reclamando ahora grandes cantidades a espuertas son aquellos, como los directivos y accionistas de las grandes empresas o los económicos y expertos del sector financiero, que habían renegado por completo de estas prácticas y que, una vez se cierre esta situación de excepción, volverán a reclamar al Estado estabilidad presupuestaria y criticarán amargamente el elevado déficit público. De modo que si queremos salvar las empresas, y especialmente las pequeñas, no podemos ser hipócritas: tendremos que cambiar el sistema, no hacer un paréntesis.

El auge antisistema
Normalmente, estas épocas se han solventado, y lo hemos visto durante los últimos años, repercutiendo hacia abajo las pérdidas que se sufrían por arriba. Si todo se organizara en forma de pirámide, y esa estructura se parece mucho a la realidad, la parte superior presionaría a las intermedias recortándoles recursos y estas trasladarían la misma acción a las de abajo. Así fue en 2008, y ese camino llevamos. Esto no ha producido en España grandes cambios en lo político. Ha habido desencanto e indignación, hay posturas más radicales, pero había una sustancial mayoría prosistema repartida en distintas opciones políticas. Pero esto no dura siempre, y llega un momento en que la tendencia se invierte, y en lugar de mirar hacia abajo, todos comienzan a fijarse en la parte de arriba. Esta tendencia ha comenzado ya, y si el paro sigue siendo elevado dentro de unos meses y las partes intermedias de la sociedad, y autónomos, microempresas y pymes forman parte de ellas, se ven más fragilizadas todavía, la mayoría antisistema (vaya hacia un lado u otro del espectro político) estará muy cerca. La pandemia puede cambiar muchas cosas.

#hemeroteca #saludpublica #vih | Udiarraga García Uribe: "En esta pandemia se aplaude a los curados; a los del sida se les rehuía y escondía"

Imagen: Deia / Udiarraga García Uribe
Udiarraga García Uribe: "En esta pandemia se aplaude a los curados; a los del sida se les rehuía y escondía".
Udiarraga García Uribe se emociona con el cariño que reciben los afectados. La activista tardó 25 años en decir que estuvo a punto de morir por el VIH. "Ahora nadie se imagina a un paciente de coronavirus ocultando su enfermedad por miedo al estigma social." "En los 90 también pedíamos a gritos los test para que la gente se hiciera la prueba del sida."
Nekane Lauzirika | Deia, 2020-04-03
https://www.deia.eus/actualidad/sociedad/2020/04/03/pandemia-aplaude-curados-sida-les/1029108.html

A Udiarraga García Uribe, activista de la lucha contra el sida, la emergencia sanitaria del covid-19 le trae a la memoria los momentos más duros de la pandemia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) de los años 80 y 90, aquella pandemia ocultada que tuvo un impacto demoledor entre la juventud vasca. "Cada día teníamos el funeral de algún conocido, pero se celebraba casi a hurtadillas por el estigma de la enfermedad. A quienes la padecíamos se nos veía como apestados", explica esta trabajadora de la Asociación Itxarobide, que apoya a los pacientes con sida.

Por eso se emociona cuando ve en los medios de comunicación los aplausos, tanto a los pacientes recuperados por el coronavirus y dados de alta, como al personal sanitario que les atiende. Mientras el contagio del VIH se producía por relaciones sexuales de riesgo, por la utilización de jeringuillas usadas y, al principio, por transfusiones de sangre, el covid-19 se transmite por las microgotitas de saliva y puede infectar por cercanía a través de la boca, los ojos, la nariz y los oídos.

"Aunque las dos son pandemias y coinciden en que la transmisión es muy rápida, la diferencia entre ellas es abismal. En esta se abraza y se besa, aunque sea digitalmente, mientras a los pacientes de sida se les rehuía y escondía. Sin embargo, el patrón es el mismo: miedo al contagio, a lo desconocido, a morir", indica Udiarraga, que no está contagiada de coronavirus, pero sí vive la situación en primera línea.

Le impresiona de manera satisfactoria la manera en que llega la información sobre este virus a la población, la forma de contarlo y explicarlo. "Afortunadamente los datos son accesibles a todos y por todos los medios. Con el sida nadie imaginaba que en los medios de comunicación, excepto en revistas científicas, existiera la normalidad que hay ahora al explicar todo lo relacionado con el coronavirus; que fuera portada diaria en los periódicos, que abriera los informativos, aunque la comunidad científica sí se volcó para buscar soluciones que detuvieran el avance de la pandemia", reconoce.

Poblaciones de riesgo
Además, en la pandemia del sida se hablaba de población de riesgo en grupos marginales: homosexuales y heroinómanos, y ahora se habla de personas, sean sanitarios, mayores o asmáticos. Pero lo cierto es que tanto en los años 80 y 90 del pasado siglo como ahora la realidad es que todos somos susceptibles de estar afectados por alguno de estos virus. "Es cierto que al principio de la pandemia del sida la principal población de riesgo estaba bien definida, lo mismo que ahora el covid-19 se ceba más en mayores crónicos y pluripatológicos. Pero ahora las guías y pautas dadas desde Sanidad las recogen bien los medios para que nadie se confíe, como no se hizo con el sida entre quienes se creían inmunes por no pertenecer a los grupos señalados. Nadie debe bajar la guardia, porque si no, cómo explicas el fallecimiento de una enfermera de 53 años en Galdakao, un ciclista de 38 y otros muchos casos que se producen en la población con menor riesgo de infección", explica la activista de Ugao, que hasta 25 años después no se atrevió a contar que estuvo a punto de morir por el VIH ni siquiera a la gente de su entorno. "No me atrevía. Ahora no me puedo imaginar que se hiciera lo mismo que me ocurrió a mí y a miles de pacientes de VIH, que vivimos nuestro confinamiento hospitalario en silencio. ¡Imagínate ahora a un paciente de coronavirus que tuviera que ocultar que lo padece! Dentro de la mochila de la salud, esta es una parte buena para los pacientes de esta pandemia, no todo va a ser malo. Son privilegiados por poder decir que están afectados y poder pedir ayuda, algo que no pudieron decir ni pedir la mayoría de los contagiados por VIH", reconoce. "Es una de las grandes diferencias. Otra es el estigma e incomprensión que padecían también los profesionales sanitarios que nos atendían", señala.

El desprecio a los sanitarios
Porque Udiarraga recuerda como si fuese hoy que cuando estaba ingresada en el hospital y pasaba a atenderla el doctor Mayo, uno de los referentes del sida en Euskadi, la enfermera de turno se iba corriendo para no "contagiarse". "La ignorancia era tal que provocaba ese tipo de situaciones. Ahora no les dan abrazos a los sanitarios porque no pueden por el contagio, pero los aplausos cuando alguien sale de la UCI y para los sanitarios a las 8.00 de la tarde me llegan al alma. Ojalá hubiéramos tenido nosotros en los momentos duros del sida un poco de ese cariño. Fue muy duro, mucho más de lo que la gente cree. Se tiende a olvidar lo que pasó, pero fue una tragedia de grandes dimensiones", dice al borde de las lágrimas, rememorando los duros momentos vividos cuando lloró de emoción al ver en la televisión el primer caso del paciente que salía libre del coronavirus.

Recuerda que mientras estuvo ingresada en el hospital de Galdakao –el que le correspondía por ser de Ugao–, cuando bajaba la enfermera de la séptima planta temblaba: "Nos daba el parte de los fallecidos y decía: ‘Hoy ha fallecido una de Arrigorriaga’; otro día soltaba: ‘Dos de Arrigorriaga, una de Basauri’; y yo esperaba si iba a llegar a los de Miraballes que, como éramos de la zona, todos sabíamos quiénes eran".

Las diferencias de conocimiento médico y medios tecnológicos en la epidemia del sida y en esta del coronavirus son abismales. Por eso, considera que si hubieran dispuesto de estas técnicas se habría podido controlar mejor el VIH. "Ahora hay un gran conocimiento científico sobre el virus y no existe el estigma ni la discriminación de la propia sanidad. Los investigadores que trabajaban con moléculas del VIH estaban apartados del resto. Los primeros médicos que atendieron a pacientes con sida incluso estaban apartados cuando comían. No se sabía nada de un virus que, decían, no infectaba más que por sexo. Hubo cinco años, desde 1984 a 1989, en los que por desconocimiento se perdió un tiempo de oro", lamenta Udiarraga García.

jueves, 2 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | De Žižek a Judith Butler: cómo es el libro gratuito que reúne las reflexiones de los intelectuales sobre la pandemia del coronavirus

Imagen: Infobae / Byung-Chul Han
De Žižek a Judith Butler: cómo es el libro gratuito que reúne las reflexiones de los intelectuales sobre la pandemia del coronavirus.
“Sopa de Wuhan” es el título del libro creado por ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio), una iniciativa editorial del argentino Pablo Amadeo que reunió a quince pensadores que fueron publicando en el último mes y en diferentes medios sus columnas sobre la crisis sanitaria y económica que está viviendo el mundo. Se lee gratis y online.
Infobae, 2020-04-02
https://www.infobae.com/america/cultura-america/2020/04/02/de-zizek-a-judith-butler-como-es-el-libro-gratuito-que-reune-las-reflexiones-de-los-intelectuales-sobre-la-pandemia-del-coronavirus/

Mientras la paranoia y la escalada de 'fakes news' proliferan casi en con la misma fuerza que las noticias cotidianas sobre cómo enfrenta el mundo al coronavirus, hay intelectuales que prefieren parar la pelota y pensar desde otra perspectiva. En distintos diarios y portales muchos filósofos y pensadores fueron publicando sus columnas donde refloxionan sobre lo que está ocurriendo y, además, qué pasará cuando todo esta pase, si es que algún día pasa.

“Me vi en la necesidad de reunir esas publicaciones y ordenarlas”, dice Pablo Amadeo en diálogo con Infobae Cultura. “En ese ejercicio, que es un procedimiento de edición de un cuerpo de textos, y es a su vez un itinerario de lectura y un repertorio, fui identificando el impacto que podía tener para quienes, al igual que yo, pretendían tener una mirada mas o menos integral de los debates en torno al COVID-19, la coyuntura, los futuros posibles”

Así surgió ‘Sopa de Wuhan: pensamiento contemporáneo en tiempos de pandemia’, un libro que reúne a quince intelectuales de todo el mundo: Giorgio Agamben, Slavoj Žižek, Jean Luc Nancy, Franco “Bifo” Berardi, Santiago López Petit, Judith Butler, Alain Badiou, David Harvey, Byung-Chul Han, Raúl Zibechi, María Galindo, Markus Gabriel, Gustavo Yáñez González, Patricia Manrique y Paul B. Preciado. Se lee de forma online y gratuita en este link.

Fue ideado, diseñado y editado por Pablo Amadeo y su iniciativa editorial, ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio). Amadeo vive en el barrio de Tolosa, La Plata, y es Profesor en Comunicación Social (UNLP), editor, diseñador y activista político territorial. Forma parte del colectivo editorial Malisia e impulsa los proyectos POPOVA (Catálogo de fanzines feministas y disidentes, género ensayo), Cámara Oscura (Proyecto editorial sobre textos programáticos del arte) y Doble Exposición (Catálogo de fotografía emergente de la ciudad de La Plata).

“Entre el sábado 28 a las 16 hs y el domingo 29 a las 20 hs, leí todos los materiales, los organicé, hice la puesta en página, diseñé la portada, confeccioné el PDF y comencé a compartirlo con mis contactos por wathsapp. Tres horas después, cerca de la medianoche, me estaba escribiendo con gente de México, Colombia, España. Desde la publicación del material hasta hoy he recibido más de 400 mensajes a través de Facebook, Instagram, Wathsapp y mi cuenta de correo electrónico. Hoy estuve intercambiando algunos diálogos con profesionales y lectores de Sudáfrica, Suiza, Inglaterra y Brasil. Todo ha sido muy explosivo y repentino”, cuenta.

De todos esos mensajes, “el 99% son de agradecimiento, propuestas de colaboración e ideas para nuevas publicaciones”, pero “hay también un porcentaje muy pequeño, de gente que fue muy crítica con la edición del material, centralmente, con el título de la compilación y la imagen de portada. Ven, en ese gesto, un conjunto de recursos retóricos que podrían reforzar ciertos imaginarios racializantes y discriminatorios”. Amadeo le cuenta a Infobae Cultura que fue aclarando su posición al respecto, dejando en claro su militancia sobre ciertos temas que lo “ubican en las antípodas de un pensamiento discriminatorio. Afortunadamente esas charlas tuvieron muy buenos resultados”.

—¿Cómo fue el proceso de selección de autores?

—Compilé los que venían debatiendo entre sí escenarios de coyuntura por el COVID-19 y actualmente son referentes en el campo del pensamiento contemporáneo: Giorgio Agamben, Slavoj Zizek, Franco “Bifo” Berardi, o Byung-Chul Han. Hay otros textos que aparecieron porque, además, me interesan sus trayectorias militantes: Raúl Zibechi, María Galindo, Davis Harvey. Y hay otros autores y autoras que leía por primera vez y me cautivaron como Markus Gabriel, Gustavo Yáñez González y Patricia Manrique, pensadores muy jóvenes. Por último Judith Butler, Alain Badiou y Paul B. Preciado son intelectuales que siempre se me filtran por lo sensible, por el cuerpo, por lo afectivo. Son operaciones diferentes con cada grupo. Pero lo que me resultaba interesante era la mezcla, la sopa que se forma al meter en una misma olla todos estos ingredientes, hacerlos dialogar, disentir, co-existir. Claro que quedaron muchos afuera, allí también radica el trabajo de edición. Seguramente en las ediciones que se están cocinando en estos días, se sumarán otres.

—¿Por qué es importante leer las reflexiones de filósofos e intelectuales en tiempos como estos?

—Hay un conjunto de informaciones que si no nos damos tareas para procesarlas, dialogarlas, tamizarlas, contribuyen casi siempre al desarrollo de una infodemia y, por lo tanto, a la paranoia. Esta situación de suspensión a la que nos vemos sometidxs globalmente, la crisis económica que amanece en todo el planeta, es una oportunidad para repensarnos, para interrogarnos sobre el sistema social que reproducimos diariamente, sobre lo que estamos en condiciones de transformar y de cuáles son las herramientas que tenemos para hacerlo. Es absolutamente necesario pasar a otro nivel, profundizar, complejizar las formas de mirar al mundo y las relaciones que construimos y nos constituyen. Desconfío que encontremos líneas de acción mirando el noticiero. Hay que realizar otras lecturas y sobre todo, trabajar colectivamente sobre esas lecturas.

En la nota editorial introductoria del libro, se lee: “ASPO es una iniciativa editorial que se propone perdurar mientras se viva en cuarentena, es un punto de fuga creativo ante la infodemia, la paranoia y la distancia lasciva autoimpuesta como política de resguardo ante un peligro invisible”. Para Pablo Amadeo, “hay que leer estas reflexiones del campo de la filosofía y el pensamiento contemporáneo porque escapan a la lógica de los sentidos planos. ASPO es una táctica de desvío de sentido, de las siglas que señalan el carácter del confinamiento, diseñé una marca que se propone una vida efímera, pero abocada a trascender su propio territorio de origen, sus propias condiciones de producción, disponiendo de todos los salvoconductos posibles a la asfixia inherente a la ausencia de lxs otrxs”.

A este profesor y editor platense le interesan los “intersticios”. Por allí se mete para investigar y producir un contenido nuevo que estaba faltando y que, tal vez, resulte necesario para entender mejor este estado de excepción. “Hay que profundizar lo que compartimos siempre que podamos, tenemos que darle densidad a nuestros actos y nuestras palabras. Lo único que sobrevive en las superficies son los virus”, concluye en este breve pero fructífero diálogo con Infobae Cultura.

#hemeroetca #saludpublica #macrodatos | Más de 40 millones de teléfonos móviles serán usados para rastrear el coronavirus en toda España

Imagen: El País
Más de 40 millones de teléfonos móviles serán usados para rastrear el coronavirus en toda España.
Telefónica, Orange y Vodafone aportarán los datos de los usuarios aunque de forma anónima y agregada y no servirán para uso policial.
Ramón Muñoz | El País, 2020-04-02
https://elpais.com/economia/2020-04-01/mas-de-40-millones-de-telefonos-moviles-seran-usados-para-rastrear-el-coronavirus.html

Más de 40 millones de teléfonos móviles de toda España serán rastreados en un estudio de movilidad anónimo, que permitirá conocer los movimientos de población entre territorios y contribuirá a la toma de decisiones para hacer frente al coronavirus, según informó la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial en un comunicado.

El estudio, que se realizará en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), se denomina DataCOVID, y a través del cual analizará datos "anónimos y agregados" de desplazamientos de la población mientras dure la emergencia sanitaria por el coronavirus, y durante el tiempo necesario hasta que se restablezca la normalidad, para contribuir así a "una toma de decisiones más eficiente basada en los datos". El informe no aportará datos personales y no se podrá usar para usos policiales de vigilancia el confinamiento, señalaron en fuentes de los operadores

El estudio cubrirá todo el territorio nacional, dividiendo España en unas 3.200 áreas de movilidad, que identifican agrupaciones de población de entre 5.000 y 50.000 habitantes. Los datos de posición analizados permitirán tener una muestra más de 40 millones de teléfonos móviles en toda España.

El responsable del tratamiento de estos datos será el Instituto Nacional de Estadística (INE), con el que las operadoras de telecomunicaciones ya colaboraron el año pasado en la elaboración de un estudio sobre movilidad a partir de datos obtenidos de los teléfonos móviles.

Las tres principales operadores de telecomunicaciones del país, Telefónica, Orange y Vodafone, ya confirmaron su participación en el desarrollo de un piloto en la Comunidad Valenciana, tras lo cual ya se han comenzado a recopilar los datos agregados y anonimizados aportados para el estudio por algunas de esas compañías como Telefónica.

"El objetivo es analizar el efecto de las medidas sobre la movilidad de la población, identificando si aumentan o disminuyen los desplazamientos entre territorios o si hay zonas en las que hay una mayor concentración de población, para contribuir a una mejor toma de decisiones en la gestión de la emergencia sanitaria", explica la Secretaría de Estado, adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Por ejemplo, con DataCOVID se podrá conocer si tras la entrada en vigor de las medidas de distanciamiento social aumentan o disminuyen los movimientos de la población entre territorios, si hay áreas con una mayor aglomeración o afluencia o si hay zonas con una alta concentración de población en relación a su capacidad sanitaria.

En este sentido, DataCOVID utiliza las posibilidades que ofrece el Big Data para analizar grandes cantidades de información y extraer conclusiones útiles, "ganando así en eficiencia para una toma de decisiones basada en la evidencia, más coordinada y adaptada a cada territorio".

Sin movimientos individuales
Asimismo, el Gobierno incide en que el estudio "no rastrea movimientos individuales", sino que emplea datos de posicionamiento de los dispositivos móviles, anónimos y agregados, proporcionados directamente por los operadores y eliminando cualquier información personal, sin identificar ni realizar seguimientos de números de teléfono o titulares de forma individual.

Así, asegura que, al no emplear datos personales, y usar solo datos anónimos y agregados, este estudio no entra en conflicto con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) o la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, y sigue las directrices marcadas por la Agencia Española de Protección de Datos. Además, recuerda que la normativa sanitaria vigente ampara a las autoridades competentes a “usar datos con fines de investigación en situaciones excepcionales y de gravedad para la salud pública como la actual”.

Con este proyecto España sigue la senda de otros países como China, Corea del Sur, Italia, Alemania o Austria, que en las últimas semanas han puesto en marcha distintas iniciativas para analizar los movimientos de población a partir de datos obtenidos de los teléfonos móviles de los ciudadanos.

Los operadores de telecomunicaciones con presencia en España ya ofrecieron al inicio de la crisis por el Covid-19 su colaboración al Gobierno para ayudar a contener la expansión del brote de coronavirus con sus herramientas de Big Data y de gestión de datos agregados y anonimizados y otras capacidades tecnológicas, respetando en todo momento la legislación de protección de datos.

#hemeroteca #saludpublica #trabajosexual | Trabajadoras de un macroburdel: “Nos quedamos, literal, con la maleta en la calle”

Imagen: El País / Paradise, inaugurado en octubre de 2010
Trabajadoras de un macroburdel: “Nos quedamos, literal, con la maleta en la calle”.
Decenas de mujeres que ejercían la prostitución en el macroburdel Paradise son expulsadas de la pensión donde vivían.
Rebeca Carranco | El País, 2020-04-02
https://elpais.com/espana/catalunya/2020-04-01/trabajadoras-de-un-macroburdel-nos-quedamos-literal-con-la-maleta-en-la-calle.html

El Paradise, uno de los prostíbulos más conocidos y más grande de Europa, cerró el 13 de marzo las puertas por la pandemia del coronavirus. En su pensión en La Jonquera (Girona) vivían decenas de mujeres. “Unas 90”, asegura una de ellas. De la noche a la mañana, se vieron sin nada: “Nos quedamos, literal, con la maleta en la calle”. Su dueño, José Moreno, ha presentado un ERTE que afecta a 69 empleados. Entre estos no consta ninguna trabajadora sexual, con las que no le une ningún vínculo laboral formal.

“El primer día en la calle parecía que hubiera un incendio, o una guerra de zombies. Estaba vacía”, explica esta mujer, sobre lo que vio al salir de la pensión, con la maleta en la mano y sin saber adónde ir. “No tuvimos tiempo ni para pensar”. Retrata un escenario de hoteles cerrados, calles en silencio y nadie a quien recurrir en La Jonquera, la frontera entre Francia y España, extrañamente desierta estos días, sin sus habituales colas en los supermercados y en las tiendas.

El Paradise es una atracción más de la zona: un macroburdel de 2.700 metros cuadrados y 80 habitaciones. Muchas de las mujeres que trabajan allí, también viven en él. Hacen “plaza”, teniendo que estar como mínimo 21 días para garantizarse un sitio en el club. “Primero nos dijeron que nos íbamos a quedar ahí 15 días”, explica, por teléfono y pidiendo anonimato, desde el piso donde la han acogido. Admite que sintió cierta desconfianza: “Sospeché con lo de que no cerraba [la pensión]. Se comentaba que el dueño no era solidario. Esto es un negocio y él es un hombre de negocios”.

Al día siguiente, sábado, las mamis (mujeres que gestionan las habitaciones) confirmaron sus temores: debían irse. Como máximo, el domingo a mediodía tenían que estar fuera. “Por lo menos que nos hubiese dicho ‘quédense’ y que cada uno se busque la comida”, lamenta esta treintañera. Moreno asegura que no tenía más opción que cerrar y alega que mantener el establecimiento supone unos costes muy elevados, motivo por el que ha presentado el ERTE. "Hemos sobrevivido hasta ahora, veremos qué pasa de ahora en adelante”, dice.

“Todo el mundo empezó a mirar de ir para donde sea. La mayoría, para sus casas. Las que no teníamos familia aquí, no sabíamos qué hacer. Nos quedamos mirando para el cielo”, sigue la mujer, sin alterarse, pero muy preocupada por su situación. “No nos ha ofrecido absolutamente nada”, añade. Algunas se mudaron a pisos a Figueres, algunas regresaron a Rumanía, otras viajaron a Francia... La única ayuda que recibieron fue de las “mamis de la cocina”: “Nos ofrecieron su casa, pero ellas tienen un salario básico. Una no puede ir a comerse su comida”.

Ella viajó a España exclusivamente para trabajar en el Paradise tres meses y volver a su país. El billete de regreso ha sido cancelado. Tampoco tiene dinero para comprarse un vuelo cuando sea posible. El último con el que se podía haber marchado costaba 4.000 euros. “Mi familia no me puede ayudar, yo les ayudo a ellos”, señala. Se plantea acercarse al consulado de su país. “Pero están pendientes de las personas enfermas, y lo entiendo”.

Las trabajadoras sexuales del Paradise pagan 80 euros por la habitación (75 de alquiler más 5 de luz). El precio incluye la comida y la cena. Las mujeres que bajan al club después de las seis de la tarde tienen que pagar 90 euros. “El trabajo estaba muy mal, solo se trabajaba dos días por semana. Y tú tenías que pagar sí o sí la habitación. Conseguirte los 90 euros no era fácil”, alega, sobre los motivos por los que no ha podido ahorrar nada. “Es aterrador”, dice, sobre la situación actual. Pero bajo ninguna circunstancia se plantea saltarse la ley y ejercer por su cuenta en pisos.

“¿Adónde van esas mujeres? ¿A qué servicios sociales recurren a pedir ayuda? La de su zona de referencia, les dicen. ¿Cuál es su zona de referencia? Nunca han tenido ninguna porque tienen muchas dificultades para empadronarse”, lamenta Clarisa Velocci, de la asociación Genera, que estos días atienden por teléfono a las trabajadoras sexuales que se ven afectadas por el parón y la orden de confinamiento. Genera les recomienda que en ningún caso trabajen. “No hay ninguna forma de que sea seguro”, repite Velocci, que subraya que muchas de ellas están al límite y les trasladan una “angustia muy grande”.

“Garantizaremos cualquier necesidad que tengan, ya sea de alojamiento o de alimentación”, defiende la alcaldesa de La Jonquera, Sònia Martinez. Y asegura que la policía local no ha detectado que ninguna de ellas viva en la calle. Hasta el momento, dice, nadie les ha pedido ayuda. Velocci replica que las mujeres han tenido que ingeniárselas solas para salir adelante. "El sector está prácticamente parado, como en todas las economías”, añade Velocci. Critica la “criminalización bestial” que están sufriendo y pide una mayor protección: “Flexibilizar al máximo las ayudas económicas para mujeres en esta situación”.

miércoles, 1 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | Rutte admite que Holanda no mostró solidaridad y propone ahora crear un fondo para ayudar a los afectados por el coronavirus

Imagen: El País / Mark Rutte
Rutte admite que Holanda no mostró solidaridad y propone ahora crear un fondo para ayudar a los afectados por el coronavirus.
El primer ministro holandés quiere discutir mañana con Sánchez y Conte sobre este instrumento.
Isabel Ferrer | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/economia/2020-04-01/rutte-admite-que-holanda-no-mostro-solidaridad-y-propone-ahora-crear-un-fondo-para-ayudar-a-los-afectados-por-el-coronavirus.html

El primer ministro holandés, Mark Rutte, propuso este miércoles crear un “fondo coronavirus” europeo para ayudar a cubrir los gastos de atención sanitaria en los países más afectados por la pandemia, como España e Italia. Y lamentó que Holanda no haya dejado clara su solidaridad con ellos.

La iniciativa que propone Rutte consistiría en un fondo de emergencia que haría transferencias directas -y no préstamos- a los países en problemas. Estos podrían recurrir al fondo coronavirus para mantener su economía a flote.

Según explicó Rutte en una intervención ante el Parlamento, Países Bajos propondrá mañana, jueves, en una conferencia telefónica que mantendrá con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro italiano Giuseppe Conte, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, el establecimiento de este fondo especial.

El mandatario holandés no precisó la cuantía con que estaría dotado este instrumento. Pero sí señaló que Países Bajos harán una “contribución sustancial” al mismo. Rutte señaló, no obstante, que su Gobierno sigue sin creer conveniente la emisión de ‘coronabonos’.

#hemeroteca #saludpublica #macrodatos | La UE rastrea los móviles para combatir la epidemia

Imagen: El País
La UE rastrea los móviles para combatir la epidemia.
El Gobierno seguirá los desplazamientos de población para evaluar las capacidades sanitarias en cada provincia.
Rosario G. Gómez | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/sociedad/2020-03-31/la-ue-rastrea-los-moviles-para-combatir-la-epidemia.html

El cruce a gran escala de datos privados y de geolocalización permitió a China y Corea del Sur controlar los movimientos de sus ciudadanos y contener la expansión de la epidemia de coronavirus. Este modelo de gestión ha llevado a la Comisión Europea a solicitar a los principales operadores de telecomunicaciones datos de sus clientes para hacer un seguimiento de la Covid-19 en los Estados miembros y poder anticipar el ritmo de evolución de los contagios. Paralelamente, el Gobierno español ha puesto en marcha el programa DataCovid-19 para rastrear los desplazamientos de la población y evaluar así las capacidades sanitarias en cada provincia.

En el proyecto avalado por la Comisión participan ocho de las mayores compañías de móviles del continente, entre las que figuran Deutsche Telekom, Telefónica, Vodafone Telecom Italia y Orange. Facilitarán datos agregados (recopilados de miles de móviles) y anonimizados (suprimiendo información personal) y serán borrados una vez haya pasado la crisis sanitaria, según la Comisión. Combinando el ‘big data’ y la inteligencia artificial, se pretende trazar un mapa territorial de la Covid-19 y evaluar los efectos de las medidas de confinamiento implantadas en los países de la Unión. Analizar este torrente de datos permitirá definir patrones de expansión del virus y revisar o endurecer las órdenes de cuarentena.

También Sanidad quiere tener una fotografía de la movilidad de los españoles en los días previos y durante el confinamiento. Para ello, ha encargado un estudio de movilidad capaz de rastrear los desplazamientos demográficos. Esta imagen servirá para evaluar las capacidades sanitarias en cada provincia. Con esta solución tecnológica, se aspira a “mejorar la eficiencia operativa de los servicios sanitarios”, argumenta el ministerio. El plan obliga a comunidades y centros hospitalarios públicos y privados a remitir los datos a Sanidad.

La Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial se encargará además del desarrollo urgente de una aplicación informática para el apoyo en la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por la pandemia. Permitirá realizar al usuario “la autoevaluación en base a los síntomas médicos que comunique, acerca de la probabilidad de que esté infectado, ofrecer información al usuario sobre la enfermedad y proporcionar al usuario consejos prácticos y recomendaciones de acciones a seguir según la evaluación”.

La aplicación permitirá la geolocalización del usuario para verificar que se encuentra en la comunidad autónoma en la que declara estar. Puede incluir dentro de sus contenidos enlaces con portales gestionados por terceros con el objeto de facilitar el acceso a información y servicios disponibles a través de Internet.

Estas iniciativas están amparadas por el Reglamento Europeo de Protección de Datos. Las entidades que velan por la privacidad han dado luz verde al uso de información personal al estar ante una situación “excepcional” que busca garantizar los intereses vitales de los afectados o de terceros. El reglamento, de hecho, autoriza el tratamiento de información para fines humanitarios —incluido el control de epidemias y su propagación— o en situaciones de emergencia en caso de catástrofes naturales o de origen humano.

Los datos relativos a la salud gozan de especial protección, aun así, el artículo 9 del reglamento especifica que podrán ser recopilados para hacer frente a amenazas transfronterizas graves para la salud o para garantizar los niveles de calidad y de seguridad de la asistencia sanitaria y de los medicamentos o productos sanitarios “sobre la base del Derecho de la Unión o de los Estados miembros que establezca medidas adecuadas y específicas para proteger los derechos y libertades del interesado, en particular el secreto profesional”.

El estudio de movilidad sigue el modelo emprendido por el Instituto Nacional de Estadística el año pasado cuando durante ocho días siguió el rastro de todos los móviles de España a través del cruce de datos de las operadoras. Este rastreo de información es compatible con el Reglamento Europeo de Protección de Datos y con la directiva de ePrivacidad, toda vez que está amparada por una situación de emergencia sanitaria. Borja Adsuara, abogado experto en Derecho y Estrategia Digital, asegura que lo importante es que se adopten “las debidas garantías” y que los datos solo se traten para la finalidad prevista y se eliminen cuando pase la situación de emergencia. Recuerda que “son datos bajo el deber de secreto, como cualquier otro relativo a la salud”, y propone crear un comité de expertos independientes, tanto tecnológicos como jurídicos, para supervisar los trabajos.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) enfatiza que el tratamiento queda exclusivamente vinculado al control de la epidemia. Su finalidad es “ofrecer información sobre el uso de las aplicaciones de autoevaluación realizadas por las Administraciones Públicas o la obtención de estadísticas con datos de geolocalización agregados para ofrecer mapas que informen sobre áreas de mayor o menor riesgo”.

Con el apoyo del ‘big data’, las autoridades sanitarias podrán verificar que los ciudadanos que han dado positivo en la prueba del Covid-19 están acatando la cuarentena, ya que una de las medidas más relevantes para contener la epidemia es limitar la libre circulación de las personas. En este sentido, Adsuara sostiene que este plan se ha quedado corto. “La aplicación por sí misma vale para ver los flujos de movilidad. Habría que hacer muchos más test, identificar los casos positivos, aislarlos y luego, mediante los datos del móvil, saber dónde y con quién han estado en contacto para aislarlos o ponerlos en tratamiento”, explica, convencido de que “el ‘big data’ salva vidas”.

El tratamiento de los datos no es ilimitado. Sanidad y las consejerías podrán cederlos solo a los profesionales encargados de la gestión de la pandemia. La AEPD recuerda que esta emergencia no puede suponer una suspensión del derecho fundamental a privacidad, pero argumenta que la normativa tampoco puede utilizarse para obstaculizar la efectividad de las medidas, ya que la propia ley prevé soluciones para compatibilizar el uso lícito de los datos personales con las medidas necesarias para garantizar el bien común.

#hemeroteca #saludpublica #racismo | Sobre la portada "Sopa de Wuhan"

Imagen: Google Imágenes
Sobre la portada "Sopa de Wuhan".
Comunicado para ASPO (editorial) y Pablo Amadeo (editor).
Red de Diáspora China en España [et al.], 2020-04-01
https://sites.google.com/view/comunicadosopadewuhan/comunicado

Las voces de la ultraderecha nos preocupan a muchas personas. En tiempos de pandemia las identificamos y sabemos que es reprobable. Es odio. Es racismo. Y es sinofobia. ¿Qué ocurre cuando este discurso viene acompañado de una compilación de escritos de pensadorxs ‘contemporánexs’? Se justifica. Se permite porque se acompaña de unos textos que se leen profundos y reflexionados, se genera un altar de adoración y se lee creatividad tras ese diseño. Que si ‘es una referencia’, que si ‘no hay maldad’, que si 'admítelo, está ingenioso'.

La portada de un libro o de una recopilación de autorxs no es menos importante que su contenido. Si el contenido se presupone analítico, reflexivo y crítico con los ‘tiempos de pandemia’, la portada debería de ser coherente con ese lenguaje. Alimentar un imaginario que sitúa la culpa y el origen en Wuhan, China, es demagogia. Una demagogia que sirve al resto del mundo para descargar el malestar actual en ‘otrxs’. Desde la diáspora china y otras compañeras asiáticas “leídas como chinas” lo sabemos desde enero. Unxs legitiman el racismo y la sinofobia desde el juego político, otrxs lo hacen a través del humor. Pero otrxs también a base de agresiones verbales y físicas, de humillaciones e incluso a puñaladas (como pasó recientemente a un padre y a sus hijxs de seis y dos años en Texas, EEUU).

Esta portada difumina la peligrosidad de reproducir un discurso reduccionista y esencialista, en este caso, a través de una ilustración que refiere a un falso origen masivamente señalado por los medios de comunicación y reproducido en las redes acríticamente. Y para colmo, un juego de palabras simple para un título que genera imaginarios estancos y cosifica el motivo y la culpa a la sopa, se complementa de la imagen -murciélagos- y se sitúa en una geolocalización: Wuhan.

Es probable que ahora no sea momento para aventurarnos a suposiciones ni a establecer narrativas que determinen cómo hemos llegado hasta aquí. Por lo menos, no nos corresponde a nosotras dictaminar la historia. Quizás sería más interesante invertir esfuerzos en pensar cómo sostener o transformar desde donde estamos ahora. Pero si hay algo que al capitalismo colonial occidental le gusta hacer es situar la problemática en una ‘alteridad’ que le aleje de cualquier responsabilidad. Lo perverso es maquillarlo de diseño y creatividad.

¿Qué tan diferente es este diseño y este título, “Sopa de Wuhan”, de Ortega Smith hablando de “virus chino”; o de Santiago Segura desahogándose en el “puto chino que se comió un pangolín semicrudo”?

Ante un período tan sensible, donde se transforman forzosamente nuestras relaciones, nuestras vidas, nuestros espacios, tiempos y motivaciones, quizás algo sensato a hacer -quienes tienen el privilegio de poderse leer una compilación de textos de ‘pensadores contemporáneos’- es cuestionar y problematizar este discurso, y no reproducirlo.

Quizás, así, podremos avanzar hacia una transformación en la manera en que opera la humanidad. Quizás, así, vemos que la localización geopolítica del origen de un virus no nos exime a nadie de la responsabilidad, porque todxs formamos parte del sistema capitalista. Quizás, reconociendo la co-responsabilidad en primera instancia, sería verdaderamente algo transformador.

Una lectura ‘contemporánea’ que nos parece importante -y no compilada en este libro-, es el trabajo que ha realizado el colectivo chuǎng, quienes realizan un análisis histórico y colonial de la pandemia del Covid19, rastreando su relación con la deslocalización -en este caso- de la agroindustria y los saqueos y ocupaciones de las tierras; bajo la lógica capital (si te interesa, puedes leerlo aquí).

Así, terminamos preguntándonos, quiénes y cómo concebimos esa ‘contemporaneidad’, desde qué mirada, desde qué marco de análisis. Por qué se otorga valor discursivo y epistémico a unxs y no a otrxs. Nos preocupa que todavía seamos incapaces de escuchar otros discursos, otras voces que pongan en jaque nuestro conjunto de creencias actuales. Y nos cuestionamos por qué todavía se habla de ‘Oriente’ desde una “contemporaneidad” ‘mayoritariamente occidental’.

Con todo lo expuesto, instamos a la Editorial ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y el director de arte, diseño y edición Pablo Amadeo a retirar el actual título y diseño y a cambiarlo para que no se perpetúen más los discursos racistas.
  • FIRMAN
  • Red de Diáspora China en España
  • Catàrsia, col·lectivo de asiáticodescendientes (Barcelona)
  • Liwai, acción intercultural (Madrid)
  • Oryza, col·lectivo asiático antirracista (Madrid)
  • Tusanaje (Valencia)
  • Compañía Cangrejo Pro. (Madrid)
  • t.i.c.t.a.c. - taller de intervenciones críticas transfeministas antirracistas combativas (Barcelona)

#hemeroteca #saludpublica #movilidad | Marzo se convierte en el mes con menos muertes en carretera de la historia por la pandemia

Imagen: El País
Marzo se convierte en el mes con menos muertes en carretera de la historia por la pandemia.
14 personas han muerto en vías interurbanas desde que se decretó el estado de alarma.
Juan Carlos Espinosa | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/espana/2020-04-01/marzo-se-convierte-en-el-mes-con-menos-muertes-en-carretera-de-la-historia-por-la-pandemia.html

Marzo ha terminado con un dato inédito en las carreteras españolas. 54 personas murieron en accidentes de tráfico en vías interurbanas. Es la cifra más baja para cualquier mes en la serie histórica —que se inició en 1960—, según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). El número dista mucho de las muertes del mismo mes en 2019, cuando hubo 98. El acumulado de fallecimientos en lo que va del año llega a 219, 34 menos que en el primer trimestre del año anterior.

Desde el pasado 15 de marzo, cuando entró en vigor el estado de alarma, los trayectos de larga distancia han sufrido una caída por encima del 60%. Y los accesos a las ciudades han vivido un efecto similar. Por ejemplo, el pasado martes cuando se registró un descenso del 73% de entrada de coches a los municipios. Las medidas del Gobierno, que comenzaron el 15 y se endurecieron el 30, restringen cualquier movimiento que no cumpla algunas excepciones como la compra de comida o el desplazamiento al trabajo (en el caso de que se trate de un servicio clasificado como esencial).

Antes de las restricciones, 40 personas habían perdido la vida en las carreteras españolas. Mientras que en la segunda quincena fueron 14. Es decir: se redujeron en 65%.

El abrupto descenso del tráfico entre los viernes y los domingos se ha visto reflejado en la siniestralidad: dos muertes en carretera el primer fin de semana bajo el estado de alarma y un fallecido más en la segunda, cuando la media —en situaciones normales— es de diez.

La crisis del coronavirus ha dejado una variación importante en las cifras históricas de la DGT. 2019 finalizó como el año con menos fallecidos (1.098), pero las restricciones de movimientos no esenciales han hecho que los números de 2020 bajen a niveles que ni las propias autoridades de Tráfico imaginaban: “Somos conscientes que hay que valorar los números [una vez que se analicen las cifras anuales] entendiendo estas circunstancias”, resumen fuentes de la DGT.

#hemeroteca #saludpublica #educacion | Las universidades aplazarán materia y reducirán las horas de prácticas este curso

Imagen: El País / Universidad Complutense de Madrid
Las universidades aplazarán materia y reducirán las horas de prácticas este curso.
Los rectores buscan la fórmula para hacer evaluación continua a distancia y prorrogan las fechas de defensa de los trabajos obligatorios para lograr el título.
Elisa Silió | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/sociedad/2020-04-01/las-universidades-aplazaran-materia-y-reduciran-las-horas-de-practicas-este-curso.html

Los rectores españoles están dispuestos a tener algo de manga ancha ante a situación excepcional de estado de alarma que ha provocado la propagación del coronavirus. Por eso aplazarán materia al curso que viene —si es necesario—, reducirán el número de horas de prácticas y buscarán la fórmula de hacer evaluación continua ‘online’. Estos planes se resumen en un documento de la conferencia de rectores (CRUE) —al que ha tenido acceso El País— consensuado tras reunirse el lunes de forma telemática el ministro de Universidades, Manuel Castells, con seis rectores que representaban a las 83 universidades españolas (50 de ellas son públicas). Los medios de comunicación no tuvieron conocimiento de esta “reunión de trabajo”.

La intención de la CRUE, que ha creado un portal con contenidos digitales, es plasmar “un marco de actuación común para todo el sistema” y que luego cada institución —para eso existe la autonomía universitaria— lo aplique como desee entre sus estudiantes. “El objetivo común es que ningún estudiante vea interrumpido su desarrollo académico por la Covid-19”, se afirma en el documento de apenas página y media.

“Las universidades y el ministerio tenemos claro que ningún estudiante puede perder curso”, afirma Eva Alcón, rectora de la Jaume I (Castellón) y participante en la jornada de trabajo. “Por eso pasamos en 48 horas de la enseñanza presencial a la ‘online’. Ha funcionado muy bien entre el estudiantado y el profesorado. Y ahora hay que dar el siguiente paso, cómo abordamos el final de curso porque quien manda es el virus”.

Los rectores quieren que los alumnos alcancen “con criterios objetivos un nivel mínimo” en cada asignatura, que debe ser verificado. Y añaden: “Todo ello condicionado a que las competencias generales y específicas no alcanzadas puedan obtenerse, de ser preciso, en cursos posteriores”. La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, contempla un escenario parecido en las enseñanzas no universitarias. El pasado sábado, en una entrevista en ‘El Correo’, afirmó: “Si no se vuelve a las aulas, habrá que incorporar contenidos de este curso al inicio del siguiente”.

Además, las universidades van a ampliar los plazos para defender los trabajos de fin de grado y fin de máster, obligatorios para obtener el título, “así como —excepcionalmente— para aquellas prácticas curriculares que se consideren esenciales”, se afirma en la carta dirigida a los rectores. En el encuentro telemático con Castells participaron los rectores de Córdoba (José Carlos Gómez Villamandos), Politécnica de Valencia (Francisco Mora), Castilla-La Mancha (Miguel Ángel Collado), Cantabria (Ángel Pazos), Jaime I (Eva Alcón) y Valencia (Mavi Mestre).

Entre las prácticas esenciales, Alcón cita las de Ciencias de la Educación —"como los colegios están cerrados, en nuestra facultad están ayudando a los profesores y alumnos en la enseñanza 'online'”— y Medicina o Enfermería. “Los del último curso tienen que hacer las prácticas para graduarse, el resto se pueden posponer”.

“Los alumnos de 6º curso de Medicina habían hecho ya el 70% de sus prácticas clínicas, rotando por las especialidades, y les quedaba el trabajo de fin de grado”, cuenta Pablo Lara, presidente de los decanos de Enfermería. “Muchos estudiantes de Medicina se incorporarán como voluntarios en los centros sanitarios en verano y la idea es que computen esas prácticas”, razona Alcón. “Siempre ha habido muchos voluntarios en verano y sin duda este año habrá más”, pronostica Lara. Hay 7.000 alumnos en 6º de Medicina y 10.300 de 4º de Enfermería a los que el Gobierno estaría dispuesto a contratar en los próximos tres meses.

Las prácticas no esenciales —pero que resultan obligatorias para completar el curso— se convalidarán con facilidad: “Se considerarán como superadas las prácticas curriculares externas cuando estas se hayan realizado, al menos, en un 50%. Los créditos restantes se completarán, en caso necesario, con seminarios u otras actividades”. En el caso de la Formación Profesional, el Gobierno —que no tiene competencias en el caso de las universidades— ha acordado con los Gobiernos autonómicos que los alumnos cursen el mínimo de horas de prácticas que exige la ley (210) en vez de las 380 horas del FP grado medio y 400 del FP superior que se hacían hasta ahora.

Hay carreras muy afectadas por la suspensión de las prácticas de laboratorio o las salidas al campo. Es el caso de las Ciencias de la Salud (Medicina, Enfermería, Odontología, Fisioterapia, Óptica, Podología, Farmacia y Veterinaria), Ciencias del Deporte, Ciencias de la Educación, y títulos experimentales (Biología con sus distintas ramas tecnológicas y médicas, Química o Geología).

Los rectores valoran ahora cómo evaluar a distancia, pues son conscientes de que probablemente los 1,31 millones de estudiantes presenciales no volverán a clase este curso (hay otros 191.000 alumnos que estudian ‘online’). “Esas herramientas de evaluación, entre las que se encuentra la evaluación continua, deben ser coherentes con la situación y quedar definidas en el menor tiempo posible para cada asignatura, informando de ello al estudiantado”, detalla la CRUE. Ahora los rectores adaptarán estas medidas comunes a sus campus.

Castells, y las comunidades autónomas mantendrán este jueves una reunión de la Conferencia General de Política Universitaria para estudiar, entre otros asuntos, cómo y cuándo acabará este curso universitario.

Y TAMBIÉN… 
División en el Consejo Escolar del Estado sobre cómo terminar el curso tras el coronavirus.
Un borrador debatido por el organismo descarta ampliar las clases al mes de julio.
El País, 2020-04-01
https://elpais.com/sociedad/2020-04-01/division-en-el-consejo-escolar-del-estado-sobre-como-terminar-el-curso-tras-el-coronavirus.html 
Trece comunidades aplazan un año las oposiciones a profesor por la crisis sanitaria.
Madrid, Cataluña, Euskadi y Galicia mantienen la convocatoria. Las plazas a cubrir se reducen de 27.000 a 11.400.
Ignacio Zafra | El País, 2020-03-31
https://elpais.com/sociedad/2020-03-31/trece-comunidades-aplazan-un-ano-las-oposiciones-a-profesor-por-la-crisis-sanitaria.html
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