lunes, 4 de mayo de 2026

#hemeroteca #cuerpos #deseos | 'Cochinas': hágase en mí según mi voluntad

Una imagen de la serie 'Cochinas' //

'Cochinas': hágase en mí según mi voluntad

Octavio Salazar | Cordópolis, 2026-05-04 

https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/cochinas-hagase-voluntad_132_13193376.html

A estas alturas del siglo XXI, y pese a todos los espacios de autonomía que las mujeres han ido conquistando con relación a sus cuerpos y a sus deseos, la sexualidad continúa siendo uno de esos territorios más resistentes a una transformación feminista o, dicho de otra manera, es uno de esos espacios en los que se sigue evidenciando quiénes durante siglos dictamos las reglas y de qué manera el silencio de las mujeres, en todos los sentidos, ha sido uno de los pilares del patriarcado. Sexismo y edadismo, a los que podríamos añadir también un capacitismo que excluye sujetos y cuerpos que no responden al canon productivo y deseable, continúan siendo firmes aliados en un mundo sostenido por las reglas de un mercado en el que ahora parece imponerse, en palabras de Andrea García Santesmases, un “nuevo contrato sexual”, en el que más que transformar lo normativo no estamos sino reproduciendo las claves depredadoras y masculinizadas que, me temo, no conducen a ninguna liberación (sobre todo para quienes están en posición de vulnerabilidad). En dicho contexto, las herramientas digitales, más que favorecer la apertura a un planeta más ancho y diverso fomentan unos imaginarios construidos por y para los poderosos, de tal manera que en la actualidad sean muchas las personas atravesadas por malestares, violencias y una terrible frustración ante un mundo que, por otra parte, no deja de vendernos el sexo como uno de esos acontecimientos que cotizan alto en la bolsa del “optimismo cruel”.

En un contexto como éste, en el que siento que mujeres y hombres, la sociedad en general, seguimos teniendo tantas conversaciones pendientes en materia de sexualidad, y en el que, no lo olvidemos, los cuerpos y los deseos siguen ausentes de los procesos educativos, es tan de agradecer una serie como 'Cochinas'. Creada por Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, y dirigida por Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago, la serie nos lleva al Valladolid de los años 90, para contarnos el proceso de liberación de unas mujeres que, gracias a la pornografía que en aquellos años circulaba en cintas de videoclub, van descubriendo placeres al tiempo que van tomando conciencia de la soberanía que les ha negado un mundo de maridos machotes. Atravesada por el amor a una cultura cinéfila forjada gracias al VHS y con decisiones tan arriesgadas como empezar cada capítulo con la recreación de la escena de una película porno de aquellas que triunfaban en los primeros años de la democracia, 'Cochinas' tiene el gran acierto de darle la vuelta a los patrones sexistas y convertir en protagonistas a unas mujeres que hasta ese momento no habían hecho sino cumplir con las expectativas clásicas y que, en un ejercicio revolucionario de sororidad, descubren no solo el disfrute que encierran sus cuerpos sino también la libertad que supone saltarse las normas escritas por otros. Los creadores y las creadoras de esta singular apuesta han optado también por mostrarnos a mujeres y cuerpos que se salen de lo normativo, que no responden a las exigencias estéticas de un mercado ahora también de los deseos y del capital erótico, que en algún caso carecen de las capacidades que dictamos como las normales, o que trabajan en empleos precarios y sufridos (al tiempo que sostienen lo doméstico como auténticas heroínas). Un mosaico de seres diferentes en el que no faltan las mujeres viejas, también con derecho a disfrutar del sexo y que, sin embargo, solemos tratar como si fueran menores de edad a las que negamos autonomía y goce. Con unos guiones afilados y divertidísimos, y con un reparto que, en la mejor tradición de nuestro cine, convierte a los personajes secundarios en protagonistas, 'Cochinas' nos hace reír, nos emociona y también nos deja un poso tras su visionado que nos lleva, en este 2026, a seguir preguntándonos por muchas de esas cuestiones que en las primeras décadas de democracia fueron prisioneras de una falsa liberación.

Si bien Malena Alterio y una deslumbrante Celia Morón se merecen todos los premios de la temporada, no se quedan atrás todas esas mujeres diversas que, incluida una felizmente recuperada Josele Román, componen unos de los repartos más brillantes y ajustados de los últimos años. Todas ellas respiran tanta verdad que es imposible no empatizar con sus sueños y frustraciones, de la misma manera que, en otro sentido, lo acabamos haciendo con unos hombres, esos diligentes padres de familia amparados por el Código civil y por tantos usos y costumbres, que no tienen más remedio que asumir que es imposible seguir manteniendo el estatus que heredaron en un mundo hecho a su medida. De ahí que el personaje que interpreta Alvaro Mel, tierno y perdido, bien pudiera ser esa bisagra que conecta el mundo destinado a sucumbir y uno nuevo que todavía hoy está por abrirse en toda su plenitud. Ese en el que al fin hayamos hecho saltar de una vez por todas las costuras de lo normativo y en el que nos hayamos emancipado de unos roles y expectativas que nos limitan y que, con frecuencia, tanto nos hacen sufrir ('a unas' más que a 'otros'). Donde los cuerpos raros, viejos, gordos o con algún tipo de discapacidad pierdan al fin el miedo a lucir su desnudez y en el que las mujeres, sobre todo las mujeres, gocen liberadas de las cadenas con las que tantos dioses quisieron reducir su voz a un eterno “hágase en mí según tu voluntad”.

domingo, 3 de mayo de 2026

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Dos maricones, tres lesbianas, una bisexual y la importancia de colectivizarse

Una manifestación del Orgullo Crítico de Madrid //

Dos maricones, tres lesbianas, una bisexual y la importancia de colectivizarse

Paco Tomás | Público, 2026-05-03

https://www.publico.es/opinion/columnas/dos-maricones-tres-lesbianas-bisexual-importancia-colectivizarse.html

A Isabel Díaz Ayuso no le gusta que los gais, lesbianas, bisexuales, trans y demás identidades afectivo-sexuales y de género estemos unidas. Ella, que opina que el Orgullo LGTBIQ+ es “un secuestro mediático” que hay que “estar aguantando” durante todo un mes, que ha legislado contra nosotros permitiendo que las torturas de conversión -o sea, curarnos de nuestra homosexualidad o identidad de género- NO sean delito penal, nos anima a que dejemos de colectivizarnos. Que mejor un gay por aquí, una lesbiana por allá, pero nada de ir juntas a ninguna parte. 

Cuando Ayuso, o cualquier otra persona, dice eso lo que está haciendo es lo mismo que hizo la clase empresarial, a principios del siglo XIX, cuando los obreros comenzaron a organizarse en sindicatos para luchar contra las jornadas laborales inhumanas, los bajos salarios y el empleo infantil. Que los obreros se unieran para luchar por sus derechos fue recibido por los empresarios, en los años de la revolución industrial, como una amenaza a sus ingresos económicos, preocupándose ante la idea de que sus trabajadores, a los que consideraban su propiedad, se atrevieran a reclamar derechos y desafiar su autoridad.

Un individuo es más fácil de someter, de asustar, de coaccionar, que un grupo. Colectivizarse no es otra cosa que darle un peso político a nuestra unión para así, juntes, mejorar nuestra vida. Eso hizo el asociacionismo gay y lésbico en los años posteriores a las revueltas de Stonewall. Negar su existencia y su relevancia en la sociedad actual es invisibilizar una lucha histórica.

Otra cosa es que esa lucha tuviera la repercusión mediática que tiene ahora. Que hubiera jóvenes adolescentes maricas, en los años 70 y 80 en España, que supieran de la existencia de estos colectivos y decidieran unirse a su causa, que no era otra que lograr derechos y libertades para todos ellos. Yo mismo, a finales de los años 80, como chico marica de veinte años, ni siquiera tenía conciencia de la existencia de colectivos LGTB. Ni siquiera existía el concepto de comunidades LGTB porque eso llega en los años 90 al procurar hacer más inclusivo el movimiento homosexual de los 70.

En 1970, Francesc Francino y Armand de Fluviá fundan, en la clandestinidad, la agrupación AGHOIS, que dos años después pasaría a denominarse Movimiento Español de Liberación Homosexual (MELH). A mitad de los años 70 ya existían frentes de liberación en diferentes ciudades españolas, como el FAGC, EGHAM [i.e. EHGAM] o FHAR, e incluso ellos se dieron cuenta de la necesidad de colectivizarse para lograr que su voz se escuchase porque, por separado, no tenían tanta fuerza. Y se creó, en 1977, la COFLHEE, la Coordinadora de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español. Y hasta 1992 no nace la Federación Estatal de Gais y Lesbianas, porque en ese momento aún no se habían sumado las personas trans ni las bisexuales. 

Recuerdo que, a mediados de los años 90, el diputado Jorge Trías Sagnier, que era el interlocutor del PP con las entidades activistas LGTB en la estéril negociación por una ley de parejas de hecho, le dijo a Pedro Zerolo y a Mili Hernández: “Vosotros sois cuatro y os lleváis muy bien con la prensa”. Que es como decir que sois dos maricones y una bisexual, o dos travestis y tres lesbianas, y punto. Hubo que colectivizarse, salir a las calles en el Orgullo, que vieran todos los que éramos, para que dejaran de ningunearnos.

A partir de ahí se inicia un camino en la lucha por los derechos de las comunidades LGTBIQ+ con importantes logros, como el matrimonio igualitario y la adopción, y considerables errores, como permitir que el capitalismo más voraz devore la reivindicación y convierta nuestra historia -no olvidemos nunca que cada 28 de junio estamos celebrando una revuelta contra el orden establecido- en un simulacro de fiesta de interés turístico regional.

Un sindicato, una cooperativa, una asociación, incluso un club de fans, es una manera de colectivizarse, de crear comunidad. Sentir que estás solo en el mundo es una realidad contra la que lucha esa colectivización. Hasta encontrar esa familia elegida, las personas afines con las que creas tu grupo de amigos con los que salir de fiesta, sentarte en un banco, ir al cine o montar una banda de música, es un modelo de colectivización, porque son gente que te protege y te sustenta cuando las cosas van mal. 

Y eso es algo que el liberalismo, que ya sabéis que es el hijo psicópata del capitalismo, rechaza. De ahí que sea un pensamiento filosófico, económico y político que abogue por el individualismo. Que busque cómplices que crean que su exclusivo bienestar es lo único por lo que merece la pena luchar, que su visión del mundo se reduzca a su estricta costumbre, que si ellos no han pasado hambre esa sea una prueba de que no hay hambre en el mundo, que sus privilegios sean incuestionables, que la empatía no les incumba porque eso les hace endebles y que si un fondo buitre te echa de tu casa, la culpa sea tuya por no haberte esforzado lo suficiente para poder comprarte una.

Pensar que formar parte de una comunidad es asumir un pensamiento único es un grave error. De hecho, somos varias comunidades, con realidades muy diversas, incluso dentro de cada comunidad, con las que a veces se discute al confrontar los distintos puntos de vista. Pero también sabemos que solo el colectivo, la comunidad, el grupo, podrá salvarnos. Porque el individualismo responde a la idea de que solo se progresa desde la competencia, despreciando el interés colectivo. Y dos maricones y una bisexual serían invisibles si no tuvieran alrededor a millones de maricones, lesbianas, bisexuales, personas trans, haciendo piña.

miércoles, 29 de abril de 2026

#hemeroteca #ideologiadeodio #educacion | Adoctrinamiento LGTBI y libertad de enseñanza

Concentración de Xega en Oviedo por la ley LGTBI+ de Asturias //

Adoctrinamiento LGTBI y libertad de enseñanza

Esto es un enorme problema, o debería serlo, para todo el sistema educativo, pero particularmente para los centros concertados de ideario católico, y con ello, no lo olvidemos, para la libertad de enseñanza que garantizan con su existencia
Jesús Muñoz de Priego Alvear | El Debate, 206-04-29
https://www.eldebate.com/educacion/20260429/adoctrinamiento-lgtbi-libertad-ensenanza_412166.html

Recientemente se ha hecho público el inicio de la tramitación del proyecto de ley LGTBI del Principado de Asturias, como un paso más en esa carrera autonómica del «pues yo más». Las noticias hablan de la posibilidad, en aplicación de la misma, de sancionar a los profesores que no eduquen en diversidad sexual con hasta 150.000 euros, si se considerara falta muy grave.

Este, como todos ya, deviene en un tema muy radicalizado (polarizado, dicen ahora), que provoca enfrentamientos sin dar la menor cabida a la reflexión, al debate, a la escucha. Todos son eslóganes y ninguna búsqueda de consensos, que los hay, sino de alentar el enfrentamiento cainita; un juego maniqueo de extremos.

Lo cierto es que el proyecto de ley no es solo contra la discriminación, la afrenta a la dignidad de las personas, el rechazo… sino que, dando un paso más, parece pretender obligar al fomento de las ideologías de género y transgénero, al adoctrinamiento, hasta el punto de sancionar a los profesores que no la secunden. Es decir, impone al profesorado, no ya garantizar el respeto y la no discriminación a cualquiera de sus alumnos, sino transmitir al alumnado las teorías sobre la diversidad de género en las que se basa la ley, no fruto de un consenso social, sino de la opción política de quien gobierna.

Esto es un enorme problema, o debería serlo, para todo el sistema educativo, pero particularmente para los centros concertados de ideario católico, y con ello, no lo olvidemos, para la libertad de enseñanza que garantizan con su existencia, porque la ideología de género es contraria a la doctrina de la Iglesia y la visión antropológica cristiana (véase el documento de la Congregación para la Educación Católica «Varón y mujer los creó. Para un diálogo sobre la cuestión 'gender' en la educación», o el documento «La verdad sobre el amor humano. Orientaciones sobre el amor conyugal, la ideología de género y la legislación familiar» de la Conferencia Episcopal Española, o documentos de diversos y sucesivos papados: del papa Francisco, por ejemplo, referencias en su exhortación apostólica postsinodal «Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia»).

Los colegios católicos son centros de la Iglesia y, por tanto, con independencia de la diversidad y riqueza de carismas, se espera de ellos que respeten el posicionamiento oficial de la Iglesia y su doctrina. ¿Les está imponiendo este tipo de leyes que vayan contra su propio ideario y apliquen una ideología que, por cierto, no cuenta con respaldo científico, pero además no está consensuada en nuestra sociedad?

En esto no hay que confundir términos, porque rápidamente hay quien pretende acusar de forma frívola y gratuita de alguna fobia. La postura de la Iglesia al respecto es la misma de siempre: cercanía, atención, empatía, escucha, cuidado, acompañamiento, respeto a la persona, reconocimiento de su dignidad absoluta como hijos de un mismo Dios… pero no a sus ideologías. Cuando el papa Francisco dijo aquello del «todos, todos, todos», no estamos ante una sorpresiva innovación, sino ante un mero recordatorio evangélico. En la Iglesia caben absolutamente todas las personas, o al menos las que quieran estar, pero no sus ideologías. Y así, por ejemplo, cabe el comunista, pero no cabe el comunismo, e igualmente cabe el trans, pero no la ideología de género. Es muy distinto respetar a la persona que comprar su argumentario.

Y, por tanto, ¿qué le cabe hacer al colegio católico en Asturias? ¿Debe traicionar su identidad o debe enfrentarse con valentía, y enorme riesgo, a la ley? Cabe recordar que la identidad, ese ser católico, es precisamente lo que justifica la existencia de esos centros y así también su financiación con fondos públicos, precisamente para que las familias puedan ejercer la libertad de enseñanza que les reconoce la Constitución española, eligiendo el tipo o modelo de educación que quieren para sus hijos, de acuerdo con sus propias convicciones, y la posibilidad de elegir un centro distinto de los propios de la Administración pública y donde esos gobiernos, del signo político que sean, puedan intentar imponer sus posturas políticas e ideológicas no consensuadas ni aceptadas por el conjunto de la sociedad, como aquí precisamente es el caso. Si el centro católico deja de ser católico y se convierte en una especie de centro público más, ya no permite el ejercicio de la libertad de enseñanza y deja de estar justificada su existencia para la sociedad, al menos como centro sostenido con fondos públicos. Pero si sigue fiel a su ideario, además de la crítica sectaria (que esa viene ya de serie cuando se trata de la Iglesia), se enfrenta a sanciones, ya no solo para el centro, sino para su profesorado.

Todo esto, por cierto, mientras el gobierno pretende acuerdos educativos con el Reino de Marruecos en nuestro territorio…

Lo curioso es que, al menos hasta ahora, los únicos que han alertado y levantado la voz frente al proyecto de ley de Asturias han sido varios grupos feministas, alarmados por la deriva de la ideología de género de la ley.

Por cierto, que también informan que la ley insiste en los tratamientos hormonales a partir de los 16 años, incluso excluyendo la participación de los padres que no estén de acuerdo, e impidiendo que un profesional sanitario pueda negarse, incluso por motivos médicos, a su implantación, frente a la decisión del menor. Y eso a pesar de la marcha atrás de la legislación de países nórdicos y del propio Reino Unido, alertados por las graves patologías que parecen provocar esos tratamientos y, seguramente y sobre todo, por las reclamaciones posteriores, que acaban en sentencias, de muchos de aquellos menores, tras tratamientos hormonales y quirúrgicos, al considerar que fueron decisiones precipitadas y que se realizaron sin ningún control añadido a una voluntad aún no suficientemente formada, ni autónoma.

  • Jesús Muñoz de Priego Alvear es abogado experto en Derecho educativo

martes, 28 de abril de 2026

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Las personas LGTBI+ que ingresan menos de 1.000 euros al mes sufren el doble de exposición al odio

La FELGTBI+ presenta el 'Estado del Odio 2026' //

Las personas LGTBI+ que ingresan menos de 1.000 euros al mes sufren el doble de exposición al odio

El centro de trabajo es el lugar donde más agresiones sexuales con intimidación contra personas LGTBI+ se producen
La Razón, 2026-04-28
https://www.larazon.es/sociedad/personas-lgtbi-que-ingresan-menos-1000-euros-mes-sufren-doble-exposicion-odio_2026042869f0deec7b1d574ac65db8dc.html
 
Las personas LGTBI+ que ingresan menos de 1.000 euros al mes sufren el doble de exposición al odio que aquellas con mayores recursos. Así se desprende del informe “Estado del Odio 2026”, investigación elaborada por la Federación Estatal LGTBI+ a partir de una encuesta realizada por 40dB y con la colaboración de miembros de un equipo de investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP, CSIC).

La investigación también demuestra que el acoso por LGTBIfobia afecta al 50% de las personas con menos ingresos, frente al 20% de quienes tienen ingresos más altos. Además, revela que las personas LGTBI+ en situación de desempleo presentan un riesgo mayor de sufrir determinadas formas de odio en comparación con quienes trabajan o estudian.

En este sentido, la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+, Paula Iglesias, concluye que “estar en situación de desempleo o tener bajos recursos económicos son factores que incrementan significativamente la posibilidad de ser víctima de odio LGTBIfóbico. Por eso, si las empresas implementan el Real Decreto destinado a garantizar la igualdad LGTBI+ en los espacios de trabajo, reducirán la LGTBIfobia que resta oportunidades de contratación y promoción al colectivo y protegeremos también a las personas LGTBI+ frente al odio”.
Violencia en los espacios de trabajo

La coordinadora del grupo Laboral de la Federación Estatal LGTBI+ Meritxell Salazar, explica que “cuando la violencia o discriminación ocurre en el ámbito laboral, las barreras para denunciar y acceder a recursos de protección son mayores debido a las relaciones de poder y al miedo a represalias”. “Por eso, las experiencias de discriminación laboral, al igual que otras formas de odio, provocan niveles elevados de ansiedad, estrés, estado depresivo y miedo en las víctimas”, alerta.

Y es que, según el informe, el centro de trabajo es el lugar donde más agresiones sexuales con intimidación contra personas LGTBI+ se producen: un 21%, frente al 15% que suceden en la calle. De hecho, el ámbito laboral ha pasado de ser el sexto lugar donde más violencia sufría el colectivo, a ser el segundo escenario principal donde ocurren hechos de odio (13% de los casos registrados), solo por detrás de la vía pública. Asimismo, 1 de cada 10 personas LGTBI+ ha vivido experiencias de discriminación laboral vinculadas a interacciones en plataformas digitales.
Reivindicaciones

Por eso, Salazar reclama la aplicación por parte de las empresas del Real Decreto para Igualdad LGTBI+ en los espacios de trabajo que, según recuerda, es de obligado cumplimiento para todas las compañías con plantillas superiores a 50 personas.

“Esta legislación obliga a las empresas a implementar planes y protocolos de igualdad y no discriminación LGTBI+, lo que ayuda a reducir el acoso y las agresiones en el trabajo. Esto es especialmente relevante dadas las elevadas tasas de violencia en el entorno laboral que revela el informe. La prevención de las agresiones en el entorno laboral es una responsabilidad empresarial estructural, no opcional”, declara.

Además, el Real Decreto impulsa protocolos de actuación ante el acoso LGTBIfóbico; canales de denuncia accesibles y confidenciales y medidas de protección frente a represalias. “Esto reduce la impunidad de las personas agresoras y favorece que las víctimas puedan denunciar sin riesgo de perder su empleo o sufrir más violencia”, explica.

Por eso, la presidenta de la Federación, Paula Iglesias, insta a las empresas “a cumplir la ley y hacer de sus lugares de trabajo espacios más seguros y respetuosos para todas las personas”. “Además, estamos a disposición de todas las compañías que quieran implementar estas medidas y no sepan cómo hacerlo mediante nuestros programas EMIDIS y Yes we trans. A través de estas iniciativas ayudamos a más de 30 empresas al año a atraer y retener talento diverso y combatir la discriminación por LGTBIfobia también en los procesos de selección”, explica la presidenta de la Federación Estatal LGTBI+.

Asimismo, Iglesias reivindica la aprobación urgente de un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad que frene la violencia. “Los discursos de odio generan un clima de crispación que normaliza la violencia que se ceba en las calles y en los espacios laborales contra las personas en mayor situación de vulnerabilidad. Solo podremos frenar el odio a través de un consenso democrático porque están en juego las vidas de miles de personas, en especial, como hemos visto, las de aquellas que a su vez tienen menos recursos para combatirlo”, asegura.

#hemeroteca #testimonios | Fangoria: "No somos referentes de nada. No existía lo LGTBI, no había siglas, éramos un maricón y una bisexual, y ya está"

Fangoria posa para 20 Minutos //

Fangoria: "No somos referentes de nada. No existía lo LGTBI, no había siglas, éramos un maricón y una bisexual, y ya está"

El grupo lanza 'La verdad o la imaginación', su primer disco en una década, más conceptual y con un sonido 'eurodance' "más pop, bailable y melódico". 
Daniel Mateo | 20 Minutos, 2026-04-28 
https://www.20minutos.es/musica/entrevista-fangoria-disco-verdad-imaginacion_6961806_0.html

Alaska y Nacho Canut nunca han sido muy amigos de la verdad absoluta, pero esta vez, como Fangoria, dan un paso más y nos proponen un juego, elegir entre la verdad y la imaginación dentro de los límites de la realidad. Ellos lo tienen claro.

¿La verdad o la imaginación por no decir la verdad o la mentira?

Alaska: No, es diferente. Tú dices que cualquiera puede decir que no es mentira, que es imaginación. Nacho Canut: Bueno, te lo puede decir como excusa. 'Ay, me lo he imaginado'. A: Ya, pero una cosa es imaginarte algo y crear un mundo imaginario y otra mentir para que el otro te crea.

¿Ustedes son más de verdad o de imaginación?

A: A ver, somos personas, vivimos en este mundo. La verdad es lo que es. N.C.: Lo que hay que saber es diferenciarlas. Hay que saber cuándo es verdad y cuándo es imaginación. A: Cosa bastante difícil (ríe). Tendemos a pensar que en estos tiempos, obviamente, con las tecnologías y con todo, es mucho más fácil colar la mentira o la media verdad, pero no, eso ha sido siempre así, siempre. Eso es una cuestión de la humanidad.

¿Son malos tiempos para la verdad?

A: Hoy en día la tecnología te ayuda a construir esa mentira, pero la mentira la crea la persona. Yo ahora te puedo contar una historia divina de cómo es todo y te lo estoy contando como verdad, y así queda publicada, y, dentro de 100 años, alguien va a la hemeroteca y ya no hay nadie para desmentirme, para decir: 'oye, no, es la Gran Vía no estaba toda pintada de amarillo. ¿Qué está diciendo esta?'. Y eso ha quedado ahí como un dato. Lo único que ha ocurrido ahora es que la tecnología ayuda a esas personas que quieren mentir o que quieren crear una realidad que no existe. Ya está. Pero el que ha tenido imaginación, la ha tenido siempre.

¿A favor o en contra de la IA?

N.C.: Ni a favor ni en contra. A: Yo entiendo el miedo, porque si cualquier, iba a decir bobo, pero no tiene por qué ser bobo, puede mejorar una fotografía en casa... Pero a ver, es normal, los avances tecnológicos son lo que son. N.C.: Sí, lo que pasa es que se supone que este avance tecnológico es el primero que va a pensar él mismo y sin pensar en nosotros, que es la diferencia con una lavadora. Entonces, no podemos saber cómo va a ser.

Con todo, ¿se quedan con esta época o preferirían vivir en otra?

A: ¿Yo? Con la actual, la verdad. N.C.: Sí, también. A: A ver, a mí me encantaría vivir los años 50 en Estados Unidos o en la Inglaterra de 1890, porque tengo esas referencias y no lo he vivido. Yo lo que no quiero es volver a lo que he vivido. Ya lo he vivido. Nosotros no queremos estar en otro momento que en el que estamos.

Es un disco que habla de las relaciones, también personales. ¿Atraviesan su peor momento?

A: Habrá de todo. N.C.: Estamos en un país en el que hemos tenido una Guerra Civil. Peor que eso no hay nada, y no estamos en ese momento. Entonces, no, no atraviesan un mal momento. Yo creo que al revés, atraviesan un momento que todo el mundo está dialogando continuamente, y yo creo que eso es bueno. A: Bueno, no sé si diálogo es la palabra... N.C.: Bueno, pero ahí está. Ahora mismo Trump ha dicho: 'nos vamos a reunir'. Siempre está reuniéndose. ¡Reunirse es bueno! Entonces, yo creo estamos en un momento de diálogo, otra cosa es que no se entiendan entre ellos. A: Además, no creo que haya momentos para eso. Creo que la humanidad es como es, y a veces se amplifican más unas cosas que otras por los medios de comunicación o por las tecnologías que tenemos. Antes no teníamos un unas redes sociales continuas que mostraban la verdad o la mentira de la vida de cada uno.

Alaska, usted asegura que, en la época de La Movida, a su generación, que hacía pop, se la despreciaba, que es de lo que se quejó Almodóvar respecto a Sabina.

A: No hay que darle importancia, porque (Sabina) es muy libre de escribir lo que piense, pero es verdad que, más o menos, era un sentir general de las personas de su edad, de la generación anterior a nosotros. Nos miraban con condescendencia. Éramos demasiado frívolos, demasiado coloristas, demasiado poco comprometidos. Entonces, el que hacía un cine de otra forma y el que hacía moda de otra forma... Caíamos todos. N.C.: Claro, es lo nuevo que venía... A: Sí, es es normal y, así como está narrado, lo vivimos. A día de hoy no tiene ninguna importancia, pero así era. N.C.: Cuando decíamos que nos gustaba Boney M. y tal, era como: '¿cómo os va a gustar Boney M? ¡No tenéis cabeza!'. A: Sí, era así, y eso lo notabas en las entrevistas, quiero decir, a los propios entrevistadores, que eran de esa generación y que lo que les gustaba en el arte eran los abstractos de Cuenca, nuestros amigos figurativos les parecía que dibujaban cómics, ¿me entiendes? Era todo así.

¿Poco comprometidos? ¿Consideran que ustedes no tenían compromiso social?

N.C.: Nosotros vivíamos en ese momento y hacíamos lo que hacíamos, pero no lo veíamos como un compromiso. A: O sea, yo lo hacía por mí, no lo hacía por ti. Si me he pegado con alguien por llamar maricón a mi amigo, no lo he hecho por ti, ni por aquel, ni por aquella, lo he hecho por mí. No lo iba a hacer para salvar el mundo, lo iba a hacer para salvar mi mundo, o sea que ya está. N.C.: Es que los términos que utilizábamos no son los de ahora. Entonces, es muy difícil explicar nada. El idioma ha cambiado. Entonces, ¿compromiso? Es que no existía nada de eso. A: ¿Era yo una niña empoderada con 14 años? Era la más, pero yo no lo veía así. N.C.: Si venían los guerrilleros de Cristo Rey y nos pegaban, tú te defendías, pero no era un compromiso con nadie ni con nada. Era diferente, pero no lo podemos explicar, no tenemos palabras para que la gente de ahora lo entienda. Hay una barrera que no nos permite cruzar la comunicación.

¿Quizá por eso siempre se han sentido unas raras, también en La Movida?

A: Mira, una persona nos acaba de enseñar la primera actuación de Fangoria en Televisión Española. ¡Somos unas marcianas! En el año 90, todo electrónico, solos los dos, yo dando vueltas... ¡Debió ser una marcianada vernos! Lo siento, somos así. N.C.: Es que hacer eso en el año 90... Nunca nos hemos sentido parte de nada absoluto, pero en los 80 tampoco. No era algo que fuera con nosotros. Estábamos ahí, nuestros amigos tenían también grupos y tal, pero no era algo de lo que nosotros nos sintiéramos parte. A: No. Somos poco gregarios. Cero gregarios.

Tampoco se consideran un referente LGTBI, un colectivo del que han dicho que, últimamente, reciben los mayores ataques. ¿Ya han hecho las paces?

A: No nos consideramos referentes de nada, pero claro, nosotros éramos eso. No existía lo LGTBI, éramos un maricón y una bisexual, y ya está. N.C.: Éramos homosexuales y era lo más natural para nosotros. Había gente por la calle que te llamaba maricón, y tú respondías: '¡Hijo de puta!'. A: Claro, para nosotros es natural porque era nuestro mundo. Eso que ahora tiene siglas, para nosotros era nuestro mundo. N.C.: No había siglas, no había nada. Éramos... no sé, es difícil explicarlo. Yo no me tengo que reconciliar con nadie, porque nunca me he peleado con nadie. Oiga, que yo lo único que soy es un hombre que le gustan los hombres, y no pasa nada. Y me gusta el helado de fresa y me gusta la música 'heavy'. Pero yo no me considero parte de nada. Yo soy un ser humano, me considero parte de la humanidad, y ya está. Y no quiero líos con nadie. Pero es verdad que esa esa comunidad, que supongo que existirá, nos ha llamado de todo como comunidad. A: No se puede generalizar, lo que pasa es que siempre nos fijamos en el más ruidoso.

Y, sin generalizar, ¿cómo ven a los jóvenes de ahora?

A: Es que el término 'jóvenes' no existe. Siempre habrá jóvenes que lo que quieren es tener un trabajo estable, casarse, tener un hijo; jóvenes que quieren vivir dando saltos por la vida y no tener una profesión; jóvenes que quieren hacer cosas creativas... N.C.: Jóvenes que quieren tomar drogas; jóvenes que quieren no trabajar nunca... A: Siempre habrá muchos tipos de juventud dentro de cada generación. N.C.: Igual que nuestra generación, la gente de nuestra edad no todos son como nosotros, ni piensan lo mismo. A: A ver, básicamente, nadie era como nosotros. N.C.: Por eso no se puede generalizar nunca.

Musicalmente, ¿Fangoria ha sabido evolucionar con los tiempos?

N.C.: Yo creo que no ha ido con los tiempos, ha ido con nosotros, con lo que nos va interesando. A: Si fuéramos con los tiempos, no haríamos un disco ultraeuropeo. N.C.: Claro, porque en este momento todo es lo latino. A: ¡Y en los 90! N.C.: Te recuerdo que en los 80 tú hiciste un dueto con Latinos Unidos. A: Sí, hicimos una de salsa. Pero en los 90, te recuerdo, cuando éramos DJ y nos sacaban de la cabina, nos decían: 'muchas gracias, muy bonito todo, que entre el DJ de la sala para que se llene la pista'. Y ponían a los artistas latinos de ese momento, que eran los que triunfaban. N.C.: No, nunca nos hemos sentido parte de nada y evolucionamos según la técnica y según la tecnología. No con lo artístico, sino con lo tecnológico. A: Y eso no quiere decir que no estemos completamente abiertos a todo. De Karol G a Paco Amoroso... N.C.: Vamos, me encanta el reguetón, pero no siento la necesidad hacer reguetón. A: Nosotros no tenemos prejuicios.

¿Ni siquiera con los debates culturales que, cada cierto tiempo, aparecen?

A: No. Ni siquiera por las intromisiones. No creemos en la intromisión, creemos que todo el mundo tiene derecho a hacer discos, libros o lo que quiera y que no hay ningún debate. N.C.: Pero bueno, que si hay debate no pasa nada. A: Lo que pasa es que tú eres muy naíf, porque la gente no debate, la gente quiere imponer lo suyo. Punto. Y eso no es debatir. N.C.: Nadie tiene que pedir perdón por pensar diferente a ti. Esto de tener que pedir perdón. ¿Perdón por pensar? ¡Que horror! ¿Perdón por opinar? Pero, ¿desde cuándo? No, nosotros no estamos hechos para el debate ahora mismo, porque aceptamos todos los puntos de vista.

'Me voy', su actual 'single', habla de las despedidas. ¿Estamos preparados para decir adiós?

A: Nunca estás preparado, salvo que sea una decisión. Y cuando es una decisión y la tomas, qué maravilla. N.C.: Ya, pero ¿y si te después cambias de opinión? A: Pues a mí no me ha pasado nunca. ¿A ti te pasa? N.C.: No, pero te puede pasar. Pero te puede pasar. Y cuando lo estás pensando: 'me voy a despedir, pero y si...'. A: Ah, no, qué horror. Es que tardamos mucho en tomar la decisión.

Olvido, Nacho Canut y Mario Vaquerizo son los hombres de tu vida. ¿Ha sido fácil?

N.C.: Hombre, para mí la relación profesional es la más fácil de mantener, porque es una cosa profesional. Lo otro yo creo que es más difícil. A: Ya, pero en nuestro caso tiene mucho mérito porque mezclamos relación personal, que es también sentimental, con el trabajo y nos va bien. Juntos no los soporto mucho, porque son como una piña y me ponen muy nerviosa. N.C.: Claro, es lo malo de los tríos, que si dos se juntan, el otro... A: Claro, los tríos no funcionan (ríe).

sábado, 25 de abril de 2026

#hemeroteca #lesbianismo | Visibilidad lésbica, una larga lucha también en Asturias: «No somos 'amigas': somos lesbianas»

África Preus y Lucía Martos //

Visibilidad lésbica, una larga lucha también en Asturias: «No somos 'amigas': somos lesbianas»

El 26 de abril se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica, una jornada para denunciar que «se está produciendo un cierto retroceso social», pero también para celebrar: «Queremos ser bolleras con orgullo y alegría»
Azahara Villacorta | El Comercio, 2026-04-25
https://www.elcomercio.es/asturias/visibilidad-lesbica-lucha-asturias-amigas-lesbianas-20260425174154-nt.html
 
A África Preus (trabajadora social, 51 años) y Lucía Martos (estudiante de Filosofía, 25) las separa un cuarto de siglo, pero los prejuicios y la discriminación a los que deben enfrentarse por ser lesbianas siguen estando presentes en muchos ámbitos de sus vidas, día sí y día también.

«En primer lugar, sufrimos la discriminación que sufren las mujeres por serlo. Y, además, la sufrimos por nuestra orientación sexual, con violencias específicas como el hecho de ser objeto de deseo de los tíos en una sociedad heteropatriacal. Una herencia del porno que hace que el simple acto de estar besándote con tu novia en la calle pueda llegar a excitarles», empieza a enumerar Lucía una de las muchas luchas por la normalización de un colectivo que, tradicionalmente, se ha visto obligado a enmascarar las relaciones sexoafectivas entre mujeres, disfrazándolas, condenándolas al ámbito privado, al ostracismo, a la esfera de lo íntimo.

«Recuerdo a una conocida que se fue a vivir con su chica a una casa con una sola habitación y una sola cama. Pues bien: para las familias, seguían siendo 'amigas'», cuenta África, también coordinadora de Xega, que denuncia que, ocultas bajo ese tipo de eufemismos, «las lesbianas siguen siendo invisibles para buena parte de la sociedad, incluso dentro del propio colectivo LGTBIAQ+», así que «es necesario hacerse presentes en los medios, en la cultura y los espacios públicos sin estereotipos ni fetichización». O que, «a pesar de los avances conseguidos durante los últimos años» -ahí está el matrimonio igualitario-, todavía queda mucho camino por recorrer. «Y, de hecho, observamos un cierto retroceso, miedo a salir del armario entre las jóvenes, ante los mensajes de odio que se propagan desde la extrema derecha». «Discursos que no podemos olvidar que son delitos de odio», añade Lucía.

África y su chica, Cris, se casaron dos años después de que entrase en vigor el matrimonio igualitario, decididas a tener «los mismos derechos que cualquiera». Pero, antes, llegan las recomendaciones soterradas. Esas que le sugerían: «Aunque lo seas, no hagas alarde de ello». Los intentos de que le gustasen los chicos, de «ser lo más normativa posible», de no «parecer un marimacho». Hasta que se decidió a hablarlo abiertamente con alguna amiga hetero y, poco después, con sus padres. Conversaciones que tanto en su caso como en el de su pareja se saldaron con un sencillo: «Si tú eres feliz, a nosotros nos vale».

Pero, a lo largo de su historia, también han tenido que enfrentar otro tipo de violencias. «Como que, por ejemplo, en una consulta ginecológica, te digan que no te van a hacer una citología porque para qué, si no tienes relaciones sexuales completas, ni tampoco pruebas para detectar infecciones de transmisión sexual. Y por eso demandamos también que la gente esté formada», apunta Lucía, que, en cambio, aplaude que de un tiempo a esta parte «haya más referentes» en la vida pública. «Cantantes, presentadoras, deportistas, periodistas... Pocas, pero las hay».

«Por eso necesitamos en Asturias una Ley LGTBI que nos proteja frente a la discriminación laboral, sanitaria y social. Que nos tenga en cuenta a la hora, por ejemplo, realizar estudios y, de esa forma, ajustar políticas y recursos a nuestras realidades concretas», añade África.

«A ver -confía la coordinadora de Xega- si así entendemos que hay tantos tipos de bolleras como bolleras hay», afirma reapropiándose de lo que ha sido considerado históricamente un insulto y que ella ha transformado en un eslogan: «Bollería fina». Igual que el próximo día 26 (en Les Cigarreres, de 13 a 16 horas) lo celebrarán «organizando un vermuteo que será también concurso de tortilla, para darle la vuelta a la ídem. Porque las lesbianas existimos, amamos y lo gritamos bien alto. Porque la visibilidad no es un capricho: es una necesidad. Cada historia que se cuenta, cada mano que se coge en la calle, cada 'yo también' que llega en el momento justo... cambia vidas. Una tarea en la que no podemos olvidarnos de las dobles y triples discriminaciones. Y, para eso, hay que tener en cuenta a las lesbianas migrantes, racializadas, mayores, gitanas, con diversidad funcional...».

Acto de reparación a Dolores Vázquez 
El Ministerio de Igualdad otorgará el próximo 27 de abril la Medalla a la Promoción de los Valores de Igualdad a Dolores Vázquez, que fue sometida a escarnio público y estuvo 17 meses en la cárcel por error tras un tratamiento mediático, social y jurídico plagado de estereotipos por su orientación sexual. «Lo perdí todo. Mi libertad, mi vida, mi voz, incluso mi nombre. Nunca he vuelto a ser la misma y nunca lo seré», contó la gallega en un documental casi veinte años después de que fuera condenada injustamente por el asesinato de Rocío Wanninkhof y, ya en libertad, tuviese que huir de España. Ahora, más de un cuarto de siglo de aquel caso claro de lesbofobia, será el propio Gobierno el que la reconozca como una figura destacada del colectivo LGTBI. Un acto de reparación a ella y a todas aquellas mujeres lesbianas que tuvieron que vivir vidas que no les correspondían por miedo a sufrir acoso y represalias o ser repudiadas socialmente. Mujeres que lucharon por conseguir los derechos de los que goza el colectivo en la actualidad.

Y porque, «aunque en los últimos tiempos se está produciendo una regresión, también hay muchas bolleras que se están organizando en redes de apoyo, decididas a rodearse de entornos amables»: «Queremos celebrar ser tortilleras con alegría y con orgullo, desde la unión, la fiesta y la colectividad. Y no: no somos 'amigas'. Somos lesbianas».

jueves, 23 de abril de 2026

#hemeroteca #lgtbi #terf | El profesorado de Asturias será sancionado con hasta 150.000 euros si no educa en la diversidad sexual, alertan los colectivos feministas

Activismo LGTBI //

El profesorado de Asturias será sancionado con hasta 150.000 euros si no educa en la diversidad sexual, alertan los colectivos feministas

Las asociaciones de mujeres progresistas, que comparecerán en la Junta General, exigen la retirada de las sanciones del proyecto de ley LGTBI. La obligación afecta a todas las materias y a todas las etapas de la enseñanza no universitaria. La sanción por una falta leve puede llegar a 2.000 euros, pero por una falta muy grave puede acabar en 150.000 euros de multa y otras sanciones, como la inhabilitación para el ejercer la profesión", advierten las organizaciones.
Pablo Álvarez | La nueva España, 2026-04-23 
https://www.lne.es/asturias/2026/04/23/profesorado-asturias-sera-sancionado-150-129437002.html

La futura ley asturiana de derechos LGTBI incluye sanciones de hasta 150.000 euros a los profesores que declinen transmitir los postulados de educación sexual que recoge el proyecto de la norma autonómica.

Así lo han denunciado este jueves las asociaciones feministas que comparecerán en la Junta General para dar su opinión sobre el proyecto de Ley, que exigirán la retirada del "fuerte régimen sancionador" que contempla, "particularmente para el profesorado y los equipos directivos de los centros educativos".

Son siete las organizaciones que se oponen a los actuales términos de la futura Ley LGTBI: Asfemas (Asamblea de Feministas Asturianas), Asociación Sara Súarez Solís, Femes (Feministas Socialistas), Foro de Mujeres del Llano, Fórum de Politica Feminista de Asturias, Rapiegas Radfem y Tertulia Feminista Les Comadres.

Los colectivos feministas respaldan que "se sancione por discriminar por motivos de orientación o identidad sexual, es lógico", aseveran. Sin embargo, añaden que "esto ya está establecido en normas como la Ley Orgánica 8/2021, de 4 de junio, de protección integral de la infancia y la adolescencia y la propia ley LGTBI estatal". Otras normas, como la LOMLOE o la Ley de Igualdad de Principado de Asturias "amparan el derecho del alumnado su identidad sexual", señala el comunicado de las entidades feministas firmantes del comunicado.

Teorías sin "base científica sólida"
A juicio de estos colectivos, la novedad que introduce este proyecto de ley radica en que "pretende sancionar al profesorado que no colabore en la obligación de transmitir al alumnado teorías sobre la diversidad sexual y de género, a pesar de que no existe una base sólida científica que las ampare". Prueba de ello, señalan, es que "en el currículo de la LOMLOE aún no se ha desarrollado este aspecto".

Sin embargo, agregan, el proyecto de ley LGTBI de Asturias sanciona el “no incluir en la programación docente y/o didáctica de las materias que imparta la educación en la no discriminación y la diversidad sexual” o “no incluir referentes positivos LGTBI en los materiales didácticos”.

Sancionará otra Consejería
De las 23 posibles infracciones que contempla el proyecto de ley, "un 75% son infracciones dirigidas a sancionar al personal docente que no cumpla, en plazos perentorios, las obligaciones del proyecto de ley".

Otra novedad estriba en que "no será la Consejería de Educación quien sancione, sino la Consejería con competencias en derechos LGTBI".

A juicio de los colectivos feministas, Asturias es "una de las comunidades con un sistema educativo más inclusivo". Sin embargo, el proyecto de ley "sitúa al profesorado bajo sospecha".

Con este régimen sancionar, argumentan, "Asturias se sitúa como una de las comunidades autónomas más punitivas", ya que Castilla-La Mancha establece 10 posibles infracciones; el País Vasco, ninguna; Cantabria y la Comunidad Valenciana, 16; y Andalucía, 21.

"La sanción por una falta leve puede llegar a 2.000 euros, pero por una falta muy grave puede acabar en 150.000 euros de multa y otras sanciones, como la inhabilitación para el ejercer la profesión", advierten las organizaciones de mujeres progresistas.

#hemeroteca #transfobia #terf | Siete asociaciones feministas se suman a la filósofa Valcárcel en su rechazo al anteproyecto de Ley LGTBI de Asturias

Amelia Valcárcel y José Errasti en el acto tránsfobo //

Siete asociaciones feministas se suman a la filósofa Valcárcel en su rechazo al anteproyecto de Ley LGTBI de Asturias

El psicólogo José Errasti asegura que el texto propuesto “malentiende la naturaleza del sexo, lo confunde con estereotipos sexuales y tendrá consecuencias negativas en jóvenes que van a poder tomar decisiones a edades en las que no se les permite tomar una cerveza”
El Diario, 2026-04-23 
https://www.eldiario.es/asturias/siete-asociaciones-feministas-suman-filosofa-valcarcel-rechazo-anteproyecto-ley-lgtbi-asturias_1_13165604.html

Siete asociaciones feministas, la filósofa Amelia Valcárcel y el psicólogo José Errasti han expresado su rechazo al anteproyecto de Ley LGTBI aprobado por el Consejo de Gobierno del Principado de Asturias por considerarlo una “aberración” desde el punto de vista político, filosófico, psicológico y clínico asistencial.

Las organizaciones Asamblea Feministas Asturianas, Asociación rapiegas, Asociación Sara Suárez Solís, Foro de Mujeres de El Llano, Forum de Política Feminista, Feministas Socialistas y Tertulia Feminista Les Comadres han iniciado una campaña de divulgación con el propósito de abrir a la sociedad el debate sobre la futura ley autonómica. 

Las críticas
La filósofa Amelia Valcárcel y el psicólogo José Errasti han participado en un acto celebrado en la Escuela de Comercio de Gijón al que han asistido decenas de personas y en el que han fundamentado sus críticas al anteproyecto, que consideran innecesario porque ya existe una ley estatal.

La propuesta del Gobierno asturiano “no es adecuada para resolver los problemas de la disforia de género y apuesta por un tipo de intervención que se ha aplicado en otros países de Europa que ya lo están corrigiendo al haberse demostrado su ineficacia”, ha afirmado el psicólogo José Errasti. 

Una ley “innecesaria”
Valcárcel ha dicho que el anteproyecto “se parece como un hermano gemelo a otros que se han presentado en diversas comunidades en un proceso que denota una carrera de autonomías”.

“Esta ley no es necesaria porque existe una ley estatal, que probablemente tenga que ser reformada porque da lugar a cosas incomprensibles, y además se presenta blindada al debate”, ha destacado la filósofa. 

Consecuencias “negativas”
Además, ha dicho que se busca “abrir un proceso de debate público, que los legisladores sepan lo que van a votar, porque no es normal que una ley diga que no hay dos sexos sino que el sexo es un espectro, contrariando los principios de la biología”.

Errasti ha considerado que el texto propuesto “malentiende la naturaleza del sexo, lo confunde con estereotipos sexuales y tendrá consecuencias negativas en jóvenes que van a poder tomar decisiones a edades en las que no se les permite tomar una cerveza”.

La futura ley autonómica
“Es un despropósito tanto conceptual como clínico asistencial porque se permitirán tomar fármacos que no están aprobados para esos efectos”, ha destacado el psicólogo.

La futura ley LGTBI autonómica “obedece al interés por mostrar ciertas sensibilidades que se venden como progresistas” en un contexto en el que los jóvenes con disforia de género se han convertido en armas arrojadizas entre la izquierda y la derecha“, ha añadido.

martes, 21 de abril de 2026

#hemeroteca #lgtbifobia | La justicia de la UE sentencia que la ley anti-LGTBI de Hungría viola los valores de la Unión

Imagen del último orgullo prohibido por Orbán y que resultó ser el más masivo en Budapest //

La justicia de la UE sentencia que la ley anti-LGTBI de Hungría viola los valores de la Unión 

Es la primera vez que el TJUE condena a un Estado por atentar contra los principios fundacionales de los Veintisiete
Pablo León | El País, 2026-04-21
https://elpais.com/sociedad/lgtb/2026-04-21/la-justicia-de-la-ue-determina-que-la-ley-anti-lgtbi-de-hungria-viola-los-valores-de-la-union.html

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha condenado a Hungría por su normativa en contra de las personas LGTBI+. El máximo órgano de justicia de la Unión ha publicado este martes su fallo con respecto a la “ley de propaganda LGTBI”, que fue aprobada en 2021 por el Ejecutivo del ultraderechista Viktor Orbán. “Esta ley es contraria a la propia identidad de la Unión como ordenamiento jurídico común en una sociedad caracterizada por el pluralismo”, ha argumentado el TJUE. “Hungría no puede invocar su identidad nacional para justificar la adopción de una ley que vulnera los valores europeos”, ha añadido el organismo judicial, que condena por primera vez a un Estado por violar los principios fundacionales de los Veintisiete.

Las personas LGTBIQ+ siempre han estado en la diana de Orbán y su partido, el ultraconservador Fidesz, que ha controlado el Gobierno durante 16 años. Aunque el 12 de abril fueron derrotados por el conservador y proeuropeo Péter Magyar, que consiguió aglutinar el apoyo de la oposición, el legado ultra y de deterioro del Estado de derecho de Fidesz ahora mismo sigue vigente. La inquina del exprimer ministro ultraconservador hacia las personas LGTBIQ+ se intensificó a partir de 2021 y tuvo su máxima expresión en el veto gubernamental al Orgullo del año pasado. La base normativa de esa prohibición era, precisamente, la ley de propaganda anti-LGTBI. Esta legislación imitaba una similar promovida en Rusia por Vladímir Putin, de quien Orbán siempre ha sido uno de los principales aliados en la UE. La aplicación de la norma de inspiración rusa llevó a modificar otras normativas, como la referente a la protección de la infancia.

Para el TJUE, se trata de “un conjunto coordinado de medidas discriminatorias” que vulneran, “de manera manifiesta y especialmente grave”, los derechos de las personas LGTBIQ+. La legislación húngara “estigmatiza y margina” al colectivo, han argumentado los jueces en su fallo, “tachándolas de perjudiciales para el desarrollo físico, mental y moral de los menores debido únicamente a su identidad o su orientación sexuales y (...) las asocia con la delincuencia pedófila, lo que puede reforzar esta estigmatización y fomentar comportamientos de odio hacia ellas”.

El Ejecutivo ultraderechista, aliado de Vox en la UE, acabó vetando en el espacio público cualquier mención a la diversidad, además de promover la censura de libros que trataran el asunto o en los que hubiera personajes no normativos. En marzo del año pasado, Orbán expandió la ley a una nueva esfera: “Ya no solo limita la libertad de expresión, ahora también restringe el derecho a reunirse. Y de nuevo, lo justifica en la protección de los derechos de los niños”, explicaba entonces Eszter Polgári, abogada y responsable jurídica de Háttér Society, la principal organización de defensa de derechos del colectivo de Hungría.

El Orgullo, al ser considerado una reunión LGTBI+, fue prohibido. Finalmente, entre fuertes medidas de seguridad, amenazas de extrema derecha y una retórica incendiaria por parte del Ejecutivo de Orbán, la cita se celebró. De hecho, fue el Orgullo más masivo de la historia del país al congregar a cientos de miles de personas, además de decenas de políticos de la UE, a los que sumaron los de numerosos Estados miembros, como la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz.

“Hungría ha violado el derecho de la Unión en varios planos: el Derecho primario y secundario, relativo a los servicios en el mercado interior; la Carta de derechos fundamentales de la UE (el artículo 2 del Tratado de la UE); y el Reglamento general de protección de datos (RGPD)”, ha determinado este martes el TJUE. Su decisión responde a un recurso que interpuso la Comisión Europea en diciembre de 2022, el año siguiente de la aprobación de la ley de propaganda.

Esa norma, señala el organismo judicial europeo, parte de la premisa de que toda representación de la realidad LGTBIQ+ “puede suponer un perjuicio para el interés superior del menor”. “Este enfoque revela una preferencia por determinadas identidades y orientaciones sexuales en detrimento de otras, que quedan por ello estigmatizadas, lo cual es incompatible con las exigencias que se derivan de la prohibición de la discriminación por razón de sexo y orientación sexual”, argumenta el fallo. El modelo impuesto por Orbán se podría definir como lgtbifobia de Estado. “Las restricciones en cuestión no parecen en modo alguno justificadas por el objetivo de promover el interés superior del menor”, añaden los jueces.

El fallo coincide con los argumentos de la abogada general del TJUE, Tamara Ćapeta. “Hungría no ha aportado prueba alguna del posible riesgo de daño que el contenido que retrata la vida cotidiana de las personas LGTBI+ pudiera suponer para el desarrollo saludable de los menores”, ha defendido la abogada. “Dichas modificaciones se basan en un juicio de valor según el cual la vida homosexual y no cisgénero no tiene el mismo valor o estatus que la vida heterosexual y cisgénero”, ha incidido Ćapeta.

Además, el TJUE, que ha condenado a pagar las costas del proceso a Hungría, ha detallado que la normativa húngara atenta contra la ley general de protección de datos, pues amplia el acceso a registros de antecedentes penales de las personas del colectivo, y también contra la libertad de prestar y recibir servicios de comunicación audiovisual, al limitar la posibilidad de que los medios difundan contenidos LGTBIQ+.

Este caso, uno de los más importantes de la historia de la UE basado en la vulneración de derechos fundamentales, ha tenido también el respaldo del Parlamento Europeo. Por su parte, hasta 20 Estados miembros exigieron a Hungría la anulación de la ley de propaganda y los tentáculos de sus enmiendas. Los países que censuraron la norma húngara fueron Austria, Bélgica, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Portugal, Eslovenia, España y Suecia. Todos ellos publicaron un comunicado diplomático en mayo del año pasado. No se unieron al mismo, además de Hungría, Italia, Polonia, Bulgaria, Rumania, Eslovaquia ni Croacia.

“Este es el primer test de fuego de la comunidad internacional con respecto al nuevo Gobierno de Péter Magyar para pedir cambios más allá de lo cosmético”, ha declarado Esther Martínez, de Reclaim, organización de defensa de derechos civiles en la UE, tras conocer el fallo del TJUE. Actualmente, la Comisión Europea bloquea 18.000 millones de euros para Hungría debido al deterioro sistemático del Estado de derecho promovido por Orbán. Para descongelarlos, la Comisión reclama reformas legislativas de calado.

domingo, 19 de abril de 2026

#hemeroteca #armarios | Los hombres con los que se enrolla Vito Quiles

Vito Quiles dando la nota en la Universidad Pablo de Olavide //

Los hombres con los que se enrolla Vito Quiles

Paco Tomás | Público, 2026-04-19

https://www.publico.es/opinion/columnas/hombres-enrolla-vito-quiles.html

Cuando tenía veinte años y protegía mi miedo en el armario, no había nada que me jodiera más que la condescendencia con la que otros hombres homosexuales identificaban mi homofobia interiorizada, mi pluma, que creía encubierta, y mis dudas señalando, con cierta gracia, una evidencia que me hería profundamente.

Supongo que esa circunstancia hizo que durante muchos años me posicionase abiertamente en contra del outing, esa polémica costumbre de empujar del armario a las personas que no quieren hacer pública su orientación sexual, pensando que nadie tenía derecho a decidir el momento en el que alguien debía visibilizarse como gay, lesbiana, bi, etc.

La duda siempre ha residido en si ese respetuoso trato de favor, que cada uno decida cuándo y dónde sale del armario, era compatible con una personalidad inmunda que, desde su influencia o esfera de poder, se dedicase a violentar y ridiculizar a las personas LGTBIQ+, sustentando acciones e ideologías que llevan en su adn el odio y desprecio hacia la diversidad afectivo sexual y de género. Y fue el tiempo, las lecturas y el conocimiento lo que acabaron dándome una respuesta: no hay armario posible que esconda la indignidad de quienes, desde su parcela de poder, alimentan la represión contra las personas LGTBIQ+ o toleran las agresiones y discriminaciones cuando vienen de quien les paga.

Lo que debería escandalizar a los defensores de Quiles, y a toda esa generación de gais liberales que defienden el armario con la misma intensidad con la que defienden su propiedad privada, no es que se conozca su orientación sexual. Aquí lo terrible es tolerar a un neofascista acosador que trabaje, cada día, para dinamitar la salud democrática de nuestro país. Eso es lo verdaderamente escandaloso, venga de un hetero, un gay o una lesbiana. Porque no crean que hay muchos grados de separación entre lo que hace Vito Quiles y lo que dice Jaime de los Santos desde una tribuna parlamentaria. Ser gay no te hace mejor persona, ni menos facha, ni más empático con el que sufre. Pensé que eso ya lo teníamos claro desde lo de Rodrigo de Santos. Por eso créanme cuando les digo que no he entendido mucho el jaleo que se ha montado alrededor del tuit de Sarah Santaolalla.

Nunca entendí que algunos artistas pusieran demandas cuando un medio de comunicación contaba, o insinuaba, que eran homosexuales o habían tenido relaciones homosexuales. Como no veía descrédito, ni delito, ni falta o pecado en el hecho, no veía razón para tanta querella. Es como si mañana alguien quiere publicar que soy hetero. Desmentirlo es una pérdida de tiempo. Porque si es verdad, es verdad. Y si es mentira, desmentirlo no aporta ningún prestigio, nada beneficioso ni perjudicial, ni para mí ni para la sociedad. Recuerden cuando se rumoreaba que George Clooney era gay. Jamás lo desmintió. Porque la simple idea de hacerlo ya llevaba implícito un rechazo. Y si encima lo haces con frases casposas del tipo “me gustan las mujeres y además no poco”, que es lo que diría Torrente, pues apaga y vámonos.

Y otra cosa, que estoy cansado de repetir, ya desde antes que Sandra Barneda, Pablo Alborán y María del Monte salieran del armario: nuestra orientación sexual no es nuestra vida privada. Decir que te atraen sexualmente hombres y/o mujeres no pertenece a tu esfera privada. La sexualidad es algo inherente al ser humano, como comer o dormir. Si alguien nos preguntase si nos gusta comer sería absurdo responder que eso pertenece a nuestra vida privada. Ninguna persona heterosexual cree estar exponiendo su vida privada por decir que le gusta el género contrario. De hecho, es de lo primero que nos enteramos las personas LGTBIQ+ cuando llegamos a un trabajo nuevo. Porque los heteros no tienen ningún conflicto a la hora de manifestar, con más o menos sutileza, lo que les gusta. ¿Por qué nosotros seguimos recurriendo a la vida privada? Porque es una gran trampa para mantenernos en silencio. El silencio, otro de los materiales con los que se construye el armario.

Para todos esos que claman que Santaolalla “ha expuesto la vida privada” de Quiles, solo apuntar una cosa. Que me gusten los hombres no es mi vida privada. El nombre y los apellidos de los hombres con los que me acuesto, mi dirección, la identidad de mi pareja, lo que hago o no hago en la cama, eso sí es mi vida privada. Y eso es precisamente lo que Quiles, y todos estos aprendices de camisas pardas, vulneran diariamente, difundiendo información privada para ver si alguna vez pasa algo.

Como explica Javier Sáez en su libro 'Biopolítica del armario', el armario es un régimen político opresor, un dispositivo de control fabricado con miedo. El miedo que la sociedad heteropatriarcal nos inocula, desde bien pequeños, para que entendamos que todo lo que vemos es heterritorio (territorio hetero), que todo ser humano es hetero hasta que se demuestre lo contrario y que, para proteger el 'territorio hetero' de la presencia de las disidencias, es lícito el uso de determinadas dosis de terror (heterrorismo). Ahí tiene cabida un grupo de fascistas gritando “fuera sidosos” en la plaza de Chueca, un juez no viendo homofobia en un machote que le dice a un chico que le va a volver hetero “a hostias” o un grupo de jóvenes asesinando al grito de “maricón de mierda”.

Estoy de acuerdo con Michelangelo Signorile, y con Ramón Martínez que lo citaba la semana pasada en una columna de opinión en 'El Salto', cuando dice que el armario no es un derecho. Uno no tiene derecho a esconderse por miedo. Uno tiene derecho a vivir sin miedo, que es diferente. Pero cuando tu miedo no es tal y simplemente es una conformidad con los modos y maneras del opresor, una comodidad que te permita salir impune cuando vengan a por nosotros, aludir al armario, como dispositivo de supervivencia, es un insulto a todos nuestros muertos.

Aunque me dé completamente igual, me hace gracia imaginar a Vito Quiles como una especie de marica de Schrödinger, una persona que, desde su supuesto armario, es gay y hetero al mismo tiempo. Sin embargo, no llego a imaginar a los tíos con los que se enrolla. Chicos a los que les pone Vito Quiles. ¿Parafilia? Lo que tengo claro es que el deseo es algo políticamente ingobernable.

viernes, 17 de abril de 2026

#hemeroteca #lgtbi #politica | Freno al servicio de asesoramiento a personas LGTBIQ+ en Alicante

Manifestación del Orgullo 2025 en Alicante //

Freno al servicio de asesoramiento a personas LGTBIQ+ en Alicante

El programa Orienta, impulsado desde la Conselleria que dirige Susana Camarero, lleva bajo mínimos desde octubre después de la renuncia de la entidad que lo asumía
Manuel Lillo | Información, 2026-04-17
https://www.informacion.es/politica/2026/04/17/freno-servicio-asesoramiento-personas-lgtbiq-alicante-129206660.html

Malas noticias para la igualdad. El servicio Orienta en la provincia de Alicante, concebido para ofrecer ayuda y asesoramiento a personas del colectivo LGTBIQ+, no ha contado con ninguna empresa ni entidad que lo pueda asumir.

Este viernes, el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) ha publicado la resolución de la Dirección General de Diversidad, que depende de la Conselleria de Igualdad que lidera la vicepresidenta Susana Camarero, en la que declara “desierta” la convocatoria para la prestación de este servicio de “asesoramiento y apoyo” al colectivo y a sus “familiares y personas allegadas” en la provincia de Alicante.

Se trata del servicio Orienta, que fue impulsado por primera vez por el gobierno del Botànic y que con el cambio en el Consell en 2023 se mantuvo, aunque con modificaciones que disgustaron a los colectivos por la igualdad. En octubre, la entidad gestora del servicio, Diversitat Col·lectiu de Lesbianes, Gais, Trans i Bisexuals, renunció a él por no encontrarse al corriente en el pago de impuestos y de la Seguridad Social.

A su vez, la entidad aseguró sufrir “retrasos” en los pagos de la administración, hecho que le habría llevado a su "insostenible" situación económica, y afirmaron que su renuncia se llevaba a cabo “por coherencia”, a través de un mensaje que evidenciaba su distanciamiento del Consell. "Fue una situación provocada por la propia Conselleria", asegura Juan David Santiago, presidente de Diversitat.

Ante aquella situación la Conselleria de Igualdad y Vicepresidencia Primera del Consell garantizó que los servicios se seguirían prestando “mientras se tramita el procedimiento para la nueva adjudicación de la acción concertada”. Esta adjudicación es la que ha quedado desierta.

Por eso, desde octubre el servicio funciona “de manera muy limitada”, dicen voces relacionadas con el colectivo, que explican que el asesoramiento se realiza “a través de un número de teléfono” pero con “muchas dificultades para que los solicitantes sean derivados a profesionales que presten la ayuda”. Entre los servicios que el programa pretende prestar está la atención psicológica y social, grupos de autoayuda o abogados en caso de conflictos laborales.

Según se explica en el mismo DOGV, hubo dos entidades que concurrieron a prestar el servicio presentando solicitud. Una, la Fundación Asunción Robles Torrecilla de la Comunitat Valenciana, fue requerida a realizar una subsanación que finalmente no llevó a cabo, según el diario oficial. En cuanto a la otra, la Fundación Mar a Mar, acabó renunciando a la formalización del concierto.

Juan Lledó, presidente de esta última fundación, explica que renunciaron porque el servicio "concluía este mes de junio y la estructura que había que organizar era muy potente”. Un propósito, según él, “inalcanzable” a corto plazo.

En principio, las entidades contemplan que la Generalitat saque próximamente una nueva licitación del servicio en los próximos meses, posibilidad que no han confirmado desde la Conselleria de Igualdad. "Hasta el momento se ha estado gestionando internamente y en colaboración con entidades que llevan el servicio en otra provincia, porque la de Alicante no podía firmar la ampliación del servicio por la deuda con la Generalitat", han explicado.

jueves, 16 de abril de 2026

#hemeroteca #transfobia | Feministas piden la derogación de la Ley Trans tras el traslado del celador de Olot a un módulo de mujeres

Joan Vila en el juicio, en la Audiencia de Girona, por el asesinato de once mayores //

Feministas piden la derogación de la Ley Trans tras el traslado del celador de Olot, condenado por matar a 11 ancianos, a un módulo de mujeres: "No vamos a aceptar esta situación"
Alianza contra el Borrado de la Mujeres exige responsabilidades inmediatas y afirman que "la seguridad no puede ser sacrificada en nombre de construcciones legales"
Mario Sáez | El Mundo, 2026-04-16
https://www.elmundo.es/espana/2026/04/16/69e0d41ce4d4d844038b45aa.html

Joan Vila, el celador de Olot, ya declaró en 2013, durante el juicio que lo sentó en el banquillo por asesinar a once ancianos, sentirse una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Aquel testimonio, pronunciado en una sala marcada por la gravedad de los crímenes, adquiere hoy una nueva dimensión política que Alianza contra el Borrado de las Mujeres ha denunciado.

Condenado a 127 años de prisión en el centro penitenciario de Puig de les Basses (Girona), Vila inició hace alrededor de año y medio un proceso de transición de género. Tras completar el cambio en el registro y comenzar su tratamiento, fue trasladado hace unos meses al módulo femenino de la prisión, donde convive con el resto de internas.

"Las organizaciones de mujeres no vamos a aceptar esta situación. Exigimos una rectificación inmediata", afirmó la plataforma a través de un comunicado en el que expresa su "más absoluta indignación y alarma" ante un caso que, advierten, "no es un incidente aislado", sino la consecuencia directa de un marco legal que, en su opinión, "elimina cualquier mecanismo de cautela" y "abre la puerta a situaciones de riesgo en espacios especialmente sensibles".

Una realidad que "afecta a la seguridad de las mujeres"
El caso se produce en el marco de la ley de autodeterminación de género aprobada en España, también conocida como Ley Trans, que permite el cambio de sexo registral mediante una declaración administrativa, sin necesidad de informes médicos ni tratamientos previos. La norma, impulsada por el Gobierno en 2023, reconoce el derecho de las personas a modificar su identidad legal en el Registro Civil a partir de los 16 años, y en determinadas condiciones, también a edades más tempranas.

Esta legislación introdujo un cambio sustancial en el ordenamiento jurídico al desvincular el sexo de criterios biológicos o clínicos, trasladando el eje al ámbito de la voluntad individual. En la práctica, esto implica que distintos sistemas del Estado, incluido el penitenciario, deben adaptar sus protocolos a la nueva identidad legal de la persona.

Ángeles Álvarez, portavoz de la Alianza, insiste en que la organización no cuestiona los derechos de las personas transexuales, pero sí lo que califica como "una imposición de un modelo injusto".

"No tenemos problemas con las personas trans. El problema es cuando se invaden categorías que van a implicar una ventaja o un riesgo para otros. Eso nunca puede configurarse como un derecho", afirma en conversaciones con este periódico.

En su opinión, el Ejecutivo está aprovechando reformas legislativas de distinto alcance para incorporar cambios de fondo en materia de identidad de género. "Estamos analizando cada movimiento del Gobierno en cada ley que se aprueba", añade, dirigiéndose directamente al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que derogue "inmediatamente" la ley.

"Queremos que la sociedad española tome conciencia de lo que está ocurriendo", explicaba la portavoz, mostrando su preocupación por una situación que, a su juicio, deja la seguridad de la mujer relegada a un segundo plano.

#hemeroteca #outing #armarios | “No existe el derecho al armario”

Vito Quiles //

“No existe el derecho al armario” 

El ‘outing’ ha vuelto a ocupar un espacio en la compleja tribuna de las redes sociales. En esta ocasión, la discusión tiene su origen en el enfrentamiento entre el tristemente célebre Vito Quiles y la periodista Sarah Santaolalla. 
Ramón Martínez | El Salto, 2026-04-16
https://www.elsaltodiario.com/lgtbiq/no-existe-derecho-al-armario

Una vez más, una nueva generación ha de enfrentarse con antiguos debates. El 'outing' —la práctica de sacar del armario de las identidades LGTBI+ a quien no desea ser visible, a la fuerza y contra su voluntad— ha vuelto a ocupar un espacio en la compleja tribuna de las redes sociales. En esta ocasión, la discusión tiene su origen en el enfrentamiento entre el tristemente célebre Vito Quiles y la periodista Sarah Santaolalla, que, harta ya de la persecución a la que la somete el ultra, publicaba el pasado sábado un mensaje en lo que una vez se llamó Twitter: “Sé dónde vive Vito Quiles y jamás lo filtraría ni iría a su casa. Sé los hombres con los que se enrolla Vito Quiles y jamás les acosaría”.

La polémica estaba servida: durante horas, todo tipo de cuentas —algunas de veracidad más que dudosa, otras de credibilidad más que cuestionable— vertieron a la red sus reflexiones sobre el suceso: una periodista 'progre' había revelado la supuesta sexualidad secreta de otra persona. Hubo quien dijo que se trataba de un caso de homofobia mientras, por otra parte, algunas personas consideraron que, en este caso concreto, el perfil de Quiles legitimaba esa exposición pública. Merece la pena, una vez más, detenerse un momento a reflexionar sobre el problema.

Hace más de treinta años, el periodista estadounidense Michelangelo Signorile publicó 'Queer in America: Sex, The Media, and the Closets of Power', un ensayo fundamental para la elaboración del discurso activista en torno a la idea del armario. En sus últimas páginas, resumen de su contenido y propuesta ideológica a un mismo tiempo, el escritor comparte 'A Queer Manifesto', un texto atrevido, polémico y muy sugerente donde se recogen algunas afirmaciones que nos invitan a una reflexión profunda sobre el tema. “El 'derecho' al armario no existe —dice Signorile—. Si estáis dentro del armario no es por elección. Habéis sido forzados a meteros en él desde la infancia, y habéis sido presos de una sociedad hipócrita y homófoba”.

Para el periodista ese dispositivo que denominamos 'armario' no es un sencillo instrumento que asegura la autonomía para gestionar nuestra intimidad, sino una herramienta que emplea la cultura de la homofobia —la cultura en la que aún nos movemos, aunque en ocasiones se nos olvide— para impedir nuestra visibilidad, esto es, nuestra libertad para expresarnos como quienes realmente somos. Signorile entiende el armario como una forma de opresión y, a partir de esa idea fundamental, defiende que la visibilidad es una responsabilidad ética individual y, al mismo tiempo, colectiva. Hay que salir del armario y, en caso de que sea imposible en este momento —son muchas las excusas posibles, muchas las familias intolerantes, muchos los entornos laborales opresivos—, cada cual debe elaborar su propio plan para librarse cuanto antes de la prisión del 'closet'. El escritor también recuerda “a los 'armarizados en el poder' su responsabilidad y con tono firme y amenazador advierte de que pueden ser desenmascarados”.

La publicación del texto de Signorile provocó largas e intensas reflexiones en todo el tejido asociativo. En nuestro país, a grandes rasgos, el debate sobre sobre el armario y la práctica del 'outing' se cerró con una conclusión certera: es necesario respetar el plan de liberación personal de cada individuo, pero también es legítimo denunciar la hipocresía de un sinfín de mandatarios y figuras públicas que disfrutan de su sexualidad en secreto mientras en público defienden posturas represivas. Así se ha venido haciendo durante las últimas décadas y, precisamente por eso, sorprende ahora —o debería sorprender a quienes conocen nuestra historia reivindicativa— que tantas voces se levanten condenando las declaraciones de Santaolalla. Quiles, cuyas simpatías políticas son de sobra conocidas, cuyas actuaciones abusivas han sido señaladas públicamente de forma reiterada, es el perfecto ejemplo de persona susceptible de ser desenmascarada de manera legítima, de acuerdo a la filosofía que venimos o veníamos defendiendo hasta ahora.

No cabe duda de que en múltiples ocasiones su comportamiento ha puesto en peligro el avance de los derechos de las personas LGTBI+ en nuestro país, de que colabora de forma activa con los poderes que insisten en cercenar cualquiera de nuestras libertades. Así, en caso de que realmente se sienta atraído por otros varones y haya mantenido prácticas que sus afines denominarían “sodomíticas” —confieso que desearía una negativa, por una pura cuestión de higiene moral en nuestras filas—, la información sobre la orientación sexual de Vito Quiles no puede mantenerse en secreto al amparo del respeto a la intimidad. En primer lugar, porque ha demostrado con sus prácticas que es un agente que colabora con la opresión, no un militante de la libertad, y, por otra parte, porque la orientación sexual no forma parte de la intimidad, es decir, que como aseguraba Signorile, “no existe el derecho al armario”.

La polémica a la que nos enfrentamos tiene mucha más profundidad de la que puede desgranarse en los pocos caracteres que se admiten en las redes sociales. Como digo, el quid de la cuestión no reside en el respeto a la privacidad, sino en la propia consideración de la orientación sexual como un elemento que se sitúa en la esfera de lo íntimo. Sucede que defender el derecho al armario implica aceptar veladamente la idea de que la sexualidad no normativa es un rasgo de la personalidad que puede llegar a convertirse en un estigma. Defender el derecho al armario significa claudicar ante una forma de pensar que contraviene de forma directa las bases fundamentales del que debería ser nuestro pensamiento reivindicativo: que la sexualidad, heterodoxa o no, de ningún modo puede adquirir connotación alguna, ni un valor positivo que nos presente como personas mejores, ni, por supuesto, una significación negativa que sirva como punto de partida para construir una discriminación.

Esa es la clave fundamental del que debería ser nuestro pensamiento, la piedra de toque que habríamos de utilizar para guiarnos entre las polémicas que provoca el contexto discursivo en el que nos situamos, cada vez más complejo, cada vez más inhabitable. En ningún caso podemos plantear que la sexualidad es parte de la intimidad, pues vendrá siempre alguien que nos invitará —amablemente o como siempre— a relegar nuestras identidades al armario, a cercenar nuestra personalidad porque alguno de sus componentes resulta incómodo a la supuesta mayoría supuestamente biempensante. En cambio, con quién te acostaste el fin de semana, qué prácticas realizaste con esa persona, etcétera, esto es, el propio ejercicio de la sexualidad, sí es una información que puede —y debe— mantenerse en el espacio de la privacidad, siempre respetable, siempre necesitado de protección.

Signorile afirmaba que “la sexualidad no es una opción. Es una orientación natural e inmutable. Todo aquello que no elegimos no puede considerarse privado, porque forma parte intrínseca de quienes somos. Alcanzar y mantener nuestras libertades exige saber diferenciar entre lo público y lo privado, para evitar las trampas a las que nos enfrentan los nuevos tiempos, los nuevos discursos de la represión. Con la excusa de un supuesto derecho al armario se nos invita de forma implícita a retrotraer nuestra libertad, pero el principio fundamental de nuestra reivindicación es la visibilidad, el único camino eficaz para transformar el mundo que habitamos. Es tan necesario como éticamente defendible condenar y exponer la hipocresía y, al mismo tiempo, es tan necesaria como éticamente defendible la invitación a la libertad. “Todos debemos salir del armario”. Palabra de Signorile.