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domingo, 16 de febrero de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Asesinan a tiros en Sudáfrica al primer imán abiertamente homosexual del mundo

Muhsin Hendricks //

Asesinan a tiros en Sudáfrica al primer imán abiertamente homosexual del mundo

Muhsin Hendricks gestionaba una mezquita en Ciudad del Cabo considerada un refugio para la comunidad LGBTI
EFE | Deia, 2025-02-16
https://www.deia.eus/mundo/2025/02/16/asesinan-tiros-sudafrica-primer-iman-9285275.html

El líder religioso Muhsin Hendricks, considerado el primer imán abiertamente homosexual del mundo, fue asesinado a tiros en el sur del Sudáfrica, informó la Policía del país austral.

Hendricks, que gestionaba una mezquita en Ciudad del Cabo considerada un refugio para la comunidad LGBTI, murió este sábado en la provincia del Cabo Oriental.

El imán y un conductor viajaban en un vehículo en la localidad de Bethelsdorp, cerca de la ciudad de Gqeberha, antiguamente conocida como Port Elizabeth, cuando otro automóvil "se detuvo frente a ellos y les impidió irse", explicó la Policía en un comunicado.

"Dos desconocidos con las caras cubiertas salieron del vehículo y comenzaron a disparar múltiples tiros al vehículo. Después huyeron del lugar y el conductor se dio cuenta de que Hendricks, que estaba sentado en la parte trasera del vehículo, había recibido un disparo y había muerto", señaló la nota. "Se desconoce el motivo del asesinato y forma parte de la investigación en curso. La Policía ha solicitado información a la comunidad que pueda ayudar a rastrear el asesinato", agregaron las fuerzas del orden.

Según medios locales, el imán se había desplazado a la zona para casar a una pareja de lesbianas.

En un comunicado remitido a EFE, la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA) denunció el asesinato y se declaró "profundamente conmocionada".

Las autoridades deben investigar "a fondo lo que tememos que pueda ser un crimen de odio", exigió la directora ejecutiva de la organización, Julia Ehrt.

Hendricks se convirtió en el primer imán del mundo en declararse gay en 1996 y era "un activista de larga trayectoria que ha trabajado con comunidades interreligiosas de todo el mundo y ha realizado investigaciones independientes sobre el Islam y la diversidad sexual", recordó la ILGA.

sábado, 15 de febrero de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | ILGA Mundo llora la muerte de Muhsin Hendricks, activista y primer imán abiertamente gay

ILGA Mundo llora la muerte de Muhsin Hendricks, activista y primer imán abiertamente gay
Daniele Paletta | ILGA World, 2025-02-15

https://ilga.org/es/news/ilga-mundo-llora-muerte-muhsin-hendricks-iman-gay/

Muhsin Hendricks //
ILGA Mundo está conmocionada por el asesinato de Muhsin Hendricks, un erudito islámico sudafricano que a menudo ha sido descrito como el primer imán abiertamente gay del mundo.

Según los informes, Hendricks fue asesinado a tiros esta mañana en la ciudad de Gqeberha, Cabo Oriental, Sudáfrica. Aunque la investigación está en curso y la policía afirma que se desconoce el motivo del asesinato, informes no confirmados afirman que estaba en la ciudad para celebrar el matrimonio de una pareja de mujeres lesbianas.

«La familia de ILGA Mundo está profundamente conmocionada por la noticia del asesinato de Muhsin Hendricks, y pide a las autoridades que investiguen a fondo lo que tememos que pueda ser un crimen de odio», dijo Julia Ehrt, directora ejecutiva de ILGA Mundo. «Él apoyó y guió a tantas personas en Sudáfrica y en todo el mundo en su camino hacia la reconciliación con su fe, y su vida ha sido un testimonio de la sanación que la solidaridad entre comunidades puede traer a la vida de todes. Nuestras condolencias a todas las personas que se han visto afectadas por su presencia en todos estos años».

Muhsin Hendricks se convirtió en el primer imán del mundo en declararse gay en 1996, el mismo año en que fundó la organización The Inner Circle. Activista de larga trayectoria que ha trabajado con comunidades interreligiosas de todo el mundo, ha realizado investigaciones independientes sobre el islam y la diversidad sexual. Recientemente fundó la Al-Ghurbaah Foundation en Ciudad del Cabo, donde ejerció como director ejecutivo, y también fue administrador del Compassion-centred Islam (CCI Network) para académicos y líderes religiosos inclusivos.

En noviembre de 2024, Muhsin Hendricks fue uno de los oradores en la 31a Conferencia Mundial de ILGA, que se celebró en Ciudad del Cabo. Durante la sesión plenaria de apertura, habló de la importancia de las comunidades interreligiosas como factor de sanación para las personas LGBTI que luchan por reconciliarse con su fe, y de la solidaridad que sintió cuando, en los últimos tiempos, la gente de un grupo de WhatsApp pidió el cierre de su mezquita, a la que la gente calificó de «el templo gay».

«Para mí, es importante que dejemos de ver a la religión como el enemigo», dijo Hendricks durante la Conferencia Mundial de ILGA. «La religión es probablemente una de las principales causas de los problemas de salud mental y los traumas en nuestras comunidades, pero al mismo tiempo tenemos relatos de personas queer de fe que hablan de cómo la religión las ha salvado y sanado. Pero, ¿qué tipo de religión es esa? Es la religión en la que nosotras, las personas queer, podemos desconectarnos de aquellas partes que son extremistas y no hablan de inclusión y compasión».

Hoy nuestro movimiento ha perdido a un pacificador, un constructor de puentes y alguien que dio ejemplo de que la reconciliación es posible a través de su valentía y fe.

martes, 20 de abril de 2021

#hemeroteca #gais #familias | Namibia niega que bebés gemelas de una pareja gay namibio-mexicana entren al país

Phillip Lühl con Paula y Maya y Guillermo Delgado con Yona

Namibia niega que bebés gemelas de una pareja gay namibio-mexicana entren al país.

EFE | Vanguardia, 2021-04-20

https://vanguardia.com.mx/articulo/namibia-niega-que-bebes-gemelas-de-una-pareja-gay-namibio-mexicana-entren-al-pais

La Justicia de Namibia negó la petición del mexicano Guillermo Delgado y su marido, Phillip Lühl, de origen namibio, para que el Gobierno permita a sus bebés gemelas, que fueron concebidas a través de un vientre de alquiler en Sudáfrica, puedan entrar en el país.

La Justicia namibia denegó la petición del mexicano Guillermo Delgado y su marido, Phillip Lühl, de origen namibio, para que el Gobierno de la nación austral africana, donde residen, permita a sus bebés gemelas, concebidas por vientre de alquiler en la vecina Sudáfrica, puedan entrar en el país.

Según detalló a Efe Delgado, en conversación telefónica desde Windhoek, la pareja ve "decepcionante" el veredicto del juez namibio Thomas Masuku, quien falló en su contra al pronunciarse este lunes sobre la reclamación de urgencia interpuesta por el matrimonio para que Namibia dé permiso de entrada a las pequeñas.

Pese a que Delgado y Lühl (quien permanece en Sudáfrica con las gemelas Paula y Maya desde su nacimiento, en marzo) eran optimistas respecto al trámite para poder reunir finalmente a toda la familia, el magistrado namibio alegó que un veredicto contradiciendo al Estado supondría una "extralimitación judicial".

"Es una sorpresa y es una decepción, francamente", manifestó Delgado, quien espera en Windhoek con el otro hijo de la pareja, Yona, nacido también en Sudáfrica mediante gestación subrogada en 2017.

"El juez tenía el privilegio o el poder de decidir, pero no lo hizo", agregó este arquitecto mexicano.

Delgado opina que, pese a las buenas expectativas de la pareja y del activismo LGTBI (lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales) de Namibia, que les ha apoyado en esta lucha, la decisión judicial está "en línea" con la posición del Gobierno de "no hacer ninguna concesión" a los derechos de este colectivo.

Sin opciones cercanas para volver a estar juntos
La pareja aún no ha decidido los próximos pasos a seguir en su lucha por reunir a la familia. Tienen la opción de apelar, pero temen que el proceso, tramitado como petición urgente, se demore al dilucidarse al causa entre distintos tribunales namibios mientras ellos permanecen separados.

"Estamos decidiendo nosotros, el destino de nuestra familia, pero también el movimiento. Hay una movilización muy interesante que se ha creado aquí en Namibia, ha ganado ímpetu con nuestro caso y eso también es importante para nosotros", destacó Delgado.

"La prioridad es nuestra familia y tratar de reunirnos, pero el movimiento ha sido excelente en la forma de apoyarnos y queremos ver la forma de que eso pueda continuar", completó.

Delgado y Lühl, ambos arquitectos que trabajan en la Universidad Namibia de Ciencia y Technology (NUST, por sus siglas en inglés), son matrimonio desde que se casaron en Sudáfrica en 2014.

En Namibia no pueden hacerlo, ya que esta nación, aunque no persigue la homosexualidad en la práctica, tampoco persigue la discriminación contra la comunidad LGTBI, ni reconoce derechos como las uniones legales entre personas del mismo sexo.

En 2017, la pareja tuvo a Yona y, desde entonces, la familia tiene una causa abierta contra el Estado para que se les reconozca la paternidad.

En el caso de Yona, Namibia sí concedió un permiso de viaje al pequeño, basado en la documentación oficial sudafricana sobre su nacimiento y paternidad, y todos pudieron regresar a su hogar de Windhoek.

Para las gemelas Paula y Maya, sin embargo, las autoridades se niegan a concederles la entrada y justifican la decisión en que el proceso sobre la paternidad de Yona aún está en desarrollo.

De esta manera, Lühl, que acudió a Sudáfrica por el nacimiento de las niñas, no puede regresar a su país, ni Delgado puede salir de Namibia con Yona por el riesgo a no poder volver a entrar a la nación donde fijó la residencia con su pareja hace once años.

jueves, 25 de febrero de 2021

#hemeroteca #mujeres #deportes #discriminaciones | Semenya lleva su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos

Imagen: El Comercio / Caster Semenya

Semenya lleva su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La atleta sudafricana, que rechaza someterse a un tratamiento para rebajar su tasa de testosterona, recurre «por la dignidad, la igualdad y los derechos fundamentales de las mujeres».
Colpisa/AFP | El Comercio, 2021-02-25
https://www.elcomercio.es/deportes/mas-deportes/casper-semenya-atletismo-20210225141333-ntrc.html 

La atleta sudafricana Caster Semenya, que tiene prohibido participar en algunas carreras porque rechaza someterse a un tratamiento para bajar su tasa de testosterona, ha recurrido al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (CEDH), según anunciaron este jueves sus abogados.

«El combate permanente de Semenya por la dignidad, la igualdad y los derechos fundamentales de las mujeres pasa una etapa crucial con la presentación de una solicitud» ante el CEDH, señalaron sus abogados en un comunicado.

World Athletics (Federación Internacional de Atletismo), apoyándose en datos de expertos, definió en abril de 2018 un umbral máximo de testosterona (5 nmol/l de sangre), para que las mujeres pudieran participar en las carreras entre los 400 metros y la milla (1.609 metros).

Esta regla afecta a Semenya, doble campeona olímpica de los 800 metros, que se niega a someterse a un tratamiento para bajar su tasa de testosterona, y que anunció recurrir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos tras haber perdido su recurso en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Tras el TAS, fue la corte suprema suiza la que en agosto, en nombre de la «equidad deportiva», dio la razón a World Athletics.

La deportista sudafricana presentó su recurso ante el CEDH el 19 de febrero. El tribunal todavía no ha fijado una fecha para tratar el mismo. Semenya, de 29 años, intenta clasificarse para los Juegos de Tokio, en los 200 metros, prueba en la que no necesita bajar su tasa de testosterona.

lunes, 15 de julio de 2019

#hemeroteca #trans #educacion | Un oasis contra la transfobia

Imagen: El País
Un oasis contra la transfobia.
Una veintena de escuelas de Ciudad del Cabo apoyan la educación inclusiva en un país en el que más del 50% de estudiantes son discriminados por su identidad de género. Visitamos una de ellas, modélica, de la mano de una de sus alumnas.
Pablo L. Orosa | Planeta Futuro, El País, 2019-07-15
https://elpais.com/elpais/2019/07/10/planeta_futuro/1562754585_137545.html

Antes incluso de tener que enfrentarse a la necesidad diaria de identificarse a través del género, Alex ya era consciente de que no sería lo que por su cuerpo decían que tenía ser. “Con apenas 4 años ya empezó a expresar que quería ser una niña”, cuentan sus padres. Aunque nunca vacilaron a la hora de apoyar a su hija, el primer psicólogo al que acudieron les recriminó su postura. “Nos insistió en que la estábamos malcriando y nos advirtió de que no podíamos permitir que nos manejara”, continúa Marie, tan alta y de tez tan clara coma sus dos pequeñas. Todavía hoy es ese uno de los peores días de su vida. La receta propuesta contra la sexualidad de Alex pasaba por reforzar su conducta masculina: había que cortarle el pelo, vestirla con pantalones de chico y llevarla a un centro escolar cuya solución inclusiva pasaba por hacer que se cambiase en un cuarto de baño solo para ella.

Subrayar la diferencia en lugar de normalizarla.

Durante su particular guerra de los pantalones, Alex encontró la fórmula de vencer la censura. Se ponía las camisetas y chaquetas que le mandaban, pero en talla grande, como si fuesen vestidos. Hasta que aquel silencio administrativo acabó por desbordarse a sí mismo: no tenía sentido seguir forzándola a ser lo que no quería ser.

Solo que ya no se trataba exclusivamente de ella, sino que al encontrarse en edad escolar había que lidiar con compañeros, padres, profesores y burocracia administrativa. En una urbe marcada por la desigualdad social como Ciudad del Cabo (Sudáfrica), donde los cielos de hojalata de Khayelitsha comparten lienzo con las cometas de colores de Bloubergstrand, no resultó sencillo encontrar una escuela primaria para una niña como Alex. Hasta que dieron con un centro en el que aprender a convivir es tan importante como saber sumar o leer.

Un ajedrez gigante y pausas para salir a correr

Es la hora del recreo para los más pequeños y el patio está abarrotado. Los hay que quieren seguir con los cuentos, otros que prefieren corretear a su antojo y otros que piden que los lleven con los animales de la granja.

Martin apenas es capaz de articular una palabra. Pero sonríe. Y Sasha, la joven recién licenciada que se encarga de supervisar sus avances, ríe todavía más. Ellia, la profesora titular de la clase, ríe con ellos. “Es gratificante ver lo que va logrando”, señala Sasha. “Al principio era incapaz de comunicarse. Hace unos meses, Ellia y yo nos miramos y no nos lo podíamos creer: Martin estaba hablando”. El pequeño, que sufre dificultades de desarrollo, no recibió la atención especializada que requiere hasta que llegó aquí: hasta los dos años lo tenían en un sofá sin que nadie hablase con él.

En la escuela primaria de North Pinelands, la roja, como la conocen todos en el barrio, una zona de clase media cercana al hospital Vincent Pallotti donde los jubilados pasan la tarde jugando al tenis, Martin no es alguien especial. “Buscamos crear una educación real para que los chicos se preparen para la vida tal y como es, diversa”, subraya Ann Morton, directora del centro.

Su colegio propone un enfoque educativo alternativo, en formas y en fondo. Aquí los alumnos, algunos con trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tienen esterillas para estirarse y permisos controlados para salir al patio cuando están agobiados. Aquí los maestros no permanecen sentados tras un escritorio, sino que disponen de un atril desde el que dirigirse a la clase. Porque en realidad el objetivo es que los alumnos sean sus propios profesores: que busquen respuestas a las preguntas que ellos mismos se van formulando. Hoy, los de último curso no dejan de darle vueltas a los planetas solares.

El éxito de North Pinelands radica en su capacidad de ser real: no se trata solo de que los niños participen de la vida en la comunidad con excursiones a empresas y museos, sino que sea esta la que participe del día a día del colegio. “La escuela está abierta a cualquiera que quiera ayudar”, insiste Morton. Hay un bedel que toca la guitarra, varios asistentes que ayudan a quien quiere chapurrear español y personas con diversidad funcional encargadas de tareas de mantenimiento. Con un total de 450 estudiantes de primero a séptimo curso, la escuela cuenta con un equipo de apoyo con terapeutas ocupacionales y un logopeda, además de profesores especializados en música, arte y lengua xhosa y otra docena más de asistentes. A ellos hay que sumar otros profesionales, cuyo coste es sufragado por los padres, que se encargan de asistir a los alumnos con necesidades específicas durante las clases. Es lo que Sasha hace con Martin. En total, hay hasta 90 personas con labores docentes trabajando en una escuela en la que 46 alumnos requieren una asistencia adicional.

“Hay un enfoque médico de la diversidad, todavía presente en muchos centros educativos, en el que estos alumnos son separados. Para los profesores esta forma de trabajar es más sencilla porque crea grupos homogéneos, pero no es enriquecedor. Lo que nosotros pretendemos es que los niños crezcan aprendiendo unos sobre otros. Lo que va a detener la III Guerra Mundial no son los sobresalientes en matemáticas sino las habilidades para crear comunidad”, insiste Morton. Es por esto que la escuela de North Pinelands no es una escuela ordinaria ni tampoco una escuela para personas con necesidades especiales. Es simplemente una escuela inclusiva.

Educación transgénero, el penúltimo reto
Antes de las vacaciones de 2016, Alex anunció a sus compañeros que a la vuelta del verano ya sería oficialmente una niña. Y no hubo ningún trauma. Sus compañeros lo asumieron con naturalidad y ni uno solo de ellos se volvió a referir a ella como él. “Todo el proceso resulta más complicado para los adultos que para los propios niños, ellos lo aceptan con facilidad”, explica Ronald Addinall, psicólogo especializado de la Universidad de Ciudad del Cabo.

La escuela, que ya había conseguido con éxito la integración de personas con discapacidades físicas e intelectuales y de niños procedentes de entornos religiosos y socio-económicos diversos, llevaba meses trabajando en el que se ha convertido en el último penúltimo reto de la educación inclusiva: la de los menores transgénero. “Lo que hicimos fue pensar al revés: no en como integrarlos, sino en como podíamos adaptarnos los demás a ellos”, subraya Ann Morton. Se instauraron el uniforme unisex y los baños y los equipos deportivos mixtos. Pero sobre todo, la escuela realizó un importante esfuerzo de concienciación y formación dirigido a toda la comunidad educativa: se realizaron charlas con todo el personal, docente y no docente, y después fue comunicado a las familias. “Hubo dos que decidieron quitar a los niños de nuestra escuela. Con el resto no ha habido nunca —y ya han tenido más casos de transiciones de menores transgénero— ningún problema”, recalca la directora.

Después del hogar, “el colegio es el lugar donde los niños pasan más tiempo y donde socializan, por eso es importante que se sientan seguros y valorados. Resulta fundamental que el entorno escolar sea el adecuado y no se convierta en un lugar de miedo que dispare los problemas”, comenta Addinall, quien ha asesorado a más de 400 chicos en su transición de género y ahora colabora con una veintena de escuelas que avaladas por el Departamento de Educación del Western Cape Education Department apuestan por estos programas de educación inclusiva.

Según un estudio realizado en 2016 por Out LGBT, el 56% de las personas transgénero en Sudáfrica sufrieron algún tipo de discriminación durante su escolarización. Aunque el país es uno de los más avanzados del mundo en el la protección de los derechos de la comunidad LGTBI y fue el primero del continente en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, insultos, agresiones, violaciones y persecuciones forman todavía parte del día a día de quien tiene una orientación sexual diferente a la bendecida por la Iglesia. Lo más preocupante, subraya el informe, es que el 76% de las personas transgénero no denuncia los ataques sufridos.

“Gran parte de estos problemas se podrían solucionar creando mecanismos que juzgasen las responsabilidades de universidades y entornos laborales que incumplen la legislación que protege al colectivo trans”, apunta Sandile Ndelu, una de las integrantes del grupo Transgenderforum, que promueve la transformación de la universidad sudafricana. Aunque se alinearon inicialmente con el movimiento #RhodesMustFall (RMF), que exige la descolonización de los programas educativos, el movimiento Transgenderforum ha acabado por desmarcarse al entender que esta lucha estudiantil no incorpora más que de forma retórica sus reivindicaciones y deja a un lado la incorporación de la perspectiva de las identidades de género a los currículos lectivos o en el propio trato al alumnado.

Se centran en cuestiones simbólicas, como la instalación de baños mixtos, que “no hacen más que aumentar las diferencias sociales y de raza que existen entre los estudiantes transgénero”, subraya Ndelu. Mientras universidades vinculadas a la élite económica, como Witwatersrand o Stellenbosch, han podido realizar estas reformas, otros centros de mayoría afrodescediente como Fore Hare, UniZulu o WSU carecen de recursos para llevarlas a cabo.

Un proceso reversible hasta la adolescencia
Demostrada la eficacia de los modelos inclusivos, el reto ahora es hacerlos accesibles a todos. “Escuelas como Pinelands pueden ser un modelo, pero todos los centros pueden hacer pequeños cambios para lograr ser inclusivos con los menores transgénero”, apunta Addinall. Lo primordial es trabajar desde la base, tanto con los colegios como con las familias. “No cualquier niño por ponerse los tacones de su madre o vestirse de hombre quiere decir que esté en desacuerdo con su cuerpo. Todos pasan por una fase de experimentación de su identidad sexual”. Cuando este rechazo es consistente, prosigue el psicólogo, es cuando conviene apoyar la transición social: y cuanto antes mejor. “A medida que se acercan a la pubertad aparecen los cambios físicos que son los que suelen desencadenar los problemas y depresiones”.

Aunque a Alex todavía le quedan unos cuantos años para que comiencen los cambios hormonales, su madre no puede dejar de preocuparse. Llegarán los novios, la universidad, el trabajo... la vida lejos del programa de talento de su escuela y de unos compañeros que han crecido entendiéndola. En el resto del mundo todavía hay demasiada gente que no ha empezado a hacerlo. “Lo que va a venir”, asegura Marie, “es lo más duro”.

Los nombres de este reportaje han sido modificados para preservar su identidad.

viernes, 6 de abril de 2018

#hemeroteca #fotografia #apartheid | David Goldblatt: el fotógrafo que documentó el ‘apartheid’

Fotografía de David Goldblatt / Viajeros de KwaNdebele en Pretoria
David Goldblatt: el fotógrafo que documentó el ‘apartheid’.
Su mirada imparcial y benévola le convirtió en el implacable cronista de las injusticias raciales de Sudáfrica. Una exposición recorre su trayectoria.
Gloria Crespo MacLennan | El País, 2018-04-06
https://elpais.com/cultura/2018/03/27/babelia/1522165096_157535.html

Durante más de seis décadas David Goldblatt (Randfontein, Sudáfrica, 1930) ha documentado parte de la historia de su país. Deambulando con su cámara ha examinado a sus habitantes, así como sus paisajes, “buscando experimentar la realidad sin apropiarse de ella”, tal y como él mismo lo expresa. De esta forma, su obra se presenta como un compendio del ‘apartheid’, de su introducción, su desarrollo y su caída, que subraya el poder y la magia de la fotografía no solo para mostrar el mundo sino para cuestionarlo.

El Centro Pompidou presenta una gran retrospectiva del octogenario artista, en la que recorre su trayectoria a través de más de 200 imágenes de van desde sus primeras fotografías tomadas como un aficionado en 1946 hasta 2016. Muchas de estas fotografías son inéditas y provienen del archivo privado del autor, considerado como un referente de la fotografía documental del pasado siglo XX, cuyo reconocimiento, aunque tardío, le ha valido entre otros el premio Hasselblad en 2006. Fue el primer artista sudafricano representado en el MoMA. La exposición itinerante ‘Cinquanta-un anys’, celebrada en el Museu d´Art Contemporani de Barcelona en 2002, contribuyó a la difusión de su nombre en el ámbito internacional donde era entonces prácticamente un desconocido. La muestra está acompañada de paneles que recogen los escritos del fotógrafo sobre los fundamentos de su arte, al tiempo que ponen de manifiesto su sensibilidad social y sirven de guía para recorrer una obra que toma como protagonista no solo a los habitantes de Sudáfrica sino también a su arquitectura y a sus paisajes los cuales inspiran al autor una reflexión sobre los valores de las gentes que los habitan.

Nació en una familia de emigrantes lituanos judíos en el pueblo de Randfontein, a las afueras de Johannesburgo, donde los inmigrantes procedentes de distintas culturas y religiones llegaban a trabajar en sus minas de oro por miserables sueldos. Fue educado creyendo en la igualdad y la tolerancia. Su padre regentaba una tienda de ropa, donde el joven artista atendía a los afrikáners (descendientes de los colonos holandeses), a los que respetaba, aunque le constaba entender que en su mayoría apoyaran al Partido Nacional y a su política del ‘apartheid’. “Me costó mucho asimilar en mi cabeza y en mi corazón esas contradicciones”, recuerda el artista en uno de los paneles que acompañan la exposición. De ahí quizá surgió su “curiosidad por las actitudes que no comparto, que van unidas a un deseo de entenderlas en vez de rechazarlas”.

Su afición por la fotografía se forjó gracias a una cámara Contex que recibió como regalo de sus padres y a la que dedicaba su tiempo libre mientras estudiaba comercio. No fue hasta la muerte de su progenitor, cuando hubo de vender el negocio familiar y pudo dedicarse de lleno a su tarea como fotógrafo. Influido por Walker Evans y August Sander, ha labrado su camino como “un profundo humanista, sin recurrir al patetismo, atento a la forma y sin caer en la trampa de lo estético”, tal y como lo describe el prólogo del catálogo que acompaña a la exposición, ‘David Goldblatt / Structures of domination and democracy’. “Goldblatt permanece seriamente preocupado por el entendimiento apropiado del contenido de las imágenes. Su fotografía nos conmueve enormemente”.

Fotografía de david Goldblatt / Afrikaners simpatizantes del Partido Nacional
Comenzó retratando la comunidad rural de los afrikaners en el distrito de Groot Marico y más tarde trabajaría para las revistas ‘Tatler’ y ‘Optima’. De los encargos para esta última publicación surgiría su primer libro ‘On the mines’, así como ‘Some afrikaners photographed’, en el cual comenzó a manifestar abiertamente su total desacuerdo con la política de segregación. Ambas publicaciones consolidaron su reputación como una de las grandes figuras de la fotografía sudafricana, cuya singular valía se sustenta en su personal interpretación del medio, así como en su ética de la vida, restringiendo cada proyecto personal a un lugar en concreto que conoce en profundidad. Fotografió Soweto y recorrió Johannesburgo en bicicleta, siempre más interesado por evidenciar la injusticia social a través de los pequeños detalles de la lucha diaria, evitando las grandes manifestaciones de conflicto. Su mirada es tan simple como intensa. “Me interesan más el curso de los eventos que los eventos en sí mismo “, ha destacado el autor quien dice “querer sacar lo más con lo menos; de forma directa, en busca de aquello que Borges describía, en relación a los escritores, como ‘una complejidad modesta y oculta’”.

Han sido varias las ocasiones en las que el fotógrafo ha manifestado que la fotografía no es un arma de propaganda para él. No se considera un activista. Declararlo en público durante una conferencia celebrada en 1982, en plena lucha en contra el ‘apartheid’, organizada por el Congreso Nacional Africano (hoy en el poder), provocó acaloradas reacciones. Entre ellas, las de los miembros de Afrapix, una agencia de fotografía independiente, quienes consideraban un deber denunciar las injusticias a través de la fotografía. Goldblatt apoyaba sus iniciativas, pero no compartía su estrategia. “Aun así fue considerado como uno de los detractores más intransigentes del sistema del apartheid y sus fotografías lo atestiguan”, señala la comisaria de la muestra, Karolina Ziebinska-Lewandowska, en un texto que se incluye en el catálogo. Distanciándose siempre de cualquier dogma, para el fotógrafo es imprescindible “no cesar de cuestionarse las causas que han conducido a una situación. Nunca considerar las cosas como obvias, y permanecer constantemente sorprendido…Cada pequeño detalle está cargado de significado, y para poder verlo, necesitamos comprenderlo”.

lunes, 15 de enero de 2018

#hemeroteca #racismo | H&M cierra temporalmente tiendas en Sudáfrica tras las protestas por racismo

Imagen: Google Imágenes / "Experto en supervivencia" frente a "El mono más guay de la jungla"
H&M cierra temporalmente tiendas en Sudáfrica tras las protestas por racismo.
La empresa sueca retiró una sudadera y se disculpó tras las acusaciones de que contenía mensajes racistas.
El País, 2018-01-15
https://elpais.com/economia/2018/01/15/actualidad/1516010583_011346.html

La cadena de moda sueca Hennes and Mauritz (H&M) ha cerrado temporalmente sus tiendas en Sudáfrica, a raíz de las protestas registradas el sábado en ese país contra una sudadera tachada de racista, que la empresa había retirado de la venta tras la polémica desatada por esa prenda. La sudadera, que vendían en su web hasta el 6 de enero, la promocionaban vestida por un niño negro y el mensaje impreso en la parte delantera de la prenda decía "el mono más guay de la jungla" ("the coolest monkey in the junge"). La fotografía y la sudadera fueron retiradas después de que las redes sociales viralizaran las protestas.

"H&M conoce los recientes eventos ocurrido dentro de varias de nuestras tiendas en Sudáfrica. Lo que más nos importa es la seguridad de nuestros empleados y clientes. Hemos cerrado temporalmente nuestras tiendas en Sudáfrica. Ninguno de nuestro personal o clientes han resultado herido. Continuamos monitorizando de cerca la situación y abriremos las tiendas tan pronto como la situación vuelva a estar segura", asegura la empresa en un comunicado en su página web. El mensaje está fechado el 13 de enero y la compañía de momento no ha actualizado la situación ni ha anunciado cuándo reabrirá los comercios.

El sábado se registraron acciones de protesta en seis comercios de esa cadena en Johannesburgo y otros puntos de la provincias de Gauteng, al parecer impulsados por el grupo izquierdista Economia Freedom Fighters (EFF), según informaciones del portal sudafricano News24.

"Creemos firmemente que el racismo y el prejuicio en cualquier forma o forma, deliberada o accidental, son simplemente inaceptables. Hacemos hincapié en que nuestro maravilloso personal de la tienda no tuvo nada que ver con nuestro mal juicio en el producto y la imagen", señala la compañía a modo de disculpa.

La cadena sueca retiró hace unos días la prenda de su inventario y pidió disculpas ya hace días, con otro comunicado fechado el 9 de enero, en medio de las críticas aparecidas en las redes sociales y también entre figuras del deporte, como el jugador de baloncesto estadounidense LeBron James. Dijeron que todo había sido un error. "Lo sentimos profundamente", dijo H&M, que aseguró que comprendía perfectamente las críticas.

El artista canadiense Abel Tesfaye, líder del exitoso proyecto musical The Weeknd, decidió romper su colaboración con la empresa sueca en protesta por el anuncio. H&M expresó en un primer comunicado su "comprensión" por la indignación creada por la imagen del niño y se comprometió a analizar lo ocurrido para impedir este tipo de incidentes en el futuro. Sin embargo, el grupo sudafricano EFF consideró que las disculpas llegaron tarde y llamaron a actuar con contundencia contra los "comercios racistas".

jueves, 10 de agosto de 2017

#hemeroteca #deportes #mujeres | La difícil vida de Semenya, siempre cuestionada por su intersexualidad

Imagen: El Confidencial / Caster Semenya
La difícil vida de Semenya, siempre cuestionada por su intersexualidad.
La atleta sudafricana sigue viviendo a la espera de otro dictamen del TAS que exponga si tiene que rebajar o no sus niveles de testosterona, que son naturalmente más altos de lo normal.
Gonzalo Cabeza | El Confidencial, 2017-08-10
https://www.elconfidencial.com/deportes/atletismo/2017-08-10/semenya-intersexual-hiperandrogena_1427255/

Caster Semenya no es un caso sencillo, tomarlo como tal es caer en una gran simplificación. Fue bronce en 1.500 en estos Mundiales de Londres y, en buena lógica, se impondrá en el 800, su prueba fetiche. Podría también haber corrido el 400, aunque finalmente no lo hizo. Sí estará, en principio, en el relevo 4x400. La combinación de pruebas, desde la velocidad al mediofondo, ya da idea de que el caso de Semenya no es común.

La sudafricana es una atleta intersexual. Desde su explosión como deportista, en los Mundiales de 2009 en Berlín, ha sido mirada con sospecha por muchos y abrazada casi como un icono por otros. Fue en la capital alemana cuando se supo que la IAAF había preparado para ella unos test de género, algo que se conoció por una filtración que fue un gran escándalo. Porque, además, en un acto de extrema torpeza, las pruebas se condujeron sin que ella supiese el objetivo de las mismas.

El objetivo era ver si su condición física le daba una "ventaja injusta", algo que, en todo caso, es bastante difícil de delimitar. Tanto como de definir la palabra injusticia. Primero porque nadie piensa que Semenya haga trampas; su situación no tiene que ver con el dopaje sino con sus condiciones anatómicas. Tiene hiperandroginia, lo que quiere decir que segrega unas cantidades de testosterona muy superiores a las habituales entre las mujeres —los datos que se manejan la sitúan en unos niveles cercanos a los percentiles más bajos en el género masculino— lo que podría suponer una ventaja específica en el deporte. Pero aquí el condicional es importante.

Semenya fue obligada a medicarse para bajar la testosterona de su cuerpo. En 2011 la IAAF puso en marcha una política de "elegibilidad para mujeres con hiperandroginia" en las que señalaba que la ventaja que tenían naturalmente estas atletas, que pueden ser escogidas para las pruebas femeninas, deben tener los niveles de testosterona por debajo de los niveles habituales en los hombres. Y eso, en el caso de Semenya, obligaba a ponerse parches para contener la producción de esa hormona.

Así estuvo desde 2011 hasta el pasado año. Semenya, aun medicada, no dejó de ser una atleta notable. Venció en los Juegos de Londres 2012 —fue plata en principio, pero descalificaron por dopaje a la rusa Savinova— y también logró el oro uno año antes en los Mundiales de Daegu. En esos años, en todo caso, sus resultados perdieron fuelle. Por la medicación, pero también por algunas lesiones y cierta falta de compromiso con el deporte. Así fue hasta que encontró un nuevo grupo de entrenamiento en un entorno tranquilo, en Potchefstroom, cerca de Johanesburgo, célebre en España por haber sido el lugar de concentración de la selección española de fútbol en el victorioso Mundial 2010.

El resto de su vida iba camino de ser en esa línea hasta que apareció en escena Dutee Chand, una atleta india con una complejidad similar a la de Semenya. Se encontró con que la IAAF la impuso la necesidad de medicarse u operarse para rebajar sus niveles naturales de testosterona. Y Chand dijo no. Acudió al TAS y el tribunal lo primero que hizo fue pedirle a la federación internacional que demostrase que la testosterona segregada naturalmente era una ventaja competitiva injusta. No lo logró.

Vuelta al mejor nivel
Eso supuso que, automáticamente, las atletas que estaban bajo la política de medicación para reducir los niveles de testosterona pudieran dejarla sin más. Semenya, pero no solo Semenya. La sudafricana, sin esa limitación y ya más centrada en el deporte, ha vuelto a demostrar que su nivel atlético es inalcanzable para sus rivales. En una sesión histórica en los campeonatos nacionales logró ganar el 400, el 800 y el 1.500. En la misma tarde.

Esta película está muy lejos de terminar. Primero, desde un punto de vista legal. La IAAF presentó hace poco un estudio que demuestra que la ventaja adquirida por las atletas con exceso de testosterona natural sí lleva a una "ventaja injusta". Eso quiere decir que volverán al TAS y que, con nuevos análisis, el tribunal de arbitraje puede terminar determinando que se vuelva a la regla de la federación internacional para limitar la hormona en el deporte femenino.

No es solo por eso. Siempre que Semenya sale al tartán hay runrún. Laura Muir, que quedó cuarta en el 1.500, fue preguntada al respecto y no quiso hablar del tema. Ya es más que lo que se puede decir de otros como Paula Radcliffe, 'recordwoman' mundial de maratón que en su momento dijo que había que defender "los derechos humanos de la mayoría" por delante de los de una persona solo. Lo que quiera que signifique eso, por otro lado. Todos tienen una opinión al respecto, lo cual ya es de por sí insólito. También una carga de presión aún mayor para la atleta, que puede ganar dinero y fama con el atletismo, pero también un buen puñado de disgustos con lo que tiene que escuchar.

"Cuando hago pis lo hago como una mujer. No entiendo cuando me dicen que soy un hombre o que tengo la voz grave, yo sé que soy una mujer, no hay duda para mía", decía esta semana, visiblemente enfadada. Ella suele intentar no meterse en el tema. Hay, además, un argumento que se repite entre quienes defienden que se deje competir a Semenya sin tomar a cabo ningún tipo de medida. Recuerdan que el deporte está muy lejos de ser homogeneizador, más bien al contrario. Michael Phelps tiene el tronco extraordinariamente largo, Adam Peaty una doble articulación en los tobillos y rodillas, medir más de dos metros es algo que empuja a un hombre normal a ser alguien estimable en baloncesto, voleibol o balonmano.

Recuerdan, también, que hay restos de racismo y machismo en toda esta conversación. En las competiciones masculinas nadie se detiene a hablar de la altura o el músculo de los participantes, incluso puede llegar a ser un argumento para señalar la excepcionalidad de un atleta —la altura de Bolt es un ejemplo—, pero en el campo femenino parece que se busca un tipo de atleta homogénea, femenina a los ojos occidentales, que no destaque en demasía.

Hay otro detalle por el que la carrera de Semenya no ha sido normal hasta el momento, aunque quizá hemos llegado a ese punto en el que puede empezar a serlo. Por el momento, dicen los que la conocen, nunca ha forzado la máquina. Piensan que tiene en su pierna el récord más antiguo del atletismo, el de 800 de Jarmila Kratochvilova. También que podría competir en más pruebas y si no lo ha hecho hasta ahora es por una cierta intención a resultar 'normal' (la comilla simple es importante). Los que están cerca de ellas consideran que esos remilgos han terminado, que la sudafricana, que fue abanderada de su país en Londres, ha decidido no dejarse por el camino una sola opción. Y ya si aprende la táctica del 1.500 es seguro que tendrá más éxito.

sábado, 1 de julio de 2017

#hemeroteca #cine #homosexualidad | Negro y homosexual, tabú en Sudáfrica

Imagen: El País / Fotograma de 'The Wound', con Nakhane Touré en primer plano
Negro y homosexual, tabú en Sudáfrica.
‘The Wound’, que ilustra amores gais y el rito de la circuncisión dentro de la tribu Xhosa, gana el Cinema Jove de Valencia.
Gregorio Belinchón | El País, 2017-07-01
https://cultura.elpais.com/cultura/2017/07/01/actualidad/1498934009_388439.html

"Estaba interesado en explorar lo que ocurre cuando un grupo de hombres se reúne y se organiza fuera de la sociedad y de los códigos de la vida cotidiana", contaba hace una semana en Valencia el director sudafricano John Trengove, cuyo primer largo, ‘The Wound’, ganó anoche el certamen Cinema Jove. Y sí, su película habla de esa confraternización, pero va más allá, mucho más allá, para ilustrar una relación homosexual y el rito de la circuncisión, ‘ukwaluka’, dos de los tabúes más grandes que existen en la sociedad negra sudafricana, en concreto en la tribu Xhosa. Como confirmaba Trengove, “representarlo de la manera en que lo hacemos es polémico; sabíamos desde el principio que podría provocar reacciones fuertes de parte de los tradicionalistas”.

Hasta ahora no se había mostrado la circuncisión en la gran pantalla, un rito secreto rodeado de gran silencio —y con muertes por falta de higiene o hemorragias— que en los xhosa marca el final de la adolescencia y el inicio de la madurez, como el mismo Nelson Mandela, perteneciente a esta tribu, recordaba en su biografía ‘Un largo camino hacia la libertad’: “Recuerdo caminar más recto aquel día, más alto, más firme”. El protagonista, Xolani (encarnado por Nakhane Touré, conocido artista y roquero xhosa, además de activista gay), es un cuidador-guía de los chavales que tras ser circuncidados pasan unos días con él en el campo. Este evento anual le sirve para reencontrarse sexualmente con su amigo de la infancia, Vija, que vive casado en Johannesburgo. Una especie de ‘Brokeback Mountain’ que deviene en ‘Moonlight’ cuando aparece un joven chaval en el rito, al que su padre acusa de blando y del que Xolani descubre su homosexualidad oculta. El tercer vértice del triángulo tensará la situación hasta un estallido de violencia.

Trengove, blanco, recurrió al novelista xhosa Thando Mgqolozana, que ya había publicado una novela sobre el ritual, para coescribir con precisión el guion. “Recurrimos a actores xhosa, incluso a no profesionales, para darle verosimilitud a la historia. Algunos de los protagonistas fueron amenazados de muerte”, asegura el cineasta, candidato al Emmy internacional por la miniserie ‘Hopeville’.

domingo, 5 de marzo de 2017

#hemeroteca #islam #homosexualidad | El imam gay de Sudáfrica

Imagen: El Mundo / Mushin Hendricks
El imam gay de Sudáfrica.
Mushin Hendricks es el único guía musulmán declarado homosexual en Sudáfrica. Su concepto de religión busca el respeto y la tolerancia de todas las minorías.
Carolina Valdehíta | El Mundo, 2017-03-05
http://www.elmundo.es/sociedad/2017/03/05/58bae934e2704e113d8b457d.html

El primero de mis tres encuentros con Mushin Hendricks es en su casa, aunque habíamos previsto reunirnos en su mezquita de Wynberg, localizada en un suburbio acomodado de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). "Esta mañana no me encontraba muy bien, pero no quería cancelar la entrevista", dice visiblemente víctima de algún virus de entretiempo, pero cordial. Hemos tardado dos meses en cuadrar agendas. "He estado viajando mucho, y casi todas las semanas tengo alguna entrevista", cuenta mientras tomamos asiento. Comenzamos a charlar.

Mushin Hendricks es elegante incluso estando enfermo. De origen indonesio, sus rasgos no son los del musulmán cliché. Este año cumplirá 50 años y su vida no puede ser más plena. Está casado en segundas nupcias con un hombre con quien mantiene una relación desde hace 11 años. De su primer matrimonio con una mujer tiene tres hijos. En 2011, Hendricks se convirtió en un icono para los derechos humanos en Sudáfrica, pues se trata del único imam abiertamente declarado gay en el país, y de los pocos que lo ha hecho a nivel mundial. En su discurso defiende la igualdad entre hombres y mujeres e irradia calidez hacia los homosexuales.

Creció en el seno de una familia ortodoxa y su abuelo era imam. "Se puede decir que mi familia trajo el Islam a Ciudad del Cabo, y yo quería continuar con esa tradición", cuenta a este diario. Tal estirpe no daba pie a hablar de homosexualidad: "Desde niño sabía que era gay", reconoce, lo que hacía las delicias de sus compañeros de clase a la hora de ponerle motes. Esos ataques provenían también del discurso religioso: "En verdad te asusta si lo piensas", dice con una media sonrisa. "Yo quería ser un buen musulmán y no ser castigado por ello. Entonces, mi identidad se volvía complicada, porque por un lado quería conocer a chicos de manera más íntima pero también quería ser imam".

Empeñado en convertirse en guía espiritual, se trasladó a Pakistán con 21 años para estudiar el Corán. Allí analizó con atención los versos que narran la historia de Sodoma y Gomorra, a la que se atribuyen connotaciones sodomitas. "Pude comprobar que mucha gente había malinterpretado los versos, ya que nada en el Corán habla específicamente de la homosexualidad. De hecho, sí que alude a que el profeta impidió que los hombres que tenían inclinaciones fuesen atacados por otras personas", asegura.

"¿Por qué elegiste Pakistán siendo un país tan complicado?", pregunto. "Bueno, no es algo que se haya difundido mucho, pero hay mucha actividad gay en Pakistán". Mi asombro hace que continúe su explicación entre risas. "Es el día a día en Pakistán. Se asume que los hombres se comportan así por la segregación entre sexos, que dificulta el acceso a las mujeres. Los hombres han de tener una economía estable para tomar a una mujer en matrimonio, con lo que muchos no se casan hasta los 30 años". A los dos años conoció a la que se convertiría en su esposa y con ella tuvo tres hijos. Se divorciaron seis años después. "Me casé con ella pensando en que si me forzaba a estar con una mujer quizá mis inclinaciones cambiarían y ella aceptó". Fue un desastre.

"Salí del armario con 29 años, después de seis años de matrimonio y tres hijos". Ese fue el punto de inflexión que le llevó a estar dónde está. Divorciado, regresó a Sudáfrica y trabajó como profesor en tres escuelas coránicas hasta que decidió contar que era homosexual. Como era de esperar, le presionaron para dimitir. En ese momento comenzó la época más triste pero a la vez reflexiva de su vida, donde tuvo los primeros contactos con otros gays musulmanes. "Vi que todos habíamos pasado por lo mismo. En ese momento me di cuenta de que el propósito de mi vida era transmitir el mensaje de que no podemos discriminar en base a la orientación sexual y a la identidad de género. No podemos utilizar el Islam como una justificación de la homofobia".

Sudáfrica es uno de los países del mundo más abierto hacia el colectivo LGBT. Desde 2006 la ley permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Es de los pocos países en África, sino el único, donde la gente puede declarar abiertamente su sexualidad sin ser castigado por ello a nivel social y penal. Gracias a esa libertad, Hendricks oficia bodas entre personas de diferentes sexos y religiones (el Islam solo permite el matrimonio entre religiones diferentes siempre que el hombre sea musulmán). El boca a boca agrandó su círculo de contactos que acabó por convertirse en un grupo de apoyo hasta que en 2011 llegó la mezquita, donde nos reunimos en dos ocasiones más.

INNER Circle se convirtió en un proyecto para ayudar a la gente a recuperar su autoestima y confianza, y luchar contra las ideas del patriarcado, causantes de la discriminación entre sexos y la homofobia. El público que acude es de lo más variopinto: hombres y mujeres de todas las edades. Desde adolescentes hasta algunos con el cabello cubierto de canas. El espacio ofrece conferencias temáticas, grupos de apoyo, viajes espirituales y un lugar seguro para rezar. Antes de marcharme, confieso a Hendricks que, sin ser una persona religiosa, he disfrutado con su sermón. "Yo tampoco soy muy religioso", me dice. "Lo que soy es espiritual".

martes, 7 de febrero de 2017

#hemeroteca #inmemoriam | La tragedia y la gloria

Imagen: El País / Joost van der Westhuizen
La tragedia y la gloria.
Joost van der Westhuizen, símbolo del rugby sudafricano y apoyo de Mandela tras el ‘apartheid’, fallece a los 45 años.
John Carlin | El País, 2017-02-07
http://deportes.elpais.com/deportes/2017/02/07/actualidad/1486497364_839358.html

Nunca en la historia un acontecimiento deportivo tuvo más impacto en el destino político de un país que la final del Mundial de rugby de 1995 entre Sudáfrica y Nueva Zelanda. Antes del partido el resultado parecía depender de Jonah Lomu, un fenómeno de la naturaleza neozelandés. Acabó siendo más determinante el sudafricano Joost van der Westhuizen, que murió esta semana a los 45 años después de seis años de lucha contra una cruel enfermedad.

La victoria sudafricana en Johanesburgo por 15 a 12 no solo unió a un país racialmente dividido como ninguno sino que consolidó la legitimidad del nuevo presidente negro, Nelson Mandela, entre la población blanca y, lo más importante, eliminó de una vez y por todas la latente posibilidad de que surgiera un movimiento contrarrevolucionario terrorista de extrema derecha. Los jugadores sudafricanos, todos blancos salvo uno, se convirtieron aquel día en actores políticos, discípulos y soldados de Mandela. Pocos influyeron más en el resultado final que el gran medio-melé conocido en el mundo del rugby simplemente como Joost (pronunciado “Yust”).

Es verdad que el que marcó todos los puntos para Sudáfrica aquel día fue otro, Joel Stransky, pero Joost fue casi igual de indispensable. Por dos razones.

Primero, la gran preocupación de los sudafricanos antes de la final fue que Lomu los iba a masacrar de la misma manera que había masacrado a la selección inglesa en la semifinal. Contra los ingleses, Lomu, una especie de locomotora humana, había sido como un adulto abusón jugando contra un equipo de niños de diez años. Una vez que recibía el balón y entraba en carrera no había dios que lo parara.

A los diez minutos de comenzar la final contra Sudáfrica, Lomu recibió el balón y entró en carrera. Fue el momento definitivo del partido. Lomu evadió un intento de placaje y, casi con desdén aunque se trataba del también portentoso capitán sudafricano Francois Pienaar, evadió otro. Toda Sudáfrica contuvo la respiración. Y ahí fue cuando apareció Joost van der Westhuizen, un tipo alto y musculado en el mundo normal, un flaco huesudo en el mundo del rugby de primer nivel, una birria al lado de Lomu. El medio-melé se lanzó a las piernas del gigante neozelandés y lo derribó como un árbol.

Mejor inyección de moral para el equipo sudafricano imposible. Le perdieron el miedo a Lomu. Era humano. Si Joost lo podía neutralizar (lo haría dos veces más durante el partido), los demás también podrían. Así fue. El impacto de Lomu acabó siendo mínimo.

La segunda intervención decisiva de Joost fue en el momento culminante de la final, cuando el partido estaba empatado 12 a 12 en la segunda mitad de tiempo adicional. Aquí fue donde entró en juego su inteligencia táctica. El árbitro pitó un ‘scrum’, o melé, cerca de la línea neozelandesa. Pienaar le dio una orden a Van der Westhuizen. Que no pasara el balón a los tres cuartos. Stransky, el apertura, le dio otra. Que le diera el balón a él: veía una oportunidad de marcar con el pie, de colocar un ‘drop’ entre los palos. Lo normal es obedecer las instrucciones del capitán. Joost se rebeló. Hizo lo que le pidió Stransky y el resto es historia.

El nuevo himno
Un detalle para aquellos que han visto la película ‘Invictus’ de Clint Eastwood. El guion dice que, salvo Pienaar, los jugadores sudafricanos no quisieron aprender a cantar el nuevo himno “negro”, ‘Nkosi Sikelel’i Afrika’, introducido cuando Mandela asumió la presidencia en 1994. La idea confeccionada por Hollywood fue, básicamente, que eran unos racistas. En la vida real no fue así. Todos aprendieron la canción con entusiasmo, ninguno más que Joost, que entendió perfectamente el coraje con el que debía cumplir la misión en ese Mundial de ayudar a Mandela a asentar los frágiles cimientos de la joven democracia sudafricana.

No se escondió tampoco cuando fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad genética y degenerativa que frena la capacidad del cerebro de enviar mensajes a los músculos. Aunque iba en silla de ruedas y apenas podía hablar, insistió en aparecer en público en su país y por medio mundo dando a conocer su enfermedad e inspirando a los que la sufrían con él. De pocos deportistas de élite se puede decir que fueron atletas, personas y también ciudadanos ejemplares. Joost can der Westhuizen, que vivió la tragedia y la gloria en igual medida, fue uno de ellos.

sábado, 7 de enero de 2017

#hemeroteca #lesbianismo #matrimonio | Caster Semenya celebra boda y cumpleaños

Imagen: La Vanguardia / Violet Raseboya y Caster Semenya
Caster Semenya celebra boda y cumpleaños.
La polémica atleta sudafricana ha dado el sí quiero a su compañera de toda la vida.
AFP | La Vanguardia, 2017-01-07
https://www.lavanguardia.com/deportes/otros-deportes/20170107/413168312939/caster-semenya-boda.html

La atleta sudafricana Caster Semenya, campeona olímpica de los 800 metros en Río de Janeiro, ha dado este sábado en Pretoria el sí quiero a su compañera de toda la vida, Violet Raseboya, en una boda que ha tenido lugar en una lujosa mansión de la capital de Sudáfrica, según las fotos que ha publicado la deportista en su cuenta de Instagram.

En las fotos, Semenya aparece radiante con un traje oscuro bordado con hilos de color dorado y un ramo de rosas en la mano, al lado de Violet Raseboya, que posa con un suntuoso vestido de boda blanco. La campeona olímpica ha escrito junto a la foto “¡Nuestro día perfecto! #boda #nuestrodíadeboda #amor”.

La boda ha coincidido con el cumpleaños de la atleta que este sábado también festejaba su 26 aniversario. La pareja ya se había casado a la manera tradicional sudafricana en diciembre de 2015 en la provincia de Limpopo, al norte del país.

Caster Semenya estuvo en el centro del debate alrededor del género sexual de los atletas después de su triunfo en los Mundiales de Berlín en 2009, que posteriormente desembocó en una reglamentación de la Asociación Internacional de Atletismo (IAAF) sobre la participación en las competiciones de atletas intersexuales.

miércoles, 29 de junio de 2016

#hemeroteca #lgtbifobia | El refugio del Orgullo

Imagen: El País
El refugio del Orgullo.
El Pride Shelter Trust, en Ciudad del Cabo, acoge a personas LGTB sin hogar y es uno de los pocos refugios volcado en el colectivo del mundo.
Pablo León | El País, 2016-06-29
http://elpais.com/elpais/2016/06/28/planeta_futuro/1467130178_172596.html

Repentinamente, una tarde, Nathaniel tuvo que huir de Nigeria. “Escapé para salvar mi vida”, cuenta este joven de 28 años. Un grupo de vecinos de su localidad se acercó a su casa, mataron a su pareja y él fue marcado como una presa a batir, “un homosexual que había que matar”. Huyó. “Un amigo me había hablado de Ciudad de Cabo y decidí venir”, cuenta el nigeriano, que llegó a la capital cultura de Sudáfrica hace un año como refugiado tras ser discriminado, amenazado y perseguido por ser gay.

“En general, en Africa hay mucha persecución al colectivo LGTB. Y Ciudad del Cabo es un oasis porque es una ciudad abierta y tolerante”, describe Enver Duminy, CEO de turismo de la urbe. “Nuestra Constitución se hizo pensando en las minorías y respeta a todas ellas. Además, fuimos de los primeros países en expandir derechos y reconocer a las parejas del mismo sexo por ley”, añade Duminy. De esa apertura había oído hablar Nathaniel, pero al llegar como refugiado, sin hogar, trabajo ni familia, necesitaba ayuda. “Escapé para salvar mi vida, casi me matan por mi orientación sexual, así que me vine como pude”, relata. Tras un tiempo durmiendo en la calle, fue a pedir ayuda a la oficina de asuntos sociales municipal. “Me dieron una lista de refugios para personas sin hogar y acabé yendo a uno”, resume.

No fue a uno cualquiera sino que se instaló en Pride Shelter Trust, un hogar para personas desamparadas pertenecientes al colectivo LGTB. “Se trata del único refugio para homeless especializado en público LGTB del continente africano y uno de los pocos del mundo”, explica Ian McMahon, uno de los fundadores. El espacio lleva cinco años funcionando, tiene cama para 22 residentes y, desde su inauguración, ha acogido a 800 personas en la cuidada casa, cedida por el Ayuntamiento, a los pies de Table Mountain, en un barrio burgués de Ciudad del Cabo.

“La importancia de tener un refugio para nuestra comunidad es que la mayoría de estos espacios están gestionados por organizaciones religiosas. Allí, los usuarios sufren un doble trauma: primero por verse en la situación de necesitar atención y refugio; después al decir abiertamente que son gais. En algunos casos, además de homofobia por parte de otros acogidos, en algunos casos, son presionados para que intenten curarse y ser heterosexuales”, explica McMahon.

Para Nathaniel la elección fue clara tras ver que se trataba de un lugar especializado en público LGTB. “Aquí [en Sudáfrica] no se vive con el mismo miedo que en Nigeria, pero también hay homofobia. En general, es muy peligroso ser gay en un lugar donde nadie lo es. Pueden agredirte, robarte o incluso matarte. Además, conoces a gente semejante a ti y puedes compartir tus sentimientos", añade el nigeriano. Tras pasar cuatro meses en el refugio, encontró un trabajo en una tienda del centro de la ciudad. Ahora vive en Langa, una de las favelas de la urbe. “Allí nadie sabe que soy gay; no es lo mismo salir del armario aquí que en un suburbio”, aclara.

El refugio, que requiere de unos 20.000 euros anuales para su mantenimiento, se financia con donaciones. “Una de las mayores aportaciones la tuvimos nada más empezar. Un hombre que cuando dijo a su familia que era gay fue repudiado. Al morir, nos legó su herencia y con eso arrancamos”, explica McMahon. También del trabajo de voluntarios. Jerry, sudafricano de 70 años, llegó al hogar hace más de un lustro. “Mi pareja murió en un accidente de tráfico. Su familia me quitó todo y, de repente, no tenia nada”, resume su historia con una cacatúa blanca, Prince, posada en su hombro. “Saluda Prince”, anima al pájaro que repite su nombre sonoramente. “En el refugio me ayudaron a reconstruirme”, cuenta. Desde entonces, se encarga del cuidado de la casa por la que pasan “víctimas de violaciones; malos tratos; rechazo familiar o refugiados de otros países africanos.

“Cuando alguien te cuida tanto en un momento que estás tan al límite, lo que menos puedes hacer es devolver el favor”, explica Nathaniel. Aunque vive a menos de 20 kilómetros del centro, para llegar a la ciudad invierte entre una y dos horas por trayecto. A pesar de ello, una vez a la semana, en su día libre, acude al Pride Shelter Trust como voluntario. Ejerce de jardinero y de manitas: “Es muy importante mantener este lugar y venir a ayudar de vez en cuando igual que me ayudaron a mí cuando no tenía nada”.