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domingo, 5 de enero de 2020

#hemeroteca #television #correccionpolitica | ¿Hay que censurar las escenas racistas del cine infantil?

Imagen: El País / Fotograma de 'Canción del sur' (1946)
¿Hay que censurar las escenas racistas del cine infantil?
El desembarco de la plataforma Disney + reabre el debate sobre qué hacer con clásicos que, vistos hoy, resultan polémicos o incorrectos. ¿Se eliminan? ¿Se acompañan de rótulos explicativos?
Begoña Gómez Urzaiz | El País, 2019-01-05
https://elpais.com/elpais/2020/01/03/ideas/1578049013_225849.html

Los espectadores estadounidenses que se adentraron el pasado mes de noviembre en la nueva plataforma de streaming Disney+ y apostaron por ver ‘Fantasía', 'El libro de la selva', 'Dumbo' o 'Peter Pan’ se encontraron con que esas películas van precedidas por un rótulo que dice: “Este programa se muestra como se creó originalmente. Puede contener retratos culturales anticuados”. El mensaje se refiere, por ejemplo, a la centaura negra de ‘Fantasía’ que aparece limpiándole las pezuñas a un caballo, al orangután King Louie en ‘El libro de la selva’, que le canta a Mowgli a ritmo de jazz: “u-bi-dú, quiero ser como tú” (es decir, humano, civilizado), al cuervo de ‘Dumbo’, que se llama Jim Crow, como las leyes que segregaban a blancos y negros en el Sur estadounidense, y a la canción de ‘Por qué dicen Au’, que sale en ‘Peter Pan’ y que exhibe todos los clichés posibles sobre los nativos americanos.

Hasta el mismo lanzamiento de Disney+, que llegará a España en marzo, costará 6.99 al mes y dará acceso a un catálogo que incluye clásicos animados, el universo Marvel y la saga ‘Star Wars’, se había especulado con otra posibilidad más radical: colgar esos filmes en la plataforma, pero con las escenas polémicas censuradas.

Al final, solo se han quedado fuera del menú una película infantil de Bill Cosby de 1981 (encarcelado por múltiples casos de abuso sexual), un episodio de ‘Los Simpson’ de 1991 en el que Michael Jackson apareció como doblador invitado y la película maldita de Disney, 'Canción del Sur', musical de 1946 que muestra una visión idílica de la vida de los trabajadores negros en las plantaciones y relativiza, o ignora directamente, el drama de la esclavitud. Este es el único título clásico que jamás se ha comercializado en ningún formato de vídeo doméstico ni se emite en los canales Disney.

El desembarco de la nueva plataforma de ‘streaming’, que inició su andadura el 12 de noviembre y obtuvo diez millones de suscriptores tan solo en su primer día, ha reabierto el debate sobre cómo debemos revisitar determinadas películas. ¿Hay que dejar de exhibir clásicos porque ahora resulten inadecuados?

La historiadora del cine Karina Longworth ha dedicado la última temporada completa de su exitoso podcast, ‘You Must Remember This’, a la película. Una de sus conclusiones es que la caída en desgracia de 'Canción del Sur' no se debe solo a un caso de revisionismo cultural, de mirar al pasado con ojos del presente. De hecho, la película generó protestas antes y después de su estreno en los años cuarenta. ‘The New Yorker’ y ‘The New York Times’ le dedicaron durísimas críticas por su contenido filorracista y estereotipado. En cambio, cuando se reestrenó en 1956 nada de eso sucedió. En 1972, hubo un tímido rechazo. Y en los ochenta de Reagan el filme gustó tanto que Disney la llevó a los cines dos veces y se basó en la película para diseñar la atracción 'Splash Mountain' de sus parques. “Casi se reposicionó como una película sobre la tolerancia racial”, apunta Longworth.

La solución por la que ha optado Disney+ de incluir avisos en algunos títulos tampoco ha contentado a todo el mundo. Para empezar, el texto se considera demasiado aséptico, menos detallado que el que imprime Warner Brothers en algunos de sus dibujos clásicos, como 'Tom & Jerry', en iTunes y Amazon Prime, que deploran los “prejuicio étnicos” de algunos episodios, subrayan que eran “erróneos entonces y erróneos hoy” y explican que se ha optado por no censurarlos “porque hacerlo sería como hacer ver que esos prejuicios nunca existieron”.

También está la cuestión de qué películas merecen el rótulo. De momento, Disney los coloca sólo en películas que llegan hasta los años sesenta y por motivos de discriminación racial y cultural. “Deberían llevarlos también películas más recientes como ‘Aladín’ y ‘Pocahontas’ y dar un paso más, añadir charlas y material educativo que explique los problemas de la película y la historia que hay detrás”, cree Aramide Tinubu, periodista y crítica que suele escribir sobre representatividad en el cine. Tinubu se hace eco de lo que sostienen asociaciones que trabajan por la defensa de la imagen de asiáticos, árabes y nativos americanos, que reclaman la revisión de esos títulos de los noventa, la época que inauguró ‘La Sirenita’ (1989) y que se conoce como el “Renacimiento Disney”. ‘Aladín’ (1993) abría con una canción que dice que el malvado Agrabah “viene de una tierra en la que te cortan la oreja si no les gusta tu cara” y en ‘Pocahontas’ (1995) todos los males del colonialismo se diluyen con un romance entre un capitán inglés y una nativa americana.

“Los rótulos se quedan cortos. Esas películas son sexistas, racistas y, en algunos casos, capacitistas [discriminatorias hacia personas con discapacidad]. Así que los textos deberían ser más claros respecto a la naturaleza problemática de esos filmes”, añade Psyche Williams-Forson, profesora de Estudios Americanos en la Universidad de Maryland. ¿Permitiría a sus hijos ver ‘El libro de la selva’ sin supervisión? “No, no dejé a mi hija leer el libro sin explicarle yo antes ciertos aspectos, y haré lo mismo con la película”. La gestión del pasado no solo presenta dilemas para Disney. Desde el estreno de ‘Frozen’, en 2014, la casa que fundó Walt Disney, furibundo anticomunista y acusado de antisemita y racista, ha entrado en una era progresista o políticamente correcta, según se mire. Sólo hay que ver los remakes en acción real de ‘Dumbo’, ‘La bella y la bestia’, ‘El libro de la selva’ y ‘El rey León’. La videoensayista Lindsay Ellis se refiere a esta época como “Woke Disney”, utilizando el término de moda que se refiere al activismo identitario. “La tendencia a cuestionar y sobrecorregir la moralidad cuestionable de los filmes originales está por todas partes en estos remakes”, señala Ellis en uno de sus vídeos. Pero lo hacen, dice, ignorando los aspectos más espinosos como el racismo y centrándose en otros más digeribles (y exportables) como el empoderamiento femenino o los derechos de los animales. El ‘Dumbo’ de Tim Burton (2019) acaba con la liberación de los animales del circo, un gesto poco creíble en 1910, que es cuando está situada la acción y opta por eliminar los polémicos cuervos.

‘Frozen 2’, estrenada en noviembre, debería haber sido el culmen de ese Disney progresista y multicultural... si Elsa hubiera conseguido la novia que pedían miles de tuiteros. Como no parece que China y otros mercados estén listos para una princesa lesbiana, los productores optaron por hacer hincapié en su soltería e independencia. Algunos, como el profesor de Estudios Queer de la San Diego State University, Angel Daniel Matos, el primero en hablar de la homosexualidad de Elsa en un contexto académico, duda sobre si Disney podrá alargar en el tiempo su ambigüedad. “El viaje de Elsa para convertirse en sí misma, su resistencia a las exigencias de sus padres y de la sociedad, la celebración de los elementos que la hacen rara y distinta son muy similares a los de la gente ‘queer’”. De momento, hay que contentarse con el par de escenas en las que aparece Honeymaren, una nativa de Northuldra con la que Elsa inicia una inspiradora amistad.

viernes, 23 de noviembre de 2018

#hemeroteca #memoria | Viola Desmond, heroína negra de los derechos civiles en Canadá, circula en los billetes de 10 dólares

Imagen: Google Imágenes / Wanda Robson con el billete que homenajea a su hermana Viola Desmond en Canadá
Viola Desmond, heroína negra de los derechos civiles en Canadá, circula en los billetes de 10 dólares.
El país rinde homenaje a la mujer que se negó a abandonar una sección de un cine reservada a blancos, nueve años antes de que Rosa Parks encendiera la chispa en EE UU.
Jaime Porras Ferreyra | El País, 2018-11-23
https://elpais.com/internacional/2018/11/23/mundo_global/1542988966_637339.html

Nueve años antes de que, en 1955, Rosa Parks se negara a ceder a un hombre blanco su asiento en un autobús de Alabama, encendiendo la chispa del movimiento de derechos civiles en Estados Unidos, la canadiense Viola Desmond rehusó abandonar una sección reservada a los blancos en un cine de Nueva Escocia, y desató una lucha que acabaría con la segregación racial en la provincia canadiense. Desde el pasado 19 de noviembre, 53 años después de su muerte, el rostro de Viola Desmond viaja en los billetes de 10 dólares del país. Reemplaza al de John A. Macdonald, uno de los padres fundadores de Canadá.

“Es increíble. Viola está en el billete. Estoy muy emocionada”, comentó Wanda Robson, la hermana de Desmond, a sus 91 años de edad. Robson participó en la ceremonia oficial del lanzamiento, llevada a cabo en las instalaciones del Museo Canadiense de Derechos Humanos, ubicado en la ciudad de Winnipeg. “Cada vez que este nuevo billete pase de mano en mano, nos recordará el camino recorrido y lo que nos queda aún por recorrer para asegurar el respeto de los derechos humanos y la justicia social en el país”, expresó por su parte Stephen Poloz, Gobernador del Banco Central de Canadá.

El nuevo billete de 10 dólares, de color violeta, muestra el rostro de Desmond y, en su parte posterior, un dibujo del edificio del Museo Canadiense de Derechos Humanos. Hace dos años el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, solicitó al banco central que pusiera la imagen de una mujer, no monarca, en un billete. Se abrió una consulta pública para determinar quién debía recibir ese honor. Viola Desmond fue elegida entre 461 candidatas, resultando la primera persona negra y la primera mujer canadiense que figura en un billete de dicho país. La reina Isabel II aparece en el de 20 dólares (al igual que en varias monedas), debido a que es la jefa de Estado.

Propietaria de un salón de belleza y de una línea de cosméticos, Desmond fue detenida tras el incidente en el cine. Pasó la noche en prisión y fue obligada a pagar una multa. Recurrió la sanción, pero las autoridades no cambiaron de parecer. Murió en 1965, a los 50 años de edad. En 2010, el Gobierno de Nueva Escocia le otorgó el indulto a título póstumo y se disculpó tanto con su familia como con la comunidad negra.

Al final de la ceremonia, Wanda Robson gastó el nuevo billete en la tienda del recinto cultural. Lo hizo para adquirir un ejemplar del libro que escribió Graham Reynolds, profesor de la Universidad de Cape Breton. Robson colaboró en la obra, la cual narra la vida y el legado de su hermana. Será un regalo para su nieta de 12 años.

El Museo Canadiense de Derechos Humanos cuenta ya con una muestra permanente dedicada a Viola Desmond. En unos días, el Museo del Banco Central de Canadá (con sede en Ottawa) inaugurará una exposición con material fotográfico y en vídeo sobre la homenajeada. Asimismo, una comedia musical inspirada en la activista será estrenada este jueves en Halifax. “Es una pieza educativa, seria, pero también muy divertida gracias a la música y a la coreografía. El precio de entrada es de 10 dólares. Lo hicimos a propósito”, comentó a Radio-Canadá Ashriel Nelson, asistente de dirección en esta obra. Cientos de cajeros automáticos y sucursales bancarias distribuyen ya el billete por todo el país.

viernes, 6 de abril de 2018

#hemeroteca #fotografia #apartheid | David Goldblatt: el fotógrafo que documentó el ‘apartheid’

Fotografía de David Goldblatt / Viajeros de KwaNdebele en Pretoria
David Goldblatt: el fotógrafo que documentó el ‘apartheid’.
Su mirada imparcial y benévola le convirtió en el implacable cronista de las injusticias raciales de Sudáfrica. Una exposición recorre su trayectoria.
Gloria Crespo MacLennan | El País, 2018-04-06
https://elpais.com/cultura/2018/03/27/babelia/1522165096_157535.html

Durante más de seis décadas David Goldblatt (Randfontein, Sudáfrica, 1930) ha documentado parte de la historia de su país. Deambulando con su cámara ha examinado a sus habitantes, así como sus paisajes, “buscando experimentar la realidad sin apropiarse de ella”, tal y como él mismo lo expresa. De esta forma, su obra se presenta como un compendio del ‘apartheid’, de su introducción, su desarrollo y su caída, que subraya el poder y la magia de la fotografía no solo para mostrar el mundo sino para cuestionarlo.

El Centro Pompidou presenta una gran retrospectiva del octogenario artista, en la que recorre su trayectoria a través de más de 200 imágenes de van desde sus primeras fotografías tomadas como un aficionado en 1946 hasta 2016. Muchas de estas fotografías son inéditas y provienen del archivo privado del autor, considerado como un referente de la fotografía documental del pasado siglo XX, cuyo reconocimiento, aunque tardío, le ha valido entre otros el premio Hasselblad en 2006. Fue el primer artista sudafricano representado en el MoMA. La exposición itinerante ‘Cinquanta-un anys’, celebrada en el Museu d´Art Contemporani de Barcelona en 2002, contribuyó a la difusión de su nombre en el ámbito internacional donde era entonces prácticamente un desconocido. La muestra está acompañada de paneles que recogen los escritos del fotógrafo sobre los fundamentos de su arte, al tiempo que ponen de manifiesto su sensibilidad social y sirven de guía para recorrer una obra que toma como protagonista no solo a los habitantes de Sudáfrica sino también a su arquitectura y a sus paisajes los cuales inspiran al autor una reflexión sobre los valores de las gentes que los habitan.

Nació en una familia de emigrantes lituanos judíos en el pueblo de Randfontein, a las afueras de Johannesburgo, donde los inmigrantes procedentes de distintas culturas y religiones llegaban a trabajar en sus minas de oro por miserables sueldos. Fue educado creyendo en la igualdad y la tolerancia. Su padre regentaba una tienda de ropa, donde el joven artista atendía a los afrikáners (descendientes de los colonos holandeses), a los que respetaba, aunque le constaba entender que en su mayoría apoyaran al Partido Nacional y a su política del ‘apartheid’. “Me costó mucho asimilar en mi cabeza y en mi corazón esas contradicciones”, recuerda el artista en uno de los paneles que acompañan la exposición. De ahí quizá surgió su “curiosidad por las actitudes que no comparto, que van unidas a un deseo de entenderlas en vez de rechazarlas”.

Su afición por la fotografía se forjó gracias a una cámara Contex que recibió como regalo de sus padres y a la que dedicaba su tiempo libre mientras estudiaba comercio. No fue hasta la muerte de su progenitor, cuando hubo de vender el negocio familiar y pudo dedicarse de lleno a su tarea como fotógrafo. Influido por Walker Evans y August Sander, ha labrado su camino como “un profundo humanista, sin recurrir al patetismo, atento a la forma y sin caer en la trampa de lo estético”, tal y como lo describe el prólogo del catálogo que acompaña a la exposición, ‘David Goldblatt / Structures of domination and democracy’. “Goldblatt permanece seriamente preocupado por el entendimiento apropiado del contenido de las imágenes. Su fotografía nos conmueve enormemente”.

Fotografía de david Goldblatt / Afrikaners simpatizantes del Partido Nacional
Comenzó retratando la comunidad rural de los afrikaners en el distrito de Groot Marico y más tarde trabajaría para las revistas ‘Tatler’ y ‘Optima’. De los encargos para esta última publicación surgiría su primer libro ‘On the mines’, así como ‘Some afrikaners photographed’, en el cual comenzó a manifestar abiertamente su total desacuerdo con la política de segregación. Ambas publicaciones consolidaron su reputación como una de las grandes figuras de la fotografía sudafricana, cuya singular valía se sustenta en su personal interpretación del medio, así como en su ética de la vida, restringiendo cada proyecto personal a un lugar en concreto que conoce en profundidad. Fotografió Soweto y recorrió Johannesburgo en bicicleta, siempre más interesado por evidenciar la injusticia social a través de los pequeños detalles de la lucha diaria, evitando las grandes manifestaciones de conflicto. Su mirada es tan simple como intensa. “Me interesan más el curso de los eventos que los eventos en sí mismo “, ha destacado el autor quien dice “querer sacar lo más con lo menos; de forma directa, en busca de aquello que Borges describía, en relación a los escritores, como ‘una complejidad modesta y oculta’”.

Han sido varias las ocasiones en las que el fotógrafo ha manifestado que la fotografía no es un arma de propaganda para él. No se considera un activista. Declararlo en público durante una conferencia celebrada en 1982, en plena lucha en contra el ‘apartheid’, organizada por el Congreso Nacional Africano (hoy en el poder), provocó acaloradas reacciones. Entre ellas, las de los miembros de Afrapix, una agencia de fotografía independiente, quienes consideraban un deber denunciar las injusticias a través de la fotografía. Goldblatt apoyaba sus iniciativas, pero no compartía su estrategia. “Aun así fue considerado como uno de los detractores más intransigentes del sistema del apartheid y sus fotografías lo atestiguan”, señala la comisaria de la muestra, Karolina Ziebinska-Lewandowska, en un texto que se incluye en el catálogo. Distanciándose siempre de cualquier dogma, para el fotógrafo es imprescindible “no cesar de cuestionarse las causas que han conducido a una situación. Nunca considerar las cosas como obvias, y permanecer constantemente sorprendido…Cada pequeño detalle está cargado de significado, y para poder verlo, necesitamos comprenderlo”.

martes, 27 de marzo de 2018

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Linda Brown, la niña que acabó con la segregación racial en los colegios de Estados Unidos

Imagen: El País / Linda Brown en 1954 en el colegio en el que no pudo estudiar
Muere Linda Brown, la niña que acabó con la segregación racial en los colegios de Estados Unidos.
La mujer negra de Kansas, fallecida a los 75 años, propició un fallo histórico del Tribunal Supremo.
Joan Faus | El País, 2018-03-27
https://elpais.com/internacional/2018/03/27/actualidad/1522137663_869087.html

Para llegar a su escuela en Topeka (Kansas), Linda Brown tenía que cruzar una vía de tren y luego tomar un autobús. Era un trayecto largo y desangelado para una niña, sobre todo cuando oscurecía. Así que su padre decidió algo que ahora parecería muy lógico: inscribirla en un colegio más cercano a su casa. En septiembre de 1950, cuando Brown cursaba tercero de primaria, fue con su padre a matricularse al Sumner Elementary School. Ocurrió, sin embargo, lo que anticipaban: la escuela le denegó la inscripción porque allí solo estudiaban niños blancos y Brown era negra.

Con su osadía, Brown, que murió el domingo en Topeka a los 75 años, se dio de bruces con el racismo institucional reinante en buena parte de Estados Unidos. Pero esa niña también cambió la historia para bien: cuatro años después, el Tribunal Supremo acabó por unanimidad con la segregación racial en las escuelas en un caso conocido como ‘Brown v. Board of Education’.

Fue la primera de un sinfín de barreras raciales que cayeron en medio de las tumultuosas protestas por los derechos civiles. Diez años después, en 1964, el Congreso finiquitó la segregación legal de los negros, especialmente visible en el sur de EE UU. Aunque el racismo latente permaneciera, como tampoco ha desaparecido por completo ahora, por ley ya no podía haber zonas separadas para blancos y negros en lugares públicos, como autobuses, salas de cine u hoteles.

Que Brown se convirtiera en un apellido célebre en los libros de historia fue fruto del azar. La Asociación Nacional para el Avance de Personas de Color (NAACP, en sus siglas inglesas) alentó en 1950 a familias afroamericanas a tratar de inscribir a sus hijos en escuelas solo para blancos. Oliver Brown, el padre de Linda, fue uno de ellos. Todos los niños de 13 familias de distintos Estados fueron rechazados, lo que sirvió a la NAACP para presentar una demanda conjunta. Los apellidos de los demandantes se ordenaron alfabéticamente y Brown fue el primero de ellos, lo que dio nombre al caso.

El abogado que representó a las familias fue Thurgood Marshall, el reputado letrado de derechos civiles que más adelante se convirtió en el primer jurista negro del Tribunal Supremo. En su fallo en ‘Brown v. Board of Education’, la máxima autoridad judicial estadounidense acabó en 1954 con la doctrina de “segregados pero iguales” que regía en la educación pública desde 1896 al considerarla inconstitucional porque no ofrecía a los niños negros una protección igualitaria bajo la ley. “Separarlos a ellos de otros [niños] de la misma edad y calificación únicamente por su raza genera un sentimiento de inferioridad en cuanto a su posición en la comunidad que puede afectar a sus corazones y mentes de un modo improbable de revertir”, concluyó el Supremo.

Irónicamente, Brown no se benefició directamente de la sentencia porque al año siguiente entró en la escuela secundaria, que en Topeka no estaba segregada aunque sí lo estaban las actividades extraescolares. Pero, gracias a la decisión judicial, sus dos hermanas pequeñas ya no tuvieron que hacer el largo recorrido hasta el colegio exclusivo para afroamericanos.

Ese fallo, en cualquier caso, marcó la existencia de Brown, nacida en 1943 en Topeka, aunque en ocasiones admitió que, pese al “honor”, el peso de la historia también era un “engorro”. Se sabe muy poco de la vida personal de la mujer, que tuvo varios matrimonios y al menos una hija. Se desconoce la causa de su muerte, que fue confirmada por una funeraria.

Brown siempre se mantuvo ligada con la lucha por la igualdad real entre blancos y negros. En 1979, su familia fue una de las que impulsó la reapertura del caso judicial de 1954 alegando que se mantenían barreras a la integración laboral de afroamericanos en Topeka. Y en 1988 ella y su hermana Cheryl crearon una fundación dedicada a preservar los logros de la histórica decisión del Tribunal Supremo.

En ocasiones puntuales, Brown concedió entrevistas y apareció en actos públicos en que exploró cómo era su vida antes y después del fallo judicial. En un evento en 2004, ensalzó que el mérito es de su padre, que falleció en 1961, y consideró que el mayor impacto de la sentencia está en el aumento de trabajadores negros. “Realmente hizo una diferencia en sus aspiraciones y logros”, dijo ante estudiantes de la Universidad de Michigan. Brown también explicó que nunca se imaginó el impacto que tendría la demanda de 1950 y reveló que suscitó tensiones en el seno de la comunidad negra entre quienes consideraban que era un paso necesario en busca de justicia y los que temían que provocara pérdidas de empleo y violencia.

El barrio en el que se crió Brown era multirracial. “Jugaba con niños hispanos, blancos, indios, negros”, contó en una entrevista en 1985. La sentencia del Supremo, reflexionó, ha tenido “un impacto en todas las facetas de la vida de las minorías en todo el país”. “Lo pienso en términos de lo que ha hecho para nuestros jóvenes, en la eliminación de ese sentimiento de ciudadanía de segunda clase. Creo que ha hecho que los sueños, las esperanzas y las aspiraciones de nuestros jóvenes sean hoy mayores”, dijo.

En otra entrevista, en 1987, explicó cómo fue la mañana de septiembre de 1950, cuando le comunicaron que no podía matricularse en la escuela. “Podía sentir que algo estaba mal, él [su padre] salió, me cogió de la mano y anduvimos de vuelta a casa. Pude sentir la tensión que se transmitía de su mano a la mía”, describió Brown.

Las autoridades de Kansas que entonces le daban la espalda, la elogiaron tras su muerte 68 años después. “Su legado no solo está aquí sino en todo el país”, dijo el vicecomisario de Educación de Kansas, Dale Dennis. “La vida de Linda Brown nos recuerda que al alzarnos por nuestros principios y servir a nuestras comunidades podemos verdaderamente cambiar el mundo”, señaló el gobernador del Estado, Jeff Colyer.

Y TAMBIÉN…
Muere Linda Brown, la niña que acabó con la segregación racial en las escuelas de EEUU.

Linda Brown, la mujer de Kansas que en 1950 puso nombre a un contencioso que prohibió la segregación racial en los colegios estadounidenses, ha fallecido a los 76 años. Tenía nueve años cuando su padre trató de inscribirla en la escuela pública más cercana a la vivienda familiar y se lo impidieron por ser negra. Tras su denuncia, el Tribunal Supremo puso fin a la doctrina "segregada pero igual" que regía en la educación pública estadounidense desde 1896.
El Diario, 2018-03-27
https://www.eldiario.es/desalambre/Muere-Linda-Brown-segregacion-EEUU_0_754524791.html

lunes, 17 de abril de 2017

#hemeroteca #racismo | La historia de los 'canelas negras', los futbolistas que desafiaron la discriminación en Brasil

Imagen: El Diario / Equipo de la Liga Canela Negra de Porto Alegre, Brasil
La historia de los 'canelas negras', los futbolistas que desafiaron la discriminación en Brasil.
En respuesta a las trabas de los clubes a los jugadores negros, varios equipos fundaron la Liga Canela a comienzos del siglo XX en Porto Alegre. "Ayudó a demostrar que el deportista negro era igual que cualquier otro deportista. Y lo demostramos dentro del campo", recordaba uno de los supervivientes.
Víctor David López | El Diario, 2017-04-17
http://www.eldiario.es/desalambre/historia-jugadores-futbol-racismo-Brasil_0_634136709.html

Principios del siglo XX. Como en otros países, en Brasil las personas negras no podían compartir algunos espacios con las blancas. Esta segregación se dejaba notar en restaurantes y medios de transporte, pero también en el deporte rey del país: el fútbol.

Fue entonces cuando la Liga Canela "ayudó a demostrar que el deportista negro era igual que cualquier otro deportista". Lo dijo en sus últimos años de vida Jayme Moreira da Silva, el último superviviente que participó en esta competición clandestina creada por los equipos de jugadores negros que no podían inscribirse en la liga de los blancos.

Ocurrió en Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande del Sur. Uno de los grandes equipos gauchos, el Internacional, puso las primeras trabas a los equipos de futbolistas que no fueran blancos. Otro, el Grêmio, no aceptó a jugadores negros hasta 1952.

La respuesta ha pasado a la historia con el nombre de Liga Nacional de Football Portoalegrense, más conocida como ‘Liga Canela Preta’ –Liga Canela Negra–, que disputaron nueve equipos: Rio Grandense, 8 de Setembro, Bento Gonçalves, Primavera, Primeiro de Novembro, União, Palmeiras, Aquidabã y Venezianos.

"Hubo apartheid en Porto Alegre y una de las pruebas es esta liga de negros. Ha habido pocas ligas de negros de fútbol: Porto Alegre, Pelotas (Río Grande del Sur), São Paulo y Sudáfrica", asegura el documentalista Evandoir Carvalho dos Santos. En la actualidad intenta arrojar algo de luz sobre los 'canelas negras' a través de un rastreo de las informaciones que se han referido a ellos en alguna ocasión.

Las pesquisas parten del popular compositor y cantante Lupicínio Rodrigues que escribía como columnista en el diario local ‘Última Hora’. En su texto del 6 de abril de 1963 contaba que su padre fue uno de los fundadores del Rio Grandense en 1907. "El día que el Rio Grandense solicitó la inscripción en la liga no fue aceptado porque justamente el Internacional, que había sido creado por el pueblo, votó en su contra", relata.

"Vieron en ellos un gran semillero de jugadores"
Los demás equipos guardaron un silencio cómplice. "Por eso se fundó una nueva liga", explica Rodrigues. Pronto surgió el interés de los equipos de la élite, de acuerdo con la narración del compositor. "Vieron en los 'canelas negras' un gran semillero de jugadores y trataron de modificar sus estatutos para poder aceptarlos en sus filas", apunta.

La memoria continúa en la alineación de otro de los equipos de la Liga Canela Negra, el 8 de Setembro. "Comencé a investigar –relata Carvalho– junto con el escritor y poeta Oliveira Silveira y llegamos hasta uno de los jugadores que participó en ella, Jayme Moreira da Silva, que falleció hace poco tiempo".

Moreira da Silva, punta izquierda del 8 de Setembro, fue el último superviviente de la Liga Canela Negra. En sus últimos años de vida se convirtió en el personaje clave para reconstruir la historia del campeonato. "Era un fútbol alegre", rememoraba el exfutbolista. "La gente en las gradas era blanca. Se pagaba una entrada barata y ya había un gran comercio de jugadores. Siempre existieron los ojeadores".

El mítico jugador amateur, que no consiguió estar entre los que lograron fichar finalmente por un equipo de la élite, aseguraba que, para él, era inolvidable la lucha social que desarrollaron aquellos años: "Ayudó a demostrar que el deportista negro era igual que cualquier otro deportista. Y lo demostramos dentro del campo".

El profesor Gilmar Mascarenhas de Jesus, especializado en Geografía urbana, es otro de los grandes investigadores sobre la Liga Canela Negra. "Podemos situar su inicio a mediados de la década de 1910, a partir de la apropiación del abandonado campo del Internacional en 1912 por parte de la población negra local", puntualiza.

La Liga Canela Negra se mantuvo a buen ritmo y con buena asistencia de público hasta 1925. Su importancia fue decayendo hasta desaparecer, seguramente allá por 1933. En 1922, la liga de los blancos creó una segunda división donde dejó espacios para algunos jugadores negros.

Aquellos equipos comenzaron a "robar" a los mejores jugadores. A continuación, empezaron a hacer lo mismo los principales equipos de la ciudad. "La liga utilizaba coherentemente el día 13 de mayo para abrir cada temporada, día de la abolición de la esclavitud en Brasil", apunta Mascarenhas.

Falta de documentación
"Lamentablemente, según Genésio Martins dos Santos, exjugador y exdirector de clubes de esa liga, toda la documentación referente a esa competición quedó destruida por una inundación en 1941", comenta el investigador.

La poca información sobre la Liga Canela Negra se explica también por el predominio de la tradición oral. "Somos ‘griots’ –guardianes de la tradición oral–. Los negros contamos la historia. Solo hablamos, no escribimos", precisa Maria Geneci Silveira, del Movimiento Negro Unificado, en una conversación con eldiario_es.

"Desde hace algunos años nos estamos acostumbrando a redactar y a guardar nuestros trabajos en las bibliotecas. Las Secretarías de Igualdad Racial y del Pueblo Negro nos ayudan en eso", prosigue.

Tanto el Ayuntamiento de Porto Alegre como el Gobierno de Río Grande del Sur se ven sobrepasados por estos hechos históricos. "Teniendo en cuenta que la Secretaría Adjunta del Pueblo Negro fue creada en 2013, no contamos con suficientes registros de la época", resume Rita de Cássia Gomes Cardoso, asistente social, en referencia a esta ramificación de la Secretaría Municipal de Derechos Humanos.

Una comunidad negra criminalizada
Tras la abolición de la esclavitud en Brasil, llegó el segregacionismo. La ley que prohibía cualquier forma de esclavismo data de 1888 –fue el último país americano en firmarla, tras arduos debates en el Parlamento– pero no vino acompañada por ningún programa de reinserción en la sociedad para la comunidad negra liberada. No tenían a dónde ir.

Desde el primer momento los esclavos recién emancipados fueron criminalizados. Tan solo dos años después, el 11 de octubre de 1890, salió adelante el Decreto 847 –en vigor hasta los años treinta, cuando fue levemente retocado–, por el cual se regía el Código Penal brasileño.

El capítulo dedicado a los "mendigos y ebrios", estipulaba penas de entre ocho días y tres meses de prisión para diferentes tipos de mendicidad. En el capítulo sobre "vagabundos y capoeristas" figuraban penas de uno a tres años, en colonias penales en islas o en presidios militares, para aquellas personas sin ocupación ni domicilio. También se detallaban penas de entre dos y seis meses de cárcel para aquellos que practicasen capoeira, arte marcial afrobrasileño creado por los esclavos.

Las leyes de finales del siglo XIX y la Liga Canela Preta aglutinan la parte más visible del sistema de segregación racial vigente en Brasil durante la primera mitad del siglo XX, pero el día a día estaba repleto de limitaciones. "Era un apartheid. Blancos por un lado y negros por el otro. Y no solo en el fútbol. Los negros no podían entrar en los restaurantes, por ejemplo", apunta Geneci Silveira.

"Los negros tampoco podían entrar en los clubes sociales de los blancos", recuerda Maria Cristina dos Santos, esposa de Evandoir Carvalho, que trabaja codo a codo en las investigaciones. "En los medios de transporte y en las iglesias los negros solo podían estar en la parte del fondo", recalcan desde el Movimiento Negro Unificado. "Tampoco podían quedarse en la calle hasta muy tarde, porque eran considerados vagabundos y los enviaban a prisión", sentencian.