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jueves, 15 de marzo de 2018

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Fernando González Molina: "Me alegra que contar sus historias no les haya pasado factura"

Imagen: El País / Fotograma de 'The Best Day of My Life'
"Me alegra que contar sus historias no les haya pasado factura".
Personas que luchan frente a las desigualdades y por los derechos de la comunidad LGTB+, protagonistas del documental 'The Best Day of My Life', dirigido por Fernando González Molina.
Fernando Bernal | Tentaciones, El País, 2018-03-15
https://elpais.com/elpais/2018/03/12/tentaciones/1520845063_179216.html

En el documental The Best Day of My Life, coproducido El País y Sundance TV, convergen cinco historias distintas, alejadas en el espacio, pero que acaban convergiendo en el tiempo, justo en la celebración del World Pride 2017 el verano pasado en Madrid. El director Fernando González Molina tenía una premisa clara de partida: quería rendir homenaje a estos valientes, que con sus testimonios vitales están ayudando a conseguir avances en el territorio de los derechos de la comunidad LGTB+

El cineasta, que debuta en el género documental con este film, tras haber filmado ‘Palmeras en la nieve’ o ‘El guardián invisible’, aceptó el reto de documentar un hecho histórico, a la vez que profundizaba en cinco microcosmos que son un impulso vital indispensable para seguir luchando por la igualdad, la libertad y la tolerancia. Hablamos con Fernando González Molina sobre el documental que llega mañana a los cines.

P. ¿Cómo fue el proceso de gestación del documental?

R. El documental nace como una propuesta que me hacen los productores de la película para dar testimonio de lo que iba a suceder en junio del año pasado en Madrid (el World Pride). Consideraban que iba a tratarse de algo que había documentar y querían servirse de la mirada de un director de cine para contar esa historia. Al principio yo tenía dudas, al fin y al cabo no es un género en el que haya trabajado antes, pero pedí poder buscar el modo de contarlo libremente a mi manera, y cuando aceptaron, les dije que sí.

P. ¿La idea era acercarse al World Pride desde un ángulo de vista distinto?

R. Exacto, la idea fue usar el World Pride 2017 como excusa para contar la historia de gente de diferentes lugares del mundo que confluyen en Madrid durante esos días. Usar ese viaje como excusa para conocerles, para relatar la dificultad que tienen para vivir libremente de acuerdo a quiénes son. De esa manera el documental parte de sus lugares de origen (Almería, Rusia, Uganda, etc.) y de sus realidades personales para viajar con ellos. No se trataba de contar simplemente historias tremendas de dificultad y supervivencia en entornos hostiles respecto de la homosexualidad, sino de dar testimonio de realidades diferentes. Por ejemplo, Timo, el chico francés, homosexual y sordo, habla de la necesidad de superar barreras que ha tenido toda la vida, algo que va mucho más allá de ser gay o no serlo.

P. ¿Cómo seleccionáis a las personas que participan en la narración de la película?

R. Primero buceando, investigando, tirando de miles de hilos. Con la ayuda de Laura Corpa y Vanessa Escuer, que han colaborado conmigo en el guión de esta historia, abrimos miles de puertas buscando historias. Con la gente de la organización del World Pride y sus múltiples actividades. Con asociaciones gais en España y todo el mundo. Con periodistas españoles en diversos países, a través de las redes sociales. Estuvimos meses buscando, tratando de encontrar historias en diferentes lugares que se complementaran entre si. Después haciendo muchísimas entrevistas con ellos via Skype o teléfono para conocerles, buceando en sus singularidades.

Se trató de un esfuerzo enorme de todo mi equipo. La idea era que queríamos que hubiera una historia rusa y otra africana (femenina) por la actualidad de la problemática gay en estos lugares, y que las historias españolas fueran en torno a la transexualidad, que me parece que de algún modo aún está algo estigmatizada en algunos sectores de nuestro país. Por último llegamos a Timo tratando de que uno de los protagonistas formara parte de las actividades oficiales del World Pride, en este caso natación en los Juegos de la Diversidad, actividad de competición deportiva que tuvo lugar esos días.

P. Fuisteis a sus lugares de orígenes a contar su historia desde allí...

R. Sí. Rodamos en Rusia en varios lugares, entre ellos Moscú y su pequeña ciudad de provincias Nizhni Nóvgorod; en Uganda en la capital y en el pequeño pueblo de origen de Ruth, nuestra prota. También en Almería, donde comienza la historia de Geena, una de las dos chicas españolas. Fue una auténtica aventura, dura, compleja, sobre todo en Rusia y Uganda, donde como imaginas el tema es tabú y no te dan muchas facilidades para trabajar. De hecho en Rusia fuimos detenidos durante varias horas con excusas y a partir de ese momento rodar de manera clandestina, igual que en Uganda.

P. El colectivo LGTB+ no estaba hasta ahora suficientemente visualizado por el cine, la coincidencia de 'Call Me By Your Name' y '120 pulsaciones' por minuto contrarrestan un poco esta ausencia, ¿se van dando pequeños pasos?

R. Bueno, creo es una agradable coincidencia que todos estos proyectos coincidan ahora. Ha habido siempre grandes historias gais en el cine, aunque es verdad que no muy abundantes. De cualquier modo creo que la visibilidad es cada vez mayor, y también en nuestro país. Yo creo que la gente tiene que acercarse a 'The Best Day of My Life' como un documental que relata la vida apasionante y muy muy emotiva de seis valientes, sin más etiquetas.

P. Eres un director y guionista acostumbrado a trabajar con la ficción, ¿cómo enfrentaste el paso al cine documental?

R. Lo he vivido con respeto, por tratar con material humano real y muy sensible, que hacía que estuviera siempre muy preocupado por ser respetuoso con sus vidas y testimonios, fiel a su esencia y tratando de huir de cualquier tipo de manipulación. Los directores de cine de ficción manipulamos, damos forma a nuestras historias libremente, moldeándolas a nuestro antojo. Quería huir de ese peligro aquí. Por otro lado lo he vivido con una emoción enorme, al sentir que contaba cosas importantes que merecía la pena contar. De esas veces que sientes vivamente que lo que haces sirve para algo.

P. Has mantenido contacto con los protagonistas de la película, ¿has seguido sus historias?

R. No solo la he seguido, a muchos los he visto. Geena y Timo, después de viajar a Madrid para el documental, y vivir esa experiencia, se han quedado a vivir aquí. Con Max y Nik, los chicos rusos, he sabido a través de las redes sociales y sé que están bien. Con Ruth de Uganda es con la que la comunicación es más complicada. Son unos valientes que arriesgaron contando sus historias, y me alegra que eso no les ha pasado factura, es lo que más nos preocupaba.

lunes, 12 de marzo de 2018

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Homosexuales orgullosos y valientes

Imagen: El País / Max y Nick en el World Pride de Madrid
Homosexuales orgullosos y valientes.
Fernando González Molina narra en el documental ‘The Best Day Of My Life’, coproducido por El País la vida de seis jóvenes de cuatro países y su encuentro en el World Pride de Madrid.
Gregorio Belinchón | El País, 2018-03-12
https://elpais.com/cultura/2018/03/12/actualidad/1520880373_582884.html

Ruth Muganzi, 29 años, nacida en Kampala (Uganda) y lesbiana activista, se sienta encima de la tumba familiar, en la que entre otros está enterrado su padre —que tuvo 23 hijos— y se pregunta: “Cuando muera, ¿me enterrarán aquí, con las personas que amo? ¿O me tirarán por ahí, bien lejos de ellos, para seguir mostrándome lo diferente y lo inadmisible que soy?”, y señala la selva cercana. Muganzi vive en un país donde cada cierto tiempo intentan aprobar leyes antigais, escudándose en criterios como —dicho por un diputado—: “Si permitimos que haya homosexuales aquí, lo próximo será que esos tipos pidan matrimonio a sus perros”.

En España afortunadamente los avances que igualan los derechos de la comunidad LGTB+ al del resto de los ciudadanos han sido enormes. “Pero aún existen actos de violencia, que no podemos olvidar ni permitir, y que se han acentuado estos meses”, cuenta el cineasta Fernando González Molina (Pamplona, 1975), uno de los directores más taquilleros del actual cine español y responsable del documental ‘The Best Day Of My Life’, que recorre los pasos de seis jóvenes de cuatro países hasta que se juntan en el World Pride que se celebró el pasado 1 de julio en Madrid. Ruth Muganzi es una de las protagonistas de este filme, coproducido por Sundance TV y El País con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y Madrid Destino, que se estrena el próximo viernes en salas comerciales, y que hoy mismo tendrá un preestreno en la Gran Vía madrileña.

González Molina, realizador de 'Tengo ganas de ti', 'Tres metros sobre el cielo', 'Palmeras en la nieve' o 'El guardián invisible', debuta en el documental. “He tenido que refrenar mi impulso de manipulación creativa. Aquí lo que muestro ha pasado. A pesar de todo, creo que es un filme muy mío: emocional, épico...”, cuenta el cineasta. Varios equipos rodaron hasta 100 horas de las cinco historias de los seis chavales en sus lugares de origen, mas su reunión en Madrid, el pasado verano, cuando la capital albergó el desfile mundial del Orgullo. Además de la militante ugandesa, las cámaras siguen a Timothée-Paul Massenet, Timo, homosexual sordo francés y campeón de saltos de trampolín; Nicolai Romanov y Maksim Talialev, Nick y Max, una pareja rusa que lucha por la aceptación de los homosexuales en su Nizhi Nóvgorod natal, y que forman parte de la federación rusa LGTB+ de deportes (lucen su uniforme durante la manifestación); Abril Zamora, actriz y dramaturga de 35 años —el mayor de los retratados— que cuando empieza el rodaje lleva solo una semana de proceso de hormonización para lograr un cuerpo de mujer que encaje con su psique, y Geena Román Martínez, transexual almeriense de 22 años, a la espera de su último paso por el quirófano para acabar su proceso de reafirmación.

“Para mí el World Pride era una excusa para contar la historia de estas seis personas”, confiesa González Molina. “De alguno sabemos más, de otros, como Timo, de quien tenemos pocos datos hasta que llega a Madrid a competir en los juegos LGTB+... Me he quedado apenado porque en el montaje algunos han perdido mucho”. Hay personajes que agarran el alma del espectador, como Muganzi, que cada vez que habla suelta puñaladas dialécticas, como cuando ve a los dos rusos besándose y pregunta: “¿Cómo elegimos no ver el amor?”. O justo la de estos chavales, que viven con miedo a que descubran su relación a orillas del Volga en la quinta ciudad más poblada de Rusia, la localidad en la que nació Máximo Gorki, y donde González Molina y su equipo fueron retenidos unas horas. “De repente, mientras filmábamos cómo Nick y Max se despedían de sus amigos, se acercó un policía y nos empezó a decir que faltaba un papel del visado”, recuerda el director. “Curiosamente, apareció de la nada un traductor de castellano para, según él, ayudarnos. Pasamos siete horas en comisaría. Yo nunca me preocupé por mí, pero sí por ellos, y en la cara de Nick, por ejemplo, se reflejaba su terror”.

Enormes diferencias
En la semana del World Pride (a sus diferentes eventos acudieron 2,2 millones de asistentes) los seis viven momentos contradictorios de reafirmación, orgullo, encuentro y constatación de las enormes diferencias que existen solo por haber nacido a unos kilómetros de distancia. Más allá de la persecución en Rusia y Uganda, González Molina subraya cómo vive el colectivo LGTB+ en la España rural: “Me emociona cuando Geena va a despedirse de su abuelo, y él no acierta nunca a referirse a ella en femenino, sino en masculino. Le dice eso de: ‘Si él es feliz, yo también’, con un pedazo de mujer al lado, y entonces entiendes la dificultad con la que ha lidiado toda su vida”. Geena Román protagoniza otro de los grandes momentos del filme, cuando pasea por su antiguo instituto, el espectador intuye lo que sufrió allí, y de repente se detiene a quitar en una taquilla una pegatina donde se lee “Marica”. O sus dudas sobre qué pasará con su pareja, un chico al que conoció cuando Geena aún era Gustavo. El desfile, además, provoca sentimientos encontrados en Ruth, Nick y Max. “A la vez hay pancartas reivindicativas y se baila en plan celebración... Supongo que es la suerte de tener esta libertad”, confiesa Nick.

‘The Best Day Of My Life’ también habla de la jornada siguiente, de qué ocurre cuando se acaba la fiesta y sigue la lucha. Abril Zamora fue al desfile con su primer vestido, obsequio de su madre, y 24 horas más tarde reconoce que se precipitó, que se sintió “disfrazada”, que cada proceso requiere su tiempo. “Es que ella nos dio un regalo, el de mostrar sus primeros pasos y su descoloque”, cuenta el director.

Hoy todos ellos asistirán al preestreno: Zamora ya ha vivido una gran transformación física; a Madrid se han mudado Timo, que trabaja como en París de enfermero, y Geena, que batalla por ser actriz; Nick, Max y Ruth prosiguen con su combate. Como dice la ugandesa: “No estamos para celebraciones cuando luchamos por sobrevivir”.

“Un filme como arma de lucha contra discriminaciones”
“Hacía falta filmar ‘The Best Day Of My Life’ para que no olvidemos lo que aún pasa en España. Como el Orgullo, el documental es un arma de lucha para que no se repitan discriminaciones”. Fernando González Molina ha dado un paso adelante artístico sobre su orientación sexual al dirigir este filme. “Pasé algún momento de acoso en el instituto en Pamplona, pero mi familia y mi cabeza me protegieron. Y en el cine hasta ahora es que no me he cruzado con historias gais”. Desde agosto rodará del tirón, durante 18 semanas, las dos películas que completan la trilogía de ‘El guardián invisible’, y después adaptará 'La piedra oscura', la multipremiada y alabada obra de Alberto Conejero. “Nos está costando levantar la producción, porque aún hay prejuicios sobre la Guerra Civil y la homosexualidad de Federico García Lorca”. ¿No haría falta una posición, militante, de los cineastas e intérpretes gais españoles? “Creo que los actores temen perder gancho en el público. Y vale, cada uno es dueño de su intimidad pero, ¿mantendrían su vida privada tan al margen si fueran heterosexuales?”.