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viernes, 30 de mayo de 2025

#libros #testimonios | El universo de Judy Garland

El universo de Judy Garland / José Luis Álvarez ... [et al.].
Madrid : Notorious, 2022 [05-30].
240 p.

/ ES / Libros / ENS / BIO / Artistas / Cine / Hollywood / Interpretación / Judy Garland / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181429 / 36.95 €
📝 Cita APA-7: Álvarez, José Luis [et al.]. El universo de Judy Garland. Notorious.

El libros definitivo sobre Judy Garland, para muchos la artista más completa que ha dado Estados Unidos. Gran actriz, gran cantante, buena bailarina… Con una biografía tan apasionante como trágica, el misterio de Judy Garland hace que destile a la vez alegría y tristeza, energía y abatimiento. La niña prodigio de la voz sublime que fue exprimida y abandonada por Hollywood, que resurgió después como suprema cantante en los mejores escenarios, y cuya leyenda no hace más que crecer en la mitología popular. Un nutrido grupo de autores analizan en 'El universo de Judy Garland' todos sus films, sus directores, sus compañeros de reparto, sus amigos, sus canciones, sus problemas… Todas las constantes de su vida y obra. Una enciclopedia sobre su vida y obra, con impresionante despliegue fotográfico.

😏 Autoría: Juan Luis Álvarez, David Felipe Arranz, César Bardés, Juan Manuel Corral, Inés de Cuenca Barella, Jose Fernández, Miguel A. Fidalgo, Noemi Guillermo, Juan Carlos Laviana, Luis López Varona, José Madrid, Guillem Medina, Alejandro Melero Salvador, Enric Ros, Gerardo Sánchez, LucÍa Tello Díaz, Joaquín Vallet, Juan Carlos Vizcaíno.

DOCUMENTACIÓN
100 años de Judy Garland: éxito, drogas y dramas de un icono gay 'más allá del arco iris'
José Madrid | Vanitatis, 2022-06-10

https://www.vanitatis.elconfidencial.com/celebrities/2022-06-10/judy-garland-50-anos-tragedia-vida-mago-oz-icono-gay_2083060/ 

viernes, 21 de febrero de 2025

#hemeroteca #gais #testimonios | El orgullo de Robert De Niro cuando supo que su padre era gay: "Mi madre nunca quiso hablar del tema"

Los dos Robert De Niro, Jr. y Sr., hijo y padre //

El orgullo de Robert De Niro cuando supo que su padre era gay: "Mi madre nunca quiso hablar del tema"

Robert De Niro decidió llevar a la pantalla la vida de su padre, tanto la profesional como la personal. “Era mi responsabilidad hacer un documental sobre él”, explicó el actor a la revista OUT.
Juan Arcones | Informativos Telecinco, 2025-02-21
https://www.telecinco.es/famosos/20250221/robert-niro-padre-homosexual-historia_18_014831361.html 

Robert De Niro es de las pocas leyendas vivas del cine que nos quedan. Perteneciente a esa generación del llamado Nuevo Hollywood, ese del que salieron intérpretes como Al Pacino, Diane Keaton, Jane Fonda, Jack Nicholson o Dustin Hoffman, sigue conservando su posición en la industria superada la barrera de los 80 años. Aunque su presente está lejos de las grandes obras maestras que protagonizara en la década de los 70 y 80, se ha mantenido activo en estos últimos años, estrenando ahora su primera serie, ‘Día Cero’, con un reparto en el que comparte protagonismo con Angela Bassett o Matthew Modine.

El mítico actor ganador de dos Oscar ha hecho de todo. Ha probado comedia, drama, acción e incluso el terror. Cofundador del prestigioso festival de cine independiente TRIBECA, que ayudó a revitalizar el Soho neoyorkino tras los atentados del 11S, siempre ha sido muy celoso de su vida privada, pero nunca ha rehusado comentar la actualidad, como cuando llamó “payaso” a Donald Trump. Lo que siempre ha priorizado es contar su propia historia a su manera. Sin intermediarios o sin preguntas capciosas de la prensa. Y así es como presentó el documental 'Remembering the artist' sobre su padre, Robert De Niro Sr. Un proyecto en el que le reivindicaba como parte del movimiento abstracto de finales de los 70. Y también un tema que, por desgracia, seguía siendo tabú: la homosexualidad en la madurez.

“Saqué del armario a mi padre. Sentí que tenía que hacerlo. Me sentí obligado a ello”, explicó para la revista OUT, que le dedicó la portada y un extenso reportaje. “Era mi responsabilidad hacer un documental sobre él. Siempre lo había estado planeándolo, pero nunca lo hacía”. El documental se estrenó en 2014 en Sundance (festival también creado por otro actor de su misma generación, Robert Redford), y más tarde llegó a HBO. En él conocemos la vida de Robert De Niro Sr. como artista y cómo fue su relación con su hijo, que no duda en decir que, pese a no haber tenido la típica relación de padre e hijo que jugaban juntos al béisbol (un tópico muy norteamericano), sí que “era muy cariñoso". "Me adoraba... como yo adoro a mis hijos”, alegó.

Gracias a los diarios que dejó su padre después de morir de cáncer de próstata en 1993, De Niro consiguió descubrir más sobre su figura para poder hacer un documental que honrara su carrera, que permitiera que su nombre perdurara en la historia. Lo mismo hizo con su estudio, en el Soho neoyorkino, y que ha mantenido intacto desde entonces, como si fuera una especie de museo. Pero la realidad de su padre no fue fácil, y así lo dejó claro en esos escritos en los que consideraba ser artista una aflicción, y comparaba el ser gay con ese tipo de aflicción eterna.

“Mi padre probablemente estaba en conflicto por ser gay, sobre todo siendo de aquella generación y viniendo de un pueblo pequeño. Yo no tenía ni idea. Desearía que hubiéramos hablado sobre ello mucho más. Mi madre nunca quería hablar sobre nada, y cuando tienes cierta edad, tampoco estás interesado en ello”, explicó en la entrevista para OUT. “Pero con mis hijos, quiero que se paren un momento y piensen que hay veces que tienen que hacer las cosas ahora, y no dejarlas para después. Porque quizá, ese “después” sea dentro de 20 años y será demasiado tarde”. El proyecto de De Niro, de 40 minutos de duración, sigue al actor al estudio donde trabajaba su padre, y habla sobre su arte, y sobre su relación con él. “Era mi obligación documentar la obra de mi padre para preservarla para futuras generaciones. Esta película era un sueño que tuve durante muchos años. Años que pasaron sin que hiciera nada, no sé por qué. Mi deseo es rescatar a mi padre, un hombre que era diferente, nada convencional, un artista de verdad”.

La noticia del estreno del documental ocupó titulares y programas de televisión en todo Estados Unidos. Uno de los llamados “hombres duros” del cine revelaba que su padre era gay. Y eso confrontaba a una parte de la sociedad que se burlaba (y sigue burlándose) del colectivo, por considerarlos menos hombres, menos masculinos. Así que un actor como Robert De Niro tome su altavoz y hable sobre los derechos del colectivo LGTBI siempre es bienvenido, y ayuda a resignificar el problema y la continua discriminación que sufren, ya no solo en Estados Unidos, sino en el mundo. En 2016, el actor recibió el premio Excellence in Media de la asociación GLAAD (Alianza de Gays y Lesbianas contra la difamación), y habló alto y claro contra Trump y contra leyes discriminatorias como la de Carolina del Norte, que exigía que todos los ciudadanos utilizaran los baños públicos del género que se les había asignado al nacer, en detrimento de las personas trans.

“Este tipo de leyes nos recuerda que la lucha continua, y nos desafía a seguir vigilantes y agresivos protegiendo nuestros derechos”, denunció el actor. “Estoy muy feliz de formar parte de una comunidad tan activa en esta misión. Estoy orgulloso de estar aquí”. Y, al igual que De Niro, otros actores de su generación también se han posicionado a favor del colectivo, tratando de aportar su granito de arena (y su potente altavoz) para denunciar las injusticias. Uno de ellos es Al Pacino que, recientemente, reveló que donó a diversas organizaciones benéficas LGTBI su sueldo por la película ‘A la caza’ por considerarla “explotadora con la comunidad queer”.

lunes, 3 de junio de 2024

#libros #cine #historia | Hollywood antes de la censura : las películas pre-code. Vol. 2

Hollywood antes de la censura : las películas pre-code. Vol. 2 / Guillermo Balmori.
Madrid : Notorious, 2024 [06-03].
424 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Código Hays / Historia - Siglo XX / Holllywood

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181849 / 39.85 €
📝 Cita APA-7: Balmori, Guillermo (2024). Hollywood antes de la censura. Las películas pre-code. Vol. 2. Notorious.


Se conoce con el nombre de pre-code a ese periodo de la historia de Hollywood, de 1929 a 1934, en el que el cine fue realmente libre. Mujeres con poder, parejas de hecho, hijos ilegítimos, adulterio, prostitución, guiños homosexuales, drogas… formaron parte de modo insistente del cine de aquellos años. Este segundo tomo pretende dar a conocer esta fascinante y sorprendente etapa del cine norteamericano a través de nuevas películas que complementan a las del primer tomo. Todo lo que Hollywood no podría después mostrar hasta bien entrados los años sesenta, ya se hacía en los años treinta.

martes, 2 de abril de 2024

#hemeroteca #homofobia #cine | ¿Se quedó 'Brokeback Mountain' sin Oscar por la homofobia de la Academia? Ang Lee sospecha que sí

Jake Gyllenhaal y Heath Ledger en 'Brokeback Mountain' //

¿Se quedó 'Brokeback Mountain' sin Oscar por la homofobia de la Academia? Ang Lee sospecha que sí

El director taiwanés recuerda su sorpresa cuando 'Crash' se llevó el premio gordo en los premios de 2006.
Cinemanía, 20 Minutos, 2024-04-02
https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/brokeback-mountain-oscar-homofobia-academia-ang-lee-5232174/ 

Los tiempos han cambiado mucho desde 2006, está claro. Aunque ahora ‘Brokeback Mountain’ goza de la aclamación debida a un clásico del drama, la película de Ang Lee sobre el desgraciado amor de dos cowboys en Wyoming provocó en su día una enorme polémica que podría haberse saldado con su derrota en los Oscar.

Si ya en su momento se comentó que la victoria de ‘Crash’ en la categoría de Mejor película podría haberse debido a la homofobia de los académicos (y a sus ganas de no provocar al público más conservador), ahora es el propio director taiwanés el que da su visto bueno a esta teoría durante una entrevista con IndieWire.

La gran decepción en los Oscar
Ante la pregunta de si ‘Brokeback Mountain’ se quedó sin el premio gordo por una cuestión de prejuicios, Lee responde: "Creo que sí, la verdad". Y explica cómo una película como aquella no tenía grandes esperanzas ante la Academia, por mucho que Heath Ledger y Jake Gyllenhaal se luciesen en los roles protagonistas.

"Por entonces, [‘Brokeback’...] tenía un techo: tuvimos un montón de apoyos... hasta cierto punto", explica Lee, recordando que su filme se llevó, pese a todo, los premios de guion, banda sonora y dirección. "No es que guardara rencor ni nada de eso. Sencillamente ellos eran así", prosigue, refiriéndose a los académicos.

Aun así, Ang Lee tiene una anécdota divertida sobre aquella gala, referida al hecho de que prácticamente todo el mundo (incluyendo algunos responsables de la ceremonia) daban por hecho una victoria de 'Brokeback Mountain' como mejor película.

"Me llevé mi trofeo, que se entregaba poco antes del premio gordo, y cuando salía del escenario me llamaron y me dijeron 'quédate, que te volverán a llamar. Todo el mundo da por hecho que vas a ganar, así que no te alejes", recuerda. "Me quedé junto al telón, vi a Jack Nicholson [entregador del premio] abriendo el sobre y me quedé en plan 'oh, Dios, oh Dios'. Le llevó como diez segundos anunciar a la ganadora, y de repente dijo: 'Crash".

Aunque Lee no revela quién le retuvo junto al escenario, sí apunta que fue uno de los directores de escena de los Oscar. Lo cual da pistas sobre lo asumido que tenía su victoria casi todo el mundo. Aun así, el cineasta puede consolarse pensando que ‘Brokeback Mountain’ sigue siendo una película apreciada y comentada, mientras que ‘Crash’ resulta ahora un título más bien anecdótico.

domingo, 10 de marzo de 2024

#hemeroteca #gais | “Habría sido más feliz fuera del armario, siendo libre”. Richard Chamberlain, el rey de la televisión que vivió oculto

“Habría sido más feliz fuera del armario, siendo libre”. Richard Chamberlain, el rey de la televisión que vivió oculto
El gran galán televisivo, famoso en España gracias a ‘El pájaro espino’ y ‘Shogun’ está a punto de cumplir 90 años como una leyenda de la televisión venerada y desde hace dos décadas, sin secretos
Eva Güimil | Icon, El País, 2024-03-10
https://elpais.com/icon/2024-03-10/habria-sido-mas-feliz-fuera-del-armario-siendo-libre-richard-chamberlain-el-rey-de-la-television-que-vivio-oculto.html 

Richard Chamberlain en 1960 //
A mediados de los ochenta no había un cura medianamente atractivo en las parroquias españolas al que no apodasen 'El pájaro espino'. La influencia de la serie protagonizada por Richard Chamberlain (Los Ángeles, 89 años) fue descomunal, no sólo en España. En Estados Unidos congregó ante la pantalla a más de 110 millones de espectadores. Pero aquel cura atrapado entre su fe, su ambición y el amor de una mujer no fue el único papel que le hace merecedor de un lugar privilegiado en el panteón de estrellas televisivas. En aquel momento ya era conocido como “el rey de las miniseries” gracias a sus papeles en ‘Dr. Kildare’, ‘Shogun’ y ‘El conde de Montecristo’.

Durante dos décadas compitió por los suspiros televisivos con bellos como Kabir Bedi, ‘Sandokan’; David Soul, ‘Hutch’, o Robin Ellis, ‘Poldark’. De Chamberlain no sólo encandilaba su belleza más europea que californiana, más cerca de Helmut Berger que de Burt Reynolds, sino su talento. La combinación de ambos le abrió las puertas de la televisión, del cine y de Broadway. Pero ningún papel fue más difícil de que el de galán heterosexual. Lo interpretó hasta que en 2003, a los 69 años y tras considerar que ya no tenía nada que perder, confesó la verdad en su autobiografía ‘Shattered Love’. “Pensaba que había algo muy, muy profundamente malo en mí. Y quería taparlo. No quería que nadie lo supiera nunca. Pacté conmigo mismo de que jamás revelaría este secreto”.

Su editora sabía que le gustaba escribir y le había pedido unas páginas. Empezó desarrollando una suerte de tratado filosófico hasta que su voz interior, según contaría más tarde, le mandó un mensaje: “Richard, no hay nada, absolutamente nada malo en ti, en tu vida y en ser gay. Es totalmente irrelevante para tu valor como ser humano. Renuncia a todo ese miedo, renuncia a toda esa ocultación. Simplemente renuncia”.

Sospechaba que esa confesión opacaría el resto del contenido del libro. Sospechaba bien. A nadie le importó el maltrato sufrido a manos de su padre alcohólico ni mucho menos los intríngulis de su exitosa carrera: sólo querían saber más de su intimidad y él ya no quería ocultarla. Durante demasiado tiempo había vivido con miedo a que se hiciese público lo que era un secreto a voces en la industria. “Las revistas hicieron muchas entrevistas y sospechaban. Me hacían preguntas como: ‘¿Cuándo te vas a casar?’ ‘¿Vas a tener hijos?”. En 1989 una revista francesa lo había revelado, pero su publicista se encargó de desmentirlo. Quince años después de aquel momento que pudo destruir su carrera se sentó ante Larry King y habló con toda naturalidad del descubrimiento de su homosexualidad a los diez años y de su primera relación con un hombre, que no llegó hasta cumplidos los 23.

No había amargura en él, lo aceptó como una regla más del juego y pudo refugiarse en Europa, donde el ambiente era más distendido que en la puritana Estados Unidos. Pero su lugar era Hollywood. “Me acostumbré a ser cuidadoso y estar en guardia. Habría sido una persona más feliz estando fuera del armario y siendo libre. Pero tenía otros motivos por los que ser feliz. Era un actor con trabajo y para mí era lo más importante”.

Chamberlain nació y se crió en Beverly Hills. Tras graduarse combatió en la guerra de Corea (donde llegó a ser sargento) y a la vuelta empezó a estudiar interpretación. Tenía claro que quería ser actor, que “quería vivir otras vidas”. Su belleza no pasó desapercibida para los ejecutivos televisivos, ansiosos de activar un medio que empezaba a forjar su personalidad y a mostrar su poder para crear estrellas. Mientras buscaban un rostro fresco y novedoso para interpretar al doctor Kildare (en la serie del mismo nombre de 1961) alguien se encontró su cara en un ‘western’ que nunca había visto la luz. Apenas tenía experiencia, pero acabó interpretándolo durante cinco temporadas que le mostraron el inmenso poder del medio.

El rey de la tele
No podía salir a la calle sin ser perseguido por una horda de fans. ‘Dr. Kildare’ fue un éxito instantáneo e impredecible. Recibía unas 12.000 cartas a la semana, más que Clark Gable. Todavía lamenta no haber negociado mejor su contrato: imaginaba que una serie de médicos no tendría ningún beneficio publicitario. Se equivocó, pues pocos meses después se vendían hasta estetoscopios con su cara.

Su popularidad era tal que la NBC intentó convertirlo en una estrella musical y tuvo el privilegio de ser el primero en grabar el popularísimo ‘Close to you’ de Burt Bacharach, que acabaría convirtiéndose en el mayor éxito de The Carpenters.

Explotó su talento para la música en las adaptaciones de Broadway de ‘Desayuno con diamantes’, ‘My fair lady’ y ‘Sonrisas y lágrimas’, pero la televisión lo reclamaba una y otra vez. En la BBC protagonizó la adaptación de ‘Retrato de una dama’ (1968) y compartió pantalla con Katherine Hepburn en ‘La loca de Chaillot’ (1969). Estaban grabando juntos cuando ella descubrió que había ganado el Oscar por ‘Adivina quién viene esta noche’ y protagonizó una frase que es historia: “Siempre te lo dan por el papel equivocado”.

Él podría pensar lo mismo de la fama: quería triunfar en el teatro, pero era en la pantalla donde cosechaba sus mayores éxitos. También en la grande. Fue Aramis en ‘Los tres mosqueteros’ (1973) de Richard Lester y su secuela, y también el ingeniero negligente de ‘El coloso en llamas’ (1974). No fue su único film de catástrofes y reparto plagado de estrellas en decadencia, también formó parte de la alocada ‘El enjambre’ (1978). Y entonces llegó el papel que le convirtió en una estrella en todo el mundo. 'Shogun' (1980) fue una de las muchas series que nacieron al calor de ‘Raíces’, la miniserie más vista de la historia de la televisión estadounidense (Disney+ acaba de estrenar una nueva versión en la que Chamberlain, ya retirado, no aparece).

La adaptación de la novela superventas de James Clavell sobre las desventuras de un marinero inglés en el Japón medieval ofrecía a los espectadores estadounidenses un mundo igual de desconocido, pero que les hacía sentirse menos culpables por la esclavitud: allí todo se dirimía entre ingleses, portugueses y japoneses. La NBC quería una estrella para protagonizar una producción que implicaría unos gastos descomunales. Clavell, que ejercía de productor ejecutivo, tenía a Sean Connery en mente, pero el escocés consideraba la televisión un medio menor y no quería rebajarse. Albert Finney, que fue la segunda opción, no estaba libre para rodar. Chamberlain, enamorado de la novela, insistió durante años en que era el hombre adecuado, pero los productores no entendían como aquel delicado californiano podía meterse en la piel del rudo marinero británico John Blackthorne y se preguntaban si aguantaría un duelo interpretativo con el legendario Toshiro Mifune, actor fetiche de Kurosawa.

En cuanto le hicieron la primera prueba, las dudas se disiparon. No sólo funcionaba en las escenas de acción, para las que se había preparado concienzudamente, sino que aportaba al personaje una fragilidad y un desconcierto que no habría estado al alcance de Connery. El rodaje fue caótico: ni el reparto americano hablaba japonés ni el japonés hablaba inglés y las tempestades tampoco ayudaron, pero se convirtió en la serie semanal más vista de la NBC. Los espectadores se quedaron hipnotizados ante sus rituales ancestrales y un nivel de violencia desconocido.

‘Shogun’ provocó que las calles se vaciasen durante su emisión, originó una oleada de fascinación por lo oriental y volvió a llevar a Chamberlain a las portadas de las revistas. Pero si pensaba que aquel sería su cenit se equivocaba. Cuando frisaba los cincuenta se cruzó en su vida el padre Ralph. ‘El pájaro espino’ (1983) iba a ser una película dirigida por Herbert Ross y protagonizada por Christopher Reeve, después pasó a Peter Weir y Robert Redford y finalmente a Arthur Hiller y Ryan O’Neal, pero el éxito de las miniseries, el gran fenómeno de la televisión de los ochenta, convenció a la ABC de que el mejor vehículo para su producto era la televisión y surgió el nombre de Chamberlain. “Una persona sabia en Hollywood habló una vez de cómo había conseguido todos mis papeles: ‘Hay mejores actores en la ciudad, pero Richard asegura audiencia’. Es lo más bonito que nadie en la industria ha dicho de mí”, recordó años más tarde.

De nuevo destrozó los audímetros, a pesar de que la Conferencia Católica se opuso a su emisión en plena Semana Santa. “Es una historia sobre el hecho de que las mujeres tienden a enamorarse de hombres que no pueden tener. Eso cruza todas las culturas y fronteras”, había dicho de su obra su autora, Colleen McCullough. Y, efectivamente, no hubo frontera que no traspasase. El mundo se volvió loco con el padre Ralph de Bricassart y su amor prohibido por Meggie. Aunque no exactamente todo el mundo: para McCulloug fue “un vómito instantáneo”. Barbara Stanwick interpretaba a la adinerada madura que utilizaba su poder e influencia para seducir al ambicioso Bricassart y, en un momento en el que tuvo que tocar el torso desnudo de Chamberlain, olvidó su diálogo. Y eso que la protagonista de 'Perdición' nunca fallaba una línea.

La química entre Rachel Ward y Chamberlain era tan ostensible que los medios difundieron un supuesto romance, aunque lo cierto es que ella estaba iniciando un romance con Bryan Brown que continúa 40 años después. También lo hace su amistad con Chamberlain.

Su último gran papel televisivo fue ‘La identidad de Bourne’ (1988). Años antes de que Matt Damon revitalizase el papel, rodó con el ángel de Charlie Jacklyn Smith una entretenidísima miniserie que le proporcionó una nueva nominación al Globo de Oro. Si en televisión ha resultado casi infalible, en el cine su carrera ha sido discreta e incluye algún título risible como el ‘Casanova’ que interpretó junto a Faye Dunaway en 1987 o su papel de Allan Quatermain al lado de Sharon Stone en ‘Las minas del rey Salomón’ (1985) y su secuela. Ese rodaje se ha convertido en leyenda por los desplantes de Stone: los rumores aseguraban que había sido tan insoportable que antes de que filmara una escena en la que se sumergía en una tina de agua algunos miembros del equipo técnico se habían orinado en ella. Él, sin embargo, guarda un gran recuerdo de aquel trabajo. El actor que interpretaba a su hermano era en realidad su pareja, Martin Rabbett. Estuvieron juntos hasta 2010.

En 2019, a los 85, se retiró tras una última etapa en la que se desquitó de tantos años de ocultación interpretando principalmente personajes homosexuales. Apareció en ‘Cinco hermanos’, ‘Chuck’, ‘Nip/Tuck’ o la nueva ‘Twin Peaks’, donde pudimos comprobar que seguía manteniendo intacto su magnetismo. A punto de cumplir 90 años vive en Hawaii y es un jubilado feliz. Y sin secretos.

miércoles, 24 de mayo de 2023

#hemeroteca #inmemoriam | Muere a los 96 años Kenneth Anger, realizador de cine ‘queer’ y ocultista, y escritor de los libros de cotilleos ‘Hollywood Babilonia’

El País / Kenneth Anger //

Muere a los 96 años Kenneth Anger, realizador de cine ‘queer’ y ocultista, y escritor de los libros de cotilleos ‘Hollywood Babilonia’

Fabulador de los años dorados del cine de estudios de EE UU, amigo de The Rolling Stones o Jimmy Page, el cineasta influyó en la obra de David Lynch, Gaspar Noé o John Waters
Gregorio Belinchón | El País, 2023-05-24
https://elpais.com/cultura/2023-05-24/muere-a-los-96-anos-kenneth-anger-cineasta-del-cine-queer-ocultista-y-escritor-de-los-libros-de-cotilleos-hollywood-babilonia.html

Fue un enorme fabulador. En el cine, en los libros, incluso a la hora de recordar su vida. Y también un creador adelantado a su tiempo y a la vez muy del siglo XX. Este miércoles ha fallecido a los 96 años Kenneth Anger, ha anunciado la galería de arte Sprüeth Magers (con sedes en EE UU y Europa), donde había expuesto sus últimos trabajos, y sin dar más datos de su muerte. En Anger convivió el cineasta experimental apasionado del cine ocultista, que abrió camino a nuevas generaciones de directores ‘queer’, como John Waters, o apasionados por lo onírico en la pantalla, como David Lynch, o de las imágenes turbadoras, como Gaspar Noé, con el escritor que hizo negocio de desvelar y hacer ficción de los secretos más turbios y, si eran depravados, mejor, de las estrellas de la época dorada del cine estadounidense en los dos volúmenes de ‘Hollywood Babilonia’, libros que se vendieron por todo el mundo y de los que no llegó a hacer una tercera parte “por miedo a las demandas de quienes sigan vivos”, contaba en una charla con El País.

Hoy, el eco de esos libros se pierde ante las redes sociales, que desvelan los secretos al segundo. Un ruido que deviene en negocio con la web ‘TMZ’. Pero antes de ‘TMZ’ existió Kenneth Anger. Supo inventarse y reinventarse: nunca fue actor infantil, aunque así lo contaba en las entrevistas. Pero sí fue de los primeros directores de cine psicodélico y ‘queer’. Apasionado del ocultismo, por su pasión por Aleister Crowley y la música rock, piezas como ‘Invocation of My Demon Brother’ (1969), ‘Lucifer Rising’ (1972) y ‘The Man We Want to Hang’ (2002), han influido, especialmente las dos primeras y ‘Scorpion Rising’ (1963), en generaciones posteriores tanto de realizadores de vídeos musicales y artistas arietes del cine guerrilla.

Anger nació como Kenneth Wilbur Anglemyer en Santa Mónica (California) en 1927. El cine alimentó su vida. Nieto de una reputada diseñadora de vestuario del cine mudo, contaba que a los cinco años había hecho de príncipe en ‘Sueño de una noche de verano’ (1935), de Max Reinhardt, mentira que se vino abajo con las nuevas restauraciones del filme. Su instituto estaba pared con pared con los estudios de la Twentieth Century Fox, y desde sus ventanas espiaba los rodajes. Ya entonces Anger dirigía películas caseras, como ‘Ferdinand the Bull’ (1937) o ‘Who Has Been Rocking My Dreamboat’ (1941), que él definió como su primer trabajo decente. En un pase de películas experimentales conoció a Curtis Harrington, uno de los pioneros del Queer Cinema estadounidense. Con él, Anger dio dos pasos que cambiaron su vida: juntos fundaron una productora para sus películas, Creative Film Associates, y Harrington le descubrió la figura del británico Aleister Crowley y su teoría filosófica Thelema.

Crowley fue uno de los primeros pensadores occidentales en importar filosofías orientales, en un cóctel de mística budista, yoga y alucinógenos, al que, felices, se apuntaron años después los rockeros (Crowley sale en la portada del ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’ de The Beatles). Sin embargo, debido a que Crowley invocaba demonios que requerían sacrificios de sangre, a pesar de que se burlaba de la magia negra, sus sucesivas generaciones de seguidores alteraron sus textos y enseñanzas tras su muerte, en 1947, convirtiéndole en el gran satanista. Toda la obra fílmica de Anger quedó marcada por Thelema y su pasión por la imaginería cosmogónica egipcia.

Durante sus años en la universidad de Southern California descubrió su homosexualidad y la plasmó en ‘Fireworks’ (1948), filme con momentos eróticos por el que fue detenido, ya que en aquellos años en EE UU la homosexualidad era un delito. Anger se mudó a París y allí se hizo amigo de Jean Cocteau y trabajó en la Cinemateca francesa. Siguió filmando (él recuerda esa temporada, que incluyó una estancia en Roma, como de las más felices de su vida). En 1954 filmó ‘Inauguration of the Pleasure Dome’, otro mediometraje ‘thelemita’ y se mudó con el sexólogo Alfred Kinsey, la figura paternal que siempre echó en falta. Tras la muerte de Kinsey se asentó en París. Deprimido y sin dinero, reunió y coloreó los rumores y las historias contadas en voz baja que había escuchado durante décadas y en 1959 publicó en Francia ‘Hollywood Babilonia’, un compendio de carnaza, sexo, asesinatos, ídolos caídos y regodeo en el barrizal de las cloacas de lo que él mismo llamaba el bulevar de los sueños truncados.

Hay que reconocer que el libro, que no se editó en EE UU hasta 1974, fascina tanto por su material como por su estilo ampuloso y su habilidad para subrayar el detalle escabroso. Durante las siguientes décadas, Anger vivió de las rentas del libro, de becas de fundaciones para realizar cine experimental y de amigos como Mick Jagger, Jimmy Page o Keith Richards. De 1982 a 1999, Anger se retiró del cine, que no del cotorreo: en 1984 publicó ‘Hollywood Babilonia II’.

Recuperó la cámara en este siglo para filmar ‘The Man We Want to Hang’, en la que sencillamente rueda pinturas de Aleister Crowley expuestas en una galería en Londres, como despedida de su guía vital. Y se despidió del arte con ‘Elliott’s Suicide’ (2007), tributo al músico Elliott Smith, y con ‘Mouse Heaven’ (2005), 11 minutos de imágenes de Mickey Mouse y de su ‘memorabilia’, que Anger adoraba. En total, su filmografía suma 36 cortometrajes y ocho horas de duración.

En un cajón decía que guardaba ‘Hollywood Babilonia III’: “Hay un apartado entero dedicado a Frank Sinatra y sus problemas con las drogas. No pude publicarlo en la segunda parte porque Sinatra estaba vivo y era violento y vengativo. Si todavía no ha salido el libro es porque un capítulo está dedicado a la Iglesia de la Cienciología, un culto que considero peligroso”, contaba en 1999 para El País en un homenaje en el festival de Gijón. Aunque también analizaba el cambio de moralidad: “Antes, quienes cometían esos pecados jamás volvían a trabajar, y ahora los ejecutivos parecen perdonar los delitos, quizá porque ellos también los cometen”. Y contaba, disfrutando, historias como esta: “Los estudios Warner casaron en 1925 a la estrella que les salvó de la bancarrota, el pastor alemán ‘Rin tin tin’, en una espectacular ceremonia envuelta en los fastos más increíbles de la época, que incluía trajes de novios y cama matrimonial, con una perra que resultó ser hermana suya, de la misma camada”. Por todo su pasado, Anger se definía como “un poeta del cine y detective de archivos”.

domingo, 23 de abril de 2023

#libros #cine #historia | Hollywood antes de la censura : las películas pre-code

Hollywood antes de la censura : las películas pre-code / Guillermo Balmori.
Madrid : Notorious, 2023 [04-23].
424 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Código Hays / Historia - Siglo XX / Holllywood

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181580 / 39.85 €
📝 Cita APA-7: Balmori, Guillermo (2023). Hollywood antes de la censura. Las películas pre-code. Notorious.

Entre 1929 y 1934 Hollywood fue libre. Temas luego tabú como homosexualidad, adulterio, drogas o prostitución eran recurrentes en aquellos días... antes de la censura. Se conoce con el nombre de pre-code a ese periodo de la historia de Hollywood, de 1929 a 1934, en el que el cine fue realmente libre. Mujeres con poder, parejas de hecho, hijos ilegítimos, adulterio, prostitución, guiños homosexuales, drogas… formaron parte de modo insistente del cine de aquellos años. Este libro se centra en ese fascinante periodo de la Historia de Hollywood, analizando una a una las películas más características de aquellos años. Aquellas que a la postre han hecho honor a esta terminología moderna, ‘pre-code’, y que hoy día nos resultan verdaderamente impactantes. Pretende, así, dar a conocer esta fascinante y sorprendente etapa del cine norteamericano a través de sus películas. Todo lo que Hollywood no podría después mostrar hasta bien entrados los años sesenta, ya se hacía en los años treinta.

lunes, 15 de agosto de 2022

#hemeroteca #lesbofobia #lgtbifobia | Anne Heche: ¿Cómo la Homofobia destruyó su carrera en los 90?

Fuera de Foco / Ellen DeGeneres y Anne Heche //

Anne Heche: ¿Cómo la Homofobia destruyó su carrera en los 90?

Hollywood se lamenta el fallecimiento de Anne Heche, pero en los 90 la homofobia y la discriminación en la industria acabaron con su carrera.
Becka Salas | Fuera de Foco, 2022-08-15
https://fueradefoco.com.mx/destacados/anne-heche-discriminacion-hollywood/

Este fin de semana, las redes sociales se llenaron con comentarios de condolencias sobre Anne Heche, la actriz de Hollywood que falleció luego de un accidente automovilístico que la dejó primero en coma durante varios días hasta que se le declaró con muerte cerebral. Dos días después de eso, se confirmó que le habían quitado las máquinas de asistencia y falleció tranquilamente.

La actriz ha sido recordada por grandes películas ‘blockbusters’ como ‘Donnie Brasco’, ‘Escándalo en la Casa Blanca’, ‘Seis Días & Siete Noches’ y ‘Volcán’, aunque en la actualidad realmente su nombre no ha resonado mucho en Hollywood. Pero existe una razón muy particular por la que dejamos de escuchar sobre Anne Heche hasta que falleció: pues fue víctima de la “cultura de la cancelación” de Hollywood en los 90, la cual prohibía que los artistas fueran abiertamente queer y los grandes estudios destruyeron su carrera.

¡Aquí les contamos cómo la homofobia y el favoritismo en Hollywood acabaron con la carrera de Anne Heche!

¿Qué pasó con Anne Heche?
Anne Heche tuvo trabajos menores en series de televisión y en la cinta de ‘Sé lo que Hicieron el Verano Pasado’, pero rápidamente se convirtió en una de las artistas favoritas de Hollywood. En 1997 conoció a Ellen DeGeneres durante una fiesta auspiciada por Vanity Fair y en su momento, Heche recordaba el inicio de su relación como “una conexión instantánea”.

La relación con Heche fue, de hecho, lo que hizo que Ellen DeGeneres decidiera salir del clóset públicamente durante ‘Ellen’, la ‘sitcom’ que protagonizaba. A pesar del mar de controversias que trajo el ‘show’, Heche fue catapultada al estrellato por haber protagonizado ese mismo año ‘Donnie Brasco’ junto con Al Pacino y Johnny Depp, y más tarde la exitosa película ‘Seis Días y Siete Noches’ junto a Harrison Ford.

Pero las cosas en realidad no iban muy bien con su relación, ni con los grandes estudios de Hollywood. Ya que a pesar de que la pareja hacía constantes actividades de beneficencia para mandar un mensaje positivo sobre las parejas del mismo sexo, al ser una de las primeras parejas queer en mostrarse en público, las productoras simplemente no querían que la audiencia asociara sus cintas con la relación de Heche y DeGeneres.

Heche contó en una entrevista para Goodbye Podcast que incluso antes de que la relación se hiciera pública, el estudio detrás de Seis Días y Siete Noches quiso despedirla del protagónico, ya que “dejó de ser material para ser una heroína romántica”, aunque logró quedarse en el papel sólo porque Harrison Ford “luchó para que pudiera participar sin contratiempos”.

Anne Heche también contó en una entrevista en 2020 para el periódico Page Six que, cuando decidió llevar a Ellen DeGeneres como su cita a la alfombra roja de Volcán, 20th Century Fox le dijo que iba a ser una idea horrible. Al final, Heche sí llevó a Ellen al evento, pero no les permitieron tomarse fotos con la prensa, las desinvitaron de la fiesta después de la premiere y les pidieron que se retiraran del lugar antes de que terminara la función.

Justo después de ese evento, la ABC canceló el show de Ellen DeGeneres y Heche confesó que la despidieron de una película con la que había pactado un contrato de 10 millones de dólares.

¿Por qué Ellen se recuperó y ella no?
Después de 3 años y medio de relación, Ellen y Anne Heche decidieron separarse. Con el tiempo, Ellen DeGeneres empezó a superar el estigma de Hollywood y se convirtió en una de las mujeres queer más influyentes dentro de la industria. Sin embargo, la carrera de Anne Heche se fue para abajo, ya que después de estelarizar el catastrófico remake de ‘Psycho’ en 1998, la actriz quedó relegada a roles menores en películas pequeñas, actuando en un promedio de dos películas al año.

A esto se le debe sumar su inestabilidad mental y emocional, que Anne Heche detalló en su libro “Call Me Crazy”. Supuestamente, ella tenía también problemas con drogas (se dice que en el auto de su fatídico accidente encontraron una gran cantidad de cocaína) lo que también influyó en su caída en desgracia para Hollywood. Sin embargo, como hemos visto con casos como el de Demi Lovato, Jennette McCurdy y Britney Spears, la industria tampoco es muy simpática con las personas que no logran mantener el ritmo que les exigen y ofrece pocos espacios para que los/as artistas puedan concentrarse en su salud emocional.

Pero Anne Heche no fue la única actriz de Hollywood que fue discriminada en los 90 por apoyar a Ellen DeGeneres. Laura Dern, quien interpretó al interés amoroso de Ellen en el infame “Episodio del Cachorro” en donde sale del clóset, también contó que “dejó de recibir oportunidades” a pesar de que acababa de protagonizar Jurassic Park, y su carrera no despuntó de nuevo hasta 2019, cuando recibió varias nominaciones a los Emmy por su papel en ‘Big Little Lies’.

¿La Paciente Cero de la Cultura de la Cancelación?
En 2021, Anne Heche dijo que ella se consideraba “la paciente cero de la cultura de la cancelación” ya que dijo que jamás había sentido un rechazo tan grande por parte de la industria como lo hizo después de salir del clóset. Y a pesar de que realmente nunca ha vuelto a tener una relación queer de manera pública, su carrera ya no logró despegar.

Anne Heche también culpó a la misma Ellen DeGeneres de estar bloqueada de la industria, ya que de acuerdo a un TikTok que publicó en 2021 “Ellen DeGeneres controlaba cómo me vestía y lo que hacía mientras salíamos, y cuando terminamos intentó usar sus palancas para dañar mi carrera”.

Ese mismo año ella fue host de un podcast llamado “Better together w/ Anne Heche & Heather Duffy” en donde también detalló cómo Ellen DeGeneres supuestamente “no dejaba que las películas en donde ella aparecía se promocionaran en su show”. Además aseguró que tuvieron que terminar porque ella “sólo estaba enfocada en el dinero”.

Anne Heche nunca logró relanzar su carrera en Hollywood, y contrario a otras grandes y controvertidas estrellas, como Johnny Depp o James Franco, no gozó de grandes comunidades de fans que abogaran por ella y por su caso, que criticaran la homofobia de ejecutivos de grandes estudios como Fox ni que tomaran en serio sus comportamientos erráticos para buscar ayuda.

Y aunque logró mantener una carrera estable en la televisión, protagonizando series como ‘La Leyenda de Korra’, ‘Chicago PD’, ‘The Brave’ y ‘All Rise’, no hay que olvidar la forma en la que Hollywood decidió dejarla de lado simplemente por sus preferencias sexuales. Pues a pesar de que Ellen DeGeneres logró mantenerse en el radar lo suficiente para salir adelante, la presión de una industria tan grande y tan pesada como el entretenimiento es demasiada, y sin duda es muy difícil salir adelante enfrentándose a estigmas tan grandes.

sábado, 13 de agosto de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Cómo su romance con Ellen DeGeneres marcó la carrera de Anne Heche en Hollywood

Cinemanía / Ellen y Anne cuando eran pareja //

Cómo su romance con Ellen DeGeneres marcó la carrera de Anne Heche en Hollywood.

La actriz acaba de fallecer tras un terrible accidente de coche en Los Ángeles.
Cinemanía, 20 Minutos, 2022-08-13
https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/como-su-romance-con-ellen-degeneres-marco-la-carrera-de-anne-heche-en-hollywood-5041142/ 

“Es un día triste. Envío todo mi amor a los hijos, familia y amigos de Anne”, escribió Ellen DeGeneres en su perfil de Twitter al poco de confirmarse el fallecimiento de Anne Heche. Su reacción era una de las más esperadas, por la historia que compartía la presentadora con la actriz de ‘Seis días y siete noches’, y por cómo esta sacudió los cimientos de Hollywood a finales de los 90. También por cómo, según aseguró la propia Heche tiempo después, afectó a su propia carrera. Entre 1997 y 2000, la presentadora y Heche tuvieron una relación sentimental, marcada por la salida del armario de DeGeneres como lesbiana.

Suponía un gran avance de cara a la presencia mediática del colectivo LGTBIQ+ en Hollywood, pero no fue uno carente de consecuencias. Heche y DeGeneres fueron básicamente pioneras (hubo quien les consideró la pareja homosexual más famosa que jamás se había presentado bajo los focos de Hollywood), y esto generó malestar en ciertas instancias de la industria, afectando de forma negativa a la prometedora carrera de la actriz. Cerca de veinte años después, Heche convino en hablar abiertamente del asunto, atribuyendo al romance con DeGeneres el declive que experimentó su trayectoria pasado el 2000.

Ocurrió en el marco del concurso ‘Dancing with the stars', cuya edición de 2020 tuvo a Heche involucrada. La actriz, en una conversación con Keo Motsepe, dio varios detalles de su relación con DeGeneres, empezando por cómo se conocieron. “Conocí a Ellen DeGeneres en 1997, en una fiesta de Vanity Fair, y esa fue la noche que mi vida cambió para siempre”. En dicha fiesta, posterior a la ceremonia de los Oscar, surgió el amor a primera vista, coincidiendo con el acceso de Heche a papeles de mayor escala. Ese año, sin ir más lejos, combinó en carteleras ‘Donnie Brasco’, ‘La cortina de humo’, ‘Sé lo que hicisteis el último verano…’ y ‘Volcano’, ‘blockbuster’ que coprotagonizaba Tommy Lee Jones.

“Para la premiere de ‘Volcano’ dije que Ellen sería mi acompañante, y me dijeron que si llevaba a Ellen perdería mi contrato con Fox”, explicó Heche. Cuando conoció a DeGeneres, Heche salía con Steve Martin, y aún no había comprendido que era bisexual. La actriz se empeñó entonces en llevar a DeGeneres al evento, aunque la presentadora le aconsejó que no lo hiciera. “Llevé a Ellen a la premiere y me sacaron de allí incluso antes de que acabara la película. Me dijeron que no estaba autorizada a acudir a mi propia fiesta, por miedo a que me sacaran fotos con una mujer”. A partir de ahí, Fox resolvería apartarla de sus producciones.

La pareja de Heche prefería mantener en secreto su relación, consciente de cómo esto podía afectar a sus respectivas carreras, y sin embargo durante el rodaje de ‘Seis días y siete noches’ (que Heche encabezaba junto a Harrison Ford), ambas lo hicieron público. Llegado el 2000 tuvieron una ruptura amistosa. “Mantuve una relación con Ellen DeGeneres durante tres años, y el estigma asociado a esta relación fue tan terrible que rescindieron mi contrato, y no trabajé en un estudio durante 10 años”, sostenía Heche dos décadas después, cuando su distanciamiento de Hollywood le llevó a hacer más series y a acercarse al cine independiente.

Tras romper, Heche salió con el cámara Coleman Laffoon y en 2006 se casó con James Tupper, coprotagonista de su serie ‘Men in Trees’. Entretanto, en 2004 DeGeneres había empezado a salir con Portia de Rossi, contrayendo matrimonio en 2008. Aun con las consecuencias que el idilio trajo a su carrera, Heche siempre se ha mostrado orgullosa de lo pionero que fue. “Fui parte de una revolución que creó un cambio social, y no habría sido posible si no me hubiera enamorado de ella”, concluía.

#hemeroteca #inmemoriam | Ellen DeGeneres, devastada tras la muerte de su expareja, la actriz Anne Heche: "Es un día triste"

La Vanguardia / Anne y Ellen cuando eran pareja //

Ellen DeGeneres, devastada tras la muerte de su expareja, la actriz Anne Heche: "Es un día triste".

La presentadora y la actriz protagonizaron una mediática relación entre 1997 y el año 2000 y Ellen ha querido mandar un mensaje de apoyo al entorno de Heche.
Queralt Uceda | La Vanguardia, 2022-08-13
https://www.lavanguardia.com/gente/20220813/8464698/ellen-degeneres-devastada-muerte-expareja-actriz-anne-heche-dia-triste.html 

Anne Heche no ha podido superar las heridas que sufrió el pasado viernes en el grave accidente de coche en el que se vio involucrada en Los Ángeles. La actriz fallecía este viernes y eran muchos los famosos y anónimos que rindieron tributo a la actriz, de 53 años. Una de ellos, la presentadora Ellen DeGeneres, su expareja, quien ha lamentado la muerte de la intérprete de ‘Donnie Brasco’ y ‘Volcano’ a través de sus redes sociales. La cómica se ha pronunciado apenas una hora después de conocerse el fallecimiento de la actriz y ha transmitido a todos sus seguidores lo triste que se encuentra en estos momentos.

Los hechos se remontan al pasado 5 de agosto. La actriz Anne Heche circulaba a gran velocidad por el Oeste de Los Ángeles, concretamente en la zona de Mar Vista, cuando perdió el control del vehículo en el que viajaba y se estrelló contra una vivienda. La colisión provocó un incendio en el habitáculo, de forma que el ocupante de la casa pudiera ser evacuado a tiempo junto a su mascota. Los bomberos se encargaron de sacar a Heche de los escombros en una operación de unos 65 minutos de duración. Anne sufrió una herida cerebral severa a causa de su fatal accidente y durante la tarde del viernes se confirmaba el fatal desenlace.

"Este es un día triste. Mando a los hijos de Anne, a su familia y a sus amigos todo mi amor", expresaba Ellen DeGeneres, su expareja, a través de una publicación en sus perfiles de Instagram y en Twitter. Ambas protagonizaron una sonada relación en la década de los 90. El pasado lunes, DeGeneres fue preguntada por el delicado estado de salud de la intérprete, pero la presentadora, de 64, aseguraba que no conocía la situación de la actriz. "No. No he hablado con Anne, no lo he hecho. No estamos en contacto, así que no sabría decirte", respondió la presentadora a los paparazzi a la salida del restaurante True Lune, en Santa Bárbara, California.

La actriz y la presentadora conformaron una de las primeras parejas de Hollywood en asumir públicamente su homosexualidad. Las dos estuvieron en el foco mediático durante toda su relación. Heche y DeGeneres mantuvieron una relación entre 1997 y 2000, año en el que decidieron seguir caminos separados.

Según contó Heche en el programa ‘Dancing with the Stars’ hace unos años, ambas se conocieron en una fiesta organizada por la revista ‘Vanity Fair’. Desgraciadamente, en aquellos años la homosexualidad aún era algo poco convencional, y eso afectó a su relación. Sin embargo, su amor era tan fuerte que juntas hicieron frente a los comentarios negativos y reivindicaron el amor que sentían la una por la otra en sus distintas apariciones públicas. Según ellas habían comentado alguna vez, sus representantes les habían aconsejado que no mostrasen tanto sus sentimientos, ya que esto podría perjudicar sus carreras profesionales.

La pareja se separó hacia el año 2000, en medio de un extraño episodio que nadie acababa de entender. Más tarde se sabría que Anne había conocido a un cámara, amigo de Ellen, con quien inició una relación. Por sorpresa de todos, ambos se casaron en septiembre de 2001 y tuvieron un hijo al que llamaron Homer Heche Laffoon. Ante los comentarios de la prensa, Anne salió tajantemente a responder. "Quiero dejar bien en claro, que el hecho de que me haya casado no significa para nada que puedan considerarme heterosexual", revelaba, muy molesta.

El 24 de enero del 2007, Heche pidió el divorcio a Laffoon. Actualmente, es pareja del actor canadiense James Tupper, con quien tuvo a su segundo hijo, Atlas Heche Tupper, en marzo de 2009. Ahora su familia y amigos lloran su muerte, aunque seguro que las muestras de cariño y admiración a la actriz ayudarán a aliviar la trágica noticia.

sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #identidades | "Él no es latino": el fichaje de James Franco como Fidel Castro desata la ira de John Leguizamo

Google Imágenes / James Franco //

"Él no es latino": el fichaje de James Franco como Fidel Castro desata la ira de John Leguizamo.

El actor interpretaría al líder cubano en la película independiente ‘Alina de Cuba’.
Cinemania, 20 Minutos, 2022-08-06
https://www.20minutos.es/cinemania/noticias/el-no-es-latino-el-fichaje-de-james-franco-como-fidel-castro-desata-la-ira-de-john-leguizamo-5038984/

James Franco ha pasado un tiempo retirado del cine, según en 2018 se le acumulaban las acusaciones por abuso sexual y comportamiento inapropiado. El año pasado consiguió salir parcialmente indemne de una denuncia, y empezó a maniobrar un intento de regresar a Hollywood. Ha encontrado, pues, una plataforma para este ‘comeback’, dentro de un título que sin embargo ya está provocando cierta polémica incluso antes de que haya empezado a rodarse. ‘Alina de Cuba’ es una película independiente dirigida por Miguel Bardem partiendo de un guion de José Rivera y Nilo Cruz. Y en ella Franco interpretaría a una figura imprescindible de la historia de Cuba, como es Fidel Castro.

'Alina de Cuba' se basa en la historia real de Alina Fernández (interpretada por Ana Villafañe), una exiliada cubana que descubre que es hija de Castro. Junto a Villafañe y Franco encontramos a Mía Maestro como Naty Revuelta, dama de la alta sociedad con la que Castro tuvo un idilio, y el proyecto está dando bastante que hablar a cuenta del fichaje del actor de ‘The Deuce’. John Leguizamo, actor colombiano-estadounidense que presentó en Broadway una obra por título ‘Historia latina para idiotas’, ha mostrado un rechazo furibundo a que Franco (nacido en California) vaya a interpretar a un cubano. “¿Cómo es posible que esto siga ocurriendo?”, se ha preguntado en Instagram. "¿Cómo es que Hollywood, además de excluirnos, también roba nuestras historias?”.

“¡No más apropiación de Hollywood y los ‘streamers’! ¡Boicot! ¡Esto está mal! Además es muy difícil contar una historia sin engrandecerla, lo que estaría mal. No tengo ningún problema con Franco, pero él no es latino”, concluía su aserto. ‘Alina de Cuba’ tiene previsto empezar su rodaje este 15 de agosto en las ciudades colombianas de Cartagena y Bogotá, y aunque Franco no ha respondido a Leguizamo sí lo ha hecho uno de los productores del film, John Martínez O’Felan. Quien, como persona latina, considera que los comentarios de Leguizamo están totalmente errados. 'The Hollywood Reporter' se ha hecho eco de sus declaraciones.

“John Leguizamo ha sido históricamente reconocido por los hispanos como uno de los primeros actores de EE.UU. de ascendencia latina desde los años 90, y siempre le he admirado. Pero sus comentario son culturalmente maleducados y un ataque sin sustancia a este proyecto”, asegura O’Felan. “Su declaración sugiere ignorancia sobre el hecho de ser ‘latino’, porque una masa de tierra o un área de vida no determina la historia de la sangre o la genética de una persona”. El productor cree que estas aseveraciones “representan una confusión y crisis de identidad en Hollywood dentro de la comunidad hispana en EE.UU.”

“Argumenta que solo debemos identificarnos como latinos, lo cual se debe a las falsedades difundidas por los actores que se supone nos representan, pero en lugar de eso crean división”, prosigue. “Creo que debería reconocer también que esta historia trata de una inmigrante latina que vive en Estados Unidos y que tiene una importancia histórica. Que la película está protagonizada por una mujer latina, así que también debería entender que es un poco decepcionante ver cómo nuestro trabajo es atacado por alguien que dice ser un líder de la comunidad latina".

Por último, O’Felan hace notar que ‘Alina de Cuba’ cuenta con un elenco y equipo cuyos miembros proceden de “al menos siete naciones a lo largo de todo el mundo”.

sábado, 23 de julio de 2022

#hemeroteca #gais #testimonios | Montgomery Clift: el gay que Hollywood ocultó y el rostro que desfiguró un coche

El Confidencial / Montgomery Clift //

Montgomery Clift: el gay que Hollywood ocultó y el rostro que desfiguró un coche.

Se cumple más de medio siglo de la muerte de la estrella más torturada del Hollywood clásico. Recordamos algunos de sus romances y el conflicto que vivió con su condición de homosexual.
José Madrid | Vanitatis, El Confidencial, 2022-07-23
https://www.vanitatis.elconfidencial.com/celebrities/2021-07-23/montgomery-clift-aniversario-gay-hollywood-accidente-rostro_2793875/ 

Si Hollywood (y él mismo) hubiese permitido a Montgomery Clift ser él mismo, su (breve) vida habría sido diferente. El joven que cambió para siempre el estereotipo del añejo galán con sus grandes ojos verdes y una melancolía y vulnerabilidad nunca vistas en la gran pantalla fue un alma atormentada. Monty, como lo llamaban sus amigos, se pasó media vida de psiquiatra en psiquiatra, atrapado en adicciones que intoxicaron algunos de los rodajes en los que participó. Y si no, que le pregunten al John Huston de 'Vidas rebeldes', una de sus últimas películas. El director vio cómo la producción casi se va al garete por culpa de las tribulaciones de Clift y de Marilyn Monroe, otro titán de la industria cinematográfica que también estuvo marcado por la desgracia.

Los orígenes de su angustia estaban, como en un mal sueño freudiano, en su propia infancia. Nacido en una familia pudiente venida a menos, sus padres nunca apoyaron su decisión de convertirse en actor. Su madre, Ethel Fogg, había sido una niña adoptada y estaba más ocupada en lograr que una familia rica la reconociese como hija que en el bienestar de su propia prole. El desapego familiar hizo que el pequeño Monty se refugiase en la interpretación. La pasión por vivir otras vidas le hizo debutar muy joven en los escenarios de Broadway. A finales de los 40, 'Los ángeles perdidos' y, sobre todo, 'Río Rojo', en la que se midió de igual a igual a un John Wayne que estaba en las antípodas de lo que él representaba, fueron su carta de presentación en el cine.

Tras encarnar al ambiguo don juan de 'La heredera', llegaron otros éxitos como 'Un lugar en el sol', junto a su amiga Elizabeth Taylor; 'Yo confieso', a las órdenes de Hitchcock, o la multipremiada 'De aquí a la eternidad'. De 'Un lugar en el sol' se dijo que nunca se habían visto dos rostros más bellos juntos en una pantalla. Y razón no faltaba a aquellos que elogiaron la belleza pura y juvenil de Taylor y Clift. Sin embargo, Hollywood miraba con recelo al joven, al que se veía como un bicho raro, un perro verde en una industria que trataba con mano dura a aquellos que se desviaban de la senda marcada. Monty no iba a fiestas por más que lo invitasen, apenas tenía amigos en la meca del cine y no cuidaba demasiado su aspecto. Para colmo, no se le conocía novia alguna, lo cual originó una catarata de rumores sobre sus inclinaciones sexuales. Él confesaba que le encantaban las mujeres pero que prefería estar "solo" cuando a algún periodista intrépido se le ocurría preguntarle por su vida amorosa.

Consagrado ya como uno de los grandes emblemas del Hollywood del Actor's Studio, el de los Brando o los Dean que desplazaron a los Cooper o a los Gable, a mediados de los 50 Clift sufrió un accidente de tráfico que cambiaría para siempre su vida, su carrera y su rostro perfecto. Corría el año 1956 y el actor rodaba, de nuevo junto a Elizabeth Taylor, 'El árbol de la vida'. La película era una especie de intento fallido de repetir el éxito de 'Lo que el viento se llevó' mediante un dramón sureño de gran presupuesto. A la salida de una fiesta de la casa de Taylor, su coche se empotró contra un poste telefónico. La propia actriz salió de su casa para auxiliar a su amigo y lo salvó de morir ahogado cuando le extrajo dos dientes de la garganta. Milagrosamente, Monty salvó su vida, pero su rostro efébico no corrió la misma suerte. Completamente desfigurado, el joven tuvo que someterse a una cirugía que le cambió la cara por completo. Tras la convalecencia, Clift volvió al plató de 'El árbol de la vida'. Cuentan que, cuando la película se estrenó, una de las diversiones de los espectadores más crueles consistía en adivinar en qué secuencias aparecía el viejo rostro del actor y en cuáles el nuevo.

Excesos, alcohol y psiquiatras
Tras el accidente, Montgomery Clift vivió una lenta autodestrucción en forma de alcohol y adicción a los analgésicos. La época de 'De aquí a la eternidad', con la que incluso logró una nominación al Oscar y en cuyo rodaje forjó una gran amistad con Frank Sinatra, quedaba ya lejos pese a que solo habían pasado cinco años. Sus continuos conflictos internos, su inseguridad frente a la cámara y la incapacidad para vencer sus adicciones colmaron la paciencia de Joseph Leo Mankiewicz durante el rodaje de 'De repente, el último verano'. Genio y figura hasta el final, se dice que Katharine Hepburn, coprotagonista en aquella adaptación de la obra de Tennessee Williams, se sintió tan ofendida por el trato que el director dispensó a Clift que acabó escupiéndole en la cara una vez finalizó el rodaje.

Aunque nadie sabía nada de sus pasiones fuera de la gran pantalla, biografías posteriores han revelado que Monty mantuvo relaciones con el coreógrafo Jerome Robbins o con el actor Roddy McDowall. Este último incluso intentó quitarse la vida cuando Clift lo dejó por otro. Pese a todo, el verdadero compañero del actor en aquellos años fue el alcohol, que puso en peligro muchos de sus trabajos.

En plena decadencia, cuesta abajo y sin frenos, protagonizó la mencionada 'Vidas rebeldes' en 1961. Marcada por la desgracia, aquella también fue la última película de Clark Gable y Marilyn Monroe. A Monty todavía le quedaban varias producciones por vivir. Por ejemplo, 'Freud', en cuyo plató se hicieron patentes sus excesos y sus dificultades para memorizar las líneas de diálogo. Los responsables de los estudios Universal, hartos de su comportamiento, le acabaron demandando por no atenerse a las reglas de la producción.

El 23 de julio de 1966, la vida loca acabó pasándole factura. La mañana de aquel día, el actor apareció muerto en su piso de Nueva York. Tenía 45 años y la autopsia oficial dictaminó que había fallecido de una "oclusión de la arteria coronaria". Si de Bogart se dijo en su día que había muerto "de cáncer y de un millón de whiskys", en el caso de Montgomery quedó claro que también la adicción, unida al tormento y el miedo, acabó con su vida. Una década antes de morir, ya era un cadáver prematuro. En años posteriores, la publicación de varios libros dejó claro que, pese a que el Hollywood de la época no era muy permisivo con la homosexualidad, fue él mismo el que nunca terminó de aceptar quién era. Icono gay pese a ese conflicto interno, para Elizabeth Taylor, Monty también fue "el mejor amigo" que tuvo "hasta el día de su muerte". Sin embargo, la mejor definición de sus últimos años de vida la dio uno de sus profesores del Actor's Studio cuando declaró que el de Montgomery Clift fue "el suicidio más largo de la historia".

sábado, 2 de octubre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #memoria | Ya es hora de que dejemos a James Dean ser el icono gay que es

Esquire / James Dean //

Ya es hora de que dejemos a James Dean ser el icono gay que es.

Durante más de medio siglo, el debate sobre la sexualidad de la estrella del cine no se ha desvanecido. ¿No es hora de aceptar la verdad?
Jason Colavito | Esquire, 2021-10-02
https://www.esquire.com/es/actualidad/cine/a37816693/james-dean-icono-gay/ 

El 30 de septiembre de 1955, a última hora de la tarde, el guionista William Bast se sentó frente a su máquina de escribir en su pequeño apartamento de Los Ángeles, rodeado de maletas, mientras preparaba el guión de una película. A la mañana siguiente, planeaba llevar esas maletas a Sherman Oaks, donde James Dean, su mejor amigo y antiguo amante, le había invitado a vivir juntos en una gran casa alquilada. Según contó Bast décadas después, tras un largo y confuso noviazgo, lleno de arranques y paradas, negaciones y dudas, Dean quería que vivieran juntos como socios y amantes, no sólo como amigos. Hacia el atardecer, sonó el teléfono con la noticia de que Dean, de sólo 24 años, había muerto al chocar su Porsche con otro coche en el desierto de California. Bast soltó el teléfono y se cayó de la silla, desmayándose ante la noticia. Durante medio siglo después, cuidó con esmero la reputación de Dean, desmintiendo con fuerza los rumores cada vez más insistentes sobre la sexualidad de la estrella de cine más famosa del mundo y el ídolo de millones de personas. En la muerte, Dean se convertiría en la celebridad perfecta, una celebridad silenciosa, sobre la que la gente podría proyectar sus fantasías y a sí misma.

La muerte le dio a Dean la fama, el amor y la aclamación que tanto le costó conseguir en vida. Tan famosa es la foto en la que aparece apoyado en una pared con unos vaqueros que se le atribuye el mérito de haber convertido los vaqueros en el uniforme estadounidense. Más de 65 años después, sigue estando omnipresente en la cultura pop. Su rostro vende de todo, desde vaqueros hasta coches y relojes de lujo. Fotos suyas caminando por Nueva York o descansando con un sombrero de vaquero cuelgan de las paredes de los dormitorios de innumerables universitarios. Generaciones de jóvenes actores han competido por ser "el próximo James Dean". Los imitadores, desde el joven Martin Sheen hasta Luke Perry o KJ Apa, han dominado Hollywood durante medio siglo. Una estrella del porno incluso tomó prestado su apodo. El nombre de Dean aparece en más canciones populares que ningún otro, desde el clásico "Rock On" de David Essex hasta "Cool" de los Jonas Brothers. Esta primavera, Kaskade lanzó otra, "New James Dean". Es una carrera extraordinaria en la cima para alguien que estuvo vivo por última vez cuando Joe Biden estaba entrando en la pubertad y cuyo cuerpo de trabajo consiste en gran parte en tres películas, de las que la mayoría podría siquiera nombrar una. Su última película, ‘Gigante’, se estrenó en los cines hace sesenta y cinco años, este otoño.

La cultura pop ha reimaginado sin cesar a James Dean desde el momento de su muerte: heterosexual, bisexual y gay; sensible y agresivo; incomprendido y manipulador; víctima y depredador; lo mejor de nosotros y lo peor. A medida que surgieron nuevas informaciones a lo largo de las décadas y las actitudes sociales cambiaron, también lo hizo la mezcla de hombre y mito que pasaba bajo el nombre de "James Dean". Sólo ahora, con una nueva generación que rechaza las viejas suposiciones sobre los roles de género y la sexualidad -uno de cada seis miembros de la Generación Z se autoidentifica como ‘queer’, según una reciente encuesta de Gallup- es posible ver a James Dean como realmente era. Podemos ver hasta qué punto él, más que ninguna otra estrella del siglo XX, señaló el camino hacia la masculinidad moderna. Y podemos ver hasta qué punto las generaciones anteriores censuraron su legado para tratar de domesticar su potencial radical.

Escribir sobre él ahora es describir a la Generación Z con setenta años de antelación. Un reciente estudio de la empresa de publicidad Bigeye descubrió que el 50% de la Generación Z describe los binarios de género tradicionales como anticuados, y James Dean ya había difuminado esa línea en el corazón opresivo de los años cincuenta. Le gustaban tanto los deportes como el teatro, las motos y crear arte. Era egocéntrico y narcisista, pero se hacía amigo de los marginados. Era arrogante, pero estaba atormentado por la duda sobre sí mismo. Se sacaba innumerables selfies en el espejo y realizaba escandalosas acrobacias para la versión de mediados de siglo de los "likes". No tenía miedo de llorar. En la pantalla, podía transmitir una emoción atronadora con una mirada, sus actuaciones estallaban en lágrimas y gritos y aullidos, una cruda vulnerabilidad que pocos jóvenes habían visto expresar a alguien de su edad. Para sus admiradores adolescentes, representaba la libertad. Para sus detractores adultos, era intratable, desagradable y afeminado. Pauline Kael, entonces una crítica de cine en ascenso, se quejaba en 1955 de que verle era como tropezar con el vulgar erotismo de los lugares de encuentro de homosexuales: "groseramente explícito", demasiado indulgente con los chicos y sus fijaciones "autoeróticas". Inconscientemente, intuía algo oculto y retrocedía.

En el verano de 1951, Dean, de apenas 20 años, conoció y se mudó con un hombre mucho mayor, Rogers Brackett, cuya cama compartía. Un amigo de la universidad le dijo a Dean: "Este tipo es una loca", después de conocer al cosmopolita Brackett, según la biografía de 1975 de Ronald Martinetti. "Lo sé", respondió Dean, preocupado por que los demás pudieran pensar lo mismo de él. Mintió y dijo a sus amigos y a su agente que tenían camas separadas. Pero no importaba. La gente poderosa hacía sus suposiciones. Después de que Dean actuara en una emisión de televisión en directo en 1952, el director le dijo que podría haber más papeles para él si Dean le dejaba chuparle la polla. Sabía que una negativa podría acabar con su carrera, así que Dean centró toda su atención en una mosca que cruzaba el techo hasta que terminó. Más tarde dijo que estos actos -y fueron varios, con diferentes hombres poderosos- le hacían sentir como una puta. "No es para tanto", recordaba Bill Bast que le decía, pero años después sólo sentía rabia. Con demasiada frecuencia, sus experiencias negativas estallaban en un comportamiento grosero, agresivo o peligroso, lo que Bast sospechaba que era la forma que tenía Dean de vengarse de una sociedad que le había perjudicado.

Los rumores de Hollywood comenzaron tan pronto como Dean salió en los periódicos, susurrando que era bisexual o gay. Su estudio, Warner Bros., lo promocionó junto a Rock Hudson y Tab Hunter, dos homosexuales en el armario, como su soltero más codiciado. Tuvo una serie de relaciones cortas, intensas y tempestuosas con mujeres, a menudo más emocionales que sexuales, y encuentros furtivos con hombres, a menudo más sexuales que emocionales. A lo largo de los años, se derramó mucha tinta tratando de precisar su sexualidad -heterosexual, bisexual, gay, asexual-, pero él se resistió a las etiquetas, entre otras cosas porque éstas estaban ligadas a cuestiones más amplias de masculinidad y hombría. En aquella época, "homosexual" era sinónimo de un estereotipo afeminado y campechano con el que no podía identificarse. Al fin y al cabo, jugaba al baloncesto y corría con coches. "No soy homosexual", dijo a un periodista que le preguntó si era gay, "pero no voy por la vida con una mano atada a la espalda".

En 1955, al borde del superestrellato, Dean desafió a los censores del estudio Warner Bros. En el corazón de los homófobos años 50, él y el director Nicholas Ray tejieron discretamente una historia de amor homosexual en su película más famosa, ‘Rebelde sin causa’, una película llena de preguntas sobre lo que significaba la masculinidad en el mundo de la posguerra. Dean aconsejó a su coprotagonista, Sal Mineo, que resaltara la atracción de su personaje, Platón, hacia Dean, que le correspondía con miradas cómplices. Dean terminó la película llorando histéricamente por la muerte de Platón, un lamento de enamorado. Generaciones de hombres homosexuales vieron la esperanza en la primera representación comprensiva del cine del amor adolescente entre personas del mismo sexo, y la única representación de este tipo durante más de una generación, pero pocos espectadores heterosexuales se dmieron cuenta durante medio siglo. Incluso la Liga Nacional para la Decencia, un organismo católico de control moral, calificó la película de "inobjetable". Roger Ebert sólo reconoció su homoerotismo en 2005, y de forma mínima. Sin embargo, los espectadores se fijaron en el propio Dean, y cuanto más se enteraban, más incómodos se sentían.

El momento de su muerte destrozó su vida tanto como su cuerpo. Al igual que un reflejo fracturado en un espejo roto, los que posteriormente trataron de encontrar al "verdadero" James Dean sólo pudieron reconstruir una imagen distorsionada a partir de fragmentos que nunca encajaron del todo. Leer la montaña de biografías y memorias de James Dean es entrar en algo parecido a un multiverso de cómic, donde una sola alma está fracturada en mil realidades. Cada versión del hombre comparte algunos hechos básicos -el mismo cumpleaños en 1931, la misma pérdida de su madre cuando era niño, la misma adolescencia en la granja de sus parientes en Indiana y el mismo rápido ascenso en la televisión, Broadway y el cine-, pero no hay dos escritores que encuentren exactamente al mismo hombre. Cuando los periodistas y los autores intentaron forjar una biografía a partir de su corta vida y de las escasas pruebas documentales, James Dean se vio irremediablemente entrelazado con los personajes que interpretaba en la pantalla. Necesitaban alguna explicación para el poder de su imagen. Cada escritor proyectó en Dean tanto de sí mismo -y en su mayoría son todos hombres- como captó del hombre real. En una de las biografías más populares de Dean, David Dalton, cofundador de ‘Rolling Stone’ y aficionado a la Nueva Era, llegó a llenar las lagunas con mitología pagana y concluyó con toda seriedad que Dean era un avatar del dios egipcio Osiris.

En todo Estados Unidos, los adolescentes y jóvenes reaccionaron a la muerte de Dean como si hubieran perdido a su mejor amigo. Las chicas se desmayaron ante la noticia. Los chicos ahogaron las lágrimas. Muchos se negaron a creer que se había ido. Surgieron cientos de clubes de fans, y la estrella muerta recibía cinco mil cartas de fans al mes. Es difícil imaginar ahora hasta qué punto querían a la persona que veían en la pantalla. El duelo nacional sin precedentes definió lo que se convertiría en la nueva historia de amor de Estados Unidos con la adolescencia y la juventud sin fin. Los adolescentes acudieron en masa a ver la última película de Dean, ‘Rebelde sin causa’, estrenada apenas unas semanas después de su muerte, y los chicos vieron en su héroe adolescente descontento un reflejo de ellos mismos, alguien que también luchaba por ser un hombre "de verdad", que sin embargo podía ser a la vez genial y vulnerable. De repente, los adolescentes tenían poder y propósito y un modelo liberador. Y la generación de sus padres lo odiaba, sobre todo porque les preocupaba que sus hijos se volvieran como él: sensibles, poco masculinos, código para maricones. Y tenían el poder de hacer algo al respecto.

Warner Bros. tomó medidas para sanear la biografía de Dean, eliminando las partes problemáticas de su vida, lijando su ira y sus aristas más duras, y convirtiendo su acto rebelde en una mercancía, más aceptable para los padres de los adolescentes. Un año después de la muerte de Dean, Ballantine Books encargó una biografía de Dean a Bill Bast, que siguió las órdenes de su editor sin necesidad de que se lo pidieran y purgó la vida de Dean de todo lo queer para proteger al hombre que amaba, incluso en la muerte. Eso no impidió que los gays vieran en la biografía de Bast y en ‘Rebelde sin causa’ lo que el público heterosexual no podía ver. El dramaturgo queer W. Somerset Maugham leyó y comprendió, al igual que el futuro activista gay Jack Fritscher. "James Dean era masculino, rubio, sexy, californiano, americano y gay", recuerda Fristcher de su amor adolescente. "Quería a James Dean. Quería ser él".

En 1956, la propia Esquire se mofó de "La Apoteosis de James Dean", que representaba el rostro de Dean bajo un cristal roto. En 1959, la revista pidió al afamado novelista John Dos Passos que escribiera sobre Dean para el quincuagésimo aniversario de la revista. Se quejaba despectivamente de la "masculinidad siniestra y frustrada de Dean, casi una niña", y se burlaba de los adolescentes que se vestían y actuaban como su ídolo, todo vanidad, narcisismo y demasiada sensibilidad. No eran hombres de verdad. A los adolescentes no les importaba, por supuesto. Los viejos recelaban, pero los jóvenes veían una idea más libre, menos confinada, más honesta de la masculinidad. Al menos durante un tiempo. Pero aún era el siglo XX, y a medida que envejecían, se volvían menos radicales.

A mediados de los años 70, un cuarteto de biografías anunciaron la implicación sexual de Dean con otros hombres. Mirando hacia atrás, es fácil ver cómo los chicos heterosexuales que adoraban a Dean, ahora hombres de mediana edad, se sintieron traicionados. Se habían modelado a sí mismos y a su hombría en una de esas personas. Y lo que es peor, después de que el motín de Stonewall señalara el inicio del movimiento por los derechos de los homosexuales, hombres abiertamente homosexuales, como los críticos culturales Parker Tyler y Jack Babuscio, reivindicaron a Dean como icono de la liberación gay. Su foto colgaba en los bares gay. Las revistas y boletines gay hablaban de su sexualidad, y el primer bar de cuero de San Francisco, Fe-Be's, encargó una estatua de un motero que remodelaba el David de Miguel Ángel como un James Dean vestido de cuero.

De repente, había mercado para castigar póstumamente a Dean por su traición a la virilidad heterosexual. Una generación de escritores, tanto heterosexuales como homosexuales, empezó a afirmar que era un depredador sexual, un sociópata, alguien a quien había que avergonzar por su vida sexual, que imaginaban erróneamente de forma cada vez más barroca. El biógrafo Venable Herndon afirmó que Dean había sido un trabajador sexual gay para el que ningún acto era demasiado degradante o demasiado extremo. En ‘Hollywood Babylon II’, Kenneth Anger lo representó quemando su carne con cigarrillos durante lo que Anger describió como un autocastigo sexual. Hace sólo cinco años, el biógrafo Darwin Porter alegó de forma improbable que Dean era el sumiso en una relación de amo-esclavo con Marlon Brando que se acercaba incómodamente al abuso. En su reciente estudio sobre ‘Gigante’, el difunto Don Graham imaginó a Dean como un depredador sociópata pero agresivamente heterosexual que utilizaba sistemáticamente el sexo para atrapar a poderosos hombres mayores. Este verano, en su nueva novela ‘Widespread Panic’, el veterano autor de ‘L. A. Confidential’, James Ellroy, seguía presentando a Dean como un villano, un trabajador sexual y pornógrafo, un andrógino amoral. "Soy muy amable y gentil", escribió una vez Dean.

Pero nadie lee libros, ya no. Poca gente se ha enterado de lo que hay en ellos. Fuera de la comunidad LGBTQ+ y del mundo académico, la vida sexual de James Dean sigue siendo noticia, con medio siglo de retraso. Dean creía en el poder de la imagen, y Hollywood y Madison Avenue han vendido durante mucho tiempo al público un James Dean diferente, el semental heterosexual arrancado de las campañas publicitarias de la Warner Bros. de los años cincuenta. Ese James Dean, el que se ve en los biopics televisivos y en las brillantes campañas de marcas como Tommy Hilfiger y Montblanc, ha sido reducido durante siete décadas a una imagen, un santo del celuloide, silencioso y seguro. Hasta cierto punto es comprensible. Los anunciantes y los productores se han enfrentado a menudo a importantes reacciones si utilizaban a personas queer para hacer publicidad dirigida a consumidores heterosexuales, y James Dean sigue siendo una de las celebridades muertas mejor pagadas de Estados Unidos, ya que sigue cobrando nada menos que 8,5 millones de dólares al año, según la reciente clasificación anual de Forbes.

La ironía es que la imagen de James Dean, el rebelde guay, era una representación intencionada, las fotografías que pasaban por el hombre tan incompletas como los fragmentos de biografía que se mezclaban con sus papeles en el cine y pasaban por su vida. Sin embargo, la persona real, complicada, insegura, empollona y gay que se esconde tras la imagen sigue siendo peligrosa y escandalosamente moderna, un hombre del siglo XX que lucha por tener una vida del siglo XXI. Ya es hora de que se lo permitamos.

miércoles, 7 de abril de 2021

#hemeroteca #homofobia #lgtbifobia #cine | La homofobia en Hollywood sigue siendo un problema, según Kate Winslet

Kate Winslet y Saoirse Ronan en 'Ammonite'

La homofobia en Hollywood sigue siendo un problema, según Kate Winslet.

¿Por qué los actores y actrices de la industria siguen teniendo miedo de salir del armario? La actriz de la reciente 'Ammonite' ha avivado un debate que Hollywood tiene pendiente desde hace tiempo. Kate Winslet ha abierto debate en una entrevista sobre la libertad de los actores y actrices en Hollywood para expresar su sexualidad sin represalias. "No puedo decirte la cantidad de actores jóvenes que conozco que están aterrorizados de que su sexualidad sea revelada", ha dicho la actriz.
Mireia Mullor | Fotogramas, 2021-04-07
https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a36047543/homofobia-hollywood-representacion-kate-winslet/ 

Tan solo unos años después de que el #MeToo abriese una puerta al cambio, aún quedan muchas conversaciones pendientes en Hollywood. Y una de las más importantes tiene que ver con el colectivo LGTBIQ+. Sobre su representación delante y detrás de las cámaras, sí, pero también sobre su libertad para expresar y compartir abiertamente su orientación e identidad sexual sin que eso tenga repercusiones negativas en su carrera.

Esta semana, Kate Winslet ha vuelto a poner el tema sobre la mesa en una entrevista con The Sunday Times, en la que ha afirmado que conoce "al menos cuatro" grandes actores de la industria que no salen del armario por miedo a las consecuencias profesionales. "No puedo decirte la cantidad de actores jóvenes que conozco, algunos bien conocidos, algunos principiantes, que están aterrorizados de que su sexualidad sea revelada y que se interponga en el camino para ser elegidos en papeles heterosexuales", ha asegurado la actriz, que recientemente protagonizó un romance con Saoirse Ronan en 'Ammonite' de Francis Lee.

A algunos les parecerá increíble que, en pleno 2021, Hollywood siga teniendo los mismos prejuicios y prohibiciones internas que hace casi un siglo. En el cine clásico dominado bajo el Código Hays, entre 1930 y 1960, muchos actores y actrices se veían obligados (a veces, incluso, por contrato a través de una cláusula de moralidad) a ocultar su orientación sexual, o cualquier atributo fuera de la heteronorma, para poder seguir trabajando. Grandes iconos como Rock Hudson tuvieron que construir una vida falsa de cara al público, que buscaba en él un héroe cinematográfico con los valores más férreos de la masculinidad tradicional. Como apunta Winslet en la entrevista, los hombres sufren más especialmente esta homofobia en la industria, pues existe todavía la creencia de que un hombre gay no será convincente interpretando a un hombre heterosexual. "Eso debería ser casi ilegal", ha respondido la actriz a este fenómeno, del que ha asegurado: "No creerías lo extendido que está".

En una entrevista con The Guardian en 2018, el actor Rupert Everett habló de los problemas que encontró cuando salió del armario en los 90. "Era imposible hacer otra cosa que interpretar al mejor amigo gay... y después de un par de mejores amigos gay, ¿qué puedes hacer? La gente se aburre con eso. Tenemos en Hollywood un mundo donde las personas heterosexuales pueden interpretar papeles homosexuales, pero una persona homosexual no tiene el mismo acceso para interpretar papeles heterosexuales. Durante un tiempo traté de dejar de interpretar esos papeles, y siempre acababan frustrándome, a veces de manera bastante dramática. Era como golpearme contra una pared de ladrillos". Everett, que saltó a la fama en Estados Unidos siendo el amigo gay de Julia Roberts en 'La boda de mi mejor amigo', sí pensó que las cosas estaban cambiando desde que él encontró todos esos obstáculos hace 20 años. Pero no lo suficiente. "En Alemania, un país bastante liberal, no hay un solo actor gay declarado", aseguró, incluyendo a Italia y Francia en esa afirmación. "Creo que sigue siendo un problema", sentenció.

Quizás la sociedad esté dando pasos hacia la aceptación de la diversidad sexoafectiva, pero el cine de gran presupuesto no tanto. Claro que podemos encontrar actores y actrices trabajando hoy día que rompen la norma: por ejemplo, la actriz y directora Jodie Foster, reciente ganadora del Globo de Oro a Mejor Actriz de Reparto por 'The Mauritanian', Kristen Stewart, toda una musa del cine 'indie' y gran promesa de la industria, Evan Rachel Wood, la protagonista de 'Westworld' que reveló su bisexualidad en 2011, y también el actor Elliot Page, que anunció hace unos meses que es un hombre trans y ya prepara la tercera temporada de 'The Umbrella Academy' en Netflix. Neil Patrick Harris, que salió del armario un año después de empezar 'Cómo conocí a vuestra madre' en el papel de un mujeriego de manual, Jonathan Groff, que se declaró gay en 2009 y desde entonces ha protagonizado 'Mindhunter' y puesto su voz a Kristoff en 'Frozen' de Disney, y Luke Evans, que habló abiertamente de su sexualidad en 2020 tras evitar el tema durante años y sigue derribando prejuicios en sus superproducciones, son otros ejemplos que, eso sí, no esconden la realidad de falta de representación del colectivo en las esferas creativas de la industria.

No, el problema no está resuelto simplemente porque algunas estrellas hayan conseguido su lugar a pesar de la homofobia de la industria. En un artículo publicado en 2018, 'Indiewire' se preguntaba: "¿Por qué tantas actrices pueden salir del armario, pero actores jóvenes siguen dentro?". Era el año en el que 'Moonlight' ganaba el Oscar a Mejor Película, 'Con amor, Simon' se convertía en la primera película de una 'major' protagonizada por un adolescente gay y Kristen Stewart soltaba su icónico "I'm like, so gay dude" en 'Saturday Night Live'. Entonces, ¿por qué sigue habiendo tanto problema? Un agente, citado en el artículo, lo explicaba así: "Se trata de percepción. Quieren creer que el protagonista se está tirando a la protagonista. Si un estudio respalda una película con una tonelada de dinero... quieren que todos los que compran entradas crean que ese es el caso. Lamentablemente, si sabemos que en la vida real el protagonista está manteniendo sexo con otros, el temor es que pueda afectar la venta de entradas".

Afortunadamente, no todos son augurios negativos. "Cuando elegía a personas para papeles de homosexuales, solía haber muchas conversaciones al respecto hace 10 o 15 años. Tendrías que hablar con su agente, y tendrías que hablar con ellos... Había la sensación de que etiquetaría a un actor. Ese no es el tipo de conversaciones que la gente está teniendo ahora", aseguró Greg Berlanti, prolífico creador televisivo en The CW y director de 'Con amor, Simon', en Indiewire.

Sin embargo, pese a las esperanzas que lanza Berlanti basadas en su experiencia como cineasta y 'showrunner', sigue quedando la sensación de que la lucha está aún a medio camino: accesible para aquellos que ya tienen una carrera establecida y han sido capaces de encontrar su espacio, e impensable para esos jóvenes actores a los que se refería Winslet, que seguirán teniendo miedo de no encajar en una industria hecha aún a la medida de la heteronormatividad y los valores tradicionales.