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miércoles, 7 de abril de 2021

#hemeroteca #homofobia #lgtbifobia #cine | La homofobia en Hollywood sigue siendo un problema, según Kate Winslet

Kate Winslet y Saoirse Ronan en 'Ammonite'

La homofobia en Hollywood sigue siendo un problema, según Kate Winslet.

¿Por qué los actores y actrices de la industria siguen teniendo miedo de salir del armario? La actriz de la reciente 'Ammonite' ha avivado un debate que Hollywood tiene pendiente desde hace tiempo. Kate Winslet ha abierto debate en una entrevista sobre la libertad de los actores y actrices en Hollywood para expresar su sexualidad sin represalias. "No puedo decirte la cantidad de actores jóvenes que conozco que están aterrorizados de que su sexualidad sea revelada", ha dicho la actriz.
Mireia Mullor | Fotogramas, 2021-04-07
https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a36047543/homofobia-hollywood-representacion-kate-winslet/ 

Tan solo unos años después de que el #MeToo abriese una puerta al cambio, aún quedan muchas conversaciones pendientes en Hollywood. Y una de las más importantes tiene que ver con el colectivo LGTBIQ+. Sobre su representación delante y detrás de las cámaras, sí, pero también sobre su libertad para expresar y compartir abiertamente su orientación e identidad sexual sin que eso tenga repercusiones negativas en su carrera.

Esta semana, Kate Winslet ha vuelto a poner el tema sobre la mesa en una entrevista con The Sunday Times, en la que ha afirmado que conoce "al menos cuatro" grandes actores de la industria que no salen del armario por miedo a las consecuencias profesionales. "No puedo decirte la cantidad de actores jóvenes que conozco, algunos bien conocidos, algunos principiantes, que están aterrorizados de que su sexualidad sea revelada y que se interponga en el camino para ser elegidos en papeles heterosexuales", ha asegurado la actriz, que recientemente protagonizó un romance con Saoirse Ronan en 'Ammonite' de Francis Lee.

A algunos les parecerá increíble que, en pleno 2021, Hollywood siga teniendo los mismos prejuicios y prohibiciones internas que hace casi un siglo. En el cine clásico dominado bajo el Código Hays, entre 1930 y 1960, muchos actores y actrices se veían obligados (a veces, incluso, por contrato a través de una cláusula de moralidad) a ocultar su orientación sexual, o cualquier atributo fuera de la heteronorma, para poder seguir trabajando. Grandes iconos como Rock Hudson tuvieron que construir una vida falsa de cara al público, que buscaba en él un héroe cinematográfico con los valores más férreos de la masculinidad tradicional. Como apunta Winslet en la entrevista, los hombres sufren más especialmente esta homofobia en la industria, pues existe todavía la creencia de que un hombre gay no será convincente interpretando a un hombre heterosexual. "Eso debería ser casi ilegal", ha respondido la actriz a este fenómeno, del que ha asegurado: "No creerías lo extendido que está".

En una entrevista con The Guardian en 2018, el actor Rupert Everett habló de los problemas que encontró cuando salió del armario en los 90. "Era imposible hacer otra cosa que interpretar al mejor amigo gay... y después de un par de mejores amigos gay, ¿qué puedes hacer? La gente se aburre con eso. Tenemos en Hollywood un mundo donde las personas heterosexuales pueden interpretar papeles homosexuales, pero una persona homosexual no tiene el mismo acceso para interpretar papeles heterosexuales. Durante un tiempo traté de dejar de interpretar esos papeles, y siempre acababan frustrándome, a veces de manera bastante dramática. Era como golpearme contra una pared de ladrillos". Everett, que saltó a la fama en Estados Unidos siendo el amigo gay de Julia Roberts en 'La boda de mi mejor amigo', sí pensó que las cosas estaban cambiando desde que él encontró todos esos obstáculos hace 20 años. Pero no lo suficiente. "En Alemania, un país bastante liberal, no hay un solo actor gay declarado", aseguró, incluyendo a Italia y Francia en esa afirmación. "Creo que sigue siendo un problema", sentenció.

Quizás la sociedad esté dando pasos hacia la aceptación de la diversidad sexoafectiva, pero el cine de gran presupuesto no tanto. Claro que podemos encontrar actores y actrices trabajando hoy día que rompen la norma: por ejemplo, la actriz y directora Jodie Foster, reciente ganadora del Globo de Oro a Mejor Actriz de Reparto por 'The Mauritanian', Kristen Stewart, toda una musa del cine 'indie' y gran promesa de la industria, Evan Rachel Wood, la protagonista de 'Westworld' que reveló su bisexualidad en 2011, y también el actor Elliot Page, que anunció hace unos meses que es un hombre trans y ya prepara la tercera temporada de 'The Umbrella Academy' en Netflix. Neil Patrick Harris, que salió del armario un año después de empezar 'Cómo conocí a vuestra madre' en el papel de un mujeriego de manual, Jonathan Groff, que se declaró gay en 2009 y desde entonces ha protagonizado 'Mindhunter' y puesto su voz a Kristoff en 'Frozen' de Disney, y Luke Evans, que habló abiertamente de su sexualidad en 2020 tras evitar el tema durante años y sigue derribando prejuicios en sus superproducciones, son otros ejemplos que, eso sí, no esconden la realidad de falta de representación del colectivo en las esferas creativas de la industria.

No, el problema no está resuelto simplemente porque algunas estrellas hayan conseguido su lugar a pesar de la homofobia de la industria. En un artículo publicado en 2018, 'Indiewire' se preguntaba: "¿Por qué tantas actrices pueden salir del armario, pero actores jóvenes siguen dentro?". Era el año en el que 'Moonlight' ganaba el Oscar a Mejor Película, 'Con amor, Simon' se convertía en la primera película de una 'major' protagonizada por un adolescente gay y Kristen Stewart soltaba su icónico "I'm like, so gay dude" en 'Saturday Night Live'. Entonces, ¿por qué sigue habiendo tanto problema? Un agente, citado en el artículo, lo explicaba así: "Se trata de percepción. Quieren creer que el protagonista se está tirando a la protagonista. Si un estudio respalda una película con una tonelada de dinero... quieren que todos los que compran entradas crean que ese es el caso. Lamentablemente, si sabemos que en la vida real el protagonista está manteniendo sexo con otros, el temor es que pueda afectar la venta de entradas".

Afortunadamente, no todos son augurios negativos. "Cuando elegía a personas para papeles de homosexuales, solía haber muchas conversaciones al respecto hace 10 o 15 años. Tendrías que hablar con su agente, y tendrías que hablar con ellos... Había la sensación de que etiquetaría a un actor. Ese no es el tipo de conversaciones que la gente está teniendo ahora", aseguró Greg Berlanti, prolífico creador televisivo en The CW y director de 'Con amor, Simon', en Indiewire.

Sin embargo, pese a las esperanzas que lanza Berlanti basadas en su experiencia como cineasta y 'showrunner', sigue quedando la sensación de que la lucha está aún a medio camino: accesible para aquellos que ya tienen una carrera establecida y han sido capaces de encontrar su espacio, e impensable para esos jóvenes actores a los que se refería Winslet, que seguirán teniendo miedo de no encajar en una industria hecha aún a la medida de la heteronormatividad y los valores tradicionales.

sábado, 20 de abril de 2019

#hemeroteca #cine #oscarwilde | Rupert Everett, contra la homofobia

Imagen: El Periódico / Fotograma de 'La importancia de llamarse Oscar Wilde'
Rupert Everett, contra la homofobia.
El actor y director británico recrea los últimos años de Oscar Wilde en una película que quiere ilustrar la lucha de quienes siguen siendo perseguidos por su orientación sexual.
Nando Salvà | El Periódico, 2019-04-20
https://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20190420/rupert-everett-dirige-pelicula-oscar-wilde-contra-homofobia-7411521

Mientras yacía moribundo en el Hôtel d’Alsace de París, escribió: «El empapelado de estas paredes y yo mantenemos un combate a muerte. Uno de los dos se va a tener que ir». El 30 de noviembre de 1900 el empapelado ganó el duelo cuando Oscar Wilde murió, a los 46 años, a causa de una meningitis cerebral provocada por complicaciones en una otitis arrastrada durante mucho tiempo –los más morbosos sostienen que el verdadero motivo fue la sífilis–. Dejó dos meses de alquiler sin pagar: «Me estoy muriendo por encima de sus posibilidades», le había confesado al encargado de la casa.

Para el escritor, la capital francesa fueron dos ciudades muy distintas. Entre 1883 y 1894, había pasado periodos prolongados de tiempo en París, disfrutando del éxito literario y gozando de la compañía de colegas como André Gide, Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine. A partir de 1898, en cambio, experimentó allí el rechazo general y vivió mendigando unas monedas para emborracharse de coñac y de autocompasión. De esta última época habla 'La importancia de llamarse Oscar Wilde', 'biopic' escrito, dirigido y protagonizado por Rupert Everett. En él, se nos muestra al autor avanzando patéticamente entre humillación y humillación, recibiendo palizas de adolescentes y la indiferencia de antiguos admiradores.

Podría decirse que era casi inevitable que Everett acabara haciendo esta película: a lo largo de su carrera, después de todo, ha interpretado numerosos textos del irlandés –entre ellos, dos adaptaciones cinematográficas, 'Un marido ideal' y 'La importancia de llamarse Ernesto'–, y pasó buena parte del 2012 dándole vida al frente del montaje teatral 'El beso de Judas'. Él, en cualquier caso, ha explicado que el impulso de hacerla no provino de su propio currículo sino, en buena medida, de la voluntad de ilustrar las luchas de tantos seres humanos que hoy siguen siendo perseguidos por su sexualidad en países como Rusia, Uganda e India.

El crimen de ser gay
«El placer es lo único por lo que uno debería vivir», escribió Wilde en 1894, y ese fue un principio fundamental de su filosofía estética pese a que por entonces la homosexualidad era un delito en Gran Bretaña –no se despenalizó hasta 1967–. Durante años él había vivido en secreto su orientación sexual y su amor por Lord Alfred Douglas; y cuando el padre de este, el marqués de Queensberry –un homófobo recalcitrante–, declaró públicamente su condena al comportamiento del escritor, este se sintió obligado a demandarlo por difamación. No solo no ganó el caso, sino que acabó cumpliendo dos años en la cárcel de Reading por los cargos de sodomía e indecencia. Su caída fue instantánea.

Tras su salida de prisión en 1897 se dirigió primero a Dieppe, al norte del país, donde escribió su célebre poema 'La balada de la cárcel de Reading' –«cada hombre mata lo que ama», dice uno de sus versos–; y en 1898 llegó a París, enfermo y arruinado. «Esta pobreza me rompe el corazón: es tan sucia, tan totalmente deprimente, tan desesperada. Reza por mí cuanto puedas», escribió a su editor. Para afrontar su nueva vida, Wilde se rebautizó como Sebastian Melmoth.

Coñac, tabaco y amantes
En esos últimos dos años, su vida fue bastante simple. A las 11 de la mañana desayunaba pan con mantequilla y café, y a las 2 de la tarde se comía una chuleta y dos huevos duros, regado todo con coñac; y lo que le quedaba de cada día y parte de la noche lo pasaba fumando y bebiendo en sus garitos predilectos, y transitando entre amantes. Le mantenían, decimos, aquellos de sus amigos –pocos– que no le habían dado la espalda. Pese a todo, en París fue feliz, porque pudo vivir libremente su sexualidad.

El último destino de Oscar Wilde en la ciudad del Sena fue el cementerio de Père-Lachaise. Su tumba es la más visitada en el cementerio, más incluso que las de Maria Callas y Jim Morrison. Durante los años 90, los visitantes cogieron la costumbre de besar la piedra dejando marca de lápiz de labios, y con el paso del tiempo llegó a estar tan dañada que en el 2011 el gobierno irlandés pagó una limpieza de la tumba y la instalación de una barrera de vidrio a prueba de besos a su alrededor. Actualmente, el cristal se llena de pintalabios a diario.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

#hemeroteca #lgtbifobia | Rupert Everett cree que la comunidad LGTBI está en peligro

Imagen: El País / Rupert Everett
Rupert Everett cree que la comunidad LGTBI está en peligro.
El actor británico considera que los cambios recientes en Europa pueden significar una pérdida de derechos para el colectivo.
El País, 2018-12-05
https://elpais.com/elpais/2018/12/04/gente/1543933796_895532.html

Rupert Everett aprovechó su comparecencia en los premios British Independent Film Awards, para advertir sobre la situación actual que vive la comunidad LGTBI. Según recoge la agencia Press Association, el actor de 59 años ha asegurado que "en más de tres cuartos del planeta el desafío de ser gay, lesbiana o transgénero sigue siendo cuestión de vida o muerte", y que la comunidad debe permanecer "vigilante" hacia las amenazas a sus derechos.

El actor, que dirige y protagoniza ‘The Happy Prince’ —un proyecto sobre los años de Oscar Wilde en el exilio— afirma que los derechos que suelen garantizarse en Occidente "podrían no estar en el menú en un futuro próximo", por lo que hace una llamada a la comunidad LGTBI a no caer en la complacencia. "Hemos progresado mucho desde los días de Oscar Wilde, han ocurrido cosas fantásticas. Pero debemos permanecer vigilantes porque las cosas están cambiando en toda Europa", ha añadido.

Las declaraciones del intérprete se producen cinco años después de que negara sentirse parte de la "comunidad gay". "De hecho, no siento que forme parte de ninguna comunidad. Pertenezco a la humanidad", dijo entonces a la revista británica ‘The Sunday Times’. Lo que ya terminó de levantar una ola de críticas por parte del colectivo fue el hecho de afirmar que "no hay nada peor que tener dos padres gais".

Hijo de militar, Everett creció en un entorno conservador, y estudió en un internado privado, aunque lo abandonó a los 15 años para estudiar interpretación en Londres. Tras su paso por famosos filmes de Hollywood como ‘La boda de mi mejor amigo’ y ‘Shakespeare enamorado’, el británico ha mantenido un bajo perfil en la industria cinematográfica, algo que él atribuye a la admisión de su homosexualidad a finales de los años 80. "Sinceramente, no recomendaría a ningún actor que esté pensando en su carrera que salga del armario", llegó a decir años atrás al periódico ‘The Guardian’.

Famoso por sus declaraciones sin filtro, ha hablado abiertamente de su rechazo al matrimonio gay (luego puntualizó que también estaba en contra del matrimonio heterosexual) o de sus excesos con las drogas; en una entrevista con ‘The Telegraph’ en 2014 llegó a decirle al periodista: "Si sacaras un gramo de coca ahora y me ofrecieras una raya, seguro que la aceptaría". También ha expresado sin tapujos el "terror" con el que vivió los primeros años del sida. "Había sido muy promiscuo desde que llegué a Londres. Me había lanzado de cabeza al mundo gay, y entonces empezó el sida y no había manera de saber si lo tenías hasta 1985, con la prueba de VIH. Mucha gente con la que había estado se estaba muriendo, y de una manera aterradora", confesaba en ‘The Guardian’ el año pasado.