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viernes, 4 de noviembre de 2016

#hemeroteca #machismo | Las mujeres son un problema para el machismo

Las mujeres son un problema para el machismo.
Resulta descorazonador ese andar y desandar el mismo camino que las mujeres hicimos hace décadas levantando los yugos que habían atenazado a nuestras madres y abuelas. La batalla por la igualdad, por la dignidad, por la libertad sobre todo. Escalones que parecían ya conquistados vuelven a resquebrajarse forzando a echar el pie atrás.
Rosa María Artal | El Diario, 2016-11-04
http://www.eldiario.es/zonacritica/mujeres-problema-machismo_6_576802332.html

La semana acaba revuelta con la información que atribuía al presidente de la CEOE, Juan Rosell, unas declaraciones controvertidas. La mujer es "un problema" para que haya trabajo para todos, dijo según el diario Levante que, ante la rectificación de la patronal empresarial, ha borrado completa la información. Parecía una noticia de otro siglo. Lo peor es que se corresponde con el machismo en alza que encuentra abono en cualquier manifestación de este sesgo.

En realidad sería sencillo para mentes poco evolucionadas. La mujer se queda en casa –no hace falta siquiera que con la pata atada a la silla y ni mucho menos quebrada para no hacer gasto a la Sanidad Pública– y ya se ocupará el varón de traer al hogar el sustento para la familia. Cada uno a lo suyo. A llorar por ejemplo. La mujer, naturalmente, y Pedro Sánchez. El Correo de Sevilla nos sorprendía estos días editorializando con la idea de que Sánchez no supo defender su cargo en el PSOE como haría un hombre. Aunque también ha suavizado el titular en el archivo, sí lo publicó. Entendámonos, a las mujeres cuando nos arrebatan algo, lloramos, como le afeó la madre del Rey Boabdil a su hijo en el siglo XV, al perder Granada. Los hombres en cambio, defienden sus posesiones sin derramar una lágrima. Y así se escribe la historia.

Parecía que la consideración de la mujer estaba cambiando algo pero el machismo, como virus resistente, demuestra que nunca se fue y ahora, en tiempos de involución general, reverdece con furia. Sin el menor pudor en manifestarse desde organizaciones decisivas y desde medios de comunicación. Arranca ya en la adolescencia, con esos críos empeñados en controlar el móvil de sus novias y marcarles cómo han de vestirse, muertos de celos, inseguridad e ignorancia. Y con esas chicas que lo aceptan como "prueba de amor", sin relacionar que es síntoma de maltrato y adónde conduce esa renuncia.

Sin contar lo volubles que los hombres o el mercado son con el modelo estético. A las mujeres de los años 50' no las miraban siquiera si estaban delgadas. Los anuncios aconsejaban engordar para gustarles.

Los pasos atrás son tan difíciles de revertir como los que se dieron para avanzar. Si no más porque el machista nato ya conoce la estrategia. Cada cesión implica retrocesos generales que afectan a la consideración social de la mujer, a su trabajo, a su salud incluso, a su vida familiar de pareja o no, a su proyección, a su futuro.

En los años 70, los de encauzar las vías posibles de exigir derechos, se produjo en España la mayor revolución del siglo XX: la de la mujer. Fue tarea dura donde las haya. Los Parlamentos de la democracia poblados de hombres, apenas contaban con media docena de mujeres de muestra. Ellos hacían las leyes. Y se avanzó a pesar de todo.

Y es curioso cómo surgieron publicaciones de consumo orientadas a captar ese mercado emergente. Aunque fuera para cobrar menos por el mismo trabajo. A desarrollar, sin embargo, en el ámbito de "la familia" por lo general. Conservo varias joyas al respecto. ‘Tus reparaciones caseras’, de 1976, dentro de la colección 'La mujer y su vida' del Círculo de Lectores, daba instrucciones hasta de cómo optimizar el uso de electrodomésticos para quitar trabajo o prescindir "de la criada". Algo liberador, venía a ser.

El objetivo del libro, muy laudable, era enseñar a las mujeres las pequeñas reparaciones caseras. Y no tenía reparo en resaltar, por ejemplo: "Todo funciona de una manera lógica: por tanto, estudia y analiza el trabajo antes de emprenderlo". Seguramente las mujeres que llevaban y sustentaban desde sus hogares a cualquier otra actividad lo hacían por pura "intuición femenina" y con el duro esfuerzo propio de quien no tiene conocimientos: el ensayo y error.

Con espíritu constructivo, sin duda, no podía sustraerse del machismo vigente, aconsejando para arreglar una cisterna: "Destaparla, examinar las piezas y observar qué sucede". Por lo visto había gente, mujeres desde luego, que pretendían solucionar el problema usando sus ojos como los Rayos X de Superman.

Una gran ayuda, por tanto, para aquellas mujeres decididas a no tener que casarse solo para disponer de un hombre que arregle las averías. A veces, esta solución resulta muy gravosa, sin contar con que tampoco todos los hombres nacen con habilidades en fontanería, electricidad, pintura o albañilería. Y, menos, al mismo tiempo. Y de cualquier forma, es mil veces preferible amar olvidando que se ha fundido una bombilla.

Los ejemplos de esta larga y tortuosa travesía son múltiples. Con dolos mucho mayores que cuelan precisamente porque primero entran sin dificultad las pequeñas cosas, como estas de la cisterna, allanando el camino. En realidad, van de avanzadilla para formar un arquetipo de mujer.

Resulta descorazonador ese andar y desandar el mismo camino que las mujeres hicimos entonces, cuando se levantaron, o levantamos, tantos yugos que habían atenazado a nuestras madres y abuelas. La batalla por la igualdad, por la dignidad, por la libertad sobre todo. Escalones que parecían ya conquistados vuelven a resquebrajarse forzando a echar el pie atrás. Las victorias de la mujer resultan decisivas para el conjunto de la sociedad, la desigualdad se erige como una de las peores lacras por cómo favorece el camino de unos y lastra el de otras. Las sociedades civilizadas aprovechan las capacidades de todos.

El problema para que haya trabajo, para defender los derechos o llorar por lo que sea, no somos las mujeres. El problema que impide a un país avanzar en cualquier terreno son las cabezas atrofiadas por atasco de prejuicios e inteligencia real.

Y TAMBIÉN…
La CEOE atribuye a un malentendido las palabras de Rosell sobre el trabajo de las mujeres.

El diario Levante borra de su web la información según la cual Joan Rosell había asegurado que la incorporación "definitiva" de las mujeres al mercado laboral suponía un "problema". Según la patronal, las palabras de su presidente en una conferencia fueron malinterpretadas por la edición del diario en Castellón.
El Diario, 2016-11-04
http://www.eldiario.es/economia/presidente-CEOE-incorporacion-laboral-problema_0_576742526.html
El presidente de la CEOE considera que la incorporación de la mujer al mercado laboral es "un problema".
Juan Rosell señaló también sobre la precariedad del empleo que “entre no tener trabajo y tener uno que no te gusta, pues mejor tener trabajo”.
Público, 2016-11-04
http://www.publico.es/economia/presidente-ceoe-considera-incorporacion-mujer.html
No llores lo que no supiste defender.
[El titular original, antes de ser modificado, era: “No llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”]
Editorial | El Correo de Andalucía, 2016-11-03
http://elcorreoweb.es/opinion/editoriales/no-llores-lo-que-no-supiste-defender-AD2317471

viernes, 13 de noviembre de 2015

#hemeroteca #exposiciones #cuerpos | Lo masculino y lo femenino de las imágenes

Imagen: El País
Lo masculino y lo femenino de las imágenes.
Una exposición en la Fundación Canal muestra la desigualdad en los roles de hombres y mujeres en la fotografía. Trata además temas como la identidad y la individualidad.
Alberto Martín | El País, 2015-11-13
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/04/babelia/1446657661_734891.html

El título original de esta exposición, organizada en 2013 por el George Eastman Museum a partir mayoritariamente de sus propios fondos, era The Gender Show. En el camino hacia su presentación en Madrid no solo se ha modificado su título, sino algo más. Se trataba de una exposición bastante abierta en sus planteamientos y vías de indagación visual, sin grandes pretensiones discursivas, pero que exploraba con cierto interés las diferentes maneras en que la fotografía, a lo largo de su historia, ha podido registrar, vehicular o incluso impulsar algunas cuestiones relativas al género, desde la definición de arquetipos o el desarrollo de estereotipos hasta las estrategias de deconstrucción planteadas en las últimas décadas desde la esfera artística.

Para abordar justamente esta última perspectiva, la exposición incorporaba en origen obras de artistas como Martha Rosler, Cindy Sherman, Rineke Dijkstra, Janine Antoni, Catherine Opie, Zanele Muholi o Gillian Wearing. Contenidos que no se incluyen en la muestra que ahora se presenta. Esta circunstancia es importante en la medida en que no solo queda realmente disminuida la presencia de mujeres artistas, en extrema desigualdad con el claro predominio de hombres, sino que la propuesta pasa a ser, en lo fundamental, una revisión de la producción de las nociones, estereotipos y roles de lo masculino y lo femenino, sin el contrapunto de su deconstrucción y desnaturalización. Por otra parte está la sustitución del título inicial, ‘The Gender Show’, por el de 'Percepciones', con el significativo subtítulo de 'Hombre y mujer en la historia de la fotografía', que encierra y restringe implícitamente el discurso dentro del binario hombre-mujer, mascu­lino-femenino.

Como toda exposición temática que se articula por medio de un recorrido por la historia de la fotografía, también termina siendo esta, en parte, una exposición sobre el propio medio, aquí con una especial preponderancia del retrato, lo que lleva a que cuestiones como la identidad, la individualidad o la subjetividad, más allá de su relación con el contexto del género, cobren también un inevitable protagonismo. Sin embargo, el recorrido histórico que las fotografías reunidas podrían trazar sobre este y otros temas, permitiendo una perspectiva evolutiva y comparativa, se rompe por una división de los contenidos en apartados que pretenden dar cuenta de la problemática acerca de los roles y atributos de lo mascu­lino y lo femenino. ‘Poder y autoridad’, ‘Sensualidad y sumisión’, ‘Seducción y deseo’, ‘Alma desnuda’ y ‘Quiero ser tú’ son las cinco divisiones establecidas. Tanto esta estructura como el propio texto que abre y justifica cada una de estas secciones, con un planteamiento excesivamente básico y reiterativo, terminan construyendo un contexto de lectura y análisis de las obras demasiado descriptivo y cerrado. Algunas de las imágenes soportan mal la clasificación, siendo posible su inclusión en diferentes apartados; otras sufren por la, en ocasiones, severa descontextualización a que se las somete, y en muchos casos la separación a lo largo de diferentes secciones de obras de un mismo autor, periodo o género juega en contra del discurso. Así ocurre, por poner algunos ejemplos, con las obras de Lewis Hine o August Sander; con los magníficos retratos de Yousuf Karsh; con el excelente bloque de anuncios publicitarios de Sid Avery, Nickolas Muray y Victor Keppler, o con las imágenes de autores como Gilles Caron o Louie Palu.

En una exposición como esta, que contiene excelentes fotógrafos y excelentes fotografías, una lectura alternativa podría consistir en reconstruir, a lo largo del recorrido, una historia y una problemática del retrato fotográfico en su relación con el tema del género y la identidad: la autoridad del retratado, la asignación socioprofesional, la belleza y la fotogenia, la fascinación por la marginalidad, la autenticidad e interioridad del sujeto o el cuestionamiento de la subjetividad individual.

miércoles, 7 de octubre de 2015

#hemeroteca #exposiciones #cuerpos | Hombre y mujer en la historia de la fotografía

Imagen: Google Imágenes / Donald York, Jr., fotografiado por Mark Goodman. Nueva York, 1974
Hombre y mujer en la historia de la fotografía.
Hoyesarte, 2015-10-07

http://www.hoyesarte.com/evento/2015/10/hombre-y-mujer-en-la-historia-de-la-fotografia/

La Fundación Canal (Madrid) presenta hasta el 5 de enero de 2016 la exposición 'Percepciones. Hombre y mujer en la historia de la fotografía', que hace un recorrido, a través de 130 imágenes, por la evolución de los conceptos de masculinidad-feminidad, sus roles sociales y su estética desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.

Tradicionalmente, a los hombres y a las mujeres se les han asignado unas funciones determinadas, un rol hermético del cual no debían ni podían salir. El papel de cada género se fue construyendo a partir de estereotipos que encasillaban al hombre y a la mujer: estos tenían que ser fuertes, poderosos, sabios y autoritarios, frente a ellas que debían poseer belleza, ser sumisas, frágiles y dependientes.

Son muchas las manifestaciones artísticas que reflejan estos compartimentos estancos, entre ellas la fotografía, que a lo largo de 170 años de historia ha retratado la sensualidad y la elegancia de los cuerpos femeninos, el vigor de los masculinos y también cómo ambos se funden en perfecta armonía o cómo se intercambian los roles. La fotografía ha sabido captar cómo la mujer adoptaba, paulatinamente y con determinación, la decisión de tomar parte activa en la vida social, laboral y cultural más allá del ámbito doméstico, y de cómo el hombre reivindicaba con timidez una faceta tierna y sensible, incluso su derecho a la inseguridad.

La exposición, “artística y antropológica a partes iguales”, según afirma Francisco Carpio, crítico de arte, es una oportunidad excepcional para reflexionar sobre el papel que hombres y mujeres han tenido y tienen en la sociedad. Una completa selección de imágenes refleja las grandes diferencias entre sexos, diferencias que han determinado el comportamiento de ambos géneros, la forma que éstos tienen de mostrarse ante el mundo.

Grandes fotógrafos
‘Percepciones’ reúne un total de 130 imágenes, “la gran mayoría son originales y las que no, se han reproducido fielmente, según la época en la que se tomaron”, explica Cario, realizadas por más de 50 fotógrafos, entre los que se encuentran muy pocas mujeres.

Entre ellos cabe destacar a Julia Margaret Cameron, Nadar y André-Adolphe-Eugène Disdéri, del siglo XIX; pero el grueso de la selección está formado por autores del siglo XX, como August Sander, Willie Brandt, Edward Weston, Brassaï, Edward Steichen, Lewis W. Hine, David Seymour, Robert Frank o Anselm Adams. La exposición incluye también retratos de actores como Sarah Bernhardt, Marlene Dietrich, Greta Garbo, Marilyn Monroe o Paul Newman.

La muestra se articula en torno a cinco grandes apartados temáticos y descriptivos. El primero de ellos, ‘Poder y autoridad’, refleja el rol tradicional asignado al hombre hasta hace tan solo unos años. La figura paternal, segura de sí misma, fuerte y con carácter, que domina el mundo y del que depende el resto de la familia. El visitante se va a encontrar con un hombre aparentemente insensible que exhibe su autoridad ante la sociedad, ante la mujer y ante sus hijos.

Esta sección recoge imágenes de Lewis W. Hine, como las fotos de obreros construyendo el neoyorkino Empire State Building, o la imagen del campeón de boxeo Primo Carnera, tomada por Edward Steichen en 1933, recibiendo un ramo de flores de una niña. También las de Vincent Cianni que, en la década de los 90, fotografió a un grupo de jóvenes en un barrio hispano de Brooklyn.

Rompiendo arquetipos
En ‘Sensualidad y sumisión’, segundo apartado, se muestra la imagen que ha tenido la mujer en un mundo tradicional en el que el hombre marcaba las reglas. Se pueden contemplar imágenes en las que la mujer exhibe sus capacidades maternales y su condición de ama de casa. Este arquetipo lo refleja a la perfección el trabajo de B. J. Falk, con su elegante retrato de 1887 de Mrs. Langtry, o el del fotógrafo americano Fowler, representando a una mujer posando con su vestido de novia.

El recorrido expositivo continúa con ‘Seducción y deseo’, donde se incluyen imágenes que muestran la atracción sexual entre el hombre y la mujer. Entre los ejemplos se encuentra el retrato de un joven con corona de laurel, realizado hacia 1900 por el barón Wilhelm von Gloeden; la fotografía de 1974 de Mark Goodman, en la que se muestra la seguridad adolescente o la desafiante mirada del retrato de Paul Newman, obra de Candice Bergen.

En ‘Alma desnuda’, el visitante va a encontrar imágenes que describen cómo, tanto el hombre como la mujer, quieren despojarse de los estereotipos que les han marcado a lo largo de la historia y poder mostrar así “su alma desnuda”, lo que realmente importa. Un buen ejemplo es ‘Ophelia Study No. 2’, de Julia Margaret Cameron de 1867, así como los espléndidos retratos de mujeres como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Eva Le Gallienne o Frances Farmer, obra de Edward Steichen.

Finalmente, la exposición concluye con la sección ‘Quiero ser tú’, que refleja la fascinación del hombre y de la mujer por el rol del otro. Se recogen fotografías que constatan dos tipos de imitación: la que surge de la admiración, frente a la ironía que es terapia para superar complejos pasados. El ansia femenina por un aspecto duro y seductor se puede observar en la fotografía de la piloto Lois Hollingsworth tomada por Anne Noggle. Mientras que el hombre femenino se puede ver en la serie ‘Before the Camera’ (1990-1991) del canadiense Chuck Samuels.

Catálogo
La exposición está acompañada de una publicación editada por la Fundación Canal expresamente para esta exposición. Estructurada temáticamente, refleja la evolución del papel del hombre y la mujer en la historia de la fotografía.

El comisariado, dirigido por la Fundación Canal, ha corrido a cargo de los expertos Francisco Carpio, Pilar Giménez Armentia y Pablo López Raso, cuya visión especializada se incluye en este libro, ya que han sido los encargados de escribir los textos.

miércoles, 5 de agosto de 2015

#hemeroteca #mujeres | Las mujeres en los dibujos animados

Imagen: Wall Street Internationa / Vilma Picapiedra
Las mujeres en los dibujos animados
Representaciones femeninas en las series de animación de 1916 a la década de los 90
Esther Pineda G. | Wall Street Internacional, 2015-08-05

http://wsimag.com/es/espectaculos/15408-las-mujeres-en-los-dibujos-animados

Mediante la construcción de arquetipos e imaginarios fundamentados en representaciones y discursos anacrónicos, los dibujos animados contribuyen sin duda a consolidar una organización social androcéntrica y sexista a través de un mensaje oculto. Este, como afirma Theodor Adorno, tiende a reforzar actitudes convencionalmente rígidas y pseudo-realistas haciéndose manifiestas en la superficie en forma de chistes, observaciones subidas de tono, situaciones sugestivas y otros artificios semejantes.

Este ha sido el locus operativo desde los primeros dibujos animados de la industria, como es el caso de Krazy Cat (1916), cuya trama tendría como núcleo central la violencia por razones de género. La Gata Loca, representada como bondadosa, amorosa e inocente minina no cuestiona ni transgrede el orden social impuesto. Por el contrario, se mantiene sumisa a Ignacio, su agresor.

La violencia en los dibujos animados de esta época sería naturalizada como modelo para colocar y mantener a la mujer en “su lugar”, además esta violencia contra lo femenino en los dibujos animados sería socialmente aceptada pues, como señala Susan Faludi, en la televisión los personajes femeninos que no eran víctimas de ataques tenían muchas probabilidades de permanecer mudos o de ser meros comparsas de trama. De este modo, la violencia apareció como requisito y justificación de la presencia de la mujer en una industria cultural dominada por los hombres.

Los dibujos animados se caracterizarían por el hecho de que el protagonismo y la acción estarían concedidos al varón. Este sería el caso de Mickey Mouse (1928), representado como prestigioso detective a cargo de una agencia de investigación, quien con frecuencia se encontraría en necesidad de resolver situaciones conflictivas y peligrosas en sus diversos viajes y aventuras; no obstante, la presencia de personajes femeninas sería una vez más secundaria, en esta ocasión con Minnie sujeta al cuidado del hogar, excelente cocinera, como también niñera de los sobrinos de su pareja, pero también definida como bien de intercambio, al ser secuestrada por los adversarios de su novio en varias oportunidades con el fin de obtener los objetivos deseados mediante el chantaje.

En el caso de Popeye el Marino (1929) sería exacerbada y reificada la masculinidad, principalmente en la figura de Popeye, un marinero de fuerza sobrehumana y grandes músculos producto de su ingesta de vegetales (espinacas), pero también en el personaje de Brutus, máximo exponente de la virilidad, la malicia, la rudeza y la irracionalidad. Popeye y Brutus serían representados en el dibujo animado como pretendientes de Olivia, mujer de facciones escuálidas, débil, dependiente, quien en su búsqueda del amor de un hombre fuerte y protector haría uso de la coquetería, debatiéndose entre la elección de estos marineros, convirtiéndose en objeto de deseo, conflicto y competencia de estos dos hombres.

Ahora bien, el surgimiento de nuevas formas de ejercer la feminidad creó las condiciones por medio de las cuales los mass medias presentaron una imagen distorsionada de la “liberación femenina” e iniciaron la cosificación y explotación de la imagen, cuerpo y sexualidad de la mujer, principalmente encarnada en la figura de las pin-ups. Este sería el caso del dibujo animado denominado como su protagonista, Betty Boop (1932), quien fuese en los dibujos animados el primer personaje femenino con curvas, atrevida, de exacerbada y manifiesta sensualidad; caracterizada por una mezcla entre la inocencia y el sex symbol, considerada la novia de América, por sus características seductoras.

En las décadas de los 30, 40 y 50 las mujeres desaparecieron de la pequeña pantalla, algunos dibujos animados fueron puestos al servicio de la propaganda política y bélica, donde se exacerbaron el patriotismo y la heroicidad, encarnada en la masculinidad, frente a la emergencia del fascismo y la amenaza comunista.

El periodo pos segunda guerra mundial se caracterizó por los afanosos intentos por devolver al hogar a la mujer, quién se había insertado en el mercado laboral remunerado como consecuencia del absentismo masculino, alcanzando un significativo grado de emancipación. No obstante, superado el periodo bélico e iniciado el retorno de los hombres a la cotidianidad, en los medios de comunicación resurgió el estereotipo de la mujer-madre-esposa.

Este es caso de Los Picapiedra (1960), cuyo protagonista Pedro Picapiedra responde a la expectativa social del varón: obstinado, egoísta, escandaloso, autoritario, así como proveedor económico de su familia. Su esposa Vilma será representada como una mujer devota a su esposo y su hija; práctica y eficiente en los quehaceres domésticos, es decir, la perfecta “ama de casa”.

Elementos comunes a los ya mencionados encontraremos en Los Supersónicos (1962). Si bien son representados como la familia del futuro, los roles allí descritos reproducen aquellos significativamente tradicionales. Si bien Ultra no se encuentra sujeta de manera exclusiva al hogar como su homóloga Vilma Picapiedra, es representada como el ama de casa moderna: clase media, ociosa, quien generalmente ocupaba su tiempo al ir de compras y realizar desproporcionados gastos en ropa, cosméticos y accesorios con el dinero de su trabajador esposo Súper Sónico. Representaciones con las cuales se intentaría legitimar el estereotipo de la mujer frívola, superficial, pero sobre todo en el mundo moderno, orientadas a promover y exaltar la feminidad a través del rol de consumidora.

Esta distribución inequitativa de los roles y la condena a estereotipos inamovibles e incuestionables como el de “la madre”, sería reproducido y retomado con ahínco posteriormente a partir de la década de los noventa, con dibujos animados como Los Simpsons (1990), Padre de Familia (1998) y Padre Americano (2005).

A partir de la década de los 60 y 70 se hicieron presentes en la televisión personajes caracterizadas por la independencia y la emancipación, como la mujer Invisible de Los 4 Fantásticos (1967), Gravitania en El Trío Galaxia (1967) y la amazona Jana de La Selva (1978). Sin embargo, continuarían asociadas al misticismo y los estereotipos sexistas de la bruja y hechicera.

No obstante, esta representación de las mujeres dentro del estereotipo de la heroína emancipada no significó la supresión en los dibujos animados de la aparición de la mujer como la tradicional damisela en apuros, notorio en producciones visuales como Los Peligros de Penélope (1969). En estos dibujos animados, la mujer, pese a su condición atlética, es caracterizada por su vulnerabilidad, ingenuidad e indefensión al ser reiteradamente atacada por el villano La Garra Siniestra; ataque tras el cual sería siempre representada como temerosa y aterrada, además de rápidamente reducida a los inútiles gritos de: ¡Auxilio! ¡Socorro!.

La programación televisiva de mediados de los ochenta tendría una reacción distinta, al excluir e invisibilizar casi en su totalidad a las mujeres de sus proyecciones simbólicas. Para esta época fue restituido el protagonismo, dominio y pretendida superioridad masculina.

La década de los 90 se diferenciaría por su énfasis en personajes femeninos, si bien, no desde una perspectiva vindicativa de la feminidad. Por el contrario, significó el relanzamiento, profundización y emergencia de nuevos estereotipos. Con frecuencia durante los años 90 la mujer fue caracterizada por su bajo nivel intelectual y conducta irracional, personificadas en personajes como Elmyra de Tiny Toon (1990), Dee Dee en El Laboratorio de Dexter (1996) y Vaca, co-protagonista de Vaca y Pollito (1997), frente a la postura racional, lógica y estratégica de su contraparte masculina.

Asimismo, es retomada y explotada la imagen seductora, devoradora, mujer desvergonzada, inmoral, modelo de erotismo, que en los dibujos animados sería encarnada en personajes como Minerva Mink en Animaniacs (1993). En estos dibujos las mujeres serían corporeizadas, desprovistas de su humanidad al haberles sido negada la representación de sus rostros y otras características constitutivas de su personalidad, pues solo importan sus cuerpos y la sexualidad emanada de ellos. Este es el caso de Enfermera en Animaniacs (1993) y la señorita Belo en Las Chicas Súper Poderosas (1998).

Sin embargo, pese a estas representaciones sexuadas y sexistas que se harán manifiestos en los dibujos animados, Las Chicas Súper Poderosas (1998) parece ser uno de los dibujos animados capaz de compilar varios estereotipos por la candidez e ingenuidad de las personajes, su apego a la norma social y la reproducción desde sus personalidades de características atribuidas a la feminidad. No obstante, al mismo tiempo hacen ruptura con los roles tradicionales impuestos a las mujeres, como se manifiesta en su lucha contra el crimen y la protección de la ciudad mediante el uso de la fuerza y la racionalidad.

domingo, 30 de noviembre de 2003

#libros #mujeres | Transgresoras : las mujeres que cambiaron su mundo

Transgresoras : las mujeres que cambiaron su mundo / Olvido Gara
Madrid : Martínez Roca, 2003
336 p.
Colección: Mr Singular
ISBN 9788427029774 [2003-11] / 17 €

/ ES / ENS / BIO
/ Arte / Arquetipos / Historia / Iconos / Literatura / Moda / Mujeres / Música / Transgresión

La irrepetible Alaska, icono de la transgresión en España desde hace veinticinco años, dedica este libro a homenajear a las mujeres de la historia universal que ella considera más transgresoras. Tras una larga investigación, la autora ha llevado a cabo su singular selección de aquellas mujeres que más transgredieron en el mundo de la literatura, la música, la pintura, la política, el deporte, el sexo, la moda... De la mona Lucy a Cleopatra, de Bibiana Fernández a Simone de Beauvoir, de santa Teresa de Jesús a la transexual Divine, de escritoras como Virginia Wolf, Mary Shelley o Josefina Aldecoa y antropólogas como Margaret Mead o Ruth Benedict a reinas como Boadicea o Zenobia de Palmira y artistas tan diversas como Alma María Mahler, Lola Flores, Siouxsie, Orlane, Sara Montiel, Amanda Lepore, Coco Chanel o Vivienne Westwood... “Transgresoras” recorre de manera informativa y amena un buen pedazo del lado más femenino de la historia. Una obra imprescindible para saber más de las mujeres que no se limitaron a aceptar lo que les tocó vivir.

Alaska reseña la vida de 400 transgresoras : desde Nefertiti hasta Lola Flores
Cristina Ferreira, EFE | El Mundo, 2003-10-31

http://www.elmundo.es/elmundolibro/2003/10/30/no_ficcion/1067527570.html

Transgredir es "actuar siguiendo lo que te dicta la razón y el corazón, es hacer lo que crees que es justo y luego darte cuenta de que eso genera polémica", explicó la cantante Alaska, que acaba de lanzar `Transgresoras´, un libro sobre las mujeres que lograron cambiar de alguna forma su mundo.

El libro de la cantante mexicana, líder del grupo Fangoria e icono de la transgresión en España, es un homenaje a las mujeres que considera más transgresoras en la historia política, científica, artística y deportiva del mundo, como Nefertiti, Frida Kahlo, Katherine Hepburn, Isabel Pantoja, Lola Flores y Martina Navratilova.

La idea de escribir "Transgresoras" nació hace tres años de la mente de Pablo Alvarez de la editorial MR Singular, que no dudó ni un momento en invitar a la cantante Alaska para que fuera su autora.

Un trabajo que se fue ampliando
Según Alaska, en cuanto comprendió que el libro no sería una nueva biografía de ella misma, se puso con Alvarez a darle forma "en un segundo".

El trabajo, que en un principio trataría sólo sobre doce mujeres, "se complicó" con el paso del tiempo y ahora aborda la vida de más de cuatrocientas transgresoras que influyeron en la personalidad y en el carácter de la cantante, que dedicó su verano entero al libro, después de haberse pasado cerca de dos años haciendo una "larga revisión" sobre la historia de todas ellas.

Una portada transgresora
En la portada del libro, Alaska pidió que se destacaran sus transgresoras favoritas, pero en este grupo, cuatro merecen especial cariño, como es el caso de la etóloga británica Jane Goodall, que acaba de recibir el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 2003, o la "reina de los trovadores" Leonor de Aquitania y Cleopatra.

La cuarta mujer de esta lista es el transformista estadounidense Divine, a quien admira tanto, hasta el punto de llevar su nombre tatuado en el brazo izquierdo.

Una posible continuación dedicada a los hombres
"Transgresoras" está pensado para las personas que se interesan por la historia, por las biografías y, sobre todo, para quien tenga curiosidad para saber que mujeres fueron determinantes en la vida de la cantante mexicana, señaló.

Sin embargo, así como sucede con sus discos, "el libro está hecho para mí", afirmó Alaska, que se sorprendió con la cantidad de cosas que "Transgresora" reveló sobre ella misma y se dice dispuesta a dar continuidad a este trabajo, escribiendo sobre los hombres.

Para Alaska, que acaba de abandonar junto Nacho Canut y su Fangoria la discográfica Subterfuge para pasarse a Dro, los tiempos de ahora no carecen de transgresores pues estos siguen existiendo en los institutos que prohíben el uso de piercings o en los colegios públicos que intentan vetar el tanga dentro de sus paredes.