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jueves, 26 de mayo de 2016

#hemeroteca #acoso | Ante el acoso, prevención e intervención

Imagen: Campusa / Maite Garaigordobil
Ante el acoso, prevención e intervención.
Un estudio, dirigido por la profesora Maite Garaigordobil, constata la disminución significativa del bullying y cyberbullying tras implementar 'Cyberprogram 2.0'.
Campusa, 2016-05-26
http://www.ehu.eus/es/web/guest/preview-campusa/-/asset_publisher/1O7v/content/n_20160527-maite-garaigordobil

La violencia entre iguales no solo campa a sus anchas en los patios de las escuelas, también en las redes sociales. El bullying y el cyberbullying se han convertido en las lacras de una sociedad, donde ha echado raíces el acoso, las humillaciones y la perversión. Pero, la violencia entre iguales no solo es nociva para las víctimas, también tiene efectos muy negativos para los agresores y observadores de esas conductas violentas.

Maite Garaigordobil, catedrática de Evaluación Psicológica de la Universidad del País Vasco lleva muchos años evaluando y estudiando este problema que, según opina, va en aumento. Fruto de esta labor investigadora, la profesora Garaigordobil y su equipo elaboraron un programa de intervención para prevenir y reducir el bullying y el cyberbullying, dirigido a adolescentes, y para ser aplicado en el contexto escolar. Su nombre: Cyberprogram 2.0.

"El programa -explica la profesora Maite Garaigordobil- tiene tres grandes objetivos: por un lado, clarificar qué es el bullying y el cyberbullying, así como los roles implicados como son la víctima, el observador y el agresor; en segundo lugar, con este programa intentamos que analicen las consecuencias negativas que tiene para todos los implicados y además, desarrollar en ellos la capacidad crítica y de denuncia de estos comportamientos, y la empatía con la víctima; y, en última instancia, intentamos enseñarles con este programa básicamente estrategias de afrontamiento para prevenir el bullying y el cyberbullying desde la perspectiva de la víctima y los observadores".

Cyberprogram 2.0 fue implementado en tres centros educativos de Gipuzkoa durante un curso escolar. En total, participaron 176 adolescentes de 13 a 15 años (43,8% varones y 56,3% mujeres) que cursaban Educación Secundaria. Del conjunto de la muestra, 93 participantes se dividieron en grupos experimentales y 83 en grupos de control. "Hicimos sesiones semanales de una hora de duración a unos grupos y, con otros grupos, realizamos las actividades habituales de tutorías. Además, antes y después del programa, aplicamos dos test para medir la violencia escolar y la agresividad".

Herramienta eficaz
Un estudio ha evaluado ahora los efectos de la implementación de este programa "en distintos tipos de violencia escolar, en la violencia física, verbal y social, entre los miembros del grupo, así como la violencia mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, es decir, el cyberbylling. También se ha evaluado el efecto en la agresividad".

Los resultados obtenidos constatan que Cyberprogram 2.0 es una herramienta eficaz para prevenir y reducir la violencia entre iguales en cualquiera de sus formas. Así, ha confirmado que entre los adolescentes que realizaron la experiencia comparados con aquellos que no la llevaron a cabo, ha disminuido significativamente el bullying y el cyberbullying (violencia del profesorado hacia el alumnado; violencia entre iguales: física, verbal, social y tecnológica) y la agresividad (impulsiva y premeditada), y han aumentado las conductas sociales positivas, la empatía, la autoestima y la capacidad para resolver conflictos constructivamente. Estos datos han sido recogidos en un artículo titulado ‘Impact of Cyberprgram 2.0 on Different Types of School Violence and Aggressiveness', y publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Psychology.

"Hay que destacar que, aunque la intervención no iba dirigida al profesorado, el estudio muestra que el alumnado participante percibe una disminución en la conducta agresiva, entendida como conducta no adecuada, del profesorado hacia ellos. Su relación ha mejorado, aunque el panorama general no es tan positivo. De hecho, el último informe del sindicato docente ANPE confirma que se ha incrementado un porcentaje muy alto la violencia del alumnado hacia el profesorado, aumentando además la gravedad de esta violencia. Sin duda es un informe preocupante. Una sociedad que valora a su profesorado es una sociedad que avanza. Y, en nuestra sociedad, esta situación no se está dando. Hemos llegado a una situación en la cual los padres y las madres tienen muy poca tolerancia a la frustración y no admiten que nadie diga nada negativo de su hijo o hija. Y eso se traduce en crítica al profesorado". Ante esta situación, la profesora Garaigordobil apela a la colaboración entre familia y escuela. "Está comprobado que altas dosis de afecto, de cariño, y de implicación con los hijos, con unas dosis de razonables de castigo, disciplina y coerción, es el modelo educativo más adecuado".

A pesar de todos los esfuerzos realizados a nivel educativo, los datos arrojan datos preocupantes que hablan de un aumento de los casos de bullying y el cyberbullying en el contexto de la escuela. "Tenemos que tener tolerancia cero al acoso y, para ello, habría que realizar más intervenciones. Por un lado, a través de programas como el Cyberprogram 2.0, donde confrontamos directamente al alumnado con esa violencia e intimidación, así como con las consecuencias tan negativas que tienen, enseñándoles estrategias de afrontamiento positivas. Y, por otro lado, diseñando programas de desarrollo socio-emocional desde la educación infantil a lo largo de toda la educación reglada. Programas que estimulen la comunicación, los ámbitos de escucha activa, el respeto por el otro, la empatía, la autoestima… Si estos programas fueran una asignatura más, seguramente nos encontraríamos con tasas inferiores de bullying y el cyberbullying en las aulas", concluye Maite Garaigordobil.

Referencia bibliográfica Garaigordobil M and Martínez-Valderrey V (2016) Impact of Cyberprogram 2.0 on Different Types of School Violence and Aggressiveness. Front. Psychol. 7:428. Doi: 10.3389/fpsyg.2016.00428

domingo, 11 de octubre de 2015

#hemeroteca #acoso | Maite Garaigordobil: «Hay un exceso de permisividad cuando los niños, adolescentes o jóvenes tienen conductas violentas»

Imagen: El Diario Vasco / Maite Garaigordobil
Garaigordobil: «Hay un exceso de permisividad cuando los niños, adolescentes o jóvenes tienen conductas violentas».
Maite Garaigordobil, Catedrática de la UPV. La experta considera que la colaboración entre la familia, los profesores y las autoridades es muy importante para la prevención y detección del acoso y la violencia.
Javier Peñalba | El Diario Vasco, 2015-10-11
http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/201510/11/maite-garaigordobil-201510110630.html

Maite Garaigordobil, catedrática de Evaluación y Diagnóstico Psicológico de la UPV y experta en acoso escolar, analiza algunas de las consideraciones recogidas en la Memoria de la Fiscalía de Gipuzkoa y que fue presentada recientemente por Juan Calparsoro, fiscal superior de Euskadi. El informe consta un aumento de expedientes por acoso escolar. Seis de las víctimas expresaron además su intención de suicidarse.

- Los casos de acoso escolar no cesan. El pasado año la Fiscalía de Gipuzkoa incoó trece expedientes, ocho más que el año anterior.
- El incremento no se explica solamente por el aumento de los casos de acoso. Durante mucho tiempo, las víctimas han sufrido en silencio y no denunciaban, pero progresivamente la sociedad, la escuela y la familia han tomado conciencia del problema y fomentan que las conductas de acoso salgan a la luz y cuando son graves, que las víctimas los denuncien. No obstante, hay más casos leves y graves de los que se denuncian. A veces, las víctimas no lo hacen por temor a consecuencias negativas que en ocasiones se derivan del hecho de denunciar, como, por ejemplo, ser considerado un chivato, lo que conduce muchas veces a incrementar el acoso en forma de exclusión social. Y también por evitar la difícil y dolorosa situación que denunciar implica.

- Además, seis de las víctimas expresaron en algún momento su intención de quitarse la vida.
- El acoso presencial o cibernético - bullying/cyberbullying- tiene consecuencias muy perniciosas para todos los implicados pero con distintos niveles de sufrimiento. Aunque los efectos más acusados se muestran en la víctima, los agresores y los observadores también son receptores de aprendizajes y hábitos negativos que influirán en su comportamiento actual y futuro. No hay duda de que la consecuencia más extrema del acoso es el suicidio, la muerte de la víctima. Pero todos los implicados en situaciones de maltrato, en cualquiera de los roles, están en mayor situación de riesgo de sufrir desajustes psicosociales y trastornos psicopatológicos en la adolescencia y en la vida adulta.

- ¿Cuáles son esas otras consecuencias negativas que tiene el acoso para las víctimas?
- Manifiestan sentimientos de inseguridad, soledad, infelicidad, baja autoestima, culpa, ira y frustración... Además de indefensión, nerviosismo, irritabilidad, trastornos del sueño, rechazo escolar, dificultades para concentrarse, dolores de estómago, de cabeza...

- ¿Y en los agresores y observadores de ese acoso?
- Muestran con mayor probabilidad desconexión moral, falta de empatía, ausencia de sentimientos de culpa, dificultades de acatamiento de las normas, baja capacidad de autocrítica, frustración... Y los observadores pasivos ante una situación de acoso también tienen riesgos de desarrollar personalidades insolidarias, insensibles ante el dolor ajeno. Con mayor probabilidad muestran sentimientos de miedo o temor y tendencia a la sumisión ante los agresivos.

- ¿Cuáles son las prácticas acosadoras más frecuentes?

- El acoso presencial o cara a cara sigue estando presente y ahora, con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación y el acceso temprano de los niños a ellas, han surgido nuevas modalidades de acoso: el tecnológico, denominado ciberacoso o cyberbullying. En el presencial se dan conductas agresivas físicas, como pegar, empujar, robar, romper, ensuciar y esconder las propiedades de la víctima...; verbales tales como insultos, motes, burlas..., y sociales, ya sea aislamiento al individuo del grupo, ya que no se le deja participar en juegos y se le margina e ignora. Y también se da el acoso psicológicó, conductas que corroen la autoestima, crean inseguridad y miedo en la víctima. Las nuevas formas de acoso, el ciberacoso, se dan principalmente a través de internet y el teléfono móvil. Las prácticas más frecuentes son enviar mensajes de texto, whatsapp o correos electrónicos amenazantes, insultantes. También se dan llamadas anónimas al móvil para provocar miedo a la víctima o para insultarla.

- ¿Cree, de todas formas, que esta cifra de acoso es solo la punta del icerberg, que hay otros muchos casos que no terminan en conocimiento de la Fiscalía?
- Sí. Las denuncias son únicamente la punta del iceberg. Las diferencias existentes entre el número de niños, adolescentes y jóvenes que sufren este tipo de conductas de acoso y el número de denuncias pueden explicarse en parte por el grado de gravedad de la victimización. Habitualmente, las víctimas que denuncian sufren victimización severa o grave, mientras que son muchos más los niños, adolescentes y jóvenes que han sufrido una o más conductas de acoso. En muchas ocasiones, los progenitores de las víctimas temen denunciar, pensando que al final habrá más consecuencias negativas para sus hijos e hijas si lo hacen. Y en muchas ocasiones esto es así, las víctimas a veces reciben poco apoyo por parte de los centros educativos, y al final son ellas y no los agresores los que abandonan el centro, después de comprender que no habrá una solución satisfactoria y justa a la situación de victimización que sufren. En un estudio realizado entre 2011 y 2013 por el equipo de investigación que dirijo en la Facultad del Psicología de la Universidad del País Vasco, los datos ponen de relieve un nivel de prevalencia del bullying y cyberbullying digno de consideración, se observa un incremento de las conductas agresivas en los últimos años, lo que permite concluir la necesidad de más prevención e intervención.

- La Fiscalía constata que la edad edad de los acosadores es menor. Ocho de los infractores tenían menos de 14 años.
- Efectivamente, también en nuestros estudios se han evidenciado porcentajes de víctimas y agresores dignos de consideración desde los 10 años. Esto es claramente negativo, preocupante, y pone de relieve el incremento de una conducta antisocial a edad más temprana.

- ¿Hay alguna explicación?

- Varios factores pueden explicar este hecho. Por un lado, desde una edad muy temprana los niños están muy expuestos a la observación de altas dosis de violencia, ya sea en la televisión, internet o los videojuegos, lo que hace que vean la conducta agresiva y violenta como algo natural, incluso como algo que permite alcanzar objetivos. Por otro lado, hay un exceso de permisividad cuando los niños, adolescentes o jóvenes tienen conductas violentas, ya que en los últimos años la noción de castigo parece políticamente incorrecta. Aunque es mejor educar en el afecto fomentando la autorregulación de la conducta, en ocasiones, el uso del castigo puede ser útil educativamente, entendido el castigo no como algo físico, sino como restricción o limitación que haga tomar conciencia al niño, adolescente o joven de la inadecuación de la conducta.

- ¿Cómo valora que en la mayoría de los asuntos instruidos por la Fiscalía, los acosadores fuera chicas?

- Los datos de algunos estudios ponen de relieve un progresivo incremento de la conducta violenta en las chicas. Actualmente forman parte de bandas que despliegan conductas antisociales e incluso configuran sus propias bandas, manifestando un nivel similar de violencia a los chicos. Igual que en los chicos, las agresoras actúan movidas por un abuso de poder y deseo de intimidar y dominar. En lo que se refiere a la conducta antisocial, los resultados de un estudio que realizamos muestran muy pocas diferencias entre chicos y chicas. Aunque estas últimas están incrementando su conducta agresiva y antisocial, en general no me atrevería a afirmar que las acosadoras sean chicas, al menos no es esto lo que hemos encontrado en los estudios.

- ¿Qué está fallando para que este tipo de situaciones se reproduzcan un año tras otro?
- Falla la sociedad en general que no controla la violencia a la que están expuestos los niños, adolescentes y jóvenes, que no fomenta valores socio-morales. Falla la escuela que implementa pocos programas de desarrollo socio-emocional para fomentar la comunicación, la empatía, la autoestima, el sentido de responsabilidad, la tolerancia frente a los diferentes... Y también, la familia que en ocasiones tiene un bajo nivel de atención y dedicación a los hijos.

- ¿Cómo hay que afrontar este tipo de situaciones?
- La conducta antisocial y violenta es compleja y está determinada por múltiples factores, ya sean biológicos, culturales, familiares, escolares, personales, ambientales... Por ello, si se desea prevenir o eliminar esta conducta hay que intervenir desde cuatro niveles. El primero es el de la sociedad en general. La violencia se aprende observando modelos que reciben recompensas por ser agresivos, y sabemos que los niños y adolescentes están expuestos a altas dosis de violencia, tanto en la vida real como a través de los medios de comunicación. Por consiguiente, para inhibir la violencia, la sociedad debería controlar la violencia que se expresa en los medios. Luego está la educación familiar, que desempeña un papel primordial, dado que en la infancia y adolescencia se conforman las actitudes de tolerancia. Sería interesante desarrollar programas que fomenten que los padres potencien el desarrollo de conductas prosociales y valores ético-morales respetuosos con los derechos humanos. La intervención en los centros educativos es igualmente importante y muy eficaz para prevenir la violencia. La mejor forma de prevenirla es mediante el fomento de la convivencia, en todos los centros educativos, Y, por supuesto, hay que trabajar terapéuticamente a nivel individual con el agresor, la víctima, y con ambos conjuntamente. 
Acosadores hoy, maltratadores mañana de mujeres e hijos.
La primera medida para frenar el acoso es identificarlo y para ello hay que observar las conductas de los niños.
J.P. | El Diario Vasco, 2015-10-11
http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/201510/11/acosadores-maltratadores-manana-mujeres-201510110630.html

Maite Garaigordobil considera que la sociedad no está dando una respuesta adecuada ante el acoso.

- ¿Cree que los centros hacen lo suficiente para evitar estas situaciones de acoso?
- Cuando se detecta un caso de acoso, muchas veces son las propias víctimas las que terminan abandonando el centro escolar porque no se consigue resolver el problema. Hay protocolos antibullying en todas las comunidades, pero si analizamos los resultados de los estudios se constata que no se está produciendo una reducción del número de estudiantes que sufren el acoso de sus compañeros, ni tampoco se consigue aumentar el número de observadores que denuncian.

- ¿Y cómo han de actuar?
- La primera medida para frenar el acoso es identificarlo. Para ello, hay que observar las conductas de los niños. Las víctimas muestran comportamientos depresivos, de miedo, ansiedad e intranquilidad. No suelen tener amigos y son objeto de burla. Es importante también administrar en las aulas tests para recoger la información al respecto. En los centros deberían aplicar instrumentos de evaluación que permitan sacar a la luz esta problemática.

- Una vez detectado el caso, ¿qué han de hacer?
- Es importante que en todos los centros se desarrollen programas de intervención que fomenten el desarrollo social y afectivo-emocional, la capacidad para cooperar, para resolver conflictos de forma constructiva, la autoestima, la empatía o capacidad para hacerse cargo de los estados emocionales de otras personas. No obstante, y aunque en los últimos años la sensibilidad hacia el tema de la convivencia ha aumentado considerablemente, la aplicación sistemática de estos programas en la escuela sigue siendo una asignatura pendiente.

- ¿Y cómo han de actuar las familias de los acosadores? ¿No cree que muchas veces restan importancia?
- Sí, en muchas ocasiones los padres de los acosadores restan importancia a la conducta de sus hijos, lo que redunda negativamente en el desarrollo de los mismos. No es infrecuente que los padres de los acosadores justifiquen a su hijo porque no pueden afrontar que es un maltratador. A estos padres, entre otras cosas, les diría que aunque puede que les que les cueste asumirlo, 'no es cosa de niños'. El futuro está en juego, ya que un porcentaje de acosadores de estas edades, en su vida adulta serán maltratadores de mujeres e hijos. Tampoco deben culpar a otros de la conducta del hijo y, por supuesto, deben hablar directamente sobre lo que está pasando y han de hacerle ver que estas conductas son dañinas y peligrosas, tanto para la víctima como para él.

- Ante el acoso, ¿cómo han de actuar los compañeros?
- Apoyando a la víctima y rechazando la conducta del agresor de forma explícita. Es muy importante que los compañeros se solidaricen con la víctima, la protejan, ayuden, y denuncien a los adultos la situación. Hay que fomentar en los observadores la empatía hacia la víctima y que los compañeros que observan el acoso sean conscientes de que la situación es negativa para la víctima pero, o también, para el agresor y para los observadores pasivos, ya que perturba su desarrollo y su futuro.