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lunes, 27 de agosto de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia #homosexualidad | El Papa elude responder sobre las acusaciones de encubrimiento de abusos

Imagen: El País / Jorge Mario Bergoglio
El Papa elude responder sobre las acusaciones de encubrimiento de abusos.
Francisco evita dar una respuesta con claridad a la denuncia del arzobispo sobre su presunto silencio ante los las denuncias del cardenal McCarrick y pide a los periodistas que juzguen ellos mismos.
Daniel Verdú | El País, 2018-08-27
https://elpais.com/internacional/2018/08/27/actualidad/1535323897_383769.html

El día se complicó nada más amanecer. En pleno viaje al epicentro de los escándalos de abusos a menores y en medio de la tormenta por el caso de Pensilvania, el Papa desayunó en Dublín el domingo con la carta del arzbobispo Carlo Maria Viganò en la que le acusaba de encubrir las tropelías sexuales del cardenal Theodor McCarrick. Entre medio hubo un viaje al santuario de Knock, una misa y un ejercicio de penitencia pública en el que pidió perdón por las distintas variantes de los abusos de la Iglesia Católica. Pero en el vuelo de vuelta a Roma, Francisco atendió a los periodistas durante 44 minutos en su tradicional rueda de prensa, donde evitó contestar claramente a la pregunta clave y pidió a la prensa que juzgase por si misma el contenido de la acusación, procedente de unos de los miembros del ala ultraconservadora de la Iglesia.

Francisco atendió todas las preguntas detenidamente. Y la tercera que recibió fue la más directa. ¿Se reunió con Viganó el 23 de octubre de 2013 y este le alertó de la conducta de McCarrick? ¿Estaba el cardenal estadounidense sancionado ya por Benedicto XVI y permitió que se relajasen esas medidas? “Yo leí esta mañana el comunicado. Lo leí, y diré sinceramente, que lo lean ustedes atentamente y hagan su jucio. Yo no diré una palabra sobre eso. Creo que el comunicado habla por sí mismo, y ustedes tienen la capacidad periodística suficiente para llegar a las conclusiones. Es un acto de Fe. Cuando haya pasado el tiempo y ustedes tengan las conclusiones, quizá hable más. Pero quiero que su madurez profesional haga este trabajo, pero de verdad”, apuntó en una salida completamente inesperada en las filas de la clase turista, donde viaja la prensa.

La respuesta, entre otras cosas, permite al Vaticano ganar tiempo en una cuestión muy delicada que afecta directamente a la credibilidad del Papa en un asunto crucial para su Pontificado. La carta, de 11 páginas, supone una cascada de barro sobre Francisco y algunos de sus más estrechos colaboradores, como el secretario de Estado, Pietro Parolin, o el cardenal Maradiaga, a quienes también señala. El tono, muchas de las acusaciones y la homofobia rampante que destila el argumentario esgrimido en la misiva –Viganò considera que la homosexualidad es la causa de los abusos en la Iglesia-, debilitan enormemente gran parte de su contenido. Pero dos de los elementos clave de la acusación continúan sin recibir una aclaración por parte del Papa. Algo que, por otro lado, tampoco ha hecho nunca con las acusaciones recibidas por parte del sector ultraconservador.

La idea de que pueda haber más documentos y convenga esperar sobrevuela también en el ambiente y sugerirían esa prudencia. También el hecho de que Benedicto XVI, con quien Francisco mantiene una relación extraordinaria, jugase un papel fundamental en unas sanciones que, supuestamente, no se publicaron ni fueron respetadas por el propio McCarrick, que estuvo celebrando misas durante todo ese periodo.

Además de este asunto, el Papa abordó con los periodistas algunos momentos clave de su viaje, que orbitó siempre alrededor de los abusos y el cambio de mentalidad de la sociedad irlandesa, algo alejada del peso absoluto del catolicismo. Francisco estaba muy satisfecho de su reunión con las ocho víctimas de el pasado sábado, donde pudo escuchar sus relatos. “Sufrí mucho, pero creo que se necesitaba escuchar a estas personas. Y de esta reunión salió la propuesta de pedir perdón hoy en la misa sobre cosas concretas. […]. Las cosas que dije hoy, algunas no las sabia. Fue para mí doloroso, pero con la consolación de poder aclarar estas cosas”.

Una de ellas era Marie Collins, que mantiene fuerte discrepancias con el Pontífice a la hora de abordar las reformas necesarias para prevenir los abusos. Tanto, que abandonó la comisión del Vaticano en la que participó durante tres años. De hecho, Collins volvió a criticar que no se hayan implantado los tribunales especiales para juzgar a abusadores, tal y como se aprobó en la Santa Sede. El Papa lo rebatió. “Yo estimo mucho a Marie Collins, la llamamos para que dé conferencias en el Vaticano. Pero ella está algo obsesionada con el escrito de Madre Amorevole en el que se decía que para juzgar a los obispos, haría falta un tribunal oficial. Después se vio que no era viable, tampoco conveniente, por las diversas culturas de los obispos que deben ser juzgados. Pero se toma la recomendación de madre Amorevole, y se hace un jurado para cada obispo. Pero no puede ser el mismo tribunal”, insistió Francisco. Collins respondió poco después por Twitter y volvió a mostrar su total desacuerdo.

A propósito de los nuevos casos que pueden surgir entre el clero, Francisco pidió que se actúe con diligencia. Especialmente, aseguró, dentro de las familias cuando se tiene conocimiento de los abusos. “Si hay sospechas o pruebas o medias pruebas, no veo nada de malo, en hacer una investigación. Siempre que se haga sobre el principio jurídico fundamental de que ninguno es malo si no se prueba. Tantas veces está la tentación no solo de hacer la investigación, sino de publicar que se hizo la investigación, y algunos medios comienzan a crear un ambiente de culpabilidad”. La presunción de inocencia debe respetarse siempre, subrayó a propósito del caso granadino conocido como Los Romanones.

sábado, 25 de agosto de 2018

#hemeroteca #iglesia #pederastia | Marie Collins: “El Vaticano permitió que los niños fueran vulnerables”

Imagen: El País / Marie Collins
Marie Collins: “El Vaticano permitió que los niños fueran vulnerables”.
La irlandesa Marie Collins, víctima y símbolo de la lucha contra los abusos, espera que el Papa tome medidas concretas y castigue a los responsables de las violaciones.
Daniel Verdú | El País, 2018-08-25
https://elpais.com/internacional/2018/08/24/actualidad/1535128540_265535.html

La irlandesa Marie Collins fue víctima de abusos de un cura pedófilo cuando tenía apenas 13 años y trataba de recuperarse de una infección en un hospital. El sacerdote del centro médico abusó de ella por las noches durante semanas y llegó a fotografiarla desnuda mientras dormía. Años después tuvo el valor de denunciar, comenzar una larga batalla legal y contribuir a cambiar el rumbo de una iglesia donde el encubrimiento era sistémico. Por eso el Papa Francisco la invitó a formar parte de la comisión para la prevención de este tipo de delitos. Tres años después se marchó dando un portazo y denunciando que todas las propuestas quedaban desactivadas en los despachos de la curia.

Pregunta. ¿Qué espera de la visita del Papa a Irlanda?
Respuesta. Esperemos, aunque quizá no suceda, que se vea con los supervivientes y estos puedan contarle lo que ha pasado en la Iglesia estos años. También me gustaría que aportara cosas concretas a la carta que escribió para que el liderazgo de la Iglesia en esta cuestión sea real. Dijo cosas bonitas: los crímenes de los verdugos, la corrupción… Es algo que los papas no decían habitualmente. Pero no admitió el retraso en responsabilizar a esas personas. Lo que necesitamos es que nos diga qué piensa hacer y cómo piensa castigarles. No es posible que solo les permita dimitir e irse tranquilamente.

P. El Papa viaja a la zona cero de este problema. ¿Cuál es la lección irlandesa?
R. Ha habido muchos casos en América, pero empezó aquí en 1990. Dos décadas después, los supervivientes como yo pedimos acción. Hemos vivido un encubrimiento sistémico que hasta el Papa lo admite en su carta. Sin embargo, todavía habla de estudiar medidas para señalar a los responsables, pero no podemos seguir esperando: las medidas deben ejecutarse. Tiene que pasar ya, especialmente aquí. Nosotros tuvimos nuestro propio informe hace 10 años, que mostró el mismo tipo de horror que en Pensilvania. La gente ya no va a esperar mucho más: ¡basta ya!

P. ¿Cómo ha sido el proceso de sanación de esas heridas?
R. Aquí la Iglesia ha implementado un proceso de vigilancia durísimo. El propio arzobispo de Dublín ha proporcionado archivos y más investigaciones. Y el Gobierno ha aprobado una nueva ley del menor. El Estado ha contribuido también al cambio, y eso es muy importante para otros países. Porque si la Iglesia no toma medidas rápidas, debe hacerlo el Estado.

P. A veces da la sensación de que sin condenas, procesos en la justicia ordinaria y penas de cárcel será complicado avanzar.
R. En Irlanda desafortunadamente no había una buena ley y no se pueden aplicar condenas retroactivamente. Ahora sí la tenemos. Algunos abusadores, como el que lo hizo conmigo, fueron a la cárcel. Pocos, pero el problema es que el número de víctimas que denuncia es bajo y el que decide seguir adelante con el proceso, todavía es menor. Creo que con el tiempo, eso está cambiando.

P. ¿Cómo afectó el escándalo al poder de la Iglesia católica en Irlanda?
R. Ha habido un cambio enorme. La gente se declaraba antes en un 95% católica. Ahora está en un 78%, y entre ellos muchos menos son practicantes. Ha habido una caída en los seminarios, en los conventos, en las iglesias… Solía haber cien o doscientos nuevos seminaristas al año. Este año hubo seis. En algunos sitios es hasta complicado sustituir a los párrocos. Pero lo fundamental es que la Iglesia ha perdido autoridad y credibilidad.

P. Usted estuvo tres años en la revolucionaria comisión que creó el Papa para prevenir abusos y se fue dando un portazo porque no había avances. ¿Ha cambiado algo desde entonces?
R. Me temo que no ha conseguido nada. Ha lanzado propuestas, responsabilizar, tribunales… Muchas. El Papa las aprobó, pero la curia lo frenó. Pese a que la comisión trató de llevar a cabo propuestas, lamentablemente no ha conseguido nada en estos 4 años. Y la única manera de que funcione es que el Papa aparte a las personas que se resisten.

P. ¿Qué pensó cuando vio el escándalo de Pensilvania? ¿Cree que el Vaticano conocía los casos?
R. Cuando yo fui a la Iglesia con mi caso y me di cuenta de que estaban protegiendo a mi abusador, que no cooperarían con la policía, que dirían a la prensa que yo mentía… entendí cómo funcionaba. Desde entonces aprendí y se hizo obvio que el propio Vaticano estaba implicado. Teníamos unas medidas de protección y vigilancia desde 1996 que incluían informar a la policía, y el Vaticano nos dijo que no podía hacerlo porque estaba contra la ley canónica. El Vaticano fue quien decidió directamente no informar de esos abusos. Permitió que las víctimas y los niños fueran vulnerables. De modo que las revelaciones de Pensilvania, aunque son terribles, no me sorprenden. La clave es que esto es algo sistémico, no individual.