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jueves, 6 de enero de 2011

#hemeroteca #libros | La identidad gay: del escándalo al reconocimiento social

La identidad gay: del escándalo al reconocimiento social
Carlos Bonfil | La Jornada, 2011-01-06
http://www.jornada.unam.mx/2011/01/06/ls-once.html

Antes de 1869, año en que se acuña el término clínico de homosexualidad para el deseo erótico cuyo objeto es una persona del mismo sexo, dicha atracción había conocido múltiples denominaciones –inversión, uranismo, sodomía–, cada una aproximativa y azarosa, ninguna de ellas interesada en reglamentar social y científicamente el deseo. Lo que propone el escritor italiano Paolo Zanotti, profesor de literatura en la Universidad de Bolonia, en su libro "Gay, la identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich", es un recorrido histórico por la construcción de lo que hoy llamamos una subcultura gay. El título original del libro también sugiere una crónica amena y documentada de “cómo fue inventada la identidad homosexual”.

La primera exploración la hace Zanotti en la Grecia clásica, una cultura donde los hombres que creían poseer un alma noble y un carácter viril, buscaban como objeto de placer sexual a sus semejantes, es decir, a otros hombres dueños de cualidades parecidas. Como lo señala Michel Foucault en su "Historia de la sexualidad", los roles sexuales actuales de activo y pasivo tuvieron entonces una connotación distinta. El hombre activo era el iniciador de los adolescentes a un mundo de la sexualidad que era también un mundo de madurez y de sabiduría; como las mujeres, el efebo debía ser sexualmente receptivo y no había en ello demérito alguno, solamente la pasividad adulta era objeto de condena social.

La tiranía de los roles sexuales

De acuerdo con el autor, en la era moderna la condena de la homosexualidad pasa por la reprobación de toda conducta capaz de menguar las cualidades intrínsecas al varón en la sociedad burguesa. Una de ellas es esencial: el control de las pasiones. El comportamiento viril idóneo se construye con prohibiciones nuevas: el hombre no debe llorar ni manifestar debilidad de carácter, no debe ceder a la coquetería en el vestir ni tampoco en el arreglo personal.

Contrariamente a la mujer, determinada desde su nacimiento por su sexualidad y por las funciones biológicas y sociales que con ella se relacionan, el hombre tiene la posibilidad y el deber de controlar sus impulsos sexuales con el fin único de “ganarse la anhelada identidad viril”. Zanotti reproduce la sentencia: “Mujer se nace, hombre se hace”. El varón que transgrede estas prohibiciones y se identifica con el sexo opuesto se coloca de inmediato como un renegado de su propio sexo y por lo mismo un paria digno de reprobación. Y añade el autor: “La prohibición del sexo entre hombres trae consigo otra importante novedad: la desconfianza hacia la amistad masculina. La intimidad entre dos hombres será fuente de una angustia creciente: a partir de 1770, por ejemplo, los chicos de los colegios ingleses ya no podrán compartir cama”.

La relectura de la historia de las civilizaciones a través del entendimiento de la sexualidad como una construcción social es el objeto de la llamada teoría queer, y es precisamente este marco teórico el que aborda Zanotti sin abusar de jergas académicas, para señalar que la homosexualidad es ante todo una construcción moderna donde el poder, encargado de reprimir los placeres, tiene paradójicamente la posibilidad de producirlos.

El dandismo, una matriz de las nuevas identidades
En la antigüedad las grandes ciudades (Atenas y Florencia, destaca el autor) fueron núcleos que facilitaron la diversificación de las sexualidades, los lugares en que se forjaron los primeros estereotipos de la identidad gay. En el siglo XIX la figura del dandy, ese artista empeñado en hacer de su vida una obra de arte (el Oscar Wilde de "El retrato de Dorian Gray", el J.K. Huysmans de "A contracorriente"), vuelve la mirada a un pasado que glorifica el artificio y las posturas trágicas, el culto de la sensibilidad extrema y el goce de iconos del sufrimiento como la figura de San Sebastián.

En la reivindicación hay un rechazo tajante de reglamentar la vida privada y del utilitarismo de una sexualidad fincada en la procreación. Un dandy, recuerda Zanotti, es un ser ocioso, elegantemente frío y estéril, alérgico al trabajo. Un ser como Des Esseintes, el dilettante en la novela "A contracorriente": “un tipo degenerado de clase alta: último vástago de una estirpe ilustrada venida a menos, con un sistema nervioso al límite del agotamiento después de una serie de experiencias juveniles en busca de los placeres más extravagantes, especialmente sexuales”. El personaje descrito tiene a menudo un fin trágico, en la cárcel o en un lecho de hospital, o termina, como el autor Huysmans, orillado a elegir entre el misticismo o el suicidio.

El dandismo provocador tiene larga vida en Europa y no son pocos los invertidos que en él encuentran su primer modelo de identificación exaltada. Luego de un aparente ocaso a raíz de revoluciones del siglo XX, y del prolongado dominio de una medicalización represiva, con los embates de la interpretación psicoanalítica y su entronización del Edipo y de la culpa, la sensibilidad homosexual es de nuevo reivindicada por la cultura pop y en 1964 la escritora estadunidense Susan Sontag le brinda un sustento teórico en sus "Notas sobre el Camp". Lo que en un inicio es un arma defensiva de las minorías sexuales, se transforma en elemento importante de una identidad homosexual crecientemente integrada a la cultura de masas.

Mente sana en un cuerpo de gimnasio
En los años setenta el cineasta Pier Paolo Pasolini reivindica el carácter declaradamente subversivo del deseo homosexual. Según su apreciación, las relaciones homosexuales no conllevan de modo espontáneo una lógica de reciprocidad, y el deseo polimorfo se expande como una vegetación venenosa que permea todas las capas de la sociedad burguesa ("Teorema", 1968). Los encuentros son fortuitos, clandestinos, sin vocación de trascendencia. Son ilegítimos y oscuros, como en una novela de Jean Genet, y requieren de la complicidad secreta de sus iniciados en baños de vapor, en mingitorios macilentos o en los cuartos oscuros de los bares.

Con la aparición del sida, la epidemia que perturba a las buenas conciencias, se opera una metamorfosis en la identidad y cultura del hombre gay, quien procura dar de sí mismo una imagen más sana, busca la aprobación social y la inserción a la vida cívica a través de la conquista de nuevos derechos, entre ellos el del matrimonio.

Dice Zanotti: “A partir de los años ochenta este ideal se difunde en todo el universo masculino y el hombre gay se convierte en su prototipo perfecto: el gay con cuerpo de gimnasio, hedonista y con un buen empleo, es el ejemplo más perfeccionado del macho actual, y el mercado enseguida se hará eco de ello. La imagen del antiguo dandy aferrado a una juventud irreal se ha sustituido por la del gay joven y saludable; lo que supuso que a los no tan jóvenes (por ejemplo, Foucault) les costara reconocerse en esta nueva identidad”. La construcción de esta identidad homosexual tiene como contraparte obligada una estrategia que consiste en desmontar los mitos, fetiches y prejuicios en torno a una minoría sexual que al cabo de siglos de discriminación y estigmas, aún reserva al mundo circundante de las mayorías, revelaciones siempre sorprendentes.

lunes, 8 de noviembre de 2010

#hemeroteca #cultura | La construcción de una identidad

La construcción de una identidad
El autor de “Gay. La identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich” polemiza en esta entrevista con la teoría queer a la que llama “elitista”. Además, una historia argentina del tema.
Luis Diego Fernández | Revista Ñ, Clarín, 2010-11-08
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/psicologia/construccion-identidad_0_367163595.html

Uno podría leer “Gay. La identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich”, de Paolo Zanotti como una historia cultural, una obra que dialoga más con el pensamiento de filósofos como Didier Eribon, en cuyas “Reflexiones sobre la cuestión gay” también realiza una operación genealógica similar –desde el siglo XIX al XX– pasando por los mismos tópicos estéticos y culturales que fortifican esta identidad. Zanotti emprende la construcción de una suerte de linaje literario, filosófico, cultural y artístico de la identidad homosexual que pasa de las ciudades como núcleos –Atenas, Florencia, San Francisco– a la matriz del dandismo en el siglo XIX como punto de partida de la homosexualidad identitaria. En diálogo con Ñ , el autor amplía estas ideas y se desmarca críticamente de la teoría queer.

Su trabajo está muy influido por Michel Foucault. ¿De qué manera definiría su presencia?
Yo no me definiría como un estricto seguidor de Foucault. Encuentro útil su filosofía para mi libro por haber señalado como central el fin de siglo XIX para la formación de la identidad homosexual –y la percepción social de esa identidad–, y también porque como hombre él perteneció a un período en los 70 en Europa, en el cual se sintió atraído por dos ideas contradictorias: la homosexualidad o las sexualidades irregulares o polimorfas y, por otro lado, la adopción del modelo identitario gay que venía de Estados Unidos. La filosofía de Foucault es la base de la teoría queer , él proveyó el punto de inicio –la homosexualidad es una construcción moderna–. Aunque Foucault en sí mismo no se reconcilió nunca con su propia sexualidad el dio la matriz: el poder produce no sólo reprime la posibilidad de placeres. Pero creo que la teoría queer a veces tiene el mismo problema que la teoría literaria: señala las fracturas, las líneas de tensión, pero es más difícil cuestionar la construcción social en la vida real, por el simple hecho de que esa represión o tensión existe fácticamente, trabaja en nuestros cuerpos.

Usted define a Atenas, Sodoma, Florencia y San Francisco como utopías de la homosexualidad. ¿Podría ampliar un poco cuáles son las características centrales de esta utopía?
Las ciudades han sido siempre los lugares de deseo de los gays, y también de los historiadores de la homosexualidad. La ciudad de la Antigüedad le proveyó a los homosexuales del pasado lugares donde fue promovida y aceptada. Por otro lado, desde el punto de vista de los historiadores, Atenas y Florencia, son dos de los muy pocos casos donde tenemos fuentes que nos permiten reconstruir la homosexualidad y cómo existía una homosociabilidad. Eran ciudades donde los actos homosexuales eran dirigidos por una estricta noción jerárquica. Por otra parte, los homosexuales del pasado han tenido siempre fantasías acerca de las ciudades porque los grandes centros urbanos fueron –y todavía lo son– los lugares donde la comunidad homosexual puede formarse. Quizás otra analogía cultural es la que Proust marca entre los judíos y los gays. Desde que los judíos querían reconstruir Sion, los gays estuvieron tentados de reconstruir Sodoma. San Francisco es la ciudad que más cerca estuvo de ser la nueva Sodoma. Hay muchas razones para eso: California fue el estado más tolerante, una gran cantidad de hombres se quedaron en San Francisco durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy creo que ha perdido su centralidad como ciudad gay. Lo que sí mantiene es su simbolismo.

¿Puede decirse que el dandismo del siglo XIX es la matriz que produjo el estereotipo de la identidad homosexual?
Sin duda. Algunos estereotipos surgieron en ese período. Y por otro lado, fue el momento en que muchos artistas expresaron en sus obras –para ser honestos consigo mismos, pero también para espantar a la burguesía– modelos de sexualidades irregulares. Pero también pienso que un número de estereotipos sociales preexistentes contribuyeron para favorecer la imagen del gay-dandy . Vivir tu vida como una obra de arte no es sólo un concepto de Oscar Wilde, sino el corazón de la ética del Antiguo Régimen.

¿Considera que hoy siguen vivas las ideas de dandies como Wilde, Proust o Gide?
Sí y no. No, porque hay una idea menos clara de lo que es una masculinidad normal. Pero el factor más importante comparado con el pasado es que el esteticismo de los 60 triunfó en nuestra sociedad, y lo absorbió el mercado. Susan Sontag planteó que el camp era el ideal estético del dandy . En ese sentido, todos somos dandies. Por otro lado, el modelo del gay dandy –glamour, androginia– se ha expandido a muchas áreas del star system musical. Por lo tanto es verdad que los artistas y los aristócratas diletantes no existen más. Sin embargo, hay muchas áreas que no pertenecen a la esfera de las actividades productivas: la cultura pop, la estetización del tiempo libre, el ocio, el hedonismo.

¿Cuál es exactamente la función de la diva en la formación de la subjetividad homosexual?
La mayoría de los íconos gay pertenecen a dos categorías: figuras trágicas –como San Sebastián o María Antonieta– e ídolos de la cultura pop. La primera categoría es clara: provee un modelo de identificación para los homosexuales reprimidos y además los hace formar parte de un código. El desarrollo de la segunda categoría es más reciente. Seguramente, parte de que este éxito está conectado con la puesta en escena de los roles de género. Muchas mujeres íconos gay usan ropas similares a la estética de las drag queens. Madonna, por ejemplo, tomó conscientemente esta tradición en su canción Vogue. Otra razón que considero importante es que el rol de la divas es similar a la función de las grandes ciudades: una pop star deviene popular a través de los hombres gay, sus conciertos eran lugares para encontrarse entre ellos. Este es el caso de Judy Garland o Kylie Minogue, quién además es una ferviente defensora de los derechos LGBT.

¿Si tuviera que marcar diferencias entre su libro y la teoría queer cuáles serían?
La mayor diferencia no reposa tanto en la teoría como en lo que soy. Yo escribí este libro en un país como Italia, donde en el mercado editorial no hay nada sobre esta temática, que se encuentre entre el ensayo político y el trabajo académico. Yo escribí este libro para explicar por qué la homosexualidad se convirtió en una identidad y, además, por qué lo hizo en el mundo Occidental donde las identidades son tan importantes. En mi óptica la teoría queer fue más el producto de este mundo que yo describo que una forma de explicarlo: no se pueden cuestionar identidades antes de que se desarrollen plenamente. Por otra parte, encuentro muchos de los trabajos de la teoría queer demasiado elitistas, como si tuvieran el orgullo de ser imposibles de leer, con su mezcla de jergas –mayormente francesas–. No puedo entender por qué creen que esos libros esotéricos y académicos pueden llegar a tener una acción política directa. En la mayoría de los casos, sólo le hablan a una pequeña comunidad académica. La teoría queer promete un mundo utópico donde las identidades son tan numerosas como las estrellas del cielo. Algo que me gusta, pero, ¿cómo sería en la práctica? En Italia, por ejemplo, se necesita una identidad gay fuerte, no débil, por razones políticas. Los roles de los géneros y las identidades sexuales no son ideologías abstractas que pueden cambiarse por una simple teoría, sino que atraviesan nuestra sociedad, nuestra psicología. Llevará generaciones cambiarla.

¿El cuerpo gay está en un proceso de mutación permanente?
Es verdad que los cuerpos “anormales” cambian más rápido, simplemente porque el cuerpo normativo pretende no ser un cuerpo. El hombre heterosexual no es un cuerpo, tiene un cuerpo. Mientras que los homosexuales son pensados para ser sus cuerpos. Esto es un estigma, una imposición, pero deviene una oportunidad. En general, creo que el cambio más grande en las sociedades occidentales viene luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando los vestidos ya no identifican más a una clase social determinada sino un tipo de edad.

Usted señala que la estética camp es el principal aporte de la cultura homosexual a la estética moderna. ¿Cuáles serían las obras más representativas?
No estoy tan seguro que el camp sea la contribución más grande de la cultura gay a la estética contemporánea, pero sí que seguramente es la más famosa, por lo menos desde que Susan Sontag en 1964 escribió “Notas sobre camp”. La sensibilidad camp se originó en un contexto donde los hombres hablaban desde el closet, era como una suerte de código. Hoy creo que esa sensibilidad se ha vuelto absolutamente mainstream . Esa codificación doble como principio: cada obra tiene dos formas de ser interpretada, la fácil, y la irónica. Un ejemplo serían Los Simpson . Pero también lo podemos ver en los filmes de John Waters o los videoclips de Lady Gaga. El melodrama también es una parte importante de la estética camp , las películas de Douglas Sirk, Rainer Werner Fassbinder, Todd Haines o Pedro Almodovar.

En los últimos años la filosofía italiana se ha centrado en la categoría de biopolítica de Michel Foucault. ¿Se siente cercano a las ideas de Giorgio Agamben, Roberto Esposito o Toni Negri?
Soy un lector apasionado de los trabajos de Agamben y de Virno, de quien me gusta particularmente “Gramática de la multitud”. Allí reflexiona sobre cómo la multitud se convierte en “gente”. Creo que el pensamiento italiano está particularmente interesado en la biopolítica desde que la Iglesia, que tiene mucha presencia en la política, ha coptado el cuerpo individual como su bastión.

¿Pueden pensarse identidades sexuales como la bisexual, el transgénero o hasta la pansexualidad como parte de la tradición homosexual, o no?
Algunas categorías, como la bisexualidad, pertenecen a la misma tradición. El principal problema es que tenemos que reconstruir la categoría de homosexualidad en sus diferentes acepciones. En el mundo pre-moderno se pensaba en términos de actos, no de identidades sexuales, o simplemente de amor. Es evidente que no hay una clara diferencia entre homosexualidad y bisexualidad. El transgénero está también presente en la historia, quizá no tanto en Occidente como en Oriente. Creo que hay algo muy masculino en esta necesidad de hacer que tu identidad sea fuerte y segura. Eso no está tan presente en las mujeres, personalmente conozco mujeres heterosexuales que se han enamorado de otras mujeres en diferentes períodos de sus vidas, sin preocuparse demasiado acerca de su orientación sexual: simplemente se enamoran. La razón de esta diferencia de actitud subyace en la construcción de lo propiamente masculino.

lunes, 4 de octubre de 2010

#hemeroteca #cultura | Paolo Zanotti: “Sería bueno asumir que el ser diferentes nos iguala”

Una charla con Paolo Zanotti, autor del notable libro “Gay” | “Sería bueno asumir que el ser diferentes nos iguala”
“Yo no creo en la existencia de una literatura gay totalmente independiente de la literatura en general”, dice Zanotti, cuyo libro tiene el mérito de no encasillarse en simplificaciones ni en la tediosa corrección política.
Facundo García | Página 12, 2010-10-04
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-19479-2005-02-20.html

Se habla de la homosexualidad con la misma insistencia con que se la oculta. Los retrógrados siguen confiando en los poderes mágicos de su propia indignación, en la esperanza de que “los degenerados” vuelvan al placard por designio divino. Desde la vereda de enfrente, la racionalidad se enlaza con cierta tendencia a la idealización; y en el campo académico los estudios queer vienen dando cuenta de esas contradicciones. Por ese tablero de piezas en pleno movimiento se interna el libro "Gay", de Paolo Zanotti (Fondo de Cultura Económica), que tiene el mérito de no encasillarse en simplificaciones ni en la tediosa corrección política. Y no porque se sitúe en una supuesta “objetividad”: el autor no tiene miedo de opinar sobre temas espinosos y va trazando, con una prosa que no opone el rigor a la elegancia, la posible historia sociocultural de una de las minorías que está en el centro de la escena contemporánea.

La pluma y la palabra

En julio, el Parlamento argentino aprobó una nueva legislación que admite el casamiento entre personas del mismo sexo. Más allá del legítimo reclamo a ser tratados con igualdad ante la ley, ¿cuánto influyó en el cambio el hecho de que los gays se estén estabilizando como estereotipos del consumidor ideal? “No creo que haya influido particularmente”, levanta el guante Zanotti. “O mejor dicho, influyó sólo en el sentido de que los mercados atractivos tienen más chances de ser oídos dentro de este sistema. Ciertamente no es un fenómeno nuevo. El auge de la contracultura juvenil y del feminismo –la única revolución que realmente logró hacer algo que trascendiera los ’60 y los ’70– estuvieron acompañados por la identificación de las mujeres y los jóvenes como un mercado fuerte, mucho mayor incluso que el formado por los hombres adultos.”

–Y la pareja gay es el paraíso de los vendedores...
–Es cierto que en muchos países los gays se han identificado como un mercado rico, en la presunción de que una pareja así está compuesta, teóricamente, por dos trabajadores sin hijos, por lo que pueden gastar más. No siempre es así: en las últimas semanas las estadísticas italianas han demostrado que los gay declarados ganan en promedio menos que los heterosexuales. Otro tanto sufren las mujeres. En términos más generales, diría que antes de obtener sus derechos, los gays necesitaron superar el ocultamiendo y la marginación. Y a medida que emergían, el mercado tomó nota.

En su investigación, Zanotti cuenta que uno de los que intuyeron el cambio fue Karl Marx, aunque aparentemente ni él ni su amigo Engels hubieran estado muy a gusto en una marcha del Orgullo. En 1869, el pensador que acababa de publicar El Capital encontró un panfleto en defensa de la homosexualidad. Se lo reenvió a su camarada, no por tirarle una indirecta sino porque el texto le pareció curioso. El 22 de junio, un alarmado Engels respondió por carta. “Los pederastas –avisó– comienzan a ser numerosos y se están dando cuenta de que son una potencia dentro del Estado. Lo único que les faltaba era una organización, pero parece que dicha organización ya existe en secreto. Y entre ellos se cuentan tantos hombres importantes de los viejos partidos e incluso de los nuevos que su victoria es inevitable (...) Es una suerte que seamos demasiado viejos para tener que pagar un tributo corporal...”

Poco se ha escrito sobre el destino que corrieron los glúteos de aquellos patriarcas de la izquierda. Lo seguro es que el divague de Engels sonaría ridículo en boca de cualquier progre actual. Sin embargo, el terror a una conspiración promiscua mantiene una espantosa vigencia. Hágase la prueba de comentar en una charla de café que entre los mineros chilenos atrapados hay un gay, y se deslizarán al instante cuatro o cinco hipótesis que serían divertidas si no fuera porque parten de un prejuicio que sume en la marginación a millones de seres humanos.

–A pesar de los obstáculos, el activismo viene inclinando la balanza en favor del respeto por las diferencias. Eso trajo aparejado, entre otros fenómenos, el auge de productos específicamente diseñados para gays. El hecho de convertirse en un target para el marketing, ¿no implica un encarcelamiento de la identidad dentro de la prisión capitalista, en la medida en que ser gay ha comenzado a significar también cumplir con determinadas pautas de consumo?
–En la etapa temprana de “aceptación de la diversidad”, no veo que tenga nada de malo el desarrollo de un mercado gay que se base en la utilidad y no en una definición esencialista de la identidad. Tomemos el caso de la literatura. Yo no creo en la existencia de una literatura gay totalmente independiente de la literatura en general. Pero sin duda, al menos en ciertos períodos históricos, y para un público de jóvenes todavía en busca de sí mismos, la disponibilidad de libros “para ellos” es útil. De lo contrario, muchas de estas personas quedan condenadas a vivir en un mundo que nunca –ni siquiera cuando los discrimina– tiene en cuenta su existencia.

–Pero en algún momento esta identificación entre identidad y pautas de consumo se vuelve problemática...
–El inconveniente viene después, cuando la identidad se hace coincidir con la apariencia y los hábitos de consumo. No sé si hay mucho margen para evitar eso: las minorías tienden a tener menos variedad debido a su necesidad de unirse y reconocerse en esa unión. Dicho esto, tampoco es cierto que pertenecer a la mayoría permita automáticamente acceder a una mayor variedad de estilos de vida para elegir. Basta ser un poco observador para darse cuenta de que las parejas heterosexuales suelen ser más homogéneas (especialmente en lo que respecta al origen social de sus integrantes) que las parejas homosexuales.

De Platón a Marlene Dietrich, sin olvidar a los dandies decimonónicos ni a Manuel Puig, Zanotti traza una historia que –a causa del silenciamiento que padecieron sus protagonistas– tiende a ser incompleta. Así el lector se entera de que las primeras subculturas homo modernas aparecieron en Londres y Amsterdam, donde había casas en las que los hombres se llamaban entre sí con apodos femeninos y escenificaban bodas ficticias; repasa la resistencia de las lesbianas y descubre a personajes como Charles de Beaumont –”el Casanova del travestismo”–, que cosechó andanzas de a docenas como espía y como amante. Capítulo a capítulo, la multiplicación de perspectivas le da espesor al análisis y deja entrar las paradojas. Es llamativo, sin ir más lejos, que un movimiento que dio pensadores tan radicales como Pier Paolo Pasolini arranque el milenio aglutinándose alrededor del sueño de casarse.

–El casamiento gay, ¿no significa una “tregua” hacia los valores burgueses?

–Cuando estaba terminando de presentar este libro en Madrid, un hombre del público, viejo gay él, me gritó que él no iba a perder el derecho a ser “maricón” en lugar de “gay”, y que la idea del matrimonio le daba escalofríos. De hecho, en términos de cierta tradición, pero también en términos de cierta vanguardia de los años setenta –cuando ser homosexual era un posible camino de combate a la familia burguesa–, el matrimonio gay es interpretable como un fracaso. Lo que ocurre es que no se puede hacer la revolución en la piel de los demás. En otras palabras, no se les puede pedir a otros que asuman la carga de la diversidad. Vivir a contracorriente puede ser bueno si uno cree que tiene valor, pero sólo se le puede pedir a la gente muy fuerte (o muy rica o muy famosa, que sabemos que en esta coyuntura es más o menos lo mismo).

–Igual el cambio en la legislación tiende a percibirse como progresista...

–Creo que, independientemente de si uno quiere casarse o no, el matrimonio entre personas del mismo sexo es importante por una razón sobre todo simbólica. Desde la perspectiva de una pareja, no ser reconocidos por la sociedad es un peso que afecta a la estabilidad. De ahí que no me parezca razonable negar el matrimonio, o por lo menos una forma de unión civil como el PACS francés (en Italia no tenemos ninguna de esas cosas, ni siquiera las uniones civiles para heterosexuales). Dado que el gay es un ciudadano que paga impuestos como cualquier otro, tiene el derecho a formalizar sus lazos emocionales como cualquiera. Porque además el matrimonio no es económicamente neutro. Y eso por no meternos con el derecho hereditario.

Destapes del mañana
–Da la impresión de que la homosexualidad va camino a ser reconocida como una opción más dentro del abanico de elecciones vitales. ¿Cuál cree que será el próximo paso? ¿Cuáles son los grupos o identidades que falta liberar?

–Bueno, pareciera que la fragmentación no tiene fin. Está claro que la identidad es una cosa extraña. ¿Existe, en sí misma, la identidad? A menudo se recurre a ella por razones tácticas, para acoplar los propios reclamos en torno de un grupo. En efecto, en las últimas décadas se tiende a pensar en cualquier nivel sólo en esos términos: podemos hablar únicamente como representantes de una identidad (sexual, racial, religiosa, etcétera); y mejor si somos oprimidos a causa de ella. Es difícil encontrar palabras de un portavoz “externo” a la identidad.

–Cada quien habla desde su rótulo... y las banderas más abarcadoras quedan en el suelo.
–Sería bueno liberarnos de eso, comprobar que las diferencias son infinitas asumiendo que el hecho de ser todos diferentes nos iguala. Pero están las situaciones reales, porque no es cierto que la práctica de nuestra diversidad sea neutra. Puedo pensar en que llegará el día en que el ser gay o heterosexual será igual a tener el pelo negro o claro. Hoy no se da: ser gay puede ser peligroso, por lo que los debates sobre identidad sexual se fortalecerán, por más que sólo sea –repito– por razones tácticas. El próximo frente es sin duda la transexualidad, que antes se metía en el mismo saco de la homosexualidad. Y más tarde será la cuestión de la bisexualidad. Ese es un territorio distinto, porque podemos ver que una vez formada una pareja estable, en cierta medida, sus integrantes abandonan la bisexualidad (al menos transitoriamente). Yo diría que las personas bisexuales siguen siendo mal vistas incluso por los homosexuales, que tienden a considerar que están ante gays o lesbianas que se avergüenzan de sí mismos. Esta acusación es típica de la lógica de nuestros tiempos: la desconfianza hacia aquellos que no tienen identidad “pura”.

El especialista sostiene que la defensa gay no debe deslindarse del contexto. Un mensaje que captó proféticamente el Frente de Liberación Homosexual que acunó por aquí el gran Néstor Perlongher. ¿Cuáles son los “eslabones intermedios” para catapultarse desde la afirmación sectorial a la búsqueda de una sociedad más justa económica, política y socialmente? “Se trata de un problema general de la política, que se suscitó tras el fin de las grandes ideologías. Entonces ese lugar quedó para la defensa de causas ‘locales’ y ‘específicas’”, esboza Zanotti, para subrayar luego que deben hacerse dos observaciones antes de desestimar esas reivindicaciones “micro”: la primera es que las grandes ideologías a menudo ignoraron los derechos civiles, lo que explica su protagonismo tardío. La segunda es que apostar a que se abandone la lucha dentro de la lógica de las “especificidades” demandaría un esfuerzo sobrehumano, ya que junto con las grandes ideologías cayeron las formas más amplias de identificación. “Lo ideal –engloba el entrevistado– sería que se luche por identidades ‘específicas’ y que las personas que se formen ahí pasen paulatinamente a otra instancia. Sería agradable ver (en algún lugar existe, aunque no en Italia), políticos no gays apoyar a los gays, y políticos gays que se consideraran políticos y aparte de eso gays.”

Textual
“Los partidos comunistas nunca habían propuesto una moralidad alternativa a la burguesa en lo que se refiere a la sexualidad; se limitaron a afirmar que, mientras los burgueses predicaban mucho y hacían poco, los comunistas llevaban a la práctica su moral (...) Cuando en 1971 los militantes del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria se presentaron ante el secretario general del Partido Comunista Francés al grito de ‘¡Viva el materialismo histérico!’ (la retórica de los tiempos), éste los invitó a que se fueran de allí y que visitaran a un médico, porque el PCF, él, era sano (...) En materia de politización de lo personal, la homosexualidad era la punta de lanza de la rebelión contra la familia heterosexual normativa. En el fondo, no se tenía por qué insistir demasiado en la identidad homosexual. Y si se hacía, no se aludía en absoluto al actual modelo de integración y asimilación sino, según los propósitos revolucionarios, a la tradición de la antigua homosexualidad dandy, negra e ilegal.”

miércoles, 31 de octubre de 2007

#libros #cultura | Gay : la identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich

Gay : la identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich / Paolo Zanotti ; Nuria Martínez Deaño (trad.)
Turner, Madrid : 2007
276 p. : il. col.
Colección: Noema ; 42
ISBN 9788475067971 [2007-10] / 22 €

/ ES / IT* / ENS
/ Cultura / Estereotipos / Historia / Identidad colectiva / Identidad sexual / Signos y símbolos / Sociología

Homosexualidad y heterosexualidad se ven hoy como dos formas de exsitir perfectamente separadas, al extremo de que decir de alguien que es gay (o hetero) es definir su esencia, como cuando uno dice "esto es un alce y esto es un ciervo".Y sin embargo hasta que, en 1869, se instituyó la identidad homosexual (en la misma época en que los borrachos se convirtieron en alcohólicos y la gente violenta en sádicos), nunca en la historia se había trazado una línea divisoria clara en este aspecto. Hasta entonces, sólo existían dos tipos de actos sexuales, homosexuales y heterosexuales, pero no existía un concepto establecido de identidad sexual. Este libro relata ese proceso de construcción de la identidad homosexual. Buceando en los archivos de juicios trágicos, reconstruyendo historias de la comunidad gay, reales o imaginarias, y haciendo uso de los más diversos recursos iconográficos (archivos psiquiátricos, antropológicos y del cine, la fotografía, la publicidad, los cómics o las sitcoms), Zanotti se enfrenta a un problema que es hoy tan real como siempre: el de la identidad sexual.

Paolo Zanotti nació en Piamonte (Italia) en 1971. Es profesor de literatura comparada en la Universidad de Bolonia y ha realizado casi todas las actividades imaginables alrededor de las letras, incluyendo la docencia, la edición y la traducción. Sus inquietudes lo llevaron a reflexionar sobre las novelas de aventuras (“El modo novelesco”, Laterza, 1998) y la literatura infantil (“El jardín secreto y la isla misteriosa”, Le Monnier, 2001), entre otros asuntos. También editó la antología “Clásicos de la homosexualidad” (Rizzoli, 2006). Fallece el 5 de Diciembre de 2012, a causa de un tumor, a la edad de 41 años.

SUMARIO
1 / Palabras
2 / Tres ciudades: Atenas, Sodoma y Florencia
3 / La respetabilidad burguesa y el nacimiento del "tercer sexo"
4 / ¿La edad media al otro lado del Canal de la Mancha?
5 / Dandy vs. gentleman
6 / Lord Douglas y Mr. Wilde
7 / Oscar Wilde. Mártir y fundador de lo "camp"
8 / ¿Es necesario escuchar a la ciencia?
9 / El estudio de la investigación
10 / Vidas en el armario y novelas en el cajón
11 / Las penas de una joven invertida
12 / ¿Por qué triunfó la inversión?
13 / Entreacto sobre detectives y vampiros: dos versiones de Drácula
14 / Historia de una enumeración
15 / Revivir lo antiguo
16 / ¿Conoces la tierra de los limones en flor?
17 / Viajes, vidas escindidas y el nacimiento del turismo sexual
18 / El punto sobre las lesbianas
19 / Estilos y modelos. La historia de María Antonieta
20 / Masculinidad de guerra
21 / Cuando nuestro vecino es un "tipo raro"
22 / Nuevos imaginarios y nuevas patrias
23 / ¿Cuál es la verdadera homosexualidad moderna?
24 / Identidad
25 / Notas bibliográficas

Gay. La identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich
Rafael Arribas | El Arco de Papel, 2009-05-25
http://elarcodepapel.blogspot.com.es/2009/06/gay-la-identidad-homosexual-de-platon.html

Este es uno de esos libros que a uno le habría gustado haber escrito. Lo digo con sana envidia. A mi modo de ver, se trata de una de las novedades de temática gay más sorprendentes de este año. Entre otras razones, porque no es una historia de la homosexualidad al uso. Podría decirse que constituye un magnífico alegato tejido con ingenio y audacia, con cierto aire de novela de suspense, pero tremendamente fiel a la realidad. O que al leerlo uno puede llegar a creerse Platón, Oscar Wilde o Marlene Dietrich, y a sentirse seguro en la piel de cada uno de ellos…

Todos salimos ganando con que no lo escribiera otro que Paolo Zanotti, profesor de Literatura Comparada en la universidad de Bolonia. Italiano tenía que ser el autor de algo tan hermoso. Los italianos siempre han ido por delante en asuntos estéticos. Pero hay mucho más que belleza en este libro, porque en su interior se nos ofrece un trabajo inteligente, inspirado, insólito, tal vez inolvidable… Es, por demás, un libro bien intencionado y oportuno, ya que nace en su versión española sólo dos años después de su primera edición en la lengua de Petrarca.

Zanotti reescribe la historia de lo gay con sentido del ritmo y con un cierto aire de intemporalidad que consigue dulcificar ante el lector, actualizándolo, todo lo arcano que esconde el pensamiento de los antiguos sobre el amor distinto. Los 24 capítulos de que consta son como cuadros de una exposición restrospectiva que refleja la realidad que se ha tenido de la semejanza a lo largo del tiempo, con todo su cromatismo, sus perspectivas y claroscuros. Títulos tan seductores como "Tres ciudades: Atenas, Sodoma, Florencia”, “Dandy vs. Gentleman”, “Vidas en el armario y novelas en el cajón”, “¿Por qué la inversión ha tenido tanto éxito?”, “Entreacto sobre detectives y vampiros. Dos versiones de Drácula” o “¿Conoces la tierra de los limoneros en flor?” son simples fórmulas para captar nuestra atención, pero cuya misión es la de introducir historias que al final nunca decepcionan.

Se ha hablado mucho sobre la construcción de la identidad homosexual, sus comienzos, sus distintas formas de entenderla, sus avatares, sus gozos y sus sombras. Mucho más ha de escribirse sin duda en adelante. Pero estamos seguros de que el nombre de Zanotti no se va a olvidar con facilidad, porque su última obra probablemente represente un punto de inflexión en el tratamiento de la literatura que se ocupa de lo gay. Además, sería imposible no recordarlo, porque, por suerte para nosotros, Turner ha querido inscribirlo en la piedra del tiempo con letras indelebles.

Paolo Zanotti analiza la identidad homosexual desde Platón a Marlene Dietrich
Qué es y de dónde proviene la homosexualidad. Oscar Wilde, María Antonieta, Tchaikovsky, son algunos de los personajes que ayudan al lector a contextualizar una época y una forma de entenderla.
EFE | Heraldo de Aragón, 2007-11-08
http://www.heraldo.es/heraldo.html?noticia=212683

El escritor italiano Paolo Zanotti recorre en su último libro la búsqueda de la identidad homosexual a través de la historia, remontándose a la antigua Grecia con los primeros tratados de Platón, hasta los iconos del cine del siglo XX, como Marlene Dietrich, en una busca que para muchos aún no ha concluido. Platón, Oscar Wilde, María Antonieta, Tchaikovsky, son algunos de los personajes que ayudan al lector a contextualizar una época y una forma de entender la homosexualidad.

Este concepto ha variado tanto a lo largo de la historia que ha sido considerado una enfermedad mental, un acto amoral, una desviación... y no es hasta el siglo XIX cuando se establece el término "identidad" sexual, que amplia la línea divisoria entre homosexuales y heterosexuales, acercándose a la realidad actual. La pregunta que más se repite en el libro es qué es y de dónde proviene la homosexualidad. Según dijo el autor, "tendríamos que dejar de preguntarnos por ello porque hacerse una pregunta así supone desde el punto de partida preguntarse por algo que se considera "anormal", nadie se pregunta por qué somos heterosexuales".

Según Zanotti, después de analizar la historia "negra" de la homosexualidad, será "cuestión de tiempo" que la homosexualidad "acabe considerándose como cualquier otra variable del ser humano, como ser morenos o rubios". El autor aseguró ser consciente de que "el ser homosexual es más decisivo que el color del pelo porque influye mucho en cómo se formará la personalidad", pero espera que "se llegue a una normalización donde no todo se reduzca a una sola identidad sino a diversas identidades".

"Es una cuestión de tiempo aunque todavía falta, porque la percepción sobre la homosexualidad no es como una opinión sobre política o economía", además el entorno también influye en esta percepción y "si uno crece dentro de un sistema social que considera la homosexualidad de un cierto modo no podrá cambiar del todo esta visión", señaló. Zanotti recordó que todavía hay países en los que se suele hablar de la homosexualidad como de una minoría, algo que rechazó puesto que "uno nace homosexual, normalmente en una familia que suele ser heterosexual y está solo".

Según explicó, "está en continua búsqueda de sus iguales y tiene que encontrar a su comunidad, lo que implica viajar y marcharse a grandes ciudades donde se viva normalmente la homosexualidad". "La historia de la homosexualidad es una historia de migración", por eso, aseguró, "hace falta que la sociedad empiece a considerar la homosexualidad como algo normal y que cada vez haya más gente que crezca en una sociedad en la que la homosexualidad sea algo normal". En referencia a los países en los que los homosexuales todavía son perseguidos, Zanotti cree que allí "hará falta más tiempo" pero también se conseguirá.

Zanotti (Piamonte, 1971) es profesor de Literatura comparada en la Universidad italiana de Bolonia. "Gay: la identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich", es su cuarto libro publicado que será editado en Europa por Turner, y en América Latina, por el Fondo de Cultura Económica, que lo distribuirá en Argentina y México. 

DOCUMENTACIÓN
La identidad gay: del escándalo al reconocimiento social
Carlos Bonfil | La Jornada, 2011-01-06
http://www.jornada.unam.mx/2011/01/06/ls-once.html
La construcción de una identidad
El autor de “Gay. La identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich” polemiza en esta entrevista con la teoría queer a la que llama “elitista”. Además, una historia argentina del tema.
Luis Diego Fernández | Revista Ñ, Clarín, 2010-11-08
http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/psicologia/construccion-identidad_0_367163595.html
Una charla con Paolo Zanotti, autor del notable libro “Gay” | “Sería bueno asumir que el ser diferentes nos iguala”
“Yo no creo en la existencia de una literatura gay totalmente independiente de la literatura en general”, dice Zanotti, cuyo libro tiene el mérito de no encasillarse en simplificaciones ni en la tediosa corrección política.
Facundo García | Página 12, 2010-10-04
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-19479-2005-02-20.html
Lanzan investigación sobre la identidad homosexual
Terra [Argentina], 2010-09-19
http://noticias.terra.com.ar/sociedad/lanzan-investigacion-sobre-la-identidad-homosexual,94a377055ca2b210VgnVCM4000009bf154d0RCRD.html
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ENLACES
Turner | Gay : la identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich

http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=53
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WIKIPEDIA
[IT] Paolo Zanotti
http://it.wikipedia.org/wiki/Paolo_Zanotti
Camp
http://es.wikipedia.org/wiki/Camp