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domingo, 25 de octubre de 2015

#hemeroteca #pr* | Samanta Villar: «Se habla de los clientes como pervertidos, cuando son los maridos de España»

Imagen: Ecuador Etxea / Bilbao, 2015-10-07 / June Fernandez, Samanta Villar y Montse Neira
Samanta Villar, autora de ‘Nadie avisa a una puta’: «Se habla de los clientes como pervertidos, cuando son los maridos de España».
«Hay que consultar a las prostitutas: parece que no tienen ni voz, ni voto, ni capacidad de raciocinio», reprocha la periodista.
El Comercio, 2015-10-25
http://www.elcomercio.es/sociedad/201510/25/habla-clientes-como-pervertidos-20151025133818.html

Fueron mucho más que los veintiún días de la tele: Samanta Villar dedicó cinco años a investigar sobre prostitución y ganarse la confianza de las mujeres que la ejercen. De ahí salió ‘Nadie avisa a una puta’, un volumen publicado por Libros del K.O. en el que la periodista barcelonesa retrata a ocho profesionales del sexo. 

¿Se le vinieron abajo muchas ideas preconcebidas sobre la prostitución a medida que preparaba el libro?
Se me vinieron abajo todas. Me di cuenta de cuántos mitos hay en torno a la prostitución y qué pocos datos contrastados. Lo de que toda prostituta es una esclava sexual no es verdad: muchas más de las que nos pensamos ejercen la prostitución por la enorme ventaja de que se gana mucho dinero, y además se puede conciliar con la vida familiar. Hay mujeres que trabajan diez horas al mes y se mantienen con eso: son mucho más libres que yo. También está el mito del proxeneta como hombre abusador, cuando muchas son mujeres. Y es fundamental distinguir la prostitución de la trata, igual que diferenciamos la industria textil del taller clandestino.

¿Y qué hay de los clientes?
Se habla de ellos como pervertidos, viciosos, casi violadores, cuando la mayoría son señores casados de 35 a 50 años: vamos, son los maridos de España, de los que nadie diría esas cosas.

¿Qué opina de la idea de imponerles sanciones?
No estoy a favor. Hay que perseguir y erradicar la trata, claro, como cualquier otra explotación, pero quién soy yo para perjudicar a una señora prostituta, que se quiere prostituir, que no quiere trabajar en una zapatería. ¿Por qué voy a multar a su cliente? Además, eso provocará que la actividad se vaya a la clandestinidad: en Suecia no se ha acabado la prostitución, están mucho más escondidas y menos protegidas.

¿Y qué hay que hacer?
Lo primero, consultar a las prostitutas, porque nunca se las tiene en cuenta. Cuando reclaman participar, muchas veces se generan debates internos sobre si hay que aceptarlas o no. Parece que no tienen voz, ni voto, ni capacidad de raciocinio, eso clama al cielo. Las abolicionistas tienen mucho más peso político que las prostitutas, pero va a cambiar: hay una generación nueva de prostitutas que viene a lo bestia, que pasa de todo y ya ni siquiera se cambia el nombre, y además las propias mujeres han tomado conciencia de que deben organizarse. En meses lo han hecho las del Polígono Marconi de Madrid, las del Raval... Se están reivindicando como agente político.

¿Cómo son las prostitutas que usted ha conocido?
La inmensa mayoría entra por una necesidad acuciante de dinero. Luego hay otro perfil, de chica de clase media, sin grandes agobios, que conoce a una prostituta y se da cuenta de que gana dinero, pero eso es minoritario. El habitual es el primero, y las que continúan en la prostitución lo hacen porque se dan cuenta de que tiene sus ventajas, hacen su cálculo esfuerzo-beneficio como todos los trabajadores. Es una profesión dura y puede ser desagradable, pero también ser temporero es duro y limpiar cacas es desagradable, y se da por hecho que son trabajos dignos. En la prostitución, en cambio, se da por hecho que es indigna.

viernes, 31 de julio de 2015

#hemeroteca #libros #prostitucion | Ni víctimas ni libres: prostitutas diversas cuentan sus verdades

Ni víctimas ni libres: prostitutas diversas cuentan sus verdades.
June Fernández | Pikara Magazine, 2015-07-31
http://www.pikaramagazine.com/2015/07/critica-nadie-avisa-a-una-puta-samanta-villar/

En el libro ‘Nadie avisa a una puta’, Samanta Villar se acerca a la vida cotidiana de mujeres que ejercen el trabajo sexual en condiciones dispares. Narra sus historias sin prejuicios, sin transmitir ni desprecio ni compasión, y subraya tanto las situaciones de injusticia que provoca la falta de derechos sociales y laborales como las estrategias de las mujeres para mejorar sus condiciones de vida.

“Josep tuvo un infarto, Montse. ¿No te dijeron nada?”. La prostituta se enteró de la muerte de uno de sus clientes más fieles y queridos al encontrarse casualmente con un compañero de trabajo tiempo después. “Tengo amigos fuera de la profesión a los que no veo tanto como le veía a él. Me habría gustado que alguien me hubiera avisado, porque yo también formaba parte de su vida y él de la mía. Pero, claro, nadie avisa a una puta”.

Es el fragmento que da título al primer libro de la popular reportera televisiva Samanta Villar. En ‘Nadie avisa a una puta’ (Libros del K.O.; interesante elección de editorial, por cierto), Villar se sumerge en la vida cotidiana de mujeres que ejercen la prostitución en condiciones muy variopintas: la historia de Montse [aunque no cita su apellido, es mi admirada Montse Neira, que nos regaló recientemente el imprescindible artículo ‘Me dejé violar por amor’], que atiende a una clientela selecta a domicilio y también se desplaza para trabajar como asistente sexual de personas con discapacidad, nada tiene que ver con la de la inmigrante nigeriana que se ve obligada a hacer la calle para saldar la deuda contraída con una red de trata durante su travesía africana. Poco tiene en común la vida precaria de la prostituta septuagenaria del Barrio Chino de Barcelona que no puede jubilarse con el lujo en el que se mueve una joven escort.

Las feministas abolicionistas afirman que la inmensa mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen obligadas; las asociaciones de trabajadoras del sexo aseguran lo contrario, que la inmensa mayoría eligen este oficio de forma voluntaria. Villar se queda con los datos de un informe de la ONU que considera que una de cada siete mujeres que trabajan en la prostitución es víctima de las redes de trata de personas. De ahí que vertebre su libro en siete historias, de las cuales una de las protagonistas es víctima de trata.

¿El resto son libres? ¿Si hubieran podido elegir cualquier trabajo, hubieran optado por este? Pues los testimonios muestran que no hay dos historias iguales ni dos formas idénticas de vivir este oficio. Algunas empezaron a prostituirse hartas de la precariedad (y también del acoso sexual) que habían afrontado como empleadas domésticas o como camareras. Hay quien utiliza el trabajo sexual como estrategia temporal para pagarse los estudios y quien se inició como siguiente paso (más lucrativo) a una carrera vocacional como bailarina erótica. También encontramos en el libro a las señoras que se negaron a cumplir con el papel de esposas sumisas que les reservaba el Franquismo y, entre las otras alternativas, ser monjas o putas, escogieron ser putas. Algunas defienden su trabajo con orgullo; otras se sienten atrapadas en él.

Algunas de las protagonistas hicieron su primera felación entre lágrimas, otras afirman que fueron tratadas con respeto y que nunca hicieron nada que no hubieran hecho antes por gusto. Algunas defienden que en el mundo de la prostitución hay más humanidad y cariño de lo que la gente imagina; otras han sacado en claro que “los hombres son muy mentirosos, que no te puedes fiar de ninguno”, viendo cómo algunos emplean los diez minutos de espera mientras su suegro está en el ambulatorio para pagar por un polvo rápido en el piso de relax.

Los clientes, personajes secundarios en el libro, se muestran también todo lo diversos que cabe esperar atendiendo a la estadística del Ministerio de Sanidad (que la autora cita) que asegura que uno de cada tres hombres españoles han acudido a prostitutas al menos una vez en su vida. Hay solteros y casados, parados y jubilados, Guardias Civiles, maduritos apuestos que recuerdan a Richard Gere en Pretty Woman, jóvenes tíos buenos, agresores que secuestran a prostitutas para violarlas y golpearlas, proxenetas que prostituyen a sus parejas, borrachos que se ponen pesados en el club de alterne, mirones a los que les da vergüenza acercarse a una prostituta… Y el coprotagonista de una de las historias, el hombre enganchado a un foro de puteros que se retira (del foro y de la prostitución) al enamorarse de la ‘lumi’ a la que ha puntuado con un 9,5.

El objetivo de Samanta Villar es contar, sin prejuicios, sin transmitir ni desprecio ni compasión, la historia que hay detrás de cada mujer. Y lo hace muy bien. En primer lugar, porque le dedica horas, porque es capaz de ir cada día al bar Alegría, en El Raval, hasta que consigue ganarse la confianza de La Maña, que sigue ofreciendo sexo de pago a sus 74 años. “Creo que les divertía tener a una periodista allí que se interesaba por todo y que no parecía escandalizarse por nada”, señala Villar. Y, de todo lo que le contaron, la frase que se le quedó grabada cual mantra, la que repite cuando la entrevistan en los medios, la pronunció Montse: “Si no hubiera miseria, habría menos prostitutas. Pero si no hubiera estigma, habría muchas más”.

Ese estigma, asociado a una doble moral sobre la sexualidad, es al que la autora atribuye situaciones de injusticia como la falta de derechos laborales (incluida la jubilación), la falta de apoyo para que las personas con discapacidad puedan tener vida sexual o la persecución de la prostitución callejera mediante las ordenanzas cívicas a la vez que se toleran los prostíbulos bajo la fórmula hipócrita de afirmar que las prostitutas son clientas y no trabajadoras.

A la autora también le interesa señalar las estrategias de las trabajadoras del sexo: desde las fórmulas que han desarrollado algunas para poder cotizar a su actitud asertiva cuando hablan de clientes impresentables: “Yo no soporto que un tío venga a tocarme y a decirme tonterías. Si me saca de mis casillas, soy capaz de tirarle un vaso a la cara. Exijo que se nos trate con respeto”, cuenta Cristina, ‘clienta’ del falso hotel.

La lectora feminista se puede sentir en cambio decepcionada por la escasa crítica al modelo de sexualidad heteropatriarcal. Villar se ciñe al esquema de hombres discapacitados demandando asistentes sexuales mujeres o al de maridos cuya voracidad sexual se ve frustrada por la falta de libido de sus esposas. En una nota al pie cita de refilón la teoría feminista de que el patriarcado divide a las mujeres entre buenas y malas, esposas y putas, pero no tira de este hilo que hubiera permitido entender cómo se construyen la sexualidad de las mujeres y de los hombres. Y la diversidad sexo-genérica brilla por su ausencia: no aparecen prostitutas lesbianas ni trans, tampoco se menciona la prostitución gay.

Curiosamente, y en esto tampoco se detiene la autora, las protagonistas del libro apenas hablan de su propio placer. La anciana se jacta de haber follado mucho, mientras Verónica habla de los “dolores vaginales insufribles” por llegar a tener 32 clientes en un día. También asistimos a la disputa de las prostitutas de un piso por el cliente más deseado: “Este te quiere ver disfrutar en serio. Te preguntan lo que te gusta, y te lo hace”. Pero poco se indaga sobre cómo influye ejercer la prostitución tanto en las relaciones sexuales en pareja como en el autoerotismo.

Y mucho menos se problematiza que el motor de muchas de las protagonistas sea su atracción por el consumo desmedido y por el lujo: la prostitución como única forma de acceder a un tren de vida, de ropa de marca, joyas y perfumes caros, que supuestamente realiza a las mujeres. Como también realiza supuestamente a las mujeres sentirse elegidas y deseadas por hombres ricos y exitosos: “Me siento orgullosa, porque son importantes y me han elegido a mí. Me siento poderosa”, proclama la escort de lujo. La otra cara es la deprimente sentencia de una proxeneta cuando explica por qué intenta que todas “sus” chicas trabajen por igual: “Sobre todo lo hago por su autoestima. Si crees que es humillante tener que prostituirte para vivir, mucho más humillante es ponerte y que no te desee ningún hombre”.

‘Nadie avisa a una puta’ se lee del tirón y a gusto, porque se beneficia de la atracción que sigue generando este universo rodeado de tabúes, pero lo hace sin recrearse en la sordidez. El estilo sobrio y natural de la periodista, que no afirma una verdad única sino que nos acerca a la verdad de cada protagonista, que mide bien cuándo se hace presente en la narración y cuando desaparece (como en el estremecedor relato en persona de la víctima de trata), puede sorprender en una reportera televisiva que muchas asociábamos al ‘reality’ sensacionalista. Probablemente de esa experiencia de periodismo gonzo, Villar ha sacado (o aportado) la capacidad de fundirse en cada escenario y colarnos como entre bastidores para visualizar cómo se transforma el piso de relax en el que las prostitutas matan las horas en pijama cuando un cliente toca el timbre.

Curiosamente, Villar cierra el libro ofreciendo lo que esperábamos de ella (y lo que, por tanto, menos interesante resulta). En el último capítulo, se va de farra con la escort, transmitiendo cierta fascinación por ese estilo de vida salpicado de lujo, de conversaciones banales con ejecutivos y de cocaína. Tal vez lo haya hecho a propósito y, en un libro que va de combatir estigmas, haya querido terminar afirmando que ella también es poliédrica, que no por escribir este libro deja de ser la reportera de ‘21 días’.

lunes, 6 de julio de 2015

#hemeroteca #prostitucion | Samanta Villar: “La prostitución es digna”

Imagen: El País / Samanta Villar
Samanta Villar: “La prostitución es digna”
La periodista relata la historia de siete mujeres que ejercen la prostitución en su primer libro 'Nadie avisa a una puta'
Rebeca Carranco | El País, 2015-07-06
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/07/06/catalunya/1436180172_790896.html

La periodista Samanta Villar (Barcelona, 1975) es tajante: "La prostitución es digna". Y sostiene que el motivo por el que quienes la ejercen libremente no son capaces de contarlo o de sentirse orgullosas de su profesión es el "estigma social" que la rodea. En su primer libro “Nadie avisa a una puta” (Libros del K.O., 2015) , Villar relata la historia de siete mujeres que ejercen la prostitución: seis de ellas cuentan que lo hacen porque así lo han decidido, una séptima es víctima de la trata de seres humanos, y sufrió un calvario hasta llegar a Barcelona.

Villar ha dedicado cinco veranos de su vida a escribir su primer libro, que le propuso un amigo. Después de todo ese proceso tiene una idea firme de cómo abordar el tema de la prostitución, que en España se mueve en tierra de nadie, en la alegalidad. "Todo lo que no es ilegal es legal", afirma Villar, que propone trabajar en tres flancos: regularizarla, luchar contra las desigualdades y lograr una normalización social.

Por su libro desfilan Montse Neira, una prostituta que hace años que reivindica su condición de profesional del sexo, varias jóvenes en un club, una mujer que acaba encontrando el amor en un cliente, una prostituta que tiene que dejar el piso porque la competencia es muy dura, una anciana que subsiste de los tres clientes fieles que le quedan después de tantos años, una escort... Historias en profundidad que buscan romper "el estigma" de que de toda mujer que se prostituye está en una situación de tráfico de personas. Aunque algunas también lo están, y salen en su libro. "Pero son cosas distintas", advierte la periodista.

"No hay profesiones mejores que otras. Eso es una construcción social", repite Villar, que cree que para ser puta hay que servir para ello. "Tienes que ser muy fuerte, tener dotes sociales... Y claro, que te guste el sexo, si no...". En “Nadie avisa a una puta” se puede oír la voz de las mujeres, y en algunas ocasiones resulta sorprendente. 

DOCUMENTACIÓN
Samanta Villar: "Cuando eres una prostituta, buena parte de la sociedad te censura"
La periodista catalana habló con eldiario.es sobre su nuevo libro, el panorama de la prostitución en España, la trata de mujeres y la nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau
David Sarabia | El Diario, 2015-07-11
http://www.eldiario.es/cultura/Samanta-Villar-prostituta-parte-sociedad-censura_0_407710153.html
Samanta Villar: "En la prostitución también hay luz, pero nadie lo cuenta"
Hablamos con la periodista sobre 'Nadie avisa a una puta', su debut literario con el que profundiza en ángulos poco conocidos de la prostitución en España.
Beatriz García | S Moda, El País, 2015-06-19
http://smoda.elpais.com/articulos/nadie-avisa-a-una-puta-samanta-villar-libro-aprender-prostitucion/6471
Samanta Villar: "Si algún día me va mal, me prostituiré"
David Granda | CTXT, 2015-06-17

http://ctxt.es/es/20150618/culturas/1441 

martes, 30 de junio de 2015

#llibros #prostitucion | Nadie avisa a una puta

Nadie avisa a una puta / Samanta Villar ; ilustraciones de Carla Berrocal
Madrid : Libros del K.O., 2015 [06]
151 p.
ISBN 9788416001422 / 15,90 €

/ ES
/ Mujeres / Prostitución / Testimonios

La prostitución es esa persona que te cruzas en un aeropuerto y es el timbre marcado en rojo en un portal de tu vecindario. A veces invisible y a veces a la vista de todos en las mismas aceras en las que te recoges tras una noche de fiesta. La prostitución se analiza desde el tabú, el desprecio, la censura o la compasión, pero pocas veces se cuenta, sin prejuicios, la historia que hay detrás de cada mujer.

La periodista Samanta Villar corre la cortina y nos cuenta la historia de siete prostitutas: la especializada en personas con discapacidad que ve su trabajo como una función social, la joven que rota por pisos de citas en donde nunca entra la luz, la anciana del barrio chino que aún ejerce porque la administración no reconoce su trabajo, la que se enamoró de un cliente tras conocerse en un foro de Internet, la emigrante captada por las mafias internacionales, la brasileña que se prostituye en un hotel de mentira y la escort que habita un mundo repleto de lujos. Unos retratos que nos habla de miedo, de ilusión, de amor y de injusticias. 

DOCUMENTACIÓN
Samanta Villar, autora de ‘Nadie avisa a una puta’: «Se habla de los clientes como pervertidos, cuando son los maridos de España».
«Hay que consultar a las prostitutas: parece que no tienen ni voz, ni voto, ni capacidad de raciocinio», reprocha la periodista.
El Comercio, 2015-10-25
http://www.elcomercio.es/sociedad/201510/25/habla-clientes-como-pervertidos-20151025133818.html
Ni víctimas ni libres: prostitutas diversas cuentan sus verdades.
June Fernández | Pikara Magazine, 2015-07-31
http://www.pikaramagazine.com/2015/07/critica-nadie-avisa-a-una-puta-samanta-villar/
Samanta Villar: "Cuando eres una prostituta, buena parte de la sociedad te censura"
La periodista catalana habló con eldiario.es sobre su nuevo libro, el panorama de la prostitución en España, la trata de mujeres y la nueva alcaldesa de Barcelona, Ada Colau
David Sarabia | El Diario, 2015-07-11
http://www.eldiario.es/cultura/Samanta-Villar-prostituta-parte-sociedad-censura_0_407710153.html 
Samanta Villar: “La prostitución es digna”
La periodista relata la historia de siete mujeres que ejercen la prostitución en su primer libro 'Nadie avisa a una puta'
Rebeca Carranco | El País, 2015-07-06
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/07/06/catalunya/1436180172_790896.html
Samanta Villar: "En la prostitución también hay luz, pero nadie lo cuenta"
Hablamos con la periodista sobre 'Nadie avisa a una puta', su debut literario con el que profundiza en ángulos poco conocidos de la prostitución en España.
Beatriz García | S Moda, El País, 2015-06-19
http://smoda.elpais.com/articulos/nadie-avisa-a-una-puta-samanta-villar-libro-aprender-prostitucion/6471
Samanta Villar: "Si algún día me va mal, me prostituiré"
David Granda | CTXT, 2015-06-17

http://ctxt.es/es/20150618/culturas/1441