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domingo, 13 de octubre de 2019

#hemeroteca #abolicionismo | Rosa Cobo: “La pr* jamás puede considerarse un trabajo, es un modo de supervivencia”

Imagen: Deia / Rosa Cobo
Rosa Cobo · Teórica feminista y profesora de Sociología: “La pr* jamás puede considerarse un trabajo, es un modo de supervivencia”.
El recién creado Movimiento Abolicionista de Euskal Herria celebró ayer sus primeras jornadas con la conferencia inaugural de Rosa Cobo, autora de ‘La prostitución en el corazón del capitalismo’
Ane Araluzea | Deia, 2019-10-13
https://www.deia.eus/2019/10/13/sociedad/euskadi/la-prostitucion-jamas-puede-considerarse-un-trabajo-es-un-modo-de-supervivencia

Tan convencida está de que abolir la prostitución es la única forma de erradicar la injusticia que viven las mujeres condenadas a ejercerla que a esta lucha dedica gran parte de sus desvelos. Rosa Cobo argumenta con razones de peso a quienes hablan del libre albedrío de las mujeres y, por lo tanto, defienden la legalización. “La libertad no se desarrolla cuando su espacio es el de la vulnerabilidad, la pobreza y la falta de oportunidades”, argumenta la activista, que pone como ejemplo los atropellos sucedidos en países que han optado por legitimar este negocio como Alemania, donde hay burdeles que ofrecen tarifas planas a los puteros.

¿Como valora la creación del Movimiento Abolicionista de Euskal Herria?
-Es una alegría para mí que estoy tan comprometida con la investigación y la lucha a favor del abolicionismo. Es un dato más de que la conciencia crítica abolicionista está creciendo.

Además de con la prostitución pretende acabar con la pornografía y los vientres de alquiler.
-La pornografía se ha convertido en una instancia fundamental de educación sexual, todos los puteros reconocen que han visto mucha pornografía antes de acudir a la prostitución. Hay un hilo directo. El capitalismo neoliberal ha hecho de la prostitución, de la pornografía y de los vientres de alquiler, tres fenómenos que objetualizan, cosifican y mercantilizan los cuerpos de las mujeres, nichos de mercado muy importantes.

La edad de los puteros cada vez es menor. ¿Se puede relacionar con el consumo de la pornografía?
-Está vinculado a la pornografía pero también al proceso de normalización de la prostitución, que envía a los hombres el mensaje de que no está mal. Se ha creado un discurso en el que la prostitución es el resultado de un contrato libre firmado entre dos partes iguales y, por lo tanto, un acto de consumo: los fines de semana se van a la prostitución con el mismo espíritu con el que yo iría a cenar.

Los hombres del Estado son los terceros consumidores del mundo.
-Sí, es terrorífico. De cada diez españoles cuatro acuden a la prostitución. Y eso que aquí no está reglamentada, porque la legalización va acompañada por una subida en la tasa de los demandantes. El problema no es solo que acudan a la prostitución, sino que configuran un imaginario por el cual todas las mujeres somos prostituibles.

¿Que la mujer sea objeto de consumo ha conllevado que el deseo sexual de un hombre sea considerado un derecho?
-Quizás sea al revés. Aunque nunca está claro qué fue primero, si el huevo o las gallinas. La prostitución y la pornografía existen porque los varones tienen interiorizado “el derecho natural a acceder al cuerpo de las mujeres”. Con la conversión de la prostitución, de pequeños negocios sin impacto económico a esta industria global de explotación sexual que funciona como una multinacional, los hombres van asentando la idea de que es un derecho como otro.

La OMS asegura que el 90% de las mujeres prostituidas proviene de la trata con fines de explotación sexual. ¿Diferenciar la prostitución y la trata es un error?
-El lobby de la explotación sexual quiere hacer una distinción, señalando que la prostitución es aceptable y que hay legalizarla, mientras que la trata es mala porque nace de la coacción y hay que prohibirla. La trata existe porque la demanda ha crecido tanto que se necesitan mecanismos para abastecer al mercado de la explotación sexual. Hay muchas que son víctimas de trata y otras muchas que son engañadas tras aprovecharse de su extraordinaria vulnerabilidad.

La procedencia de las víctimas de trata siempre es la misma.
-Países como Rumanía, Nigeria, Tailandia, Camboya, Colombia, México… han hecho de la industria de la explotación sexual una estrategia de desarrollo. Es una elección muy consciente de esos países para que luego estas mujeres envíen remesas y se conviertan en un balón de oxígeno para sus economías. Para convencerlas se les dice que en dos años van a tener suficiente dinero para volver a su país, comprar una casa y tener una vida como la que tenemos tú o yo.

Dentro del feminismo hay una corriente que defiende que la regulación de la prostitución favorecería la protección de las mujeres. ¿Qué opina al respecto?
-Opino lo que se está viendo. Estudios en Holanda y en Alemania, dos países que tienen reglamentada la prostitución, indican que la vulnerabilidad de las mujeres ha crecido. ¿Podemos olvidar tarifas planas de 50 euros por las que alemanes acuden a los burdeles a comerse unas salchichas, tomarse una cerveza y acceder a todas las mujeres que están ahí? Todas las investigaciones están poniendo de manifiesto que esto hay que pararlo.

Entonces está ocurriendo justo lo contrario de lo que se pretendía.
-En los países en los que se legaliza la prostitución el bienestar de las mujeres se ha reducido. Si empresarios legales no hacen un contrato a sus trabajadores, ¿qué contrato se les puede hacer a las mujeres que están en prostitución? ¿Se les van a pagar horas extras cuando tienen que estar todo el día ahí? ¿Cuanto estipularán que vale una mamada o una penetración anal? Carece de sentido.

¿Y está funcionando el modelo abolicionista de países como Suecia?
-La prostitución se ha reducido de una manera drástica. El modelo abolicionista nórdico considera que hay que ilegalizar la industria, que ha desaparecido;que hay que sancionar a los puteros, que ya no contemplan la prostitución como una práctica habitual y legítima;y que las mujeres que están en prostitución no deben ser penalizadas. ¿Hay bolsas de prostitución? Sí, pero no tiene nada que ver con lo que había previamente. La prostitución jamás puede ser considerado un trabajo, es un modo de supervivencia al que acuden las mujeres que no tienen más que su propio cuerpo para poder sobrevivir.

Hay quien ampara su defensa a favor de la legalización en la libertad de las mujeres para ejercer la prostitución.
-La libertad no se desarrolla cuando su espacio es el de la vulnerabilidad, la pobreza y la falta de oportunidades. Quienes tenemos una posición crítica con la prostitución no queremos criminalizar a las mujeres, sino hacer un análisis político y crítico de la institución que tiene un carácter fundacional para el patriarcado.

¿Sirve la abolición de la prostitución en un país cuando en el resto del mundo el turismo sexual sigue moviendo tanta gente?
-Si no se producen políticas abolicionistas ni va a aumentar la conciencia crítica, ni se va a configurar como una alternativa política. Cada vez hay más países que contemplan políticas abolicionistas. Se puede poner el foco en las agencias de viajes que están orientadas al turismo de explotación sexual, pero también sobre los puteros que van a Camboya porque el acceso a las niñas es muy fácil.

¿Afecta al abolicionismo el hecho de que la realidad de las mujeres que ejercen la prostitución esté invisibilizada?
-Sí, aunque el abolicionismo está creciendo en todo el mundo, y de manera significativa en el Estado español. El movimiento ha visibilizado la industria criminal que hay detrás pero también a los puteros que consideran que acceder al cuerpo de mujeres vulnerables es un derecho. La principal aportación del abolicionismo ha sido identificar el sufrimiento, el dolor y la violencia a la que están expuestas las mujeres que están en prostitución.

¿Por dónde se puede empezar?
-Habría que ilegalizar la industria, criminalizarla, multar a los puteros y con ese dinero y otra parte que tendría que poner el Estado se debería hacer una bolsa para las mujeres que están en prostitución. La solidaridad es fundamental porque erosiona el estigma y también lo son las políticas públicas de igualdad para aquellas mujeres que quieren otro modo para poder vivir: Alternativas habitacionales, apoyo psicológico, formación profesional...

viernes, 9 de agosto de 2019

#hemeroteca #ts* | El Comité de Apoyo a las TS* responde a las abolicionistas sobre su labor

Imagen. El Salto / Nacho, Fuensanta y Vera, de CATS
El Comité de Apoyo a las TS* responde a las abolicionistas sobre su labor.
El colectivo CATS, que lucha por ayudar a las trabajadoras del sexo, se defiende de las acusaciones expresadas por el Front Abolicionista del País Valencià.
Beatriz Badenas | El Salto, 2019-08-09
https://www.elsaltodiario.com/trabajo-sexual/cats-responde-abolicionistas

La asociación CATS (Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales) lleva diecisiete años funcionando y hace más de seis años que fue declarada de utilidad pública. Como explica Nacho, su coordinador, la actividad de la asociación gira en torno a dos ejes: por un lado se dedica a la atención integral a las trabajadoras, que incluye asistencia sanitaria, social, jurídica y de extranjería, así como la orientación para la búsqueda de un trabajo diferente si se desea. Cuentan también con un teléfono de asistencia las 24 horas y luchan contra la trata. Para ello se apoyan en un equipo multidisciplinar con personal de medicina, de trabajo social, de educación social y jurídico. El segundo eje de trabajo de CATS es la sensibilización social, para lo que se fijan como objetivos “dar a conocer la realidad de las personas que ejercen la prostitución y luchar contra el estigma que sufre este colectivo”, precisa Nacho.

Las investigaciones que llevan a cabo en la asociación son de acción participativa, una línea de trabajo en Sociología que es marco del proyecto que ha levantado el revuelo: Discriminación, estigma y discurso de odio en prostitución. Fuensanta Gual, directora de la asociación CATS, dice que es un “riguroso y ambicioso proyecto cuyo objetivo es un acercamiento a la realidad de la prostitución de la mano de quienes realmente conocen la realidad y a quienes nadie pregunta, las trabajadoras del sexo”.

No es la primera vez que reciben subvenciones, el proyecto ha tenido la puntuación necesaria y quieren aclararlo “para no tener mala prensa”, resume la directora. Como explican en el comunicado, un “lobby abolicionista que pertenece al sector más fundamentalista del feminismo está actuando para desacreditar a esta ONG y aducen que considerar la prostitución un trabajo es defender o normalizar la violencia contra las mujeres”. Además, señalan que el Front Abolicionista pide expresamente “que se excluya a CATS de recibir subvenciones de la Conselleria”.

Según el comunicado, las abolicionistas citan acuerdos que no luchan contra la prostitución sino contra la Trata y la Explotación Sexual, lucha de la que participa el movimiento abolicionista y que también forma parte del trabajo de CATS. Los acuerdos que les acusan de no cumplir son el Convenio de Estambul, el de Varsovia, o el Pacto Valenciano contra la Violencia de Género.

“Intentar criminalizar —lo llaman abolir— la prostitución no acaba con la violencia, sino que expone mucho más a las trabajadoras sexuales a sufrir crímenes y abusos”, dice la asociación. Para CATS, reconocer la prostitución como un trabajo es la única manera de acceder a derechos laborales, tener instrumentos legales. “Recurrir al Estatuto de los Trabajadores impediría muchos abusos, ya que la prostitución no es un trabajo como otro cualquiera, sino que se ejerce a menudo en condiciones precarias y difíciles”, declaran.

Según esta asociación, “el neoabolicionismo pretende ayudar a estas mujeres para que abandonen la prostitución” —continúa explicando el comunicado— “sin considerar que eso implica a menudo trabajos aún más duros y peor pagados, como son los dedicados a mujeres sin estudios o inmigrantes”. Finalmente, expresan que al Front abolicionista “no le interesa preguntarles a ellas, a las trabajadoras sexuales, a pesar de que cada vez son más las que se atreven a vencer el estigma y alzar su voz”. Y añaden que “se están creando cada vez más asociaciones de trabajadoras y trabajadores sexuales”.

Nacho, su coordinador, apunta que es necesario distinguir el regulacionismo de los pro-derechos, pues “la patronal de empresarios aboga por la prohibición en calles, carreteras y pisos mientras que sí es legal en clubs de alterne, sus negocios”. Sin embargo, lo que el coordinador observa es que “ahora que se mueven las trabajadoras como sindicato, llegan las difamaciones”. Para él, el hecho de que los feminismos luchen por los derechos de las mujeres y se esté impidiendo hablar a una parte de ellas solo por ser trabajadoras sexuales “es discurso de odio”. Desde el comunicado, consideran que “este lobby abolicionista nos ha proporcionado, gratis, el primer ejemplo de discurso de odio” y esperan incluirlo en la publicación final.

Vera, trabajadora sexual migrante no comunitaria, lleva catorce años en este oficio y lo ha ejercido en doce países distintos. Cuenta que el trabajo sexual existe en todos los países sin excepción y piensa que “las abolicionistas hablan de ideas subjetivas y no de datos objetivos, su lenguaje es confuso, la información es falsa y hacen populismo”. Declara que la violencia que ha sufrido durante su carrera no ha venido de parte de los clientes, sino de la policía, las autoridades y las abolicionistas. Para ella, CATS supone “un espacio seguro tanto para la parte médica como jurídica” y piensa que las abolicionistas “ignoran las evidencias. Es importante basarse en informaciones objetivas y no en creencias”.

Durante su experiencia en países donde se han creado leyes abolicionistas como Suecia, Noruega o Islandia, ha podido constatar la forma en que estas leyes afectan a las trabajadoras sin solucionar el problema. Tienen miedo a la policía porque “nos echan a la calle de los pisos y hoteles incluso en mitad de la noche, no tienen servicios de control de las enfermedades de transmisión sexual, los clientes son más violentos porque saben que ellas temen a la policía y, en definitiva, esta situación propicia que sea más difícil denunciar el tráfico y ayudar a esas personas”. Un ejemplo que pone Vera es que “en países como Suecia, dos prostitutas juntas ya son consideradas proxenetas”, a lo que añade que “nunca he conocido a una víctima de trata, ¿de dónde salen los números del 90% de trabajadoras sexuales obligadas?”.

Fuensanta opina que hace falta “desmontar el mito de que la mayoría son víctimas de trata, esto no tiene una base estudiada y por eso se está llevando a cabo este estudio del que hablamos”. Además la directora considera que “este movimiento es imparable, pues aunque no se comprenda, se debe respetar y escuchar a las trabajadoras del sexo”.

En cuanto a las experiencias de abolicionismo, Vera indica que en países con veinte años de antigüedad “las trabajadoras sexuales no es que no se hayan eliminado, sino que las cifras han aumentado”.

La delegada territorial de ‘Otras’ en València, interviene desde los asistentes a la rueda de prensa para señalar que “todo el mundo tiene una opinión pero las prostitutas nunca podemos decir nada” en protesta por la desacreditación de las abolicionistas que, dice Vera en un momento de la rueda de prensa “antes no eran nuestras enemigas”.

La asociación CATS atiende a unas 2000 personas al año en el sureste de España (Murcia y sur de Alicante) y dice la directora que "cada vez son más las que, además de buscar ayuda, quieren hablar". Con el proyecto ‘Discriminación, estigma y discurso de odio en prostitución’ quieren “acercarse a la realidad, saber si el trabajo sexual autónomo es real o no, si la trata es real o no basándonos en hechos empíricos, investigando la realidad para que hablen los datos”, concluye Fuensanta.

Ahora tienen miedo de futuras subvenciones y han pedido reunirse con Mónica Oltra.

viernes, 29 de marzo de 2019

#hemeroteca #abolicionismo | El movimiento feminista crea una plataforma para abolir la pr*

Imagen: Cadena SER / Front Abolicionista PV
El movimiento feminista crea una plataforma para abolir la pr*.
El Front Abolicionista PV denuncia los intentos de disfrazar la prostitución de "trabajo sexual", tras el que está el lobby proxeneta.
Amparo Cots | Cadena SER, 2019-03-29
https://cadenaser.com/emisora/2019/03/29/radio_valencia/1553861328_967371.html

Se ha constituido el Front Abolicionista del País Valencià que es una plataforma que surge del Movimiento Feminista de València para luchar contra la mercantilización de los cuerpos de las mujeres y por la abolición de la prostitución, la pornografía y los úteros de alquiler. Mas de 30 asociaciones de mujeres forman parte de esta plataforma que tiene entre sus objetivos conseguir la legislación para abolir totalmente la prostitución.

En la presentación se ha denunciado de forma contundente y muy realista la doble moral que condena como machistas publicidad o imágenes de mujeres, o ciertas expresiones, y no condena de la misma forma la realidad de mujeres casi desnudas, explotadas 24 horas en calles, carreteras y pisos.

Amelia ha recibido este año el premio de Dones Progresistes. El manifiesto con el que se da a conocer el Front Abolicionista denuncia la infiltración de lo que denominan el lobby proxeneta en muchos ámbitos de la sociedad disfrazandose muchas veces de defensores de la libertad de la mujer a decidir sobre su cuerpo, y denominando "trabajo sexual" a la prostitución. Y lo más grave es que, como asegura Concha Hurtado, portavoz del Front, uno de los lugares donde actúa ese lobby proxeneta es en universidades y centros de educación donde se dan charlas sobre "trabajo sexual" tratando de crear una mentalización que acepte la prostitución sin tener en cuenta la vulneración de los derechos humanos ni la violencia que presupone.

Y es que, en el manifiesto se afirma que considerar la prostitución como trabajo implica una negación absoluta de la violencia y de la vulneración de los derechos humanos más básicos. Además es irresponsable y peligroso. En definitiva el Front Abolicionista pretende la erradicación de la prostitución mediante las leyes que persigan y sancionen a los proxenetas, y también a los clientes, a los que la plataforma denomina directamente "puteros". El 9 de abril, se presentará oficialmente en Valencia el Front Abolicionista.

miércoles, 27 de marzo de 2019

#hemeroteca #pr* | “Ir de pu*” como ritual grupal masculino

Imagen: Público
“Ir de pu*” como ritual grupal masculino.
Beatriz Ranea Triviño · Investigadora especializa en prostitución | Público, 2019-03-27

https://blogs.publico.es/dominiopublico/28235/ir-de-putas-como-ritual-grupal-masculino/

Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual de 2009 se estima que en el Estado español un 32,1% de los hombres mayores de 16 años han acudido al menos una vez en su vida a la prostitución. Desde ese año no se ha vuelto a encuestar a nivel estatal sobre prácticas sexuales y, por tanto, desconocemos cifras actuales de consumo de prostitución. No obstante, la magnitud de la industria de la prostitución sirve como indicador que muestra que el porcentaje de hombres que acude a la prostitución hoy en día podría ser mayor. Según el propio Ministerio del Interior en 2013 la trata de mujeres con fines de explotación sexual movilizaba unos cinco millones de euros al día (Atencio, 2015), por ello, es necesario plantear que la industria de la prostitución estará invirtiendo esfuerzos en generar demanda; y a su vez el incremento de la demanda de prostitución seguirá alimentando una industria que percibe la explotación sexual como un negocio altamente rentable. Además, la demanda de prostitución no es sólo autóctona sino que, en distintas webs internacionales España ocupa uno de los puestos principales como destino preferido de turismo sexual.

De toda la demanda, es difícil saber cuántos hombres acuden en grupo a la prostitución, pero los estudios al respecto nos permiten afirmar que en muchas ocasiones es el grupo, o algún referente masculino, quienes actúan como elementos “facilitadores” del acceso a los espacios de prostitución por primera vez. Este hecho se convierte en un ritual grupal de iniciación que genera lazos masculinos a través de compartir experiencias y prácticas de instrumentalización y subordinación de las mujeres.

En la actualidad, el elemento grupal es especialmente significativo entre los hombres jóvenes que normalizan la prostitución como una opción de ocio masculino. Incluso siendo menores de edad nos encontramos con grupos de chavales que acuden a pisos de prostitución o calles, porque en los clubes de alterne aún no les permiten entrar. Se banaliza el consumo de prostitución mientras se busca reproducir un imaginario sociosexual aprendido de la pornografía hegemónica a la que acceden también siendo cada vez más pequeños.

Una vez que un hombre se ha iniciado en el consumo de prostitución es factible que siga acudiendo a la prostitución en grupo y/o en solitario. Si nos centramos en el ritual grupal, hay muchos motivos o excusas que hacen surgir la prostitución entre diferentes grupos de hombres: con relativa frecuencia un hombre propone ‘¡Vámonos de putas!’, y lo más probable es que no se encuentre con oposición por parte de los individuos que conforman el grupo. También es habitual la celebración de despedidas de soltero en clubes de alterne. Incluso previo a la celebración de la “despedida”, en los grupos de ‘Whatsapp’ se harán bromas sobre “ir de putas” sin que ninguno de los integrantes del grupo critique estas actitudes: algunos jalean la propuesta, otros se ríen y otros guardan silencio.

Hay más ejemplos que motivan este ritual grupal masculino como: terminar las cenas de empresa; cerrar un pacto empresarial o político en el prostíbulo; ir a burdeles tras un Congreso internacional científico o tecnológico; continuar o acabar una noche de fiesta; o simplemente acudir con el grupo de colegas para desconectar de lo que catalogan como “complicadas” relaciones con las mujeres fuera de los espacios de prostitución.

Historias y anécdotas masculinas en contextos de prostitución hay muchísimas que no suelen ser compartidas con mujeres. Para ilustrar el grado de confraternización masculina que se produce en los clubes de alterne comparto una de las muchas historias que he ido encontrando en estos años de estudio de la demanda de prostitución: en un club de alterne en el que se encontraban arriba las habitaciones, una noche mientras baja las escaleras un hombre se cruza con su yerno (el compañero afectivo-sexual de su hija) que sube esas mistas escaleras. Suegro y yerno se miran sin sorpresa y uno le dice al otro mientras le toca el hombre: “lo que ocurre aquí, se queda aquí”.

En este sentido, los contextos de prostitución se constituyen como espacios masculinos y masculinizantes donde la fratría no es interpelada, sino que se mueve de forma cómoda. Es decir, son refugios de la masculinidad hegemónica como explica Beatriz Gimeno. Estos espacios se rigen por un principio claro de exclusión y segregación: son espacios para hombres en los que las mujeres solo pueden aparecer con un carácter marcadamente instrumental, para cubrir deseos masculinos. Estos deseos que tendrán un carácter sexual, siendo su concepción del sexo claramente patriarcal, heteronormativa, androcéntrica y falonarcista -que diría Bourdieu-; pero también pueden proyectar sobre las mujeres en prostitución otros deseos como ser escuchado, ser complacido o agradado de distintas maneras. En el imaginario colectivo muchas veces aparece el estereotipo del “pobre hombre” que acude a la prostitución porque no le queda otra o porque “necesita” hablar. Estas representaciones patriarcales se cimientan sobre la idea de que las mujeres han de satisfacer los deseos de los hombres sin reciprocidad, es decir, la vida de las mujeres no tiene la misma importancia y ellas han de presentarse como buenas oyentes del hombre sin desestabilizar la relación jerárquica porque, por contrapartida, ellos no desean escuchar a las mujeres en prostitución. De hecho, si ellas muestran su humanidad, la relación de prostitución (que implica deshumanización del putero hacia la prostituta) se quiebra para ellos. Son espacios donde los puteros son sujetos y las mujeres aparecen representadas únicamente como cuerpo-objeto: ellos pagan por el acceso a su corporeidad y por la ‘performance’ de hiperfeminidad que ellas representan.

Así, se buscan espacios masculinos y masculinizantes como los contextos de prostitución, o también, las comunidades virtuales que generan en algunos foros. Es decir, la práctica de consumir prostitución adquiere un carácter colectivo no sólo cuando se acude a los espacios de prostitución acompañado de otros hombres; sino también cuando se narra la experiencia con otros hombres ya sea en persona o en foros de internet.

El carácter grupal en estos contextos puede derivar en que cada uno elija a una o varias mujeres y vaya con ella/s a la habitación; o que entre varios hombres se elija a una prostituta y suban con ella a la habitación. Toda esta ‘performance’ grupal tiene el carácter expresivo al que se refiere Rita Laura Segato en su libro “La guerra contra las mujeres” (2016) cuando aborda la cuestión de la violencia sexual en grupo. El cuerpo-objeto de las mujeres no es más que un instrumento para que los hombres se comuniquen entre ellos expresando su masculinidad. Es decir, se busca el reconocimiento del estatus de masculinidad (hegemónica) de los unos a los otros. Están agrediendo sexualmente a una mujer entre varios hombres porque el deseo sexual y la excitación se produce mediante la agresión colectiva y los cuerpos violentados de las mujeres son significados como elemento para reforzar el vínculo grupal masculino.

Además, tenemos que reflexionar acerca de las representaciones masculinas de lo que es una prostituta: muchos hombres identifican a la prostituta como aquella a la que es legítimo violar y agredir tanto física como verbalmente. Cuando nos acercamos a los espacios es frecuente que las mujeres en prostitución expresen que muchos hombres cuando pagan se sientan con el derecho incluso de agredirlas y de imponer prácticas sexuales que ellas en un principio habían dejado claro que no iban a realizar. Hace unos meses, un grupo de hombres identificados en los medios de comunicación como “La manada de Murcia” justificaron y legitimaron una agresión sexual a una mujer en prostitución justamente por esto: porque ella era prostituta. La prostituta es imaginada por ellos como un deshecho (y la sociedad contribuye a reforzar este imaginario estigmatizante), un cuerpo-objeto para uso y abuso por parte de los hombres. Esta es una más de las ficciones que se construyen los agresores sexuales para no reconocerse como agresores: desde que las mujeres consienten la agresión, pasando porque las mujeres disfrutan las violaciones, hasta afirmar que hay mujeres que pueden ser violadas porque son prostitutas. La masculinidad hegemónica se sostiene sobre diversas ficciones que legitiman y justifican la violencia contra las mujeres.

Es por esto, entre otras razones, por lo que la prostitución se encuentra en la encrucijada entre la violencia sexual y las lógicas neoliberales y consumistas. Sobre la violencia sexual: los hombres de forma individual o en grupo consiguen acceder al cuerpo de mujeres que no les desean, algo que fuera de la prostitución se consigue mediante la violencia o la intimidación. Por otro lado, las lógicas neoliberales –que tanto han colonizado el imaginario colectivo- nos presentan todo objeto, persona o relación, como mercantilizable; y las lógicas consumistas refuerzan la idea de que los cuerpos de las mujeres pueden ser representados como bienes intercambiables (sin subjetividad) en un mercado que satisface los deseos masculinos con inmediatez y ofreciendo una amplia gama de “productos” entre los que elegir.

Por todo esto, la masculinidad hegemónica y su carácter grupal pueden ser catalogados como un problema social que ha de ser abordado con urgencia; un problema que forma parte y sostiene la estructura patriarcal. Es probable que al afirmar esto, alguno esté pensando contestarme un ‘not all men’, “no todos los hombres”. Aquellos que no se identifican con este modelo de masculinidad no necesito/necesitamos que nos señalen que ellos no realizan estas prácticas (quizá a la espera de un aplauso o un agradecimiento por no agredir a las mujeres) sino que necesitamos que sean capaces de interpelar a sus iguales. Necesitamos hombres disidentes del patriarcado que interpelen al resto de hombres que ejecuta y reproduce el terror sexual dentro y fuera de los espacios de prostitución.

  • Bibliografía
  • Atencio, Graciela (2015): “La cultura putera mata mujeres en España” en Feminicidio: el asesinato de mujeres por ser mujeres. Madrid: La Catarata.
  • Bourdieu, Pierre (2000): La dominación masculina. Madrid: Anagrama.
  • CIS (2009): Encuesta Nacional de Salud Sexual. Madrid: CIS.
  • Gimeno, Beatriz (2012): La prostitución. Aportaciones para un debate abierto. Barcelona: Bellaterra.
  • Segato, Rita Laura (2016) La guerra contra las mujeres. Madrid: Traficantes de sueños.
  • Sobre turismo sexual: http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/13/57fe88b2e5fdea63208b4583.html

viernes, 16 de noviembre de 2018

#hemeroteca #abolicionismo | Nosotras, las abolicionistas

Imagen: Público
Nosotras, las abolicionistas.
Ana Bernal-Triviño · Periodista | Público, 2018-11-16
https://blogs.publico.es/otrasmiradas/16626/nosotras-las-abolicionistas/

Siempre que acudo a una conferencia, me presento así: "soy periodista feminista radical abolicionista". Las cosas claras. A partir de entonces explico lo que yo defiendo, una comunicación abolicionista que esté comprometida desde la raíz con los derechos humanos de todas las mujeres.

Cuando me presento así lo digo sin miedo, a pesar de que durante un tiempo lo callaba por el qué dirán. Yo no nací abolicionista. Me hicieron abolicionista las mujeres prostituidas. Quizás lo que cuentan es tan duro, tan vomitivo, tan sangrante, que por eso no se escuchan. En los medios, sus testimonios no dan tanta audiencia ni clicks en comparación con el que casi siempre tiene espacio, el discurso de la prostitución como algo "empoderante" y "libre". Escuchar a una mujer prostituida denunciar que ha sido penetrada 20 veces en el día, obligada a tragar semen, que han defecado encima de ella o la estrangulaban mientras la violaban y le daban bofetadas... eso hace cambiar de canal. ¿Y por que hacen eso con ellas? Porque el putero paga y quien paga exige de ellas todo hasta reventarlas si es preciso. Es la mayor forma de violencia sexual y la más normalizada de todas.

A menudo, se nos dice a las abolicionistas: "¡no escucháis a las putas!" No hay nada más falso que eso, porque si a algo hemos estado acostumbradas ha sido a escuchar el discurso de "soy prostituta porque quiero". Quien lanza esa pregunta sabe que manipula desde el principio porque justo las mujeres prostituidas NO hablan. Son esclavas, están amenazadas, están atrapadas psicológicamente en el laberinto del miedo y la sumisión. Solo hablan cuando logran salir de la red y han sido respaldadas y apoyadas por redes de atención y protección. Así que dar voz solo a una parte de las prostitutas no es real, es ocultar y desinformar.

Casualmente yo devolvería la pregunta y les diría si ellas han escuchado a una mujer prostituida y víctima de trata porque entonces dudo, y mucho, el apoyo a un regulacionismo que las ataría de por vida y blanquearía su esclavitud. Pero demos un paso más allá. ¿Por qué en lugar de decirnos si hablamos con las prostitutas no cambiamos el foco de una vez? ¿Por qué nunca se dice que hablen los puteros y los proxenetas? Venga, que nos cuenten ellos mismos su concepto de mujer, qué piensan de nosotras, qué piensan hacer con las prostitutas, a qué se creen que tienen derecho, cómo explotan lo que ellos llaman "carne fresca". Si estamos comprometidas con todas las mujeres, que nos expliquen ellos por qué la mayoría de las mujeres prostituidas son emigrantes, de Nigeria principalmente, o mujeres trans. Ellas se merecen otra realidad más que nadie y o las sacamos del pozo entre todas o puteros y proxenetas las dejarán ahí, expuestas a la explotación y al peligro de ser asesinadas.

Yo crecí en la televisión con los argumentos del regulacionismo y, al principio, me tragué el cuento. Lo vendieron en los medios como lo moderno, lo normal, lo liberal. Cómo olvidar aquellos debates de 'Moros y Cristianos' y otros múltiples programas, cuando en verdad los propios proxenetas amenazaban a las familias de esas prostitutas si no acudían a los platós, obligadas a decir que "lo hacían porque querían".

Luego, imposible olvidar esa izquierda que ve capitalismo en todo menos en el cuerpo de la mujer. Esa izquierda que no deja mercantilizar la sanidad ni la educación, pero sí que nuestros cuerpos sean "medio de producción", la única "profesión" del mundo que lo tendría. La única izquierda que no sospecha que un patrón apoye a un sindicato de trabajadoras. La única izquierda que sabe que ese sindicato legitima como patrón a los proxenetas y el proxenetismo es delito. ¿Un poco raro, no? Yo fui engañada. Por los medios, por la sociedad, por el Estado que estigmatizaba a las putas pero no hacía ni una campaña contra los puteros y los proxenetas.

Se me vino el mundo encima cuando empecé a conocer la verdad ocultada y la tremenda red de cómplices. Esa sobre la que no hay cifras oficiales porque a las propias mafias no les conviene registrar a su cantidad de esclavas para la explotación sexual. Las esclavas a las que violan en la frontera de Melilla antes de asegurarse que cruzan la frontera para que la "carne llegue fresca" a los puticlubs. Las refugiadas a las que violan en videos para la industria pornográfica. No hay puta para tanto putero.

Así que leí, leí mucho. Necesitaba referentes más allá del regulacionismo. Busqué y ahí estaban esperándome, todas, para hablarme. Ahí estaba toda la historia del feminismo. A veces pienso que todas seríamos abolicionistas si no nos hubieran robado nuestra propia historia. También pienso que, quizás, por eso, nos la han ocultado. Para que todo se mantuviera igual que pretende el patriarcado. Si nos enseñaran historia feminista desde la escuela, si hubiésemos tenido como referentes a todas aquellas mujeres que desde el inicio del feminismo denunciaban una institución patriarcal como la prostitución, no estaríamos defendiendo la abolición en pleno siglo XXI porque estaría asumida en una sociedad democrática.

Yo, tan admiradora de la República, comprobé que se declaró abolicionista y que aquellas compañeras de Mujeres Libres combatían el mensaje de la prostitución en voz alta, señalando la raíz y el aumento de desigualdad que provocaría su regularización. Y me convencí de que nos robaron la historia y que tenemos que recoger el testigo de aquellas mujeres que allanaron el camino para continuar su trabajo, que el franquismo sepultó.

Así empecé a quitarme ese estigma que el regulacionismo difunde. Cuando hemos callado porque íbamos a parecer las "castas", las "puritanas", que no éramos las "modernas". En cambio, no hay nada más moderno que defender cada día los derechos humanos y hacer lo contrario de lo que desea el patriarcado. Y no hay nada más antiguo que replicar la misma defensa que puteros y proxenetas. Y porque no hay nada transgresor en prostituir el concepto de "libertad", porque esta solo existe cuando se parte de condiciones totales de igualdad.

Leer la historia feminista también hace despojarte de esas falsas ideas de puritanismo porque, si realmente sabemos de placer y de sexualidad, se lo debemos a las feministas radicales que, sin tapujos, reclamaban una vida sexual lejos de violencias y nos descubrieron una anatomía que había sido ignorada y ocultada. No hay nadie más sexual que las propias feministas. Han estado hablando toda la vida de ello. Otra cosa es que no hayan querido escucharlas. De la misma manera que todas las feministas hemos luchado para que la violencia de género se reconozca como tal, tenemos que conseguir que la prostitución se considere violencia sexual y ayudar a identificarla a quienes aún no lo ven.

Quede aquí este manifiesto como una reivindicación. Sabemos de dónde venimos, y por eso el estigma ya no está sobre las abolicionistas. El estigma debe estar en el patriarcado, en los prostituyentes, en los puteros, en los proxenetas. Quede aquí este manifiesto, que firmo, como el punto de partida, para que todas digamos en alto, cada vez más, que la abolición (que no prohibición) es la única alternativa para dar una salida digna y justa a las mujeres y para cambiar la mentalidad de los hombres, si es que queremos una educación igualitaria en el futuro.

El feminismo abolicionista es el único que tiene su propio discurso. Discurso que jamás coincide, en ninguna palabra, con el patriarcado. Por eso el abolicionismo es revolucionario. La batalla no está contra las prostitutas, jamás. La batalla está en el lenguaje y en las ideas. Porque ese día nos alejará a todas de ser consideradas cuerpos para ser consideradas personas. Porque ese día habremos llegado tarde para las mujeres prostituidas, asesinadas o suicidadas, pero habremos llegado a tiempo para las nuevas generaciones de mujeres. Ese día gritaremos que nosotras, las abolicionistas, lo hemos conseguido. Y ese día seremos todas libres.

jueves, 15 de noviembre de 2018

#hemeroteca #ts* | La mayor diferencia entre la pr* en España y en el Reino Unido es que para los ingleses está peor visto

Imagen: 20 Minutos
La mayor diferencia entre la pr* en España y en el Reino Unido es que para los ingleses está peor visto.
Vicky y Tom, 20 Minutos, 2018-11-15
https://blogs.20minutos.es/en-espana/2018/11/15/la-mayor-diferencia-entre-la-prostitucion-en-espana-y-en-el-reino-unido-es-que-para-los-ingleses-esta-peor-visto/

La prostitución en España es alegal, igual que en el Reino Unido. De algún modo, ha terminado ocupando un vacío del cual parece difícil salir. Tendemos a pensar que si un acto no es legal, es ilegal, o al revés, pero a veces las cosas no son tan sencillas. No es un delito, pero es una actividad laboral no legalizada. Actualmente, asistimos a un debate que parece infinito entre los que están a favor de legalizarlo o abolirlo, pero se sigue sin llegar a un acuerdo.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha declarado recientemente que “la prostitución es ilegal en España”, y la ministra de trabajo Magdalena Valerio lo ha llamado ‘actividad ilegal’, pero no es de todo cierto. No está regulado como en otros países, como Alemania, donde es legal desde 2002, o en Suecia, donde ahora se castiga a los clientes de la prostitución.

En España, como en Reino Unido, hay zonas de las ciudades en las que no es raro encontrarse prostituta en plena calle, incluso tienen fama por ello. En Londres, el Soho, por ejemplo, es conocido precisamente este motivo; Holbeck en Leeds fue la primera zona de prueba de prostitución legal en Reino Unido; o Merseyside en Liverpool. Y Madrid también tiene zonas conocidas por ello: las calles de Montera, Desengaño, de la Ballesta, el triángulo de la prostitución entre Legazpi y Atocha, Casa de Campo, el Polígono Marconi de Villaverde y, por supuesto, los clubes de carretera con sus neones, que yo no soy consciente de que existan como en UK como aquí. También se pueden contratar servicios por internet y cada vez son más los hombres que también la ejercen, siendo más notable la presencia de estos en Chueca y Puerta del Sol, además de por páginas web como Telechapero.

Según el diario Independent, 1 de cada 10 hombres en Reino Unido ha utilizado en algún momento los servicios ofrecidos por la prostitución. En España se estima que acuden un 39% y es el primer país de la UE en consumo de prostitución. El motivo más frecuente por lo cual la gente ‘va de putas’ es, según el mismo medio, por ocio y una mayoría cree que las prostitutas son ‘víctimas’ de alguna manera, ¿cómo es posible que siguen usando sus servicios? Carmen Meneses, antropóloga de la universidad de Comillas, asegura que los hombres que pagan por sexo no asumen las consecuencias reales de sus actos. El síndrome de “no me pasará a mí” que todos tenemos.

La diferencia que veo yo entre nuestros dos países es la visibilidad. En Reino Unido, aparte de ser menos popular, es mucho menos visible, menos aceptado, más visto con malos ojos. En España es algo más abierto, más normal, menos mugriento y sórdido. De hecho hay hasta ‘artículos’ muy accesibles en internet sobre el tema. Por ejemplo: este texto en Coches.net que declara ser un “manual para ir de putas”. Incluso en las series españolas como ‘Aquí no hay quien viva’, el tema sale a menudo como algo perfectamente normal, y la verdad es que en la calle Desengaño, la situación es así: saludas todos los días a las chicas de la calle. En otra serie me suena haber visto una madre comprarle al hijo una puta porque es un chico muy raro y se preocupa que nunca conocerá a una chica.

Los motivos que encuentro por los que se paga por sexo, tras hablarlo con amigos, conocidos, desconocidos y prostitutas, son varios. Algunos me han hablado del ‘pobre amigo’ del grupo, que es el feo o el raro, y que llegó el momento en que decidieron entre todos que era hora de que echara un polvo “porque si no el pobre no va a perder la virginidad nunca”. En este caso fue un regalo, pagaron los demás de la pandilla. Un tal Paco me ha contado la historia de su vida, durante la cual ha pasado mucho tiempo en la compañía de prostitutas simplemente porque le agrada y no lo vio como algo raro ni problemático. Ahora es abuelo y sigue yendo cuando puede. Otro conocido empezó cuando llegó al país y ahora gasta la mayoría de su sueldo en prostitutas. Tiene 18 años. Otros me dicen que simplemente es por conveniencia. Pagan como si fuera una hamburguesa: sabes lo que has pedido y lo que vas a conseguir. Curiosamente, la única persona que me ha dicho que contrataría a una persona por sexo ‘profesional,’ por una experiencia con un experto, fue una mujer.

Por lo que he visto desde mi ventana -tengo esa extraña suerte-, gran parte de la clientela son personas en cierto modo excluidas de la sociedad, y llegan buscando no solamente sexo sino también compañía. El domingo por la mañana por ejemplo, en mi zona, hay bastante movimiento, sobre todo hombres muy mayores.

Los motivos por los cuales la gente vende sexo también son variados. Hay mujeres que llevan más de 25 años trabajando en las calles, todos los días, independientemente del clima. Ya no les queda otra. Algunas prueban en otras países, por ejemplo una me contó que había probado en Suecia, porque pagan mejor, pero después de tan solo dos semanas tuvo que regresar porque el mercado estaba muerto por las leyes. Otras personas lo ven como dinero fácil. Pagan mejor que trabajar en un bar, o limpiar oficinas. Una rumana conocida trabajaba en la prostitución solamente para pagar un préstamo, tuvo su trabajo de día en un restaurante, pero no le daba, entonces de noche salió a la calle. Otras más, ya metidas en el ciclo, son incapaces de salir, y si añadimos a la mezcla que muchos de los pisos que usan ofrecen también droga por unas monedas... se puede uno imaginar el circulo vicioso que ahí se crea. Hay universitarias buscando mejorar sus finanzas, pero se suelen encontrar en las páginas de contratación en vez de en la calle. Por último, y abarcando una multitud de maneras distintas, también existe la trata. Mujeres (normalmente) subyugadas y obligadas a prostituirse.

Los servicios en la calle son increíblemente baratos (desde mi punto de vista), empezando en unos 10 euros por felación, y 20 euros un ‘todoski’ o ‘completo’. Incluso me han dicho que hace años en la zona de la Plaza de la Luna hubo una mujer que masturbaba a sus clientes por unos dos euros. Siempre había cola.

Las páginas web ofrecen un servicio mucho más caro, empezando alrededor a unos 150 euros por hora. Hay docenas. Ofrecen mujeres y hombres e incluso experiencias VIP, personas que hablan varios idiomas, o servicio a domicilio.

La cuestión perece ser que si la mayoría de las mujeres que se encuentran en esta situación lo están por obligación, y la mayoría de la gente lo sabe, ¿por qué permitimos que la situación se perpetúe?

miércoles, 7 de noviembre de 2018

#hemeroteca #pr* | Mabel Lozano: "Entender que la pr* puede ser un trabajo es admitir que podemos permitir esa violencia estructural"

Imagen: El Diario / 'Making off' de 'El Proxeneta'
Mabel Lozano, cineasta y activista feminista: "Entender que la pr* puede ser un trabajo es admitir que podemos permitir esa violencia estructural".
Mabel Lozano ha estrenado ‘El Proxeneta’, un documental que da voz con un testimonio crudo a uno de los "ideólogos" de la trata en España. Conocido como El Músico, fue condenado por captar y explotar a miles de mujeres. Él fue parte de ANELA, "la patronal de los proxenetas". Lozano explica que "han perdido fuerza" pero "no gozan de menos impunidad porque las leyes son iguales y además siguen siendo invisibles y anónimos. Les tenemos miedo". "Son animales mitológicos las putas estudiantes, guapas y con Ferrari, es producto de las fantasías y las películas".
Belén Remacha | El Diario, 2018-11-07
https://www.eldiario.es/sociedad/proxenetas-siguen-trabajando-impunidad-Cuesta_0_833267367.html

Mabel Lozano (Toledo, 1967) lleva ya unos cuantos años reconvertida en cineasta y activista feminista. Desde esos dos lugares, es una de las personas que más ha investigado la trata de mujeres con fines de explotación sexual en España. Primero lo hizo a través del corto ‘Chicas nuevas 24 horas’ (2015), y ahora estrena ‘El Proxeneta. Paso corto, mala leche’.

En ‘El Proxeneta’ da voz a uno de ellos, conocido como El Músico. Solo a él, de hecho: toda la película es un monólogo crudo sobre las artimañas que él mismo llevó a cabo desde los noventa, cuando era uno de los "ideólogos" de la trata en nuestro país. Fue condenado y cumplió 3 años de cárcel por captar y esclavizar a unas 1700 mujeres. "Desconocemos su figura y cómo funciona todo, la impunidad, las complicidades con ayuntamientos, abogados. Eso es lo nuevo", explica sobre esa decisión. A ellas, a las víctimas, en esta ocasión solo se las ve como imágenes recurso en clubs, bebiendo, charlando: "Es lo que hacen. Los chavales cuando van no ven las hostias que les dan, ven eso".

P. Explique qué es ANELA, de la que fue socio El Músico.
R. ANELA es la patronal del proxenetismo. En el 2001, los dueños de los puticlub más importantes de España, se unieron para montar lo que ellos llamaban una asociación de empresarios de clubes de alterne. Ya pedían en sus estatutos regularizar la prostitución. Eso les da patente de corso. 'El Proxeneta' lo dice clarísimo en la película: quien quiera regularizar la prostitución está vendiendo nuestro discurso.

Se desmontó cuando se descubrió que en todos los clubes asociados había trata e incluso menores. Pero antes, la prensa se rifaba a su presidente. Nadie investigó y a todo el mundo le encantó ese discurso buenista de derechos de las mujeres, de somos buenos samaritanos, de qué van a hacer si no los discapacitados, los feos, los viudos… vendió muchísimo porque a la ciudadanía no le importa la prostitución y le conviene creer ese discurso. Que es lo mismo que ha hecho ahora el sindicato OTRAS, vender un discurso buenista de los proxenetas, de leyes garantes con ellos.

P. ¿Pero un sindicato no es lo contrario que la patronal? ¿Cree que OTRAS tiene que ver con ellos?
R. Tienen el mismo discurso. Para que haya un sindicato tiene que existir patronal y empleados. La patronal son los proxenetas. ¿Dónde van a trabajar los empleados? En clubes, pisos, rotondas.

P. Pero si sí existe esa patronal, es un hecho, ¿por qué no puede haber un sindicato que se defienda ante ellos?
R. Porque no es verdad. La mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución en nuestro país lo hacen por cuenta de un tercero, el proxeneta, quien les lleva el dinero. El sistema prostituyente español está pensado para la explotación. El Músico lo cuenta así: tú vas al club y, antes de empezar a trabajar, te cobran. ¿Y quién está ejerciendo? Mujeres migrantes, sin papeles, vulnerables, refugiadas de guerras, que huyen de la pobreza. Les estamos diciendo que en este submundo tendrán una salida.

El proxenetismo está atipificado, no está condenado. No existe esa ley. Si en España todas las caras del proxenetismo estuvieran condenadas, sería diferente. Los proxenetas siguen trabajando con total impunidad y las penas son poquísimas, cuesta muy barato.

P. ¿Puede existir una vía para condenar a los proxenetas pero que proteja a las mujeres que ahora mismo ejerzan la prostitución y no puedan o no quieran salir, o crean que les pone en peligro? Usted defiende que actualmente pueden regularizar su situación, pero a su vez no pueden sindicarse.
R. Tenemos que trabajar para que no haya “ellas”. En políticas sociales para que puedan elegir. Nunca se aborda así: vayamos a la raíz del problema, que es la feminización de la pobreza, la desigualdad, la violencia de género, el patriarcado. Acabar con eso para que, si tú me dices que eres periodista pero mañana decides ser puta, yo me creeré esa libertad. Ahora no hay, hay una diferencia brutal entre la persona que no tiene nada y la que tiene el poder. Al hablar con una mujer que te dice que está encantada, rascas y al final es que tenía un hijo, estaba sola, no sabía cómo mantenerlo. Son animales mitológicos las putas estudiantes, guapas y con Ferrari, es producto de las fantasías y las películas. Tampoco es lo mismo el primer año que cuando llevan más y ya no suena el teléfono.

Nunca llevamos el discurso al contrario: ¿cómo salen las mujeres de ese círculo de explotación perverso? Es casi imposible, no hay oportunidades ni políticas sociales ni herramientas, ni trabajo. De eso casi nunca se habla. Se habla de la que quiere entrar ¿pero y de la que quiere salir? En España la prostitución es alegal. Aunque no haya un epígrafe de trabajadoras del sexo pueden regularizarse en el de masajistas, artistas… tampoco hay de guionistas de cine, estamos como escritores. No se puede hacer un sindicato de prostitución porque es alegal. Pero si la estás ejerciendo, puedes darte de alta en la Seguridad Social en esos epígrafes y nadie te impide cotizar.

P. Pero hay unas características propias de la prostitución que las ponen en una situación de peligro y que esos epígrafes no tienen en cuenta.
R. Ya, pero da igual. Todo es una mentira: en Alemania se pueden dar de alta como trabajadoras sexuales y no lo hacen, hemos visto que menos del 2%. Tú hablas con cualquiera de las del sindicato OTRAS, estas mujeres catalanas, y no quieren legalizar. Hasta ahora ellas tenían ese discurso de regularizar y legalizar, pero ya no quieren porque saben que es garante con los proxenetas. Ahora quieren despenalizar. Porque se han dado cuenta de que hacerlo como en Alemania, Holanda o Bélgica es explotación extrema. No pueden, se endeudan. Es un sistema pensado para que la mujer esté explotada.

P. Pero entonces no es el mismo discurso el de ANELA y OTRAS, como me decía al principio.
R. ANELA quiere que ese sindicato exista. Pero si tú hablas con ellas no quieren regularizar la situación. Lo que quieren es despenalizar, como en Nueva Zelanda. Es la ciudadanía la que no se entera y no son conscientes de lo que hay. Ese discurso de ANELA de 2001, sobre derechos civiles, vende fenomenal. Pero en Europa estamos viendo que no se ha erradicado la trata. Y no se han dado cuenta de algo importante: si es un trabajo normal, un hombre que necesite a 40 mujeres para su club puede ir al INEM en España y si estás en el paro y tienes 20 años ¿tú te vas a presentar a puta?

P. Hay quien defiende que podría estudiarse un tratamiento especial para evitar esa situación.
R. Lo que está dando mejor resultado de cara a proteger a las mujeres son las leyes nórdicas, no punitivas contras las mujeres sino contra los proxenetas, verdugos, amos, y contra la demanda. Porque esto se genera por la demanda. El Músico dice esa frase, “son nuestros cómplices, vendemos gracias a ellos”. De cientos de miles de millones de hombres que están demandando cada día cuerpos nuevos. Hay que educar en que un ser humano no se compra. Entender que la prostitución puede ser un trabajo es admitir que podemos permitir esa violencia estructural.

Lógicamente, ¿tenemos en España mujeres como para surtir de carne fresca todos los macroburdeles, pisos y rotondas? El Proxeneta lo dice muy claro, hay países de explotación y países de captación, pobres y con altos niveles de corrupción. De Rumanía, Nigeria, Paraguay. Ahora están entrando venezolanas. Necesitas chicas nuevas 24 horas.

P. El Músico emplea unas expresiones deshumanizadoras horribles. Habla, por ejemplo, de que una mujer queda "obsoleta" en 3 años ¿Cómo era escuchar eso? ¿Él está arrepentido?
R. Es así. Para hacer eso has tenido que tener una falta de empatía grande hacia seres humanos. Eso es la delincuencia. Sorprende la naturalidad con la que habla también de las complicidades, de cómo un delincuente busca a otro delincuente. Cuando lo lleva a primera persona parece que se retrotraiga, pero él lleva años colaborando con la policía. En este caso, se juega la vida. No porque hable de mujeres y prostituyentes, sino porque cuenta cómo es el entramado financiero. Testaferros, banqueros, empresas fantasma para blanquear. Todo funciona porque la cantidad de complicidades es brutal. Son grandes herramientas para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

P. Él al principio no quería dar la cara. ¿Cómo fue ese proceso?
R. Ahora mismo está en una situación complicada, de mucho peligro. Ha creado revuelo en los clubes, les hace daño. Cuenta cómo se crean las empresas fantasmas para blanquear que, como dan pérdidas, encima Hacienda les devuelve dinero. Acabamos de estrenar, ten en cuenta además. Va a dar mucho que hablar. Rompe todos los códigos de delincuencia sobre el negocio, que es lo único que les importa.

P. Pidió perdón a una víctima de trata, Amelia Tiganus, gesto que fue elogiado y criticado.
R. Está sacado de contexto. Estaba en la presentación, la única en la que ha estado, con nuestro amigo común policía. Era una manera de decir ‘estoy aquí, es verdad’. Para que no quede ninguna duda de que sea ficción. Está condenado y sentenciado. Como estaba Amelia le salió pedirle perdón, a ella y a las miles que ha explotado. No estaba preparado. Fue un acto reflejo espontáneo del que se ha hecho mucha pornografía. No va a estar en más, su vida ya corre bastante riesgo. Era importante que diera la cara para poner rostro a verdugos y proxenetas, pero no estamos paseando a un proxeneta. Es su historia, entró en la prostitución a los 17 años en clubs de Barcelona, es un gran ideólogo de la trata en España y creador de ANELA. Es un testimonio único.

P. También constituye un recorrido por los hitos de la trata en los 90, cómo aumentó en el 92 o con la inmigración del 2000.
R. El dinero es el termómetro de los vicios, dice. En las épocas de gran bonanza había dinero para vicio pero no había mujeres así que fueron a buscarlas a esos países. Es significativa esa transición de la prostitución, entre comillas, “normal” (aunque ya en manos de chulos y macarras) a esta forma tan perversa de explotación, que es la trata.

P. ¿Está en contacto con víctimas, supervivientes o que actualmente ejerzan? ¿Han visto la película y qué opinan?
R. Colaboro con APRAMP. A las supervivientes les encanta: este hombre corrobora lo que han dicho siempre y se les ha cuestionado. Pero además cuenta cosas que ellas no saben sobre cómo funciona la materia prima de ese negocio.

P. ANELA continúa. ¿Goza de menos impunidad que en los tiempos de El Músico o nada ha cambiado?
R. Ya no tiene fuerza. Pero tras ella han surgido muchas otras pequeñas, mismos perros con distintos collares. No gozan de menos impunidad porque las leyes son iguales y además siguen siendo invisibles y anónimos, les tenemos miedo. Sigue habiendo proxenetismo consentido. Muchos clubes que El Músico regentó siguen abiertos.

domingo, 9 de septiembre de 2018

#hemeroteca #ts* | España enfila hacia la prohibición de la pr*

Imagen: El País
España enfila hacia la prohibición de la pr*
El Gobierno se inspira en el modelo abolicionista sueco en sus planes. Los clientes son cada vez más jóvenes. El 80% de las mujeres ejercen forzadas.
Pilar Álvarez | El País, 2018-09-09
https://elpais.com/sociedad/2018/09/07/actualidad/1536339196_130672.html

En España hay al menos tres burdeles por cada hospital público. En uno de los países con más clientes de prostitución del mundo, el Gobierno quiere regular la trata y la explotación sexual con una nueva ley que proteja a las víctimas forzosas. Su inspiración es el modelo abolicionista sueco, que persigue a los clientes y presume de haber reducido la prostitución callejera a la mitad.

Hasta 40 millones de personas son prostituidas en el mundo, según informes internacionales. Tres de cada cuatro tienen entre 13 y 25 años de edad. Interior ‘censó’ a 14.000 prostitutas en España en 2017 aunque estima que son al menos el triple. Otros informes aluden a 100.000. La policía estima que el 80% de ellas son víctimas forzadas, aunque no existen cifras oficiales. Algunas, como Lucía, captadas por su propia familia.

“Nunca me he cruzado con ninguna mujer que quiera hacer esto”, dice bajito Lucía (nombre falso), obligada a prostituirse por su hermana mayor. Viajó desde su país de origen, en América Latina, a España en 2016 con la promesa del oro de Europa. Tras un mes de empleada interna en una casa, se quedó sin trabajo. La hermana le insinuó que se acostara con hombres para saldar la deuda de 3.000 euros en su país. Ella se negó. La encerró en una habitación. La puerta solo se abría para que entrara un hombre nuevo. Y otro. Y otro. “Todos eran mayores”, explica desde sus 22 años. “Ninguno me preguntó por qué estaba encerrada”. Consiguió escapar una semana después. Tuvo suerte y acabó en un piso tutelado de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP). Pasó un año oculta como víctima de trata y ahora es mediadora de la organización. Ella es la que visita los pisos clandestinos que escapan a los radares policiales y las callejuelas, como la céntrica Ballesta de Madrid, donde otras están atadas a una deuda y buscan clientes desde primera hora de la mañana.

La aprobación de un sindicato de prostitutas en el Boletín Oficial del Estado provocó la semana pasada la retractación inmediata del Gobierno y el relevo de la directora de Trabajo, Concepción Pascual. Al calor de la polémica, el presidente, Pedro Sánchez, anunció que España tendrá una ley contra la trata y la explotación sexual. El PSOE defiende sancionar “la demanda y compra de prostitución” como hace Suecia. Así lo recoge en su último programa electoral aunque el Ejecutivo no aclara aún si lo incluirán tal cual en un anteproyecto cuya elaboración acaba de arrancar.

Los países abolicionistas consideran la prostitución como un atentado contra la mujer, incompatible con la igualdad de género y los derechos humanos. Suecia ha multado a más de 7.600 hombres desde que empezó a perseguir al cliente en 1999, unos pocos hasta con penas de cárcel. Después se han sumado Noruega, Canadá o Islandia y, más recientemente, Francia o Irlanda, con multas de hasta 2.000 euros por pagar por sexo.

En el lado opuesto, están los países que la han legalizado y contemplan vender y comprar sexo como una actividad económica más. Es el modelo que siguen, entre otros, Dinamarca, Holanda o Alemania. El objetivo de la legalización era empoderar a las mujeres, terminar con la estigmatización y mejorar sus condiciones de trabajo. A falta de informes en profundidad, tanto el relator especial de Naciones Unidas sobre la trata de seres humanos como el Parlamento Europeo consideran que no han cumplido su objetivo. “Hasta el momento, la investigación muestra que donde la prostitución y las actividades relacionadas son legales, hay mayores entradas de tráfico en el mercado sexual”, señala un informe del Parlamento de 2014, Explotación sexual y prostitución y su impacto en la igualdad de género.

Alemania, que liberalizó la prostitución en 2002, es hoy el gran burdel de Europa, con gigantescos locales con colas de clientes atraídos por la tarifa plana de sexo, cerveza y salchichas por 70 euros. Como hay más oferta, se han reducido las tarifas por encima del 20% y solo entre un 1 y un 5% de mujeres se han inscrito en el registro obligatorio de prostitutas.

España está en un tercer grupo con Italia donde la prostitución es alegal, aunque con matices. La Ley de Seguridad Ciudadana, popularmente conocida como Ley Mordaza, incluye sanciones leves por “exhibición obscena” y graves por ofrecer o pedir servicios sexuales en zonas públicas donde pueda haber menores. En tres años, de 2015 a 2017, han tramitado 1.250 sanciones por infracción grave y 597 leves, según datos del Ministerio de Interior, que no aclara cuántas fueron multas a clientes y cuántas a prostitutas. Además hay 51 ordenanzas municipales, según la antropóloga de la Universidad de Comillas Carmen Meneses, que la prohíben en lugares públicos. La mayoría, añade esta experta, persiguen a las mujeres.

“La demanda es de carne fresca, las que vienen ahora son niñas de 14 a 17 años que llegan a Europa buscando un sueño que no existe”, explica Rocío Nieto, una de las responsables de APRAMP. Lleva 35 años en la asociación y asegura que en este tiempo ha visto como los clientes son cada vez más jóvenes y las peticiones “cada vez más perversas”. Crecen los servicios en los que ellos piden que les laman el ano o mantener relaciones sin preservativo. Y “si tú no lo haces, lo hará otra”. Nieto defiende una ley abolicionista, pero con suficiente presupuesto y alternativas de trabajo para que las prostitutas puedan salir de un mercado en el que el volumen de dinero negro llega a cifras mareantes.

La prostitución mueve hasta 160.000 millones de euros a nivel mundial, según datos de la web sobre el mercado negro Havocscope que cita el Parlamento Europeo en sus informes, un montante que supera el Producto Interior Bruto de Marruecos. En España son 22.800 millones anuales, la mitad del gasto educativo patrio.

Colectivos como Aprosex o Hetaira, que piden dar derechos a las prostitutas que ejercen por voluntad propia, han declinado hacer declaraciones en estos días tras la polémica por la aprobación del sindicato. Desde Hetaira advierten de que perseguir al cliente o multar a las mujeres con normativas municipales las destierran a lugares más peligrosos donde están más desprotegidas. La antropóloga Carmen Meneses, experta en el estudio académico de la prostitución, cree que el mejor camino para abordar este tema es crear cooperativas de mujeres y garantizarles derechos. Pide un debate social y político sosegado y “no criminalizar” a las mujeres. No cree que sea posible abolir la prostitución.

“Para que no haya oferta hay que acabar con la demanda”, resume José Nieto, inspector jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF Central). Los agentes no persiguen a las que ejercen libremente pero, añade, “esas son minoría”. “He visto muchísimas esclavas, nosotros sí las vemos”, asegura. Pide la colaboración de los clientes -“yo prefiero llamarlos puteros”, dice- para acabar con las redes de trata. “Si tan seguros están de que las chicas están ahí porque quieren, que las inviten a tomar un café fuera o a ir al cine, a ver si pueden. Si permanecen hasta las cinco de la mañana encima de un tacón, ¿de verdad lo hacen porque quieren? ¿Es eso un trabajo?”.

domingo, 4 de marzo de 2018

#hemeroteca #pr* | Amelia Tiganus: “La sociedad asume un discurso px*: como las mujeres quieren, hay que dejarles ser pr*”

Imagen: Deia / Amelia Tiganus
Amelia Tiganus · Activista de Feminicidio_net: “La sociedad asume un discurso px*: como las mujeres quieren, hay que dejarles ser pr*”.
Amelia Tiganus es una activista feminista que trabaja en favor de los derechos humanos, después de haber conocido en su propia piel lo que es ser explotada sexualmente y lo que es ser víctima de trata.
Harri Fernández | Deia, 2018-03-04
http://www.deia.com/2018/03/04/sociedad/euskadi/la-sociedad-asume-un-discurso-proxeneta-como-las-mujeres-quieren-hay-que-dejarles-ser-prostitutas

La vida de Amelia Tiganus no ha sido para nada fácil. Nació en Galati, Rumania, y desde muy joven sufrió abusos y después fue explotada sexualmente durante cinco años en el Estado español. Ahora vive en Gipuzkoa y es una activista feminista que lucha por los derechos humanos de las mujeres. Actualmente, es secretaria y coordinadora de formación ‘online’ de Feminicidio_net.

- ¿Le resulta duro rememorar su historia tanto en sus talleres como en entrevistas como esta?
- Me genera bienestar. Siento que estoy sanando a través del relato. Encontré la respuesta cuando oí a un terapeuta decir que hay varias maneras por las cuales la gente responde al trauma y ponía el ejemplo de los campos de concentración nazis. Tras ser liberados, algunos se suicidaron, otros se callaron y otros tuvieron que hablar para poder sobrevivir. Además, creo que estoy aportando cosas y documentando lo que la industria del sexo no quiere que se sepa.

- ¿Qué es para usted la prostitución?
- La prostitución es ese lugar en el neoliberalismo en el que la violencia sexual queda justificada por el intercambio de dinero. Es ahí donde la mayoría de los hombres tienen acceso a ejercer esa violencia sexual. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos violaciones en grupo pero tenemos que saber que hay un lugar en concreto donde se llevan a cabo esas prácticas, donde se entrenan para ejercerlas con todas nosotras.

- A usted también la violaron.
- Antes de ese momento ya había sufrido el desamor de mis padres. Nunca me ha faltado alimento, ni he pasado frío, pero me sentía desprotegida. Yo era una buena estudiante y como niña que era quería demostrar que me merecía ese amor. Con trece años todo eso cambió cuando cinco chicos jóvenes me violaron. Pero eso no fue lo peor; apenas recuerdo nada de aquello.

- ¿Y qué fue lo peor?
- La sociedad me marginó y me señaló como puta. Los adultos que debían haber tomado partido a mi favor se encargaron de culpabilizarme.

- ¿Y después?
- Las violaciones se volvieron sistemáticas. Abandoné los estudios por toda la presión que sufría. Tenía dos opciones: suicidarme o aceptar el papel que me habían impuesto. Es decir, dejar de resistirme. Además, me convencieron de que mi mejor destino era ser prostituta.

- ¿Cuánto tiempo vivió esa situación?

- Desde los trece hasta los 17 y medio. Uno de esos hombres me dijo que si quería me presentaba a otro que me iba a ayudar a salir del país. Me vendió a un proxeneta por 300 euros. Acepté porque me creí todo lo que me habían dicho: que si era lista en un par de años podía tener una casa, un coche y una vida tranquila.

- ¿Viajó inmediatamente?
- Me tuvieron recluida seis meses en Rumania, en un piso en el que me enseñaban cómo ser una buena profesional. Por allí pasaban un montón de hombres... Se entiende de qué iba el tema. Nos recalcaban que teníamos que ser listas y usar nuestras armas de mujer, lo que hoy el día el neoliberalismo llama el capital erótico.

- ¿Usted daba su consentimiento para todo ello?
- Era un consentimiento limitado. Hay que tener cuidado cuando se habla de esto. Parece que si consientes, lo que te ocurre es tu responsabilidad y nadie va más allá de ello. En aquella situación pensaba que ni siquiera tenía derecho a quejarme. Pensaba que toda esa situación la había buscado yo, porque era lo que me habían dicho toda la vida. La sociedad tiene asumido ese discurso proxeneta: como las mujeres quieren, hay que dejarlas.

- No obstante, hay mujeres y prostitutas que abogan por la regularización. Un ejemplo es María Riot.

- Yo lucho por los derechos humanos de las mujeres. Otras luchan por su pan. Hay una diferencia muy grande entre defender algo global y algo personal. Lo que yo no entiendo es cómo se pone en el centro del debate la libre elección, cuando no tenemos acceso a ella. Cómo podemos poner como eje la legalización de algo tan destructivo y no ponemos en el centro el proxenetismo, la masculinidad tóxica… Que haya mujeres que a nivel personal e individual hayan elegido ser prostitutas no significa que deba ser regulado. Me parece bien que lo hagan como algo privado, pero regularlo significa que tiene que ser un trabajo para todas nosotras. Ha habido una lucha constante por la liberación de las mujeres. Hemos podido estudiar, tener una carrera, emanciparnos… Y ahora qué vamos a dejar a nuestras hijas, ¿el derecho a ser prostitutas?

- ¿Qué sintió cuando llegó a España?
- Cumplidos los 18 viajé a Alicante. Cuando llegué al primer prostíbulo lo pasé bastante mal porque no se parecía en nada a lo que me habían contado. Nadie me explicó que cada dos minutos debía salir a competir con otras para convencer a un hombre de que yo era la mejor pieza a comprar.

- ¿Tenía una deuda adquirida con el proxeneta?

- Sí, la pagué a las tres semanas. Decían que adquirí una deuda de 3.000 euros por los seis meses en los que estuve en aquel piso en Rumania, por el viaje y el pasaporte. El trato era que a partir de ese momento las ganancias se repartían al 50% entre el proxeneta y yo. Cuando llegó ese momento me percaté de que de mi mitad me quitaban una gran parte por el alojamiento en el prostíbulo, la comida, la ropa, los perfumes, el alcohol, la cocaína que me hacían tomar... Veía que me estaban desplumando.

- ¿No intentó irse?
- Me escapé un día, cuando un policía avisó al proxeneta que esa noche iba a haber redada. Esa noche todas teníamos pasaporte y las que tenían apariencia de ser menores de edad, no estaban. Pedí a varios puteros que me llevaran a otro sitio. La mayoría se negaron, pero uno accedió a llevarme a otro prostíbulo. En aquel entonces seguía engañada y pensaba que aún podía conseguir todo lo que me habían prometido.

- Pero no fue así.
- No. Estuve cinco años y pasé por más de 40 prostíbulos. Y la dinámica de todos ellos para quitarnos el dinero era la misma: nos empujaban a engancharnos al alcohol y la cocaína, porque se suponía que así ganaríamos más dinero. Cambiábamos de campo de concentración, como yo los llamo, cada 21 días.

- Se quedó atrapada por el sistema.

- Es una experiencia concentracionaria, que te anula. Hay quien te pregunta: “¿Por qué no salías?” La puerta estaba abierta pero, ¿adónde íbamos a ir? No participábamos en el tejido social. Tampoco teníamos fuerzas después de trabajar doce horas sometidas, a disposición del putero y del proxeneta.

- ¿Y acudir a la Policía?
- Vengo de un país donde la Policía es muy corrupta, ya he contado cómo me escapé del primer prostíbulo, también había policías puteros... No era la salida que más confianza me daba.

- ¿Se sentía atrapada?
- En los casos más brutales existen cadenas físicas, pero también las hay psicológicas, que atan y son más difíciles de detectar y de romper.

- La soledad sería absoluta.

- La activista Sonia Sánchez dice que la soledad de la puta es estremecedora. Sobre todo te encuentras sola cuando quieres contar cosas que nadie quiere escuchar.

- ¿Ha sentido también soledad por parte del Estado?

- Sí, vivimos en un Estado proxeneta, que se lucra del dinero que se genera de la prostitución y la trata. En el año 2014, Jorge Fernández Díaz dijo que la prostitución generaba al día cinco millones de euros y a partir de ese año ese dinero se incluye en el cálculo del PIB. Ese dinero es fruto del sufrimiento, de la tortura y de la devaluación de las putas. Podríamos añadir que en este Estado no hay una ley integral contra la trata.

- ¿Usted era consciente de que había sido víctima de trata?
- Lo hice muchos años después, cuando empecé a formarme en feminismo y descubrí el protocolo de Palermo, donde se especifica en qué condiciones se da la trata. Con cumplir una sola de ellas, ya se es víctima. Me quedé muy impactada por aquello. Ha sido necesario que yo me forme en algo específico para descubrirlo. Después de esos cursos también desarrollé lo que yo llamo el proceso de fabricación de la puta.

- ¿Cómo se construye una puta?
- Me puse a pensar qué ha pasado en mi vida para que yo quiera dejar de estudiar y para que dentro de un contexto determinado acepte, de cierta manera, prostituirme. ¿Cómo ha ocurrido esto? La puta se fabrica quebrando a una mujer, rompiéndola, deshumanizándola… Estoy en contacto con otras mujeres que han salido de la prostitución o están en ello y me doy cuenta de que todo es parecido.

- ¿Cuántas prostitutas puede haber en el Estado víctimas de trata?

- Se manejan muchas cifras y fuentes. Yo creo que la inmensa mayoría. Rondará el 90% como afirman varias asociaciones. Pero es muy difícil de detectar una víctima de trata aunque la tengas delante.

- ¿Cómo consiguió salir de la prostitución?
-No aguantaba más. Estaba muy agresiva y eso me traía mala fama. Comencé a acumular deuda con el prostíbulo. Pedí a un putero que me llevase a su casa para encontrar trabajo, lo hice a los tres días en un restaurante de un municipio de Tolosaldea, a pocos kilómetros de mi último prostíbulo. Estuve diez años y medio en ese trabajo.

- ¿Cómo se reconstruye una vida después de vivir lo que ha vivido?
- Empecé a trabajar un domingo de camarera. Y muchos de los puteros venían a hacer el hamaiketako o a tomar el vermouth con sus familias. Ellos cuchicheaban cuando me veían. Después conocí a mi pareja, con la que llevo nueve años. Y cuando mejor estaba, cuando tenía todo lo que había soñado, caí en depresión. Solo pensaba en suicidarme, pensaba que no me merecía todo eso. Me habían dicho tantas veces que no valía nada...

- ¿No recibió atención?
- Fui al psiquiatra, y me dieron pastillas. Me recordaba mucho a cuando me daban alcohol y cocaína en el prostíbulo para no sentir y para no pensar. No tenía ganas de suicidarme, pero tampoco de nada más. Como soy muy inquieta empecé a leer compulsivamente, hasta que descubrí el feminismo y cuando descubrí la existencia del patriarcado lo entendí todo. Vi que lo que me había ocurrido no era algo personal, sino parte de un gran entramado. Dejé de sentir esa vergüenza y me quité el estigma.

- Y empezó a contar su historia.
- Ha habido gente que me ha dejado de saludar y que no me ha podido volver a mirar a los ojos. Entiendo que no es algo personal, entiendo que puedo ser incómoda. Porque saco una realidad que está muy cerca de nosotros. También ha habido muchos que me han apoyado.

- ¿Existe un perfil del putero?
- No hay un perfil porque lo único que tienen en común es que son hombres que se piensan que las mujeres hemos nacido para satisfacer sus deseos. E, incluso, los que van porque necesitan afecto anteponen sus problemas a la situación de la otra persona. Pueden coger ese dinero e ir a terapia. Entran desde jóvenes atractivos con dinero, deportistas, informáticos, a adultos casados o solteros, mayores, empresarios, sindicalistas, jueces… El prostíbulo es donde los hombres dejan a un lado todas las diferencias. No obstante, cada vez hay más consumo de chicos jóvenes y las prácticas que llevan a cabo son muy violentas porque a su vez son consumidores de pornografía dura desde edades más tempranas.

- En un estudio de Feminicidio_net se afirma que el número de prostitutas asesinadas desde 2010 hasta la actualidad son 40.
- La gran mayoría son asesinadas por puteros. La brutalidad que sufren en muchos casos es desmesurada. No es algo individual, es matar para la fratría. Piensan que las prostitutas son lo peor y que deben ser castigadas. Destruir a una mujer así es un acto simbólico y ni siquiera están reconocidos como asesinatos machistas.

- ¿Que no se reconozcan las muertes de las prostitutas como asesinatos machistas entra dentro de la idea del Estado proxeneta?
- Sí, son mujeres desechables, de usar y tirar. Hablamos de asesinadas, pero no perdamos de vista las desaparecidas. Si teniendo un cuerpo nada importa, ¿a quién le va a importar una puta desaparecida? Hay que exigirle al Estado que haga su papel y que ponga a disposición de todas las mujeres todo lo necesario. Y si no tiene capacidad que lo reconozca, que no diga que lucha por la igualdad y que diga que va a legalizar el trabajo sexual. Eso es cruel, no nos lo merecemos.
  • Las claves
  • “Creo que las prostitutas víctimas de trata rondan el 90% del total, tal y como afirman varias fuentes y organizaciones”
  • “No hay un perfil del putero. Solo tienen en común que piensan que las mujeres hemos nacido para satisfacer sus deseos”
  • “Existe lo que llamo un proceso de fabricación de la puta, se consigue quebrando a la mujer, rompiéndola y deshumanizándola”
  • “Los jóvenes cada vez consumen más prostitución y de una manera más violenta, debido al consumo de la pornografía dura”