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lunes, 3 de junio de 2024

#libros #consetimientosexual | La ficción del consentimiento sexual

La ficción del consentimiento sexual / Rosa Cobo Bedia.

Catarata, 2024 [06-03].
160 p.
Serie: Mayor.

/ ES / Libros / ENS / Antiqueer / Consentimiento sexual / Libertad sexual / Patriarcado / Sexofobia / Violencia sexual

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410670389 / 15.50 €
📝 Cita APA-7: Cobo Bedia, Rosa (2024). La ficción del consentimiento sexual. Catarata.


Uno de los debates más actuales del feminismo. ¿Es lo mismo consentir que ceder? El consentimiento sexual es hoy uno de los grandes debates del feminismo. La lucha contra la violencia sexual y la libertad sexual han situado este tema en la agenda política. El consentimiento sexual es una categoría instrumentalizada por los sistemas patriarcal y neoliberal para objetualizar y mercantilizar los cuerpos de las mujeres. Pero, al mismo tiempo, también la teoría queer se muestra favorable al consentimiento con el objetivo de legitimar prácticas sexuales no normativas siempre y cuando la voluntad sea la condición del consentimiento sexual. Sin embargo, el feminismo considera que la voluntad no es suficiente si no va acompañada del deseo y de la igualdad. Este libro analiza algunas claves de este debate. ¿Cuál es la genealogía de este concepto? ¿Cómo contribuye a luchar contra la violencia sexual? ¿Por qué su peso recae sobre las mujeres y no sobre los agresores sexuales? ¿Hay consentimiento en una situación de dominación y desigualdad estructural? ¿Es lo mismo consentir que ceder? Rosa Cobo analiza el consentimiento sexual como una ficción política, un relato que resulta clave tanto para la reformulación de la dominación masculina como para su reapropiación política por parte del feminismo en su lucha por la libertad y autonomía para las mujeres.

😏 Rosa Cobo
es doctora en Ciencias Políticas y Sociología, profesora titular de Sociología en la Universidad de A Coruña y directora de Atlánticas. Revista Internacional de Estudios Feministas de la misma universidad. Directora académica del Máster ‘online’ Igualdad y Equidad en el Desarrollo (en cooperación con la Universitat de Vic). Cabe destacar algunos de sus libros: ‘Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau’ (Cátedra, 1995), ‘Interculturalidad, feminismo y educación’ (Los Libros de la Catarata, 2006), Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas (Los Libros de la Catarata, 2008) y ‘Hacia una nueva política sexual’ (Los Libros de la Catarata, 2011). Sus últimos libros publicados son ‘La imaginación feminista. Debates y transformaciones disciplinares’ (Los Libros de la Catarata, 2019), junto a Beatriz Ranea, ‘Breve diccionario de feminismo’ (Los Libros de la Catarata, 2020) y ‘Pornografía. El placer del poder’ (Ediciones B, 2020).

sábado, 19 de diciembre de 2020

#hemeroteca #pornografia | Rosa Cobo: “Quien vea la pornografía y la prostitución fuera del capitalismo no ha entendido nada”


Rosa Cobo: “Quien vea la pornografía y la prostitución fuera del capitalismo no ha entendido nada”.

Entrevista a la socióloga y autora del libro 'Pornografía. El placer del poder' (Ediciones B, 2020).
Sara Montero | Cuarto Poder, 2020-12-19
https://www.cuartopoder.es/cultura/2020/12/19/rosa-cobo-quien-vea-la-pornografia-y-la-prostitucion-fuera-del-capitalismo-no-ha-entendido-nada/

Termina el día y te quedas solo en la habitación. No concilias el sueño tras un día de estrés en el trabajo o el instituto. Tienes el móvil en la mano. Vídeos porno numerosos, gratuitos y a un clic. Quizá en dos días repitas esta rutina, habrá un tercero. Tú piensas que es tu intimidad, pero es algo que replican millones de hombres todos los días. Es una estructura, configura tu mirada, tus relaciones y es un negocio millonario. Y todo sobre la base de la misoginia. En el libro 'Pornografía. El placer del poder' (Ediciones 8, 2020), la socióloga Rosa Cobo anima a pararse a pensar, a hacerse preguntas y a ser crítico con un sistema que está creando un nuevo relato patriarcal.

Cobo plantea interrogantes cuyas respuestas pueden resultar incómodas, pero que considera esenciales. Para documentarse, ha visto cientos de vídeos porno. Ha navegado por bukakes, incestos simulados, fotogramas que muestran a mujeres aniñadas, violaciones ficticias... Pocos días antes de que la profesora de Sociología de Género se siente a hablar con cuartopoder, el New York Times publicó un artículo de investigación en el que denunciaba que Pornhub permitía que cualquiera suba un vídeo sin controlar que no estén protagonizados por menores o que el origen no sean agresiones sexuales. El artículo ha provocado que la plataforma tenga que eliminar 10 millones de vídeos.

Tras la investigación, Cobo se confiesa preocupada por lo que las nuevas generaciones, sin educación sexual, están aprendiendo sobre sexo en el porno. Y recuerda: “Yo no hablo de todos los varones, sino de los que agreden, de los nuevos bárbaros del patriarcado”.

- Usted dice en el libro que cuando se critica la prostitución o la pornografía, se contraargumenta que la crítica es moral y, de esta manera, se difumina la cuestión política de ambos temas, ¿cree que estamos perdiendo la capacidad de ver las estructuras de poder en temas como el porno o la prostitución?
- Sí, la influencia ideológica tan enorme e invasiva del capitalismo neoliberal hace que a quienes estamos en la izquierda, en el feminismo o en las filas del pensamiento crítico a veces nos resulte costoso identificar las estructuras de poder que explotan a los individuos. Por un lado, expresamos nuestra solidaridad con los individuos explotados, pero al mismo tiempo no vemos con la suficiente precisión las estructuras de poder que los oprimen.

- Cuando hablamos del porno hablamos de estructura de poder también empresarial e internacional como es la industria del porno, ¿cuesta relacionar un acto íntimo como puede ser la masturbación con una gran trama empresarial?
- La pornografía y la prostitución son las dos caras de la misma moneda. Es la conclusión a la que he llegado tras años de estudiar las dos. Esa moneda es la industria de la explotación sexual. Es la segunda o tercera, en términos de beneficios a escala global en las economías ilícitas. Es muy importante señalar que una buena parte de la pornografía transita en el mundo de a economía ilegal, como es la explotación sexual.

Es difícil ver la sexualidad, que tiene que ver con el placer, la gratificación y la intimidad, convertida en una industria.

- Usted también aprecia racismo y clasismo en algunos vídeos que vemos en los grandes contenedores de porno. Dice que en muchos vídeos ser migrante, empleada o esclava es “fuente de erotismo”.
- La pornografía es una narrativa que se articula a través de estereotipos que funcionan en la sociedad, como que los negros tiene una sexualidad insaciable. Eso ya lo sabíamos, pero hasta que yo no he estado estudiando los vídeos pornográficos, no he llegado a comprender la extraordinaria fuerza que tienen todos esos estereotipos.

Más allá de esos estereotipos, esta industria está dirigida por grandes y medianos empresarios proxenetas. Quienes trabajan en esta industria y la habitan es gente que tiene condiciones de enorme vulnerabilidad y grandes faltas de recursos, ¿quiénes son los sectores sociales que tienen esas condiciones? En Europa, indudablemente, las mujeres migrantes, como son la mayoría de las que están en la prostitución. Quien quiera ver la pornografía y la prostitución fuera del capitalismo no ha entendido nada. Es el capitalismo el que ha articulado esta industria y la ha convertido en un mercado enormemente beneficioso.

- Usted dice que el porno impone una nueva normatividad para la mujer. Las coloca como servidoras sexuales y servidoras precarizadas.
- Yo he hablado de servidoras sexuales, servidoras domésticas, servidoras reproductivas y servidoras laborales. El capitalismo neoliberal nos está otorgando a las mujeres unos espacios específicos dentro del mercado. Uno de esos espacios es la explotación sexual. Sí hay una propuesta de convertirnos en servidoras sexuales, igual que con las mujeres de las maquilas hay un intento, bastante exitoso, de convertirlas en servidoras laborales. Es decir, se deja atrás la idea del trabajo para convertirnos en servidoras. No digo yo que no ocurra también en otros casos, pero nosotras estamos analizando a las mujeres.

En el porno hay una propuesta de cómo debe ser definida y resignificada la feminidad y la masculinidad normativa. Ellas son definidas como seres sexuales, no cuentan sus deseos. El deseo masculino es unilateral, no se negocia. Los varones son definidos como seres ensimismados en sus deseos, agresivos, violentos, hay cientos de videos pornográficos donde el argumento fundamental es la violencia masculina. A mí me parece que es inaceptable. Los adolescentes replican las prácticas que ven ahí. Esto es lo que digo en el libro.

- Usted dedica alguna línea a Mayo del 68. En los 60 se pone en marcha ese relato de la libertad sexual que llega hasta hoy, ¿nos engañaron un poco a las mujeres para estar siempre disponibles sexualmente?¿Al final los únicos que tenían libertad sexual eran ellos?
- Eso nos explicaron las feministas de la tercera ola, que no aceptaban el modelo de sexualidad que proponían ellos. Fue una propuesta hecha para los varones a los varones. Sostenía que las mujeres teníamos que estar sexualmente disponibles siempre. Eso lo podemos ver por cómo es la publicidad, la pornografía, el canon de belleza... Fueron procesos intensivísimos de la sexualización de lo femenino.

Hubo otra propuesta feminista que consistía en obtener placer, gratificación sexual, de una forma compartida y en la intimidad. Son dos propuestas de sexualidad que arrancan de los 60, pero hay una enorme desproporción entre ellas. La primera ha sido articulada por el mercado y el mercado tiene mucho poder.

La otra hay quien la vive en la intimidad, pero a mí me preocupa la juventud que consume pornografía. No están consumiendo ese modelo de sexualidad más humano, que satisface los deseos de ambas partes, sean los que sean. Lo importante es que no te los impongan.

- Citando a Celia Amorós, usted habla de las heterodesignaciones patriarcales. Por un lado tenemos un feminismo fuerte y crítico, por otro, cientos de vídeos pornográficos en internet imponiendo significados machistas sobre el sexo. Habla de nuevos modelos de masculinidad hegemónica, ¿cuáles son?
- Hablo de tres modelos, aunque es solo una aproximación. Hay un sector minoritario masculino que en sí mismo constituye una herida en las entrañas del patriarcado porque se ha distanciado críticamente de algunos de sus privilegios. Son nuestros aliados, comprenden la lucha feminista y entienden que la desigualdad es excesiva. Probablemente son muy pocos y es muy difícil saberlo.

Hay otro sector de varones, que creo que es mayoritario en una sociedad como la española, que aceptan a regañadientes los espacios de libertad e igualdad que hemos conseguido las mujeres. Ellos aceptan que las mujeres estén en el mercado laboral y tengan carreras, pero luego son muy estrictos en el control sobre la esposa y la familia. La familia es un espacio que se democratiza con mucha dificultad en términos de la autonomía de las mujeres. Nosotras seguimos siendo las que se encargan de la familia, de los hijos y del trabajo reproductivo.

Luego hablo de otro sector de varones, que no sé cuál es su dimensión, que está detrás de las economías ilegales, los feminicidios, la prostitución y buena parte de la pornografía. Son los que tratan de proponer un nuevo modelo de lo que tiene que ser un hombre y una mujer. La pornografía es el lenguaje que han encontrado para hacer valer esa propuesta.

- Usted habla de que hay hombres que para justificar que ven porno agresivo intentan elaborar un discurso positivo sobre él. Esto incluye procesos de “desconexión moral” que dan lugar a un “entumecimiento emocional”, ¿qué mecanismos operan?
- ¿Puede un hombre estar masturbándose viendo escenas de niñas y después apartar esa mirada cuando ve a las amigas de sus hijas o a las niñas en general?¿La pornografía crea una mirada masculina hacia todas las mujeres? Esas son las preguntas que me hice. Es imposible no hacértelas después de ver pornografía.

También sé que hay consultas de psicólogas que están comenzando a recibir hombres, y también mujeres aunque menor medida, que tienen una enorme dificultad para poder tener una vida sexual que su pareja acepte porque se han habituado a excitarse con las prácticas pornográficas de una violencia extraordinaria. Llegan a las consultas con mucha angustia.

- Siempre se dice que el sexo es ficción, que no hay que confundirlo con la realidad. ¿Los casos que comenta sugieren que el consumo masivo de pornografía podría derivar en disfunciones sexuales?
- En muchos casos sí. La pornografía se ha globalizado, en el sentido fuerte del término, desde 2008. Aún no tenemos suficientes investigaciones para saber los efectos que va a tener, que yo creo que van a ser extraordinariamente peligrosos. A mí me preocupan las chicas adolescentes y preadolescentes, aunque también los chicos.

- ¿Por qué?
- Las primeras experiencias sexuales de los chicos no son con chicas, sino con vídeos pornográficos. La pornografía se ve a un solo clic y la ve gente muy joven, cuya primera experiencia ha sido con una práctica violenta. Y no hablo de golpes, asfixias e incestos, que también hay muchos vídeos sobre esto, sino de vídeos pornográficos en los que los varones ponen en pie su deseo y son ellas las que tienen que satisfacerlo. Es un acto violento porque no hay reciprocidad. Estos chavales, que han tenido sus primeras experiencias con este tipo de vídeos, pueden tratar de replicarlas con las chicas.

Creo que esto puede provocar una enorme insatisfacción en las chicas, que no encuentran su sexualidad cumplida o satisfecha con prácticas violentas y que no tiene en cuenta lo que a ellas les gustan.

- Usted dice que el siglo XXI va a haber una lucha por el contrato sexual.
- Es el corazón del sistema patriarcal. El contrato sexual comienza con una política de distribución de las mujeres: una para cada varón y unas pocas para todos. Así tenemos el matrimonio y la prostitución como las dos grandes instituciones que regulan la sexualidad. Ese contrato sexual tiene unas características. Hay cuerpos que no deben ser tocados por los varones: los de las niñas. El incesto es la ley de las leyes que marca no solo el paso a la cultura y la comunidad, sino una especie de límite que el sistema patriarcal.

Yo lo que he visto en la pornografía, y jamás pensé que lo vería, es la relevancia y el crecimiento en el contexto pornográfico que está tomando el imaginario del incesto. Esto quiere decir que hay una propuesta de romper el contrato sexual a favor del reforzamiento de los privilegios patriarcales.

- Es cierto que en los grandes contenedores de porno vemos vídeos titulados “jovencita”, “alumna con el profesor”, “incesto”, ¿por qué en el porno sí se traspasa ese límite?¿qué mecanismos operan para que veas un vídeo que simula un incesto si luego en la vida real te parece una aberración?
- He tratado de interpretar eso, de acercarme. Esto es un fenómeno lo suficientemente complejo que requiere más investigaciones. Yo mantengo una hipótesis, que seguramente te parecerá exagerada, pero la mantengo. Creo que lo que los varones querían hacer en privado, ahora lo quieren hacer en público. No quieren tener límites y barreras. ¿Todos los varones? No, sino esa fratría masculina que no quiere que las mujeres tengan un proyecto de vida autónomo. Son ese grupo de varones que agreden, lo que yo llamo los nuevos “bárbaros del patriarcado”. Son los que no quieren abandonar el mundo de los privilegios patriarcales y cada vez quieren tener más y más poder.

- De hecho, usted dice que los hombres quieren abandonar los privilegios de la misoginia también sufren presiones.
- La pornografía es un universo lleno de sentido. Les envía un mensaje para que no se distancien de los privilegios masculinos: las mujeres están ahí para que puedan acceder a sus cuerpos cuando quieran. Es muy difícil comprender la pornografía mainstream si no la interpretas con estas claves. La brutalidad es demasiada.

- Más allá de la pornografía, en el cine o las series vemos muchos cuerpos sexualizados. Vamos a Instagram y vemos fotos continuamente en posturas sensuales, ¿se está pornificando buena parte de nuestra cultura visual?
- Eso es lo que sostiene Natasha Walker. Yo te diría que la pornografía está teniendo una gran influencia en la alta y baja cultura. Se han escrito muchos libros sobre pornografía en los que se habla de ella como transgresión y fantasía. Todo lo que vemos ocurre en la realidad. La penetración doble no es simulada, es verdad, pero la otra parte es quién consume esto y cómo influye en sus novias y sus compañeras.

sábado, 26 de septiembre de 2020

#hemeroteca #pornografia | Rosa Cobo: «La pornografía no puede estar accesible en internet para nadie»


Rosa Cobo: «La pornografía no puede estar accesible en internet para nadie».

Profesora universitaria, Cobo, una de las mayores expertas en porno de España, tiene claro que el sexo no es un derecho.
Gisela Revelles | El Liberal, 2020-09-26
https://www.elliberal.cat/2020/09/26/entrevista-rosa-cobo-la-pornografia-no-puede-estar-accesible-en-internet-para-nadie/

El currículum de Rosa Cobo (Cantabria, 1956) es apabullante. Licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la UCM, actualmente imparte Historia de la Teoría Feminista en la Universidad de A Coruña, además de un máster en Igualdad y Equidad de la Universitat de Vic. Entre otros cargos, ha ostentado los de asesora en los ministerios de Educación y de Igualdad y su trabajo como experta en feminismo le ha llevado a recibir diversos premios. Autora de varios libros, acaba de publicar 'Pornografía el placer del poder' (Ediciones B), Cobo conoce como nadie en España la relación entre pornografía y mujer y tiene claro a estas alturas que no hay «porno bueno». Menos aún cuando este se desarrolla partiendo de fantasías masculinas cargadas de «escenas de violencia y dominio sobre las mujeres».

Presenta estos días el libro ‘Pornografía. El placer del poder’ (Ediciones B). ¿Por qué este libro y por qué ahora?
Este libro está relacionado con el anterior que publiqué, 'La prostitución en el corazón del capitalismo'. En ambos libros se analiza la expropiación del cuerpo de las mujeres. Se les expropia de su sexualidad y de sus cuerpos tanto en el porno como en la prostitución. En ese libro analizaba la prostitución como una institución fundacional del sistema patriarcal y ahora con este sobre pornografía estudio los nuevos imaginarios que se están creando en el universo pornográfico. Todos ellos representan escenas de violencia y dominio sobre las mujeres. La prostitución y la pornografía colocan en el imaginario colectivo la idea de que los hombres merecen disfrutar del derecho de tener a mujeres a su disposición para poder acceder sexualmente a sus cuerpos.

¿Qué le ha llevado a estudiar la pornografía? Es usted una de las mayores expertas en España en este área.
La pornografía es una fenómeno social global que encierra una propuesta de socialización de hombres y mujeres y, por ello, tiene una proposición de redefinición de lo femenino y lo masculino. En el porno se afirma la soberanía del deseo masculino por encima de los deseos de las mujeres. Al mismo tiempo, se define a las mujeres como seres fundamentalmente sexuales más cerca de la noción de hembra que de la de mujer. La hipersexualización y la insignificancia definen lo femenino. Los varones son representados como seres agresivos y violentos con las mujeres y ellas son dibujadas como seres sexuales que no tienen más función que la de satisfacer los impulsos masculinos. Ellos ejercen poder y violencia y ellas son las receptoras de ese poder y de esa violencia. ¿Queremos que nuestra sociedad y especialmente nuestra juventud normalice estos mensajes?

Alertar sobre los efectos de la pornografía es complicado porque mucha gente se da por aludida y reacciona negativamente. Pero estamos hablando de algo que puede llegar a destrozar vidas. ¿Por qué cree que las alertas no son atendidas?
Detrás de cualquier fenómeno social está el interés de segmentos de población, que son los que hacen posible su institucionalización. Muchos varones sienten que tienen el derecho a disfrutar de los cuerpos de las mujeres, o bien a través de la prostitución o bien a través de representaciones de mujeres hipersexualizadas en la pornografía. El consumo de porno para algunos varones se convierte en la forma fundamental de vivir la sexualidad y de ejercer el poder y la violencia sobre las mujeres. A veces llegan tan lejos en el consumo de prácticas pornográficas que no pueden experimentar gratificación sexual con sus parejas. El endurecimiento de los contenidos pornográficos hace que sea difícil revertir su forma de vivir la sexualidad con sus novias o compañeras. Estoy notando preocupación, sobre todo, por parte de padres y madres respecto al consumo de porno de sus hijos. Ahora, necesitamos que el poder político tome cartas en el asunto.

La pornografía puede llegar a destruir una relación. No solo porque el hombre (que suele el que la ve) quiera poner en práctica con la pareja lo que ve en la pantalla, sino porque el enganche puede llegar a ser tan fuerte que deje de tener relaciones reales. Es difícil admitir que se tiene una adicción y que, como casi todas las adicciones, no afecta solo al que la padece sino que puede hacer mucho daño a quien está a su lado. ¿Se puede hacer algo al respecto?
Sí, se pueden hacer muchas cosas. En primer lugar, la pornografía no puede estar accesible en internet para nadie. Y, en segundo lugar, nuestros y nuestras adolescentes necesitan una educación sexual que esté basada en el compromiso emocional y en la reciprocidad del deseo. No es aceptable un modelo de sexualidad basado en criterios de poder y violencia. No es aceptable un modelo de sexualidad en el que una de las partes puede satisfacer su deseo a costa de la otra parte.

Erika Lust se hizo famosa como directora de pornografía para mujeres. Llaman a sus películas «pornografía feminista». ¿Hay diferencias reales entre esa pornografía y el resto? Entendiendo el resto como la pornografía hecha por hombres y sin entrar en los diferentes géneros.
En la última época de escritura de este libro estuve viendo la autodenominada pornografía feminista y lo que ví es que estas representaciones pornográficas son menos violentas, pero también observé que no hay un cambio en el esquema fundamental sobre el que se ha edificado la pornografía. La pornografía es la respuesta a las fantasías que tienen muchos varones sobre lo que pueden hacer a las mujeres. Y el porno autodenominado feminista no escapa a este esquema. Por otra parte, las dos terceras partes de quien consume porno son varones y apenas una tercera parte son mujeres. El porno ‘feminista’ tiene como objetivo ensanchar el mercado de mujeres que consumen pornografía.

A pesar de que existen organizaciones que alertan sobre los peligros del porno (en España no muchas, la verdad), las administraciones hasta ahora no parecen haberse dado por aludidas. Es más, la Agencia de Salud Pública de Barcelona en estos momentos recomienda en su web el visionado de vídeos eróticos como forma segura de practicar sexo en tiempos de pandemia. ¿Le parece un buen consejo?
Me parece una indecencia, probablemente relacionada con el inmenso poder que tiene el lobby del porno. ¿O es que no saben que las mujeres que aparecen en los videos pornográficos no hacen ficción sino que todo lo que ocurre en la sala de grabación es real?

Hay personas que sin pornografía ni prostitución lo tendrían muy difícil para practicar sexo. ¿Qué se puede hacer en estos casos?
Más inaceptable me parece que haya millones de personas en nuestra sociedad que estén por debajo del umbral de la pobreza y apenas les lleguen los recursos para comer y pagar las facturas. La sexualidad no es un derecho. Debe basarse en el deseo compartido de las dos personas involucradas, no solo en el deseo de una de las partes. Esta consideración convierte en inaceptable tanto la prostitución como la pornografía. La sexualidad no es aceptable si no se basa en los deseos de ambas partes.

Parece que preocupa de verdad el uso que los menores hacen de la pornografía. Sobre todo por cómo se relacionan después. En vistas de que es imposible cerrar las webs pornográficas y de que los políticos no parecen estar por la labor de incluir la educación sexoafectiva en las escuelas, ¿qué papel juegan las familias?
Creo que sí se pueden y se deben cerrar las webs pornográficas. En los videos pornográficos se exalta la violencia contra las mujeres y en muchos de ellos hay discursos de odio contra las mujeres. Hay que acabar con la pornografía y implantar la coeducación en las escuelas. Y la educación sexual debe tener un papel crucial en la coeducación.

Otro peligro es el uso que hacen de la pornografía los pedófilos. Los portales porno tienen categorías como las de «teens», «familia» o «incesto» y no parece extrañar a nadie que eso sea así. ¿En qué nos hemos convertido cuando, sabiendo que eso existe, miramos hacia otro lado?
Parece que algunos varones quieren hacer en público lo que se han visto obligados a hacer en privado. Las tasas de abuso sexual en la infancia son de un 20% en los países de la UE, según un informe de la OMS. El hecho de que uno de los imaginarios pornográficos habituales sea el del incesto habla de la cantidad de adolescentes chicos y chicas que consumen pornografía y se están socializando con estas representaciones. La edad media de entrada en el consumo de pornografía es a los 11 años. ¿Podemos pretender que estás prácticas no tengan influencia en las cabezas de estos niños y niñas? La pornografía tienen los mismos códigos que la publicidad. Si la publicidad condiciona la conducta del consumidor, ¿cómo podemos pensar que la pornografía no condicionará la conducta de los pornófilos?

Para acabar, ¿es posible una pornografía sana?
No lo creo. La pornografía se ha creado alrededor de la erotización de la violencia sexual y física sobre las mujeres. Si desaparece la erotización de la violencia, probablemente desaparecerá la pornografía. La pornografía, tanto la ‘mainstream’ como la autodenominada ‘feminista’, se ha creado también alrededor de las fantasías masculinas. No puede ser de otra forma, si no representan esas fantasías de dominio y de poder, los consumidores de pornografía dejarán de consumirla.

jueves, 21 de mayo de 2020

#libros #pornografia | Pornografía : el placer del poder

Pornografía : el placer del poder / Rosa Cobo Bedia.
Barcelona : Ediciones B, 2020 [05-21].
208 p.

/ ES / ENS / Libros / Pornografía / Prostitución
📘 Ed. impresa: ISBN 9788466667890 / 16,90€ 

[.es] Rosa Cobo describe las bases y las consecuencias del fenómeno social de la pornografía, así como su relación directa con la prostitución. La globalización de la pornografía ha transformado la forma de vivir la sexualidad de miles de personas. “La pornografía es la pedagogía de la prostitución.” Con este libro, la feminista y académica, Rosa Cobo pretende despertar consciencias alertando sobre los efectos del consumo de pornografía (sobre todo en la infancia y la adolescencia por el acceso a través de internet en edades muy tempranas), así como su efectividad a la hora de construir un discurso misógino sobre la mujer y un imaginario de violencia y de roles de género dispares. Además, el libro también pretende visibilizar y alertar sobre la relación directa que existe entre pornografía y prostitución. La autora relata una breve historia sobre los orígenes de la pornografía, analizando posteriormente cómo se ha transformado tras la irrupción de internet.

lunes, 2 de marzo de 2020

#hemeroteca #feminismo | Rosa Cobo: “El patriarcado necesita de la violencia para perpetuarse”

Imagen: Madrid Sindical / Rosa Cobo
Rosa Cobo: “El patriarcado necesita de la violencia para perpetuarse”.
Alejandra Acosta | Madrid Sindical, 2020-03-02
https://madridsindical.es/2020/03/02/rosa-cobo-patriarcadoviolencia/

Lleva toda su vida investigando en la teoría feminista y la sociología de género y es autora de numerosos trabajos de divulgación por los que ha recibido diversos premios. Profesora titular de la Universidad de La Coruña, Rosa Cobo preside además la Red Académica Internacional de Estudios sobre Prostitución y Pornografía. Entre 2006 y 2008 formó parte del equipo asesor de la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Educación. En 2017 publicó “La prostitución en el corazón del capitalismo”. Advierte que el patriarcado intenta someter al movimiento feminista a procesos de despolitización para quitarle su dimensión transformadora y subversiva.  

Pregunta- Rosa, ¿cómo se explica la fuerza arrolladora y global de lo que ya se conoce como cuarta ola feminista?
Respuesta- No existe un país en el mundo en el que hoy no haya un movimiento feminista. Nunca antes había ocurrido. Es algo insólito. Pienso que el corazón de esta cuarta ola es la violencia sexual. Hemos conquistado derechos y espacios de libertad, pero la violencia contra las mujeres aumenta de forma escandalosa. Es una realidad con la que todas convivimos de una u otra forma a lo largo de nuestra biografía. Pero no solo. La precarización laboral se ceba con nosotras. Somos mayoría en el trabajo a tiempo parcial, en la economía sumergida, en los salarios de miseria. Nuestra vida ha empeorado y se ha producido un grito colectivo de rabia que significa que hasta aquí hemos llegado.

P.- Siempre que el feminismo adquiere vigor el patriarcado se revuelve e intenta desprestigiarlo. ¿Por qué tanta prevención?
R.- El feminismo es un pensamiento y un movimiento social profundamente crítico que remueve los cimientos del capitalismo neoliberal y del patriarcado. Por eso intentan someterlo a procesos de despolitización, para quitarle su dimensión fuertemente transformadora y subversiva.

P.- Adviertes, en este sentido, que se ha extendido de forma indiscriminada el uso del término “género” como sinónimo de feminismo. ¿Qué consecuencias tiene?
R.- Que vacía de contenido al movimiento feminista y debilita a las mujeres como sujeto político colectivo, con la consiguiente pérdida de influencia política y capacidad transformadora. El género se convierte en un eufemismo. Así, algunas acciones políticas se denominan de género, lo que permite financiar proyectos destinados a varones con el argumento de que el género no es exclusivo de las mujeres, sin tener en cuenta que la pobreza, el desempleo, la violencia y la desigualdad la sufren sobre todo las mujeres. Por eso yo prefiero hablar de violencia patriarcal, porque todos los sistemas de poder necesitan del consentimiento y de la violencia para perpetuarse.

P.- De igual forma se está imponiendo el concepto de equidad frente al de igualdad.
R.- Tanto desde las instituciones del capitalismo internacional como desde El Vaticano y los países musulmanes se ejerce una presión muy seria para que desaparezca de todos los comunicados el término igualdad y se sustituya por el de equidad. Recordemos que las religiones y la tradición asumen como una ley natural la inferioridad de la mujeres y por eso resulta tan difícil de desmontar, como todos los prejuicios. Hay todo un entramado material y simbólico que sostiene la hegemonía masculina.

P.- Una cuestión que genera debate es si el feminismo debe acoger a otros colectivos que reivindican derechos e igualdad.
R.- El feminismo tiene un sujeto político clarísimo y difícilmente discutible. Somos las mujeres. Esta cuarta ola tiene mucha fuerza, mucha energía, un marco teórico, un conjunto de reivindicaciones políticas y tiene estrategia. No hay un movimiento social que tenga tanta historia ni una tradición intelectual tan poderosa ni un conjunto de luchas tan sostenido como el feminista. Ocurre que hay un sector minoritario del movimiento feminista que ha hecho una alianza con la teoría queer (que defiende identidades y orientaciones sexuales diferentes) creando un clima muy propicio para la legitimación de las sexualidades disidentes. Pero éstas se inscriben en el movimiento LGTBI, cuyo imaginario ideológico y reivindicaciones son diferentes.

P.- ¿Es crítica entonces con la presencia destacada del movimiento LGTBI en el movimiento feminista?
R.- Para las feministas la libertad sexual es un objetivo más pero no el fundamental. A nosotras nos preocupa el trabajo gratuito en el hogar, la feminización de la pobreza, nos preocupa muchísimo que el capitalismo neoliberal haya convertido a las mujeres en elementos fundamentales de todas las economías ilícitas y de todas las industrias ilegales, como la de la explotación sexual. Las feministas tenemos que estar en nuestro lugar, que es dar voz a las necesidades de las mujeres, sobre todo de aquellas que están en una situación de grave desigualdad, de falta de recursos, que son sacadas de países pobres para ser explotadas en el servicio doméstico o usadas como esclavas en la prostitución.

P.- En 2017 publicaste “La prostitución en el corazón del capitalismo”. Es otro de los grandes frentes del feminismo. ¿En qué ha cambiado respecto al siglo XX?
R.- Hasta los años 80 del pasado siglo la prostitución no tenía ningún impacto económico. No había comenzado el proceso de exportación de mujeres de países del sur al norte. Pero a partir de los 90 se transforma en una industria interconectada, con muchos brazos en la economía legal e ilegal, que oscila entre la segunda y tercera fuente de beneficios a escala global en el marco de las economías ilícitas. Su impacto económico es tan potente que se ha convertido en una estrategia de desarrollo para los países cuyo sistema productivo no puede competir con las reglas del capitalismo neoliberal. Un ministro de Tailandia al que preguntaron por la situación económica respondió que tenían que sacrificar a una generación de mujeres para sacar al país adelante. La prostitución del siglo XXI habita en el corazón del capitalismo neoliberal junto al narcotráfico, la venta de órganos, de armas o los vientres de alquiler.

P.- ¿Cómo hacer frente a esas mafias tan poderosas? ¿Es posible abolir la prostitución?
R.- Se puede. Lo ha hecho Irlanda, Noruega, Islandia, Suecia, Francia… Se pueden tomar medidas. Otra cosa es que haya voluntad política para sacarlas adelante. Este gobierno tiene la obligación de hacer políticas abolicionistas y cerrar los burdeles, que como dice Amelia Tiganus (activista que fue víctima de trata) son auténticos campos de concentración.

P.- Otro negocio millonario que se ha globalizado es el de la pornografía, en el que investigas ahora. Preocupa mucho la facilidad de acceso de los menores...

R.- La edad media en la que una persona comienza a ver pornografía es de 11 años. Se accede desde cualquier dispositivo con un solo clic y de forma gratuita. En la pornografía hay un discurso de odio extraordinariamente fuerte contra las mujeres. Hasta tal punto que en muchos vídeos ni siquiera hay relación sexual, solo actos de tortura. Se pega a las mujeres, las atan, les ponen bolsas en la cabeza, les dan electricidad... Es sadismo en estado puro. Es importante que entendamos que el núcleo sobre el que se articula la pornografía es la exaltación de la violencia contra la mujer. La pornografía no puede ser accesible para nuestros niños y adolescentes y es urgente introducir la coeducación en el sistema educativo.

P.- El próximo 8-M volveremos a salir a la calle, pero no a quejarnos sino a vindicar. Hay que aclararlo.
R.- Es fundamental que entendamos que el feminismo no consiste en que las mujeres digamos que no queremos ser maltratadas por los varones, o en lamentar el triste destino de muchas mujeres en el mundo. Como señala Celia Amorós, hay que distinguir entre el memorial de agravios y la vindicación política. Por supuesto que somos agraviadas, pero tenemos que transformar el agravio en vindicación política y ésta en deslegitimación de la desigualdad, de la explotación económica, de la falta de respeto social y de la discriminación en cualquier espacio y realidad.

lunes, 24 de febrero de 2020

#hemeroteca #transfobia #feminismo | Asturias: La directora de Igualdad defiende al Partido Feminista y llama «disidencias sexuales» al movimiento trans

Imagen: La Voz de Asturias / Nuria Varela
La directora de Igualdad defiende al Partido Feminista y llama «disidencias sexuales» al movimiento trans.
Nuria Varela califica de «error histórico» la decisión de IU de expulsar a la formación tras incumplir los estatutos y reiteradas polémicas contra las transexuales.
La Voz de Asturias, 2020-02-24
https://www.lavozdeasturias.es/noticia/asturias/2020/02/24/directora-igualdad-defiende-partido-feminista-llama-disidencias-sexuales-movimiento-trans/00031582550535518801734.htm

La directora general de Igualdad del Gobierno de Asturias, Nuria Varela, ha calificado de «error histórico» la decisión de IU de expulsar al Partido Feminista de España. A través de su cuenta de Twitter, Varela ve «incomprensible» que la coalición se haya «plegado» a las «presiones de las disidencias sexuales». La coalición optó por excluir al Partido Feminista liderado por Lidia Falcón tras reiteradas polémicas en el que grupo había defendido posiciones tránsfobas y defender entre sus propuestas la inversión de la carga de la prueba en delitos de violencia de género para que fueran los acusados los que tuvieran que probar su inocencia.

Varela enlaza en su tuit una imagen para respaldar al Partido Feminista, que incluye la etiqueta #yoapoyoalpfe. Dice que comparte la opinión de la profesora titular de Sociología de la Universidad de A Coruña, Rosa Cobo, y no entiende que IU «se haya plegado a las presiones de las disidencias sexuales frente al movimiento feminista en lugar de crear espacios de consenso».

Fue este fin de semana cuando la dirección federal de Izquierda Unida --la llamada Asamblea Político y Social-- aprobaba revocar la pertenencia del Partido Feminista de España a IU con el 85% de votos a favor. El partido estaba integrado desde el año 2015.

La coalición ha justificado la expulsión «por reiterados incumplimientos estatutarios y mantener posiciones contrarias a las aprobadas en los órganos de IU». El pasado mes de diciembre, Izquierda Unida se desmarcaba del polémico comunicado emitido por el Partido Feminista de España en el que, entre otras cosas, manifestaban su oposición a que se lleven a cabo leyes de transexualidad para facilitar el cambio de sexo de quienes así lo deseen.

«Los discursos de odio, del enfrentamiento contra 'el otro' no son propios ni de la izquierda ni del compromiso feminista», remarcaba IU tras la publicación del polémico comunicado.

La periodista y escritora feminista Nuria Varela Menéndez (Turón, Mieres, 1967) está al frente de la Dirección General de Igualdad del Gobierno de Asturias desde el verano de 2019. El presidente de Asturias, Adrián Barbón, la eligió para el cargo, que depende de Presidencia.

domingo, 13 de octubre de 2019

#hemeroteca #abolicionismo | Rosa Cobo: “La pr* jamás puede considerarse un trabajo, es un modo de supervivencia”

Imagen: Deia / Rosa Cobo
Rosa Cobo · Teórica feminista y profesora de Sociología: “La pr* jamás puede considerarse un trabajo, es un modo de supervivencia”.
El recién creado Movimiento Abolicionista de Euskal Herria celebró ayer sus primeras jornadas con la conferencia inaugural de Rosa Cobo, autora de ‘La prostitución en el corazón del capitalismo’
Ane Araluzea | Deia, 2019-10-13
https://www.deia.eus/2019/10/13/sociedad/euskadi/la-prostitucion-jamas-puede-considerarse-un-trabajo-es-un-modo-de-supervivencia

Tan convencida está de que abolir la prostitución es la única forma de erradicar la injusticia que viven las mujeres condenadas a ejercerla que a esta lucha dedica gran parte de sus desvelos. Rosa Cobo argumenta con razones de peso a quienes hablan del libre albedrío de las mujeres y, por lo tanto, defienden la legalización. “La libertad no se desarrolla cuando su espacio es el de la vulnerabilidad, la pobreza y la falta de oportunidades”, argumenta la activista, que pone como ejemplo los atropellos sucedidos en países que han optado por legitimar este negocio como Alemania, donde hay burdeles que ofrecen tarifas planas a los puteros.

¿Como valora la creación del Movimiento Abolicionista de Euskal Herria?
-Es una alegría para mí que estoy tan comprometida con la investigación y la lucha a favor del abolicionismo. Es un dato más de que la conciencia crítica abolicionista está creciendo.

Además de con la prostitución pretende acabar con la pornografía y los vientres de alquiler.
-La pornografía se ha convertido en una instancia fundamental de educación sexual, todos los puteros reconocen que han visto mucha pornografía antes de acudir a la prostitución. Hay un hilo directo. El capitalismo neoliberal ha hecho de la prostitución, de la pornografía y de los vientres de alquiler, tres fenómenos que objetualizan, cosifican y mercantilizan los cuerpos de las mujeres, nichos de mercado muy importantes.

La edad de los puteros cada vez es menor. ¿Se puede relacionar con el consumo de la pornografía?
-Está vinculado a la pornografía pero también al proceso de normalización de la prostitución, que envía a los hombres el mensaje de que no está mal. Se ha creado un discurso en el que la prostitución es el resultado de un contrato libre firmado entre dos partes iguales y, por lo tanto, un acto de consumo: los fines de semana se van a la prostitución con el mismo espíritu con el que yo iría a cenar.

Los hombres del Estado son los terceros consumidores del mundo.
-Sí, es terrorífico. De cada diez españoles cuatro acuden a la prostitución. Y eso que aquí no está reglamentada, porque la legalización va acompañada por una subida en la tasa de los demandantes. El problema no es solo que acudan a la prostitución, sino que configuran un imaginario por el cual todas las mujeres somos prostituibles.

¿Que la mujer sea objeto de consumo ha conllevado que el deseo sexual de un hombre sea considerado un derecho?
-Quizás sea al revés. Aunque nunca está claro qué fue primero, si el huevo o las gallinas. La prostitución y la pornografía existen porque los varones tienen interiorizado “el derecho natural a acceder al cuerpo de las mujeres”. Con la conversión de la prostitución, de pequeños negocios sin impacto económico a esta industria global de explotación sexual que funciona como una multinacional, los hombres van asentando la idea de que es un derecho como otro.

La OMS asegura que el 90% de las mujeres prostituidas proviene de la trata con fines de explotación sexual. ¿Diferenciar la prostitución y la trata es un error?
-El lobby de la explotación sexual quiere hacer una distinción, señalando que la prostitución es aceptable y que hay legalizarla, mientras que la trata es mala porque nace de la coacción y hay que prohibirla. La trata existe porque la demanda ha crecido tanto que se necesitan mecanismos para abastecer al mercado de la explotación sexual. Hay muchas que son víctimas de trata y otras muchas que son engañadas tras aprovecharse de su extraordinaria vulnerabilidad.

La procedencia de las víctimas de trata siempre es la misma.
-Países como Rumanía, Nigeria, Tailandia, Camboya, Colombia, México… han hecho de la industria de la explotación sexual una estrategia de desarrollo. Es una elección muy consciente de esos países para que luego estas mujeres envíen remesas y se conviertan en un balón de oxígeno para sus economías. Para convencerlas se les dice que en dos años van a tener suficiente dinero para volver a su país, comprar una casa y tener una vida como la que tenemos tú o yo.

Dentro del feminismo hay una corriente que defiende que la regulación de la prostitución favorecería la protección de las mujeres. ¿Qué opina al respecto?
-Opino lo que se está viendo. Estudios en Holanda y en Alemania, dos países que tienen reglamentada la prostitución, indican que la vulnerabilidad de las mujeres ha crecido. ¿Podemos olvidar tarifas planas de 50 euros por las que alemanes acuden a los burdeles a comerse unas salchichas, tomarse una cerveza y acceder a todas las mujeres que están ahí? Todas las investigaciones están poniendo de manifiesto que esto hay que pararlo.

Entonces está ocurriendo justo lo contrario de lo que se pretendía.
-En los países en los que se legaliza la prostitución el bienestar de las mujeres se ha reducido. Si empresarios legales no hacen un contrato a sus trabajadores, ¿qué contrato se les puede hacer a las mujeres que están en prostitución? ¿Se les van a pagar horas extras cuando tienen que estar todo el día ahí? ¿Cuanto estipularán que vale una mamada o una penetración anal? Carece de sentido.

¿Y está funcionando el modelo abolicionista de países como Suecia?
-La prostitución se ha reducido de una manera drástica. El modelo abolicionista nórdico considera que hay que ilegalizar la industria, que ha desaparecido;que hay que sancionar a los puteros, que ya no contemplan la prostitución como una práctica habitual y legítima;y que las mujeres que están en prostitución no deben ser penalizadas. ¿Hay bolsas de prostitución? Sí, pero no tiene nada que ver con lo que había previamente. La prostitución jamás puede ser considerado un trabajo, es un modo de supervivencia al que acuden las mujeres que no tienen más que su propio cuerpo para poder sobrevivir.

Hay quien ampara su defensa a favor de la legalización en la libertad de las mujeres para ejercer la prostitución.
-La libertad no se desarrolla cuando su espacio es el de la vulnerabilidad, la pobreza y la falta de oportunidades. Quienes tenemos una posición crítica con la prostitución no queremos criminalizar a las mujeres, sino hacer un análisis político y crítico de la institución que tiene un carácter fundacional para el patriarcado.

¿Sirve la abolición de la prostitución en un país cuando en el resto del mundo el turismo sexual sigue moviendo tanta gente?
-Si no se producen políticas abolicionistas ni va a aumentar la conciencia crítica, ni se va a configurar como una alternativa política. Cada vez hay más países que contemplan políticas abolicionistas. Se puede poner el foco en las agencias de viajes que están orientadas al turismo de explotación sexual, pero también sobre los puteros que van a Camboya porque el acceso a las niñas es muy fácil.

¿Afecta al abolicionismo el hecho de que la realidad de las mujeres que ejercen la prostitución esté invisibilizada?
-Sí, aunque el abolicionismo está creciendo en todo el mundo, y de manera significativa en el Estado español. El movimiento ha visibilizado la industria criminal que hay detrás pero también a los puteros que consideran que acceder al cuerpo de mujeres vulnerables es un derecho. La principal aportación del abolicionismo ha sido identificar el sufrimiento, el dolor y la violencia a la que están expuestas las mujeres que están en prostitución.

¿Por dónde se puede empezar?
-Habría que ilegalizar la industria, criminalizarla, multar a los puteros y con ese dinero y otra parte que tendría que poner el Estado se debería hacer una bolsa para las mujeres que están en prostitución. La solidaridad es fundamental porque erosiona el estigma y también lo son las políticas públicas de igualdad para aquellas mujeres que quieren otro modo para poder vivir: Alternativas habitacionales, apoyo psicológico, formación profesional...

viernes, 6 de septiembre de 2019

#hemeroteca #abolicionismo | Rosa Cobo: "La Universidad es un mercado potencial extraordinario para clientes y prostitutas"

Imagen: El Diario / Rosa Cobo Bedía
"La Universidad es un mercado potencial extraordinario para clientes y prostitutas".
Una profesora de la Universidade da Coruña, critica las polémicas jornadas sobre "trabajo sexual" que se celebrarán en el centro: "Lo que me preocupa es que el subtexto de estas jornadas es normalizar, naturalizar y legitimar la prostitución".
Marta Nebot | Público, 2019-09-06
https://www.publico.es/sociedad/prostitucion-universidad-mercado-potencial-extraordinario-clientes-prostitutas.html

La facultad de Sociología de la Universidade da Coruña organiza el 19 y 20 de septiembre, en su salón de actos, un encuentro a favor de la prostitución bajo el título ‘Jornadas sobre el trabajo sexual’ presuntamente financiado por una exalumna del año pasado, M. S. C, que trabaja como prostituta.

Entre los ponentes de las jornadas se encuentran seis prostitutas y un prostituto. El resto de los ponentes también están a favor de esta actividad. La inscripción para acudir a este encuentro es libre y gratuita.

El anuncio de este evento y sus detalles ha generado un gran revuelo en redes sociales. Con el hashtag #UniversidadSinProstitucion, las protestas en contra ya son ‘Trending Topic’.

Rosa Cobo, feminista, escritora y profesora de Sociología del Género en dicha facultad, cree que estas jornadas son una reacción al movimiento abolicionista que ha ido creciendo en este campus y no ha dudado en denunciarlo. Ella misma dirige la revista ‘Atlánticas’, que publicó recientemente un monográfico abolicionista, y organizó varios encuentros también a favor de la prohibición de esta actividad. Cobo, está involucrada en la lucha contra la prostitución desde que en 2017 publicó el libro ‘La prostitución en el corazón del capitalismo’, fruto de una investigación de más de cinco años por pisos, clubes y polígonos.

En conversación con ‘Público’ nos confiesa: “Lo que me preocupa es que el subtexto de estas jornadas es normalizar, naturalizar y legitimar la prostitución; ese es su objetivo claro [...] y la Universidad es un mercado potencial extraordinario para clientes y prostitutas”. “Los clubes, los pisos, los polígonos necesitan diferentes tipos de mujeres y aquí hay de todo”, explica.

Para esta profesora comprometida, que se confiesa asustada por el revuelo organizado con su protesta, no está en cuestión “la buena fe” de los profesores involucrados en la organización de estas ‘Jornadas sobre trabajo sexual’, aunque está de acuerdo en que la facultad debería aclarar quién lo financia realmente. El precio de este encuentro, solo en viajes, oscila entre 8.000 y 10.000 euros.

martes, 19 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo #prostitucion | ¿Libertad sexual o explotación sexual?

Imagen: Cuarto Poder
¿Libertad sexual o explotación sexual?
Rosa Cobo | Público, 2019-02-19
https://blogs.publico.es/dominiopublico/27870/libertad-sexual-o-explotacion-sexual/

El corazón de la cuarta ola feminista es la crítica a la violencia sexual. La falta de respuestas por parte del poder político, pero también de la sociedad, a tantas agresiones sexuales se ha convertido en rabia colectiva. Mujeres de todas las edades han irrumpido con tal fuerza en nuestras calles que han desconcertado a toda la sociedad. Y volverá a ocurrir este 8 de marzo.

El feminismo, a partir de los años setenta del siglo XX, ha hecho de la violencia contra las mujeres un objeto de estudio y de lucha política preferente, que ha cobrado nuevo sentido a la vista del surgimiento de nuevas y brutales formas de violencia. Todo ello ha tenido como consecuencia la ampliación del marco de lo que entendemos por violencia patriarcal.

En estos últimos 50 años se ha creado un marco interpretativo y una lógica de análisis con el objetivo de definir los lugares y las dimensiones de la violencia machista y, más concretamente, de la violencia sexual. La lógica de este proceso analítico y político ha conducido a la pornografía, la prostitución y los vientres de alquiler como formas brutales de violencia patriarcal. Este marco teórico sobre violencia patriarcal en el que la pornografía y la prostitución ocupan un lugar estratégico para la reproducción del sistema patriarcal está respaldado por la realidad, como muestra el hecho de que España sea uno de los países europeos con mayor demanda de prostitución y la industria del sexo el segundo o tercer negocio internacional en términos de beneficios en el marco de las economías ilícitas.

Sin embargo, el sector hegemónico del 8M ha excluido estas formas específicas de violencia del marco interpretativo de la violencia. ¿Cómo se puede pretender excluir del mapa vindicativo feminista la prostitución y la pornografía como si nada tuviesen que ver con la violencia patriarcal? ¿Esas maquilas del sexo a las que acuden escuadrones de varones a acceder sexualmente a cuerpos de mujeres que no les desean pueden ser tematizadas como no violencia contra las mujeres? ¿Cómo es posible que quienes se definen como anticapitalistas no identifiquen los intereses económicos que articulan la industria de la explotación sexual? Es tan absurdo excluir la pornografía y la prostitución del marco de la violencia como negar que las maquilas son el resultado de la deslocalización que impone el capitalismo neoliberal para incrementar sus beneficios a expensas de poblaciones empobrecidas.

Esta confusión extrema que consiste en conceptualizar como libertad sexual lo que es explotación sexual hace necesario buscar el origen de semejante equívoco. Para ello hay que ir a los años setenta del siglo XX, donde se encuentran las raíces de una confusión que tiene atrapada a una parte de la izquierda y también a un pequeño sector del feminismo. En efecto, la nueva izquierda del 68 propuso introducir la liberación sexual en su agenda política. Su propuesta de debilitar los estrictos códigos que gobernaban la sexualidad de hombres y mujeres solo podía terminar en la exaltación de la libertad sexual. Pero ¿para quién era esa libertad? La nueva izquierda creía en la dimensión liberadora de la libertad sexual, mientras las feministas radicales analizaron esa reclamación como un acto de poder que fortalecía la libertad de los varones y añadía malestar a las vidas de las mujeres. Un poco más tarde, en 1982, Gail Rubin escribió un texto en el que exigía justicia para las minorías sexuales y donde no distinguía en términos de opresión entre proxenetas y prostitutas. Este análisis, aquejado de un profundo déficit normativo, ha calado con gran fuerza en sectores minoritarios del feminismo y quizá en otros no tan minoritarios de la izquierda y ha tenido como consecuencia la defensa de cualquier disidencia sexual, incluso aquellas que son opresivas para las mujeres. No tiene los mismos efectos la reclamación de libertad sexual para quien está en una posición de subordinación que para quien está en otra de dominio. No es lo mismo ser una mujer prostituida que ser un putero.

El gran argumento político que utilizan las defensoras de la exclusión de la prostitución de la agenda feminista se apoya en la idea del consentimiento. Si las mujeres que están en prostitución lo hacen ‘libremente’, debemos defender la prostitución como un acto de libertad de las mujeres prostituidas. ¿En qué momento la izquierda que se reclama feminista ha abandonado la crítica a las estructuras de poder y la ha sustituido por el consentimiento de los oprimidos? ¿Desde cuándo el consentimiento de los oprimidos legitima la opresión? ¿Alguna izquierda puso en duda la legitimidad política del movimiento obrero porque muchos trabajadores no cuestionaban el poder de los patronos y no seguían las huelgas? ¿Debemos renunciar a pronunciarnos políticamente sobre la energía nuclear porque los trabajadores de las centrales nucleares no quieren el fin de una energía que les proporciona un salario? ¿Qué retorcimiento ideológico ha podido llevarnos a ver la explotación sexual como libertad de elección? ¿Qué les pasa a sectores de la izquierda y a algunos grupos que se autodefinen como feministas para haber llegado al punto de excluir la explotación sexual de la agenda feminista?

Las acusaciones de algunos sectores del 8M de que el abolicionismo de la prostitución es un caballo de Troya que tiene como objetivo destruir ese movimiento no han entendido la prostitución como uno de los fenómenos patriarcales más dolorosos en la vida de las mujeres prostituidas. En mi opinión, esos sectores han cometido tres errores: el primero ha sido confundir la explotación sexual con la libertad sexual; el segundo, utilizar el funcionamiento orgánico como excusa para excluir esa violencia de la agenda feminista del 8M. La crítica al abolicionismo en nombre de un procedimiento democrático que no respetan las feministas abolicionistas es un recurso muy antiguo. La nueva izquierda norteamericana no quiso discutir en su Conferencia Nacional por la Nueva Política, en 1967, las vindicaciones feministas por cuestiones de procedimiento. Esto hizo que ellas llamaran a la secesión como ya habían hecho anteriormente los negros. Este es el origen de las Mujeres Radicales de Nueva York, corazón del primer feminismo radical. Las mujeres que militaban en las filas de la nueva izquierda comprendieron que la defensa del procedimiento era una excusa para dejar fuera sus vindicaciones. ¿Aviso para navegantes? Y el tercero es torpedear las promesas de consenso y unidad del 8M.

El otro argumento que he visto repetidamente utilizado es el de que esto es un ataque planificado de las feministas del PSOE ‘y otros grupúsculos de izquierda’, quizá ‘tontas útiles’ de las socialistas, para romper el 8M porque a estas últimas les resulta inaceptable no tener la hegemonía de este movimiento a manos ahora de sectores feministas de Podemos. No tengo duda de que los partidos de izquierdas quieren tener influencia sobre el movimiento feminista. Tiene mucha lógica porque el feminismo es ahora mismo el movimiento social que tiene mayor capacidad de movilización en las calles y que atesora mayor legitimidad política. Sin embargo, me parece una excusa muy poco consistente para justificar la exclusión de la prostitución de la agenda del 8M. Hoy todas las ciudades españolas tienen organizaciones abolicionistas que no hacen otra cosa que crecer y en algunas provincias el 8M se ha declarado abolicionista. ¿Por un momento se puede creer que las mujeres eligen con libertad la prostitución? ¿Sentir cuerpos llenos de sudor y mal olor, penetrándote por todos los orificios, sin preguntar qué te gusta y disponiendo de tu cuerpo con el poder que da el dinero es un acto de libertad? ¿Será por eso que en las sociedades que acceden a mayores niveles de igualdad se produce la casi desaparición de mujeres autóctonas en la prostitución? El problema no son las abolicionistas del PSOE, el problema es que las feministas de los partidos de izquierdas no comprendan que la prostitución es mercantilizar los cuerpos de las mujeres.

Este error de análisis de un sector hegemónico del 8M está teniendo consecuencias no deseadas. La primera de ellas es el enorme malestar político que están produciendo en el amplio sector abolicionista que milita en esa organización. Este empecinamiento que le impide explorar el malestar de las mujeres que están en prostitución; esta sordera que les impide oír a las mujeres supervivientes de explotación sexual; esta ceguera que no les permite ver que las mujeres que están en prostitución cada vez son más jóvenes –en muchos países son niñas- está contribuyendo a romper los puentes entre diversas posiciones feministas. Ese es el auténtico caballo de Troya y no puedo dejar de preguntarme a quién beneficia la exclusión de la prostitución del 8M.

Rosa Cobo. Escritora y profesora de Sociología del Género de la Universidad de A Coruña.

sábado, 24 de noviembre de 2018

#hemeroteca #abolicionismo | Abolir la prostitución

Imagen: El País
Abolir la prostitución.
El feminismo ha elegido este 25-N la lucha contra la explotación sexual como una de las formas más brutales de violencia patriarcal.
Rosa Cobo | El País, 2018-11-24
https://elpais.com/sociedad/2018/11/23/actualidad/1542995670_265758.html

El día 25 de noviembre se celebra el día internacional de la violencia contra las mujeres. Y ese día el movimiento feminista convoca movilizaciones en muchas ciudades del mundo para mostrar que la violencia patriarcal es una enfermedad social que pone al descubierto las relaciones de poder entre los sexos.

La singularidad de este 25 de noviembre es que el feminismo español ha decidido incluir en su lucha política la prostitución. Sin embargo, colocar la prostitución en el corazón de la agenda política feminista nos obliga a preguntarnos por qué el feminismo elige como objetivo político una violencia que afecta a un grupo reducido de mujeres en nuestro país que, además, mayoritariamente es migrante. El feminismo ha analizado la prostitución como una realidad fundamental del sistema patriarcal, pero también del capitalista. Por una parte, la prostitución es una institución fundacional del patriarcado que tiene como finalidad garantizar el ‘derecho’ de los varones a acceder sexualmente al cuerpo de un reducido grupo de mujeres para así satisfacer sus deseos de poder.

De otra parte, hasta hace poco más de tres décadas la prostitución estaba formada por un conjunto de pequeños negocios artesanales que no tenían ningún impacto económico. Hoy esos pequeños negocios se han transformado en una gran industria global, con un modo de funcionamiento propio de una gran multinacional. Burdeles, pisos, hoteles, agencias de turismo, locales de masajes, venta de artículos sexuales y el negocio de la pornografía, entre otros actores económicos, configuran una industria que en su mayor parte se desarrolla en el marco de la economía ilícita. La industria del sexo se ha convertido en una estrategia de desarrollo para algunos países y, a su vez, este negocio criminal permite a esos países engancharse a la economía global.

La prostitución confirma el núcleo del mandato patriarcal: las mujeres son para otros y no para sí mismas

El sistema patriarcal reclama cuerpos femeninos a disposición de los hombres y el capitalismo neoliberal exige la conversión de esos cuerpos en mercancías. Mujeres con escasos recursos económicos, racializadas, sin derechos de ciudadanía, muchas de ellas con un pasado en su infancia de abusos sexuales y llegadas a España a través de circuitos mafiosos son conducidas a la industria del sexo para que el 40% de la población masculina pueda acceder sexualmente a sus cuerpos.

El feminismo ha elegido la lucha contra la prostitución como una de las formas más brutales de violencia patriarcal este 25-N porque la prostitución confirma el núcleo del mandato patriarcal: las mujeres son para otros y no para sí mismas. Pero no solo por eso: también porque es preciso poner límites a la voracidad del mercado. Los cuerpos de mujeres pobres y racializadas no pueden ni deben ser una mercancía.

Rosa Cobo es profesora de Sociología del Género de la Universidad de A Coruña.

jueves, 28 de septiembre de 2017

#hemeroteca #pr* | Rosa Cobo: "Hablar de voluntariedad en la pr* es un sarcasmo"

Imagen: El Diario / Rosa Cobo Bedia
Rosa Cobo: "Hablar de voluntariedad en la pr* es un sarcasmo".
Profesora de Sociología del Género y directora del centro de estudios Feministas de la Universidad de A Coruña, señala que "la consideración de las mujeres como propiedad está estrechamente relacionada con las estructuras patriarcales, capitalistas y raciales de nuestras sociedades".
Laura Martínez | El Diario, 2017-09-28
http://www.eldiario.es/cv/Rosa-Cobo_0_691181959.html

Patriarcado, prostitución, desigualdad, negocio, capitalismo y explotación. Son los conceptos sobre los que Rosa Cobo Bedía (Cantabria, 1956) reflexiona y sobre los que ha publicado distintos materiales. Libros, ensayos, artículos en prensa y centenares de conferencias en los que señala la relación entre el sistema capitalista y la prostitución; del trato de las mujeres como mercancías.

Profesora de Sociología del Género en la Universidad de A Coruña y directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la misma institución, ha publicado cinco ensayos para analizar (y desmontar) el patriarcado moderno. El último de ellos, publicado el pasado mayo, es 'La prostitución en el corazón del capitalismo', que presenta este jueves en la Universitat de València, un concienzudo análisis de la industria del sexo y del negocio que mueve millones a nivel mundial.

Pregunta: ¿Existen datos sobre cuántas mujeres ejercen la prostitución de forma voluntaria?
Respuesta: La voluntariedad de las mujeres en prostitución es muy discutible. La mayoría de las mujeres que están en la industria del sexo son extranjeras. Y la mayoría de ellas están en situación irregular. Además, son mujeres con escasísimos recursos económicos y culturales, muchas de las cuales vienen de situaciones de pobreza extrema. Y otra parte significativa son objeto de trata. Con este punto de partida, hablar de voluntariedad es un sarcasmo. Están en la prostitución porque difícilmente pueden encontrar un espacio en el mercado de trabajo.

¿Regularizar la prostitución ayudaría a combatir la trata de mujeres?

No hay ninguna relación directa entre la regulación de la prostitución y la disminución de la trata. Al contrario, la regulación de la prostitución tiene como efecto el crecimiento de la industria del sexo; ese aumento exige mayo número de mujeres para satisfacer la demanda. En ese proceso, la trata aparece como un mecanismo fundamental de abastecimiento de mujeres para esa industria.

¿Cuál cree usted que sería el método más efectivo para combatir a las mafias?

La prohibición de la industria del sexo, la penalización de los puteros y proxenetas y políticas públicas de apoyo integral a las mujeres en prostitución. Sin negocio no hay beneficios y sin beneficios no hay prostitución. Lo que desde luego no hay que hacer es penalizar a las mujeres que están en esta industria.

Para aquellas que ejercen la prostitución por voluntad propia ¿Dónde está la frontera entre disponer del propio cuerpo y el convertirse en un objeto sexual?

No hay frontera. La sexualidad, y el cuerpo de las mujeres, es una mercancía en la industria del sexo. Son tratadas como objetos, como mercancías, tanto para la industria del sexo, como para los proxenetas y puteros. Las mujeres en prostitución son el centro del negocio que ocupa el tercer lugar en términos de beneficios a escala global de todas las economías ilegales. La prostitución es una industria que mueve miles de millones de euros anuales y que sirve para activar economías que no tienen tejido productivo. Las mujeres que migran a países con altas tasas de bienestar envían remesas de dinero a sus países de origen que de esa manera revierten en consumo interno.

¿Cómo influye el nivel de vida de una sociedad y el nivel de igualdad de la misma en las cifras de negocio de la prostitución?
Los altos niveles de bienestar en una sociedad no determinan el tamaño de la industria del sexo. Esta industria es fundamental para los procesos de acumulación capitalista y, además, es muy importante para las economías de algunos países con bajas tasas de pobreza porque la exportación de mujeres para la prostitución es la forma de engancharse a la economía global. Sin embargo, el bienestar de una sociedad reduce al mínimo el número de mujeres autóctonas que se dedican a la prostitución. Esa es la libre elección: cuando existen estados de bienestar, la prostitución autóctona casi desaparece.

Usted defiende que no hay consentimiento en la relación que se establece entre una mujer prostituida y un cliente. Me gustaría que explicara un poco esta tesis... ¿Cómo se concreta el consentimiento?
¿Qué consentimiento puede existir entre dos partes en la que una de ellas tiene una posición de poder y la otra de extrema precariedad? Cuando existe una desigualdad tan marcada no hay legitimidad en el contrato prostitucional. Puede haber mujeres que están en prostitución y que se autoperciben libres, pero eso no cambia la naturaleza del consentimiento. La cuestión es la prostitución como institución, que en sí misma es una fuente inagotable de explotación sexual y económica de las mujeres prostituidas.

En un sistema que no fuera el capitalista ¿Las mujeres podrían ser un objeto de consumo y una propiedad?
La consideración de las mujeres como propiedad, como mercancías y como objetos está estrechamente relacionada con las estructuras patriarcales, capitalistas y raciales de nuestras sociedades. En sociedades libres y sin desigualdades económicas, patriarcales y raciales muy marcadas las relaciones sexuales entre hombres y mujeres se pactarán libremente entre ambos sexos sin precio.

miércoles, 31 de mayo de 2017

#libros #prostitucion | La prostitución en el corazón del capitalismo

La prostitución en el corazón del capitalismo / Rosa Cobo.
Madrid: Los Libros de la Catarata, 2017 [05]
216 p.
ISBN 9788490973264 / 17 €

/ ES / ENS
/ Capitalismo / Industria del sexo / Mercantilización / Patriarcado / Prostitución

Este libro explica los cambios que ha experimentado la prostitución en las últimas décadas. El viejo mundo de la prostitución era un conjunto de negocios casi artesanales sin apenas impacto económico. El nuevo canon es una industria global, interconectada, con un modo de funcionamiento similar al de las grandes corporaciones capitalistas, un volumen de beneficios anual mucho mayor que el de varias multinacionales juntas y con un pie en la economía ilícita y otro en la lícita. La novedad de la prostitución en el siglo XXI es la fusión entre los intereses patriarcales y los intereses capitalistas. El resultado es un proceso creciente de mercantilización de los cuerpos y de la sexualidad de millones de mujeres en todo el mundo, que son expulsadas de los países periféricos y traídas a los países centrales para que varones de todas las clases sociales accedan sexualmente a sus cuerpos en una operación de colonialismo sexual. Este gigantesco aumento de la prostitución ha sido posible por la complicidad de algunos estados y de algunas instituciones del capitalismo internacional. En este ensayo, Rosa Cobo muestra cómo la prostitución constituye un fenómeno social clave para entender la nueva configuración del capitalismo global y de los patriarcados contemporáneos.

viernes, 3 de febrero de 2017

#hemeroteca #feminismo | Creaciones culturales que empoderan a las mujeres

Imagen: El Diario / Marcha de las Mujeres contra Trump en Washington
Creaciones culturales que empoderan a las mujeres.
Las mujeres, además de vivir desigualdades y violencias, también luchan por desactivarlas. La otra cara de la opresión es la emancipación.
Rosa Cobo Bedia - Socióloga y especialista en Género | El Diario, 2017-02-03
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Busquemos-alternativas-estatua-mujer-arrodillada_6_608649149.html

El Ayuntamiento de Zaragoza ha colocado en una plaza de la ciudad una escultura como homenaje a las mujeres víctimas de la violencia machista. Sin embargo, las buenas intenciones del ayuntamiento se han frustrado porque la escultura –una mujer arrodillada– en realidad representa la imagen de una mujer vencida y arrasada por el dolor. El movimiento feminista de Zaragoza ha protestado por el significado simbólico que entraña esa imagen.

En efecto, los sectores de población discriminados –las feministas lo hemos dicho una y otra vez– necesitan representaciones que pongan de manifiesto su opresión. La sociedad debe entender la compleja situación de las mujeres: en una gran parte del mundo viven sin derechos y expuestas a múltiples violencias diarias; y en otras, como en Occidente, tienen los derechos formales, pero no los materiales. Y también son objeto de la violencia masculina. Desde el punto de vista formal, tienen el derecho a ejercer los derechos de los que son titulares, pero en la práctica existe un conjunto de mecanismos simbólicos y materiales que hacen imposible el ejercicio de esos derechos. La inacabable cadena de agresiones cotidianas, que en algunos casos acaban en asesinatos, es una muestra rotunda de que las mujeres viven en condiciones de desigualdad y de violencia.

Para decirlo de otra forma, las mujeres son algo más de la mitad de la población y están sometidas a estructuras que las subordinan y oprimen, aunque no a todas de la misma forma. La pertenencia racial, cultural, sexual o de clase introduce elementos que potencian la opresión. Sin embargo, las mujeres, además de vivir desigualdades y violencias, también luchan por desactivarlas. La otra cara de la opresión es la emancipación. Las mujeres han luchado por derechos y se han convertido en un sujeto político de liberación. El feminismo es básicamente eso: un movimiento social y una tradición intelectual que desde hace tres siglos lucha para que las mujeres sean consideradas seres humanos con los mismos derechos y libertades que tienen los varones.

En consonancia con esta idea, es necesario mostrar los múltiples rostros de la opresión, pero también hay que destacar los de la emancipación. Las mujeres no son seres pasivos que aceptan con fatalidad un destino que no han elegido. No están vencidas. No son solo víctimas. También luchan y participan en la vida política y económica.

Las mujeres se han organizado colectivamente para defender sus derechos, colaboran con otras organizaciones y partidos no feministas, militan en partidos y sindicatos, sacan adelante a sus familias, investigan en la universidad, trabajan en maquilas, fábricas u oficinas, algunas ocupan puestos muy cualificados… Han movilizado a grandes sectores de la sociedad para que no se recortase el derecho al aborto y para que se hagan políticas que acaben con la violencia patriarcal. El feminismo se ha convertido en un movimiento de masas, signo inequívoco de que las mujeres no se dejarán arrasar por el sufrimiento y el dolor de la violencia. Es un mensaje de que no están solas.

Precisamente por eso es necesario que las representaciones sobre violencia machista muestren a mujeres activas, luchadoras, que no aceptan resignadamente la humillación y la violencia. Es preciso enviar el mensaje de que las mujeres no están solas frente a la desigualdad y las agresiones. Se necesitan representaciones que nos empoderen y que sean reflejo de las luchas por cambiar las estructuras de desigualdad.

Hay muchas imágenes que pueden servir de inspiración para crear representaciones, pero para eso es necesario conocer la historia de las luchas de las mujeres: las marchas de las sufragistas reclamando el derecho al voto o las recientes movilizaciones de masas que se han hecho en España en estos últimos años. La emancipación se construye con luchas políticas pero también con luchas culturales que incluyen la creación de representaciones que muestren que las mujeres estamos oprimidas, pero no vencidas.