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sábado, 3 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #politica | Gahela Cari: “Hago política para luchar contra la violencia de género en Perú”

Imagen: El País / Gahela Cari

“Hago política para luchar contra la violencia de género en Perú”.

Gahela Cari, una mujer transexual que aspira llegar al Congreso peruano, cuenta que ha sido víctima de ataques transfóbicos.
Jacqueline Fowks | El País, 2021-04-03
https://elpais.com/internacional/2021-04-03/hago-politica-para-luchar-contra-la-violencia-de-genero-en-peru.html 

La activista transexual Gahela Cari Contreras, de 28 años, es hija de campesinos andinos, bisnieta de una mujer afroperuana, y educadora y defensora de los derechos de las personas trans en Perú. Ahora tiene la vista puesta en el Congreso, que se vota el próximo día 11. En su segunda vez como candidata, su propuesta principal es una ley de educación sexual con enfoque de género para que otras personas no sufran la violencia que ella experimentó desde la infancia y que continuó cuando la botaron de la casa paterna y de su trabajo en un estudio jurídico tan pronto decidió su transición de género. Se presenta por el partido Juntos por el Perú, que ahora no tiene representación parlamentaria, pero los sondeos le pronostican opciones de convertirse en diputada.

Su padre era un dirigente de izquierda que se opuso al grupo terrorista Sendero Luminoso en la región de Puno, en la frontera con Bolivia, y su madre, una lideresa campesina de Ayacucho. Escapando de la violencia, se desplazaron a la región de Ica, en la costa: allí nació la candidata. ”Como muchísima gente durante la época del terrorismo, los pobres recibían violencia de todos lados, hay mujeres en mi familia que han sido víctimas de esterilizaciones forzadas o de la Policía, del Ejército y los terroristas”, cuenta.

Cari empezó desde muy temprano su labor en la sociedad civil: primero fue activista en el rescate de perros abandonados, luego dirigente universitaria cuando cursaba Derecho, y como trabajadora en los fundos de la agroexportación integró la Asociación de Jóvenes Campesinos del valle de Pisco, una provincia de Ica. ”El movimiento campesino ha influido mucho en mi formación porque soy hija de dirigentes campesinos, desde muy pequeña he estado en actividades para luchar por los derechos humanos y por la tierra. Y luego el movimiento feminista llegó a mi vida para permitirme renacer y ver el mundo de manera distinta”, dice.

Cari migró en 2017 a Lima, luego de que sacó su título como Técnica en Administración de Empresas, una carrera que estudió en paralelo con Derecho. Sin embargo, no ha podido tramitar su título de abogada porque la universidad no reconoce su actual identidad de género. Durante la campaña electoral, ha sido blanco de ataques transfóbicos, en especial por parte de un candidato de extrema derecha al Congreso. “Ahora estoy refugiada en la casa de una amiga. Hubo una campaña de transfobia, pero las amenazas ya no eran solo en las redes, un grupo fue a buscarme a mi casa y publicó mi dirección, tratando de atentar contra mí”, comenta.

¿La violencia contra las personas trans es mayor en Perú que en el resto de la región? La candidata responde, citando un informe, que “la esperanza de vida de las personas trans en el Perú es de 30 años”, cinco años menos que el promedio para ese colectivo en América Latina. ”El 89% de las personas trans en Perú no tiene seguro de salud, un 70% son trabajadoras sexuales y el 50% abandonó los estudios básicos, es decir primaria y secundaria. Y solo un 8% cuenta con un DNI que reconoce su identidad. Lamentablemente en este país las personas trans vivimos en situación de vulnerabilidad y pobreza no porque hayamos nacido así, sino porque hemos estado expuestas a discriminación y de transfobia permanente. El resultado es que nos dedicamos a las labores más precarizadas”, explica.

La candidata por el partido Juntos por el Perú -que tiene a Verónika Mendoza como postulante a la presidencia- defiende la necesidad de capacitar a los magistrados sobre el enfoque de género porque de ellos dependen los trámites de cambio de identidad. “Hay un costo anímico [en el trámite] porque es largo y revictimizante: exigen cirugías y pruebas de acuerdo a los prejuicios de cada juez porque no han sido formados con enfoque de género y vulneran nuestros derechos”, añade.

Esta semana la Comisión de la Mujer del Congreso aprobó un dictamen de la ley de identidad de género, pero a Cari le parece insuficiente porque no incluye los derechos a la salud, la educación y el trabajo para personas como ella.

”Las personas trans son expectoradas del sistema educativo, debido al acoso transfóbico en el mejor de los casos dejamos la escuela y en el peor de los casos terminamos suicidándonos”, anota. Pese a ello, la activista, que habla quechua, señala que durante su campaña ha encontrado una buena respuesta hacia sus propuestas. “Lo que más hemos visto es gente buscando un cambio, cansada del machismo, del extractivismo, del modelo económico que solo ha generado desigualdad. Está harta de que los medios de comunicación o los políticos tradicionales estigmaticen a quienes queremos un cambio”, apunta.

Sin derechos
“Me dedico a hacer política pensando en quienes más lo necesitan: las mujeres, las personas indígenas, las personas LGTBI, las personas trans, las personas con discapacidad, los adultos mayores, la niñez y la adolescencia; sobre todo los que menos tienen. No me preocupan los que ya tienen sus derechos. Si tienes tu DNI con tu nombre no necesitas ese derecho, pero hay gente que sí”, destaca.

”Hago política porque quiero que esos cambios demoren menos, porque mientras más demoren, habrá más víctimas de feminicidios y personas asesinadas de crímenes de odio”, indica. La única candidata trans al Congreso peruano recuerda aún con dolor cuando su madre la echó de su casa. ”A los 20 años tuve que irme con lo que tenía puesto, empezó un calvario. Nunca pensé que la persona que me había cambiado los pañales, que me había llevado a las protestas, que me había dado una visión de lucha por la justicia me iba a botar de casa. Me tocó dormir en las calles, fue el momento más duro porque me vi en la obligación de trabajar en prostitución”, dice.

”Empecé a transicionar y a perder los privilegios que no me había dado cuenta que tenía. Me echaron del trabajo en un estudio jurídico porque iba con blusas, con saquito y tacos. Los docentes que admiraba porque luchaban por la justicia se negaban a calificarme exámenes porque ponía mi nombre como está en el DNI, pero vestía como ahora”, agrega.

Sin embargo, varios años después se ha reencontrado con su familia. Hoy su madre y las amigas de esta usan el pañuelo verde como símbolo de la legalización del aborto y promueven los derechos de las personas LGTBI. ”Al inicio [de la transición] aprendí del feminismo por la sororidad que me demostraron las mujeres feministas. En ese proceso descubrí que mi madre me echó de casa porque no fue educada con enfoque de género”, explica.

martes, 21 de enero de 2020

#hemeroteca #transgenero #politica | Gahela Cari, la primera candidata transgénero e indígena al Congreso de Perú

Imagen: Público / Gahela Cari (i)
Gahela Cari, la primera candidata transgénero e indígena al Congreso de Perú.
Con un sombrero decorado con colores andinos y una trenza que bordea su cuello, esta mujer de 27 años recorre las calles de Lima para convencer a señoras y jóvenes de que este 26 de enero voten por ella como diputada.
Mercedes Palomino · EFE | Público, 2020-01-21
https://www.publico.es/internacional/peru-gahela-cari-primera-candidata-transgenero-e-indigena-congreso-peru.html

Gahela Cari lleva más de la mitad de su vida luchando contra lo que le han impuesto. Dijeron que como mujer transexual solo podría ser peluquera o prostituta, pero acabó Derecho. En la universidad le negaron un título con su nombre amparados en la ley, ahora ella buscará cambiar las leyes desde el Congreso. Es la primera candidata transgénero e indígena de su país.

Con un sombrero decorado con colores andinos y una trenza que bordea su cuello, Gahela recorre las calles de Lima para convencer a señoras y jóvenes de que este 26 de enero voten por ella como diputada. Algunos la sonríen, otras la animan, pero siempre hay quienes intentan incomodar, decir cosas que prefiere no repetir o hasta golpearla.

"Hace unos días en una estación del tren me intentaron patear porque a algunos del sector más antiderechos fundamentales de este país no le gusta la igualdad, no le gusta el avance de derechos para las mujeres", asevera a Efe Cari, sobre la experiencia de esta su primera campaña política por un escaño al Congreso en representación de Lima.

Una vida de lucha
Gahela nació en Ica hace 27 años. Hija de padres migrantes de la sierra sur, vivió y se educó en dicha ciudad, situada a 300 kilómetros al sur de Lima, hasta que terminó sus estudios de Derecho.

Fue Ica la ciudad de sus primeras experiencias de vida y también de sus primeras transiciones, como abandonar su labor de catequista en una iglesia para convertirse en una férrea activista universitaria por los derechos de la población LGBTI.

Su lucha la llevó a Lima, donde su figura de activista se hizo más visible cuando en 2017 protestó junto a otras compañeras frente a un Congreso que, dominado entonces por el fujimorismo y sus aliados de derecha y extrema derecha, recomendó derogar un decreto legislativo que endurece las penas a los crímenes de odio y violencia de género.

"Nosotros salimos a las calles a reclamar y eso hizo que en la siguiente sesión (los congresistas) cambiaran su voto. Esto prueba que la sociedad civil también tiene un poder de incidencia sólido", señala Gahela desde el local de campaña del partido de izquierda Juntos por el Perú.

Campaña 'transgesora'
Por eso, en su recorrido transgresor, como llama a sus salidas nocturnas por las calles más oscuras y muchas veces evitadas de Lima, no duda en decirle a la población transgénero que su lucha "por la igualdad" no acabará en el Congreso, porque tampoco empezó allí.

"Quien está delante de ustedes no va a empezar un trabajo dentro del Congreso, solo va a continuar con lo que ha hecho en todos estos años", dice Gahela subida en el escenario de una discoteca gay del centro histórico de Lima, desde donde decenas de jóvenes la aplauden entre gritos.

Gahela les promete que, de convertirse en la primera mujer transgénero en llegar al Congreso peruano, trabajará por crear la ley integral de educación sexual para educar en la igualdad y el respeto, y también para que los niños y niñas que vienen detrás de ellas no tengan como única opción de trabajo la prostitución.

Derecho al trabajo
Según el Observatorio de Derechos LGBTI de la Universidad Cayetano Heredia, en Perú las mujeres transgénero son la población más vulnerable de la comunidad LGBTI.

Las estadísticas de esta organización arrojan que de los 406 casos de violencia reportados contra personas LGBTI, el 46% corresponde a la población transgénero femenina.

Asimismo, debido a la inexistencia de una Ley de Identidad de Género en Perú, estas mujeres no tienen un documento que refleje su identidad, lo cual vulnera sus derechos al trabajo, a la educación y la salud.

El 70% de ellas se dedica al trabajo sexual porque es su única alternativa de empleo; el 50% ha abandonado los estudios y el 89% de ellas no tiene ningún tipo de seguro médico.

"No es justo que mis hermanas sigan teniendo que elegir entre cortarse el cabello o ejercer la prostitución cuando ninguna de nosotras cuando era niña soñó con eso", explica Gahela sobre una realidad que ella conoce bien pues lo vivió en su carne "por hambre".

Violaciones para comer
"Para mí ejercer la prostitución ha sido la etapa más difícil de mi vida porque es casi como consentir violaciones solamente por tener que comer mañana", agrega Gahela.

Y es que pese a haber terminado la carrera de Derecho, ella no ha podido trabajar como abogada porque su Universidad no le permitió acceder al grado de bachiller con su nombre social, sino que le obliga a usar el nombre que actualmente figura en su documento de identidad.

Sin un grado académico, Gahela no puede obtener un título oficial de abogada ni colegiarse, y por lo tanto tampoco ejercer la profesión para la que estudió. "Yo ya no practico la prostitución. Ahora brindo talleres, charlas, conferencias, dicto clases y he visto maneras de cómo gestionarme económicamente", refiere Gahela.

Mujer andina
Gahela no siempre utilizó la vestimenta andina que ahora luce. Lo hizo a partir de su proceso de transición, donde vio la necesidad no solo de reconocerse como mujer sino también de reconocer sus orígenes y "luchar por ello".

"Decirte indígena, reconocerte como indígena es luchar también contra el racismo. Para mí, mi cuerpo es político, mi existencia es política. Mi sola presencia incomoda a quienes buscan mantener las cosas como están o retroceder en derechos", agrega.

Todo ese entusiasmo por luchar por las poblaciones en situación de vulnerabilidad, donde Gahela no solo ubica a los movimientos LGBT e indígena, sino también a los adultos mayores, es lo que se refleja en las propuestas escritas en un volante que Gahela reparte a pie hasta antes del amanecer, cuando solo quedan sus "hermanas" en la calle.

"Sería bonito que gane" dice a EFE Greisy, una trabajadora sexual transexual con un volante de Gahela en la mano. "Para que todas las trans tengan un futuro mejor, para que las trans chiquillas tengan una vida diferente a lo que ha sido en el pasado".