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miércoles, 16 de abril de 2025

#hemeroteca #transfobia | Una diputada brasileña acusa a Trump de "transfobia de Estado"

Erika Hilton //

Una diputada brasileña acusa a Trump de "transfobia de Estado"

EFE | Swissinfo, 2025-04-16

https://www.swissinfo.ch/spa/una-diputada-brasile%C3%B1a-acusa-a-trump-de-%22transfobia-de-estado%22/89174475

La diputada trans brasileña Erika Hilton acusó este miércoles al Gobierno de Donald Trump de «transfobia de Estado», debido a que en un visado para viajar a Estados Unidos se le negó su condición y se la identificó con el género masculino.

La legisladora, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), había sido invitada a participar en un evento organizado por la comunidad brasileña, la universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), pero desistió de viajar después de recibir el visado que desconocía su condición de transexual.

«Me preocupó el trato que podría recibir en el aeropuerto por parte de las autoridades estadounidenses, teniendo en cuenta que mi nombre es femenino y en el visado era descrito como masculino», dijo en un mensaje publicado en sus redes sociales.

«Para ser sincera, sentí miedo y no acepté someterme a ese tipo de cosas», apuntó.

Según Hilton, se trata de un caso de «transfobia de Estado», del que acusó directamente al presidente de Estados Unidos, que en las últimas semanas ha adoptado polémicas medidas contra la comunidad LGTBI.

La diputada socialista también manifestó su «preocupación» por el hecho de que «un país ignore documentos oficiales», como los brasileños, «sobre la existencia de los propios ciudadanos», y «los «modifique según la narrativa y los deseos de retirada de derechos del presidente de turno».

Hilton anunció además que estudiará la posibilidad de denunciar a Trump ante las comisiones de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y de la Organización Estados Americanos (OEA) por «transfobia de Estado» y que exigirá al Gobierno brasileño que convoque al embajador estadounidense en el país para que «ofrezca explicaciones». 


Y TAMBIÉN...

La diputada brasileña Erika Hilton recibe visado de EEUU que la identifica con género masculino
Kaiqui Macaulay | GT · Gay Times, 2025-04-17
https://www.gaytimes.com/espanol/la-diputada-brasilena-erika-hilton-recibe-visado-de-eeuu-que-la-identifica-con-genero-masculino/

sábado, 10 de agosto de 2024

#hemeroteca #transfeminicio | Ciudad de México convierte el transfeminicidio en delito: "Nuestra mayor venganza es que seamos felices"

Activistas trans celebran la aprobación de la 'Ley Paola Buenrostro' //

Ciudad de México convierte el transfeminicidio en delito: "Nuestra mayor venganza es que seamos felices"

El Congreso de Ciudad de México aprobó en julio la ‘Ley Paola Buenrostro’, convirtiéndose en el segundo estado que tipifica el transfeminicidio como delito
Paula Vilella | El Diario, 2024-08-10
https://www.eldiario.es/desalambre/ciudad-mexico-convierte-transfeminicidio-delito-mayor-venganza-seamos-felices_1_11559068.html 

Puente de Alvarado es una de las principales avenidas de Ciudad de México. Una calzada que ya existía en la época prehispánica y, desde hace décadas, uno de los principales lugares para la prostitución en la calle, rodeada de pensiones baratas. Fue allí donde la noche del 30 de septiembre de 2016, un cliente mató a tiros a Paola Buenrostro. Tenía 24 años. La joven había dejado atrás su Chiapas natal rozando la mayoría de edad para ir a la capital del país, una biografía muy común para las mujeres trans en México. Como la mayoría de ellas, expulsadas de sus hogares y ante la discriminación y la falta de oportunidades, ejercía la prostitución en este punto de la ciudad.

Un vídeo recoge los momentos posteriores al asesinato. En él se ve a Paola inconsciente en el asiento del copiloto y se escuchan sirenas de fondo y los gritos desesperados de Kenya Cuevas, compañera y amiga: “Todavía está viva, llamen a una ambulancia”. Minutos después, muere en el lugar. “Paola era una mujer muy empática, solidaria, sensible... convivimos durante ocho años y tejimos una red de apoyo”, recuerda Cuevas en una conversación con elDiario.es.

El caso estuvo lleno de irregularidades: la identificaron como un hombre y no permitían que sus amigas resolvieran los trámites relacionados con el cuerpo. También se identificó y detuvo al asesino (un guardia de seguridad, exmilitar con licencia para portar armas) pero apenas 48 horas después lo liberaron y desde entonces está prófugo. Cuevas reunió y lideró a sus compañeras y sacaron a Paola con el féretro abierto para cortar una avenida y protestar.

Su memoria sigue viva gracias a la lucha que ellas han protagonizado desde entonces. A raíz de este caso, Cuevas pasó a convertirse en una destacada activista. Fundó en 2018 la organización por los derechos de las mujeres trans Casa de las Muñecas Tiresias y un año más tarde abrió las puertas de un refugio con el nombre de su amiga. En junio de 2019, la Fiscalía de la ciudad emitió una disculpa pública por la manera en que llevó el caso y reconoció que se trató de un transfeminicidio. Era la primera vez que se utilizaba esta palabra en el ámbito judicial. La legislación que ahora tipifica el transfeminicidio en Ciudad de México lleva también su nombre.

La 'ley Paola Buenrostro'
El pasado 18 de julio, el Congreso de la Ciudad de México aprobó la “Ley Paola Buenrostro”, que tipifica el transfeminicidio, que prevé penas de entre 35 y 70 años de prisión. Hasta ahora, este delito caía en un vacío: no contaba dentro de los supuestos de feminicidio (como sí ocurre en Argentina y Colombia), pero tampoco se podía explicar como un delito común, dejando fuera la motivación de odio de género.

Ahora se tienen en cuenta las características propias que tiene la violencia contra las personas trans y la vulnerabilidad de este colectivo. El código penal define que “comete el delito de transfeminicidio quien, por razón de identidad de género o expresión de género, prive de la vida a una mujer trans o a una persona cuya identidad o expresión de género, real o percibida, se encuentre dentro del espectro femenino de género”.

El Centro de Apoyo a las Identidades Trans lleva los datos de la violencia en el país. Entre 2007 y 2022 se cometieron 590 transfeminicidios. Una media de 53 por año. En 2024 ya se cuentan 28 en todo el país. En todo el mundo, México solo es superado por Brasil, según las estadísticas del Transgender Europe, una organización que realiza el mapeo mundial de la violencia contra las personas trans.

Para Cuevas es importante que el transfeminicidio sea un delito específico. “A pesar de que estamos colocadas en el género femenino binario eso no significa que tengamos una casa, esposo, hijos... estos entornos socioculturales que históricamente se han formado. Las mujeres trans se colocan en otros espacios, van creando otro tipo de redes y se encuentran en otras vulnerabilidades más críticas que una mujer cisgénero”, señala.

Junto con organizaciones de la sociedad civil, Temistócles Villanueva, diputado en el Congreso de la ciudad por el partido oficialista Morena –que cuenta con la mayoría en la Cámara– fue el encargado de construir e impulsar esta iniciativa en la cámara desde 2021. Hicieron falta tres intentos hasta que salió con 44 votos a favor, uno en contra y cero abstenciones, un consenso que allana el camino a una nueva sensibilidad al respecto, a pesar de la “transfobia institucionalizada” que Villanueva asegura que hay en México.

“Ningún otro eje de iniciativas ha tenido tantas complicaciones como las relacionadas con las personas trans”, dice a este medio. El tiempo corría en contra: el próximo 1 de septiembre tomarán posesión los nuevos cargos que salieron de las elecciones del 2 de junio y con todo el camino recorrido, consideraban que era importante que saliera en esta legislatura.

Ciudad de México es el segundo estado de México en tipificar el transfeminicidio después de que lo hiciera Nayarit en marzo. Pero Cuevas dice que van a por más: “Ojalá salga a nivel nacional y a nivel internacional. Es una forma de restaurar los derechos humanos básicos de las personas trans en el mundo. Sería un gran parteaguas [hecho decisivo]”. Villanueva cree que México podría convertirse en punta de lanza en la región, como lo fue hace 20 años al tipificar el feminicidio.

La ley establece varios agravantes: crueldad extrema, tortura o violencia sexual previa, que sea cometido en el contexto del “trabajo sexual” o de que la víctima haya sufrido actos de explotación sexual o trata, que haya amenazas de muerte previas o que haya un vínculo del agresor con la víctima. Otra victoria para el colectivo es que contempla a la “familia social” para actuar en nombre de la víctima y hacer todo el papeleo relacionado con la defunción, ya que muchas son repudiadas por sus familias biológicas.

“Solo el primer paso”
La ley se encuentra de bruces sin embargo con la impunidad que sufre México. Solo cuatro de cada 100 casos que se investigan obtienen una sentencia, según la organización México Evalúa. El de la propia Paola permanece impune. Sin embargo, Cuevas aclara que esto es solo “la punta del iceberg de toda una violencia estructural”. “Hay todo un camino por educación, vivienda, salud, trabajo, identidad que se tiene que construir para evitar estos actos de violencia”, dice.

“Esto es solo el primer paso. De nada sirve si no viene acompañado de un cambio cultural e institucional”, coincide Natalia Lane, otra de las coautoras de la iniciativa. Es activista de la Coalición Laboral Puteril y superviviente de transfeminicidio. En 2022 un cliente intentó asesinarla en un hotel de la ciudad. Le apuñaló en la nuca y la cara. Escapó y activó un directo en Facebook para contar lo que le acababa de pasar. Su caso fue el primero que se investigó como tentativa de feminicidio de una mujer trans.

Desde 2014, Ciudad de México permite cambiar el género en los documentos (en 2021 lo permite también a los menores desde los 12 años). En esto también es pionera en la región. Lane es oficialmente una mujer para la burocracia desde entonces. A pesar de ello, la defensa del agresor ha interpuesto varios amparos señalando que no debería estar en la Fiscalía de feminicidio, dilatando el proceso. “Las mujeres trans vivimos mucha violencia y revictimización durante el proceso penal. Por eso muchas no denuncian, porque es doloroso y cansado”, asegura. Su caso todavía no ha llegado a juicio.

En general, Lane está “feliz y contenta” tanto con el texto como por el camino recorrido con compañeras como Cuevas. “Lo importante de esta iniciativa es que recoge los testimonios y las necesidades de las víctimas y sobrevivientes, que trata de escucharnos”. Sin embargo, para ella, esta ley deja una deuda: ¿qué pasa con la reparación? “No solo desde el punto de vista económico y psicológico, sino de cómo prevenir la violencia contra las mujeres trans en el país”. En este sentido, cree que lograr la inserción laboral de las mujeres trans es fundamental para lograr avances.

Un lugar de descanso
Un espacio de cemento con azulejos de los colores de la bandera trans y vidrieras llama la atención en el polvoriento panteón de San Lorenzo Tezonco de Iztapalapa, una zona periférica de la Ciudad de México. Es el Mausoleo Tiresias, también fruto de la lucha de estas mujeres que comenzó con la muerte de Paola.

La mayoría de las mujeres trans mueren abandonadas, solas, en condiciones violentas. Y jóvenes. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la esperanza de vida de las mujeres trans en la región es de apenas 35 años en América Latina.

Por eso, tras acompañar la muerte de su amiga y otros casos similares, Cuevas movió cielo y tierra durante cinco años para conseguir un espacio digno donde tuvieran un lugar en el que, al menos, descansen sus restos, y que lo hagan con el nombre que ellas eligieron. Desde febrero de este año, los de Paola también están ahí. “Vale la pena luchar por nuestros ideales y nuestras convicciones. Nuestra mayor venganza es que seamos felices”, concluye Cuevas.

martes, 19 de marzo de 2024

#hemeroteca #trans | Una mujer trans en el cuadrilátero: “La lucha libre me ayudó a saber quién soy”

Ariana Mami posa ante el público en las cuerdas del cuadrilátero, en Ciudad de México //

Una mujer trans en el cuadrilátero: “La lucha libre me ayudó a saber quién soy”

En un país marcado por la violencia hacia la población trans, Ariana Mami busca ser la reina del cuadrilátero
Rafael Cabrera | El País, 2024-03-19
https://elpais.com/mexico/2024-03-19/una-mujer-trans-en-el-cuadrilatero-la-lucha-libre-me-ayudo-a-saber-quien-soy.html 

Un ring de lucha libre es un espacio donde ocurren llaves, golpes y saltos, un espacio donde tradicionalmente se dan cita hombres musculosos bañados en sudor y sangre. Pero Ariana encontró ahí la respuesta que siempre había buscado: no era un hombre gay, era una mujer trans.

“La lucha libre me liberó, me hizo darme cuenta de que soy una mujer. Decir que me hizo conectar con mi ‘lado femenino’ es una expresión muy corta, muy cuadrada, comparado a todo lo que me hizo encontrar en mi interior”, dice, mientras se maquilla y alista para una lucha en el Zócalo de la Ciudad de México.

Ariana Mami, su nombre profesional, tiene 24 años y es originaria del puerto de Acapulco, Guerrero. Es la única mujer trans en la Brigada “Dos de Tres Caídas”, que impulsa el Instituto de la Juventud del Gobierno capitalino. Su figura es imponente: alta, de piernas y brazos fuertes, 100 kilogramos de puro músculo, que contrastan con sus maneras alegres, tiernas.

Llegó a la lucha libre a los 16 años, cuando instalaron un ring en un parque de su barrio acapulqueño para entrenar a jóvenes. “Yo no era la más deportista, tenía un problema de sobrepeso, pero como había un chavillo que me gustaba y él entrenaba ahí, pues me metí...”, recuerda. Entrenó durante dos años de forma intensa y debutó a los 18 años, con el nombre de Shanel. “Ya sé, nombre terrible, un cliché, pero tenía 16 años, no me juzguen”, bromea.

Para esa primera ocasión eligió un look andrógino, cabello parado, onda punk, y algo de maquillaje, al estilo de los luchadores exóticos, como Cassandro, el luchador que Gael García Bernal llevó al cine el año pasado: “Me vi en el espejo y me dio una fuerza, la fuerza que necesitaba para subirme al ring... Nunca me sentí hombre gay, era la etiqueta que usaba. Pero cuando me vi ante el espejo, en mi traje, fue ahí que comencé a reconocerme como mujer”.

Pronto la suerte le sonrió y apareció en la portada de una revista de lucha libre, por lo que fue invitada a luchar a la Arena Adolfo López Mateos, en el Estado de México, y ahí conoció que el odio puede llegar al ring: “Me rompieron mi madre, me golpearon, me mandaron al hospital porque me rompieron la vesícula a patadas. Me dejaron claro que a mucha gente le molestaba que a alguien diferente le fuera bien. Y dejé la lucha por un tiempo, algo se apagó en mí”.

La violencia hacia la población trans en México no es un mito. Este año han sido reconocidos por autoridades los homicidios de seis mujeres trans, aunque la activista trans Kenya Cuevas señala que al menos han ocurrido 15 casos. A la par de esta violencia, el fenómeno de la influencer Wendy Guevara, egresada del reality show 'La casa de los famosos', de Televisa, ha ayudado a visibilizar a esta población en los hogares mexicanos.

Su renacer
En 2018, a los 19 años, Ariana se mudó a Ciudad de México para llevar a cabo su proceso de transición. “La experiencia de la lucha me hizo entender quién era y le dije a mi mamá: ‘¿sabes qué?, me reconozco como mujer’, y ella no sólo lo aceptó sino que se puso a buscar información y encontró que en la Clínica Condesa de la Ciudad de México dan el tratamiento, y me mandó para acá”, cuenta.

Sin embargo, el proceso no fue fácil: la lista de espera era larga y no tenía identificación con dirección de la capital, así que fue rechazada. Impaciente, Ariana decidió iniciar por su cuenta el proceso: “Me decepcionó y entonces hice lo que hacen muchas mujeres trans: comencé a inyectarme hormonas yo misma. No lo recomiendo, pero muchas lo hacemos por necesidad”, admite.

Actualmente, poco más de 5.000 personas trans tienen expediente activo en Clínica Condesa y Unidad de Salud Integral para Personas Trans, las dos áreas de atención del Gobierno capitalino, donde se brinda el proceso de transición y atención en salud mental.

Ariana pronto comenzó a ver los cambios de su cuerpo: su pecho, su voz... todo su cuerpo cambiaba. Se sentía bonita, se admiraba en el espejo. Comenzó a vestirse como mujer en el día a día, por la calle, segura de las miradas que levantaba.

Durante varios meses se dedicó a trabajar en una tienda para ganar dinero y rentaba un cuarto en una vecindad para vivir. Una noche la invitaron a un bar del Centro Histórico, el Teatro Garibaldi, a ver la Carrera Drag, un símil de la competencia RuPaul’s Drag Race. “La vida nocturna en Ciudad de México fue un despertar”, recuerda. “Ahí conocí a drags y más mujeres trans en transición como yo, me sentí en un espacio seguro, donde podía ser yo y había gente como yo. Y me hice drag, viví de eso un tiempo, me dio seguridad”, dice.

Volver al ring
Alguna noche en un bar capitalino, se reencontró con una amiga trans de Acapulco que había seguido en la lucha libre y la invitó a entrenar: “Al principio dudé porque llevaba años sin luchar. Pero me puse a entrenar, me costó trabajo, pero le entré al gimnasio, a la rutina, y volví a debutar, pero esta vez ya como mujer, lo que soy”.

Su segundo debut, ya como Ariana Mami, fue en una arena en el barrio de Tepito. Cuando volvió a pisar el cuadrilátero, sintió que la lucha libre y el drag tenían similitudes: todo era un espectáculo, había algo de actuación de por medio. Pero también recibió críticas por ser mujer trans y luchar contra mujeres cisgénero.

“Hay mujeres más fuertes que yo, que fácilmente me pueden tirar con una patada. Como mujer trans nunca me he sentido más fuerte. Yo no quiero el lugar de ninguna mujer cis, yo quiero un lugar a su lado. Yo no quiero quitarle espacio a nadie, quiero tener el espacio que merezco como ser humano”, dice.

En octubre pasado, la diputada federal Teresa Castell, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), presentó una iniciativa de reforma a la Constitución para impedir que las mujeres trans participen en deportes de categoría femenil, que fue calificada de transfóbica.

“Con esta intención de que el sexo no es género para temas del deporte, buscamos que se respete el sexo, no invadan las competencias femeninas quienes sean del sexo masculino, porque son obvias las ventajas en tamaño, peso, resistencia, en el músculo, y eso viene sucediendo en muchos países y nosotros no queremos que suceda algo que haya que lamentar”, declaró la legisladora, quien ha sido acusada de discurso de odio por parte de activistas trans.

En respuesta, la diputada trans del partido oficialista Morena, María Clemente García, presentó una propuesta de ley para garantizar los derechos de estas personas a nivel nacional. La iniciativa busca garantizarles acceso a tratamientos hormonales y acompañamiento en salud mental, así como el derecho a la salud y la vivienda.

En el Congreso mexicano, actualmente hay tres legisladoras trans, algo inédito en la historia política del país. La más reciente en tomar protesta fue María Fernanda Félix, del partido Movimiento Ciudadano. La otra legisladora es Salma Luévano, también de Morena.

En su día a día, Ariana acude a un gimnasio de la colonia Guerrero, en el centro de la capital mexicana, a cargar pesas y hacer su entrenamiento de lucha. Cuenta con su licencia oficial emitida por la Comisión de Box y Lucha Libre, documento requerido para subirse a un ring. Vive de la lucha libre y forma parte de un programa del Instituto de la Juventud, del Gobierno capitalino, que promueve la lucha libre y donde es la única mujer trans.

“Mi hermano hace poco me dijo que cuando me ve en el ring, me ve como si fuera una superhéroe. Tener el apoyo de mi familia ha sido fundamental, soy afortunada, porque mucha gente trans es abandonada por su familia”, reflexiona.

Con el tiempo se ha ido haciendo de vestuario —capas, trajes, leotardos—. También conoció a Polvo de Estrella, un luchador exótico que, junto con Cassandro, abrió brecha para la representación gay en la lucha libre mexicana y la ha hecho su protegida. “A mí, gente como Polvo de Estrella o Cassandro me inspiran, mi sueño es luchar como ellos alguna vez en la Arena México o el Coliseo”, dice Ariana.

Ariana debutó en enero en el Zócalo capitalino, en un acto organizado por el Gobierno de la ciudad. Vistió un traje de colores rosa, blanco y azul, en honor a la bandera trans. Aquella tarde, peleó con tres mujeres cis. Su equipo perdió. Pero ella sabe que perder a veces es un paso para convertirse en la persona que quiere ser.

sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #politica | México: Presentarán iniciativa para tipificar crímenes de odio por homofobia

Google Imágenes / Elizabeth Pérez, diputada federal del PRD //

Presentarán iniciativa para tipificar crímenes de odio por homofobia.

Sarah Landa | Crónica de Xalapa, 2022-08-06

https://cronicadexalapa.com.mx/presentaran-iniciativa-para-tipificar-crimenes-de-odio-por-homofobia/ 

La diputada federal del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Elizabeth Pérez, adelantó que en el próximo periodo de sesiones ordinarias analizarán la posibilidad de presentar una iniciativa que reforme el Código Penal Federal, a fin de que los asesinatos de integrantes de la comunidad LGBTTTIQ+ sean tipificados como crímenes de odio, pero además que el caso de los transexuales sea legalmente un «feminicidio trans».

«Primero tendríamos que reconocer que existen personas que son asesinadas por crímenes de odio, uno de esos crímenes de odio tiene que ver con su orientación, tienen que ver con la forma con la que han decidido expresar su identidad de género y muchas de esas formas asesinan a las personas trans, por el hecho de pensar diferente, por el hecho de ser diferentes, esos crímenes de odio tienen que ser tipificados como son», expresó.

La Legisladora expuso que las políticas públicas se tienen que generar de conformidad a lo que enfrenta la sociedad, donde hoy se tiene que reconocer que este tipo de homicidios no están en ley como deberían, por lo que urge una modificación.

«La política pública tiene que ser pensada con forme a la población que tienes de frente y la población LGBTT es discriminada en la generación de la política pública (...) estamos en la conformación de todo lo que tiene que ver con la creación de exposición de motivos y seguramente la presentaremos en el siguiente periodo de sesiones», añadió.

Destacó que con ello también se podrá tener una estadística clara de los casos reales de violencia contra este sector de la población, pues actualmente las cifras se dan a conocer por organizaciones no gubernamentales o por las asociaciones civiles, dado a que las autoridades no brindan esa información.

Sin embargo, señaló que al menos dos personas transexuales diariamente sufren de algún tipo de violencia y algunas llegan a ser asesinadas por su preferencia sexual.

De acuerdo con asociaciones civiles, este tipo de delitos continúan en el estado de Veracruz, pues tan solo en el primer semestre de esta 2022 se han registrado 12 casos de asesinatos solo por tener una preferencia sexual diferente.

viernes, 5 de agosto de 2022

#hemeroteca #transfobia | Investigan si un atropello en Bilbao es un ataque machista o tránsfobo: la mujer está en coma

Huffpost / Automóvil del atropello. Ángela C. en la imagen de la derecha //

Investigan si un atropello en Bilbao es un ataque machista o tránsfobo: la mujer está en coma.

La víctima, de 23 años, fue arrollada a la salida de una discoteca el pasado 25 de julio. “A mi hermana la atropellaron por ser transexual”, sostienen familiares en 'El Correo'.
HuffPost, 2022-08-05
https://www.huffingtonpost.es/entry/investigan-si-un-atropello-en-bilbao-es-un-ataque-machista-o-transfobo-la-mujer-esta-en-coma_es_62ecc49ce4b00f4cf2392efe 

Una joven de 23 años permanece en la UCI desde que el pasado 25 de juio fue atropellada en la puerta de una discoteca de Bilbao. Su estado es crítico. Ahora, según publica este viernes el diario El Correo, se investiga su tras este suceso hay motivaciones machistas o tránsfobas. “A mi hermana la atropellaron por ser transexual”, sostienen familiares de Angela C.

La víctima es una chica nacida en Honduras y llegada al País Vasco los 7 años. Aquel día había acudido a la discoteca Santana / Fever, en el barrio de Bolueta, con una amiga. Según la reconstrucción de los hechos que ha trascendido, permaneció en el local hasta el amanecer y luego salió para seguir la noche de fiesta, junto a varias personas más. Eran las 7:45 horas.

Uno de los testigos afirma en el citado rotativo que “no hay ninguna duda” de que el atropello fue intencionado. Otras personas señalan que vieron anteriormente a un hombre, cuyo aspecto coincidiría con el conductor del vehículo que embistió a la joven, intentar abrazar a Angela C. y siendo rechazado por ella. La semana pasada, la Cadena SER publicó que se sospechaba que podía tratarse de un caso de violencia machista, porque atropellada y atacante podrían haber tenido una relación.

Ahora se ha escuchado al hermano de la joven herida, quien sostiene que “puede que le hiciera esto por ser transexual o, simplemente, porque se sintió rechazado”. El estado médico de la muchacha ha hecho imposible contar con su testimonio, con su recuerdo de esa noche.

¿Un supuesto robo?

Un vídeo difundido en redes sociales recogió el momento posterior al arrollamiento y en él se percibe la alarma por la situación en que quedó la joven, visiblemente muy grave, y también la reacción violenta contra el vehículo del autor del atropello.

Esa presión ayudó a que el hombre, de unos 40 años, fuera detenido. Ante las autoridades policiales, justificó que arrancó el vehículo bruscamente porque estaba sufriendo un intento de robo a través de la ventanilla. Los análisis a que fue sometido dieron positivo en drogas. Al final, quedó luego libre bajo la imputación de un delito contra la seguridad vial.

La Policía Local de Bilbao tiene abierto un expediente por el atropello, en el que se investiga ya la hipótesis del ataque machista y/o tránsfobo, y también otro por el supuesto intento de robo, que los testigos consultados niegan.

Mientras, la joven convalece en el Hospital de Cruces de Baracaldo, con heridas muy graves en las piernas y con afecciones también en órganos esenciales como el riñón, el hígado y los pulmones, que están especialmente afectados. Está en estado crítico pero estable.

Y TAMBIÉN...
Investigan si el gravísimo atropello de Bolueta fue un ataque machista y/o tránsfobo.

El brutal atropello ocurrido el 25 de julio ante la discoteca Fever de Bolueta (Bilbo) pudo constituir un ataque machista e incluso tránsfobo. Así lo entiende la familia, que ha hablado en ‘El Correo’, y también testigos que han trasladado esta hipótesis a la Policía Municipal.
Naiz, 2022-08-05
https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20220805/investigan-si-el-gravisimo-atropello-de-bolueta-fue-un-ataque-machista-y-o-transfobo
>
«A mi hermana la atropellaron por ser transexual»

La familia de la chica, que se debate entre la vida y la muerte, cree que fue arrollada junto a una discoteca de Bolueta por su identidad de género.
David S. Olabarri | El Correo, 2022-08-05 ***
https://www.elcorreo.com/bizkaia/atropello-discoteca-fever-bolueta-origen-mujer-transexual-20220805123218-nt.html

#hemeroteka #transfobia | Fever diskotekan auto batek harrapatutako ugaotarraren ezbeharra “lehenbailehen argitzeko” eskatu du Udalak

Geuria / Uztailaren 25eko ezbeharra Fever diskotekako kanpoan //

Fever diskotekan auto batek harrapatutako ugaotarraren ezbeharra “lehenbailehen argitzeko” eskatu du Udalak.

Iraitz Madariaga Etxebarria | Geuria, 2022-08-05

https://www.geuria.eus/herriak/ugao/fever-diskotekan-auto-batek-harrapatutako-ugaotarraren-ezbeharra-lehenbailehen-argitzeko-eskatu-du-udalak/ 

Ugaoko Udalak “gertutasun eta laguntza osoa” eskaini nahi izan dio biktimaren familiari, eta zabaldu berri duen komunikatuan gogoratu du udal baliabide guztiak haien eskura jarriko dituztela laguntzeko. Gertatutakoaren inguruan hainbat hipotesi zabaldu badira ere, azken egunotan eraso transfoboa izan litekeela ere zabaldu da. Erantzukizunak argitu bitartean, Udalak beste behin gogoratu herrian lekuz kanpo daudela LGTBIQ+ kolektiboaren kontrako mezuak eta jarrerak, eta horiek “ez onartzeko eta salatzeko” deia egin dute.

Ezbeharra uztailaren 25ean gertatu zen, 08:00ak inguruan, Bolueta auzoko Fever diskotekaren parean. 40 urteko gizon batek gidatutako autoak bapatean azaleratu eta Angela (23 urteko gaztea) zapaldu zuen, pabeloiko ate baten aurka harrapatuz. Ordudanik, neska ospitalean dago, egoera larrian; gizonari, berriz, bide-segurtasunaren aurkako delitua egotzi diote, baina libre utzi dute.

Hainbat hipotesi
Akusatuak positibo eman zuen drogen proban, eta ukatu egin zuen neska nahita harrapatu izana: agintaritzari kontatu zionez, autoaren barruan zegoela, norbait leihora hurbildu zitzaion eta lapurtzen saiatu zen. Horregatik azeleratu behar izan zuen bapatean. Diskotekaren sarreran zeuden hainbat lekukok, ordea, kontrakoa diote: gizonak nahita jo zuela autoa neskaren kontra.

Angelaren nebak ere horrela iritzi zion. Transexuala izateagatik harrapatu zuela uste du berak. Hori edo, bestela, diskotekan Angelak gizonari ezetz esan ziolako eta honek ez zuelako ezezkoa onartu. Lekuko batzuek ere esan dute akusatua dantzalekuan ikusi zutela Angelari besarkada eman nahian, baina neskak uko egin ziola.

miércoles, 13 de julio de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia #deportes | Valentina Berr: “Las mujeres trans ya estamos dentro del deporte y se está evaluando cómo nos pueden echar”

El Salto / Valentina Berr //

Valentina Berr: “Las mujeres trans ya estamos dentro del deporte y se está evaluando cómo nos pueden echar”.

La que fue la segunda futbolista trans federada colgó las botas el 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, harta de transfobia y en su mejor momento deportivo, tras conseguir su equipo el ascenso.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2022-07-13
https://www.elsaltodiario.com/deportes/valentina-berr-deporte-futbol-evaluando-forma-echar 

El 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBIQ+, la futbolista Valentina Berr envió un comunicado a los medios donde anunciaba su retirada por motivos de salud mental y después de que su equipo, el Club Esportiu Europa, lograra ascender a la nueva tercera división del fútbol femenino. En diciembre de 2018 se convirtió en la segunda futbolista trans federada —la primera fue Alba Palacios, en septiembre de ese mismo año— y ahora da un paso atrás, algo que no vive como un fracaso suyo, sino de una sociedad que aplaudió cuando recogió el carné que le daba acceso al fútbol profesional y hoy ha normalizado unos discursos transexcluyentes que han tomado como caballo de batalla la participación de las mujeres trans en el deporte.

P. El 28 de junio enviaste un comunicado a los medios donde dices que dejas el fútbol y que te vas porque te echan: “No cuelgo las botas, me las cuelgan”. ¿Ha habido un detonante en concreto que te haya hecho tomar esta decisión?
Más que una gota que haya colmado el vaso, lo que ha habido es un tsunami que he ido soportando como podía. Llegó un punto en el que peté. Peté después de ganar la Liga, que fue el momento más feliz de los cuatro años que llevo. Y en vez de estar bien, lo que me pasó fue que empecé a tener muchos más ataques de ansiedad, muchos ataques de pánico que no había tenido hasta ahora. Y dije: “Vale, hasta aquí, porque es insostenible”.

P. ¿Qué elementos forman parte de ese tsumani?
Hay una violencia estructural que no es para nada puntual, sino que abarca todos los ámbitos dentro del fútbol y fuera del fútbol también. De hecho yo llevo sufriendo esta violencia estructural desde antes de formar parte del fútbol. Lo que pasa es que el deporte amplifica muchas violencias y en concreto contra las mujeres trans. Antes de entrar, yo estaba ya en proceso de cambiar el DNI y tuve que estar tres o cuatro meses sin poder participar en los partidos porque no tenía el cambio hecho y no me dejaban jugar. Ahí ya había una barrera de entrada física. Luego ha habido regulaciones muy arcaicas del tema hormonal que vengo denunciando en los últimos días. Por otra parte, el hecho de estar en el foco mediático hizo que recibiera violencia por parte de todo tipo de medios, no solo de ultraderecha, y todo esto contribuye a que el acoso en redes sea mucho mayor que el que ya venía sufriendo sin ser yo nadie, porque realmente nunca he llegado a conseguir nada por lo que merezca tener ese foco mediático, como pudiera ser una futbolista de primera división. Todo eso, al final, se convierte en ese tsunami.

P. ¿No te da pena dejarlo después de haber sido pionera, al ser la segunda futbolista trans federada? ¿Lo vives como un paso atrás?
Lo vivo como un paso atrás social, no personal. Cuando se conoció mi caso y el de Alba Palacios, se celebraba, se decía “qué bien, qué sociedad tan abierta”... Mi retiro visibiliza que no estamos tan bien como se decía entonces. Además pasa una cosa, que tanto yo como otras deportistas a nivel internacional nos quejamos de que cuando estamos dentro del meollo procuramos hacer el mínimo ruido posible, porque si hablamos nos crujen, si destacamos nos crujen —si somos malas no vienen a quejarse—. A la que alguien hace algo bueno, o a la que una corre más de lo normal, nos crujen. Físicamente no he destacado por nada: no soy ni la más alta, ni la más baja del equipo, ni la más fuerte, ni más floja. Si no lo denunciamos desde el momento en el que lo vivimos es para pasar un poco desapercibidas, porque queremos vivir ese derecho a disfrutar del fútbol sin tener que hacer activismo. Mis compañeras están disfrutando todo el día de lo que están haciendo y yo tengo que estar luchando.

Esta violencia por parte de medios y redes, ¿crees que se ha intensificado en los últimos años desde que se está debatiendo la ley trans y LGTBIQ+ y hay un feminismo sacando banderas...? No sé cómo llamarlas...
Las banderas que sacan son las de la ultraderecha, porque el discurso es replicado. No hay ni siquiera una originalidad en el discurso. Además, son discursos que ni siquiera son específicos de las mujeres trans. Las cosas que se me han dicho —que voy a abusar de niñas en los vestuarios— son las mismas que se nos decía a las lesbianas hace años. Y, evidentemente, esos discursos también se vendían como feministas, sobre todo en Estados Unidos, donde el movimiento era algo más exclusivo de mujeres cis, hetero, blancas. Puede ser que el debate sobre la ley trans haya avivado un poco esa violencia, pero yo creo que es importante contextualizar en qué momento surge este debate. Este debate nace en un momento en el que la ultraderecha está en el Parlamento, en el que los discursos de odio cada vez son mayores. Creo que si se estuviera debatiendo el derecho al matrimonio igualitario, pasaría un poco lo mismo. Simplemente ha caído esto en un contexto que es muy desfavorable para las personas trans y en concreto para las mujeres trans.

P. El debate sobre deporte y personas trans se ha establecido en unos términos polarizados que dejan fuera un debate mucho más profundo y que sería muy interesante, como es de qué modo se configura el deporte. Porque se podría estar pensando. Por ejemplo, en cómo hacer un deporte más inclusivo, no solo para las personas trans. ¿De qué sería útil que hablásemos cuando hablamos de deporte y personas trans?
Cuando me preguntan qué medidas me interesan con respecto a las mujeres trans en el deporte, siempre digo que lo que se está debatiendo ahora es cómo excluirlas, porque las mujeres trans ya estamos dentro del deporte y lo que se está evaluando es de qué forma nos pueden echar. Estas medidas que se proponen hacen daño a todas las personas, no solamente a las mujeres trans, si no díselo a Caster Semenya, que no es una mujer trans y la están echando del atletismo por tener una testosterona más alta de lo establecido. Creo que lo primero que se debería hacer es estudiar por qué tan pocas mujeres trans están practicando deporte, sea competitivo o sea federado. Conozco a muchísimas mujeres trans, muchísimas, y el 90% no hace deporte ni de ir al gimnasio por la violencia que implica. Cualquier mujer sabrá que ir al gimnasio, estar compartiendo un espacio con un montón de hombres que te miran, que te juzgan o que te enseñan cómo se tienen que hacer las cosas, es muy incómodo para mujeres cis... Pues imagínate una mujer trans.

Cuando se sepa qué está pasando, es esencial establecer políticas activas para promover el deporte entre las personas trans. Las federaciones están muy preocupadas por promover el deporte por salud y, sin embargo, en ningún momento se han preocupado de por qué las mujeres trans, que somos una parte de la población con una salud quizá peor que la del grueso de la población, no entramos en el mundo de deporte. Estudiar, investigar y luego actuar.

P. ¿Qué les dirías a quienes esgrimen el argumento de que una mujer trans tiene ventajas competitivas cuando se pone a practicar deporte?
Que se lo pregunten a mis compañeras.

P. ¿Qué ventajas has tenido tú?
Me da rabia porque como el mensaje de que tenemos ventaja es tan fuerte, la contrarrespuesta que damos es justificar que no las tenemos. Por una parte es cierto, pero constantemente estamos con ese argumento que yo creo que es incluso peligroso. Decimos que no somos tan fuertes, que no somos tan rápidas, que no somos tan buenas, que no hay ninguna mujer trans prácticamente en la élite. Como si lo contrario estuviera mal. La gracia sería que ojalá hubiera mujeres súper fuertes, que fueran trans y que pudieran decirlo. Nosotras mismas minimizamos nuestras capacidades para que no nos apaleen más.

Por otro lado, el deporte se basa en las ventajas competitivas. Creo que además las ventajas, tanto las físicas como las no físicas, no tienen un único factor. No está demostrado que haya una relación causal entre tener más testosterona y tener más lo que sea. Y luego pienso que si empezamos a limitar la testosterona para que unas personas no se desarrollen tanto, ¿qué vamos a hacer? ¿Perseguir a las mujeres que sean más altas o las que sean más fuertes? ¿Qué sentido tiene si empezamos a limitar? Porque, además, esto no pasa en el deporte masculino, porque te sale un Michael Phelps y es un dios, no es una persona con una ventaja competitiva.

P. Has tenido en todo momento el apoyo de tus compañeras y de entrenadores. ¿Te ha hecho eso más difícil dar el paso de dejarlo?
Me ha hecho más fácil aguantar hasta ahora. Yo creo que entre las mujeres trans hay una cultura de aguantar, porque te enfrentas a tantas violencias en el día a día que si no te haces la piel dura no haces nada. Por la precariedad que hay, por la violencia en la calle, por la violencia en redes, por todas las variables. Yo me he planteado muchas veces dejarlo y muchas de esas veces no lo he hecho justamente por lo que dices. No solo por el apoyo, sino que he estado en un ambiente en el que estaba a gusto. Había mucha gente disidente, convivía con un montón de chicas lesbianas, chicas bisexuales, chicas muy masculinas —que también están muy perseguidas más allá de su orientación sexual—, chicos trans que también han formado parte de mi liga. Y habitar ese ambiente para mí era como estar arropada…

P. ¿Cuáles han sido tus éxitos en estos años?
El hecho de estar yo creo que ha sido un éxito en sí mismo, porque las barreras de entrada fueron duras y podría haber dicho: “Mira, da igual”. En ese sentido, persistí y lo conseguí. A nivel deportivo creo que mi mayor virtud ha sido saber adaptarme a las necesidades de cada equipo. De hecho, he empezado jugando de defensa lateral izquierda y he acabado jugando de delantera por la derecha. He pasado por todo el abanico de posiciones, encontrando un poco también mi forma de estar más a gusto en el campo. A nivel colectivo, destacaría sobre todo el primer año que logramos con el Tarrasa el ascenso por primera vez en este club a una categoría nacional, y este último año, que ha sido espectacular. Hemos hecho historia con el Europa y hemos ganado la Liga por primera vez. Hemos ascendido a la que será la tercera categoría nacional. Por primera vez, he estado en un equipo en el que la identidad se reconocía a nivel futbolístico, la forma de jugar. Nosotras presionamos muy arriba, que es muy arriesgado. Somos uno de los pocos equipos de toda España que ha conseguido ganar una liga jugando con solo tres defensas, normalmente se juega con línea de cuatro. Y yo creo que ha habido una serie de propuestas futbolísticas que han sido muy novedosas, muy valientes y han dado sus frutos.

P. ¿Seguirás vinculada al club?
Iré a animarlas como ‘hooligan’. Además ahora jugarán en una categoría muy complicada, mucho más que de la que veníamos, que ya era muy complicada. Iré a animarlas, a disfrutar también de cómo juegan, que lo hacen muy bien. A nivel deportivo no estaré vinculada de momento a nada porque necesito desconectar, pero sí que estaré como una aficionada más. Además en el Club Esportiu Europa hay mucha afición femenina y eso es muy guay.

P. Tu comunicado no solo toca el melón de las mujeres trans en el deporte, sino también el de la salud mental. ¿Hablar de salud mental es también una especie de salida de armario?
Creo que sí. Al final, los armarios es donde te encierra la normatividad y evidentemente tener depresión o tener ansiedad no es algo normal, según lo que dicta la sociedad, y mucho menos en deporte. En deporte hasta hace muy muy poco no se había visibilizado ninguna deportista o ningún deportista que dijera: “Oye, mira, paro porque tengo depresión”. Siempre dicen: “Tengo un esguince lateral”. De hecho incluso entre los comentarios de apoyo que he recibido hay algunos que no entienden que pare porque no pueda más. Te dicen: “No hagas caso, son cuatro, cuatro idiotas que te dicen tonterías”, y eso es un síntoma de que la salud mental está en el armario en sí misma, que aún falta muchísimo por divulgar y muchísima información que tiene que aterrizar en los hogares de la ciudadanía.

P. ¿Entonces estás en siguiendo algún tipo de terapia?
Llevo cinco años en terapia, desde antes del fútbol, porque las violencias que he recibido, como he comentado, preceden al fútbol. Cuando entro yo ya llevo un ‘background’ bastante interesante de violencias. También la precariedad es otro tema si lo vinculas con la salud mental, porque es muy complicado hacer terapia si no tienes dinero. Fui dando saltos de una psicóloga a otra de la Sanidad Pública, incluso alguna amiga que me consiguió una psicóloga que me atendiera sin tener que pagar yo. Y no ha sido hasta ahora que yo he podio tener mi psicóloga y poder pagármela y estar a gusto, y poder exigir también. Porque muchas veces cuando te lo regalan hay concepción de que no me puedes exigir tanto.

P. ¿Qué es ‘La respuesta a todo’?
Es un proyecto multiplataforma que nace de un escenario que me encuentro, y que se encuentran muchas mujeres trans: las preguntas impertinentes. Es decir, estamos tomando un café y viene una amiga tuya que no me conoce de nada y a los dos minutos ya me ha preguntado por mis genitales, por mi hormonación, por el drama de mi familia y por cómo practico relaciones sexuales. Evidentemente son cosas que no se preguntaría a una persona que no es trans. Son preguntas de las que venimos quejándonos constantemente las personas trans y en especial las mujeres trans. Pero a la vez pensé que si hay esa inquietud no resuelta, igual sí que habría que hacer algo para resolverla, y que paren de preguntarnos estas cosas en las discotecas y en esos sitios con impropios. Entonces por eso genero ese espacio en el que sí se puedan preguntar todas esas cosas y se pueda hablar sin filtros. Es un espacio en el que sí se puede preguntar y hay predisposición para responder. Es decir, yo creo que el error de base de estas conversaciones impertinentes es que yo no vengo a un bar a hacer pedagogía, ni vengo a un bar a hacer activismo: yo vengo a un bar a tomar una cerveza y a hacer el tonto, no a desarrollar la teoría de género de Judith Butler —porque qué pereza también—. Entonces sí, yo creo que el proyecto justamente es eso, es como dar el primer paso y decir ahora sí, ahora sí queréis venid y hablemos de esto que que en parte es interesante, yo encuentro que es interesante.

P. En el último episodio de ‘La respuesta a todo’ te quejas de cómo a las mujeres trans se les exige tener un discurso sin fisuras...
Sí, y además tenemos que tener siempre el mismo discurso, porque a la que una se sale hay un drama, incluso dentro del propio colectivo. Estamos tan castigadas que cuando alguien patina o tiene una opinión distinta nosotras mismas nos enfadamos de una forma muy visceral.. ¡Con lo que cuesta construir un discurso, que se nos escuche y que se nos crea! Da como rabia. Pero es que ni siquiera es coherente exigir a todas las mujeres trans que tengan un discurso, porque es como exigir a todas las mujeres que tengan un discurso feminista. Tenemos que tener un poco más de perspectiva y entender que podemos ser igual de incultas que cualquier otra persona respecto a la teoría, a las teorías del género y demás.

P. También dices: “Soy mil veces antes bollera que trans”.
Para mí es así. Hay muchas mujeres trans que viven su condición trans como algo muy cercano a su identidad. Y es maravilloso porque nos enseñan a amar lo trans, que yo he aprendido muchas veces a eso. Pero yo, por mi forma de vivir lo trans y también porque quizá mi identidad trans se sale un poco de la norma de lo trans —normalmente se asocia chica trans a el chico marica y yo siempre he sido una bolleraza—. La forma en la que percibo mi identidad es mucho más bollera, en el sentido de que todo lo que proceso, lo proceso mucho más como bollera. Lo trans para mí es anecdótico. Para mí sería como si fuera muy alta y tuviera que agacharme cuando hay una escalera y me la voy a comer. No es una cuestión que me defina como algo troncal.

P. ¿Has tenido referentes trans en el mundo deportivo?
Pues te diría que no hay ninguno y es un problema. Sin embargo, sí que me han inspirado, paradójicamente, muchas mujeres cis, sin menospreciar el cambio que han hecho las mujeres trans en el deporte. Por ejemplo en los años 20, más o menos, en Inglaterra, se prohibió jugar a fútbol a las mujeres, y se les prohibía con los mismos pretextos que se nos prohíben ahora mismo nosotras o se nos intenta obstaculizar: por cuestiones médicas. El hecho de que esas mujeres siguieran luchando, organizándose de forma autónoma, me inspiró muchísimo y creo que es justo que lo recuerde ahora. Sin ellas yo no podría estar ni planteándome jugar y probablemente mis compañeras tampoco.

P. ¿Qué futbolistas tenías de niña en los posters de tu habitación?
Recuerdo especialmente a Ronaldinho, que fue el jugador que me enamoró del fútbol porque hacía cosas que no había visto hasta ahora y que me hacían plantearme el fútbol como algo distinto y divertido. Lo primero que aprendí a hacer cuando jugaba eran las florituras de Ronaldinho. No sabía dar un pase, pero de repente te hacía una ruleta, un elástico. También me inspiró un montón curiosamente Michael Phelps, porque yo aparte de fútbol, hacía natación y me inspiró por su excelencia competitiva.

P. Has mencionado la palabra “disfrutar” en varias ocasiones. ¿Asocias el fútbol con el disfrute pese a tu renuncia?
Sí, de hecho, visto con perspectiva, todo esto me ha hecho ver hasta qué punto el fútbol me conectaba con mi infancia, que es algo que me parece interesante porque muchas veces en las mujeres trans se habla de nuestras infancias como algo que hay que olvidar, que tuvo que pasar, pero por suerte lo hemos cambiado y ya no somos eso. A mí el fútbol me conectaba con esa niña de diez años que era una friki, iba con la pelota por las calles, jugando a fútbol solo y el pretexto era disfrutar, no era ni siquiera competir, que nunca me ha gustado mucho, aunque yo al final lo hago. No soy una persona que quiera ganar siempre, simplemente quiero disfrutarlo. Me conectaba a la niña, muchas veces yo siempre he sido muy mami y a la niña le ha dejado salir poco. El fútbol era una parte como de conectar con el hedonismo. Vamos a disfrutar y no hacer responsables ni ser nada de eso.

P. ¿Te dices feminista?
Hace unas unos meses Brigitte Vasallo decía en una entrevista utilizaba el feminismo como una identidad estratégica, es decir, en según qué ambientes se reivindicaba como la que más feminista y en según qué otros lo cuestionaba. Yo secundo la moción de Brigitte y hablaría también de eso, la de las identidades estratégicas. Por supuesto yo al feminismo le siento una deuda enorme, incluso el hecho de que yo descubriera que existen las mujeres trans fue gracias los feminismos y a entender toda esa lucha de tantas mujeres diversas. Pero igual te sientas delante de una mujer que se dice feminista y que dice que las mujeres trans no existen y ahí te replanteas... Si el feminismo es eso, no contéis conmigo. En cambio, si estoy en el bar Manolo con cuarenta señores, pues te diré soy feminista.

P. Ya que estamos en Traficantes de sueños, ¿alguna lectura que haya sido clave para ti en cualquier sentido?
He leído libros que me ayudaron mucho a entender que yo era una mujer de autoras super TERF, que no saben el favor que me han hecho, pero no les quiero hacer publicidad. Igual 'Después de lo trans', de Elizabeth Duval, me ayudó no a vivir mejor mi condición de trans, sino a atreverme a deconstruir mi concepción de lo trans, que creo que es muy interesante, porque al final tenemos que ir tanto a defendernos de los ataques que a veces caemos en nuestros propios esencialismos. Como por ejemplo, el decir “yo siempre he sido una mujer”. Pues oye, igual no, porque el género es un constructo social y los constructos sociales se asimilan. Yo creo que Elisabeth Duval se atreve a hacer una un alegato, a decir: “Chicas, vamos a crear un espacio para hablar entre nosotras porque en muchos aspectos lo trans no es como lo estábamos contando”.

sábado, 18 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #testimonios | La segunda vida de Fernanda Falcao, víctima de torturas que escapó de la muerte en Brasil y solicita asilo en España

El Diario / Fernanda Falcao //

La segunda vida de Fernanda Falcao, víctima de torturas que escapó de la muerte en Brasil y solicita asilo en España.

“Me dieron un pasaje a España después de que ametrallaran mi casa, me pegaran un tiro en el centro del pecho y me arrancaran los dientes y el cabello durante 30 días de torturas”, cuenta la activista trans.
Maialen Ferreira | El Diario, 2022-06-18
https://www.eldiario.es/euskadi/segunda-vida-fernanda-falcao-victima-torturas-escapo-muerte-brasil-solicita-asilo-espana_128_9093380.html 

Brasil es el país en el que más personas transexuales son asesinadas en todo el mundo. Según el Mapa de los Asesinatos de Travestis y Transexuales en Brasil, publicado por la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (Antra), 140 transexuales fueron asesinadas en 2021, es decir, cuatro de cada diez asesinatos de personas trans tuvieron lugar en ese país. Fernanda Falcao, activista trans y enfermera, conoce de primera mano esa violencia, porque ella misma la ha sufrido en sus propias carnes. A lo largo de su carrera como enfermera y activista ha luchado por los derechos de la comunidad trans, sobre todo en cuestiones de salud. Ha participado en programas de concienciación y ha formado parte del Departamento de Justicia del Estado brasileño en el que residía, y del que no quiere dar información por el peligro que le acecha, aún a día de hoy, a pesar de que ha logrado escapar de su país. Actualmente se encuentra solicitando asilo en España.

“Llegué a España de un día para otro. Me dieron un pasaje y me dijeron que esa misma noche debía coger un vuelo a España, después de que ametrallaran mi casa, me pegaran un tiro en el centro del pecho y de haber pasado un proceso de tortura en el que me quitaron los dientes y me arrancaron el cabello. Después de que viviera todo eso, asociaciones de allí que colaboran con la ONU decidieron que Brasil no era un lugar seguro para mí, pero lo cierto es que yo ya estaba lista para morir. Yo ya había vivido mucho”, asegura a sus 31 años.

Para proteger su vida, a lo largo de sus últimos seis meses en Brasil, ha estado viviendo cada semana en una casa distinta. Procuraban, además, que cambiara de Estado, con el objetivo de que nadie pudiera seguir su pista. Según detalla a este periódico, se convirtió en el objetivo de muchas personas cuando comenzó a denunciar la violencia que las personas trans sufrían en Brasil. “Yo era funcionaria pública del Departamento de Justicia, trabajaba junto a los jueces buscando políticas públicas dentro del campo de la Salud, y además, coordinaba una red nacional de mujeres travestis y transexuales. Mi trabajo se basaba en fortalecer las instituciones con formaciones sobre cambios de nombre, de sexo, de acompañamiento a personas trans y también realizaba formaciones a policías y funcionarios de prisiones. Otra de mis funciones era apoyar directamente a las mujeres trans, acompañarlas y proporcionarles información acerca de su salud sexual y reproductiva, sobre todo en el caso de las trabajadoras sexuales, ya que en Brasil, el 89% de la población de mujeres transexuales ven en la prostitución su única forma de trabajo”, explica.

A pesar de haber sido capturada y torturada durante 30 días, para Fernanda, su época en la universidad fue la más violenta de su vida. “El espacio más violento en el que yo he vivido en Brasil, y eso que he sido torturada por más de 30 días, es la universidad. No tenía referencias, no había otra persona como yo, no había otro cuerpo que viviese tantas vulnerabilidades, porque soy trans, negra, pobre y he vivido siempre en un territorio muy tradicional. Era muy difícil, además de toda la violencia, el hecho de que tenía que gastar mi tiempo de estudio en explicar que no les iba a hacer ningún daño si utilizaba el baño femenino. Al contrario, si utilizaba el de hombres a quien me hacían daño era a mí. Dicen que somos unos genitales, pero no es así, somos personas de carne y hueso”, lamenta, tras haber superado con éxito los años de universidad y haberse convertido en enfermera.

Fernanda respira ahora aliviada porque está más cerca de conseguir algo que jamás hubiese imaginado: hacerse mayor. “Ahora sé que puedo vivir y es algo que me gusta, porque yo también quiero hacerme mayor. Quiero vivir algo que no he podido vivir en mi país: ver a una persona trans mayor”, asegura con una sonrisa y un brillo en los ojos.

Su misión durante los próximos meses es lograr una cita con la Policía para que puedan realizar los trámites correspondientes de su solicitud de asilo. Para ello, según confiesa, mira el móvil cada media hora, también durante esta entrevista. “Cada 30 minutos lo miro, por si me confirman la cita con la Policía. Tengo muchas ganas de estudiar y trabajar, de vivir lo que no vivía antes”, indica. Aunque, lo que más disfruta, según señala, es caminar tranquila por la calle. “Me encanta ir por la calle y que las personas no me señalen, parece algo sencillo, pero es algo que durante 31 años no he podido hacer. No he podido andar tranquila por la calle”, confiesa.

En Brasil ha dejado a su hermana y a su madre, de las que no puede evitar acordarse cada día. A todas las mujeres, que como ella tratan de resistir en su país, les manda fuerza. “Les deseo que tengan toda la fuerza del mundo. Tenemos que ser resilientes. No es fácil denunciar lo que nos ocurre, porque cuando lo hacemos nos convertimos en el objetivo, y eso es algo muy peligroso que nos puede costar la vida, pero debemos continuar para salvar la vida de las mujeres. Que hablen, que griten, que ocupen espacios, porque solo así podremos sobrevivir”, indica. Ahora que ya está a salvo, no va a renunciar a seguir luchando por los derechos de las personas LGTBI. “Mi vida es un acto político, para mí, estar viva es un acto político. Ayudar a otras personas me hace crecer como persona. Tengo que recompensar a todas las mujeres trans asesinadas. Quiero vivir en un mundo en el que todas las personas respeten la singularidad de los demás”, concluye.

viernes, 29 de abril de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Laura Freixas: “Acogí la existencia de las personas trans con simpatía, pero han invadido nuestros espacios”

El Diario / Laura Freixas //

Laura Freixas: “Acogí la existencia de las personas trans con simpatía, pero han invadido nuestros espacios”.

Aprovechamos la publicación de su libro '¿Qué hacemos con Lolita?' para hablar con la escritora de cultura y machismo, pero, sobre todo, de sus posicionamientos sobre las personas trans y el anteproyecto de ley que contempla la autodeterminación de género .
Ana Requena Aguilar | El Diario, 2022-04-29
https://www.eldiario.es/sociedad/laura-freixas-acogi-existencia-personas-trans-simpatia-han-invadido-espacios_128_8928084.html

Laura Freixas (Barcelona, 1958) publica nuevo libro. En ‘¿Qué hacemos con Lolita?’ (Huso Editorial), la escritora continúa con una de sus grandes líneas de trabajo: la invisibilidad de las mujeres en la cultura. Freixas habla en esta entrevista de la creación literaria, de las ideas nocivas que están en nuestro inconsciente más profundo y ejercemos sin darnos cuenta, de la maternidad y de novelas “maravillosas” pero machistas. Pero ese es solo el principio de una larga conversación en la que habla de feminismo. Y de la Ley Trans y de la autodeterminación de género, una cuestión que desde hace meses es uno de los temas centrales de la disputa feminista y en el que Freixas ha jugado un papel muy activo entre quienes sostienen una posición transexcluyente y crítica con el proyecto.

P. En este libro, como en sus anteriores trabajos y columnas, radiografía el machismo y la misoginia en la cultura, especialmente en la literatura. Cuenta que efectivamente hay cosas que van cambiando, pero otras parecen inmutables.

Porque el patriarcado tiene miles de años y está profundamente enraizado en todo, no es solo una cosa superficial que se puede arreglar con unas cuantas leyes, con que las mujeres votemos o vayamos a la universidad, sino que está en nuestro inconsciente más profundo y consiste entre otras cosas en ideas que, precisamente porque nunca las hemos formulado en voz alta, no sabemos que tenemos y sin embargo ejercemos.

P. Como cuenta en su relato, en los años 90 se escuchaban cosas que seguimos aguantando ahora. Por ejemplo, que la literatura escrita por autoras es literatura de segunda o la justificación de que hay menos autoras editadas, premiadas o destacadas en suplementos literarios porque tienen menos calidad. ¿Cómo es posible?

Asumimos por ejemplo que una historia de hombres es una historia universal y que habla de toda la humanidad, mientras que una historia de mujeres es una historia que solamente concierne a las mujeres. La idea de la universalidad de lo masculino y también esa idea de, ‘a priori’, superior calidad e interés de lo masculino, y de lo femenino como algo particular y de menor alcance.

P. Celebraba hace poco que hay un ‘boom’ de libros sobre la maternidad.

Sí, y es maravilloso porque eso tiene consecuencias políticas. Hacer un relato es la primera forma del poder; tener la palabra. El patriarcado es una sociedad en la cual el relato lo hacen principalmente los hombres. La ausencia del relato de las mujeres devalúa nuestras experiencias.

P. Cuando nos dicen frases como 'ya tengo muchas autoras que escriben de esto' o nos condenan a ser autoras de un libro y ya, ¿nos están aplicando un machismo que nos aparta de la literatura?

Otra de las ideas que no cuestionamos porque ni somos conscientes de ellas es la de que todas las mujeres son idénticas, como decía Celia Amorós. Como si los hombres fueran todos distintos y las mujeres fueran todas la misma. Esa idea de que una representa a todas nos perjudica. En cuanto a que las mujeres desaparecen: hay una discriminación que se traduce en un malestar difuso de las mujeres, algo que tú no sabes muy bien qué es, pero que te hace sentir menos reconocida, peor tratada... A mí un editor me dijo una vez: “No te quiero ofender, Laura, pero reconozcamos que a ti te leen mujeres”. Es esa idea de que las mujeres somos un público de segunda, que te degrada. Eso te va minando.

P. En ‘¿Qué hacemos con Lolita?’ habla mucho de la crítica que se le puede hacer a la cultura y que, sin embargo, cuando viene del feminismo se entiende necesariamente como censura. ¿Lo es?


Existe la idea de que la cultura es incuestionable por definición y de que si la empiezas a cuestionar desde un punto de vista político y ético, se derrumba todo el edificio. Yo creo que no, reconozco los valores estéticos. Acabo de releer ‘La cartuja de Parma’ y es un libro muy machista que sin embargo es una novela maravillosa. ‘Lolita’ lo es. Pero ¿por qué no podemos señalar su machismo?

No ayuda el clima de polarización en el que estamos, con una cultura de la cancelación, donde parece que no hay diálogo en muchos temas, sino dos campos enfrentados, cada uno en su trinchera y al parecer intentando acallar al otro. Lo que hay que hacer es poner la obra en su contexto. En todas las épocas hay batallas culturales y en todas hay distintos relatos y hay una evolución histórica. La relación entre hombres y mujeres no está fuera de la historia ni responde al esquema que muchas veces se nos ofrece, que es que antes todo era horrible para las mujeres y ahora, todo maravilloso. No, hay avances, retrocesos, hay nuevos temas que aparecen... Se trata de explicar qué se está jugando en cada lugar en cada momento.

P. El feminismo está sufriendo también esa aparente polarización, al punto de que para desacreditar algunas posiciones se quiten carnés de feminismo. ¿Negar el feminismo de otras no es un tipo de cancelación que nos aplicamos?

Hay que distinguir la cancelación de la crítica radical. Cancelar no es criticar, es impedir que el otro hable, es cesarle, prohibir que publique su libro, amenazarle con una sanción o que no pueda ejercer su trabajo... Pero hacer una crítica, una enmienda a la totalidad, ¿por qué no? Que cada una ponga sus argumentos encima de la mesa. Por ejemplo, sabemos que el feminismo a lo largo de toda su historia ha sido abolicionista de la prostitución. De hecho, el sufragismo nace del abolicionismo de la esclavitud y de la prostitución. Mary Wollstonecraft en el siglo XVII ya era abolicionista. Afirmar que el feminismo es abolicionista tiene una argumentación detrás que se sostiene, la cuestión sería poder hablar de eso.

P. Angela Davis, Silvia Federici, Rita Segato, Siri Hustvedt, Gloria Steinem o Margaret Atwood tienen discursos transinclusivos. Algunas de ellas, incluso, como Davis o Federici, no son abolicionistas o bien tienen discursos abolicionistas con muchos matices. ¿No son feministas? ¿Hasta qué punto nos hacemos daño si no podemos nombrar como feminista a alguien que ha tenido una contribución relevante en algún campo desde el feminismo solo porque no compartamos su postura sobre algún tema?


No quiero descalificar a las personas ni la labor que pueden haber hecho en otros ámbitos. Pero las ideas regulacionistas de la prostitución a mí me parece que no son feministas, salvo si se consideran como una etapa necesaria en un horizonte de abolición. Pero es que no lo veo; solo veo una aceptación implícita de la prostitución.

Yo no descalifico personas. Si la ministra consigue que se sancione a quienes acosan a las mujeres que abortan, yo aplaudo. Pero mi intención no es descalificar a las personas, sí criticar las ideas, y algunas me parecen un auténtico Caballo de Troya del patriarcado.

P. Una de las críticas que se le han hecho a usted ha sido precisamente por exponer en redes sociales a personas concretas, con sus perfiles personales. Personas trans que estaban haciendo su transición, por ejemplo.


Si alguna vez he expuesto a alguna persona trans, lo siento. Es verdad que una vez expuse a una persona. Me equivoqué, quité el tuit. Recuerdo que me indignó la frivolidad, pero no tenía que haberlo hecho. Lo quité, me disculpé... pero vamos, que de eso hace años. Yo lo que veo desde mi campo son insultos, amenazas y sanciones, como la de Carola López Moya [una psicóloga inmersa en un proceso sancionador de la Junta de Andalucía y a la que acusan de promocionar y apoyar las terapias de conversión]. Veo mucha más agresividad del otro lado hacia nosotras.

P. Muchas personas trans y feministas transinclusivas también denuncian recibir mucha agresividad.

Ya, pero me gustaría verlo, porque por ejemplo las agresiones a los trans no son de feministas. Quien pega palizas no son ni mujeres ni feministas. ¿Pero a quién se acusa de transfobia? Solo a las mujeres feministas, no a los hombres.

P. ¿Afirmaciones como no considerar a las mujeres trans mujeres o llamarlas 'hombres con falda' no implica una agresividad que puede incluso incitar al odio?


No, me parece opinable. De hecho, la opinión de que el sexo es binario e inmutable es una opinión que científicamente tiene argumentos. Lo que me parece más difícil es sostener la otra. Pero eso no significa censurar a las personas. Los católicos creen que resucitarán y que tienen alma y yo no lo creo, pero como personas les respeto.

P. En un tuit suyo reciente decía: “La tierra gira, la sangre circula, las mujeres trans son hombres”. ¿No considera a las mujeres trans mujeres?

No, en absoluto.

P. ¿No supone eso cuestionar la existencia de las personas trans?

No es cuestionarlas, esas personas existen y deben tener los mismos derechos que cualquier ciudadano o ciudadana. Por supuesto el derecho a llevar barba, ponerse o quitarse pechos o lo que quieran. Hubo una mesa redonda en la que hablando de 'nosotras, las mujeres' hablaban Elizabeth Duval, Marina Sáenz... y entonces yo puse un tuit que decía: “Hombres con falda nos explican cosas”.

P. ¿No cree que esa frase puede resultar ofensiva para esas personas que nos están diciendo que son mujeres?

No. Opino que son hombres y tengo argumentos sólidos para pensarlo. Y no comentaría eso si no invadieran nuestros espacios. ¿Por qué pasa eso con las mujeres trans y en cambio nadie dice que los hombres trans son mujeres con barba? Pues porque no están atacándonos ni invadiendo nuestros espacios ni hablando en nuestro nombre.

P. ¿Qué es una mujer?

Una hembra humana adulta.

P. Buena parte de la sexología a día de hoy dice que el sexo es un espectro que va más allá de lo binario y que no solo se basa en los genitales, también en las hormonas, el ADN...

No hay un espectro, hay hombres y mujeres.

P. ¿Qué características tiene que tener una mujer? ¿Tiene que tener vagina, útero y ovarios? ¿Qué pasa si no tiene alguno de esos elementos?

Cromosomas XX.

P. Entonces, si alguien tiene cromosomas XY y dice que es mujer...

Entramos en otro terreno, que es el de los sentimientos.

P. ¿No es contradictorio ese relato basado en la biología con la frase de Simone de Beavouir “No se nace mujer, se llega a serlo”?

Se ha interpretado mal la frase de Simone de Beavouir. Del libro y de la época en que lo escribe se desprende que lo que ella dice no es lo que dice Judith Butler ni mucho menos. Ella no pone en duda que nacemos biológicamente mujeres sino que desde el punto de vista de género llegamos a serlo. El género sí que se construye, la biología no. Cuando dice “se llega a serlo” obviamente eso no significa que existan dos identidades, un cerebro rosa y uno azul y entonces tú descubres lo que eres o lo eliges... Esa es una parte de la ‘vulgata queer’ que no me queda clara, si quienes la comparten consideran que es algo que se elige, que se descubre dentro de sí... Hay un sistema y dentro de ese sistema hay cierto margen de negociación pero es un sistema, no un supermercado donde tú eliges ser de los rosas o de los azules. Yo me puedo sentir hombre pero no me puedo ir de putas, por ejemplo, por más que yo me sienta hombre. No puedo ser obispo.

P. También ha habido y hay muchos razonamientos que se basan en lo animal, lo biológico y lo científico para justificar comportamientos machistas y roles de género o estereotipos, como que los hombres tienen más deseo. La ciencia también afirmaba hace dos siglos que las mujeres éramos cavernosas e histéricas.


Por supuesto, pero eso es el género, lo que hay que deconstruir, pero el sexo es una realidad. Y el género es lo que el patriarcado le pone al sexo. Tenemos que deconstruir el género, pero intentar hacerlo negando la realidad del sexo es anticientífico y, además, es inútil porque el patriarcado siempre va a saber quiénes son los seres a los que va a elegir para la prostitución o el alquiler de vientres.

P. Precisamente, las mujeres trans tienen una tasa de paro altísima y una enorme presencia en la prostitución.

En cuanto a la explotación reproductiva, no. En cuanto a la prostitución, francamente no lo sé, porque no sé qué estadísticas hay, dado que la condición de trans no es una condición legalmente reconocida que nos permita hacer estadísticas sobre tasas de suicidio, de desempleo, etcétera. Tanto en la ley de 2007 como en el anteproyecto de Ley Trans, la persona que cambia de sexo no se convierte oficialmente en una persona trans, sino en una persona de sexo contrario, y se borra su historial.

P. Lo que sostienen muchas teóricas es que los conceptos 'hombre' y 'mujer' también se han construido, que el hecho de que ciertas características y condiciones físicas ordenen la manera de dividirnos y clasificarnos es una decisión cultural, imprescindible para que después el patriarcado sobreponga el género.


Pero una división construida en base a una realidad. La realidad es que hay espermatozoides y óvulos y no hay un tercer tipo de gametos. No tenemos un poquito de espermatozoides y un poquito de óvulos...

P. La realidad es que desde hace siglos sabemos que hay miles de personas que nos dicen que su identidad no corresponde con el sexo asignado a su cuerpo por la ciencia.

Interpretamos ahora con criterios de hace pocos años unos fenómenos anteriores que entonces no significaban esto. Es decir, ¿Catalina de Erauso se sentía hombre? No lo sé. Pero me parece que para embarcarse, ser soldado y acostarse con mujeres tuvo que vestirse de hombre, pero eso para mí no significa que fuera hombre en un sentido que además no me queda muy claro. Hoy diríamos que era lesbiana.

P. Yendo entonces a la actualidad. Si hay cientos de miles de personas en todo el mundo reivindicando su identidad, diciéndonos que esto está pasando, ¿por qué cuesta tanto entender que esta manera de categorizar causa malestares?

Claro que causa malestares, pero eso es lo que lleva diciendo el feminismo mucho tiempo.

P. Mucha gente pide que sus genitales no condicionen su categorización.

Claro, las feministas. Yo no quiero que mis genitales me aboquen a cuidar gratuitamente a mi familia, me hagan vivir con miedo a las agresiones sexuales y rebajen mis oportunidades profesionales, pero eso no quiere decir que yo sea hombre.

P. Pero hay muchas personas que nos están diciendo que sí lo son.


Le estáis dando al verbo ser un sentido que no sé cuál es. Si yo te digo 'soy una niña de diez años', ¿tú me vas a creer?

P. ¿Existe un movimiento internacional de personas reivindicando que son niñas de diez años, o miles de personas reivindicando ser orientales, o un movimiento de personas que pidan ser reconocidas como negras?

No, que yo sepa no. Pero desde hace 2.000 años, miles de millones de personas, jugándose el tipo en muchos casos, han afirmado que Dios existe, han alzado iglesias y catedrales y algunas se han dejado comer por los leones por su convicción. ¿Eso es un argumento para justificar la existencia de Dios? No.

P. Decía antes que el ser trans entra en el terreno de los sentimientos. ¿Ser lesbiana, gay, bisexual o hetero es también algo que se siente?

Es un deseo.

P. Para despatologizar la homosexualidad se tuvo que desmontar esa idea de que lo normal era ser heterosexual. La ciencia avalaba la idea de que la heterosexualidad era lo natural. Hubo que deconstruir principios que también eran científicos y que situaban lo hetero como lo universal, ¿cuál es la diferencia con este caso?


Que uno es una realidad material y lo otro no.

P. ¿Cuál es la realidad material de la homosexualidad?

La orientación sexual no afecta a la realidad, afecta a los deseos y conductas. Tenemos que distinguir entre realidades materiales y otras que son emocionales o espirituales.

P. ¿Cuál es la diferencia entre su posición y la de Vox, el PP, Hazte Oír o la Conferencia Episcopal?

Que la derecha cree que el sexo biológico existe y de él se derivan ciertos comportamientos y sentimientos. Nosotras creemos que el sexo biológico existe y que de él no se debe derivar ningún comportamiento y ningún lugar en la sociedad.

P. Eso es básicamente lo que dicen también muchas personas trans y una parte de la teoría ‘queer’. ¿No ve contradictorio querer abolir el género y cargar contra quienes están difuminando las fronteras entre lo que se entiende por masculino y femenino, por hombre y mujer?

Yo no veo que estén difuminando las fronteras, desde luego no más que el feminismo.

P. Sin entrar en si más o menos, ¿no están luchando por abolir el género quienes precisamente están transgrediendo cada día los límites del género?

Creo que sí, una parte del movimiento trans está transgrediendo las fronteras del género y otra parte las está imponiendo de nuevo con una posición absolutamente reaccionaria. Allí donde la derecha dice 'a este sexo le corresponde un comportamiento y unos gustos', el movimiento trans dice 'a este comportamiento y gustos le corresponde un sexo' pero ambos, la derecha y una parte del movimiento trans, quizá la menos sofisticada, está diciendo lo mismo: tiene que haber correspondencia entre el cuerpo de niña y el gusto por el rosa. Se está divulgando una forma de pensamiento ‘queer’ súper simplificado.

P. Pero usted reconoce que no es la mayor parte del movimiento ‘queer’.

Es una simplificación de la teoría pero es la que se está difundiendo y teniendo consecuencias. ¿No os preocupa que haya una futura generación de futuras 'Keira Bell'?

P. Le preocupan las consecuencias de la hormonación, los tratamientos y las cirugías. ¿No encuentra una contradicción en oponerse a una ley que precisamente quiere que deje de ser obligatorio hormonarse y operarse para obtener el cambio registral del sexo?

Esta ley, cuando criminaliza lo que llama terapias de conversión, está abocando a medicarse y operarse a quienes en lugar de eso podrían consultar a psicólogos, y criminaliza a los mismos psicólogos. Si no hay diálogo o terapia posible, ¿qué significa decir 'sí, eres trans'?

Creo que no es verdad que esta ley despatologice, porque dedica mucho espacio a todos los tratamientos que van a estar en la cartera de la seguridad social, criminaliza la alternativa, que es una terapia psicológica para poder hablar o preguntarte si has sido víctima de abusos... Aunque efectivamente no requiere tratamientos para el cambio de sexo, es una ley muy orientada al tratamiento hormonal y quirúrgico.

P. El proyecto de Ley Trans contempla el cambio del sexo en el DNI sin necesidad de pasar por un tratamiento hormonal ni quirúrgico...

Pero contempla toda una cartera de servicios y tratamientos.

P. La norma recoge y ordena todos los tratamientos que están contemplados en la cartera del Sistema Nacional de Salud.

¿Y la criminalización de las terapias, qué le parece?

P. El texto de la ley no dice que una persona no pueda consultar y hablar en terapia sobre sus dudas, conflictos o confusiones alrededor de su identidad u orientación, sino que prohíbe la oferta de terapias de 'conversión' o de 'cura' de la homosexualidad o la transexualidad, que no están tipificadas como enfermedades, y que es algo que ya contemplan muchas leyes autonómicas.

A mí no me parece mal que alguien se haga preguntas sobre su identidad, sus deseos, sus conductas, sus creencias... Me parece que es normal empezar una terapia sin prejuzgar cuáles han de ser sus resultados. Lo único que se debe sancionar son los métodos brutales tipo electroshocks. Pero los métodos, no el contenido.

P. Volviendo al proyecto de ley, ¿por qué es crítica con la norma por eliminar como requisito imprescindible para el cambio de sexo la existencia de tratamientos hormonales o cirugías?

Porque hace que la palabra sexo se vacíe de contenido. Porque cualquiera puede entonces sin ningún requisito, no de forma excepcional y motivada, cambiar su sexo registral. Eso tiene consecuencias: por ejemplo, que el nadador que ocupa el puesto 400 se declara nadadora y pasa a ocupar el puesto número 1; o en las cárceles, que el preso que se declara mujer pasa a una cárcel donde puede violar a mujeres; que en la lista paritaria contarán como mujeres los que digan que lo son, como ya ha pasado en México. Bastan muy pocos hombres para atemorizar y discriminar a todas las mujeres.

Pero más allá de todos estos casos, si además la categoría sexo deja de tener significado alguno, no se va a poder hacer ninguna política pública de igualdad de los sexos o estadísticas por sexo.

P. La génesis de ese pensamiento es entender que las mujeres trans no son mujeres...

Porque si la mujer no es hembra humana adulta, entonces no significa nada. En una sociedad ideal, el sexo no tendría más significado que el biológico, pero no estamos en esa sociedad, sino que existe una desigualdad importantísima basada en el sexo y por mucho que una mujer trans diga que es una mujer, si la violan no va a tener el problema de quedarse embarazada.

P. Si una mujer de 80 años es violada tampoco tendría ese problema concreto. A la variable mujer se le suman siempre otras: la edad, la procedencia, la clase social, el color de su piel...

Pero todas las mujeres sufrimos el riesgo de agresión estadísticamente mucho mayor que los hombres. Si el concepto sexo deja de ser relevante, no se puede luchar contra eso.

P. Desde 2006 existe una orden de Instituciones Penitenciarias que habilita la posibilidad de que las personas trans, incluso sin tener la rectificación registral en el DNI, puedan ir a una cárcel conforme a su sexo sentido, después de una valoración individual de cada centro. No tenemos constancia de que haya habido ninguna ola o alertas de violaciones.


Pero cuando esta ley se apruebe, esas personas serán legalmente mujeres y no se podrá discriminar contra ellas impidiéndoles ir a una cárcel de mujeres. Y al vestuario de mujeres podrá entrar un señor. Fragmentar el sujeto político de las mujeres hasta el infinito a lo que nos lleva es a la impotencia para cambiar las cosas.

P. ¿Admitir la diversidad dentro del sujeto mujeres es fragmentar? Ha pasado otras veces en la historia, que el feminismo hacía referencia a un tipo de mujer muy concreta y dejaba fuera a muchas otras, a sus necesidades y reivindicaciones. Betty Friedan llamaba a las lesbianas y sus reivindicaciones 'la amenaza lavanda'. Es la crítica que muchos feminismos han hecho en las últimas décadas: que hace falta ampliar el sujeto porque muchas mujeres no se han sentido representadas.

Y hay muchas otras, como Nataj el Hamchi o Mimunt Hamido que, siendo africanas de origen musulmán, dicen que el feminismo sí les representa.

P. En cuanto a su argumento sobre el riesgo para las listas paritarias, y las cuotas o la paridad en consejos de administración, ¿no parece absurdo que un hombre quisiera hacerse pasar por una mujer cuando no paramos de mostrar los datos que hablan de los techos de cristal, de la masculinización de las altas cúpulas de la política y de la empresa privada? Es evidente que los hombres lo tienen mucho más fácil todavía para ascender, ¿qué hombre va a querer ser mujer en este mundo solo porque sí?


El hombre que declarándose mujer y poniéndose falda va a ocupar la portada de una revista como la CEO mejor pagada de EEUU, porque va a tener una relevancia que como hombre no tendría. Una cosa es ser mujer y otra es ser hombre que se dice mujer, no es lo mismo. Es mucho más fácil cambiarte de sexo legal que hacerte una carrera eclesiástica.

P. Esas afirmaciones parecen obviar las evidentes dificultades y penalizaciones que las personas trans sufren en nuestras sociedades. Pareciera que hacer una transición o ser trans fuera sencillo.

¿Eso qué tiene que ver? ¿Por qué una mujer que ha perdido una medalla a la que aspiraba legítimamente tiene que pagar que Lia Thomas en su vida privada sea discriminada, cosa que no sabemos?

P. Sabemos que el paro es elevadísimo entre las personas trans, por ejemplo, que se están fomentando protocolos internos en las empresas para evitar discriminación y facilitar transiciones, que se les exige un ‘passing’ y que si no cumplen, pagan una penalización.

No lo sé, no estoy segura. ¿Qué estudios hay sobre eso?

P. Los propios sindicatos UGT y CCOO han avalado esas cifras y esas dificultades. El colectivo trans critica que se hable de su situación como si fuera una frivolidad.

Hasta ahora no lo ha sido pero con esta nueva ley lo puede ser.

P. Esta sospecha permanente sobre las personas trans y sus vidas, esa duda sobre sus experiencias, su palabra, sus problemas... ¿no es lo mismo que nos han hecho siempre a las mujeres?

Eso no quita que algunos hombres que se identifican como mujeres, aunque sean pocos, basten para cambiar las reglas del juego en desfavor de las mujeres.

P. La OMS insta a despatologizar la transexualidad, la legislación nacional e internacional camina hacia la autodeterminación de género... ¿Cuál es entonces para usted la salida?

Que avancemos hacia una sociedad feminista en la cual tener sexo biológico no prejuzgue tus posibilidades, tu manera de vestir. Me parece estupendo que se maquillen, se pongan falda o lo que quieran pero no veo por qué tienen que ser considerados mujeres. Si el sufrimiento de esas personas hace que su única posibilidad de no sufrir esa disforia sea el cambio de sexo, se puede aceptar de forma excepcional y con requisitos. Dicen que no van al baño de hombres porque les pueden agredir, pero claro, si van a nuestros baños nos pueden agredir a nosotras.

P. Tenemos baños separados, vestuarios separados, pero sabemos perfectamente que muchos hombres no piden permiso para agredirnos o violarnos. Nos siguen, nos acechan, se sienten con la potestad de hacerlo... Esa realidad ya existe.

Pero tenemos espacios seguros para que eso no pase, en nuestros vestuarios no entran. En definitiva, la solución es la ley de 2007, que ha funcionado. No lo digo yo, lo dice la doctora Isabel Esteva, que ha dirigido durante veinte años la Unidad de Transexualidad de Andalucía.

O que nos propongan otra cosa, pero desde luego esto no.

P. Precisamente lo que cuentan las personas trans es que las pruebas que se les hacen en esas unidades son tremendamente machistas, les hacen encajar en estereotipos sobre lo que es hombre o mujer para que les consideren así. Preguntar '¿te gusta el rosa?' o '¿siempre has querido llevar falda?' ¿no es reforzar el género?

Sí, pero si ser mujer no significa tener un cuerpo biológico de mujer y tampoco significa que te guste el rosa, ¿qué significa?

P. ¿No reforzamos el género nosotras llevando pendientes, pintándonos los labios, habiendo sido a veces sumisas y complacientes en nuestras relaciones con los hombres? Mientras aspiramos a esa sociedad de la que habla, donde el sexo no importe, y mientras nosotras seguimos performando así nuestro género –por gusto, por obligación, por inconsciencia, por rutina...–, ¿las personas trans tienen que esperar para poder ser lo que son?

Yo lo que les pido no es que no se pongan pendientes sino que no por eso se llamen mujeres.

P. Pero es que esas personas también afirman que son mujeres y hombres. ¿Ellos refuerzan el género y nosotras no?

No, porque tú eres periodista, yo escritora y eso supone transgredir el género tal como lo recibimos de nuestras madres, y llevamos pendientes pero llevamos pantalones.

P. En su libro ‘A mí no me iba a pasar’ hizo una revisión de su vida con perspectiva de género, hizo autocrítica, repasó eventos importantes de su biografía con mirada violeta. ¿Cree posible que le suceda lo mismo en el futuro respecto a esta posición?

Al principio acogí la existencia de personas trans con curiosidad, simpatía y esperanza. Y hubiera sido estupendo si no nos hubiéramos encontrado con esa agresividad que tienen hacia las feministas y con esa invasión de nuestros espacios. Y yo lo siento, porque ‘a priori’ tengo simpatía por las personas trans. Pero cuando me encuentro con lo que le pasa a JK Rowling, a Carola López Moya o cosas de estas, ¿cómo les voy a tener simpatía?

P. ¿Y que en una manifestación del 8M haya proclamas como “fuera rabos de nuestros lavabos” no puede hacer que muchas otras personas se sientan agredidas?


No me gusta eso, como no me gusta el grito 'Aborto porque me sale del coño'. Es degradar el feminismo. Pero creo que permitir que haya hombres en nuestros baños, vestuarios o cárceles es más agresivo, porque nos pone en peligro.