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domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento

Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento
En Francia, el afiche de convocatoria a la Marcha del Orgullo causó polémica y deserciones. En el Reino Unido, un concejal gay anuncia que no habrá bandera arcoíris en su municipio y una activista trans dice que cae el entusiasmo por la Pride y denuncia la “absurda ideología victimaria”. Juan José Sebreli había formulado críticas similares en su último libro, en diálogo con Blas Matamoro
Claudia Peiró | Infobae, 2025-06-29
https://www.infobae.com/opinion/2025/06/29/surgen-criticas-desde-la-propia-comunidad-lgbt-a-las-desviaciones-y-excesos-del-movimiento/

El afiche de la 'polémica' //
Debbie Hayton es una trans británica de 56 años, que se destaca por rechazar la ideología transgénero y la negación de la biología que conlleva. Se opone al concepto de autopercepción de género, a la administración de bloqueadores de la pubertad a los niños -“cambiar de género no es un juego de niños”, advierte- y a la participación de personas trans en los deportes femeninos, entre otras cosas. Ha defendido abiertamente a J.K. Rowling de los ataques del lobby trans de los que ella misma ha sido víctima. Es que en nombre de la no discriminación estos grupos ejercen una feroz censura y cancelación contra cualquiera que manifieste la más mínima disidencia con sus postulados.

Profesora de biología, militante laborista y sindicalista docente, Hayton publica regularmente una columna de opinión en The Spectator, pero artículos suyos han sido también difundidos en The Daily Mail, The Times, The Economist y The Telegraph, entre otros.

En un escenario hegemonizado por un dogma que no admite matices y cancela a cualquiera que cometa el menor desliz de lenguaje, el discurso de Hayton se destaca por su originalidad y el coraje de formularlo.

En un reciente artículo (11/6/2025) en la revista francesa Le Point sostiene que la bandera LGBT ya no despierta el mismo entusiasmo, al menos en el Reino Unido.

“De hecho -escribe Hayton- hace tiempo que la Pride (el Orgullo) ha dejado de lado sus orígenes: una manifestación de gays y lesbianas que protestaban contra la discriminación y el acoso, que antes eran demasiado habituales”.

Actualmente sus derechos están reconocidos e inscriptos en las leyes. Esto es cierto en Europa y, en general, en todo Occidente, dato que parecen desconocer estos movimientos que, como el feminismo, son más extremistas en el discurso en los países donde estos son reconocidos.

Pero, dice Hayton, como todo movimiento necesita objetivos, la Marcha del Orgullo se buscó unos nuevos, lo que explica el crecimiento del acrónimo que los identificaba y que de LGB pasó a ser LGBT para incluir a las personas transgénero. La ampliación no se detuvo allí.

Aunque tiene muchas variantes, podríamos decir que la más frecuente es LGBTQIA+, donde Q es por queer, I por intersexuales (antes hermafroditas), A, por asexuales, y el signo + para dejar la puerta abierta a la imaginación.

“Es difícil entender por qué las personas asexuales —que, según la definición, no sienten deseo ni atracción sexual— tendrían que temer el acoso o la discriminación”, escribe Hayton Y no sin ironía, agrega: “Quizás ahora haya cierto poder en declararse víctima, y la Pride parece haber erigido como prioridad la defensa de quienes se identifican con esta postura”.

Junto con el crecimiento del acrónimo, también asistimos a una inflación temporal: de un día, pasamos a una semana y ahora a un mes.

En referencia al apoyo de las autoridades y de las empresas al Mes del Orgullo, Hayton dice: “La Pride se ha impuesto como un paso obligado del establishment”. Lo mismo sucede entre nosotros y cabe preguntarse, al igual que respecto del feminismo: ¿qué clase de revolución es ésta, tan bien recibida por la élite? No solo la aceptan, la asumen, la promueven, la financian. Como para pensar que les conviene…

En Cuba, por ejemplo, se puede cambiar de sexo, pero no de partido (hay uno solo). Ni mudarse de ciudad sin permiso oficial.

Ahora bien, Hayton señala un cambio incipiente en este respaldo. Son varios los municipios que empiezan a relativizar su apoyo. Recientemente, Liverpool anuló su Marcha del Orgullo anual por “dificultades financieras y organizativas de peso”.

Hayton dice que las empresas pueden estar reconsiderando su entusiasmo por el arcoíris debido a que detrás de la “T” “se perfila un movimiento que ha encontrado un eco inquietante en niños con dudas sobre su sexualidad o simplemente angustiados por la idea de crecer”.

Y recuerda que las llamadas “terapias de afirmación de género” incluyen cirugías muy invasivas, irreversibles y mutilantes. Esto sería, dice, “la consecuencia más chocante de la ideología de género”.

El debate también se ha instalado entre nosotros, aunque enturbiado por la mala fe de responder aquello que no se dice. Por caso, acusar a quienes piden prudencia con los menores de decir que se hacen cirugías en niños. En niños no, pero sí en menores. Y, desde los 12, 13, 14 años se suministran bloqueadores de pubertad. Es decir, se frena el desarrollo sexual natural de la persona. No sabemos con exactitud cuántas cirugías se han hecho en menores, porque no se lleva una estadística seria, pero uno de los cirujanos del Hospital Durán, pionero en estas prácticas, dijo haber hecho unas dieciséis, en pacientes de menos de 18 años. Con 16 o 17 -suponemos- no eran niños, pero tampoco adultos. En una reciente entrevista radial, el responsable del servicio de género del Durand hizo una curiosa analogía entre las críticas a estos tratamientos en menores con el rechazo que existía antes a las personas zurdas. Aseguró que se llegaba a atar el brazo izquierdo del niño para obligarlo a usar la mano derecha. Sin duda, una práctica condenable. Pero llama la atención que eso le parezca un escándalo y en cambio considere normal e incluso benéfico, extirpar ambos senos a una adolescente de 16 años.

Hayton evoca la prohibición decretada por el gobierno de Donald Trump de aplicar estos tratamientos a menores. La misma decisión ha tomado el gobierno argentino recientemente a través de un decreto. Curiosamente, los mismos que niegan que los menores sean objeto de estas prácticas han presentado recursos de amparo en varios juzgados del país en representación de estos chicos “privados de derechos”.

“Sea cual sea el destino de los cirujanos que se han enriquecido extrayendo tejido sano de jóvenes angustiados, las empresas harían bien en sopesar más detenidamente sus decisiones en materia de patrocinio de eventos. Su reputación podría verse gravemente afectada”, advierte Hayton.

Son muchos los homosexuales preocupados por el hecho de que sus reivindicaciones sean usadas para introducir un discurso como mínimo imprudente en el tratamiento de los menores con disforia de género, como lo expresaron en su momento algunos de ellos en Infobae.

En el Reino Unido, en las últimas elecciones locales (mayo pasado), el partido euroescéptico Reform UK fundado por Nigel Farage, alcanzó la mayoría absoluta en diez municipios ingleses. Kent es uno de ellos y este año no izará la bandera arcoíris.

Más llamativo resulta el hecho de que el nuevo vicepresidente del concejo deliberante de Durham, Darren Grimes, que es gay vale aclarar, dijo que “enarbolar la bandera nacional junto con la local era una acto federal, pero reemplazarlas con símbolos políticos reservados a algunos es sólo una variante más de una política identitaria tóxica”.

“Personalmente, considero este cambio saludable -escribe Hayton-, y lo digo como persona transgénero. Ese lobby nunca me representó. A veces incluso he tenido la desagradable impresión de que trataba activamente de perseguirme. No comparto su visión de las cosas -por ejemplo, no creo en la identidad de género- y me atreví a expresar públicamente mis convicciones”.

Por ese motivo intentaron destituirla de sus funciones en el sindicato al que pertenece, con el argumento de siempre: “Discurso de odio”. Excusa para no debatir. “Hermosa ilustración de su pretendida inclusión, que evidentemente nunca abarca las diferencias de opinión”, dice Hayton.

También aclara que no se siente para nada amenazada por el hecho de que estos municipios estén arriando la bandera LGBT. “Para mí, la Pride hace tiempo dejó de ser una marcha de reivindicación de derechos para convertirse en el instrumento de un lobby intolerante, ávido de poder político”, concluye.

El movimiento también está siendo instrumentado partidariamente, como herramienta de la izquierda.

Ejemplo de ello es el afiche con el cual se convocó en Francia a la Marcha del Orgullo este 28 de junio y que despertó críticas incluso en el seno del movimiento. En particular del grupo Beit Haverim, que nuclea a gay y lesbianas judíos.

En particular critican la inclusión de la bandera palestina en el afiche. Los responsables adujeron que en realidad eran los colores de las banderas de Hungría y Bulgaria, países donde estarían prohibidos estos desfiles.

Como puede verse, el nuevo lema de la izquierda es “¡Queer del mundo uníos!” Lo del proletariado es historia.

En el afiche se ve a siete personajes. Llama la atención una mujer con velo, símbolo de países que no son precisamente tolerantes con la homosexualidad ni respetuosos de los derechos de la mujer. Otro personaje sostiene un cartel “Contra la internacional reaccionaria”, que al parecer no incluye a esos países donde la mujer está obligada a cubrirse.

Otra imagen cuestionable es la de un individuo de traje negro derribado que obviamente representa al macho supremacista blanco y heterosexual, que sería el victimario de todas las minorías perseguidas.

El grupo judío LGBT + de Francia Beit Haverim criticó estas “opciones de comunicación irreflexivas”, que podrían provocar “desbordes o actos hostiles”.

La presidente de la región de Ile-de-France, Valérie Pécresse (Les Républicains, derecha, chiraquianos) denunció que el afiche incita “a la violencia con ese cadáver derribado” y dijo que había pedido que se lo retirara en su distrito, así como la subvención. Por otra parte, Sébastien Chenu, de Rassemblement national (antes Frente Nacional, lepenistas), dijo: “Mujer con velo, hombre blanco martirizado y caricaturizado como facho, apoyo a Palestina, cuando los homosexuales, bis y trans son masacrados allí… he ahí las marcas del extremismo”.

Fuentes del Ministerio del Interior, que dirige Bruno Retailleau, denunciaron “la incitación a la violencia” de un afiche que “muestra la extrema izquierdización de las asociaciones organizadoras”. “Si el objetivo era dividir, está logrado”, concluyeron.

Y la asociación FLAG!, que agrupa a policías y funcionarios judiciales LGBT rechazó totalmente el afiche y se apartó de la organización de la manifestación.

Alexandre Schon, presidente de la InterLGBT, es decir la coordinadora de todos los grupos organizadores de la marcha dijo a la agencia France Presse que los símbolos del afiche “representan la convergencia de las luchas a la cual adhiere la InterLGBT”. En su diseño “el artista quiso representar a las personas queer unidas frente a una internacional reaccionaria que mata (sic) a personas LGBT, les impide expresarse, restringe su derecho a existir, amarse y autodeterminarse”, agregó. “Miles de nuestros camaradas están muriendo actualmente”, sostuvo.

Se exagera -se fabula incluso- con las persecuciones. Esto se relaciona también con la manía fundacional de muchos políticos que, con tal de magnificar sus realizaciones, siempre aseguran que antes de ellos fue la nada. O el infierno.

Por eso hay que celebrar la publicación, en 2022, del libro ‘Entre Buenos Aires y Madrid’, que recoge una larga conversación entre dos amigos intelectuales: Juan José Sebreli y Blas Matamoro (con la coordinación de Facundo Guadagno) recorren diferentes temas y sobre todo recuerdos de cómo se vivía a lo largo de (casi) todo el siglo pasado (Sebreli, fallecido en noviembre pasado, era del 30, y Matamoro nació en el 42).

Entre los temas que abordan, está la condición homosexual que ambos comparten.

“Querría empezar por ubicar la homofobia dentro de la sexofobia que existía en esa época en todos los países, salvo tal vez Francia”, dice Sebreli. Recuerda algo que hoy pocos saben: “Se vivía peor [como homosexual] en Londres que en Buenos Aires porque en Buenos Aires el máximo castigo que te daban era treinta días en Villa Devoto y eso si eras un lumpen. Si eras un tipo de clase media, pasabas una noche en comisaría. En Londres te daban penas de varios años, como en la época de Oscar Wilde”.

Pero enseguida insiste: “No se trataba de la persecución a los gays. Se trataba también de la persecución a los amores ilegítimos”; claro que, “dentro de esa sexofobia, la homofobia la pasaba peor”.

“La sexualidad libre se conoció recién en los ochenta en la Argentina”, dice Sebreli. O sea, mucho antes de la ola de “ampliación de derechos”.

Por si no quedó claro, resume: “Me parece importante subrayar que el homosexual lo pasaba peor, pero no distinto a lo que era la moral de la época, enemiga de toda libertad sexual”.

En la semblanza que hace de su amigo Sebreli, en la introducción del libro, Blas Matamoro incluye un recuerdo común: “En 1971, en mi casa, se fundó el Frente de Liberación Homosexual (FLH) por iniciativa de Héctor Anabitarte, gremialista del sindicato de correos. Nos juntamos con él Sebreli y los escritores Juan José Hernández y Manuel Puig”.

En los actos del peronismo en aquellos años, se veían los carteles de ese Frente y se escuchaban consignas como: “¡Los p… con Perón!”

Volviendo a Matamoro, éste agrega: “Se formaron pequeños núcleos (del FLH) que funcionaron con autonomía hasta que la persecución de la nueva dictadura obligó a su disolución”.

Lo más interesante de esta parte de la charla es el rechazo que ambos expresan al particularismo o la “guetoízación” de los homosexuales.

“Creo que por lo único que hay que luchar es por la igualdad del homosexual y del heterosexual, como entre la mujer y el varón. No que el homosexual tenga particularidades, como las feministas que creen que la mujer tiene cualidades especiales que hay que defender y exaltar. No creo eso”, dice Sebreli, categórico.

Recuerda que estuvo “en alguna manifestación de orgullo gay en Buenos Aires” y no le gustó ese “acto de carnaval” con “personajes sacados de un sainete”.

No volvió. Considera que esas vestimentas extravagantes expresan una “concepción particularista de la homosexualidad”, mientras que “en la concepción universalista” que él defiende, “el gay tiene que vestir igual que un varón heterosexual”.

Blas Matamoros agrega que esos disfraces hasta pueden ser “ofensivos para la mujer, porque es una caricatura de la mujer”. “El homosexual no renuncia a su sexualidad fisiológica. No quiere que le arranquen los testículos ni nada por el estilo”, agrega, diferenciando al gay del trans.

El coordinador del diálogo explica que el movimiento queer consiste en “la discrepancia sexual como forma de posicionarse frente a la sociedad de manera disruptiva”.

Y Matamoro replica: “Estamos tratando de evitar esa idea de la comunidad homosexual. De lo contrario, estamos rearmando el gueto, el que habíamos resuelto evitar”.

“Como ex miembros del FLH ¿no creen que el cuerpo es político?”, pregunta Guadagno.

“El cuerpo es político, pero no por homosexual. Es político porque se compran y se venden las horas de trabajo y la fuerza de trabajo”, responde Matamoro, recordándole de paso a la izquierda las banderas que parece haber olvidado.

“No tiene por qué haber agrupaciones homosexuales -dice por su parte Sebreli-. El homosexual es escritor, pintor, músico, obrero, médico, político, es veinte mil cosas antes que homosexual, y tiene que tomarse en esa pluralidad, no en una de sus particularidades como el sexo. Estoy en contra del queer”.

El wokismo se ha defendido de las críticas diciendo que sólo es un movimiento de sensibilización ante las injusticias. En realidad, actualmente, el wokismo es esencialmente una corriente que promueve el identitarismo extremo y en consecuencia una fragmentación de la sociedad. En nombre del antirracismo, del feminismo, de los derechos de las minorías, se promueven los guetos. Así como algunos son víctimas por el solo hecho de pertenecer a determinado género, etnia o minoría sexual, otros son victimarios por el mismo motivo. Es casi como un delito de autor. Es contrario al principio que inspiró los derechos humanos: todas las personas, todos los habitantes de este mundo, compartimos una misma condición, una misma esencia.

Matamoro apunta contra esta tendencia a la victimización: “Hay una actitud paranoide. [Es] la necesidad de que me persigan para que yo cobre una identidad. Yo, para ser judío, necesito que me persigan los antisemitas; como mujer, necesito que me persigan por ser mujer. Entonces, a pesar de que me han dado todos los derechos, necesito que haya una figura patriarcal persecutoria. Como homosexual, necesito que haya una policía que me persiga y que me amenace”.

Sebreli insiste en reivindicar “la universalidad contra la particularidad”. “No hay particularidades femeninas, homosexuales, negras ni judías. El hombre es universal. Debe tender a serlo”.
 
Y TAMBIÉN...
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Lesbianas musulmanas, bandera palestina y un blanco colgado en el cartel del Orgullo Gay de París

El cartel de la marcha del Orgullo Gay de este año ha encendido una tormenta política y ha dividido a la misma comunidad LGBT+.
Percepcions, 2025-06-06
https://percepcions.cat/es/lesbianas-musulmanas-bandera-palestina-y-un-blanco-colgado-en-el-cartel-del-orgullo-gay-de-paris/
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Cartel «antifascista» para el desfile LGBT desata escándalo
ACN, 2025-06-10

https://acnmex.com/cartel-antifascista-para-el-desfile-lgbt-desata-escandalo/
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Pride 2025: la radicalité queer effraie les réacs, et c’est pas plus mal

Les débats autour de l’affiche jugée « trop violente » de la Marche des fiertés parisienne tendraient à nous faire croire que la radicalité n’a pas sa place dans la politisation queer. Pourtant, l’histoire des luttes LGBTQ+ prouve le contraire.
Pacha Hadziavdic | Urbania, 2025-06-19
https://urbania.fr/article/pride-2025-la-radicalite-queer-effraie-les-reacs-et-cest-pas-plus-mal-2
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Mes del Orgullo: No todo es color de rosa dentro del arcoíris
Ana Sánchez de la Nieta | Aceprensa, 2025-06-26

https://www.aceprensa.com/sociedad/homosexualidad/mes-del-orgullo-no-todo-es-color-de-rosa-dentro-del-arco-iris/
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La extrema derecha se cuela en el Orgullo en París con el beneplácito del Ministerio del Interior francés

Un colectivo homonacionalista intenta montar un golpe mediático para participar en la marcha del Orgullo de París. El entorno del ministro Retailleau ha pedido a los organizadores que garanticen su seguridad durante la manifestación.
Marie Turcan · Mediapart | InfoLibre, 2025-06-26
https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-cuela-orgullo-paris-beneplacito-ministerio-interior-frances_1_2021236.html

martes, 17 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Maider Etxebarria elimina el Q+ de la declaración del Orgullo LGTBIQ+ en Vitoria

Una manifestación 28J en Gasteiz //

Maider Etxebarria elimina el Q+ de la declaración del Orgullo LGTBIQ+ en Vitoria

La alcaldesa vota una declaración junto con el PP que elimina el término Q+, mientras el PNV, EH Bildu y Elkarrekin votan otra que sí lo mantiene
Natxo Gatón | Gasteiz Hoy, 2025-06-17
https://www.gasteizhoy.com/maider-etxebarria-elimina-el-q-de-la-declaracion-del-orgullo-lgtbiq-en-vitoria/

División en Vitoria-Gasteiz por el texto institucional del Orgullo LGTBIQ+ en el Ayuntamiento. PSE y PP han votado una declaración, mientras Elkarrekin, EH Bildu y PNV han votado otra. Ambas declaraciones son idénticas, con una mínima diferencia que, sin embargo, esconde mucho más. Una habla de personas LGTBI y otra de LGTBIQ+.

La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, había presentado inicialmente para su aprobación el texto propuesto por Berdindu (un servicio del Gobierno Vasco) para el 28J. Pero con un importante cambio: donde Berdindu hablaba de LGTBIQ+, el texto propuesto por la alcaldesa ponía LGTBI. Y así lo ha denunciado Elkarrekin: "El texto propuesto de inicio por el equipo de Gobierno reproduce en su totalidad el del servicio del Gobierno Vasco Berdindu. Con la diferencia que el original sí incluye todas las siglas al referirse al colectivo LGTBIQ+".

Elkarrekin había pedido incluir Q+ en la declaración, como hacía el texto de Berdindu: "Pero la alcaldesa Maider Etxebarria, junto con el PP, se ha negado", explica Garbiñe Ruiz. El PNV, sin embargo, sí ha aceptado incluir la denominación completa LGTBIQ+. Y también EH Bildu.

Así, finalmente se han aprobado dos declaraciones:

El grupo socialista ha enviado un comunicado con el que justifica la eliminación de Q+. Y en él recuerdan que Maider Etxebarria fue la primera alcaldesa que colocó la bandera arco iris en el Ayuntamiento, “como signo de apoyo y respeto a todo el colectivo”. Además, sostienen que en 2024 se utilizó el término LGTBI, sin que entonces hubiese críticas por ello.

Desde el consistorio también justifican la eliminación de Q+ para “respetar el Plan de Igualdad 2023-2030 del Ayuntamiento, que utiliza la terminología LGTBI, tal y como se acordó y valoró”.

Un plan que “se trabajó internamente con los servicios municipales, incluyó una sesión de trabajo de contraste y validación con la Comisión Política de Igualdad y también una recogida de aportaciones de todos los colectivos feministas y LGTBI”. Hoy, sin embargo, una mayoría municipal alternativa ha apoyado el término LGTBIQ+.

Hay que recordar, en cualquier caso, que en el último congreso del PSOE, en diciembre de 2024, el partido de Maider Etxebarria ya eliminó el calificativo Q+ en su ponencia, gracias a una enmienda dentro de sus estatutos. Una decisión que levantó una importante polémica interna dentro del partido, también en Álava. En aquel momento varios militantes de base mostraron su rechazo a esta eliminación, pero también el secretario de políticas LGTBI Víctor Gutiérrez.

Ahora la decisión tomada por el grupo municipal del PSE sigue la línea marcada por su partido en Madrid. Y lo hace pese a que en Vitoria-Gasteiz la militancia de la formación se ha mostrado siempre defensora de los derechos LGTBIQ+. En el gobierno municipal la concejalía de Igualdad está en manos de la socialista Ana Rosa López de Uralde.

"Prescindir en la declaración institucional del 28J de las siglas Q+ como hace el PSE con el apoyo del PP supone una clara discriminación a las personas transfemeninas. Si Vitoria-Gasteiz es un municipio defensor de la diversidad y comprometido con los derechos humanos como tenemos a gala, resulta incomprensible e incoherente este paso a atrás. Eliminar la Q y el Plus como ha hecho el PSE es ignorar la realidad, invisibilizar a estas personas y caer en un ejercicio tránsfobo en toda regla", asegura Garbiñe Ruiz.

Crítica de Ikusgune
El observatorio contra la LGTBIfobia Ikusgune ha tachado de "ridículo y muy lamentable que haya dos declaraciones. Además, una pretende discriminar a una parte de la población".

Amets Martínez de Heredita ha cuestionado: "En este Ayuntamiento nunca se ha obstaculizado el debate sobre las actividades queer. Estamos ante un retroceso en la posición del Ayuntamiento, y eso es muy preocupante porque viene a alinearse con las tesis que cuestionan las identidades de género no normativas".

Martínez de Heredita ha insistido: "Esto es una prueba de que los derechos conquistados pueden perderse. Y el 28J es un día de lucha por los deseos e identidades de personas que no caben en la norma".

Las personas Queer son aquellas que no se autodefinen dentro del género ni de los deseos sexuales que están identificados como normativos. Y hay varios documentos municipales que hacen referencia a este grupo del colectivo LGTBIQ+. Uno de ellos es un documento sobre el Uso no sexista del lenguaje. Otro es el diagnóstico sobre las realidades de la población LGTBI en Vitoria-Gasteiz. En los documentos se ha utilizado en algunos casos el término LGTBI o LTGBIQ+ de forma indistinta. Además, en distintas ocasiones se han realizado proyectos en apoyo a las personas queer.

miércoles, 5 de marzo de 2025

#hemeroteca #feminismoqueer #queer | 8M 2025: por un feminismo queer

Protesta escolar en Madrid //

8M 2025: por un feminismo queer

No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios. Lo queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible.
Alana Queer · Activista trans nobinarie, integrante de Sexualiarte | El Salto, 2025-03-05
https://osalto.gal/opinion/8m-2025-un-feminismo-queer

En su congreso en Sevilla en diciembre de 2024, el PSOE eliminó la ‘Q’ y el ‘+’ de las letras LGBTIQ+ en la conferencia marco del congreso. La enmienda presentada por la corriente del “feminismo tradicional” de Carmen Calvo fue votada a última hora de la tarde, cuando casi dos tercios de les delegades no estaban presentes. Como dice un artículo en eldiario.es: “La clave para que se aprobara esa enmienda, que va en contra no solo del propio camino señalado por el partido en su ponencia marco sino de la propia acción del Gobierno, fue precisamente la ausencia generalizada de delegados en la votación clave, que dejó el camino libre y sin contrapesos a las militantes organizadas y alineadas en torno a figuras como Carmen Calvo o Ángeles Álvarez”.

Así, la corriente del PSOE que se queja del “borrado de las mujeres” consiguió borrar a nosotres, las personas queer, nobinarias, no conformes con el género... a toda la diversidad más allá de lo LGBT tradicional.

Esta queerfobia no es nueva en el PSOE, y es algo específico del ‘TERFismo’ dentro del PSOE, que tiene su cruzada especial contra la teoría, el activismo y las identidades queer, señalando a todo lo queer como antifeminista, misógino y neoliberal o, en palabras de Carmen Calvo, “el Q+ responde a una teoría y a una ideología neoconservadora”. ¿De dónde saca esta conclusión sobre lo queer? Ya en verano de 2000 esta corriente del feminismo queerfóbico del PSOE publicó un “documento de debate“, oponiéndose a la Ley Trans y exponiendo su queerfobia.

Nuria Alabao dice sobre estos discursos transfóbicos: “El trasfondo sociocultural es el mismo que impulsa a la extrema derecha: una política destinada a apuntalar identidades fijas en momentos de incertidumbre máxima, donde muchas personas sienten amenazadas sus condiciones de vida por la indeterminación en muchos campos: por la situación económica, el cambio climático, la guerra, los cambios culturales o sociales”.

Según Ibai Fresnedo, militante transfeminista queer en EHGAM, en la revista Pikara, “esta exclusión va más allá de un ajuste del ideario interno del PSOE. Se trata de un ‘spoiler político’ que confirma la deriva tránsfoba y reaccionaria de este partido, que prima mantener las formas frente al statu quo y la promoción de un feminismo supremacista claramente diseñado para un sector acomodado y burgués, blanco y sexófobo. Un sector que se mira al espejo de la normatividad, mientras muchas personas en los márgenes seguimos luchando por nuestra existencia”.

Somos queer

Pero somos queer. Existimos, en los márgenes, aunque el ‘TERFismo’ del PSOE quiere borrarnos. Somos les rares, les monstrues. No encajamos en vuestro mundo, ni queremos encajar. No nos dejamos callar con unas migas que se caen de vuestras mesas llenas de privilegios.

Aunque se usa “queer” a menudos como sinónimo de LGTB, esto en realidad significa una despolitización de lo “queer”. Como dice Mary Nardini Gang en su texto Toward the queerest insurrection: “Lo queer no es una zona estable en la que habitar. Queer no es simplemente otra identidad que pueda añadirse a una lista de categorías sociales ordenadas, ni la suma cuantitativa de nuestras identidades. Es más bien la posición cualitativa de oposición a las presentaciones de estabilidad, una identidad que problematiza los límites manejables de la identidad. Queer es un territorio de tensión, definido contra la narrativa dominante del patriarcado monógamo heterosexual blanco, pero también por una afinidad con todes les marginades y oprimides. Queer es lo anormal, lo extraño, lo peligroso. Queer implica nuestra sexualidad y nuestro género, pero mucho más. Es nuestro deseo, nuestras fantasías y mucho más. Queer es la cohesión de todo lo que está en conflicto con el mundo capitalista heterosexual. Queer es el rechazo total del régimen de lo normal”.

Posiblemente es esto que da miedo a las TERF del PSOE, y por eso utilizan las estrategias de odio en contra de nosotres, quieren borrarnos. No encajamos en su visión de una “vida normal”.

Quizás queer se puede utilizar mejor como verbo, como “queerear algo” o “queering algo”, en lugar de como sustantivo o adjetivo, por dos razones. La primera es que lo «queer» cuestiona la idea de una identidad esencial o estable que pueda describirse como un sustantivo, ya sea homosexual, gay o queer. Utilizar queer como verbo significa cuestionar o criticar los supuestos sobre la estabilidad del sexo, el género y la sexualidad, así como la relación entre los tres. “Queerear” algo significa aplicar una mirada queer, hacer visibles las normas invisibles que están operando, los privilegios y mecanismos de marginación y exclusión, incluso más allá de la sexualidad y el género.

Por todo esto, la ‘Q’ —lo queer— importa, porque hace visible la diversidad de identidades, cuerpos y vidas que se quedan fuera de la cisheteronormatividad y que tampoco encajan en la nueva respetabilidad LGTB (sin IQA+), la nueva “homonormatividad” respetable, con sus matrimonios igualitarios con 1,5 niñes. Queer son los cuerpos y vidas disidentes, queer significa las posibilidades políticas de los cuerpos raritos, de las performatividades cotidianas de los géneros. Queer abre nuevos espacios de lo inteligible y lo vivible. En este sentido, el activismo queer lucha por cambiar fundamentalmente a la sociedad, rechazando a la cisheteronormatividad y declarándose orgullosamente queer, rares, monstrues, no normales.

Como dice Judith Butler, “el pensamiento de una vida posible es solo una indulgencia para aquellas personas que se saben a ellas mismas como posibles. Para ellas que están aún intentando ser posibles, la posibilidad es una necesidad”. Una necesidad queer. Y no nos dejamos borrar.

Somos feministas
El documento de debate del PSOE de 2000 dice: “El activismo queer desdibuja a las mujeres como sujeto político y jurídico, poniendo en riesgo los derechos, las políticas públicas de igualdad entre mujeres y hombres y los logros del movimiento feminista”. Detrás de esta afirmación hay la idea que el único sujeto político del feminismo es “la mujer”. Ya en 2018, Laura Gaelx Montero escribió en la revista Pikara: “Pero tras el concepto de “la mujer” subyacía una forma muy determinada de entender el sujeto político del feminismo. Esa “mujer” era el supuesto universal neutro: blanca, hetero, burguesa, de mediana edad, sin discapacidad… El equivalente perfecto al universal masculino como única medida de la existencia que tanto se había criticado”.

En su último libro ‘¿Quién teme al género?’ Judith Butler dice que “la categoría de “mujer” no dice de antemano cuántas personas pueden participar en la realidad que describe, ni limita de antemano las formas que puede adoptar esa realidad”. Y señala que “el feminismo siempre ha insistido en que la esencia de la mujer es una cuestión abierta, una premisa que ha permitido a las mujeres perseguir posibilidades que tradicionalmente se negaban a su sexo”.

Más allá, podemos cuestionar la limitación del sujeto político del feminismo a “la mujer” o “las mujeres”. Entiendo al feminismo como un movimiento social que lucha por la eliminación del patriarcado, del “cisalosexualheteropatriarcado”. Es decir, un patriarcado que no solo se basa en la discriminación de la mujer, sino de todo lo que se sale de las normas patriarcales: la presunción “cis”, que el sexo asignado al nacer (una asignación que en sí misma es un acto de violencia patriarcal) tiene que coincidir con el género o la identidad de género de una persona. La sexualidad obligatoria, no solo la heterosexualidad obligatoria, como dijo Adrienne Rich, sino la sexualidad obligatoria, que significa que obligatoriamente cada persona tiene que sentir atracción sexual (ser “alosexual”). Las personas asexuales de cualquier género tampoco cumplen con esa norma patriarcal, y quizás no sorprende que un alto porcentaje de personas asexuales se identifican también fuera del binarismo de género.

Mejor hablamos de feminismos, en plural, para hacer visible esa diversidad de feminismos. No existe un único feminismo con carnet de membresía, aunque hay quienes lo reclaman (en lo general, el feminismo transexcluyente).

Silvia L. Gil dice en su contribución al libro ‘Transfeminismo o barbarie’: “Cuando se sostiene que afirmar a las diferencias es reproducir el neoliberalismo, se olvida que la revuelta feminista que vivimos en la actualidad es radicalmente heterogénea, tan heterogénea como los efectos del poder contemporáneo. Esta revuelta está hecha de una pluralidad de cuerpos que de maneras distintas a lo largo del planeta se rebelan y resisten al heteropatriarcado. Esta heterogeneidad no es una muestra de debilidad, sino exactamente lo contrario: la fuerza que ensancha y enriquece el feminismo en un momento de restricción de derechos y jerarquización de vidas”.

Los feminismos queer —en plural— son parte de esos feminismos diversos. Feminismos diversos y combativos, como dice el manifiesto del 8M de Sevilla: “Queremos ir más allá del miedo infundido a los 'otros, otres y otras'. Queremos mirar a los ojos a quienes sufren opresión: mujeres, personas migradas, LGTBIQA+, con discapacidad, neurodivergentes, racializadas, pobres, sin vivienda, precarizadas, en guerra o que sufren genocidios. Mirarlas a los ojos y ver en ellas su humanidad y su valor en la construcción de un mundo mejor. Un mundo donde la otra no es amenaza, sino aliada necesaria en la construcción colectiva de nuestra utopía”.

Unos apuntes de un feminismo queer

Queer significa salirnos de las normas en todos sus aspectos, normas cisalosexualheteropatriarcales. Normas que nos hacen daño, que solo sirven para mantener al sistema heteronormativa, capitalista, colonial y capacitista.

La “amatonormatividad”, la norma que dice que las únicas relaciones validas son las de pareja, preferiblemente heterosexuales, es una de esas normas que nos hace daño. Buscamos otras formas diversas de relacionarnos. Las no monogamias éticas, la anarquía relacional, “descentrar el amor”, en palabras de Roma de las Heras, una de las autoras de la novela gráfica ‘Anarquía relacional’.

¿Lo queer quiere acabar con la familia? Sí, es necesario recuperar a la vieja demanda feminista de la abolición de la familia que ha caído en el olvido, como lo hace Sophie Lewis en su libro ‘Abolir la familia’. La abolición de la familia y del matrimonio que la sostiene —da igual si heterosexual o homosexual— es una institución patriarcal. Quiero acabar con la familia, con los privilegios del matrimonio, que debería desaparecer como institución legalmente privilegiada. Desarrollemos otras formas de crianza, de cuidados, de relacionarnos.

La familia no es un espacio seguro —no para mujeres, y tampoco para niñes—. Escribo estas palabras como superviviente. La mayoría de la violencia de género se produce en el ámbito de la familia. La mayoría de abusos sexuales a niños, niñas y niñes se producen en el ámbito de la familia, con una persona de la familia o cercana a la familia como perpetrador. Une de cada cinco niños, niñas o niñes sufre abuso sexual en su infancia, según un informe de Save The Children. Según ese informe, la mitad de les abusadores son familiares. Es decir, en una de cada diez familias hay una persona abusadora. ¿La familia como espacio seguro? Y esto todavía no incluye a otras formas de abuso – físicas, psicológicas, el abandono emocional… ¿Por qué pensamos hay niveles tan altos de problemas de salud mental en adolescentes, incluso el trauma complejo y el trauma de desarrollo? ¿Quizás tiene que ver con que la familia no es un modelo sano de crianza, ni para les niñes, ni para les progenitores?

Sophie K. Rosa dice en su libro ‘Radical Intimacy’, “la jerarquía establecida para las relaciones —en favor de la díada romántica y la forma de familia nuclear— se contrae y degrada intimidades más diversas y de camaradería. Este orden relacional puede resultar insular y alienante no sólo para las personas “solteras” —incapaces o que no desean formar una pareja romántica—, sino también para las que lo han hecho y siguen anhelando intimidad”.

Lo queer significar explorar una multitud de posibilidades de intimidad más allá de la familia, de la pareja, o de las relaciones sexo-afectivas.

Por la descertificación del sexo/género

La asignación de un sexo al nacer no es solo un acto descriptivo. Más bien, es un acto prescriptivo, con el sexo se asigna también un género binario correspondiente, con la expectativa que la criatura va a asumir ese género como propio, con todo lo que eso significa (expresión de género, comportamientos “acordes” con el género). Alok V Menon lo llama “jeroglíficos heterosexuales”, la idea de que de los genitales visibles al nacer se puede predecir la identidad futura e incluso la vida de una criatura.

La asignación de un sexo y género a nacer sitúa a la criatura ya en la jerarquía binaria de género. Al crecer, tiene que relacionarse de una manera con esa identidad y posición en la jerarquía. Puede asumirla, puede intentar subvertirla, oponerse a ella, como lo hacen las disidencias sexuales y de género.

Desde una perspectiva de un feminismo queer, la solución no es proveer más categorías (legales) de sexo/género, sino eliminar por completo esas categorías: la eliminación del sexo/género del registro civil, de certificados de nacimiento, documentos de identidad… la descertificación del sexo/género.

Queer tiene la interseccionalidad en sus raíces. Organizaciones como Act Up y Queer Nation rechazaron las estrategias de asimilación y respetabilidad de las organizaciones LGTB establecidas, que pretendían simplemente incluir a las personas queer en las estructuras existentes de la sociedad. Al mismo tiempo, comunidades de lesbianas chicanas o negras se rebelaron contra su «extranjería» no solo de la cultura dominante sino del propio movimiento de gays blancos y de clase media que decía representarlas. Las minorías sexuales y de género excluidas por pobres, negras, por seropositivas… se apropiaban del término y lo utilizaban como reivindicación de su ser desviades – queers. Las luchas queer siempre han incluido a las luchas de personas racializadas, migradas, pobres, diskas… E, incluso, las luchas antiespecistas. Queer se opone a las normas, a los mecanismos de marginación y exclusión, a la división en vidas vivibles y vidas desechables que ni merecen la pena de ser lloradas (pensamos en las más que 10.000 personas que murieron en el Mar Mediterráneo solo en 2024 intentando llegar a España. O en los animales no humanos).

En su último libro ‘Quién teme al género’, Judith Butler dice: “La única forma de salir de ese laberinto es unir las luchas por las libertades y los derechos de género a la crítica al capitalismo, formular las libertades por las que luchamos como colectivas, dejar que el género forma parte de una lucha más amplia por un mundo social y económico que acabe con la precariedad y proporcione atención sanitaria, vivienda y alimentos en todas las zonas del mundo”. Butler nos llama a “recordar a la gente por qué y cómo desea vivir, reclamando la vida para la izquierda, encontrando la vida en las relaciones que nos sostienen”.

Por un feminismo queer
“Necesitamos redescubrir nuestra revoltosa herencia como anarquistas queer”, dice Mary Nardini Gang en ‘Toward the Queerest Insurrection’. “Tenemos que destruir las construcciones de la normalidad, y crear en su lugar una posición basada en nuestra alienación de esta normalidad, y una posición capaz de desmantelarla. Debemos utilizar estas posiciones para instigar rupturas, no sólo con la corriente dominante asimilacionista, sino con el propio capitalismo. Estas posiciones pueden convertirse en herramientas de una fuerza social dispuesta a crear una ruptura total con este mundo. Nuestros cuerpos han nacido en conflicto con este orden social. Tenemos que profundizar ese conflicto y hacer que se extienda".

No lo podemos hacer soles. Necesitamos construir comunidad, apoyo mutuo, movimiento. Y todo esto mientras está creciendo la extrema derecha. Ante este auge del fascismo, Judith Butler dice que “podemos detener ese impulso, pero solo si intervenimos como una alianza que no destruye sus propios vínculos (...) liberar los potenciales democráticos radicales de nuestras propias alianzas en expansión puede demostrar que estamos al lado de una vida vivible, del amor con todas sus complicaciones y de la libertad, haciendo que esos ideales sean tan convincentes que nadie pueda mirar al otro lado”.

O, como dice Sophie K. Rosa, “la intimidad contiene un potencial radical porque es la esencia de estar vive”. Y nos llama, al final de su libro ‘Radical Intimacy’, a que “alimentemos, y nos alimentemos, de horizontes utópicos; unámonos para arrebatar nuestros deseos de las garras del capitalismo. Porque necesitamos lazos más fuertes, para mantenernos unides y evitar que el mundo se desmorone. Nuestro entrelazamiento mutuo debe ser cuidadoso, espacioso y flexible, sin ningún lazo demasiado apretado. En este macramé de diseño amoroso, podríamos encontrar la sabiduría, el propósito y la fuerza que necesitamos para tejer nuevos mundos”. Nuevos mundos queer.

miércoles, 25 de diciembre de 2024

#hemeroteca #antiqueer | LGTBIQ+, ‘pedosexuales’ e ‘individualistas’ según una exedil del PSOE

LGTBIQ+, ‘pedosexuales’ e ‘individualistas’ según una exedil del PSOE
Dulce Gallego, de la Federación Socialista Asturiana, ha vinculado la “Q” y el “+” del colectivo con la pedofilia y una ‘doctrina del individualismo exacerbado’ que ‘ataca a las mujeres’
Andrés Prieto | Diario Red, 2024-12-25
https://www.diario.red/articulo/actualidad/lgtbiq-pedosexuales-individualistas-exedil-psoe/20241224175700040355.html

Dulce Gallego //
A inicios de este mes el 41º Congreso Federal del PSOE aprobaba la enmienda propuesta por sectores transexcluyentes para dejar de reconocer las siglas “Q” y “+” como parte del colectivo, que quedaba reducido a “LGBTI”. Con ello, el partido ha invisibilizado identidades disidentes como personas no binarias o transexuales, a quienes también se decidió excluir de las categorías deportivas femeninas. Diversas agrupaciones como Plataforma Trans o No Binaries España advirtieron contra los efectos de esta decisión, Mar Cambrollé, presidenta de la primera, afirmó que “legitima la discriminación y la desigualdad de trato” y supone un “ataque criminal a parte del colectivo”.

Las consecuencias de esta decisión no se han hecho esperar. A finales de diciembre, el periódico asturiano ‘El Comercio’ publicaba un artículo firmado por Dulce Gallego en calidad de exedil del Ayuntamiento de Gijón por el PSOE entre 1999 y 2011, lugar donde trabajó en el área de Desarrollo Local en Políticas de Igualdad hasta 2007. En dicha pieza, titulada A vueltas con la letra Q y el signo +, Gallego equiparaba el efecto de la filosofía queer con los discursos ultraderechistas que niegan la violencia de género tachando ambos como ataques simétricos al feminismo y también denunciaba que el signo + “es un saco donde cabe todo, entre ellos, aquellos que se denominan pedosexuales (…) ¿Qué hay detrás? Algo denominado pedofilia”.

“Por la mañana uno puede sentirse muy mujer y a lo largo del día ir modificando”. Según la exconcejala, este y otros principios de la Q, “lo queer, una filosofía que a algunos les parece muy moderna”, “invalida las leyes aprobadas para defender y proteger los derechos de igualdad de las mujeres que tanto costó conseguir”. Argumentos como este parecen haberse asentado ya en la actuación del PSOE gijonés, que recientemente tumbó, junto con Vox, una declaración institucional condenando las agresiones homófobas por la mera razón de haberse redactado incluyendo la “Q”, razón que pesó más que las imágenes de una también reciente agresión homófoba en la ciudad.

Desde la agrupación Xente Gai Astur (XEGA) han condenado el artículo calificándolo como “el mismo discurso al que la ultraderecha nos tiene tan acostumbradas y que esgrimen en todos los espacios públicos”. En el mismo comunicado, XEGA se ha visto obligado a recordar una vez más que la pedofilia “NO es una orientación sexual” y por lo tanto nunca ha formado parte de las siglas “ni lo hará nunca”. También piden a la Federación Socialista Asturiana que “se pronuncie de manera clara y contundente” y “aclare qué postura en relación con los derechos LGBTIAQ+ va a adquirir teniendo en cuenta lo ocurrido”.

Ni la FSA ni el PSOE a nivel nacional han aclarado aún posturas al respecto, de modo que todavía está por ver si este tipo de actuaciones y comentarios hacia las personas trans y no binarias demostradas en el ámbito local se convertirán en una línea general del partido. Por el momento, sólo disponemos de otro artículo publicado en La Nueva España por la vicesecretaria general del PSOE de Gijón, Begoña Fernández, en apoyo a su compañera.

En esta segunda pieza titulada Quitar la Q para no cancelar la opinión no se hace mención alguna a la “pedosexualidad”, pero sí se acusa a XEGA y a los defensores de la “Q” de “aplicar la cultura de la cancelación” a la vez que se opone nuevamente la teoría queer al feminismo de la manera que sigue: “El feminismo planteó la liberación sexual de las mujeres (...) Frente a esto, las teorías queer plantean que la paternidad es un derecho y por ello defienden la regulación de los vientres de alquiler ampliando, no las libertades, sino el derecho a comerciar con mujeres y bebés”.

Tanto en el artículo de Gallego como el de Fernández se presume de pertenecer al partido “que más ha legislado en defensa de los derechos LGBTI”, en palabras de la segunda. Frente a esta conclusión fruto de una caricatura de lo queer puede resultar ilustrativo oponer las declaraciones de Cambrollé para ‘El Salto’ en las que defendía que “la crítica a los roles de género binarios, sexistas y heterosexistas que hace el movimiento queer ha aportado mucho más al feminismo que los planteamientos de las transodiantes”, y añadía que el sector del feminismo en el que podríamos englobar los argumentarios de las políticas gijonesas “sólo quiere dividir la fuerza revolucionaria del feminismo señalando al colectivo queer como el eje del mal, al igual que hace el fascismo”.

domingo, 23 de junio de 2024

#hemeroteca #lgtbi #ideologiadeodio | ¿Cómo pasó la cultura LGTB de ser antisistema a hegemónica?

Marcha del Orgullo en Córdoba //

¿Cómo pasó la cultura LGTB de ser antisistema a hegemónica?

La fiesta del Orgullo es una ocasión oportuna para reflexionar sobre la necesidad de estas manifestaciones en el mundo moderno, la adulteración interesada de la propia lucha LGTB o el propósito real de sus siglas
Manuel López Sampalo | La Razón, 2024-06-23
https://www.larazon.es/cultura/como-paso-cultura-lgtb-ser-antisistema-hegemonica_202406236677b42e901ca900018702e9.html

Del 28 de junio al 7 de julio tendrá ocasión la fiesta del Orgullo en Madrid, el evento Lgtbiq+ más importante de Europa, coincidiendo con el resto de las manifestaciones de este tipo «around the world». Veremos cómo a lo largo de estas semanas las principales cadenas de televisión se vuelcan con programaciones especiales sobre la celebración, cómo las grandes corporaciones y medios tiñen sus emblemas con los colores del arcoíris y hasta cómo algunos capitanes de las selecciones participantes en la Eurocopa lucen un brazalete multicolor, pese a que ningún futbolista de élite se haya atrevido todavía a salir del armario.

Subrayan estos gestos, afortunadamente, la evidencia de que muy lejos de ser esas reivindicaciones contraculturales y clandestinas iniciadas en los años setenta, en protesta por los incidentes acaecidos en el pub Stonewall en 1969, la cultura Lgtbiq+ es absolutamente hegemónica y es seguida a pies juntillas por el «establishment», al punto de que hasta muchos partidos políticos de derechas abrazan las manifestaciones del colectivo. Y en muchas ocasiones, como pasa con las grandes corporaciones que hacen bandera del ecologismo, el feminismo y el antirracismo, sacan el emblema arcoíris no por convicción sino por temor a ser acusadas de homofobia.

Unas prácticas denominadas «pinkwashing» o «capitalismo rosa» por parte de las corrientes más críticas del colectivo, que consisten en una serie de estrategias políticas y de marketing dirigidas a la promoción de instituciones, países, personas, productos o empresas apelando a su condición de simpatizante Lgtb con el objetivo de ser percibidos como progresistas, modernos y tolerantes.

«Las siglas Lgtbiq+ no sirven ya a más propósito que poner a desfilar a todo el que no quiera ser reducido a faschista o recluido en el armario de la incivilidad», comenta Pablo de Lora, catedrático de Filosofía del Derecho por la UAM.

Un cambio súbito

Cabe preguntarse entonces en qué momento la cultura Lgtb, como hasta entonces se conocía, pasó de ser antisistema y contracultural a convertirse en cultura oficial de las democracias liberales. Qué factor o factores fueron determinantes para que las manifestaciones del colectivo pasaran de los márgenes a los titulares.

Douglas Murray, periodista británico homosexual, no precisa este punto de inflexión, pero sí se refiere en «La masa enfurecida» a que «el cambio en los derechos de los homosexuales ha llegado tan de súbito que hemos visto cómo un dogma remplazaba al anterior: hemos pasado de una situación de oprobio moral a una posición que reprueba moralmente todas las opiniones que se salgan de los moldes de la nueva concepción».

Y agrega Murray que «hay personas, gobiernos y empresas que, como si se creyeran en la obligación de recuperar el tiempo perdido, plantean la cuestión homosexual en términos que van más allá de la aceptación para entrar en el terreno de esto es lo que te conviene».

Respecto a esta evolución o cambio de paradigma de la cultura Lgtbiq+, la escritora y filósofa británica Kathleen Stock se pregunta: «¿Por qué seguimos necesitando estas manifestaciones en el mundo moderno?» Su principal objeción al Orgullo, expresa la autora de «Material Girls», es que «como si se tratara de un impenetrable ritual sagrado heredado de una época anterior, no sé para qué sirve». «Tengo la impresión de que los desfiles están haciendo que algunos espectadores bien dispuestos hacia los grupos Lgtb se sientan claramente molestos», añade.

La reivindicación central
Pablo de Lora expone cuál es la reivindicación que ocupa hoy centralmente la agenda del colectivo Lgtbiq+. Se trata de «la autoidentificación de género, esto es la posibilidad de que, independientemente de cuál sea el sexo biológico del individuo, de si se ha sometido a tratamiento alguno para la disforia de género, se puede consignar la identidad sexual de acuerdo con la identidad de género en un registro público».

Esto ha causado, en palabras de Stock, «que muchas lesbianas y gays se sientan excluidos ideológicamente por sus ‘anticuadas creencias’ sobre la importancia del sexo biológico en la definición de la orientación sexual».

La periodista Rebeca Argudo asegura que «llegados a este punto yo tengo más dudas que certezas», y las expone a continuación: «¿Se puede reivindicar al mismo tiempo una cosa y la contraria? ¿Ser mujer a la que atraen las mujeres y que ser mujer sea anatema? ¿Defender leyes que tienen su base configurativa en el sexo y que el sexo es un constructo social? ¿Visibilizar lo trans y obviar el sexo biológico, obligando a referirse únicamente al sexo reasignado?».

Asimismo, la imposición de las políticas queers, hace que Murray se refiera al colectivo como «un conjunto extraordinariamente heterogéneo y contradictorio. Los hombres y mujeres homosexuales no tienen casi nada en común. La comunidad Lgtb apenas existe ni siquiera dentro de cada una de las letras que la componen». La interseccionalidad hace extraños compañeros de cama. De ahí que este año, tal y como reza en la programación oficial, el Orgullo de Madrid «exige el cese de la violencia contra el pueblo palestino». Además, seguro que no serán pocas las banderas palestinas que ondeen junto a la arcoíris durante los desfiles y manifestaciones.

Un pueblo que castiga al gay
Resulta llamativa la solidaridad con un pueblo, el palestino, donde por ejemplo en Gaza la homosexualidad está castigada y perseguida, o en Cisjordania, a fines de 2022, se decapitó a Ahmad Abu Marhia, gay palestino, al volver a la ciudad de Hebron tras haber huido a Israel como tantos otros compatriotas de su condición sexual.

Algo que ya viene de lejos: «Al inicio de la revolución homosexual hubo quienes abogaban por un ‘frente de liberación’ unificado que permitiera alinear el frente ‘frente de liberación homosexual’ con otros movimientos como los Panteras Negras, el Viet Cong, el régimen maoísta chino y la Cuba de Fidel Castro; el que estos movimientos fueran explícitamente contrarios a la homosexualidad no era más que una de esas contradicciones que deben superarse», relata el británico Douglas Murray en su ensayo «La masa enfurecida».

«Ser gay hoy, serlo bien, implica ser de izquierdas, estar con la ley trans, con Palestina, con la regulación del alquiler, el control a la prensa... Como un pack completo que uno debe asumir sin reflexión ninguna», explica Rebeca Argudo.

«¿Lo gay es político?», se cuestiona el propio Murray. Y expone que «la confusión más importante de todas es saber si ser homosexual significa sentir atracción por las personas del mismo sexo o si bien quiere decir que uno forma parte de un gran proyecto político».

 

Comentario: Jazinco / Resumiendo ..., qué gays ni que leches ... un negociaco de miles de millones al año.como pasó con la contracultura de los 60, los hippys, el punk ... revolucionaron e impulsaron las sociedades ... limitadas y anónimas.

lunes, 3 de junio de 2024

#libros #consetimientosexual | La ficción del consentimiento sexual

La ficción del consentimiento sexual / Rosa Cobo Bedia.

Catarata, 2024 [06-03].
160 p.
Serie: Mayor.

/ ES / Libros / ENS / Antiqueer / Consentimiento sexual / Libertad sexual / Patriarcado / Sexofobia / Violencia sexual

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410670389 / 15.50 €
📝 Cita APA-7: Cobo Bedia, Rosa (2024). La ficción del consentimiento sexual. Catarata.


Uno de los debates más actuales del feminismo. ¿Es lo mismo consentir que ceder? El consentimiento sexual es hoy uno de los grandes debates del feminismo. La lucha contra la violencia sexual y la libertad sexual han situado este tema en la agenda política. El consentimiento sexual es una categoría instrumentalizada por los sistemas patriarcal y neoliberal para objetualizar y mercantilizar los cuerpos de las mujeres. Pero, al mismo tiempo, también la teoría queer se muestra favorable al consentimiento con el objetivo de legitimar prácticas sexuales no normativas siempre y cuando la voluntad sea la condición del consentimiento sexual. Sin embargo, el feminismo considera que la voluntad no es suficiente si no va acompañada del deseo y de la igualdad. Este libro analiza algunas claves de este debate. ¿Cuál es la genealogía de este concepto? ¿Cómo contribuye a luchar contra la violencia sexual? ¿Por qué su peso recae sobre las mujeres y no sobre los agresores sexuales? ¿Hay consentimiento en una situación de dominación y desigualdad estructural? ¿Es lo mismo consentir que ceder? Rosa Cobo analiza el consentimiento sexual como una ficción política, un relato que resulta clave tanto para la reformulación de la dominación masculina como para su reapropiación política por parte del feminismo en su lucha por la libertad y autonomía para las mujeres.

😏 Rosa Cobo
es doctora en Ciencias Políticas y Sociología, profesora titular de Sociología en la Universidad de A Coruña y directora de Atlánticas. Revista Internacional de Estudios Feministas de la misma universidad. Directora académica del Máster ‘online’ Igualdad y Equidad en el Desarrollo (en cooperación con la Universitat de Vic). Cabe destacar algunos de sus libros: ‘Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau’ (Cátedra, 1995), ‘Interculturalidad, feminismo y educación’ (Los Libros de la Catarata, 2006), Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas (Los Libros de la Catarata, 2008) y ‘Hacia una nueva política sexual’ (Los Libros de la Catarata, 2011). Sus últimos libros publicados son ‘La imaginación feminista. Debates y transformaciones disciplinares’ (Los Libros de la Catarata, 2019), junto a Beatriz Ranea, ‘Breve diccionario de feminismo’ (Los Libros de la Catarata, 2020) y ‘Pornografía. El placer del poder’ (Ediciones B, 2020).

miércoles, 14 de febrero de 2024

#hemeroteca #terf #lgtbifobia | Carmen Calvo ajusta cuentas con el otro feminismo: el día "fatídico" de la Ley Trans, con plante al PSOE, y el vacío a Montero en más de 200 páginas

Carmen Calvo //

Carmen Calvo ajusta cuentas con el otro feminismo: el día "fatídico" de la Ley Trans, con plante al PSOE, y el vacío a Montero en más de 200 páginas

La exvicepresidenta del Gobierno carga contra la doctrina ‘queer’ y pide separar el feminismo de las reivindicaciones LGTBI por tener "intereses enfrentados"
Paloma H. Matellano | El Mundo, 2024-02-14
https://www.elmundo.es/espana/2024/02/14/65cb5976e4d4d80f758b45a7.html 

"Quiero revisar los avances conseguidos por el movimiento feminista, la actividad desarrollada por los distintos partidos políticos y su responsabilidad en conseguir la igualdad", enuncia Carmen Calvo, ex vicepresidenta del Gobierno, en la introducción de su libro sobre feminismo, titulado 'Nosotras'. Sin embargo, en ese repaso hay una ausencia notoria: Irene Montero, que no aparece en las más de 200 páginas del cuerpo del texto, aunque sí en una referencia dentro de las notas y no precisamente para halagarla. Los casi cuatro años de Podemos al frente del Ministerio de Igualdad son un vacío en el ensayo de Calvo, quien por el contrario no duda en alardear de su propia etapa al frente de esa cartera (2018-2020), aunque sin rango de Ministerio entonces: "Fue la más feminista de la historia".

La que fuera mano derecha de Pedro Sánchez, ascendida a presidenta del Consejo de Estado esta semana, salió del Gobierno de coalición en 2021 en plena disputa por el sí es sí y con el PSOE decantado hacia la Ley Trans en contra de su criterio. Carmen Calvo se saltó la disciplina de partido en aquella votación, negándose a aceptar la autodeterminación de género, y esto terminó costándole el puesto en lo que se entendió como una victoria de Irene Montero. En su libro, Calvo califica de "fatídico" el día que se aprobó la Ley Trans, aunque evita entrar en detalles sobre el porqué de su decisión: "No pude apoyar una ley de mi partido porque mi doble militancia (socialista y feminista) me obligaba a elegir, y me elegí a mí". Nadie en el PSOE le pidió explicaciones ni le reprochó su voto.

"No hubo reconsideración posible, desde mi mirada éramos nosotras". Es la reflexión de la que surge el título del libro y con la que Carmen Calvo justifica su postura, que aboga por vincular el concepto de mujer con el sexo biológico, y no con el género. En el ensayo, son repetidas las veces que Calvo menciona la "igualdad de sexos", en lugar de la "igualdad de género", y que defiende que es el sexo lo que "determina el curso de la vida de forma radical". La ex vicepresidenta reprocha a quienes cuestionan el significado de 'ser mujer' y considera que "dotar al género de un estatus de esencialidad en detrimento de la categoría de sexo pone a las mujeres en riesgo de discriminación".

Así, Carmen Calvo carga en su ensayo contra la doctrina ‘queer’, acusándola de "apuntalar el patriarcado", y defiende la eliminación del género, pues sostiene que este es el que "encarcela, transforma y construye sin libertad" a las mujeres. La ex vicepresidenta es también muy contundente respecto a la integración de otras causas en la lucha feminista, calificándola de "inaceptable": "El movimiento feminista ha actuado como vaso comunicante de los derechos de los menores, de las minorías racializadas y de los colectivos LGTBI, pero esa fraternidad solo funciona hasta que emergen intereses enfrentados".

Por el contrario, más adelante en el libro y en un tono más conciliador, Carmen Calvo dice que las discrepancias entre las distintas corrientes del feminismo "forman parte de la madurez del movimiento". "Si alguien esperaba que esto no ocurriera, es un ingenuo", ha bromeado en la rueda de prensa de presentación del ensayo. Entre esas diferencias, la ex vicepresidenta pone especial atención al debate sobre la abolición de la prostitución, lamentando que "aparezcan tanto en la extrema derecha como en la extrema izquierda regulacionistas que consideren la prostitución un trabajo".

No es la única alusión que Calvo hace a quienes ocupan el espacio político más a su izquierda, pues en todo momento insiste en la existencia de un "feminismo socialista" y otro "feminismo comunista", aunque nunca llega a explicar claramente la diferencia. Además, si bien no hay en todo el ensayo mención alguna a Irene Montero o a Podemos, sí aparece en la webgrafía final un artículo de prensa que les ocupa. En él se recoge la reacción de la exministra de Igualdad y otros dirigentes de la formación morada ante unas declaraciones de Pedro Sánchez en las que el presidente calificaba las políticas de Montero como "discursos incómodos" formulados "desde la confrontación". Así, la única aparición de la exministra en el ensayo de Calvo se produce en la última página, en un enlace a una web.

Reproches a la derecha
Partido Popular y Vox sí están omnipresentes en el libro, pues son la principal diana de los dardos de Calvo. A los primeros les recrimina que sus pactos con Vox en gobiernos autonómicos y municipales hayan sido "a costa de sus obligaciones político-democráticas con los derechos de las mujeres", mientras de los segundos condena que tengan como "caballo de batalla" la derogación de la Ley Integral contra la Violencia de Género de 2004. La ex vicepresidenta socialista considera que los diecinueve escaños que perdió la formación de Santiago Abascal en las últimas elecciones generales son "consecuencia inequívoca del voto de las mujeres" y asegura que es el movimiento feminista el que está "batallando políticamente" contra la derecha.

Así, Calvo reprocha a PP y Vox que "no se posicionen de forma clara" en contra de los vientres de alquiler, una práctica ante la que la socialista sí manifiesta una rotunda oposición, reivindicando que "tener un útero es un deseo, pero no puede ser un derecho". Además, felicitándose por haber sacado adelante la ley del aborto, la ex vicepresidenta critica que el PP votase en contra de aquella proposición pese a que "buena parte de su electorado estaba a favor", según afirma que le reconocieron dos diputadas populares en la cafetería del Congreso. "Nos dijeron que, pese a estar a favor de la aprobación de la ley, 'aquel marrón' nos lo íbamos a 'tragar' nosotras solas", recuerda.

Asimismo, Carmen Calvo ha criticado que las formaciones de derecha traten de avivar las polémicas internas del feminismo para desviar el foco de lo verdaderamente importante. "Hacemos debates que no hacen falta y faltan debates que necesitamos", ha denunciado en la rueda de prensa de este miércoles, aludiendo al peligro que supone la pornografía, que "atenta contra la dignidad de las mujeres". Calvo no ha querido pronunciarse sobre a qué manifestación, de las dos que de nuevo marcharán el 8-M, debe acudir la ministra de Igualdad.

jueves, 8 de febrero de 2024

#hemeroteca #transfobia #terf | Una asociación feminista denuncia «transfobia» en el pleno de Vigo dedicado al 8M

Batucada de Nós Mesmas celebrando el Orgullo 2023 //

Una asociación feminista denuncia «transfobia» en el pleno de Vigo dedicado al 8M

Nós Mesmas abandona el Consello Municipal da Muller por una alusión a teorías acientíficas queer «contra as que hai que seguir loitando»
La Voz de Galicia, 2024-03-08
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/vigo/vigo/2024/03/08/asociacion-feminista-denuncia-contenido-transfobo-pleno-vigo-dedicado-8m/00031709898874563612611.htm 

La Asociación Nós Mesmas ha decidido abandonar el Consello Municipal da Muller por el «contido tránsfobo» del pleno do Concello de Vigo dedicado al 8 de marzo. Entiende que la institución ha respaldado un «discurso tránsfobo, excluínte dos dereitos das mulleres trans». Para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, el consello municipal participa en la sesión plenaria a través de las entidades miembras del mismo y cada entidad tiene la posibilidad de leer un texto propio que previamente debía consensuarse con el resto de colectivos.

Nós Mesmas señala que el texto presentado por el Consello Municipal da Muller aludiendo a que «(hai que seguir loitando) contra teorias acientíficas (queer) que pretenden destruir o movemento feminista con afirmacións como que ser muller é un sentimento (tal como se recolle na lei trans)», solicitaron la eliminación de la frase o su sustitución, solicitud «que non se aceptou e sen ningunha outra alegación das entidades que forman o CMM, o día de hoxe liuse ese texto de carácter excluínte e tránsfobo que non só atenta en contra da dignidade das mulleres e persoas trans, se non que ademais ten un carácter pexorativo contra a lei 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, que mellorou os dereitos das persoas LGTBI e eliminou a patoloxización das persoas trans no noso Estado fomentando a discriminación a través dun discurso de odio e co respaldo e peso do espazo onde se produciu».

El colectivo manifiesta que la corriente feminista «transexcluínte, quere retroceder nos dereitos acadados polo colectivo LGTBI, en especial os relativos ás persoas trans, chegando incluso a non recoñecer a identidade das mulleres trans e terxiversando os avances conseguidos considernadoos un ataque aos dereitos das mulleres».

Nós Mesmas añade que amparándose en la propia ley y según el artículo 62.2 de las Administraciones públicas, «que en el ámbito de sus competencias, adoptarán métodos o instrumentos suficientes para la prevención y detección de tales situaciones, y articularán medidas adecuadas para su cese inmediato«», instan al Concello de Vigo a tomar las medidas precisas «para a protección fronte a discriminación e a violencia».

El Consello Municipal da Muller (CMM), es un organismo dependiente de la Concellería de Igualdade del Concello de Vigo formado por entidades que trabaja por los derechos de las mujeres, sindicatos y partidos políticos del que Nós Memas formaba parte desde hace años.

martes, 20 de junio de 2023

#hemeroteca #terf #politica | Feijóo recibe el apoyo de feministas como Amelia Valcárcel en pleno choque con Vox

El Independiente / Alberto Núñez Feijóo y Amelia Valcárcel se saludan //

Feijóo recibe el apoyo de feministas como Amelia Valcárcel en pleno choque con Vox
Cristina De la Hoz | El Independiente, 2023-06-20

https://www.elindependiente.com/espana/2023/06/20/feijoo-recibe-el-apoyo-de-feministas-como-amelia-valcarcel-en-pleno-choque-con-vox/

Aseguran en el PP que el acto estaba previsto desde hace tiempo, aunque no constaba en la agenda pública. Lo cierto es que esta mañana el candidato popular a la presidencia del Gobierno, Alberto Núñez Feijóo, se ha reunido con representantes del feminismo clásico ante las que se ha comprometido a aprobar una ley contra la trata y la explotación de menores. También se ha hablado de los efectos de la ley del «sólo sí es sí», antes de que se procediera a su reforma y, de hecho, la catedrática de Filosofía Moral y activista feminista, Amelia Valcárcel, le ha agradecido que sumara sus votos a los del PSOE para reformar la ley.

«Cuando el PSOE se dio cuenta de que hasta qué punto estaba creando un monstruo, el PP estuvo de acuerdo. Lo podías haber dejado hundirse, ‘ya lo arreglaré yo cuando llegue, mientras tanto que excarcelen a cien más y levanten la cosa a 2.500′. Y no lo has hecho y te lo agradezco», ha dicho Valcárcel sobre la ley estrella de Irene Montero para destacar que «ha sido una gran honradez por su parte». «Y aunque solo sea por eso, te otorgo mi confianza desde ya en que eres capaz de hacer una política feminista eficaz porque la has hecho en este caso, era necesario hacerlo y el PP lo ha hecho», ha subrayado.

En definitiva, todo un balón de oxígeno para los populares en un momento en que Vox condiciona su apoyo al PP tras las elecciones autonómicas del 28-M no sólo a entrar en los gobiernos, sino a desdibujar la línea de la violencia de género por la intrafamiliar, una forma de negacionismo de los asesinatos machistas, que entra de lleno en las guerras culturales de la formación de Santiago Abascal.

El encuentro ha tenido lugar durante unas jornadas de la fundación Reformismo21 bajo el título «Riesgos para los menores y retos del feminismo: el espejismo queer y la explotación sexual» en las que también han participado como ponentes la escritora y directora de cine Mabel Lozano, y la profesora de la Universidad Carlos III, de la que fue vicerrectora, Montserrat Iglesias.

Además, Feijóo ha recordado la voluntad de su futuro gobierno, si llega a Moncloa, de reformar la Ley LGTBi impulsando una norma que «garantice el respeto y los derechos de este colectivo», pero cambiando aquellos aspectos que afectan a los menores y a la autodeterminación de género, así como la distorsión, por ejemplo, provocada en el mundo de deporte femenino.

miércoles, 17 de agosto de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | Los cuatro debates feministas que ha abierto la polémica del último programa de ‘Estirando el Chicle’

El País / Carolina Iglesias y Victoria Martín, presentadoras de 'Estirando el chicle' //

Los cuatro debates feministas que ha abierto la polémica del último programa de ‘Estirando el Chicle’.

La llamada cultura de la cancelación y la transfobia son dos de las cuestiones que ha puesto sobre la mesa la humorista Patricia Sornosa, invitada al ‘podcast’ de Carolina Iglesias y Victoria Martín del pasado domingo que incendió las redes.
Isabel Valdés | El País, 2022-08-17
https://elpais.com/sociedad/2022-08-17/los-cuatro-debates-feministas-que-ha-abierto-la-polemica-del-ultimo-programa-de-estirando-el-chicle.html 

La cosa empezó con un ‘teaser’ de un minuto y 28 segundos el pasado miércoles, 10 de agosto. En la cuenta oficial del ‘podcast’ ‘Estirando el chicle’ apareció el avance del programa que se iba a emitir el domingo, para el que Carolina Iglesias y Victoria Martín habían invitado a Patricia Espejo y Patricia Sornosa. Esta última, una humorista a la que hay quien acusa de ser transexcluyente por sus comentarios y publicaciones, muchas veces agresivas e hirientes, sobre todo hacia personas no binarias, trans y ‘queers’. La sola presencia de Sornosa en uno de los ‘podcast’ más escuchados en español, con dos Ondas ‘ex aequo’ con ‘Deforme Semanal Ideal Total’ y bandera de la protección de los derechos LGTBIQ+, abrió una batalla en redes que, una semana después, aún continúa.

Las seguidoras del ‘podcast’ se dividieron en dos frentes claramente diferenciados: quienes acusaban a ‘Estirando el chicle’ de haber dejado de ser un “espacio seguro” y haber comenzado a ser tránsfobo, y quienes aplaudían la “valentía” de haber llevado a alguien como Sornosa. De fondo, la polémica ha abierto ciertas cuestiones muy presentes en el movimiento feminista: la cultura de la cancelación —retirar el apoyo, en este caso social, al programa—, la discusión sobre la inclusión de la agenda trans en la oficial, las disculpas y cómo se repara el daño y el acoso en redes sociales.

Ante la avalancha de críticas, Iglesias y Martín publicaron un comunicado en el que aludían a su compromiso con el colectivo LGTBIQ+: “Es especialmente importante, y es algo con lo que hemos sido muy claras a lo largo de estos dos años y medio de programa”. Y también a parte de las acusaciones sobre haber permitido en el programa ciertos discursos: “Nunca en un programa de ‘Estirando el chicle’ ha tenido cabida ningún discurso de odio que atente contra los derechos humanos de ningún colectivo, ni lo tendrá jamás”.

La nota, lejos de calmar la batalla verbal que se había generado, la avivó por otro flanco. Comenzaron entonces otras acusaciones: de no reconocer la “equivocación” y de no “disculparse”.

“De esto yo entiendo que dejáis que una persona que tiene un discurso de odio evidente se promocione en vuestro programa siempre que en vuestro programa no diga las cosas que suele decir para no daros mala imagen, que es colega y eso va por delante de su transfobia”, se leía en uno de esos tuits.

La cuestión escaló hasta tal punto que la ONG International Human Rights Foundation respondió a la cuenta de ‘Estirando el chicle’ compartiendo una publicación de ONU Mujeres en la que se leía: “Women’s rights = Trans rights = Human rights” (Derechos de las mujeres = derechos trans = derechos humanos).

También muchas otras las apoyaron. “Chicas, tenéis todo mi apoyo y el de mucha otra gente. No todo el mundo tiene la misma opinión en absolutamente todos los temas, y además no creo que Patricia Sornosa odie a los trans ni mucho menos. Solo hace humor con algunas cosas absurdas y extremas. Seguid así!!!!”, se leía en uno de ellos.

Sus otras dos colaboradoras habituales, Henar Álvarez y Lalachus, acabaron también haciendo publicaciones en sus redes en defensa de Iglesias y Martín y contra la oleada de “odio” que se había generado. Intentaban frenarla. Sin embargo, después de todo eso, Sornosa, compañera de Espejo en otro programa, ‘Las Patricias’, publicó este lunes un tuit más que reforzó y no calmó la ira en torno al debate.

“Estos días he recibido muchísimos mensajes de gente ofendida, he reflexionado y lo cierto es que me veo obligada a rectificar”, escribió junto a un pantallazo de otro tuit suyo, de varios días antes, en el que tachaba la palabra “hostelero” por “queer”. “Mis vecinos tienen un bebé que no para de llorar, les ha salido queer”.

Ese último tuit de Sornosa puede ejemplificar uno de los debates abiertos en torno a esta polémica, y el principal:

1. Las distintas posiciones dentro del movimiento feminista frente a las personas transexuales. Algo que se viene dando desde hace varios años y se ha agudizado en los dos últimos a cuenta de la ‘ley trans’. Tuvo su máxima representación el pasado 8 de marzo, cuando, por primera vez en la historia, el feminismo salió separado a las calles aquella tarde. Hubo dos manifestaciones en una veintena de ciudades españolas. En Madrid, que suele marcar el pulso de ese día, fue a la misma hora con recorridos diferentes.

En principio, y a la vista, fue la abolición de la prostitución lo que provocó la división. Sin embargo, la panorámica, en realidad, era y es más compleja. De fondo, sobre todo y en origen, la tensión la producen la incorporación de la agenda ‘queer’ (las demandas de las identidades de género minoritarias) a la oficial, la del Ministerio de Igualdad; y la libre autodeterminación de género incluida en la llamada ‘ley trans’, es decir, que una persona pueda cambiar el nombre y el sexo en el DNI solo con su voluntad, sin necesidad de informes médicos y años de hormonación, como ha sucedido hasta ahora.

2. La cultura de la cancelación. La batalla anterior, que en redes se libra entre las llamadas TERF —feministas radicales transexcluyentes— y la parte del movimiento transinclusivo, es la que ha aterrizado en ‘Estirando el chicle’ y ha provocado el segundo de los debates, la cultura de la cancelación. Algo también muy relacionado con el revisionismo histórico de ciertas figuras del mundo de la cultura, sobre todo hombres, como Woody Allen o Bill Cosby, y a raíz de toda la explosión del movimiento 'Me Too' y la violencia sexual en mayor o menor grado que hizo aflorar.

Para el presente, en la cultura de la cancelación tampoco hay consenso, ni siquiera en su propia existencia, puesto que es inviable cancelar, en todos los sentidos y de forma generalizada, a un personaje o un producto cultural. En el debate, las preguntas son varias: ¿Merece la asistencia de una invitada dejar de seguir y apoyar ‘Estirando el chicle’? ¿Elimina todo el trabajo anterior de Iglesias y Martín un programa de poco más de una hora? ¿Ha sido una equivocación llevar a Sornosa a un programa públicamente posicionado a favor del colectivo LGTBI? ¿Puede primar la libertad de expresión en discursos claramente en contra de los derechos humanos de ciertos colectivos, como las personas trans?

3. La gestión de las crisis en el movimiento feminista. El tercer debate abierto, ¿cómo se repara esta fisura en un grupo que alcanza a miles y miles de seguidoras? Hasta ahora, el comunicado de Iglesias y Martín ha servido apenas para aumentar el enfado de quienes se ofendieron por la presencia de Sornosa; las acusan de no haber emitido disculpas ni reparación alguna del daño, indirecto, que pudieron haber hecho al colectivo trans. Y eso refuerza no solo los argumentos de los partidarios de la cultura de la cancelación, y lleva a la última cuestión de fondo:

4. El acoso en redes. A pesar de que las mujeres, sobre todo aquellas con relevancia pública, suelen enfrentarse a insultos y amenazas en las redes, el linchamiento público al que desde hace una semana se están viendo sometidas Iglesias y Martín es uno de los más virulentos de los últimos años y lleva varias direcciones que se retroalimentan: el de quienes se oponen a la inclusión de mujeres como Sornosa en el programa, contra las presentadoras, contra quienes defienden a la humorista y contra la misma cómica. Y todas esas direcciones, de vuelta.

Martín, en una publicación en su Instagram, decía que a pesar de llevar años en internet, jamás había recibido el nivel de mensajes de odio que ha tenido estos días. Odio en todas direcciones.

lunes, 15 de agosto de 2022

#hemeroteca #transfobia #terf | El tuit de una cómica tránsfoba que enciende aún más la polémica de 'Estirando el chicle'

Patricia, terfa sarnosa, estirando el chicle tránsfobo //

El tuit de una cómica tránsfoba que enciende aún más la polémica de 'Estirando el chicle'.

La humorista publicó un tuit en el que intentó burlarse de las personas 'queer'.
El Periódico, 2022-08-15
https://www.elperiodico.com/es/yotele/20220815/tuit-comica-transfoba-enciende-polemica-14284768 

La polémica en la que se ha visto envuelta 'Estirando el chicle' por invitar a una humorista tránsfoba sigue muy lejos de acabarse. Patricia Sornosa ha subido un nuevo tuit en su cuenta de Twitter en la que intenta burlarse de las personas ‘queer’ después del aluvión de críticas que ha recibido ella y el podcast presentado por Victoria Martín y Carolina Iglesias.

"Estos días he recibido muchísimos mensajes de gente ofendida, he reflexionado y lo cierto es que me veo obligada a rectificar", aseguró la cómica, adjuntando la foto de una frase suya en la que tacha la palabra 'hostelero' y añade la palabra de la mencionada identidad sexual: "Mis vecinos tienen un bebé que no para de llorar, les ha salido queer".

Cabe recordar que la polémica se inició cuando 'Estirando el chicle' anunció una nueva entrega de su edición veraniega con Patricia Sornosa, una humorista y directora de teatro que ha sido muy tajante a la hora de pronunciarse contra la Ley Trans en varios tuits muy controvertidos y tránsfobos: "La opresión de las mujeres puede terminar hoy si todas elegimos ser hombres y nos tatuamos los pronombres he/him. Es un plan sin fisuras".

"Ahora si quieres conocer el sexo de tu bebé en las ecografías debes fijarte en cómo mueve las manos, en si pone morritos o si lleva el cordón umbilical como si fuera una diadema o una corbata. Fijarte en los genitales es transfobia", aseguraba en otra publicación realizada en su cuenta de Twitter.

Después del aluvión de críticas que recibió por darle voz tras estos comentarios, Carolina Iglesias y Victoria Martín se vieron obligadas a lanzar un comunicado en la cuenta oficial de Twitter de 'Estirando el chicle', programa que ganó el Premio Ondas el pasado 2021: "Hemos formado un elenco de invitadas diverso con quienes nos hemos divertido, pero también hemos hablado sobre sexualidad, racismo, identidad de género, feminismo, maternidad o bullying. Nuestro compromiso con el colectivo LGTBIQ+ es especialmente importante, y es algo con lo que hemos sido muy claras a lo largo de estos dos años y medio de programa".

"Nunca en un programa de 'Estirando el chicle' ha tenido cabida ningún discurso de odio que atente contra los derechos humanos de ningún colectivo, ni lo tendrá jamás. Esto, por supuesto, incluye a las personas trans, a las que apoyamos y defendemos, tanto en el programa como en nuestro día a día. Continuaremos haciendo comedia y trabajando para que nuestro espacio siga siendo diverso y seguro", afirmaron las cómicas en este escrito que también criticado por muchos usuarios de redes sociales, que recordaron incluso las publicaciones de Sornosa.

De este modo, la polémica iniciada la semana pasada sigue activa con este nuevo tuit de la cómica, que también ha vuelto a desatar las críticas de las redes sociales. "Patricia Sornosa acaba de complicar más la crisis de imagen a sus compañeras de 'Estirando el chicle'", afirma el crítico Borja Terán.

Y TAMBIÉN…
'Estirando el chicle': ¿qué hay detrás de la campaña de cancelación?

El pódcast más escuchado y más premiado se enfrenta a una campaña de desprestigio por invitar a una cómica con un discurso muy agresivo hacia el colectivo LGTBIQ+, el mismo que se sentía representado y protegido por este programa. Estas son nuestras reflexiones.
Gonzalo Cordero | Esquire, 2022-08-16
https://www.esquire.com/es/actualidad/a40904881/estirando-el-chicle-cancelacion-patricia-sornosa/
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"Estirando el chicle", en el punto de mira por invitar a una humorista tránsfoba.

Carolina Iglesias y Victoria Martín han emitido un comunicado reaccionando al aluvión de críticas.
Almudena M. Lizana | FórmulaTV, 2022-08-12
https://www.formulatv.com/noticias/estirando-el-chicle-invitar-humorista-transfoba-117535/