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domingo, 25 de julio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #activismo | Orgullo y Diversidad se manifiesta contra el proyecto de CIE en Algeciras

8Directo / Orgullo y Diversidad contra el proyecto de CIE en Algeciras //

Orgullo y Diversidad se manifiesta contra el proyecto de CIE en Algeciras.

8Directo, 2021-07-25

https://www.8directo.com/2021/07/25/orgullo-y-diversidad-se-manifiesta-contra-el-proyecto-de-cie-en-algeciras/ 

La asociación LGTBI Orgullo y Diversidad Campo de Gibraltar se ha sumado el pasado sábado a la concentración contra los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) que se celebró frente al Ayuntamiento de Algeciras. La protesta ha reclamado tanto el cierre del actual centro, ubicado en la antigua cárcel de La Piñera, como la oposición a la construcción del nuevo, proyectado junto a la cárcel de Botafuegos.

El secretario de Orgullo y Diversidad, Alfonso Torres, manifestó la solidaridad del colectivo LGTBI con la lucha contra estos centros porque “mientras todas las personas no seamos libres, nadie lo es por completo”. Para el activista, la lucha del colectivo LGTBI siempre ha sido por los derechos humanos y por el respeto a la diversidad, lo que incluye también la diversidad étnico-racial y la libertad de las personas a migrar.

La asociación recuerda que en el manifiesto del 5º Orgullo LGTBI del Campo de Gibraltar expresaron que no creían en un «movimiento exclusivo LGTBI, ajeno al resto de vulneraciones de derechos humanos, creemos en un colectivo plural, que no se encierre en sí mismo ni se dedique a mirarse el ombligo, sino en una colectividad abierta a toda la sociedad, implicada y consciente”. Por esa razón la asociación ha decidido incorporarse a la Coordinadora CIES NO de la provincia de Cádiz, para colaborar activamente con otros colectivos y entidades con el fin de cerrar estas “cárceles para migrantes”.

Orgullo y Diversidad ha apuntado también que una razón frecuente para migrar, para solicitar asilo, es justamente la orientación sexual o la identidad de género. “La persecución que sufren las personas LGTBI en muchos países del mundo les obliga a abandonar sus hogares y buscar refugio en nuestro país” ha afirmado. La entidad recuerda que en 69 países se penaliza de algún modo, con cárcel o pena de muerte, ser homosexual, bisexual o transexual. Y que de 2008 a 2020, más de 3.600 personas transexuales fueron asesinadas en todo el mundo, contando solo los casos registrados oficialmente.

Por estos motivos, la asociación reclama a toda la comunidad LGTBI del Campo de Gibraltar que se sume a la lucha antirracista. “Lo hemos observado en Estados Unidos con el movimiento Black Lives Matter (las vidas negras importan, en inglés) y en otros lugares del mundo, como las personas LGTBI y las personas negras, latinas, magrebíes, migrantes se han aliado en una lucha común por los derechos humanos y la diversidad” ha concluido.

viernes, 8 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionrefugiada | Interior mantiene el hacinamiento de más de 1.600 migrantes en el CETI de Melilla a pesar del riesgo de contagio

Imagen: El Diario / CETI de Melilla
Interior mantiene el hacinamiento de más de 1.600 migrantes en el CETI de Melilla a pesar del riesgo de contagio.
El Defensor del Pueblo urge a Interior trasladar a la península al menos a los niños, así como a las mujeres solas por ser "especialmente vulnerables" debido al riesgo de violencia sexual y machista en el saturado centro.
Gabriela Sánchez | El Diario, 2020-05-08
https://www.eldiario.es/desalambre/existencia-Interior-descongestionar-CETI-Melilla_0_1025048552.html

Son las 14 horas y, como cada día, una larga fila de personas se concentra a las puertas del comedor del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes Melilla (CETI) sin respetar la distancia social exigida por el Gobierno. Cuando caminan por el interior de las tiendas de campaña donde duermen cientos de ellos, es difícil evitar tocar las camas de sus compañeros, ubicadas muy cerca unas de otras. Los migrantes acogidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla incumplen todos los días las medidas de seguridad impuestas en pandemia, porque durante casi dos meses de estado de alarma el Ejecutivo mantiene a más de 1.600 migrantes en un espacio creado para alojar a 700.

A pesar de las reiteradas exigencias por parte del Defensor del Pueblo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Amnistía Internacional, Interior no desbloquea los traslados a la península de un número de personas suficiente para descongestionar el centro. “Está trabajando en ello los ministerios implicados y vamos a ver si somos capaces de solucionarlo en breve”, respondió este viernes el ministro de Sanidad tras ser preguntado sobre la situación de saturación.

La respuesta es la misma desde el inicio del estado de alarma. "Desde la secretaría de Estado de Migraciones continuamos colaborando estrechamente con el ministerio de Interior para agilizar los traslados a península de los residentes", insisten desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, del que dependen los CETIs. José Luis Escrivá solicitó hace semanas a su homólogo en Interior, Fernando Grande-Marlaska, la aceleración de los traslados de inmigrantes al resto de España, pero la respuesta llega a cuentagotas y resulta escasa para aliviar la sobreocupación del CETI.

Desde el departamento dirigido por Grande-Marlaska no dan explicaciones oficiales acerca del retraso en la ejecución de los traslados de migrantes desde Melilla a la península. Históricamente, gobiernos de distintos colores han tratado de prolongar la estancia de los migrantes en las ciudades autónomas bajo el supuesto argumento de que permitir una rápida salida hacia el resto de Europa podría conllevar un aumento de las entradas clandestinas a través de este punto. Es el viejo fantasma del “efecto llamada”.

Del mismo modo que miles de migrantes permanecen durante meses atrapados en las islas griegas, quien accede a España de forma irregular a través de las ciudades autónomas -una ruta menos peligrosa- suelen quedarse durante largos (y arbitrarios) periodos de tiempo atrapados en ellas. Ni una pandemia global desbloquea las arraigadas políticas migratorias en los enclaves españoles.

Entre las más de 1.600 personas confinadas en el saturado centro, cerca de 400 se encuentran en una situación “especialmente vulnerable”, según ha alertado el Defensor del Pueblo en respuesta a una queja enviada por la ONG Prodein, a la que ha accedido eldiario.es. Francisco Fernández Marugán exige la salida urgente de las mujeres solas, dado que “la situación de sobreocupación no les puede garantizar un entorno libre de violencia sexual y de género”. También realiza una llamada de atención particular sobre los niños y las niñas “a los que no se les puede garantizar unas condiciones mínimas tras las traumáticas situaciones que han atravesado al llegar a nuestro país”.

Entre quienes ha despertado una mayor preocupación del Defensor del Pueblo, se encuentra una mujer solicitante de asilo que huyó de su país, Marruecos, debido a la violencia machista sufrida por parte de su pareja. A Melilla llegó con sus tres niños en busca de protección hace unos meses, pero desde mediados de marzo el miedo al coronavirus también ha llegado a sus vidas. La mujer sufre “asma grave”, explica la familia, y como persona de riesgo vive el temor al contagio en un lugar donde evitar el contacto es casi imposible, aunque por el momento no se ha detectado ningún caso positivo en el centro. El Defensor del Pueblo exigió hace casi dos semanas al Gobierno la salida urgente de Melilla de esta familia “especialmente vulnerable a la pandemia”. No obstante, la institución, no ha recibido respuesta por parte del Ministerio del Interior.

Uno de sus hijos, de once años, ha escrito una carta al ministro Grande-Marlaska para pedir su traslado a través de todos los canales posibles. “Hola, Ministerio del Interior”, comienza el menor en su misiva, escrita con su letra irregular. “Somos marroquíes y hemos huido del maltrato de mi padre. Ahora estamos en el centro temporal de Melilla y no podemos salir y hemos pedido salir pero se nos deniega y no saldremos porque siempre es denegada”, explica el pequeño. El niño confiesa al ministro su preocupación por su madre: “Mi mamá es enferma de riesgo y tiene asma grave. Aquí el contacto con la gente es mucho y sube el peligro del coronavirus. Mi madre lo pasa muy mal aquí”. La mujer marroquí asegura haber recibido avisos por parte de su marido: "Él amenaza a una amiga de mi madre en Marruecos, le dice que tiene a alguien aquí", aseguró uno de sus hijos a la Cadena SER.

Más allá de la petición de salida urgente de las personas en situación más “vulnerable” a ojos de la Defensoría del Pueblo, la institución ha realizado una recomendación general a Interior para que se aceleren los traslados a la península de los migrantes acogidos en el CETI de Melilla debido a la sobreocupación de sus instalaciones. “La crónica sobreocupación de Melilla, que en este momento supera las 1.600 personas, hace inviable que se puedan garantizar las obligatorias medidas de distanciamiento social que hemos de respetar todos los ciudadanos durante el estado de alarma”, ha advertido el Defensor del Pueblo, ha solicitado Francisco Fernández Marugán en la recomendación enviada al departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska. “En un contexto de crisis sanitaria como el actual, la cuestión de la sobreocupación y la necesidad de aliviar la presión residencial de los CETI se vuelve más urgente que nunca”, ha destacado Fernández Marugán, quien recuerda que el cierre de fronteras ligado a la pandemia reduce también las “perspectivas reales” de expulsión. Ahmed (nombre ficticio) está rodeado de personas a la espera de recoger su comida cuando responde a los mensajes de eldiario.es. Es uno de los 600 migrantes tunecinos que el ministro del Interior quiere expulsar “a la mayor brevedad posible”, a pesar del cierre de fronteras ligados al coronavirus. Con su móvil fotografía la escena que tiene frente a él: una decena de compañeros, muy juntos, en el comedor del centro. También graba el lugar donde duerme junto a un centenar de compatriotas en una de las tiendas de campaña desplegadas en el CETI debido a la saturación de sus instalaciones. Un paseo por el interior de la lona demuestra la proximidad existente entre las literas, cubiertas con sábanas. Las imágenes, a las que ha tenido acceso eldiario.es, evidencia el incumplimiento de la exigencia de distancia entre los residentes del centro.

“No nos dan mascarillas a nosotros, pero los trabajadores si tienen”, denuncia el joven tunecino. “Hay personas con enfermedades, personas en silla de ruedas. Somos muchos y aquí no se puede mantener las distancias: solemos estar dos horas en la cola para comer”, cuestiona el hombre. “Nadie sabe cuánto tiempo nos tenemos que quedar aquí. Llevamos ya mucho tiempo. Creo que es suficiente”, clama el tunecino.

Una mujer transgénero de origen marroquí es otra de las residentes del CETI cuya situación de vulnerabilidad ha sido denunciada por Amnistía Internacional. "Estoy destrozada y volviéndome loca... No me dejan ni salir a coger dinero que me mandan...”, ha denunciado la migrante en un testimonio recogido por la ONG. “Solo hay un traductor que no siento que me respete. A veces quiero hasta volver a mi país, o incluso matarme... No sé ni por qué estoy aquí. Nos miran (al colectivo LGBTI) como si no fuéramos nada”, lamenta la ciudadana de Marruecos.

"En el CETI no se siente protegida porque, además de que hay personas que cuestionan su identidad de género, la masificación también afecta a otras cuestiones de seguridad en relación a sus objetos personales y pertenencias”, asegura Virginia Álvarez, investigadora de Amnistía Internacional, organización que ha pedido en numerosas ocasiones la aceleración de los traslados de migrantes desde Melilla.

"Llevamos años denunciando que Ceuta y Melilla son un limbo sin derechos para estas personas y lamentamos que, en medio de una crisis sanitaria tan grave como la que nos encontramos, tengamos que volver a repetirlo", ha incidido el presidente de la organización, Esteban Beltrán. "Han pasado más de cinco semanas desde que se decretó el estado de alarma y se impusieron medidas para evitar el contagio sin que se haya adoptado ninguna iniciativa de relevancia dentro del CETI que proteja la salud de los que están allí hacinados", ha reclamado.

A lo largo del estado de alarma, Interior solo ha autorizado la salida de Melilla de 51 migrante el pasado 21 de abril. "Mover a unas pocas decenas de personas a la península, aunque es un paso en la dirección adecuada, no descongestiona un centro tan saturado”, cuestiona Beltrán.

jueves, 7 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica 3poblacionmigrante | El espejismo de los CIE vacíos: reabrirán cuando se pueda expulsar a extranjeros

Imagen: Público / Protesta de migrantes en el CIE de Aluche, Madrid
El espejismo de los CIE vacíos: reabrirán cuando se pueda expulsar a extranjeros.
El cierre de fronteras durante la pandemia acabó con la razón de ser de los Centros de Internamiento de Extranjeros: retener a los migrantes hasta ejecutar su devolución. Los activistas celebran la 'tregua' pero Interior recuerda que es circunstancial. "Saber que durante un tiempo no se va a hacer sufrir a personas en situación irregular me da satisfacción y alivio", reconoce un exjuez de control de CIE de Aluche.
Jairo Vargas | Público, 2020-05-07
https://www.publico.es/sociedad/cierre-cie-coronavirus-espejismo-cie-vacios-reabriran-pueda-expulsar-extranjeros.html

"Hoy es un día que no olvidaremos, como tampoco olvidamos las vulneraciones de los derechos humanos ni las muertes ni el trato indigno y vejatorio ni las agresiones ni las torturas ni el sinfín de aberraciones que han sucedido entre sus muros cada día desde que fueron creados". Así celebraba el miércoles la Plataforma CIE No Madrid la puerta en libertad de la última persona migrante encerrada en uno de los ocho Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de España.

Es la primera vez que están vacíos y sin registrar nuevas entradas en los más de 30 sombríos años de historia de estos "espacios de impunidad policial y de sufrimiento para las personas internadas", como los definió uno de los jueces que controló durante más de ocho años el centro de Aluche, en Madrid, Ramiro García de Dios.

"Siempre he dicho que no deberían existir, que se puede disponer actuaciones sin que existan CIE y garantizando los derechos humanos", asegura desde su confinamiento el extitular del Juzgado de Instrucción número 6 de Madrid. Siente "satisfacción" ante este cierre. "En casi nueve años he visto el sufrimiento de multitud de personas internadas. Saber que durante un tiempo no se va a hacer sufrir a personas por la simple razón de estar en situación administrativa irregular me da satisfacción y alivio", sentencia.

El cierre de fronteras que ha impuesto la pandemia ha logrado en dos meses los que las organizaciones defensoras de derechos humanos no han conseguido en tres décadas de denuncia, protesta y visibilización de unos de los espacios más opacos del sistema. Activistas y afectados celebran la situación, pero son conscientes del espejismo generado por una pandemia que ha dejado a los CIE sin razón ser, al menos temporalmente.

La Plataforma Estatal por el cierre de los CIE y el fin de las deportaciones sabe que el cierre es circunstancial, fruto de la coyuntura, y tema que la vuelta a normalidad suponga la detención de las personas ahora liberadas, cuya orden de expulsión todavía está vigente. El Ministerio del Interior lo confirma a 'Público': los CIE volverán a funcionar en cuanto haya posibilidades de ejecutar los expedientes de expulsión incoados a los extranjeros, aunque no hace comentarios sobre posibles detenciones de los extranjeros que han logrado salir de los centros.

"Nunca se dio una orden de cierre y puesta en libertad generalizada. Se ha estudiado caso por caso cada circunstancia y se han liberado a las personas cuando se ha comprobado que era imposible hacer efectiva su expulsión", apuntan fuentes del departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska, que estima en unas 450 personas las que han salido en libertad, ya que los CIE se encontraban al 59% de su capacidad antes de que la pandemia irrumpiera.

Petición del Defensor del Pueblo
Desde que se decretó el estado de alarma, el cierre total fue una de grandes reivindicaciones de organizaciones y de personas internadas. Algunas de ellas llegaron incluso a protagonizar un pequeño motín en el CIE madrileño exigiendo su liberación. Días después, el Defensor del Pueblo pidió a Interior que liberase a todos los internados dadas las circunstancias, pero el proceso se ha dilatado "sin sentido", afirman fuentes de la plataforma contra los CIE.

Tampoco se han producido nuevos internamientos durante este periodo, añade el Ministerio. "Si no hay una perspectiva mínima de retorno, que es la función del CIE, no se puede ingresar a nadie", aclara, ya que no habría base legal para ello. Pero eso no impidió que el virus entrara y se extendiera en los centros de Tenerife y Gran Canaria debido al hacinamiento y la falta de condiciones adecuadas, según el juez que decretó el cierre de uno de ellos.

"Es lamentable que se hayan cerrado por salud pública y no por una cuestión de derechos humanos", sentencia Adrián Vives, de la plataforma valenciana contra los CIE y las deportaciones.

Según este activista, salvo algunos casos iniciales, los internados puestos en libertad han sido acogidos por sus redes familiares o en plazas del programa de ayuda humanitaria de la Secretaría de Estado de Migraciones, gestionadas por ONG como Cruz Roja.

Saturación en Canarias
Lo mismo está ocurriendo con las personas que están llegando de manera irregular durante la pandemia, aunque las cifras no están siendo elevadas salvo en Canarias, donde han llegado más de 700 migrantes en embarcaciones a lo largo del estado de alarma, más de 2.000 en lo que va de año, casi un 700% más que en el mismo periodo de 2019, cuando había llegado menos de 300 personas, según datos de Interior.

Fuentes de CEAR Canarias recuerdan que el aumento de llegadas durante el último año ya había tensionado su precario sistema de acogida, ahora más saturado todavía por la imposibilidad de traslados a la Península, el cierre de los CIE y la paralización de deportaciones. Según esta ONG, los protocolos aplicados en los recursos de acogida para aislar posibles positivos también están restando plazas, y se han habilitado pabellones polideportivos donde decenas de personas migrantes ya llevan varias semanas. "El problema puede aumentar cuando se reabran estas instalaciones al público, ya que Canarias entrará pronto en la fase uno de la desescalada", añaden.

No obstante, la organización también celebra el cierre de lo CIE y desearía que no volvieran a abrirse con la vuelta a la normalidad. No obstante, añade que el principal problema para las personas migrantes en las islas no es tanto el alojamiento, sino la vulnerabilidad agudizada por el confinamiento cuando se está situación irregular. "Hay mucha gente que no tiene qué comer", apuntan.

Internado en Barcelona, liberado en Algeciras
Vives también lamenta que Interior haya tardado tanto tiempo en vaciar los CIE. "A pesar de saber que era imposible, ha intentado proceder con las expulsiones y varios de los internados que quedaban han sido trasladados de un CIE a otro durante el estado de alarma para acabar poniéndolos en libertad", explica.

Se refiere al caso de una persona internada en el CIE de Barcelona y trasladada hasta Algeciras, previo paso por el de Valencia. "Al final acabaron soltándolo en la otra punta del país y nadie se hizo cargo de su regreso a Barcelona. Es el caso más sangrante, pero no ha sido el único", expone.

"Nuestra pretensión de que los CIE no se vuelvan a abrir va en conjunto a la pretensión de acabar con el sistema de deportaciones. No queremos alternativas al internamiento como medida cautelar para expulsión, ya existen alterativas contempladas en la Ley de Extranjería", apunta Vives.

Por su parte, el exjuez García de Dios puntualiza que "la desaparición de de los internamientos con motivo de la pandemia no ha provocado el caos en la convivencia social", una lección de la que podría aprender España y la Unión Europea a la hora de acabar con estos espacios. "Pero soy consciente que, cuando pase este periodo, volverán las políticas que no muestran preocupación por los derechos humanos", sentencia García de Dios, que teme un empeoramiento de "racismo institucional" a la vista de la " crisis económica y y aumento del paro y la desigualdad brutal" que va a dejar el coronavirus. "Hará mas difícil la aplicación de políticas que favorezcan el cierre de los CIE", prevé.

miércoles, 6 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Hoy es un día histórico en España: los CIE se quedan vacíos

Imagen: Público / Protesta contra los CIEs
Hoy es un día histórico en España: los CIE se quedan vacíos.
La ley permite internar a estas personas un máximo de 60 días. Si en este plazo no han sido devueltas, deben quedar en libertad.
Europa Press | Público, 2020-05-06
https://www.publico.es/sociedad/hoy-dia-historico-espana-cie-quedan-vacios.html

Ninguno de ocho Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) que operan en España cuenta con personas migrantes en su interior desde este miércoles, 6 de mayo, cuando ha cesado el internamiento de la última persona que permanecía en el centro ubicado en Algeciras (Cádiz).

Así lo han confirmado fuentes del Ministerio del Interior, del que dependen estas instalaciones policiales de carácter no penitenciario diseñadas para poder ejecutar la expulsión del territorio nacional.

Desde la declaración del Estado de Alarma el pasado 14 de marzo por la pandemia del coronavirus, se ha ido liberando poco a poco a los internos. La ley permite mantenerlos dentro un máximo de 60 días y, si en este plazo no han sido devueltos, deben quedar en libertad. En el contexto actual, que ha derivado en cierres de fronteras, es imposible su retorno a sus países de origen.

Así pues, se han ido desalojando "de manera ordenada", tal y como aseguró el ministro Fernando Grande-Marlaska en una comparecencia en el Congreso el pasado 23 de abril. Ese día, todavía permanecían tres personas en el CIE de Algeciras, mientras que ya estaban vacíos los otros siete centros.

Antes del Estado de Alarma, la ocupación de estas instalaciones se situaba en el 59%. De las cerca de 1.200 plazas que hay en estos centros, el número total de plazas disponibles reales rondaba las 700 y 800 plazas, ya que algunas se encontraban en obras (como es el caso del CIE de Barcelona) y otras tantas se tenían que habilitar.

Ahora, 53 días después de que se decretase la alarma, los CIE están a cero en ocupación. Estos centros existen desde el año 1986, tras contemplarse en la primera Ley de Extranjería (Ley Orgánica 7/1985 sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España). En ella se establece la posibilidad de que el juez de instrucción acuerde como medida cautelar vinculada a la sustanciación o ejecución de un expediente de expulsión su internamiento en centros que no tengan carácter penitenciario.

La existencia de estos centros y su internamiento se ha mantenido y ampliado en modificaciones posteriores de la ley de Extranjería y, de hecho, en el año 2014 se aprobó el reglamento de funcionamiento y régimen de los CIE. Si bien, su existencia es muy cuestionada por varias organizaciones que reclaman su cierre inmediato y definitivo y que denuncian la falta de transparencia y violaciones de derechos fundamentales en su interior.

Lucha por el cierre de los CIE
De hecho, desde la 'Plataforma CIES NO Madrid' han emitido un comunicado expresando su "alegría" tras conocer que ninguna persona está interna. "Hoy es un día que no olvidaremos, como tampoco olvidamos las vulneraciones de los derechos humanos, ni las muertes, ni el trato indigno y vejatorio, ni las agresiones ni las torturas, ni el sinfín de aberraciones que han sucedido entre sus muros cada día desde que fueron creados", sostiene.

Así, ha avisado de que una vez pase la crisis sanitaria de la covid-19 seguirán luchando para que ese cierre sea "irreversible" y hasta convertirlo en definitivo. "No son cifras o números, son historias humanas de supervivencia y sujetos de derechos y responsabilidades. ¿Quién repara el daño causado por su privación de libertad de 60 días en condiciones que muchos de ellos relatan peores que las de los centros penitenciario?", han destacado.

Durante el desalojo de los CIE, se ha priorizado a aquellos internos con domicilios o arraigo en España, mientras que el resto han pasado a los servicios del Sistema de Acogida, que dependen de la Secretaria de Estado de Migraciones.

Fuentes de este departamento han confirmado que han recibido a internos procedentes de los CIE de Barcelona, Madrid y Valencia, si bien no han ofrecido el número concreto de personas acogidas tras su liberación de los CIE.

De acuerdo a un informe del SJM, en 2018 fueron internadas en los CIE un total de 7.855 personas: 7.676 varones y 179 mujeres. Dos tercios de los internos procedían de Marruecos (36%) y de Argelia (32%. Precisamente Marruecos, Guinea y Argelia son los tres países de los que proceden la mayor parte de quienes llegan de manera irregular a España, de acuerdo a datos de ACNUR a fecha 31 de diciembre de 2019.

En 2017, un total de 8.837 migrantes pasaron por alguno de los siete Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Sin embargo, fueron 3.041 las personas finalmente enviadas a sus países de origen, mientras que 5.796 personas (el 65,5%) recluidas en los CIE tuvieron que ser puestas en libertad ante la imposibilidad de ejecutar la orden de expulsión.

Así se reflejó en datos oficiales recopilados en una respuesta parlamentaria a la exsenadora de Unidos Podemos, Maribel Mora, unas cifras que constataban que el Ministerio del Interior, responsable de la gestión de los centros, logró deportar a su país de origen únicamente al 34,5% de los internos.

martes, 28 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Covid-19: la patológica búsqueda de la seguridad

Imagen: Público / Málaga
Covid-19: la patológica búsqueda de la seguridad.
Francisco Miguel Fernández Caparrós · Filósofo y abogado | Público, 2020-04-28
https://blogs.publico.es/dominiopublico/32470/covid-19-la-patologica-busqueda-de-la-seguridad/

Lo estamos viendo día tras días desde que se decretó el estado de alarma: la pandemia del covid-19 ha hipertrofiado todos los mecanismos y medidas coercitivas de las que dispone el Estado sin necesidad de crear un régimen sancionador excepcional 'ad hoc'. En su lugar, la norma que decretó el estado de alarma se remite a las leyes que habitualmente emplean las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y que se pueden resumir en dos opciones: Código Penal y Ley de Seguridad Ciudadana (la conocida como ‘Ley Mordaza’). Los resultados de adoptar unas medidas de confinamiento tan severas junto con la aplicación a discreción de normas que han sido criticadas desde su promulgación, entre otras razones por vulnerar los principios constitucionales más elementales, están siendo alarmantes. En términos cuantitativos, en el momento en que escribo este artículo el Ministerio del Interior ha recibido más de 740.000 propuestas de sanción y se han detenido a cerca de 6.700 personas desde la activación del estado de alarma. En términos cualitativos, son numerosos los casos registrados por organizaciones de defensa de los derechos humanos en los que se denuncia un uso excesivo de la fuerza y violencia empleada por distintos cuerpos policiales. ¿No había otro camino a seguir que el establecimiento de unas medidas restrictivas tan extremas?, ¿no había -no hay- más alternativa que el Código Penal y la Ley Mordaza?

La emergencia del Estado soberano y las expresiones del punitivismo
Se han dado distintas respuestas a estas preguntas. Una de las más conocidas y que más fortuna ha hecho entre la familia de las distintas izquierdas es la que ha dado el filósofo italiano Giorgio Agamben. Recientemente, en una entrevista en la que le interrogaban sobre si nos encontramos ante una nueva forma de totalitarismo, el autor de ‘Homo Sacer’ sostenía que "estamos viviendo el fin de un mundo, el de las democracias burguesas, basado en los derechos, los parlamentos y la división de poderes, que está dando paso a un nuevo despotismo que, en lo que respecta a la omnipresencia de los controles y el cese de toda actividad política, será peor que los totalitarismos que hemos conocido hasta ahora". La respuesta de Agamben está hecha con un trazo demasiado grueso y no sin razón su actitud ha sido calificada de frívola. Desde luego, estamos viviendo un momento de excepcionalidad jurídica que pone en riesgo el núcleo duro de los derechos y principios consagrados en las constituciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, ¿en qué posición nos deja aceptar el escenario del filósofo italiano? ¿Acaso darlo por hecho no supone asumir una derrota, menospreciar los mecanismos del Estado de Derecho que aún quedan en pie y, todavía peor, renunciar a toda posibilidad de transformación posible?

Ante estas mismas preguntas, Paz Francés, profesora de Derecho penal de la Universidad [Pública] de Navarra y autora del excelente libro ‘¿Se puede terminar con la prisión?’, ha dado una respuesta mucho más serena y matizada. Según Francés, las medidas punitivas adoptadas tanto en un plano horizontal -la denuncia entre individuos- como vertical -desde el Estado hacia los individuos- no son sino la precipitación de algo que ya se encontraba en la sociedad. El uso del miedo, el lenguaje bélico, la explosión sancionadora o la normalización del encierro son expresiones de una misma pulsión punitiva. Ahora bien, siguiendo el camino apuntado por Francés creo que es oportuno preguntarse sobre las raíces de algunas de las expresiones punitivas que señala y, tal vez aún más importante, si éstas son o no irreversibles. Paz Francés ofrece algunas pistas al respecto a las que volveré enseguida, aunque antes me gustaría dar un pequeño rodeo alrededor de otro texto que ilumina un aspecto distinto de este asunto.

La búsqueda patológica de la salud
David Cayley, pupilo y entrevistador de Ivan Illich, reflexionaba en un largo y sugerente texto sobre la actual pandemia en diálogo con la obra del pensador austríaco. En su exposición de la obra de Illich, Cayley explica cómo una de las cuestiones que más le preocupó al autor de ‘Némesis Médica’ fue los efectos contraproducentes que provocaba una exacerbación del papel de la medicina en las sociedades posindustriales europeas. Según Illich no era nada descabellado pensar que en un determinado momento "la intervención médica comenzaría a derrotar a sus propios objetivos, generando más daño que bien". A ese fenómeno lo denominó ‘iatrogénesis’, una ‘hybris’ biomédica que de manera simultánea despliega sus efectos en el plano clínico, social y cultural. Más allá de los conocidos "efectos adversos" de la práctica clínica, la iatrogénesis social y cultural han cristalizado en una honda transformación antropológica que, según nos cuenta Cayley, tiene que ver con la expectativa de que "todo sufrimiento puede y debe ser aliviado de inmediato", con la concepción de la propia muerte como una derrota y, en definitiva, con la "búsqueda patológica de la salud" que tiene su apéndice más visible en la obsesión por evitar cualquier tipo de riesgo. Este proceso de erosión y descomposición antropológicos es el que el filósofo Santiago Alba Rico ha analizado desde sus primeros escritos y que ha identificado en ‘Ser o no ser (un cuerpo)’ con "la muerte de las tres facultades "neolíticas" -la razón, la imaginación y la memoria- y el fin de la "mesopotamia" de la evolución, desde donde podía hallarse aún un camino hacia la democracia y la igualdad". Así, una de las consecuencias más agudas de esa preeminencia de la práctica médica, en especial en los momentos de crisis, es que se sustrae a las reglas ordinarias de la justicia ya que, según Illich, "a quien se le asigna el control sobre la muerte deja de ser un humano ordinario [...]. El tiempo y el espacio comunitario reclamados por la empresa médica ‘resultan tan sagrados como sus homólogos religiosos y militares’".

En todo caso, la relación que sugiere Illich entre el papel de la medicina y los militares, entre esa búsqueda patológica de la salud y, añado, de la seguridad, es una de las tensiones que con más fuerza está emergiendo durante esta pandemia. A este respecto no es casual que Adrian Vermeule, profesor de Derecho constitucional de la Universidad de Harvard y uno de los mejores conocedores de la obra de Carl Schmitt, haya propuesto aprovechar las actuales circunstancias para dar un paso adelante hacia "un gobierno autoritario del bien común" dirigido por una poderosa administración y sustentado, entre otros ideales, en la salud y la seguridad. Ahora bien, este irrefrenable deseo de seguridad destinado a prevenir todo riesgo, ¿era inevitable? En absoluto. En el caso de nuestro país tiene un largo recorrido.

Hacia un Derecho penal de la peligrosidad e inseguridad
En los primeros años de este siglo, después de los atentados del 11-S y de la Guerra contra Irak, el Partido Popular se esforzó en situar la seguridad ciudadana como una de las principales preocupaciones de la opinión pública. De hecho, el lema de campaña que emplearon los populares en las elecciones municipales de 2003 fue precisamente "Menos impuestos, más seguridad". La Ley Orgánica 11/2003, aprobada dentro del Plan contra la delincuencia elaborado durante el segundo mandato de Aznar, dibujaba algunas de las principales líneas maestras de la política penal de las próximas décadas que nada tenían de inevitables, sino que respondían a una voluntad política muy concreta. Uno de los objetivos declarados en la Exposición de Motivos era el fortalecimiento de la seguridad ciudadana. La culminación de esa transformación del ordenamiento jurídico culminó con la modificación del Código Penal y la aprobación de la Ley Mordaza en el año 2015. Tal vez, por ser telegráfico en cuanto a las incontables críticas a las que ha sido sometida esta ley, es oportuno recordar que el Consejo General del Poder Judicial calificó ambas propuestas como un ejemplo de "Derecho penal de la peligrosidad" ya que "desde los axiomas de este derecho, la seguridad se convierte en una categoría prioritaria en la política criminal, como un bien que el Estado y los Poderes públicos han de defender con todos los medios e instrumentos a su alcance".

Como han analizado Ignacio González y Manuel Maroto, estas reformas legislativas han tenido, en relación con el ciclo de protestas iniciado en 2011, un triple propósito: generar un efecto desaliento respecto a las movilizaciones sociales, introducir una fuente adicional de recaudación y "difundir la percepción de que la protesta en los espacios públicos no es un derecho, sino una actividad molesta, que por lo tanto se grava para compensar al Estado". En este sentido, el endurecimiento progresivo del Código Penal y la construcción de un Derecho administrativo sancionador desbocado no ha tenido que ver con un aumento de la criminalidad, sino con el tipo de respuesta que se ha querido articular ante la profunda inseguridad social y vital que generó la crisis económica de 2008 entre amplias capas de la población. González y Maroto ofrecen un dato terriblemente ilustrativo sobre lo que Loïc Wacquant ha llamado la construcción de un Estado penal y es que entre los años 2012 y 2013 el gasto en material antidisturbios y de protección policial aumentó un 1780% en 2013, pasando de 173.670 a 3,26 millones de euros. Esta transformación del Estado, junto al incomparable número de sanciones que se han impuesto durante la vigencia del estado de alarma, refuerza la idea de los autores respecto a que, en comparación a Estados Unidos, el proceso de transformación penal de los Estados europeos se muestra de forma más evidente si ponemos nuestra atención en las Fuerzas y Cuerpos Seguridad antes que en las cárceles (sin minusvalorar el papel que desempeñan en nuestra sociedad las prisiones o los Centros de Internamiento de Extranjeros).

¿Apología de la inseguridad?
Lo que he intentado mostrar hasta aquí es que, por tentadora que resulte la idea de explicar con esquemas totalizantes y mecánicos los riesgos ante los que nos encontramos, no deberíamos ceder a ese impulso. Por un lado, porque bajo explicaciones totales solemos perder de vista detalles importantes. Por otro, porque en muchas ocasiones nos dejan en el mismo lugar del que partíamos; un lugar que con frecuencia suele ser impotente y minúsculo. Por otra parte, también he querido mostrar que esta pulsión de seguridad que nos invade como anverso de eso que Ivan Illich llamó la "patológica búsqueda de la salud" tiene unas raíces muy concretas que, en síntesis, tienen que ver con una política penal y sancionadora de signo expansivo y conservador; un patrimonio compartido tanto por el Partido Popular como por el PSOE que ha hipertrofiado, siguiendo a Wacquant, el brazo derecho del Estado.

Sin embargo, a riesgo de sonar ingenuo, no creo que debamos renunciar a articular un programa que anule este deseo de seguridad y que se materialice en transformaciones concretas como son, sin ánimo de ser exhaustivo, acabar con la Ley Mordaza, cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros, derogar la prisión perpetua o reivindicar el papel de la justicia restaurativa.

Se trataría de una apología de la inseguridad, entendida como la necesidad de asumir la vulnerabilidad intrínseca a la vida y renunciar al riesgo cero, pues esto último supone el verdadero riesgo en términos sociales y antropológicos. Se trataría de cambiar la mirada con la que nos enfrentamos al mundo y dejar espacio a la duda razonable que precede al juicio sin justicia, desbocado e inmediato, del otro como un peligro potencial. Esta pandemia nos está dejando escenas de denuncia desde los balcones y excesos policiales en las calles. También muestras de apoyo entre vecinas, vivas por la sanidad pública y mensajes de ánimo a desconocidos. Ante un horizonte securitario desafiado por perseverantes signos de fraternidad y esperanza el futuro permanece abierto.

[Este artículo no habría sido posible sin los comentarios y correcciones de Maribel y Santi al borrador inicial. Gracias por la paciencia; gracias por el impulso]

lunes, 20 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionrefugiada | El Gobierno mantiene a más de 1.600 migrantes hacinados en el CETI de Melilla

Imagen: El País / Llegada de migrantes a Melilla
El Gobierno mantiene a más de 1.600 migrantes hacinados en el CETI de Melilla.
Interior frena los traslados a la Península pese a la saturación de las instalaciones que funcionan al doble de su capacidad.
Laura J. Varo | El País, 2020-04-20
https://elpais.com/espana/2020-04-19/el-gobierno-mantiene-a-mas-de-1600-migrantes-hacinados-en-el-ceti-de-melilla.html

El Gobierno mantiene a más de 1.600 personas hacinadas, en plena cuarentena, en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla, un alojamiento provisional de 782 plazas. En circunstancias normales, traslados periódicos a la Península consiguen aliviar la enorme presión de este centro, pero desde que se decretó el estado de alarma Interior los ha paralizado. El confinamiento ha dejado encerrados a todos los residentes, incluidas familias con niños, obligados a convivir en unas instalaciones con más del doble de su capacidad.

Las denuncias sobre la situación del centro se han intensificado en los últimos días. ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, ha pedido al Ministerio del Interior y al de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones “medidas urgentes” para descongestionar el CETI y “proporcionar un alojamiento digno a los residentes”. El Defensor del Pueblo también ha denunciado que estas condiciones impiden mantener las medidas de seguridad ante la covid-19. El centro se encuentra a un 214% de su capacidad, según responde el Ejecutivo a una pregunta parlamentaria planteada por el diputado de EH-Bildu Jon Iñárritu.

El número de residentes en el CETI de Melilla es el mayor, al menos, desde 2015, cuando el centro alojó un pico de 2.000 personas en plena crisis de refugiados de Oriente Medio. Desde entonces, nunca ha estado por debajo de su capacidad (480 plazas en 2015, hasta las 782 actuales). Actualmente, el centro registra su mayor índice de ocupación en el último lustro. En Ceuta, con una ocupación mucho menor (129%), la Delegación del Gobierno sí consiguió orquestar la salida de 105 y 37 personas en dos traslados a finales de marzo, semanas antes de detectarse en un bebé el primer positivo por coronavirus. En abril no se han vuelto a realizar más traslados y, según diversas fuentes, no se prevé que se reactiven.

El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, último responsable de la gestión de estos alojamientos temporales, mantuvo esta semana en el Congreso que la situación del centro de Ceuta estaba controlada, pero reconoció su “preocupación” por la sobreocupación del de Melilla. Su Secretaría de Estado de Migraciones no ha dejado de solicitar a Interior traslados desde principios de año, pero estos no se han producido. Pese a que la gestión del centro depende de la secretaría de Estado, las autorizaciones de los traslados llevan el sello del departamento de Fernando Grande-Marlaska.

La semana pasada, y tras multiplicarse las presiones al Ejecutivo de Pedro Sánchez para reducir la saturación del centro, se avisó a varios residentes de que sí habría “salida”, como se llama coloquialmente a los traslados en barco a la Península. Según testimonios recabados por El País, los elegidos ya tenían sus billetes para embarcar rumbo a Málaga y el transporte para llevarlos hasta el puerto estaba preparado. A última hora de la tarde se anuló, sin dar explicaciones a los afectados. El dispositivo, coordinado por la Delegación del Gobierno en Melilla y la dirección del centro, fue paralizado atropelladamente por Interior para reevaluar los perfiles de las personas seleccionadas, según admiten fuentes del ministerio, que aseguran estar trabajando en el traslado de varias decenas de personas para esta misma semana.

Criterios arbitrarios
El listado de los residentes que pueden ser trasladados a la Península lo elabora la Comisaría General de Extranjería y Fronteras; y los criterios de selección, que dependen también del número de plazas disponibles en el resto del territorio (de acogida humanitaria para migrantes o de asilo para solicitantes de protección internacional), suelen ser arbitrarios y desconocidos.

El tiempo medio de estancia varía enormemente en función de la nacionalidad y el colectivo en el que encuadran a los residentes. Esto también es caprichoso. Ha habido épocas en las que se ha priorizado el traslado de determinados grupos (refugiados, colectivo LGTB, perseguidos políticos), mientras que hay otras en las que prima el criterio de las nacionalidades (Siria, África Subsahariana) o del perfil (familias u hombres solos). Los bloqueos también afectan prioritariamente a algunos colectivos, especialmente a los magrebíes. A finales de enero, un primer bloqueo provocó una grave crisis con jóvenes tunecinos registrados como solicitantes de asilo a quienes se vetó la entrada en el CETI, que estaba saturado.

Desde la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) denuncian que las decisiones del ministerio a la hora de aprobar o no los traslados y elaborar las listas no son jurídicamente sostenibles. Normalmente, prima una situación de vulnerabilidad en determinados perfiles: solicitantes de asilo, mujeres o familias monoparentales y enfermos crónicos. La pasada semana, el Defensor del Pueblo solicitó el traslado urgente de una mujer marroquí y sus tres hijos que aún siguen en el CETI. La madre padece asma, lo que la convierte en población de riesgo ante la covid-19, y es víctima de malos tratos.

La actual sobreocupación del CETI en Melilla contrasta con la reducción de llegadas de migrantes y solicitantes de asilo en 2019 y 2020 con respecto a 2018, cuando se registró en Melilla el mayor pico de llegadas en los últimos cinco años. El pasado 6 de abril, 53 jóvenes lograron acceder a la ciudad sorteando la valla. Debido a la congestión, tuvieron que ser acogidos en una carpa instalada en una ubicación distinta, en terrenos de titularidad privada. Pasaron casi 12 horas a las puertas del CETI, algunos heridos, atendidos por sanitarios de Cruz Roja y vigilados por las fuerzas de seguridad. Hasta entonces, tanto el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, como la delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, habían mantenido que la situación en el centro estaba controlada.

lunes, 13 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Por una regularización inmediata, sin condiciones, para todas y permanente

Imagen: El Salto
Por una regularización inmediata, sin condiciones, para todas y permanente.
Diversas colectivas de migrantes racializadas y antirracistas coordinadas a nivel estatal exigen a la clase política la regularización permanente y sin condiciones de todas las personas migrantes y refugiadas ante la emergencia sanitaria del coronavirus.
Carlos Soledad | El Salto, 2020-04-13
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/por-una-regularizacion-inmediata-sin-condiciones-para-todas-y-permanente

Desde que la racista y utilitarista Ley de Extranjería entró en vigor en 1985 de la mano del PSOE, el Estado se comporta como una máquina de hacer “sin papeles”. Así, miles de personas viven por debajo de la línea de los derechos humanos, un lugar donde sus vidas, sus familias y sus cuerpos son despreciables. El reciente Real Decreto que se aprobó en el Consejo de Ministros, mantiene este espíritu y ejecuta una regularización selectiva, interesada, injusta e inhumana, de la misma forma como se ha realizado en Portugal.

La Ley de Extranjería es racista porque ataca mayoritariamente a gente racializada de las excolonias y descendientes, le permite perseguirlos al aire libre por color de piel, encerrarlos en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), utilizar la violencia bajo el siniestro protocolo de repatriación y da cobertura para que ocurran asesinatos, como así fue en 2014, cuando la Policía Nacional disparó a quince refugiados que intentaban llegar a nado en el Tarajal. Nunca hubo justicia.

La Ley de Extranjería es hija de los intereses capitalistas porque pone a su disposición un ejército de “sin papeles” trabajando en condiciones de semiesclavitud para que la maquinaria de acumulación siga funcionando, aún en tiempos de coronavirus. Mientras tanto, el resto de la sociedad puede tener una casa limpia, a los abuelos cuidados, comida de proximidad, al tiempo que las empresas se llenan los bolsillos y el Estado se ahorra unos cuantos euros. Finalmente, la Ley de Extranjería es machista porque en lugar de centrarse en los cuidados de toda la sociedad, el Estado macho y opresor activa todo su poder para vulnerabilizar a una importante capa de la sociedad, a los de los márgenes, al sótano.

Pero las personas migrantes han demostrado durante todo este tiempo su capacidad de resistencia y liberación. En 2001, muchas de ellas decidieron encerrarse en Iglesias de varias ciudades a lo largo de todo el Estado Español. Negociando directamente con la clase política, consiguieron el proceso de regularización más amplio y sin condiciones de la historia. Hoy, en el encierro obligado por la emergencia sanitaria, vuelven a organizarse para exigir un proceso extraordinario, urgente, permanente y sin condiciones. Se trata de una movilización migrante sin precedentes en la historia reciente, asociaciones de trabajadoras sexuales, del hogar y los cuidados, del campo, manteros, estudiantes, activistas, todas unidas a por la #RegularizacionYa.

Los colectivos migrantes en el Estado español, además, interpelan a todas las organizaciones y a la sociedad en general a apoyar esta demanda y a demostrarlo públicamente a partir del lunes 13 de abril a las 11 horas, por todos los medios posibles. Se trata de que todas, como sociedad presionemos a la clase política para que las más vulnerables obtengan acceso a cobertura sanitaria, laboral y de los cuidados. Porque la tempestad del coronavirus es la misma, pero el barco en el que las “sin papeles” navegan es frágil, construido artificialmente por la Ley de Extranjería.

Uno de los consensos sociales que esta crisis sanitaria, económica y social ha visibilizado, es el de generar mecanismos y políticas para actuar en la protección de lo común, el cuidado de la comunidad y la sostenibilidad de la vida. Por ello, las migrantes demandan que se inicie un proceso de regularización inmediato que les permita acceder a sus derechos sociales, económicos y políticos, así como poner en valor sus capacidades, saberes, experiencias y aportes a esta sociedad.

La regularización debe realizarse con criterios que prioricen el cuidado de la vida y que garanticen los derechos humanos de todas las personas, independientemente de su origen. Y no condicionada a la instrumentalización y las exigencias económicas y estereotipadas del mercado laboral, en coherencia con el anhelo que tantas veces desde el gobierno se ha mencionado: “No dejar a nadie atrás”.

miércoles, 1 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Un juez ordena el desalojo del CIE de Las Palmas para frenar los contagios

Imagen: El País / Barranco Seco, Las Palmas de Gran Canaria
Un juez ordena el desalojo del CIE de Las Palmas para frenar los contagios.
Los centros de internamiento mantienen todavía a cerca de 100 inmigrantes, a pesar de la imposibilidad de expulsarlos
María Martín | El País, 2020-04-01
https://elpais.com/sociedad/2020-03-31/un-juez-ordena-el-desalojo-del-cie-de-las-palmas-para-frenar-los-contagios.html

Un juez ha ordenado este martes el desalojo del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Las Palmas de Gran Canaria, al detectarse “un progesivo contagio” de coronavirus entre los internos. El magistrado justifica la medida en las condiciones de “hacinamiento” de los internos y la imposibilidad de garantizar el aislamiento en el centro. Cerca de un centenar de personas, según el Ministerio del Interior, permanecen aún encerrados en los CIE pese a que las restricciones fronterizas en todo el mundo impiden deportarlos a sus países de origen.

La orden del juez de ordenar la liberación de los internos se suma a la petición que ya había realizado el Defensor del Pueblo el 19 de marzo, cuando aún no había ningún contagio confirmado en los siete centros de internamiento de toda España. Casi dos semanas después, aún hay cerca de 100 personas encerradas (un 12% de un total de 866 plazas, según Interior). El pasado domingo la ocupación se mantenía al 30%. La mayoría de ellos está concentrada en los dos centros de las islas Canarias, según fuentes conocedoras de la ocupación de las instalaciones.

El CIE de Barranco Seco al que se refiere el magistrado, tiene al menos dos internos diagnosticados de Covid-19, según publicó la prensa local la semana pasada. “La decisión adoptada se basa en estrictas razones de salud pública y orden público y por estrictas razones de humanidad”, dicta el magistrado. El resto de centros, algunos como el de Barcelona totalmente vacíos, no ha registrado ningún caso positivo, según Interior.

El juez canario Arcadio Díaz Tejera mantiene que “existe un progresivo empeoramiento de la salud de los servidores públicos que han estado o están prestando servicios en el centro” de Barranco Seco, una antigua cárcel. El magistrado, que ejerce las funciones de control del centro, también se refiere al “progresivo contagio que se ha dado entre los migrantes”. “Es razonable entender que dadas las vías de transmisión de ese microorganismo, el hacinamiento constituye un factor favorable para la expansión de la infección”, recoge la resolución judicial.

Derecho a la salud
El juez Díaz recuerda que la privación de libertad en los centros de internamiento tiene como objetivo la expulsión de los inmigrantes, un procedimiento que en las circunstancias actuales es prácticamente imposible de ejecutar. Prevalece, mantiene el magistrado, el derecho a la salud de los internos y de los servidores públicos que allí trabajan.

El magistrado ordena, por tanto, que se traslade a los migrantes a centros de acogida al ritmo “más ágil posible”, debido a los contagios que se están produciendo y ante la “inexistencia de condiciones adecuadas para garantizar el debido aislamiento de los internos con síntomas o que han dado positivo”.

Este juez, que ejerce la función de control del CIE de Las Palmas, ya había comparado las instalaciones con “las cárceles de la dictadura”. En auto de febrero en el que instaba a las autoridades a subsanar las deficiencias del centro, denunciaba los “sinsentidos, irregularidades y carencias” del lugar.

La liberación de los extranjeros por parte del Ministerio del Interior está siendo más lenta de lo que a las asociaciones humanitarias y a sus propios abogados les gustaría. En Valencia, un juez ha ordenado la puesta en libertad de una mujer marroquí internada en el CIE de Zapadores. “Las especiales circunstancias que concurren en el territorio nacional” y las “dudas razonables de que pudiera llevarse a cabo la expulsión dentro del plazo máximo legal de 60 días” aconsejan “el cese del internamiento”, dispone el auto del magistrado valenciano.

Este juez, sin embargo, ha impuesto a la mujer la obligación de someterse a controles semanales en la Brigada de Extranjería de la Policía y le ha retirado el pasaporte. “Es triste que hayamos tenido que recurrir a la justicia para conseguir una puesta en libertad que ya habíamos solicitado hace dos semanas y que el Defensor del Pueblo respaldó. Esto viene a demostrar que el internamiento no es una medida cautelar para la expulsión, sino que busca castigar la estancia irregular”, afirma Paco Solans, vicepresidente de la Asociación de Abogados de Extranjería.

Huelga de hambre para ir a la Península
Además de la liberación paulatina de los extranjeros internados en los CIE, las autoridades han permitido por motivos sanitarios el traslado a la Península de 142 personas que permanecían en el Centro de Estancia Temporal de Extranjeros (CETI) de Ceuta. Las instalaciones albergaban a más de 650 personas cuando su capacidad es de 512 plazas. El salvoconducto, que ha beneficiado sobre todo a subsaharianos y argelinos, ha generado malestar entre los marroquíes que aún están en el centro. Un grupo de 13 marroquíes solicitantes de asilo ha iniciado una huelga de hambre para protestar por “la discriminación que sufren ante otras nacionalidades”.

martes, 31 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Ordenan el desalojo del CIE de Barranco Seco por un «progresivo contagio» de coronavirus

Imagen: La Marea / Barranco Seco, Las Palmas de Gran Canaria
Ordenan el desalojo del CIE de Barranco Seco por un «progresivo contagio» de coronavirus.
El auto del Juzgado de Instrucción nº8 de Las Palmas de Gran Canaria recoge que las personas internas se encuentran en condiciones de "hacinamiento" que no garantizan el aislamiento de las personas con síntomas o que han dado positivo por coronavirus.
Alba Mareca | La Marea, 2020-03-31
https://www.lamarea.com/2020/03/31/ordenan-el-desalojo-del-cie-de-barranco-seco-por-un-progresivo-contagio-de-coronavirus/

La situación que viven los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) no queda al margen de la crisis del coronavirus. Las plataformas que piden su cierre así lo han denunciado desde que comenzó el estado de alarma. El pasado viernes, el diario Canarias7 informaba de que dos hombres del CIE de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria, habían dado positivo en la prueba de COVID-19. Este martes, el Juzgado de Instrucción nº8 de Las Palmas de Gran Canaria ha ordenado, mediante un auto al que ha tenido acceso ‘La Marea’, el desalojo de este centro.

En este documento, el juez Arcadio Díaz Tejera pide que «se proceda a remitir a los migrantes internos en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barranco Seco a aquellos centros de carácter social» conforme a la disponibilidad y ritmo que las autoridades administrativas consideren oportuno. «El ritmo de remisión debe ser el más ágil posible debido al progresivo contagio que se está produciendo en el centro por el hacinamiento en el que se encuentran los internos y por la inexistencia de las condiciones adecuadas para garantizar el debido aislamiento de los internos con síntomas o que han dado positivo por contagio del COVID-19″, continúa el auto. El juez insta a actuar con rapidez «por razones de salud pública y por razones de salud de los migrantes y los servidores públicos que están en Barranco Seco».

Esta orden se produce después de que el pasado domingo, el director operativo de la Policía Nacional, José Ángel González, negara en una rueda de prensa que exista hacinamiento en el CIE de Valencia. Lo hizo tras ser preguntado por un vídeo publicado la semana pasada en el medio de comunicación Cuartopoder, en el que varios internos denunciaban la falta de protección que están sufriendo durante esta emergencia sanitaria.

Consultados por ‘La Marea’, desde la plataforma CIEs No Madrid señalan que han denunciado la situación en la que se encuentran estas personas desde el primer momento: «Por el riesgo que tienen y también porque hay unas personas más vulnerables que otras dentro de los CIE». También la Asociación de Abogados Extranjeristas presentó una queja por las condiciones de los CIE en una situación como esta al Defensor del Pueblo, que instó al Gobierno a liberar los internos de este tipo de centros al ser imposible deportarlos por la crisis del coronavirus.

De desalojarse el CIE que se encuentra en Gran Canaria, se sumaría al de Barcelona, donde sus internos ya fueron puestos en libertad el pasado 19 de marzo. Desde 'CIEs No Madrid' explican a este medio que en el de Madrid quedan nueve personas que se prevé que sean liberadas pronto y en el de Murcia quedan 60 personas. «No se puede tener a gente en condiciones de falta de higiene y hacinamiento», insisten desde esta plataforma, denunciando también la falta de alternativas de algunos internos que son puestos en libertad. En muchos casos, por no encontrarse en la ciudad en la que viven sus familias y no tener dinero para comprar billetes de transporte, se ven obligados a permanecer en la calle hasta encontrar una solución, según explican, algo que dificulta su confinamiento conforme a las directrices del Gobierno.

viernes, 27 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Detectan dos casos de coronavirus en el CIE de Barranco Seco

Imagen: Canarias7 / Barranco Seco, Las Palmas de Gran Canaria
Detectan dos casos de coronavirus en el CIE de Barranco Seco.
Carlos S. Beltrán | Canarias7, 2020-03-27
https://www.canarias7.es/sociedad/sanidad/detectan-dos-casos-de-coronavirus-en-el-cie-de-barranco-seco-NB8928681

Dos hombres, de mediana edad y de origen subsahariano, internos en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Barranco Seco han dado positivo en las pruebas de Covid-19, según confirmaron diversas fuentes. Los dos hombres, que habían llegado hace unos días en una patera, fueron sometidos tras presentar un cuadro leve de síntomas y tras entrar en cuarentena el enfermero encargado de prestar asistencia sanitaria a las 69 personas que están en estos momentos en el CIE de Barranco Seco. Todo apunta al enfermero como fuente del contagio de estos dos inmigrantes. El trabajador sanitario, que acude de forma periódica al CIE trabaja en un centro de salud donde había estado en contacto con más afectados, según señalan las fuentes.

Se está la espera del traslado de los dos afectados a un centro sanitario donde realizarles un seguimiento más exhaustivo y lejos del resto de internos ante el riesgo de que contagien a más personas. De momento no se han detectado más casos entre el resto de internos y entre los trabajadores del CIE.

Las fuentes consultadas denuncian que carecen de materiales de protección para evitar contagios y el contacto directo con los dos afectados así como la ausencia de un protocolo de actuación y de medidas para evitar nuevos contagios. En este sentido, reclaman medidas de desinfección del centro y de la implementación de medidas de seguridad tanto para el resto de internos como para los trabajadores. Cabe recordar que el CIE de Barranco Seco reabrió sus puertas a finales del año pasado en pleno pico de llegada de patearas y cayucos a las islas.

jueves, 19 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Las restricciones por el coronavirus paralizan las expulsiones de inmigrantes

Imagen: El País / Protesta de migrantes en el CIE de Aluche
Las restricciones por el coronavirus paralizan las expulsiones de inmigrantes.
Ante la imposibilidad de devolverles a sus países, el Defensor del Pueblo pide la liberación de los internados en los CIE.
María Martín / J. J. Gálvez | El País, 2020-03-19
https://elpais.com/espana/2020-03-19/las-restricciones-por-el-coronavirus-paralizan-las-expulsiones-de-inmigrantes.html

Las restricciones para frenar la expansión del coronavirus impuestas por más de 120 países a personas procedentes de España dejan en suspenso las repatriaciones forzosas de inmigrantes. El Ministerio del Interior mantiene que no hay ninguna orden de paralizarlas, pero en la práctica es casi imposible ejecutarlas. Antes de la emergencia sanitaria, la inmensa mayoría de las expulsiones eran de nacionales de países que ahora han prohibido la entrada a ciudadanos procedentes de España o que han suspendido sus conexiones aéreas o marítimas, según el listado del Ministerio de Exteriores.

Los dos casos con más impacto son los de Marruecos y Argelia, que cerraron sus fronteras y cuyos nacionales ocupan siempre el primer y segundo puesto de expulsados, muy por encima del resto. Fuentes policiales reconocen que, ante el cerrojazo ―por tierra, mar y aire y por tiempo indefinido― no será posible devolver a los inmigrantes de esos países a los que se traslada generalmente en barco. En 2017, las expulsiones y devoluciones de marroquíes y argelinos supusieron el 75% de las 9.326 órdenes ejecutadas, según los últimos datos oficiales disponibles, recogidos en una respuesta parlamentaria a la exsenadora Maribel Mora (Podemos).

Lo mismo ocurre con Colombia, Rumanía, Georgia, Ecuador, Paraguay y República Dominicana, el segundo grupo de países a donde más se devuelven inmigrantes en situación irregular en España. Ninguno de ellos permite la entrada a personas procedentes de España. Juntos sumaron el 12% del total de expulsiones. La excepción entre los primeros países del ‘ranking’ de expulsiones es Brasil, donde su presidente, Jair Bolsonaro, que ve “histeria” en torno a la pandemia, está dilatando la decisión de cerrar fronteras.

Otros países que admiten de vuelta con frecuencia a sus nacionales, como Albania, Argentina, Bolivia o Portugal, también han blindado sus fronteras.

Una de las pocas excepciones es Mauritania, desaparecida en los registros de los últimos años, pero que en los últimos meses ha recibido al menos nueve vuelos de repatriación llenos de migrantes llegados a las islas Canarias. El país no ha cerrado aún su frontera a los que proceden de España, pero sí les impone cuarentena, una medida que dificulta la admisión de vuelos de repatriación en los que viajan cerca de medio centenar de migrantes.

Salidas de los CIE
La imposibilidad de expulsar inmigrantes tiene un impacto directo en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), donde la ley permite encerrar a quien está en situación irregular en España un periodo máximo de dos meses mientras se tramita su repatriación. Según informan fuentes jurídicas y policiales, la pandemia del coronavirus limitará su funcionamiento, ya que la normativa solo respalda el internamiento con el objetivo de garantizar la devolución. Por tanto, si la mayoría de países de origen de los inmigrantes internados han prohibido la entrada de personas procedentes de España, los jueces tendrán más difícil autorizar su confinamiento en estos centros. “Si la finalidad es la devolución, ante la actual circunstancia excepcional, su internamiento carece de sentido”, admiten fuentes de la Fiscalía.

España cuenta actualmente con siete CIE, que suman 876 plazas, según los datos facilitados por el Ejecutivo a través del portal de Transparencia. Fuentes de Interior aseguran que la ocupación en este momento se encuentra al 59%. En diciembre, en cambio, era del 89%, según consta en una respuesta parlamentaria al diputado Jon Iñarritu (EH-Bildu). La previsión es que este porcentaje disminuya conforme los internos se acercan al cumplimiento de los 60 días de encierro. “Los van a ir dejando en libertad según se cumpla su estancia en el CIE y serán entregados a las ONG para que se hagan cargo de ellos, según los convenios suscritos con el Ministerio de Interior”, señalan fuentes policiales. Otros criterios, como si cuentan con redes familiares en España, serán tenidos en cuenta.

Interior mantiene que no hay una orden generalizada para el cese de los internamientos, pero en los últimos días, según ha podido saber este periódico, se han multiplicado las salidas de internos que no habían cumplido el tiempo máximo de 60 días. “Se están analizando caso por caso las causas del ingreso y se están poniendo en relación con la capacidad de retorno”, aseguran fuentes del ministerio.

Ante tal coyuntura, el Servicio Jesuita de Migrantes (SJM) ya ha exigido al Gobierno que libere a los encerrados que no puedan ser expulsados y les ofrezca “alternativas de protección”. “La falta de información está derivando en brotes de violencia en los CIE”, recuerda la ONG, después de que un grupo de migrantes se amotinara el martes en el CIE de Aluche (Madrid).

El Defensor del Pueblo mantiene una posición similar. “En el caso de los extranjeros internados en un CIE, se da la particularidad de que su privación de libertad tiene como fin exclusivo asegurar la materialización de su devolución o expulsión. Las circunstancias actuales impiden que se pueda dar cumplimiento a esta finalidad por lo que, a juicio del Defensor del Pueblo, estas personas deben ser puestas en libertad”, apunta la institución en un escrito en el que se da respuesta a la consulta de la Asociación de Abogados Extranjeristas.

En ese mismo documento, el órgano liderado por Francisco Fernández Marugán añade que dicha iniciativa debe considerarse de inmediato para proteger la salud de los internos, los policías y “todo el personal que presta servicio en los CIE”. A su vez, recalca que la Comisaría General de Extranjería y la Secretaría de Estado de Migraciones ya le han informado de que han iniciado las gestiones para que vuelvan a sus casas los internos que queden en libertad y cuenten con residencia en España; y para que sean derivados a los servicios sociales municipales aquellos que no tengan domicilio en el país.

Tensión en Aluche por el coronavirus
El coronavirus aún no ha llegado al CIE de Aluche, pero la ausencia de medidas de prevención está siendo motivo de protestas de los internos. Este martes se produjo un pequeño motín sin consecuencias, según confirmó el director operativo de la Policía Nacional, José Ángel González. Los veinte amotinados se subieron al tejado para protestar contra la falta de mascarillas, pero enseguida depusieron su actitud. Solo el personal del centro y los efectivos policiales, cuyo despliegue se ha reforzado en los últimos días, tienen acceso al material sanitario. Según ha podido saber El País, también se han producido algunos intentos fracasados de fuga.

La situación en el CIE es de gran tensión desde que el 11 de marzo se detectase un caso sospechoso de coronavirus en un grupo de argelinos que ese día entraba en el centro. Inmediatamente, el enfermo fue aislado en la sala de preingreso. Varias fuentes confirman que los propios internos llamaron a urgencias ante el empeoramiento del estado de salud del paciente, pero ninguna ambulancia llegó a entrar en el complejo. La situación fue gestionada en todo momento por los propios médicos del CIE. El enfermo dio negativo por Covid-19 en las dos pruebas que se le practicaron y evoluciona favorablemente.

Con información de Marcos Lema.

domingo, 15 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #poblacionmigrante | Algeciras, la ciudad que incumple la cuarentena por los 200 marroquíes llegados desde Italia y atrapados allí

Imagen: El Mundo / Grupo de marroquíes atrapados en Algeciras
Algeciras, la ciudad que incumple la cuarentena por los 200 marroquíes llegados desde Italia y atrapados allí.
Casi dos centenares de marroquíes llegaron ayer de Italia y unos sesenta siguen deambulando hoy por las calles de la ciudad sin asistencia y sin poder pasar a Marruecos por tener las fronteras cerradas.
Laura Garófano | El Mundo, 2020-03-15
https://www.elmundo.es/andalucia/2020/03/15/5e6e580121efa0c83d8b46c7.html

Desde ayer, prácticamente todas las calles de las ciudades españolas están desiertas cumpliendo incluso con anticipación el decreto de estado de alarma anunciado por el Gobierno para frenar la transmisión del coronavirus. Todas, excepto una: Algeciras, que a su pesar tuvo ayer a dos centenares de ciudadanos marroquíes llegados ayer, por la mañana y por la tarde, a bordo de tres autobuses. Hoy quedan unos sesenta, pero han llegado otros cinco autobuses de los doce que, según el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, estaban previsto que llegaran hoy para que sus ocupantes crucen a Marruecos. "A dos no los localizan, y a otros cinco la Guardia Civil les ha instado a que den la vuelta".

La mayoría ha viajado desde Italia, su lugar de residencia y principal foco de la pandemia a nivel europeo. No pueden cruzar a Marruecos por la vía marítima que ofrece Algeciras, porque desde el jueves el Gobierno Marroquí cerró todas las fronteras con España a causa del Covid-19, una decisión que según la agencia de noticias marroquí MAP se efectuó "en concertación" con el Gobierno español, y que supuso la apertura de los pasos hasta las 6 de la madrugada del viernes para que salieran turistas españoles y marroquíes.

Fuentes de Subdelegación de Gobierno han declarado a El Mundo que en la mañana de hoy "estamos trabajando con Madrid, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, para intentar aportar soluciones", esto es, que Marruecos abra su frontera para que los migrantes regresen al país del que tienen la nacionalidad.

Desde ayer, el alcalde de la ciudad, José Ignacio Landaluce (PP) clama en el desierto pidiendo actuaciones. A los de ayer no los aceptaron en la Mezquita de la ciudad. Dotada de camas y duchas, según el edil. Lleva más de 24 horas hablando con el consulado de Marruecos en España y Subdelegación de Gobierno. "Desde primera hora de la mañana, cuando llegaron los dos primeros autobuses", indica a El Mundo, "he hablado varias veces con el cónsul de Marruecos en Algeciras, con el subdelegado de Gobierno, con la Policía Nacional...". A todos "les he pedido que actúen, que se entienda el problema y se les atienda. Estas personas, que vienen viajando desde Italia, y aunque tienen el derecho a la libre circulación, estamos ante una situación en la que ha de prevalecer la absoluta prevención y la salud pública", y por tanto "no pueden quedarse deambulando por las calles". Ahora, con la llegada de más autobuses, "yo esto no debo permitirlo y exijo que el Gobierno actúe".

Landaluce sugirió ayer al subdelegado de Gobierno que se les desplace al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de San Roque, para que "se les chequee médicamente y se les atienda". No le han hecho caso, por lo que los migrantes -quienes llegaron a asaltar ayer el Consulado de Marruecos a la desesperada- se encuentran actualmente deambulando por Algeciras sin recibir ningún tipo de asistencia. "Aquí se les debe atender y aportar soluciones. Bien de vuelta a Italia, al CATE o a Marruecos". En las calles, de ningún modo, indica el edil algecireño

"Lo primero es la salud de la ciudadanía, y por ello se hace imprescindible que estas personas reciban la asistencia humanitaria y sanitaria necesaria". En Algeciras "estamos siguiendo las recomendaciones higiénico-sanitarias dictadas por las autoridades, por lo que sería una absoluta insensatez que esta situación se mantuviese durante más horas, días o semanas", indica el edil algecireño. "Estas personas vienen viajando desde Italia, y aunque tienen el derecho a la libre circulación, estamos ante una situación en la que ha de prevalecer la absoluta prevención y la salud pública", y por tanto "no pueden quedarse deambulando por las calles".

Tensiones
Han pasado las horas y tras esta solicitud, el alcalde de San Roque, Juan Carlos Ruiz Boix (PSOE) ha acusado hoy al alcalde algecireño de "no respetar al Ayuntamiento de San Roque" al sugerir el CATE como alojamiento. A su juicio, "se ha querido atribuir la gestión de un edificio, como el CATE, que es competencia de otra administración, en este caso el Ministerio del Interior, para tratar de resolver un problema de forma insolidaria, queriendo trasladarlo a otro municipio cercano sobre el que no tiene ninguna competencia". Ruiz Boix ha señalado además que "en ningún caso" este grupo de ciudadanos marroquíes será trasladado al CATE, ya que "este centro está destinado a acoger a inmigrantes irregulares, circunstancia ésta que no se da con estos ciudadanos marroquíes, que tienen autorización laboral para trabajar en Europa e incluso en algunos casos también nacionalidad italiana". El edil sanroqueño ha afirmado también que "una gran parte de esos aproximadamente 200 ciudadanos marroquíes ha regresado a sus lugares de origen en Italia, mientras que los que aún permanecen en la comarca están alojados en establecimientos hoteleros de la zona, con las medidas de restricción de movimientos que impone el Estado de Alarma para toda la ciudadanía. El alcalde de San Roque estima que en Algeciras solo permanecen "unos sesenta" que esperan en Algeciras que Marruecos decida abrir la frontera.

Todos estos datos han sido confirmados por Subdelegación de Gobierno en el Campo de Gibraltar, indicando que estos migrantes "no son inmigrantes irregulares sino ciudadanos europeos", que el gobierno está colaborando con Marruecos y que "actualmente sólo hay 2 autobuses en Algeciras. En la tarde noche de ayer, la Guardia Civil de Tráfico ha interceptado a los demás y se han dado media vuelta a su lugar de origen, de Italia y también de Francia". En la actualidad "quedan unos sesenta en la puerta del Consulado de Marruecos". Por último, han advertido que "es necesario evitar alarmismos y con responsabilidad buscar soluciones".

A media tarde los cinco autobuses que han llegado hoy han vuelto a salir, llenos, rumbo a Italia, mientras que el Consulado de Marruecos en Algeciras está buscándoles alojamiento a los que han decidido quedarse, indican desde Subdelegación.