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lunes, 14 de junio de 2021

#hemeroteca #asexualidad | Clara, 23 años: «Nunca he sentido atracción sexual por nadie»

La Voz de Galicia / Clara Morató-Aragonés //

Clara, 23 años: «Nunca he sentido atracción sexual por nadie».

La asexualidad es una orientación sexual. Ni un problema, ni un desajuste fruto de un trauma. Clara descubrió la suya a los 19 años. «Te encuentras con muchas preguntas incómodas por el desconocimiento que hay», asegura.
Noelia Silvosa | La Voz de Galicia, 2021-06-14
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2021/06/12/nunca-sentido-atraccion-sexual-/0003_202106SY12P8991.htm 

La asexualidad no es sinónimo de celibato. Tampoco es la decisión de no tener relaciones sexuales. Y mucho menos, la secuela de un trauma o una disfunción hormonal. No es una patología ni un problema, sino una orientación sexual más. El halo de la invisibilidad la esconde, y no resulta fácil encontrar a una persona que quiera ponerle rostro. Pero Clara Morató-Aragonés presta el suyo sin dudarlo. Pertenece a la Asociación Catalana de Asexuales (ACA), y la exposición para ella es un mal menor cuando de lo que se trata es de explicarle al mundo su opción. Para ayudar a otros y, quizás, para evitar alguna de las muchas preguntas incómodas que habitualmente tiene que responder. «Quiero empezar por definir qué es la asexualidad, y es una orientación sexual que consiste en no sentir atracción sexual hacia otras personas. A mí me gusta poner como ejemplo lo que pueden sentir los heterosexuales hacia gente de su mismo género. Eso las personas asexuales lo sentimos por todo el mundo», indica la joven, que inmediatamente desmonta, uno a uno, los falsos mitos que la rodean: «No es el celibato, ni decidir no mantener relaciones, porque como asexual, heterosexual, o con cualquier otra orientación, puedes decidir tenerlas o no. Ni tampoco es todas esas cosas que nos suelen decir, como que es fruto de un trauma, un desajuste hormonal o un bajo deseo sexual».

Muchos fibrilan cuando escuchan a un asexual decir lo siguiente: «Una cosa es que otra persona no te active el deseo sexual y otra es no tenerlo. La asexualidad hay que equipararla al resto de orientaciones. Las personas en sí no son un activador de nuestro deseo sexual, pero por diferentes razones podemos decidir tener o no relaciones sexuales. Hay diversidad, como en cualquiera de las orientaciones». ¿Qué activa entonces ese deseo si no es otra persona? La motivación para mantener relaciones no tiene por qué radicar en lo que nos provoca alguien, como sucede en el caso de las personas alosexuales, que sí sienten atracción por otras personas.

«También puede ser por curiosidad, porque te sientes excitado, porque a nivel hormonal te sientes con ganas y tienes la libido activa. O, por ejemplo, porque quieres tener hijos o lo ves como algo importante para una relación de pareja, y no te importa tenerlas. Al final es dejar de entender que todas las personas tenemos relaciones sexuales porque otra persona nos está atrayendo sexualmente», señala Clara, que pone ejemplos de situaciones en las que los alosexuales también mantienen sexo sin que la otra persona les provoque el deseo: «En muchísimos casos, fuera de la asexualidad, todos hemos visto a homosexuales que pueden tener relaciones con personas por las que no se sienten atraídas, por desgracia porque muchas veces no tienen la misma libertad para expresarse. Y eso no quiere decir que no sean consentidas o no puedan llegar a ser placenteras. Por ejemplo, en mi caso, le propondría antes a mi pareja ver una peli que tener relaciones sexuales». Cabe decir que lo mismo les ocurre a muchas parejas longevas de todas las orientaciones que mantienen sexo casi por obligación, o como un mero trámite.

«Crees que algo va mal»
Clara descubrió que era asexual con 19 años, cuando una amiga que tenía dudas sobre su propia orientación le desveló el término. Hasta ese momento la confusión la había llevado a pensar que era lesbiana, y después, como define ella, una «hetero mal hecha, porque sientes que tu atracción no es como la que sienten otros y tienes esa sensación de que algo funciona mal en ti». En cuanto buscó en qué consiste la asexualidad, todas las piezas encajaron. «Es difícil darse cuenta. Siempre caemos en el punto de que cómo confirmas que no sientes algo. Porque al final es esta sensación de que lo que sienten los otros no acaba de encajar con lo que sientes tú, ves algo diferente pero no sabes exactamente qué. Con otras orientaciones puede ser más fácil, porque notas quién te provoca esto, pero aquí... Hay mucho dolor por esta invalidación, y un mal entendimiento. Existe mucha patologización, y la creencia de que esto se cura yendo a terapias y hormonándote, explorando tu cuerpo con otras personas aunque tú no quieras. Y eso genera autoodio», apunta.

El secreto para iniciar una relación sentimental entre un asexual y un alosexual, señala, es el mismo que para todas: la comunicación y entender las necesidades del otro. Ser conscientes de que lo importante no es que uno de los dos sea asexual, sino la prioridad que se le dé a equis conducta y la desigualdad en el interés por el sexo, «que puede pasar entre parejas heterosexuales en las que uno tiene un alto deseo y la otra, bajo. Hay que hablarlo. Y se pueden tener relaciones cuando los dos se sientan cómodos, o no tenerlas. A mí si no me importa, o me pilla en un día en el que quiero experimentarlo, y al final obtengo un placer físico, puedo mantenerlas. Es más plantearnos si es una actividad que realmente nos gusta, o una expectativa social», asegura. Pero hasta llegar a esta reflexión, Clara vio fracasar alguna que otra relación: «Tuve una en la adolescencia que acabó, en parte, porque yo veía que lo que sentía por esta persona no era lo mismo que sentían mis amigas por sus parejas. Pensaba que no era la persona indicada, una especie de ‘no te quiero lo suficiente'. Luego tuve otra relación con una persona que no es asexual, pero lo hablamos y fue muy fácil al haber comunicación».

Sí, una pareja sin sexo es posible. Sin embargo, no está exenta de críticas e incomprensión. «Siempre se dice que las relaciones de pareja van más allá del sexo, que hay que hablar del amor y demás, pero en el momento en el que planteas que una relación pueda no tener sexo, se la invalida completamente, parece que solo es amistad», dice Clara, que responde rápido a una pregunta complicada, ¿qué diferencia hay entre una amistad y una relación de pareja sin sexo?: «Al final, lo que diferencia una amistad de una relación es el hecho de que las personas que estén en ella la consideren una relación. Hay amistades superintensas que parecen parejas y no lo son. Son las propias personas quienes deciden qué tipo de relación tienen».

La asexualidad diferencia también entre distintos tipos de atracciones. Aparte de la atracción sexual que podemos sentir hacia los demás, podemos hablar de atracción romántica, el deseo de mantener una relación de pareja con una persona; y de atracción sensual, querer tener un contacto físico no sexual como abrazos, caricias o besos, entre otras. «Y este tipo de atracciones se pueden dirigir hacia géneros concretos o hacia todos», dice la joven, que aborda sin tabúes otro tema delicado, el de la maternidad en un escenario en el que el sexo no es ni de lejos una prioridad: «Al final son los motivos que te llevan a tener una relación sexual, en este caso tener un hijo, te apetezca ese día o no. Yo tengo claro que quiero ser madre, pero desde hace años pienso sobre todo en la adopción o la acogida, y concibo más una crianza en comunidad y no en una relación sexoafectiva».

Clara nunca experimentó la atracción sexual, y es más, bromea con que si algún día le pasase, probablemente se asustaría. «En mi caso nunca he sentido atracción sexual por nadie. En la comunidad sí la han sentido, pero en momentos tan específicos, bajo unos condicionantes o tan pocas veces en su vida, que al final su experiencia diaria se parece más a la de una persona asexual que a la de una que no lo es. Aquí es cuando hablamos del espectro grisexual de quienes la sienten a veces», matiza. En despojarse del prejuicio está la clave.

domingo, 5 de agosto de 2018

#hemeroteca #asexualidad | No me interesa el sexo, ¿y qué?

Imagen: El País / Visibilidad asexual en el Orgullo 2017 de Londres
No me interesa el sexo, ¿y qué?
Los asexuales no se sienten atraídos físicamente por otras personas. Lo defienden como una elección más, y piden respeto.
Luisgé Martín | EPS, El País, 2018-08-05
https://elpais.com/elpais/2018/08/01/eps/1533131110_417201.html

En el libro 'Mi último suspiro', Luis Buñuel confesaba: "Desde los 14 años hasta estos últimos tiempos, el deseo sexual no me ha abandonado jamás. Un deseo poderoso, cotidiano, más exigente incluso que el hambre, más difícil a menudo de satisfacer". Y explicaba que, con la vejez, "apreciaba como una liberación la desaparición del deseo sexual y de todos los demás deseos".

Con mayor o menor magnitud, la cárcel del deseo de la que habla Buñuel condiciona la vida de la mayoría de los seres humanos, sobre todo en estos tiempos de hipersexualización social. Hay un grupo de personas, sin embargo, que se definen a sí mismas como asexuales. Cada una lo es a su manera, pero comparten un rasgo determinante: no sienten una atracción sexual convencional hacia otras personas.

En 2001, el estadounidense David Jay, que entonces tenía diecinueve años, fundó la red AVEN (Asexual Visibility and Education Network) con el propósito de reunir en ella a las personas asexuales y reivindicar su visibilidad. El triángulo AVEN muestra visualmente el espectro de la asexualidad: la línea superior representa la escala sexual de Kinsey, desde la homosexualidad pura hasta la heterosexualidad pura. En la verticalidad del triángulo, que va pasando del blanco al negro atravesando toda la escala de grises, se muestra la intensidad, la frecuencia y las características del deseo sexual. Cuanto más abajo, menos pulsión erótica existe. El vértice inferior del triángulo lo ocupan los asexuales puros.

Andrea vive en Madrid y tiene diecinueve años. Es gris-bisexual, lo que quiere decir que puede llegar a sentir excitación en momentos muy concretos y bajo determinadas circunstancias, pero que el sexo no es para ella el sustento de una relación ni algo interesante en sí mismo. Su primera pareja fue un chico demisexual. Los demisexuales sólo sienten atracción hacia aquellas personas con las que tienen una conexión emocional muy fuerte, no pueden separar el sexo del amor romántico. El segundo novio de Andrea era un chico de sexualidad convencional (un alosexual, en su terminología), y después de una primera etapa de normalidad la relación fracasó: “No me sentía cómoda teniendo el sexo tan presente. Era como ver comer a alguien cincuenta hamburguesas seguidas cuando tú con una te sacias”.

La búsqueda de un entorno social propicio y benévolo en el que poder comportarse con naturalidad y tener relaciones de todo tipo es la mayor dificultad de los asexuales. Avigail’e tiene 25 años y nació hombre en Colombia, aunque ha renunciado a su identidad masculina y se considera de género neutro. "En la secundaria casi todos mis compañeros de clase pensaban en el sexo todo el tiempo, se la pasaban viendo pelis porno y masturbándose incluso en plena clase. Miraban con morbo a las chicas, y si notaban en ti cierta indiferencia a todo eso, te tachaban de homosexual y te bulleaban". Para él los años de la adolescencia fueron muy duros, hasta que descubrió que había en el mundo gente con su misma orientación: “El año pasado decidí cortar todo lazo romántico con alosexuales y hasta me juré a mí mismo que nunca volvería a estar en una relación así de desequilibrada”.

Los asexuales no quieren que se les confunda con los célibes o con los que dejan de practicar sexo por razones morales; no quieren que se les atribuyan problemas hormonales o falta de libido; y no quieren que se sospeche que tienen miedo u odio al sexo. Piden simplemente que su comportamiento sea considerado una orientación sexual más. Ni Andrea ni Avigail’e creen que su vida sea menos plena o satisfactoria por no tener ese instinto erótico casi depredador que tienen la mayoría de personas en la juventud. "Si existe el sexo sin amor, ¿por qué no puede existir el amor sin sexo?", se pregunta Avigail’e, que ha conocido a través de Internet a una mujer paraguaya con la que planea compartir el futuro.

"Nada es blanco o negro", dice Andrea, que tiene ahora una relación con una persona trans y asexual. "Para algunos de nosotros, una simple caricia o un abrazo pueden ser considerados como trato erótico. Para otros, un beso. Y para otros, la genitalidad y el coito. No hay por qué hacer clasificaciones tajantes. Sólo reclamamos que se respete a cada uno en su singularidad y que no se crea que somos bichos raros".

domingo, 11 de diciembre de 2016

#hemeroteca #demisexualidad | Demisexuales: cuando solo las emociones generan deseo

Imagen: El País
Demisexuales: cuando solo las emociones generan deseo.
Los foros de internet y las redes sociales sirven de apoyo para esta comunidad.
Héctor Llanos Martínez | Verne, El País, 2016-12-11
http://verne.elpais.com/verne/2016/12/01/articulo/1480592839_847894.html

Solo sienten atracción sexual hacia personas con las cuales tienen un fuerte vínculo emocional; no son asexuales, pero rara vez muestran interés por el sexo en comparación con la media de la gente. Son los llamados demisexuales. Su orientación apenas encuentra reflejo en las instituciones especializadas ni respuestas en las consultas médicas. A falta de más información oficial, internet se ha convertido en el refugio en el que compartir experiencias con sus semejantes.

Los demisexuales difícilmente han tenido una relación sexual de una noche surgida en una discoteca. No encuentran a alguien atractivo desde el punto de vista sexual hasta que no lo hacen antes en el plano sentimental. Así lo explica Demisexuality Resource Center, web que recopila los conceptos básicos de esta orientación casi desconocida para muchos y de la que apenas se habla en España.

"Desde que inicié mi vida sexual, sabía que algo era diferente. Constantemente pensaba que quizá estaba pasando por un bajo nivel hormonal y mi propósito permanente era poder decirle al ginecólogo: cúreme, no siento deseo sexual como todas mis amigas, así que debo estar mal", explica a Verne Elena, cineasta y emprendedora treintañera que no encontraba un término para definir lo que le ocurría.

Sin embargo, cuenta, "sí que había experimentado la atracción sexual ‘explosiva’ con tres parejas anteriormente. Entonces, ¿qué estaba pasando?". Elena descubrió el término demisexual a través de uno de los vídeos de YouTube de la activista LGBT y economista colombiana Ophelia Pastrana. Encontró primero preguntas y luego muchas respuestas. Se identificó con las explicaciones que se daban en él, que nunca le habían ofrecido antes.

"La gente llega hasta mis vídeos porque hay muy poco material educacional. Todo lo que se considera ahora ‘fenómeno nuevo’, siempre han estado ahí. Pero antes existía una cantidad inmensa de presión por hacer callar a la gente que tiene formas de pensar diferentes. Gracias a internet es mucho más difícil silenciar a las minorías", nos comenta Pastrana.

Tras ver a Ophelia, Elena investigó en la red no tanto para buscar un diagnóstico médico sino como para encontrar otros testimonios similares al suyo. Muchos demisexuales los hacen en foros como los de la web Asexual Visibility and Education Network (AVEN) y en grupos privados en Facebook a los que se puede acceder solicitando una invitación a su moderador.

Demisexuales, con casi 1.500 miembros, es uno de ellos dedicado a usuarios hispanohablantes y en Reddit existen varias comunidades en inglés para debatir sobre esta orientación sexual. En la comunidad YouTube, canales en inglés como GirlfriendsTV trazan una línea entre asexualidad y demisexualidad.

"Nunca sé el tiempo que voy a necesitar [hasta saber que alguien me atrae sexualmente]. También es frustrante para mí. No me siento preparada para algo más que para un abrazo de buenas noches hasta que de pronto sí que lo estoy. A veces pasan semanas, a veces meses y a veces nunca llego ahí", cuenta en primera persona en The Washington Post una de sus redactoras, Meryl Williams.

Una vez que encuentran a la pareja adecuada, la frecuencia a la hora de tener relaciones sexuales con ella puede llegar a ser tan habitual como la de cualquier otra pareja, explica a Verne un portavoz de Asexual Community España (ACES), considerada la primera asociación española centrada en estas orientaciones sexuales.

"Vi hacer una referencia en Twitter sobre el término demisexual. No estaba familiarizada con ello (...) Supe de inmediato que esa descripción me definía perfectamente", comenta la periodista estadounidense. El famoso informe Kinsey sobre el comportamiento sexual "ya hablaba de ello en los años 40, pero no le daba un nombre. El término ha surgido por tanto entre la comunidad virtual en vez de en la científica. Hay médicos que siguen tratándolo como un trastorno", confirma ACES. Fue AVEN, que nació en 2001, la asociación online que lo impulsó de forma definitiva, primero en Estados Unidos, donde el concepto es más popular que en otros países, y luego entre la comunidad hispanohablante.

"A nuestra consulta llegan muchos pacientes que nos comentan que su médico no les entiende", confirma a Verne Carmen Sánchez Martín, codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona. "Hay un boom de etiquetas sexuales porque, en determinadas situaciones, las personas necesitan categorizarse. No suelen existir publicaciones psicológicas o médicas que utilicen el término; son ellos los que se autodefinen", dice la sexóloga, quien ve positivo que se empleen "nuevos conceptos para describir aquellas opciones sexuales en las que no se hace daño a nadie".

¿Por qué es necesaria una etiqueta que distinga a unos y a otros? "Permite formar una sensación de comunidad y un sentido más fuerte de sí mismos. A través de ella descubren que existen otros semejantes y que hay una comunidad para apoyarlos. En esta comunidad, los demisexuales pueden hablar con otros que comparten sus mismas experiencias, compartir consejos sobre cómo navegar un mundo sumamente sexual y encontrar apoyo emocional", explica Arf Gray, el impulsor del Demisexuality Resource Center, en su guía básica. "El problema no es el de tener una etiqueta, sino el de que se discriminen esas etiquetas", defiende la activista Ophelia Pastrana.

Toda esta información en internet supone un alivio para los demisexuales, pero no soluciona el conflicto que viven al intentar mantener una relación con aquellas personas que sienten deseo sexual de forma habitual, a los que se denomina alosexuales. "Todavía hoy, estando en paz y habiendo encontrado nombre para mi condición y a mucha gente como yo, tengo miedo de salir con ellos. Simplemente soy esa pieza del rompecabezas que no encaja", comenta Elena.

Tres preguntas básicas sobre demisexuales

¿Es más común en hombres o en mujeres?
"En nuestras encuestas aparecen ahora mismo más mujeres, lo que no significa nada. Por varias razones, los hombres están menos dispuestos a identificarse como demisexuales", asegura a Verne el activista Arf Gray.

¿Un demisexual nace siéndolo?
"Puede nacer siéndolo o convertirse en uno. Su sexualidad puede variar a lo largo de su vida o que un suceso traumático lo provoque. Todas las opciones son válidas y aceptables", comenta Gray.

Carmen Sánchez Martín, del Instituto de Sexología de Barcelona, también considera que esta condición sexual "puede ser variable a lo largo de la vida de una persona y acercarse más a la asexualidad o a la alosexualidad en distintos momentos".

¿Qué hacer si descubres que tu pareja o la persona con quien estás comenzando una relación es demisexual?
"Que hagan preguntas y mantengan la mente abierta. Cada demisexual es diferente. Algunos aman el sexo a pesar de todo y otros no tanto. Hay que descubrir qué le gusta a esa persona y cómo se siente más cómoda", recomienda Arf Gray.