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domingo, 17 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | Entrevista al escritor y activista Ramón Martínez autor de “Lo nuestro si que es mundial”

Imagen: Google Imágenes / Ramón Martínez
Entrevista al escritor y activista Ramón Martínez autor de “Lo nuestro si que es mundial”.
Eduardo Nabal | Burgos Digital, 2019-02-17

https://burgosdijital.net/entrevista-al-escritor-y-activista-ramon-martinez-autor-de-lo-nuestro-si-que-es-mundial/

Ramón Martínez (Madrid, 1982) es doctor en filología por la Universidad Complutense de Madrid, activista para la erradicación de la homofobia y escritor. Fue finalista del Premio Odisea de Narrativa con su primera novela ‘Esta noche tú decides’ (2007), y autor de ‘La cultura de la homofobia y cómo acabar con ella’ (2016), un manual que analiza pormenorizadamente cómo funciona el odio y la discriminación hacia la diversidad sexual y de género.

P. “Lo nuestro sí que es mundial” es uno de los libros más exhaustivos, al menos hasta la fecha, sobre el activismo LGTB+ en el estado español. Pero empecemos por el principio tú mismo no te sientes cómodo con la utilización indiscriminada de estas siglas.


R. No suele gustarme tratar de resumir todo un movimiento social que persigue la erradicación de la discriminación hacia la diversidad sexual y de género bajo cuatro simples siglas por varios motivos: por un lado utilizarlas como forma de aglutinar a todo un conjunto polimorfo de personas, con sus particulares sensibilidades y vivencias de la sexualidad el género, es excesivamente reduccionista; creo que mucha gente a cuyas necesidades hemos de dar respuesta como movimiento se queda fuera de esas cuatro letras.

Por otra parte hay un conflicto ideológico y un conflicto histórico: cuando hablamos de «políticas LGTB» afrontamos un discurso fundamentado en la identidad, en cuatro identidades concretas, y no todas las ideologías de este movimiento coinciden en esa estrategia identitaria, ni ahora mismo ni a lo largo de la historia de lo que hoy llamamos «movimiento LGTB», que en su día recibió otros nombres, quizá más interesantes, cuando reivindicaba la «liberación sexual».

P. Nos explicas la dificultad de un proyecto tan amplio y donde pusiste tu frontera.

R. El proyecto del libro, cuando empecé a investigar, consistía fundamentalmente en ofrecer una visión general sobre la historia de este movimiento social que recuperase una genealogía reivindicativa que me temo va quedando olvidada con cada nueva generación que se incorpora a sus filas. La dificultad era evidente: yo mismo tenía que informarme de muchos sucesos de los que mi generación jamás ha escuchado hablar, y que resultan claves para entender cómo se articulan hoy los diferentes puntos de vista sobre cómo llevar a cabo la reivindicación.

Luego me encontré una dificultad esperable: resumir todo de tal modo que pudiera explicarse bien en un libro que intentaba ser breve. Esa fue la frontera, tratar de hacer una introducción sencilla, de 350 páginas, presentando la historia de un movimiento social que debería ser desarrollada -y recuperada- en varios tomos. Queda aún muchísimo por contar, y habrá que seguir contándolo.

P. El autor es muy respetuoso, apasionado y a la vez imparcial. Eso da puntos al libro pero también uno piensa que a veces “hay que escribir con rabia”. ¿Has intentado ser “neutral” o simplemente te ha salido así?

R. He sido muy cuidadoso con la redacción. Tengo unos puntos de vista personales muy particulares sobre este movimiento social que llamamos ‘nuestro’ y que creo que es patrimonio común de la humanidad, pero entendí que lo que debía primar en este libro no eran mis lecturas subjetivas, sino tratar de ofrecer a quien quiera acercarse a mis páginas una visión lo más objetiva posible del devenir histórico de una reivindicación ya centenaria.

La «neutralidad» es deliberada, y he intentado ser tan objetivo como he sido capaz de conseguir. Considero que para poder ofrecer mis propias consideraciones hará falta otro volumen, porque la intención de este era, fundamentalmente, ofrecer los hechos tal como sucedieron. Puede que ahora sea el momento de que, con ‘Lo nuestro sí que es mundial’ en la mano, podamos restablecer interesantes debates donde defender, o seguir defendiendo, nuestras visiones particulares de la reivindicación sobre sexualidad y género.

P. Marcas un punto de inflexión en el matrimonio gay. Eso ha ocurrido en muchos países del mundo pero en todos hay voces críticas con respecto no solo al ensueño de “una revolución sexual más allá de la heteronorma” sino también hacia el peligro de una desmovilización de cara a otras demandas también importantes que precisamente han aumentado como consecuencia de la actual desestructuración económica (la precarización, la plumofobia, la violencia, el auge de la extrema derecha, el racismo dentro de nuestra propia comunidad, la despatologización trans...)

R. La consecución del derecho al matrimonio para las parejas del mismo sexo ha resultado, y sigue resultando según se reconoce en diferentes países, un punto de inflexión evidente. La igualdad legal no deja de ser un avance impresionante, y siempre he pensado que resulta muy útil estratégicamente para disponer de una relativa posición de poder desde la que reivindicar otras cuestiones.

El problema es que desde hace más de una década en España, y vamos viendo que también en otros lugares donde se aprueba, el Matrimonio Igualitario conlleva una considerable desmovilización: parece que se hubiera interpretado como un fin en sí mismo, cuando realmente hemos de plantearlo como una estrategia más en el camino hacia la consecución de otros objetivos mucho más importantes. Personalmente considero que el objetivo último ha de ser la erradicación de todas las violencias que se dirigen contra todas las personas cuya sexualidad y expresión de género se apartan de lo normativo y, para alcanzar ese punto el matrimonio resulta útil, claro está, pero no creo que sea un objetivo en sí mismo. Considerarlo así, y darnos por venidos, no solo reduce el discurso reivindicativo a una expresión mínima: denota una preocupante falta de imaginación sobre el mundo que pretendemos construir, porque entre las consecuencias del Matrimonio Igualitario no solo está la igualdad legal: también se esconde el peligro de la incorporación a la heteronorma y una desmovilización preocupante.

P. Hay una idea interesante y es la necesidad de construir memoria para encarar el futuro. ¿Cómo crees que es posible dejar paso a las nuevas generaciones de pensadores y activistas sin abandonar del todo la lucha? Te lo pregunto desde una posición personal. Yo he aprendido mucho de otras personas pero hay experiencias que personales que “determinan la conciencia”. ¿Crees que es necesario construir o reconstruir una identidad “marica” para este milenio que viene?

R. Nuestra cualidad como personas heterodoxas en cuanto a la sexualidad y el género conlleva una peligrosa maldición: como personas no heterosexuales estamos condenadas a la carencia de genealogía, de referentes entre la generación que nos precede. Por eso la visibilidad sigue siendo tan relevante. Construir, o reconstruir, una memoria colectiva me parece una obligación ética no solo para reconocer los trabajos y padecimientos de quienes estuvieron antes, sino, y es aún más importante, para intentar asegurar a quienes vendrán después un bagaje cultural que puedan tomar como punto de partida para construir su forma de plantear el mundo; una tradición de la que no se hayan eliminado interesadamente planteamientos y puntos de vista que pueden resultarles útiles.

En cuanto a lo puramente político, creo que nuestras experiencias han determinado nuestra forma de plantear la reivindicación, pero considero que es una obligación de nuestra generación garantizar que la siguiente podrá contar no solo con sus propias experiencias sino con el recuerdo de las nuestras y de las anteriores.

Tenemos la responsabilidad de asegurar el crecimiento de una nueva generación activista que por primera vez tenga un acceso fácil a su propia genealogía: por eso me pareció importante escribir ‘Lo nuestro sí que es mundial’. Lo que hagamos ahora, y lo que se haga en el futuro con el eterno debate identitario creo que será muy diferente dependiendo de cómo articulemos el cambio generacional, que en el «movimiento LGTB» se ha caracterizado por la ruptura. Y, en todo caso, hay algo que me preocupa mucho más que cómo construir, deconstruir o reconstruir nuestras identidades, si estas son útiles o no: estamos viviendo hoy una gran eclosión de nuevas identidades, y quizá nos estemos deteniendo en su valor aislado sin recordar que no son más que estrategias para conseguir una transformación social.

Me preocupa sinceramente que este movimiento social que aspiraba a construir un mundo libre de violencias haya perdido la imaginación para delimitar sus objetivos a largo plazo y camine entretenido, despistado dentro de una curiosa desmovilización reivindicativa, planteando cuestiones que quizá nos alejen de la victoria final, que creo que debe ser una absoluta revolución en nuestra forma de vivir la sexualidad y el género.

viernes, 29 de junio de 2018

#hemeroteka #lgtbi #harrotasuna | Ramon Martinez. Idazlea eta LGTBI ekintzailea: «LGTBI mugimenduak teoria kritiko global bat garatu behar du»

Irudia: Berria / Ramon Martinez
Ramon Martinez. Idazlea eta LGTBI ekintzailea: «LGTBI mugimenduak teoria kritiko global bat garatu behar du»
Feminismoak bortxaketaren kultura definitu eta borrokatzen duen modu berean, LGTBI mugimenduak homofobiaren kultura salatu eta suntsitu beharra dauka, Ramon Martinezek adierazi duenez.
A. Zurutuza Irastorza | Berria, 2018-06-29
https://www.berria.eus/paperekoa/1857/003/001/2018-06-29/lgtbi_mugimenduak_teoria_kritiko_global_bat_garatu_behar_du.htm

Hispaniar filologian doktore, idazle eta LGTBI aktibista da Ramon Martinez (Madril, 1982). Hainbat saiakera idatzi ditu, eta baita nobela bat ere. Aste honetan Donostian izan da, ‘Lo nuestro sí que es mundial’ (Gurea bai mundiala) liburua aurkezten.

Zer aldarrikatu behar du LGTBI mugimenduak ekainaren 28an?
Hasieran, trans errealitateak aldarrikatu behar genituen, OME Osasunaren Mundu Erakundeak transexualitatea buruko gaixotasunen zerrendatik kendu zezan. Aurreko astean, ordea, OME aurreratu egin zitzaigun, eta zerrendatik kendu zuen. Orain, baliteke iruditzea ez dagoela aldarrikatzeko ezer, helburu handia lortu baitugu. Badago, ordea: transexualen errealitatean izugarri dago oraindik lortzeke. OMEk esan du transexualitatea ez dela buruko gaixotasuna, genero nahasmendua baizik. Aurrerapauso txikia da; ez da nahikoa.

Nola dago LGTBI mugimendua oraintxe bertan?
LGTBI mugimenduak, nire ustez, arazo handi bat du: helburuak gaizki finkatzen ditu. Urte luzez, bazirudien gay eta lesbianen ezkontza eskubidea lortzea zela mugimenduaren helburu bakarra. Oso helburu zehatza da, zehatzegia. Hori beteta, zaila da jakitea zer egin behar den gero. Izan ere, LGTBI mugimenduari falta zaio herri mugimendu orok izan behar duen elementu bat: errealitatearen analisi kritiko bat, teoria bat. Feminismoak badauka: patriarkatuari egiten dio kritika. LGTBI mugimenduak ere edaten du kritika horretatik, patriarkatua homofoboa, transfoboa eta bifoboa delako, baina ez dauka teoria globalik.

Esan nahi duzu jendeak uste duela homofobia desagertu dela, hainbat helburu txiki lortu direlako?
Horixe gertatu zen 2005ean. Espainian gay eta lesbianen ezkontza eskubidea aitortu zen, eta bazirudien gure lana bukatu zela, baina ez zen hala izan. Gauza asko lortu ditugu, baina irudipena daukat lorpen txiki horietan zentratzeagatik, ahaztu egin zaigula zein den benetako helburua. Pentsatu beharko genuke zein den LGTBI aktibismoaren helburu nagusia: despatologizatzea? Despenalizatzea? Edo erreforma sozial oso bat egitea, genero identitateek eta orientazio sexualek garrantzitsu izateari utz diezaioten?

Beraz, zure ustez, zer izan beharko litzateke LGTBI aktibismoaren helburua?
Uste dut mugimenduak irudimena galdu duela, aurrez aipatutako helburu txiki horiek eta kritika globalaren gabezia horrek mugimenduaren garapen diskurtsiboa oztopatu dutela. Hortaz, nik planteatuko nuke teoria kritiko global bat garatzea, utopia bat finkatzea, eta utopia horren bila hastea. Horrela, gure ekintzek zentzua izango dute diskurtso historiko batean.

Homofobiaren kultura bat existitzen dela esan izan duzu.
Sarritan aipatzen dut: bortxaketaren kultura bat dagoen bezala, homofobiaren kultura bat ere badago. Feminismotik hartutako ideia bat da, feminismotik baitatoz ideia on gehienak. Ez dakigu oso ondo nola egin aurre homofobiaren kultura horri, analisi global bat falta zaigulako, esan bezala. LGTBI talde ugari dago; oso garrantzitsuak dira guztiak, eta duela urte batzuk ez genuke inolaz ere pentsatuko zehaztasun horretara iritsiko ginatekeenik. Baina ikuspegi globala falta zaigu. Talde horien artean loturak egin behar ditugu, eta kulturarekin eta hezkuntzarekin lotu behar ditugu. Lan handia egiten dugu hezkuntzan, baina beharbada ez dugu ondo egiten. Noizean behin esku hartze bat egitearekin nahikoa dela uste dugu.

Zer lan egin beharko litzateke hezkuntzan?
Orain oso zaila da literatura eskoletan autore bat gay-a zela esatea. Irakasleek ez dute Lorcaren homosexualitateaz hitz egiten, baina bai Lope de Vegaren heterosexualitateaz. Har dezagun Antonio Erauso, adibidez, Alferez moja. Pertsonaia historiko oso garrantzitsua da; donostiarra, gainera! Hari buruz hitz egiteak izugarri lagunduko lieke ikasleei trans errealitatea ulertzen: jaiotzean, emakumetzat hartu zuten, komentu batean sartu zuten, bertatik ihes egin zuen eta Ameriketara joan zen soldatu, hori izan baitzen bere betiko ametsa. Institutuetan, ordea, Katalina Erausoz bakarrik hitz egiten dute. Eskolan halako figurak aldarrikatuko balira, asko aldatuko litzateke errealitatea. Ikastetxeetan azaldu beharko litzateke generoa eraikuntza sozial bat dela, eta pertsona orok eskubidea duela bere burua nahi duen moduan agertzeko; izan zaitezkeela Katalina Erauso, baina Antonio Erauso gisa bizitzeko erabakia hartu.

Eskutik al doaz LGTBI mugimendua eta mugimendu feminista?
Behar luketena baino gutxiago, denboraren poderioz urrundu egin baitira. Badago nik asko erabiltzen dudan hitz bat: ‘gaytxirulo’ kontzeptua. Nire ustez, gizon homosexualen askapenak nolabaiteko atzerapauso bat eragin du. Lehen, feminismotik oso gertu zeuden, eta orain badirudi feminismoak ez duela garrantzirik askorentzat. LGTBI mugimendua eta feminismoa oso lotuta daude, txanpon beraren bi aurpegi baitira homofobia eta matxismoa. Esan izan dut homofobia dela gizonek pairatzen dugun matxismoa. Feminismoa historiako herri mugimendu zaharrena da, historia teoriko luzeena duena, marxismoak baino gehiago, horri arreta gehiago eman bazaio ere. Feminismoaren gisako eskola bat izanda, hain oparoa, hainbeste korronte dituena, ezinbestekoa iruditzen zait bertatik edatea.

Eztabaida handia dago LGTBI komunitatean haurdunaldi subrogatuen inguruan; zu kontra agertu zara.
Hala da. Nik ulertzen dut bi pertsonak guraso izan nahi izatea, eta beti defendatuko dut. Baina ez dut uste nahi guztiak beti ase behar direnik, eta are gutxiago nahi horiek emakumeen askatasunaren kontura gauzatzen badira. Harreman biologikoaren ideia hori gainditu behar dugu; Erdi aroko ideia bat da, odolaren nobleziarekin lotua.

Zein da haurdunaldi subrogatuen auzia konpontzeko bidea?
PP Espainiako Gobernuan egon den urteetan, alde batera utzi dituzte adopzio politikak, eta orduan hasi dira agertzen alokairuzko sabelen agentziak; lotura zuzena dago. Alokairuzko sabelen sistemaren bidez lortzen dugun gauza bakarra zera da: seme-alabek biologikoak izan behar duten ideia indartzea; zilegi dela, alegia, emakume pobreei ordaintzea zure haurra izan dezaten. Gizon gayentzako zerga patriarkal moduko bat da: eros ezazu haur bat, eta benetako gizona izango zara.

Adopzioak erraztu behar dira. Guraso izateko garrantzitsuena ez da genetika, hazkuntza baizik, eta hor igarri behar dira giza eskubideak: haur bat hazteko aukera berberak izan behar dituzte bikote homosexualek, heterosexualek eta bikoterik ez dutenek.

jueves, 28 de junio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #memoria | ¿Dónde está la historia LGTBI?

Imagen: InfoLibre / Manifestación del 26 de junio de 1977 en Barcelona
¿Dónde está la historia LGTBI?
Varios libros publicados en el último año evidencian un vacío en la historiografía y en los archivos, cuidados por los activistas e ignorados aún por la academia. Los nuevos investigadores tratan de construir un campo de estudio y de abrir el foco a relatos no triunfalistas mientras luchan contra la precariedad.
Clara Morales | InfoLibre, 2018-06-28
https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/06/28/donde_esta_historia_lgtbi_84458_1026.html

El World Pride, la celebración del Orgullo Mundial celebrada el año pasado en Madrid, dejó en la ciudad el paso de 2,2 millones de personas, 1,4 millones en la gran manifestación que corona las fiestas, 2,5 millones de euros de gasto público y una ocupación hotelera media del 84%. También dejó algo menos cuantificable: la exposición de varios archivos que contienen la memoria del movimiento LGTBI español y el encuentro entre quienes que lo estudian. La exposición 'Subversivas' exponía los de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais Transexuales y Bisexuales (FELGTB); las muestras '¿Archivo queer?' y 'Anarchivo sida', los de los grupos LSD, la Radical Gai o RQTR, además de fondos privados coordinados por Fefa Vila Núñez... Muchas de esas piezas no se habían mostrado jamás. En torno a ellas, una generación de investigadores que se pregunta dónde está la historia del colectivo y que está decidida a ir a buscarla, cuatro décadas después de la primera marcha del Orgullo en España, un 26 de junio (el 28 es la fecha oficial), en Barcelona.

"El año pasado fue clave para la historia del movimiento en España, porque aparecieron varias publicaciones sobre la materia después de un gran vacío", señala Ramón Martínez, doctor en Filología por la Universidad Complutense. Su libro 'Lo nuestro sí que es mundial. Una introducción a la historia del movimiento LGTB en España' (Egales) apareció, de hecho, a finales de 2017, con una segunda edición ya en 2018. Por las mismas fechas se publicaba 'Tiran al maricón. Los fantasmas queer de la democracia (1970-1988)' (Akal), de Brice Chamouleau, doctor en Estudios Hispánicos por la Universidad Burdeos-Montaigne. El pionero 'Deseo y resistencia (1977-2007). Treinta años de movilización lesbiana en el Estado español' (Egales), de Gracia Trujillo, ha visto también una nueva edición. El dibujante Nazario Luque sigue retratando en sus memorias ('Sevilla y la Casita de las Pirañas', recién salido, es el segundo tomo) el mundo del underground gay de los setenta y ochenta. Y, en las universidades, se presentan cada vez más trabajos de fin de grado y tesis doctorales que abordan esta cuestión.

¿De dónde beben estos nuevos trabajos? La bibliografía de unos y otros es elocuente. Figuran las memorias de quienes protagonizaron las primeras revueltas en los setenta, como Armand de Fluvià o Jordi Petit, militantes históricos del Front d'Alliberament Gai de Catalunya, fundado en 1975. Hay relatos sobre la cultura homosexual en España, como 'De Sodoma a Chueca', de Alberto Mira, o 'Lorca y el mundo gay', de Ian Gibson. Hay estudios puntuales sobre la represión franquista, como 'Redada de violetas', de Arturo Arnalte, con testimonios de quienes la sufrieron. Con alguna excepción, como 'Al margen de la naturaleza. La persecución de la homosexualidad durante el franquismo', de Víctor Mora, publicada en 2016, se ve un cierto vacío bibliográfico en los últimos diez años. "Es una materia tan sumamente amplia que no hemos hecho más que empezar. Hemos barrido la capa de polvo superficial", asegura Martínez. Chamouleau, desde París, matiza: "Hay mucho hecho, pero solo en un sentido, el del reconocimiento de la protección estatal a través de las leyes. La discusión que cuesta un poco es esta: ¿contamos solo una historia de los logros que se han conseguido o bien pasamos a explicar otras cosas?".

Construyendo un campo de estudio
Sucede que ni Ramírez ni Chamouleau tiene, en origen, una formación clásica como historiadores. El primero es filólogo y el segundo comenzó su formación en estudios hispánicos y se doctoró luego en Civilización e Historia española contemporánea. Gracia Trujillo, por ejemplo, es socióloga, y Víctor Mora se dedica a los Estudios de la Cultura. Pareciera que la memoria del movimiento no está, como en otros casos, al cuidado de los historiadores, sino en manos de investigadores activistas de formación variada, más o menos cercanos a los Estudios de Género. "Es un problema más de campo académico que de desinterés por parte de la historiografía", defiende Martínez. "En España, este campo de estudio no existe. Somos un grupo de personas que nos hemos ido acercando al tema". Paralelamente, se ve cómo en los libros de historia que estudian, de manera general, la represión franquista o la Transición, pocos dedican un apartado específico a las vivencias de las personas homosexuales, bisexuales y trans, pese a la violencia específica que sufrió esta parte de la población.

Pero este no es el mayor impedimento para la investigación. Ramón Martínez denuncia que "la precariedad en España, que afecta más a las Humanidades, que con las Sociales son la tercera regional de la investigación". La historia de los movimientos sociales, o de las minorías o disidencias sexuales, advierte, apenas reciben fondos por no considerarse "útiles o productivas". "No es el campo más prestigioso", se queja. "Hay una generación de investigadores en condiciones muy difíciles", se suma Chamouleau, "y es urgente que mejoren para que esta generación pueda continuar con su trabajo". Desde 2009 hasta 2017, los programas dedicados a fomentar la I+D+i en España acumulan un recorte de 20.000 millones de euros. El sector se ve, además, especialmente afectado por la temporalidad, lo que deja imaginar un futuro oscuro para los jóvenes (y no tan jóvenes) investigadores.

La escasez de recursos afecta también a los archivos que contienen documentos, panfletos y memorias del movimiento LGTBI. La FELGTB y el Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM) cuentan con sus propios fondos pero, como apunta Ramírez, no están todavía catalogados. Este trabajo recae en los sucesivos investigadores que lo consultan y que contribuyen, poco a poco a la indexación de las obras. En peores condiciones están los materiales de otras asociaciones ya extintas o mucho más precarias, que reposan en cajas, con frecuencia en casa de los propios activistas. "Los papeles corren peligro y hay que preocuparse mucho por ellos", urge Martínez. Una pequeñísima parte de estos fondos, pertenecientes a Radical Gai, LSD y RQTR, están alojados en el Museo Reina Sofía, como resultado de una estancia de investigación que dio lugar al ‘¿Archivo queer?’, y aunque están bien conservados, su acceso es restringido. En Cataluña, el Casal Lambda (fundado en 1976) tiene un archivo catalogado, y el Front d'Alliberament Gai de Catalunya y el Collectiu Gai de Barcelona cuentan también con sus fondos históricos. Por comparar: en Estados Unidos, los ONE Archives, el mayor repositorio de materiales sobre la lucha por la diversidad sexual del mundo, están auspiciados por la Universidad del Sur de California.

Los archivos públicos también plantean problemas. Chamouleau se acercó, para su investigación, a los del Fondo de Vagos y maleantes, en el Arxiu de la Ciutat de la Justícia de Barcelona, que incluyen también los expedientes de la Ley de peligrosidad social. La primera, que criminalizaba a vagabundos o proxenetas, fue modificada en 1954 para incluir expresamente a los homosexuales. La segunda entró en vigor en 1970 y creaba centros de detención especializados. "Fue el único archivo de este tipo que se me abrió", dice el investigador, y subraya que se hizo bajo un régimen muy estricto, tratándose, como señala en el libro, de "datos sobre la vida sexual considerados, con otros, 'especialmente protegidos". Para ello le hizo falta una autorización especial condicionada a una divulgación parcial de los datos. Chamouleau apunta que desde la publicación de su trabajo, otros se han hecho accesibles a los investigadores, como el de Sevilla, pero que en ningún caso son cauces que se abran con facilidad.

Focos diversos y genealogía recuperada
En otros casos, dice, "la documentación está, pero hay que cambiar las gafas: los archivos de Peligrosidad Social están, y siempre me sorprendo de que no se cuente la parte de los años ochenta y nos centremos solo en la preconstitucional". Aunque en 1978 se suprime de la Ley de peligrosidad social la referencia a los "actos de homosexualidad", pero esta norma sigue castigando a la población LGTBI en nombre de la "convivencia social". Las detenciones se extienden no solo hasta 1985, cuando se desmantelan los tribunales y jurisdicciones especiales de peligrosidad social, sino hasta 1989, fecha de cierre del último expediente según la investigación de Chamouleau. Esta es una de las reivindicaciones del autor. En su opinión, la historiografía mayoritaria es aquella "que cuenta un reconocimiento progresivo de la democracia de las formas de vida no heterosexuales", pero reivindica que esta "no explica que sigue habiendo violencia homofóbica en España". "La Transición abre un espacio de derechos, pero mientras eso se produce, muchos siguen sometidos a la Ley de peligrosidad social", critica. Y confía en que la producción de más investigaciones haga más diverso el foco de estudio.

Tanto Martínez como Chamouleau coinciden en que una de las dificultades de la investigación es la ruptura generacional. El segundo tuvo dificultades para encontrar testimonios del paso de los setenta a los ochenta: "Las personas con las que me cruzaba siempre me devolvían a Armand de Fluvià, a Jordi Petit, y te encontrabas con que los propios actores históricos volvían a contar sus propias vidas". Este eco se agravaba por la dentellada del sida: "La enfermedad abre un nuevo militantismo, pero sobre todo cierra una etapa de la juventud de los años setenta, que se va muriendo, y sus prácticas y lenguajes mueren con ellos". "Yo siempre hablo de la maldición de la desmemoria", añade Ramón Martínez, "porque las mujeres, con el movimiento feminista y de madres a hijas, establecen algún tipo de genealogía. Pero las personas LGTB no tenemos progenitores LGTB que nos transmitan una historia, y hay una especie de adanismo". Frente al "corte generacional", historia.

lunes, 27 de noviembre de 2017

#libros #lgtbi #historia | Lo nuestro sí que es mundial : una introducción a la historia del movimiento LGTB en España

Lo nuestro sí que es mundial : una introducción a la historia del movimiento LGTB en España / Ramón Martínez ; prólogo de Alberto Mira.
Barcelona [etc.] : Egales, 2017 [11-27].
346 p.
Colección: G
ISBN 9788417319007 / 20 €

/ ES / ENS
/ Activismo / Derechos / España / Historia – Siglo XX / Historia – Siglo XXI / LGTBI / Movimiento gay / Movimientos sociales / Testimonios

En apenas cuatro décadas el «Movimiento LGTB» ha transformado España. Un país que en 1975 se declaraba mayoritariamente favorable a la eliminación de la homosexualidad a través de leyes represivas es hoy, gracias a la reivindicación política de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales, uno de los Estados que más derechos y libertades garantiza a las personas no heterosexuales, y que en 2013 defendía en un 88% que la diversidad sexual y de género debe ser reconocida e integrada en la sociedad.

¿Cómo ha sido posible esta transformación radical? Los partidos políticos de todas las ideologías no siempre se interesaron tanto por los derechos LGTB como ahora lo hacen –o fingen hacerlo–, y durante muchos años lesbianas, gais, transexuales y bisexuales tuvieron que organizarse para conseguir, primero, la eliminación de la legislación represiva y, después, el paulatino reconocimiento de derechos que llevó hasta la consecución del Matrimonio Igualitario. Pero queda mucho trabajo por hacer hasta la erradicación de la homofobia, transfobia y bifobia, y la mejor forma de comprender el presente y elaborar una reivindicación adecuada con vistas al futuro es conocer nuestro pasado: responder a la pregunta ¿de dónde venimos? puede ofrecer las claves necesarias para afrontar otras cuestiones como quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos.

Este libro ofrece un análisis del desarrollo histórico del «Movimiento LGTB» en el Estado español a través de numerosa documentación y bibliografía y de los testimonios de sus protagonistas; y recupera la genealogía de la lucha social de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales en defensa de sus derechos como herramienta para seguir elaborando un discurso reivindicativo que, más allá de un WorldPride, pueda seguir diciendo con la voz bien alta que lo nuestro sí que es mundial.

«El trabajo de Ramón Martínez traza con encomiable precisión una genealogía compleja de lo que es el movimiento. [...] El inmenso valor de Lo nuestro sí que es mundial es entrar en los callejones sin salida, en los atajos y en los terrenos pedregosos, en los errores y en los triunfos, contar cómo se ha llegado hasta aquí y rescatar una historia casi olvidada, dando nombres, resucitando voces.» -- Alberto Mira

Ramón Martínez (Madrid, 1982) es doctor en Filología por la Universidad Complutense. Como experto en literatura española y diversidad sexual y de género, ha publicado diferentes artículos de investigación e impartido numerosas conferencias. Fue finalista del IX Premio Odisea con su primera novela, “Esta noche tú decides” (2007), y es columnista de opinión habitual en ‘Cáscara amarga’. Activista LGTB y feminista, ha participado en varios colectivos. En la actualidad forma parte de Arcópoli.