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domingo, 24 de marzo de 2019

#hemeroteca #politica | Historia de un desencuentro

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Diputados de Amaiur
Historia de un desencuentro.
La izquierda abertzale ha anunciado por primera vez su intención de tener una presencia activa en Madrid, después de una trayectoria histórica en el Congreso y el Senado que ha sido sumamente complicada y llena de altibajos.
Miguel Aizpuru | Noticias de Gipuzkoa, 2019-03-24
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2019/03/24/politica/historia-de-un-desencuentro

La historia de la izquierda abertzale en las instituciones españolas es la de un auténtico tira y afloja que llevó a Herri Batasuna a no participar en diversas elecciones generales e incluso a que sus representantes electos no tomaran posesión para no tener que acatar la Constitución. Es también la trayectoria de una serie de nombres históricos que obtuvieron su escaño en Madrid pero no siempre llegaron a ejercer. Entre ellos, Telesforo Monzón, Francisco Letamendia o Jon Idigoras. Y, sobre todo, es el relato de décadas impregnadas por la violencia de ETA y del terrorismo de Estado, que algunos diputados de HB sufrieron en sus propias carnes en 1989, cuando un atentado acabó con la vida de Josu Muguruza e hirió a Iñaki Esnaola.

Ahora, tras legislaturas sin la presencia de la izquierda abertzale en el Congreso, o con una labor intermitente -en el caso de los dos últimos cursos-, EH Bildu ha formulado por primera vez una apuesta clara por sacar provecho a las dos Cámaras españolas, para lo que formará grupo junto a los representantes de ERC. El objetivo, elevar la voz del soberanismo vasco y catalán y conformar un eje parlamentario para defender el derecho de autodeterminación. Pero no siempre fue tan decidida su apuesta por hacer política en Madrid.

Primera experiencia
El bautismo de un partido abertzale y de izquierda en el Congreso la protagonizó Francisco Letamendia Or-tzi en la legislatura de arranque de la democracia en 1977 bajo las siglas de Euskadiko Ezkerra -la coalición establecida por Euskal Iraultzarako Alderdia (EIA) y el Movimiento Comunista de Euskadi (EMK)-, con la que obtuvo escaño por Gipuzkoa. A diferencia de la futura Euskadiko Ezkerra de Mario Onaindia, que terminó integrándose en el PSE, este primer embrión era claramente independentista, lo que se evidenció en la figura de Letamendia y en sus intervenciones a favor de la autodeterminación.

Ya desde antes de esas elecciones estaba presente en el entorno de ETA el debate sobre si participar o no. Según cuenta Letamendia, había diferencias de criterio entre ‘milis’ y ‘polimilis’: “Se planteó con mucha nitidez el tema de participación en las Cortes o no participación. ETA (m) decía que nada había cambiado desde el franquismo, pero ETA (pm) pensaba que convenía presentarse”. Esta última opción fue la que se impuso, obteniendo el asiento de ‘Ortzi’. En el año y medio que duró su trayectoria en la Cámara baja, su participación fue activa. “Me tocó defender en el Congreso los planteamientos de la autodeterminación. Yo fui de los pocos que luchó contra la ley de Peligrosidad Social y las posturas patriarcales, y a favor de minorías como los gitanos. También de los presos, tanto políticos como comunes”, enumera.

El periplo de Francisco Letamendia en el Congreso terminó abruptamente a finales de 1978, debido en parte a desavenencias con el sector de Mario Onaindia y Teo Uriarte, y también al bloqueo que comenzó a sufrir en la Cámara baja por parte de UCD y Alianza Popular. Fue también el año en el que comenzó su andadura Herri Batasuna -como coalición entre Hasi, Laia, ESB y ANV-, a la que Letamendia dio el salto como independiente tras su marcha de Euskadiko Ezkerra. Fue elegido diputado en los siguientes comicios de 1979 junto a Telesforo Monzón y Periko Solabarria.

10 años en blanco
Sin embargo, en esta ocasión no llegaron a ocupar los tres asientos obtenidos, ya que HB tomó la decisión de no intervenir en la vida parlamentaria española. “No fue tanto por la posición que venía manteniendo ETA (m), sino porque se vio que si tú denunciabas mucho te quitaban la voz. Había esa absoluta evidencia de que ni siquiera la denuncia iba a ser posible. La decisión estaba cantada y no hubo ningún planteamiento en contra”, aclara ‘Ortzi’. La coalición también debatió si participar o no en el Parlamento Vasco, que estaba a punto de constituirse, y en este caso optó por acudir a plenos puntuales.

Herri Batasuna mantuvo su posición de no acudir a las Cortes a lo largo de los siguientes diez años. Sin embargo, continuaron presentándose a las elecciones generales con variable éxito -dos escaños en 1982 y cinco en 1986-. Caras conocidas como Jon Idigoras, Iñaki Esnaola o Txomin Ziluaga obtuvieron asiento en este periodo pero no llegaron a tomar posesión del acta entre otras razones para no verse obligados a acatar la Constitución. Fueron también los años más sangrientos del terrorismo de ETA y los de la irrupción de los GAL, con gran tensión política e institucional entre Euskadi y Madrid.

Presencia puntual
La estrategia de la izquierda aber-tzale viró a finales de la década, en el marco de las conversaciones de Argel entre el Gobierno socialista y ETA que, aunque no llegaron a buen puerto, sí dejaron abierta la puerta a seguir negociando. En este contexto, HB decidió presentarse a las elecciones de 1989 y que sus diputados tomaran posesión mediante la fórmula del imperativo legal. Según explica el histórico dirigente Rafa Diez Usabiaga, “se apostó por un modelo de aceptación de los cargos a través de una mecánica jurídica que así lo posibilitaba, ya que la asunción de los cargos estaba acorde con el objetivo central de buscar desde el Estado el mejor escenario para alimentar un proceso de negociación”.

Sin embargo, el 20 de noviembre de ese año, la víspera de la sesión constitutiva de la legislatura, dos pistoleros irrumpieron en el reservado del hotel donde los diputados y senadores electos de HB preparaban su estrategia y asesinaron a Josu Muguruza. Iñaki Esnaola también fue gravemente herido. Diez Usabiaga, que entró en el Congreso semanas más tarde en sustitución de Esnaola, relata que el atentado “marcó el momento político” pero la izquierda abertzale siguió con su estrategia de acudir a Madrid a impulsar una negociación. “La gran referencia que nos marcábamos era hacer de aquella presencia institucional un puente de cara a la resolución del conflicto”, recuerda.

Así, las intervenciones de Herri Batasuna en dicha época fueron puntuales y siempre ligadas al objetivo del diálogo entre la organización armada y el Ejecutivo de Felipe González. En la siguiente legislatura, a partir de 1993, el camino elegido fue el mismo, aunque en esta ocasión la coalición sí participó en un debate ajeno a la violencia en Euskadi: el del Tratado de Maastricht. “En aquel momento sí que hubo una intervención puntual en el Congreso por parte de Jon Idigoras y participamos en las votaciones, siendo el único grupo que dio su voto negativo a Maastricht”.

De Amaiur a EH Bildu
Sin embargo, vistas las pocas posibilidades que las Cortes le ofrecían por entonces, HB optó a partir de 1996 por retomar la estrategia de no intervención en Madrid. La izquierda aber- tzale no volvió a tener representación en Congreso y Senado hasta 15 años más tarde, una vez sorteada la ilegalización de 2004. De esta forma, en 2011 volvió con fuerza bajo la marca Amaiur y con siete asientos. Cuatro años más tarde, ya con el nombre de EH Bildu, se quedaron en dos. El actual diputado Oskar Matute señala que la estrategia en estos últimos años es la de la “presencia no normalizada”. Es decir, “intervenimos en todas aquellas materias o temas que entendemos que afectan directamente a las condiciones de vida de la gente que vive en Euskal Herria o a la propia existencia de Euskal Herria, y por otro lado cuestiones de solidaridad con otros lugares del Estado español”.

Ahora, la estrategia de la izquierda abertzale es incrementar su presencia en las dos Cámaras y, por primera vez, tener una presencia activa en Madrid. “En estos tiempos convulsos el Congreso va a ser el lugar donde se determine cuál es la orientación que toma el Estado español. Y ante la posibilidad de una orientación de carácter involucionista, de más autoritarismo y de más recentralización, EH Bildu estará para hacer frente y parapeto”, plantea Matute. En esta etapa con más presencia en la política estatal, la coalición independentista estará acompañada de ERC, con la que prevé compartir grupo. “La llave la pueden tener las izquierdas soberanistas de Catalunya, Euskal Herria y tal vez Galicia. Por eso tiene sentido la unidad de acción”, argumenta.

domingo, 17 de marzo de 2019

#hemeroteca #poblacionmigrante | «El 90% de los 'menas' somos trabajadores y honrados y queremos aprovechar la oportunidad»

Imagen: El Comercio / Ahmed El Kacim y Karim Maana
«El 90% de los 'menas' somos trabajadores y honrados y queremos aprovechar la oportunidad»
Ahmed salió de Tánger con 15 años oculto en los bajos de un camión y Karim a los 17 de Ghana como polizón en un barco hasta el puerto de El Musel. Lograron superar su llegada a España como 'menas' y ahora trabajan en la hostelería.
Olaya Suárez | El Comercio, 2019-03-17
https://www.elcomercio.es/gijon/menas-trabajadores-honrados-gijon-marruecos-20190317013426-ntvo.html

Para Karim y Ahmed la mayoría de edad no fue ansiada. No esperaban con anhelo cumplir los 18 para poder sacarse el carné de conducir, comprar tabaco o tener derecho a voto. No lo celebraron con una puesta de largo ni aplaudieron el paso de la adolescencia a la vida adulta. No tenían prisa alguna por hacerse mayores.

Karim y Ahmed vivieron la mayoría de edad con «mucho vértigo», el que les dio dejar el piso tutelado en el que vivían a miles de kilómetros de su familia y sus raíces. Su hogar en Gijón. El día de sus respectivos cumpleaños cogieron sus pocas pertenencias y salieron para enfrentarse a la «vida real».

Ahmed El Kacim, marroquí de Nador, y Karim Maana, de Ghana, fueron en su día lo que se conoce como 'menas', menores extranjeros no acompañados, que hasta los 18 años estuvieron tutelados por el Principado y residían en el piso del centro de Gijón gestionado por la ONG Accem. «Se lo debemos todo», dicen rotundos.

Con ese todo se refieren al calor humano, al apoyo, la orientación y a los recursos que pusieron a su alcance cuando ambos llegaron solos y siendo unos niños a Asturias, donde hoy los dos trabajan en el gremio de la hostelería. Son personas independientes y «muy conscientes de que todo en la vida se consigue con fuerzo». Sobre todo para ellos, que para llegar hasta donde están han tenido que arrastrar una mochila muy pesada.

Ahmed abandonó Marruecos con 15 años. Como otros muchos y con edad de no tener más preocupación que salir con sus amigos, estudiar y preguntar en casa qué hay para comer. Decidió arriesgar su vida, ocultarse en los bajos de un camión y cruzar el Estrecho. Porque en su tierra jugar era un lujo solo reservado para los más privilegiados y la comida no llegaba sola al plato. «No me quedaba otra, era supervivencia y una cosa que a casi todos nos rondaba la cabeza, conseguir una vida mejor y poder ayudar a la familia», explica ahora a sus 23 años y talante de adulto.

«Lo intenté varias veces y la última pude engancharme en la parte de abajo de un camión en Tánger. Eran las cinco de la mañana y a las nueve ya estaba en Algeciras, allí un familiar me compró billetes de autobús para llegar a Gijón, donde ya vivía un hermano mío y donde me había dicho que la vida era tranquila y con posibilidades», recuerda.

A las horas de poner un pie en la región la Policía lo llevó al centro Materno Infantil, donde estuvo aproximadamente un mes antes de ser derivado al piso tutelado con otros siete jóvenes. «Tenía claro que quería aprovechar todas las oportunidades». Y así lo hizo. Empezó a estudiar en el Instituto número 1, a asistir a clases de español y a todos los cursos de formación que le pusieron a su alcance: electricidad, mecánica, peluquería, hostelería... Optó por hacer las prácticas en un restaurante y de ahí, a otro. En la actualidad trabaja en la cocina de una sidrería.

El viaje vital de Karim fue muy parecido y confluyó con el de Ahmed en el piso de acogida. Este joven originario de Ghana partió a los 17 años como polizón de un buque mercante que acabó por atracar en El Musel. Pasó doce días escondido en las bodegas del barco con otros compatriotas, todos menores. Hicieron acopio de las pocas provisiones que pudieron para sobrevivir en un trayecto que no sabían cuánto duraría. Atrás dejó a sus padres, a sus cinco hermanos y una vida abocada a trabajar de sol a sol en un país en el que el salario mínimo interprofesional es de 56 euros mensuales al cambio de cedis. Como a su amigo marroquí, el día que llegó a Gijón la Policía les llevó directamente al Materno Infantil y después de varias semanas, al piso de Accem. Aprendió castellano y cursó estudios de soldadura y mecánica en la Fundación Revillagigedo. «Sabía que para trabajar había que formarse, eso es básico», dice. Hoy tiene 25 años, trabaja en una sidrería de Poniente y vive con varios amigos en un piso compartido.

Ambos han dejado atrás su experiencia como 'menas' y son el sustento de sus familias en sus países de origen. Cada mes envían parte del dinero que cobran a sus padres y hermanos. Los echan de menos -«mucho», aseguran-, pero saben que su vida ahora está aquí. Ahmed viaja a Nador cada vez que tiene vacaciones y Karim, más lejos de su hogar, ha vuelto a su casa en Takoradi, dos veces en siete años. Pese a todo lo que les ha tocado vivir -«nos hemos vuelto adultos antes de tiempo, no es peor ni mejor, es lo que hay», razonan- se consideran unos «afortunados».

Duro paso a los 18
No quita para que rememoren con angustia cuando cumplieron los 18 y tuvieron que afrontar la vida solos, al dejar de estar tutelados por el Principado. «Impresiona porque cada mes hay que vivir, pagar los recibos, comer, los gastos normales de una persona...», dicen. Aunque esa persona tenga 18 años, ha de asumir toda la responsabilidad de un adulto. Por eso, pese a su juventud, lanzan un mensaje: «Los que lo pueden tener más fácil, que lo aprovechen, y los que se encuentren en una situación como la nuestra, que luchen y se esfuercen por salir adelante».

Las dos historias de tesón y superación son ejemplo de las dificultades a las que se enfrentan los menores que se ven obligados a abandonar solos sus países para labrarse un futuro. «El 90% de los chicos que pasamos por el piso tutelado somos trabajadores, a lo mejor alguno se tuerce, pero como en todos los sitios, la inmensa mayoría sabemos que en España hay más oportunidades para vivir y queremos aprovecharlas», aseguran.

Manifiestan también que les da «mucha pena que con episodios como el del chico que se descolgó por la ventana del piso tutelado la gente piense que no somos personas honradas, porque no es así...». Karim y Ahmed fueron dos de los más de 4.000 'menas' que al año llegan a España.

sábado, 16 de marzo de 2019

#hemeroteca #racismo #menas | El temor a los niños inmigrantes

Imagen: El País / Mohamed, en la plaza Catalunya, Barcelona
El temor a los niños inmigrantes.
Los recientes ataques a centros de menores extranjeros en Cataluña resucitan el fantasma de la xenofobia. Los datos contradicen la imagen de adolescentes peligrosos.
Joan Faus / María Martín | El País, 2019-03-16
https://elpais.com/politica/2019/03/16/actualidad/1552748296_972569.html

Los adolescentes marroquíes deambulan desnortados por la plaza Cataluña, en pleno centro de Barcelona, rodeados de un bullicio que les es ajeno. Hay una decena sentados en bancos, cerca de un furgón policial. Es donde pasan las tardes. Mohammed, de 15 años, tiene hambre y frío. Asegura llevar ocho días durmiendo en la calle desde que se fugó de su centro de acogida, en Sabadell. Denuncia que le trataban mal y que no había “nada” que hacer. Cuando se quejó al director sobre las normas, dice que este le espetó: “Si no te gustan, te vas a la puta calle”. Su sueño es ser cocinero, pero se arrepiente de haber emigrado a España. Sus amigos en Marruecos le prometían que se alojaría en buenos albergues y se podría comprar ropa. “Es la mayor mentira del mundo”, zanja desengañado. Dice que él no, pero que sus amigos roban para sobrevivir. “No sabemos qué vamos a hacer”, se queja.

En las dos últimas semanas la tensión en Cataluña ha aumentado varios grados y se han registrado episodios graves de violencia. Niños como Mohamed despiertan el rechazo en la calle. Ven cómo las señoras se abrazan a sus bolsos o los vigilantes les persiguen por los pasillos de los supermercados. “La gente es un poco racista”, sostiene el joven. “Es un problema diario. Estoy pensando en prohibirles la entrada”, asegura Alba Giménez, responsable en una hamburguesería junto a la plaza. La trabajadora afirma que los adolescentes tratan de dormir en el establecimiento, consumen drogas en los baños y se ponen violentos si les pide que se marchen.

El número de niños que migran solos a España viene creciendo en los últimos dos años y, según el Ministerio del Interior, ya son más de 13.000, más del doble de los registrados en 2017. Los expertos consideran que el número, además de ser menor porque el registro oficial no es riguroso, es más que manejable. Pero la acogida de estos niños ha expuesto las costuras de los sistemas de protección de las comunidades autónomas. Las administraciones han pasado a habilitar centros solo para menores extranjeros, donde faltan mediadores y psicólogos, como ha denunciado recientemente Unicef. El cuidado de los niños se ha subcontratado, hay demoras en tramitar su documentación, trabas para que estudien y trabajen y camas en los suelos de los pasillos.

En Barcelona, la ciudad española donde más creció en 2018 la delincuencia (un 17,2%), fuentes policiales relacionan a los menores solos con el crecimiento de los hurtos. Pero la radiografía de estos niños en Cataluña, la segunda comunidad que más acoge, revela que la inmensa mayoría no encaja en el imaginario que desprecian algunos vecinos. El 79% de los 3.000 niños que dependían de la Generalitat en noviembre no había consumido ningún tipo de droga y el 91% no tenían ningún requerimiento policial y judicial, según un documento al que ha tenido acceso este periódico. En este informe, las autoridades catalanas, sin embargo, reconocen un fenómeno que no deja en buen lugar la atención dedicada a los menores en desamparo: “A medida que aumenta el tiempo que están acogidos en el centro aumenta también la proporción de niños con requerimientos policiales y judiciales”. Tras seis meses bajo tutela, el porcentaje de niños con algún requerimiento sube del 9% de la media al 20%.

En los últimos meses se han repetido los casos en los que alcaldes y vecinos de localidades, poco acostumbrados a la novedad, se han encontrado, sin previo aviso, conviviendo con grupos de inmigrantes adolescentes para los que no había más planificación que unas aulas de castellano y una mesa de ping pong. En algunos de estos pueblos, donde la Generalitat ha metido a los niños en albergues y casas de colonias ante el desbordamiento de sus centros, la mecha de la xenofobia también ha tardado poco en prender. “Hay mucho desconocimiento y no se ha trabajado en los municipios. Hay que pedir a los Ayuntamientos que busquen actividades y colaboren. Es importante que la población los conozca y que participen en las actividades de la comunidad”, analiza la antropóloga Nuria Empez, que trabaja con jóvenes migrantes desde 2003. “Los niños vienen de trayectorias de vida muy complicadas, necesitan un entorno positivo y se encuentran con recursos muy limitados, con personal poco preparado y una gestión improvisada”.

Episodios puntuales

Las tensiones se han visibilizado en las dos últimas semanas. Encapuchados y enfurecidos, el pasado sábado 25 individuos asaltaron un albergue de Castelldefels donde viven 60 menores extranjeros tutelados por la Generalitat. Reventaron parte del mobiliario y atacaron con piedras a adolescentes y educadores. Al día siguiente un grupo aún mayor, de cerca de 60 personas, volvió al centro lanzando piedras. Unos días antes, a 78 kilómetros de allí, en Canet de Mar, otro pequeño municipio de la provincia de Barcelona, un hombre entraba con un machete en otro alojamiento, un ataque que canalizaba la ira de una parte del pueblo que ya había dejado claro, armado con cacerolas y silbatos, que no quería a los recién llegados como vecinos. Les acusan de robar, aunque las cifras por este delito hayan bajado y la propia alcaldesa mantenga que los responsables son mafias que vienen de fuera.

Los ataques, reconoce la Generalitat, han disparado las alarmas. “Nos preocupa que alguien pueda tener estas actitudes contra colectivos vulnerables”, lamenta la secretaria de Infancia, Adolescencia y Juventud, Georgina Oliva, que apunta a “pulsiones políticas que quieran hacer ver que hay conflictos de convivencia donde realmente no los hay”.

Los incidentes han ganado repercusión en Cataluña, pero diversas manifestaciones contra la presencia de los menores inmigrantes se han visto en Madrid, Andalucía, Zaragoza, Ceuta o Melilla, donde los expertos también apuntan deficiencias en la atención a los niños. “Se trata de episodios de rechazo puntuales, fruto de políticas de acogida improvisadas. En muchos casos hay detrás una administración negligente que enfrenta una gestión muy compleja”, afirma la antropóloga Mercedes Jiménez, una de las mayores conocedoras de la realidad de estos niños en España. “Es cierto que hay más menores y estamos instalados en una visión de urgencia y de alarmismo social, pero nos olvidamos de que hace 20 años que hay menores no acompañados en este sistema de protección. Hay recursos suficientes para haberlo hecho mejor. Falta previsión, falta ordenación”.

Atardece en plaza Cataluña. Mohamed, que tirita de frío, dice que esta noche tratará de dormir en una comisaría en Mataró, a 45 minutos en tren. Se lo ha recomendado un amigo. “Aquí si no tienes familia, hermano, hermana, la vida es muy dura”, se queja. “No hay ayuda”.
  • Perfil de los niños acogidos en Cataluña
  • Radiografía. Un informe de la Generalitat de noviembre perfiló las características de los 3.000 niños inmigrantes en acogida. Cataluña es la segunda comunidad con más menores extranjeros no acompañados. El 81% son marroquíes.
  • ¿Por qué emigran? Los tres principales motivos para migrar son la falta de expectativas, la pobreza y las condiciones laborales en origen. El 73% consensua con su familia el proyecto migratorio.
  • Convivencia. Tres de cada cuatro adolescentes tienen un grado de convivencia en el centro alto o muy alto, según sus educadores
  • Delincuencia y drogas. El 91% de los niños no tiene requerimientos policiales y judiciales. Exceptuando el tabaco, el 79% no había consumido ninguna droga.
  • Lengua. El 61% de los adolescentes entienden castellano y el 59% tiene experiencia laboral en su país de origen.

miércoles, 13 de marzo de 2019

#hemeroteca #salud #prisiomes | Ramón Espacio: “La sanidad penitenciaria es un barco que se hunde”

Imagen: CESIDA / JUlia del Amo y Ramón Espacio
Ramón Espacio: “La sanidad penitenciaria es un barco que se hunde”.
El presidente de CESIDA reclama más implicación política para evitar el derrumbe del sistema sanitario en las prisiones.
CESIDA, 2019-03-13
https://www.cesida.org/ramon-espacio-la-sanidad-penitenciaria-es-un-barco-que-se-hunde/

CESIDA, la Coordinadora Estatal de VIH y sida, organizó ayer la jornada “Presente y futuro de la sanidad penitenciaria” a la que asistieron cargos de la Administración Pública, entidades sociales y profesionales sanitarios. “Hace dos años, en estas mismas jornadas, pedimos la urgente transferencia de la sanidad penitenciaria a los sistemas autonómicos de salud. Esto no ha sucedido y la sanidad es un barco que se hunde por la falta de relevo de profesionales sanitarios, entre otros motivos”, alertó Ramón Espacio, presidente de CESIDA. El personal sanitario de prisiones ha manifestado hace unos días su intención de convocar una huelga general ante las malas condiciones laborales de su sector.

La inauguración corrió a cargo de Julia del Amo, directora de la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, que destacó que se han iniciado conversaciones entre la Dirección General de Salud Pública e Instituciones Penitenciarias para renovar el convenio de colaboración entre ambas que actualmente está paralizado. Andrés Marco, coordinador de Enfermedades Infecciosas del Institut Catalá de Salut, reforzó la necesidad de esta colaboración: “aquella Salud Pública que no tiene en cuenta a su población reclusa no es Salud Pública”.

“En España se vulneran los derechos humanos de las personas reclusas”, remarcó Javier Vilalta, de la Asociación Àmbit, dedicada a la intervención con personas privadas de libertad. Uno de cada cuatro reclusos, es decir, el 25,6% de las personas reclusas tiene una patología mental, y la cifra se eleva a casi la mitad de la población (49,6%) si se tienen en cuenta el abuso o dependencia de drogas. Vilalta explica que muchas de las personas encarceladas en realidad serían inimputables, es decir, que su enfermedad mental les exime de la pena por el delito, pero la falta de recursos de salud mental en la sanidad pública tiene como consecuencia que terminen en prisión.

José Antonio Martín, coordinador del grupo de trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria, explicó que para dar respuesta a la situación de privación de libertad de personas con enfermedad mental se creó el Programa Puente, pero denunció la falta de dotación presupuestaria para implementarlo.

La ley de cohesión de sanidad de 2003 daba un plazo de 18 meses para transferir las competencias de sanidad penitenciaria desde el Ministerio de Interior a los Servicios Autonómicos de Salud. “¿Por qué no se cumple la ley?”, pregunta Andrés Marco, coordinador de Enfermedades Infecciosas del Institut Catalá de Salut, la única comunidad junto con el País Vasco que sí tiene transferida la sanidad penitenciaria.

La subdirectora general de coordinación de Sanidad Penitenciaria, Carmen Martinez Aznar, explicó el trabajo realizado desde su departamento para avanzar la negociación de las transferencias en 14 comunidades autónomas en el escaso tiempo que lleva en el cargo. Además, destacó su labor para progresar en la compatibilidad de los sistemas informáticos y la telemedicina entre centros penitenciarios y los sistemas autonómicos de salud como primer paso para hacer posible este logro. Alfredo Martínez, director de Asistencia Sanitaria al Paciente de Navarra, explicó que el proceso de transferencia en su comunidad estaba muy avanzado, pero dada la situación política no sabe si se podrá culminar en los próximos meses.

Carmen Hoyos, portavoz de Sanidad Penitenciaria de la Organización Médica Colegial (OMC), puso en énfasis en la situación crítica que vive actualmente la sanidad penitenciaria, especialmente por la falta de profesionales y de relevo dada la precariedad y la desigualdad salarial existente entre los médicos de atención primaria y los de sanidad penitenciaria. “Un médico o farmacéutico cobra unos 1450€ menos mensuales, los enfermeros de prisiones cobran 300€ menos”, explicó Hoyos. La falta de profesionales en algunos centros penitenciarios es flagrante. En Ibiza, por ejemplo, han estado sin médico de octubre a enero y en Puerto 1 de junio a septiembre. Además, esta situación se agrava por la próxima jubilación de casi el 80% de la plantilla sanitaria penitenciaria.

La situación de vulneración de derechos es más grave en colectivos que sufren mayor estigma como son las personas trans. Manuel Ródenas, coordinador del programa LGTBI de la Comunidad de Madrid, ha hablado de los numerosos casos en los que una persona trans es asignada a un módulo que no se corresponde con su identidad de género, a pesar de que existe una instrucción que lo regula.

Por último, Oscar Alfaro, de la asociación alicantina ACAVIH, presentó los resultados del programa Think Tank que se realiza en 10 centros penitenciarios a cargo de nueve entidades de CESIDA y que trabaja la prevención del VIH y otras ITS, así como la lucha contra el estigma.

La jornada “Presente y futuro de la sanidad penitenciaria” ha sido posible gracias a la subvención del Plan Nacional sobre el Sida.

Y TAMBIÉN…
CESIDA alerta de que sanidad penitenciaria es un "barco que se hunde" y reclama implicación política para evitarlo.

Europa Press | Infosalus, 2019-03-13
https://www.infosalus.com/actualidad/noticia-cesida-alerta-sanidad-penitenciaria-barco-hunde-reclama-implicacion-politica-evitarlo-20190313134233.html

martes, 12 de marzo de 2019

#hemeroteca #racismo #menas | Tres ataques en una semana a centros de menores migrantes en Cataluña

Imagen: El País / Cal Ganxo, Castelldefels
Tres ataques en una semana a centros de menores migrantes en Cataluña.
La Generalitat tacha de racistas las agresiones a los jóvenes pero niega que sea una “situación preocupante”.
Rebeca Carranco / Marta Rodríguez | El País, 2019-03-12
https://elpais.com/ccaa/2019/03/11/catalunya/1552335446_666906.html

Escena primera. Sábado por la tarde. Un grupo de jóvenes escucha música, bebe y fuma en un típico botellón en Castelldefels (Barcelona). Son poco más de las seis de la tarde. A esa hora, otro grupo de adolescentes migrantes se cruza con ellos de camino al albergue Cal Ganxo, donde viven desde diciembre. Discuten y acaban a pedradas. No es la primera pelea. Escena segunda. Tres horas más tarde, los jóvenes del botellón deciden ajustar cuentas con los de Cal Ganxo. Son las nueve y media de la noche. 25 de ellos, encapuchados, entran violentamente en la escuela, arrancan mobiliario e intentan agredir a menores y educadores. Tiran a uno de los jóvenes tutelado de un muro y le apedrean. Acaba en el hospital con un ataque de ansiedad. Dos educadores tienen contusiones. Escena tercera. Es ya domingo. Los jóvenes de Castelldefels reúnen a más de 60 personas y vuelven a Cal Ganxo. Los Mossos d’Esquadra impiden que entren de nuevo.

El incidente, dividido en tres episodios, supone el ataque más grave que, según la Generalitat, se ha producido nunca en un centro de menores tutelados. La Administración catalana habla de una agresión racista intolerable e injustificable, lo denunciará ante la Fiscalía de delitos de odio y se presentará como acusación particular en la causa judicial. La alcaldesa de Castelldefels, María Miranda (PSC), rebajó el tono y se refirió a peleas entre jóvenes del municipio y menores migrantes.

La llegada a Cataluña de estos adolescentes ha colapsado a la Generalitat y empieza a dar señales preocupantes de problemas de convivencia, con tres ataques a centros de menores en una semana. En 2017 llegaron 1.489 menores inmigrantes no acompañados; en 2018, 3.659.

Can Xatrac, en Canet de Mar (Barcelona), es el otro centro atacado. Escena primera. 28 de febrero. Unos 40 vecinos protestan frente al Ayuntamiento de la localidad por la inseguridad que achacan a los menores migrantes. Un grupo de ellos y educadoras pasan por delante y los concentrados les abuchean. Una mujer incluso mueve la mano como si oliesen mal. Varias instituciones, entre ellas SOS Racismo y la Generalitat, califican la protesta de acto “racista, xenófobo e intolerable”. Escena segunda. Cinco días después, 5 de marzo, un hombre armado con un machete entra en el centro Can Xatrac donde viven medio centenar de menores migrantes desde octubre. No hiere a nadie. La policía le detiene por amenazas y el juez le deja en libertad con cargos.

Llegada masiva

Can Xatrac, la casa de colonias de Canet de Mar donde viven los menores, pertenece a la alcaldesa del municipio, Blanca Arbell (ERC). “Eso ha sido aprovechado políticamente”, denuncia la regidora, sobre las protestas por la inseguridad y los jóvenes. La localidad, como en años anteriores, sufre robos en domicilios, pero las cifras han bajado, según Policía Local y Mossos. “Son mafias de fuera”, añade la alcaldesa, sobre los autores. Pero los datos sirven de poco ante quienes están convencidos de lo contrario. El dueño de un local cercano adonde se reúnen los menores les atribuye los robos y la inseguridad. Jesús, jubilado, augura que “el racismo irá a más porque no se puede abrir la puerta y que entren todos”. El contrapunto lo pone una mujer que vive al lado de Can Xatrac y explica que jamás ha tenido problemas con los menores.

“El racismo se define por atribuir a un colectivo hechos y características de individuos”, subrayó ayer el secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía de la Generalitat, Oriol Amorós, sobre los últimos episodios. Pero insistió en que en la mayoría de centros de acogida de Cataluña —unos 150— hay una buena acogida de los menores. “No creemos que haya una situación preocupante”, afirmó, sobre la convivencia, aunque admitió que la Generalitat se ha visto desbordada con la llegada (145% más) de estos jóvenes a los que tutela hasta la mayoría de edad. El Govern no facilitó la cifra de incidentes contra los centros, que abre con discreción.

Cal Ganxo, en Castelldefels, seguía ayer custodiado por los Mossos y la Policía Local. C. M. de 23 años, participó en el asalto. “Como no nos hace caso ni Dios, fuimos a plantarnos”, alega sobre el conflicto entre su grupo, jóvenes de entre 17 y 24 años, y los menores migrantes. “Te piden un cigarro o un porro y si no lo das, te rayan o te dan una patada en el coche”, pone a modo de ejemplo de una situación que dice que hace un mes y medio que dura. Niega que se quejen por motivos racistas, pero afirma que desde que los menores están en el pueblo “han subido los robos, los coches están reventados y da miedo salir por la noche porque está plagado de moros”. Los menores van a ser reubicados en otro centro, como ya estaba acordado con el Ayuntamiento de Castelldefels, pero la Generalitat no aclara cuándo.

La alcaldesa de Canet de Mar asegura que “se está rebajando la tensión” después de dos semanas movidas en el municipio. “Mucha gente se ha dado cuenta de la irresponsabilidad de criminalizar y estigmatizar”, añade.

La Red de Refugiados avisa de la “escalada de violencia”
La Red Española de Inmigración y Ayuda al Refugiado anunció ayer que se personará como acusación popular en el ataque a un centro de menores migrantes no acompañados en Castelldefels. En un comunicado de prensa, la entidad condenó los ataques y mostró su preocupación por “la escalada de violencia y los graves incidentes” que, según la Red, está provocada por “la parquedad de los medios y la nula implicación realista de las Administraciones”. Y denunció que a pesar del incremento del número de plazas para acoger a los menores no acompañados, las instituciones no generan “soluciones eficaces que permitan una convivencia, mediación vecinal o un incremento de las plazas en servicios vinculados a la acogida”.

La Mesa del Tercer Sector, que agrupa a más de 3.000 entidades sociales en Cataluña, condenó los ataques “xenófobos” y exigió que los partidos políticos no utilicen la inmigración con fines electoralistas. El defensor del pueblo catalán tachó de “muy grave” lo ocurrido.

miércoles, 6 de marzo de 2019

#hemeroteca #lgtbi #islam | Samir Bargachi: “En marzo traeremos a Madrid a un imam homosexual”

Imagen: El País / Samir Bargachi
“En marzo traeremos a Madrid a un imam homosexual”.
El marroquí Samir Bargachi creó Kif Kif para atender a inmigrantes LGTBi.
Miguel Ángel Medina | El País, 2019-03-06
https://elpais.com/ccaa/2019/03/04/madrid/1551724227_491203.html

Las personas procedentes de países de tradición musulmana suelen tener grandes problemas para asumir su homosexualidad y comunicárselo a su entorno. “Yo me di cuenta a los 14 años, cuando ya residía en España, y lo viví en silencio, con mucho sufrimiento, porque entre los marroquíes es un tabú”, explica Samir Bargachi, que nació hace 31 años en Nador (Marruecos), llegó a Barcelona en 2000 y se mudó a Madrid en 2008. Su inconformismo, oculto tras su voz dulce, lo llevó a crear la asociación Kif Kif (de igual a igual, en árabe) para ayudar a migrantes del colectivo LGTB [Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales].

P. ¿De dónde nace Kif kif?
R. El impulso se debió a las detenciones de Tetuán de 2004, cuando el Gobierno marroquí detuvo a 43 personas acusadas de homosexualidad. El debate sobre la homosexualidad se puso sobre la mesa, fue un momento fundacional del activismo LGTB marroquí. A partir de ahí fundé la asociación Kif Kif. Tuve que crearla en España porque en Marruecos la homosexualidad es delito.

P. ¿Qué trabajo hacéis?
R. Nos centramos en la protección internacional de las personas LGTB y la atención a los migrantes y refugiados de este colectivo. El asilo ya está contemplado para personas que son perseguidas por su identidad de género u orientación sexual. Hasta que llegó Kif kif, no había en Madrid ninguna entidad que trabajase estos temas. En los centros de acogida se aloja a personas transexuales con familias sirias y la convivencia no es fácil. Nosotros tenemos recursos habitacionales, vivienda y mantenimiento básico para casos de emergencia social. Y luego tenemos asistencia social, apoyo psicológico, cursos de idiomas… Y damos formación a profesionales de la Administración y ONG.

P. ¿Cuáles son los casos más duros que os llegan a Madrid?
R. Menores no acompañados del norte de África, y gente de Siria y Venezuela. En el caso de las personas transexuales de Marruecos, hay unos testimonios de violencia, de acoso, de violaciones... Mucha gente nos escribe desde allí antes de intentar venir a España. También nos escriben desde los centros de internamientos de extranjeros de Ceuta y Melilla, donde las condiciones son difíciles para todos, pero para las personas LGTB se convierte en un infierno, porque sufren malos tratos.

P. ¿A qué tipo de situaciones se enfrentan estos refugiados?
R. Situaciones muy duras. Algunos han tenido que dormir en la calle porque no había sitio en los albergues. Además, los chicos jóvenes que llegan de Marruecos y Venezuela se ven obligados muchas veces a dedicarse al trabajo sexual porque no ven otra salida. Otros acaban en las drogas.

P. ¿Cómo ha evolucionado Madrid respecto a la homofobia?
R. Hemos logrado muchísimas cosas, pero tengo miedo de que se puedan echar atrás los avances por el discurso explícito de la extrema derecha contra el colectivo LGTBi. Atacan todo lo que defendemos en Kif Kif: migraciones, refugio y colectivo LGTB.

P. ¿Hay más homofobia en el mundo árabe?
R. La comunidad árabe tiene un grado de homofobia más alto que el conjunto de la sociedad. Nosotros trabajamos desde el positivismo, aportando al debate desde la reflexión. Creo que quienes debemos liderar los debates somos los propios árabes y marroquíes.

P. ¿Cómo lucháis para romper los estereotipos?
R. El año pasado hicimos un ‘iftar’ gay [la comida con la que se rompe el ayuno en Ramadán] y vinieron como 50 personas al Casino de la Reina, en Lavapiés. Sirve para conectar dos mundos, el religioso y el gay. Había personas ‘trans’ vestidas al modo marroquí. La gente empezó a conversar y se contaron su vida. Lo vamos a volver a hacer este año. También estuvimos en las Noches de Ramadán con un punto de información arcoíris para informar sobre el colectivo LGTB. La respuesta que recibimos es muy positiva.

P. ¿Y otras iniciativas más transgresoras?
R. En marzo vamos a traer a Madrid a un imam gay. Se llama Hernán Zamzam y es de Barcelona. Hay personas que tienen un problema de convivencia entre las dos realidades, ser musulmán y ser gay. Por eso apostamos por traer un referente positivo de que se pueden mezclar los dos mundos. En Reino Unido, Francia y Alemania hay comunidades musulmanas LGTB muy bien organizadas, y figuras relevantes, pero ese paso todavía falta por dar en España. En Holanda hay un centro académico musulmán LGTB.

Tres centros en la región
La asociación Kif Kif, que Bargachi creó para atender al colectivo migrante LGTBi, tiene tres sedes, una en la Puerta del Sol y otras dos en Alcalá de Henares y Getafe, donde emplean 14 trabajadores. Cada año asisten a unas 800 personas de forma presencial, y contestan a unos mil correos de Marruecos.

miércoles, 13 de febrero de 2019

#hemeroteca #poblacionmigrante | Australia reabrirá el centro de retención de migrantes de isla de Navidad

Imagen: El País
Australia reabrirá el centro de retención de migrantes de isla de Navidad.
El Gobierno de Morrison reacciona así al visto bueno en el Parlamento a que los solicitantes de asilo en las islas puedan ser tratados médicamente en territorio continental.
AFP | El País, 2019-02-13
https://elpais.com/internacional/2019/02/13/actualidad/1550056305_443124.html

El primer ministro australiano, Scott Morrison, anunció este miércoles la reapertura de un polémico campo de retención de migrantes en la isla de Navidad, endureciendo todavía más su política migratoria tras una derrota en el Parlamento. El jefe de Gobierno aprobó la puesta en funcionamiento del campo, cerrado en octubre, alegando que las nuevas legislaciones votadas por la oposición comportarían un aflujo de inmigrantes hacia las costas australianas.

Morrison se refería a la votación de la oposición laborista y los independentistas, el martes y el miércoles y en contra de la voluntad del Ejecutivo, de unas enmiendas sobre el tratamiento médico ofrecido a los solicitantes de asilo relegados por Australia en campos ‘offshore’ en Papúa Nueva Guinea o en la isla ecuatorial de Nauru.

Estos textos podrán permitir al millar de migrantes que siguen detenidos en esos campos, ser trasladados a Australia para recibir tratamiento si dos médicos así lo solicitan. En su declaración, Morrison dejó de lado el hecho de que esas enmiendas solo afectan a los migrantes que estén detenidos en los campos 'offshore' y acusó a la oposición de intentar "debilitar y comprometer nuestras fronteras".

Su gobierno, dijo, adoptará "el 100%" de las recomendaciones de los servicios de seguridad para impedir nuevas llegadas de migrantes irregulares. Sin embargo, declinó detallar esas recomendaciones, a parte de la reapertura del campo de la isla de Navidad, un territorio australiano en el Océano Índico, situado a 1.500 km de la costa noreste de Australia continental, y a 350 km al sur de Indonesia.

La decisión se inscribe en la campaña para las elecciones previstas antes de mayo, en las que la inmigración jugará un papel clave. La política de los últimos gobiernos conservadores consiste, desde 2013, en repeler sistemáticamente los barcos de refugiados que traten de llegar ilegalmente a las costas del país. Los migrantes que lo consiguen son relegados por un tiempo indeterminado en campos de retención ‘offshore’, mientras se procesa su solicitud de asilo.

Esta política le ha granjeado a Australia duras críticas por las condiciones de detención en los campos, en los que viven numerosos niños, y donde se han registrado suicidios y actos de automutilación. Por su parte, el Partido Laborista denunció "las tácticas alarmistas" del gobierno, al que acusó utilizar la baza del miedo a los migrantes con fines electorales.

viernes, 8 de febrero de 2019

#hemeroteca #cine #testimonios | Historia negra del cine quinqui: la reivindicación de un género que no dejó supervivientes

Imagen: El País / José Luis Manzano y Rosario Flores en 'Colegas' (1982), de Eloy de la Iglesia
Historia negra del cine quinqui: la reivindicación de un género que no dejó supervivientes.
Rosalía o C. Tangana lo recuerdan musicalmente y películas recientes como 'Quinqui Stars' le rinden homenaje. Se diría que este género tan español está más vivo que nunca, pero sus artífices nos dejaron hace tiempo de forma trágica.
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2019-02-08
https://elpais.com/elpais/2019/02/06/icon/1549449208_098050.html

Jose Antonio Valdelomar, muerto a los 36 años. Lali Spinet, muerta a los 34. Sonia Martínez, muerta a los 34. José Luis Manzano, muerto a los 30. José Luis Fernández Eguia, muerto a los 23. Todos ellos eran intérpretes célebres entre la juventud de los ochenta gracias a películas como ‘Deprisa, deprisa’, ‘Colegas’ o ‘El pico’. Si el cine quinqui mantiene hoy un poder de fascinación perenne incluso entre espectadores que no habían nacido cuando reinaba en taquilla se debe, en gran parte, a ser el retrato literal de una generación perdida.

¿Qué era el cine denominado quinqui (un mote que no gustaba nada a algunos de sus artífices)? Eran historias de delincuencia, drogas y amor que triunfaron a finales de los setenta y principios de los ochenta y casi siempre tiraban de actores no profesionales, directamente recogidos de las calles. No eran prodigios visuales y tampoco tenían guiones redondos, pero con su mezcla de tragedia, lumpen, sexo y honor se cuentan entre las películas más efectivas y exitosas que ha dado el cine español y han alcanzado, con el tiempo, el estatus de radiografía social de ese extrarradio que el poder olvidó.

Estos días se vuelve a hablar mucho de él gracias a la interpretación que Rosalía hizo de ‘Me quedo contigo’ (canción de Los Chunguitos que aparecía en la banda sonora del clásico del género quinqui ‘Deprisa, Deprisa’, de Carlos Saura). A su vez, figuras del ‘trap’ como Yung Beef, La Zowi o C. Tangana reivindican, de forma voluntaria o no, cierto espíritu de una juventud desencantada que ha preferido optar por los placeres efímeros e inmediatos de la vida.

El propio Tangana fue mucho más explícito en su vídeo de ‘Bien duro’, homenaje en toda regla a la estética y el espíritu del cine de Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma. La película independiente 'Quinqui Stars', de Juan Vicente Córdoba, lleva diez semanas triunfando en los cines Renoir Princesa de Madrid. Y después de muchos años de espaldas al género, la cultura oficial también reconoce la trascendencia de este cine: el pasado año el Kutxa Kultur Artegunea de San Sebastián organizaba 'Oscuro objeto de deseo', una completa retrospectiva a Eloy de la Iglesia, director de clásicos del género como ‘Colegas’, ‘El Pico’, ‘Navajeros’ o ‘La estanquera de Vallecas’.

¿Pero es este ‘revival’ sociocultural o puramente mercantil? “No hay comparación posible ya que la situación social es otra y el ciudadano está mucho más controlado y es más dependiente del sistema", dice Eduardo Fuembuena, autor de ‘Lejos de aquí’ (que será reeditada esta primavera con material extra por la editorial Applehead). Su libro no es solo la biografía más completa que se ha publicado sobre Eloy de la Iglesia y su ‘muso’ José Luis Manzano, sino un tratado sobre aquella España democrática que echaba a andar con entusiasmo desmedido, pero olvidando ciertos flancos, y sobre una intelectualidad comunista (como Eloy de la Iglesia) que se rendía a todos los placeres, legales o no, que podía comprar el capital.

"Se han perdido la militancia política, la defensa y reivindicación de los derechos del trabajador y la conciencia de clase –añade Fuembuena–. Los ‘quinquis’ originales no tenían conciencia política, pero sí de clase o de procedencia, eran lumpen o niños delincuentes que se vieron abocados a la lucha callejera para subsistir en un contexto de país en el que se les miraba bajo sospecha solo por ser jóvenes. Eso terminó por quitarles cualquier atisbo de dignidad y exterminarlos con la pandemia de heroína y sus consecuencias. Sin duda, la fea realidad que mostraba De la Iglesia en su cine no era la imagen del país que interesaba mostrar a los gobiernos de turno".

Ese trágico destino de casi todas las estrellas del género es uno de los motivos por los que el cine quinqui sigue teniendo hoy tanto poder de fascinación. Sus intérpretes eran, casi siempre, actores sacados de la calle y que, de alguna manera, se interpretaban a sí mismos. Lo hacían, según Fuembuena, "de una manera natural, sin métodos, remitiéndose a la realidad que conocían por observación directa y que les había tocado padecer. En el caso de José Luis Manzano, interpretar significaba incorporar prototipos de la juventud del momento, vivir en el personaje y no soltarlo después de la claqueta final".

José Luis Manzano (Toledo, 1963-Madrid, 1992) fue el Jaro en ‘Navajeros’, José Luis en ‘Colegas’, Paco en ‘El pico’ y ‘El pico 2’ y Tocho en ‘La estanquera de Vallecas’. Procedente de la UVA (Unidad Vecinal de Absorción) de Vallecas (Madrid), conoció al director de cine Eloy de la Iglesia cuando, para sacarse un dinero, se prostituía en unos billares cercanos a la Puerta del Sol de Madrid. El director pronto se quedó fascinado con él. Entre los dos surgió una relación ambigua: creador y ‘muso’, ¿pero amantes? Manzano tenía novias y coqueteaba con sus admiradoras, pero a la vez su relación con De la Iglesia se tornó enfermiza. No solo por la dependencia a las drogas, sino por la dependencia laboral y, al final, en cierto modo, emocional.

La imposición de Eloy para que Manzano no trabajase con ningún otro director pudo afectar a la carrera del joven, que pese a ser un sus inicios prácticamente analfabeto y no tener ningún tipo de formación actoral, tenía carisma para parar un tren, una belleza entre cruda y apolínea que la cámara amaba y un talento innato para seducir al espectador. Tras ‘La estanquera de Vallecas’, su última colaboración en 1988, director e intérprete se distanciaron.

"Estos jóvenes fueron seres humanos explotados por un sistema industrial, como era el cine español entonces, y desechados cuando dejaron de ser útiles", denuncia Fuembuena. Manzano recibió ayuda de un cura de Getafe y consiguió un trabajo en 1990 como el de chico de los recados en algún programa de TVE. Pero la adicción no desapareció. En 1992 fue condenado por un robo con intimidación en plena Gran Vía. Tras salir de prisión (donde concedió su última entrevista a la revista ‘Interviú’), fue hallado muerto en el apartamento madrileño de su mentor, Eloy de la Iglesia, debido a una sobredosis de heroína.

Una historia semejante se repitió con José Luis Fernández Eguia (Madrid, 1965-1988), alias El Pirri. Llamativo secundario en el cine de Eloy de la Iglesia y otras películas de los ochenta, su voz y porte de macarra le dieron, sin embargo, más oportunidades que a Manzano: aparte de en las películas de De la Iglesia trabajó con Emilio Martínez Lázaro, Gutiérrez Aragón y Carlos Saura y llegó a tener una breve aparición en 'The Hit', de Stephen Frears. Sin embargo, el cine no le dio la oportunidad de cambiar su vida: en 1985, ya convertido en un rostro famoso, confesó a El País que seguía viviendo con sus abuelos y no tenía “ni una ‘lechuga’ [como se llamaba al verde billete de mil pesetas, unos seis euros] para tomar unas cañas”. Durante la entrevista, la periodista narra cómo uno de los amigos del Pirri, que se preparaba para ir a Sevilla a promocionar una película, le cuenta que en el barrio de Triana de la capital hispalense “te ofrecen de todo y por kilos”, refiriéndose a sustancias ilegales.

El 9 de mayo de 1988 un transeúnte descubrió el cuerpo sin vida del Pirri en un descampado de la carretera de Vicálvaro a San Blas. Tenía una aguja colgando del brazo. Era el Pirri, el actor que recientemente acaba de dar el salto también a la televisión y la radio y se había hecho todavía más reconocible entre el público.

Fuembuena añade un caso menos conocido de la órbita de De la Iglesia, pero igualmente trágico: el de Lali Spinet, que rodó con el director vasco ‘El Pico’. Era una "talentosa actriz del cine de la Transición que también se enganchó, poco antes de rodar con De la Iglesia ‘El pico’, y llegó a estar detenida y recluida en la cárcel Modelo de Barcelona por tráfico de estupefacientes antes de fallecer a causa de enfermedades derivadas del sida, en 1994".

José Antonio Valdelomar (Ciudad Real, 1958-Madrid, 1992) conoció la gloria como protagonista de ‘Deprisa, deprisa’, la película que lo sacó del barrio madrileño de Villaverde Alto y lo llevó hasta Berlín, donde la cinta se llevó el Oso de Oro en 1981. Solo dos semanas después de esa victoria y tres antes del estreno de la película en España, Valdelomar fue detenido en Madrid después de atracar un banco en la calle Ríos Rosas y huir en un taxi robado con un botín de 167.000 pesetas (algo más de mil euros en su día, pero equivalentes a casi cinco mil de hoy).

No hizo ninguna película más. El cine no lo salvó de continuar con sus problemas de criminalidad y adicción a las drogas y la siguiente vez que los medios se refirieron a él fue para anunciar su muerte en 1992, con solo 34 años, debido a una sobredosis que sufrió cuando cumplía otra condena en la cárcel de Carabanchel.

El caso de Sonia Martínez fue muy diferente. Sonia era de clase media, tenía formación actoral (y dominaba el inglés) y participó en más películas más allá del género quinqui (‘Epílogo’, de Gonzalo Suárez, o ‘Violines y trompetas’, de Romero Marchent), series (‘Segunda enseñanza’) y programas de televisión (‘3,2,1, contacto’ y ‘Dabadabadá’). Incluso rodó en alemán. Fue también una de las protagonistas de ‘Perras callejeras’ (1985), de José Antonio de la Loma, uno de los últimos estertores del género, y su destino fue a partir de ahí semejante al de Manzano y Pirri.

La muerte de su madre en 1985 le dejó muy tocada anímicamente y poco después empezó a consumir cocaína y posteriormente heroína (como ella misma confesó en una cruda entrevista con Isabel Gemio). En 1989 ingresó en un centro de rehabilitación y al año siguiente concedió una entrevista con Isabel Gemio. “La gente se cree que sigo pinchándome, pero estoy viva, con muchas ganas de vivir y de trabajar”. Llevaba, según confesó, solo 17 días sin pincharse. Al final de la entrevista, un momento que hiela la sangre: “Me he hecho los análisis del sida y aún no tengo los resultados. Puedo tenerlo o no puedo tenerlo”. Se supo poco después (ella misma lo declaró) que los resultados eran positivos. Falleció el 4 de septiembre de 1994, con solo 30 años.

Estas fueron las víctimas más visibles y célebres de ese cine de los ochenta que creó industria, pero abocó a sus estrellas al abismo. Pero hay más: en el plano musical, relacionado también con este movimiento cultural, podemos citar a tres cantantes que fallecieron, casualmente, en 1995: Juan Antonio Jiménez ‘Jeros’, de Los Chichos (que se tiró del balcón de su casa de Madrid), Antonio Flores (uno de los protagonistas de ‘Colegas’ junto a José Luis Manzano, que sucumbió a una sobredosis dos semanas después de la muerte de su madre Lola) o Tina Muñoz, de Las Grecas, que tras alternar la calle, la prisión y algunos psiquiátricos, falleció de sida.

Es posible que ningún género haya caminado de forma más paralela y trágica a la realidad de sus directores e intérpretes. Eloy de la Iglesia, para la posteridad el gran director de cine quinqui (aunque su carrera, que duró unos 35 años, conoció muchos más estilos y contiene grandes hallazgos), moriría en 2006. Antes, en una entrevista a El País, declaró que no creía que fuese el éxito lo que los hubiese llevado a todos hacia el abismo. Aclaró a continuación que, más bien, "se podría decir que fue el fracaso". Sea cual sea la causa, la consecuencia fue devastadora y Eduardo Fuembuena la resume de un modo punzante y seco: "Salvo algunos como Javier García (Urko en ‘El pico’) o Manuel Álvarez (el Chus en ‘Navajeros’), que han optado por vidas anónimas, todos los demás están muertos".

sábado, 2 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo | Las feministas contra los CIEs

Imagen: ctxt / V Encuentro Estatal del 8M, Valencia, 2019-01-26/27
Las feministas contra los CIEs.
Pastora Filigrana | ctxt, 2019-02-02
https://ctxt.es/es/20190130/Firmas/24226/Pastora-Filigrana-V-Encuentro-Estatal-del-8M-cierre-CIEs-ley-de-extranjeria.htm

El V Encuentro Estatal del 8M, celebrado en Valencia el 26 y 27 de enero, ha marcado la hoja de ruta y las reivindicaciones que articularán la huelga feminista. El feminismo han pasado de los titulares a las exigencias concretas. Más allá de la autodeclaración como movimiento antifascista, anticapitalista, antirracista y anticolonial han incluido las firmes exigencias del cierre de los Centros de Internamiento para Inmigrantes (CIEs) y la derogación de la Ley de Extranjería. En un acto de coherencia política, el movimiento feminista ha hecho suyas las reivindicaciones que, desde un feminismo racializado, vienen manteniéndose contra el racismo institucional.

Pero, ¿qué significan exactamente cerrar los CIEs y derogar la Ley de Extranjería? y ¿por qué son reivindicaciones feministas? Para que un movimiento con pretensiones de justicia social, como es el movimiento feminista, pueda celebrar victorias tiene que hacer el esfuerzo de entender estas exigencias más allá del papel. Hacer nuestras estas justas reivindicaciones requiere que las entendamos y las hilemos con las más cotidianas.

Los CIEs son centros públicos donde se retiene de manera cautelar a personas extranjeras que están a la espera de que se resuelva su expediente de expulsión del territorio nacional. No son cárceles, allí no están retenidas personas que han sido condenadas por ningún delito, pero sí están privadas de libertad provisionalmente hasta un máximo de 60 días. La realidad es que solo un 30% de las personas allí encerradas son expulsadas finalmente. El resto continúa en el país de forma irregular. Teniendo en cuenta estos porcentajes, se puede concluir que los CIEs no son eficaces a la hora de las expulsiones; sin embargo, siguen existiendo. Su función es sembrar el miedo y precarizar aún más las condiciones de vida de la población inmigrante irregular, lo cual tiene una relación directa en su rentabilidad laboral. Son muchos los criterios jurídicos que sostienen la inconstitucionalidad de estos centros pues nuestro ordenamiento jurídico no permite la privación de libertad por meras sanciones administrativas como lo es el hecho de “no tener papeles”. Las denuncias de violaciones de derechos fundamentales son continuas. A este panorama general hay que añadirle la especial situación de vulnerabilidad que sufren las mujeres internas, muchas de ellas víctimas de trata. Ejemplo de esto son los abusos sexuales denunciados por internas en el CIE de Málaga en 2006, donde algunas fueron expulsadas tras las denuncias. Los policías resultaron absueltos nueve años después aunque quedaron probados los hechos de la existencias de estas “fiestas con alcohol” donde las internas eran “invitadas”.

La Ley de Extranjería existe en nuestro país desde el año 2000. Su función es regular las mano de obra extranjera que reside en el Estado, según las necesidades del mercado. Posiblemente la derogación de esa ley suene a derecho ficción y el sentido común imperante marque que, de alguna manera, debe estar regulada la estancia de los extranjeros en el Estado. Sin embargo, somos capaces de imaginar otros mecanismos jurídicos que no supongan la segregación y la criminalización de inmigrantes como resulta en la actualidad. La ley solo otorga derechos de ciudadanía a quienes tienen un contrato de trabajo, condenado a la exclusión al resto. Pero, aun trabajando, muchas personas inmigrantes no son regularizadas por la estrechez de los requisitos administrativos, que parecen buscar más que estas personas se queden trabajando en un limbo jurídico que verdaderamente puedan regular su situación. Los estrictos permisos temporales de las trabajadoras marroquíes de la fresa o las trabajadoras domésticas sin permiso de residencia y trabajo evidencian que las mujeres inmigrantes están creando riqueza y realizando los trabajos más penosos sin que exista una voluntad política de ser reconocidas como sujetos de derecho.

Pero más allá de la especial situación de vulnerabilidad a la que empuja a las mujeres inmigrantes tanto los CIEs como la ley de extranjería, el feminismo no puede hacer más que posicionarse en contra de estas cárceles y de esa ley. El sistema necesita inferiorizar a grupos humanos para justificar la explotación sobre ellos. El patriarcado justifica la desigualdad de las mujeres y el racismo institucional justifica la inferioridad de los no-blancos. El patriarcado y el racismo son dispositivos de opresión de la misma maquinaria. La luchas antipatriarcales y antirracistas van de la mano. Un poder que encierra a personas y las despoja de derechos en base a su lugar de origen no podrá jamás aceptar la igualdad en el acceso a los recursos de todas mujeres. No se trata de que la igualdad de un grupo sea reconocida; se trata de cuestionar un poder que “concede” derechos y reconocimiento en base a criterios excluyentes. El feminismo no ha venido a salvar a unas cuantas, ha venido a cambiarlo todo.

Pastora Filigrana. Es abogada y activista por los derechos humanos.

#hemeroteca #violencia | Detenido otro joven por su implicación en el crimen del fundador de Lambda

Imagen: Las Provincias / Fernando Lumbreras
Detenido otro joven por su implicación en el crimen del fundador de Lambda.
El sospechoso declara que acompañó al otro individuo arrestado a la casa de la víctima, pero niega su participación en el homicidio.
Las Provincias, 2019-02-02
https://www.lasprovincias.es/sucesos/detenidos-crimen-fernando-lumbreras-fundador-lambda-20190202114809-nt.html

Dos meses después del crimen de Fernando Lumbreras, fundador de Lambda y defensor histórico de los derechos del colectivo LGTBI, el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional ha detenido a otro joven por su implicación en el homicidio, aunque el individuo quedó en libertad con cargos tras prestar declaración en el juzgado que instruye la causa.

El sospechoso manifestó que acompañó al otro detenido, un joven georgiano de 23 años con un antecedente policial por robo en España, a la casa de la víctima en la calle Julián Peña, pero aseguró que él no entró en la vivienda. Este joven fue detenido el pasado miércoles en el barrio de Ruzafa por agentes del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional.

Como ya informó Las Provincias, el hombre arrestado de nacionalidad georgiana está considerado el autor material del crimen. Las investigaciones del Grupo de Homicidios y la inspección que realizó la Policía Científica en la vivienda de la víctima fueron claves para identificar y detener a los dos jóvenes. El juez instructor del caso ha decretado el secreto de sumario. La familia no tiene información sobre el posible móvil del asesinato o la vinculación de los individuos arrestados con Lumbreras, aunque todo parece indicar que el móvil del homicidio fue un robo.

La Jefatura Superior de Policía de la Comunitat Valenciana tampoco ha aclarado la relación entre del detenido y la víctima. Según insistieron fuentes policiales a este diario, continúan las investigaciones para esclarecer lo sucedido, aunque la policía descarta que se trate de un caso de homofobia.

El cuerpo de Fernando Lumbreras fue localizado el 5 de diciembre del pasado año, en su casa de la calle Julián Peña de Valencia. Tenía las manos atadas a la espalda y estaba boca abajo sobre la cama, con sangre alrededor y señales de haber sido golpeado. Además, presentaba signos de asfixia.

El crimen sobrevino tras un encuentro con el sospechoso en el que la puerta de la vivienda no fue forzada, lo que llevó a suponer desde el principio que esperaba o conocía al detenido y le abrió la puerta. A partir de ahí, las gestiones policiales se centraron en reconstruir las últimas horas de vida de Lumbreras, los objetos revueltos en su vivienda, su actividad telefónica y en internet y los movimientos de personas en torno al domicilio. Con todo ello se logró identificar y localizar al joven georgiano como principal sospechoso.

Según las primeras investigaciones, Lumbreras, de 60 años, falleció dos días antes de su hallazgo, a principios de esa semana. Su última conexión de WhatsApp quedó fijada el lunes 3 de diciembre a las dos de la tarde. Fue la falta de respuesta a las llamadas y mensajes lo que preocupó mucho a unos amigos de la víctima. Ante la ausencia de noticias, optaron por desplazarse a la casa, donde la Lumbreras vivía solo. Precisamente por eso y por sus problemas de movilidad, había optado por dejar copia de sus llaves a vecinos de confianza. Entraron varios moradores de la comunidad y se toparon con la dolorosa escena criminal.

Tras su trágica muerte, partidos como Podemos, PSPV, Compromís o Pacma, además de multitud de entidades relacionadas con el colectivo LGTBI, expresaron sus condolencias y destacaron la importancia histórica de Lumbreras. Lo calificaron como «gran luchador» o «figura indispensable en los avances de los derechos». También Les Corts se sumó a las condolencias.

Lambda le dedicó un homenaje a mediados del mes pasado. Durante el acto se dejaron papeles en blanco en varias mesas para escribir 'Cartas a Fernando', textos que se compilarán en un libro dedicado a la víctima. Alec Casanova, coordinador general de Lambda, mostró ayer su «satisfacción por el arresto». Según valoró, «su pérdida es un drama pero nos tranquiliza que se haya localizado y detenido a un presunto asesino, que se pueda hacer justicia». La organización valorará personarse en el proceso judicial contra el sospechoso.

Y TAMBIÉN…
Detenida una segunda persona por la muerte del activista LGTBI Fernando Lumbreras.

El arrestado quedará en libertad con cargos porque no habría entrado en la vivienda donde se produjeron los hechos.
Europa Press | La Vanguardia, 2019-02-02
https://www.lavanguardia.com/sucesos/20190202/46166949289/fernando-lumbreras-muerte-asesinato-lgtbi-lambda.html

miércoles, 30 de enero de 2019

#hemeroteca #neoliberalismo | De los 'chavs' a los taxistas: la demonización como arma neoliberal

Imagen: El Diario
De los 'chavs' a los taxistas: la demonización como arma neoliberal.
En Reino Unido la ola difamatoria contra la clase obrera blanca ayudó, y mucho, a eliminar numerosas prestaciones sociales y subsidios de todo tipo. Me asombran los argumentos de mis contertulias y contertulios: los taxistas no se duchan, no te dan agua, fuman, llevan la ventanilla abierta.
Jordi Sabaté | El Diario, 2019-01-30
https://www.eldiario.es/zonacritica/chavs-taxistas-demonizacion-arma-neoliberal_6_862723752.html

Creo que ‘Chavs. La demonización de la clase obrera’ es uno de los pocos libros que he leído más de una vez. La primera fue en inglés y en formato electrónico allá por 2014, cuando apareció. La segunda fue en 2016, esta vez en castellano y en papel, en la edición de Capitan Swing, para documentarme para mi ensayo 'El libro negro del consumo'. Lo hice porque me pareció desde el primer momento un libro clave para entender los métodos de "destrucción creativa" que utiliza la derecha liberal antes de aplicar su varita desreguladora y/o privatizadora sobre un determinado sector.

En el caso de ‘Chavs’. su autor, Owen Jones, nos describe cómo desde los años noventa, en pleno auge del nuevo laborismo, se extendieron una serie de mitos, leyendas urbanas y calumnias -medias verdades o directamente ‘fake news’ en muchos casos- sobre la clase obrera blanca británica ('chav' podría traducirse por poligonero, choni). Esta, tras la "era Thatcher", estaba arrasada y en plena decadencia. Lo que quedaban entonces eran los restos crónicamente parados, desorganizados, deprimidos y desmoralizados de esa clase que había sido una de las protagonistas de la sociedad británica durante buena parte del siglo XX.

Jones, que procede de una familia de maestros de escuela residentes en Sheffield -antes potente ciudad industrial pero hoy uno de los principales guetos de la clase obrera-, denuncia en su libro cómo se forjó la avalancha de prejuicios y generalizaciones que calaron profundo en la sociedad británica de clase media y media baja. De repente, los orgullosos obreros blancos que no habían sabido evolucionar como lo hicieron los votantes de Tony Blair, pasaron a ser vagos, toxicómanos, ladrones, borrachos, deficientes mentales y genéticos (tal como suena) y una larga lista de monstruosidades y prejuicios que, según cuenta Jones, tuvo que oír en las cenas con sus amigos universitarios. Ah, sí: por supuesto también se los tildaba de racistas y reaccionarios (‘bigots’ en inglés).

Entre la retahíla de insultos se colaban con creciente frecuencia conceptos como "vampiros del sistema", "exprimidores de ayudas sociales" u "okupas aprovechados de las viviendas sociales". Es decir que, sobre todo este sustrato negativo y generalizador, subyacía una motivación más profunda: acusarlos de parásitos de nuestro esfuerzo y desmontar el sistema de cobertura social que los protegía al ser uno de los sectores más vulnerables de la sociedad.

A lo largo del libro, Jones no solo desmonta estas generalizaciones insidiosas, sino que identifica su punto de partida: la clase política; tanto tories como nuevos laboristas y liberal demócratas eran, la mayoría de las veces, responsables de declaraciones públicas que fomentaban las ‘fake news’ en torno a los denostados ‘chavs’.

Ahora demos el salto desde la Inglaterra de los noventa hasta nuestra querida España de hoy, con las calles tomadas por los taxistas, primero en Barcelona y actualmente en Madrid. Es normal que conversemos con nuestras parejas, amistades y compañeros de trabajo sobre ello; es uno de los temas "calientes". Personalmente no me une ni interés ni simpatía con el sector del taxi, pero soy partidario de que el mismo siga siendo mayoritario en las calles, lo reconozco. Creo que el control de precios es fundamental para garantizar un transporte rápido y popular.

Así lo expreso en grupos de Whatsapp o en conversaciones de sobremesa, y me asombra que los argumentos de mis contertulias y contertulios la mayor parte de las veces sean exactamente los mismos: los taxistas no se duchan, no te dan agua, fuman, llevan la ventanilla abierta, se niegan a aceptar tarjetas, no hablan el idioma, llevan la Cope a tope, tienen mafias de licencias y, últimamente, para rematar el prejuicio, son herederos del franquismo, es decir reaccionarios y machistas.

Parece que todo mi entorno se ha organizado en una oscura trama para presentarme estos argumentos, o bien yo soy paranoico y no lo he sabido hasta ahora... Aunque quizás alguien se ha dedicado concienzudamente a extender estos bulos desde radios y televisores con opinadores llamémosles "no estrictamente neutrales". Como respuesta, están empezando a circular por las redes sociales argumentos similares denigrando a los conductores de VTC.

Así se diseña la tormenta perfecta en la que, al igual que en Reino Unido, se prepara el terreno para la comprensión emocional y social de la liberalización / privatización / desregulación de un sector, en este caso el del taxi. Autoconvencerse de que los taxistas -autónomos con una única licencia en su mayoría, como contaba Analía Plaza en este artículo- son bandas ultraconservadoras de especuladores machistas que tienen a la sociedad secuestrada, es sentar las bases para terminar con el control por parte de las autoridades del precio de este tipo de transporte.

Raquel Ejerique explicaba en esta columna que nos equivocamos si enfocamos el problema como "a favor" o "en contra" de los taxistas o los conductores de VTC, obviando así una realidad como es la de que el sector privado de las licencias VTC está concentrado, este sí, en manos de unos pocos empresarios e inversores, que se pueden contar con los dedos de una mano. ¿Quiénes creen ustedes que tienen más interés en especular con las licencias? ¿Qué pasará si finalmente los VTC ganan la batalla por operar en las mismas condiciones que los taxis pero con amortizaciones de licencia mucho más bajas y con precios regulados por "la mano invisible" del mercado?

Es difícil saber si los bulos y calumnias, estos días más insistentes que nunca, proceden de estos inversores o de las plataformas de intermediación en las que invierten, principalmente Uber y Cabify. No conviene añadir, a ellos también, otra ración adicional de calumnias, que demasiadas tenemos ya. Pero sí resulta interesante saber que en Reino Unido la ola difamatoria contra la clase obrera blanca ayudó, y mucho, a eliminar numerosas prestaciones sociales y subsidios de todo tipo, con beneficio directo -por ejemplo en la gestión de vivienda social- para fondos buitre como el que en Madrid compró al equipo de la anterior alcaldesa un importante paquete inmobiliario de "vivienda regulada".

El verano caliente de 2011, con su reguero de disturbios que asoló las principales ciudades inglesas -13 muertos-, así como el Brexit, pueden considerarse en buena medida hijos de aquella demonización privatizadora de los noventa y siguientes décadas, que dejó numerosos perdedores iracundos. Y es que, aunque sea desregulado o liberalizado, al final por todo hay que pagar un precio.