Mostrando entradas con la etiqueta Pastora Filigrana García. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pastora Filigrana García. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de junio de 2020

#libros #poblacionromani | El pueblo gitano contra el sistema-mundo : reflexiones desde una militancia feminista y anticapitalista

El pueblo gitano contra el sistema-mundo : reflexiones desde una militancia feminista y anticapitalista / Pastora Filigrana.

Tres Cantos, Madrid : Akal, 2020 [06-22].
160 p.
Serie: Inter Pares.

/ ES / ENS / Libros / Estigma / Identidades / Patriarcado / Población romaní / Resistencia
📘 Ed. impresa: ISBN 9786078683185

[.es] Una mirada inédita al ser del pueblo gitano: de víctima a fuente de inspiración. El varón blanco, occidental y heterosexual se sitúa en la cúspide de la escala de lo humano; todo lo demás es la otredad. Pastora Filigrana propone una mirada a las estrategias de resistencia al capitalismo, el patriarcado y el colonialismo históricas y actuales del pueblo gitano, la otredad por excelencia en Europa. En estas formas de vida encontramos prácticas propias de autogestión de conflictos, resistencias al modelo de producción y consumo neoliberal, o avanzadas formas de mutualismo de base. Todo ello ha sido y es objeto de castigo, criminalización e invisibilización por parte del discurso dominante, por lo que urge poner en valor estas formas de vida y combatir la estigmatización social.

«En este libro hablo de sindicalismo social, de eco-feminismo, de mutualismo de base, de autogestión del conflicto y vías de fuga al chantaje renta-trabajo. Lo hago porque salirme del paradigma académico de la izquierda blanca me mata de miedo. Lo hago porque quiero vuestra solemnidad, la de los payos. Para convenceros en vuestro lenguaje, que es el 50 por 100 del mío. Deberíais ser vosotros quienes buscaran en las formas de cooperación y resistencia al modelo de producción y consumo propias de los gitanos la inspiración para salir de este sistema-mundo que se sustenta sobre la muerte de dos tercios de la humanidad. Pero no haréis esas tesis doctorales en la carrera de Ciencias políticas. O al menos no todavía.»

👤 Pastora Filigrana. Licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla en 2004, en la actualidad abogada en ejercicio del Ilustre Colegio de Abogados de Sevilla. Especialista en Derecho Laboral y sindical, experta en Derecho de Extranjería. Maestría de Derechos Humanos Interculturalidad y Desarrollo por la Universidad de Pablo Olavide de Sevilla. Cooperativista. Activista por la Defensa de los Derechos Humanos en diferentes movimientos sociales, miembro del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT), feminista y mestiza gitana.

miércoles, 15 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #trabajo #poblacionmigrante | ¿Papeles para todos? La crisis sanitaria y social espolea la demanda de regularización

Imagen: El Salto / Asentamiento en Palos de la Frontera tras el incendio del 14-12-2019

¿Papeles para todos? La crisis sanitaria y social espolea la demanda de regularización.
El estado de alarma y sus consecuencias más inmediatas ha puesto sobre la mesa la demanda de regularizar a las personas migrantes. La tensión entre una mirada desde la garantía de derechos humanos y otra utilitarista define el debate y las políticas.
Sarah Babiker | El Salto, 2020-04-15
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/papeles-para-todos-la-crisis-sanitaria-y-social-espolea-la-demanda-de-regularizacion-

Ayer, 14 de abril, 47 chabolas en Palos de la Frontera amanecían hechas ceniza y envueltas en olor a plástico quemado. Un incendio, se sospecha que intencionado, acababa con las viviendas, las pertenencias, la documentación de unos 200 jornaleros migrantes —la mayoría de ellos en situación irregular— que residen en el asentamiento más grande de la provincia de Huelva.

“Ahora se encuentran en una indefensión total”, contaba Antonio Abad, del Colectivo de Trabajadores Africanos, quien recordaba que no es la primera vez que arde este asentamiento de chabolas hechas con material totalmente inflamable: el pasado 14 de diciembre otro incendio acabó con la vida de un joven marroquí. “Ya le hemos pedido repetidas veces a la subdelegación del gobierno instalaciones para estas personas”, advertía ayer el activista desde allí.

A primera hora de la tarde las previsiones no eran buenas: las demandas de una solución habitacional de emergencia no parecía haber encontrado respuesta. “Se han reunido el alcalde y la subdelegación del gobierno. Hay un centro de día cerca, de ACCEM que está cerrado por el estado de alarma. Han acordado reabrirlo, y a través del ropero municipal con prendas donadas, facilitar ropa a las personas afectadas”, comentaba Abad, quien aún no sabía si los residentes del asentamiento incendiado podrían pernoctar allí o en otra instalación y calificaba el centro de ACCEM como inadecuado para la pernocta, dado el escaso espacio, preguntándose por qué no hay un protocolo de emergencia para estos casos.

El Colectivo de Trabajadores Africanos pedía el pasado 3 de abril una regularización masiva para la campaña de la fresa. Que con el cierre de fronteras faltaban manos para trabajar en el sector agrícola era un hecho del que la patronal agrícola venía ya alertando. En respuesta a esta situación el gobierno aprobaba el pasado 7 de abril el decreto 13/2020. Entre otras medidas, el texto permite contratar a trabajadores migrantes con un permiso de trabajo que termine entre el 14 de marzo y el 30 de junio —se trataría pues de una prórroga a quienes estaban en situación regular antes del estado de alarma—, y a jóvenes extutelados en situación regular de entre 18 y 21 años.

“La regularización planteada en el decreto no va a solucionar nada, no va alcanzar a más de un 1%. Una regularización de verdad podría permitir a la gente encontrar vivienda, un contrato de trabajo, salir de los asentamientos”. Abad defiende que la regularización sería favorable para toda la sociedad, sin embargo, la invisibilidad de estos trabajadores migrantes “no beneficia a nadie más que a este marco de explotación instalado en el campo y amparado por las administraciones, a través de la impunidad”.

El campo ha sido escenario de un paradigma utilitarista de la migración. El modelo de contratación en origen que cada año trae a miles de jornaleras desde Marruecos solo durante la temporada en el sector, da muestras año a año de esta concepción de la migración como mano de obra disociada de los derechos y necesidades de las personas. Para la abogada Pastora Filigrana es esta visión utilitarista la que define el recién aprobado decreto.

“La población migrante sin papeles que forma parte de estas grandes bolsas de trabajadores que se van moviendo como temporeros en las diferentes campañas va a seguir ahí y la patronal va a seguir usando esa mano de obra para la recolección y para la producción”, señala Filigrana. Un colectivo que vive, describe, en una situación de profunda precariedad, sustituyendo jornaleros que faltan e incapaces de saber cuándo trabajarán o no. “La patronal siempre juega con esta mano de obra de reserva para abaratar salarios y para manejar la conflictividad social porque siempre hay alguien que está en una situación peor que puede hacer el mismo trabajo por menos dinero”, señala. El escenario está así muy lejos de la regularización que pedían los jornaleros, y esto tendrá consecuencias: “Va a seguir siendo un trabajo sumergido del que se va a beneficiar la patronal en un momento en el que también le va a venir bien no tener que pagar seguros sociales y ahorrar en gastos de salario”, considera la abogada.

Una campaña (todavía) sin respuesta
Ayer 14 de abril aún no había ninguna respuesta por parte de presidencia o los ministerios a la carta que un día antes 112 colectivos y organizaciones habían hecho llegar al gobierno exigiendo la regularización urgente de toda la población inmigrante en situación irregular en el Estado, una situación que afectaría a 600.000 personas en el país, según los números que manejan. Esto reportaba a El Salto Dolores Jacinto, integrante de AIPHYC (Asociación Intercultural de Profesionales del Hogar y los Cuidados) de València y una de las portavoces de la iniciativa que fue difundida en redes el mismo lunes, situando la demanda #RegulariciónYa en el trending topic.

“Las personas migrantes y racializadas vemos cómo, además de ser un colectivo que sufre en gran medida la precariedad, gran parte queda desprotegida y no son ni tan siquiera mencionados en los discursos del gobierno ni tampoco tenidos en cuenta en las medidas”, explica Jacinto. Es el caso de su colectivo, el de las empleadas del hogar: “No se pensó en las empleadas del hogar en las primeras medidas, y después, se abandonó a las empleadas sin papeles que se han quedado en un limbo y sin poder empezar a tramitar la documentación para regularizar su situación”.

Para Jacinto, además del acceso a recursos, lo que implica la demanda de regularización es el reconocimiento como personas, “como ciudadanas que residen en este país”. Mientras esperan una respuesta del gobierno, los 112 colectivos que han promovido la campaña se reunían telemáticamente la tarde de ayer para consensuar los pasos a seguir. Desde el inicio del estado de alarma, las redes antirracistas y pro derechos de las personas migrantes no han parado de organizarse y funcionar. La formación de un Comité de Emergencia Antirracista es muestra de ello.

Desde que empezara el estado de alarma los actores que se articulan en el movimiento antirracista han estado atentos a las agresiones xenófobas y los eventuales abusos de autoridad relacionados con la crisis sanitaria y social. En SOS Racismo Madrid, cuentan con una Oficina de Información y Denuncia. Aunque siguen trabajando, ahora que su local está cerrado, que hay menos gente en la calle, y que las personas tienen más miedo, ha bajado el número de incidentes registrado. El Comité de Emergencia Antirracista también recoge este tipo de denuncias.

Marita Zambrano, integrante de SOS Racismo, cuenta que la mayoría de denuncias que reciben en tiempos de normalidad tienen que ver con abusos policiales. “Mucha gente acude a nosotros porque les han multado o llevado al calabozo por desobediencia. A través de la ley mordaza la policía tiene una figura que protege la autoridad lo que justifica por ejemplo las redadas por perfil racial”. Ahora, ante la masiva presencia de fuerzas de seguridad en las calles Zambrano apunta a que el miedo se habría incrementado. “En nombre de la seguridad se están vulnerando muchos derechos civiles de todas nosotras en general, pero se agrava cuando eres una persona racializada y mucho más si no tienes papeles”.

Para Zambrano ahora, más allá de la cuestión policial, lo que alarma a la gente son necesidades inmediatas que tiene que ver con el techo, la comida. “Se habla mucho de que no se va a dejar a nadie atrás y eso indigna más porque sabes que eso no es así, porque somos nosotras las que nos quedamos atrás en estas políticas sociales donde no nos toman en cuenta”.

La activista contrapone en este sentido la decisión que ha tomado Portugal —que regularizará a quienes habían solicitado el permiso de residencia antes del estado de alarma— con las medidas tomadas en España. A pesar de los límites, dice, el de Portugal “es un pequeño paso, sobre todo por el carácter de solidaridad que plantea detrás, porque lo han planteado con el fin de garantizar los derechos de los ciudadanos”, mientras en el estado español, “está la indignación que han generado las medidas del gobierno con la presentación del decreto 13/2020 que no tiene en cuenta la realidad de los migrantes. Son políticas totalmente utilitarias, mercantilistas, y completamente insolidarias”.

Portugal y no solo

“Regularización amplia y extraordinaria de todas las personas migrantes que viven en territorio español, independientemente de los requisitos que impone la Ley de Extranjería”. Esta es la primera demanda de la carta enviada al gobierno. El objetivo trasciende en gran medida la decisión tomada en Portugal. El decreto luso otorga la residencia a quienes la habían solicitado antes del estado de alarma. Organizaciones sociales daban la bienvenida a la iniciativa del gobierno, agradeciendo que sus demandas hayan sido escuchadas, sin embargo plantean dudas en cuanto a los procesos burocráticos y sobre todo destacan que será mucha gente la que se quedará afuera, todas aquellas personas que no han presentado documentación en el SEF (Servicio de Extranjeros y Fronteras), muchas de ellas desempleadas.

No hace falta salir del país para encontrar otros procesos de regularización extraordinaria. En 2001 bajo el gobierno de Jose María Aznar, y en 2005 bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero fueron miles las personas migrantes que obtuvieron la residencia a través de estos procesos, en épocas, eso sí, de crecimiento económico con demanda de mano de obra.

La regularización extraordinaria de 2005, la última, fue objeto de duras críticas por parte de la oposición, que apelaba continuamente al “efecto llamada” para señalar una causalidad entre el expediente de regulación y la creciente llegada de migrantes a las Islas Canarias. Esta regularización no solo se topó con la oposición conservadora nacional sino que el gobierno tuvo que afrontar las dudas de otros países del espacio Schengen,

Quince años después, el debate sobre la regularización de migrantes en plena crisis sanitaria y social sin precedentes va más allá de la península. El pasado 12 de abril, en Francia, 104 diputados firmaban una tribuna exigiendo medidas como las portuguesas. En Italia también se debate la regularización extraordinaria de miles de trabajadores invisibles.

Y TAMBIÉN…
El movimiento antirracista exige que se regularice a la población migrante.

Mediante una carta dirigida al Gobierno y una campaña en redes sociales, grupos antirracistas y proderechos de la población migrante urgen a regularizar la situación administrativa de todas las personas que se encuentran en el país. Los colectivos entienden que, en estado de alarma, la protección de toda la población pasa por su acceso a la ciudadanía.
El Salto, 2020-04-13
https://www.elsaltodiario.com/coronavirus/el-movimiento-antirracista-exige-que-se-regularice-a-la-poblacion-migrante
Los jornaleros sin papeles de Huelva piden una regularización masiva para la recogida de la fresa.
El cierre de la frontera con Marruecos ha puesto en peligro la campaña de recogida del fruto rojo. Miles de jornaleros sin permiso de trabajo, que sobreviven en los asentamientos de Huelva reclaman a tres ministerios que lleven a cabo una regularización masiva.
El Salto, 2020-04-03
https://www.elsaltodiario.com/agricultura/el-colectivo-de-trabajadores-africanos-pide-una-regularizacion-masiva-para-la-recogida-de-la-fresa

martes, 14 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #trabajo #poblacionmigrante | El campo no es España

Imagen: ctxt
El campo no es España.
Los trabajadores inmigrantes ‘simpapeles’ que hacen que las campañas agrícolas generen riquezas siguen sin derechos. El decreto del Gobierno para la agricultura no contempla su regularización.
Pastora Filigrana | ctxt, 2020-04-14
https://ctxt.es/es/20200401/Firmas/31902/campo-jornaleros-inmigrantes-recoleccioncontratacion-pastora-filigrana.htm

El 8 de abril el Gobierno publicó un decreto para favorecer la contratación temporal de trabajadores en el sector agrario. El cierre de fronteras y la limitación de los desplazamientos han originado una carencia de trabajadores y trabajadoras agrícolas para hacer frente a las campañas de recolección que se suceden en primavera y verano en distintos territorios del Estado. Más de 10.000 trabajadoras marroquíes se han quedado sin poder llegar a Huelva para la campaña de la fresa. Esto es solo un ejemplo. Muchos trabajadores de Europa del Este que se desplazan para la recolección tampoco estarán este año. Faltan manos. El Gobierno ha tomado medidas en este decreto para flexibilizar las contrataciones y hacer más atractivo el sector agrario de forma que haya un gran número de trabajadores sustitutos que se ‘animen’ este año a recolectar.

Tomar medidas era necesario y urgente, aunque estas sean insuficientes. Pero, más allá de las críticas, lo más interesante es que la propia existencia de estas medidas pone sobre la mesa grandes verdades de las que no suelen salir en los telediarios: la mano de obra agrícola es mayoritariamente inmigrante, y el trabajo del campo, al igual que el de cuidados, sigue siendo invisible y precario en la economía neoliberal.

En el campo no trabajan los europeos blancos
En toda Europa el grueso de la mano de obra agrícola la conforman las personas migrantes. Francia se ha quedado sin 200.000 manos este año y Alemania sin 300.000. En el Estado español la tendencia es similar. Quizás los datos de temporeros agrícolas autóctonos solo sean destacables en Andalucía y Extremadura, donde hay muchas familias que siguen viviendo del jornal en el campo. Además, hay más mujeres autóctonas que hombres en las grandes campañas como la de la fresa. Existe una clara tendencia a que el campo lo elija quien menos opciones tiene y estas suelen ser las mujeres. Lo del jornalerismo autóctono en Andalucía y Extremadura hay que entenderlo dentro del papel de colonia interna que juegan estos territorios en el mapa europeo. A medida que se asciende hacia el norte es menos común encontrar economías familiares autóctonas que dependan exclusivamente del trabajo por temporada en el campo.

En España, en general, son inmigrantes los principales temporeros agrícolas. La Ley de Extranjería dio la posibilidad de contratar en origen a contingentes de trabajadores que llegan para las campañas agrícolas y se vuelven cuando estas finalizan. Estos contingentes, sumados a la población extranjera que vive de forma permanente en el territorio español, conforman las principales bolsas de mano de obra agrícola.

Una realidad invisible para la opinión pública es la población flotante de personas migrantes que se trasladan de un territorio a otro a lo largo del año para trabajar en las distintas campañas. El problema habitacional que sufren estas personas es alarmante. La falta de alojamientos públicos, la reticencia de los propietarios a alquilarles, sobre todo a la población africana, y el incumplimiento por parte de la patronal de su obligación de facilitar alojamiento son las causas de la infravivienda y las chabolas de inmigrantes. El chabolismo laboral es la realidad de miles de trabajadores que viven seminómadas entre campaña y campaña: en primavera en Huelva para la fresa, en Lleida en verano para la fruta de hueso, en Valencia en invierno para la naranja... y vuelta a empezar. Invisibles y precarizados pero siendo una pieza fundamental en la economía nacional, la huerta de Europa.

La propia existencia del decreto de 8 de abril deja claro que el sector agrícola es uno de los motores de la economía y que sin trabajadores inmigrantes estamos en apuros y hay que inventar fórmulas que incentiven el trabajo en el campo. El Gobierno ha optado, sin embargo, por seguir invisibilizando a la mitad de los temporeros inmigrantes que se desplazan de un lugar a otro con la chabola sobre los hombros. Me refiero a esa mitad que no tiene permiso de trabajo y cuya fuerza de trabajo vale menos, porque el miedo a la expulsión siempre abarata los costes para la patronal. Los ‘simpapeles’ no suponen gastos de cuotas a la seguridad social, y demandan menos cuando no se les paga el jornal conforme al convenio, no se conceden permisos o no se pagan las horas extras. Este año los miles de trabajadores inmigrantes ‘simpapeles’ que hacen posible que las campañas agrícolas generen riquezas seguirán sin tener derechos. El decreto no contempla su regularización. Solo hace referencia a inmigrantes con permiso de trabajo en vigor antes del estado de alarma y jóvenes extranjeros extutelados. Recordemos que a estos menores que llegan solos al territorio español se les concede, al cumplir los 18 años, un permiso de residencia hasta los 21 que no le da derecho a trabajar. Esto los aboca a la exclusión a ellos y a las redes de prostitución a ellas, en demasiadas ocasiones. Este año habrá una excepción, durante unos meses tendrán permiso de trabajo solo para el campo.

La bolsa de inmigrantes irregulares seguirá estando disponible un año más para abaratar costos de producción a la patronal. La fruta que comemos y exportamos seguirá manchando la dignidad. Cuando dividamos un año más las toneladas de fruta producidas entre las altas a la Seguridad Social en cada campaña seguiremos obteniendo la cifra de la vergüenza, la mano de obra sin derechos que trabajan pero no existen.

El campo “no lo quiere nadie”
La segunda verdad que pone en evidencia la existencia de este decreto es que el campo “no lo quiere nadie”. El Gobierno ha decretado que las personas que estén cobrando algún subsidio por desempleo o formen parte de un ERTE a causa de la Covid-19 podrán trabajar en el campo sin perder su derecho al subsidio. Bien sabe el Gobierno que difícilmente los españoles blancos van a ir por su propio pie a trabajar en el campo si no se les incentiva. Y no porque los españoles blancos no quieran trabajar, sino porque las condiciones de trabajo son de extrema precariedad.

El convenio del campo de Huelva tiene un salario base por debajo del salario mínimo interprofesional, se queda en unos escasos 40 euros la jornada. Aun así, muchos trabajadores autóctonos estarían dispuestos a trabajar por este salario si se garantizara que se trabajan ocho horas, cinco días a la semana. Pero no se trabaja así. Dependiendo de las condiciones climáticas, la semana puede reducirse a dos o tres días. Nadie deja de cobrar un subsidio para trabajar 10 días al mes. El trabajo del campo cotiza en un régimen especial de la Seguridad Social, y los días de faena no suman para cobrar el desempleo en el Régimen General. Sí suman para poder acceder al subsidio agrario cuando hay campañas, pero son tantas las peonadas que hay que juntar para tener ese derecho que se necesita plena dedicación en el año.

Veremos cómo reacciona este año la patronal si de verdad cuenta con trabajadores autóctonos que estén cobrando un subsidio mientras trabajan en las campañas de recolección. Porque estos no van a soportar tan fácilmente que no se le paguen las horas extras, o que se le deje a deber salarios. La patronal sabe que, cuando no existe el miedo al hambre, la conflictividad sindical es mayor. Lo mismo este año con trabajadores subsidiados en el campo tenemos hasta una huelga por la mejora del convenio, lo mismo hasta le tenemos que dar las ‘gracias’ al Gobierno.

Pastora Filigrana es abogada y activista por los derechos humanos.

martes, 1 de octubre de 2019

#hemeroteca #coñoinsumiso #justicia | Un grupo de abogadas acude al juicio del 'coño insumiso' como observadoras: "En la libertad de expresión cabe la ofensa"

Imagen: El Diario / El Coño Insumiso 'procesiona' por Sevilla el Primero de Mayo de 2014
Un grupo de abogadas acude al juicio del 'coño insumiso' como observadoras: "En la libertad de expresión cabe la ofensa".
Cinco letradas, toga incluida, anuncian su intención de presenciar la vista oral contra tres mujeres por pasear una vagina de látex para reivindicar sus derechos laborales. "La Fiscalía tiene que defender los intereses públicos, no los intereses de una religión", considera la abogada Violeta Assiego.
Javier Ramajo | El Diario, 2019-10-01
https://www.eldiario.es/andalucia/abogadas-feministas_0_948055362.html

El Juzgado de lo Penal número 10 de Sevilla tiene en su poder una comunicación dirigida por la abogada de una de las tres acusadas en el caso del 'coño insumiso', que se juzgará este jueves, anuciando la presencia en la vista oral de cinco abogadas de fuera de Andalucía que acudirán "como observadoras" y que tienen previsto asistir "con su toga" a la audiencia pública.

Según informa a este periódico la letrada Pastora Filigrana, que representa legalmente a la activista Antonia Ávalos, se ha optado por advertir al tribunal de la presencia de estas seis personas, sus números de colegiadas y su lugar de procedencia a fin de que sea tenido en cuenta, principalmente al tratarse de un juicio con posible presencia de público por el recorrido mediático durante su instrucción y a expensas de la sala que haya elegido el tribunal para la celebración de la vista oral.

Las letradas que tienen previsto acudir al juicio son Esther Sancho, en nombre de la Comisión de Derechos Humanos y Extranjería del Colegio de la Abogacía de Lleida; Ana Nahxeli, del Colegio de Abogados de Barcelona; Patricia Orejudo, del Colegio de Abogadas de Madrid; Laia Serra, también del Colegio de Barcelona; y Violeta Assiego, del Colegio de Abogadas de Madrid.

Violeta Assiego, activista de Derechos Humanos y abogada, atiende telefónicamente a este periódico un par de días antes de desplazarse a Sevilla. "La idea es ir como abogadas observadoras para ver cómo se desarrolla el juicio. Todo apunta a una absolución pero no se sabe muy bien, con los tiempos en los que estamos, cómo puede interpretarse", explica.

Assiego pertenece a esa "red" de abogados y abogadas que, amén de sus respectivos trabajos, se implican en "casos vinculados con las libertades religiosas o las acusaciones de delitos de odio cuando están dirigidas a colectivos vulnerables y que están protagonizadas por colectivos que no son vulnerables, como puede ser la Iglesia Católica o la Policía Municipal de Madrid", según comenta.

"Un caso significativo"
El conocido como 'coño insumiso' es "un caso significativo", indica la letrada, y que ocurre "en un determinado contexto: en una Andalucía donde la presencia de Vox tiene muchísima influencia y donde la ola reaccionaria de los valores supuestamente tradicionales, religiosos o ultraconsevadores que van contra el feminismo y contra la libertad de expresión está muy presente". "Se trata de mostrar una posición pública, de que esto está sucediendo pero que hay detrás un grupo de gente que estamos trabajando para que no haya indefensión", añade.

"Estamos ante un caso en el que se cumple un patrón de actuaciones en el que lo preocupante es que la Fiscalía se posicione de un lado cuando se está tratando de criminalizar acciones enmarcadas dentro de lo que es la libertad de expresión y dentro de una manifestación como la del 1 de mayo. Son acciones, además, que ofenden a un sector de la población que las estadísticas nos dicen que cada vez es más minoritario", apunta la abogada.

Son casos en los que "se trata de criminalizar a los colectivos, a las mujeres que defienden sus derechos sexuales y reproductivos y que ponen en evidencia la desigualdad de género y la violencia que sufren las mujeres. Estamos en un patrón, en el negacionismo de que las mujeres tengamos la libertad para elegir sobre nuestros cuerpos, de la violencia hacia las mujeres y de que estamos en un estado aconfesional, que tiene que regirse por las leyes y no por el derecho canónico", comenta Assiego.

Además, según detalla la abogada, "en la libertad de expresión cabe la ofensa". "Si el derecho penal estuviera a expensas de lo que cada uno pueda sentirse ofendido, sería una verdadera locura. Tiene que haber una intencionalidad, un dolo, un ánimo delictivo. La mayoría de casos en este sentido se han venido archivando. Los Abogados Cristianos actúan legítimamente pero lo preocupante es que desde la Fiscalía den cabida a que estas actuaciones prosigan. La Fiscalía tiene que defender los intereses públicos. La Fiscalía no tiene que defender los intereses de una religión", concluye Assiego.

sábado, 2 de febrero de 2019

#hemeroteca #feminismo | Las feministas contra los CIEs

Imagen: ctxt / V Encuentro Estatal del 8M, Valencia, 2019-01-26/27
Las feministas contra los CIEs.
Pastora Filigrana | ctxt, 2019-02-02
https://ctxt.es/es/20190130/Firmas/24226/Pastora-Filigrana-V-Encuentro-Estatal-del-8M-cierre-CIEs-ley-de-extranjeria.htm

El V Encuentro Estatal del 8M, celebrado en Valencia el 26 y 27 de enero, ha marcado la hoja de ruta y las reivindicaciones que articularán la huelga feminista. El feminismo han pasado de los titulares a las exigencias concretas. Más allá de la autodeclaración como movimiento antifascista, anticapitalista, antirracista y anticolonial han incluido las firmes exigencias del cierre de los Centros de Internamiento para Inmigrantes (CIEs) y la derogación de la Ley de Extranjería. En un acto de coherencia política, el movimiento feminista ha hecho suyas las reivindicaciones que, desde un feminismo racializado, vienen manteniéndose contra el racismo institucional.

Pero, ¿qué significan exactamente cerrar los CIEs y derogar la Ley de Extranjería? y ¿por qué son reivindicaciones feministas? Para que un movimiento con pretensiones de justicia social, como es el movimiento feminista, pueda celebrar victorias tiene que hacer el esfuerzo de entender estas exigencias más allá del papel. Hacer nuestras estas justas reivindicaciones requiere que las entendamos y las hilemos con las más cotidianas.

Los CIEs son centros públicos donde se retiene de manera cautelar a personas extranjeras que están a la espera de que se resuelva su expediente de expulsión del territorio nacional. No son cárceles, allí no están retenidas personas que han sido condenadas por ningún delito, pero sí están privadas de libertad provisionalmente hasta un máximo de 60 días. La realidad es que solo un 30% de las personas allí encerradas son expulsadas finalmente. El resto continúa en el país de forma irregular. Teniendo en cuenta estos porcentajes, se puede concluir que los CIEs no son eficaces a la hora de las expulsiones; sin embargo, siguen existiendo. Su función es sembrar el miedo y precarizar aún más las condiciones de vida de la población inmigrante irregular, lo cual tiene una relación directa en su rentabilidad laboral. Son muchos los criterios jurídicos que sostienen la inconstitucionalidad de estos centros pues nuestro ordenamiento jurídico no permite la privación de libertad por meras sanciones administrativas como lo es el hecho de “no tener papeles”. Las denuncias de violaciones de derechos fundamentales son continuas. A este panorama general hay que añadirle la especial situación de vulnerabilidad que sufren las mujeres internas, muchas de ellas víctimas de trata. Ejemplo de esto son los abusos sexuales denunciados por internas en el CIE de Málaga en 2006, donde algunas fueron expulsadas tras las denuncias. Los policías resultaron absueltos nueve años después aunque quedaron probados los hechos de la existencias de estas “fiestas con alcohol” donde las internas eran “invitadas”.

La Ley de Extranjería existe en nuestro país desde el año 2000. Su función es regular las mano de obra extranjera que reside en el Estado, según las necesidades del mercado. Posiblemente la derogación de esa ley suene a derecho ficción y el sentido común imperante marque que, de alguna manera, debe estar regulada la estancia de los extranjeros en el Estado. Sin embargo, somos capaces de imaginar otros mecanismos jurídicos que no supongan la segregación y la criminalización de inmigrantes como resulta en la actualidad. La ley solo otorga derechos de ciudadanía a quienes tienen un contrato de trabajo, condenado a la exclusión al resto. Pero, aun trabajando, muchas personas inmigrantes no son regularizadas por la estrechez de los requisitos administrativos, que parecen buscar más que estas personas se queden trabajando en un limbo jurídico que verdaderamente puedan regular su situación. Los estrictos permisos temporales de las trabajadoras marroquíes de la fresa o las trabajadoras domésticas sin permiso de residencia y trabajo evidencian que las mujeres inmigrantes están creando riqueza y realizando los trabajos más penosos sin que exista una voluntad política de ser reconocidas como sujetos de derecho.

Pero más allá de la especial situación de vulnerabilidad a la que empuja a las mujeres inmigrantes tanto los CIEs como la ley de extranjería, el feminismo no puede hacer más que posicionarse en contra de estas cárceles y de esa ley. El sistema necesita inferiorizar a grupos humanos para justificar la explotación sobre ellos. El patriarcado justifica la desigualdad de las mujeres y el racismo institucional justifica la inferioridad de los no-blancos. El patriarcado y el racismo son dispositivos de opresión de la misma maquinaria. La luchas antipatriarcales y antirracistas van de la mano. Un poder que encierra a personas y las despoja de derechos en base a su lugar de origen no podrá jamás aceptar la igualdad en el acceso a los recursos de todas mujeres. No se trata de que la igualdad de un grupo sea reconocida; se trata de cuestionar un poder que “concede” derechos y reconocimiento en base a criterios excluyentes. El feminismo no ha venido a salvar a unas cuantas, ha venido a cambiarlo todo.

Pastora Filigrana. Es abogada y activista por los derechos humanos.

miércoles, 8 de agosto de 2018

#hemeroteca #activismo #diversidad | La clase obrera ya está rota

Imagen: ctxt / Angela Davis, vista por Thierry Ehrmann
La clase obrera ya está rota.
El discurso de atención a la diversidad de la raza y el género es fundamental para reconstruir la unidad de lucha en todos los frentes.
Pastora Filigrana García | ctxt, 2018-08-08
https://ctxt.es/es/20180808/Firmas/21149/Pastora-Filigrana-Garcia-diversidad-clase-lucha.htm

“El discurso de la diversidad pone en peligro la unidad de la clase obrera”. Últimamente ha reaparecido con fuerza esta alerta. Frente a las lecturas neomarxistas de las últimas décadas que señalaban que la opresión del neoliberalismo no se estructura únicamente a través de la explotación laboral, sino que existen otros dispositivos de opresión como la raza o el género, se lanza esta advertencia: “El discurso de la diversidad es un triunfo del neoliberalismo porque esconde o diluye la opresión principal, que no es otra que la opresión de clase”.

A continuación, expongo una reflexión sobre la menor o mayor veracidad que esconde esta alerta, e invito a cuestionarla desde una mirada situada, llamando a la prudencia. Esta reflexión la hago desde mi propia mirada y mi vivencia de la raza, el género y la clase. Soy mestiza gitana, y he dedicado una parte importante de mi vida al activismo gitano, soy sindicalista activa, abogada laboralista y de ideología comunista-libertaria.

Los discursos de la diversidad no rompen la clase obrera, la clase obrera ya está rota. La explotación capitalista y el chantaje de la renta a cambio de fuerza de trabajo se manifiesta con diferente violencia según el grado de “humanidad” que el sistema otorga a la persona trabajadora a partir de la raza, el género o el territorio que habita. En el Norte Global las luchas sindicales pueden articularse, organizar protestas, huelgas, o acciones sin que peligre la vida. No es cuestión de minusvalorar la represión que sufrimos, y que conozco de primera mano, pero la vida está a salvo. En el Sur Global, imaginemos las maquilas asiáticas, estas prácticas de lucha suponen no ya la represión sindical, el despido o la multa sino que ponen en juego verdaderamente la integridad física y la vida. El discurso que llame a la unidad de la clase obrera frente a la explotación capitalista tiene que hacerse cargo de esta diversidad de situaciones que se padecen. El discurso homogeneizador de “todos somos la misma clase obrera” sin matices y sin integrar estas diferentes situaciones de partida no es eficaz para la unidad, y la historia ha demostrado que fracasa porque deja fuera muchas formas de vida. El discurso de atención a la diversidad de la raza y el género es fundamental para reconstruir una clase obrera que ya viene rota por estas diversas violencias.

El neoliberalismo imbrica varios dispositivos de explotación que se retroalimentan: el racismo, el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo. Son varias cabezas de un mismo cuerpo monstruoso. La emancipación pasa sin duda por articular discurso y prácticas de lucha en todos los frentes, y para eso es esencial la atención a las diversas manifestaciones del monstruo.

Cuando Silvia Federici, anticapitalista y marxista, advierte sobre cómo la explotación no únicamente está en la plusvalía, y pone la atención en el trabajo de cuidados invisible que realizan las mujeres en el ámbito familiar, no está dividiendo la clase. Está llamando a sumar un sujeto, la mujer cuidadora, que hasta ese momento se quedaba fuera porque el discurso marxista-obrerista se había quedado estrecho.

Cuando Angela Davis, comunista, pone en el centro del discurso la raza como paradigma de explotación no está rompiendo la clase, está incluyendo a un sujeto que se quedaba fuera por la violencia específica que sufría desde su posición de raza que no estaba siendo respondida desde luchas obreras. Cuando Sirin Adlbi habla de islamofobia y de cómo el capitalismo necesita construir al otro para justificar su acumulación destructiva no rompe la clase, está señalando cómo se manifiesta la opresión desde la posición de su comunidad y proponiendo una estrategia de lucha propia que responda a esta violencia.

Los discursos y las prácticas de lucha y resistencia no son universales. La hegemonía blanca y occidental se cuela incluso en los discursos contrahegemónicos y convierte en universal sus formas de resistencia y lucha. Es imprudente que un obrero blanco y occidental quiera hacer universal que la primera lucha es la liberación de clase, es decir liberarse de la explotación laboral. Es osado porque quizás, desde su posición en el mundo, es la única opresión que padece, y por eso la hace centro y pretende universalizarla. Pensar de manera situada es valorar que quizás en un gueto negro estadounidense la represión que se sufre pase más por la raza que por la clase y que la represión policial racista suponga el centro de la lucha, y no tanto la cuestión sindical en un centro de trabajo. Por supuesto que la violencia es por la raza y por la clase, porque son pobres, pero son las personas que padecen violencia específica quienes deciden, de manera colectiva, qué ponen en el centro de su estrategia emancipatoria.

Darle protagonismo a la liberación racial no está rompiendo la clase porque la lucha antirracista es una lucha anticapitalista; el capitalismo necesita para su mantenimiento de esta división racial y colonial del mundo.

Los discursos y las estrategias de resistencia están allí donde haya una comunidad oprimida.
Construir la emancipación desde estas estrategias de lucha propia y no estar obligados a mimetizar los modelos de la Europa blanca. Esto es la diversidad. Cuando abogo por que el pueblo gitano tiene sus propias prácticas de autogestión de conflictos o de mutualismo de base sin necesidad de parafrasear a Kroptkin, no estoy cuestionando la teoría del apoyo mutuo, sino estoy haciéndola cercana a gente que le queda lejos porque es distinta; es decir, no forma parte del paradigma blanco europeo.

Las alertas sobre cómo determinados discursos de la diversidad posmoderna conllevan la frivolización de los planteamientos políticos pueden ser muy necesarias, pero deben hacerse con prudencia y saber que se está hablando desde una mirada concreta y no universalizando nuestras experiencias. Hay que ponerse en estado de duda y pensar que quizás no todas las violencias pasan por las mismas jerarquías que las que padecemos en un territorio o un cuerpo determinado.

Son importantes y necesarias la llamadas de atención sobre el sectarismo que puede existir en grupos que reivindican la diversidad, pero, si verdaderamente creemos en la unidad de las luchas, estas críticas deben buscar el diálogo y no el enfrentamiento. Enfrentarse con quienes “rompen la clase” sólo alimenta una dinámica de atomización de las luchas y no suma en colectivo.

Nos enfrentamos a un monstruo de mil cabezas, y difícilmente saldremos de esta con un único discurso y práctica de lucha. Va a hacer falta un diálogo amplio y una escucha atenta a las diferentes manifestaciones de violencia de estas cabezas. La unidad de lucha que aspiramos sin duda pasará por tener en cuenta la diversidad.

Pastora Filigrana García es abogada y activista por los Derechos Humanos. Pertenece a la Red Antidiscriminatoria Gitana (RAG) Rromani Pativ.