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domingo, 12 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #testimonios | El último paseo de Carmen de Mairena

El País / Adrián Amaya con unos pendientes de Carmen y unas cassettes //

El último paseo de Carmen de Mairena.

La newsletter de El País en Barcelona recuerda con el cupletista que se convirtió en la mano derecha de la folclórica las calles por donde sobrevivió la artista.
Alfonso L. Congostrina | El País, 2022-06-12
https://elpais.com/espana/catalunya/2022-06-12/el-ultimo-paseo-de-carmen-de-mairena.html

Incapaz de recordar fechas, sé que cuando apareció por primera vez en televisión –debía ser a mediados de los años 90– con su peluca obscenamente roja y los labios saturados de silicona yo ya la había visto, por lo menos, media docena de veces. Aún no sabía su nombre pero era imposible no distinguirla entre la jauría canalla y las toneladas de lumpen que se concentraban en el antiguo bar Cosmos de la Rambla. Luego le llegó la fama. Se convirtió en la transexual más famosa de España (con permiso de la Veneno) y todos la conocimos con el nombre y apellido que ella misma eligió: Carmen de Mairena. La vi en una verbena de Sant Joan en una discoteca de Lleida. Cantaba sobre la barra: “Yo soy esa que pone la cosa tiesa. Soy elegante por detrás y por delante...”. Se bajó el vestido, enseñó sus pechos siliconados y se ganó centenares de carcajadas. Ella ni siquiera sonrió. No sé si disfrutaba con aquello. Salió otras veces en la tele, después desapareció.

El 22 de marzo de 2020, en plena pandemia, murió con 86 años. Al día siguiente de su muerte conocí, vía telefónica, a Adrián Amaya, un joven cupletista que hoy tiene 29 años y que se convirtió en su mano derecha los últimos años de su vida. “Como mínimo una vez a la semana la visitaba en la residencia. La maquillaba, le colocaba la peluca, merendábamos y nos íbamos a su barrio: al Chino”, recuerda Amaya (es su nombre artístico; en realidad se llama Adrià García Pau).

Llamada de teléfono de un día indeterminado de la semana pasada: “Adrián, soy Alfonso, periodista de El País. Estoy preparando la próxima newsletter de Barcelona (en este punto le dije que la enviamos a los suscriptores cada miércoles, etc., etc.). ¿Qué te parece si hacemos una sobre el último paseo que hiciste con Carmen?”.

Cuando hago estas propuestas por teléfono cierro los ojos instintivamente durante esos segundos incómodos de silencio en el que todo es posible.

“Claro que sí. ¿Cuándo quedamos?”

La cita fue el jueves frente a la fuente de Canaletes en el corazón de la Rambla. Le dije que trajera algo de Carmen para que se hiciera la foto que aparece aquí, pero también creí que era una manera de que la folclórica nos acompañara. Hubiese querido que trajese una peluca de la artista pero Adrián fue más cabal. Sacó de una caja -parecía que estaba desembalando la Gioconda- dos pendientes manchados de maquillaje. Era una reliquia conservada por un fan que supo conocer la Mairena que el resto no conocimos.

“Yo, como la mayoría, también descubrí a Carmen en ‘Crónicas Marcianas’, pero entonces era muy pequeño. Con 13 años empecé a cantar copla. Ella iba mucho a un programa de televisión que se llama ‘Toni Rovira i tú’. Les pedí a mis padres que me llevaran y allí la conocí. Me acerqué a ella y le dije que la admiraba como artista folclórica”, recuerda Adrián mientras bajamos la Rambla. Mairena se quedó perpleja. “¿Cómo que me conoces como cantante de copla si eres un crío?”, le espetó. Le hizo gracia, rebuscó entre el bolso y le entregó al adolescente una foto dedicada. “Mírala, me firmó. No se entiende nada. Y le plantó un beso con esos morros que tenía. Míralos aquí”, señala unos restos de carmín. También le entregó una tarjeta de visita. Y esa cartulina, que todavía conserva, con un número de teléfono se convirtió en el salvoconducto que uniría a la artista con el joven cupletista. “La llamaba muchas veces por teléfono pero era la época en la que Mairena iba a muchos programas y hacía muchos bolos. Era un poco inaccesible”, recuerda. Aquel adolescente urdió un plan b para llegar a su ídolo. “Cada quince días se montaban cenas en el restaurante Danzarama. Allí acudían fans y artistas y cenaban juntos. Me sentaba al lado de Carmen y cantábamos. Me quedaba embobado mirándola”.

Carmen de Mairena comenzó su carrera musical con el nombre artístico de Miguel de Mairena. Seguía los pasos de Antonio Amaya (apellido que ha incorporado Adrián a su apodo artístico) y cuyo referente sirvió para unir, todavía más, al joven cupletista con la folclórica transexual.

Adrián y yo seguimos andando y giramos por Nou de la Rambla. Entramos en el epicentro del imaginario de Mairena. “Mi afición por la copla me llevó a conocer a Antonio Gracia, Pierrot. En 2008, yo era un adolescente y Pierrot estaba escribiendo el libro ‘Memorias del Espectáculo, Antonio Maya' y quería entrevistar a Mairena. Me dijo que le acompañara a casa de Carmen. Fuimos al tercer piso del número seis de la calle Sant Ramon. La calle estaba llena de prostitutas y mala vida. Yo era un crío, tenía miedo, pero la casa me atrapó. Era un museo repleto de cuadros de artistas”, recuerda.

En la década de los 70 el cupletista Miguel de Mairena comienza, gracias a las clandestinas inyecciones de silicona, un viaje sin billete de vuelta y se convierte en Carmen de Mairena. Nada en su vida fue fácil y acabó ejerciendo la prostitución. Años más tarde le llegó la fama, nunca abandonó un barrio donde la desestructuración desbordaba las aceras. Carmen regentó en este piso de la calle Sant Ramon un ‘meublé’. Fue detenida en dos ocasiones acusada de trata de mujeres. Siempre acreditó que solo se dedicaba a alquilar habitaciones a prostitutas y clientes.

Adrián contempla la fachada del edificio como si Carmen fuese a asomarse a la ventana en cualquier momento. No queda ni rastro del piso de Mairena. “Cuando Carmen salía en televisión y hacía bolos ganaba mucho pero tal y como entraba, ese dinero salía. Tenía mucha gente interesada alrededor y ella llegó a normalizarlo. Si te acercabas a ella con otra intención que no fuese aprovecharse se extrañaba y desconfiaba”, lamenta. “Sí que hubo alguien que le fue muy leal: la Pasti. Era su secretaria, le ayudaba en el ‘meublé’, también era transformista. Murió en circunstancias extrañas y aquí empezó el declive de Carmen”, recuerda.

En 2010, “quizás fue en 2011″, echan a Carmen de su piso de la calle Sant Ramon. Vamos a la calle de l’Est donde gracias a los servicios sociales reubicaron a la artista en otro piso. “Los medios dejaron de llamarla y ya no podía hacer bolos. Nunca había cotizado y sobrevivía con 400 euros de pensión. Todo aquel que tenía alrededor desapareció cuando vio que no había dinero. En 2016 ya había sufrido un ictus y se había caído en el piso nuevo fracturándose el fémur. Las hermanas de Carmen también eran ancianas pero hicieron lo posible para que la cupletista pasara los últimos años de su vida dignamente. Ingresó en una residencia de la que salió para fallecer el 22 de marzo de 2020 en el Hospital de la Esperança.

Durante esos cuatro años de epílogo vital solo quedaron un puñado de amigos, entre ellos Adrián. “Carmen era hermética e introvertida, silenciosa y distante, observadora y pensativa. No era cariñosa, pero conseguí que se abriera conmigo. Me dijo que si volviera a nacer se volvería a inyectar aquellos morros y a operar porque gracias a ello fue feliz. Nunca cambió su nombre (Miguel Brau Gou) en el DNI. De alguna manera había interiorizado esa homofobia de la época. Me da pena porque creo que tenía muchas contradicciones y que de tanto que se lo habían dicho llegó a creerse que era un bicho raro”.

El Paral·lel queda a solo unos metros cuando acabamos este paseo de recuerdo a una artista que todos habíamos visto y que pocos conocían. Entre bolo y bolo, Adrián Amaya tiene claro que Mairena se merece un homenaje. Mientras, él redacta su biografía y quiere hacer un documental, “serio” sobre la artista. “Además, ¿quién era Sant Ramon? Esa calle debería llamarse Carmen de Mairena”, concluye.

“Gracias Adrián, esto saldrá publicado en la newsletter el próximo miércoles”. Vuelvo a por mi bicicleta y bajo pedaleando la Rambla. En mi cerebro retumba en bucle una canción: “Soy elegante por detrás y por delante. Qué voy a hacer soy Carmen de Mairena, mis carnes son morenas bajo el sol barcelonés”.

El antiguo Cosmos es hoy una pizzería.

sábado, 28 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #inmemoriam | La solitaria despedida de Carmen de Mairena

Imagen: El Diario / Carmen de Mairena, vista por Jordi Oliver en los 90
La solitaria despedida de Carmen de Mairena.
Solo cinco personas pudieron acompañar a la cupletista e icono LGTBIQ en su funeral: su hermana, tres sobrinos, y un joven admirador que se convirtió en su sombra durante los últimos años.
Pol Pareja | El Diario, 2020-03-28
https://www.eldiario.es/catalunya/solitaria-despedida-Carmen-Mairena_0_1010699008.html

El martes pasado, al mediodía, cinco personas se reunieron en el Tanatorio Sancho de Ávila de Barcelona. Solo durante media hora, sin abrazos ni besos, como marca la nueva normativa. El vídeo que habían preparado los allegados de la fallecida, con fotos y grabaciones recordando anécdotas, tampoco se pudo reproducir. “Creo que ella nunca hubiera imaginado una despedida así”, señala Adrián Amaya, uno de los pocos que estuvo ahí. Era el adiós de Carmen de Mairena. El último capítulo de una vida azarosa, siempre en el filo entre la fama y la sordidez, que la acabó convirtiendo en un icono de la España contemporánea.

A Carmen de Mairena le pasó de todo en la vida, pero según sus allegados lo último que esperaba era que su funeral estuviese vacío. Se fue, sin embargo, en paz, con un balance vital lleno de claroscuros en el que la fama adquirida acabó compensando los momentos más dolorosos del trayecto. “Que me quiten lo bailao”, solía decir durante los últimos años de su vida, satisfecha al constatar que la gente le seguía pidiendo fotos cuando la sacaban a pasear en silla de ruedas. “He llegado a ser famosa, que era lo que quería”, les decía a su círculo más próximo.

Los únicos que pudieron acudir al velatorio fueron su hermana menor, visiblemente afectada, sus tres sobrinos y el mencionado Amaya, un joven admirador de 27 años, también cupletista, que durante los últimos tiempos se había convertido en la sombra de la artista. La familia todavía no sabe donde esparcirán las cenizas de Mairena, ni siquiera las tienen aún. De momento, desde los servicios funerarios les han comunicado que la lista de espera es abultada.

Nacida en el barrio bienestante de la Bonanova en 1933, Mairena tuvo varias vidas. La primera, la de Miguel de Mairena, un cantante de cuplé homosexual que sobrevivía actuando en distintos locales de Barcelona y que había pasado por la cárcel por su orientación sexual. La segunda, la de Carmen de Mairena, la persona trans que se operó de manera chapucera por amor, una transformación que la abocó a ejercer la prostitución en las calles del Raval durante años.

Después vinieron distintas Cármenes: la leyenda del cuplé en el Raval pero desconocida en el resto de la ciudad. La que se hizo famosa en toda España al empezar a aparecer en televisión diciendo barbaridades. La que fue detenida en una operación contra una red de proxenetas, acusada de alquilar habitaciones a prostitutas. La que se presentó a las elecciones al Parlament y arañó más de 7.000 votos. La que se acercaba a las cenas de artistas de los domingos en el Danzarama, donde acudían artistas como la Pantoja, Concha Velasco, Manolo Escobar o Carlos Latre y que acababan a las tantas de la madrugada con todos cantando alrededor del piano de cola que había en el local. La que vivió, durante sus últimos cuatro años, arruinada en una residencia de ancianos de la calle Aragó, desligada ya de malas compañías y tratada solo por un pequeño círculo de familiares y amigos.

Murió, como no podía ser de otra manera, la madrugada de un sábado. A la misma hora en la que, hace 10 años, aún se la podía encontrar uno en las calles del Raval, o en la barra del Rincón del Artista, aceptando sin rechistar y siempre con una sonrisa cualquier foto que le pidieran los jóvenes borrachos que salían de la sala Apolo a tomar el aire.

“En privado, era una persona seria y callada”, explica Jordi Oliver, fotógrafo que firma las imágenes de este texto, tomadas durante la década de los 90. “Era una mujer que expresaba muy poco, costaba hablar en profundidad de las cosas. Lo suyo eran las frases lapidarias y cortas”, rememora.

Oliver conoció a Mairena cuando era un veinteañero que quería fotografiar a los transformistas del Raval. La cupletista le introdujo en el barrio y le apadrinó durante un tiempo. Oliver la siguió durante las largas madrugadas de esos años. A las dos o a las tres de la mañana, cuando acababa de actuar, le invitaba a su domicilio y le cocinaba unas alubias. “Siempre había en su piso dos o tres transformistas más”, recuerda este fotógrafo. “Lo que más me impresionaba era que tenía la cama llena de peluches”.

Oliver explica que en aquella época Mairena ni siquiera era conocida en el resto de Barcelona, pero en el Raval ya tenía mucha influencia. “Era muy respetada, incluso temida por su mala leche. Todo el mundo la conocía y la saludaba”, señala.

Mairena actuaba en esa época todos los miércoles, viernes y domingos en el llamado “triángulo transformista”, que formaban el Marsella, el Cangrejo y la Bohemia. También se prostituía en ocasiones. “Nunca la vi como alguien que pasara penurias económicas”, señala. “A mí nunca me pidió ni un duro y su casa se veía cuidada”.

Después vino la fama nacional, espoleada por sus apariciones televisivas. Primero fue en ‘Força Barça’, de TV3, después en programas de gran audiencia como ‘Crónicas Marcianas’. Apareció incluso en la cuarta edición de ‘Torrente’. Los últimos años se refugió en el programa de Toni Rovira del canal local 25 TV, probablemente el último remanso de la bohemia barcelonesa que resistía ya entrado el siglo XXI.

Adrián Amaya, que la conoció cuando Mairena estaba en la cúspide de la fama, explica que siempre fue accesible, cercana, aunque manteniendo dos caras de su personalidad. La Carmen ante los focos, que soltaba algún pareado obsceno y polémico. Y la Carmen introvertida, hermética, con la que costaba intimar a pesar de la confianza.

Los últimos años de su vida, Mairena se arruinó. Era generosa, de esas que siempre quería pagar. “No tenía ningún celo por las cosas materiales, le decías que algo suyo era bonito y te lo regalaba”, recuerda Amaya. “Con esa actitud, se rodeó de mucha gente que se aprovechaba de ella y sabía que si Carmen estaba ahí le saldría todo gratis”.

Los últimos años los pasó en la residencia, sufragada en parte por su hermana y en parte por los servicios sociales. Su llegada causó revuelo. Las enfermeras se fotografiaban con ella y la ayudaban a maquillarse cuando recibía visitas.

Durante este último periodo, Amaya la recogía en su silla de ruedas y la paseaba por los lugares en los que fue un mito. El Raval, la puerta del Cangrejo, su antiguo domicilio en la calle Sant Ramón, el Rincón del Artista... Mairena, mientras tanto, le iba contando a este joven sus aventuras y desventuras de una vida de película.

- ¿Crees que fue feliz?- le pregunto a Adrián Amaya.
- Mmmmm….No lo sé. Es complicado responderte a esta pregunta.

miércoles, 25 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Carmen de Mairena, mucho más que una friki

Imagen: Facebook / Adrián Amaya y Carmen de Mairena
Carmen de Mairena, mucho más que una friki.
Pequeñas pinceladas para acercarnos, muy tímidamente, a Carmen de Mairena, recientemente fallecida por causas naturales. Que la tierra te sea leve.
Imanol Alvarez gartzia | Pikara, 2020-03-25
https://www.pikaramagazine.com/2020/03/carmen-de-mairena-mucho-mas-que-una-friki/

Estos días ha fallecido Carmen de Mairena, a la edad de 87 años. Ella era, sin duda, un personaje mediático. Para muchos y muchas fue objeto de chanza por su exagerada dosis de silicona, sobre todo en los labios, y porque al hablar resultaba obvio que su nivel cultural no era muy elevado. Realmente, fue utilizada por esa televisión basura entonces incipiente pero insaciable, siempre a la búsqueda de personajes frikis para manipularlos a su antojo, obligándoles a hacer el ridículo con tal de aumentar la audiencia. Habrá quien diga que la utilización fue mutua. Quién sabe. No lo niego.

Mucho antes, había sido protagonista de la Barcelona canalla y ‘underground’ de los años 60 y 70. Hay quienes la encumbran por haber sido, dicen, buena defensora de los derechos LGTB. No lo sé. Lo que sí sé es que fue una luchadora, que siempre vivió —o lo intentó— como quiso vivir. Fue también víctima del franquismo, como tantos y tantas, perseguida y detenida por la policía del régimen, con la Ley de Vagos y Maleantes en al mano, por su “evidente homosexualidad”. También sé que sufrió malos tratos en prisión, torturas que le causaron secuelas que le impidieron trabajar en el mundo del espectáculo durante algún tiempo. No debemos olvidar que fue una gran artista, cantante de copla, Miguel de Mairena antes de su tránsito, y que llegó a tener mucha fama, especialmente en Catalunya. Grabó algún disco y rodó varias películas.

Era, desde luego, una mujer polifacética y sorprendente. Quizá no lo recordéis, o quizá no lo sepáis; pero hizo también sus pinitos en la política: se presentó en 2010 al Parlament de Catalunya como número dos en la lista de la CORI (Coordinadora Reusenca Independent), convirtiéndose durante ese periodo en la portavoz de las prostitutas del Raval. Dicen que le hubiese gustado llegar a ser alcaldesa de Barcelona. Como dato anecdótico, y a buen seguro de gran regocijo para lectores y lectoras, Carmen consiguió casi dos mil votos más que UPyD, el entonces partido de la Rosa Díez de nuestros horrores y del obtuso Toni Cantó.

En todo caso, quienes conocían personalmente a Carmen de Mairena la querían, y en su vejez la cuidaron. Por algo sería. Sus últimos años los ha pasado en una residencia geriátrica; pero nuca ha estado sola.

lunes, 23 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Momentazos e icónicas frases de Carmen de Mairena: de friki de «Crónicas marcianas» a candidata política

Imagen: ABC / Carmen de Mairena
Momentazos e icónicas frases de Carmen de Mairena: de friki de «Crónicas marcianas» a candidata política.
Tras su polémico y célebre paso por el programa de Javier Sardá junto a Javier Cárdenas, la cupletista barcelonesa se paseó como entrevistada por formatos como «¿Dónde estás corazón?» y «Sálvame», donde contaba su vida.
Play TV | ABC, 2020-03-23
https://www.abc.es/play/television/noticias/abci-momentazos-iconicas-frases-carmen-mairena-friki-cronicas-marcianas-candidata-politica-202003231120_noticia.html

Fue ayer, domingo noche, cuando se comunicó la muerte de la cupletista española Carmen de Mairena (Barcelona, 1933) a los 87 años de edad; la noticia la dio el también cantante Adrián Amaya, que gestionaba el perfil de Instagram de la cantante y célebre colaboradora del programa de televisión «Crónicas marcianas» (Telecinco).

Murió en su ciudad natal y «por causas naturales», matizó Amaya. «Carmen ya es un mito e historia de España», escribió también. Y lo cierto es que, de alguna manera, sí lo es; tan solo hay que repasar los sentidos comentarios de usuarios de Instagram y las reacciones de internautas en Twitter.

Muchos de sus seguidores la conocerían probablemente por su paso por «Crónicas marcianas» (1997-2005), aquel «late night» presentado por Javier Sardá que, con Javier Cárdenas, dio espacio a personajes poco convencionales como El Pozí. El propio Cárdenas se pronunció anoche en Twitter tras conocer la noticia de su fallecimiento; también lo hizo la diputada en la Asamblea de Madrid Carla Antonelli, que reivindicó su activismo pionero LGTBI y sus «espectáculos de transformismo».

En «Crónicas marcianas», Carmen de Mairena se prestaba a reírse hasta de su sombra; en uno de los «sketches», Cárdenas bromeaba sobre su fealdad y su cara mientras ella interpretaba a una prostituta. «¡O sea, que la culpable soy yo! ¡Y una mierda!», decía ella entonces al colaborador y al regidor del programa.

Si hubo algo que la distinguía era su movimiento de lengua, su lenguaje soez y la ausencia de pelos en la lengua (¿Cuántas veces decía la palabra «maricón»?), que provocaba la risa y el sonrojo entre el público: «¡Chupa y mama, que se derrama! ¡Mira que poderío tengo en el coño metío!», «¡Yo soy como la Pantoja; polla que veo, polla que se me antoja!».

La propia María Patiño, en «¿Dónde estás corazón?», le preguntó años más tarde si se había sentido ridiculizada. «Cuando me han querido ridiculizar, yo les he ridiculizado a ellos», respondió entonces la transformista.

Durante los «sketches» que protagonizaban Cárdenas y de Mairena, también había espacio para la entrevista e incluso para el cante, como cuando ella se arrancó a cantar «Carmen de España», de Carmen Sevilla; sus primeras actuaciones como transformista fue imitando a Sara Montiel y a Marujita Díaz.

Sin nunca olvidar el tono de guasa, Cárdenas a veces se interesaba por aquellas actuaciones. También había espacio para un humor que parecía rozar lo denigrante («¿Tú nunca has trabajo en la construcción?»), pero que Mairena siempre salvaba con sus salidas de tono: «Mira, ¡como te dé una hostia!».

Tras su paso por «Crónicas marcianas», Carmen de Mairena se convirtió en una celebridad más del mundo del corazón. De hecho, acudió en repetidas ocasiones como invitada a formatos como «Espejo público» y «¿DEC?», en el que mostró su barrio («Aquí compro muchas pelucas») y su casa («¡Mi cara es pobre, eh!»).

A «Sálvame» acudió en 2013 en silla de ruedas tras romperse el fémur en su propia casa. Y en todas sus apariciones nunca se olvidaba de sus ingeniosas rimas: «Soy elegante... por detrás y por delante».

Carmen de Mairena siguió dando «momentazos», como aquel en 2010 cuando se presentó a las elecciones autonómicas de Cataluña de 2010. «Me encantaría ser alcaldesa de Barcelona; si lo fuera, ¡otro gallo cantaría! Y haría todo lo mejor para que estuviera todo bien», dijo en declaraciones a la agencia Efe.

En realidad, era la número dos del partido político Coordinadora Reusenca Independent por la suscripción de Barcelona. Formatos como «Sálvame» y «El Intermedio» (donde interpretó a Franco) no tardaron en contar con ella para que explicase su nueva incursión en el mundo de la política.

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Carmen de Mairena se queda sin su último cuplé

Imagen: El País / Adrián Amaya y Carmen de Mairena
Carmen de Mairena se queda sin su último cuplé.
La pandemia impide celebrar el funeral de la mediática artista.
Alfonso L. Congostrina | El País, 2020-03-23
https://elpais.com/espana/catalunya/2020-03-23/carmen-de-mairena-se-queda-sin-su-ultimo-cuple.html

Carmen de Mairena no falleció como consecuencia del coronavirus. “Murió como consecuencia del deterioro de los años, un párkinson cada vez más incontrolable, dos ictus... eran 86 años. Se apagó”, así de contundente se mostraba este lunes Adrián Amaya, un joven cupletista de 28 años que se convirtió en la sombra de la artista durante sus últimos años de vida. La pandemia no acabó con Mairena pero el estado de alarma obligará a los familiares de Carmen a incinerarla y esperar que pase la tormenta para hacer el homenaje que el público y especialmente la farándula de Barcelona quieren rendir a la mediática artista.

“Me apena muchísimo no poder despedir a Carmen como se merece. Ayer estuve en el tanatorio de Sancho de Ávila. Me dijeron que no estaban permitidos los grandes funerales”, lamenta Adrián Amaya (nombre artístico de Adrià García Pau). El pasado sábado Mémora, la principal empresa funeraria de España, decidió restringir –todavía más– el acceso del público a sus tanatorios. Desde entonces, cada difunto solo puede ser velado por su “familia más cercana”, con un límite máximo de 30 minutos y se suprime la celebración de funerales. “No es justo despedirse de Carmen así. Su hermana y yo hemos decidido que la incineren y después, cuando se haya acabado toda esta pesadilla del coronavirus, celebrar el funeral que se merece”, destaca Amaya.

Los caminos de este joven cupletista y Carmen de Mairena se cruzaron cuando él era solo un adolescente. “Hace 15 años la vi, creo que en ‘Crónicas Marcianas’, y de alguna manera me enamoré de ella. Yo tenía 13 años y fui a un programa de ‘Toni Rovira y Tú’ donde la conocí. Me hice una foto a su lado. Le hizo gracia que un niño la siguiera artísticamente y me dio su tarjeta con su teléfono”, recuerda el joven cupletista. Entonces comenzó una amistad telefónica en una de las épocas en las que más trabajo tenía Mairena. “Eran un montón de bolos en televisiones, discotecas... Comencé a visitarla en su piso de la calle de Sant Ramón y cuando empezó a estar delicada de salud me encargaba yo de ir a buscarla en taxi y llevarla a los platos”, recuerda. Llegaron las enfermedades: “Le dio un ictus, se caía en casa. La trabajadora social pudo cambiarla del piso de la calle de Sant Ramon a otro en la calle del Est. Pero su estado de salud no era bueno”.

En 2016 la artista ingresó en una residencia de la calle de Aragó de Barcelona. “Se ha hablado mucho de que la familia no se preocupó de ella, eso es mentira. Carmen tiene una hermana mayor -también delicada de salud- y otra menor. La menor vive en un piso sin ascensor que no era idóneo para una persona que ya iba en silla de ruedas. Gracias a la trabajadora social, y a la familia, pudo pasar los últimos cuatro años de su vida en la residencia”, defiende Anaya. Cuando ingresó en el geriátrico, la cuenta corriente de Mairena tenía un saldo negativo. “Carmen tenía un gran corazón, ayudaba a todo el mundo y se dejaba engañar. Si veía a alguien pidiendo no le daba un euro, le daba mínimo cinco. Sus joyas desaparecieron”, lamenta.

La semana pasada la salud de Carmen cayó en picado y la ingresaron en el Hospital de la Esperanza de Barcelona. Murió el domingo a las 3.00 de la madrugada. “Ha sido una pena porque sus compañeros no han podido visitarla en los últimos días por las restricciones del coronavirus”, deplora su amigo. Amaya estuvo con ella en los últimos momentos: “Nunca perdió la cabeza y murió tranquila”.

“Yo estoy muy agradecido de haber podido conocer a un ser humano de sus características. Empecé siendo un admirador de Carmen de Mairena y he acabado siendo parte de su familia. El próximo cuplé que cante, algo que no sé cuándo sucederá porque me han anulado todos los bolos por el coronavirus, se lo dedicaré a Carmen”, asegura. Además, promete que cuando la pandemia pase celebrarán una “misa laica” donde se proyectarán muchas imágenes de una artista que actuó como Miguel de Mairena y como Carmen de Mairena en salas como la Bodega Apolo, el Ciro’s, Andalucía de Noche, Panam’s o Tabú. “Sé que artistas como Gilda Love o Rubén del Cangrejo no faltarán. Otros de sus compañeros como el Norteño o La Pastis, que fue su mano derecha, ya murieron”, lamenta Amaya.

“Carmen ha sido una mujer hasta el último día de su vida. Aún así, era muy de su época. Nunca quiso cambiar su nombre real, Miguel Brau, porque era así como le había bautizado su madre”, concluye. La familia ha decidido dividir las cenizas de la artista en dos mitades y “quizás una parte se entierre en un nicho que tiene la familia en el cementerio de Montjuïc”.

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Carmen de Mairena: lecciones de dignidad desde el lumpen

Imagen: El País / Carmen de Mairena por los derechos del trabajo sexual, 2005
Carmen de Mairena: lecciones de dignidad desde el lumpen.
La artista, conocida por ‘Crónicas Marcianas’, ha fallecido este domingo a los 87 años.
Guillermo Alonso | El País, 2020-03-23
https://elpais.com/television/2020-03-23/carmen-de-mairena-lecciones-de-dignidad-desde-el-lumpen.html

¿Cuántas vidas interpretó Carmen de Mairena (que nació como Miguel Brau Gou en Barcelona en 1933 y acaba de fallecer a los 87 años)? Al principio fue un niño que creció en una huerta de Gràcia, rodeado de conejos, cabras y gallinas, y quería ser policía o sacerdote. Después, un joven que empezó a cantar en locales de Tarragona durante los descansos de la ‘mili’ y alternó el éxito en el Copacabana o el Ciro’s con frecuentes detenciones por ser gay. Muerto Franco, llegó el transformista que imitaba a Sara Montiel y a Marujita Díaz y acabó inyectándose silicona, del modo marginal y peligroso en que se hacía entonces, para convertirse en Carmen. Lo hizo por conquistar a un hombre. Él la dejó un año después, pero Carmen se quedó para siempre. Con el rechazo de los escenarios debido a su nuevo aspecto, no le quedó otra que prostituirse. El lumpen había ganado una estrella, pero la televisión tardaría unos años en descubrirla.

A finales de los noventa, Crónicas Marcianas ideó algo tan controvertido como profético: convertir en ídolos a personajes en las postrimerías de lo turbio. Tanto el simpar Pozí (Manuel Reyes, fallecido en 2012) como Carmen de Mairena se convirtieron en el epítome del payaso triste de ‘late night’. Arrancaban las carcajadas del público, pero estaban llenos de dolor. Carmen, que pasó de protagonizar vídeos ocasionales a ser estrella invitada en el plató, bailaba, enseñaba sus pechos operados, perdía su peluca en un parque acuático —con la imagen cruelmente repetida a cámara lenta— y soltaba más tacos que un marinero, pero todo parecía parte de una coreografía diseñada para moverse con seguridad en el desengaño. Y funcionó: Carmen se convirtió en una estrella, encadenó bolos, dejó una ristra de frases célebres —ninguna de ellas apta para todos los públicos— e hizo un par de películas porno. Fue el período más feliz de su vida.

“Cuando estoy siendo más feliz y libre es ahora, de mayor”, explicó en ‘Yo soy así’ (Sonia Herman Dolz 2000), documental sobre los últimos días de la Bodega Bohemia de Barcelona, curiosamente nunca estrenado en España. Fue una de las pocas ocasiones en las que el público pudo ver a Carmen fuera del registro de ‘freak’ y conocer su faceta de superviviente (que no de activista, porque en su juventud la transexualidad no era ni una palabra, mucho menos una causa). “Yo soy Miguel”, afirmaba a menudo, alejada de conceptos tan exóticos para su existencia como género o identidad. “Bailas, cantas, comes, duermes, vives, vistes, pero en el fondo solo hay amargura”. El público ya conocía a Cristina Ortiz, La Veneno (fallecida en 2016), que había conquistado a España con su energía, sarcasmo y una incansable verborrea. Carmen era su reverso amargo, derrotado y silencioso. De hecho, cuando La Veneno salió de prisión a mediados de la década de los 2000, empezó a parecerse mucho más a Mairena.

Una escena ordinaria, a la par que bellísima y significativa, tuvo lugar muchos años después, ya en la década de los 2010, cuando reunieron a las dos en el plató de Sálvame Deluxe. Era habitual que Carmen enseñase los pechos entre las risas del público y el horror de los colaboradores, que escapaban de ella con cara de asco. Era, casi, su sello personal desde los inicios en Crónicas Marcianas. Pero cuando lo hizo ante La Veneno aquella noche, esta ni escapó ni hizo una sola mueca: se agachó para acariciarle el pecho y después besarlo. Lo que para unos resultó repugnante y para otros excitante, fue entre estas dos mujeres una especie de ritual codificado: el público creyó estar viendo una escena porno, pero se trató de una ceremonia casi mística.

La Veneno, hoy de actualidad por el inminente estreno de su serie biográfica, acabó convirtiéndose en un involuntario símbolo de la causa trans en España, pero curiosamente no ocurrió eso mismo con Carmen, que recibió más golpes en tiempos muchísimo más oscuros. Del lumpen vino y al lumpen regresó. Sus últimos años, ya alejada de los medios de comunicación, los pasó en un geriátrico. En 2016 todos los objetos y fotografías que decoraban su humilde apartamento en el Raval aparecieron tirados en la basura. Marcos con fotografías de Miguel de Mairena y Carmen de Mairena, los dos personajes con los que se subió a los escenarios en décadas diferentes, rotos sobre el asfalto. La estampa reflejaba de forma cruda su recorrido vital y fue recibida con amargura por todos los que la habían seguido. Pero Carmen pertenecía a otra estirpe, una que ya estaba acostumbrada a la amargura y para la que solo seguir viva era algo que celebrar. Que una figura tan transgresora e incómoda como ella haya durado 87 años y haya fallecido de causas naturales es algo que hoy debemos celebrar el resto.

domingo, 22 de marzo de 2020

#hemeroetca #trans #inmemoriam | Muere Carmen de Mairena

Imagen: La Vanguardia / Carmen de Mairena
Muere Carmen de Mairena.
La popular y controvertida transformista ha fallecido a la edad de 86 años.
Luis Benvenuty | La Vanguardia, 2020-02-22
https://www.lavanguardia.com/gente/20200322/4839898754/mure-carmen-mairena-edad-simbolo-television.html

La popular y controvertida Carmen de Mairena ha fallecido a los 86 años de edad hoy domingo en Barcelona por causas naturales, según acaba de informar la cuenta oficial de Instagram de la artista. El post, sin embargo, no indica si el óbito se ha producido a consecuencia de la pandemia del coronavirus.

”Sus familiares y amigos íntimos queremos agradecer todos los mensajes de apoyo y cariño que ha recibido por parte de todos los que la querías y recordabais durante estos últimos años –detalla el post en Instagram-. Carmen se ha ido llena de amor, mimada y cuidada por nosotros sus seres queridos mas cercanos”.

Descarada, revolucionaria y también muy polémica, De Mairena siempre fue considerada por muchos como una transformista y cupletista pionera en la defensa de los derechos del colectivo LGTBI en tiempos muy complicados. Y es que, duramente represaliada por el franquismo, su presencia en Barcelona ya dejó huella en los años 70, cuando la capital acogió la primera gran manifestación de España en defensa de los derechos de los homosexuales.

Su figura, no obstante, quedó un tanto diluida por sus apariciones en programas de televisión como Crónicas Marcianas durante los años 90. Además, hace ocho años estuvo implicada en una trama de proxenetas del barcelonés barrio del Raval acusados de explotar a mujeres rumanas.

Carmen, sin embargo, siempre dijo que únicamente le echaba una mano a las mujeres ofreciéndoles una habitación por cinco euros. Y la verdad es que en sus últimas apariciones públicas la transformista siempre mostró un modo de vida muy humilde. De todas formas durante sus últimos años de vida se mantuvo alejada de los medios de comunicación.

#hemeroteca #trans #inmemoriam | Muere Carmen de Mairena, pionera del transformismo y estrella de 'Crónicas Marcianas'

Imagen: El Periódico / Carmen de Mairena
Muere Carmen de Mairena, pionera del transformismo y estrella de 'Crónicas Marcianas'.
Se hizo popular gracias a la televisión tras una vida llena de penurias en la que se erigió como defensora de los derechos LGTBIQ+.
Yotele | El Periódico, 2020-03-22
https://www.elperiodico.com/es/yotele/20200322/carmen-mairena-muerte-87-anos-7900654

El mundo de la televisión está de luto por la pérdida de uno de sus personajes más icónicos. Carmen de Mairena, cupletista, actriz y pionera del transformismo, que se hizo popular gracias a sus apariciones en programas como 'Al ataque' o 'Crónicas Marcianas', ha fallecido este sábado a los 87 años de edad, en principio por causas naturales no relacionadas directamente con el coronavirus. Estaba ingresada en un hospital de Barcelona desde hacía tiempo.

La noticia de su triste fallecimiento ha sido confirmada por las personas que llevaban su cuenta oficial en Instagram, de las pocas personas que mantenían contacto directo con la artista en los últimos tiempos. Tras una vida muy difícil, en la que vivió la represión franquista, Carmen de Mairena vivió su época dorada gracias a las entrevistas televisivas que le realizaban Javier Cárdenas y Jesús Quintero.

Su popularidad en televisión fue un gran trampolín para darse a conocer y tener la agenda llena de bolos por toda España, lo que le permitió vivir una larga etapa de manera digna. Tuvo una participación en la película que dirigió Cárdenas, 'FBI: Frikis buscan incordiar' y sus últimas apariciones fueron en 'El intermedio' de laSexta, donde realizó diferentes sketches.

Comunicado por la muerte de Carmen de Mairena
"Sus familiares y amigos íntimos queremos agradecer todos los mensajes de apoyo y cariño que ha recibido por parte de todos los que la querías y recordabais durante estos últimos años. Carmen se ha ido llena de amor, mimada y cuidada por nosotros sus seres queridos mas cercanos. Hoy brilla una estrella mas en el firmamento, la estrella de una mujer libre, fuerte, valiente y luchadora, que ha sido y será un icono LGTBIQ, dando visibilidad y luchando por los derechos del colectivo en épocas muy duras y dificiles. Carmen ya es un mito e historia de España. ¡Hasta siempre, Carmen! Siempre te recordaremos. Toda España te quiere", asegura en una publicación la cuenta oficial de Instagram de la artista.

Carmen, conocida como Miguel de Mairena antes de iniciar su proceso de transición a mujer en la década de los 70, fue todo un ejemplo de lucha y visibilidad de los derechos de las personas LGTBIQ+ a lo largo de su vida. Represaliada durante la dictadura de Franco, la artista de variedades y pionera del transformismo fue uno de los iconos de los locales nocturnos de Barcelona antes de darse a conocer en programas como 'Força Barça', 'Al ataque' o 'Crónicas Marcianas', espacio con el que alcanzó mucha popularidad con sus conocidas rimas y pareados.

sábado, 17 de junio de 2017

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | Carmen de Mairena: sobrevivir no es gracioso

Imagen: El País / Carmen de Mairena
Carmen de Mairena: sobrevivir no es gracioso.
La dibujante Carlota Juncosa publica la biografía de la artista, un relato que la aleja del personaje televisivo de los noventa.
Paula Corroto | El País, 2017-06-17
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/16/actualidad/1497635290_755863.html

“Soy puta, pero mi coño lo disfruta”. “Soy perfecta, tengo pene y tengo teta”. Poca gente hay en España que no reconozca a la dueña de estas frases, ya hitos de la televisión de finales de los noventa y comienzos de los 2000, cuando reinaban programas como ‘Al Ataque’ o ‘Crónicas Marcianas’. Carmen de Mairena, con su cuerpo y rostro llenos de silicona –inyectada de forma clandestina en los setenta-, y su vocabulario procaz, se hizo un hueco en las pantallas y en el imaginario colectivo de los televidentes. Y provocaba la risa y daba audiencia. Era el cóctel perfecto en aquella España en la que todo iba bien.

Sin embargo, detrás de aquella fachada, como ocurría con otros tantos personajes denominados freaks de entonces, había una persona que había malvivido casi toda su existencia en las calles de Barcelona, que había sido detenida por la Ley de Vagos y Maleantes por su condición homosexual en los tiempos del franquismo, que se había tenido que ganar el pan con la prostitución, que había sido maltratada, y que, tiempo después, una vez apagadas las luces de neón de la televisión, que incluso la llevaron a protagonizar dos cintas de cine porno, había regresado a su pequeño piso de El Raval de Barcelona donde se había quedado sola, sin recursos económicos, enferma y prácticamente desahuciada.

Esta es la Carmen –nacida Miguel en el barrio barcelonés de Gracia en 1933- que la dibujante Carlota Juncosa se encontró en el verano de 2012. Había dado con ella casi por casualidad, ya que su idea era hacer un vídeo sobre ella para presentar un fanzine que había preparado. Nunca pudo hacer el vídeo, pero de aquella relación surgió la idea de hacer una biografía que ahora acaba de publicar Blackie Books. Un relato en el que se entremezcla el texto y el dibujo de los personajes y que produce una sensación de tristeza y devastación. Carmen de Mairena, la real, no hace gracia. Porque como dice el escritor Javier Pérez Andújar en el prólogo, “sí tiene gracias y ocurrencias, pero intentar vivir no es gracioso”.

La propia Juncosa reconoce el “shock” que tuvo cuando la vio por primera vez en su piso, lleno de mugre e incluso orín, y por el que sólo pasaban “amigos” que, en realidad, iban buscando el poco dinero que le quedaba. Nada que ver con el personaje televisivo. “Yo era de las que me quedaba por las noches para verla. Y era la que más gracia me hacía. Pero cuando la conocí, me dejó la cabeza un poco rota. Ahora cuando veo esas apariciones en tele me causan tristeza y dolor”, comenta. Era la Carmen sin pelucas, sin bravuconadas altisonantes. Melancólica.

La relación entre ambas tampoco fue fácil durante los siete meses que duró. Como se muestra en el libro, Carmen aparece retraída y le da poca importancia a que se escriba un libro sobre ella. “Lo que quería era el libro, pero no hacerlo, que es distinto. Pero es que es una persona que se considera indigna hacia sí misma y eso limita mucho las muestras de cariño y amor”, señala la dibujante.

En parte, esta personalidad Juncosa la explica por los tiempos que le tocó vivir. Nacida en plena dictadura, pronto tuvo clara su condición homosexual y, aunque quiso triunfar en el mundo de los cafés y cuplés de los años sesenta como el cantaor Miguel de Mairena, la situación entonces, que condenaba a todo aquel que se salía de la estricta línea moral franquista, la llevó a operaciones con ninguna rigurosidad médica y la cárcel. “Es una persona que también ha recibido una educación franquista, que se ha creído el discurso del agresor. Ella se cree eso de que ser maricón era ir contra Franco por lo que se merecía el maltrato”, apunta Juncosa. Un razonamiento que casa poco con la libertad de expresión que exhibía en televisión. “Sí, es llamativo, pero en ella hay mucha transfobia. De hecho, no soporta ver a gais de la mano. Eso hace que a sí misma se trate muy mal”, añade la dibujante.

Todo esto está en el libro. Juncosa, sin embargo, no juzga. Ni siquiera lo que hizo en la televisión y por lo que ha quedado en la mente de todos. “Exponerte así es una decisión. Es una manera de sobrevivir. Lo que pasa es que la televisión marca esa distancia en la que no ves todo lo que hay detrás”, afirma. Quizá, como resume Pérez Andújar, si bien “Valle-Inclán decía que le había fallado su época. A Carmen lo que le han fallado son sus contemporáneos”. Sus frases, simplemente, eran pura resistencia.

jueves, 15 de junio de 2017

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | La sórdida vida de Carmen de Mairena, sin silicona

Imagen: La Vanguardia / Carmen de Mairena en una protesta de prostitutas
La sórdida vida de Carmen de Mairena, sin silicona.
Carlota Juncosa ilustra una biografía de la prostituta más famosa de España y explica su lucha por ser mujer en la Barcelona de los años 50.
EFE | La Vanguardia, 2017-06-15
http://www.lavanguardia.com/gente/20170615/423416058770/la-sordida-vida-de-carmen-de-mairena-en-una-biografia-ilustrada-sin-silicona.html

"Si la televisión fuera un colegio, Carmen de Mairena sería un caso de 'bullying'". Así lo cree la ilustradora y diseñadora gráfica Carlota Juncosa, que ha convertido a uno de los travestis más famosos de España, con sus pelucas cardadas y labios de infinita silicona en un libro autobiográfico.

Carmen de Mairena, antes Miguel Brau, es una viejecita de 84 años que finalmente, tras muchas penurias, está cuidada por su familia en una residencia de Barcelona, pero es también el símbolo de toda una época, un personaje de "Pink Flamingos", de John Waters, con una vida sórdida y dura.

Mairena luchó por ser mujer en la Barcelona de los 50, estuvo varias veces en la cárcel -"ser maricón iba contra Franco", dice-, y de donde salió con toda la cara llena de granos porque "un mariquita de la cárcel me depiló la cara y se me infectó. Entonces ya no podía hacer galas de artista", explica en el libro este popular personaje, convertido ahora en un dibujo de una mujer u hombre en bata, sin peluca, con cuatro pelos y con diálogos encerrados en bocadillos.

Una biografía que recorre toda su vida, antes y después de inyectarse silicona, prostituirse, hacer una película con Javier Cárdenas, convertirse en una de las estrellas de "Crónicas marcianas", ser una freak de la tele o hacer guiños a la política.

Hoy gracias a este 'libro tebeo' se ha convertido en una bandera de la libertad de expresión.

Una biografía, con sabor agridulce, que refleja las contradicciones de este personaje, de esta mujer de barrio y de la calle y de este país, publicada por Blackie Books con el titulo "Carmen de Mairena, una biografía", que incluye, además, un prólogo de Javier Pérez de Andújar, quien escribe que "de algún modo Carmen de Mairena es nuestra estatua de la Libertad, es decir, un símbolo que no tenemos".

El libro, que sale hoy a la calle, es fruto de más de un año de charlas y encuentros entre la artista Carlota Juncosa y Mairena, un transexual que nunca se quitó el pene y "que se creía que era libre, pero quien, por la educación que la moldeó en plena dictadura, hoy no ve bien, por ejemplo, que dos personas del mismo sexo manifiesten su amor libremente por la calle", asegura a Efe la autora.

Juncosa explica que Mairena "está insertada en el imaginario español, muy relacionada con el mamoneo y con cosas negativas, pero se atrevió a mucho en muchas cosas, a nivel físico y más allá de los convencionalismos. Es como una bandera de la libertad de expresión", recalca.

"Fue una víctima de la televisión -reconoce-. La veía en 'Crónicas marcianas' mientras estudiaba en casa, y me hacía gracia y ahora, tras conocerla y ver quién hay detrás de esa máscara, comprendo todo lo que han abusado de ella y cómo la han utilizado, cuando podrían haberla salvado", añade.

El libro refleja los encuentros y las entrevistas de Juncosa con Mairena en su piso lleno de basura, sus penurias; relata cómo la han timado los amigos y han abusado de ella, y hasta cómo la autora salió una vez de la casa de Mairena manchada hasta de orín.

Un recorrido por la vida de España y de Mairena, una mujer llena de moratones, construida al margen y descrita en el libro con unos dibujos e ilustraciones aparentemente suaves e ingenuas, pero que ponen al lector frente a un espejo para que la risa sea bastante más amarga. 
VERSIÓN EN CATALÁN
La sòrdida vida de Carmen de Mairena, en biografia il·lustrada.

Una il·lustradora recull en un llibre la vida del travestí amb pròleg de Javier Pérez Andújar.
EFE | El País, 2017-06-15
http://cat.elpais.com/cat/2017/06/15/actualidad/1497543843_552823.html 

miércoles, 14 de junio de 2017

#libros #transexualidad #testimonios | Carmen de Mairena : una biografía

Carmen de Mairena : una biografía / Carlota Juncosa ; prólogo de Javier Pérez Andújar.
Barcelona : Blackie Books, 2017 [06-14].
224 p. : il.
ISBN 9788417059040 / 19,90 €

/ ES / BIO
/ Barcelona / Carmen de Mairena / Cómic / Mujeres trans / Novela gráfica / Testimonios / Transexualidad

Carmen de Mairena es mucho más que aquello que sabemos de ella. Es una mujer que luchó para ser mujer. Mujer de barrio y de calle, estrella televisiva, amiga de amigos que la timan, emblema de la otra Barcelona, persona de carne y hueso que ríe (cada vez menos) y sufre (cada vez más). La joven artista Carlota Juncosa compartió casi un año con Carmen de Mairena. De esa extraña amistad surgió una biografía ilustrada, tan contradictoria y única como su protagonista.

«En las sombras de Carmen de Mairena hay un siglo de las luces. Pues es un ser de pelucas. Y de este modo reviste de calidad aristocrática su pelea por escapar de lo vulgar. Cuando Carlota Juncosa le dice que va a escribir un libro sobre ella, Carmen de Mairena responde con indiferencia cortesana. No le importan los libros, se importa ella. Tampoco sabe demasiado bien qué sentido, qué función desempeña un libro. Ni un libro maravilloso como el de Carlota Juncosa.» - Javier Pérez Andújar

#hemeroteca #transexualidad #testimonios | "Soy una mujer completa, tengo polla y tengo tetas": la tragedia ilustrada de Carmen de Mairena

"Soy una mujer completa, tengo polla y tengo tetas": la tragedia ilustrada de Carmen de Mairena.
La joven artista Carlota Juncosa compartió casi un año con este personaje doliente: cupletista, transexual, prostituta, friki televisiva, amante frustrada, presa franquista y emblema de la otra Barcelona. Carne, hueso y espejo de una sociedad enferma.
Lorena G. Maldonado | El Español, 2017-06-14
http://www.elespanol.com/cultura/libros/20170614/223728312_0.html

Uno piensa en Carmen de Mairena y le viene a la mente una peluca rojiza que crece hacia arriba sin mucha gracia -tarrina de nata montada en forma de pamela sobre el cerebro-; un lunar mentiroso, hecho a lápiz, que un día brota en el pómulo y otro en la barbilla; unos ojos inexpresivos, pochos, que elevan en procesión las pestañas postizas; y una boca -todo un hocico, en realidad-, que, como decía José Luis Alvite de Yola Berrocal, parece más bien una vagina nacida en la cara. “Todo lo que tengo de morro lo tengo de potorro”, clamaba, la muy descarada. Es una Nancy trasnochada, Carmen. Pero ha cumplido ya 84 años, hay orín en el suelo de su cuarto y los tres ‘amigos’ que tiene la rondan como buitres para robarle. No hace gracia. Tal vez no la hizo nunca.

Es cierto que cuando uno tiene por primera vez entre las manos ‘Carmen de Mairena. Una biografía’ (Blackie Books), de Carlota Juncosa, se le ensanchan las comisuras y remite una risilla cómplice recordando sus “Tengo el poderío en el coño metío”, sus “Yo soy esa, la que te pone la cosa tiesa” y sus “Yo tengo mucho talante, tanto por detrás como por delante”. El lector espera una semblanza guasona -más con la portada rosa y las ilustraciones frescas, incorrectas, aniñadas-, pero al final se encuentra el cuento de una criatura vieja y desgraciada que sabe poco o nada de dignidad y recapitula su vida con torpeza, sin convicciones, sin poder evitar babear.

No es mujer ni hombre, cuenta Carmen. A veces habla de sí misma en masculino y a veces en femenino, según le vuele ese día la peineta: en realidad es un ser humano agnóstico apegado al género que le dé de comer. “Soy una mujer completa: tengo polla y tengo tetas”, reza, a carcajada limpia. Ni siquiera se sintió hembra alguna vez: se cambió de sexo por amor, para gustarle a un fulano del que andaba pillada.

Jamás llegó a quitarse el pene. Para no dejar ‘de sentir’. No se cree a los transexuales que dicen que se excitan después de operarse. “Eso es su imaginación”, relincha. Cuando aún era Miguel de Mairena, tenía éxito como cupletista en las mejores salas de Barcelona. Después fue rechazada por su público. Fue detenida un par de veces y encarcelada por Franco allá en los sesenta, porque se pasaba la Ley de Vagos y Maleantes por su particular Arco del Triunfo.

Malos tratos, cárcel y desamor
Dicen que fue torturada en la cárcel y que esos malos tratos le dejaron tal secuela que, al salir de prisión, no pudo volver al vodevil, así que trabajó como peón junto a su padre en Gavá. Sin embargo, ella explica en el libro una versión muy peculiar de los hechos: “¿Cómo explicártelo? Salí de la cárcel con toda la cara llena de granos que no se me quitaban, entonces me fui allí para que se me curaran…”. ¿Cómo va a ser eso? “Porque un mariquita de la cárcel me depiló la cara y se me infectó. Entonces ya no podía hacer galas de artista”. Ah.

“¡Todo por los tíos! A mí me lo han estropeado todo los tíos”, gruñe. “No quieren a nadie. Ni las putas, ni los maricones. No quieren a nadie. Más claro, agua”, y sorbe su calimocho. En los últimos tiempos se enamoró de un joven gitano que también la estafó. Quién sabe si había otra vida posible para Miguel, para Carmen de Mairena, para el artista del coño imposible que lo mentaba sin parar, como para hacerlo carne y llenarlo de terminaciones nerviosas. Dice siempre que se prostituyó porque quiso. “Me acosté con los hombres que me gustaban. Y con los que no me gustaban, también”.

En una ocasión, un guardia civil le tiró los trastos en un cabaret y se la llevó a la montaña en coche. “¡No tienes pechos! ¡No tienes nada! ¡Eres un hombre disfrazado!”, le gritó. Ya la había desnudado. Le dijo que se bajara, que tenía que arreglar una rueda del coche, y la dejó tirada. “Tuve que bajar andando como del Paralelo a La Barceloneta, ¡en bolas!”. Hizo películas –‘Soy puta pero mi coño lo disfruta’, ‘FBI: Frikis Buscan Incordiar’, ‘Diniofollando_com’...- y porno –‘Por detrás me gusta más’-, convirtió su casa en un prostíbulo y hasta fue detenida, en 2006 y 2008, en macrooperaciones en El Raval contra redes de proxenetas que obligaban a prostituirse a mujeres rumanas. Ella fue la única de los arrestados puesta en libertad.

Javier Cárdenas, el vendefrikis
La televisión podía haberla salvado, pero sólo la explotó para reírse de ella y luego se la arrancó como un chicle pegado a un zapato. Esa gloria repugnante de los noventa. ‘Crónicas Marcianas’, ‘¡Al ataque!’, ‘Força Barça’… “Todo lo que hacíamos estaba pactado con ellos. Y hay que tener en cuenta que antes de salir el televisión, a Pozí y a Carmen de Mairena les metían palizas tremendas y les escupían por la calle”, dice Javier Cárdenas, vendefrikis profesional, cuando se le acusa de serlo. Habrá que darle las gracias.

Carlota Juncosa no dibuja la fábula desde fuera, sino que representa en las páginas las rarísimas entrevistas que tuvo durante casi un año con Carmen de Mairena. No hay grandes secretos, no hay muchos datos que no se conociesen: Juncosa charla con una señora medio senil. Lo interesante es vislumbrar más de cerca su mundo, sus malas compañías, sus amistades regidas por códigos mercantiles, sus amores frustrados, su piso cochambroso como la vida interior de una estrella friki de la televisión. Su ecosistema fermentado y resistente. Es como ver agrietarse un rascacielos muy despacio: allá dentro se han celebrado correrías de todo tipo.

Todo lo que la rodea es una pocilga, un dudoso paraíso para alguien abandonado de sí mismo. Basura en el sofá, un colchón húmedo en el suelo. La ilustradora y biógrafa, Carlota, con el corazón en un puño. Dice el escritor Javier Pérez Andújar en el prólogo que Carmen de Mairena es como la Estatua de la Libertad de Barcelona, “es decir, un símbolo que no tenemos”. “Carmen de Mairena es la búsqueda de un nuevo mundo antes de haber sabido que la tierra es redonda”, escribe. “Ella le otorga importancia a este libro como le da importancia a todo lo que pueda proporcionarle dinero: vender un objeto usado, vender su cuerpo usado, alquilar habitaciones por horas… vender libros es más llevadero que poner el culo y hacer mamadas”. Pequeño dinero para la supervivencia, apunta.

Comenta algo Pérez-Andújar que convierte el libro en un espejo y en una afrenta al lector: todos estamos en el ajo de Carmen de Mairena, todos pertenecemos a una sociedad enferma capaz de malograr así a un ser humano. No estamos limpios. No somos más dignos ni más valiosos. “Dicen que Valle-Inclán se lamentaba de que le había fallado su época. No ha sido así en el caso de Carmen de Mairena, pues ella contiene toda una época, como una estatua simbólica”, escribe. “Eso sí, a Carmen de Mairena le han fallado sus contemporáneos. Pero es que los contemporáneos siempre se creen mejor que la época que les ha tocado”.

lunes, 1 de febrero de 2016

#hemeroteca #memoria | Carmen de Mairena, pasión y calvario

Imagen: El Correo Extremadura / Carmen de Mairena
Carmen de Mairena, pasión y calvario.
Víctor M. Casco · Ex diputado IU | El Correo Extremadura, 2016-02-01

http://www.elcorreoextremadura.com/noticias_region/2016-02-01/2/11938/carmen-de-mairena-pasion-y-calvario.html

Nació en el barrio de Sarrià y le pusieron de nombre Miguel. Miguel Brau i Gou. Pero un nombre no determina un género y en Miguel vivía Carmen y Carmen siempre estuvo ahí.

Ser Carmen atrapada en el cuerpo de Miguel no fue fácil, sobre todo si naces bajo el régimen de Franco que no admitía más práctica sexual que la ordenada en el Levítico. Una España que sufría las obsesiones enfermizas de un general amargado por dos hechos en su existencia: el rechazo de su padre y su incapacidad sexual... en su habitación de El Pardo, el brazo de Santa Teresa no era lo único incorruptible.

Trabajó un tiempo como ayudante de farmacia, pero prefería cantar coplas que servir genéricos. El espectáculo atrajo finalmente a Miguel/Carmen y ya en los 60 se ganaba cuatro perras por participar de extra o actuar en los numerosos locales de la noche que jalonaban Barcelona, pues la ciudad condal, pese a todo, era uno de los pocos faros de luz en la inmensidad de un mar de cenizas. Con Pedrito Rico vivió horas de amor y de cárcel. Ninguno de los dos estaba dispuesto a transitar por una vida de fingimiento ni aparentar ser dos buenos “hermanos” que compartían piso. La comisaría fue abundantemente visitada, tanto como las palizas. Finalmente Pedrito emigró (se exilió mejor) a América. Miguel terminó en la cárcel.

La Ley de Vagos y Maleantes o la subsiguiente Ley de Peligrosidad no ahorraban tormentos. Sus víctimas predilectas: los chaperos, los travestis, los maricas con pluma... los visibles, los pobres, los sin nadie. Podían salvarse los sodomitas ricos que pagaban un peaje en forma de soborno, pero para las humildes no había bula.

Quebrado en cuerpo y alma, Miguel trabajó en las canteras de Gavà hasta que finalmente, en los 70, pudo emerger Carmen de Mairena. Tampoco Carmen tuvo tregua: durante años la prostitución fue su sustento de vida. Una vida puta ejercida en el barrio de El Raval.

Los 80 y los 90, ya en los rescoldos de la Movida, ofrecerían una tregua a esta valiente mujer. Una época de gloria que le permitió participar en películas, en programas de televisión y en teatros.

La biografía de Carmen de Mairena es un epítome de las luchas LGBTI y de la violencia de los fariseos de la moral. Nunca fue fácil la vida de Carmen porque nunca aceptó pactar con la podredumbre y miseria de “la mayoría moral, intachable y serena”, por emplear el título de Luis Antonio de Villena a uno de sus poemas en “Asuntos de Delirio”. Esa mayoría que pueden perdonar los vicios a cambio de vivirlos discretamente... “Si no exagerábamos, si no nos excedíamos, estaban dispuestos a tolerarnos, liberales”...

Pero no somos de los suyos. Transitamos las afueras... Carmen (nos) pertenece al margen.

Icono de liberación en nuestra juventud, los gais de ahora, nos criamos a su sombra: ella estaba ahí, diciéndonos que hay más sexualidad que la vivida entre un hombre y una mujer convenientemente casados y que solo deben declinar al misionero en la alcoba.

La historia de las luchas LGBTI es larga y fructífera en ejemplos. Los primeros movimientos en España nacen con fuerza a finales del franquismo, sobre todo en Barcelona. Acabar con la Ley de Peligrosidad fue el primer combate, luego vino lograr eliminar del código penal la “sodomía” como delito y del código médico, la homosexualidad y el lesbianismo como enfermedad. Hace 10 años conquistamos el derecho a casarnos: tenemos tantos derechos y deberes como cualquier español porque la orientación sexual es diversa, sana y enriquecedora.

Carmen de Mairena pagó un precio y lo sigue pagando. Leo que está ingresada en un geriátrico, olvidada y que hace poco todos sus recuerdos amanecieron en un contenedor. El mundo quiere tirar a la basura su existencia.

Me opongo. Desde aquí la reivindico. Me niego a que se silencia su memoria. Porque yo también soy Carmen de Mairena.

viernes, 29 de enero de 2016

#hemeroteca #transgenero | Los recuerdos de Carmen de Mairena, junto a un contenedor

Imagen: El Periódico / Carmen de Mairena en 2006
Los recuerdos de Carmen de Mairena, junto a un contenedor.
Fotos, cuadros y objetos procedentes del piso de la artista, ingresada en un geriátrico, aparecen tirados en la calle.
Ferran Imedio | El Periódico, 2016-01-29
http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente-y-tv/recuerdos-carmen-mairena-contenedor-4856106

Una mezcla de rabia, estupor y tristeza ha recorrido el cuerpo de Joan Estrada esta mañana cuando un amigo suyo le ha enviado varias fotos tomadas en la calle de los recuerdos de Carmen de Mairena tirados junto a un contenedor. El agente de artistas, promotor de los premios Christa Leem y defensor de la cultura no oficial de Barcelona, no salía de su asombro y lamentaba que se esté perdiendo la memoria de una Barcelona 'underground' y auténtica. Carmen de Mairena forma parte de ese paisaje canalla que no solía aparecer (salvo gloriosas excepciones en tiempos de 'Crónicas marcianas') en el programa 'oficial'.

Fotos, cuadros, ropa, premios, objetos... Todo el pasado de Carmen de Mairena (Miguel Brau Gou en el DNI) estaba allí, en el suelo, tirado, como si fuera un estorbo en la casa de Carmen de Mairena de la calle de Sant Ramon, en el Raval. Pero ese parece el destino de estos ídolos que se han tenido que buscar la vida fuera de los circuitos convencionales; el olvido. "A Nuria Espert seguro que no le harían esto; es más, le dedicarían una exposición en el Institut del Teatre, pero a Carmen de Mairena... Y es una pena porque su casa era como un museo, estaba llena de historia, de la suya y de la ciudad", lamenta Estrada.

Octogenaria
La artista octogenaria (82), que antes de su etapa gloriosa como colaboradora de 'Crónicas marcianas' había sido un hombre llamado Miguel de Mairena que se ganaba la vida cantando en cabarets ("era alguien importante en aquel mundo", puntualiza Estrada), está ahora viviendo en un geriátrico muy cerca de su domicilio porque tiene problemas de movilidad y necesita una silla de ruedas. No se sabe quién ha podido tirar sus pertenencias y recuerdos, aunque es fácil pensar en algún familiar.

Toni Rovira, conductor del programa 'Toni Rovira y tú' (25 TV), explicó hace unos días a Joan Estrada que la hermana de Mairena le había ofrecido darle cuadros y fotos que guardaba en casa. Y el presentador, encantado de la vida, se quedó con algunos. Es una de las artistas que más le gustan, y la había invitado a su programa poco antes de las Navidades.

El caso de Carmen de Mairena recuerda al de El Molino, cuando unos rusos compraron el teatro (luego se lo quedó la actual propietaria, Elvira Vázquez) y lanzaron al contenedor de la calle de Roser lo que había en su interior y consideraban que no tenía valor.

DOCUMENTACIÓN
Carmen de Mairena y los recuerdos que se perderán.
Nuestra colaboradora Valeria Vegas reflexiona, a partir del caso de Carmen de Mairena, sobre la importancia de mimar nuestra memoria histórica y reconocer los logros de esos supervivientes que han plantado cara a una discriminación vejatoria.
Valeria Vegas | Shangay, 2016-03-30
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