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lunes, 17 de julio de 2023

#hemeroteca #lgtbi #memoria #cine | 'Te estoy amando locamente': la historia real de la lucha LGTBI andaluza de 1977

RTVE / Fotograma de 'Te estoy amando locamente' //

'Te estoy amando locamente': la historia real de la lucha LGTBI andaluza de 1977

La película narra la lucha contra la Ley de peligrosidad aplicada al colectivo hasta 1978. Te estoy amando locamente (2023) entra en el top 10 en su segundo fin de semana en salas.
R. Elices | RTVE, 2023-07-17
https://www.rtve.es/television/20230717/estoy-amando-locamente-historia-real-lucha-lgtbi-andalucia-1977/2450268.shtml

Desde la euforia, desde la rebeldía, desde el color de la música y el baile, pero también desde la lucha, la política, la memoria y la revolución. Te estoy amando locamente (2023), el primer largometraje de Alejandro Marín que se estrena en cines el próximo 6 de julio, el joven director al que conocimos con por su serie ‘Maricón perdido’, aspira a convertirse en un símbolo del movimiento LGTBI en el cine español. Una película que aborda el tema fuera de estereotipos, caricaturas o dramas exacerbados. Basada en la historia real de las primeras manifestaciones a favor de los derechos gays en Andalucía, la película narra la lucha por la derogación de la Ley de peligrosidad social y por la amnistía sexual a través de la historia de Miguel y su madre, Reme.

La historia nos traslada a Sevilla en 1977, un momento en que la homosexualidad está perseguida. Reme (Ana Wagner) es la madre de Miguel (Omar Banana), un joven que aspira a ser artista. Por amor a su hijo Reme vence sus prejuicios involucrándose en el naciente movimiento LGTBI andaluz, y concretamente en el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR), una organización que existió de verdad, fundada por Marc Cambrollé Jurado, una de las pioneras en la defensa por los derechos de las personas trans en España a las que se rinde homenaje en la película.

'Te estoy amando locamente', clip exclusivo
Cuando muchos de los derechos conseguidos se ponen hoy día en tela de juicio, ‘Te estoy amando locamente’ muestra resonancias del presente al bucear en la memoria. Una película con la que Marín quiere en valor las primeras manifestaciones en defensa de las personas homosexuales y trans de nuestro país y a todas aquellas personas, pioneras en la lucha del colectivo LGTBI, que consiguieron avanzar en derechos y acabar con la persecución legal de la homosexualidad, el 25 diciembre de 1978, día en el que se modificaba la ley de peligrosidad y rehabilitación social, derogando su artículo tercero, que perseguía y condenaba a personas homosexuales.

El Orgullo a través del cine
Un largo proceso de investigación e implicación personal llevaron al directo, Alejandro Marín, a tirar de un hilo, el del movimiento LGTBI gestado en el palacio arzobispal de Sevilla que dio como resultado una historia contada desde la comedia, pero con un trasfondo político y social muy duro. En la España de aquellos años y, especialmente en un contexto más conservador y marcado por la religión como era Andalucía, más del 80% de sus ciudadanos consideraba que la homosexualidad debería ser eliminada. La integridad física y emocional del colectivo estaba siempre al filo de la navaja, en riesgo permanente (si no escondían quienes eran) de ser expulsados de sus trabajos, reprobados por sus familias, encarcelados o exiliados.

Una pancarta LGTBI sobre la Giralda
Seis meses antes de que la Ley de Peligrosidad social fue derogada, en Sevilla se vivió una de las manifestaciones más simbólicas a nivel nacional. Organizada por el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria (MHAR), la multitud del colectivo se echó a las calles para clamar por la abolición de dicha ley. Recogieron firmas e instando al Ministerio de Justicia derogar la LPRS.

Toda esta acción revolucionaria para la época, culminó con el mitin-manifestación del 25 de junio de 1978, en el que, de forma totalmente visible, los miembros del MHAR y otras personas tomaron las calles para exigir libertad, amnistía para los presos que estaban en las cárceles por ser homosexuales y transexuales, y para pedir, una vez más, la abolición de la LPRS. Un mapa de Andalucía en blanco y verde con un triángulo rosa en medio, un puño cerrado y el acrónimo del MHAR presidía las marchas.

Entre el camino del mitin a la manifestación, varios miembros del MHAR subieron los escalones de La Giralda y desde lo más alto de Sevilla desplegaron una pancarta rosa: “Libertad sexual”, ponía en la enorme tela que lanzaron al aire. No ondeó demasiado tiempo, pero la imagen quedó inmortalizada y que ahora recupera a todo color ‘Te estoy amando locamente’. El director insiste, esta no es una cinta de convencidos para convencidos, sino una historia para abrir mentes y cambiar el punto de vista.

jueves, 6 de julio de 2023

#hemeroteca #lgtbi #memoria #cine | ‘Te estoy amando locamente' reivindica a los pioneros activistas LGTBI para “no repetir errores del pasado”

El Diario / Alba Flores (c), una de las activistas en 'Te estoy amando locamente' //

‘Te estoy amando locamente' reivindica a los pioneros activistas LGTBI para “no repetir errores del pasado”

Alejandro Marín debuta en el largometraje con una emotiva y divertida película que bebe de 'Pride' para contar la lucha del colectivo LGTB andaluz en 1978
Javier Zurro | El Diario, 2023-07-06
https://www.eldiario.es/cultura/cine/amando-locamente-reivindica-pioneros-activistas-lgtbi-no-repetir-errores-pasado_1_10356853.html

Hace apenas siete días el vicepresidente de la junta de Castilla y León, Juan García Gallardo, calificaba a la bandera LGTBI como “trapo arcoíris”. Casi a la vez, el líder nacional de su partido, Vox, aseguraba que él no celebraba el orgullo porque como heterosexual no iba con él la reivindicación. El mismo partido, junto al PP, votaba en contra de desplegar la bandera en el Parlament Balear y la retiraban de ayuntamientos como Vegas del Genil (Granada), Toledo, donde lucía desde hace siete años, Ciudad Real, Valladolid, Burgos o Nàquera (Valencia). También censuraban una proyección de Lightyear por contener un beso entre dos mujeres y la representación de la obra Orlando. Ese es el contexto donde llega a los cines ‘Te estoy amando locamente’, una película que luce la bandera en su cartel y que reivindica, pone en valor y muestra con orgullo a los activistas pioneros en la lucha por los derechos del colectivo que realizaron la primera manifestación del Orgullo de la historia de Andalucía: la protagonizada por el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria en 1978 en Sevilla.

Ocurría justo un año después de la primera marcha, la de Barcelona, y en esta ocasión la peculiaridad era el origen humilde y obrero de aquellas personas que pusieron el cuerpo para abrir camino a las nuevas generaciones. Su objetivo era lograr la amnistía total para todas las personas encarceladas y la abolición inmediata de la Ley de Peligrosidad Social. Un hecho de hace 45 años que, desgraciadamente, suena demasiado actual. ‘Te estoy amando locamente’ es Memoria Histórica desde una película que bebe de la comedia social británica (con ‘Pride’ y ‘Billy Elliot’ como grandes referentes reconocidos). Un filme hermoso y tierno con mimbres de icono queer. Sus protagonistas —entre los que se encuentran Omar Banana, Ana Wagener y Alba Flores— y director dieron, de hecho, el pregón del Orgullo en Madrid en un discurso donde pedían no dar ni un paso atrás ante el avance de la extrema derecha en España.

Su director, Alejandro Marín, ya demostró mano junto a Bob Pop en ‘Maricón perdido’, y ahora sigue la estela de aquella serie con un filme que llega en el mejor momento posible. Marín tiene claro que aunque le preocupe, y mucho, lo que está ocurriendo, no le asusta. “¿Miedo? Ninguno. Es preocupante la situación, pero no nos van a callar”, dice con claridad. Es consciente de que la película “llega en un momento en el que se va a poner más el foco, porque la intención era hacer un homenaje y poner en valor a a las personas que iniciaron la lucha LGTBI en este país y hacer Memoria Histórica, que es muy importante y más que nunca ahora para no repetir los errores del pasado. Suena un poco ambiguo decir que estamos contentos por estrenar ahora, porque obviamente el momento es preocupante, pero si estamos aportando algo en estos momentos, mejor que mejor”, opina.

‘Te estoy amando locamente’ es brillante y optimista. Apuesta por la luminosidad en vez de por la tragedia, por mostrar lo que se consigue cuando se toman las calles juntos. Un optimismo revolucionario, un concepto que agrada a Alejandro Marín y que él junto a su coguionista Carmen Garrido plantearon desde el inicio: “Queríamos hacer una película que fuera de heroínas y héroes y no de víctimas, que suena un poco grandilocuente, pero es así. Fueron víctimas, pero lo bonito era la luz desde la que lucharon, lo valientes que fueron, lo inconscientes también, porque salían a la calle a manifestarse y poniéndose en peligro. Entonces nos pareció muy importante quedarnos con esa faceta y transmitirlo a día de hoy para que den ganas de seguir luchando y de dar las gracias a estas personas, porque parece que se nos olvida”.

Esa es otra de las labores que cumple el filme, el poner foco en unos luchadores normalmente olvidados en el relato oficial. “Yo antes de hacer la peli no tenía ni idea”, reconoce Marín que, según investigaba para el guion, sintió que estaba en deuda con estos activistas y quiso que todo el mundo conociera su historia, “porque la lucha LGTB es la lucha por los derechos humanos, y eso nos concierne a todas”.

Una respuesta a la extrema derecha
La llegada de ‘Te estoy amando locamente’ al cine continúa una serie de creaciones artísticas que se han fijado en aquellos años de la Transición y en las personas que vivieron todavía aterradas y con miedo a ser quiénes eran realmente. Secun de la Rosa cerraba hace poco su paso por Madrid con su monólogo ‘Las piscinas de la Barceloneta’, sobre el colectivo LGTB en los primeros años de democracia, y la escritora Alana S. Portero se ha convertido en un fenómeno literario gracias a ‘La mala costumbre’, el relato de una mujer trans en un barrio obrero de la periferia de Madrid.

Para Alejandro Marín esto está siendo “un poco instintivo”, pero cree que también responde a una respuesta “a la ultraderecha en este país”. “Nos hemos dado cuenta de que los derechos que estábamos dando por hecho y que llevábamos un tiempo sin poner en valor se ponen en peligro, y creo que esto ha hecho que, desde nuestra pequeña parcelita, cada uno intente decir algo y mostrar que la cultura es una herramienta muy útil para intentar concienciar, para intentar transmitir estos valores de de lucha”, opina.

Si en ‘Pride’ era la unión de los mineros y el colectivo LGTBI, en ‘Te estoy amando locamente’ se muestra el sorprendente apoyo de una pequeña parte de la iglesia andaluza, vinculada a la lucha obrera, y que ayudó a la organización creando espacios y apoyando sus inicios. Alejandro Marín deja muy claro que han contado “la excepción”. “No era una intención blanquear a la Iglesia para nada, porque han sido de los peores enemigos que ha tenido el colectivo desde siempre. Eso es una cosa que lo sabemos, pero es verdad que la excepción era tan bonita...”, añade y pone en valor el trabajo de aquellas personas que en la “lucha antifranquista estuvieron cerca de quienes más lo necesitaban”. Para Marín la respuesta en salas importa menos que lo que están viviendo en los pases previos, donde la gente les está dando las gracias por la película y hay madres que se acercan a Ana Wagener para contarle que ellas han vivido lo mismo. Cine que habla de nosotros, que mira al pasado para proyectar optimismo hacia un futuro que no puede dar pasos atrás.

miércoles, 5 de julio de 2023

#hemeroteca #La Dani: “Ni noche ni ‘nocho’. Lo único que he hecho desde que llegué a Madrid ha sido currar”

El País / La Dani //
La Dani: “Ni noche ni ‘nocho’. Lo único que he hecho desde que llegué a Madrid ha sido currar”
Tras firmar 27 sencillos como músico, el artista malagueño se estrena en el cine en el papel de un activista LGTBI en la Sevilla de los años setenta de ‘Te estoy amando locamente’
Tom C. Avendaño | Icon, El País, 2023-07-05
https://elpais.com/icon/2023-07-05/la-dani-hacer-una-peliculita-no-es-estar-en-hollywood.html

El otro día, a finales de junio, Daniel Fernández Pozo, La Dani (Málaga, 31 años), descubrió que tenía página en la Wikipedia. “La Dani es una persona española de género no binario que se dedica a la música y la interpretación”. Todo cierto. Pero La Dani suele desconfiar de las certezas. “¿Y por qué no pone que soy dependienta?”, demandó en su cuenta de Instagram este metro ochenta y largo de melena rizada y dicción musical. Lo cual también es factualmente riguroso: La Dani, cantante –ha publicado 27 sencillos de música urbana entre 2020 y hoy– y ahora actor –es coprotagonista de la película 'Te estoy amando locamente', en cines el 6 de julio–, ha trabajado en realidad más horas de cara al público en tiendas de ropa que en estas dos cosas.

Es probable que 'Te estoy amando locamente', uno de los principales estrenos del cine español este verano y una importante historia sobre el primer Orgullo LGTBI español, catapulte a La Dani, que hasta ahora ha oleado en diferentes capas del 'underground', a otro nivel de fama. Si esto ocurre, será todo un reto para la hasta ahora excelente relación de este artista con la indeterminación. Volvamos a la descripción básica de la Wikipedia: es una persona de género no binario, arranca. “De pequeño, me vestía como un hombre y me daba un poco de disforia, sí. ‘Vale, pues no soy esta persona’, pensaba. Y mi abuela, que era muy mayor, me decía: ‘Dani, tú haz lo que quieras pero no te pongas chocho’. Fíjate cómo habré sido yo para que la gente se plantee si puedo ser una mujer”. Pero, a la vez, está orgulloso del aspecto masculino que luce últimamente: “Ahora me veo cómodo así, más grande, con ropa más ancha, que tradicionalmente entendemos como masculina. Sigo siendo la misma persona, tampoco tengo que estar justificándome ni a mí mismo ni a los demás sobre qué soy o cómo me siento. A veces también parece que para ser una persona no binaria tienes que llevar 'crop top' y jugar con la ambigüedad”.

'Sí, pero a la vez...' La fórmula, recurrente en todas las respuestas del malagueño, le sirve para escaquearse de la autoimportancia y –quizá sea lo mismo– de las consecuencias que traen las etiquetas. Sigamos con su Wikipedia. Es músico: “Sí, hace años cuando las chicas [Ms Nina, Bad Gyal] empezaron a hacer trap, música urbana, le dije a mi mejor amigo de siempre, que es músico, como de broma: ‘Oye, ¿hacemos un tema?’. Y él: ‘Sí, claro que sí’. Lo pusimos en YouTube y nos escriben para cantar en el Orgullo de Málaga”. Pero, a la vez: “Pero era como de broma, ¿sabes? Palante, como siempre, a todo digo que sí. De repente, dos días antes, dije: ‘Guille [su mejor amigo], yo no puedo hacer esto, me está dando pánico, ¿cómo vamos a cantar una canción nada más? Vamos a hacer otra’. E hicimos otra”. Era como de broma pero había nacido una carrera musical.

Sobre lo de ser actor, igual. 'Sí'º: “Sí, a los 11 años hice mi primera obra de teatro, de príncipe de 'Sueño de una noche de verano' solo que mariquita, estoy destinado a hacer solo de gay”. 'Pero a la vez': “Cuando me dijeron que Ale [Alejandro Marín, director de 'Te estoy amando locamente'] estaba escribiendo un guion con un personaje llamado Dani porque estaba inspirado en mí, pues no es que le diera mucha importancia. Pues ya está, muy guay. Me dijeron que si quería participar y dije que sí porque digo que sí a todo”. Pues ya está, muy guay, esta semana nace una carrera interpretativa. 

“¿Para qué quedarme en Madrid?”
Esta tendencia a restarse importancia es característica de La Dani, no solo al hablar de trabajo sino de todo en general. También es lo último que recomendaría cualquier publicista. “La Dani tan buena que se siente un poco impostora”, defiende, al teléfono, Alejandro Marín, director de la película, quien recuerda que, para interpretar al personaje que lleva su nombre, el neófito actor se sometió a todo un régimen de ensayos y clases con la 'coach' Pepa Fluvià. Este discurso a la baja no suena, al menos no exclusivamente, a modestia, sino también a la lógica de superviviente. Es la mirada de alguien que se lleva ganando la vida desde siempre, que con 31 años lleva 11 cotizados y ya sabe cuál es el pájaro en mano y cuáles los cien volando.

Por su papel en ‘Te estoy amando locamente’, los que saben de estas cosas hablan del Goya al mejor actor revelación; él, que ha dejado su trabajo como dependiente hace no tanto, ha decidido pasar esta fase de supuesta ascensión de vuelta en casa, con sus padres, en Málaga, adonde se mudará este verano. “¿Para qué quedarme en Madrid? ¿Esperando que pase qué? ¿Que me den el Goya? ¿Y qué pasa después?”, pregunta. “Yo voy a Málaga tres, cuatro veces al año, muy poco. Porque al final las vacaciones de una dependienta son eso. Entonces prefiero estar en casa y venir aquí [por Madrid] cuando tenga que venir, antes que estar aquí y ver a mi madre tres veces al año. ¿Qué pasa si me dan el Goya y va y se muere mi madre? ¿O mi padre? Que habré estado 15 años en Madrid malviviendo y perdiendo tiempo de estar con mi familia”.
 
“En el colegio siempre me estaban siempre regañando. Luego he entendido por qué”
Quizá una clave que explica a La Dani es que él se debe no a un potencial futuro de fortuna y gloria sino a sus raíces. Que solo quiere ser visto como lo que es y lo que ya ha sido. Un niño creativo y no binario de una época, los noventa, y un lugar, Málaga, en que ese término no existía. “Siempre he tenido gustos, hegemónicamente hablando, de niña. Siempre me han gustado las muñecas, siempre las he pedido, para Reyes. Era muy fan de 'La Sirenita'”, y señala el tatuaje que tiene de Ariel en su brazo izquierdo (la nueva versión de la película le ha gustado, por cierto, sobre todo por Halley Bailey en el papel protagonista. “Úrsula está regulín”, apostilla).

“Era un niño muy amanerado y muy payaso, muy alto y con la voz muy grave, siempre he llamado la atención. Por eso, a mí en el colegio siempre me estaban regañando. Luego ya he entendido por qué se me llamaba tanto la atención. No creo que fuera porque estuviese haciendo realmente nada malo. Era muy maricón. Y eso algunos profesores lo gestionaban mal. He estado en diferentes colegios, pero uno que era de los maristas, de curas, había un hermano, el hermano Óscar, que directamente era entrar yo a clase y me decía: ‘Pozo, fuera’. ‘¿Por qué?’. ‘No muevas las manos así'. O me daba... o sea, no me pegaba, pero me daba con la regla”.

Para gestionar la situación, La Dani hacía lo que podía. Dibujar, que entonces le gustaba mucho. Y lo que no podía gestionar, ahí se quedaba. “Nunca salí de armario porque nunca he podido esconderme, ¿sabes? Por un lado lo veo guay, pero claro, fue una putada en mi niñez y en la adolescencia. Por eso me hace mucha gracia lo de ‘ama quien quieras amar’. En mi casa, yo no necesitaba ir con un hombre de la mano para que se me viera mi identidad”.

Una respuesta inevitable, común a toda la población LGTBI: odiarse. “No tenía muchísimo problema con ser quien soy, quien era. Pero, con tanto rechazo de los profesores, de la gente –nunca en casa, en casa siempre bien– tú imagínate... Me veía feísimo, una persona súper súper fea, y odiaba ser maricón. No odiaba que me gustasen los hombres, mi problema era la pluma. Odiaba ser amanerado”. 'Pero a la vez', otro mecanismo, posiblemente inevitable también: la esperanza. “Siempre he sabido que todo eso, cuando se metían conmigo, era transitorio. Que en el momento en que me hiciera mayor iba a vivir mi vida, iba a estar todo bien, iba a tener novio, iba a ser maricón. Y así fue”.
“Ahí acabó todo”

Antes de los curas ya estaban las artes. El teatro, por ejemplo. “Un día, cuando tenía 11 años, en un cumpleaños, había unas payasas... ¿se dice así? Mujeres que hacen de payaso. Me dijeron: ‘¿Quiénes son tus padres?’. Y yo, como ya estaba acostumbrado a que me regañaran, dije: ‘Pero, ¿qué he hecho? ¿Qué ha pasado?’. Ellas: ‘No te preocupes. Queremos hablar con tus padres’. Yo, súper asustado, las llevé con ellos y resulta que era todo lo contrario. Que les encantaba cómo era yo, que si les parecía apuntarme a teatro. Y me apuntaron e hice la obra de maricón. Luego nos mudamos, fue cuando me llevaron a los maristas y mi madre me fue a apuntar a teatro pero no lo pudo hacer. ¿Por qué? Ese profesor que te digo era el de teatro y yo nunca pude hacer teatro. Ahí acabó todo. Pues nada. Pues por inercia estudias, vas al colegio, sales con tus amigos y ya está”.

Dejó los estudios en bachillerato, fue a Madrid, empezó a empalmar jornadas en el Pull & Bear. Sacó un par de certezas de las que no desconfía y que no figuran en su Wikipedia. Una: “En Madrid no pasa nada. La gente es como: ‘No, Madrid, cuidado que te pierdes, porque la noche...’. Y yo lo único que he hecho es trabajar, es lo único que hago. Ni la noche ni la 'nocho'. Parece que Madrid es Berlín... En absoluto. Es una ciudad normal y corriente”.

Otra: reconciliarse con su propia identidad. “Yo me decía: ‘Mujer mujer no soy, estoy más cómodo siendo hombre’. Pero también decía: ‘Es que decir soy un hombre... me sale urticaria”, rememora. “Hace cinco o seis años, conocí a [la cineasta] Alex de La Croix. Ella en ese momento se identificaba como una persona no binaria. Y dije: ‘Hostia, yo soy esto. Lo que me pasa es que yo soy esto’. Fue increíble. Durante un día pensé que me había enamorado”.

Y una última, no hace tanto, ya con la carrera musical en marcha: separar bien qué es un resultado y qué, una promesa. “Mira, una cosa que no le he contado nunca a nadie”, anuncia. “Hace dos años, tuve un bolo en Barcelona, en el Razzmatazz, una sala súper guay, con Azúcar Moreno, o sea, cualquiera diría: ‘Qué nivel lleva La Dani’. Vale, pues vuelvo de Barcelona, estoy en Atocha y no tengo nada, ni un céntimo, ni un puto céntimo, nada en la cuenta, cero. De camino a mi casa, fui al Dia a robar, literalmente, porque no tenía para comer. Suena como muy dramático, pero es que era así, tampoco pasa nada. Y de camino una chavala me para y me dice: ‘Wow, La Dani. Me encanta lo que haces’. ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Qué sentido tiene que a la gente le guste lo que hago? ¿Que me vaya a Barcelona con Azúcar Moreno, si tengo que ir a robar al Dia? Por eso le doy la importancia que tiene. Que es esta: qué guay, me puedo expresar, que hago lo que me gusta”. Pero, siempre pero. “Hacer una película no es estar en Hollywood. No me interesa este mundo, me interesa lo que me deje hacer”.