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sábado, 28 de julio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #matrimonio | Matrimonio homosexual en Cuba: ¿buena voluntad o representación?

Imagen: Cubanet / Mariela Castro
Matrimonio homosexual en Cuba: ¿buena voluntad o representación?
La revolución quiere aparentar cambios, y hasta permite que algunas congregaciones cristianas que le son muy cercanas, les hagan el trabajo.
Jorge Ángel Pérez | Cubanet, 2018-07-28
https://www.cubanet.org/destacados/matrimonio-homosexual-en-cuba-buena-voluntad-o-representacion/

Hace días que intento avanzar con fluidez en la escritura de este texto, pero cada examen de prosperidad concluye en una vuelta al inicio; apoyando el índice de mi mano derecha sobre el BACK SPACE, esa teclita que guía al cursor en su desplazamiento desde la derecha hacia la izquierda, deshago todo lo que antes escribí, y vuelvo al punto inicial, a la “Nada”.

Pretendo comentar sobre uno de esos sucesos que se hacen acompañar por cierto halo de trascendencia para la historia cubana, pero yo sigo incrédulo y estancado, apretando el BACK SPACE, aunque quiero hurgar en esa “ocurrencia” que despertó algunas esperanzas, sobre todo en los miembros de la comunidad homosexual, aunque con cierta displicencia, con algo de recelo, y que se hace preguntas; pero yo sigo… ¿varado?, frente a ese “insospechado” acontecimiento.

Existían rumores, ya se hablaba de la posibilidad de que hombres y mujeres que prefieren a sus semejantes pudieran consumar un matrimonio legal, pero cualquier entusiasmo era inmediatamente apagado por el discurso oficial. No olvidemos a una Mariela Castro interrogada en México por un periodista que quiso saber si el gobierno regentado por su familia apoyaría la unión civil entre parejas del mismo sexo; a lo que ese “retoño” heterosexual salido del matrimonio entre Vilma Espín y Raúl Castro, respondió que no era bueno copiar de otros.

Y creo que es Mariela la culpable de mi aturdimiento, de mi fijación con esa tecla que elimina lo que ya escribí, de mis descreimientos en las “bondades” de esos proyectos. Mariela Castro dijo aquella vez, en la que se creyó tan original, “que no era bueno copiar”..., aun cuando los comunistas cubanos pasaran la vida imitando lo que hacían quienes exhibían filiaciones semejantes. ¿De dónde salieron las UMAP? Sin dudas de la Europa socialista. Por eso Mariela Castro no podía seguir a los argentinos que desde 2010 legalizaron el matrimonio homosexual, ni a Uruguay que lo aprobó tres años después.

Mariela Castro era tan original que ni siquiera quería estar cerca de la aprobación que hizo en Brasil un gobierno regentado por un partido amigo, y con el que su familia se “daba la lengua”. Cuba era original, sí, pero en represión a los homosexuales, en la creación de campos de concentración para ellos, en redadas callejeras, en obligarlos al exilio, en ponerlos en cárceles, en expulsarlos de las universidades, en negarles, como si tal cosa les hiciera falta, la militancia comunista.

Las intenciones no son buenas pero los propósitos están bien pensados, y tiene algunos antecedentes, como son esas “conguitas” de mayo en las que siempre aparece Mariela como la “diva” de los gais, y que esta última vez tuvo algunas particularidades; con ella, y en la “carroza”, estaba Mike Jackson, fundador inglés de una organización muy conocida desde que se hiciera pública la historia que cuenta la película “Pride”. Entre el tumulto andaba el nuevo presidente con sus hijos, y no sé si con su esposa y “primera dama”, a la que algunos gais de muy mal gusto elogian sus atuendos.

Y ya sabemos que esto no es más que retórica de la “buena”, y que ellos reconocieron muy bien para sus proyectos comunistas desde que bajaron de la Sierra, aunque ahora parece que ya no seremos comunistas, ¿la nueva constitución cambiará también el lema de los pioneros? La revolución quiere aparentar cambios, y hasta permite que algunas congregaciones cristianas que le son muy cercanas, les hagan el trabajo, que protesten contra el matrimonio gay, ese que tendrá que llevarse a consulta popular. Esta vez no se dictará, lo que hace menos posible la aprobación, y si no se consigue el matrimonio, la culpa será del pueblo.

Este es el mejor momento, sobre todo si pensamos que es tiempo de grandes y “necesarias inversiones”, quizá por eso consultaremos “lo del matrimonio gay”, aunque no hiciera falta hacer lo mismo con la decisión de construir un hotel, cinco estrellas plus, destinado al turismo de la comunidad LGBTI, ese que curiosamente será levantado en Cayo Guillermo, parte de la provincia de Ciego de Ávila pero que antes perteneció a la jurisdicción de Camagüey.

No se precisa de mucha suspicacia para notar la coincidencia entre los espacios en los que se construyeron aquellos barracones de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) y ahora el “Rainbow Muthu Hotel”, esa lujosa instalación en la que muchos hombres extranjeros y adinerados se enredarán con el cuerpo desnudo de sus semejantes, y donde podrán hacer lo mismo dos hijas de Eva, o quizá tres, si es que pagan el precio que difícilmente conseguirán las trabajadoras cubanas “discípulas de Safo”.

Ya todo está resuelto; ahora entrará con fuerza la retórica. Y el hotel no tendrá oposición del gobierno, “ni del pueblo”, pero otra será la historia para los homosexuales cubanos que tendrán que seguir juntando la tercera parte de su salario mensual para tener sexo con su amante en un cuartico de alquiler, si no quieren exponerse a la mirada ajena, a poner en riesgo sus vidas en el “Bosque de La Habana”, en la “Playa del Chivo” o en la “Potajera”.

Solo nos queda esperar por las próximas improvisaciones en la retórica del poder, que quizá “intente” ser más persuasiva y “tolerante”. Yo no le veo muchas posibilidades al matrimonio, por eso pienso tanto en aquella unión de la que nada dijo la prensa oficial, aquella que unió en matrimonio, y sin permiso del gobierno, a la transexual Wendy Iriepa con Ignacio Estrada, homosexual seropositivo, y cuyas fotos circularon a escondidas en la ciudad. Lo de ahora no me parece de verdad, habría que preguntarle a Schopenhauer su opinión, pero yo creo que es más representación que voluntad. Es por eso que pondré en alerta al dedo índice de mi mano derecha, por si hace falta “apretar” el BACK SPACE.

domingo, 12 de marzo de 2017

#hemeroteca #derechos | Mariela Castro: En Cuba no hay matrimonio homosexual porque ‘no nos gusta copiar’

Imagen: Cubanet / Mariela Castro
Mariela Castro: En Cuba no hay matrimonio homosexual porque ‘no nos gusta copiar’.
Así afirmó la directora del CENESEX.
EFE | Cubanet, 2017-03-12
https://www.cubanet.org/noticias/mariela-castro-en-cuba-no-hay-matrimonio-homosexual-porque-no-nos-gusta-copiar-otros/

Cuba no ha adoptado una ley a favor del matrimonio homosexual porque no se puede repetir lo que hacen otros y, además, esto no asegura el fin de los crímenes de odio hacia ese grupo, afirmó hoy en México Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) de Cuba.

“A nosotros no nos gusta copiar, nosotros queremos tener creatividad y buscar lo que verdaderamente se ajuste a la posibilidad de formación social y a nuestra realidad”, dijo la funcionaria cubana.

La hija del mandatario cubano Raúl Castro visitó el Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), en donde recibió el premio Maguey por su activismo a favor de los derechos de la comunidad homosexual, de los derechos de las mujeres y la prevención del VIH Sida.

La activista ofreció además una conferencia como parte de la sección Maguey del FICG, que reúne actividades y proyecciones de películas con temática homosexual.

Afirmó que, aunque haya matrimonios homosexuales, “sigue habiendo crímenes de odio” contra ellos.

“La meta principal no es el matrimonio, es una de las metas. Para nosotros la meta principal es lograr la igualdad de oportunidades como se logró en el proceso de trabajo con la discriminación a la mujer, expresó.

Castro dijo que cuando se defiende el socialismo “no puedes irte por la más sencilla, por la primer solución que aparezca ni repetir lo que hacen otros”, en referencia a los múltiples países que han legislado a favor de los derechos de la comunidad homosexual.

Habló del trabajo que realiza al frente de la CENESEX y afirmó no estar “convencida” respecto a los desfiles del “orgullo homosexual” porque hacen ver a este grupo desde lo “carnavalesco”.

“Quería que la población los observe en su realidad y desde su dignidad profunda”, aseguró.

La edición 32 del FICG tiene a Alemania como invitado de honor. Durante ocho días serán exhibidas 250 películas en diez secciones diferentes además de 70 recientes producciones mexicanas e iberoamericanas que compiten en las diversas categorías de la sección oficial.

Y TAMBIÉN…
El irrespeto de Mariela Castro en Nueva York.
La hija del general habló ante Naciones Unidas sobre los derechos de la comunidad LGTBI.
Jorge Ángel Pérez | Cubanet, 2016-12-01
https://www.cubanet.org/opiniones/el-irrespeto-de-mariela-castro-en-nueva-york/

jueves, 27 de agosto de 2015

#hemeroteca #homofobia | Un horrendo crimen de la revolución cubana

Imagen: Cubanet / Fusilamiento en La Cabaña
Un horrendo crimen de la revolución cubana.
Nelson y Ángel se rindieron ante la maldad y la intolerancia del dueño de la Isla. Sólo querían una cosa: vivir como seres humanos.
Tania Díaz Castro | Cubanet, 2015-08-27
https://www.cubanet.org/opiniones/un-horrendo-crimen-de-la-revolucion-cubana/

En 1971, el gobierno castrista cometió uno de sus más horrendos crímenes: fusiló en La Fortaleza de La Cabaña al escritor Nelson Rodríguez Leyva, de 27 años, junto a su amigo y amante, Ángel López Rabí, de sólo 16.

Un siglo antes, por la misma fecha y a muy poca distancia, el gobierno de la Metrópoli fusiló a ocho estudiantes de Medicina. Un abogado español a sueldo no logró defender sus vidas.

Igual ocurrió a Nelson y Ángel. Carecieron de una defensa imparcial. Ni siquiera sus abogadillos supieron que en 1964 Ediciones R le había editado a Nelson, joven de gran talento y a sugerencia de Virgilio Piñera, un excelente libro de narraciones titulado 'El regalo,' que tenía para publicarse un libro de poemas y que Ángel se daba a conocer con sus versos en revistas cubanas. Tampoco que durante un año Nelson había alfabetizado a campesinos en la Sierra Maestra. Mucho menos que, inconformes con el régimen comunista de Fidel Castro, no hacían sabotajes, método de lucha de los jóvenes contra el batistato, considerados hoy héroes inolvidables.

Desesperados, acorralados, difamados por el Máximo Líder, Nelson y Ángel optaron por marcharse del país en avión, en un lamentable intento por desviarlo. Gravemente heridos fueron condenados a la Pena Máxima por las mismas personas que habían asaltado de madrugada un cuartel militar, con decenas de víctimas y sólo habían cumplido meses de prisión.

Si alguien fue responsable de aquel hecho, es Fidel Castro, con su fobia contra los homosexuales, expresada claramente en el Congreso de Educación y Cultura, a principio de 1971. En su discurso de clausura condenó ¨el homosexualismo y otras aberraciones sociales y prácticas religiosas¨. Pocos días después, su periódico Granma publicó que ¨únicamente los revolucionarios podían acceder a la Universidad¨.

¿Cómo entonces podían vivir en Cuba jóvenes como Nelson y Ángel? Muchos tuvieron la suerte de llegar vivos al exilio. Otros fueron víctimas de una política moralista y absurda.

La Unión de Escritores y Artistas de Cuba no hizo nada por ellos.

El 2 de octubre del mismo año, murió en México uno de nuestros más geniales artistas, homosexual y cubano, Ignacio Villa o Bola de Nieve. Probablemente no hubiera regresado a su país.

Frágiles como Diego, el personaje fílmico de Titón, o como Fátima, creado por Miguel Barnet cuando la marea se calmó un poco, Nelson y Ángel se rindieron ante la maldad y la intolerancia del dueño de la Isla.

Querían vivir como seres humanos, que les respetaran el más elemental de los Derechos: su intimidad.

Por aquellos años la policía recibía la orden de subirlos a la fuerza en camiones-jaulas, para ser enviados a campos de concentración de las UMAP, un invento de Fidel Castro para convertirlos en machos, al estilo del ¨Hombre Nuevo¨, que por suerte fracasó.

Para conocer más sobre esta historia, hace apenas unos días pude obtener el teléfono de Manuel, el hermano de Nelson, un economista que vive en Línea y 10, en el Vedado.

Me habían advertido que aún podía ser un comunista incondicional del régimen, que recién había regresado de una misión en Venezuela, que no aceptaría mi llamada, que le había dado la espalda a su único hermano en los peores momentos.

Para mi sorpresa, de inmediato percibí que le complacía hablar sobre su hermano, sobre todo de su infancia. Nelson nació en Cienfuegos un 19 de julio de 1943. Era delgado, de cabellos y ojos claros, de piel blanca-rosada. Achacó su conducta posterior a unas fiebres que sufrió a los cinco años, donde quedó como muerto y revivido de milagro. Me contó de Ada, la madre, trastornada al conocer que después de curar las quemaduras de su hijo, se lo asesinaran. Apenado, se refirió a las relaciones amorosas que mantuvo Nelson con Ángel, culpable de todo según él.

–Fue Ángel quien extrajo la granada de una unidad militar –dijo.

Por su forma de hablar, me pareció que, pese a sus años –cinco años mayor que su hermano– aún tenía fortaleza de carácter para sobrellevar su tragedia familiar y percibí que libraba una lucha interna, entre el cariño que podía sentir por Nelson y la complicidad que le exigía el gobierno castrista.

Al día siguiente, con otras preguntas en la mente, volví a llamarlo. Manuel era otro. Nervioso y asustado me pidió que no lo llamara más, que por mi culpa, después de conversar conmigo, había tenido horribles pesadillas durante toda la noche.

¿Sería que soñó con su hermano, aferrado al palo de La Cabaña, pidiendo a gritos que no lo mataran, maldiciendo al comunismo? ¿Será que vio a Ángel, casi un niño, llorando, implorando piedad?

Sí, no creo equivocarme. Seguramente esa fue la noche que este hombre descubrió su verdad más escondida: Nelson aún permanecía en su corazón.


El trágico final de Nelson.
Una historia de horror sobre el asesinato de un joven escritor cubano, perpetrado por el régimen.
Tania Díaz Castro | Cubanet, 2012-05-16
https://www.cubanet.org/articulos/el-tragico-final-de-nelson/

Seis años después de que Che Guevara, dijera desafiante y orgulloso, en 1964, en las Naciones Unidas que en Cuba: “Hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”, su promesa se cumplía y en Cuba se continuaba fusilando.

En 1971 fue fusilado Nelson, un joven escritor que, con los ojos vendados, murió ante una ráfaga de tiros en los fosos de la Fortaleza de la Cabaña, quizás en el mismo sitio donde había caído el poeta Juan Clemente Zenea, en el siglo XIX.

Nelson Rodríguez Leyva tenía 27 años cuando el gobierno castrista, tras un juicio sumario, apenas sin abogado defensor, lo condenó a la pena de muerte por haber intentado escapar del comunismo en una avioneta de fumigación. Han transcurrido 41 años y todavía queda mucho por saber sobre aquel crimen, cometido contra un joven que se dio a conocer en la narrativa cubana siendo menor de edad, con verdadero talento.

En 1964, el mismo año en que el Che Guevara alardeaba en la ONU sobre los fusilamientos, Ediciones R había publicado su libro de cuentos El regalo, por recomendación del propio Virgilio Piñera, director entonces de aquella editorial, y se esperaba su primer libro de poemas.

¿Acaso su peor pecado fue no mencionar a la revolución castrista en sus cuentos, o no escribir loas a Fidel Castro? El escritor Reinaldo Arenas fue su amigo. También el actor de teatro Ernesto Candeli. Se veían con frecuencia en el parque de la Funeraria Rivero, en el Vedado, donde hablaban sobre política, y Nelson, alegre y lleno de amor por la vida, confesaba a sus íntimos su deseo de vivir en libertad.

En 2007, hice todo lo posible por investigar sobre su vida. Fue una suerte haber conseguido su libro ‘El regalo’, y enviarlo al exilio. En Cuba, los miles de ejemplares publicados en 1964 habían desaparecido tras su muerte.

Supe, eso sí, que su hermano trabajaba como asesor político en Caracas y que Manuel, su sobrino, nada sabía sobre la historia de su tío Nelson, porque la familia no lo mencionaba.

Me fue imposible hacer contacto con Jesús Cristo Castro, un profesor de Secundaria que hizo planes para escapar con Nelson y que, a pesar de haberse arrepentido a última hora, fue condenado a 30 años de prisión. Cumplió 15 y marchó al exilio.

Toda la información que no tenemos la conoce el régimen castrista. En alguna gaveta debe aparecer incluso que Nelson no murió solo en el paredón de fusilamiento, sino junto a un gran amigo, de piel tan negra como el carbón y corazón de oro.

También supe que, aunque nunca más lo vieron leyendo sus poemas en el parquecito de la funeraria, o cantando las melodías de Los Beatles, con aquel gesto suyo de apartarse de la frente sus hermosos cabellos claros, ninguno de sus amigos creyó que Nelson había sido asesinado. Así lo escribió mi colega Luis Cino, porque alguien que se quedó en la celda de Nelson, aturdido y angustiado, pudo haber confundido el tiro de gracia que ultimo a Nelson con el cañonazo de las nueve.

Y TAMBIÉN…
Nelson Rodríguez Leyva, joven narrador cubano fusilado en 1971.
Ebetania, 2015-08-27

https://ebetania.wordpress.com/2015/08/27/nelson-rodriguez-leyva-joven-narrador-cubano-fusilado-en-1971/
>
DOCUMENTOS
El regalo (Cuentos) / Nelson Rodríguez Leyva ; epílogo de Reinaldo Arenas.
Madrid : Betania, 2015 [08].
ISBN 9788480173612
TEXTO COMPLETO | Betania

https://ebetania.files.wordpress.com/2015/08/el-regalo_ebook.pdf

martes, 9 de junio de 2015

#hemeroteca #homofobia #cuba | Homofobia en Cuba, ¿quién tiene la culpa?

Imagen: Cubanet
Homofobia en Cuba, ¿quién tiene la culpa?
“Soy homosexual. Pero eso solo lo saben mi familia y algunos amigos cercanos como tú. En la escuela nadie puede enterarse”
Ernesto Pérez Chang | Cubanet, 2015-06-09
http://www.cubanet.org/destacados/homofobia-en-cuba-quien-tiene-la-culpa/

Más allá del comportamiento de los diferentes grupos humanos, donde el tabú, los conceptos de moral, las normas de comportamiento son elementos bien complejos a la hora de comprender las dinámicas de aceptación y rechazo sociales, las estrategias que emprenden los gobiernos para combatir los crímenes de odio en general determinan la disminución o el aumento de fenómenos como el racismo o la homofobia.

En Cuba, durante años la homosexualidad no solo fue criminalizada sino vinculada con un posicionamiento político disidente. Tachada de “contrarrevolución” y hasta de obstáculo en la construcción del socialismo y del “hombre nuevo”, en la isla la homofobia no suele ser percibida como una expresión de violencia, mucho menos como un delito grave, sino como parte de la “naturaleza del cubano”.

Aún bien entrado el nuevo milenio, escuadrones de policías emprendían redadas contra los homosexuales, mientras que en los centros de estudio, en todos los niveles de educación, se permitía y practicaba el escarnio público contra estudiantes y profesores cuyas preferencias sexuales no coincidían con lo establecido y regulado por el gobierno. Incluso en los expedientes escolares existía un apartado donde se analizaba el “carácter débil o fuerte” de los niños en dependencia de sus interacciones o identificaciones con la “masculinidad” o la “femineidad”.

María del Pilar Oro, maestra jubilada que, durante varios años, fuera directora que una escuela primaria en Arroyo Naranjo, explica cómo se procedía con aquellos niños a los cuales se les observaban “desviaciones en el comportamiento”:

“A los maestros se les orientaba que debían combatir esas conductas. Los niños en los que uno observaba cierta debilidad eran enviados al psicólogo y se hacía un estudio de la familia. (…) El psicólogo era el que determinaba si el niño tenía un problema de amaneramiento o de desviación, en cualquiera de los casos se aumentaba la atención. (…) Si era de rasgos muy femeninos, por ejemplo, se le prohibía jugar o sentarse junto a las niñas, incluso se le cambiaba de maestro. Se le daban tareas para formar el carácter, se le hablaba fuerte, se le ponía a practicar deportes de combate, y sobre todo se hablaba con los padres para que tuvieran mano dura en la casa. (…) No se les golpeaba pero sí se era un poquito más duro con él cuando lloraba por algo, y se le enseñaba a ser fuerte. (…) No había tantos homosexuales como ahora”.

Aunque los “métodos educativos” descrito por la “pedagoga” parecieran haber quedado en el pasado, los testimonios de un maestro de primaria, con varios años de trabajo en el sector, corroboran que, aunque algo flexibilizados, continúan siendo una práctica habitual, mientras que la heterosexualidad se mantiene como un requisito para ocupar una plaza de maestro al menos en los niveles de enseñanza primarios:

“Soy homosexual”, dice este maestro, “pero eso solo lo saben mi familia y algunos amigos cercanos como tú. En la escuela nadie puede enterarse, por eso siempre he trabajado bien lejos de mi casa y en mi vida privada trato de ser muy discreto (…). Me gusta enseñar, esa es mi vocación y por eso no me he ido, pero ganas no me han faltado. (…) Comencé a trabajar siendo un niño, y casi en medio de una verdadera guerra contra los homosexuales, yo mismo tenía que llenar los expedientes y hablar sobre el carácter de los niños. También estuve en reuniones donde expulsaron a profesores solo porque alguien los denunciaba. Se les hacían verdaderos actos de repudio (…). También veía la homosexualidad como un defecto y me sentía muy mal conmigo mismo porque por más que intentaba “curarme” no lo lograba. Claro, yo siempre, para los demás, era un machito. (…) Cuando tenía que llamar a los padres porque un niño era “amanerado”, me sentía un hipócrita. Yo mismo tuve que fingir mi orientación sexual para que no me sacaran de la escuela y hasta me casé bajo esa presión. (…) Había que ser duro con los varones, no te decían que los enseñaras a fajarse [pelearse] pero si un niño que era calificado como “débil de carácter” era desafiado por otro niño, había que dejar que se pelearan, porque se suponía que eso les fortalecía el carácter. (…) La violencia era un método para prevenir la homosexualidad, para erradicarla, un método curativo, y los maestros lo enraizamos en generaciones y generaciones. (…) Tal vez en la secundaria o en el pre [preuniversitario] ya no vigilan el carácter de los alumnos y los profesores pero en las escuelas primarias aún es una parte importante de la “educación”. Mira qué irónico, yo tengo que observar si los niños juegan con los niños o las niñas, los gestos de los varones, los gustos, moldear al niño según su género. Con las hembras no sucede igual, es con los varones, como si no existieran las lesbianas. (…) Toda la ofensiva de los años 70 en las escuelas fue principalmente contra los varones, en la cultura pasaba lo mismo. Recuerda que pertenecíamos al mismo Ministerio, después fue que se creó el MINCULT, pero para entrar a trabajar tenías que llenar una planilla donde una de las preguntas era sobre tu orientación sexual. (…) Yo, como es obvio, no puedo ser un cazador de brujas, particularmente yo me desentiendo de esas aberraciones, pero eso sigue contemplado en mi trabajo como maestro. Nadie ha derogado las orientaciones del “quinquenio gris” ni existe un programa educativo para deshacer todo el mal que se hizo, por el contrario, todavía hoy no está permitido que uno le hable a los niños sobre la diversidad sexual, ni siquiera cuando preguntan. Pudieran botarme de Educación”.

Alain Guzmán tiene 44 años. Trabaja desde los 15 y, según confiesa, “ha hecho de todo para sobrevivir”. Actualmente trabaja como barbero, y adora la profesión, pero le hubiera gustado más ser abogado. No estudió la carrera de sus sueños no porque le faltara capacidad sino porque tuvo que abandonar los estudios:

“Si mis padres hubieran entendido, tal vez yo hubiera aguantado pero desde la primaria yo tuve que soportar los ataques. (…) Mi papá me llevó al médico y eso lo empeoró todo. El psicólogo le dijo que tenía que botarme todos los juguetes y que me comprara un bate y una pelota y me mandara a jugar a la calle, que me pusiera en boxeo o en karate. Si íbamos al parque era a tirar piedras pero nada de montar el columpio ni esas cosas (…). En la escuela era lo mismo. Yo tuve un maestro en 6to. grado, se llamaba Ernesto Manzano. Era insoportable, homofóbico, me llenó el expediente de cosas ofensivas y se burlaba de mí delante de todos. (…) Un día llevé una pelota que tenía unos dibujos rosados, de lo más bonita, y me la reventó con un pincho porque eso era de maricones, me dijo. (…) Este tipo me llevaba a su casa los fines de semana para que yo viera cómo él vivía con su familia, con su esposa. Mis padres se habían divorciado y mi papá no quería saber nada de mí. Mi mamá pensaba que el maestro era la figura fuerte que yo necesitaba para “curarme”. (…) A mí no me gustaba quitarme la camisa, vaya, no me gustaba andar desnudo, por cosas mías, y el tipo [el maestro] me obligaba a salir a jugar sin camisa porque “eso era de hombres”. A veces me ponía a pelear con otros niños para que yo aprendiera y él mismo me enseñaba a golpear, eso fue lo único bueno que me enseñó porque así podía defenderme pero yo soy pacífico, no me gusta fajarme y ya en la secundaria fue más fuerte, todos los días estaba enredado a golpes y, lo peor, es que le decían a mi madre que yo tenía la culpa porque yo tenía que cambiar, que parecía “pajarito”, así mismo le dijo la directora a mi mamá. Lo peor es que mi mamá le hizo caso y entonces me vigilaba, que si cruzaba las piernas para sentarme, que si gesticulaba mucho, que si tenía la voz finita, era una verdadera tortura. En el pre se fue complicando la cosa, hasta que dije “se acabó”. (…) En botella vine para La Habana, tenía 15 añitos, era un bebé (…). Volví a ver a mi mamá hace como cinco años, a mi papá no lo he visto nunca más”.

Los informes sobre discriminaciones, desamparo legal y crímenes de odio no ocupan espacios en los medios de prensa oficiales, a pesar de que los actos de violencia extrema tienden a incrementarse. A diario se tienen noticias de sucesos escalofriantes que apenas levantan tímidos reclamos por parte de las instituciones autorizadas por el gobierno y que solo sirven para dar la sensación de que se ventilan esos asuntos que les son tan molestos. Sin embargo, para discutir públicamente sobre la homofobia es preciso que, antes de analizar las causas de la poca efectividad de las campañas por la diversidad sexual (plagadas de ridículas concesiones a los homófobos), el gobierno cubano reconozca cuánta responsabilidad tuvo y tiene en la estimulación de las conductas de odio y en el incremento de los crímenes contra los homosexuales.

En estos tiempos, cuando en otras naciones y por otros problemas tanto se escucha de la necesidad de las “comisiones de la verdad” como vías para evitar que los gobiernos vuelvan a cometer los mismos errores, resulta imprescindibles una disculpa pública y un debate abierto, sin censura, sin compromisos políticos, sin fingimientos, y moderado no desde instituciones oficiales como el Cenesex, al que, manipuladoramente y desde una postura en esencia homofóbica, han deseado convertir en la cabeza del movimiento LGBT cubano.

Decir las cosas por su nombre, sin temor a sonrojos, sería el comienzo de una verdadera cruzada contra esa indiferencia que padecen las autoridades cubanas cuando se habla de derechos y de igualdades, cuando se pierden y se frustran vidas solo por el “delito” de ser diferentes a lo que algunos pretenden erigir como paradigmas.