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lunes, 1 de diciembre de 2025

#hemeroteca #vih #sida | Las personas heterosexuales lideran los diagnósticos de sida en España

Una prueba de VIH en un 'checkpoint' de Barcelona //

Las personas heterosexuales lideran los diagnósticos de sida en España

Aunque más de la mitad de las infecciones de VIH ocurren en hombres que tienen sexo con hombres, la enfermedad avanzada incide más en el colectivo hetero por falta de chequeos. 
Pablo León | El País, 2025-12-01
https://elpais.com/sociedad/2025-12-01/las-personas-heterosexuales-lideran-los-diagnosticos-de-sida-en-espana.html

Las personas heterosexuales lideran los diagnósticos de sida en España. En lo que llevamos de 2025 ha habido 11 diagnósticos de la enfermedad en hombres que tienen sexo con hombres (HSH) frente a 20 en heterosexuales ―11 hombres y 9 mujeres―, según los datos de Sanidad (tomados hasta el 30 de junio y aún provisionales, pues luego hay que incorporar las correcciones por diagnóstico tardío).

El sida es el estadio más avanzado de la infección por VIH y solo ocurre mucho tiempo después de que el virus ha infectado el cuerpo y no ocurre si se ha iniciado un tratamiento. Y justamente ahí radica el problema con respecto a la población heterosexual, especialmente en hombres: un diagnóstico tardío ante la falta de chequeos. “La sociedad no se ha sentido interpelada por la prevención o por el cuidado de la salud sexual”, explica Carmen Martín, presidenta de la Coordinadora Estatal de VIH y sida (Cesida).

Las cifras de 2025 consolidan una tendencia que se inicia hace dos años y confirmada también en 2024: ese año, de los 412 diagnósticos de sida en España, la vía sexual protagonizó 139 casos en HSH mientras que 161 ocurrieron en relaciones heterosexuales (104 en hombres y 57 en mujeres). El resto de casos fue por otras vías. “Los datos indican que hay un incremento en heterosexuales. Va a seguir siendo así, mientras que no haya campañas específicas”, apuntan desde Cesida, que representa a 79 entidades de todo el territorio que luchan por los derechos de las personas seropositivas. La presidenta de la organización denuncia una “falta de campañas de sensibilización generales”. “Por ejemplo, hace mucho tiempo que no se promociona la necesidad del uso del preservativo”, ahonda.

Además, los gais, los hombres bisexuales, o las personas trans se hacen muchas más pruebas de VIH que los heterosexuales. “En general, la comunidad LGTBI+ está bastante más sensibilizada, pues se ha realizado mucha incidencia en ella. También es verdad que han cargado con el peso del estigma: en los inicios, se hablaba de la peste o el cáncer rosa”, añade Martín.

El 83% de los nuevos diagnósticos de VIH en 2024 fueron por transmisión sexual, constata Sanidad. Ese año hubo 3.340 nuevos positivos, lo que representa una tasa de 6,95 por cada 100.000 habitantes, por encima de la media de la UE (5,3). El año pasado, la transmisión en hombres que tienen sexo con hombres fue la más frecuente (54,3%), seguida de la heterosexual (28,7%), y por el consumo de drogas inyectables (1,5%).

Sin embargo, en el desarrollo del sida lideran las personas hetero, principalmente los hombres. “Muchos heterosexuales, hasta que no reciben el diagnóstico, consideraban que el VIH y el sida no iba con ellas. ‘Si no consumo drogas ni soy gay, ¿por qué me he infectado?’, se preguntan. Viven ajenos a la realidad del VIH”, abunda la presidenta de Cesida. Un hecho que también complica la aceptación de esa realidad: “Un test positivo les cae como una losa, dificultando el proceso de aceptación y fomentando el surgimiento de sentimientos de culpa y rabia”.

Desde 2013, los diagnósticos de sida eran mayoritarios en HSH. Así fue durante una década. Hasta 2023, cuando los heterosexuales desarrollaron más la enfermedad que los HSH (129 diagnósticos, 82 en hombres y 47 en mujeres, frente a los 107 por sexo homosexual). “La comunidad LGTBI+ está, en general, más cuidada ante el VIH”, inciden desde Cesida: “Tiene más formación, más información y más educación sexual. También toma terapia preexposición [Prep]”.

La incidencia de VIH en usuarios de Prep en España es de solo el 0,16%, según el estudio SCOPE, realizado en 12 centros sanitarios españoles y presentado la semana pasada. “Esto demuestra que las infecciones por VIH en personas que utilizan profilaxis preexposición son excepcionales y se relacionan principalmente con interrupciones o falta de adherencia al tratamiento preventivo”, detallan las conclusiones de la investigación.

“La población heterosexual carece de todo ello. Muchos heterosexuales no saben que tener relaciones sexuales con una persona seropositiva con carga viral indetectable no transmite la infección. La población heterosexual sigue usando el ojímetro como método de prevención; es decir, alguien tiene aspecto de no tener el virus, tienen relaciones sin protección. Sigue habiendo mucha desinformación. Ahí hay una asignatura pendiente”, alerta la presidenta de Cesida. De ahí que reclame mayor concienciación, más campañas y más pruebas para toda la población: “Si no, la incidencia en heterosexuales no va a dejar de aumentar”.

Actualmente, 40,8 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo, según los datos de ONUSIDA, publicados este lunes, coincidiendo con el Día Internacional del sida. El año pasado hubo 1,3 millones de nuevas infecciones globales y 9,2 millones de personas aún no acceden al tratamiento. “La respuesta mundial al VIH ha sufrido su revés más significativo en décadas”, resume el informe en referencia a “la crisis de financiación de 2025”, liderada por el recorte del Gobierno de Trump a muchas partidas para ayuda exterior. Según la organización, la tijera en los fondos para cooperación elevará las muertes por sida de los dos millones actuales hasta los seis en los próximos cuatro años.

Ese cambio de paradigma “ha sumido la respuesta al sida en el caos, con disrupciones masivas en la prevención del VIH y en los servicios, particularmente para los más vulnerables”, remarcan desde ONUSIDA. A pesar de ello, el informe destaca que “la resiliencia, la inversión y la innovación, combinadas con la solidaridad mundial, aún ofrecen un camino para poner fin al sida”.

Los hombres heterosexuales son uno de los grupos que menos participa en el asociacionismo seropositivo, confirman desde Cesida. “En general, la participación ha bajado en las entidades con respecto al inicio de la pandemia [de VIH]”, explica la presidenta de la organización, Carmen Martín. Hace unos años, la participación parecía más necesaria, más urgente. “Las personas seropositivas ya no nos morimos, estamos envejeciendo. Además, ahora hay más derechos conquistados y parece que hay menos necesidad. Yo creo lo contrario: aún queda mucho por conquistar”, continúa Martín. En España hay unas 250.000 personas que conviven con el VIH, según los datos de la organización. A pesar de ello, la visibilidad seropositiva sigue teniendo un coste emocional y social: “La sociedad sigue juzgando a las personas con VIH”.

sábado, 16 de diciembre de 2023

#hemeroteca #vih #mujeres | La lucha de Carmen contra el estigma en la sanidad: "Al ser una embarazada con VIH te decían que abortaras"

Público / Carmen Martín //

La lucha de Carmen contra el estigma en la sanidad: "Al ser una embarazada con VIH te decían que abortaras"

Candela Barro | Público, 2023-12-16

https://www.publico.es/mujer/lucha-carmen-estigma-sanidad-embarazada-vih-decian-abortaras.html 

Hace más de 30 años que Carmen Martín conoce que tiene VIH (el virus de la inmunodeficiencia humana). En España, la mayoría de los nuevos diagnósticos de VIH son de hombres (el 85% en 2022). Sin embargo, ellas representan el 15% de la población total diagnosticada entre 2013 y 2022, según el último informe epidemiológico del Ministerio de Sanidad.

Carmen relata a ‘Público’ cómo es vivir esta realidad. Un día a día en el que se cruza el estigma aún presente de tener el virus con todas las violencias que sufren las mujeres. Una lucha diaria por informar a los demás de un mensaje claro: indetectable es igual a intransmisible. Un axioma que también tuvo que explicar cuando se quedó embarazada de su hijo.

P. ¿En qué se diferencia el estigma del VIH entre mujeres y hombres?

Tanto hombres como mujeres nos hemos enfrentado a un juicio social común y a culpabilizarnos de vivir con VIH. A la sociedad el VIH le ha servido como coartada para enjuiciar la orientación sexual, los comportamientos de vida, los hábitos sexuales, etcétera.

En el caso de las mujeres nos hemos enfrentado al estándar de ser "una buena mujer". Un juicio en el que si tienes VIH puedes ser una mujer promiscua, por ejemplo. Siempre hemos tenido una etiqueta añadida por los roles que se nos han asignado. Nosotras lo vivimos más invisibilizadas y más silenciadas.

P. ¿Cómo funciona esa invisibilización?

Las mujeres nunca nos hemos sentido interpeladas en las campañas de prevención o promoción del diagnóstico precoz. Las campañas estaban dirigidas a utilizar preservativo y siempre con imágenes masculinas, interpelando a hombres que tienen sexo con hombres, a hombres del colectivo LGTBI+, pero no a mujeres lesbianas, bisexuales o trans.

Además, ellos han tenido referentes hombres que se han visibilizado independientemente de su orientación sexual o de su identidad. Tenían a Freddie Mercury o a Magic Johnson. Nosotras no teníamos un referente, nos enfrentábamos a un mayor silencio.

P. ¿Cómo influencian los roles asignados a las mujeres en esa mayor discriminación?

Tiene que ver con cómo nos relacionamos nosotras. En el rol de cuidadora, por ejemplo, nos orientan a cuidar a los demás y a cuidarnos poco. Las mujeres que han sido madres y han sido diagnosticadas después de ser madres son doblemente invisibilizadas. El estigma ya no solo nos afectaba a nosotras, sino también a nuestras familias. Existe ese miedo a que discriminen a nuestros hijos por saber que su madre tiene VIH o ha tenido un diagnóstico de sida.

En el ámbito de la pareja, muchas mujeres con VIH han sufrido violencia machista. Utilizan el VIH para hacer violencia psicológica. Te dicen: "Tú eres una sidosa, quién te va a querer a ti" o "Yo te quiero, pero claro, ¿a dónde vas a ir tú?". Hay estudios que dicen que las mujeres con VIH tienen un riesgo mayor de sufrir violencia de género. Es el mismo juicio de "algo habrás hecho para merecerlo".

P. ¿Cómo es la violencia que sufren las mujeres con VIH en el ámbito sanitario?

¿A cuántas mujeres en el inicio del VIH en nuestro país al quedarse embarazadas les decían que tenían que abortar? O mujeres en edad fértil que podían ser madres, les decían que por tener determinadas displasias tenían que quitarse el útero o los ovarios. No se nos informaba bien. Una de las cuestiones más duras de ser mujer con VIH es la falta de empatía en el ámbito sanitario.

P. ¿A usted le pasó algo así?

Yo deseaba ser madre por encima de muchas cosas y estaba informada. Sabía que podía tomar un tratamiento y tener un bebé sano. Sabía que tenía que tener mi carga viral indetectable, unas defensas a niveles aceptables y tendría los mismos riesgos que cualquier mujer embarazada.

Fui a un servicio público del sistema sanitario a hacerme la prueba de embarazo. Me hicieron una serie de preguntas, entre ellas si tengo alguna enfermedad. Comunico que sí, que tengo VIH. Y entonces, cuando el médico viene a contarme que es positivo, lo siguiente que me dice es que puedo abortar. En uno de los momentos más felices de mi vida, después de nueve años de intentar quedarme embarazada, ¿qué parte de mi deseo no entendió?.

Empecé a llorar de alegría, pero luego lloraba de rabia. Pensaba: "¿Por qué me ha jodido este momento? ¿Por qué el VIH tiene que marcar este momento?". Me dolió mucho, no entendí por qué no me decía como al resto de las mujeres cuál era el siguiente paso a seguir. O sea, al ser una mujer embarazada con VIH te decían que abortaras.

P. ¿Pasó más veces?

Acudí a una matrona y lo mismo. "¿Bebes? ¿Tomas drogas?". Te planteas: por qué me está haciendo estas preguntas de forma tan insistente. Esa mujer se hizo un juicio de valor de quién era yo. Tuve que levantarme y decirle que no le iba a permitir que me juzgara.

No quería contarle las consecuencias de mi deseo de tener aquel niño. Había cambiado el tratamiento por el embarazo y tenía de nuevo molestias que ya había superado. Eso fue psicológicamente un retroceso para mí. Necesitaba apoyo y no lo encontré. Me topé con mucha ignorancia y desconocimiento.

Tuve varias anécdotas durante el embarazo como mujer con VIH, me sentí maltratada y discriminada. Escuché como me llamaban enferma en el propio centro de salud.

P. ¿Y cuándo nació el niño hubo también discriminación?

Ahí lo pasé peor porque cuando ves que le puede pasar a tu hijo... Es muy injusto. No te puedo explicar el dolor, es indescriptible. Él estuvo seis semanas en tratamiento preventivo que se utiliza como seguimiento. Si yo estaba indetectable el virus era intransmisible, pero aún así al bebé se le hace un seguimiento de enfermedades infecciosas.

Imagina ir a pedir una prueba de VIH con un bebé, o sea, cambia la reacción. A todos los bebés les sacan sangre con mucho cuidado y delicadeza y notas cómo a tu hijo no lo tratan igual. Ese dolor es inmenso. Hay que ponerse en ese lugar para entenderlo, no puedo explicarlo con palabras.

P. ¿Cómo es posible que haya estigma en el sistema sanitario?

Las mujeres ya sabíamos que el virus indetectable era intransmisible. Sabíamos que podíamos tener hijos sanos con el tratamiento. Pero el mensaje no ha calado en el ámbito sanitario. En la carrera de medicina se estudia el VIH como otra enfermedad infecciosa, pero no hay formación específica. Nosotras vamos a atención primaria y hay mucha desinformación todavía hoy.

No solo nos enfrentamos al desconocimiento de médicas o médicos de turno, sino que están todos los demás profesionales: enfermeras, celadores, administrativos, etcétera. Los volantes ponen que tenemos VIH, así que cualquier persona puede verlo. Es necesario dar información en todo el ámbito sanitario.

P. ¿Qué le pediría en ese sentido a la nueva ministra de Sanidad?

A mí me parece que es inaceptable a estas alturas, después de más de 40 años de los primeros diagnósticos y teniendo en cuenta los avances de los tratamientos, que sea en el ámbito sanitario donde las personas con VIH sufrimos más situaciones de estigma.

La nueva ministra, que además es médica, debe incidir en que es muy importante que esta formación llegue a todos los rincones de la atención sanitaria.

P. ¿Se ha avanzado en concienciación?

No creo que en estos 40 años los avances médicos y científicos estén alineados con los avances sociales. Todavía nos seguimos enfrentando a soledad no deseada, a estigma, a rechazo, a situaciones de discriminación en el ámbito laboral y sanitario. Hay mucha desinformación también en las familias.

El sida y el VIH se siente como ajeno. Hay una generación que lo vive muy lejano y gente mayor que reproduce los estigmas anteriores. Ha habido unos años en los que parecía que ya no estábamos aquí, pero en España vivimos 150.000 personas VIH.

Todavía hoy se le deniega a personas con VIH la asistencia sanitaria, una intervención quirúrgica, por ejemplo. Esto no es de ayer ni de antes de ayer, es de hoy, 2023. O personas con miedo a que se sepa en el trabajo que tienen VIH. Sigue existiendo miedo a revelar el estado serológico.

P. ¿Cree que la ciudadanía se hace pruebas indiscriminadamente? Porque el diagnóstico tardío es muy alto...

Sí, el diagnóstico tardío sigue siendo alto. Casi el 50% de las personas que se diagnostican en nuestro país en 2022 lo hicieron tarde. ¿Por qué? Porque no existe percepción de riesgo. No ha calado el mensaje de que si tú tienes una relación sexual con una persona de la que no conoces su estado serológico, sea dentro o fuera de una relación, has podido tener una práctica de riesgo.

Seguimos reproduciendo mitos y falsas creencias sobre si tiene que ver con la orientación o con la identidad sexual o, incluso, con la promiscuidad. Las pruebas son accesibles en el ámbito comunitario y en las entidades. En 20 minutos se obtiene el resultado y son para todas y todos.

En el caso de las mujeres, ese retraso diagnóstico es muchísimo mayor y se diagnostican en una situación inmunológica muchísimo peor. El virus mata igual ahora que hace 40 años, la única diferencia es el tratamiento. Para tratar a una persona tiene que ser diagnosticada y para ser diagnosticada tiene que tener información y conciencia del riesgo.

martes, 23 de mayo de 2023

#hemeroteca #vih #politica | Carmen Martín, candidata de IU. De estar a punto de morir al Parlamento de Cantabria: "Tengo VIH, soy madre y un milagro"

El Confidencial / Carmen Martín //

Carmen Martín, candidata de IU. De estar a punto de morir al Parlamento de Cantabria: "Tengo VIH, soy madre y un milagro"

Tras 25 años de activismo en favor de los derechos de las personas seropositivas, la segunda en las listas de IU-Podemos puede convertirse en llave de gobierno en Cantabria
Héctor García Barnés | El Confidencial, 2023-05-20
https://www.elconfidencial.com/espana/2023-05-20/carmen-martin-iu-parlamento-cantabria-vih_3631812/

Carmen Martín (51 años) tiene VIH, un hijo de 17 años, una discapacidad reconocida de un 65% y un tatuaje en el brazo: "Creo en los milagros porque yo soy uno. El futuro es hoy y no es tarde. Creo en un mundo mejor para ti y para mí". Es la letra de 'I Believe in Miracles', la canción de los Ramones. En un par de semanas es bastante probable que, además, obtenga un escaño en el Parlamento de Cantabria como representante de Izquierda Unida.

"Para su padre y para mí nuestro hijo fue un milagro, así que me tatué la letra de la canción cuando falleció su padre", explica a ‘El Confidencial’. Ella misma es otro prodigio: hace años, estuvo al borde de la muerte por problemas derivados de su condición. Ser madre le hizo enfrentarse a la incomprensión que suele rodear a las personas seropositivas, cuando se le acusó de querer dar a luz de manera irresponsable, aunque en su caso, el virus no fuese transmisible.

"Mi hijo ha sido un reto desde el momento en que sentí el deseo de ser madre", explica. "Las mujeres con VIH hemos visto en muchos momentos cómo nuestros derechos se han visto vulnerados: en el momento del embarazo, la desinformación en el ámbito sanitario hace que te veas sometida a un juicio por el deseo de querer ser madre, porque la gente desconoce que cuando una persona tiene VIH pero su carga viral es indetectable, el virus es intransmisible".

Martín es una de las veteranas del activismo cántabro como coordinadora de ACCAS (Asociación Ciudadana Cántabra Antisida). También ha sido directora de la Red Cántabra de Lucha contra la Pobreza, forma parte de COCEMFE (la Federación de Personas con Discapacidad) y organizó ‘Los monólogos de la vagina’ en Cantabria. Hoy trabaja a diario con unas 140 personas que no tienen cubiertas sus necesidades básicas, muchas de ellas apartadas por sus familias. "Migrantes, personas que ejercen prostitución, personas con VIH, que han sufrido violencia o privadas de libertad", explica.

Ahora Martín se presenta por primera vez a unas elecciones en las que las encuestas le otorgan la posibilidad de conseguir uno de los dos asientos que podrían ser decisivos en el caso de que el Partido Regionalista de Cantabria y el PSOE aspiren a gobernar juntos. "¿Que si veo posible el pacto?", se pregunta. "Desde luego, siempre que sea para parar a la extrema derecha. Pero no será gratis".

"A mí ha sido el propio activismo y la defensa de las personas que viven con VIH lo que me ha llevado a la política", prosigue. "Me he dado cuenta de que tan solo desde la incidencia política del tercer sector o las entidades sociales no sirve, porque el muro está en la Administración". Martín concurre como segunda de lista en la candidatura conjunta IU-Podemos, tras la número uno, Mónica Rodero, de Podemos Cantabria.

Las lecciones de la vida
Martín recuerda sus primeros años en el activismo, a finales de los años noventa, como un tiempo de dolor y miedo. "Era la época en la que muchas personas fallecían, así que las acompañábamos en sus últimos momentos, a ellos, a sus familias y a su entorno más cercano, eran momentos muy dolorosos", recuerda. Ha sufrido tantas pérdidas que admite que ha tenido que romperse y recomponerse muchas veces. "Siempre parece que se va a acabar el mundo y que no vas a poder seguir adelante, pero se aprende a vivir y te lo quedas como un recuerdo que te da fortaleza".

Una de las personas que perdió fue su pareja, el padre de su hijo. Otra, su mejor amiga, "mi estrella". "Se acaba el mundo, al día siguiente vuelve a salir el sol, pero se acaba el mundo, ¿eh?", añade. Ella misma sufre las secuelas de la tuberculosis que casi acaba con su vida, con comorbilidades como problemas cardiovasculares y aumento de grasa o colesterol, que han hecho que en su última prueba de edad metabólica el diagnóstico haya determinado que su organismo es el de una persona de 65 años.

Todas esas pérdidas le han dado fuerzas para no parar durante el último cuarto de siglo, primero en un grupo de autoayuda y más tarde en talleres de inserción. Estos meses compagina su trabajo de ocho horas diarias al frente de la asociación con la campaña electoral que la tarde de esta entrevista la llevará a Torrelavega. No piensa cambiar y seguirá haciendo política desde lo personal, aunque admite que tenga que modular un poco el mensaje.

A pesar de que no ha querido hacer de su condición parte central de su campaña, a Martín le gusta reivindicarse tras décadas luchando contra el estigma. Aunque la situación de los seropositivos es ahora mejor que hace unos años, esto tiene sus problemas asociados. "Ha habido una especie de desensibilización hacia el VIH, ha desaparecido el miedo y los tratamientos son eficaces, pero tenemos un problema con las personas hasta que son diagnosticadas y llegan a ese tratamiento, porque al final tienen el mismo virus que hace 40 años y pueden morir por causas relacionadas con el sida", explica.

El principal problema al que se encuentran hoy los diagnosticados es el miedo al rechazo por parte de su familia, amigos o sus empleadores. "Los tratamientos han hecho que el VIH ya no sea una sentencia de muerte, por lo que se puede tener incluso una buena calidad de vida, lo que ha provocado que sea más invisible porque ya no tienen esa necesidad reivindicativa", explica. "Ahora es todo el rato recibir golpes y bajar la cabeza".

Algo aún más complicado para las mujeres, más invisibilizadas que los hombres seropositivos. Martín presume de haber gozado del apoyo de su familia cercana, aunque tuvo que llevar a cabo una dolorosa criba de amigos a medida que iba contándoles que era seropositiva. "Excepcionalmente, he tenido mis decepciones, tanto en la familia lejana o dentro de mi entorno social, con algunas personas que me defraudaron en su momento y dejaron de llevar la etiqueta de amigos", explica. "Pero no quería morirme y que mi entorno no supiera qué estaba pasando, lo que me ayudó a hacer una limpia".

Durante un tiempo tuvo que dar "un paso atrás" como persona pública para proteger a su hijo. Le explicó su condición cuando tenía 14 años. "Aunque habíamos hecho actividades con otras personas con VIH y nos habíamos ido de vacaciones con ellos, llegó un momento que tuve que decirle 'mira, tengo VIH'", recuerda. "Sé que fue duro para él, y tuve que explicarle más cosas: cuáles habían sido mis tratamientos y cómo lo había pasado, porque él tenía la necesidad de que se lo contase".

El pasado noviembre se celebró el primer Pride VIH, organizado por CESIDA (Coordinadora Estatal del SIDA), y cuando Carmen se subió al escenario a contar su experiencia, en el público estaba su hijo, aplaudiendo al lado de sus amigos y de otros compañeros de la asociación.

Maneras de vivir (en Cantabria)
Como parlamentaria, Martín se propone "poner encima de la mesa del Parlamento lo que está ocurriendo en Cantabria". En la comunidad hay tan solo 400 viviendas de alquiler social, recuerda, "un parque de vivienda mínimo para toda la población que hay". La subida de precios ha provocado que en Santander haya cada vez más trabajadores pobres. Otro de los problemas que quiere abordar son las estructuras y el transporte, con los constantes problemas de funcionamiento de los trenes: "Los trabajadores van a estar en el Parlamento de Cantabria".

A la política se le anima la voz cuando se pone a hablar de rock, la banda sonora que le ha acompañado de lo largo de toda su vida, desde los ya citados Ramones hasta Rosendo pasando por Eskorbuto o Leño. Sin ellos, tal vez no estaría aquí. "La música ha sido mi vida, lo que me ha dado fuerza cuando no la tenía, lo que me ha acompañado cuando estaba en el hospital", explica. "El rock and roll me daba mucha fuerza".

La aspirante al parlamento cántabro recuerda aquella canción de Barricada que le acompañó en los momentos más oscuros y que recuperó como lema para su asociación: "Una mano que no ayuda es un muro que golpea y más de medio mundo agazapado esquivando a la muerte que nunca llega porque siempre ha estado ahí", recita de memoria. "En esos momentos me decía que a lo mejor si me moría dejaba de sufrir, pero esas frases me daban fuerza", añade.

Martín lleva puesta durante la entrevista una camiseta de los Ramones, como aquellas que compraba hace décadas en una tienda al lado de la plaza de Santa Ana, porque en Cantabria no tenían, y que llevará al mitin de esa misma tarde. Las ha tenido de todas las formas y colores, y no piensa cambiársela para la campaña electoral. Vuelve a insistir. Es madre, activista, feminista, seropositiva y Carmen Ramones.