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jueves, 20 de febrero de 2025

#hemeroteca #inmemoriam | Denuncian la desatención de Madrid a las personas que viven en la calle tras la muerte de un joven argelino: "El sistema les fuerza a la exclusión total"

Vallecas despide al joven en situación de calle fallecido //

Denuncian la desatención de Madrid a las personas que viven en la calle tras la muerte de un joven argelino: "El sistema les fuerza a la exclusión total"

Pilar Sánchez, concejala de Más Madrid insiste en la responsabilidad de la sociedad: "No nos podemos permitir que haya un joven que ha sido solicitante de asilo y que acaba solo, muerto, en un descampado".
Luna González | Público, 2025-02-20

https://www.publico.es/sociedad/denuncian-desatencion-madrid-personas-viven-calle-muerte-joven-argelino-sistema-les-fuerza-exclusion-total.html 

Una veintena de integrantes de Parroquias, Asociaciones, educadores sociales y miembros de Más Madrid dieron el último adiós el pasado miércoles a Abdelkader Boudjelti, un joven de 29 años que vivía en la calle desde junio del año pasado. El fallecido pertenecía al colectivo LGTBIQ+ y padecía TLP (Trastorno Límite de la Personalidad) y un trastorno de estrés postraumático por el acoso que sufrió en su país de origen, Argelia.

El acto de despedida a Abdelkader tuvo lugar a unos metros de donde se encontró su cuerpo el día anterior, en la calle, a unos metros del Centro de Acogida El Vivero, en Vallecas (Madrid). Los presentes en el acto reivindicaron la escasa atención de las administraciones madrileñas a los jóvenes muy vulnerables en situación de calle, bajo el lema: "La calle mata, la falta de acogida también". Patricia Fernández, abogada de la Asociación Coordinadora de Barrios, explica a ‘Público’ que están pendientes de la autopsia, puesto que no se saben los motivos del fallecimiento del joven.

"No hay recursos disponibles para nadie"
Abdelkader Boudjelti, conocido como Manino, era un joven argelino de 29 años que tuvo que emigrar de su país por los maltratos y abusos sexuales que sufrió por su condición LGTB, lo que le provocó un TLP y trastorno de estrés postraumático.

Manino entró en el Sistema de acogida de Protección Internacional y Temporal en 2022. Adolfo Rodríguez, experto en intervención con personas sin hogar, comentó a ‘Público’ que, una vez acaba el plazo que una persona puede permanecer en el Sistema, pasa a ser competencia autonómica y municipal. Cuando se le acabó el plazo a Manino en junio del año pasado, decidió volver del norte del país a Madrid, pero Rodríguez asegura que, "por la situación de falta de recursos, Madrid no es el mejor sitio al que podría haber venido. No hay recursos disponibles para nadie".

Varios miembros que acudieron al acto de despedida del joven hicieron hincapié en que buscó numerosas alternativas para tener mejores condiciones de vida. Al volver a Madrid, Manino acudió a un centro de salud mental, donde le proporcionaban medicación, pero no techo por falta de plazas.

Además, buscó ayuda en la Oficina LGTB de la Comunidad de Madrid –donde acogen a personas del colectivo que sufren vulneración por serlo–, pero tampoco le ayudaron "porque tenía problemas de salud mental", según comenta Rodríguez, pese a que se ajustara al perfil que debería ser amparado por esta oficina.

Por último, el joven buscó plazas de emergencia a nivel municipal y tampoco pudo acceder a ellas. Rodríguez explica que "en un primer momento, se atendió en el servicio municipal Prevención de Violencias Urbanas Nexus", donde se hacía seguimiento a chicos jóvenes que se encontraran en la calle o con dificultades. Sin embargo, "el proyecto cerró y dejó de haber seguimiento", lo que provocó que las personas vulnerables a las que atendían "quedasen abandonados en la nada absoluta", añade el educador social.

El joven, desatendido por todas las administraciones de la capital, vivió sus últimos meses de vida en el barrio madrileño de Vallecas. Allí fue donde falleció, a escasos metros de los dos primeros albergues a los que suelen acudir los jóvenes en situación de vulnerabilidad: el Centro de Acogida El Vivero y el de Campaña de Frío. Rodríguez comenta que se piden plazas para estos jóvenes, ya que "se supone que tienen que suplir estas necesidades para evitar que la gente muera, pero no ha funcionado".

"El municipio más rico de España no tiene soluciones ni alternativas"

Manino no es el primer joven que tiene este final, Adolfo Rodríguez comenta que en su carrera laboral ha tenido otro caso similar a este. También, el educador social añadió que tiene constancia de "en torno a 30 o 40 mensajes que se han enviado para solicitar plazas para chicos jóvenes que están en la calle y no está habiendo respuesta. Se solicitan plazas y no hay".

El hecho de que esta situación sea más común de lo que debería preocupa a distintos colectivos. Patricia Fernández, abogada de la Coordinadora de Barrios, –asociación encargada del seguimiento de menores y jóvenes marginados y excluidos–, transmite a Público la preocupación sobre la gestión de la capital: "Nos preocupa enormemente que el Ayuntamiento de Madrid, el municipio más rico de España, no tenga soluciones y alternativas integrales para personas con patología mental grave y con distintas condiciones de vulnerabilidad".

Varias administraciones a las que acudió Manino pusieron sus "problemas comportamentales" como excusa para no acogerle. Fernández afirma que en "las personas con problemas de salud mental se interpreta como déficits comportamentales o mal comportamiento lo que en realidad son comportamientos propios de su enfermedad". "La falta de diagnóstico, la falta de atención, la falta de acompañamiento están en la base de esta triste muerte", añade la abogada.

Manino era una persona con un "perfil de protección muy importante y todavía no tenía resuelta su solicitud de asilo, lo que es competencia del Ministerio del Interior", explica Fernández. A la Coordinadora de Barrios le preocupa que no se le dé ningún tipo de ayuda ni respuesta a una persona solicitante de protección internacional por el fin de los plazos de estancia, "cuando la directiva de la UE es muy clara y dice que nunca se le pueden retirar las condiciones a una persona mientras siga siendo solicitante".

"Nadie vive en la calle por gusto"

Pilar Sánchez, concejala del Grupo Municipal Más Madrid, y Diana Paredes, diputada del mismo partido en la Asamblea de Madrid, también asistieron al acto en memoria de Manino. Ambas coinciden en que lo primero que se debe hacer es investigar cuáles son las circunstancias del caso y qué ha ocurrido.

Sánchez hace hincapié en la responsabilidad de la sociedad: "No nos podemos permitir que haya un joven que ha sido solicitante de asilo y que acaba solo, muerto, en un descampado". La concejala añade el reto que plantea un caso como el de Manino: "Creo que es un reto para nuestra sociedad el tener un sistema de acogida que dé respuesta a las diferentes necesidades de las personas más vulnerables".

"Nadie vive en la calle por gusto", sentencia Sánchez. Paredes, por su parte, añade que hay muchos casos de migrantes que se ven obligados a vivir en la Terminal 4 del Aeropuerto Madrid-Barajas-Adolfo Suárez o, directamente, en los parques. "El sistema está forzando a familias y a jóvenes a la exclusión total", afirma la diputada.

Paredes comenta la dureza de la situación de Manino, que buscó recursos y "en todos, sistemáticamente, se le cerraron las puertas". También, añade que no es el único caso que conocen, lo que demuestra "el raquítico sistema de acogida y de protección que hay en la Comunidad de Madrid y en el Ayuntamiento. Es un sistema que no abarca".

El caso de Abdelkader no es un caso aislado, como él hay miles de migrantes en la capital de España que viven en la calle desde hace meses y buscan un techo desesperadamente, pero ninguna administración les ampara ni les proporciona soluciones. "Tienes que irte a la nada, a la oscuridad y a la exclusión más absolutas", asegura Rodríguez.

El experto en intervención con personas sin hogar afirma que Manino, probablemente, llevaba un par de días fallecido y culpa a las administraciones de no cumplir con el seguimiento necesario. "En este caso tenemos nombre y apellido y parte de su historia, pero no es la primera vez que pasa. Los chicos están pidiendo ayuda, se están acercando lo máximo posible a las administraciones y están haciendo por no verlo", sentencia Rodríguez.

Este medio ha intentado ponerse en contacto con la oficina LGTB de la Comunidad de Madrid y con la Consejería de Asuntos Sociales de la capital y no ha obtenido respuesta.

#hemeroteca #inmemoriam | La muerte de Abdelkader Boudjelti, un joven argelino, en las calles de Madrid, víctima del laberinto de los servicios sociales

Ofrenda floral en el muros del Centro de Acogida El Vivero en Villa de Vallecas //

La muerte de un joven argelino en las calles de Madrid, víctima del laberinto de los servicios sociales

El cadáver de Abdelkader Boudjelti, de 29 años, de la comunidad LGBTIQ+ y solicitante de protección internacional en España, fue encontrado el pasado martes a las afueras de un centro de acogida de Villa de Vallecas, en el que no tenía plaza
Daniela Gutiérrez, Álvaro Sánchez-Martín | El País, 2025-02-20
https://elpais.com/espana/madrid/2025-02-20/la-muerte-de-un-joven-argelino-en-las-calles-de-madrid-victima-del-laberinto-de-los-servicios-sociales.html

Abdelkader Boudjelti, un hombre argelino de 29 años, llegó hace unos tres años a España buscando una mejor alternativa a la discriminación que sufría en su país por ser de la comunidad LGBTIQ+ y por tener problemas de salud mental a causa de los abusos vividos. Sin embargo, su camino en búsqueda de una mejor vida terminó este febrero, cuando falleció en una calle a las afueras del Centro de Acogida El Vivero, del distrito Villa de Vallecas, en la misma especie de chabola donde dormía en sus últimos días. Su cuerpo fue descubierto en la tarde de este martes 18 de febrero y todo indica que podría llevar más de un día muerto, asegura una de las trabajadoras sociales que lo encontró, que prefiere no revelar su nombre, aunque las causas de su muerte aún no se han esclarecido. Ella misma había atendido a Boudjelti en varias ocasiones cuando formaba parte del programa Nexus, el servicio de prevención de las violencias urbanas en jóvenes de entre 18 y 30 años que el Ayuntamiento de Madrid lanzó en febrero de 2022 y suspendió en noviembre de 2024, fecha en la que ella y sus compañeros le perdieron la pista. Boudjelti, entre otros, pasó entonces a ser responsabilidad de los Equipos de Calle, otro servicio de atención social del Consistorio, que ya de por sí está saturado debido a que su rango de actuación oscila entre personas de entre 18 y 65 años.

Boudjelti, que prefería que le llamaran cariñosamente Manino, solicitó el régimen de protección internacional en agosto de 2022, según confirma Adolfo Rodríguez, educador social que lo conocía. Poco tiempo después, como parte del mismo proceso de protección internacional, se le concedió una plaza en un programa de acogida fuera de la Comunidad de Madrid especialmente diseñado para personas con patología dual, que es la coexistencia de una adicción y un trastorno mental. En el caso de este joven, dice la trabajadora social, la misma medicación que tomaba para su salud mental le provocaba adicción “porque era muy fuerte y porque llevaba tiempo tomándola”. “Él completó su estancia [en el programa de protección internacional fuera de la Comunidad] y nunca habló mal de nada allí, pero esos programas se agotan y fue cuando regresó a lo que conocía, a Madrid”, comenta la trabajadora social, que gracias a su trabajo en Nexus conocía a Manino desde antes de que ingresara en este programa.

Al regresar a la capital, aproximadamente en junio del pasado año, la vida del joven argelino no mejoró. “Íbamos a la oficina de atención LGTBIQ+ y decían que no podían atender a personas con problemas de salud mental. En las oficinas de salud mental decían que atendían solo a personas con esquizofrenia”, cuenta la trabajadora social. En los centros de acogida no tuvo mucha más suerte y, pocos meses después, el ayuntamiento anunciaba el cese del programa Nexus. “Nos dijeron que cerraban porque duplicábamos servicios con el Equipo de Calle”, aclara la trabajadora social, por lo que tuvieron que traspasar los casos que atendían a dicho equipo. Asegura que desde ese momento, Manino comenzó a dormir “un día en el aeropuerto, otro día en la calle”.

Según una portavoz del área de Familia y Políticas Sociales del Ayuntamiento de Madrid, “las prestaciones del programa Nexus fueron integradas el pasado mes de diciembre en el servicio que prestan los Equipos de Calle, los profesionales encargados de la detección temprana de personas sin hogar en la ciudad y de la atención a esta población en máxima exclusión”. La integración, según el consistorio, “permitirá que los jóvenes en calle tengan un único servicio de referencia municipal que aglutine el abordaje de sus situaciones y necesidades en medio abierto” y “a nivel técnico, permitirá establecer un marco metodológico unificado en actuaciones de tipo psicosocial y educativo, que redunde en una mayor eficacia de las intervenciones”.

Para Adolfo Rodríguez, esto significó una mayor saturación en el servicio del Equipo de Calle. Señala que este equipo tiene otros problemas porque “no tiene una unidad específica que trabaje con los jóvenes que se encuentran en situación de calle”, que debería existir, ya que “la metodología de intervención con jóvenes es completamente diferente a la de una persona más mayor”. El presupuesto de Nexus, dice un portavoz del ayuntamiento, fue destinado a la ampliación de la plantilla de los Equipos de Calle “en 18 profesionales, que se incorporaron el 1 de enero de 2025″. Según el consistorio, con este aumento suman “cerca de 50 trabajadores” del equipo, entre psicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales, mediadores, auxiliares servicios sociales, para atender a 1.116 personas en situación de calle. Sin embargo, la trabajadora social asegura que el Equipo de Calle está “saturadísimo”.

El Ayuntamiento asegura que mantuvieron una atención sociosanitaria con Boudjelti “a través de diferentes recursos municipales, como los Servicios Sociales y el Centro de Acogida Vivero”, pero la trabajadora social asegura que desde 2022, cuando el joven salió de Madrid para su programa de protección internacional, no había vuelto a quedarse en ese centro. El consistorio contesta que también “estaba inscrito en el Centro de Atención Sociosanitaria Integral Hermanos Álvarez Quintero, dirigido a personas con adicciones o sin hogar”, además de que “se le estaba prestando apoyo profesional ante la problemática de adicciones que presentaba en el Centro de Atención a las Adicciones de San Blas y contaba con seguimiento de los equipos de calle de proximidad de Madrid Salud”. A pesar de todo eso, dormía en la calle.

Nada ni nadie pudo impedir que Manino falleciera solo. La trabajadora social reconoce que él “era una persona que se movía”, ya que sabía llegar a “un montón de sitios para pedir ayuda”, y se autogestionaba las citas en los servicios de salud, “a diferencia de otros jóvenes, que tienen miedo de presentarse en un centro de salud porque ni siquiera tienen documentación”.

La última cama bajo techo que tuvo Manino, según los datos del ayuntamiento, fue la de uno de los centros de la Campaña de Frío, que se desarrolla de noviembre a marzo, el cual “debió abandonar en dos ocasiones: una por incumplir las normas de convivencia y otra por un comportamiento que puso en riesgo la seguridad de los profesionales que trabajan en el recurso”. La trabajadora social explica que cuando una persona es expulsada de estos centros por una semana o un mes, no significa que después de ese período puedan regresar y recuperar su cama, sino que es la fecha en la que tendrán la posibilidad de volver a solicitar un espacio. “Ahí es cuando te dicen que no hay plaza, es muy complicado que la recuperen”, destaca.

El cuerpo de Manino fue encontrado por esta trabajadora social y un compañero mientras buscaban a otro chico bajo su cuidado, desaparecido desde hacía un mes, en las inmediaciones del Centro de Acogida El Vivero, de Villa de Vallecas, donde otras personas que no consiguen hueco dentro instalan sus colchones y chabolas. Según la trabajadora, al llegar las autoridades, uno de los agentes de policía comentó haber visto a Boudjelti “unos 10 días atrás, y ya llevaba días sin comer y sin medicamentos”. “Se podía haber atendido por tantos frentes”, se lamenta la trabajadora. En la tarde de este miércoles, un grupo de personas y trabajadores sociales se reunió en las inmediaciones del lugar para hacer un homenaje a Manino. En el muro del centro dejaron flores y velas y colgaron un cartel: “La calle mata”.

viernes, 1 de noviembre de 2024

#hemeroteca #homofobia | Niegan el asilo en Lugo a un menor homosexual que alegó "discriminación" en su país, Colombia

Asistentes a una marcha del Orgullo LGTBI //

Niegan el asilo en Lugo a un menor homosexual que alegó "discriminación" en su país, Colombia

Los jueces explican que el chico no presentó nunca una denuncia y que no hay ninguna prueba de que fuese maltratado por su condición sexual
Paula Vilariño | El Progreso de Lugo, 2024-11-01
https://www.elprogreso.es/articulo/lugo/niegan-asilo-lugo-menor-homosexual-que-alego-maltrato-pais-colombia/202411011039411800058.html

La Justicia le denegó el asilo en Lugo a un menor homosexual que alegó que en su país, Colombia, lo maltrataban por su condición sexual. La sentencia explica que el 20 de noviembre de 2018, el padre del chico presentó una solicitud de protección internacional en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Lugo.

El hombre argumentó que su hijo había sufrido en su país, Colombia, "discriminación y malos tratos por su condición de homosexual" y que él mismo había sido víctima de violencia por parte de grupos organizados de delincuentes.

El hombre alegaba "un temor racional a ser devuelto a su país de origen". El Ministerio de Interior desestimo su solicitud y el padre del joven recurrió a los tribunales, pero la Sala de lo Contencioso de la Audiencia Nacional confirmó la denegación.

El chico no pertenece a ninguna organización de defensa LGTBI
El tribunal explica que, "al margen de la ausencia de cualquier prueba que pudiera justificar la veracidad de los hechos —ya que el solicitante reconoce no haber presentado nunca una denuncia—, no es posible apreciar la existencia de una persecución y menos que hubiera sido motivada por la condición sexual de su hijo.

Es también destacable que no justifique su pertenencia a ninguna organización de defensa de los derechos LGTBI", concluye.

lunes, 1 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia | Kifkif acoge a activistas LGTBI que han huido de Rusia ante la situación de riesgo extremo para el colectivo

Sede de Kif-Kif en Madrid //
Kifkif acoge a activistas LGTBI que han huido de Rusia ante la situación de riesgo extremo para el colectivo.
Europa Press | Diario Siglo XXI, 2022-08-01

https://www.diariosigloxxi.com/texto-ep/mostrar/20220801165722/kifkif-acoge-activistas-lgtbi-huido-rusia-ante-situacion-riesgo-extremo-colectivo

Kifkif, organización que trabaja por los derechos de las personas LGTBI migrantes y refugiadas, ha acogido a través del protocolo de protección humanitaria puesto en marcha por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación a activistas LGTBI procedentes de Rusia que han tenido que huir del país debido a la situación de riesgo extremo para el colectivo.

Desde la entidad denuncian que el régimen ruso ha ilegalizado recientemente a la mayor ONG LGTBI del país y está "haciéndole la vida muy difícil" a la comunidad.

Estos activistas se encuentran en España y, según ha indicado la entidad, trabajan con ellos para que su estancia y acogida sea lo más satisfactoria posible.

En este sentido, Kifkif ha agradecido al Gobierno "su valiosa colaboración" en esta iniciativa y ha destacado que el país es uno de los principales estados europeos que ha facilitado vías de entrada seguras y de emergencia a los activistas LGTBI.

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+

La Razón / Óscar y Fani, de Crismhom //

Alí, Fani y Óscar: las desconocidas reivindicaciones del Orgullo LGTBI+.

Un refugiado y dos cristianos del colectivo relatan sus historias
Elena Mgariños | La Razón, 2022-07-09
https://www.larazon.es/madrid/20220709/ks4bfu7jtbhizhpwq7wdn7bpnq.html

¿Cuál es el primer signo de civilización? Este es un tema que se ha debatido hasta la saciedad. Sin embargo, la conclusión tal vez más extendida es la propuesta por la antropóloga Margaret Mead y es tan –aparentemente– sencilla como el hallazgo de un fémur fracturado y sanado. En una época en la que los humanos eran presa fácil para los depredadores, alguien se encargó de trasladar a lugar seguro, curar y alimentar al herido hasta lograr su recuperación. Las personas nos necesitamos unas a otras. Y, por esta regla de tres, tal vez la primera muestra de pérdida de humanidad sea privar a otro del refugio, de la seguridad que proporciona una red de apoyo. Más aún, si este abandono se produce por motivos tan arbitrarios como la condición sexual. Tejer nuevas redes de seguridad se hace fundamental en estos casos, y es lo que han logrado organizaciones como Crismhom (Cristianos de Madrid Homosexuales) o Kifkif. La primera, la única asociación LGTBI+ que tiene su sede en el barrio de Chueca, es refugio para aquellos que buscan vivir su fe de forma integrada con su identidad sexual, sin prejuicios, «viviendo el mensaje de Jesús, que es puro amor». Kifkif, por su parte, se dedica a prestar asistencia a aquellos que han tenido que salir de su país tras ser perseguidos por su sexualidad, y que buscan en España asilo político.

Crismhom es una comunidad ecuménica. Es decir, si bien es de mayoría católica –ya que es la confesión más extendida en España–, también mantienen sus puertas abiertas a protestantes, evangélicos, mormones, e, incluso, personas que tienen fe pero no se adscriben a ninguna confesión. Cada jueves hacen una oración en la que todos se reúnen. «Mucha de la gente que nos conoce es porque pasa por la calle», dicen desde la organización, convencidos de que no son ellos, sino Dios, quienes deciden donde estar. «El local es la donación de una mujer que, en lugar de poner un bar y sacarle rendimiento económico, pensó que nuestra labor de escucha y acompañamiento podía hacer mucho bien», señalan. «Hay personas que llegan muy heridas». Del mismo modo llegan a Kifkif después de haber pasado por distintos países en busca de una vida sin persecución. «Dejan atrás a sus familias, a sus amigos, y no solo de esos 70 países en los que la homosexualidad está penada», apunta la organización. Son otros muchos, de hecho, en los que el abandono al colectivo lo ejerce la propia sociedad.

La Razón / Alí //

Alí, de Venezuela a Madrid en busca de «una vida normal»
Cuando Alí P., de 31 años, por fin logró su cita para tramitar el estatuto de refugiado en nuestro país, se encontró con un muro de hormigón. «El funcionario me dijo que nada de lo que llevaba servía», dice a La Razón. «Ni siquiera quería poner que soy homosexual, cuando una de las causas de asilo es la persecución por pertenecer al colectivo LGTBI+», añade. Llegó a Madrid hace apenas dos meses, y en Kifkif ha encontrado todo el asesoramiento necesario para argumentar que, efectivamente, tiene derecho a solicitar asilo en España. Madrid se ha convertido en su hogar en este tiempo. Ese hogar en el que busca, simplemente, «tener una vida normal».

Natural de Caracas, Venezuela, Alí es consciente de que su país no suele aparecer en el imaginario colectivo como uno de los más peligrosos para ser LGTBI+, ya que no está criminalizado, pero lo cierto es que tampoco está protegido. «No vengo de un continente fácil para ser gay, por mucho que digan que la situación ha cambiado», asegura. «Mírame, en América Latina llamo muchísimo la atención, y eso te lleva a vivir episodios de violencia y discriminación ante los que la policía no hace nada tampoco porque no les interesa atender una denuncia por agresión homofóbica», explica. «Venezuela es un país que tiene muchísimos problemas que trata de solucionar, así que lo que nos ocurra a nosotros no es una prioridad, como tampoco lo es educar contra la homofobia», añade Alí. Sin embargo, en España, y en Madrid concretamente, siente «que hay más garantías», que es «más seguro estar y vivir». Pero no deja de ser complicado. «Yo nací en Venezuela, allí me crié, allí tengo a mi familia, a mis amigos y mi trabajo como entrenador personal», dice. «Aquí estoy solo, ¿quién puede pensar que he abandonado todo eso por capricho?», añade. Si lo ha hecho es por un motivo vital: la seguridad, para poder tener «una vida más estable y que te reconozcan con respeto y dignidad».

Situaciones como la de Alí la comparten también las personas transexuales. «Yo diría que, sobre todo las chicas trans, en mi país lo tienen mucho peor, porque cuando las agreden no tienen ningún tipo de garantías, así que les puede pasar cualquier cosa y para las autoridades nunca va a ser importante», asegura Alí. La asociación, de hecho, ha estado haciendo los últimos meses mucha incidencia en lo referente a la ley Trans. «Muchas personas llegan aquí perseguidas por su identidad de género, algo que en sus países no se reconoce, por lo que es imposible que presenten ningún tipo de informe que acredite su identidad», subraya la organización.

Esto se suma, además, a un proceso para recibir el estatus de refugiado que no es nada sencillo. «Solamente para que te den la cita pueden tardar meses, y después tienes que pasar una entrevista personal que puede demorarse otro tanto tiempo», explica Alí. Sin embargo, en todo este proceso las personas tienen que trabajar para subsistir, algo que se tercia complicado sin residencia ni permiso de trabajo. «Ya me ha pasado que he trabajado y no me han pagado, pero, por ahora, es lo que hay», lamenta Alí.

Fani y Óscar: vivir la fe desde la diversidad
Oscar es homosexual, católico y uno de los socios fundadores de Crismhom, entidad que nació hace 16 años. Nació en Alicante, en el seno de una familia cristiana. En su ciudad natal ya había tenido contacto con otros grupos formados por cristianos LGTBI+, por lo que, al llegar a Madrid, echaba de menos un lugar al que la gente pudiera acercarse para reencontrarse con la fe desde su realidad personal, que fuera un espacio seguro para ser ellos mismos. Fani llegó un poco después. Tuvo un primer contacto tras una charla que dio la asociación en la Universidad Autónoma de Madrid, pero no fue hasta un año después, tras un encuentro de diversidad sexual interreligiosa en el que participó que acabó por vincularse al grupo. Ella es bisexual, también de familia católica y practicante. «Llevaba muchos años de búsqueda», explica, «de un espacio donde se viviera la fe desde la diversidad, y aquí lo he encontrado».

Pero Fani ha encontrado mucho más en Crismhom. Allí conoció a su marido, quien llegó a la comunidad acompañando a su mejor amigo, que es homosexual. «Compartir con tu pareja el ideal de reivindicar los derechos de las personas es un regalo», dice. Cuatro años después de conocerse se casaron, y hoy tienen dos hijos. A Martín, su hijo mayor, de cinco años, «el arcoíris le encanta, y ya tiene su bandera pequeñita para participar con nosotros en la manifestación del Orgullo».

«En Crismhom mostramos que el amor de Dios no tiene excepciones. Jesús habló de amor y solidaridad, de acompañar y aceptar a las personas», señala Óscar, apoyándose, además, en que «hay muchísimos estudios bíblicos muy serios que demuestran que la Biblia no condena la realidad LGTBI+, sino que esto procede de interpretaciones posteriores». Sin embargo, desde Crismhom no buscan entrar en debates desde la violencia, sino desde el amor. «Creemos que hablar desde la pedagogía y la tranquilidad, en lugar desde la rabia, da resultados mucho mejores», señala, aunque sin olvidar «la firmeza de estar convencidos de quiénes somos y del amor de Dios».

Fani, por su parte, considera que en los últimos años ha habido una evolución clara tanto en la aceptación del colectivo a sus miembros con fe, como de la Iglesia a la comunidad LGTBI+. «Aún queda mucho por hacer, pero la mirada ha cambiado, y creo que los cristianos LGTBI+ hemos contribuido a abrir esta visión», apunta, «hasta el punto de que incluso algunos sacerdotes van dando el paso, y se acercan a nosotros para saber cómo proceder con esta realidad en sus parroquias». «La gente necesita referentes», añade Óscar. «Muchas personas ni siquiera saben que existe este grupo, y cuando llegan lo hacen con heridas muy grandes por el rechazo dentro de su propia familia o por instituciones religiosas». Por eso en Crismhom han puesto en marcha la iniciativa «El amigo que escucha», que se dedica a acoger y escuchar a aquellas personas LGTBI que lo necesiten. También hay un grupo de familias, las cuales «tienen sus parroquias, y esto ayuda no solo a que vean que Dios ama a sus hijos, sino que lo visibilizan y dan ese testimonio con sus propias vidas».

sábado, 18 de junio de 2022

#hemeroteca #trans #testimonios | La segunda vida de Fernanda Falcao, víctima de torturas que escapó de la muerte en Brasil y solicita asilo en España

El Diario / Fernanda Falcao //

La segunda vida de Fernanda Falcao, víctima de torturas que escapó de la muerte en Brasil y solicita asilo en España.

“Me dieron un pasaje a España después de que ametrallaran mi casa, me pegaran un tiro en el centro del pecho y me arrancaran los dientes y el cabello durante 30 días de torturas”, cuenta la activista trans.
Maialen Ferreira | El Diario, 2022-06-18
https://www.eldiario.es/euskadi/segunda-vida-fernanda-falcao-victima-torturas-escapo-muerte-brasil-solicita-asilo-espana_128_9093380.html 

Brasil es el país en el que más personas transexuales son asesinadas en todo el mundo. Según el Mapa de los Asesinatos de Travestis y Transexuales en Brasil, publicado por la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (Antra), 140 transexuales fueron asesinadas en 2021, es decir, cuatro de cada diez asesinatos de personas trans tuvieron lugar en ese país. Fernanda Falcao, activista trans y enfermera, conoce de primera mano esa violencia, porque ella misma la ha sufrido en sus propias carnes. A lo largo de su carrera como enfermera y activista ha luchado por los derechos de la comunidad trans, sobre todo en cuestiones de salud. Ha participado en programas de concienciación y ha formado parte del Departamento de Justicia del Estado brasileño en el que residía, y del que no quiere dar información por el peligro que le acecha, aún a día de hoy, a pesar de que ha logrado escapar de su país. Actualmente se encuentra solicitando asilo en España.

“Llegué a España de un día para otro. Me dieron un pasaje y me dijeron que esa misma noche debía coger un vuelo a España, después de que ametrallaran mi casa, me pegaran un tiro en el centro del pecho y de haber pasado un proceso de tortura en el que me quitaron los dientes y me arrancaron el cabello. Después de que viviera todo eso, asociaciones de allí que colaboran con la ONU decidieron que Brasil no era un lugar seguro para mí, pero lo cierto es que yo ya estaba lista para morir. Yo ya había vivido mucho”, asegura a sus 31 años.

Para proteger su vida, a lo largo de sus últimos seis meses en Brasil, ha estado viviendo cada semana en una casa distinta. Procuraban, además, que cambiara de Estado, con el objetivo de que nadie pudiera seguir su pista. Según detalla a este periódico, se convirtió en el objetivo de muchas personas cuando comenzó a denunciar la violencia que las personas trans sufrían en Brasil. “Yo era funcionaria pública del Departamento de Justicia, trabajaba junto a los jueces buscando políticas públicas dentro del campo de la Salud, y además, coordinaba una red nacional de mujeres travestis y transexuales. Mi trabajo se basaba en fortalecer las instituciones con formaciones sobre cambios de nombre, de sexo, de acompañamiento a personas trans y también realizaba formaciones a policías y funcionarios de prisiones. Otra de mis funciones era apoyar directamente a las mujeres trans, acompañarlas y proporcionarles información acerca de su salud sexual y reproductiva, sobre todo en el caso de las trabajadoras sexuales, ya que en Brasil, el 89% de la población de mujeres transexuales ven en la prostitución su única forma de trabajo”, explica.

A pesar de haber sido capturada y torturada durante 30 días, para Fernanda, su época en la universidad fue la más violenta de su vida. “El espacio más violento en el que yo he vivido en Brasil, y eso que he sido torturada por más de 30 días, es la universidad. No tenía referencias, no había otra persona como yo, no había otro cuerpo que viviese tantas vulnerabilidades, porque soy trans, negra, pobre y he vivido siempre en un territorio muy tradicional. Era muy difícil, además de toda la violencia, el hecho de que tenía que gastar mi tiempo de estudio en explicar que no les iba a hacer ningún daño si utilizaba el baño femenino. Al contrario, si utilizaba el de hombres a quien me hacían daño era a mí. Dicen que somos unos genitales, pero no es así, somos personas de carne y hueso”, lamenta, tras haber superado con éxito los años de universidad y haberse convertido en enfermera.

Fernanda respira ahora aliviada porque está más cerca de conseguir algo que jamás hubiese imaginado: hacerse mayor. “Ahora sé que puedo vivir y es algo que me gusta, porque yo también quiero hacerme mayor. Quiero vivir algo que no he podido vivir en mi país: ver a una persona trans mayor”, asegura con una sonrisa y un brillo en los ojos.

Su misión durante los próximos meses es lograr una cita con la Policía para que puedan realizar los trámites correspondientes de su solicitud de asilo. Para ello, según confiesa, mira el móvil cada media hora, también durante esta entrevista. “Cada 30 minutos lo miro, por si me confirman la cita con la Policía. Tengo muchas ganas de estudiar y trabajar, de vivir lo que no vivía antes”, indica. Aunque, lo que más disfruta, según señala, es caminar tranquila por la calle. “Me encanta ir por la calle y que las personas no me señalen, parece algo sencillo, pero es algo que durante 31 años no he podido hacer. No he podido andar tranquila por la calle”, confiesa.

En Brasil ha dejado a su hermana y a su madre, de las que no puede evitar acordarse cada día. A todas las mujeres, que como ella tratan de resistir en su país, les manda fuerza. “Les deseo que tengan toda la fuerza del mundo. Tenemos que ser resilientes. No es fácil denunciar lo que nos ocurre, porque cuando lo hacemos nos convertimos en el objetivo, y eso es algo muy peligroso que nos puede costar la vida, pero debemos continuar para salvar la vida de las mujeres. Que hablen, que griten, que ocupen espacios, porque solo así podremos sobrevivir”, indica. Ahora que ya está a salvo, no va a renunciar a seguir luchando por los derechos de las personas LGTBI. “Mi vida es un acto político, para mí, estar viva es un acto político. Ayudar a otras personas me hace crecer como persona. Tengo que recompensar a todas las mujeres trans asesinadas. Quiero vivir en un mundo en el que todas las personas respeten la singularidad de los demás”, concluye.

viernes, 29 de abril de 2022

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | Ser migrante y LGTBI+

El Correo / Un programa de radio sobre migrantes LGTBI en Ermua //

Ser migrante y LGTBI+.

Un programa de radio, las trabas que encuentran estas personas en su país de origen y en el de asilo.
Ainhoa Lasuen | El Correo, 2022-04-29
https://www.elcorreo.com/gipuzkoa/migrante-lgtbi-20220429204746-nt.html 

La Semana contra el Racismo y la Xenofobia de Ermua contó ayer con un espacio especial, en una sesión radiofónica dedicada al tema de la situación de las personas LGTBI+ que migran. Organizado por el Departamento de Inmigración del Ayuntamiento de Ermua, la emisora de la cadena Ser, Radio Eibar, dedicó hora y media a la reflexión sobre la situación de estos colectivos de personas que migran y buscan refugio lejos de sus países, donde son perseguidas y discriminadas por razón de su identidad o condición sexual. Se contó con la intervención de representantes de asociaciones como las ONG ACCEM o Aldarte, que trabajan con estas personas; con representantes de Zaporeak y del consistorio ermuarra.

Desde las asociaciones visibilizaron los problemas añadidos contra los que deben luchar las personas que se encuentran en esta situación «porque nadie elige huir, ni salir de su casa y todas las causas son importantes. Por eso, debemos ver que detrás de esto está que, en muchos sitios del mundo es muy difícil vivir seguro», adelantaba la componente de ACCEM, Miren Lizeaga.

En el caso de las personas LGTBI los problemas se acentúan «porque deben pasar por el reconocimiento propio como víctimas y existe una lgtbifobia interiorizada» que, por diferentes factores, les impide, a veces, aceptarse y solicitar el asilo por ser perseguidas por su identidad o condición sexual.

Gaizka Villar, de Aldarte, destacó que «existe un rechazo a este colectivo por la desinformación o ideas falsas que hemos aprendido, que se manifiesta tanto en la lgtbifobia institucional, la de la sociedad o la interiorizada», que provoca que «al hablar de refugio y asilo las personas lgtbi sean las olvidadas».

Lizeaga y Villar reconocieron la diferencia marcada, en la actualidad, por las instituciones en el asilo o refugio por la guerra de Ucrania o la de otros países. Abogan por «la protección temporal que se ha ofrecido a quien huye de Ucrania, ya que sería una vía para el resto de personas y evidencia que las cosas se pueden hacer de forma diferente», apuntó la componente de ACCEM.

Villar, por su parte, también apostó por esta herramienta para las personas solicitantes de asilo «ya que se ha visto que si hay recursos y hay voluntad política se puede hacer más de lo que se estaba haciendo».

Testimonio de un afectado
En este programa, también ofreció su testimonio, una persona migrante del colectivo LGTBI, Cristo Zapa, que lleva 8 meses en Euskadi y que quiso hacer visible la situación en su país, Colombia, atestiguando que «en Medellín asesinaron a seis chavales de 25 a 28 años. Los han acribillado y torturado». En su testimonio quiso recalcar que «somos personas, somos iguales. En mi país estamos escondidos porque se abren muchos derechos, pero no se cumplen». Además, explicó gráficamente el problema que representa la burocracia «porque cuando llegas aquí, además de sentir la ansiedad y la tristeza, sentimos que nos dan con la puerta en la cara, cuando tratamos de conseguir el empadronamiento y no conseguimos ni cita en el sistema», expuso.

Por otra parte, Maite Gorrotxategi y Efren Flores, de Zaporeak, recordaron la iniciativa, que se desarrolla estos días en seis municipios de Debabarrena, entre ellos Ermua, de recogida de alimentos, para dar de comer a las personas que se encuentran en campos de refugiados de Grecia. Aprovecharon su espacio para criticar y visibilizar la situación que viven estas personas que, tras seis años, continúan en estos «campos de concentración», como los denomina Flores.

El alcalde, Juan Carlos Abascal, defendió que «la democracia se articula desde el respeto al diferente, porque escuchando al que piensa de forma distinta la sociedad se enriquece».

La concejala de Inmigración, Harri Araiztegi, hizo alusión a las jornadas locales contra el racismo y la xenofobia, que se celebran en Ermua desde 2011, y mencionó que el Ayuntamiento ha puesto a disposición del Gobierno vasco varias viviendas para acoger a personas refugiadas ucranianas.

viernes, 25 de marzo de 2022

#hemeroteca #homofobia #sexilio | ‘Vacunas’, homofobia y tiros

Última Hora / Fredy Antonio Fernández //
‘Vacunas’, homofobia y tiros.

A través de Cruz Roja ha iniciado los trámites para pedir asilo, justificado en amenazas homofóbicas.
Última Hora, 2022-03-25
https://www.ultimahora.es/noticias/sociedad/2022/03/25/1714391/vacunas-homofobia-tiros-enredadera-virgen-pared.html 

Acaba de llegar a Palma Fredy Antonio Fernández, ciudadano de Colombia, de Cali más concretamente. El motivo del viaje es huir de la tierra que lo vio nacer y lo hace por dos motivos: porque al ser empresario se ve atosigado por las bandas que pretenden cobrar la denominada 'vacuna', o impuesto revolucionario que imponen aquellas a su libre albedrío, y por ser homosexual, perseguido también en aquel país. «No es que no haya libertad sexual, pues en las ciudades grandes se celebra el Día del Orgullo Gay, pero hay bandas de delincuentes que nos persiguen. Por eso tuve que marcharme y al llegar a Mallorca, a través de Cruz Roja, pedir el certificado de exiliado por cuestiones homofóbicas, que me están tramitando».

En su ciudad, Fredy Antonio tenía dos restaurantes que funcionaban muy bien. «Por eso, seguramente, un día me visitaron los miembros de una de esas bandas y me pidieron dinero a cambio de seguridad. La suya. Es decir, si pagaba lo que me pedían, no tendría problemas. De lo contrario, los tendría. Y me pedían, en euros, unos 250 al mes. Mucho dinero en Colombia. Y yo me negué, lo cual no solo los enfureció más, sino que pasaron a la acción. Un día, estando fuera del restaurante, entraron en él y lo destrozaron por completo. Días después me visitaron de nuevo, y tuve que claudicar pagando lo que me pedían, de lo contrario hubieran ido a por un familiar mío, o a por mí directamente. Pero la cosa no terminó ahí, ya que poco después me amenazaron por ser homosexual. Me mandaron una carta diciéndome que me fuera, lo que hizo que mi relación con mi pareja terminara, pues él, más débil que yo, se asustó mucho, lo que hizo que sus padres se lo llevaran a vivir a Estados Unidos, quedándome solo... Mientras pude, aguanté, hasta que un buen día me visitaron a casa. Iban armados, uno de ellos llevaba un rifle que utilizan los policías y el Ejército... Entonces sí que me asusté porque vi que iban en serio... Así que decidí malvender todo lo que tenía, coger ropa y algo personal, meterlo en una bolsa, sacar un billete de avión y venirme a Mallorca... ¿Que por qué Mallorca...? Me vine aquí, no porque viviera algún familiar, o algún conocido, sino porque es una isla, y porque vi que había buena temperatura...».

Haciendo trámites
A poco de llegar, comenzó su vía crucis particular. Visitó Cruz Roja, donde inició los trámites para el asilo por amenazas homofóbicas. En Cáritas miraron de encontrar un lugar donde vivir sin que le supusiera ningún desembolso –con el dinero que le sobró del billete, alquiló por unos días una estancia en un hostal–, pero todos los albergues estaban ocupados, no había plaza en ellos... «Así que aguanté en el hostal, pero el alquiler se terminó el domingo, por lo que desde el lunes vivo en la calle, algo que nunca pensé que podría sucederme. Y más en invierno, donde se aguanta más el hambre que el frío. Y ahora, y más para una persona que viene de una país cálido, como es Colombia, el frío se nota mucho. ¡Y menos mal que a diario me dan de comer en Tardor, que si no...! Porque apenas me quedan unos euros... Por otra parte, también intento encontrar un trabajo, en lo que sea, pero al no tener papeles, nadie me lo da». Nos cuenta que a través de Tardor, se ha puesto en contacto con Ben Amics, donde le han citado para esta semana a fin de buscar una solución a su problema. «Porque lo que es lo demás, intentándote ayudar, te mandan de un sitio a otro, o te citan para otro día. Mientras tanto, has de aguantar, esperar...».

Tiroteos entre ellos
Al preguntarle si algún día piensa regresar a Colombia, contesta, con rotundidad, que no. «Allí no van a cambiar las cosas, tanto por lo de la 'vacuna' como por lo de la homofobia. Porque, como digo, pese a que haya libertad sexual, y por ello bares y discotecas de ambiente, los gais no estamos bien vistos. Y no solo por las bandas, sino en muchos casos por la misma familia. Lo digo porque un amigo mío, que le confesó a su madre que era gay y que quería ser travesti, esta le echó de casa, por lo que está viviendo en la calle, como yo. Por eso, allí, habiendo muerto mis padres, y tal y como están las cosas, no tengo nada que hacer. Y si vuelvo, encima será peor». ¿Y qué hace la policía cuando un ciudadano denuncia ser extorsionado por una banda, o perseguido por ser homosexual? «Pues si se lo cuentas a la policía, o al Ejército, ellos toman nota y te dicen que lo ponen en proceso... Y si pasan semanas, y vuelves a denunciar porque no paran de extorsionarte, te dicen que está en proceso, que te avisarán cuando resuelvan. Pero lo cierto es que nunca se resuelve, siempre la denuncia está en proceso...».

Hay, además, otra cuestión: la inseguridad. Andas por la calle tan tranquilo, y cuando menos te lo esperas te puedes ver metido en una ‘balasera’, o tiroteo entre bandas... Porque entre ellos, a nada que unos no respeten las fronteras trazadas entre todos, se disparan a matar, lo cual significa que tienes dos problemas: pagar para que no te destruyan el negocio, y la guerra entre ellos. Y yo, además, otro por ser homosexual. Por eso lo he dejado todo y me he venido a Mallorca. A iniciar una nueva vida. Confío mucho en tener pronto mi certificado de exiliado por amenazas de homofobia, lo cual me facilitará tener papeles en regla, y una vez con ellos poder trabajar y residir sin problemas. Mientras tanto, seguiré comiendo en Tardor y buscando un trabajo con que pagarme una habitación».

lunes, 14 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbi | El PSPV pide incluir a las personas LGTBI como de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados

Levante / Putin en un graffiti en Valencia //

El PSPV pide incluir a las personas LGTBI como de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados.

El partido socialista presenta mociones en los ayuntamientos para facilitar tratamientos como la medicación contra el VIH.
ED/EP | Levante, 2022-03-14
https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2022/03/14/pspv-pide-incluir-personas-lgtbi-63810643.html 

El PSPV presentará mociones en todos los ayuntamientos valencianos para instar al Gobierno a que las personas LGTBI sean consideradas de especial vulnerabilidad en el protocolo de refugiados ucranianos, además de garantizar la reagrupación familiar.

Así lo plantea la iniciativa, firmada por el portavoz socialista de LGTBI, Damián López: "La situación de la comunidad LGTBI en Ucrania siempre ha sido crítica, pero la guerra de Rusia la ha agravado, con problemas tanto para subsistir en el país como para poder salir y cruzar la frontera".

En concreto, la moción pide priorizar el acogimiento de las personas LGTBI procedentes de Ucrania en estados miembros y autonomías que reconozcan los derechos de este colectivo, así como garantizar a los refugiados sus necesidades sanitarias y el acceso a tratamientos inmunodepresivos, hormonización o medicación contra el VIH.

También propone facilitar la filiación y agrupación familiar LGTBI que no es reconocida en su país de origen, además de garantizar la acogida de las personas con falta de correspondencia de género que están atrapadas en la frontera, dado que "muchas no tienen documentación adecuada a su identidad de género".

"Los y las socialistas queremos visibilizar la complejidad del desastre humanitario de Ucrania y recalcar que es necesario que el protocolo de atención a los refugiados contemple dentro de los supuestos específicos de especial vulnerabilidad a las personas LGTBI y sus familias".

El portavoz de LGTBI del PSPV recuerda así la importancia de que sean protegidos en estados miembros europeos, con legislación estatal que reconozca sus derechos: "Debemos dispensarles la protección internacional en nuestro país, así como la aplicación de la legislación vigente en materia de diversidad, para que puedan superar las dificultades en la salida de Ucrania en cuanto a identidad, filiación, agrupación familiar, asistencia sanitaria y reconocimiento de sus derechos LGTBI en el país de acogida".

viernes, 20 de agosto de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #poblacionrefugiada | ATA Sylvia Rivera pide a la Junta que dé acogimiento a las mujeres, niñas y personas LGTBI afganas

Imagen: El Correo de Andalucía / Población afgana //

ATA Sylvia Rivera pide a la Junta que dé acogimiento a las mujeres, niñas y personas LGTBI afganas.

También piden al Gobierno Central apoyo y coordinación con las comunidades para afrontar esta emergencia humanitaria.
EFE | El Correo de Andalucía, 2021-08-20
https://elcorreoweb.es/andalucia/ata-sylvia-rivera-pide-a-la-junta-que-de-acogimiento-a-las-mujeres-ninas-y-personas-lgtbi-afganas-IC7444291 

Ante la llegada al poder de los talibanes en Afganistán y la aplicación por parte de estos de la Sharía, su interpretación de la ley islámica, aplicada de manera radical y fundamentalista en la que se castiga con la pena de muerte a las personas LGTBI por su condición, la Asociación Trans de Andalucía pide de manera urgente al gobierno de Juanma Moreno que habilite plazas de acogimiento para personas LGTBI y colectivos extremadamente vulnerables en la nueva situación que está viviendo Afganistán como son las mujeres y niñas, así como la puesta en marcha de un plan de protección y acompañamiento hacia estas personas.

Desde la asociación recuerdan también que según un estudio de la ILGA, Afganistán es uno de los 11 países donde aún se contempla la pena de muerte para las personas LGTBI.

“Todas estas personas están huyendo en una situación desesperada de su país de origen ante el riesgo y amenaza real que supone el régimen talibán para sus vidas, sin duda estamos viviendo una emergencia humanitaria ante la que los gobiernos e instituciones donde se respetan y son asumidos como un pilar de sus sociedades los derechos humanos, no pueden mirar hacia otro lado, la prestación de socorro supone una obligación ética ineludible, “ declara Mar Cambrollé, presidenta de ATA Sylvia Rivera.

“Andalucía se ha caracterizado históricamente por su solidaridad y acogimiento, más allá de territorios y fronteras, la sociedad andaluza es la de la cultura del universalismo de los derechos humanos, las instituciones y quienes representan al pueblo andaluz han de estar a la altura de este.” Concluye Cambrollé.

Así mismo desde la ATA Sylvia Rivera se pide también al Gobierno central el apoyo y coordinación con las comunidades, incrementando la dotación de recursos para tal fin y por otro lado, la creación de un corredor humanitario seguro para las personas que se están viendo obligadas a huir de sus hogares bajo este riesgo extremo para sus vidas, hasta Europa junto con las instituciones europeas. Es el momento de aplicar con carácter urgente los tratados internacionales en materia de derechos humanos.

jueves, 19 de agosto de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #poblacionrefugiada | Marea Arcoíris exige protección y refugio para las personas LGTBI afganas

Imagen: Público / Población afgana que sale del país //

Marea Arcoíris exige protección y refugio para las personas LGTBI afganas.

Marea Arcoíris ha señalado hoy cómo la victoria de los talibán ha situado a mujeres y niñas, y a las personas LGTB, en una posición de extrema vulnerabilidad donde sus vidas corren un riesgo real y ha pedido protección y refugio para ellas.
20 Minutos, 2021-08-19
https://www.20minutos.es/noticia/4796576/0/marea-arcoiris-exige-proteccion-y-refugio-para-las-personas-lgtbi-afganas/ 

En nota de prensa, ha explicado que, tras la llegada al poder del régimen talibán en Afganistán, la nueva ley que regirá en el país es la sharía y la ley islámica, interpretada y aplicada de manera estricta y radical por los fundamentalistas islámicos, castiga con pena de muerte a las personas LGTBI.

Ha indicado cómo, en estos primeros días, el gobierno talibán está intentando dar una imagen de moderación y de respeto a los derechos humanos dentro de la ley islámica, en un ejercicio de blanqueamiento de la violencia, el terrorismo y la misoginia.

Hoy, ha dicho, "asistimos con estupefacción a que gobiernos internacionales, y la propia UE, están dispuestos a darles credibilidad y reconocerlos como interlocutores válidos a pesar de las atrocidades cometidas en el pasado y de las alertas que nos llegan desde organizaciones internacionales que operan en el país y de la propia población afgana".

Marea Arcoíris ha recordado que Afganistán es uno de los once países del mundo que aún contemplan la pena de muerte para las personas LGTBI y ha exigido al gobierno del estado español y al de la UE la creación de corredores humanitarios seguros para que las mujeres y niñas y las personas LGTBI en peligro puedan salir de Afganistán, viajar a Europa y pedir protección.

"Sin estas medidas, no podrán salir de su país o se verán obligadas a hacerlo a través de rutas migratorias inseguras en las que pueden sufrir todo tipo de abusos", ha aseverado.

Ha demandado, así mismo, que se revisen los protocolos de asilo para personas LGTBI en riesgo por su condición ya que la mayoría de los expedientes son en la actualidad rechazados.

También, que tanto el Gobierno de La Rioja como los Ayuntamientos de esta comunidad "actúen frente a esta barbarie y tomen medidas concretas y reales más allá de declaraciones institucionales para acoger al mayor número de personas que huyen de un futuro donde sus vidas no pueden ser vividas".

jueves, 29 de julio de 2021

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia #poblacionmigrante | La lucha interminable para el asilo LGTBI

Imagen: El País / Hamza Merchich //

La lucha interminable para el asilo LGTBI.

Solo el 5% de las solicitudes estudiadas en 2020 en España conceden la protección internacional, pero no hay cifras sobre cuántas son por orientación sexual.
Escuela de Periodismo UAM | El País, 2021-07-29
https://elpais.com/masterdeperiodismo/2021-07-29/la-lucha-interminable-para-el-asilo-lgtbi.html 

Un año y medio después de presentar su solicitud de asilo en Madrid, Hamza Merchich, joven marroquí de 24 años, está a punto de quedarse en la calle. “Mi ayuda económica terminará este mes y no encuentro un trabajo”, afirma. Este azafato de una línea aérea de vuelos internacionales, que habla cuatro idiomas y se define como gay no binario (no se identifica con un género en particular), huyó hace 18 meses de Casablanca (Marruecos). Fue después de recibir una carta de despido de la empresa aeronáutica en la que trabajaba, que le recomendó seguir una terapia psicológica por su orientación sexual para poder conservar su puesto. Obtuvo poco más tarde un empleo de teleoperador y con el dinero ahorrado durante dos años voló a España. Consiguió un visado, pero ahora se enfrenta a un nuevo reto: conseguir un sustento que le permita sobrevivir mientras espera una respuesta a la petición de protección internacional que presentó el 17 de enero de 2020.

Mientras en algunos países encarcelan a personas del colectivo LGTBI, los que logran escapar hacia el sueño del asilo español se enfrentan al riesgo de terminar en la calle. La burocracia del sistema y la discriminación que persiste en la sociedad amenazan la posibilidad de una vida mejor para estos migrantes. A la hazaña de cruzar la frontera se suma el reto de conseguir recursos para sobrevivir mientras esperan la respuesta a su petición. Eva Menéndez, especialista de género de ACNUR España, estima que las resoluciones pueden tardar hasta cinco veces más de lo que marca la ley. Además, los solicitantes deben superar barreras como el desempleo, el idioma y las diferencias culturales.

A partir de este mes de agosto, Merchich dejará de recibir el apoyo que el Gobierno otorga durante año y medio a los solicitantes que se encuentran en situación de vulnerabilidad, como establece la ley de asilo. De febrero a julio de 2020, recibía 300 euros al mes, además de un techo bajo el que vivir, y desde entonces hasta el pasado 28 de junio, 670 euros. No obstante, el marroquí no sabe cómo pagará un alquiler en Madrid si no consigue un empleo, pese a contar con un permiso de trabajo. “La realidad es que las empresas no quieren contratar a personas que tienen papeles temporales”, declara mientras muestra el documento que obtuvo hace un año. Sus opciones para conseguir empleo y recursos se agotan. Merchich, que se considera perseguido en su país por su orientación sexual, asegura que tiene amigas transexuales que “ejercen la prostitución para sobrevivir”. “Yo no quiero hacerlo, pero estoy en una situación complicada y me siento un poco obligado”, confiesa.

Pese a que la legislación marca un plazo de seis meses para resolver las solicitudes, una vez admitidas a trámite, el sistema de asilo arrastra deficiencias que alargan los tiempos de respuesta. Menéndez afirma que las peticiones difícilmente son instruidas en seis meses y llegan a tardar más de tres años. “Esto tiene un impacto muy fuerte en las personas migrantes porque su vida pende del resultado de la solicitud”, indica.

La cantidad de peticiones denegadas también nubla la esperanza de quienes buscan protección internacional. Este tipo de asilo constituye la máxima protección para aquellos que huyen de la persecución que sufren en sus países “por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas”, según lo establecido en la Convención sobre los Refugiados de Ginebra, firmada por España. Solo 5.700 personas la consiguieron en 2020, es decir, menos del 5% de las 114.919 solicitudes totales de asilo estudiadas —por cuestiones políticas, género, raza, etcétera—, según el último informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Aunque Menéndez estima que la orientación sexual es uno de los principales motivos por los que se pide esta protección, no existen cifras oficiales sobre este colectivo doblemente vulnerable. “Este es uno de los grandes retos que siempre nos encontramos en España con el tema del asilo, que falta una mejor recogida y presentación de los datos, para analizar lógicamente tendencias, lagunas y necesidades”, apunta.

El miedo a tener que regresar a la pesadilla de la que huyó atormenta a Merchich: “Cuando era pequeño mis compañeros de clase me enseñaban el porno gay y me decían: ‘¡Ellos son animales como tú!”. Para el análisis de su caso, Merchich ha tenido que presentar pruebas ante la Oficina de Asilo y Refugio sobre la violencia que padecía en Marruecos. Entre ellas, una carta firmada por su familia paterna con amenazas para que abandonara el país por “no ser normal”, y el certificado médico que prueba que fue víctima de abuso sexual en la escuela. Su país castiga hasta con tres años de prisión la homosexualidad, al igual que otros como Camerún, Sudán, Kenia, Malaui o Zambia. La represión hacia el colectivo LGTBI llega hasta la pena de muerte en Irán, Afganistán, Pakistán y Somalia.

La activista lesbiana Danielle Mboume (30 años, Camerún) explica el sentimiento de desamparo de quienes, como ella, intentan poner en orden sus papeles mientras buscan alojamiento y manutención al llegar a España: “Recibes la ayuda de la solicitud de asilo entre un año y medio y dos años, pero ¿qué haces cuando se acaba?”. Mboume tardó un año en obtener una respuesta a su petición. A los 19 llegó en una patera a Ceuta, donde fue rescatada por la Guardia Civil junto con su actual esposa. “Nos llevaron a la comisaría y luego nos derivaron al CETI —Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes—. Allí nos hablaron del asilo, me sentí identificada y lo pedí”, explica.

Una década después de haber conseguido el estatuto de refugiada, Mboume aún sufre discriminación y desempleo. “En febrero de 2020 abandoné un trabajo porque no aguantaba los chistes hacia mi orientación sexual”, relata. “Además de racismo y homofobia, también sufrimos xenofobia”, sentencia. Al igual que Merchich, Mboume espera conseguir pronto un sustento, aunque lamenta que a veces “es muy difícil” porque no les queda más remedio que acceder “a los trabajos más precarios”.

Aunque su camino no ha sido fácil, ambos conservan el anhelo de dejar atrás el miedo de terminar en una prisión al otro lado de la frontera. Mboume desea rescatar la Asociación Día-Día África Libertad, que fundó en 2014, para apoyar a otras mujeres migrantes. Mientras, Merchich sueña con volver a ser azafato, como lo hacía antes de ser despedido en su país, y probar suerte en el mundo de la moda. “En Marruecos yo no podría tener el pelo largo ni salir a la calle como una chica, con tacones y maquillaje”, expresa con alivio.

domingo, 13 de junio de 2021

#hemeroteca #gais #sexilio | La increíble historia de William y Nelson, una pareja gay de El Salvador refugiada en Castelló

El Periódico Mediterráneo / Willian y Nelson //

La increíble historia de William y Nelson, una pareja gay de El Salvador refugiada en Castelló.
Estaban amenazados de muerte en su país y pusieron rumbo a España: “Queremos enviar un mensaje de aliento a quienes están pasando por lo que pasamos en nuestro país”.
Rafael Fabián | El Periódico Mediterráneo, 2021-06-13
https://www.elperiodicomediterraneo.com/castello-provincia/2021/06/13/william-nelson-pareja-gay-refugiados-castello-castellon-homosexuales-salvador-homofobia-52856462.html 

William y Nelson contaban con una situación económica holgada en El Salvador. El primero era azafato de vuelo y el segundo, el encargado de compras en un ayuntamiento. Mantenían una relación sentimental estable que ya se prolonga durante los últimos 15 años y solo contemplaban venir a España como turistas, pues ya habían visitado Madrid anteriormente y pretendían viajar a Barcelona. Sin embargo, la homofobia y el clima de violencia imperante en su país les obligaron a refugiarse en una ciudad desconocida para ellos como era Castelló cuando se les notificó el destino un día antes de su llegada: “Nos la tuvieron que señalar en el mapa porque no sabíamos ni dónde estaba”.

Si hay que señalar una fecha que sirva como punto de inflexión en la vida de esta pareja, esa fue cuando un grupo de cuatro personas con armas de fuego asaltaron a Nelson en la parada de un autobús. Así lo relata: “Sabían quién era. Me insultaban y se burlaban mientras me clavaban una pistola en las costillas. Yo les di todo lo que tenía, el móvil, la mochila... y pensaba que ahí se acabaría el tema. Pero la pesadilla no había hecho más que empezar”, recuerda la pareja refugiada en Castelló gracias a la inestimable labor de Cruz Roja.

Estando ambos en su casa recibieron una llamada que Nelson relata todavía con el miedo en el cuerpo: “Cogí el teléfono y eran ellos. Comenzaron a decirnos que sabían dónde vivíamos y nos pidieron dinero. Lo podríamos haber hecho, pero después nos hubieran pedido el doble, el triple... Es el cuento de nunca acabar”. Wilson estaba obligado a presentar denuncia ante su profesión de azafato de vuelo, lo que aseguran era prácticamente firmar una sentencia de muerte: “Dentro de la misma policía estos grupos tienen infiltrados. Preguntamos a Fiscalía y abogados por lo que iba a pasar a nivel judicial y nos reconocieron que tienen tantas denuncias de este estilo, que sería archivada sin más”.

Crímenes con ensañamiento
La pareja temía entonces por su vida, y no solo eso, pues afirman que en su país los asesinatos con una motivación homofóbica son especialmente crueles: “No salíamos de casa por miedo y con esos nervios vimos dos crímenes de odio cometidos en el país contra miembros de la comunidad LGTB. Te matan con barbarie. A una chica trans la ataron viva a un coche y la arrastraron por la ciudad y a otro chico le cortaron el pene y se lo dejaron en la boca. Estas situaciones se te vienen continuamente a la cabeza. Sabes que no es una broma”. De hecho, recuerdan que “los semáforos nos daban pánico. Cuando se ponía en rojo no pasaban los segundos. Temíamos que viniera una moto y nos disparara”. Fue entonces cuando tomaron, como es lógico, “la decisión de salir del país”.

Su primera parada fue Barcelona, donde tenían programadas unas vacaciones. “Lo más duro fue tener que vender los muebles y todo lo que teníamos en El Salvador para reunir dinero suficiente para cubrir el mayor tiempo posible nuestras necesidades básicas”, confiesan emocionados en una entrevista a Mediterráneo. “Era como deshacer tu vida, vaciar todo lo que habíamos construido con tanto esfuerzo, dejar familia, amigos… y adentrarte en lo desconocido, porque no teníamos ni idea de lo que nos encontraríamos una vez aquí”, reconocen.

En la Ciudad Condal recibieron la ayuda de la Asociación ACATHI, pero vieron que “los plazos se dilataban demasiado y se acababan los recursos”, por lo que se desplazaron a Madrid, donde agradecen la colaboración de otra oenegé, en este caso Kifkif, así como de la Cruz Roja, la organización que les ha arropado desde aquel momento hasta la actualidad. “Cruz Roja nos dio una tarjeta para ir al comedor cuando ya no teníamos dinero y estábamos casi en la calle. Era un tiempo muy estresante, con muchos altos y bajos, y recibir ese apoyo es algo grande porque te sientes frágil y necesitas algo a lo que agarrarte como si fueras un bebé”, destacan William y Nelson, que subrayan “el papel de Silvia, la trabajadora social de Castelló que nos ayudó a encontrar piso de alquiler porque llegamos a ir hasta a 16 inmobiliarias”.

¿Y por qué Castelló y no otra ciudad? Así lo relatan: “La trabajadora social que nos atendió en Madrid nos preguntó que dónde queríamos ir en caso de que aprobaran la plaza dentro del programa de acogida para solicitantes de protección internacional. Les contestamos que donde fuera, así que a los pocos días nos dijeron que teníamos acogida en Castelló”. Una vez aquí están encantados: “Castelló es una ciudad que nos aporta mucha paz y la gente es muy acogedora. Aquí hemos recibido la ayuda de Cruz Roja Castellón, una atención integral que nos ha permitido cambiar nuestra vida y esperanzas, nos han ayudado en todo, temas administrativos, orientación laboral… estamos muy agradecidos al trabajo interdisciplinar que realizan”.

Libertad y seguridad
Una vez asentados en Castelló, y con el asilo concedido, admiten que uno de los aspectos que más agradecen de su nueva vida “es la libertad de poder andar cogidos de la mano, algo impensable en El Salvador, donde a la mínima muestra de cariño entre personas de un mismo sexo lo mejor que puedes esperar es que te insulten llamándote ‘culero’ o algo peor. La seguridad y la paz que se respiran aquí no tienen precio”. Lamentan que esta homofobia está completamente enraizada en su país de origen, y de hecho Nelson confirma que le despidieron de su trabajo “por ir a un bar de gays. Allí me vio el alcalde del ayuntamiento en el que trabajaba y a los días me despidió. No me dijo directamente el motivo, pero se encargó de que lo supiera. Es un país muy machista y las pandillas han instalado un régimen de violencia exagerado”.

Pese a todo lo acontecido, en la actualidad dan gracias a todos quienes les han ayudado y a Dios: “Somos muy religiosos y decimos que hace las cosas perfectas. Pese a todos los problemas al final siempre nos ayudaba”. Son voluntarios de Cruz Roja desde 2019 porque es su “manera de devolver a Cruz Roja todo lo que ha hecho por nosotros. La mejor gratitud es ayudar a otras personas como nos ayudaron a nosotros; pertenecer a Cruz Roja nos llena de orgullo”, mientras están buscando trabajo, tras realizar varios cursos en campos como la atención socio sanitaria y trabajo social. […]

martes, 13 de abril de 2021

#hemeroteca #gais #testimonios | Artem Korovin: “Rusia es un país que tienes que amar en la distancia”

Imagen: El País / Artem Korovin

“Rusia es un país que tienes que amar en la distancia”.

Artem Korovin, un joven LGTBI+ ruso solicitante de asilo, vive en Madrid tras huir de la LGTBIfobia en su país
Silvia Laboreo | El País, 2021-04-13
https://elpais.com/espana/elecciones-madrid/2021-04-13/rusia-es-un-pais-que-tienes-que-amar-en-la-distancia.html

De adolescente, Artem Korovin (Rusia, 27 años) descubrió lo que significaba ser gay en Rusia. Después de subir una foto con un chico a la red social VK comenzó un infierno. Lo reconocían por la calle y en el colegio sufrió ‘bullying’. Años después, trabajaba en una academia de inglés y un grupo de padres le identificó como el chico de la foto. Le despidieron por ser homosexual. Dos ataques homófobos de ‘skinheads’ le convencieron de que se tenía que ir de Rusia. “Fui a la policía y cuando supieron que era por homofobia me dijeron que no protegían a gente como yo”.

Y decidió solicitar asilo en España.
Esa fue la última gota, cuando yo ya dije que me quería ir. Había estado en España y sabía sobre el sistema de asilo. Pensé: o me mato, o me voy.

¿Era consciente de lo que significaba ser LGTBI+ en Rusia antes de estas agresiones?
Rusia antes de 2013, cuando se aprobó la Ley de Propaganda, no era un país tan homófobo. Teníamos el grupo t.A.T.u., había telenovelas con personajes LGTBI+... era medio tolerante. Sí que me sentía un bicho raro pero no me sentía inseguro.

¿Cómo recuerda la llegada a España?
Recuerdo muy bien ese día. Mi vuelo salía a las 10 de la mañana, era invierno, hacía frío y me sentía como un espía yéndose de manera clandestina. Pero no pasó nada. Llegué a Málaga y allí sufrí el primer shock cuando vi gente diversa. Estaba como pez en el agua. Luego fui a Gran Canaria y allí me sentí aceptado. Y comencé el proceso de solicitud de asilo.

¿Fue duro contar lo vivido?
Siempre. Incluso ahora lo es. En la entrevista estaba yo, el policía y la traductora. Con ella hablé de otros temas y mi nerviosismo bajó. Pero sí, fue muy intenso. Al final del proceso, la mujer encargada de tomarme las huellas me dijo: ahora estás a salvo, bienvenido a España. Me tocó el alma.

¿Y cómo continúa?
Cuando pides asilo te tienen que dar un lugar donde vivir por seis meses, en la primera etapa. A mí me salió en Madrid. Pero la respuesta no llega en ese plazo. En mayo habré pasado dos años esperando a que se resuelva mi solicitud.

¿Qué se siente al ir por la calle de la mano con otro hombre sin tener miedo?
La primera vez que salí con un chico en España fue en Barcelona y cuando él me cogió de la mano sentí un ataque de pánico. Pensé, ¿qué haces? ¡Nos van a matar! Y, claro, no pasó nada. Otra vez, en Madrid, iba caminando de la mano con un chico y sí que sentí miradas pero creo que eran de curiosidad. Aquí en España me siento aceptado y con el derecho de ser como soy. Y pienso que si ocurriera algo podría pedir ayuda a la Policía.

¿Cómo ve la situación para la gente LGTBI+ en España? ¿Ha cambiado su percepción de cuando vivía en Rusia?
Sí ha cambiado un poco. El choque de realidad, le dicen. Fui un poco estúpido por pensar que España era un país tan ‘gay-friendly’ porque todavía queda mucho por hacer. La semana pasada leí que en la línea 5 de metro hubo una agresión. Estas noticias destruyen un poco mi percepción de España como un país color de rosa. Pero hay algo que sí que me gusta y es que, si eso pasa, los medios de comunicación hablarán sobre ello. También me da miedo la existencia de Vox.

¿Le preocupa que haya en España un retroceso de derechos LGTBI+?
Me preocupa porque huí de ello en mi país, pero realmente no creo que ocurra. En España no hay tanta gente que piense así. Aunque a un amigo mío, el mes pasado, mientras estaba sentado en un banco con otro chico, una mujer les gritó ‘maricones’ desde su balcón.

¿Esperaba sentirse tan cómodo en Madrid?
Siempre tengo suerte de encontrar a gente a donde voy, así que pensé que iba a suceder lo mismo, que poco a poco iría construyendo mi red. Y así fue.

¿Se imagina volver a Rusia?
Me imagino volviendo pero de vacaciones. Hay amigos, familia, gente a la que echo de menos. Y si me preguntaras: ¿si cambiara la ley? ¿si se fuera Putin? Creo que seguiría prefiriendo no volver porque el cambio de ‘chip’ que necesita el país va a tardar tiempo. Quizás no vea en mi vida una Rusia tan libre. Rusia es un país que tienes que amar en la distancia.

Lo ama desde Madrid.
Tengo una pierna en Rusia, mi corazón en Gran Canaria y el resto del cuerpo aquí en Madrid, en Chueca. Y el cerebro en las bibliotecas, me encantan las de Madrid. Cuando llegué, lo primero que hice después de empadronarme fue mi carnet de biblioteca.

La ley de propaganda homosexual
En 2013, el Parlamento ruso aprobó la ‘Ley para la protección de niños y niñas frente a la información que promueva la falta de valores familiares tradicionales’, conocida popularmente como ‘Ley de Propaganda homosexual’. La normativa prohíbe la “promoción entre menores de las relaciones sexuales no tradicionales” y ha supuesto que, desde entonces, la realidad LGTBI+ haya desaparecido de la cultura y medios de comunicación en Rusia. Según una investigación de 2017, los crímenes de odio se han duplicado desde la aprobación de esta ley. Además, la normativa ha sido considerada como discriminatoria por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

sábado, 27 de marzo de 2021

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | Ser marroquí y homosexual y no poder pedir asilo en Canarias por miedo

Imagen: El Diario / Vicente y Ashim

Ser marroquí y homosexual y no poder pedir asilo en Canarias por miedo.

Ashim llegó a Gran Canaria en diciembre desde Dajla, pero no pudo solicitar la protección internacional hasta marzo. Su primera asistencia letrada fue en grupo y tuvo lugar en el CATE de Barranco Seco durante las primeras 72 horas desde su llegada: “No puedo decir que soy marroquí y gay delante de tanta gente”.
Natalia G. Vargas | El Diario, 2021-03-27
https://www.eldiario.es/canariasahora/migraciones/marroqui-homosexual-no-pedir-asilo-canarias-miedo_1_7350540.html

A Ashim* (nombre ficticio) le tiemblan las piernas cuando explica que ha solicitado protección internacional por ser homosexual. En Marruecos, confesar su orientación sexual supone una condena de prisión de tres años o, lo que considera peor, ser agredido y señalado eternamente por la población. Para mostrarlo, enseña con indignación en su móvil un vídeo en el que decenas de personas pegan una paliza en la ciudad de Fez a dos hombres que paseaban en un coche. También estaba nervioso la noche en la que le avisaron de que su patera partiría de Dajla en cuestión de horas.

Eran las tres de la madrugada y estaba despierto, en una casa en la que llevaba encerrado un mes con 25 personas más, esperando la llamada. “Había que esperar a que no hubiera policías’’, cuenta. Tenía miedo. Sabía que atravesar el mar en una embarcación precaria era peligroso. Aún recuerda el llanto de una de las dos mujeres que viajaban con él. Estaba embarazada y temía que su bebé naciera en mitad del océano. Durante la travesía les pilló la lluvia. El agua caía sobre el mar y su temor a la muerte era cada vez mayor. “No volvería a hacerlo, nunca”.

Después de tres días sentado en la misma posición y orinando en una botella, vio a lo lejos el muelle de Arguineguín, al sur de Gran Canaria, por el que ha pasado la mayoría de migrantes que han alcanzado Canarias en el último año. Después, en una guagua, fue trasladado al CATE (Centro de Atención Temporal de Extranjeros) de Barranco Seco, un campamento policial compuesto por carpas situado en la capital grancanaria y cuyas condiciones han sido criticadas por el defensor del pueblo al no ser “adecuadas”. De su paso por el CATE recuerda el frío, la lluvia, y la falta de comida y agua suficientes.

También, su primer contacto con un abogado. En una breve reunión en grupo, un letrado les explicó las circunstancias en las que podrían acceder a la protección internacional, entre ellas sufrir persecución en el país de origen por orientación sexual. Ashim no se atrevió entonces a levantar la mano: “¿Cómo voy a decir que soy gay delante de tanta gente?”, pregunta. Ashim tenía miedo a las consecuencias, ya que en el CATE compartía carpa con más marroquíes, con los que también convivió en un hotel del sur de Gran Canaria después de las 72 horas bajo custodia policial marcadas por la ley.

En enero, cuando el CATE llevaba ya dos meses en funcionamiento, fuentes jurídicas que atienden a las personas retenidas en este espacio explicaron a esta redacción que la asistencia letrada se hacía entonces por grupos de unas siete personas y con una duración aproximada de 20 minutos. En algunos casos, recurrían a los propios migrantes que manejaban algunas palabras en español para que trasladaran la información al resto. Los abogados reconocieron entonces que hacer un seguimiento y dar atención continuada a quienes cumplían con el perfil para solicitar asilo era “complicado”, porque después de tres días eran reubicados en otros espacios.

Ante estas trabas en la asistencia letrada, Vicente, un vecino grancanario, fue la persona que le ayudó a solicitar la protección internacional. Se conocieron en una aplicación de citas cuando Ashim permanecía alojado en un complejo turístico. “Nos fuimos conociendo y un día me dijo que se lo iban a llevar a un campamento de Tenerife porque el hotel cerraba’’, dice Vicente. Por ello, le ofreció quedarse en su casa. “Si no nos hubiéramos conocido, probablemente él estaría ahora en Las Raíces”.

El 8 de marzo, ambos se desplazaron a una comisaría de la Policía en Las Palmas de Gran Canaria a las 9.00 de la mañana. ‘’Nos dijeron que cuanto antes fuéramos, mejor nos atenderían porque no habría tanta gente’’, señala Vicente. Ashim se entrevistó allí con una mujer que le transmitió la confianza necesaria para contarle con detalle toda su historia. “Imagina que soy como una hermana para ti”, fueron sus palabras mágicas.

Un activista admirador de Nietzsche

Ashim nació en el sureste de Marruecos y su familia, dedicada a la agricultura, es bereber, por lo que en su país ha sufrido también racismo por parte de las comunidades árabes. Nadie en su pueblo sabía que él era homosexual. El estigma de la pobreza o el analfabetismo ha recaído sobre las comunidades imazighen: “Hay muchas diferencias entre las dos etnias. La principal es la lengua y la mayor igualdad de hombres y mujeres entre la población bereber”. Él reconoce que a veces ha sufrido insultos en Marruecos por hablar su idioma: “Los árabes creen que su idioma es el dominante porque dicen que es el del Corán’’.

Sus ganas de combatir la discriminación le condujeron a formar parte de movimientos activistas y a estudiar Filosofía en Marrakech a los 19 años. El filósofo favorito de Ashim, creyente y practicante, es Nietzsche. “Es el más loco”, bromea, mientras explica que el contenido que recibió en las clases es similar al que se imparte en cualquier universidad de Europa. Durante su época universitaria mantuvo una relación con otro hombre a escondidas. Solo lo sabían dos de sus amigos, que también pertenecían al colectivo LGTB.

Pese a que ha solicitado protección por su orientación sexual, la razón que expone ante su familia es su activismo. Antes de atravesar la ruta canaria, sus padres le habían concertado un matrimonio con una mujer. Cuando decidió marcharse, solo se lo dijo a uno de sus dos hermanos mayores. Pagó unos 15 euros para ir de Marrakech a Cabo Bojador. De ahí, con otros cien euros llegó a Dajla, punto de partida de la patera. Por el hueco en el barco, pagó 2.500 euros. Viajar a Europa por vías legales es “imposible”. “Es muy caro. Intenté tres veces conseguir el visado, pero me lo denegaron. Debía demostrar que tenía mucho dinero para poder estar aquí”.

Discriminación laboral
Ahora, en una pequeña vivienda del sur de Gran Canaria, Ashim pasa los días pensando en el futuro. Ya ha presentado la solicitud de protección internacional, pero ahora necesita trabajar e integrarse, y pese a que se conforma con cualquier empleo, desearía poder convalidar sus estudios de Filosofía e impartir clases.

Las personas migrantes y refugiadas LGTB tienen más posibilidades de experimentar situaciones de discriminación en el acceso a un empleo. Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Lucha contra la discriminación en el ámbito laboral por razones de orientación sexual e identidad de género’ de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Todas las personas entrevistadas en el estudio afirman que su orientación sexual o identidad de género son una desventaja para conseguir trabajo. Las mayores trabas aparecen para las mujeres transexuales.

Vicky Barambones, una de las autoras del informe, ha subrayado en declaraciones recogidas por Efe que es “fundamental” visibilizar este tipo de discriminación porque es “muy difícil de probar”. Además, la directora general de CEAR, Estrella Galán, ha señalado que la consecución de derechos que España ha logrado para el colectivo “no se refleja en su acceso al mercado de trabajo’’.

DOCUMENTOS
Lucha contra la discriminación en el ámbito laboral por razones de orientación sexual e identidad de género / Área de Inclusión de CEAR
Ed. digital: DL M-31375-2020 / Open Access CEAR

https://www.cear.es/wp-content/uploads/2021/03/Informe-LGBTIQ_WEB_final.pdf