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viernes, 22 de marzo de 2024

#hemeroteca #memoria | Mikel Corcuera, sin pelos en la lengua

Mikel Corcuera bromeando con su peso para Ondojan en julio de 2004 //

Mikel Corcuera, sin pelos en la lengua

Hoy, 22 de marzo, se cumplen dos años del fallecimiento de quien fundara esta sección, uno de los más añorados y queridos críticos vascos, tanto en vida como en el recuerdo
Josema Azpeitia | Noticias de Gipuzkoa, 2024-03-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gastronomia/2024/03/22/gastroleku-mikel-pelos-lengua-8027029.html 

Vaya por delante que no es mi intención convertir el 22 de marzo en fecha comodín para desempolvar el recuerdo de Mikel Corcuera manteniéndolo el resto del año olvidado como hacemos con tantos personajes o reivindicaciones. En mi caso, al menos, recuerdo y menciono a mi malogrado amigo siempre que viene al caso, no limitándome a efemérides. Pero se da la terrible casualidad de que la crónica de hoy coincide, exactamente, con el día en que el añorado gastrónomo exhaló su último suspiro y con que concretamente este es el artículo número 100 que firmo en esta sección que él fundó. Así que era obligado dedicar el ‘Gastroleku’ de hoy a la memoria de quien tanto teorizó e hizo por nuestra gastronomía.

Eso sí, incidiendo en mi fama de desmitificador o, mejor dicho, movido por el noble fin de mitificar aún más la figura del desaparecido crítico, no voy a publicar un artículo meloso como hice el año pasado con Palabras para Mikel, recopilando elogios hacia él. Al contrario, hoy quiero reivindicar el Mikel más canalla, el que no tenía pelos en la lengua cuando había que levantar la voz, el que sabía poner el dedo en la llaga cuando era necesario y lo hacía, además, de una manera elegante y autorizada.

Y es que Mikel era, ante todo, persona positiva, mucho más amable y menos resabiado que muchos críticos que se creen poseedores de la razón, y generalmente optaba en sus artículos por el lado lúdico, el descriptivo, el didáctico, antes de meterse en jardines o en lodazales como acostumbran o (¡ay!) acostumbramos algunos. Pero Mikel era también alguien con gran criterio que sabía sacar a relucir su vis crítica de forma tajante y certera.

Coincide esta reflexión con un pensamiento del propio Mikel en un artículo en Ondojan.com, en marzo de 2009, donde afirmó que “un crítico gastronómico, para llegar a tener autoridad moral, que no es lo mismo que el poder autoritario del que siembra el terror, ha de tener como compañera de viaje a la humildad. Tampoco el acriticismo es una cualidad de un verdadero crítico, si bien la otra cara de la moneda, la altanería puede pagarse cara al sembrar vientos y recoger tempestades”.

Perlas, dardos y sabias palabras

Así, sin altanería sembró Mikel sus artículos y declaraciones, habitualmente positivas, de “perlas” y “dardos” bien dirigidos, como el que dedicó al esnobismo de la cocina en una entrevista (Ondojan, julio 2004) en la que sentenciaba que “veo un problema en la alta cocina moderna, sobre todo con los jóvenes cocineros, que como están aprendiendo en los mismos lugares, se vive una cocina imitativa. Al principio eso es normal, pero a la hora de crear nuevos platos, tienes que volar libre, olvidarte de gran parte de lo que has aprendido para hacer tus experiencias propias. Pero como no todos pueden ser artistas ni grandes creadores, y todo el mundo quiere serlo, es un gran problema, el de la imitación contemporánea y la estandarización en la cocina (...). Yo tengo miedo a que en todos los restaurantes se coma lo mismo y por eso creo que hay que resaltar el tema de la personalidad local, regional o europea”.

Sabias palabras, sin duda, que van en consonancia con otras en la misma entrevista, en la que Mikel comenta: “Estoy a favor de la cocina moderna y vanguardista, pero un país que pierde la identidad y sus tradiciones pierde muchas cosas. (...) Ahora vivimos un momento peligroso, porque con tantas innovaciones podemos dar al traste con todas las tradiciones, nos estamos cargando platos de legumbres; yo reivindico los platos de cuchara, que han sufrido un poco de recesión”.

Visionario, Mikel sabía ver el bosque tras los árboles. Así, en su artículo ‘La dignidad profesional’ (Ondojan.com, junio 2011), el donostiarra sentenciaba: “Las materias primas más auténticas están convirtiéndose en meros recuerdos históricos. O si no, solo las encontramos a precios astronómicos. (...) Los productos excepcionales son cada vez más escasos. Se nos antoja que suena a música celestial la defensa numantina de “la cocina de mercado” cuando ese mercado, por desgracia, se ha estandarizado víctima de ese fenómeno de nuestro tiempo que no es otro que la globalización”.

Cero tonterías
Y es que Mikel era abierto de mente, sí, pero no podía con la tontería. Lo dejó claro cuando en el artículo ‘Bistromanía y bocatería pija’ (Ondojan.com, septiembre 2009) afirmaba, ante las nuevas tendencias de lo que definía como “fast food para ricos”, que “una cosa es comer un bocata con muy buen género a un precio razonable y otra bien diferente, instalar garitos de lujo para alimentar con extravagancias de nuevo rico a los ‘yuppies’”. Y añadía un ejemplo relativo a dicho esnobismo: “En Madrid, el restaurante Estik tenía en su carta hamburguesa de wagyu a 80 euros... pero, ya hace tiempo que cerró”.

El propio Mikel admitió, en sus últimos años, que su lado crítico iba en aumento. Así, en el artículo ‘Entre soles y sombras’ (Noticias de Gipuzkoa, marzo 2020), dedicado principalmente a lo que él consideraba el “desaguisado” cometido por la guía Repsol al retirar varios soles en Gipuzkoa, reflexionaba: “No sé si es por cosa de la edad, no creo, pero todos mis amigos y colaboradores me dicen que me estoy volviendo un pasota, sobre todo en las cosas de comer y beber. Más que nada en lo referente a estrellas u otros galardones, así como a nefastos concursos televisivos, manipulando incluso a niños. No digamos de las naderías que se leen en las redes sociales”. No era todavía consciente Mikel del auge de los ‘instagramers’ que inundan ahora el ciberespacio elogiando el ‘fast food’ y salpicando ‘urbi et orbi’ con su garrulismo culinario, porque tampoco hubiera tenido piedad con ellos.

Al igual que no la tuvo en el mismo artículo con la Michelin, a la que calificaba de “Guía roja solo de tapas”, y de la que decía: “Me chocan mucho otros olvidos, supongo que intencionados, de la precitada guía, asociada ahora de forma increíble y lamentable a un depredador como TripAdvisor, que tiene mucho de negocio puro y duro y muy poco de valorar la calidad gastronómica”. Lo dicho, sin pelos en la lengua. Añoramos tu amabilidad, pero también tu sinceridad, Mikel. 


Mikel Corcuera, in memoriam: La anécdota del crítico que fue engañado

Su falta de tolerancia hacia los prepotentes se ve perfectamente reflejada en una anécdota, tan terrible como verídica, recogida por Mikel en el artículo titulado 'El cazador cazado'
Josema Azpeitia | Boticias de Gipuzkoa, 2024-03-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gastronomia/2024/03/22/gastroleku-mikel-corcuera-memoriam-fallecimiento-8027158.html

Si algo no soportaba Mikel Corcuera era la altanería y la prepotencia de algunos críticos y gastrónomos. Lo dejó bien patente en la entrevista que publicamos en Ondojan.com, en enero de 2019, cuando al preguntarle qué era lo que más detestaba en una persona, contestó: “El postureo, la superficialidad, la banalidad. Odio la gente que banaliza la gastronomía, cuando es de lo más profundo que tenemos”.

Hilarante anécdota
Esa falta de tolerancia hacia los prepotentes, que muchas veces combinaban esa cualidad con la ignorancia, se ve perfectamente reflejada en una anécdota, tan terrible como verídica, recogida por Mikel en el artículo ‘El cazador cazado’ (Ondojan.com, marzo 2009) relativa al crítico bretón Charles Monselet. Mikel la contaba de manera amena e hilarante con estas palabras: “Hay un ejemplo histórico que no tiene desperdicio. Lo protagoniza el bretón Charles Monselet, el que fue llamado sucesor de Grimod de la Reynière, ya que por su estilo, gracia y naturalidad a la hora de escribir sobre temas gastronómicos no le era difícil emular a su mítico maestro. Monselet, que como decimos escribía a las mil maravillas, sobre todo de temas culinarios, sin embargo, no parece que destacase por ser precisamente un “morrito fino”. Y es que su paladar y su olfato dejaban bastante que desear.

Así que, al “pijotero” de Monselet, hipercrítico en sus apreciaciones, le dieron de probar de su propia medicina. Aurelien Scholl contó, una vez que Monselet murió, una terrible jugarreta de la que fue objeto por parte de Eugène Chavette. Éste le invitó una vez a cenar en su célebre y encopetado restaurante de París, Brebant, y le ofreció un menú magnífico, digno del homenajeado: sopa de nidos de golondrina, lubina, costillas de corzo con salsa picante y urogallo relleno de aceitunas. Todo regado con vinos no menos soberbios: el renano Johannisberg, el borgoñón Clos de Vougeot y el bordelés Château Larose".

Un triste y vulgar caldo
Cuenta Mikel que Monselet "quedó francamente encandilado por los manjares que le ofrecieron y se dedicó a cantar las excelencias de cada uno de los platos y vinos. Pero una vez finalizada la comida, se destapó el maquiavélico engaño. Los nidos de golondrina no eran otra cosa que un triste y vulgar caldo disimulado con unos raquíticos fideos. La lubina era un bacalao fresco disfrazado en el que se había puesto como espina un doble peine muy fino que sirvió a la postre como muestra infalible de tan cruel burla; las costillas de corzo eran de lechal marinadas en bitter; el urogallo, nada más y nada menos que un vulgar pavipollo empapado en absenta. Y con los vinos tres cuartos de lo mismo: la botella de Clos de Vougeot, era un vino tinto corriente, al que se había echado una cucharadita de coñac y una flor de violeta para darle aroma. Con el Burdeos se había procedido a una mistificación parecida y el Johannisberg era un vulgar Chablis mezclado con un poco de esencia de timol. Terriblemente consternado, Monselet lo único que pidió es que se mantuviera el secreto hasta su muerte, ocurrida el 18 de marzo de 1888, petición que fue aceptada por parte de sus despiadados anfitriones”.

viernes, 29 de julio de 2022

#hemeroteca #homenajes | La “leyenda” de Mikel Corcuera

Noticias de Gipuzkoa / Participantes en el homenaje a Mikel Corcuera //

La “leyenda” de Mikel Corcuera.

Josema Azpeitia | Noticias de Gipuzkoa, 2022-07-29

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/gastronomia/2022/07/29/leyenda-mikel-corcuera-5864829.html 

El asador Aratz, del barrio de Ibaeta, fue este martes el escenario de un homenaje organizado por ZUM Edizioak, con la colaboración de este diario, a la memoria de Mikel Corcuera, de cuyo fallecimiento se cumplieron cuatro meses el pasado viernes 22 de julio. Mikel Corcuera era el anterior inquilino de esta página, periodista y crítico gastronómico que ha dejado en el sector una “profunda huella”, expresión que él gustaba de utilizar cuando era a él a quien tocaba dar cuenta de la desaparición de amigos relacionados con su gremio y su pasión culinaria. Pero esta vez es él quien nos falta, es él quien ha dejado un hueco que será difícil rellenar habida cuenta no sólo de su inmensa experiencia y su vasta cultura, sino de la cantidad de simpatías que concitaba en el complejo y dividido mundo de la gastronomía vasca.

Pensará más de un lector o lectora que ya estamos hablando bien de quienes nos han dejado, como se hace con todo el mundo, pero cualquiera que haya tratado con Mikel Corcuera avalará nuestras palabras y coincidirá en que Mikel era una de esas curiosas personas que “no tenía enemigos”. Lo subrayó nada menos que Rafael García Santos quien, al contrario, ha levantado a lo largo de su labor más de una polémica polvareda. El veterano crítico fue uno de los ausentes en el homenaje a Mikel que quiso hacer su aportación enviando un vídeo. En él, se refería a Mikel Corcuera como “un gozón, un inmenso gozón” a quien “le hubiera encantado disfrutar de esta fiesta con sus amigos”. Respecto a su carácter, el crítico, visiblemente emocionado, afirmó que “Mikel fue un amigo de todos. Nunca le escuché una sola mala palabra”.

Ese carácter conciliador fue también subrayado por Juan Mari Arzak, que también compareció por medio de un vídeo junto con su hija, Elena, que no pudo acudir por motivos profesionales que le obligaron a ausentarse de Donostia. El veterano chef afirmó que “echaba mucho de menos” a Mikel Corcuera, lo describió como una persona “muy dada a los demás” y finalizó subrayando que “Mikel era insustituible”.

También se dirigió a los presentes el gastrónomo zaragozano Eduardo Bueso, quien durante varias décadas editó la revista La Buena Mesa y hoy dirige la web Lugares con estrella. Bueso, que contaba con Mikel como colaborador fijo, subrayó también su carácter abierto y la cantidad de puertas que le había abierto en el País Vasco.

Estos vídeos, proyectados tras la bienvenida que dispensaron a los presentes los hermanos Xabier e Iker Zabaleta, responsables del Asador Aratz, junto con una sentida glosa sobre Corcuera pronunciada por el gastrónomo y editor Manolo González, que recordó su infancia compartida con Mikel en Gros y sus múltiples colaboraciones profesionales en su edad adulta, dieron arranque a un banquete que se prolongó por espacio de tres horas y media y en el que se combinaron los discursos, los brindis y, por supuesto, la degustación de diferentes platos representativos de la gastronomía vasca e internacional, todos ellos basados en el libro Recetas de leyenda de Mikel.

No faltó nadie
Y es que un homenaje a Mikel Corcuera no hubiera tenido sentido si en él no se hubiera comido y bebido como si no hubiera un mañana, y esa fue la premisa que tomamos al organizarlo y empezar a llamar a diferentes cocineros, bodegueros, distribuidores… que respondieron de manera unánime ofreciéndose a cocinar de manera gratuita y desinteresada, regalando productos, cediendo vinos, sidra, txakoli… El sector culinario y la distribución se implicaron al 100% y no fueron pocos los que se quedaron fuera ya que nadie, absolutamente nadie, se negó a colaborar o tuvo el más mínimo atisbo de duda. Incluso quienes no podían acudir por cuestión de agenda se las ingeniaron para estar presentes y aportar lo que hiciera falta, como los Arzak, que enviaron en su nombre a Igor Zalakain, responsable de su laboratorio, o Rafa Gorrotxategi, que fue representado por su hijo, Joanes, que demostró una profesionalidad y una meticulosidad equiparables a las de su padre.

Todos los cocineros y varios comensales tomaron la palabra, todos recordaron las bondades del amigo desaparecido. Fue una noche cargada de emociones en la que, en todo momento, estuvo muy presente quien fue el más conciliador, amable y comedido de los críticos gastronómicos donostiarras, alguien que ya no está, pero a quien no dejaremos, en absoluto, caer en el olvido.

viernes, 6 de mayo de 2022

#hemeroteca #feminismo | Por un feminismo más allá de la identidad

Manifestación 8M en 2019 en la localidad de Sabadell //

Por un feminismo más allá de la identidad

Frente a un feminismo esencialista, centrado en exclusiva en las mujeres, hay otro dispuesto a construir alianzas para sumar a los sectores sociales más golpeados por el capitalismo y el patriarcado
Santiago Eraso Beloki | ctxt, 2022-05-06
https://ctxt.es/es/20220501/Firmas/39320/feminismo-identidad-alianzas-rebeldes-santiago-eraso-beloki.htm

Escribo estas notas a partir de la lectura de 'Alianzas Rebeldes' (Bellaterra, 2021), una recopilación de textos, coordinada por Clara Serra, Cristina Garaizabal y Laura Macaya.

A principios de los años setenta comencé a leer los primeros textos sobre feminismo, a la vez que descubría otros sobre libertad sexual, diversidad de género, justicia social, lucha de clases, movimientos contra el racismo o el imperialismo colonial. Mientras leíamos ‘La revolución sexual’ y ‘La función del orgasmo’ de Wilhelm Reich o ‘El arte de amar’ de Erich Fromm, leíamos también el ‘Informe Hite. Estudio de la sexualidad femenina’ de Shere Hite o ‘Segundo sexo’ de Simone de Beuavoir, junto a textos de Rosa Luxemburgo, Herbert Marcuse o Franz Fanon, entre otros, a la vez que nos dejábamos atrapar por la poesía desobediente de Walt Whitman, la psicodelia viajera de Jack Kerouac o el hedonismo vital y rebelde, un tanto nihilista, de Alan Ginsberg o William Burroughs. Era un magma ideológico inconcreto donde un día te levantabas eurocomunista y otro anarquista (algún amigo me dijo una vez que vivía en el cuerpo de un socialdemócrata radical con alma libertaria). Aquellas lecturas vinieron al mismo tiempo que se apagaban los últimos ecos de Mayo del 68 en Francia, llegaba el fin del franquismo y se iniciaba un periodo convulso de transformación democrática, acompañado por una profunda transición social y cultural (pude acceder directamente a muchas de estas publicaciones gracias a la amistad y a los buenos consejos recibidos de Mikel Corcuera –lamentablemente fallecido estos días– que durante aquellos años fue el responsable en Donostia/San Sebastián de Enlace, la mítica distribuidora de libros que entonces representaba a una parte importante de las editoriales progresistas de España y Latinoamérica).

Las sucesivas huelgas generales que se convocaron en las décadas de 1970 y 1980, las manifestaciones contra el franquismo, por la amnistía de los presos políticos o contra la guerra de Vietnam, habituales en muchas calles, se cruzaban con los ecos lejanos de las revueltas antirracistas en EE.UU, las anticoloniales en África o contra las dictaduras latinoamericanas y los más cercanos de las primeras manifestaciones de los frentes de liberación homosexual o de las históricas jornadas feministas que se sucedieron en Granada, Barcelona, Santiago de Compostela, Madrid, Córdoba, etc.

A pesar de las diferencias internas, entonces el feminismo también había iniciado un proceso de autonomía organizativa pero con plena consciencia de pertenecer al amplio campo de reivindicaciones de derechos sociales. Para nosotros las luchas por el reconocimiento y la igualdad del movimiento feminista formaban parte de un conjunto transversal de protestas y demandas políticas por la ampliación de las libertades y la consolidación de la democracia.

Un buen ejemplo, entre otros muchos, de esa militancia ahora nombrada como interseccional, podría ser la llevada a cabo por Empar Pineda, una de las grandes precursoras del feminismo en España. Fundadora del Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid, de la Comisión Pro-Derecho al aborto, fue tenaz luchadora antifranquista, militante comunista y, como miembro del colectivo Hetaira, defensora de los derechos de las trabajadoras sexuales (por cierto, estos días se puede ver en los cines 'El acontecimiento' de la directora Audrey Diwan, basada en la novela autobiográfica de Annie Ernaux. Un drama intimista y realista, profundo retrato psicológico de una estudiante de filología que a principios de los años sesenta en Francia descubre que está embarazada contra su voluntad y sin la posibilidad de compartir con nadie su drama. Desde el primer momento no le cabe la menor duda de que no quiere tener una criatura no deseada. En una sociedad en la que se penalizaba el aborto con prisión y multa, se encuentra sola; hasta su pareja y algunas de sus amigas se desentienden del asunto. Además del desamparo y la discriminación por parte de una sociedad que le vuelve la espalda, queda la lucha frente al profundo horror y dolor de un aborto clandestino y la posibilidad de morir o terminar encarcelada. El drama de muchas mujeres cuyo destino quedaba determinado por, como dice la propia protagonista, una enfermedad propia de las mujeres de aquel tiempo: ser obligada a ser ama de casa).

Precisamente por representar un feminismo amplio, plural y mestizo, Pineda prologa ‘Alianzas rebeldes. Un feminismo más a allá de la identidad’, una recopilación de textos con distintas voces comprometidas con la pluralidad y el disenso en el interior del propio feminismo. Es decir, frente al feminismo esencialista, centrado en exclusiva en las mujeres como sujetos de la igualdad, nos hablan de otro dispuesto a construir alianzas para sumar a los sectores sociales más golpeados por el capitalismo y el patriarcado.

En los textos que componen esa publicación se reivindica una genealogía del feminismo capaz de contribuir a generar una alternativa al modelo social y económico que causa la exclusión de las mujeres, pero también de las personas trans, las trabajadoras sexuales y, en definitiva, de todas las vidas más castigadas por la pobreza, las políticas fronterizas excluyentes o el racismo institucional.

Algunos pensábamos entonces, y a la vista de las manifestaciones del último 8M seguimos aún creyendo, que el feminismo es un movimiento ético y cultural que se dirige a toda la sociedad y por eso algunos hombres nos sentíamos interpelados y copartícipes de sus reclamaciones. A lo largo de estas décadas el feminismo no ha dejado de requerir nuestra responsabilidad para conseguir una sociedad más justa, igualitaria y sin discriminación sexista. Sin embargo, los datos siguen siendo escalofriantes en relación con la violencia machista de género, de la cual los hombres somos protagonistas casi exclusivos; pero también los referidos a nuestro papel todavía insignificante en las implicaciones personales que supone sostener la sociedad de los cuidados. Es evidente que será mucho más difícil un verdadero y duradero cambio social si una gran mayoría de hombres no somos capaces de sumarnos, con todas las consecuencias, a las reivindicaciones en favor de la igualdad.

Las últimas décadas estamos asistiendo a un repliegue conservador, muy relacionado con políticas de identidad excluyentes y punitivas que están favoreciendo el resurgir del fanatismo. La extrema derecha –con el beneplácito de la derecha más moderada, como hemos comprobado en el reciente acuerdo de gobierno en Castilla y León– lanza de nuevo su odio misógino, sexista y racista contra muchas de las grandes conquistas de las luchas históricas feministas; desprecia las leyes en defensa de lesbianas, homosexuales o transexuales; quiere eliminar el reconocimiento de la diversidad y la educación sexual en las aulas; imponer el pin parental (autorizar a los padres para que sus hijos no asistan a determinadas clases); abolir el matrimonio igualitario o la ley del derecho al aborto, mientras propone medidas de apoyo a la maternidad, la reproducción familiar y, en consecuencia, el regreso al “hogar” de las mujeres para más gloria de la identidad racial y nacional.

En respuesta a esta movilización del odio, como dice la periodista Nuria Alabao en su aportación al libro ‘¿A quién libera el feminismo? Clase, reproducción social y neoliberalismo’, el feminismo tiene la tarea de organizar esa fuerza colectiva a partir de un sujeto plural y transversal, capaz de sumar otras luchas en marcha: las de la libertad sexual y de género, pero también las articuladas a partir de la redistribución de la riqueza, el derecho a la vivienda, la de la defensa de los servicios públicos, la renta básica universal o los derechos de todas las trabajadoras. Si la subordinación de las mujeres no puede entenderse sin el capitalismo, el feminismo no puede sino impugnarlo. No hay liberación feminista – añade Alabao– si no implica liberación de la mayoría.

martes, 22 de marzo de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Fallece el crítico gastronómico Mikel Corcuera

Noticias de Gipuzkoa / Mikel Corcuera //

Fallece el crítico gastronómico Mikel Corcuera.

Nacido en Donostia en 1947 y colaborador del Grupo Noticias, fue Premio Nacional de Gastronomía.
Ana Úrsula Soto | Noticias de Gipuzkoa, 2022-03-22
https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/vivir-on/gastronomia/2022/03/22/fallece-critico-gastronomico-mikel-corcuera/1195959.html 

El crítico gastronómico y Premio Nacional de Gastronomía (1999) Mikel Corcuera ha fallecido este martes víctima de una enfermedad. Corcuera, muy conocido en el ámbito gastronómico por su larga trayectoria como crítico, colaboraba también con el Grupo Noticias elaborando semanalmente la página Gastroleku, en la que abordaba los secretos mejor guardados de los establecimientos hosteleros vascos.

Corcuera (Donostia, 1947) es autor de multitud de títulos relacionados con la cocina, como ‘Chacolí/Txakolina’, ‘Recetas de leyenda’, ‘25 años de la Nueva Cocina Vasca’ (2002) e ‘Historias del Comer’, entre otros. Precisamente, el libro que escribió sobre el vino blanco fue merecedor del Premio Nacional de Gastronomía a la mejor publicación de investigación de 2007. Asimismo, ha colaborado mano a mano con el afamado cocinero donostiarra Juan Mari Arzak en muchas de sus publicaciones.

Aunque su trayectoria vital le llevó a estudiar Derecho para convertirse en abogado especialista en el ámbito laboral, la vida le desvió por derroteros diferentes tras conocer a Rafael García Santos, quien sería su mentor en el ámbito de la crítica gastronómica, participando en diversas guías como Gorumetour, Campsa y Repsol.

Fue el inicio de una larga trayectoria como crítico que desempeñó en distintos medios de comunicación y formatos para dar a conocer lo que era su verdadera pasión: la gastronomía. Una pasión que también le hizo ser merecedor de distinciones como el Premio Euskadi de Gastronomía a la mejor labor periodística en 1998 y el Premio Nacional al mejor periodista gastronómico en 1999. Sus amplios conocimientos, además, le llevaron a desempeñar la labor de profesor de historia de la gastronomía en los inicios del Basque Culinary Center.

La enfermedad que le aquejaba desde hace un tiempo no le ha impedido seguir escribiendo sus leídas críticas que publicaba cada viernes en Noticias de Gipuzkoa, como las últimas que ha dedicado a la tortilla de patata. La cuarta y última entrega será publicada, desgraciadamente, a título póstumo este próximo viernes. Goian bego.
 
 
Transgresor y caballero.
Josema Azpeitia | Noticias de Gipuzkoa, 2022-03-23

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/actualidad/sociedad/2022/03/23/transgresor-caballero/1196172.html

una buena amiga me lo describió ayer perfectamente en medio de la lluvia (diluvio, más bien) de wasaps de ánimo y duelo que recibí a raíz del fallecimiento de Mikel Corcuera. "Verdades como templos me decía cuando coincidía con él en algún sarao. Era de los que sabía mucho y no alardeaba nada".

"Le importaba un pito lo que dijeran de él y de su vida privada. Se mereció un homenaje en vida, pero esos se suelen hacer a los que no lo merecen tanto".

Estas frases, prácticamente improvisadas mientras se teclean en el móvil, recogen la esencia de Mikel Corcuera.

El donostiarra que colgó la toga y la cambió por la mesa y el mantel era un sabio tranquilo. Repartía conocimiento y no sentaba cátedra. Compartía sabiduría y no pedía nada a cambio. Derrochaba amabilidad y nunca empleaba una palabra más alta que la otra. Era pura mesura. No insultaba. No ofendía. No cruzaba las rayas rojas. Y siempre, siempre, estaba dispuesto a echar una mano.

Pero no nos engañemos. Mikel Corcuera no era un corderito. Era crítico y transgresor. Denunciaba las injusticias. Ridiculizaba a los soberbios. No se casaba con nadie.

Ante la duda, Mikel era de los que se ponían a favor del débil, ya estuviéramos hablando de política, de economía, de raza o de condición sexual. Y todo, con guante de seda, porque, a pesar de ser muy punki en sus convicciones, no le gustaba alardear de cresta. Era, haciendo un guiño cinematográfico, de esos que tanto le gustaba utilizar como apasionado que era del séptimo arte, "transgresor y caballero".

Con su comportamiento y su maravillosa manera de ser, Mikel consiguió no hacerse enemigos, o si los tuvo, tuvo los mínimos. Mikel nunca insultaba, pero sabía definir a los egoístas, a los pedantes y a los abusones con términos no hirientes que dejaban en peor lugar a sus receptores que una retahíla de palabrotas.

Ese era Mikel. Un caballero. Un genio. Un pozo de sabiduría. Un pedazo de pan. Un amor. ¡Cuánto vamos a añorar tu saber, tu cultura y tu templanza, Mikel!

El autor es periodista gastronómico y coordinador de Ondojan.com