Mostrando entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amistad. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de abril de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #cine | 'La amiga de mi amiga': un homenaje 'queer' a Éric Rohmer

El Periódico / Fotograma de 'La amiga de mi amiga' //

'La amiga de mi amiga': un homenaje 'queer' a Éric Rohmer.

La directora Zaida Carmona presenta en el D'A Film Festival su ópera prima, ‘La amiga de mi amiga’, una fiesta de celebración de la identidad coescrita con Marc Ferrer.
Beatriz Martínez | El Periódico, 2022-04-30
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20220430/la-vida-de-mi-amiga-homenaje-queer-eric-rohmer-da-film-festival-barcelona-13591839 

En 'La amiga de mi amigo', de Eric Rohmer, se establecían combinaciones entre dos parejas de jóvenes como una especie de juego amoroso repleto de posibilidades. ¿Qué pasaría si se adaptara este esquema al ambiente queer de Barcelona? Es lo que plantea 'La amiga de mi amiga', el primer largometraje de Zaida Carmona, que ha escrito junto a otro francotirador del 'underground' de la capital como es Marc Ferrer.

En ella, la propia Zaida encarna a una joven un tanto neurótica, obsesionada con el amor y repleta de inseguridades. Tras la ruptura con su novia regresará a Barcelona donde se reencontrará con su grupo de amigas inmersas en la intelectualidad catalana. Entre ellas, encontramos a la artista musical Rocío Saiz, a la directora Alba Cros o la cantante Aroa.

«Durante el confinamiento me obsesioné con el cine de los 90 y con Rohmer. Así que me puse a escribir un guion sobre mi entorno, sobre las máscaras que cada uno llevamos mientras establecía un juego de espejos entre la realidad y la ficción, casi como si se tratara de una metapelícula, que es un género que me gusta mucho», nos cuenta la cineasta en conversación por Zoom.

El resultado es una pequeña obra inundada de frescura, de desinhibición y de besos, muchos besos, en la que late de forma constante el espíritu pop. Ahí está como leit motiv el tema de Christina Rosenvinge (que tiene un cameo en la película) 'Tú por mí', una versión de 'Lady Dilema' de Carlos Berlanga, camisetas de Papa Topo, las visitas al cine Zumzeig para ver un ciclo de Eric Rohmer o las referencias a ensayos feministas. 'La amiga de mi amiga' es, en definitiva, una fiesta de celebración de la identidad.

Zaida Carmona quería que fuera una película con referentes positivos. ¿Por qué el cine de lesbianas debe tener siempre un carácter trágico? «Creo que festejar la identidad también es un acto reivindicativo. Me gusta mucho una frase de Brigitte Vasallo que dice: ‘que lo mamarracho no nos quite lo político’. No quería que los personajes fueran ejemplificadores. A veces a las feministas LGTBI se nos exige eso, pero yo no tenía la intención de representar a todo un colectivo. Quería hacer una película de amigas. Son lesbianas, sí, pero son amigas».

Lesbianas invisibilizadas
¿Por qué hay tan poco cine protagonizado por lesbianas en nuestro país? «Las lesbianas hemos estado muy invisibilizadas, por ser LGTBI y por ser mujeres. Es cierto que la cosa está cambiando, pero muy lentamente, y en la mayoría de los casos, las películas que se hacen están dirigidas por hombres que nos sexualizan. Es algo histórico y faltan referentes. Lo que no se nombra no existe, ya sabes, y lo que no se ve, tampoco», continúa Zaida Carmona.

La directora conoció a Marc Ferrer (autor de obras tan iconoclastas como 'Puta y amada' o '¡Corten!') mientras ambos estudiaban la carrera de Comunicación Audiovisual en la Pompeu Fabra y desde entonces se convirtieron en amigos. Su imaginario y sus referentes son muy similares, de manera que sus respectivas obras se encuentran conectadas de alguna manera. «Marc ha sido una fuente de inspiración para mí, sobre todo porque me ha inculcado que las películas, hay que hacerlas como sea. Sin él, no hubiera sido capaz de dar el paso para hacer la mía».

martes, 1 de marzo de 2022

#hemeroteca #homofobia #television | Así es 'La edad de la ira': adolescencia, homofobia y búsqueda de la identidad

20 Minutos / Fotograma de 'La edad de la ira' //

Así es 'La edad de la ira': adolescencia, homofobia y búsqueda de la identidad.

Charlamos con Amaia Aberasturi y Manu Ríos, los protagonistas de la miniserie de Atresplayer Premium.
Diana Arrastia | Cinemanía, 20 Minutos, 2022-03-01
https://www.20minutos.es/cinemania/series/la-edad-de-la-ira-amaia-aberasturi-y-manu-rios-adolescencia-homofobia-identidad-4964040/ 

Esa tormenta perfecta que es la adolescencia, con su problemática innata, encuentra uno de sus reflejos más reales en una novela (y crítica social) que nació en 2011 del puño y letra de Nando López. Ahora Atresmedia TV, en colaboración con Big Bang Media (The Mediapro Studio) y Masficción, ha actualizado ‘La edad de la ira’ y la ha convertido en una miniserie de cuatro capítulos que ya está en Atresplayer Premium.

“¡Ojalá en mi adolescencia hubiera tenido una serie como esta! Y ojalá me hubieran recomendado leer una novela así”, exclama la actriz Amaia Aberasturi, que ha cambiado el bosque de ‘Akelarre’ por las aulas del instituto. “Es una serie necesaria e importante en cualquier momento, un ‘punch’ más que viene a sumar”, matiza. Porque la ficción aborda, entre otros temas peliagudos, la homofobia y la búsqueda de la identidad en la adolescencia.

“Aunque estamos en un momento en que mucha gente está alzando la voz, eso no quiere decir que esté todo hecho. Hay que aprovechar este movimiento para seguir dando visibilidad a estos temas y seguir creando contenido como este”, afirma Manu Ríos (‘Élite’), quien da vida a Marcos, el personaje protagonista. Un adolescente popular en el instituto y sin problemas aparentes que un día asesina brutalmente a su padre y hiere de gravedad a su hermano. Presuntamente. Así arranca la serie.

“La procesión va por dentro... La situación que tiene en casa es bastante dura, con un padre muy recto y autoritario que no le deja ser él mismo y una madre que es una víctima, porque también se trata la violencia machista. Conocer a Sandra (Amaia Aberasturi) y a Raúl (Daniel Ibáñez) en el instituto le libera. Se da cuenta de que ser como él es no es malo y de que hay gente que lo va a aceptar y querer así”, desgrana el actor, que asume un trabajo interpretativo muy diferente al anterior.

“Es un cambio muy drástico, pero ha sido brutal investigar en otro terreno. Tanto en ‘Élite’ como aquí he tenido mucha suerte de rodearme de un equipo muy bueno a nivel profesional y personal", cuenta Ríos: "Ha sido muy duro meterme en esta historia en ciertas situaciones, pero también muy enriquecedor y he aprendido muchísimo. Estoy muy agradecido”.

El terrible asesinato atribuido a Marcos impactará con fuerza en el día a día de los profesores y alumnos del instituto al que asiste el protagonista. “Es un golpe muy duro y se va a reflejar mucho en la relación de los tres amigos. Marcos desaparece, explota también contra ellos, está lleno de rabia, no entiende qué pasa, está frustrado, se siente culpable… Pero el apoyo de Sandra y Raúl le ayudará. La unión de estos tres amigos que se entienden y se aprecian tal y como son siempre está ahí”, valora Manu Río.

Y es que la oscuridad que es la vida de su personaje será alumbrada, entre otros, por Sandra, que además está enamorada de él. Y aquí reside el principal conflicto del personaje de Amaia Aberasturi. “Es una chica muy cañera, que parece que tiene las cosas muy claras, pero que se va dando cuenta, a medida que avanza la serie, de sus muchas dudas".

"No es tan madura como ella se piensa y aquí está la búsqueda de su identidad. Y sí, está muy enamorada de Marcos y, aunque ella es superliberal, no juzga y es muy defensora, le cuesta entender que el chico al que quiere sea homosexual... Lo bonito es que acabará amándole de otra manera”, explica la actriz.

¿Qué ha fallado?
En ‘La edad de la ira’ los problemas de los adolescentes son considerados con la importancia que se merecen. Y esto es algo que Manu Ríos valora especialmente. “Amaia y yo no hace tanto que vivimos la adolescencia y muchas veces sentíamos que nuestros problemas no eran importantes o que eran menores por ser de adolescentes".

"En esta serie se les da peso, muestra cómo los adolescentes no pasan simplemente por la edad del pavo, sino que de verdad están sintiendo y tienen que ser escuchados. Hay que dar valor a sus emociones... La tasa de suicidio ha aumentado y esto pasa por algo”, puntualiza, serio.

Homofobia, acoso, odio, violencia... ¿Son los viejos valores del sistema educativo y de las propias familias los causantes de las trabas que viven los más jóvenes para afrontar su identidad sexual? ‘La edad de la ira’ trata de dar respuesta a esta pregunta explorando cómo el sistema afronta la intolerancia en las aulas.

“En mi época del instituto, nunca se han tratado temas respecto al colectivo LGTBI, no nos han educado en que hay más opciones, en que no todo el mundo es heterosexual. Espero que hoy en día se esté haciendo y, si no, que esta serie ayude a la gente a reflexionar sobre lo importante que es que los adolescentes y los niños sepan que no está mal sentir lo que ellos sienten, que es normal”, defiende Manu Ríos.

A pesar de la crudeza de ‘La edad de la ira’ y de su tono dramático, no faltan “la risa, la locura y la felicidad. Esa luz no se pierde. Es una serie como la adolescencia, llena de altibajos. Como una montaña rusa. Que haya claros no la hace optimista, porque hay un asesinato a manos de un chaval que no puede más, pero lanzamos mensajes optimistas hacia la sociedad... Que se junten tres personas que se saben querer, que la homofobia no es un problema...”, celebra Amaia. “Hay un fondo esperanzador de 'hay gente buena que te va a apoyar y te va a querer como eres”, concluye Manu Ríos.

lunes, 11 de octubre de 2021

#libros #homosexualidad #vih #memoria | Los optimistas

Los optimistas / Rebecca Makkai ; traducción de Aurora Echevarría.

Madrid : Sexto Piso, 2021 [10-11].
572 p.

/ ES / EN* / NOV / Libros / Amistad / Gais / Historia – Siglo XX / Homosexualidad / Memoria histórica / VIH-Sida
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418342516 / 23,90 €

[.es] Yale Tishman es uno de los muchos amigos de Nico que se han reunido para honrar su memoria en una pequeña fiesta. A la misma hora, no muy lejos de allí, se celebra en una iglesia el funeral oficial, organizado por la familia, que ha dejado bien claro que sus amigos no son bienvenidos. Es Chicago, es 1985, y esos amigos son homosexuales. En otros tiempos, tal vez, Yale lo habría tenido todo para ser feliz: una relación estable, un grupo de amigos muy unido y una carrera prometedora. Sin embargo, es Chicago, es 1985, y el SIDA causa verdaderos estragos: uno a uno, sus amigos enferman, y cada día que pasa el virus estrecha más su cerco alrededor de Yale. Pronto, solo podrá apoyarse en la hermana pequeña de Nico, Fiona. Tres décadas después, Fiona está en París, tratando de localizar a su hija, que hace años le dio la espalda y desapareció. Hospedada en la casa de un amigo de los viejos tiempos, Fiona aún lidia con las devastadoras secuelas que aquella época terrible tuvo para su vida y la relación con su hija.

Entrelazando las historias de Yale y Fiona, Rebecca Makkai nos ofrece una formidable novela que reflexiona sobre la enfermedad y la muerte, pero ante todo sobre el poder de la vida, el amor y la amistad. ‘Los optimistas’ recrea con fidelidad el día a día de la comunidad gay en los ochenta, la paradójica atmósfera de vitalidad y esperanza por las libertades ganadas, y de incertidumbre y miedo en una época en la que un test positivo equivalía a una sentencia de muerte. Brutal y emotiva, esta novela retrata con gran humanidad a unos seres optimistas que incluso en medio del más pavoroso desastre continúan creyendo en la bondad.

lunes, 11 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial #familias | Cuando el Estado se mete en tu cama

Imagen: El Confidencial / Desconfinamiento en Milán
Cuando el Estado se mete en tu cama.
Es significativo que para limitar la movilidad el Estado italiano se centre en la familia.
Nuria Alabao · Periodista y antropóloga | Ara, 2020-05-11
https://www.ara.cat/es/opinion/nuria-alabao-estado-cama-coronavirus-covid-19_0_2451354935.html

Italia ha comenzado esta semana una fase avanzada de su desconfinamiento tras un debate sobre las relaciones y el amor. Por primera vez se podía salir de casa para hacer visitas, pero había mucha confusión respecto a quién se podía ver. El decreto recogía la palabra ‘congiunti’ –algo así como ‘pariente’– lo que generó polémica porque parecía excluir toda una gradación de posibles vínculos como relaciones no institucionalizadas –novios, amantes– y también todas las formas de la amistad.

El primer ministro tuvo que salir a aclarar que además de a los parientes, se podrían visitar a "los afectos estables”, parejas que no han formalizado la relación. Sin embargo, se excluía la posibilidad de visitar a amigos. Vamos, ni amigos, aunque sean más cercanos que los propios hermanos –por no hablar de suegras y cuñadas– y nada de amantes o ligues de internet. La polémica no se acalló. ¿Por qué iba a decidir el Estado quién es más importante para cada uno de nosotros? ¿O a quién necesitamos o nos necesita más? ¿Cómo se demuestra una relación estable ante un policía? Hay una regla no escrita para los gobernantes y la que estos deberían atenerse que dice: “no impongas normas que no puedes hacer cumplir”.

Sin embargo, estas discusiones son significativas. El shock de la pandemia ha permitido intervenciones del Estado en nuestras vidas de las que nadie vivo tiene memoria. Hemos asumido con facilidad limitaciones de la movilidad, pero también recortes de derechos fundamentales como el de manifestación. Por lo menos aquí no se mete en nuestra cama o en nuestros afectos, y el gobierno permitirá que decidamos a quien queremos ver –la limitación será de número–. Si lo hiciese, tendíamos que oponernos firmemente.

El Estado no debería meterse jamás a organizar los afectos humanos, aunque lo cierto es que sí se mete en nuestras camas, y mucho. Lo hace habitualmente cuando sigue dando soporte a la familia como célula fundamental de la sociedad. Todavía hoy la institución familiar asume muchas funciones imprescindibles para reproducir las clases sociales y el propio funcionamiento del sistema económico a través de mecanismos como la herencia, la deuda o los impuestos. Como ha advertido el feminismo, además, sin familias es más difícil deshacerse del Estado del bienestar porque cuando este se repliega, son las mujeres las que se ocupan de las tareas de cuidados de ancianos, niños, y en esta pandemia es evidente, también de los enfermos.

Es significativo pues que para limitar la movilidad el Estado italiano se centre en la familia. Sin embargo, la sociedad no es estática, y esta institución, aunque resiste, va perdiendo terreno como núcleo organizador de las relaciones humanas. En sus costados, surgen otras formas variadas de lazo social a las que solemos llamar “amistad” y que abarcan una gradación de posibilidades casi infinita. Por supuesto, no queremos que el Estado las regule, como no queremos que se inmiscuya en nuestros afectos y que nos señale cuáles de ellos cultivar en tiempos de emergencia.

lunes, 4 de mayo de 2020

#hemeroteca #saludpublica #controlsocial | Visitas a novios, pero no a amigos: así empieza Italia el desconfinamiento

Imagen: Nius / Una pareja en Florencia
Visitas a novios, pero no a amigos: así empieza Italia el desconfinamiento.
El país comienza su reapertura este lunes, permitiendo una mayor movilidad. La industria se pone en marcha y se podrá hacer deporte en parques.
Ismael Monzón | Nius, 2020-05-04
https://www.niusdiario.es/internacional/europa/visitas-novios-amigos-italia-desconfinamiento_18_2940795115.html

El encierro les ha servido a los italianos para reflexionar sobre sus amoríos. Algunos incluso habrán buscado desesperadamente pareja a través de aplicaciones durante la última semana y puede que hasta a quienes habían sido más desafortunados les haya llegado su momento. El Gobierno aprobó hace días que a partir de este lunes se permitirán las visitas a “personas con una relación afectiva estable”. Un término que por fin ha sido acotado y con el que Italia empieza así su desconfinamiento.

El Ejecutivo ha definido que este grupo lo integran familiares de hasta sexto grado, parejas de hecho, convivientes o novios. Quienes no están incluidos son los amigos. Sin embargo, por motivos de privacidad, no será necesario dar a la policía el nombre de la persona a la que se va a visitar, de modo que Italia podría amanecer este lunes con más novios y novias que habitantes. Será obligatorio el uso de mascarillas en este tipo de reuniones y aunque las autoridades no han impuesto un número exacto de personas, sí que llaman a “evitar aglomeraciones”. En los funerales sí habrá un máximo de personas.

Otro debate que ha suscitado polémica ha sido los desplazamientos a segundas residencias. Algunas regiones, como Véneto, los querían aprobar, mientras Roma se negaba. Finalmente, la decisión ha sido salomónica y el Gobierno permitirá acudir a ellas siempre que estén en la misma región y sólo para cuestiones de mantenimiento, no para permanecer en ellas. Otra cuestión será cómo comprobar el tiempo de estancia.

Y en cuanto a la movilidad ciudadana, la otra gran novedad es la posibilidad de hacer deporte al aire libre en los parques, que volverán a abrir siempre que así lo aprueben ayuntamientos y regiones. Hasta ahora se podía salir a correr cerca de casa en la mayoría de las ciudades, pero ahora no habrá límite de distancia. Tampoco de tiempo ni franjas horarias. E incluso se podrá utilizar el transporte público para llegar al punto en el que se va a desarrollar la actividad deportiva.

Para hacer deporte no será necesario llevar un documento, como sí lo es para desplazarse por otros motivos. La mayoría de las regiones del litoral mantendrán la prohibición de ir a las playas, aunque sí se podrá en Las Marcas, respetando el distanciamiento.

Vuelta de la industria
Oficialmente en Italia seguía parada toda la actividad no esencial, pero en la práctica más de la mitad del tejido productivo ya estaba funcionando. Este lunes retoma la marcha el resto de la industria que faltaba, con la vuelta de toda actividad manufacturera, la construcción o las grandes obras. En total, 4,5 millones de italianos se reincorporan a sus puestos de trabajo. Se sigue recomendando el teletrabajo, buena parte de las empresas están haciendo test a los empleados y en las fábricas se ampliarán los turnos y se tomará la temperatura a los trabajadores.

También los restaurantes y bares tendrán una vuelta progresiva. Cada vez más eran los que hacían reparto a domicilio y a partir de este lunes podrán servir comida y bebida para que los clientes vayan a recogerla. El consumo en los locales está previsto para el 1 de junio. Las peluquerías prevén la misma fecha, aunque se podría anticipar su reapertura si la situación epidemiológica lo permite. Mientras, las tiendas de barrio deberían levantar la persiana el 18 de mayo.

Mascarillas en el transporte
Como en España, también será obligatorio el uso de mascarillas en el transporte público o taxis. Habrá que guardar al menos un metro de distancia y se limitará el aforo máximo. En los autobuses será necesario entrar y salir por puertas distintas, algo que parece lógico, pero que en Roma no se ha respetado nunca. También se tomará la temperatura de los viajeros en trenes o aviones, donde ya se hacía.

Algunas ciudades, como Milán, han desarrollado planes para incentivar el uso de la bici. Sin embargo, en la mayoría de Italia siguen abiertas las zonas limitadas de vehículos y no es necesario el pago para aparcar en zona azul. Todas estas medidas están sujetas al estudio periódico de la situación sanitaria, por lo que el calendario previsto puede verse alterado.

viernes, 21 de febrero de 2020

#libros #homosexualidad #literatura | Hasta que deje de llover

Hasta que deje de llover / Javier Martínez.

[S.l.] : Autoedición, 2020 [02-21].
320 p.

/ ES / Libros / NOV / Literatura / Literatura juvenil / Aceptación / Amistad / Homosexualidad / Homosexualidad y literatura / Relaciones amorosas
📘 Ed. impresa: ISBN 9798613896066 / 12,50 €
Cita APA-7:Martínez, Javier (2020). Hasta que deje de llover. Autoedición.

[.es] Milo es tímido, introvertido y esconde sus heridas al mundo. Axel es espontáneo, atrevido y sólo tiene miedo de sí mismo. Su primer encuentro es tan ridículo como humillante, pero durante su primer verano juntos les unirá una intensa conexión que resistirá al tiempo y la distancia. Esta es una historia en la que chico conoce a chico, pero uno es incomprendido y el otro no es correspondido. Es un relato a través del tiempo, que recorre cuatro momentos clave en las vidas de Milo y Axel. Los años pasan, el corazón madura y los sentimientos cambian de forma. ¿Qué ocurre cuando cumples un sueño y no es como esperabas?¿Y si en realidad los sueños fueran una distracción que te aleja de lo que realmente necesitas?

DOCUMENTACIÓN
‘Hasta que deje de llover’, de Javier Martínez.
Goizeder Lamariano Martín | Cuéntate la vida, 2020-04-00

http://cuentatelavida.blogspot.com/2020/04/hasta-que-deje-de-llover-de-javier.html

martes, 21 de enero de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #literatura | Jódete y crece

Jódete y crece / Juan Pablo Cuevas.

Barcelona : Temas de Hoy, 2020 [01-21].
192 p.
Serie: Temas de Hoy.

/ ES / NOV / Literatura / Amistad / Homosexualidad / Homosexualidad y literatura / Millennials / Relaciones amorosas / Precariedad
📘 Ed. impresa: ISBN 9788499987804 / 16,90 €
Cita APA-7: Cuevas, Juan Pablo (2020). Jódete y crece. Temas de Hoy.

[.es] ¿Creías que tendrías un trabajo, una pareja y un piso para toda la vida? ‘Jódete y crece’ nos acerca a los miedos, expectativas y sueños truncados de todos. Las promesas que escuchó «la generación mejor preparada de la historia» se agrietan y una realidad aterradora se intuye tras ellas. Pero, lejos del dramatismo, esta novela nos abre una ventana a las noches de borrachera, a las canciones pop y a la salvaje expiación del sexo y la amistad frente al conformismo y la desesperanza.

Javier acaba de estrenar exitosamente su última obra. Andrés, un actor mediocre, intenta relanzar su carrera acercándose a él. Emma, la mejor amiga del dramaturgo, observa con escepticismo esa nueva relación. Los tres se miran por momentos con la desconfianza que dan las decepciones: las de los amigos que han fallado, los trabajos que les explotaron, los familiares que no estuvieron a la altura. Pero los tres comparten un momento vital y se darán cuenta de que su rabia no sale de lugares tan distintos.

La adaptación de la obra de teatro homónima del actor y dramaturgo Juan Pablo Cuevas está escrita por él mismo con un ingenio sorprendente. Porque, de no ser por algunos guiños al teatro, sería imposible adivinar que esta novela, intimista y deliciosamente literaria, no nació en este formato. Narrada en una hipnótica primera persona, ‘Jódete y crece’ nos adentra en el fascinante, aunque autodestructivo, pensamiento de un joven que, como tantos ‘millennials’, se encuentra perdido en la vida, sin el camino prometido del arte de crecer. Para lidiar con la inevitable frustración, Javier cuenta con Andrés, que no tiene claro ser su novio, su ligue o su amante (¿quién quiere etiquetas hoy en día?), y Emma, su amiga de toda la vida, a quien une una relación tan tóxica como maravillosa que nació como tantas otras con el bullying compartido… y que pocas novelas han descrito tan bien. De la peculiar relación entre los tres, todos perfectamente diseñados, brota un drama exagerado e inesperado que puede sin embargo aplicarse bien a tantos otros del día a día ‘millennial’. Juan Pablo Cuevas no cree en el optimismo barato y rehúye los tópicos para construir personajes de carne y hueso en un mundo que, nos guste o no, tiene poco de justo y mucho de eterna lucha, con los demás y con nosotros mismos.

👤 Juan Pablo Cuevas
es actor y dramaturgo. Se estrena como autor adaptando ‘Jódete y crece’, la tragicomedia teatral que lleva dos años interpretándose en el madrileño Teatro Lara. Su obra navega entre lo superfluo y lo intenso para encarar un problema universal: madurar tiene muchas más aristas de las que nos habían contado.

lunes, 23 de septiembre de 2019

#hemeroteca #bisexualidad | ¿Donde están nuestras amigas bisexuales? Sobre bifobia y amistad

Imagen: El Salto / El símbolo de la bisexualidad //

¿Donde están nuestras amigas bisexuales? Sobre bifobia y amistad.

A pesar de sufrir altos niveles de violencia, por encima incluso de otras orientaciones sexuales disidentes (gays, lesbianas), las personas bisexuales apenas tenemos vínculos de amistad con otras personas bisexuales. Si la alianza de la amistad es uno de los pilares más importantes a la hora de luchar contra la cisheteronorma, ¿por qué no nos hemos juntado?
Elisa Coll Blanco | El Salto, 2019-09-23
https://www.elsaltodiario.com/revolutionontheroad/donde-estan-nuestras-amigas-bisexuales 

El año pasado hubo un periodo de varios meses en los que algunas de mis amigas más cercanas y yo nos veíamos constantemente en manifestaciones, charlas y otros eventos relacionados con el activismo, pero nos costaba horrores encontrar un hueco para tomar un café y contarnos qué tal nos iba la vida. Entonces surgió una broma que estiramos hasta lo inestirable porque, la verdad, nos parecía graciosísima, aunque probablemente pierda toda la gracia al explicarla: si llegara el día en que se acabaran todas las opresiones, ya no tendríamos nada de lo que hablar ni manera de relacionarnos y nuestra amistad quedaría obsoleta. Nos imaginábamos a todas sentadas en torno a una mesa camilla, con una mantita y tés, sumidas en un incómodo silencio sin saber qué decir mientras el mundo celebraba la paz mundial.

Por muy divertida que nos pareciera esta imagen, lo cierto es que tiene una base de realidad: los grupos de amistades suelen tener en común circunstancias estructurales, opresiones o privilegios. Hace poco leí un artículo publicado en 2006 (1) de M. Paz Galupo, profesora en la Universidad de Towson que ha realizado investigaciones sobre las amistades en el colectivo LGTBIQA+ (dentro de un contexto occidental) que muestran la tendencia, dentro de dicho colectivo, a construir vínculos con personas del mismo género, raza [sic] u orientación sexual. Leyendo este artículo caí en la parte más dura de esta broma: nuestra amistad está marcada, en sus propias palabras, "en parte por el heterosexismo y la homofobia [sic] dominantes". Si todo esto no existiera, ¿nos habríamos hecho amigas?

Sin embargo, Galupo encontró una excepción. Una excepción que, a pesar de serlo, apenas ha sido estudiada y mucho menos visibilizada, y que a mí me dejó planchada al leerlo: las personas bisexuales apenas tenemos vínculos de amistad con otras personas bisexuales. La mayoría de la gente de la que nos hacemos amigas se nombran como homo/heterosexuales, especialmente estas últimas. ¿Por qué? ¿Dónde estamos las bisexuales? Teniendo en cuenta que, en términos de orientación sexual, tenemos las tasas más altas de violencia sexual, de violencia en pareja (incluida la violencia de género), de riesgo de sufrir depresión o ansiedad ¿por qué no nos hemos juntado?

Otra autora y activista bisexual a la que admiro, Shiri Eisner, menciona en su libro ‘Bi: Notes for a bisexual revolution’ un estudio publicado en 2011 en Estados Unidos (2) que recogía la frecuencia de angustia mental ("mental distress") de mujeres lesbianas y bis en áreas rurales y urbanas. Ambos colectivos muestran niveles similares en el entorno rural, pero al estudiar zonas urbanas, los de las lesbianas "se reducen significativamente, mientras que los de las bis prácticamente se duplican". Una de las razones principales tiene mucho que ver con los estudios de Galupo: en las ciudades existen comunidades LG que acogen, validan y empoderan, haciendo de colchón y refugio frente a las violencias derivadas de la cisheteronorma. Sin embargo, apenas existen en el estado español comunidades o colectivos bisexuales, y los que hay se han formado muy tardíamente, careciendo a día de hoy de la afluencia, la cohesión y el amplio discurso político que tienen otros colectivos con más recorrido histórico.

Lo cierto es que les bisexuales siempre hemos estado ahí: en nuestros grupos de amigues heteros, bolleras, maricas. Pero estas amistades han estado condicionadas, en parte, por nuestras prácticas. En un encuentro Bi-Bollo que organicé con algunas compañeras el año pasado en Madrid, varias chicas/es bisexuales contaban que en sus entornos cercanos el trato cambiaba significativamente en función del género de la pareja con la que estuvieran. Esta historia se repite una y otra vez, y Galupo la recoge en el mencionado artículo: en amistades entre chicas bis y heteros, una dinámica muy extendida es omitir el hecho de que las bis son, precisamente, bis, y centrarse en todo lo que se tiene "en común", creando una imagen falsa de heterosexualidad compartida, traducida al final en un armario translúcido. Y aunque no he encontrado aún estadísticas parecidas respecto a las amistades bi-bolleras, en aquel encuentro quedó claro que se da una dinámica parecida y a veces más difícil de encajar por venir de un colectivo con el que se comparten tantas violencias: si estás con un tío es que tan disidente no serás. Todo esto, además, normalmente marcado por una visión binarista del género y dejando a un lado una vez más a las identidades no binarias.

Y ahora, el misterio de Cuarto Milenio: si las bisexuales no estamos juntas, pero a su vez las heteros y bolleras se rodean principalmente de heteros y bolleras, ¿dónde estamos, entonces? Muchas de nosotras, nosotres, metidas en armarios. Desde que me nombré abiertamente como bisexual, no son pocas las amigas (y compañeras, conocidas o personas con las que he compartido dos cervezas) que me han confesado que ellas también son bisexuales aunque gran parte de su entorno no lo sabe. La mayoría de ellas se nombraban heterosexuales, pero algunas se nombraban lesbianas. Varias han dejado de nombrarse, simplemente. Porque nuestra "transición" a nombrarnos bisexuales muchas veces es, simplemente, la omisión: no concretar, no situarnos en ningún lado. Y esto significa, muchas veces, ocultar (de forma más o menos consciente) una parte de quienes somos, cercenar parte de nuestra identidad sin dejarla crecer, florecer, sin compartirla con quienes más queremos: nuestras amigas.

¿Lo bonito? En comunidades donde otras opresiones son tan fuertes que sobrepasan o se funden con la bifobia, a las que no pertenezco por mis privilegios (soy blanca, cis, sin diversidad funcional): que el concepto de ‘disidencia sexual’ puede resultar mucho más amplio y menos divisorio, demostrando una vez más que ni una sola violencia estructural caerá si no caen todas. En mi entorno: que hablar de bifobia nos ha hecho, a mis amigas y a mí, acercarnos y cuidarnos más y mejor. Crear la verdadera alianza bihetero, la verdadera alianza bibollo: dejar de omitir las partes inconvenientes, incómodas de nuestra amalgama de vivencias y deseos y dolores y ponerlas desnudas sobre la mesa, señalando cariñosamente los privilegios y dando espacio a las preguntas cuidadosas sin miedo a ofender, para poder convertir ese ‘unas/otras’ en un ‘nosotras’ diverso. Y, por favor, estando atentas a nuestro lenguaje cuando hablemos de disidencia afectiva/sexual, y no sólo respecto a la bisexualidad sino también considerando disidencias aún más invisibilizadas como la asexualidad - porque es posible que nuestras palabras condicionen la decisión de un ser querido de salir del armario con nosotres, o de seguir escondiéndose en él. Los armarios están llenos de bisexuales y la amistad es la patada más fuerte que se puede dar a la puerta para destrozarla y no volver dentro nunca más.

1/ M. Paz Galupo (2006), Sexism, Heterosexism and Biphobia, Journal of Bisexuality, 6:3, 35-45
2/ San Francisco Human Rights Comission LGTB Advisory Committee (2011), Bisexual Invisibility: Impacts and Recommendations. San Francisco, California (EEUU)

Elisa Coll Blanco.
Activista bisexual, creadora del taller "Viajar solas sin dinero y sin miedo" y autora del fanzine "Mitos del amor romántico".

lunes, 26 de agosto de 2019

#hemeroteca #bromance | La tensión sexual no resuelta (o sí) en las ‘películas de colegas’

Imagen: El País / Leonardo DiCaprio y Brad Pitt
La tensión sexual no resuelta (o sí) en las ‘películas de colegas’.
Así ha evolucionado la masculinidad en Hollywood a través de las ‘buddy movies’.
Juan Sanguino | El País, 2019-08-26
https://elpais.com/elpais/2019/08/23/icon/1566552479_885993.html

Dos personas incompatibles que, por circunstancias de la vida, se ven obligadas a pasar tiempo juntas acabarán aprendiendo a tolerarse, a apreciarse y a hacerse mejores personas la una a la otra. Cuando son un hombre y una mujer se le llama comedia romántica. Cuando son dos hombres, ‘buddy movie’ (película de colegas). Y todos son hijos de Tom Sawyer y Huckleberry Finn.

La primera mitad del siglo XX, la de Laurel y Hardy o Dean Martin y Jerry Lewis, presentó las parejas masculinas como escapismo (ante la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial), pero los setenta les dieron por fin un propósito: dinamitar el sistema con una detonación controlada que saciase el ansia del público por ver el orden caer. La excusa para juntarlos era el movimiento social ('Cowboy de medianoche'), literal ('Easy rider') o en huida hacia adelante ('Dos hombres y un destino'). Y entre el público masculino está mucho mejor visto emocionarse con una amistad entre dos tíos que con un romance entre un hombre y una mujer.

Con la 'buddy movie' interracial, los ochenta reintegraron el subgénero en el sistema: trabajar juntos para mejorarlo, tal y como pedía amablemente el presidente Reagan, era una misión más importante que sus diferencias de clase (‘Entre pillos anda el juego’), de metodología (‘Límite: 48 horas’), de capacidades (¡No me chilles que no te veo’) o de valores (‘Arma letal’). 'Thelma y Louise' consolidó una diversidad que ha acabado retrasando tres décadas la existencia de una ‘buddy movie’ con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt (en la reciente 'Érase una vez en... Hollywod', de Quentin Tarantino).

Porque ellos llegaron a un Hollywood donde si dos protagonistas blancos, de sexo masculino y de la misma edad compartían póster, el público asumiría que eran idiotas (‘Dos tontos muy tontos’, ‘Wayne’s world’, ‘Beavis & Butthead’), dibujos animados ('Toy story’, ‘Shrek’, ‘Monstruos S.A.’) o enamorados sin saberlo (‘Le llaman Bodhi’, ‘Entrevista con el vampiro’, Matt Damon y Ben Affleck recogiendo su Oscar). Porque la ‘buddy movie’ de los noventa requería sensibilidad (‘Cadena perpetua’), diferencias reconciliables (‘Hombres de negro’), mentoría (‘Seven’), choque cultural (‘Hora punta’) y diversidad racial (todas las anteriores).

Y justo cuando la comedia romántica tradicional pasó de moda con el cambio de siglo, surgieron las comedias ‘brománticas’ (‘bromance’: dícese del amor no romántico entre dos hombres). En ‘Te quiero, tío’, Paul Rudd está a punto de casarse, pero de quien se queda prendado, con quien construye un espacio donde pasar tiempo juntos y discute, se separa y finalmente se reconcilia es con Jason Segel, su mejor amigo.

La comedia ‘bromántica’ derriba tabúes sociales sobre la intimidad entre hombres y sus protagonistas tienen menos reparos a pedir perdón, aprender lecciones, madurar y poner su felicidad en manos de otro si ese otro es su colega, porque no sentirán que su vulnerabilidad les está castrando. Si ‘Superfumados’ estuviese protagonizada por un chico y una chica, el 100% de sus espectadores asumiría desde la primera escena que acabarían juntos.

Porque los ‘buddies’ están hechos el uno para el otro. La tensión sexual no resuelta, que Santiago Segura resumió mejor que nadie en ‘Torrente, el brazo tonto de la ley’ en esa escena con Javier Cámara (“¿Nos hacemos unas pajillas?”, “sin mariconadas ¿eh?”), ha cancaneado en la ‘buddy movie’ desde que Laurel y Hardy hacían la cucharita para dormir. Y eso lo sabe Quentin Tarantino, uno de los primeros en proponer que ‘Top gun’ es, en realidad, una historia de amor no asimilado entre Tom Cruise y Val Kilmer.

'Érase una vez en... Hollywood' es también la primera ‘buddy movie’ de Tarantino con dos blancos (tras ‘Pulp Fiction’ y ‘Django desencadenado’) y ha tenido que ambientarla en la última década donde esa combinación no levantó cejas, los setenta, con un tipo que literalmente se juega la vida por su mejor amigo. La estrella de cine de tercera Rock Dalton (DiCaprio) y su doble en las escenas de acción, Cliff Booth (Pitt), escribirán una nueva página, atestada de diálogos chispeantes, en un subgénero que no pasará de moda mientras siga existiendo una crispación social que conciliar.

La última ganadora del Oscar, Green book, conectaba a los dos polos más opuestos posibles: un artista negro homosexual y un obrero blanco heterosexual. Quizá la única forma de revitalizar el género sea poner a dos tíos que están tan de acuerdo en todo que no se soportan. Claro que para eso ya está la vida real.

jueves, 22 de marzo de 2018

#hemeroteca #literatura #homosexualidad | Eduardo Mendicutti: "Las mujeres han sido ejemplo en la lucha de los homosexuales"

Imagen: El Mundo / Eduardo Mendicutti
Eduardo Mendicutti: "Las mujeres han sido ejemplo en la lucha de los homosexuales".
En su última novela el escritor regresa a su infancia y juventud para construir una historia de amor y amistad entre sus tres protagonistas.
Marta Ailouti | El Cultural, El Mundo, 2018-03-22
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Eduardo-Mendicutti-Las-mujeres-han-sido-ejemplo-en-la-lucha-de-los-homosexuales/11904

Autor de más de quince obras, entre las que se incluyen 'El ángel descuidado', 'California', 'Ganas de hablar' o 'Mae West y yo', Eduardo Mendicutti (Sanlúcar de Barrameda, 1948) regresa en ‘Malandar’ (Tusquets) a la época de su infancia y juventud con una historia de amor distinta, entre tres, una evolución del concepto de hogar que pretende homenajear el papel de la mujer en la vida de muchos homosexuales. "De la mujer como esposa -explica el escritor-, con quienes muchos gais se casaban como tapadera. Como cómplices, como solidarias y como pioneras en la lucha por los derechos. Las mujeres han sido ejemplo en su lucha por los derechos para los homosexuales".

Además de una novela, Malandar es un lugar, un tiempo, un anclaje y "un antídoto contra la melancolía". Una idea que llevaba en reposo desde antes de publicar ‘Otra vida para vivirla contigo’ o ‘Furias divinas’. De hecho, esta historia empieza precisamente ahí, por el título. "Fue lo primero de todo. Malandar me parece una palabra bonita y sugerente. A partir de ahí pensé el registro de la novela y la empecé a escribir en mi cabeza". Antes de pasarla al folio, ya sabía cómo empezaba, cómo terminaba y qué iba a pasar. No obstante, confiesa, "el final lo pensaba hacer un poco más dramático pero me decidí por algo más ambiguo".

Escrita en primera persona en la voz de uno de sus tres protagonistas, Miguel Durán, el autor retrata en ella la vida de estos tres personajes -el propio Miguel, Toni y Elena- de La Algaida, su relación a través del paso del tiempo y su vínculo común con este rincón del mundo. "Uno puede lamentar lo perdido -matiza-, que es lo que lleva a la melancolía y al pesar, o bien celebrar lo vivido, que es el antídoto. Pero para mí esto último es la mejor manera de respetar lo que has vivido".

Pregunta.- Cuenta que esta novela es una historia de amor a tres, aunque también podría tratarse de una historia de amistad, ¿no cree?
Respuesta.- Es, de hecho, una historia de amistad que contiene tres historias de amor. Entre la chica y el chico, entre los dos chicos, entre los tres, pero a la vez es una historia de amistad. Por debajo de ella va apareciendo lo otro. En esas historias de amistades entre gais siempre ha habido una mujer que comprende mucho. Uno de los personajes, Toni, decide pasar un poco por encima de todo eso porque no se atreve a encararlo de verdad, no solamente encarar que sea gay sino que sea bisexual. Miguel en cambio no tiene problemas desde que es niño y Elena es lista. Creo que su personaje es el de una mujer inteligente que entiende lo que pasa, que sabe cómo gestionar eso, comprende que si no defiende lo que tienen en realidad no puede defender esa historia a tres que es lo que a ellos les mantiene unidos. Ella sabe que es importante su actitud y es importante su comportamiento.

P.- Su tono se aleja un poco del de otras de sus obras como por ejemplo del de ‘Furias divinas’, ¿considera que es su novela más emotiva?
R.- Con ‘Malandar’ volví a ese otro tono que a veces he utilizado en algunas de mis novelas, un tono que no es tan disparatado como el que usé en ‘Furias divinas’. Es algo más bien delicado como el que utilicé en ‘El palomo cojo’, que tenía risas, claro, porque yo sin humor no sé escribir. Y los cuentos de ‘Fuego de marzo’. Alguna que otra novela, la única en tercera persona, que se titula ‘El beso del cosaco’, que desde luego no tiene nada que ver con las otras. Aunque uno intenta manejarse en los dos tonos.

P.- En una entrevista concedida a El Cultural en 2013 comentó que siempre vivía y luego escribía porque no tenía imaginación, ¿sigue opinando lo mismo?
R.- En realidad no. Yo creo que es mentira que no tenga imaginación. Pero no sabría escribir una novela de ciencia ficción, una novela de intriga o un suspense. Es verdad que hay una imaginación intimista que existe y que supongo que algo de eso sí tengo. Pero la importancia de vivirlo a mí me parece fundamental. Y luego es autobiográfica hasta cierto punto. No tiene que ser literalmente autobiográfico. Autobiográfico es también lo que sueñas, también lo que deseas, no solo lo que vives. En esta novela pasa eso. La historia central no lo es exactamente pero otras historias que ilustran la biografía del narrador sí. Hay muchas cosas que de algún modo he vivido y otras que no, tiene eso de autobiográfico que a mí me interesa. No solo como autor, también como lector. Aquellos libros que están metidos en la vida y en la experiencia personal del propio escritor. Si un escritor escribe de verdad, desde las tripas, aunque hable de los androides, al final escribe de sí mismo.

P.- Pero no debe ser fácil escribir así, ¿no exige un punto de generosidad y de exhibición?
R.- Necesito escribir así y me gusta escribir así. Hay que pelear muchas veces contra el pudor y eso es bueno porque te obliga a ser fiel a ti mismo, literariamente no solo biográficamente. La pelea contra el pudor es buena. Y si hay algo que sospechas que puede sentar mal a alguien pero tú necesitas contarlo, lo cuentas.

P.- Volviendo un poco a la trama, en ella Malandar resulta un eje fundamental, ¿podría considerarse como una novela de lugares o de espacios? ¿Qué importancia tiene este entorno?
R.- Malandar es ese espacio en el que está prohibido construirse una casa y sin embargo ellos sueñan o fantasean con construirse una casa por prohibido que este. El lugar es real. La palabra, el nombre, me gustaba mucho porque me resultaba muy sugerente. También es el sitio que te permite que ese relato, en singular, ancle y que sirva de anclaje para volver a mantener viva la historia que surgió en la infancia, se intensificó en la adolescencia, parecía que se iba a perder en la primera madurez y se recupera ya a los 60 años. Es el pivote de todo para que, a pesar de los años y de las vidas dispares de Miguel, de Toni y Elena, todo se mantenga.

P.- A lo largo de la novela, de hecho, ese rincón de Malandar sufre también, como los protagonistas, una serie de transformaciones, ¿es una forma de vivirse, de definirse, a partir del espacio?
R.- Sí. La mirada sobre los lugares y sobre los espacios cambia según tú vas cambiando. No miras igual, no vives igual, no te relaciones igual al principio que al final con los lugares que cambian como tú. Yo tengo esa limitación, no puedo inventarme un espacio. Todas mis novelas tienen espacios, marcos narrativos, reales. No me los invento. En este caso es Malandar que existe. Necesito que los espacios sean auténticos. Madrid es ese lugar en el que el narrador lleva a cabo sus experimentos dispuesto a descubrir y experimentarlo todo. La Algaida es el sitio de mi infancia y de mi adolescencia, no es una ciudad real. Es una ciudad emocional. Mi infancia y mi adolescencia la viví entre Sanlúcar y el Puerto de Santa María, La Algaida de la que escribo aquí es una mezcla de las dos. No vayas a buscar determinadas cosas porque no existen. No se podría hacer un recorrido intentando encontrar los lugares de la novela. En 'El palomo cojo' sí, pero aquí no. Es la ciudad emocional.

P.- ¿Y los trenes? ¿Qué importancia tienen los trenes en su novela?
R.- Tengo una obsesión con los trenes. Mucho más que con los aviones que te pueden llevar al fin del mundo. Pero es que los trenes tienen ese punto de recorrido extrañamente cercano. No desaparece el mundo como en un avión, está ahí y ves cómo cambia y cómo tú cambias. Siempre le he dado vuelta a esa idea absurda de atrapar trenes que aparece en el libro.

P.- Pero también, ¿podría afirmarse que ‘Malandar’ es, además de un relato del espacio, una historia del tiempo, del paso de la vida?
R.- La memoria es muy importante para el escritor. Algo que me importaba, y es fundamental en la novela, era contar cómo el tiempo nos modifica, cómo cambiamos y cómo nuestras propias historias emocionales y sentimentales relacionadas con el paisaje, por ejemplo, se veían distintas. Esa relación entre lo que ves con el paso del tiempo y lo que recuerdas, celebrando lo que recuerdas, me interesaba mucho. Celebrar lo que has vivido y no lamentar lo que has perdido.

P.- ¿Y en lo literario mira hacia atrás alguna vez?
R.- Me interesa de vez en cuando volver la vista atrás para revivirlo, rescatarlo, celebrarlo y reconstruirlo con las armas que se tienen que es el lenguaje. Yo me siento andaluz por el lenguaje que recuerdo, no por cómo hablo ni porque me guste el Rocío o la Semana Santa. Me siento andaluz porque recuerdo cómo hablaba y cómo hablaba la gente de mi alrededor. En este caso, el anclaje con lo que yo he sido está en el lenguaje y por tanto en los recuerdos, en lo que me viene a los recuerdos, lo que yo oía o vivía entonces. Eso es lo que me interesa. Personalmente y literariamente. Después la novela es otra cosa. Los resultados no se ajustan exactamente a los propósitos. Es difícil releerse.

martes, 6 de marzo de 2018

#libros #literatura #homosexualidad | Malandar

Malandar / Eduardo Mendicutti.
Barcelona : Tusquets, 2018 [03-06].
320 p.
Colección: Andanzas.
ISBN 9788490665091 / 18 €

/ ES / NOV
/ Amistad / Armarios / Bisexualidad / Homosexualidad / Literatura / Tríos

Toni, Miguel y Elena se conocen y se hacen amigos desde que los tres tienen ocho años. Miguel empieza a ir con Antonio y Elena a la playa, al parque, al cine… Poco a poco, Toni y Miguel van descubriendo una especial relación entre ambos, pero también se confiesan que les gusta Elena, aunque les gusta «de otra manera». Cuando los tres han cumplido doce años, con pocas semanas de diferencia, Toni y Miguel hacen un primer viaje en barca y caminan hasta la punta de Malandar, un lugar prácticamente virgen en el que fantasean con la idea de construirse una casa. Estos viajes se van a repetir a lo largo de sesenta años, a pesar de que las vidas de Toni y Miguel sigan caminos muy dispares.

viernes, 29 de diciembre de 2017

#hemeroteca #gais | De la gastronomía a la noche gay: así despiden el año Amenábar y su marido en Colombia

Imagen: El Mundo / Alejandro Amenábar y David Blanco (c) junto a sus amistades
De la gastronomía a la noche gay: así despiden el año Amenábar y su marido en Colombia.
El cineasta se encuentra en Bogotá junto a David Blanco, con quien se casó en julio de 2015, y una pareja de amigos.
Antonio Diéguez | LOC, El Mundo, 2017-12-29
http://www.elmundo.es/loc/famosos/2017/12/29/5a4545a422601d90558b459c.html

Después de meses inmerso en la realización del anuncio de la Lotería de Navidad, Alejandro Amenábar (45) ha decidido descansar sin sufrir las bajas temperaturas y los fuertes vientos de la borrasca Bruno en España. En compañía de su marido, David Blanco, y otra pareja de amigos, el cineasta ha viajado más de 8.000 kilómetros para despedir el 2017: hasta Colombia.

El martes 26 es cuando Amenábar y toda su 'troupe' han aterrizado en Bogotá para hospedarse en el lujoso hotel W, un cinco estrellas ubicado en el famoso distrito de Usaquén, cuyas suites alcanzan estas fechas los 300 euros por noche. Pero el director no se ha quedado en la piscina, el spa o el centro fitness de hotel, porque no ha parado de recorrer los lugares más turísticos y los centros culinarias de la ciudad. En su primera noche ha degustando la carne de res, el ceviche y otros platos de gastronomía local en el restaurante Andrés DC, que ofrece música en vivo y una decoración de lo más folclórica.

Un día después, Alejandro y su marido han subido en funicular al cerro de Monserrate para disfrutar de las vistas panorámicas de Bogotá a 3.152 metros de altura y entrar también en la Basílica Santuario del Señor Caído de Monserrate ubicado en la cima. Posteriormente, han visitado la emblemática plaza Bolívar y las coloridas calles del barrio de La Candelaria, donde se erigió la capital colombiana en el siglo XVI y donde han probado los frijoles, la ropa vieja y el pollo frito del restaurante Fulanitos.

Tal y como hay constancia en las redes sociales, el director de cine y sus acompañantes se han detenido en la llamada Embajada de la Coca, una comuna que elabora productos orgánicos indígenas a partir de la hoja de la coca, marihuana y maka, además de otras plantas y cereales típicos de la región. Amenábar y su marido han terminado la noche del miércoles 27 en algunos locales de ambiente de la ciudad.

lunes, 9 de octubre de 2017

#hemeroteca #libros #testimonios | Vicente Molina Foix: “Solo amé una vez”

Imagen: El País / Ramón (Terenci Moix) y Vicente Molina Foix en Barcelona en 1965
Vicente Molina Foix: “Solo amé una vez”.
En 'El joven sin alma', el escritor ajusta cuentas con su juventud. Desdoblándose para convertirse en personaje, recrea su relación con Terenci Moix y las alegrías y tristezas de los 'Nueve novísimos'.
Juan Cruz | El País, 2017-10-09
https://elpais.com/cultura/2017/10/09/babelia/1507538057_694863.html

No hay trampas en este libro, aunque haya ficción. ‘El joven sin alma’ (Anagrama) es la historia personal de Vicente Molina Foix. En primera persona, aunque empiece (y acabe) siendo él dos Vicente, afrontados por un espejo inquietante. Los nombres propios (Pedro, Guillermo, Ramón, Ana, Leopoldo) son los nombres que tuvieron entonces, en los años 60 del siglo XX, algunos de los escritores más notorios de la generación del autor que es, él lo dice, “el joven sin alma”. Él tuvo amores con Ramón, que pasó luego a la historia como Terenci Moix. El resto (Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, el citado Terenci, Ana María Moix, Leopoldo María Panero) son los amigos de Vicente. Es una historia, tantas veces triste, de amores y de amistad y de cine y de alegría de un grupo que, en parte, consagró Josep Maria Castellet en ‘Nueve novísimos’.

Pregunta. Eran la 'coqueluche'.
Respuesta. Así lo bautizó Castellet, sí. En el libro se habla de este grupo, del personaje llamado Vicente cuando los encuentra. Es una novela muy de formación porque es la historia de cómo se forma una conciencia: un grupo de personas en el tiempo de un cambio no sólo político, aunque haya política, sino sobre todo moral y personal, de un cambio de vida.

P. Existe un juego literario, el de los dos Vicentes. ¿Quién es Vicente Molina-Foix de los dos?
R. No es un ‘alter ego’, ni un super­ego ni un ego. Hay un narrador que es Vicente, el protagonista del libro y también vividor de lo que se cuenta, un verificador. Lo dice al principio: “Yo no me voy a llamar de ninguna manera”. Y nunca se dice quién es, aunque se sabe que es él mismo. Me gustó hacer este juego, y tiene esta finalidad: que el Vicente con nombre y apellido quiere ser personaje en este libro, no quiere ser autor. Soy autor y personaje.

P. ¿Cuál de los dos vive ahora con usted?
R. Yo sigo siendo el primero, el que tiene la memoria interior de todo aquello, el que retrata todas las cosas; igual que sucede en El abrecartas, aunque yo no lo sabía, ahí no soy yo, soy el que escribe las cartas de todos los personajes. En este caso yo he vivido muchas de las cosas, desde mi encuentro con Cela en mi adolescencia al conocimiento de unas hermanas bellísimas y a mi descubrimiento de un grupo de personas que me cambió la vida cuando entré en contacto con ellas en Film Ideal. Esa es la persona que soy. Pero como el libro no es una memoria ni una autobiografía, sino una novela, una novela romántica, he tenido una enorme libertad.

P. “Sin alma”. El apellido del título es muy terminante. ¿Es así como se ve?
R. Me veo sin alma en el sentido amoroso de la palabra, en el sentimental, porque la novela tiene una parte sentimental muy importante. No me veo como una persona desalmada. El “sin alma” es, además, una manera de hablar de los personajes; disfruté mucho siendo personaje, tratándome de personaje. De todos los personajes de este grupo de seis, Vicente es el que menos ama, el que no sabe amar, el que ama el cine, la amistad, sus vivencias, su ideología, sus abrigos, pero no se entrega amorosamente en una novela en la que todos los demás, excelentes escritores en la realidad conocida, saben amar y de alguna forma viven pendientes del amor. Únicamente en ese sentido se dice “sin alma”.

P. ¿Usted era así?
R. Sí. Yo solamente he amado, lo que se dice amar, una vez en mi vida. Las otras veces no es que hiciera cabronadas, al menos no intencionadamente. No. Yo no sabía amar, o quizá no me interesaba tanto amar durante un periodo. Ese es el joven sin alma. Luego el personaje cambia, claro, en todo caso esa es también otra de las maneras por las que yo los veo unidos; se cuenta en El invitado amargo (que con El abrecartas constituye una especie de trilogía): ahí sí hay amor.

P. Hay muchas referencias a la carencia de alma. Como si fuera una autocrítica.
R. Sí, es una autocrítica. El libro tiene autocrítica en la parte que corresponde. Ahí es muy importante que un Vicente le diga al otro que no mienta. Se habla de un tiempo en que el joven no traiciona, sino que no sabe llegar. No es la historia de una traición ni de una maldad premeditada. Mis amigos estaban suicidándose continuamente por amor… Los demás tomaban cosas y amenazaban con irse de este mundo. Y mi carácter siempre fue un poco más frío, más prudeLnte.

P. ¿Y no hay ego? Escribe usted: “1969. Y todos habían publicado menos yo”.
R. Es una declaración muy verdadera. Ahí me reivindico como un alumno, he sido siempre muy buen alumno. Ahora que ya tengo una edad muy provecta hago una especie de mirada sobre la vida y me doy cuenta de que para mí el elemento creativo, en mi carácter y en mi obra, ha sido el aprendizaje de gente que he tenido la suerte de tener como maestros, algunos mayores, pero algunos de mi edad. Pedro, Ramón, Ana, Leopoldo, Guillermo fueron maestros coetáneos… Luego los he tenido de todas las edades. Y eso de no haber publicado como ellos no eran celos, quizá si lo hubieran sido me hubiera apartado de ellos: la mía era una voluntad de impregnación.

P. Ramón le dice: “Presumido indeciso”. Ana María le espeta: “Vicente, eres un triste, no morirás joven, lo cual no significa que serás un triste para siempre”. Ahí se quiebra el ego…
R. No, el libro no es egocéntrico. Es lo que más he trabajado, no sólo contar la trayectoria de Vicente, sino la vida de este con otras personas. Pedro va a presentar el libro en Barcelona: creo que es la primera vez que un personaje de ficción presenta un libro. Él dice que se ha reconocido cuando habla, aunque no del todo. Es muy importante en el libro Guillermo Carnero, que aún no lo ha leído. Otros por desgracia han muerto. Y para mí era fundamental crear compactadamente esta aventura que nos junta entre 1964 y 1969, el periodo que en realidad cubre el libro con mayor extensión. Y las voces están escritas por mí o, en el caso de algunas de las cartas, reescritas por mí, para darles la verdad que yo mismo me doy a mí mismo. Para darles una densidad que no traicionara su verdad.

P. ¿Y es un libro triste?
R. Es un libro lleno de humor. El arma de construcción masiva de mis libros y de mi vida es el humor; me considero un humorista, si no fuera tan tímido querría dedicarme a ser humorista en la tele. Pero al mismo tiempo hay una tristeza que es consustancial a mi carácter, una especie de pesimismo o melancolía contra la que yo mismo lucho con el humor. No lo quita pero lo palia un poco y lo hace más llevadero.

P. Con todos esos personajes tuvo mucha relación. Con Ramón (Terenci) hay una ruptura dramática. ¿Volvió la amistad o aquella se rompió?
R. Volvió la amistad. Con Ramón tardó tiempo pero volvió; con Pedro y el personaje llamado doctora Mabuse, se produjo el corte que se cuenta. Volvió con Guillermo Carnero, con el que no hubo ningún incidente, simplemente nos separamos por la vida. Y con la persona con la que más crisis hubo fue con quien probablemente fue mi mejor amigo de todos ellos, Leopoldo María. Con Leopoldo viví durante un periodo corto una relación de una intensidad amistosa enorme. Me deslumbró mucho Ramón, me intrigó mucho Ana María, también Pedro con su cultura y su manera de ser. Pero el Leopoldo que yo reflejo en el libro fue verdaderamente la persona más refulgente de aquel periodo. Me deslumbró, pero luego se apagó el fuego.

P. ¿El libro le ha servido para recuperar el alma?
R. Sí, yo creo que me he planteado muchas dudas sobre mí mismo; también coincide que el libro está escrito a una edad en la que uno tiene que hacer balances de todo tipo. Creo que si al lector de este libro, el que no haya leído nada mío antes, le interesara y le intrigara, podría volverse a El invitado amargo, porque ahí se da respuesta a esa pregunta; aquella sí que fue una relación en la que el autor se implicó y luchó mucho. No llegó a suicidarse porque yo no soy del género suicida, y eso es una especie de predisposición, pero tuve un gran sufrimiento.

P. Es la vez que usted amó.
R. Sí, esa es la vez que amé, exacto.

Y TAMBIÉN…
La nata fresca de los clásicos.
Elegiaca y celebratoria, la novela de Vicente Molina Foix narra con intensidad y veracidad la iniciación cultural y sexual de su autor.
Jordi Gracia | El País, 2017-10-09
https://elpais.com/cultura/2017/10/09/babelia/1507539490_935109.html
Molina Foix evoca su educación sentimental de los años 60 en su nueva novela.
EFE | El Diario, 2017-10-09

http://www.eldiario.es/cultura/Molina-Foix-educacion-sentimental-novela_0_695381170.html
Vicente Molina Foix novela la historia de España "en zapatillas".
La España de la posguerra se explica entre la ficción y la narración.
Europa Press | La Vanguardia, 2017-10-09

miércoles, 7 de junio de 2017

#hemeroteca #cine #valores | Hadley Freeman: Esta escritora feminista reivindica las películas basura con las que crecimos

Imagen: El País / Hadley Freeman
Esta escritora feminista reivindica las películas basura con las que crecimos.
Hadley Freeman ha publicado el ensayo 'The Time of My Life' en Blackie Books, donde se mofa de la misoginia y defiende la sensibilidad en el sexo adolescente.
Aïda Camprubí | Tentaciones, El País, 2017-06-07
http://elpais.com/elpais/2017/06/06/tentaciones/1496765958_485373.html

Feminista, cinéfila, experta en moda, con espíritu crítico, sentido del humor y citas pop para todo; y ahora voy a soltar el ‘topicazo’ de que Hadley Freeman es la mejor amiga que todas queríamos tener. Lo es. Porque aún hay más, fue editora del periódico de la Universidad de Oxford y ahora tiene su propia columna en The Guardian. Y lo que nos queda cerca: ha publicado el ensayo 'The Time of My Life' en Blackie Books, donde se mofa de la misoginia, defiende la sensibilidad en el sexo adolescente y los padres raros como buen modelo de adulto; habla de las auténticas películas de mujeres, de la amistad masculina, de los superhéroes vs. verosimilitud y descubre el mejor alegato afroamericano en el cine. Todo esto, después de soltarle un buen y merecido rapapolvo a las películas de estudio actuales (el ‘riot’, que no falte).

En este libro-homenaje a las ninguneadas películas de los ochenta, queda probada la regla de los treinta años de que “las películas (y la moda, las series de televisión y la música) que se consideraban basura en su época consiguen por fin el reconocimiento que se merecen, cuando sus seguidores originales han madurado e insisten en que la cultura de su juventud era importante de verdad.”

Fan de las listas, hemos querido honrarla resumiendo su lección en, cómo no, un repertorio de seis escenas indispensables para entender lo que nos explica:

1. Auténticas lecciones de moda

Como columnista de moda, sabes mejor que nadie que los 80 fueron una década complicada para el prêt-à-porter; solo hace falta ver a Madonna y a Rosanna Arquette en 'Buscando a Susan desesperadamente' (1985), el enorme pendiente egipcio robado era su prenda más discreta, ¡y eso es mucho decir! Pero si una lección aprendimos de la moda en las películas de esos años -y la aprendí leyendo tu libro- es que puedes sentirte extremadamente sexy poniéndote lo que te de la real gana. Incluso cuentas que Dustin Hoffman, el protagonista de ‘Tootsie’ (1982), consiguió sentirse absolutamente interesante vestido de mujer y aprendió una lección de vida.

Quizás la escena que mejor recoge que la seguridad de una mujer la mide su conformidad con el atuendo -no la anchura de su escote, ni es real la necesidad de “vestirse para indicar que estás disponible sexualmente”-, por lo que cuentas, sería en ‘La chica de rosa’ (1986) cuando Blaine (Andrew McCarthy) recoge a Andie Walsh (Molly Ringwald) en la tienda de discos. Es la escena crucial que muestra este empoderamiento femenino, incluso más que su aparición final con el famoso vestido rosa, ¿qué opinas al respecto? ¿tal vez haya alguna escena más representativa?

Indudablemente, ‘La chica de rosa’ nos enseña esta lección mejor que ninguna otra película, y Hughes utiliza la ropa de una forma muy obvia como metáfora de ser fiel a uno mismo. Creo que hay un montón de escenas en esta película que lo representan: cuando las chicas del instituto se burlan de Andie por llevar ropa hecha a mano; cuando Andie decide no cambiarse de vestido aunque Blane se lo sugiera; o cuando ella se hace su propio vestido de fiesta de graduación. Todas engloban esta lección de la película de que ser original es siempre mucho mejor que seguir al rebaño.

2. Descubrir el sexo: esa gran ‘putada’

Dices: “Lo que ya no se ve son representaciones delicadas, o realistas, del sexo adolescente, En su lugar, el sexo adolescente se presenta con advertencias o bajo el disfraz irónico y descarado de la indecencia”. ¡Cuanta razón! La mayoría de películas de hoy, más que allanar el camino de la iniciación sexual, lo convierten en el paseo de la vergüenza. ¿Qué escena eliges -sin Tom Cruise, ¡por favor!- para ilustrar las sutilezas de una primera vez? ¿Tal vez cuando Baby (Jennifer Grey) va a buscar a Johnny Castle (Patrick Swayze) en ‘Dirty Dancing’ (1987)? ¿Cuáles son tus motivos?

Sí, ¡definitivamente elegiría esta escena! Es muy tierna y dulce, y es Baby quien lo empieza todo; es una de esas infrecuentes películas en las que vemos a chicas que desean tener sexo tanto como los propios chicos, y no se avergüenzan al respecto. Además, la escena es vista a través de los ojos de Baby, ella es la que tiene el control.

3. En un campo de nabos (blancos)

Me interesó especialmente cuando hablas de sacrificio al que todas las minorías se enfrentan en su búsqueda del éxito. Explicas las dos caras de la misma moneda en lo que se refiere a la negritud (‘blacking up’) dentro del cine: Spike Lee que no quería éxitos dentro del sistema blanco y Murphy que utilizaba su éxito dentro de este sistema como alegato. ¿Spike Lee o Eddie Murphy? ¿Por quién romperías una lanza a favor? Aunque dedicándole un capítulo entero al bueno de Eddie creo que respondes a la pregunta. Por lo que cuentas, podríamos elegir como clave visual que muestre esta conquista del territorio, en la escena de la barbería del ‘El príncipe de Zamunda’ (1988) donde Murphy imita a un judío, devolviéndole el revers de los minstrel shows, ¿o elegirías otra?

Sí, esta escena de ‘El príncipe de Zamunda’ es la mejor elección. También, quizás, una de ‘Límite: 48 horas’ en la que se enfrenta al racismo de Nick Nolte y le roba el protagonismo; o cualquiera de ‘Superdetective en Hollywood’, teniendo en cuenta que esta película fue escrita para un actor blanco y, en cambio, convirtió a Murphy en la mayor estrella mundial.

4. Tú eres tu padre

Cuentas que George McFly y Lorraine Baines nos dieron una lección muy importante: “los padres son raros, pero lo son del mismo modo que nosotros, y no importa lo que digan los protagonistas de ‘El club de los cinco’, algún día, todos seremos como ellos y esa es la razón por la que los padres de las películas inteligentes de adolescentes son tan divertidos”. Y a veces ellos son tan como nosotros; solo hace falta ver como Harry Dean Stanton, en el papel del padre de Andie Walsh, se comporta con la ternura de un niño que aún está superando su primer y único amor. Por favor, ¡elijamos una escena en homenaje a los buenos padres!

Los padres de ‘La chica del valle’ son geniales. Tienen un restaurante vegano, provocando que su hija se avergüence, y son sensibles y constantes. Los padres de Wynona Ryder en ‘Escuela de jóvenes asesinos’ sirven como ejemplo de contraste a todos los malos padres de esa película.

5. Miedo, asco y resacón en Las Vegas: La amistad masculina

Algo tan básico y que parecíamos haber olvidado, los hombres en las películas de los ochenta se comportan como adultos: “Nada de adolescentes atrofiados, ni bebés creciditos y misóginos, no, adultos. Les gustan las mujeres, suelen tener trabajo, no desean volver a tener diecinueve años, no se pasan el día fumando cachimbas y no son unos capullos”. Incluso pueden tener amigos que tienen inquietudes en interiorismo y desean formar una familia, como en ‘Cuando Harry encontró a Sally’ (1989), Harry Burns (Billy Cristal) apoya, frente a sus respectivas parejas, a su amigo (interpretado por un bigotudo Bruno Kirby) en la elección de una mesita que luego reconoce que era horrible. ¿Te parece una buena elección para ilustrar la amistad masculina? A pesar de que el ejemplo que eliges en el libro es ‘Cazafantasmas’ (1984).

En realidad, mi retrato favorito de la amistad masculina es cuando Harry lleva a Jess al partido de rugby, en ‘Cuando Harry encontró a Sally’, y le cuenta que su mujer lo ha dejado. Es un instante de compartir sentimientos verdaderos, que no se ve normalmente en las películas sobre amistades entre hombres.

6. La escena de los ochenta

Para terminar, una de esas preguntas generalistas jodidas, a las que darías una respuesta distinta dependiendo del día. Vamos con ella, ¿qué escena crees que mejor sintetiza los ochenta? Mi opción está sacada de tu libro también. Cuando Jack Nicholson le organiza una serenata a Kim Basinger al ritmo de Prince en ‘Batman’ (1989) de Tim Burton. Por los actores, por el director, porque estoy de acuerdo contigo en que vale más “que cualquiera de las 10.781 escenas de acción de la trilogía de Nolan” y porque en los ochenta Prince fue el rey, no el príncipe. ¿Qué te parece?

¡Sin duda! Esta escena es maravillosa.

Bonus Tracks

Haces escarnio de las películas de alto concepto (“aquellas que pueden describirse aproximadamente con una frase”) y hay una duda que me inquieta como zumbido insistente detrás de la oreja, no me podía despedir sin preguntártela. Según tu criterio, ¿hay alguna que se salve? Por ejemplo, en España llegamos a este tipo de cine gracias / o a pesar de ‘Proposición indecente’ (1993).

Oh, realmente no creo que las películas de alto concepto sean tan malas. Algunos de mis ‘films’ favoritos son de este tipo. ‘Cazafantasmas’ es, sin duda, una de ellas. Al igual que ‘Top Gun’. Pero estas son películas de alto concepto con guiones alucinantes. El problema se presenta cuando tienes una propuesta de este tipo sin guión, como Transformers.

Y, ¿te apetecería acabar con una cita? <3 ¡Por favor!

¿Qué te parece “Le di mi corazón y ella me dio un bolígrafo”?

¡Estupenda!

sábado, 8 de abril de 2017

#hemeroteca #cine | Crepúsculo en Cuba

Imagen: Las Provincias / Jorge Martínez, Diego en 'Últimos días en La Habana'
Crepúsculo en Cuba.
'Últimos días en La Habana' es una desoladora radiografía de un país en ruinas.
Oskar Belategui | Las Provincias, 2017-04-08
http://www.lasprovincias.es/planes/201704/08/crepusculo-cuba-20170408014810-v.html

Hay momentos de sainete en 'Últimos días en La Habana', como cuando una pareja de policías irrumpe en la vivienda de los protagonistas en busca de la deslenguada Yusisleydi, personificación de los jóvenes cubanos que ya no se callan. O una conversación sobre la liga española en una barbería adornada con el escudo del Real Madrid y con clientes vestidos con camisetas del Barça, un uniforme universal. La vida se cuela entre los fotogramas del largometraje de Fernando Pérez, el mejor cineasta cubano vivo. Sin embargo, esta pieza de cámara con vocación testamentaria rezuma tristeza y desolación. Retrata a un país en ruinas que casi parece un decorado de película, en el que conviven distintas generaciones. Unos están desencantados y hastiados, se alimentan de recuerdos; otros han aprendido rápido a ser supervivientes.

Biznaga de Oro al mejor filme latinoamericano en el Festival de Málaga, donde también se llevó el Premio del Público, 'Últimos días en La Habana' puede verse como una versión crepuscular de 'Fresa y chocolate', hito del cine cubano al que se le homenajea. La primera vez que vemos a uno de sus dos protagonistas está fregando platos en un restaurante con el sonido de la televisión de fondo. Miguel (Patricio Wood) solo se girará cuando escuche que un terremoto ha azotado Los Ángeles. Vive desde hace años pendiente de marcharse a Estados Unidos, esperando que el cartero traiga el visado. Clava chinchetas en un mapa de América y lee libros en inglés para aprender el idioma.

Miguel sueña y, mientras, cuida de su viejo amigo Diego (Jorge Martínez). El sida le mantiene postrado en un camastro de un bullicioso solar de La Habana Vieja, uno de esos caserones con patio central y un universo en cada descansillo. Miguel está amargado y apenas habla. Diego se muere pero desprende vitalidad. «Búscame un pinguero (chapero)», le pide a su cuidador. «Quiero ver unos genitales en tres dimensiones antes de morir».

Fernando Pérez no cuenta una historia de amor homosexual, como 'Fresa y chocolate', aunque se recuerde la homofobia del régimen castrista. Esta pareja de amigos nunca fueron amantes. Suponemos que compartieron de muy jóvenes los sueños de la Revolución para desencantarse enseguida. Uno intentó cruzar el estrecho de Florida y fracasó el intento. El otro optó por el travestismo. El pasado, en cualquier caso, no fue como esperaban.

Trozos de vida
A nuestros ojos españoles, cualquier película cubana se analiza vorazmente en clave política. Y si se ha viajado a la isla, la cámara de Fernando Pérez gratifica con esa mirada documental que hace quince años dio como fruto la fascinante 'Suite Habana'. Las colas para recoger agua, la cháchara gubernamental en los informativos, los baños en el malecón... También asoma la pasión de los más jóvenes por internet y los móviles. Una nación sin Fidel «que ya no es lo que era pero todavía no sabe qué será», se escucha en un boletín de noticias. Suena Handel en las ensoñaciones del protagonista y el 'Yo me quedo' de Pablo Milanés devuelve a la realidad: «¿Qué mares han de bañarte y qué sol te abrazará / qué clase de libertad van a darte?».

'Últimos días en La Habana' es un fresco compuesto de pequeños trozos de vida, narrado con sensibilidad y atención al detalle. Cruda y lírica a la vez, demuestra que Cuba es mucho más compleja que la resistencia de quedarse y el desafío de irse.