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viernes, 30 de noviembre de 2018

#hemeroteca #amores #musica | Sólo pienso en ti: la verdadera historia de la canción 40 años después

Imagen: El Mundo / Mariluz y Antonio (c) en Promi, Cabra (Córdoba)
Sólo pienso en ti: la verdadera historia de la canción 40 años después.
En noviembre de 1978, Víctor Manuel grabó este himno a la tolerancia inspirado en el amor entre dos discapacitados. Ella era Mariluz. Él, Antonio. Hoy, un matrimonio, tres hijos y 40 noviembres después, Antonio y Mariluz están aquí. Juntos de la mano se les ve por el jardín.
Rafael J. Álvarez | Papel, El Mundo, 2018-11-30
https://www.elmundo.es/papel/historias/2018/11/30/5c001488fdddff83068b4637.html

Llevan un rato mirándose, quietos, de pie. Están cogidos de la mano y no dicen nada. Sólo se oye un viento breve contra las hojas y de vez en cuando el clic mundano de una cámara. En este instante de silencio, en medio de los dos, una canción se echa a hablar.

‘Hey, sólo pienso en ti, juntos de la mano se les ve por el jardín…’

Son ellos. Mariluz y Antonio. Hacen un gesto y sonríen. Ella se arranca a tararear. Él asiente.

Son ellos. Una mujer y un hombre gobernando su discapacidad, casados frente a tantas cosas, inventores de tres hijos, pareja con horario.

Son ellos. Mariluz y Antonio, los protagonistas reales de ‘Sólo pienso en ti’, aquella candidatura de Víctor Manuel contra el estigma que es ya el himno colectivo de una era.

La canción se grabó en Milán en noviembre de 1978 y hoy, 40 noviembres después, Mariluz y Antonio están aquí.

Son ellos. ‘Sólo pienso en ti’.

«Yo la vi y me gustó. Le dije: 'Si quieres, nos vamos a enamorar'». «Yo pensé lo mismo. Pero le dije que era pronto, que fuéramos despacio».

Él tenía 25 años. Ella, 22. Ya se habían echado el ojo en el centro donde Antonio trajinaba en la carpintería y Mariluz en el equipo de limpieza. Un día, ella estaba bordando en el sillón y él se le acercó con la pregunta que inauguró su historia.

Estamos en Promi, la asociación para la Promoción de Minusválidos, como se llamaba antes a estos héroes de hoy. Es un complejo de residencias, pisos y talleres que lleva casi medio siglo dignificando la vida de personas con discapacidad intelectual. Los habitantes de Cabra conocen a los vivos de Promi, sus paseos por el pueblo, la vida en sus bloques de barrio, los productos que trabajan y la cultura que reparten. «Me gusta hacer teatro. Hice ‘Caperucita Roja’ y ‘El mago de Oz’. Este año hemos hecho una obra de mimos sobre el amor». Mariluz habla más que Antonio. Hay un alzheimer asomándose que lo aleja cada vez más del presente. Así que empecemos por el pasado.

‘Ella fue a nacer en una fría sala de hospital. Cuando vio la luz su frente se quebró cómo cristal...’

Porque entre los dedos, a su padre Mariluz se le escurrió. Fue hace 63 años, un 2 de marzo, en Córdoba. El golpe contra el suelo provocó un daño cerebral que acompañará a Mariluz hasta que muera.

Mariluz Castro Jiménez, niña distinta, cosa a esconder, carne de cañón. «Mi padrastro era un rayo encendido. Quería aprovecharse de mí y le metí una patada en sus partes». La cría fue aparcada en varios centros de Sevilla y un psiquiátrico de Córdoba, pero no todos eran un abrigo. «A finales de los 70, don Juan, el fundador de Promi, fue reclutando personas de otras residencias donde las cosas no se hacían bien. Veía en qué condiciones vivían y su falta de integración y se las traía a Promi. Y entre ellas estaba Mariluz. Entró aquí el 3 de noviembre de 1977». Habla Plácido Carrasco Navarro, uno de los cinco psicólogos y psicólogas de la asociación, mientras caminamos junto a residentes intrigados por la presencia de dos tipos con cámaras y un bloc.

‘Él nació de pie, le fueron a parir entre algodón. Su padre pensó que aquello era un castigo del Señor. Le buscó un lugar para olvidarlo...’

Y siendo niño, Antonio conoció el sabor de la diferencia. Todo había empezado hace ahora 66 años, un 31 de enero, en Antequera. «En mi pueblo todos me llaman Miguel».

Miguel Antonio Roldán Molero se crió criando cabras, gallinas, vacas, una vida rural sin escuela, una infancia abrupta. «La situación con algún familiar se hizo insostenible y todas las partes pensaron que lo mejor para Antonio era vivir en Promi. Llegó el 1 de octubre de 1977», cuenta Plácido. «Yo fui de los primeros en entrar aquí. Vine con un primo mío. No me arrepiento. Soy feliz».

Con Mariluz y Antonio en Promi, el destino se puso a trabajar.

‘En el comedor les sientan separados a comer. Si se miran bien...’

Mariluz y Antonio se enamoraron, hormigas por los pies. Se veían en los talleres de ultracongelados o en las tareas comunes, se hablaban «como novios», salían a pasear por el jardín.

Víctor Manuel se topó en el ‘Diario de Córdoba’ con un reportaje sobre Promi, hombres y mujeres viviendo y trabajando juntos. Y entre ellos, dos que eran uno. Sólo pienso en ti.

Al cabo de un tiempo, Mariluz y Antonio pensaron en casarse, la segunda revolución de sus vidas. Y de las de otros. «Si ya era extraño que se aceptara la relación de dos personas con discapacidad, imagínate el matrimonio», evoca este psicólogo militante en los derechos de los humanos.

La pareja se lo contó a don Juan. «¿Cómo iba yo a oponerme a su amor? Me pareció muy bien, pero había que saltar muchos obstáculos». Es Juan Pérez Marín, don Juan, como lo llaman aquí. Este médico andaluz aún se deja caer muchos días por Promi, como un padre eterno, como un abuelo en forma. Su hijo, Juan Antonio Pérez, preside ahora todo esto, un latido de profesionales y residentes capaces.

- Yo le pregunté al cura: 'Si Mariluz y yo nos casamos, ¿usted nos casa?'.

- ¿Y qué dijo el cura?

- ¡Que sí!

Pero el asunto no era tan fácil: España, años 70, una boda entre «retrasados mentales»... Nació un calvario de permisos, el esfuerzo de los argumentos, las ocho letras de libertad, una lucha para convencer al mundo. Y a la Iglesia.

Plácido relata que el cura, el fundador de Promi y la pareja viajaron hasta el arzobispado de Córdoba. En eso, Mariluz nos sonríe y se acuerda: «Tuvimos que declarar nuestro amor ante el obispo para que nos dejara casarnos».

En la capilla, que hoy sigue guardando susurros para Dios, no cabía un alma aquel 24 de enero de 1982. Todos los compañeros, los amigos, los trabajadores, las familias... Ahora pedimos a Mariluz y a Antonio que entren en la capilla y posen en el mismo lugar.

- ¿Os volveríais a casar?

- Yo no.

- Ni yo. ¡Así estamos bien!

Antonio y Mariluz se fueron a vivir a un piso tutelado por la asociación. «Cuando volvíamos del trabajo en Promi, yo guisaba y limpiaba la casa. Antonio sabía hacer migas». Y entonces Antonio nos rescata la receta rescatándose la memoria.

El amor y el sexo trajeron al mundo a tres niños: Juan Manuel y los gemelos Francisco y Antonio. Mariluz los amamantó como una madre clueca. Antonio dice que se les daba bien. «A las cinco, yo los recogía del colegio, los bañaba, y Mariluz ya tenía el trabajo hecho».

Pero la convivencia no fue todo lo buena que ellos habían imaginado. Al cabo de los años, se decidió que lo mejor era ceder los hijos en adopción. Los tres críos se fueron a vivir con una hermana de Antonio. «La familia de Antonio es muy buena, es como si fuera la mía. Hablamos con nuestros hijos por teléfono y a veces los vemos. Ahora vamos a pasar juntos la Navidad».

Antonio y Mariluz tenían unos planes con sus hijos pero la vida escondía otros. A ella aún le pellizca la separación. Él empieza a no acordarse. Es un tema delicado para ellos, un territorio de amor y dolor. No les preguntamos más.

La pareja de esta historia, los versos vivientes de esta canción, siguió trabajando. Carpintería, cocina, jardinería, manualidades... «Mira, aquí descargábamos los camiones», dice Antonio en una ráfaga de realidad. «Yo hacía salmorejo ahí dentro. Ahora lo hacen las cocineras», suelta Mariluz señalando las cocinas.

La vida fue pasando parecida a la de los demás. Antonio y Mariluz vivían juntos, iban a trabajar a Promi y volvían a casa. Pero el deterioro cognitivo hizo de las suyas y hace algunos años que ya no comparten techo. Mariluz duerme en una residencia clavada en un barrio de Cabra y Antonio en otro pabellón situado un poco más lejos del centro el pueblo.

Pero de nueve a cinco y media no se separan.

Estamos en el presente.

Parecen tan pareja que Mariluz le echa una bronca a Antonio por fumar y él se la traga pero sigue soltando humo. «Mando yo», dice el pícaro, riéndose.

Los fines de semana pasean por Cabra. «Merendamos, compramos cosas en los chinos y damos un paseo hasta la Virgen de la Sierra. Somos creyentes, sí. Bueno, lo justito».

Mariluz está a gusto y empieza a legarnos unas píldoras de sorna, un discurso salpicado con humor y una mueca cómplice. «Una vez estuvo aquí la reina Sofía. El marido no vino».

Y cuenta que dieron un paseo con su majestad y que le regalaron una mesa de ajedrez hecha por todas. «Otro día vino Vicente del Bosque. Llovía a mares».

- ¿Os gusta el fútbol?

- Yo soy del Málaga, dice Antonio.

- Yo soy del Córdoba, dice Mariluz.

Antonio no sabe leer, pero por la noche se sienta en un sofá y mira las revistas. Mariluz dice que le gustan los libros de aventuras. Y el teatro. «Me recuerda mi infancia, cuando hacía obras de pequeña. Me gusta maquillarme, y los nervios del escenario. Me gusta cuando actuamos porque nos relacionamos con gente. Ese día convivimos con las familias, hacemos paellas y nos damos premios. A mí me dieron el del club de los 40 años y a Antonio uno por jubilarse. El teatro y todo eso es por la integración. Yo me siento feliz».

Mariluz volverá a serlo el lunes. El 3 de diciembre, Antonio y ella encarnarán la jornada La diversidad funcional como ejemplo de vida, un desvelo más para mostrar la capacidad de la discapacidad. «Vamos a ir a los colegios para servir de ejemplo de que nosotros somos como los demás. Alguna gente mira mal a los compañeros y eso no me gusta. Todos tenemos dificultades, todo el mundo tiene defectos. Pero todos somos personas. En el fondo, los que se creen más listos son iguales que nosotros. Queremos que nos miren como a los demás. Somos capaces de hacer cosas, cada uno lo que puede». A Mariluz debe parecerle que este minuto de palabras le ha quedado muy serio y nos colma con otra carcajada. «Cada uno tiene su capacidad. Yo la tengo en la frente, por no decir otra cosa...».

Nos batimos a mandíbula riente.

Cuando les preguntamos si les interesa la política, Mariluz nos informa de que ve las noticias en Canal Sur. «Al Gobierno se le va la olla. Son todos iguales. Nosotros siempre hemos votado, pero este año que no cuenten conmigo». Ea.

Por la tele va a entrar otra humorada de mujer. «Antonio ve toros cuando los echan por la tele. A él le gustan desde pequeño. A mí los toros, regular. Lo que me gustan son los toreros».

Ahí está el ingenio, el latigazo de la risa. Una de las capacidades. Como la de sus manos, las gruesas de Antonio tras una biografía de animales, pesos y maderas, y las moderadas de Mariluz, con ese currículo de fogones, tejidos y algunas bayetas.

Ahora tocan «las aceitunas». Con una bata y un gorro blancos, Antonio, Mariluz y un puñado de residentes pueblan una de las tareas del centro. «Mira, coges la almendra y la metes en la aceituna», explica Antonio con energía, como quien sabe hacer algo bien y se lo cuenta a otro que nunca lo hizo. Aquí todos trabajan los pedidos que hacen las empresas, horas que suman sueldos y que les sirven para sentir que sirven.

Al otro lado de la sala hay un espacio diáfano con una enorme estructura de cartón que comienza a anunciarse. Cuando los periodistas dejen de preguntar y hacer fotos, Mariluz y Antonio volverán al taller de manualidades para terminar este sombrero gigante. «Este año nuestra carroza en la cabalgata de Reyes va de ‘Alicia en el país de las maravillas’».

Un país. Córdoba, Sevilla, aquel día en que fueron al Senado y al Bernabeu en Madrid, la playa del Palo en Málaga donde se meten en el agua hasta la cintura. Y aquella vez que estuvieron en Huesca en una fiesta con Víctor Manuel. «Hace muchos años vino aquí para conocernos. Le queremos mucho».

- Y eso de la canción, ¿qué os parece, Mariluz?

- Muy bien. Un día, una mujer nos puso la canción y nos dijo que éramos famosos. Pues muy bien. Se llama ‘Sólo pienso en ti’. Es muy bonita. Cuando la oímos, yo siento mucha alegría de que nos la hayan dedicado».

Ellos fueron una canción y una canción fue el principio de ellos. ¿Qué habría sido de Mariluz y Antonio sin esta vida? «Si no fuera por Promi, mi vida habría sido peor. Yo no quería seguir en Sevilla. Me vine con los ojos cerrados. Llevo 41 años y aquí está mi familia. Aparte de Antonio, mi familia es Promi».

Parece un eslogan. Igual es el de Mariluz. El de Antonio es «No me arrepiento».

‘Ella le regala alguna flor y él le dibuja en un papel...’

Algo parecido a un corazón se adivina en el folio y el rotulador que le damos a Antonio. Después, el fotógrafo vuelve a pedirles que se coloquen bajo un árbol. Y que se alejen juntos de la mano.

Vuelve a sonar el silencio de los ojos de Antonio y Mariluz. Y el chasquido de una cámara.

Plácido está siguiendo la sesión de fotos unos metros más allá del jardín y no se pierde un detalle de los dos. «Míralos, ésa es su verdad».

- ¿Y cuál es vuestra historia, Mariluz?

- ¿Nuestra historia? La de Pepito Zanahoria.

Qué fortuna la mía
Víctor Manuel


Qué fortuna la mía cuando en un hotel de carretera, en Montilla, hacía tiempo para ir a cantar en Aguilar de la Frontera y me dio por abrir el ‘Diario de Córdoba’. Una página completa hablaba de Promi y del hercúleo esfuerzo que estaba en marcha: la convivencia de discapacitados de ambos sexos en un espacio común y la resistencia de las familias a que les procurasen anticonceptivos a las mujeres. También contaban que fabricaban forjas, muebles y financiaban en parte sus vidas. Todo bajo la férrea y sabia mano del doctor Juan Pérez Marín. Toda esa información entró en mi cabeza como cuchillo en la mantequilla, pero aún quedaba una imagen final que remataba la página: cuando terminaban el trabajo Mariluz y Antonio se agarraban de la mano y paseaban por el jardín. Cuando se editó ‘Sólo pienso en ti’ todas las informaciones se referían a dos chicos con problemas. Cuarenta años después, el esfuerzo de las familias, de las asociaciones, ha dado visibilidad a los discapacitados, también integración y en el mejor de los casos trabajo digno. ¡Qué menos!  

DOCUMENTACIÓN
Un documental redescubre la historia que inspiró "Solo pienso en ti" de Victor Manuel.

La canción, compuesta hace más de treinta años, narra una historia de amor y superación real de dos personas discapacitadas que se conocen en una residencia en Córdoba.
RTVE, 2010-12-27
http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/documental-redescubre-historia-inspiro-solo-pienso-victor-manuel/974847/

martes, 25 de septiembre de 2018

#hemeroteca #violenciasexual | La Manada volverá a ser juzgada por otro delito de abuso sexual en Pozoblanco

Imagen: El País
La Manada volverá a ser juzgada por otro delito de abuso sexual en Pozoblanco.
La juez que instruye el caso atribuye a cuatro de los miembros del grupo imputados un delito contra la intimidad por difundir las imágenes de la agresión.
Eva Sáiz | El País, 2018-09-25
https://elpais.com/sociedad/2018/09/25/actualidad/1537872071_703040.html

Los miembros de La Manada vuelven a estar cerca del banquillo por otro presunto caso de abusos sexuales. Una jueza de Pozoblanco (Córdoba) ha procesado a José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Jesús Escudero por unos hechos que cometieron en mayo de 2016 en la ciudad cordobesa, similares a los que perpetraron, solo dos meses después, contra una joven durante los Sanfermines y por los que han sido condenados a nueve años de cárcel. A los cuatro se les imputan presuntos abusos sexuales y un delito contra la intimidad de una mujer de 21 años que se encontraba en estado de profunda inconsciencia en el interior de un vehículo el 1 de mayo de ese año.

La juez aprecia delito contra la intimidad porque los implicados grabaron con el móvil de Guerrero, el guardia civil de La Manada, los presuntos abusos a la joven y luego los difundieron en varios grupos de WhatsApp en donde se referían a ella como la "bella durmiente". En el auto, dictado el pasado 21 de septiembre, se añade un delito de maltrato contra Cabezuelo, el militar del grupo, por abofetear a la víctima cuando se negó a practicarle una felación.

Estos hechos salieron a la luz, precisamente, durante la instrucción del caso de Pamplona. El juez que lo investigaba alertó de la existencia de un vídeo en los móviles de los jóvenes, donde se apreciaban indicios de abusos sexuales contra la mujer cordobesa. En su auto, la magistrada de Pozoblanco confirma esas sospechas.

En primer lugar, corrobora que los acusados y su víctima coincidieron en la feria de la localidad de Torrecampo (Córdoba). Tras salir de una caseta, la joven decide volver a Pozoblanco con los investigados y se monta en el coche propiedad del guardia civil, que era quien conducía, con Prenda de copiloto. La chica se sentó “en medio del asiento trasero, entre Alfonso Jesús [el militar] y Jesús [el peluquero]”. Nada más subirse al vehículo, ella “cae en un estado de profunda inconsciencia, estado que es aprovechado por los cuatro investigados para realizarle tocamientos en el pecho”. El militar “la agarra del cuello y le da varios besos en la boca”, mientras Prenda lo graba todo con el móvil de Guerrero “y al mismo tiempo le toca el pecho”. Escudero y el militar siguen tocando los pechos a la víctima y finalmente el guardia civil los imita “mientras conduce”. La juez hace notar que estos “comportamientos van seguidos de risas bajas”, por parte de los miembros de La Manada.

El acoso no terminó allí, según el auto. Una vez en Pozoblanco, el militar y la víctima pasaron a los asientos delanteros, mientras que el resto abandonó el vehículo. Un poco antes de llegar a su domicilio, la joven se despertó, “momento en el que Alfonso le dice que le haga una felación y, ante la negativa de esta, le da una bofetada en la cara y otra en el brazo, echándola del coche, mientras le dice que es una ‘puta”.

La cordobesa no recordaba ni uno solo de los hechos que se detallan en el auto. Únicamente tenía memoria de que había conocido a un sevillano la noche anterior, aunque se tomó fotos de los moratones con los que se encontró al día siguiente. Solo dos meses después, cuando la Policía Foral de Navarra le mostró el vídeo, supo que la habían agredido cuatro personas.

Los cuatro investigados, “de común acuerdo”, aprovecharon su estado de inconsciencia para grabar todos los supuestos abusos a los que la sometieron, compartiendo luego las imágenes en dos grupos de WhatsApp: uno bautizado como 'La Manada' y otro como 'Peligro'. En ellos se referían a la víctima como la “bella durmiente”. En el primer chat los jóvenes se mostraban orgullosos de lo que habían hecho: “Vino de follarse a la bella durmiente” o “perdimos el salto de hacer algo histórico”, escribió Prenda, según el auto. En el otro, sus miembros se mofaban del estado de la chica. “Madremía que le echastei a la chavala burundanga”; “está muerta o que”; “Carman ve un cuerpo humano inconsciente y ai esta el tioya sea pa robarle o pa meterle mano, jajaja”, son algunos de los comentarios que recoge la juez en su escrito.

Jesús Pérez, el abogado del guardia civil de La Manada —que en este caso también está defendido por un letrado distinto del que representa al resto de sus compañeros—, ha explicado a El País que “no están de acuerdo con los hechos que se relatan en el auto de la jueza, que contienen contradicciones muy serias y evidentes, ni tampoco en las imputaciones”. Pérez no sabe todavía cuál va a ser la estrategia que va a desarrollar a partir de ahora, pero indica que se están planteando recurrir. La defensa del resto de los procesados no tiene previsto interponer ningún recurso, según ha confirmado a este diario. El País ha tratado de ponerse en contacto con el abogado de la víctima, que a lo largo de toda la instrucción ha preferido no pronunciarse sobre el procedimiento.

Los ahora procesados se acogieron a su derecho a no declarar por unos hechos que salieron a relucir durante la instrucción de los abusos sexuales en Pamplona. La instrucción de los sucesos de Pozoblanco comenzó en octubre de 2016. A lo largo de estos dos años, la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de esta localidad prorrogó la causa, que ya había declarado “compleja”.

A lo largo de la instrucción, la víctima ha declarado hasta en tres ocasiones y han sido llamados como testigos tres amigos de miembros de La Manada. Los presuntos agresores comparecieron a través de videoconferencia desde las prisiones en las que estaban confinados por el caso de Pamplona. Su defensa pidió que este vídeo no se tuviera en consideración al haberse incorporado al procedimiento desde otra investigación.

Guerrero, Cabezuelo, Escudero y Prenda se encuentran en libertad condicional desde el pasado 22 de junio y esperan en Sevilla a que el Tribunal Supremo confirme o revise la condena a nueve años de cárcel por abusar sexualmente de otra joven. No pueden acercarse a menos de 500 metros de su víctima de Pozoblanco (a 220 kilómetros de la capital andaluza). Ángel Boza, también condenado por lo sucedido en los Sanfermines y que no se encontraba en el coche el día de Pozoblanco—aunque sí en uno de los chats en los que se compartió el vídeo— está en prisión por tratar de robar unas gafas de sol el pasado 1 de agosto en un establecimiento del centro de Sevilla.

martes, 5 de junio de 2018

#hemeroteca #lenguaje #machismo | La RAE pierde los papeles en Twitter sobre el lenguaje inclusivo y le achaca "lamentables confusiones"

Imagen: El Diario / 'Aceites y Energía Santa María' en Lucena
La RAE pierde los papeles en Twitter sobre el lenguaje inclusivo y le achaca "lamentables confusiones".
La cuenta oficial de la Academia de la lengua pierde el tono institucional del que suele hacer gala para defender el masculino genérico ante una usuaria. El debate comenzó a raíz de la denuncia de CCOO a una empresa por no pagar a las mujeres de su plantilla porque en el convenio especifica solo "trabajadores".
El Diario, 2018-06-05
https://www.eldiario.es/cultura/feminismo/RAE-Twitter-inclusivo-lamentables-confusiones_0_779022265.html

Se han esgrimido todo tipo de argumentos a favor y en contra del lenguaje inclusivo, pero ninguno le había beneficiado tanto como el que ha dado una empresa aceitera para no pagar a las mujeres de su plantilla. La sociedad cordobesa se ha escudado en el término "trabajadores" que aparece en el convenio para retribuir los impagos solo a sus empleados varones, pues el texto "no habla de trabajadoras".

Mientras CCOO lleva el asunto a los tribunales, la RAE ha querido ejercer de juez en las redes sociales. Todo ha comenzado cuando una usuaria de Twitter ha apelado a la Academia por su obstinada defensa del "género neutro", enlazando a la noticia de la empresa.

"Quizá la insistencia en afirmar que el masculino genérico invisibiliza a la mujer traiga consigo estas lamentables confusiones", ha respondido el ‘community manager’, alejado del tono institucional del que suelen hacer gala en su cuenta.

"Os acabáis de marcar un "la culpa es de las madres que las visten como putas" de manual", contestaba esta misma usuaria. "¿No decíais que no existe el masculino genérico? ¿Que era género neutro?", les espetaba otra. "El masculino gramatical, al ser el término no marcado de la oposición de género, funciona en nuestro sistema, como en el de otras muchas lenguas, como término inclusivo para aludir a colectivos mixtos, o en contextos genéricos o inespecíficos", seguía rebatiendo la RAE.

El lenguaje inclusivo un tema que divide en canal a los ciudadanos, en general, y a las feministas, en particular, pero en el bando contrario siempre se erige la RAE como defensora de la tradición. Ya sea a través de las definiciones ofensivas (que poco a poco han ido perfilando) o de columnas socarronas de Pérez Reverte, la posición de nuestro templo lingüístico es por norma inmovilista.

Desde los tiempos del Mio Cid
Creemos que es una cuestión actual, pero los debates en torno al lenguaje inclusivo se remontan al Antiguo Testamento y al ‘Mío Cid’. Así se lo hicieron saber a Percival Manglano cuando el exconcejal del PP criticó hace un año a Podemos por usar el lenguaje no sexista en sus intervenciones y en las redes. Efectivamente, "antes de la toma en Granada" ya se usaba el "todos y todas", aunque para Manglano fuese algo inverosímil.

Plantear este debate en nuestro país significa tocar hueso en la Real Academia. Pero no somos los únicos. La Academia Francesa respondió con dureza hace unos meses ante un manual escolar redactado en lenguaje igualitario por la profesora Sophie Le Callennec. "Ante esta aberración inclusiva, la lengua francesa se encuentra, a partir de ahora, en peligro mortal", declaró el organismo

Un "peligro mortal" que, según esto, también acecha a instituciones como el Ayuntamiento de Madrid, que repartió a sus funcionarios la Guía para el uso inclusivo del lenguaje, cuyo objetivo era que todos los formularios, impresos y solicitudes siguiesen pautas de lenguaje no sexista, o universidades de prestigio internacional como Princeton.

Y TAMBIÉN…
Una empresa no paga a sus trabajadoras porque el convenio dice "trabajadores".

Las empleadas de "Aceites y Energía Santa María" llevan seis meses esperando el pago de los atrasos del nuevo convenio, según CC.OO.
María Eugenia Vílchez | Cadena SER, 2018-06-04
http://cadenaser.com/emisora/2018/06/04/radio_cordoba/1528115722_623984.html

domingo, 22 de abril de 2018

#hemeroteca #violenciaintragenero | El crimen de Priego y la violencia intragénero

Imagen: Cordópils / Acceso a la cochera donde se prujo el crimen de Priego de Córdoba
El crimen de Priego y la violencia intragénero.
Los colectivos LGTBi denuncian que esta violencia está "invisibilizada" y que no hay leyes que protejan a sus víctimas. Todos los indicios apuntan a que la doble muerte en Priego fue un caso así.
Alfonso Alba | Cordópolis, 2018-04-22
http://cordopolis.es/2018/04/22/el-crimen-de-priego-y-la-violencia-intragenero/

“Hay que poner en marcha y de manera efectiva medidas para acabar con esta lacra”. La Federación Andaluza de Asociaciones LGTB Andalucía Diversidad lo ha dejado meridianamente claro: “la violencia intergénero” está “totalmente invisibilizada” y es tan peligrosa como la violencia de género. El presunto crimen de Priego de Córdoba ha puesto en primer plano un tipo de violencia que todavía nadie condena oficialmente. No ha habido minutos de silencio en Priego o Lucena, no ha habido condenas oficiales, ni plenos extraordinarios ni banderas a media asta.

De momento, todo es presunto. Extrañamente, la investigación sigue bajo secreto de sumario. Los investigadores descartaron desde el minuto uno la presencia de terceras personas en un crimen que ha horrorizado a dos pueblos: Priego, el lugar donde se cometió, y Lucena, el pueblo del que era la supuesta víctima. Y es supuesta hasta que la jueza de Priego que investiga el caso no levante el secreto de sumario y aclare exactamente cómo sucedió todo.

Hasta ahora, las fuentes de la investigación han detallado que el caso de Priego es “violencia intragénero” casi sin ningún género de dudas. Los dos fallecidos eran pareja. Y uno de los dos habría matado al otro, para después quitarse la vida. Exactamente igual a lo que hacen muchos hombres, que matan a sus mujeres e incluso a sus hijos y después se suicidan.

Según ha podido saber este periódico, el cadáver de Juan Alberto Ruiz, de Lucena y apenas poco más de 20 años, estaba en el maletero. Sus heridas, según confirmó la autopsia, se produjeron por un arma blanca de manera violenta. Ese arma blanca se encontró en los asientos de atrás junto al cadáver de José Luis García Burgos, de Priego y de más de 40 años. El coche era de José Luis, al igual que la cochera donde estaban los dos. La cochera estaba cerrada por dentro. Las luces del vehículo estaban encendidas. Aparentemente, es imposible que nadie pudiese asesinarlos a los dos y salir después.

Eso es lo que lleva a pensar que fue José Luis el que mató a Juan Alberto. Estos días se ha especulado y publicado mucho sobre el tipo de relación que mantenían. E incluso se hablado de lo difícil que es para el colectivo homosexual vivir en un pueblo, algo que para Juan Alberto nunca fue un problema, según explican sus amigos y allegados.

Aún con la investigación con el candado echado, los colectivos LGTBi condenan la invisibilización de este tipo de crímenes, para los que hoy “no existen recursos ni lugares a los que las parejas víctimas de este tipo de violencia puedan acudir y están totalmente desprotegidos”, según señala Antonio Ferre, presidente de Andalucía Diversidad.

Ferre añade que son quince los casos constatados en España de violencia intragénero -la que se da en parejas del mismo sexo- en la última década “y nos consta que son muchos más, porque existe una gran infradenuncia, las víctimas no se atreven a denunciar, muchas veces por vergüenza y otras muchas porque creen que no servirá para nada, dado que están catalogadas como violencia doméstica familiar”.

A través de un comunicado emitido este sábado, Andalucía Diversidad asegura que existe una gran desigualdad en el trato que merece la violencia intragénero frente a la Ley de Violencia de Género, por lo que cree necesario que “se actúe de manera global a través de una ley integral que no suponga una discriminación para el colectivo LGBT, por lo que exigimos los mismos recursos sociales, legales y policiales, así como la misma protección”.

“Si bien tanto el caso de Priego, como lo fue en su día el crimen de Adra se han convertido en más mediáticos, lo cierto es que en la última años se han sucedido muchos otros que han quedado invisibilizados, especialmente de parejas del mismo sexo varones, aunque también ocurren entre mujeres”, señala. “Aquí podemos incluso hablar de una doble invisibización, se une la violencia que sufren las víctimas a la situación de desigualdad y discriminación que sufre el colectivo LGBT”, expone.

“También son muy habituales los casos de maltrato psíquico o físico que se dan en parejas homosexuales y que no pueden acogerse a las mismas medidas de las que gozan las mujeres víctimas de violencia por parte de sus parejas o ex parejas hombres y que se recogen en la actual Ley de Violencia de Género”, continúa el presidente de este colectivo. “Nos encontramos en que en algunos casos, pocos, la administración si ha tomado medidas para mujeres lesbianas o bisexuales, pero esto ha sido simplemente porque el funcionario que las ha atendido ha decidido ayudar, no porque haya una Ley que las proteja, en el caso de parejas gais, ni siquiera eso”, añade Ferre.

Y TAMBIÉN…
Federación LGTB exige medidas urgentes contra la "violencia invisibilizada".
EFE | La Vanguardia, 2018-04-21

http://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20180421/442835730878/federacion-lgtb-exige-medidas-urgentes-contra-la-violencia-invisibilizada.html
Andalucía Diversidad exige medidas urgentes para acabar con la "lacra de la violencia intragénero".
La Federación Andaluza de Asociaciones LGBT, Andalucía Diversidad, tras el hallazgo, hace una semana en Priego de Córdoba, de los cadáveres de dos varones, en el marco de un suceso en el que "todo apunta que uno mató a otro y después se quitó la vida", ha exigido que se pongan "en marcha y de manera efectiva medidas para acabar con la lacra de la violencia intragénero".
Europa Press | La Vanguardia, 2018-04-21
http://www.lavanguardia.com/local/sevilla/20180421/442830092962/andalucia-diversidad-exige-medidas-urgentes-para-acabar-con-la-lacra-de-la-violencia-intragenero.html

sábado, 21 de abril de 2018

#hemeroteca #violenciaintragenero | Crimen de Priego de Córdoba: el relato salvaje que acabó con José Luis y Juan Alberto

Imagen: ABC / María, amiga y vecina de Juan Alberto, en Lucena
Crimen de Priego de Córdoba: el relato salvaje que acabó con José Luis y Juan Alberto.
ABC reconstruye las últimas semanas de las víctimas de acuerdo al testimonio de su círculo de amigos.
Rafael A. Aguilar | ABC, 2018-04-21
http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-crimen-priego-cordoba-relato-salvaje-acabo-jose-luis-y-juan-alberto-201804212307_noticia.html

«Crimen pasional», sentencia un agente de policía en una carretera perdida en medio de ningún sitio de Argentina en uno de los capítulos de la película «Relatos salvajes» y después de hacer una primera inspección ocular a los hechos: dos varones —uno de ellos interpretado por Leonardo Sbaraglia— aparecen calcinados en el interior de un vehículo y sus cuerpos están fundidos en lo que se asemeja a un abrazo y que en realidad es un forcejeo, una pelea que los ha llevado hasta la muerte después de una discusión de tráfico. José Luis y Juan Alberto, vecinos de Priego de Córdoba y de Lucena de 43 y 24 años respectivamente, también perecieron hace una semana en el interior de un turismo, ambos acuchillados: el primero en el asiento trasero y con un fuerte golpe en la cabeza y el segundo en el maletero. Eran, o habían sido, pareja.

El suceso ha conmocionado a la Subbética de Córdoba, la comarca con cierta pujanza industrial, agrícola y turística del sur de la provincia y en la que están enclavadas las dos localidades natales de las víctimas, separadas por algo más de treinta kilómetros. Un silencio de vergüenza y de dolor se ha apoderado de Priego, que es donde fueron hallados los dos cadáveres, en concreto en una cochera propiedad de la familia de José Luis (Selu) y situada en la calle Gabriel Celaya, a la espalda de la casa en la que él vivía con su madre viuda y con problemas de alzheimer desde hace tiempo.

«No nos gusta estar en boca de nadie, que nadie vaya diciendo por ahí que aquí hay mucho de esto o mucho de lo otro: vivimos, como quien dice, del turismo, y esto nos viene muy mal», explica el dueño de restaurante situado junto a la parroquia de la Asunción, donde el lunes fue enterrado uno de los dos protagonistas de esta historia. Discreto, deportista, callado y sin tacha hasta la fecha en la relación con sus vecinos, José Luis trabajaba en el campo, cuidando la explotación de sus parientes, y a veces en programas del Plan de Fomento del Empleo Agrario (Profea), el antiguo PER.

Una semana después del desenlace del trágico relato, que comenzó cuatro días antes con la desaparición de los dos hombres, nadie tiene dudas de que vivían o habían vivido una tormentosa historia de amor en una situación difícil en los últimos seis meses: el prieguense quería mantenerla en privado mientras que Juan Alberto, que estaba saliendo de una depresión y que arrastraba una minusvalía psíquica que le había impedido acabar la Educación Secundaria (ESO), insistía en normalizarla.

«Se conocieron a través de las redes sociales, en una página de ésas de contactos. Juan Alberto, nuestro amigo, era abiertamente homosexual, no se lo ocultaba a nadie», declaran Sandra, Andrea y Rocío, tres chicas lucentinas con las que el joven salía los fines de semana desde hacía unos tres años y a quienes su pareja se resistía a conocer. «José Luis se encariñó con él. Alguiló un piso en el centro de Lucena y Juan Alberto dejó la casa de su familia [en un bloque de viviendas sociales en el extrarradio del municipio] y se fue con él por unos meses. En ese tiempo apenas se puso en contacto con nosotras. Estaba absorbido por la relación», añaden las jóvenes, que vieron a su amigo por última vez un par de días antes de que se le perdiera la pista.

«Ésta había sido su primera relación seria, aunque ya había tenido otras experiencias más cortas», añade María Abraham, vecina del fallecido de Lucena y que se precia de haberse ganado su confianza íntima en los últimos tres años. Mucho más rocoso es el entorno de José Luis, que se niega en redondo a hacer apreciación alguna sobre el suceso luctuoso que ha dejado al aire la condición sexual de su familiar, que él llevaba con absoluta reserva.

La última comunicación por «whastapp» entre Juan Alberto y este grupo de amigos está registrada el jueves 12 de abril por la mañana y su última conexión al móvil, como la de su pareja o expareja, es de las 17.04 de ese día. «Sabíamos que, aunque lo habían dejado después de cuatro o cinco meses juntos, se seguían viendo de vez en cuando. El hombre de Priego venía a veces a buscar a Juan Alberto y se iban por ahí, pero no nos decían dónde. Juan quería cortar pero le daba pena y por eso iba cuando él lo llamaba. Juan no había empezado ninguna relación después de dejarlo con José Luis», comentan Ana, Sandra y Rocío.

La familia de Juan Alberto —su padre está en silla de ruedas y tiene dos hermanos— puso una denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional de Lucena entre el jueves 12 y el viernes 13 para dar cuenta de su desaparición y la noticia llegó a la Policía Local de Priego, que casó enseguida la información acerca del paradero desconocido de José Luis, que conocían por comentarios en el pueblo pero que nadie les había comunicado oficialmente. «Cruzamos datos y vimos que podían ser pareja. Por ahí empezamos a trabajar», indica uno de los agentes que acudieron a la cochera de Gabriel Celaya el domingo 15 y cuando el hermano de la víctima del municipio, guardia civil inactivo por enfermedad, dio el aviso porque se había encontrado los cuerpos en el garaje, cuya luz estaba encendida y con las llaves de la puerta privada de la plaza echadas por dentro.

«Quedan cosas por saber. Hay detalles que analizar. El caso no está cerrado», se extiende este policía en declaraciones a ABC en relación a la hipótesis que parece más firme con los primeros datos de las autopsias, y que se resume en que uno de los dos hombres mató al otro con un cuchillo de grandes dimensiones —que apareció en el interior del vehículo— y que luego se suicidó. «El tiempo dirá qué pasó de verdad», concluye el policía.

#hemeroteca #violenciaintragenero | El escalofrío

Imagen: ABC / Acceso al garaje del suceso de Priego de Córdoba
El escalofrío.
Donde hubo belleza, todo se ha vuelto sombrío. Ha pasado en Priego.
Rafael Aguilar | ABC Córdoba, 2018-04-21
http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-escalofrio-201804202205_noticia.html

Matilde Cabello leyó ayer en la inauguración de la Feria del Libro de Córdoba un poema del «Universo anhelante» de Mario López, al que la cita recién estrenada del Bulevar del Gran Capitán le rinde tributo con motivo del centenario de su nacimiento. Su título es «Pronto serán niebla» y habla de lo que nadie quiere hablar nunca y de lo que no hay más remedio que hacerlo cuando llega el momento. Los versos dicen así: «Toda muerte merece la eternidad que goza / cuando el mármol olvida la voz del epitafio, / porque la muerte es tierra y el corazón le vuela / su mejor golondrina cuando el latido cesa».

El poema, de cinco piezas, llegó en la apertura del ciclo bibliográfico en una semana en la que Córdoba aún no ha acabado de creerse lo que ha vivido y lo que le ha dolido. La historia vuelve a ser la misma: un sitio que no sale casi nunca en el Telediario, un pueblo perdido en la sierra, al sur de la provincia, que de un día para otro se despoja del todo de la cualidad luminosa de sus muros de cal de abril para volverse sombrío, truculento, extrañamente inhóspito. Donde hubo bullicio, belleza, vida, turistas entusiasmados, niños que tocan con uniformes de músicos junto al Ayuntamiento engalanado con paraguas de croché, viejecitos que solazan en las sombras de la última tarde en las que corre el aire fresco que baja de las crestas romas de la Subbética campa ahora un silencio tenebroso, a veces una maledicencia viscosa en los zaguanes en penumbra, las miradas turbias de la desconfianza, el recelo ante los desconocidos y el rechazo a los entrometidos.

En la sordidez de un garaje se dirimen las bajas pasiones humanas, el resentimiento, la verdad tal vez ocultada y negada durante años, la candidez y la inocencia, la sensación opresiva de un mundo que danza a sus anchas sin importarle lo que a uno le ronda en la cabeza, la imposibilidad de saberse con certeza de una manera o de otra, la perseverancia hiriente en la indecisión, el horizonte por fin de que el camino está despejado y, al poco, de nuevo el círculo vicioso de la duda que taladra la conciencia. Siempre hay un momento en el que la simulación no basta, en el que la ira cabalga sin brida. Lo que ha tardado años en construirse se destruye en un momento.

Basta eso, un momento, para que una historia de amor se deslice hacia el territorio del odio y del reproche, para que ya nada tenga solución bajo la luz macilenta que da una bombilla en un sótano o en un bajo, para que todo sea irrecuperable y solo quede la sangre como el testimonio o como la huella última y funeraria de un fracaso íntimo que dinamita el mes de abril y que contagia de norte a sur y de este a oeste un escalofrío incurable.

El pueblo calla y se retuerce de puertas adentro de rabia y de desolación. Acaba así el poema de Mario López que abrió ayer la Feria del Libro: «Olvidemos la sangre y abramos ancha senda / al recuerdo futuro donde bajo las noches / siderales del mundo nuestro pecho sea cárcel / violada pro las nubes que ruinas empenachan»

jueves, 19 de abril de 2018

#hemeroteca #endohomofobia #violenciaintragenero | Maricones de pueblo

Imagen: El Español / Juan Alberto
Maricones de pueblo.
El crimen de Priego de Córdoba pone sobre la mesa la acuciante necesidad de abordar la violencia intragénero y la problemática del colectivo LGTBI en entornos rurales.
Carlos Barea · Fatigas Mías | Cáscara Amarga, 2018-04-19
https://www.cascaraamarga.es/opinion/68-opinion/15259-maricones-de-pueblo.html

Primer fin de semana del mes de julio de cualquier año en el centro de Madrid. Un calor agobiante empuja a la mayoría de los asistentes a la manifestación estatal del Orgullo Gay a quitarse la camiseta y a mostrar con orgullo (nunca mejor dicho) el cuerpo trabajado durante interminables sesiones de gimnasio. A lo largo de dos días todo es música, felicidad, colores y un gran -grandísimo- sentimiento de libertad.

Pero una vez que llega el domingo la resaca convierte la música en silencio y el color se transforma, como la realidad, en una escala de grises. Toca el momento de partir y un gran puñado de asistentes marchan, maleta en mano, a sus respectivos lugares de residencia. La fiesta, definitivamente, terminó.

Esta es la rutina habitual de un gran número de participantes en la celebración del Orgullo de la capital de nuestro país. De hecho, la gente que ríe, salta y baila con más fuerza es la que menos posibilidad tiene de hacerlo durante el resto del año. Y en esta ocasión no me estoy refiriendo a residentes de países lejanos que castigan la homosexualidad con la cárcel o la muerte, sino a habitantes de pueblos y provincias de esta España mía, esta España nuestra.

Yo soy un maricón de pueblo. Sé de lo que hablo. Nací en una pequeña pedanía de Granada y, como muchos otros, he crecido dentro de una microsociedad cerrada en la que he sentido que no encajaba, que era como un marciano que había aterrizado en esa tierra por error. Sentirme diferente, no estar ni en un lado, ni en el otro. Percibir, de hecho, un enorme abismo entre donde debía estar y donde quería meterme.

A veces esa presión de sentirse en mitad de la nada lleva a uno a convertirse en su peor enemigo. No son necesarias las peleas, ni las palizas, ni los insultos de los demás. Tienes suficiente contigo mismo para saber que lo que sientes no está bien. O, por lo menos, no es normal. Incluso puedes llegar a caer en una autodestrucción que te obliga a cometer los peores actos solo por temor a que alguien descubra la podredumbre que hay en tu interior. Miedo a que se enteren que eres maricón y que te gusta comer pollas. Terror a que piensen en ti como un fortachón agricultor de día, pero una marica vestida con encajes de noche. Pánico, en definitiva, a notar una carcajada ahogada por las calles del pueblo cada vez que te das la vuelta.

Con toda esta retahíla no estoy justificando, ni mucho menos, el mediáticamente llamado asesinato pasional de Priego de Córdoba. Al revés, estoy intentando abrir el foco para hacer entender que la problemática LGTBI rural es bien distinta a la del Colectivo en las ciudades. Entre ellas, la falta de, precisamente, un colectivo al que adherirse. No hay sentimiento de pertenencia dentro del entorno rural. Ni como gais, ni como heterosexuales. Las mujeres son para casarse, para ser normal, y los hombres para cruzarse con ellos en los baños de la estación de autobuses y hacer algo de lo que avergonzarse el resto de la semana. No hay un cuerpo en el que sentirse realmente a salvo.

También es verdad, por otro lado, que la noticia del crimen de Priego de Córdoba me ha afectado especialmente porque es el pueblo en el que nació mi madre. Recuerdo recorrer sus calles de pequeño mientras ella me contaba las maravillosas cosas que me esperaban cuando creciera. Sería médico, encontraría una mujer con la que sería feliz y tendría unos hijos a los que podría enseñarles el lugar en el que se crió su abuela. Seguramente a José Luis y a Juan Alberto, aparecidos muertos en un garaje de esas mismas calles hace pocos días, sus madres le dijeron exactamente lo mismo. Y posiblemente uno de ellos se lo tomó al pie de la letra. Al fin y al cabo, para muchos, no hay otra opción posible.

#hemeroteca #violenciaintragenero | Crimen de Priego de Córdoba: ¿qué dicen los perfiles de Facebook de la pareja?

Imagen: ABC / Juan Alberto
Crimen de Priego de Córdoba: ¿qué dicen los perfiles de Facebook de la pareja?
Juan Alberto tenía tres perfiles y era muy activo, con más de 2.000 amigos; José Luis se mostraba más reservado en sus publicaciones.
D.D. | ABC, 2018-04-19
http://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-crimen-priego-cordoba-dicen-perfiles-facebook-pareja-201804190735_noticia.html

Sensible y extrovertido; sociable, reivindicativo y comprometido. Así se dejaba ver en las redes sociales Juan Alberto R., el joven lucentino presuntamente asesinado por su pareja, José Luis G.B., el pasado domingo en Priego de Córdoba. «Artista, dibujante, amante del cine y la música», como él mismo se definía, contaba con tres perfiles en Facebook (y más de 2.000 amigos), en los que exponía algunos de sus trabajos. El último, «Flores enamoradas», en el que aparecen dos jóvenes a punto de besarse. Natalia Lafourcade, Shakira, Paco de Lucía o Taylor Swift figuraban entre sus artistas favoritos.

Juan Alberto solía utilizar su muro para lanzar mensajes contra la homofobia, seguía colectivos LGBT y dejaba claro, a través de sus comentarios, que sus 23 años no habían sido un camino de rosas. «Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. En realidad, la vida es una calle de sentido único», comentó en una ocasión. Entre sus reflexiones, una en la que defendía su filosofía de vida: «Dentro de veinte años probablemente estarás más decepcionado por las cosas que no hiciste que por las que hiciste. Así que suelta las amarras. Navega lejos del puerto. Atrapa los vientos favorables en tus velas. Explora. Sueña. Descubre. Vive y se tu mismo».

Otros usuarios de las redes han lamentado en los perfiles de Juan Alberto su pérdida. Algunos solicitan que se eliminen estas cuentas porque «ya no tienen sentido. Alguien les quitó el sentido».

Por su parte, José Luis G.B., quien, según las primeras pesquisas acabó con la vida de Juan Alberto y después se suicidó, se mostraba más comedido en el hiperespacio. En su perfil, «selfies» en los que dejaba ver un cuerpo trabajado, musculoso. Parco en sus comentarios, reservado, era seguidor del Priego CF y madridista, y contaba con unos 200 seguidores en la red.

Este prieguense, diecinueve años mayor que su pareja, trataba de ocultar su homosexualidad, al contrario que Juan Alberto. En una de sus fotos, había (ya han sido eliminados) comentarios de familiares haciendo referencia a su buen aspecto físico y felicitando a «la afortunada que sea tu novia», algo que han criticado algunos usuarios, porque «este tipo de opiniones hacen mucho daño y merman la libertad de lo que siente cualquier persona».

Al parecer, José Luis y Juan Alberto mantenían sus encuentros en el garaje en el que aparecieron sus cuerpos. Los resultados preliminares de la autopsia apuntan a que en el crimen pasional no tuvieron que ver nada más que los dos fallecidos, si bien la participación de una tercera persona no se puede descartar por completo hasta que concluya la investigación. La muerte se produjo en ambos casos por un «shock hemorrágico secundario por heridas de arma blanca».