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miércoles, 20 de noviembre de 2019

#hemeroteca #politica #mujeres | Marta Higueras renuncia al Congreso y disputará la sucesión de Manuela Carmena a Rita Maestre

Imagen: El Mundo / Inés Sabanés, Rita Maestre y Marta Higueras
Marta Higueras renuncia al Congreso y disputará la sucesión de Manuela Carmena a Rita Maestre.
La ex teniente de alcalde se mantendrá como concejal en el Ayuntamiento de la capital y pugnará por el liderazgo dentro del grupo municipal.
Álvaro Carvajal / Pablo R. Roces | El Mundo, 2019-11-20
https://www.elmundo.es/madrid/2019/11/20/5dd56a68fdddfff2288b462f.html

La renuncia de Marta Higueras a su acta en el Congreso de los Diputados reabre la disputa por el liderazgo del grupo municipal Más Madrid. Tras la marcha de Manuela Carmena al perder el Ayuntamiento de la capital, la formación ha optado en estos meses por un coportavocía que ostentaban la propia Higueras y Rita Maestre, ambas del núcleo duro de la ex alcaldesa. Será precisamente ese binomio el que ahora se enfrentará por el liderazgo del grupo municipal.

Higueras renunció este miércoles a su acta como diputada conseguida en las elecciones generales de noviembre, según adelantó ‘El Independiente’ y ha confirmado El Mundo con fuentes de Más Madrid, y dejará su puesto a la ‘número tres’ en la lista nacional de Más País, la también concejal Inés Sabanés, que ocupará el segundo escaño cosechado por la formación de Íñigo Errejón en la capital.

Mientras que en el caso de Higueras se llegó a plantear que compatibilizara sus puestos en la política nacional y municipal, en el caso de Sabanés no se producirá este debate ya que los estatutos de Equo, formación a la que pertenece la ex delegada de Medio Ambiente, no lo permite. Una posibilidad que la propia ex teniente de alcalde llegó a tener en mente pero que esta posibilidad no convencía en Más Madrid, según ha podido saber El Mundo.

Ahora, con la renuncia de Higueras, la incógnita recae en un grupo municipal descabezado desde la salida de Carmena y marcado por la renuncia de Pablo Soto por un supuesto acoso sexual y por la campaña de las elecciones previa al 10 de noviembre. Un grupo que cuenta con la mayoría de los sillones del Pleno de Cibeles con 19 y que debería ejercer el papel principal de oposición. "Hacen poca oposición porque no se han recuperado y no tienen definido el grupo", apunta una concejal.

Precisamente por ese papel preponderante de oposición será por el que disputan a partir de este momento Higueras y Maestre, dos de los principales baluartes en el anterior gobierno y cercanas a la ex alcaldesa Carmena.

miércoles, 2 de octubre de 2019

#hemeroteca #lesbianismo #politica | Marta Higueras será la número dos de la lista de Íñigo Errejón

Imagen: Cadena SER / Marta Higueras (1d)
Marta Higueras será la número dos de la lista de Íñigo Errejón.
La que fuera teniente de alcalde de Manuela Carmena ocupará el segundo puesto en la lista por Madrid de Más País. Inés Sabanés ocupará el tercer puesto en representación de Equo.
Mariela Rubio | Cadena SER, 2019-10-02
https://cadenaser.com/ser/2019/10/02/politica/1569995775_819906.html

Manuela Carmena no figurará en las lista de Más País pero si lo hará, y como número dos por la circunscripción de Madrid, Marta Higueras, la que fuera su mano derecha durante su mandato como alcaldesa del Ayuntamiento de la capital. Así lo han confirmado fuentes de Más País a la Cadena SER.

Con Carmena, Higueras fue teniente de alcalde y titular del área de gobierno municipal de Equidad, Derechos Sociales y Empleo y en la actualidad es portavoz de Mas Madrid en consistorio junto a Rita Maestre. Su presencia en un puesto tan destacado en la lista madrileña refrenda el compromiso (y el peso) del llamado ‘carmenismo’ con el proyecto nacional de Errejón.

Higueras es considerada especialista en materias como justicia y vivienda. Antes de su paso por el ayuntamiento madrileño fue Directora de Justicia y Administración Pública en el gobierno del ‘socialista’ Patxi López. En 2017 se visibilizó públicamente como lesbiana y con la llegada de José Luis Martínez-Almeida al consistorio se ofreció a casar parejas LGTBI que, según declaró en las redes sociales, "no desean que lo hagan los que gobiernan con la extrema derecha".

Dos mujeres seguidas en la lista
El puesto número tres de la lista lo ocupará la ex delegada de Medio Ambiente y Movilidad en al ayuntamiento de Madrid, Inés Sabanés, que entra en representación de Equo tal y como se pactó en el acuerdo entre ambos partidos para concurrir en coalición. Impulsora del proyecto urbano de bajas emisiones Madrid Central, Sabanés es considerada una de las mujeres de máxima confianza de Errejón.

Más País llevará pues dos nombres femeninos seguidos entre los primeros puestos de su lista por Madrid. "Las listas cremallera sirven siempre y cuando favorezcan la presencia de mujeres pero es coherente saltarse esta práctica si el resultado final se traduce en una mayor presencia femenina", añaden fuentes de Más País.

Ahora… el grupo municipal
Es posible compatibilizar el puesto de concejal con el de diputada en el Congreso, como ocurre en el caso de Javier Ortega Smith, de Vox,; no obstante, desde Más País no concretan cuales serán los próximos movimientos de Higueras. Por su parte, Sabanés ya aclaro ayer que si es elegida abandonará el grupo municipal.

jueves, 20 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia | Ser gay o lesbiana y que te case la derecha en ayuntamientos sostenidos por Vox: "No me siento nada cómodo"

Imagen: El Diario / 'Love with pride' en MADO
Ser gay o lesbiana y que te case la derecha en ayuntamientos sostenidos por Vox: "No me siento nada cómodo".
Los pactos entre Ciudadanos, PP y Vox en el Ayuntamiento de Madrid han llevado a que la concejala de Más Madrid Marta Higueras se ofrezca para casar a las parejas del mismo sexo "que no desean hacerlo" con el bloque de derechas. El escenario se repite en otras ciudades, como Zaragoza, Badajoz o Palencia, en las que la extrema derecha adquiere un papel clave: "Son cómplices de la exclusión del colectivo LGTBI", dice Uge Sangil, presidenta de la FELGTB, sobre PP y Cs. "Me caso con otro hombre y no me sentiría nada cómodo con que me estuviera casando alguien de extrema derecha, pero tampoco con que sea un concejal de partidos que han pactado con ella", explica Rubén, que contrae matrimonio en un mes.
Marta Borraz | El Diario, 2019-06-20
https://www.eldiario.es/sociedad/Bodas-ayuntamientos-gobernados-Vox-complices_0_911659361.html

Varios meses antes de las elecciones municipales del pasado 26 de mayo, Rubén (nombre ficticio) ya comenzó a imaginárselo y temerlo. ¿Y si su boda fuera oficiada por un concejal de Vox? Este joven se casa dentro de un mes con su novio en el Ayuntamiento de Madrid, donde ya tienen cita en el distrito de San Blas-Canillejas. El de la capital es uno de los consistorios, junto a Zaragoza, Badajoz o Palencia, gobernados por el bloque de derechas gracias a los acuerdos entre el PP, Ciudadanos y Vox. La entrada de la extrema derecha y su papel clave en varios ayuntamientos también condiciona de alguna manera la celebración de las bodas civiles entre parejas del mismo sexo y muchas de ellas rechazan ser casadas por cualquiera de los tres partidos.

"Me caso con otro hombre y no me sentiría nada cómodo con que me estuviera casando alguien de extrema derecha homófobo, pero tampoco con que sea un concejal de partidos que han pactado con ella", explica Rubén. Aunque las negociaciones entre las tres derechas en Madrid siguen manteniendo la amenaza de que pueda llegar a oficiar su boda un representante de Vox, a día de hoy parece que le corresponderá a Martín Casariego Córdoba, de Ciudadanos. Él ha sido nombrado concejal del distrito en el que se casan y el procedimiento en la capital implica que sean los titulares de cada distrito los que celebren las bodas.

La de Rubén no es una sensación poco frecuente en un escenario en el que Vox cuestiona directamente los derechos LGTBI, ha anunciado que si tuviera oportunidad le cambiaría el nombre al matrimonio igualitario o ha defendido las terapias de conversión para homosexuales. De hecho, el acuerdo entre las tres derechas para hacer alcalde al popular Martínez-Almeida ha llevado a la hasta ahora número dos de Manuela Carmena, Marta Higueras, a ofrecerse a casar a parejas del mismo sexo justo por la razón que esgrime Rubén: "Me ofrezco a casar a quienes no desean que lo hagan los que gobiernan con la extrema derecha en contra el colectivo LGTBI+", dijo en Twitter.

"Pensé que a mí personalmente me parecería horrible que tuviera que casarme, en un día que es de fiesta y felicidad, un concejal que está pactando con quienes piensan que estoy enferma. Lo he hecho para todas las personas que pudieran sentirse como yo", explica la concejala de Más Madrid a eldiario_es, que también se ofrece para parejas heterosexuales que rechacen que el bloque de derechas celebre su boda. De hecho, Rubén, para el que ser casado por Ciudadanos o el PP implica no sentirse "seguro" de que "quien lo está haciendo me respeta", ya ha enviado su petición a Higueras. "Me hizo mucha ilusión el tuit porque la previsión de que me pueda casar alguien que está comprometida con los derechos LGTBI y que es visible, es otra cosa. Me da tranquilidad".

Aunque Álex no se va a casar, sí llega a ponerse en la piel de Rubén y de las parejas que, como la suya, prefieren evitar que sea un edil de derechas el que oficie la boda. "La verdad es que a mí no me haría ninguna gracia que me case alguien de un partido que está fijando acuerdos con quien piensa que soy un ciudadano de segunda y enfermo. Además, el PP fue la formación que justo recurrió el matrimonio igualitario ante el Tribunal Constitucional", resume este activista de SOMOS LGTB+ de Aragón. "Habrá un poco de todo, gente que le da igual y gente que no, pero todo dependerá de las posibilidades que te den para elegir concejal".

Un procedimiento con margen para elegir
El procedimiento de bodas civiles difiere de unos consistorios a otros, que establecen sus propias normas, pero en general siempre existe el margen de que todos y todas las ediles casen. En Madrid, aunque oficialmente sean los titulares de los distritos los que lo hagan, la alcaldía autoriza habitualmente decretos de delegación para que también puedan otros ediles. "Si quieres que te case un concejal distinto al que te toca, se puede solicitar. Nosotros lo estamos tramitando mediante e-mails al grupo municipal de Más Madrid, que me los hacen llegar", apunta Higueras, que asegura que está recibiendo diariamente varias peticiones.

La posibilidad de elegir concejal existe en todos los ayuntamientos, pero no es algo que se ofrezca oficialmente ni que esté escrito. No obstante, según comentan las concejalas consultadas para este reportaje, sí suele hacerse. En Zaragoza, por ejemplo, otro de los 'ayuntamientos del cambio' que ha dejado de serlo, casan todos los concejales, tanto del Gobierno como de la oposición. En la última legislatura se estableció un turno rotatorio por el que cada fin de semana casaba uno, explica Arantza Gracia, anterior concejala de Educación e Inclusión. "Si quisieran que lo hiciera alguien en particular, hablaban con el edil en cuestión y protocolo establecía que fuera él o ella", apunta.

Desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) comparten la sensación de Rubén y aluden a que el PP y Ciudadanos "son cómplices de la exclusión del colectivo", en palabras de su presidenta, Uge Sangil. A las puertas de la celebración del Orgullo LGTBI, las entidades organizadoras de la manifestación (FELGTB y COGAM) mantienen un férreo posicionamiento contra ambas formaciones, a quienes han vetado de las carrozas por sus pactos. Sobre las bodas entre parejas del mismo sexo y la posibilidad de elegir edil, Sangil apunta a que "no todo el mundo tendrá acceso a concejales", porque además no es algo que se ofrezca como parte del procedimiento. "Dependerá además de la carga de trabajo y del margen que tengan".

Marta Higueras también ha pensado en ello y en el riesgo de que le coincidan varias bodas a la vez o que no pueda oficiarlas por cualquier motivo. En ese caso, las bodas pasarán a otros concejales del equipo municipal de Más Madrid, explica la edil, que alude a que su ofrecimiento incluye al resto. "Y quizás también el PSOE quiera sumarse a esta iniciativa".

¿Puede un concejal objetar?
Todas las fuentes consultadas para este reportaje deslizan la posibilidad de que los concejales de Vox puedan negarse a casar a personas del mismo sexo en los diferentes consistorios en los que han entrado. La objeción de conciencia no cabe en estos casos, explica la abogada especializada en derechos LGTBI, Charo Alises. "Ya hubo más de uno que lo intentó en 2005 cuando se aprobó el matrimonio igualitario", pero tanto el Ministerio de Justicia como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) alegaron que no pueden negarse directamente porque sería "un incumplimiento flagrante de la ley".

En la práctica, sin embargo, los repartos que hace cada grupo municipal sí pueden llegar a esconder a objetores que lo son de manera extraoficial. "Hubo una concejala del PP en la pasada legislatura que se negó, pero no lo hizo de manera oficial, o sea no dijo 'yo no caso a gais', porque no puede, así que lo comentó en su grupo y se organizaron", ejemplifica Arantza Gracia, de Zaragoza. "No obstante, esto lo iremos viendo en la práctica. Yo creo que ninguna pareja del mismo sexo tendrá mucho interés en que les case alguien de Vox, pero veremos en un año... Seguramente no encontraremos ninguna boda LGTBI celebrada por ellos", concluye Alises.

sábado, 10 de noviembre de 2018

#hemeroteca #politica #lesbianismo | La sombra de Carmena

Imagen: El País / Marta Higueras y Manuela Carmena
La sombra de Carmena.
Guillermo Abril | EPS, El País, 2018-11-10
https://elpais.com/elpais/2018/11/06/eps/1541502538_300278.html

Huye de los focos, se desenvuelve mejor en la penumbra, se considera una “política circunstancial”. Marta Higueras es una de las personas más desconocidas y con mayor poder dentro del Ayuntamiento de Madrid; la mano derecha de la alcaldesa, Manuela Carmena, con quien comenzó a trabajar hace 25 años en la judicatura. Y también una de las pocas personalidades que han declarado abiertamente su homosexualidad.

La sombra de Manuela Carmena es alargada. Tiene un rictus serio. Una mirada ceñuda. Una altura de 1,78 metros y una zancada pasmosamente rápida. Su pisada rompe el silencio en el Ayuntamiento de Madrid, cuando los funcionarios ya han desaparecido y la cuarta planta del palacio de Cibeles padece el silencio de la digestión a eso de las cinco y pico de un martes de octubre. Brillan sus zapatos de charol sobre la tarima de un largo pasillo. Por lo demás, todo parece gris en ella: el corte de pelo a lo MacGyver, el atuendo como de uniforme, su biografía pública sin un solo apunte personal. A menudo, no la reconocen a la entrada de los edificios oficiales. No cuenta con una trayectoria en mítines y tertulias. Y su nombre no dice mucho para quien no siga la política local: Marta María Higueras Garrobo, madrileña, de 54 años, teniente de alcaldesa de Madrid, delegada del Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo; presidenta de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo y de Mercamadrid. La sombra de Carmena.

Afilada, expeditiva, Marta Higueras se adentra en el último despacho: el de “la jefa”, así suele llamarla cuando le vibra el móvil y la alcaldesa se encuentra al otro lado. O simplemente “Manuela”, cuando rememora los 25 años de amistad que las unen, y el día en que la convenció de que liderara las confluencias de izquierda en las elecciones locales de 2015 bajo el paraguas de Ahora Madrid: “Solo me presento si tú vienes conmigo”, le dijo Carmena. “¿Dónde firmo?”, respondió Higueras.

Los ventanales del despacho de la alcaldesa vierten sobre la calle de Alcalá. La estancia tiene dos alturas, recuerda a un ‘loft’ del extrarradio. En el perchero cuelga una bolsa de tela con el lema “Cities for climate”. Tras el escritorio de Carmena hay una mesa de reuniones, donde ya se encuentran ambas despachando: licencias, cambios de uso, la oposición. En la frente de la alcaldesa, bajo una madeja de pelo rubio y alocado, aún brilla la cicatriz de un accidente casero. Concluida la reunión, Higueras muestra una mesa diminuta donde suele sentarse a trabajar. La concejal tiene despacho propio en otra punta de la ciudad, a orillas del Manzanares. Pero el cargo, a menudo, le exige quedarse aquí, estratégicamente colocada en penumbra y justo a mano derecha de Carmena, como una alumna aplicada. Quizá la más aventajada. Dice: “Manuela ha sido modelo creativo toda la vida. Cuando le preguntas algo, contesta con una respuesta original. Luego, darle forma a lo mejor cuesta. A los demás nos toca intentar descender esa idea a algo concreto. Pero ese modelo creativo nos ha llevado —y lo digo porque he trabajado muchísimos años con ella— a hacer cosas que eran impensables”.

Higueras no habla: percute palabras como una locomotora. Y se desplaza por Madrid, de reunión en reunión, al mismo ritmo. Siempre en la parte de atrás de un pequeño Renault eléctrico, donde desbordan sus largas piernas. Con dos móviles en la mano que no paran quietos: suena uno y es Dolores Sancho, su asesora; le da un nombre, una fecha y el número de un fondo buitre. Higueras cuelga y explica: “Tenemos un desahucio y estamos intentando pararlo, vamos a ver”. Se lanza una juanola a la boca y la muerde. Comienza a llamar. Tardará 35 minutos en frenarlo. O, más que frenarlo, en desplazar el problema: el fondo le concede un mes para negociar una salida con los okupas del piso, una persona mayor enferma y su hijo con discapacidad, con ingresos de 350 euros mensuales. “Es un tema complicado, de muchísimo calado. Hemos parado desahucios por impago de hipotecas. Pero es distinto con desahucios por ocupación”.

La cartera de Higueras exige un contacto continuo con personas sin techo, sin papeles, sin casa, sin escolarizar, sin ingresos, sin nadie que los visite en la vejez. En un contexto aún de recortes, parece imposible no ir con el agua al cuello en su concejalía. Tal y como define su área Luis Nogués, uno de los colaboradores de Higueras, responsable de Emergencia Social: “Esto es un observatorio desde el que se ven los nuevos problemas de la ciudad. En estos momentos vivimos de forma dramática el del alojamiento, que pone de manifiesto la polarización social”. Muestra en su teléfono un mensaje a las 10.44: un desahucio, y otro poco después. “Esto es el día a día”.

Higueras no se considera política. Si acaso, “política circunstancial”. “Hay a quien le gusta estar ante la cámara, comunicando todo el rato cosas aunque no sepa de qué va. Si a eso nos referimos con política, lo llevo mal. Me defino mejor como gestora de lo público”.

La alarma de Higueras, que vive en el distrito de Arganzuela, suena siempre a la 6.30. Pero para entonces, dice, ya se ha planificado el día. Coloca su primera reunión a las ocho de la mañana y a partir de ahí se suceden citas en batería: con el consejo de la EMVS, con su equipo para evaluar el proyecto de la tarjeta de vecindad, con los operadores de Mercamadrid; con Paloma O’Shea, directora de la Escuela de Música Reina Sofía; con “las portavozas” de los grupos municipales para el almuerzo, y así, más o menos, hasta las diez de la noche, cuando regresa a casa “muerta”, tira los zapatos, se ducha y se mete en la cama, a menudo sin cenar. Entre medias, en cualquier momento puede llamar “la jefa”, y entonces la agenda corre el riesgo de “saltar por los aires”. Aunque con Carmena hay rutinas fijas, como el almuerzo de los lunes con el círcu­lo reducido de gobierno. La alcaldesa cocina y lleva la comida. El menú Carmena del 1 de octubre: gazpacho de sandía, albóndigas y un postre turco con calabaza y yogur griego.

Higueras nunca ha militado en ningún partido. Y cuando aterrizó en el Ayuntamiento se sabía poco de ella: que había hecho de Esperanza Aguirre en la preparación de los debates; que era mediadora penal y había ejercido un cargo directivo en el Gobierno vasco de Patxi López. Su último puesto fue como secretaria de una consejera del Tribunal de Cuentas. Entonces, Carmena, ya jubilada, se pasaba a menudo por su trabajo y desayunaban juntas. Fue en uno de esos cafés cuando esta le confesó: “Fíjate lo que me han ofrecido. ¡Anda que a quién se le ocurre! Si nadie me conoce”. Higueras respondió: “¿Cómo que no te conoce nadie? Manuela, es la ocasión que no podemos perder para echar a la derecha después de 25 años”.

Se conocieron en 1993 en los juzgados de la plaza de Castilla, en Madrid. Higueras era una oficial de justicia que no llegaba a los 30; Carmena, 20 años mayor, entró como juez decana, pero arrastraba ya un halo de heroína de la Transición: había militado en el PCE, defendido a obreros en aquel despacho laboralista de Atocha donde la extrema derecha mató a cinco personas en 1977 y exhibido sus dotes para aplacar, ya como jueza de pelo revuelto e ideas renovadoras, el viejo y corrupto sistema judicial. A la plaza de Castilla se la conocía como “plaza de la Astilla” (la mordida para hacer que los asuntos se tramitaran o dejaran de hacerlo). Y en la puerta del servicio de notificaciones, donde trabajaba Higueras, un cartel resumía el engranaje: “Lo urgente lo tramitamos en dos años”. Aquel verano de 1993 aprovecharon para organizar una pequeña revolución.

Dolores Sancho, hoy asesora de Higueras, lo recuerda bien. Sancho, de 73 años, trabajaba también en los juzgados. Pero había conocido a Carmena mucho antes: la Guardia Civil mató de un tiro a su marido en 1971 tras haber sido detenido por repartir propaganda obrera. Carmena había sido su abogada. Aquel verano de 1993, siguiendo la iniciativa de Marta, y con la aprobación y el aliento de la decana, tiraron de la estantería al suelo los asuntos pendientes y empezaron de cero. “Mandamos el primer mes unas 3.000 notificaciones”, cuenta Sancho. “Cuando el 1 de septiembre llegaron el resto de funcionarios de vacaciones, se encontraron colas industriales. Y dijimos: ‘Mientras esté Carmena de decana, el dinero [ilegal] no puede funcionar. Cada papel habrá de ir en su orden. Según entra, sale. Hubo una resistencia monstruosa porque era una gran economía”. Según ella, el episodio define a Higueras: “Encontró una solución que el resto no veía. Ideó el sistema de notificaciones, planificamos las rutas. Teníamos 400 funcionarios saliendo a la calle. Y les mejoramos la vida, a cambio de no cobrar [astillas]. Llegó un momento en que lo entendieron”. De su relación con Higueras y Carmena dice: “Somos amigas y hermanas”.

La alcaldesa también recuerda aquella época: “Marta era muy joven. Extraordinariamente inteligente. Era sorprendente ver cómo conseguía organizar y comprometer en un momento a los que la rodeaban en hacer su trabajo eficaz y eficiente”. En 1996, cuando Carmena fue nombrada vocal del Consejo General del Poder Judicial, se llevó a Higueras con ella y poco a poco se fue solidificando una amistad de esas en que se funden lo laboral y lo personal: llevan dos décadas yendo juntas cada verano a montar en bicicleta. Este último rodaron por los castillos del Loira, en Francia. En palabras de la alcaldesa: “Marta siempre ha ido creciendo como persona, ganando en seguridad y capacidad para abordar las situaciones difíciles y muy especialmente para negociar. Es la persona que conozco con mayor capacidad de negociación, de buscar las soluciones a los conflictos”.

Cuando Carmena desaparece, a Higueras le toca asumir el mando. En marzo de este año, con la regidora en París y ella de alcaldesa en funciones, un mantero senegalés, que llevaba 12 años sobreviviendo indocumentado en Madrid, murió de un infarto en Lavapiés. Se interpretó erróneamente que había fallecido tras un control policial y el barrio se convirtió en una batalla campal. “La policía hizo lo correcto”, rememora Higueras una mañana, en el asiento trasero del vehículo, mientras cruza una atascadísima Puerta del Sol. “No agredió, ni hostigó [al fallecido]. Hizo su trabajo. Y ya está. Lo que no podemos consentir es esto”, añade, y señala por la ventanilla la acera repleta de manteros. “Es una actividad ilegal y tenemos obligación de evitar que exista, porque perjudica al comercio, al tránsito, a las personas que compran productos falsificados, por sus posibles consecuencias para la salud”. Medita un rato. “Muchas de estas personas tienen una orden de expulsión. Pero como no se les expulsa, viven con nosotros. Y no les damos salidas ni tienen derechos. Conjugar esos intereses es complicado. Mientras el Gobierno no facilite alternativas, la gente tiene que ganarse la vida”.

En el mohín de sus labios parecen confluir las convicciones de una mujer legalista. Pero bajo las gafas le asoman unos ojos nerviosos. Da la sensación de que esos dos polos de su rostro expresaran su forma de entender el trabajo: la política, para Higueras, consiste en conciliar intereses en conflicto. Cuando se le pregunta cuál es la mayor barrera que ha encontrado para sacar adelante proyectos, contesta: “La maquinaria del Ayuntamiento”. Reconoce su capacidad limitada para cambiar el mundo desde el ámbito local; a menudo, las soluciones pasan por el Gobierno central. “Una posibilidad”, prosigue, “es conceder permisos de trabajo temporales. Nadie puede contratar a estas personas porque no tienen permiso de residencia ni de trabajo. No tienen otra forma de subsistir. No creo que la alternativa sea mantenerlos, sino que se busquen la vida. Yo no tengo esa competencia. Lo que sí tengo es la tarjeta de vecindad [una especie de DNI para inmigrantes]. Para obtenerla, mi primer requisito es que se empadronen. Para saber quiénes viven aquí. No queremos fantasmas. Los reconocemos como habitantes. Y eso les otorga derechos en lo que sí tengo competencia. Que no vendan, no cobren, no vivan… Esto no funciona”.

Un miércoles de octubre, Higueras se sienta en su despacho en la sede de la Concejalía de Equidad. La puerta está abierta y a menudo la interrumpen (una firma, una llamada, una reunión). Sobre la mesa hay una taza con un lema: “Lo que parece imposible a veces solo tarda un poco más”; y de un corcho cuelga una bandera arcoíris. El pasado junio, durante el 40º aniversario de la primera marcha del Orgullo en Madrid, Higueras agradeció en su discurso a los activistas LGTBI —“Tenía 13 años, una familia muy conservadora, estudiaba en un colegio de monjas francesas… Solo puedo daros las gracias por haberme salvado la vida”—, convirtiéndose en una de las pocas políticas que han abierto la puerta del armario. “A los 13 o 14 te sientes fuera de juego”, añade en su despacho. “No tienes referentes, te sientes distinta, sabes que no eres como las demás. Cuando empiezas a ver que no eres la única, que hay alguien a quien preguntar y te cuenta… Eso te salva la vida. Aunque lo dije en aquel genérico de los movimientos, yo no estaba en nada de eso. Pero conocí a una persona que me abrió los ojos: la profesora de literatura del colegio. No era monja, sino de las otras. Estuvimos conversando porque yo había escrito una redacción que le llamó la atención. Fue una suerte. Porque sientes que estás haciendo algo malo. Y lo ocultas para que no se entere nadie. Y porque, si se entera tu padre, puede ser el horror. Intentas ser otra persona, para que estén orgullosos de ti. Siempre sale mal, al menos en mi caso. Y eso era lo que escribí en aquella redacción… Un momento”, se interrumpe, “me da el sol, voy a bajar la persiana”.

Higueras no lleva maquillaje, pero cada mañana se embadurna de crema factor 50 porque es alérgica al sol; el cuello de la camisa disimula unas manchas rojizas que le trepan hacia la barbilla. Quizá por eso se desenvuelve cómoda en la penumbra. También es alérgica al alcohol y a la fruta. Y nunca come verdura. Se intuye en ella a una mujer curtida a contracorriente. Los botones de su camisa, por ejemplo, se encuentran a la derecha: las compra en la sección masculina. “Las de chicas me quedan estrechas de hombros y cortas de mangas. Y las de hombres, además, son más bonitas”. Tras ensombrecer el despacho, cuenta que jamás explicitó su orientación sexual en casa: “Nunca di la opción a mis padre ni ellos me la dieron a mí. Como eso era malo, feo y pernicioso, con no hablarlo es como si no existiera”. A los 22 se fue a vivir con su actual pareja —llevan 34 años juntas—. “Y ella tiene dos hijos, que a su vez tienen hijos. Por tanto, soy abuela. Tengo cinco nietos”.

Higueras estudió Geografía e Historia porque le gustaba picotear de todo. De niña era una lectora voraz, sobre todo de la Biblia, aunque hoy no se considera religiosa. A ella le gustaba jugar con los chicos, estuvo en dos equipos de baloncesto y siempre organizaba los juegos con sus hermanos (según su hermana, “nos mandaba”). Higueras anotaba las reglas: por ejemplo, en el de “los niños en la Luna”, el banco era la nave; uno pilotaba, otro organizaba el alunizaje y ella iba detrás “con la metralleta”. Su gran pasión es el teatro. Y los videojuegos de rol, en los que suele elegir el personaje del mago. “El fundamento es ir mejorando y resolviendo puzles. Me engancha esa progresión del personaje ”.

Después de su encuentro en 1993 con Carmena y de seguirle los pasos al CGPJ, donde se dedicó a montar servicios judiciales pioneros por España, le ofrecieron ser asesora del Gobierno vasco en materia de justicia. Pasó ocho años allí, bajo distintos Gobiernos del PNV, hasta que con la llegada del Ejecutivo socialista de Patxi López, en 2009, fue nombrada directora de Justicia. La magistrada Victoria Cinto, viceconsejera de Justicia con Patxi López, y por tanto jefa directa de Higueras, destaca sus logros: la puesta en marcha de un servicio de intermediación hipotecaria en los años duros de los desahucios, similar al que después nació en Madrid; su implicación en los itinerarios de reinserción de presos de ETA; su trabajo con menores infractores; su cualificación en justicia restaurativa y en asuntos de violencia de género.

De aquí a 50 años, Higueras imagina una ciudad de Madrid “más habitable, más paseable, más respirable”. Y defiende que el tráfico de hoy (debido a las obras) y la incertidumbre ante la próxima restricción de coches en el centro son hitos necesarios en ese camino. Un viernes de octubre, la acompañamos al pleno en el que se debate la nueva ordenanza de movilidad. Antes de empezar, Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos, asegura: “Marta es de las pocas de las que tengo buena opinión”. Durante el debate, en cambio, su grupo se lanza a la yugular: “Tenemos un pufo para los próximos años”; y el PP pide a Carmena que no convierta Madrid “en un búnker de sus experimentos sociológicos”.

Tras ser aprobada la ordenanza, el portavoz popular, José Luis Martínez-Almeida, muestra también otro tono: “El trato político con Marta es correcto. Es una persona razonable, con la que se puede dialogar, a pesar de las posiciones enfrentadas. Tiende al acuerdo, aunque estos pactos tienden a no ser ejecutados. No es una política en estado puro, sino de exclusiva confianza de Carmena. Y ejerce de apagafuegos dentro del grupo de Ahora Madrid”.

En busca de una voz crítica en los corrillos, nos acercamos a Carlos Sánchez-Mato, exconcejal de Hacienda cesado por Carmena, y una voz disonante de Ahora Madrid. Cuando se le pide que valore la gestión de Higueras, arquea las cejas: “No me corresponde a mí”. Otra de las concejalas cesadas por Carmena, Celia Mayer, declinó ser entrevistada sobre Higueras. Pero hay quienes opinan, dentro de Ahora Madrid, que Higueras podría haber hecho mucho más con los recursos a su alcance (por ejemplo: de las 4.500 viviendas sociales prometidas, no se llegará al millar al término de la legislatura), y lo achacan a su incapacidad para gestionar una superconcejalía y a su escasa visión política. Quien habla, lo hace solo a puerta cerrada, y sin nombre: “Es una buena asistente de Manuela. Punto. Su único valor positivo es la lealtad”.

A Higueras le tocó extinguir uno de los grandes incendios de la legislatura: el Plan Económico-Financiero. Un conflicto similar al que se dio entre Bruselas y Atenas en tiempos de Varoufakis, pero entre el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro —que amenazó con intervenir el Consistorio si no cumplía con el techo de gasto—, y el Ayuntamiento de Madrid. El fuego se llevó por delante al concejal de Hacienda de Ahora Madrid; Higueras lo sustituyó en la negociación y se encargó de pactar con el PP la aprobación del plan (porque varios concejales de su propio grupo se negaron a apoyarlo). Higueras defiende así su aprobación en diciembre de 2017: “Siempre es mejor poder hacer algo que no poder hacer nada. Nos iban a intervenir de verdad”. Lo peor, en cualquier caso, no fue el plan en sí. “Lo duro fue no poder llegar al acuerdo interno. Esa fractura que se genera ahí”.

A partir de ese instante, quedaron al aire las costuras de una formación política heterogénea, justo en el momento en que “la jefa” comenzaba a ser preguntada si sería de nuevo candidata para las elecciones de mayo de 2019. El pasado septiembre anunció que se presentaría, pero al frente de una agrupación de electores y no de confluencias. Este es el modelo creativo del que habla Higueras (y que los críticos de Ahora Madrid temen que se parezca a la “vieja política”). A la teniente de alcaldesa se le ha encomendado gestionar este “lío”, así lo define: “Es una candidatura ciudadana, abierta a todos con independencia de las siglas a las que estés afiliado”. De momento, se traduce en que recibe e-mails de todo tipo de personas ofreciéndose para la lista o para elaborar el programa electoral. El proceso concluirá con unas primarias (que Carmena bautizó “participadarias”) y los elegidos deberán tener algo muy claro: “No es posible que dentro de la candidatura haya personas que no voten la acción de gobierno”.

Es evidente que en algún momento, quién sabe cuándo, Carmena —que tiene 74 años— decidirá retirarse. Quizá Higueras salga entonces de la penumbra. Ante la pregunta, la sombra de Carmena frunce el ceño: “Ser alcaldesa conlleva una carga de responsabilidad inmensa”, responde. “Pero si la pregunta es si me presentaría si no está Manuela, sí, me presentaría”.

Poco después vibra un móvil sobre la mesa: “Esta tengo que cogerla, es la jefa”.

sábado, 24 de junio de 2017

#hemeroteca #lesbianismo #politica | Marta Higueras y Purificación Causapié: Madrid ya ha tenido su alcaldesa homosexual... y una portavoz

Imagen: El Mundo / Marta Higueras y Purificación Causapié
Marta Higueras y Purificación Causapié: Madrid ya ha tenido su alcaldesa homosexual... y una portavoz.
...Pero sólo en funciones. La mano derecha de Manuela Carmena, Marta Higueras, ejerce este cargo cuando la ex jueza se ausenta.
José Luis Romo | El Mundo, 2017-06-24
http://www.elmundo.es/loc/2017/06/24/594cf216e2704eda718b45ff.html

Esta semana, Madrid se convertirá en el epicentro del colectivo LGTBI por la celebración del World Pride en sus calles. Se espera que casi tres millones de personas viajen hasta la capital para participar en esta reivindicativa fiesta. Desde el Consistorio de Manuela Carmena se han volcado con esta celebración y la bandera arcoíris ondeará en Cibeles. Un pequeño pero significativo gesto ya que demuestra el cambio de actitud del Ayuntamiento respecto al anterior ejecutivo de Ana Botella, quien se negó a esta medida... y es que en la política municipal madrileña la orientación sexual ha dejado de ser un tabú. La Primera Teniente de Alcalde, Marta Higueras, no tiene problemas en dar la cara y aparecer en la lista de los 50 homosexuales más influyentes que cada año realiza LOC.

A pesar de que en su actitud vital y profesional siempre impera la discreción ("es realmente tímida", comentan sus allegados), esta madrileña licenciada en Geografía e Historia es conocida por ser la mano derecha de Manuela Carmena. De hecho, cuando ésta se ausenta de la ciudad bien por vacaciones o por un ingreso médico, como el que padeció el pasado octubre, es Higueras quien toma el mando.

Así pues, aunque a diferencia de otras grandes metrópolis europeas como Berlín (Klaus Wowereit) o París (Bertrand Delanöe) los madrileños nunca han tenido ocasión de votar por un candidato abiertamente homosexual, Madrid sí ha tenido una alcaldesa lesbiana... en funciones. ¿Algún día habrá una también de pleno derecho? ¿Es posible que superemos prejuicios y barreras? "Ésta es una ciudad abierta, acogedora y respetuosa con todo el mundo. En Madrid no se pregunta, en Madrid se acoge, por tanto ni siquiera me lo he planteado", expone Higueras, quien añade con esperanza: "Me gustaría recordar el lema que tenemos: 'Ames a quién ames, Madrid te quiere".

Ligada desde hace tres décadas al ámbito de la Administración de Justicia, a sus 53 años, Higueras ha trabajado en los Juzgados de Plaza de Castilla, en el Consejo General del Poder Judicial en la Sección de Oficina Judicial. La jueza Carmena la conoce desde hace años y fue con ella con quien se preparó los debates para enfrentarse a Esperanza Aguirre en las pasadas elecciones.

Tuvo su recompensa. Actualmente, es una de las personas fuertes de su gobierno ya que, aparte de ser Primera Teniente de Alcalde, es miembro de la Junta de Gobierno, Delegada del Área de Gobierno de Equidad, Derechos Sociales y Empleo y ejerce de portavoz.

Higueras asegura que nunca se ha sentido discriminada por su orientación sexual. "Jamás nadie me ha preguntado por mi opción sexual. He trabajado siempre con total libertad y en consideración a mi profesionalidad. Eso no quiere decir que sí haya personas que han sido apartadas por ello, situación por la que desde el Ayuntamiento estamos trabajando".

Desde su cargo ha creado el Área de Políticas de Género y Diversidad: "Trabajar desde la diversidad es fundamental. Desde el Ayuntamiento se intentan corregir actitudes intolerantes frente a cualquier persona independientemente de sexo u opción sexual. Es nuestra obligación difundir aptitudes de respeto a otras formas de pensar, a otras formas de vivir la sexualidad porque todo ello suma no resta, enriquece la vida de las ciudadanas y ciudadanos".

Así pues, aquellos gais y lesbianas que acudan al Orgullo madrileño pueden sentirse bien representados en su ejecutiva. Pero también en el partido que apoyó a Ahora Madrid para hacerse con el poder municipal, el PSOE. Purificación Causapié ejerce desde 2015 el cargo de portavoz en el Ayuntamiento de Madrid y tampoco tiene pudor a la ahora de mostrarse como homosexual visible pese al consejo de algunos compañeros. "A lo largo de mi carrera ha habido gente que, con buena intención, me ha dicho que era mejor no hablar públicamente de mi condición sexual. Creían que puede perjudicarte si quieres dedicarte a cosas que vayan más allá del ámbito LGTB. Por decirlo de alguna manera, que te puede encasillar. Aún así nunca creo que me hayan discriminado en mi carrera profesional, quizás porque la discriminación que sufrimos las mujeres suele ser más sutil", explica Causapié, a la que cariñosamente casi todo el mundo llama Puri.

Como Higueras, esta guadalajareña cree que Madrid está preparada para tener su primera alcaldesa lesbiana. "Antes nos asombrábamos por estas cosas pero Madrid es una ciudad muy abierta. Creo que se ha avanzado mucho y una prueba es el Orgullo, en el que se han implicado no sólo las asociaciones LGTBI sino también familias heterosexuales, gente de edad muy diversa, que han entendido que éste es un evento bueno, que favorece la tolerancia, el respeto a la diversidad y la igualdad entre los ciudadanos", expone. ¿Le gustaría ser a ella esa candidata que rompiera moldes? "A eso no te voy responder, sólo te puedo decir que estaré muy contenta si una mujer ejerce la alcaldía".

Causapié cree que una celebración tan multitudinaria como la que va a tener lugar en Madrid sería muy difícil con un gobierno popular. "Esto se ha conseguido gracias a las asociaciones, yo estoy satisfecha porque haya un gobierno municipal que lo apoye. Desde el grupo socialista hemos luchado por una buena financiación para este evento".

Serán unas celebraciones multitudinarias en las que, por primera vez, el Ayuntamiento puede demostrar, con estos ejemplos, que apoya la visibilidad.