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martes, 13 de junio de 2017

#hemeroteca #exposiciones #brucelabruce | Bruce LaBruce: entre el porno y la protesta

Imagen: El Diario / 'Naked Hitch-hiker', 2003
Bruce LaBruce: entre el porno y la protesta.
La Fresh Gallery dedica una pequeña antología al radical cineasta Bruce Labruce, un artista que ha hecho del sexo explícito una reivindicación política.
Begoña Piña | El Mundo, 2017-06-13
http://www.elmundo.es/metropoli/arte/2017/06/13/5938f4f822601da37b8b4667.html

Una fotografía en blanco y negro de Bruce LaBruce (Southampton, Canadá, 1964), desnudo con unas botas de agua, en mitad de una carretera, de su película ‘Súper 8 ½’, abre la exposición que acaba de inaugurar La Fresh Gallery de este artista, una especie de antología de su obra que recorre diferentes etapas desde 1990 hasta 2016.

Sexo, porno, imaginería terrorista y sangre son algunas de las constantes en buena parte de las 56 imágenes que se muestran en la sala, espacio que hace solo cinco años fue atacado con motivo de la muestra anterior de LaBruce, ‘Obscenity’, con creaciones nacidas de la combinación entre estética religiosa y erotismo. «Ahora vivimos un momento muy conservador de nuevo, no sólo en Estados Unidos, también en Gran Bretaña, en realidad en toda Europa. Mi trabajo siempre oscila dependiendo de las tendencias políticas. Unas veces, esto va por ciclos, mi obra es más provocadora que otras», cuenta.

Entre punks y skinheads
Subversivo, transgresor, provocador... los adjetivos para la trayectoria de este canadiense no han cambiado desde hace decenios, los mismos años en que la sociedad occidental ha seguido percibiendo la pornografía y el sexo con idéntica conciencia conservadora. En la muestra aparecen fotografías sacadas de sus filmes, de los ‘making of’, de los rodajes... donde LaBruce mezcla la estética punk y ‘skinhead’ con homosexualidad y que recuerdan cómo «la pornografía entonces para mí fue una opción política». Un punky cabreado con otros punkys más radicales, «que eran homófobos, igual que algunos ‘skinheads’, y a los que quería provocar. También quería alertar sobre esa homofobia».

«Los primeros ‘art films’ que hice eran explícitamente sexuales, pero mi productor y yo pensamos que no estaba haciendo realmente pornografía. Él abrió la primera compañía de cine porno en Berlín y yo comencé a utilizar imágenes más explícitamente pornográficas, pero con la misma intención o sentido del arte que ahora», explica Bruce LaBruce, que aparece retratado en una colección de polaroids tomadas en distintas inauguraciones de sus muestras.

En éstas, LaBruce aprovecha la sangre, las armas, la imaginería terrorista y la pornografía con una intención «catártica». «Cuando hicimos esas fotografías, la atmósfera no era cínica o negativa, todos estábamos comprometidos y éramos conscientes de lo que hacíamos, la intención era provocar una catarsis. Éstas son imágenes que vemos constantemente en la televisión y el cine y cuando las emplean esas grandes compañías productoras es cuando son realmente siniestras».

En la exposición se puede ver un interesante grupo de fotos accidentales de doble exposición, imágenes de los potentes personajes de su película ‘L.A. Zombi’, un retrato del fotógrafo Terry Richardson «cuando aún tenía pocos tatuajes», otro de Asia Argento o tres fotografías con modelos transexuales. Al final, LaBruce resume así su filosofía: «Explorar áreas tabú, testar las fronteras y ver cuán lejos se puede ir. Representar lo irrepresentable».

miércoles, 31 de mayo de 2017

#hemeroteca #exposiciones #brucelabruce | Bruce LaBruce: Metacapitalismo Zombie

Bruce LaBruce: Metacapitalismo Zombie.
Ricardo Recuero | La Fresh Gallery, 2017-05-31
http://www.lafreshgallery.com/

El amor es el mejor, más perverso y efectivo instrumento de represión social.
Rainer Werner Fassbinder

Bruce LaBruce (1964 – Southampton – Canadá) dispara interjecciones en forma de rosa-escupitajo para despertarte, prevenirte ante la inminente invasión de los ultracuerpos chic ¿Y si estuvieras viviendo en una paranoia distópica, propia de una película de ciencia ficción, sin ser consciente?

De aquel heterodoxo New Queer Cinema, proclamado por Ruby Rich en 1992, LaBruce siempre fue la facción verdaderamente auténtica y radical. Probablemente el único que honraba el término Queer, tan fatigado hoy en día, en su acepción más puramente disidente. Una disidencia que entonces y ahora se traduce en una pertinaz voluntad de transgresión.

Si nos ceñimos a la RAE, ‘transgredir’ significa: “Quebrantar, violar un precepto, ley o estatuto”. Habría que añadir y/o norma, desde la escurridiza posición que determina lo ‘normativo’. Cada pequeño avance en cualquier ámbito de la sociedad o de la ciencia se ha alcanzado mediante el cuestionamiento de lo establecido, mediante ese quebrantamiento. La transgresión siempre será un tratar de llegar más allá, una aspiración por conquistar fronteras, límites y territorios. Su fuerza reside en su no retorno, en el hecho de que una vez instalados allí, la realidad ya nunca se vuelve a mostrar igual.

Partiendo de la idea de capitalismo avanzado asistimos ante el agotamiento progresivo de las formas tradicionales neoliberales a lo que podríamos denominar un incipiente Metacapitalismo. Esta nueva forma de capitalismo desconfía del sistema de producción neoburgués tradicional y sustituye al señor feudal por la gran corporación. No hay ya espacio alguno para métodos alternativos de producción pero tampoco para esquemas diferentes de organización, asociación o relación. Amparado en la engañosa cultura de la diferencia, da a cada uno lo que quiere (o mejor dicho, aquello que el sistema quiere que pensemos que necesitamos), nos aliena, nos somete, nos controla, nos oprime.

El metacapitalismo zombie se ha apoderado de las conciencias privadas. Como un virus se propaga y devora las entrañas de la sociedad y sus cerebros. Nos obliga, una vez contagiados, a devorar al prójimo para obtener un mayor estatus, comprar objetos más caros, y generarnos la ilusión de poder, de éxito. El triunfo del espíritu reificado delimita un cerco, aquel que rodeara la ‘pocilga’ de Pasolini, cuyo contorno es necesario traspasar. En su Manifiesto para El Ejercito Púrpura de Resistencia, LaBruce nos advierte: “una persona que funciona con normalidad en una sociedad enferma, está enfermo” ¿Debiera erotizarnos una escena pornográfica bañada en sangre y vísceras?

En medio de todo esto se encuentra el individuo, que no es sino cuerpo, entendido este como un ente político. Los devoradores de intimidades solo pueden ser combatidos mediante el cuestionamiento de lo privado y ¿que hay mas privado que la sexualidad? La pornografía en Bruce La Bruce actúa como arma de resistencia, el exhibicionismo como afrenta, ambos como recursos de libertad.
 
Sus imágenes conativas, frente a la mutilación cultural e identitaria basada en la fragmentación del cuerpo, tan propia de la pornografía mercantilizada, obligan a una variación en la mirada. LaBruce nos presenta los cuerpos tal y como son, en su plenitud, legibles, parlantes, no silenciados, los cuerpos como generadores de discursos y desde su propia ficción anclando la realidad.

El trabajo de Bruce LaBruce como el acto sodomita, atenta contra el imperio cisheteropatriacal: aquel que nos obliga a perpetuar la rueda de la procreación para asegurar la continuidad del sistema, de sus intereses, de su poder y de su dinero. Casi de un modo romántico, apela a lo sublime desde el vértigo existente en el gesto derivado del acto radical de transgredir, desde la aterradora belleza que genera contemplar la soberana extinción de la especie humana.