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viernes, 24 de noviembre de 2017

#hemeroteca #testimonios #nazismo | Magda Hollader-Lafon: “Auschwitz era un lugar de muerte en el que cada uno se aferraba a la vida”

“Auschwitz era un lugar de muerte en el que cada uno se aferraba a la vida”.
La autora Magda Hollander-Lafon sobrevivió a cinco campos de concentración y cuenta su experiencia en el libro ‘Cuatro mendrugos de pan’.
Borja Hermoso | El País, 2017-11-24
https://elpais.com/cultura/2017/11/24/actualidad/1511539758_597235.html

A la frívola pregunta de si el infierno existe, Magda Hollander-Lafon (Záhony, Hungría, 1927) responde que sí, porque estuvo. Pero a diferencia de las supuestas almas condenadas entre las llamas de las creencias religiosas, ella volvió de entre las reales: las de los hornos crematorios de los campos de la muerte. Entre mayo de 1944 y abril de 1945, su cuerpo —un desecho— y su mente —un búnker— pasaron por cinco infiernos sucesivos: Auschwitz-Birkenau, Walldorf, Ravensbrück, Zillertal y Morgenstern. Otros tantos siniestros mojones dentro de la Solución Final orquestada por Hitler, Himmler, Heydrich y Eichmann: el genocidio organizado de casi seis millones de judíos de toda Europa.

Magda escribe libros, libros estremecedores y a la vez luminosos como ‘Cuatro mendrugos de pan’, recientemente publicado en España por Editorial Periférica. Lleva 40 años viviendo en las afueras de la ciudad francesa de Rennes. Allí recibió a El País con café, pastas y muchas ganas de contar su historia. Increíble si no fuera porque ocurrió.

Pregunta. Lleva años contando su experiencia en Auschwitz a estudiantes de instituo y universitarios. ¿Cómo reaccionan?
Respuesta. No se trata solo de contarles mis cosas, porque aquello resulta intransmisible. Además, si yo me pongo a contar mis batallitas, puedo desanimar a un regimiento. Lo que hago es tratar de convocarles a la vida, dinamizarles interiormente. Nuestros jóvenes son un regalo de la vida, pero nadie se lo dice nunca. Sé de lo que hablo, habré hablado ante unos 16.000. Le he dado muchas vueltas a cómo dar testimonio.

P. ¿Y a qué conclusión llegó?
R. Elaboré unos cuestionarios, que son distribuidos entre los alumnos y ellos escriben ahí por qué quieren escuchar estas historias. Mire, se los voy a enseñar… [Magda Hollander-Lafon se levanta y se dirige a un salón, abre un armario enorme y ahí están: montañas de clasificadores y carpetas con las preguntas y respuestas que los alumnos le han dado durante tantos años]. Ahora estoy trabajando en un libro sobre esto.

P. ¿Cómo se titulará ese libro?
R. ‘Tu vida y tu devenir están en tu mano.’ Es un mensaje para que no vuelva a ocurrir aquello. Hay que cuidar la memoria.

P. Blindar la memoria es lo que hace usted en ‘Cuatro mendrugos de pan’. “Una meditación sobre la vida, no sobre la muerte”, avisa al principio. ¿Es esa la lección que extrajo, vivir la vida como si cada día fuera el último?
R. Justo es esa. Pero no solo hoy. Incluso allí, en los campos de concentración, todo el mundo quería vivir, se aferraba a la vida. ¡Tantas personas —niños, jóvenes, adultos, ancianos— desaparecieron…! Pero hasta el último aliento quisieron seguir viviendo. Auschwitz-Birkenau era un lugar de muerte en el que cada uno se agarraba a la vida.

P. ¿Nunca quiso suicidarse, poner fin al infierno?
R. Si sentías una sola vez que ya no merecía la pena vivir, todo estaba perdido. Así que huías de esa tentación. Yo siempre había sido muy rebelde, odiaba las injusticias. Cuando odias significa que estás vivo, como cuando amas o cuando sufres. Yo, en Auschwitz, quería vivir pero lo que me permitió hacerlo fue darme cuenta de que iba a morir. Y lo acepté. Y a partir del momento en que llegas a la conclusión de que vas a morir, tienes como una sensación de que la vida se hace sitio en ti.

P. No estoy seguro de entenderle…
R. En ese momento todos los miedos se van. Y cuando todos los miedos se van te entran unas fuerzas enormes de vivir.

P. ¿Sabía que era tan valiente?
R. ¡Qué va! Pero eso no viene de la cabeza, sino de ese instinto de supervivencia, de la formidable intuición de vida que hay en todos nosotros. Un día salíamos de los barracones, íbamos con los cuerpos en carne viva. De pronto, no sé por qué, supe que íbamos directos a la cámara de gas. Me dije: “Magda, se acabó”. Pero sin que nadie me viera, me pasé a la otra fila, donde la gente estaba en mucho mejor estado. La otra fila fue directa a la cámara de gas.

P. Jorge Semprún escribió sobre sobre Büchenwald: “No rozamos la muerte, la vivimos desde dentro”. ¿Lo comparte?
R. Sí. Estuvimos dentro de la misma muerte, fuimos muertos vivientes. Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué los judíos? No tengo respuestas. Pero le digo una cosa: Dios está en peligro cada vez que los judíos están amenazados.

P. ¿Cree que los nazis quisieron exterminar a los judíos porque se creían Dios?
R. Claro, ¿qué persiguen los grandes dictadores? Ponerse en el lugar de Dios. Los nazis tenían el poder de vida y de muerte sobre nosotros. ¿Qué les molestaba? Que se decía que éramos el pueblo elegido. Eso les provocaba celos y envidia. Éramos peligrosos.

P. ¿Qué es ser judío?
R. Creer en alguien que está por encima de ti. No. Creer en alguien que está contigo. Un judío es alguien que tiene fe. Cuidado, no es lo mismo creer que tener fe; puedes creer hoy en algo y mañana ya no. Pero la fe es distinta, te habita. Y lo digo yo, que vengo de una familia judía que ni siquiera era practicante. Yo, que llegué a odiar a Dios cuando era joven.

P. ¿Por qué lo odió?
R. Pues porque cuando mi madre y mi hermana pequeña rezaron, él no vino a salvarlas.

P. Perdón por esta pregunta, ni siquiera sé si tengo derecho a hacerla. ¿Cómo recuerda el momento en que aquella celadora de Auschwitz señaló con el dedo el humo de la chimenea y le dijo que allí estaban su madre y su hermana?
R. Claro que tiene derecho a hacerla. ¿Sabe? No pienso en ello todos los días. Pero mi madre y mi hermana están siempre ahí, y creo que todo este trabajo con los jóvenes que sigo haciendo, es por ellas. Eso da sentido a mi vida, que es lo que persigo.

P. ¿Qué fue lo que la salvó?
R. Me salvó la bondad de algunas personas. Y hacerme preguntas. Aun en los peores momentos yo me hacía preguntas sin parar, hablaba sola, le hablaba a mi cuerpo, a mis pies, a mis manos, y cuando los guardianes nos pegaban casi no sentía los golpes.

P. ¿Qué piensa hoy cuando come pan? ¿Se acuerda de aquellos trozos de pan mohoso?
R. ¡Mire! [se acerca a la alacena y saca una enorme barra de pan de molde]. Solo compro de este, porque tiene la misma forma que aquel. Lo cortaban en ocho trozos y nos daban uno a cada una para todo el día. ¡Cómo lo saboreábamos! Pero ahora lo tengo entero para mí sola (risas). Nos robábamos el pan. Nos quitábamos todo.

P. Hasta que aquella mujer le dio los cuatro mendrugos de pan que da título a su libro…
R. Debía de ser un domingo por la tarde, el único momento en que no trabajábamos. Salía del barracón y entonces la vi, tumbada y casi ya sin mirada. Pensé: “Se va a morir pronto”. Me llamó con un gesto. Me dijo: “Eres joven y tienes que vivir para contarle al mundo lo que está pasando aquí”. Abrió sus manos y vi los cuatro trozos de pan con moho. Me dijo: “Cómetelos”. Y fue un banquete.

P. ¿Ha perdonado?
R. No tengo nada que perdonar porque nadie me ha pedido nunca perdón. Pero tuve que perdonarme a mí misma cuando volví del campo de concentración.

P. ¿Tuvo remordimientos por estar viva?
R. Sí, claro que sí… ¿por qué yo sí y otros no?, me decía. Y fue en aquellos momentos cuando quise morir, no cuando estaba en Auschwitz. Pero un día me dije que no podía seguir concediéndole a Hitler, 30 años después, el poder sobre mi vida.

lunes, 28 de agosto de 2017

#libros #testimonios #nazismo | Cuatro mendrugos de pan

Cuatro mendrugos de pan : de las tinieblas a la alegría / Magda Hollander-Lafon ; traducción de Laura Salas Rodríguez.
Cáceres : Periférica, 2017 [08-28].
ISBN 9788416291526 / 16 €

/ ES / ENS
/Auschwitz / Campos de concentración / Holocausto / Nazismo / Testimonios

Este libro no es un testimonio sobre el Holocausto, sino una meditación sobre la vida. Magda Hollander-Lafon habitó las tinieblas más oscuras: en tanto que judía húngara, y siendo adolescente, fue deportada en 1944 a Auschwitz-Birkenau junto al resto de su familia, que perdió allí la vida. Estas páginas, arrancadas a la experiencia de la muerte, nacieron a lo largo de una lenta travesía constituida por muchos renacimientos: los cuatro mendrugos de pan que una mujer moribunda le da a la adolescente en el campo de concentración, el agua que le ofrecen cuando el cuerpo está a punto de rendirse, el movimiento de las nubes en el cielo de Auschwitz (que por un momento no está ennegrecido por el humo del crematorio) o la «señora de la sonrisa» que la recogió a la salida de su cautiverio. La Historia nos ha enseñado que las personas son capaces de lo peor, pero estas páginas son un llamamiento a lo mejor. Hollander-Lafon transmite una alegría sustraída a la desesperación, robada al infierno que casi la engulle, alimentada por una vida de encuentros en lo espiritual. Ella conoció la gracia de nacer dos veces y ahora, en este maravilloso libro, nos invita a unirnos a la fecundidad de un pensamiento lúcido, sereno y admirable.

miércoles, 19 de abril de 2017

#hemeroteca #memoria | Ana Otadui: “Tenemos en mente el sueño de plantar un retoño del Árbol de Gernika en el Vaticano”

Imagen: Deia / Iñigo Urkullu y Ana Otadui
Ana Otadui: “Tenemos en mente el sueño de plantar un retoño del Árbol de Gernika en el Vaticano”.
Hoy arranca el viaje de una delegación, encabezada por el lehendakari y Otadui, que estrechará lazos entre dos símbolos universales de la paz como Gernika y Auschwitz.
Imanol Fradua | Deia, 2017-04-19
http://www.deia.com/2017/04/19/politica/euskadi/tenemos-en-mente-el-sueno-de-plantar-un-retono-del-arbol-de-gernika-en-el-vaticano

Serán dos jornadas tras las que un retoño del Árbol de Gernika echará raíces en el campo de concentración polaco de Auschwitz, donde se calcula que fallecieron 1,1 millones de personas, la mayoría de ellas judías. No lo hará solo físicamente, sino que la visita institucional que encabezan el lehendakari Urkullu y la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui, servirá para enlazar dos pueblos que, décadas después de que padecieran atroces conculcaciones de los derechos humanos, son ejemplo de memoria y reconciliación.

¿Cuál es el objetivo del viaje institucional a Auschwitz-Birkenau?
-Coincidiendo con el 80 aniversario del bombardeo de Gernika que se conmemora este 26 de abril, nuestro objetivo ha sido plantar retoños del Árbol de Gernika, que es el símbolo más universal del pueblo vasco y que, además, tras el bombardeo, también podemos decir que es el símbolo del anhelo de paz del pueblo vasco. Nuestro objetivo ha sido plantar ese símbolo en lugares emblemáticos que tienen un significado especial para la memoria histórica. A través de la plantación del retoño queremos unir los símbolos de Gernika y Auschwitz. Gernika representa el inicio de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, como un ensayo de bombardeo masivo contra la población civil. Y Auschwitz, sin lugar a dudas, representa el máximo exponente de la maquinaria de matar nazi, de las atrocidades que el ser humano es capaz de llegar a cometer.

Buscan tender puentes entre dos memoriales de paz tan simbólicos.
-Queremos unir dos símbolos. Explicándolo con una metáfora, el Árbol del anhelo de paz del pueblo vasco echa raíces en una tierra que conoció el mayor de los horrores imaginables. El anhelo de paz, la lucha por los derechos humanos y la memoria por la que apostamos desde las instituciones vascas brotará y echará raíces en Auschwitz. Es todo un símbolo de esperanza.

¿Les hace especial ilusión que 300 jóvenes vascos compartan la experiencia que ustedes vivirán estos dos próximos dos días?
-Es fundamental. Hay que destacar que a la representación institucional estará encabezada por el lehendakari y una delegación plural de los partidos de las Juntas Generales de Bizkaia. Pero estoy muy ilusionada porque nos van a acompañar 300 jóvenes vascos y, en realidad, de lo que se trata es que aprendan de la historia para no volver a repetir errores del pasado. El ‘Guernica’ de Picasso podría llamarse ‘Alepo’ hoy en día. Es sembrar la cultura de la paz entre los jóvenes, que crezcan en esos valores de respeto a los derechos humanos y las libertades.

Tiene un extenso programa por delante en tierras polacas...
-Además de la plantación del retoño, habrá un encuentro con supervivientes del Holocausto en el que tomaremos parte todos, una mesa redonda para hablar de lo que Gernika y Auschwitz significan, hoy tenemos una ofrenda floral... Y también homenajearemos a los dos centenares de vascos que conocieron los campos de concentración. Alguno de ellos estuvo en Auschwitz.

Las Juntas de Bizkaia son quienes custodian el Árbol de Gernika, pero este viaje es fruto de una importante colaboración entre instituciones. ¿Le otorga ello mayor valor?
-El Árbol de Gernika es un símbolo respetado por todos los vascos de los siete territorios y por todas las ideologías. Hay que ponerlo en valor. Pero es que en esta ocasión además habrá representación de las diferentes sensibilidades de la Mesa de las Juntas, contamos con el liderazgo del lehendakari y el apoyo de la Secretaría de Paz y Convivencia, Acción Exterior, Instituto Etxepare o el Ayuntamiento de Gernika-Lumo... Que participen le da un valor añadido. Nosotros custodiamos el Árbol, es así, pero en este caso es fundamental contar con la participación de otras instituciones. Estoy muy agradecida de que compartan con nosotros esta iniciativa, que el lehendakari participe.

¿Aprovecharán el viaje a Auschwitz, un símbolo de la barbarie nazi, y la cercanía del 80 aniversario del bombardeo de Gernika, para reivindicar que el Gobierno español pida perdón por el ataque a la localidad foral, tal y como lo hicieron los alemanes?
-El objetivo concreto del viaje es otro, aunque sí es verdad que son dos cuestiones que guardan cierta relación. Bienvenido sea, si algún día viene, el reconocimiento y perdón, el respeto a la dignidad, el reconocimiento a la verdad, la justicia y la reparación que todas las víctimas de todas las barbaries y sinrazones se merecen. Y que les debemos dar. Ha habido diferentes iniciativas en las Juntas Generales de Bizkaia, el Parlamento Vasco y diferentes instituciones y todavía seguimos a la espera de esa reparación y verdad que merecen las víctimas de aquella sinrazón que fue la Guerra Civil. No la hemos tenido o no la han dado.

¿Aparte de Auschwitz, tienen pensado plantar algún otro retoño del Árbol de Gernika en otros lugares simbólicos para la paz?
-Iniciamos el año de plantaciones simbólicas en Sartaguda, en Nafarroa. Ahora tenemos en mente otro sueño, que es el de plantar un retoño en los jardines del Vaticano, como símbolo de paz. Estamos trabajando para que se haga realidad, con la colaboración del lehendakari Urkullu y el obispo de Bilbao, Mario Iceta. Es un emplazamiento que puede acoger un retoño, pero tampoco nos olvidamos de otras ciudades tan simbólicas como Hiroshima y Nagasaki, que padecieron los bombardeos atómicos.

Y TAMBIÉN…
Urkullu exige a la ONU que la paz sea un derecho humano universal.
El lehendakari planta un retoño del Árbol de Gernika en las inmediaciones de Auschwitz.
Míriam Vázquez | Deia, 2017-04-21
http://www.deia.com/2017/04/21/politica/euskadi/urkullu-exige-a-la-onu-que-la-paz-sea-un-derecho-humano-universal 
Urkullu: "El valor supremo es el respeto y la promoción de la dignidad humana".
Mañana plantará un retoño del Árbol de Gernika, símbolo de las libertades vascas.
EFE | Deia, 2017-04-19
http://www.deia.com/2017/04/19/politica/euskadi/urkullu-el-valor-supremo-es-el-respeto-y-la-promocion-de-la-dignidad-humana