Mostrando entradas con la etiqueta Lorenza Machín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lorenza Machín. Mostrar todas las entradas

martes, 3 de octubre de 2023

#hemeroteca #lesbianismo #testimonios | Cuando Lorenza encontró a Carmen: una historia de amor inesperada

Cadena SER / Carmen y Lorenza //

Cuando Lorenza encontró a Carmen: una historia de amor inesperada

Lorenza (77) y Carmen (69) se casaron hace cuatro años después de haber llevado una vida como heterosexuales porque les enseñaron "a esperar a un príncipe azul"
Cadena SER, 2023-10-03
https://cadenaser.com/nacional/2023/10/03/cuando-lorenza-encontro-a-carmen-una-historia-de-amor-inesperada-cadena-ser/ 

Si una lección hemos aprendido en la sección ‘Miss Experiencia’ es que nunca es tarde. Nunca es tarde para aprender, para disfrutar, para cambiar de vida o para amar. Y el amor es precisamente lo que ha unido a nuestras invitadas. Es la primera vez que reunimos a dos mujeres a la vez porque no entenderíamos la historia de una sin la otra.

Lorenza había estado casada casi cuarenta años con un hombre. Pero nunca se sintió feliz y sufrió depresiones sin saber qué le pasaba. Con 58 años decidió separarse de su marido tras ver la película ‘Las Horas’ sobre la vida de Virginia Woolf. Se sintió reflejada en los problemas de la escritora y trató de dar un cambio a su vida. "Estuve dos años sin saber qué hacer. Me faltaba una muleta. Tenía el corazón medio partido y no entendía por qué. Intenté llenarlo buscando a otros hombres. Hasta que me dije: tú eres idiota. Te tienes que querer a ti y no rebajarte", le ha contado a Àngels Barceló.

A los 60 años el amor llamó a su puerta de una forma desconocida para ella: se enamoró de una mujer. "Empecé a visitar la tienda de una muchacha día tras día y no entendía por qué. Iba sin darme cuenta. Y un día me dijo una frase tan bonita que sentí que el estómago se me revolvía", dice Lorenza, que impulsada por ese sentimiento dos días después escribió su primer poema de amor.

Lorenza, que siempre había apoyado al colectivo LGTBi cuando creía que era heterosexual, no tuvo miedo de salir del armario: "Si la gente me quería cuando era heterosexual y salía a la calle a defender al colectivo, ahora con más razón tengo que salir a la calle con la frente bien alta y decir que me he enamorado de una mujer".

Carmen, que nunca había estado con una mujer y se consideraba heterosexual, conoció a Lorenza por Facebook. Le pidió seguirla en su cuenta y Lorenza le respondió: "No me sigas, camina a mi lado". Esa respuesta descolocó a Carmen: "me quedé un poco cogida". Y ante sus sentimientos confusos, una amiga le preguntó si podría estar con una mujer. "Yo le dije que me enamoraría de una persona. Si me llega, me llena y me hace sentir bien me enamoraría de un hombre o de una mujer. Lo importante es la persona".

Y por fin se encontraron, tres meses después del primer contacto por Facebook. Carmen dejó Madrid y se mudó con Lorenza a Canarias. Se casaron hace cuatro años con el apoyo de todos los colectivos, con todos los flashes, con una ceremonia pública y con los hijos de Lorenza como padrinos de boda. "Me quité la espina de la primera boda", reconoce. Porque cuando se casó con su marido estaba embarazada y le daba vergüenza salir a la calle por si la veían en el pueblo con barriga. Fue una boda casi clandestina. "El sistema nos hizo mucho daño. Nos educaron a niñas y mujeres con esa mente cerrada", lamenta Lorenza.

Anoche, antes de su participación en 'Hoy por Hoy', Lorenza le preguntó a Carmen por qué dejó a su familia, a sus amigos y su vida en Madrid para irse con ella a Canarias. "Qué valiente fuiste", le dijo. "¿Sabes por qué lo hice?", le respondió Carmen, "por ti, porque te quiero y porque quiero estar a tu lado".

sábado, 30 de abril de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #mayores | Vivir el amor con otra mujer a los 60: la historia de Lorenza y el aún difícil camino para lesbianas de todo el mundo

El Diario / Lorenza Machín //

Vivir el amor con otra mujer a los 60: la historia de Lorenza y el aún difícil camino para lesbianas de todo el mundo.

La activista canaria ha relatado su historia en el primer Congreso Internacional de Feminismo y Lesbianismo. La psicóloga Paula Alcaide explica que faltan referentes y que existe miedo al rechazo, que depende del entorno y de la educación.
Jennifer Jiménez | El Diario, 2022-04-30
https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/vivir-amor-mujer-60-historia-lorenza-dificil-camino-lesbianas-mundo_1_8955124.html 

Lorenza Machín tiene 76 años y desde que cumplió 60 vive una relación con otra mujer. Su vida cambió tras cuatro décadas de matrimonio con un hombre. Tras el divorcio, explica que empezó a volar. “El amor tocó en mi puerta, al borde del ocaso. Su mirada en mí posó cuando mi alma estaba muerta”, dijo esta semana en el primer Congreso Internacional de Feminismo y Lesbianismo celebrado en Tenerife. Relata que su vida ha estado atravesada como la de todas las mujeres por el patriarcado, pero en su retroceder en el tiempo se ha dado cuenta de algo “maravilloso” y es que siempre ha estado rodeada de mujeres, que la han apoyado en los momentos más duros. Su viaje hasta conocer a su actual pareja lo ha resumido en el reciente libro ‘Caminando’, una antología de una vida que es un ejemplo para otras generaciones, por lo que sigue visibilizando su historia. En él recoge además las distintas luchas de las que ha formado parte, como una de las impulsoras de CCOO en Fuerteventura o ligada la defensa por el derecho al trabajo, la paz, la sanidad o la educación. La activista explica a Canarias Ahora que sigue contando su historia para que la gente la joven siga luchando por sus derechos y que ayude a otras personas de su edad a que puedan romper el silencio.

Para la psicóloga especializada en atención a lesbianas y bisexuales, Paula Alcaide, “esto es como una tela de araña que cuando una se visibiliza sirve de referente para otras y, por lo tanto, en todas las disciplinas y ámbitos faltan justamente personas que lo verbalicen”. La experta añade que con estos relatos, las mujeres empiezan a sentirse acompañadas y no se sienten tan fuera de lugar. “Desde la sororidad y colectividad la autoestima mejora muchísimo”, remarca. La discriminación que aún existe en la sociedad es precisamente lo que dificulta el proceso de autoaceptación para muchas mujeres, unos miedos que no dependen tanto de la edad sino del entorno y la educación. No obstante, matiza que “generaciones más mayores tienen más incorporados esos mensajes de que ser lesbiana es algo negativo y genera lo que se llama lesbofobia interiorizada”, generado por el “miedo al rechazo”.

Lorenza Machín ha vivido la mayor parte de su vida en Fuerteventura y recuerda que su educación estuvo marcada por los valores del catolicismo y la falta de información durante su infancia y adolescencia. “¡Cuánto daño ha hecho la Iglesia!”, apunta. Los sueños de salir de casa y esa educación machista y patriarcal hicieron que “soñara con un príncipe azul que me sacara de allí” y así fue como vivió casada 40 años, un matrimonio del que destaca lo que considera su “mayor tesoro”, sus hijos. Después de los 60 le llegó esa recompensa, su compañera de vida con la que espera aprovechar cada segundo de vida. “Sigo disfrutando con los ocasos, las autoras o con un cuadro bonito”, afirma. En el repaso de su vida recuerda como tres señoras mayores de su barrio la ayudaron mucho cuando se quedó embarazada a los 19 años. “Hoy, yo soy la señora mayor que intenta hacer ver que si tenemos unas obligaciones, también tenemos unos derechos y no se le debe negar a las niñas el derecho a vivir en igualdad”, subraya.

“Necesitamos más psicología feminista interseccional”
La psicóloga Paula Alcaide, destaca que además de problemas de “autoaceptación”, es decir, para visibilizar la orientación sexual, se encuentra con mujeres en su consulta que se cuestionan cómo relacionarse. Es decir, que necesitan sentir que forman parte de un grupo, esa sensación de pertenencia y “de alguna manera en un entorno heteronormativo la sensación de pertenencia se ve como dificultada” al no encontrar iguales. Así mismo, se encuentra problemas de pareja en el sentido de cómo se relacionan dos mujeres y qué problemas puede tener también en sus propios procesos de autoaceptación, es decir, “encontramos lo que llamamos disparidad homofóbica” que una las mujeres de la pareja sea más visible, está más fuera del armario y la otra tiene mucha más lesbofobia interiorizada. Por ello, tienen mucho miedo al qué dirán si salen de la mano con su pareja por la calle y procesos de vergüenza, culpa, miedo…

Alcaide subraya que en la consulta se trabaja la psicología afirmativa. Para ello se trabajan los miedos a las pérdidas reales o imaginarias, es decir, “a veces son pérdidas que sí pueden ser reales y se fortalece la autoestima para que afronten esos riesgos o ese momento con la familia o el trabajo y por otro lado se trabajan los mensajes que han incorporado, los mensajes que han interiorizado sobre qué significa ser lesbiana, y cómo pueden vivir su identidad de una manera positiva”, resume. A partir de ahí, la experta señala que se realiza un proceso de entrenamiento en el cual van conquistando espacios “que al principio vives como inseguros y vas conquistando y van notificando su identidad lesbiana. Así, poco a poco van cogiendo esa confianza en sí misma”. Por otro lado, destaca que se puede trabajar también con familias y en prevención del bullying homofóbico.

En cuanto a las relaciones de pareja también recuerda que la sociedad tiende a asumir que todo el mundo es heterosexual y es la “heteronormatividad la que hace que luego muchas mujeres no sepan cómo relacionarse entre ellas o no encuentren referentes de hasta qué punto es normal o no lo que les pasa en lo referente a las parejas”. Para ello, Alcaide ha escrito el libro ‘Cómo superar un bollodrama’, un manual de psicología que habla específicamente de las relaciones afectivas entre mujeres. La experta remarca que existe una doble discriminación por ser mujer y por ser lesbiana y que a ello se le suman otras intersecciones, por ser migrada, por etnia, por discapacidad o por otros ejes y por ello “necesitamos más psicología feminista interseccional”. También apunta que el hecho de ser mujer conlleva doble riesgo de tener depresión y ansiedad y que se trata de un problema estructural.

Lorenza Machín insistió esta semana en que no se devalúe ni arrincone a las mujeres mayores y que se tenga en cuenta el hecho de ser lesbiana si algún día tiene que entrar en una residencia de mayores, donde aboga por que existan protocolos para no ser separada de su pareja y para que se les respete si en un baile se quieren dar un beso, por ejemplo. Unas percepciones que ha compartido en un congreso inaugurado por la directora del Instituto de las Mujeres, Beatriz Gimeno y la directora del Instituto Canario de Igualdad, Kika Fumero, que han recordado que “el amor entre mujeres es un acto revolucionario”. En ellas han contado sus duros testimonios mujeres como Sonia Vivas, expolicía o Mónica Tereza Azeredo, cuya pareja Marielle Franco fue asesinada en Río de Janeiro.

La activista feminista insiste en que aunque se ha avanzado en la conquista de derechos, aún existen otros que hay que lograr. “No hemos conseguido todo y hay que seguir luchando en la calle”, remarca. Recuerda que desde niña le dijeron que las mujeres llevamos una “cruz” que tenemos que soportar toda la vida y que hoy día aún predomina un sistema patriarcal y machista que hace que no se enseñe igual a niños que a niñas. “Nosotras luchamos para que vaya desapareciendo ese sistema y estamos marcadas y encima eres lesbiana el sistema es mucho peor y si, como en mi caso, eres una persona mayor aún peor”, insiste.

martes, 17 de diciembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #mayores | “Los mayores LGTB nos quedamos más solos”

Imagen: El País / Lorenza Machin y Federico Armenteros (de pie) y Pedro Antonio Berguería (sentado)
“Los mayores LGTB nos quedamos más solos”.
Los homosexuales denuncian el rechazo que padecen en las residencias y piden centros específicos.
Miguel Ángel Medina | El País, 2019-12-17
https://elpais.com/sociedad/2019/12/16/actualidad/1576509128_886751.html

“Los mayores LGTB [lesbianas, gais, transexuales y bisexuales] nos quedamos más solos al envejecer, porque añadimos el extrañamiento de la familia y del lugar de origen, ya que muchos emigramos a las grandes urbes para vivir con más libertad y fuimos apartados de nuestras familias”, explica Pedro Antonio Beguería, de 71 años. “Ingresar en una residencia nos produce el temor de tener que regresar al armario, porque somos rechazados con posturas poco tolerantes”, añade.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha presentado este lunes un estudio sobre personas LGTB mayores de 55 años que, aunque solo abarca 145 entrevistas —ha sido difícil conseguir más—, muestra que un 50% de ellos mostraron públicamente su condición sexual durante gran parte de su vida, pero la mitad de ellos decidieron volver a ocultarla al cumplir esa edad. Los síntomas de depresión afectan a un 30% de ellos, lo que triplica los datos de la población general, y un 39% ha tenido pensamientos suicidas. Manuel Martínez, director del Imserso, ha acudido a la presentación del estudio y coincide en el análisis: “Hay que avanzar en el mejor trato de las personas mayores en general, pero sobre todo de aquellas que puedan tener más vulnerabilidad, como son las LGTB”.

Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de Diciembre, explica que su ONG recibe muchas llamadas de personas ingresadas en centros de mayores que no pueden mostrar su homosexualidad. Pese a ello, no existe ningún recurso específico en España para ellos, aunque la fundación está trabajando para poner en marcha la primera residencia de España para mayores LGTB. “Según mi experiencia, una persona de orientación sexual diferente que entre a una residencia siempre se va a encontrar recelos. Pero para eso estamos los trabajadores sociales, para apoyar y respetar y hacer que la situación no sea tan grave que dificulte la convivencia”, dice Gustavo García, de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.

Beguería vivió en sus carnes la temida ley de vagos y maleantes franquista. “Nos consideraba enfermos y nos causó mucho miedo. Yo siempre fui muy cauto, pero a un compañero lo pillaron, le dieron una paliza y le obligaron a realizarle una felación a un sargento”, denuncia. Desde entonces, este zaragozano ha visto crecer sus derechos y su mentalidad ha ido cambiando. “Estuve 33 años con mi pareja, Eusebio. Nos casamos en 2006. Murió hace siete años y nunca llegamos a ir de la mano por la calle”, lamenta. Hace tres años conoció la asociación Cogam y desde entonces es un activista por los derechos de los mayores. “Mayores sin armarios. ¡Historia, lucha y memoria!” fue el lema de la pasada edición del Orgullo para visibilizar esta problemática. “He puesto mi cara para salir en esa campaña”, dice, orgulloso.

No es el único ejemplo. Lorenza Machín, de 73 años, se casó con un hombre, vivió con él hasta los 58 y tuvo dos hijos. “Mi padre era muy estricto y nunca pensé en otra cosa que en cuidar a mis hijos. Cuando me divorcié una amiga me dijo que fuéramos al hogar del pensionista a bailar. Un señor me dijo si quería bailar. Lo primero que me dijo fue ‘¿Tu marido te deja venir?’. Le dije que estaba separada. ‘¿Entonces vienes a buscar marido?’. Eso muestra la mentalidad que traemos”, relata la canaria. “Con 60 años empecé a hacer teatro y una muchacha se me insinuó. Ahí descubrí que por primera vez en la vida estaba enamorada y por qué nunca había estado satisfecha con mi vida”. Lleva dos años con su pareja, Carmen, y se casó hace tres meses. “Mi boda fue activismo puro, para que las señoras mayores a las que les ha pasado como a mí pero que no se atreven a dar el paso lo den”.

Armenteros, de 60 años, también tuvo una infancia difícil: “Me inculcaron la homofobia desde pequeño. Con cuatro años, mi tío me regaló una muñeca y luego me la quitó y la tiró encima de un armario y me gritó ‘maricón’. Y he vivido toda la juventud adaptándome a una sociedad represiva que no me dejaba ser yo mismo”. También se casó “como dios manda” y tiene una hija. Pero con 36 años, y tras tres de terapia, salió del armario. “Era eso o suicidarme”. Desde entonces, no hay quien lo vuelva a encerrar: “Llevo 14 años con mi pareja y nos vamos a casar. Vamos de la mano y nos damos un beso cuando nos apetece”.

No todo el mundo ha podido completar este proceso. Armenteros conoce muchos casos de personas que no se aceptan. “Un hombre de 74 años no permitía que fuéramos a atenderlo para que sus hermanos no supieran que era gay. El otro día fuimos a dar una charla en una residencia en A Coruña. Los pocos que entraron, cuando empezamos a decir que éramos gais, se levantaron y se fueron. Si no pueden ni escucharlo, ¿cómo te van a aceptar en una residencia?”.

La fundación pide recursos específicos para este colectivo. “El Ayuntamiento de Madrid tiene 90 centros de atención a personas mayores, pero los LGTB no van porque no se sienten atendidos. Hay que crear recursos específicos para nosotros”, dice. Coincide Machín: “Tiene que haber residencias específicas para que entremos con dignidad, y para que haya profesionales que sepan atendernos. Que no nos separen a mi mujer y a mí de habitación”.

El primer centro específico llegará el año que viene
La Fundación 26D impulsa la primera residencia para mayores LGTB en Villaverde (Madrid). “Estamos esperando la licencia de obras y queremos abrirla el año que viene, a ser posible en el Orgullo”, dice su presidente, Fernando Armenteros. “Será una residencia pública de la Comunidad de Madrid gestionada por nuestra ONG y con plazas para todo el colectivo LGTB. La iniciativa surge de la Ley regional contra la LGTBifobia que dice que tiene que haber recursos especializados para las personas vulnerables. Los trabajadores tendrán formación específica en diversidad”, añade.